¿Como Napoleón llega al poder?

Biografia de Disraeli Benjamin Vida y Obra Politica

Biografia de Disraeli Benjamin-Vida y Obra Politica

Benjamin Disraeli, conde de Beaconsfield (1804-1881), político y escritor británico, primer ministro (1868; 1874-1880), ejerció una enorme influencia en la política de su país durante más de tres décadas y dejó una huella perdurable en el Partido Conservador.

Hijo de Isaac y Miriam Basevi, nació en Londres el 21 de diciembre de 1804. Su abuelo, otro Benjamín Disraeli, oriundo del ghetto judío de Cento, en Ferrara, se había establecido en Inglaterra en 1748.

Su carrera política, romántica y paradójica, hizo de este hombre, descendiente de judíos italianos y españoles, uno de los estadistas más famosos de la Inglaterra victoriana.

Disraeli fue quien logró dar nuevo empuje al partido conservador británico, restablecer el prestigio de la Corona entre el pueblo y traducir en una fórmula definitiva — el Empire — una etapa de vertiginosa expansión colonial.

Tales son los resultados de la política de un estadista que no reunía, de ningún modo, las características típicas del inglés, a excepción de su amor por el país y de su solicitud por su honor y prosperidad.

Quizás a su espíritu fantástico e improvisador se debió el éxito con que, en último extremo y después de sensibles fracasos, terminó su vida pública.

Biografia de Disraeli Isaac

Isaac perteneció durante gran parte de su vida a una sinagoga londinense; pero a causa de ciertas discrepancias con los directivos de ella, permitió que sus cuatro hijos fueran bautizados.

El 31 de julio de 1817, Benjamín Disraeli recibía las aguas bautismales en el templo de San Andrés.

Educado bajo la dirección del ministro unitariense Elias Logan, Benjamín salió de las aulas de Higham Hall a los diecisiete años de edad con una buena cultura literaria y enormes ambiciones políticas y sociales.

Su deseo era brillar en el mundo. Elegante hasta la afectación, extravagante y oportunista, tenía el don de conquistar a la gente. Después de iniciarse en el periodismo— jamás tuvo afición a la carrera de abogado—, alcanzó algunos éxitos literarios con las novelas Vivían Grey y El joven duque (1826 y 1830).

Gracias al dinero obtenido con la venta del original de esta última, realizó un largo viaje por el Próximo Oriente, pasando por España, Albania, Grecia, Turquía, Palestina y Egipto.

A su regreso decidió lanzarse a la vida política. Presentó su candidatura, como demócrata, por el distrito de High Wicombe (1832), y siendo derrotado por dos veces consecutivas, se afilió al partido conservador, bajo cuyos auspicios concurrió a las próximas elecciones.

En esta ocasión se le calificó de oportunista político, pero, en realidad, Disraeli fue siempre un conservador demócrata, en lo que radicó la clave de su éxito.

En 1837, Disraeli logró, por fin, ser elegido por el distrito de Maidstone.

En parte este triunfo fué debido a la buena acogida que habían tenido una serie de opúsculos políticos—en particular, el titulado Vindicación de la constitución inglesa —- en los que criticaba el espíritu particularista y fragmentario de los whigs y preconizaba el programa orgánico y nacional de los tories.

Sus primeros discursos ante los Comunes constituyeron un fracaso; pero una vez hubo adquirido el estilo parlamentario, se impuso poco a poco por la solidez de su doctrina de renovación del conservadurismo británico.

Al mismo tiempo, gracias a su enlace con María Ana Evans, viuda de Wyndham Lewis, Disraeli adquiría fortuna y buena posición social (1839).

Durante los diez años siguientes, Disraeli se afirmó como futuro jefe del partido conservador.

Disconforme con la política seguida por Roberto Peel, favorable a la burguesía y al librecambismo, mantuvo desde la «Joven Inglaterra» los principios tradicionales del torismo, y afirmó la necesidad de una política que, a la vez, fuera aristocrática y popular.

En 1845 acaudilló la oposición conservadora a Peel, y cuando se produjo la crisis de este partido, dando paso a una situación liberal, Disraeli procuró galvanizarlo de nuevo, guiándole por una ruta de fidelidad inquebrantable a la corona, a la iglesia y al viejo espíritu de Inglaterra.

En 1847 publicó la tercera novela de su trilogía política, Conningsby, Sybil y Tancred, obras de inspiración romántica, pero con una aguda observación de caracteres.

En 1852, a la caída del ministerio Russell, Disraeli aceptó la cartera de Hacienda en el ministerio conservador de Stanley.

Sus proyectos no merecieron la aprobación de los Comunes, lo que produjo la crisis total del ministerio (diciembre).

Después de una nueva situación liberal, que terminó al registrarse en Francia el atentado de Orsini, Disraeli ocupó de nuevo un cargo ministerial con el grupo de lord Derby (1858).

Pero tampoco en esta ocasión la vida del gabinete fué muy larga (1858-1859).

Durante los años siguientes el problema político más apasionante fué el de la reforma electoral.

Los whigs fracasaron en la resolución del mismo. Con el tercer ministerio de lord Derby (1866), Disraeli logró imponer su criterio del conservadurismo democrático, a pesar de la dura oposición del Parlamento y de su mismo partido.

La ley de ampliación del sufragio fue aprobada el 15 de agosto de 1867, fecha importantísima para la evolución constitucional inglesa en el siglo XIX.

De momento, los electores dieron sus votos a los liberales. Disraeli, que había asumido la presidencia del consejo de ministros en febrero de 1868, fué derrotado en las elecciones generales del año siguiente.

En 1874, el partido conservador obtenía una mayoría absoluta en las elecciones.

Disraeli realizaba el ideal de un gobierno aristocrático apoyado por la gran masa del pueblo.

Del 21 de febrero de 1874 al 19 de abril de 1880, a la cabeza de un ministerio de alto vuelo, realizó la creación del Imperio británico, al dar este título (1876) a la reina Victoria — a la que servía con la veneración de un caballero medieval—.

Por otra parte, Inglaterra rompió su aislamiento tradicional y colaboró activamente en las relaciones internacionales europeas.

El mismo Disraeli, quien el 16 de agosto de 1876 había sido nombrado conde de Beaconsfield, se trasladó a Berlín en 1878 para intervenir en el nuevo ordenamiento de los Balcanes, lo que hizo en beneficio de su país.

En 1880 presentó su dimisión a causa de lá derrota, eventual, que los conservadores experimentaron en las elecciones de aquel año.

No había de sobrevivir mucho tiempo, pues murió en Londres el 19 de abril de 1881. Su existencia pública y privada había sido la de un personaje romántico.

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Biografia del Duque de Wellington Militar Britanico

Biografia del Duque de Wellington Militar General Britanico

En el estudio de las grandes figuras militares, la consideración de los hechos de armas de Arturo o Arthur Wellesley, duque de Wellington, merece un lugar destacado, por lo menos en cuanto a las magníficas condiciones de tenacidad de que siempre dio relevantes pruebas.

Estratega de refinada formación, brillante en el despliegue de sus fuerzas, fue realmente insuperable en la táctica defensiva, como lo demostró en Torres Vedras y en el mayor de sus triunfos: Waterloo. Esta victoria hizo irradiar su fama por todos los ámbitos. del mundo.

biografia del duque de welligton

Tercer hijo de Garrett Wellesley, conde de Morningtong, Arturo nació en Dublín el 29 de abril de 1769. Se educó en el aristocrático colegio de Eton y en la academia militar de Angers (Francia). Ingresó como insignia en el 73.0 de «highlanders en 1787.

Hizo rápidos progresos por su natural despejado y la influencia de su hermano mayor; en 1793 tenía la graduación de teniente coronel, con la cual luchó contra los franceses en Holanda (1794-1795).

Al terminar esta campaña, fue enviado con su regimiento a la India (1796), donde tuvo ocasión de prestar grandes servicios a Inglaterra.

Su hermano, nombrado en 1797 gobernador de la India, le ayudó a hacerse distinguir, pues en 1799, después de la derrota de Tippo Sahib, le confirió el mando supremo de la provincia de Mysore.

Con el grado de mayor general, Wellesley dirigió la campaña de 1803 contra los majratas, a los que derrotó en las decisivas batallas de Assaye y Argaum.

Personalmente impuso la paz a los príncipes de la confederación hindú.
De regreso a Inglaterra (1805), fue elegido miembro del Parlamento y nombrado secretario para Irlanda (1806).

En 1807 participó en una expedición contra Copenhague. Pero hasta 1808 no halló un cargo militar que le permitiera desarrollar sus aptitudes.

La invasión napoleónica en Portugal y España, y la alianza subsiguiente de Inglaterra con estos estados, motivaron el envío de tropas expedicionarias a la península Hispánica.

Wellesley, promovido a teniente general en abril de 1808, dirigió la primera expedición, con tan feliz acierto que, después de la acción de Vimeiro (21 de agosto), obligó a Junot a capitular en Cintra (31 de agosto).

La noticia del reembarque de las tropas inglesas de Moore en La Coruña ante Soult (16 de enero de 1809) le sorprendió en Inglaterra.

De nuevo el gobierno británico acudió a él para reparar el desastre. Wellesley liberó Oporto y lanzó un atrevido ataque sobre Madrid por el valle del Tajo.

Aunque vencedor en Talavera de la Reina (27 de julio de 1809), tuvo que replegarse para evitar que fueran cortadas sus comunicaciones. Después de aquella victoria fué nombrado mariscal portugués y capitán general español.

La corona le otorgó el título de vizconde Wellington. Ante el ataque del ejército de Massena, Wellington se replegó a las líneas de Torres Vedras (1810-1811), en donde resistió de modo admirable.

Al iniciarse la campaña de 1812, expugnó Ciudad Rodrigo (19 de enero), recobró Badajoz (5 de abril) y derrotó a los franceses en Arapiles (22 de julio).

En este momento le faltó decisión para echarse sobre el enemigo en retirada, lo que permitió que éste se rehiciera. Sin embargo, en la campaña de 1813 obtuvo una victoria resonante y decisiva en Vitoria (21 de junio), completada por la expugnación de San Sebastián (31 de agosto) y el paso de la frontera por San Marcial.

El 10 de abril de 1814 entraba en Tolosa. Terminada la guerra, el recién duque de Wellington fue nombrado embajador de Inglaterra en París.

Plenipotenciario de su nación en el Congreso de Viena (febrero de 1815), empuñó la espada al saber la noticia del regreso del Gran Corso. Se le confió, con Blücher, el mando del ejército del Norte.

Separado de su colega prusiano por la vigorosa ofensiva de Napoleón, la contuvo en el campo de batalla de Waterloo (18 de junio de 1815), en donde el impasible general británico se cubrió para siempre de gloria.

Entonces recibió dignidades y recompensas sin cuento, entre las cuales el principado de Waterloo y un obsequio de 200.000 libras esterlinas del Parlamento. Tenía 46 años…

Su prestigio hizo pesar su palabra en la vida pública de Europa e Inglaterra en los años siguientes. Wellington apoyó el restablecimiento de Luis XVIII y evitó la desmembración de Francia.

En 1818 participó en el Congreso de Aquisgrán. En el mismo año ocupó un puesto en el gobierno de la Gran Bretaña, dentro del que se mantuvo en completo acuerdo con las ideas de Castlereagh sobre la practica de la política de la restauración.

Sin embargo, en 1826 prestó un gran servicio a Canning obteniendo en la convención de San Petersburgo la libertad de Inglaterra en el problema del alzamiento de Grecia contra Turquía.

En 1827 el «duque de hierro» fue nombrado generalísimo de las fuerzas inglesas, cargo que desempeñó hasta su muerte.

Al año siguiente (9 de enero) ocupaba la presidencia del consejo de ministros. Durante su gobierno, aunque rígidamente conservador, se otorgó la emancipación a los católicos del Reino Unido (1828).

Opuesto a toda reforma electoral, dimitió en noviembre de 1830. Este fue el único instante en que conoció la impopularidad. Wellington fue otras dos veces ministro bajo la presidencia de Peel: de Negocios Extranjeros en 1834-1835 y sin cartera en 1845-1846.

Su vida se apagó en Walmer Castle (Dover), en una calma serena y augusta, como correspondía a su papel de héroe, el 14 de septiembre de 1852.

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Biografia de Gladstone William Vida y Obra Politica en Gran Bretaña

BIOGRAFÍA DE GLADSTONE: LAS REFORMAS POLÍTICAS EN INGLATERRA

Gladstone William, fue primer ministro de Gran Bretaña en cuatro ocasiones (1868-1874, 1880-1885, 1886 y 1892-1894) y una de las personalidades políticas más influyentes de la Inglaterra victoriana. Dirigió el Partido Liberal desde 1867 y se convirtió en un símbolo de la corriente reformista que recorría Europa en esta época.

BREVE BIOGRAFÍA: Gladstone nació en Liverpool el 29 de diciembre de 1809, hijo de John Gladstone, un próspero comerciante de origen escocés, quien había sido miembro del Parlamento y obtenido la distinción de baronet.

Cursó estudios en Eton y Christ Church, En 1833 ingresó en el Parlamento como diputado conservador y pronto destacó por su oratoria.

En 1838 publicó The State in Its Relations with the Church, y en 1840 Church Principies. En 1839 casó con Catherine Glynne. Defensor del librecambio, en 1846 fue nombrado secretario de las Colonias y, en 1852, Canciller tic-1 Exchequer.

En 1859 formó parte del gobierno Liberal y prosiguió su labor de reformas financieras, y después se unió definitivamente a este partido, alcanzando su jefatura en 1867. Al año siguiente formó su primer gobierno.

En 1875 se retiró de la política, pero regresó al Parlamento al año siguiente, alarmado por el imperialismo de Disraeli.

En 1880 volvió a ser jefe del gobierno. Fue derrocado por el partido conservador, pero, poco después, unas nuevas elecciones lo elevaron al poder.

Preparó una «Ley de Autonomía» para Irlanda, que no prosperó. Derrotado su gobierno, volvió al poder por cuarta vez en 1892, cuando ya tenía 83 años.

Su programa de autonomía a Irlanda encontró la oposición de la Cámara de los Lores.

Gladstone estimaba que las relaciones internacionales debían regirse por los mismos principios que informan la conducta de los individuos.

Un adversario político declaró que era la más brillante inteligencia de cuantas se han consagrado al servicio público en un gobierno parlamentario.

Falleció en 1898.

En el momento de la plenitud del Empire británico, los destinos del Reino Unido fueron regidos por dos grandes políticos: Disraeli, jefe del partido conservador, y Gladstone, caudillo de los liberales. Este es una de las figuras más preeminentes entre los estadistas Ingleses de todos los tiempos.

Mas abajo puede ampliar esta breve biografía…

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS:

Palmerston murió en 1865. La autoridad del viejo líder liberal no se discutía, pero su muerte vino a descubrir ambiciones nuevas, que esperaban, impacientes, a la sombra del poder.

Los liberales encontraron un jefe que se impuso rápidamente: Gladstone.

Hijo de un negociante muy rico, había nacido en 1809.

Siguió la pauta ya clásica de la buena educación británica, en que la alta burguesía se codea con la aristocracia: Eton y Oxford moldeaban la clase dirigente inglesa.

Lord Palmerston fue ministro de Asuntos Exteriores y del Interior antes de convertirse en 1855, por primera vez, en primer ministro británico. Fue un firme defensor del principio de preeminencia que su país debía desempeñar en el ámbito de las relaciones internacionales.

A los 21 años, la fortuna de Gladstone le permitió obtener —o casi comprar— un escaño de diputado, pero su talento no tardó en manifestarse. Cinco años después, era ya secretario de estado, miembro del partido Tory.

Sin embargo, estaba a favor de Peel, y la cuestión del libre cambio le llevó al campo de los liberales.

En 1852, fue canciller del Echiquier, es decir, ministro de hacienda. En 1868, a los 59 años  de  edad,  sería primer  ministro.

Gladstone era un orador extraordinario, que conseguía dar una claridad luminosa a los más complejos problemas.

Su inteligencia y su estilo conquistaron muy pronto a Inglaterra, pero Gladstone no pudo admitir jamás que las reglas de la moral no se aplicasen estrechamente a la política.

Gladstone, primer ministro ingles

Gladstone, líder del Partido Liberal, fue primer ministro en cuatro legislaturas durante el reinado de Victoria I. Era el rival político de Benjamin Disraeli, ante quien perdió el cargo de primer ministro en una ocasión para recuperarlo más tarde.

Su vida privada, austera, rígida (en la tarde de su noche de bodas, pasó muchas horas leyendo la Biblia con su joven esposa), se reflejaba, intacta, en su vida pública.

Aquella integridad podía estimular a los ingleses a confiar en Gladstone, pero, a la larga, algunos empezaron a pensar que llevaba a Inglaterra a la ruina, porque si Gladstone creía que el poderío inglés no debía deseansar sobre una inmoralidad, ¿no llegaría a parecerle necesaria la devolución de todas las conquistas inglesas, que podían ser tachadas de «inmoralidad»?

Así lo hizo con Irlanda, y sus adversarios temían que fuese a hacer lo mismo con el resto del Imperio.

Se le describía como a un liquidador del Imperio, y los humoristas le imaginaban respondiendo favorablemente a una reclamación de los chinos acerca de Escocia.

Si Gladstone podía parecer un ángel, su adversario, Disraeli, tenía que parecer un demonio. De origen judío y de nacimiento humilde, Disraeli —al contrario que Gladstone— hubo de vencer grandes dificultades hasta alcanzar riqueza y honores.

Para ser admitido en la alta casta aristocrática inglesa, Disraeli tuvo que hacerse una personalidad: refinar su acento, sus maneras, su forma de vestirse.

Durante muchos años, fue incluso un dandy. ¿Fue porque él habría querido ser más «viejo inglés» que los aristócratas de larga tradición, por lo que se dedicó, más que ningún otro, a mantener la  superioridad  inglesa,  a  acentuar  su  carácter altivo e insular?.

