Colonias en Africa

Origen del Cristianismo en Africa Reinos Cristianos Africanos

Origen del Cristianismo en Africa

ÁFRICA CRISTIANA: La Iglesia Cristiana floreció en el Egipto post-romano y aproximadamente el 300 d.C. se expandió hacia el sur para arraigarse en Etiopia bajo los monarcas de Axum.

Los reyes de Axum reclamaban ser tos descendientes directos de Salomón y la reina de Saba. El Cristianismo de Axum, una vez que sus vecinos se convirtieron al Islam, los llevó al aislamiento y a la decadencia final. Para impedir este proceso, el centro del poder se trasladó al sur, a Lalibela, donde alrededor del 1200 se construyeron diez amplias iglesias esculpidas en la roca, todavfe en uso en la actualidad, aunque aisladas del resto del mundo cristiano durante muchos siglos. Etiopia conservó su fe característica y sus ritos coptos.

La iglesia de San Jorge en Lalibela fue esculpida en roca sólida. En primer lugar el lecho de roca fue cortado para formar una fosa de 12 metros de profundidad; luego el inmenso bloque de piedra situado en el centro fue tallado con la forma de una cruz griega; finalmente la estructura fue ahuecada y decorada. La parte superior de la iglesia está al nivel del suelo.

iglesia san jorge en africa

La iglesia de San Jorge en Lalibela

África occidental estaba separada de las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma por las arenas del Sahara, África oriental estaba aislada por montañas y pantanos. Uno de los rasgos más impactantes de la historia africana es la circunscripción de la influencia egipcia a la parte septentrional del gran valle del Nilo.Queda de manifiesto que fuertes influencias egipcias penetraron el Sudán por lo menos hasta la confluencia del Nilo Azul y el Nilo Blanco en Jartum.

Más allá, empero, se interponían barreras naturales: las tierras altas etiopes y la ciénaga Sudd. De esta forma las civilizaciones nativas que se desarrollaron en Etiopía le debían más a sus vínculos con Arabia que con Egipto.

El primer gran reino que surgió en África oriental, debía mucho a los contactos comerciales con las prósperas ciudades de Egipto y el Mediterráneo oriental. Al parecer la demanda por incienso y mirra, especias aromáticas disponibles sólo en Arabia meridional y Somalia, puso en marcha el motor de la civilización.

Egipto, en particular, utilizaba el incienso en ceremonias religiosas y para embalsamar, mientras que la mirra se usaba a menudo en todo el Cercano Oriente como ingrediente de costosos perfumes y cosméticos. En un principio, la mirra y el incienso eran comercializados por las caravanas de camélidos a lo largo de las rutas terrestres, desde Arabia meridional, a través de La Meca y Medina, hasta Petra, el Jordán y el Mediterráneo.

Sin embargo, cuando los conocimientos marítimos se perfeccionaron, una creciente proporción del comercio comenzó a utilizar las rutas marítimas y este avance proporcionó a las primeras civilizaciones de Etiopía su gran oportunidad. Un reino importante nació a orillas del mar Rojo, centrado en torno a su capital en Axum.

Hacia el siglo IV d.C. se había transformado en el poder comercial predominante de la región con flotas de barcos mercantes que utilizaban las vías marítimas no sólo hasta el cabo del mar Rojo, sino también hasta Persia, India y Zanzíbar.

Axum actuaba tanto como exportador de marfil y otros productos de África oriental como de intermediario del comercio marítimo entre el mundo mediterráneo y los mercados de especias de la India. En el siglo IV, los reyes de Axum se convirtieron al Cristianismo y de allí en adelante existieron lazos diplomáticos entre este vigoroso estado y el Imperio de Bizancio, si bien Axum siempre mantuvo cierta distancia política y religiosa.

El reino de Axum floreció durante más de 500 años, desde el siglo III hasta el VIII d.C, y fundó las bases de una civilización cristiana duradera que dio origen a la leyenda europea medieval del Padre Juan, un poderoso protector cristiano que gobernaba una tierra exótica y misteriosa.

La realidad era menos impresionante. La emergencia del Islam en el siglo VII pronto comenzó a amenazar la supremacía del reino de Axum y un ataque sobre Jidda, el puerto de La Meca, en 702, desencadenó toda la furia de la venganza musulmana. La dinastía axumita mantuvo una precaria existencia por otros 200 años, pero finalmente, se extinguió en el siglo X.

Sin embargo, la tradición cristiana resultó ser más perdurable, a pesar de ataques islámicos desde el valle del Nilo y el mar Rojo.

Una nueva dinastía cristiana estableció su capital en Lalibela en el siglo XII y construyó una serie de espléndidas iglesias esculpidas en la roca viva durante los siglos que siguieron, sobre todo en la capital.