Gladstone, aristócrata, quería imponer la democracia y la justicia. Disraeli, de origen humilde, quiso afirmar la grandeza inglesa por la vía aristocrática.

El conflicto de aquellas dos brillantes personalidades caracterizaría la vida política inglesa durante veinte años, le daría un notable relieve, y, sobre todo, iniciaría el camino de profundas reformas, pues cada uno de ellos adoptaba las reformas propuestas por el otro, para asegurarse el mayor número de sufragios.

La primera mitad del siglo había visto nacer la potencia industrial británica. Gracias a Disraeli y a Gladstone, la rica Inglaterra podía permitirse ahora el lujo de un poco de justicia social.

Durante los 16 años posteriores a la muerte de Palmerston en 1865, la rivalidad entre William Ewart Gladstone y Benjamin Disraeli dominó la vida política británica.

Ambos habían comenzado su carrera política en el Partido Tory, pero Gladstone acabó pasándose al campo liberal. Disraeli se había convertido en el líder de los proteccionistas en la Cámara de los Comunes entre 1840 y 1850 y a partir de este año sirvió en los breves gobiernos de lord Derby, a quien sucedió como primer ministro a principios de 1868, pero una victoria liberal en las elecciones de diciembre de ese año dió el puesto a Gladstone.

disraeli, primer ministro ingles

Disraelí fue primer ministro, por primera vez, en 1867. Gladstone y los liberales dirigieron el país, desde  1868  a   1874.

A continuación, volvió Disraeli, hasta 1880. Luego, Gladstone recobró el poder hasta 1886.

En efecto, si Disraeli y los conservadores lograron formar gobierno en 1867, fue porque supieron aprovechar una discordia pasajera surgida en el grupo de los liberales, acerca de la reforma electoral.

Gladstone, que trataba de modificar la ley en un sentido más liberal, no logró la mayoría entre sus «tropas», y los Tories, deseosos de obtener una mayoría en la Cámara, aprovecharon la ocasión. ¿Qué podían perder ellos ampliando el cuerpo electoral?.

Nada, porque, de todos modos, desde Peel, los escrutinios les habían sido sistemáticamente desfavorables.

Nada podía, pues, empeorar la actual situación: por el contrario, extendiendo el derecho de voto, Disraeli podía esperar el agradecimiento de los nuevos electores. Por otra parte, él sabía que los nuevos electores no mantendrían una posición inmutable, como los precedentes.

Los conservadores querían que aquella situación cambiase, y así se votó, en 1867, con la ayuda de algunos liberales, la primera reforma electoral.

Un cierto número de puestos fue retirado de los «burgos podridos» y trasladado a localidades que habían tenido un gran desarrollo, gracias al progreso de la industria: era un primer esfuerzo por hacer coincidir el país legal (hasta entonces, esencialmente rural) con el país real (cada vez más industrial).

Al mismo tiempo, la reforma preveía un aumento del censo electoral: todavía no se pensaba en el sufragio universal, pues se consideraba que los impuestos del Estado sólo podían ser votados por los que pagaban los impuestos y que, en consecuencia, estaban ligados, por su propia fortuna y por las responsabilidades que de ella se derivaban, al destino de las finanzas públicas.

Con el aumento del censo, se pasó de 1.300.000 a 2.500.000 electores.

Esta nueva masa de electores defraudó, sin embargo, las esperanzas de Disraeli.

En 1868, en los Comunes se sentaba una mayoría liberal pero Gladstone continuó la obra de Disraeli.

En 1872, se promulgó el «Ballott Act», que instituía el voto secreto: una ley capital, porque permitía evitar fraudes y presiones.

En efecto, ¿cómo comprar el voto de un elector cuando no se puede saber qué nombre ha metido en la urna? Además, el aumento del número de electores, por sí solo, modifica ya la vida política.

Comprar a un centenar de electores era posible para un candidato rico, pero, desde que las circunscripciones estaban mejor distribuidas, se precisaban millares de votos, y esto desbordaba las posibilidades de las fortunas privadas.

Serían elegidos los que obtuviesen la investidura y el apoyo de un partido, pues los partidos, en efecto, disponían de fondos, podían promover candidaturas rivales contra los recalcitrantes, y simbolizaban una ideología, lo cual, entre las masas, tiene más peso que una reputación local.

La reforma benefició, pues, a los dos partidos, que aumentaron su ascendiente. En 1884, Gladstone proseguirá esta apertura: el cuerpo electoral se duplicará una vez más, pasando de 2.500.000 a 5.000.000 de votantes.

Sólo quedan excluidos 2.000.000 de peones industriales y agrícolas, los más desgraciados del país, a quienes todos —tanto los aristócratas como los obreros acomodados— consideran «políticamente incapaces».

Las mujeres, desde luego, estaban excluidas todavía del censo electoral. La política seguía siendo un asunto de hombres.

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AMPLIACIÓN DE SU BIOGRAFIA

A Gñadstone algunos lo han le superaron en elocuencia, en habilidad parlamentaria, en recursos políticos y en clarividencia del futuro; pero ninguno pudo ofrecer su armonía de facultades, la potencia intelectual aliada a la robustez física, su entrega al bien público, su conocimiento de los detalles de la administración, su experiencia económica, y, sobre todo, su rectitud moral y su pulcro sentido dei cumplimiento del deber.

De estirpe conservadora, de espíritu profundamente religioso y cristiano, colaboró como nadie al mantenimiento de la paz internacional y a la resolución de las injusticias sociales.

Por esta causa, es uno de los tipos humanos más destacados del siglo XIX.

William se educó en el colegio de Eton (1821-1829) y luego en la universidad de Oxford (1829), donde se interesó vivamente por la política, la religión, la filosofía, las matemáticas y las lenguas clásicas (leía a Homero en griego).

En los círculos universitarios su nombre se destacó en tal grado, que el duque de Newcastle le invitó a presentar su candidatura por el distrito de Newark. Resultó elegido, y en enero de 1833 se sentó por vez primera en la Cámara de los Comunes.

A los veinticuatro años inició su fecunda carrera parlamentaria.Afiliado al partido conservador, en 1834 fue nombrado lord del Tesoro y en 1835 subsecretario para las Colonias, en cuyo cargo adquirió unos conocimientos notabilísimos.

Caído el ministerio de Roberto Peel, Gladstone se dedicó por unos años al estudio de los asuntos religiosos, abogando por la independencia espiritual de la Iglesia.

Después del gran triunfo conservador de 1841, formó parte del ministerio de Roberto Peel como vicepresidente y, en 1843, como presidente del Board of Trade (Oficina de Comercio).

Desde este cargo impulsó el establecimiento del librecambismo y la derogación de las leyes cerealistas.

Esta actitud y su propia ideología, cada vez más humana, le impulsaron a abandonar el partido conservador.

En 1847 fue elegido miembro parlamentario por la universidad de Oxford, representación que ejerció hasta 1866, cuando se afilió públicamente al partido liberal y se convirtió en su jefe parlamentario.

Durante este tiempo fué ministro de Hacienda en el gabinete de lord Aberdeen (1852-1855) y en el de Palmerston de 1859 a 1866.«Para conservar el bosque, es preciso ir cortando de vez en cuando algunos árboles.».

Esta fórmula política explica el liberalismo progresivo de Gladstone. Adscrito al partido liberal, fue primer ministro del Reino Unido cuatro veces: de 1868 a 1874, de 1880 a 1885, en 1886, y de 1892 a 1894.

Medidas sobresalientes de su primera gestión ministerial fueron la ley Forster de 1870, organizando la enseñanza general y gratuita; la ley de 1871 otorgando el reconocimiento legal a las Trade Unions, y la Irish Latid. Act dando garantías a los arrendatarios irlandeses. También se preocupó de la reforma electoral, la cual fue completada en 1884 y 1885.

Más graves preocupaciones—tal vez las mayores de su vida — motivó en Gladstone la cuestión irlandesa. Pese a sus nobles tentativas, manifestadas en la gran Land Act de 1881 y en la negociación del Home Rule para Irlanda en 1893, no pudo resolver tan vidrioso problema.

En junio de 1895 presentó la dimisión de su gabinete y se retiró a la vida privada, en la cual sólo debía permanecer tres años, pues moría en Hawarden, el 19 de mayo de 1898.

Biografía de Joseph Chamberlain

Biografía de Cecil Rhodes

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

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La Reconstrucción de EE.UU. Ferrocaril Transcontinental Resumen

PERÍODO DE RECONSTRUCCIÓN DE ESTADOS UNIDOS
CONSTRUCCIÓN DEL PRIMER TREN TRANSCONTINENTAL

Terminada la Guerra de Secesión (abril de 1865), era necesario reconstruir la Unión, devastada por las duras campañas de Grant y de Sherman, cubierta de ruinas, de odios y de rencores. Los historiadores americanos llaman «período de reconstrucción» a los años que van desde 1865 a 1877, fecha en que los ejércitos federales evacúan el Sur, poniendo fin al estado de excepción que siguió a la derrota de los esclavistas.

Tras el asesinato de Lincoln, fue proclamado presidente Andrew Johnson, un hombre del Sur, de origen «pobre blanco», que había llegado a la vicepresidencia, a pesar de su modesto nacimiento, por su fidelidad a la Unión. Rudo, obstinado, dio muestras de equilibrio y buen sentido, siguiendo la política decidida por Lincoln.

El presidente Johnson vetaba las leyes que le parecían nefastas, atrayéndose las iras de los radicales, que le acusaron ante el Senado, constituido en Tribunal Supremo, pero Johnson fue absuelto (1868). Perdida por el presidente toda posibilidad de reelección, el candidato de los radicales, el ilustre General Grant, uno de los vencedores de la guerra civil, fue elegido decimoctavo presidente de los Estados Unidos, en 1868; después sería reelegido para un segundo mandato.

El Sur se transformó profundamente con el final de la esclavitud y con la reconstrucción. Arruinados por la guerra e incapaces de pagar a los esclavos convertidos en trabajadores libres, los plantadores tuvieron que parcelar sus grandes propiedades, dividiéndolas en pequeños lotes.

El dueño adelantaba al llevador abonos, simientes, aperos de labranza, vivienda, y recibía a cambio dos tercios de la cosecha. Al lado de los aparceros negros, cuyas condiciones de vida no habían mejorado mucho respecto a los esclavos, se desarrollaron los «pobres blancos», igualmente miserables, pero violentamente racistas.

Desaparecida la esclavitud, el problema negro continuaba en pie; a pesar de los esfuerzos legislativos, los blancos negaban la igualdad a los cuatro millones de negros (a finales de siglo, serían 10 millones). Cuando se levantó el estado de excepción, con la marcha de las últimas tropas federales en 1877, los gobiernos y las legislaturas del Sur encontraron los medios de apartar de la vida política a los negros.

La «cláusula del abuelo» (el derecho de voto se reservaba a aquéllos cuyos antepasados   habían  votado  en   1860)  y   las pruebas electorales (saber leer, escribir, interpretar correctamente un artículo de la Constitución), privaron de la cédula electoral a la mayoría negra.

La segregación fue sistemáticamente aplicada en las escuelas, en los transportes, en las iglesias, en los restaurantes, etc. Se recurrió, incluso, al terror, al linchamiento, a las ejecuciones sumarias de negros. Sociedades secretas como el Ku-Klux-Klan, cuyos miembros llevaban capuchones y aterrorizaban a los negros, hicieron ilusoria la igualdad teórica de los derechos civiles, y el Norte cerró los ojos. Así se constituyó el «solid South», bastión de la superioridad blanca, feudo del partido demócrata.

El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán.

CONEXIÓN COSTA A COSTA: No sólo el Sur sufrió trastornos a continuación de la guerra de Secesión:  la industrialización acelerada del Norte y la colonización del Oeste darían un nuevo aspecto a los EE. UU. En 1860, las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas eran inmensos espacios vacíos; sólo California, Oregón y el Estado de Washington habían atraído a los colonos.

Las tribus indias (sioux, cheyennes, apaches, utahs, pies-negros, etc.) seguían trashumando en las praderas secas por el duro clima. Los ferrocarriles abrieron a los pioneros el interior del continente; hasta entonces, los representantes del Sur se habían opuesto a la construcción de un transcontinental, porque no querían que los créditos se invirtiesen en nuevas orientaciones, pero los partidarios del ferrocarril, una vez eliminados sus adversarios por la Secesión, hicieron votar una serie de leyes y, a partir de 1863, las compañías, con la garantía de millones de dólares y de terrenos gratuitos, empezaron a construir la red que uniría los dos océanos, la «Union Pacific», que partía de Nebraska, y la «Central Pacific», de San Francisco.

Se emplearon emigrantes irlandeses, indios, chinos. A través de desiertos y montañas, los equipos de trabajo tendían cuatro rieles por minuto, y eran seguidos por campamentos con bares, «dancings» y casas de juego, de los que luego surgirían verdaderas ciudades, a lo largo de la vía. El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán. Nueva York celebró el acontecimiento con cien cañonazos, Filadelfia hizo sonar la campana de la libertad, y entusiastas desfiles recorrieron las ciudades.

El Oeste quedaba abierto a los emigrantes, a quienes se ofrecían tierras. Primero, fue la época de los criadores de bueyes resistentes y de largos cuernos, alrededor de los ranchos, y estos pioneros acabaron con los bisontes salvajes.

A partir de 1875, el alambre de picos en que se encerraba a los rebaños. Y el desarrollo del dry farming (cultivo de cereales en clima seco, gracias a profundas aradas) permitieron a los granjeros ampliar sus zonas de labor.

Por último, el descubrimiento de las minas de oro, de plata y de cobre de las Montañas Rocosas provocó nuevas afluencias, y fueron constituyéndose, sucesivamente, los Estados de Nevada, Nebraska, Colorado, de las dos Dakota, Wyoming, Idaho, Montana, Utah, Oklahoma… Todos estos nombres son indios, y las tribus, que se veían despojadas de sus tradicionales territorios, incapaces de adaptarse a la agricultura sedentaria, emprendieron la lucha contra los «rostros pálidos», a pesar de su inferioridad en armamentos.

Innumerables «westerns» han evocado las guerras de los indios y hecho famoso los nombres de Sitting Bull, Crazy Horse y Gerónimo, el jefe de los apaches. La lucha fue implacable. Los indios, exterminados o acorralados en zonas salvajes, atacaban los puestos aislados y tendían emboscadas: el general Custer fue muerto, con todo su regimiento, en Montana, en Little Mig Hom River, en junio de 1876.

La pradera tuvo sus héroes, como William Cody, llamado Buffalo Bill, de profesión cazador de bisontes, tirador excepcional, y también sus bandidos, saqueadores de trenes y de diligencias. Ladrones, jugadores profesionales, aventureros y hombres violentos hicieron famosos los saloons, fuente inagotable de películas y de novelas.

No puede comprenderse el «espíritu americano» —esa curiosa mezcla de audacia, de optimismo y de violencia—, si se ignora que a la religiosidad y al orgulloso ideal de independencia que animaba a los  puritanos de Nueva Inglaterra vinieron a unirse los caracteres y las costumbres de los conquistadores del interior, rancheros, mineros, pioneros, aventureros, hombres del Oeste que, durante treinta años, hicieron retroceder, incesantemente, los límites de la «frontera».

La movilidad americana, esa facultad de cambiar de Estado para ir a establecerse a otra parte, procede directamente de aquella época de la «pista», en que la atracción de nuevos filones, de tierras más fértiles, de praderas más ricas, llevaba cada vez más lejos a los emigrantes, con sus caravanas. Recordemos, para terminar, que, en 1867, los Estados Unidos aumentaron su extensión con un inmenso territorio desértico, Alaska, comprado a Rusia por siete millones de dólares.

Ver: La Conquista del Oeste

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Europa Luego de la Revolucion de 1848 Revoluciones Burguesas Historia

Europa Luego de la Revolucion de 1848
Revoluciones Burguesas Historia

La segunda mitad del siglo XIX fue la época de la construcción de los Estados-Nación en Europa y en otras partes del mundo (América, por ejemplo). Hasta ese momento, los regionalismos prevalecían sobre el conjunto de la nación; en las aldeas, pueblos y provincias de las actuales Italia, Alemania, Francia y Gran Bretaña, se hablaban dialectos diferentes, se empleaban distintos pesos y medidas, y ni siquiera la moneda nacional era de uso generalizado.

revolucionesde 1848

Europa post revolucionesde 1848

Los gobernantes comprendieron que, para ser países con mercados internos fuertes y competitivos hacia el exterior, debían empezar por fortalecer el concepto de nación dentro de sus propios países. Es decir, lograr que el conjunto de habitantes de un territorio se encontrara unificado por una forma de gobierno y sintiera la pertenencia a ese país. El ferrocarril, la educación popular y los ejércitos, entre otras cosas, fueron los encargados de unificar el idioma, la moneda y los símbolos  patrios: nacía el nacionalismo.

Estos intereses nacionales no fueron aceptados fácilmente. Este período fue particularmente conflictivo para algunos países, como Italia y Alemania, en los que se libraron guerras por la unificación nacional y otras, como la de Crimea y la franco-prusiana, que involucraron a gran parte de Europa.

La guerra de Crimea (1854-1856) se produjo por las intenciones expansionistas de la Rusia de Nicolás I, por sus intervenciones en Polonia, Hungría, Alemania, los Balcanes y en la estratégica zona del Mar Negro. Esto provocó la reacción de Turquía, Gran Bretaña, Francia y Austria.

El triunfo de estos últimos significó el fortalecimiento de Francia en el continente y el inicio de las respectivas unificaciones de Italia y Alemania (ambas naciones estaban divididas en pequeños reinos>. Por otra parte, el imperio otomano (Turquía, Armenia, Tracia, Siria), aceleré su proceso de desintegración y Rusia comenzó su repliegue militar.

Al término de la guerra de Crimea, Francia, intentó asumir el papel de árbitro europeo, interviniendo en todos los conflictos para fortalecerse como potencia continental, y obtuvo algunos éxitos. Sin embargo, la guerra contra Prusia (1870-1871) causada por el aumento de poder de este último país, provocó la caída del régimen imperial francés.

El gobierno de Napoleón III se caracterizó por ser el primero de Europa en llegar al poder gracias al sufragio universal (votaban los hombres mayores de dieciocho años). Esto resultó una consecuencia directa de las revoluciones de 1848: las pretensiones de las clases populares no habían sido satisfechas, pero los gobernantes habían comprendido que tarde o temprano deberían darles espacio político.

Era una forma de evitar nuevas revoluciones, otorgando pequeñas concesiones para evitar cambios profundos. A esta política se la conoció como bonapartismo, ya que fue llevada adelante por los Bonaparte (Napoleón y Napoleón III) y aplicada como definición de movimientos políticos posteriores.

Mientras tanto, dos importantes hechos se producían en Alemania y en Italia. El primer ministro de Prusia (formada por regiones de las actuales Alemania y Polonia), Otto Von Bismarck, aplicó la política de “a sangre y fuego». Bajo esta consigna militarista, logró que la fragmentada Alemania se unificara y se convirtiera en potencia europea. En Italia, a la fragmentación política se sumaban la presencia del Estado pontificio, gobernado por el Papa, y las diferencias económicas entre el norte parcialmente industrializado y el sur agrícola.

La guerra y la diplomacia lograron la unificación gracias al accionar, entre otros, de Camilo Cavour y de Giuseppe Garibaldi.  Entre 1848 y 1875, Europa se caracterizó por las guerras, breves pero muy sangrientas, que tuvieron por objeto reordenar el mapa del viejo continente.

Los Diez Principales Acontecimientos de la Historia Fechas Importantes

LAS FECHAS MAS IMPORTANTES DE LA HISTORIA

Si alguna vez un profesor nos exigió memorizar fechas sin preocuparse por despertar su interés en indagar las razones por las cuales el evento sucedido ese año tuvo tanto significado (o ese día, ese mes y ese año, si el maestro era exigente), entonces comprenderá la aversión del autor por tener que mencionarlas.

Sin embargo, las fechas dan contexto a los eventos, y ayudan a recordar el orden en que las cosas sucedieron. Muchas sirven como una especie de taquigrafía que simboliza un cambio importante sucedido en un día o año particulares, de suerte que aun si el lector detesta memorizar fechas (lo mismo que el autor), las que siguen son dignas de recordar.

En caso de que el lector no esté de acuerdo con la suma importancia de las siguientes fechas, es libre de escoger las que prefiera.

LISTA DE FECHAS DESTACADAS:

1- 460 a.C. Atenas se vuelve democrática

2- 323 a.C. Muere Alejandro Magno

3- 476 Cae el Imperio Romano de Occidente

4- 1066 Invasión de los Normandos a Inglaterra

5- 1095 Primera Cruzada

6- 1492 Primer Viaje de Color a América

7- 1776: Los Norteamericasnos de Independizan

8- 1807: Fin de la Esclavitud en Inglaterra

9- 1893: Las Mujeres Tienen Derecho al Voto

10- 1945: EE.UU. Lanza la Bomba Nuclear en Hiroshima

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bullet 460 a.C Atenas se vuelve democrática

Para Ampliar: La Democracia

 

atenas acropolis

Democracia en Atenas

La asamblea popular de Atenas, principal cuerpo legislativo, estaba abierta a cualquier ciudadano de sexo masculino (ni las mujeres ni los esclavos tenían acceso a la ciudadanía). Además de esta asamblea existía un senado, compuesto por ciudadanos mayores de 30 años, que operaba como un comité ejecutivo encargado de llevar adelante la agenda gubernamental y administrar la aplicación de la ley.

Estos dos cuerpos de ciudadanos gobernantes establecieron el precedente de las dos cámaras legislativas de las democracias posteriores. Pensemos en la Cámara de los Comunes y en la Cámara de los Lores de Inglaterra, o en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos.

El aristócrata Pericles transformó Atenas en una democracia real entre 462 y 460 a.C. No era la primera vez en la historia que existía un gobierno de participación, pero Atenas se volvió poderosa en esa época, y permanece como la primitiva democracia que más influjo ha tenido sobre las posteriores. Los padres fundadores de Estados Unidos tomaron como modelo la democracia ateniense.

Aunque la democracia ateniense era gobernada por ciudadanos, la sociedad se aferraba a ciertos aspectos de la anterior oligarquía (o sea el gobierno de unos pocos), y los aristócratas conservaban privilegios obtenidos gracias a la cuna o las conexiones. El ejemplo evidente es el propio Pendes, aristócrata y demócrata, que era casi un rey sin corona.

No todos los historiadores consideran a Pendes responsable del viraje hacia la democracia. Pendes se basó en las reformas introducidas por Efialtes, predecesor suyo, quien derrocó a un consejo aristocrático en 462 a.C. Es probable que Efialtes haya sido asesinado por este hecho, de modo que se necesitó valor por parte de Pendes para retomar la causa.

Aun antes de Efialtes, el estadista Calístenes impulsé reformas que apuntaban hacia la democracia, en el siglo quinto a.C., después del gobierno del dictador Pisístrato. Algunos sostienen que Calístenes fue el fundador de la democracia ateniense.

bullet 323 a. C — Muere Alejandro Magno

 Para Ampliar: Los Griegos

Nacido en 356 a.C., Alejandro Magno sucedió en 336 a.C. a su padre en el trono de Macedonia, región del norte de Grecia. Éstas son fechas importantes, al igual que los años de sus victorias, como la que logró en 334 a.C. contra el rey persa Darío 111. Pero el año de la temprana muerte del conquistador — 334 a.C. — es la fecha más digna de recordar.

Si Alejandro no hubiera muerto, sus conquistas habrían continuado. Era demasiado ambicioso para detenerse. Una fiebre perniciosa, probablemente malaria, puso fin a su ímpetu guerrero.

Su muerte dio también paso a una época notable, en la cual sus generales se convirtieron en reyes y fundaron dinastías en lugares tales como Macedonia, Persia y Egipto. En ese país, Tolomeo, general de Alejandro, fundó una dinastía que permaneció hasta que el romano Augusto venció a la reina Cleopatra en el año 30 a.C.

caballo de Alejandro Magno

BUCÉFALO Y SU SOMBRA: Cuando aún era un niño, Alejandro, hijo del rey de Macedonia -una nación del mar Egeo- recibió como regalo un brioso corcel. De inmediato se encomendó a los esclavos dé la caballeriza que domaran al arisco caballo para que el joven lo montara. Alejandro, por supuesto, presenciólos trabajos desde el principio, y observó, maravillado, que Bucéfalo, como lo había bautizado, arrojaba por los aires a cuanto domador se sentaba sobre su lomo. Varios días se repitió la escena, siempre ante la presencia de Alejandro. Por último, el joven saltó el resguardo de madera y se dirigió a los esclavos ordenándoles que lo dejaran solo con el caballo. Ante el asombro de todos lo tomó de las bridas doblándole la cabeza hacia el sol. De inmediato lo montó sin estribos y contra lo que se esperaba, acalló los ánimos de la bestia que se rindió después de dar algunos corcovos. Filipo, su padre, que había presenciado ocasionalmente la proeza, se le acercó maravillado preguntándole cómo lo había conseguido. -Muy sencillo -respondió el muchacho-; me di cuenta de que Bucéfalo temía a su propia sombra, por lo que, para domarlo, había que impedir que la viera.

bullet 476 d. C — Cae el imperio Romano

 Para Ampliar: Los Romanos

Roma no se hizo en un día ni fue destruida tampoco en una jornada. Las guerras civiles entre líderes políticos y militares en competencia por el poder perturbaron la armonía de la República romana entre 88 y 28 a.C., y trajeron el fin de la forma republicana de gobierno y el comienzo del dominio de un emperador fuerte.

Sin embargo, la autoridad imperial también se debilitó con el paso del tiempo, hasta tal punto que en el siglo tercero d.C. los ataques en muchos frentes de las remotas fronteras del Imperio Romano, combinados con revueltas internas, obligaron al emperador Dioclesiano a tomar una medida extrema: dividir en dos el imperio. Dioclesiano conservó para sí el Oriente — Asia y Egipto — y nombró a su colega Maximiano emperador de Occidente (Europa y el noroeste de África). Aunque Dioclesiano conservaba la autoridad sobre las dos mitades, el sistema condujo a la formación de un imperio distinto en Oriente, el Imperio Bizantino, a la vez que el imperio occidental entraba en una prolongada decadencia.

Hunos, vándalos, visigodos y ostrogodos, enemigos todos de los romanos, masivamente cruzaron impetuosos el Rin durante el siglo quinto, debilitando la capacidad de Roma para defender su territorio.

Hacia el año 476 d.C., el imperio tenía poca autoridad en Europa, de suerte que la remoción del joven emperador Rómulo Augusto (llamado igualmente Augústulo, es decir “pequeño Augusto”) por parte de los bárbaros, ocurrida en ese año, no fue un asunto trascendental. A pesar de ello, el año 476 es un símbolo del final, lo mismo que el comienzo simbólico de una fracturada sociedad feudal, de la que surgirían andando el tiempo las naciones europeas

bullet 1066 – Invasión de los normandos a Inglaterra

 Para Ampliar: Los Normandos

Usando camisas de manga corta y accesorios estrafalarios, una banda de tipos llamados normandos apareció por los lados de Londres y… pero en verdad esos normandos eran franceses.

Ignoramos lo que habría sucedido en Inglaterra si Guillermo el Conquistador, duque de Normandia, hubiera perdido la batalla de Hastings, el 14 de octubre de 1066. Lo que sabemos es que las consecuencias de la conquista normanda se sintieron por largo tiempo. Guillermo (coronado rey de Inglaterra el 25 de diciembre de 1066) y su familia gobernaron durante casi un siglo, reemplazando a los nobles ingleses por normandos (de Normandía, posteriormente el norte de Francia), bretones (también franceses) y flamencos (de Bélgica).

De 1066 a 1144 Inglaterra y Normandía tuvieron el mismo gobierno, y Normandía permaneció en manos inglesas hasta que Felipe II, rey de Francia, la arrebató para si en el siglo trece.

Lazos entre las familias reales y reclamos conflictivos mantuvieron relacionados a ingleses y franceses por largo tiempo, a menudo mediante la guerra. Podemos rastrear el origen de la guerra de los cien años, ocurrida en los siglos catorce y quince, hasta llegar a la invasión normanda.

Las Cruzadas, precursoras del colonialismo y de los imperios europeos, enviaron oleadas de europeos occidentales a otra parte del mundo, el Oriente Medio, en donde hicieron sentir su fuerza haciéndose los santurrones.

bullet 1095 — La primera Cruzada

 Para Ampliar: Las Cruzadas

Las Cruzadas comenzaron después de que los turcos selyúcidas se apoderaran de buena parte del Medio Oriente, a pesar de la resistencia de los árabes y del Imperio Bizantino. Los turcos eran islámicos pero, en contraste con los árabes musulmanes de los siglos séptimo a once, no fueron tolerantes con los cristianos. El emperador de Bizancio solicitó al papa Urbano III, su congénere cristiano, ayuda para resistir esta nueva amenaza turca. El papa estaba también preocupado por los informes sobre el hostigamiento que sufrían los peregrinos cristianos en Palestina, la Tierra Santa, ahora bajo el dominio turco.

El 26 de noviembre de 1095 el papa lanzó un llamado a todos los guerreros cristianos para que asumieran su responsabilidad frente a los turcos. A esta convocatoria respondieron dos clases de combatientes. En primer lugar, campesinos mal entrenados y peor armados, y gente de los pueblos se dirigieron hacia Oriente, armando camorra por el camino y haciendose matar a la postre. La segunda clase de soldados estaba conformada por nobles bien armados y sus tropas, quienes derrotaron en 1099 a los selyúcidas que defendían Jerusalén y masacraron a todos los habitantes de la ciudad.

Las Cruzadas posteriores, que duraron siglos, fueron tan sangrientas como la primera, y se desviaron todavía más del objetivo de restaurar la santidad en Tierra Santa

bullet 1492 – Colón navega por el mar océano

 Para Ampliar: Navegantes

Aunque no hayamos memorizado ninguna otra fecha, ésta la conocemos con seguridad. Europa comenzó en 1492 a vincularse con tierras y culturas que de allí en adelante y para siempre llevarían la marca de España, país que Colón representaba, Portugal, en donde habla vivido durante años, y otras naciones marineras europeas.

El descubrimiento de Colón modificó el ordenamiento del mundo, o por lo menos la visión que la gente tenía del globo, alimentando la creciente ambición europea de conquista e inaugurando un imperialismo que duraría hasta bien entrado el siglo veinte. Los viajes de Colón — el Almirante volvió varias veces al Nuevo Mundo para convencerse de que era en verdad parte de Asia — produjeron además la devastación de los pueblos que allí vivían, a quienes los europeos llamaban indios. Las enfermedades procedentes de Europa diezmaron a los pobladores y la inmigración blanca los expulsó de sus tierras.

Sin embargo, y a pesar de los cambios que produjo, la hazaña de Colón causó profunda decepción en la época, en especial si se la comparaba con lo que habla hecho en 1598 Vasco da Gama en nombre de Portugal, al contornear África y llegar a la India, codiciado destino mercantil.

bullet 1776 — Los norteamericanos se independizan

Para Ampliar: Independencia EE.UU

El espíritu del 4 de julio de 1776, fecha en que el Congreso Continental adoptó la revolucionaria Declaración de Independencia  dio a luz a la que con el tiempo sería la más poderosa nación del mundo.

indpendencia de estados unidos

La Revolución Norteamericana, producto del pensamiento ilustrado del siglo dieciocho, dio comienzo a una era de revoluciones. Preparó el escenario para la conmoción cultural de la Revolución Francesa de 1789, y para muchas insurrecciones sucesivas, en las colonias europeas y en la misma Europa.

La rebelión se propagó por Suramérica a comienzos del siglo diecinueve, y la mitad del siglo fue testigo de muchas más revueltas en naciones como Bohemia y Hungría. En el siglo veinte, el fervor revolucionario puso por fin término a la era colonial. Las revoluciones inspiradas en la ideología marxista continuaron dislocando el viejo orden en lugares tan diversos como Rusia y China.

bullet 1807 — Inglaterra prohíbe la trata de esclavos

Para Ampliar: Fin de la Esclavitud

Durante el siglo dieciocho, cada vez más personas libres en Inglaterra y en otras naciones europeas comenzaron a darse cuenta de la crueldad de la esclavitud, recalcando los peores abusos, en particular la monstruosidad del transporte marítimo en la trata de esclavos. Dinamarca fue el primer país en prohibir la trata en 1803. Pero a causa del poderío naval de Inglaterra y de su importancia en el negocio, la prohibición británica marcó un gran viraje internacional.

fin de la esclavitud

El parlamento tomó la crucial decisión en 1807, al aprobar ese año el protocolo abolicionista. En 1815, pasadas las guerras napoleónicas, Inglaterra se apoyó en Francia, los Países Bajos, España y Portugal para prohibir también el negocio de los esclavos.

Semejante viraje fue producto de las ideas de la Ilustración (ver pensadores de la ilustración), que insistían en nociones como la ley natural y los derechos del hombre, y que nutrieron igualmente las revoluciones norteamericana y francesa. La sensibilidad religiosa y política cambió. Los cuáqueros cristianos de Inglaterra formaron una asociación abolicionista en 1787. Antes, el máximo juez inglés, lord Mansfield (William Murray antes de ser barón) había decretado, desde 1772, que los esclavos fugitivos que pisaran suelo inglés quedarían automáticamente libres. En la década de 1830, el gobierno inglés exigió a sus súbditos la liberación de los esclavos restantes.

Aunque el idealismo motivó la mentalidad antiesclavista, el movimiento también fue impulsado por el pragmatismo económico. La Revolución Industrial de Inglaterra estaba en sus comienzos en 1807 y los ingleses veían más ganancias en los productos naturales de África y en los mercados de allende el mar, que en la mano de obra esclava. (ver Esclavitud en América)

bullet 1893 — Las mujeres obtienen el derecho al voto

Para Ampliar: Fin de la Esclavitud

La revolución democrática está todavía en marcha. Las mujeres conquistaron el derecho al voto primero en Nueva Zelanda, en 1893, y muchas naciones siguieron el ejemplo. Entre éstas se cuentan Australia, en 1894, Noruega, en 1907, y Rusia en 1917. Las mujeres inglesas mayores de 30 años ganaron el derecho a sufragar en 1918; la edad disminuyó hasta los 21 años en 1929.

Las mujeres estadounidenses lograron este derecho también en 1918, aunque algunos estados aprobaron el voto femenino antes. Francia llegó relativamente tarde a la fiesta, garantizando el voto de la mujer en 1944. Y en Suiza las mujeres ganaron el derecho al sufragio sólo en 1971.

El derecho al voto es en sí mismo importante. Pero este período, no mayor que un siglo, fue testigo de una rápida expansión, generación tras generación, del papel de la mujer y de su condición en muchas sociedades de todo el mundo. En las naciones industrializadas de Occidente, en especial, las mujeres escogieron profesiones anteriormente reservadas a los hombres y se distinguieron en la ciencia, la medicina, la abogacía y el periodismo, entre muchas otras ocupaciones. Las mujeres concursaron y ganaron cargos provistos por elección.

Importantes democracias como Inglaterra, Pakistán, la India e Israel tuvieron primeros ministros de sexo femenino en la segunda mitad del siglo veinte. En otras naciones, en particular en algunas regiones del mundo musulmán, las mujeres comenzaban a luchar por mayores libertades en los albores del siglo veintiuno.

bullet 1945 — Estados Unidos lanza la bomba atómica

 Noventa mil personas murieron a consecuencia del brillante relámpago y el impacto subsiguiente que destruyó el 75 por ciento de la ciudad de Hiroshima, Japón, el 6 de agosto de 1945, cuando un avión de Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica que se usaba en una guerra.