La Etiopía cristiana sobrevivió, pero sólo como un estado aislado rodeado por potencias islámicas hostiles. Más al sur era el Islam más que el Cristianismo la religión dominante a lo largo de la costa de África oriental. Los mercaderes árabes comenzaron a comerciar y establecerse ahí en el siglo LX creando prósperas ciudades comerciales, como Manda, que exportaban madera de mangle y posiblemente hierro y marfil a cambio de fina cerámica y otras importaciones de lujo.

Hacia el siglo XIII, la hegemonía había pasado de Manda a Kilwa, donde los edificios de piedra y argamasa comenzaron a reemplazar a los de adobe.

Un palacio extraordinario, el Husuni Kubwa, fue erigido para la dinastía árabe gobernante de este importante puerto comercial.

Como Manda antes que ella, Kilwa dependía en gran medida de la exportación de materias primas de África oriental, como oro, marfil, cuernos, cueros, carey y esclavos del interior. Tales productos se vendían en Arabia e India a cambio de cerámica china e islámica.

El comercio árabe ejerció un gran estímulo sobre el desarrollo social y económico del interior. Como en África occidental, los primeros asentamientos comerciales islámicos fueron pronto seguidos por el desarrollo de estados centralizados en las áreas boscosas de donde se obtenían las preciadas materias primas.

El comercio en el interior de África oriental pasó pronto a las manos de una poderosa élite que controlaba la exportación de materias primas hacia la costa y utilizaba las importaciones y los artículos de metal producidos en la zona para señalar su prestigio y nivel social.

En lugares como Ingombe llede, el cobre se fundía en moldes en forma de cruz y los lingotes que resultaban con dicha forma eran ampliamente comercializados y es probable que sirvieran como una especie de moneda. Los magníficos recintos de piedra en Gran Zimbabue eran ciertamente el centro de operaciones de un grupo gobernante que controlaba la producción y explotación aurífera desde la llanura de Zimbabue.

El Gran Zimbabue era lejos el mayor asentamiento de su tipo y cubría cerca de 40 hectáreas antes de su decadencia en el siglo XV; sin embargo, existía más de un centenar de estos recintos de piedra en la región. Algunos de ellos albergaban familias individuales, mientras que otros, como Chumnungwa y Manekweni, eran capitales territoriales.

Todos conformaban un sistema comercial integrado que estaba unido a la costa. Otras señales de cambios sociales pueden observarse en los entierros de Sanga en Zaire. Antes de 1300, las tumbas de este cementerio contenían cerámica y metal, incluso joyas de cobre; el metal era extraído a más o menos 300 kilómetros hacia el sur, en Kansanshi y Kipushi.

Dentro de un corto tiempo, no obstante, estos objetos de valor fueron complementados con otros artículos, entre ellos gons de hierro que todavía son considerados símbolos tradicionales de la monarquía en laregión.

El paralelo entre el desarrollo de África occidental y oriental es impresionante. En ambos, los primeros atisbos de civilización fueron rápidamente sobrepasados por el tremendo impacto de los mercaderes islámicos de regiones más pobladas.

El desierto de Sahara y el océano índico jugaron papeles comparables en este proceso, actuando ambos como barreras, pero aumentando al mismo tiempo el valor de los productos transados a través de ellos. Las ciudades comerciales musulmanas de la sabana africana occidental fueron cabezas de puente en la misma forma que los puertos árabes en la costa de África oriental.

En ambas religiones el resultado no fue solo el establecimiento de nuevos estados islámicos , sino el desarrollo de las primeras civilizaciones auténticamente nativas de Africa subsahariana: Benín, Akan y Zimbabue.

Países del Golfo de Guinea Historia Recursos Naturales y Economía

Países del Golfo de Guinea – Historia, Recursos Naturales y Economía

La región del golfo de Guinea, llamada también África occidental, estaba antaño totalmente ocupada por colonias de Francia, Inglaterra, España y Portugal. En nuestros días, todos estos países han alcanzado prácticamente la independencia. Siguen viviendo principalmente de la agricultura, pero su industrialización ofrece favorables perspectivas

Los países situados a lo largo del golfo de Guinea reciben, a veces, el nombre de África occidental. En sus orígenes, portugueses y españoles, y más tarde ingleses y franceses, fundaron allí factorías. Les interesaba, especialmente, el oro y el marfil.

Actualmente, casi toda África está descolonizada y dividida en Estados independientes. Sin embargo, las fronteras de estos nuevos países siguen siendo las mismas que las de las antiguas colonias, es decir, límites arbitrarios con frecuencia trazados a cordel, sin tener en cuenta las regiones naturales o étnicas. Pero las tentativas de federación fracasaron, las diversas organizaciones africanas demostraron ser poco eficaces y los jóvenes Estados tuvieron que buscar su equilibrio individualmente, lo que se realizó a costa de graves crisis de régimen.