Bomba atómica En hiroshima

La explosión y los incendios que se desataron hirieron a otras 60.000 personas, muchas de las cuales murieron después de cáncer y otras enfermedades producidas por la radiación. Tres días más tarde los estadounidenses lanzaron otra bomba sobre Japón, esta vez en la ciudad de Nagasaki. Otras 40.000 personas murieron instantáneamente.

Dos bombas atómicas: muerte y destrucción indescriptibles e indiscriminadas. La segunda guerra mundial terminó finalmente y el mundo entró en la era nuclear.

Éstas son las únicas veces en que se han usado armas nucleares contra la población. Esperemos que sean las últimas. Pero la mera existencia de esas bombas atómicas, y de las mucho más poderosas armas termonucleares que las reemplazaron, hacen de 1945 una fecha crucial. Nadie sabe qué nos deparará el futuro.

Ver: Bomba en Hiroshima

Fuente Consultada:
La Historia del Mundo Para Dummies

Los Diez Documentos Más Importantes de la Historia

LOS DOCUMENTOS MAS DESTACADOS DE LA HISTORIA

Los documentos preservan la historia de la humanidad. Si el hombre no hubiera inventado la escritura, o comenzado a llevar registros formales de batallas, leyes, tratados y demás, habría que obtener la historia de los relatos orales.  Si el lector ha participado alguna vez en el juego que consiste en susurrar al oído de su vecino alguna cosa para que éste a su vez la susurre al oído de un tercero, y así sucesivamente por todo el salón, sabrá que la historia oral cambia de persona a persona, aun en el intervalo de unos pocos minutos.

Si el proceso continuara durante siglos, al cabo de ese tiempo la gente no tendría la menor idea de lo que se dijo realmente. Con la historia ocurre lo mismo que con los acuerdos contractuales: todo el mundo sabe que hay que ponerlos por escrito. Los documentos son importantes, y algunos lo son más que otros no sólo porque preservan el pasado sino porque lo moldearon en su momento. Los documentos establecen entonces pautas de comprensión de la identidad social y principios acerca de lo bueno y lo malo.

LISTA DE LOS DOCUMENTOS:

1- Documento 1: La Piedra Rosetta

2- Documento  2: Las Analectas de Confucio

3- Documento 3: La Biblia

4- Documento 4: El Corán

5- Documento 5: La Carta Magna

6- Documento 6: Los Viajes de Marco Polo

7- Documento 7: La Declaración de la Independencia de EE.UU.

8- Documento 8: La Declaración de los Derechos Humanos

9- Documento 9: El Manifiesto Comunista

10- Documento 10: El Origen de las Especies

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DOCUMENTO 1: La Piedra de Rosetta

Antigua escritura egipcia: la formal jeroglífica, como la que podemos ver en las tumbas reales, y la demótica, un género popular de escritura simplificada. En 1799, durante la ocupación napoleónica de Egipto, algunos soldados encontraron la piedra en el brazo de Rosetta del río Nilo, en Raschid, cerca de Alejandría. La piedra fue esculpida cerca de 2.000 años antes, en 196 a.C.

Hasta el momento en que se encontró la piedra nadie sabía cómo leer los jeroglíficos y la historia del antiguo Egipto parecía perdida para siempre.

Los eruditos Jean François Champollion y Thomas Young trabajaron duro y parejo para descifrar la piedra, logrando establecer que los tres textos decían lo mismo. Usando su conocimiento del griego antiguo, Champollion fue capaz de descifrar el texto y anunció en 1822 que podía leer jeroglíficos. La piedra de Rosetta proporcionó la clave de entrada al remoto pasado egipcio.

 Podemos ver la piedra de Rosetta en el Museo Británico de Londres.

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DOCUMENTO 2: Las Analectas de Confucio

En el mundo occidental la gente atribuye la regla áurea a Jesucristo. Pero 500 años antes de Cristo un humilde maestro chino, Kong Ch’iu, había dicho a sus alumnos: “Haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti”.

Kong vivió desde el año 551 hasta el 479 a.C., aproximadamente. Siendo adolescente era ya funcionario gubernamental; a los 15 años estaba a cargo de los pastos y del almacenamiento de granos, y fue ascendiendo hacia los altos oficios de la administración. Sus ideas reformistas lo hicieron popular entre la gente pero también irritaron a algunos privilegiados.

Sus enemigos lo obligaron a abandonar su provincia natal. Entonces Kong viajó mientras enseñaba sus ideas sobre el respeto a los demás, el culto de los ancestros, la lealtad y el mejoramiento personal. Hacía énfasis en los conceptos de Ii (la conducta correcta) yjen (la actitud compasiva). Sus alumnos le dieron el título de Fuzu (maestro venerado).

En los últimos años de su vida y después de su muerte sus enseñanzas fueron recogidas por sus discípulos en las Analectas, fuente importantísima y de gran influjo sobre el pensamiento chino. El confucianismo (del nombre latinizado de Kong Fuzu, Confucio), mezclado con otros sistemas filosóficos y religiosos como el taoísmo, el budismo y el legalismo, moldeó el carácter. Hasta el siglo veinte, todo estudiante en entrenamiento para ser funcionario del gobierno chino debía estudiar las Analectas. El confucianismo influyó asimismo en otras culturas asiáticas, incluida la japonesa.

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DOCUMENTO 3: La Biblia

Éste es un conjunto de escritos, un cofre precioso de documentos envueltos en un volumen. La Biblia de la que hablamos depende de la tradición de cada cual. Pero, independientemente de esta tradición, se trata de un documento indispensable para comprender el curso de muchos acontecimientos mundiales.

La Biblia, desde el punto de vista cristiano, en todo caso, incluye documentos que conforman el núcleo de dos religiones, el judaísmo y el cristianismo La Biblia consta del Pentateuco, o ley sacerdotal judaica (la Tora escrita), y tanto los diez mandamientos como la regla de oro de los cristianos

Los relatos de la Biblia constituyen una importante fuente histórica, aun si algunos historiadores los objetan. Han moldeado la trayectoria de grandes naciones, incluyendo los imperios romano y bizantino.La Biblia fue asimismo protagonista de un gran cambio tecnológico, cortesía de Johannes Gutenberg, quien la escogió como la primera obra para imprimir en su revolucionaria imprenta.

Desempeñó además una función en importantes cambios lingüísticos: las lenguas alemana e inglesa se afianzaron gracias a traducciones tempranas de la Biblia. Para el alemán fue la traducción de Martín Lutero de 1530, y para el inglés la edición del rey Jacobo de 1611. (Puede que suene divertido, pero la lengua inglesa actual debe mucho al libro de 400 años de antigüedad, lleno de “thee” y “thou”.)

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DOCUMENTO 4:El Corán Para Ampliar: Los Griegos

Libro sagrado al igual que la Biblia, el Corán es no sólo el fundamento de enorme, opulenta y poderosa porción de la humanidad hace un milenio, y continúa siéndolo.

El libro define el lugar que ocupa el Islam en la historia. Sus versos estimularon las conquistas árabes de los siglos séptimo y octavo, y continúan formando la visión del mundo de los musulmanes de hoy.

 Los musulmans creen que el Corán (o Qu’ran) es la palabra de Dios directa e infalible, escrita en el cielo y revelada por el arcángel Gabriel al profeta Mahoma, fundador del Islam, en el siglo séptimo d.C. Su texto es sagrado para los musulmanes, y está prohibido tocarlo si no se está ritualmente puro. Si se imita su estilo, en el cual Alá se expresa en prosa rimada, se comete sacrilegio.

Además de su enorme impacto en los eventos mundiales, el Corán es también el libro en que por tradición los musulmanes aprenden a leer el idioma árabe, de suerte que probablemente es el más leído de todos los libros, en todos los tiempos.

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DOCUMENTO 6: La Carta Magna

La noción del derecho divino de los reyes  se basaba en el supuesto de que el monarca, como delegado de Dios, estaba obligado a cuidar de los hijos menores de la creación. La obediencia era pagada con protección.

 No siempre funcionó así. El rey Juan, el más impopular de los monarcas ingleses, exasperó a sus barones, quienes se rebelaron en 1215, logrando imponerse y obligar al rey a firmar un acuerdo, llamado la Gran Carta, o en latín (lengua oficial del siglo trece en Europa) la Carta Magna.

 Al firmar, el rey Juan se comprometía a cumplir reglas específicas de respeto hacia sus súbditos. La Carta Magna contenía 63 artículos, la mayoría relacionados con el uso indebido, por parte del rey Juan, de sus poderes judiciales y financieros. Las cláusulas 39 y 40, las más célebres, dicen:

39)    Ningún hombre libre podrá ser capturado o encarcelado sin un juicio previo por parte de sus iguales o de acuerdo con la ley del país por hombre libre se entendía un adulto de sexo masculino súbdito de la corona, que no era siervo o esclavo.

40)    A nadie venderemos ni negaremos ni aplazaremos el derecho o la justicia.

Este primer ensayo formal de apartar a la realeza de la tiranía no resolvió todos los problemas existentes entre el rey Juan y sus barones, pero estableció un precedente de las leyes relacionadas con los derechos, la justicia y el ejercicio de la autoridad en Inglaterra, el Imperio Británico, otras partes del mundo. La Carta Magna señalaba libertades constitucionales garantizadas por los fundadores de repúblicas como Estados Unidos de América.

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DOCUMENTO 6:Los Viajes de Marco Polo Para Ampliar: Aventureros

Los venecianos de los siglos trece y catorce llamaban a Marco Polo il Milione, repitiendo un título de su muy leído libro sobre sus viajes y vida en China. (El libro de Polo fue publicado con otros títulos en varias traducciones y ediciones.) il Milione se refería a las enormes riquezas (millones) de Kublai Kan, emperador de China.

Pero algunos de sus contemporáneos europeos usaban también el término para significar que Polo contaba un millón de mentiras. Muchos no podían creer sus historias acerca del magnífico imperio de Kublai Kan Catay, como la gente llamaba a China, parecía tan remota como otro planeta. Bueno, no tanto. Unos cuantos viajeros occidentales habían visitado Pekín, entre los cuales se contaban el padre y el tío de Marco, quienes salieron de Venecia en 1271 en compañía del joven, en su segundo viaje a Oriente, volviendo a la ciudad 20 años después.

 El conocimiento de Marco sobre las riquezas de Oriente, plasmado en sus escritos, le atrajo muchos seguidores. Más y más gente se fascinaba con sus relatos. Su libro, llamado en castellano Viajes de Marco Polo, se convirtió en lectura obligatoria en el siglo catorce, alimentó el ansia de sedas, cerámicas y otros productos exóticos, e impulsó la búsqueda de una ruta marítima que permitiera transportarlos. Como dice el historiador Daniel J. Boorstin en su celebrado libro Los Descubridores, publicado en 1983: “Sin Marco Polo… ¿habría existido un Cristóbal Colón?” Se puede llegar hasta el extremo de considerar el relato de Polo como la raíz de la era de la conquista y el colonialismo europeos.

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DOCUMENTO 7:La Declaración  de Independencia Para Ampliar: Los Griegos

Cuando en el curso de los eventos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los lazos políticos que lo han conectado con ¡No me diga! Se trata de una versión reducida de la frase inicial de un gran documento escrito en su mayor parte por Thomas Jefferson , y firmado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776

La guerra de independencia estaba ya en marcha, así que esta declaración no era sobre la guerra; era más bien una explicación de las razones por las cuales los líderes de las colonias norteamericanas pensaban que habla que hacer lo que estaban haciendo.

Está llena de quejas específicas contra el rey Jorge III. Pero además Jefferson, asistido por Benjamin Franklin y John Adams, realizó un brillante trabajo al recapitular algunas de las más apremiantes ideas sociales y políticas surgidas del movimiento filosófico del siglo diecisiete conocido como la Ilustración.

Thomas Jefferson escribió:

“Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales y que han sido dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

La declaración no mencionaba a las mujeres ni se aplicaba a todos los hombres puesto que los esclavos quedaban excluidos. A pesar de todo, las palabras de Jefferson eran poderosas.

La declaración afirmaba que la gente no sólo tenía el derecho sino también la responsabilidad de enfrentarse al gobierno en caso de que el ejercicio de la autoridad fuera injusto. Tales palabras tuvieron eco no sólo durante el resto del siglo dieciocho sino también en los dos siglos siguientes.

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DOCUMENTO 8:La Carta de los Derechos

Redactadas en 1789 y añadidas a la Constitución de Estados Unidos el 8 de diciembre de 1791, las diez primeras enmiendas constitucionales eran poderosas ideas, posteriores a la Constitución misma, destinadas a limitar el poder del gobierno y garantizar ciertos derechos, las libertades civiles, comunes a todos.

La primera enmienda garantiza expresamente la libertad de palabra, la libertad de religión y la libertad de prensa. La segunda enmienda, que comienza con la frase “Una milicia bien reglamentada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre…”, ha sido invocada, tanto por los partidarios de la regulación del porte de armas como por los que defienden el derecho al libre porte, desde hace más de 200 años contados a partir de su aprobación.

La gente discute todo el tiempo la Carta de Derechos. Ciudadanos, miembros del Congreso, invitados a los programas televisados de opinión y jueces interpretan y reinterpretan este documento esencialmente norteamericano. Los jueces de la Corte Suprema gastan la mayor parte de su tiempo decidiendo lo que los autores de la Constitución tenían en mente cuando escribieron estas enmiendas.

Discutible pero indeleble, la Carta de Derechos establece un control permanente a la acción gubernamental. Lo mismo que la Declaración de Independencia, las enmiendas han sido copiadas y desarrolladas por muchas democracias en todo el mundo.

También en 1789, la Asamblea Nacional francesa proclamó un conjunto similar de libertades, denominado Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

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DOCUMENTO 9:Manifiesto Comunista

El Manifiesto Comunista de 1848 y su secuela de 1869, El Capital, parecen hoy un tanto desacreditados. Los mayores gobiernos establecidos sobre las premisas de El Capital se desintegraron, como la Unión Soviética en 1991, o hicieron concesiones a la propiedad privada y al lucro individual, como la República Popular de China.

Con todo, el impacto mundial del tratado político-económico de Karl Marx y Friederich Engels ha sido fabuloso y ha impulsado numerosas revoluciones e inducido drásticas reformas en algunas sociedades.

 El Manifiesto Comunista atacaba el gobierno, la religión y la cultura tradicional como instrumentos de una represiva clase capitalista, definida como la de los dueños de fábricas y minas, que empleaban el trabajo de otros para obtener provecho y lucro de esas propiedades.

Marx y Engels presentaban el comunismo, con la propiedad colectiva de industrias y haciendas y la distribución equitativa de los recursos, como el único sistema económico adecuado para todos. El comunismo pulsó una cuerda sensible y poderosa entre los trabajadores del mundo. A pesar del colapso soviético, las ideas socialistas ligadas a la teoría de Marx siguen ejerciendo hoy una importante influencia en asuntos relacionados con los derechos de los trabajadores y la responsabilidad gubernamental.

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DOCUMENTO 10: El origen de las especies Para Ampliar: Biografia Darwin

La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, presentada en su libro de 1859 titulado El origen de las especies, sustenta el modo como los científicos enfocan, a partir de Darwin, el estudio de los seres vivos. La biología moderna, la antropología y la paleontología se basan todas en la idea de la evolución.

La mayoría de los naturalistas del siglo diecinueve creían que animales y plantas eran inmodificables desde que Dios creó el mundo. Otros observaban cambios, pero pensaban que un rasgo adquirido en vida podía trasmitirse a la descendencia, como si una yegua con un casco malo diera origen a un potrillo cojo. A los 20 años, Darwin (1809-1892) emprendió un viaje alrededor del mundo como naturalista a bordo de un barco de reconocimiento inglés. Sus observaciones lo hicieron dudar de ambas teorías.

 La idea de que las especies evolucionan por selección natural se llama darwinismo, aunque el propio Darwin reconoció que por los menos otros 20 científicos habían propuesto ideas similares. Al contrario de los otros, Darwin sustentó su teoría con una enorme cantidad de observaciones y datos recopilados en todo el mundo.

Además, el naturalista escribió en un lenguaje sencillo, para que toda la gente pudiera leer El origen de las especies. El libro le trajo fama pero también oposición. Mucha gente religiosa condenaba cualquier teoría de la vida que no estuviera basada en la intervención divina. Algunos conservadores religiosos se escandalizaron con la noción, sugerida por el darwinismo, de que el hombre evolucionaba como los otros animales.

Libro original de Darwin

Tapa del Libro original de Darwin

Fuente Consultada: La Historia del Mundo

Ver: Las Etapas de la Historia

Consecuencias Sociales de la Agricultura Primitiva Sedentarismo

ORIGEN DEL SEDENTARISMO Y LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES
LOS CAMBIOS SOCIALES DEL HOMBRE A PARTIR DE LA AGRICULTURA

LA MAYOR REVOLUCIÓN DE LA HISTORIA HUMANA

Si un visitante de otro planeta hubiese abandonado el nuestro hace unos 7.000 años atrás y regresado 3000 años después, se habría asustado. Cuando partió todavía vivíamos en pequeños grupos que corrían detrás de los animales. Y en la segunda oportunidad hallaría enormes ciudades florecientes en Egipto, Mesopotamia, India, China. Multitudes laboriosas cultivan la tierra, domestican animales, funden los metales, crean religiones; sacerdotes escriben y estudian.

¡En 3.000 años se hicieron más cosas que en todo el medio millón anterior! Ese progreso extraordinario presenta, no obstante, una faz adversa: la guerra permanente devasta ahora a los grupos humanos. Enormes ejércitos, integrados por miles o cientos de miles de hombres, se traban en lucha en todos los lugares donde la civilización se está desarrollando.

Es muy cierto que también hubo guerras entre las tribus cazadoras. Pero eran choques esporádicos sin mayor importancia y, por lo general, sin grandes pérdidas. Son distintas de las guerras libradas entre los primeros agricultores —los imperios campesinos—, cuyas atrocidades sólo serán superadas por las nuestras (disponemos de medios más eficaces) .

Esa corta y explosiva revolución —la más importante de la historia humana por sus consecuencias— fue llamada Revolución Neolítica (palabra derivada de sus objetos de piedra pulida).

Las grandes invenciones tecnológicas de la Revolución Neolítica fueron, cronológicamente: la domesticación de los animales, la agricultura y la fundición de los metales. Y ellas tuvieron, como sus más importantes consecuencias sociales, el hombre ahora se asienta en un lugar fijo y se inicia el surgimiento de las ciudades, un gigantesco incremento de la población, la aparición de la escritura y la división del trabajo.

hombre prehistoria

Los primeros hombres fueron cazadores y recolectores; dependían totalmente de sus habilidades y de la naturaleza. Tenían pocas opciones en cuanto a comida, vestido y refugio. Las pieles fueron sus primeras ropas; vivieron en cuevas antes de construir casas, y su preocupación era mantener encendido el fuego. La primera gran revolución en la historia de la humanidad fue el desarrollo y la expansión de la agricultura, que data de los cultivos de trigo y cebada en el Medio Oriente. La agricultura significaba sedentarismo, pues requería planeación: cuándo y cómo sembrar o segar. La agricultura exigía trabajo arduo.

La Caza del Mamut
Por ejemplo, excavaban fosas en senderos muy transitados y las cubrían de ramas. Entonces la presa caía y le era imposible salir. De esta manera, hasta un poderoso mamut podía ser cazado, aunque seguramente tras una maniobra prolongada y sangrienta.

Los renos siguen rutas muy definidas en sus dos migraciones anuales. Así pues, los cazadores los emboscaban en los momentos en que eran más vulnerables, como al cruzar un río. Los rebaños de animales que pacen, como caballos y bisontes, siempre están alertas, y atacan al sentir el más leve indicio de peligro. Los cazadores también aprovechaban esto: acechaban al rebaño desde tres lados, se acercaban y, al dar una señal, saltaban y gritaban tirando piedras y tal vez agitando antorchas encendidas.

El rebaño huía por el lado descubierto y que aparentemente los ponía a salvo, pero en realidad eran conducidos hacia el borde de un precipicio o un cañón, donde los animales eran masacrados.

Quienes vivían cerca del mar o visitaban las costas tenían otra abundante fuente de alimento: pescado, focas, aves marinas, mariscos y algas. Los que vivían tierra adentro disfrutaban de salmón, trucha, anguila y lucio. Otro de sus ingeniosos inventos fue el anzuelo: una astilla de hueso con camada unida a un hilo de cuero o a un tendón.

Cuando un pez mordía la carnada, el anzuelo se le atoraba en la garganta, y entonces era arrastrado. No se han conservado redes hechas de fibras de plantas o de cuero, pero se cree que existieron porque se han encontrado piedrecitas con muescas que posiblemente sirvieron de contrapeso de las redes. Los pescadores también inventaron el arpón de tres dientes. El pez era atravesado con el largo diente central, y los dientes curvos laterales impedían que escapara.

En la primavera, el salmón nadaba corriente arriba para reproducirse, lo cual significaba bonanza gastronómica para los Cro-Magnon. Así lo confirman los abundantes depósitos de escamas y huesos hallados en algunos lugares. El salmón era lanceado al subir contra corriente, y los ingeniosos Cro-Magnon tal vez ponían trampas apilando piedras: los peces nadaban por la entrada en forma de embudo hacia un estanque cuya única salida eran los dientes del arpón. Posteriormente se secaba, ahumaba y almacenaba una buena parte de la pesca.

APARECEN LOS PASTORES NÓMADES.
LA HISTORIA SE ESTA ANUNCIANDO

No es difícil imaginar cómo se produjo la domesticación de los animales. Los cazadores de manadas —de caballos, toros salvajes, etc.— descubrieron una manera práctica de capturarlos sin gran esfuerzo. Hacían que la manada escapase en dirección a un despeñadero, matando a muchos animales de una sola vez. O conseguían acorralarlos en un desfiladero e inmediatamente les arrojaban piedras, desde arriba.

De esas emboscadas cuya finalidad era la matanza debe haber surgido la idea de no ultimar a algunos de los animales, a fin de preservar la carne viva, ya que ésta era la única manera de mantenerla fresca. Y de esa separación de animales para matarlos más tarde debe, a su vez, haber surgido la idea de conservar las hembras con las crías, para aprovechar la leche. Preservar a los animales condujo a la necesidad de alimentarlos. Con el tiempo, esos cazadores comprendieron mejor los hábitos de sus presas y pudieron así desarrollar las técnicas de alimentación, cría y pastoreo de los animales.

Los cazadores nómades se transformaron en pastores nómades. Un pequeño grupo humano apacentaba una manada de caballos, vacunos, camellos, etc., viviendo de su carne y leche y defendiéndolos de otros predadores. Pero seguían siendo nómades como los primitivos, porque las manadas agotaban rápidamente los pastos y era necesario emigrar en busca de nuevos pastos para el ganado y sobrevivir.

El pastoreo poseía una gran ventaja sobre la caza; la comida y la vida eran más seguras, si se era capaz de cuidar de la manada. Pero, lógicamente, no todos los cazadores se tornaron pastores. Hace unos milenios, la mayoría de la humanidad continuaba viviendo de la caza y la recolección: permanecía primitiva. Pero algunas culturas, al dedicarse al pastoreo, alcanzaron una etapa superior del desarrollo humano.

Las mujeres encontraron un nuevo lugar en ese sistema, y surgieron nuevos oficios, como la alfarería, la joyería y los textiles. Como la agricultura proporcionaba sustento a poblaciones más numerosas, cuando se introdujo a Europa, la población se decuplicó. No había desarrollo donde no había agricultura.

La palabra «cultura» está relacionada con la palabra que se refiere al cultivo de la tierra, «agricultura», y la palabra «civilización» proviene del latín civitas, «ciudad». En las ciudades se desarrolló el arte de la escritura, lo que permitió registrar la historia mientras acontecía: historia no sólo de acontecimientos, sino también de transacciones entre escribas, campesinos, artesanos, religiosos y oficiales. Los registros se anotaban en piedra, arcilla, papiro, pieles y papel.

La vida en la ciudad provocó contrastes entre pobres y ricos, contrastes que existieron aun en las ciudades-Estado de la refinada Grecia, cuyo pueblo fue el primero en reflexionar acerca de la condición humana, la verdad, la belleza y la calidad de la vida. La violencia ha formado parte de la condición humana desde tiempos muy remotos, cuando las ciudades se convirtieron en imperios a expensas de sus vecinos y lucharon contra otros imperios.

Para la gente común, las guerras eran devastadoras. Los ciudadanos padecían la ambición de sus gobernantes, ya que junto con los ejércitos llegaban saqueo, violaciones y destrucción.

El último imperio de la Antigüedad, Roma, ofreció ley y orden dentro de los territorios conquistados por sus legiones. La riqueza de esas tierras, principalmente agrícolas, mantuvo una capital imperial que en su apogeo tuvo más de un millón de habitantes: sólo en el siglo XVIII surgió otra ciudad europea de dimensiones semejantes.

En Oriente existió otro gran imperio, con un estilo de vida distinto del europeo, tanto en la ciudad como en el campo: China. Los funcionarios que la gobernaban no eran religiosos sino burócratas, pero tenían un código moral basado en los preceptos de Confucio.

En el mundo antiguo surgieron otras grandes religiones que predicaron sus propios preceptos morales. Una de ellas, el cristianismo, se convirtió en la religión del Imperio Romano. La caída de Roma ante los llamados «bárbaros» marcó el fin del mundo antiguo. Pero el cristianismo sobrevivió a Roma, y la cronología cristiana aún se usa en casi todo el mundo. Los cristianos se enorgullecían de su herencia, cuyo efecto fue igualmente grande tanto en la vida cotidiana como en la espiritual.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver.

Quienes Hicieron La Historia El Hombre Y Sus Circunstancias

Quienes Hicieron La Historia El Hombre Y Sus Circunstancias

Si Cleopatra hubiese tenido la nariz más torta, habría despertado en Augusto la misma pasión que conquistó a César y Marco Antonio, y la historia del Imperio Romano sería otra. Si Carlos Martel no hubiese vencido a los árabes en Poitiers, Occidente sería musulmán y no cristiano, y los astronautas desembarrados en la Luna probablemente se llamarían Alí Muhámmad o Gamal.

Si Galileo, Newton y media docena más de sabios de su época hubiesen muerto en su infancia, los métodos científicos que ellos desarrollaron no existirían y sin éstos tampoco habría ciencia moderna ni Revolución Industrial.

Si Napoleón hubiese tenido 10cm. centímetros más de estatura, quizás no habría necesitado compensar su complejo de inferioridad. Su ambición se habría reducido entonces a llegar a ser un simple oficial más en las filas del ejército. En ese caso, Francia no habría conmovido el destino de Europa.

De igual manera, yo, ciudadano de un país de cultura europea, que vivo de acuerdo con leyes que se originan en la Revolución Francesa, y que me afeito con máquina eléctrica, podría no existir. Mi vida fue determinada por el físico de Napoleón, que era de baja estatura; por un golpe que Cleopatra sufrió cuando era niña y le torció la nariz, por un sarampión que Galileo no tuvo, por un error de táctica de un jefe árabe.

Si no fuese por esos simples hechos, yo podría tener un nombre árabe, vivir según las leyes del Corán, y afeitarme con navaja. Bastaría con que Galileo y Newton, y los desconocidos chinos que inventaron la brújula y la pólvora, hubiesen muerto prematuramente, para que no existiesen la imprenta, la navegación y el predominio occidental en el mundo. Con sólo suprimir a una docena de hombres importantes, el curso de la historia y la vida de millones de seres humanos habría tomado un rumbo que no podemos adivinar.

Estos argumentos parecen pueriles por la forma en que están expuestos. Sin embargo, fueron realmente sostenidos por algunos pensadores. Frecuentemente leemos en diarios, revistas y libros, y escuchamos por la radio y la televisión, afirmar que «los que hacen la historia son unos pocos personajes, y que todo lo demás es consecuencia de sus actos». ¿Cuántas veces hemos oído decir que Hitler es el culpable de la Segunda Guerra Mundial»? También podemos leer en distintos libros de historia que el papa León I convenció personalmente a Afila para que no saquease a Roma y se alejase de la ciudad. Esto equivaldría a sostener que, en caso de que los argumentos del Papa no hubiesen sido convincentes, Europa habría sido dominada por los hunos.

CleopatraNewtonGalileoAdolf Hitler
CleopatraNewtonGalileoHitler

Paradójicamente, esa manera de enfocar la historia hace que esta sea al mismo tiempo, simple e incomprensible. Porque las causas que se dan como origen de todos los hechos son, además de simples, imprevisibles (y, por lo tanto, totalmente inexplicables).

Para comprender esto mejor, imaginemos un episodio que pudo haber acontecido: el 17 de abril de 1915, el soldado alemán Fritz Müller, emplazado en una trinchera del frente francés, adviene a su compañero, el soldado Adolfo Hitler, que tiene sus botines desacordonados.

El soldado Adolfo se agacha para amarrar los cordones y, en ese preciso momento, una bala disparada por Jean Dupont desde la trinchera enemiga pasa silbando por el lugar donde un segundo antes se encontraba su cabeza. Si no hubiese sido por la advertencia de su compañero, Adolfo habría muerto alcanzado por el proyectil. Y sin Adolfo Hitler la Alemania nazi no habría existido, ni tampoco habría acontecido la Segunda Guerra Mundial.

Si aceptamos que un hecho tan simple como éste —advertir que el zapato de una determinada persona está mal acordonado—, puede determinar la historia, o buena parte de ella, ¿cómo es posible conocer sus causas? Ellas serían tan extraordinariamente triviales —golpes, sarampiones, balas perdidas—, que se tornaría imposible establecerlas.

De ahí que la tesis del personaje como causa única de la historia sea, de hecho, la «tesis del episodio imprevisible». Y esto equivale a aceptar la imposibilidad de conocer las causas de los hechos y procesos históricos humanos.

¿ES EL DESTINO EL QUE HACE A LOS HÉROES?

Un enfoque diametralmente opuesto al citado es el que sostiene, que los grandes personajes históricos no son más que marionetas manejadas por el destino. De acuerdo con esta tesis, aun cuando Cleopatra hubiese tenido una nariz perfecta, ello no habría influido para nacía en los acontecimientos. Porque puco importaba cual fuese el jefe romano que se adueñase del poder.

Cualquiera que lo hubiera hecho, se habría visto obligado por las circunstancias a suprimir la República Romana, tal como lo hizo Augusto. Napoleón, a su vez, podría haber muerto alto, atractivo y lleno de hijos, como desconocido oficial en una guarnición de provincia, y aun así Francia habría conquistado el misino imperio. Galileo y Newton podrían haber sucumbido en su infancia víctimas del sarampión, y otros habrían hedió lo que ellos hicieron.

El Imperio Francés, el método científico y la imprenta eran, de acuerdo con esta tesis, inevitables, y su existencia no dependió de aquellos que nos «parecen» sus creadores. Todo lo contrario: fueron las situaciones históricas las que crearon a dichos personajes.

Al respecto, es interesante señalar que, en ciertos casos, los mismos personajes históricos sustentaron esa tesis. Hacia el fin de su vida Napoleón afirmó: «Es preciso que transcurran por lo menos 1.000 anos, antes de que vuelva a repetirse la conjugación de factores que me creó».

El mariscal de campo alemán von Brauchitsch, uno de los principales lugartenientes de Hitler, señaló a los jueces de Nureinberg, durante su proceso por crímenes de guerra, lo siguiente: «Hitler fue el destino de Alemania, y ese destino no podía ser evitado en forma alguna». Existe, sin embargo, una diferencia entre la declaración de von Brauchitsch y la de Napoleón.

El mariscal alemán habla de inevitabilidad y destino. Bonaparte, en cambio, se refiere a una conjugación de factores, es decir a las oportunidades que una situación dada puede ofrecer a un personaje. De acuerdo con el pensamiento de von Brauchitsch, existe un «libro del destino» donde todas las cosas ya están escritas.

Creemos ver al personaje decidir, actuar, determinar. Pero en realidad no ocurre tal cosa, sino que son fuerzas impersonales —económicas, políticas, raciales o de cualquier otra índole—, las que mueven la historia, y el personaje no es más que un simple elemento de transmisión, una rueda de una máquina que sólo se mueve según los dictados del plan que le dio origen.

Todo lo que ocurre no podría haber ocurrido de otra forma. No existen alternativas en la historia porque, según este enfoque, no es posible elegir. Lo que se puede deducir de las palabras de von Brauchitsch es que la historia de la humanidad se desarrolla en forma independiente de lo que los hombres puedan hacer.

Pero ¿qué significa la afirmación de que el gran hombre es un producto de las circunstancias? Equivale a decir que todos sus actos tienen una causa, grande o pequeña (circunstancias políticas, económicas, un golpe en la infancia), y esto es indudablemente cierto. Pero no explica nada.

EN POS DEL PROTAGONISTA

Se puede afirmar, para finalizar, que las dos posiciones discutidas tienen algo de correcto. La historia hace al protagonista, y este, en cierta medida, hace la historia.

Todo gran personaje sólo lo es porque expresa personalmente las necesidades religiosas, culturales, políticas, económicas, militares, científicas, etc., de millones de otros hombres. El se destacará porque, mejor que sus competidores dentro de la misma tendencia, sabe manipular esas necesidades. Pero las necesidades colectivas son anteriores a él. Son el prerrequisito necesario para su acción.

Lo que llamamos «condiciones generales de una época», constituye siempre una maraña de tendencias e intereses complementarios y opuestos, algunos más fuertes y otros más débiles. Las condiciones generales de la época en que surge Caballo Loco incluían las necesidades de los indios a las cuales intentó responder, y las necesidades de expansión de la industria y la agricultura norteamericanas. Entre las dos tendencias esta última era la más fuerte. La tendencia al particularismo local en el imperio de Alejandro era mayor que la centralización. Napoleón y Hitler también enfrentaron corrientes más fuertes que las que encabezaron y fueron vencidos. La tendencia más fuerte de la época acaba por imponerse a pesar de los líderes.

Pero, en condiciones de inferioridad de fuerzas, un jefe capaz, rodeado por otros jefes capaces, puede por un instante desviar el curso de los acontecimientos. Sólo podrá hacerlo, sin embargo, mientras los recursos materiales v morales de su tendencia no se agoten. De cualquier manera, él depende de ella.

El grado de libertad de acción de que dispone un jefe depende de dos cosas. De la relación de fuerzas entre su tendencia y la otra (Caballo Le disponía de poquísima libertad, Naj león de mucha). Y de su capacidad para dirigir con eficacia el potencial su tendencia (Hitler la aprovechó bastante; Stalin, no).

La combinación de esos factores todos los personajes analizados por historiadores se realizó en grados versos. Puede decirse que la influencia del gran personaje en la historia una variable y no una constante, fórmula algebraica es la misma; empero, el resultado numérico es en cada caso distinto.

Engañábase Acton al querer desviar la atención de los historiadores y del público del estudio de las biografías los grandes personajes, porque, si bien es imposible comprender la biografía de los grandes personajes sin comprender su época —en resumen, su aquí y ahora- , también es importante conocer la ecuación personal —carácter, e educación, conducta, sentimientos, mentalidad— de sus protagonistas.

Como Hitler llegó al Poder Antecedentes Historicos de Alemania 1930

Antcedentes de Como Hitler llegó al Poder

ANTECEDENTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: La devastación ocasionada por la Primera Guerra Mundial destruyó el optimismo liberal de la época de preguerra. Sin embargo, muchas personas todavía esperaban, en la década de 1920, que el progreso de la civilización occidental —tan evidente antes de 1914—podría restaurarse de alguna manera.