Se ha manifestado una tendencia que funda el progreso nacional en la constitución de un partido único y de un poderoso régimen presidencial. En el aspecto interior se observa cierta normalización. Los observadores competentes consideran que la crisis por la que están pasando estas jóvenes naciones no tardará en ser superada y podrán resolver sus problemas con mayor madurez.

También es alentador comprobar que pretenden una nueva forma de acercamiento a los europeos y, especialmente, a las antiguas metrópolis.

Europa constituye, en efecto, el principal mercado para la producción de sus minas, plantaciones y bosques. También puede proporcionar capitales y técnicos indispensables para su equipo económico, y enviar los bienes de consumo de que carecen.

A pesar de que en numerosos negros subsiste un legítimo rencor contra el sistema colonial, debemos reconocer que éste aportó muchos elementos positivos. Los blancos pusieron fin a los combates homicidas entre tribus.

Construyeron modernos hospitales en los que se inició la lucha contra endemias mortales. Con la apertura de escuelas intentaron vencer el analfabetismo y sentar las bases de la formación de la selección intelectual.

Pero en el aspecto económico, principalmente, realizaron una labor gigantesca. El estudio del suelo, la selección de simientes y la modernización de las técnicas y medios de transporte, han permitido desarrollar los cultivos de plantación (café, cacao, cacahuetes, nuez de palma, plátanos, pina, algodón), que han pasado a ser la base de la economía africana.

Los negros fueron integrados en todas estas actividades. Sustraídos de las influencias restrictivas de las tribus, tomaron iniciativas personales. Su nivel de vida se elevó.

En cada uno de estos países, los blancos también construyeron bellas ciudades modernas, como Dakar, Freetown o Abiyán. Por desgracia, la despoblación del campo ha hecho que en torno a las grandes aglomeraciones se hayan creado las bidonvilles (grupos de chozas construídas con bidones aplastados en forma de chapas) con su secuela de problemas sociales.

bidonvilles

Bidonvilles

Los cacahuetes, que se exportan por Dakar, han contribuido, principalmente, a la prosperidad de Senegal. Malí, que no tiene salida al mar, para sus exportaciones de algodón y arroz depende de Dakar y de Konakry, capital de Guinea.
Debido a la gran diversidad de sus regiones, Guinea es el país que cuenta con más recursos económicos. Sus principales productos son el café y los plátanos.

El suelo próximo a la costa es rico en mineral de hierro y bauxita, y los gastos de transporte son reducidos. Guinea tiene prevista la construcción de varias centrales hidroeléctricas.

Costa de Marfil es famosa, sobre todo, por sus producciones de café y cacao que se exportan por Abiyán, la capital. Es el tercer productor mundial de café después de Brasil y Colombia.

Burkina Faso, situado más hacia el interior de las tierras, sigue siendo una región de sabanas bastante pobre en la que se practica principalmente la cría de ganado, y que intenta hallar la solución a sus problemas económicos en el cultivo del cacahuete.

Níger, alejado también del mar, constituye una de las principales reservas de caza del mundo, mientras que Gabón y Congo-Brazzaville son, ante todo, regiones forestales en las que también abundan minerales. Todos estos territorios fueron colonias francesas.

Entre las antiguas posesiones inglesas de África occidental citaremos Gambia (capital: Banjul), pequeño Estado enclavado en Senegal, a lo largo de las orillas del río Gambia. Este país se dedica, especialmente, al cultivo del cacahuete.

Pese a ser muy poco hospitalaria, Sierra Leona es famosa por sus diamantes, mineral de hierro, nuez de palma y cacao.

La República de Ghana, antigua colonia inglesa de Gold Coast (Costa de Oro), sigue siendo un gran productor de oro, si bien es mayor la importancia económica del cacao (30 % de la producción mundial). Ghana tiene puestas sus esperanzas en la construcción de centrales hidroeléctricas en el Volta, que también permitirán la irrigación de los arrozales. El principal mineral de Ghana es la bauxita.

Por último, Nigeria es un país de densa población, que en otro tiempo proporcionaba a Inglaterra numerosas materias primas, especialmente estaño. Pero también produce aceite de palma, cacao, caucho y madera.

Liberia (capital: Monrovia), al sur de Sierra Leona, fue elegida en 1821 para acoger a los esclavos manumisos de Estados Unidos que querían trasladarse al continente africano, y de este modo pasó a ser la primera República negra de África. Sociedades norteamericanas se encargaron de su explotación (caucho, cacao, hierro, magnesita).

Todavía subsisten algunos territorios coloniales situados en el golfo de Guinea. La Guinea portuguesa es el país de los yulus, quienes se dedican a la cría de ganado. Las posesiones africanas de España en el golfo de Guinea son Río Muni en el continente y, mar adentro del golfo, las islas que forman la provincia de Fernando Poo: Fernando Poo, Annobón, Coriseo, Elobey Grande, Elobey Chico y otras menores. Santa Isabel, que se encuentra en la isla de Fernando Poo, es la capital.

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