Esas esperanzas resultaron infundadas, a medida que los planes de reconstrucción condujeron a la inflación y a una más arrasadora Gran Depresión, afínales de la década de 1920. De la misma forma, la confianza en la democracia política pronto fue sacudida por el surgimiento de gobiernos autoritarios que no sólo restringieron las libertades individuales, sino que —como en el caso de Italia, Alemania y la Unión Soviética— buscaron un mayor control sobre la vida de las personas, para manipularlas y guiarlas en la consecución de los objetivos de esos mismos regímenes totalitarios. Para muchas personas, a pesar de su pérdida de libertad individual, esos movimientos de masas les ofrecieron, al menos, una sensación de seguridad, en un mundo que parecía estar lleno de incertidumbres.

Pero la aparente seguridad de dichos movimientos de masas dio origen a incertidumbres aún mayores, cuando los europeos —después de un breve interludio de veinte años de paz— una vez más se lanzaron a la guerra; pero, en esta ocasión, a una escala más horrenda de lo que fue la Primera Guerra Mundial. En 1939, ‘.a crisis del siglo XX, comenzada en 1914, parecía que únicamente se empeoraba.

Adolf Hitler Ideologia NAZI Espacio Vital Mi Lucha EL 3 DE FEBRERO DE 1933, sólo cuatro días después de haber sido nombrado  canciller, Adolfo Hitler tuvo una reunión secreta con los principales generales de Alemania. Les reveló su deseo de eliminar el «cáncer de la democracia», creando un nuevo liderato autoritario y forjando una nueva unidad interna.

Todos los alemanes necesitarían percatarse de que «sólo la lucha puede salvarnos, y que cualquier otra cosa deberá estar subordinada a esta idea».

En particular, se debería entrenar a la juventud, y sus voluntades deberían ser fortalecidas para «luchar por todos los medios». Dado que el espacio vital de Alemania era, sobre todo, demasiado reducido para su pueblo, Hitler dijo que la nación debería rearmarse y prepararse para «la conquista de un nuevo espacio vital en el este, y para su despiadada germanización».

Aun antes de que afirmara su poder, Hitler tenía una visión clara de sus metas, y su puesta en práctica significaba otra guerra europea. La Segunda Guerra Mundial fue, a todas luces, la guerra de Hitler.

Podemos concluir que Hitler a través de sus libros, propaganda y grandes eventos públicos donde comunicaba con discursos apasionados ,llenos de patriotismo alemán, logró devolverle la fe y el orgullo ario de su nación,  transmitió la idea de un urgente rearme militar (violando el tratado de Versalles) para conseguir un nuevo espacio vital desde donde Alemania resurgiría de aquel ignominioso acaso en 1918.

¿HITLER ERA EL DESTINO?

Caballo Loco fue un jefe de tribus. Alejandro, un jefe de reinos y ciudades-estados. Hitler aparece en una gran nación industrial moderna. Las condiciones necesarias, indispensables para su aparición, fueron: la crisis mundial de comienzos de la década de 1930, que pauperizó a millones de hombres en Alemania, provocando un altísimo índice de desempleo; la desesperación a que el tratado de Versalles lanzó a los alemanes, y la necesidad que tenía la industria pesada alemana de encontrar mercados para sus productos. (Estas son, por lo rueños, las condiciones principales sobre las cuales muchos historiadores están de acuerdo).

Las causas específicas para Hitler. las que le permitieron a él y no a otro político asumir la dirección de la Alemania en crisis son, como en los demás personajes, biográficas. Por ese conjunto de causas necesarias y específicas, Hitler llega al poder.

Y cuando lo alcanza, él mismo, como Napoleón, se convierte en una de las causas de la historia que vive. Su voluntad tiene influencia decisiva en la conducción de la guerra, en el choque de los ejércitos y en los momentos de ataque. Pero, como los otros personajes mencionados, él también lucha contra las tendencias de su época.

Desde el principio, la expansión alemana se basa en una capacidad de producción inferior a la de sus futuros adversarios. En 1939, Alemania y la Unión Soviética disponen de una producción equivalente y ejércitos equivalentes. Los Estados Unidos poseen el mayor parque industrial del mundo y una tremenda capacidad de producción que, utilizada en la fabricación de armamentos, cubrirá el cielo de aviones. Las alianzas de Hitler son pocas.

Aun cuando los aliados fueron al comienzo sorprendidos por la agresividad militar de los países del Eje, el tiempo trabajó a su favor, en cuanto debilitaba a Hitler. Como en el caso de Napoleón, a largo plazo Hitler sólo podía perder la guerra.

Y, como Napoleón, Hitler es un buen ejemplo para estudiar en qué medida las capacidades de un jefe pueden permitir que una tendencia histórica más débil supere, momentáneamente, a otras más fuertes, pero sucumba al fin.

La habilidad de Hitler para rearmar a su patria y cumplir con sus políticas expansionistas dependía, en principio, de convencer a otros de que sus intenciones eran pacíficas. Presentándose como un hombre de paz en sus discursos públicos, Hitler hacía énfasis en que tan sólo deseaba revisar las injustas provisiones de Versalles, por medios pacíficos, y obtener el lugar adecuado para Alemania entre los estados europeos.

Durante sus dos primeros años en el cargo, condujo una política exterior prudente, sin riesgos innecesarios. Su llamativa acción en octubre de 1933, al retirar a Alemania de la Conferencia de Desarme de Genova y de la Liga de las Naciones, la llevó a cabo, sobre todo, por razones políticas internas, a fin de transmitir a los alemanes el sentimiento de que su país ya no estaba dominado por otros países europeos.

A comienzos de 1935 había llegado a la convicción de que Alemania podía violar ciertas cláusulas del Tratado de Versalles sin que Gran Bretaña o Francia se opusieran en forma seria. Había llegado a creer, basado en las respuestas de éstos a sus primeras acciones, que ambos países querían mantener el status quo internacional, pero sin usar la fuerza. En consecuencia, decidió anunciar públicamente lo que había mantenido en secreto durante algún tiempo: el rearme militar de Alemania.

El 9 de marzo de 1935, Hitler anunció la creación de una nueva fuerza aérea y, una semana más tarde, el inicio de un reclutamiento militar que ampliaría el ejército alemán de 100 000 a 550 000 hombres. Mas tarde Hitler repudia las cláusulas de Tratado de Versalles respecto al desarme de Alemania, y dá comienzo así a una serie de agresiones verbales y acciones militares de rearme que desencadenaría finalmente en el ataque a Polonia en 1939, inicio de la 2GM, pero esto es otra historia que puede leerla en este sitio.

ANEXO: EL ENFRENTAMIENTO HITLER – STALIN

En igualdad de condiciones de potencialidad económica, Hitler en un principio impuso una derrota militar a la U.R.S.S. Su principal habilidad fue evitar otro adversario por medio de tratados, mientras liquidaba a la Europa occidental, y sacar provecho de la crisis interna que ensangrentaba al Estado soviético. Llegó además a intervenir en ella.

Cuando Stalin eliminó a parte de la élite soviética, Hitler hizo que su servicio secreto proveyese al gobernante ruso pruebas falsificadas contra muchos. Al frenarse finalmente la campaña en Europa occidental, Hitler lanzó todo su ejército contra la Unión Soviética, y encontró a su adversario en condiciones militares inferiores. La explicación de la tremenda derrota inicial del ejército soviético (casi un millón de prisioneros y un tercio del territorio perdido), se debe, en parte, a las respectivas conducciones.

Cabría, por lo tanto, afirmar que los alemanes obtuvieron su victoria sólo porque sus jefes eran más competentes en la dirección de la guerra? Esa afirmación es posible, pero la explicación profunda debe buscarse también en la rivalidad entre ambos jefes, Hitler y Stalin. Stalin no decapitó a su ejército por un capricho de déspota enloquecido. Fue una necesidad para que él y su grupo se mantuviesen en el poder.

La liquidación de muchos oficiales era una condición necesaria a ese tipo de conducción, porque la aniquilación de todos los posibles opositores fue el único método que Stalin y su gente podían usar para mantenerse en el poder. La perfecta competencia de Stalin para librarse de sus enemigos internos implicaba, sin embargo, la «incompetencia» en su lucha contra los enemigos externos.

Tal vez otro líder no habría arriesgado a tal punto la seguridad del Estado, ni habría sido tan ingenuo al extremo de concertar un pacto (aunque él también lo necesitaba) justamente con Hitler (hacía ya dos días que los alemanes habían atravesado la frontera rusa, cuando Stalin declaró estupefacto a los mariscales soviéticos que no se debía contraatacar, porque se trataba de un equívoco, de simples escaramuzas fronterizas).

Porque Alejandro Magno Construyó Un Imperio? (N0 Index)

¿PODÍA ALGUIEN HEREDAR EL IMPERIO DE ALEJANDRO?

Alejandro conquistó un imperio colosal. Tan colosal que estaba formado por muchos núcleos diferentes. La península griega, el sur de la balcánica y las islas, Anatolia, Siria, Palestina, Mesopotamia, el Irán, Egipto y el valle del Indo. Esas regiones comerciaban entre sí, pero el pequeño comercio que desarrollaban entre ellas no precisaba de una unidad política para mantenerse.

Algunas de esas regiones ya tenían constituida, anteriormente, cierta cohesión y había habido antecedentes de conquistas.

Los acadios, los arameos, Egipto, Asiría, Babilonia y los persas, por ejemplo, ya habían dominado porciones extensas, sobre todo los últimos, de lo que fue el Imperio de Alejandro. Pero, como éstas eran relaciones de conquista, a medida que la supremacía del ocupante se debilitaba, el sometido se liberaba y las unidades políticas volvían a coincidir con las tradicionales de la región.

El imperio de Alejandro es, en cierta forma, un anticipo de la unificación romana. Pero, cuando los romanos iniciaron su tentativa, las condiciones del Mediterráneo eran otras. La conquista romana, por otra parte, posibilitó dos cosas: la consolidación de los lazos económicos y políticos entre Roma y las provincias, y la formación de una sólida administración imperial.

Alejandro nunca tuvo un aparato administrativo propio. Usó los que encontraba en el lugar. Su imperio fue una tentativa de dominación universal, abortada salvo en una relativa expansión cultural helénica y en las comunicaciones.

Alejandro coligó políticamente las regiones de su imperio por medios militares. Pero, cuando murió, los distintos generales que se disputaron el poder terminaron por convertirse en soberanos helénicos locales. Alejandro, Napoleón y Caballo Loco, en condiciones diferentes, culturas diferentes, y con biografías diferentes, tuvieron algo en común: intentaron mantener por medios militares sistemas políticos que tenían contra ellos las más fuertes tendencias de su! época: los intereses parciales de grupo.

La Derrota de Caballo Loco Frente al Ejercito de EE.UU. Gral. Custer

La Derrota de Caballo Loco Frente al Ejército de EE.UU. Gral. Custer

«CABALLO LOCO» O LA DERROTA INEVITABLE: ¿Cuál era el mundo que rodeaba al jefe indio Caballo Loco en 1878, en los Estados Unidos? Hacía ya muchas generaciones que los pieles rojas se replegaban, retrocediendo sin pausa ante el avance de los blancos que se adueñaban de sus tierras. Todas las tentativas de acuerdo habían sido inútiles. Todos los combates también fueron inútiles. Las tribus permanecían tradicionalmente divididas y cada una libraba una guerra particular contra los invasores. Caballo Loco era un joven guerrero de los indios sioLa Derrota de Caballo Loco Frente al Ejercito de EE.UU. Gral. Custerux.

Comprendió que, separadas, las tribus estaban perdidas. Comenzó a predicar la alianza entre ellas, señalándoles que debían abandonar sus viejas rivalidades y unirse contra los invasores que las acosaban.

Era preciso atraer y derrotar a los blancos mediante una victoria militar decisiva, para luego negociar desde una posición de fuerza. Consiguió unificar a las tribus, reunir hombres y armas suficientes para un combate decisivo y atraer al general norteamericano Custer a una batalla donde los indios cercaron y aniquilaron a los blancos.

Caballo Loco y sus bravos celebraron jubilosamente la victoria. Los blancos habían sido gravemente batidos, habían comprobado la fuerza de las tribus, y ahora tendrían que negociar. Pero no hubo tal negociación.

El tiempo pasó y el ejercito indígena que Caballo Loco reunió tan penosamente se disolvió. Las tribus precisaban emigrar detrás de los rebaños de bisontes, acompañando su desplazamiento anual. Eran cazadores nómades y dependían para todo de los bisontes. De su piel obtenían su ropa y sus tiendas; de los huesos, herramientas y armas; de la grasa, combustible; de la carne, alimento. No podían establecerse en ningún lugar. Y los blancos volvieron a aniquilarlos aisladamente.

Caballo Loco se retiró combatiendo, y vio a su gente morir de hambre y frío. Finalmente se rindió. Pidió piedad, no para él, sino para las mujeres y niños que no podían luchar. Su mensaje al gobierno norteamericano es un documento conmovedor. Es el mensaje de un hombre valeroso e inteligente, el testimonio desesperado de la agonía final de su pueblo. El hizo todo lo posible para salvarlos, pero todo fue inútil.

La enorme superioridad de los blancos no era militar. Era económica. Los blancos podían darse el lujo de perder no uno, sino mil combates «decisivos», porque esos combates nunca serían finales. Los agricultores que ocupaban las tierras y desalojaban de ellas a los indios podían ser masacrados individualmente con sus familias (y lo eran con cierta regularidad) . Pero detrás de ellos venían otros y otros. Y a cada ataque de los indios el ejército norteamericano podía responder, aún con atraso, por medio de represalias devastadoras.

Los indios ni siquiera imaginaban la magnitud del ejército norteamericano, la fuerza armada de una nación que podía dedicar parte de sus hombres exclusivamente a la guerra, porque la agricultura y la ganadería producían muchos más alimentos que la caza.

Los indios, para combatir a los blancos, estaban obligados a usar los fusiles que compraban a los mismos blancos. No podían siquiera enfrentarlos bastándose a sí mismos. Los nómades tenían inevitablemente que ser derrotados por la superioridad de medios del sistema industrial, que posibilitaba la existencia de poblaciones mayores, con sectores especializados (campesino, obrero, soldado) y poseía una gigantesca capacidad de producción.

Napoleón también luchó contra una desventaja económica y fue aplastado por ella. Pero en su caso la desventaja se producía dentro del mismo tipo de economía y por eso era muchísimo menor. El tuvo mejores posibilidades para aplicar su capacidad personal que el indio. La desventaja inicial contra la cual luchó Caballo Loco era tan grande que él jamás pudo vislumbrarla en su totalidad.

Aun cuando sus dotes estratégicas hubieran sido las mismas que las de Napoleón (y difícilmente un jefe indio podría equipararse, en ese sentido, a un general francés del siglo XVIII) , aun así los resultados no habrían sido distintos. Su posibilidad de usar esas dotes para encauzar los hechos estaba tan disminuida por la situación real, que sólo habría podido detener el curso de los acontecimientos en un cierto lugar y por poco tiempo, tal como ocurrió. Era inevitable que, sin una contrafuerza igual, la agricultura y la industria norteamericanas se adueñasen de las praderas.

Antecedentes Historicos al Imperio Napoleonico Como llega al Poder?

Antecedentes Historicos al Imperio Napoleonico

EL HÉROE Y SUS CIRCUNSTANCIAS: Pongamos un ejemplo de la vida diaria: Fulano mató de un tiro a Mengano. Pero el abogado defensor argumenta que, si bien el aparente culpable fue el que apretó el gatillo, los culpables reales son la metalurgia y la invención de la pólvora porque, sin revólver ni balas, la situación que posibilitó el crimen jamás habría existido. Cualquier fiscal demostrarla que ese argumento carece de validez existe un enorme número de personas que poseen revólveres y nunca dispararon contra nadie.

Los revólveres, la metalurgia y la pólvora fueron circunstancias necesarias en el crimen. Necesarias, pero no suficientes. Para explicar ese crimen en particular es preciso considerar la situación psicológica en que se encontraban Fulano y Mengano, y cómo se desenvolvió esa situación hasta llevar a Fulano a apretar el gatillo. La discusión sobre la función del individuo en la historia es similar. Para que Napoleón fuese posible (como él mismo lo intuyó), varias causas fueron necesarias.

Fue necesario, ante todo, que hubiese acontecido la Revolución Francesa. Esa revolución creó las condiciones indispensables para el surgimiento de Napoleón: repartió la tierra, crean do una clase de campesinos independientes y fieles a la nación, y creó los ejércitos de masa, basados en la conscripción nacional. Ames de la Revolución, en Europa, la guerra era librada por pequeños ejércitos profesionales.

Cuando la Primera República francesa quiso defenderse del resto de la Europa feudal que la atacaba, no pudo confiar en los viejos oficiales y sus tropas mercenarias. La Convención lanzó entonces un llamado a todos los ciudadanos para que se alistasen en los ejércitos y defendiesen las conquistas de la Revolución.

Como ningún campesino (y ellos eran la inmensa mayoría de los franceses de la época) quería perder la tierra conquistada, la República obtuvo un inmenso ejército de voluntarios, que primero sufrió graves derrotas, pero que terminó por aplastar a sus adversarios con su número, su devoción, y con los recursos militares bien administrados que la República estaba creando. Ese nuevo tipo de ejército formó un nuevo tipo de oficiales y de veteranos. Sería el instrumento que Napoleón encontraría listo, cuando por su audacia y su sentido de la oportunidad se destacó entre el resto de los oficiales.

El ejército numeroso, el reparto de la tierra, la centralización administrativa, el surgimiento de una basta burocracia militar, creaciones todas de la Revolución Francesa, fueron algunas de las condiciones necesarias para el surgimiento de Napoleón. Hubo además otras, no tan decisivas como éstas, sobre las cuales los historiadores discuten. Con todo, cualquier condición política que permitiese a un hombre surgido del seno de la burocracia militar aspirar al poder, sería necesaria, pero no suficiente para el surgimiento de Napoleón. Cuando todas las condiciones referidas ya estaban maduras y la burocracia militar ya estaba en condiciones de adueñarse del poder, aún no era inevitable que el dictador fuese el propio Bonaparte.

La Revolución había creado varios generales. ¿Por qué habría de ser él y no otros? Aquí es donde entran forzosamente los detalles biográficos de Napoleón. Su audacia, iniciativa, sentido de la oportunidad y desprecio por la moral convencional, contaron enormemente. En una serie de oportunidades sucesivas, él siempre fue más capaz que sus rivales de subir otro peldaño en la escalera del poder. Las condiciones que explican el ascenso de Napoleón deben ser buscadas también en su biografía, y no sólo en las condiciones generales de la época.

Pero esto no debe ser interpretado como si la biografía de Napoleón y el proceso de la Revolución Francesa fuesen «canales» separados que simplemente convergieron. Napoleón, como Lulero en la Reforma, se desenvolvió dentro de la Revolución Francesa, y su biografía está en buena parte determinada por los propios acontecimientos de la Revolución.

La burocracia militar escogió como su jefe a un hombre que se formó dentro de ella y que le pareció el más indicado para conducir la lucha en curso. Y ¿cuál era esa lucha?

La epopeya napoleónica es principalmente la lucha entre Inglaterra y Francia por la hegemonía europea. Napoleón no pudo dirigir esa lucha como «él quería». Económicamente, Inglaterra era el más fuerte de los dos rivales. Los productos ingleses invadían Europa, y Francia no tenía producción suficiente ni de tan buena calidad como la inglesa para poder expulsar a su rival de Europa por simples métodos comerciales. Napoleón recurrió por eso a medidas militares: el bloqueo continental. Prohibió a todos sus aliados y dominios comerciar con Inglaterra, obligando además a esos países a adquirir productos franceses contra sus propios intereses. Inglaterra, entonces, trató de apoyarse en los intereses lesionados de los europeos que despertaban en todos los lugares un sentimiento antifrancés.

El imperio napoleónico tuvo, desde su comienzo, una seria desventaja interna, y necesitó continuamente sofocar las rebeliones. Podía apoyarse sobre la clase media, dispuesta a luchar contra los privilegios feudales en los países conquistados. Pero las necesidades de dinero del imperio francés convertían en poco tiempo esas alianzas potenciales en la enemistad que surge entre el ladrón y el robado. El hecho es que Napoleón comenzó su lucha contra Inglaterra en una desventajosa situación económica.

Disponía en cambio de ventajas políticas y militares. La ventaja política estaba basada en la hegemonía francesa que la República y el Directorio habían establecido en Europa; la militar era el ejército francés. Pero la desventaja económica, con el tiempo, fue minando las bases del poder político y militar de Napoleón, restándole aliados y medios para sustentar al ejército, mientras Inglaterra iba adquiriendo aliados y fortaleciendo su aparato guerrero. Bonaparte luchó contra esa marea creciente con obstinación y talento extraordinarios. Fue un político hábil. Dividió a sus enemigos.

Perfeccionó la táctica y la estrategia del ejército de masas, hasta convertirlo en una máquina guerrera como jamás había existido. Inclusive cuando su ejército había prácticamente desaparecido y los veteranos habían sido sustituidos por reclutas bisoños, sin tradición de combate, supo manejar tan bien esa deficiente arma que mantuvo en jaque por mucho tiempo a sus enemigos. Privado de los medios para ganar la guerra, impidió a sus adversarios el logro de la victoria. Un mal general y una política inhábil habrían sido vencidos en poco tiempo por la desventaja económica. El inmenso talento de Napoleón le permitió luchar en desigualdad de condiciones y determinó buena parte de la historia de su época.

Naturalmente, es imposible afirmar que algún otro, en caso de que él hubiera fracasado al tratar de asumir el poder, habría podido hacer lo mismo. Pero es posible afirmar que, gracias a su talento, una situación inestable se prolongó mucho más de lo que habría durado en manos de otro.

Así, tres cosas pueden establecerse acerca del «fenómeno Napoleón». Las condiciones generales de su época eran, sin duda, condiciones necesarias. Su biografía, entretanto, provee de otros elementos, indispensables para alcanzar una explicación suficiente. Y sus actos posteriores a su llegada al poder modificaron, en alguna medida, los hechos de su época. Su presencia se convirtió en una de las condiciones generales del período, una causa necesaria a otros personajes y hechos. Resta verificar en qué medida su presencia determinó que la historia de su tiempo se dirigiera hacia un camino u otro.

Que es un Personaje Historico? Como Nace Una Personalidad Famosa?

¿QUÉ ES UN GRAN PERSONAJE?

Se escribe la biografía de alguien porque se considera que ha hecho cosas importantes. Napoleón conquistó un imperio y Voltaire escribió libros. Pero esas son cosas importantes de índole muy diferente. Napoleón, Alejandro, Hitler y Stalin dirigieron y organizaron a millones de hombres. Galileo, Newton, Voltaire y Einstein mandaron, a lo sumo, a sus familiares. Por lo tanto, aparentemente existen dos tipos de grandes personajes: los que actúan en unión con la multitud y los que actúan sin ella (denominados románticamente los «gigantes solitarios») . ¿Es eso verdad?

El auge del comercio, actividad de masas anónimas y ocupación de todo un sector de la sociedad, fue destruyendo dentro del mundo feudal la actitud de desprecio hacia el que manipula mercaderías o dinero. Cuando esa actitud ganó predominio, pintores como Van Dyck y Durero comenzaron a retratar mercaderes; aventureros como Marco Polo escribieron sus autobiografías; y ricos banqueros ejercieron el mecenazgo de artistas y escritores.

Voltaire y Galileo «parecen» solitarios. Pero en realidad Voltaire —con su irreverencia por los valores feudales y su afirmación del librepensamiento— sólo podía haber surgido en una sociedad en que los valores feudales estuviesen ya en decadencia aun para los propios nobles. De otra manera él habría sido quemado vivo junto con su primer libro, o bien un escritor sin lectores.

Es imposible imaginar a Voltaire naciendo entre los habitantes de Nueva Guinea o aun en la misma Francia unos siglos antes. Voltaire asimiló ideas que circulaban en su ambiente y las devolvió replanteadas en forma penetrante y aguda. Al explicar con claridad lo que su público esperaba y quería oír, se convirtió en uno de los pensadores influyentes del Iluminismo.

Galileo no surgió por azar en el Renacimiento italiano. En el mismo momento en que él trabajaba, miles de intelectuales transitaban por su mismo camino. Voltaire y Galileo se convirtieron en grandes hombres porque hicieron lo que tenían que hacer mucho mejor que sus contemporáneos. Pero resulta ilusorio decir que ellos no precisaron de la sociedad de su época, como es ilusorio pensar que la sociedad no precisaba de ellos.

Galileo y Voltaire eran hombres especializados en la producción de ideas. Uno poseía talento para percibir las relaciones del mundo físico; otro, las relaciones del mundo social. El primero proveyó a la sociedad de las bases científicas para desarrollar la nueva técnica naciente. El segundo, las ideas y el aparato intelectual que servirían a los comerciantes, manufactureros y plebeyos para derrocar a los nobles.

Los grandes pensadores, científicos o artistas pueden ser solitarios en su vida personal pero dependen de su grupo social para desarrollar su actividad creadora. Y el grupo social depende de ellos. Si sólo un hombre en el Renacimiento, Lutero, se hubiese sentido insatisfecho con el papado, los historiadores no habrían tomado ninguna cuenta de ese hecho. Pero como millones de hombres se sintieron insatisfechos, la Reforma se convirtió en un fenómeno histórico.

Sin embargo, en todas las épocas existen distintas tendencias opuestas dentro de la humanidad. Si en el Renacimiento hubo millones de individuos que querían reformar la Iglesia Católica, también existieron quienes querían mantenerla tal como era. Esas dos corrientes, subdivididas en corrientes menores, constituyeron las condiciones en las que pudieron aparecer los líderes de la Reforma y de la Contrarreforma.

Tales afirmaciones, hechas a este nivel, llegan a ser superfinas: es obvio que Lutero no podía haber sido Lulero en Nueva Guinea. Tenía que dirigir y expresar una o varias corrientes libres de la vida colectiva y, a su ve/, sus ideas nacían en esa misma sociedad.

La verdadera cuestión que queremos aclarar es la siguiente: Lulero. Napoleón, Galileo, ¿modificaron o no su época con sus vidas? ¿La existencia de Lulero y su modo de actuar determinaron el curso que tomó el movimiento de la Reforma?

Explicación Mitologica de la Historia

Explicación Mitológica de la Historia

ORIGEN DE LAS DISTINTAS EXPLICACIONES: La idea de que un personaje es la causa originaria de cualquier hecho histórico importante se encuentra tan difundida que, cuando no existe ese personaje, se lo inventa. Los espartanos sostenían y creían que un hombre llamado Licurgo había sido el sabio legislador que creó las costumbres e instituciones de su ciudad.

Mitologia griega

El «inventó» las instituciones de acuerdo con un plan racional, las propuso a los espartanos del pasado y éstos, convencidos de la inteligencia que revelaban tales reglas, comenzaron a vivir de acuerdo con ellas. Ningún antropólogo o historiador sostiene que una sociedad pueda nacer de esa manera.

En realidad, Licurgo es la personificación de un período entero de la historia de Esparta. El período que comprende la llegada de las tribus dóricas a Grecia Central, su lucha con los habitantes anteriores, la servidumbre de estos últimos y su reducción a la condición de ilotas, el surgimiento de un sistema de explotación de la tierra y una estructura política correspondiente. Este proceso debe haber durado varios siglos.

Esa tendencia a personalizar la historia tiene, además, otra consecuencia: la divinización del héroe. Si un individuo puede por sí solo realizar cosas tan importantes, es lógico que el paso siguiente consista en suponer que posee poderes extrahumanos. Resulta fácil comprobar esa tendencia en el caso de los grandes personajes de la antigüedad. Por ejemplo Alejandro y Buda, dos personajes que vivieron realmente, vieron sus biografías adornadas por una infinidad de imaginarios «hechos» heroicos y sobrenaturales.

En las tradiciones de los pueblos, cada vez que nace un héroe —ese personaje «predestinado a cambiar el mundo»—, tienen lugar asombrosos presagios, los espíritus del más allá lo anuncian y los oráculos hablan. Siempre que los héroes realizan sus hazañas, la naturaleza las acompaña con fenómenos imprevistos (eclipses, cataclismos) . Y cuando mueren, el planeta se «lamenta».

Por un instante el orden natural de las cosas aparece subvertido: los ríos corren hacia su nacimiento, los muertos se levantan de sus tumbas. Esas creencias son fruto de la ingenuidad y ningún historiador puede admitir seriamente que el nacimiento de Buda fuera sobrenatural, o el padre verdadero de Alejandro el dios Zeus, por más que lo afirmen algunos de sus contemporáneos.

En la actualidad, sin embargo, muchos consideran que Hitler fue un verdadero «brujo» que hechizó a Alemania. Que Stalin fue el creador personal absoluto de la autocracia que encarnó y que Churchill fue una especie de Juana de Arco, que, con su avasalladora personalidad, movilizó a los ingleses ya carentes de reacción y casi derrotados, y los condujo a la victoria. Esas tabulaciones otorgan a los personajes atributos similares a los de ser hijos de un dios. El hecho es que todavía hoy la personificación de las causas de la historia (esto es, su reducción a los héroes), constituye una deificación de los personajes (sólo ella explicaría el misterioso origen de tanto poder).

A partir del siglo XVIII, y con la aparición de las ciencias sociales (los enciclopedistas) , surge una tendencia opuesta a la anterior. Los historiadores y sociólogos se rebelaron contra las «explicaciones» mitológicas que no explicaban nada, y algunos llevaron su irritación hasta el punto de declarar que el personaje no tiene importancia causal alguna. La prueba de este enfoque lo constituyen distintos fenómenos históricos importantes, que no son protagonizados por una sola personalidad central sino por una multitud de ellas. Por ejemplo, la revolución comercial del siglo XV y la industrial del XVIII.

Para distinguir esta visión de la historia —que él juzgaba científica—, de la que consideraba «popular», el historiador inglés G. M. Young (bajo la influencia directa de Spencer) puso como introducción de uno de sus libros el siguiente proverbio «los simples hablan sobre personas, la gente instruida discute cosas». Acton, a su vez, afirmaba: «nada causa más errores en la visión de la historia que el interés por los individuos». Y Voltaire exclamaba irritado: «¿qué me puede importar que un bárbaro haya desplazado a otro de las orillas del río Oxus?».

Esto no significa que pensadores de gran relieve no hayan también defendido la idea de que «son los hombres fuertes los que hacen la historia». Historiadores talentosos, pero imbuidos de espíritu romántico, como Carlyle, lo hicieron. Aun eruditos meticulosos y nada románticos, como Mommsen, sostuvieron esa tesis. Los historiadores son influidos por la época en que viven, y no es exagerado afirmar que la figura de Julio César, tal «orno aparece en la colosal «Historia de Roma» de Mommsen, debe tanto a la erudición del autor como a la necesidad que éste sentía de un «hombre fuerte» para realizar la unificación del pueblo alemán (Mommsen escribió esta obra en 1850.

El historiador holandés Geyl en su libro «Napoleón: pro y contra» demuestra cómo los juicios sucesivos expresados por los historiadores franceses del siglo XIX sobre el papel de Napoleón, reflejan más las luchas políticas que ellos vivieron que un verdadero examen de Napoleón y de su época.

La conclusión de estas dos hipótesis, cuando se las considera en su forma más extrema, es paradójicamente la misma. Si el gran personaje determina la historia con sus poderes sobrehumanos, no se puede hacer nada contra esos poderes. Pero, a su vez, si el curso de la historia es inalterable, ¿para qué entonces preocuparse tanto de ella?

Existe un sentimiento subyacente que comparten los que defienden la idea de que el curso de la historia depende de los individuos: el de la responsabilidad moral. La aceptación de la tesis de que los individuos son el mero resultado de las circunstancias en que viven nos impide, por el contrario, declarar que Ponché y Hitler fueron dos pésimos sujetos.

De todas maneras resultaría algo extraño, desde el punto de vista científico, sostener que las decisiones de hombres facultados con el poder de dirigir a otros millones de hombres, como es el caso de Hitler o Richelieu, no tienen realmente importancia alguna en el desarrollo de los acontecimientos. Si existen fenómenos históricos en que no figuran «personajes principales», eso no quiere decir que, en aquellos en que aparecen, éstos no tengan importancia. ¿Acaso el talento militar de Napoleón no influyó realmente en la conducción de la guerra europea?

El verdadero problema no reside en preguntarse si el personaje hace o no hace la historia; es inquirir en qué medida su participación fue importante para determinar los acontecimientos, y en qué medida fue condicionado por ellos.

PROCESOS HISTÓRICOS SIN PERSONAJE CENTRAL

Alrededor de 3.000 años a.C. comenzaron a desarrollarse la agricultura, la domesticación de los animales y la construcción de ciudades. Nadie, en su sano juicio, afirmaría que la revolución neolítica fue hecha por tres personas: un inventor de (a agricultura, otro de la domesticación de los animales y otro de la construcción de las ciudades.

Esas actividades fueron el resultado de grandes fenómenos colectivos, que involucraron la colaboración en distintos niveles de enormes multitudes de hombres (observadores, experimentadores, repetidores, perfeccionadores) . Lo mismo se puede decir de las revoluciones comercial e industrial, procesos que se prolongaron durante siglos.

La máquina de vapor fue, en cierta forma, el «gran personaje» de la Revolución Industrial. La primera noticia que se tiene de una máquina de vapor data del siglo I: fue inventada por Herón de Alejandría, pero no pasó de ser un juguete. Cuando Papin y Watt la reinventaron en el siglo XVIII nunca habían oído hablar de Herón.

En este caso, el problema es, para el historiador, el siguiente: ¿por qué la máquina de Herón no cambió en nada a la sociedad en que éste vivía, y por qué cuando apareció en la sociedad de Papin y Watt transformó al mundo? La posibilidad del vapor de mover un pistón era la misma, pero las condiciones sociales de las dos épocas eran distintas (las biografías de las máquinas tienen eso en común con las de los grandes hombres: precisan de la oportunidad que le otorgan las circunstancias) .

En la sociedad esclavista en que vivió Herón no había una actitud mental que permitiese utilizar máquinas (el trabajo manual era considerado innoble y esa actitud regía la sociedad) . Durante la Edad Media la situación no fue muy diferente. Pero entre los siglos XV y XVIII las cosas fueron cambiando. La causa inicial fue, el desarrollo del comercio, que creció a medida que el feudalismo declinaba y la navegación se intensificaba.

La Revolución Industrial tuvo como condición previa la Revolución Comercial. Pero el comercio que creó las condiciones que permitirían, por fin, el uso de la máquina de vapor fue, al igual que la revolución neolítica, el resultado de la actividad de millones de hombres. Existieron, por lo tanto, procesos históricos de extraordinaria importancia que ocurrieron sin que ningún personaje se destacase en ellos de manera excepcional.

La Revolucion Urbana La agricultura y la Division del Trabajo Clanes

La Revolucion Urbana
La agricultura y la Division del Trabajo

LA REVOLUCIÓN URBANA: La consecuencia más importante de la agricultura fue la de permitir el arraigo al suelo, y, consiguientemente, con el aumento de los alimentos, un aumento explosivo de la población. Hasta entonces éramos pocos. Pero cada semilla plantada produce 1.000 nuevos granos: unos para plantar, y otros para comer.

Le bastan agua, sol y abono. Por primera vez los hombres, en  lugar de vivir «al día», pudieron guardar parte del alimento producido como reserva. En los períodos de escasez, sequía e inundación, ya no sería necesario que una parte de la población muriese de hambre. La relativa seguridad que el pastoreo deparó a la humanidad se convirtió en una regla con la agricultura.

Además, por primera vez en la historia, las sociedades agrícolas dividieron el trabajo. Antes, en las sociedades de cazadores o pastores, todos participaban de la obtención de la comida, cazando o pastoreando, de la misma manera en que todos los hombres tomaban las armas cuando se trataba de defender la pradera de invasores.

Pero, con el aumento de producción de comida que permitió la agricultura, bastaba que sólo una parte de los hombres se dedicase a producirla. El resto se especializó en la fabricación de cerámica, objetos metálicos, otros instrumentos, o se dedicó al comercio. Otros sectores de la población creaban el embrión del Estado: la administración y el ejército.

Al parecer, fue regla general que el sacerdocio, surgido de los hechiceros y magos primitivos, constituyera la primera casta ilustrada, la de los «intelectuales», formando las primeras burocracias administrativas. A su lado surgió también el grupo militar. Y ninguno de ellos producía comida. Vivían enteramente del trabajo campesino.

Tuvieron, no obstante, mucha importancia debido al enorme relieve que la rapiña y el saqueo asumieron en los comienzos de nuestra historia. Porque sólo ahora, con la aparición de las ciudades y de la escritura, podemos de hecho hablar de historia.

Puesto que la agricultura depende del suelo adecuado, fue preciso construir viviendas en gran escala allí donde las plantas crecían con más facilidad. El asentamiento se hizo permanente a medida que se fueron construyendo poblados con los materiales disponibles —madera, paja, ladrillos o piedra—. Las estacadas protegían a los pobladores de sus enemigos y los cercados defendían al ganado del ataque de los animales salvajes.

Una vez que los hombres se hubieron asentado —proceso que tuvo lugar en diversas épocas en distintas partes del mundo— surgieron una serie de problemas.

Ante todo, los alimentos cosechados y cultivados debían ser almacenados para su uso ulterior. Como consecuencia tomó un gran impulso la alfarería.

Los primeros ejemplos datan, probablemente, de las épocas pastoriles, pero con el progreso de la actividad agrícola los recipientes fueron absolutamente esenciales. Con junquillos trenzados se hicieron cestos y redes para pescar.

También hizo su aparición el tejido de paño. Los cazadores y pastores utilizaban pieles de animales como vestimenta y protección; los agricultores comenzaron a hacer vestidos de tela.

NÓMADES CONTRA CAMPESINOS: Entre los años 3000 y 2000 a.C. la Humanidad se concentró en algunos valles muy fértiles de Egipto, Mesopotamia, India y China, donde florecieron grandes ciudades, unificadas bajo un poder centralizador que se ocupaba especialmente de la irrigación y de la guerra. Son los Estados de que nacieron los primeros imperios.

En torno de ellos deambulaban, con sus rebaños, masas de pastores nómades, atraídas por las riquezas de los grandes centros y por la codicia de las reservas de granos de los campesinos.

Buena parte de la historia antigua consiste en la narración de la lucha entre los nómades y los civilizados campesinos (civilización viene de civis, hombre de ciudad), por la posesión de las riquezas que la agricultura produce. Y es, también, la historia del pillaje de un pueblo por otro.

Durante casi 5.000 años, los nómades con sus manadas no dejaron nunca de presionar sobre los imperios campesinos. Los arios, que en el 2000 a.C. invadieron el valle del río Indo —donde se elevaban las metrópolis de Harappa y Mohenjo Daro—, eran pastores nómades.

Los hunos que invadieron Europa y la China hacia el 400 d.C., eran pastores nómades. Los mongoles, que hicieron lo mismo en el siglo XII, eran pastores nómades.

Los nómades son pobres y llevan una vida frugal. En las ciudades se disfruta de una relativa abundancia.

Los civilizados están divididos en estamentos con funciones diversas (campesinos y terratenientes, artesanos y comerciantes, religiosos y militares) . Los nómades forman clanes.

El clan es un tipo de parentesco que los pastores heredaron de los cazadores. Consiste en un grupo de personas que cree poseer un antepasado común, muchas veces un animal mitológico o un vegetal. Existen los clanes del águila, del camello, de la palmera, y así sucesivamente.

A las personas de un mismo clan les está prohibido casarse entre sí. Es el llamado tabú del incesto, que para nosotros equivale al impedimento del matrimonio entre hermanos. Los miembros del clan están obligados a protegerse mutuamente.

En esta sociedad, los «vínculos de sangre» tienen la máxima importancia y constituyen la única lealtad que no puede ser violada sin dejar, al hacerlo, de cometer un crimen irreparable. Cuando los miembros de clanes distintos se casan, los hijos pasan a formar parte del clan del padre, si se trata de una sociedad de clanes patrilineales, o de la madre, si fuesen matrilineales.

Los clanes son autosuficientes, cada cual posee su propio armamento, sus cabezas de ganado, etc.

Sus conductores y representantes ante los demás clanes son los miembros más viejos. Pueden ser un poco más ricos o un poco más pobres, pero, por lo general, los clanes viven en la igualdad originada por la escasez. El hecho de que todos los hombres porten armas y se sientan ligados por una solidaridad de sangre, otorga a los nómades de las planicies una tremenda eficacia bélica.

Se desplazan fácilmente con sus manadas. Atacan, ora aquí, ora allá. Los civilizados deben defender lugares fijos y grandes poblaciones. La regla histórica tradicional era que los nómades irrumpieran en el interior de las regiones cultivadas.

En un principio sólo saquean. Pero luego los conquistadores se enfrentan con el problema de tener que gobernar sus conquistas. Lo primero que queda amenazado es el sistema de los clanes, posible únicamente en la pobreza primitiva.

Apenas la inyección de riqueza resultante del saqueo comienza a circular entre los nómades, surgen clanes ricos y pobres, e individuos más ricos y más pobres. Los más pobres se tornan dependientes de los más ricos, y el dinero y las posesiones pasan a tener más importancia que el parentesco.

Los intereses del dinero disuelven los «vínculos de sangre» y los nómades, que, al tornarse en la nueva nobleza de la sociedad campesina, en un principio mantuvieron sus costumbres ancestrales, terminan por ser absorbidos por las formas de vida de los agricultores.

La nueva nobleza «se civiliza» y se vuelve muy parecida a la que sustituyó. Y no podría ser de otro modo: los pastores representaban un tipo de organización social menos productivo que los campesinos. Su relativo igualitarismo se mantenía porque en su sociedad no hay abundancia para acaparar.

Por eso, de la misma manera como la aparición de los pastores con sus manadas hizo perder a los cazadores su importancia en la historia de la humanidad, los agricultores hicieron perder la suya a los nómades. Hasta hoy existen cazadores, como los papúes y los bororós, y pastores, como los zulúes y los kikuyus (África). Pero lo que importa para el futuro de nuestra especie transcurre en las grandes metrópolis.

IMPERIO CONTRA IMPERIO: Además de las guerras que los nómades entablan con los imperios, otra lucha permanente de la Antigüedad es la de los imperios entre sí.

La agricultura, la división del trabajo artesanal y los progresos técnicos de las ciudades permitieron una acumulación de riqueza. Y todos codician ese «sobrante» que posee el vecino. La guerra y la piratería son constantes en el mundo antiguo.

Algunos pueblos llegaron a especializarse en el pillaje: Yebal (Biblos) , Sidón, Tiro, Ugarit, ciudades fenicias situadas en la costa de la actual Siria, son núcleos de piratas que también comercian. Talasocracias (dominaciones del mar) , que saquean o comercian aunque también produzcan.

Un tercer tipo de conflicto se desarrolló en el mundo antiguo, además del que enfrenta a los nómades y sedentarios, y a los imperios o reinos entre sí. Aquel que opone a los esclavos o a otros grupos sojuzgados contra la sociedad estratificada que soportan.

La esclavitud es un fenómeno rarísimo entre los primitivos. El prisionero de guerra era sacrificado, comido (en caso de que fuesen caníbales),canjeado o, simplemente, terminaba incorporándose a la tribu.

El trabajo esclavo no abunda entre los pastores nómades, porque es difícil retener al esclavo pastor y no hay muchas formas de explotarlo. Con el surgimiento de la agricultura, sin embargo, la práctica de la esclavitud se generaliza. Las guerras y la piratería son fuente permanente de cautivos. Esos cautivos, cuando provienen de otros imperios campesinos, conocen la agricultura y sus técnicas —saben trabajar—.

Los nuevos Estados, las burocracias sacerdotales, la nobleza y aun los graneles o medianos agricultores que pueden comprar prisioneros, todos se dedican a explotar cada vez más el trabajo gratuito, que rinde a sus dueños una enorme, grande o mediana acumulación de riquezas.

En los primeros milenios de la historia humana el sistema esclavócrata no dejó de extenderse. Fue así como, varias veces, en los antiguos imperios campesinos, no sólo había invasiones de bárbaros, sino también insurrecciones internas.

Esos tres tipos de conflicto que existieron en la historia antigua aparecen generalmente en forma combinada. En la mayor crisis social de la Antigüedad —el derrumbe del Imperio Romano—, los tres factores, luchas entre imperios, invasiones de bárbaros e insurrecciones o desinterés social internos, produjeron una mezcla tan explosiva, que toda la organización política del Mediterráneo se desplomó.

ALGO MAS…

También todas estas actividades agrícolas entrañaban el desarrollo de herramientas nuevas y mejores. El cultivo de los campos hizo necesario el invento del arado, arrastrado por hombres o por animales domésticos. La construcción de chozas se hizo más elaborada, como sucedió con los diversos utensilios domésticos. Una vez que una sociedad se basaba en la agricultura podía hacerse con reservas alimenticias para depender menos del esfuerzo inmediato del momento. Cuando el hombre ya no tuvo necesidad de aplicar toda su energía a la producción de alimentos, pudo comenzar el desarrollo de la cultura y el arte.

Para una sociedad agrícola, el ciclo de las estaciones tenía una importancia fundamental. Consecuentemente, el hombre se dedicó a estudiar el tiempo y el transcurso cíclico del año. Este estudio estaba relacionado en parte con prácticas propiciatorias y supersticiosas, pero al mismo tiempo encontramos en ellos el origen mismo de la astronomía: observando los astros y su trayectoria aprendió el hombre a datar las operaciones necesarias para el rendimiento eficaz de una economía agrícola.

Todos estos progresos habían tenido lugar en la Edad de Piedra. La próxima etapa en el desarrollo del hombre se produjo cuando aprendió a utilizar los metales. Los primeros en conocer dicha técnica fueron los primitivos pobladores de Mesopotamia, hace unos 5.000 años. Desde entonces, el hombre ha aprendido cada vez más de su medio material y a construir herramientas también más perfeccionadas y poderosas.

La historia de la humanidad es la historia de un continuo progreso y de un incesante aprendizaje, salvando siempre las dificultades que iban surgiendo.

Junto al desarrollo de herramientas más eficaces se produjo el de un pensamiento racional de mayor complejidad. Lo más importante fue la aparición de la escritura, que permitió trasmitir de generación en generación las experiencias y descubrimientos de los grandes hombres sin el peligro de que se perdieran por falta de memoria.

La Domesticacion de Animales Como Cazaba el Hombre Primitivo?

La Domesticación de Animales
¿Como Cazaba el Hombre Primitivo?

Las primeras comunidades humanas vivían de la caza de animales salvajes. Cazar bestias más veloces, grandes y fuertes que el hombre era a menudo una actividad peligrosa que requería ingenio y cooperación. Se utilizaban distintos procedimientos, consistente uno de ellos en cavar profundos agujeros, clavar en el fondo estacas puntiagudas y cubrirlo de ramas.

Otro estribaba en obligar a despeñarse a los grandes animales. Durante el mesolítico aparecieron las lanzas con punta de piedra, el arco y las flechas yel hacha. Por esta época, los hombres utilizaban también anzuelos hechos de hueso, lazos para apresar caballos y hondas como accesorios para la caza.

Al mismo tiempo, los cazadores recogían las frutas de los árboles y la miel de las colmenas salvajes cuando la encontraban. Cuando cazaba, el hombre estaba expuesto a los ataques de bestias salvajes, como tigres y lobos. Es indudable que, en algún momento, los cazadores recogieron un cachorro de lobo y se lo llevaron a su cueva. El lobezno creció de este modo en compañía de seres humanos y se adaptó a vivir en armonía con ellos. Fue así como el perro se convirtió en animal doméstico.

De la vida cazadora del hombre de la Edad de Piedra ha quedado constancia en las pinturas rupestres de las cuevas, de las que se pueden deducir en buena parte los métodos utilizados, aunque el significado preciso de estas manifestaciones artísticas es algo muy discutible.

Del mismo modo que domesticaron al perro, los cazadores comenzaron a domesticar animales para alimentarse, tales como ganado y ovejas, hecho que marca el comienzo del neolítico.

En lugar de cazar, criaban animales que les proporcionaban carne y leche. La doma del caballo les procuró un medio de traslado rápido y les dio la oportunidad de transportar pesadas cargas. De este modo, los grupos humanos entraron gradualmente en la fase del pastoreo.

Para alimentar a su ganado emigraban en busca de terrenos de pastos, o recorrían un determinado número de ellos en un ciclo regular. Con frecuencia quemaban una extensión de bosque para hacer un claro de suelo fertilizado con cenizas.

El pastoreo significó una mejora sobre la caza en el sentido de que en todo momento podía disponerse de alimento sin necesidad de tener que salir a buscarlo.

LA MAYOR REVOLUCIÓN DE LA HISTORIA HUMANA: Si un visitante de otro planeta hubiese abandonado el nuestro hace unos 7.000 años atrás y regresado 3000 años después, se habría asustado. Cuando partió todavía vivíamos en pequeños grupos que corrían detrás de los animales. Y en la segunda oportunidad hallaría enormes ciudades florecientes en Egipto, Mesopotamia, India, China.

Multitudes laboriosas cultivan la tierra, domestican animales, funden los metales, crean religiones; sacerdotes escriben y estudian. ¡En 3.000 años se hicieron más cosas que en todo el medio millón anterior!.

Ese progreso extraordinario presenta, no obstante, una faz adversa: la guerra permanente devasta ahora a los grupos humanos. Enormes ejércitos, integrados por miles o cientos de miles de hombres, se traban en lucha en todos los lugares donde la civilización se está desarrollando.

Es muy cierto que también hubo guerras entre las tribus cazadoras. Pero eran choques esporádicos sin mayor importancia y, por lo general, sin grandes pérdidas.

Son distintas de las guerras libradas entre los primeros agricultores —los imperios campesinos—, cuyas atrocidades sólo serán superadas por las nuestras (disponemos de medios más eficaces) .

Esa corta y explosiva revolución —la más importante de la historia humana por sus consecuencias— fue llamada Revolución Neolítica (palabra derivada de sus objetos de piedra pulida).

Las grandes invenciones tecnológicas de la Revolución Neolítica fueron, cronológicamente: la domesticación de los animales, la agricultura y la fundición de los metales. Y ellas tuvieron, como sus más importantes consecuencias sociales, el surgimiento de las ciudades, un gigantesco incremento de la población, la aparición cíe la escritura y la división del trabajo.


APARECEN LOS PASTORES NÓMADES. LA HISTORIA SE ESTA ANUNCIANDO:
No es difícil imaginar cómo se produjo la domesticación de los animales. Los cazadores de manadas —de caballos, toros salvajes, etc.— descubrieron una manera práctica de capturarlos sin gran esfuerzo.

Hacían que la manada escapase en dirección a un despeñadero, matando a muchos animales de una sola vez. O conseguían acorralarlos en un desfiladero e inmediatamente les arrojaban piedras, desde arriba.

De esas emboscadas cuya finalidad era la matanza debe haber surgido la idea de no ultimar a algunos de los animales, a fin de preservar la carne viva, ya que ésta era la única manera de mantenerla fresca. Y de esa separación de animales para matarlos más tarde debe, a su vez, haber surgido la idea de conservar las hembras con las crías, para aprovechar la leche.

Preservar a los animales condujo a la necesidad de alimentarlos. Con el tiempo, esos cazadores comprendieron mejor los hábitos de sus presas y pudieron así desarrollar las técnicas de alimentación, cría y pastoreo de los animales.

Los cazadores nómades se transformaron en pastores nómades. Un pequeño grupo humano apacentaba una manada de caballos, vacunos, camellos, etc., viviendo de su carne y leche y defendiéndolos de otros predadores.

Pero seguían siendo nómades como los primitivos, porque las manadas agotaban rápidamente los pastos y era necesario emigrar en busca de nuevos pastos para el ganado y sobrevivir.

El pastoreo poseía una gran ventaja sobre la caza; la comida y la vida eran más seguras, si se era capaz de cuidar de la manada.

Pero, lógicamente, no todos los cazadores se tornaron pastores. Hace unos milenios, la mayoría de la humanidad continuaba viviendo de la caza y la recolección: permanecía primitiva. Pero algunas culturas, al dedicarse al pastoreo, alcanzaron una etapa superior del desarrollo humano.

Desde sus orígenes, la especie humana ha experimentado una esctrecha relaciób con los animales, y poco a poco, nació un sentimiento de que, en vez de matarlos inmediatamente y consumirlos, se les podría encontrar en la sociedad  un lugar para que ayudaran al hombre en sus actividades.El perro es el primer animal que entra a formar parte de la vida cotidiana de los humanos, posiblemente a partir de que éstos observaran sus cualidades especiales para la caza, aunque aún nos es imposible fijar la fecha de su domesticación.La de los demás animales empieza sin duda hacia el X o IX milenio, y termina casi definitivamente con la domesticación del caballo. De ahora en adelante ya no habrá muchas más transformaciones en las relaciones entre hombres y animales, cuya domesticación influyó considerable y definitivamente en la civilización. La alimentación, el vestido, el trabajo, la organización de la comunidad y los desplazamientos cambian radicalmente

LA REVOLUCIÓN DE LAS MUJERES: El pastoreo fue, probablemente, una invención masculina, derivada de la caza. Pero el más importante y revolucionario de los descubrimientos neolíticos, la agricultura, debe haber sido, en cambio, obra de las mujeres.

En las tribus primitivas —y después, en las tribus de pastores—, eran las mujeres y los niños quienes se ocupaban de la recolección de raíces, semillas, plantas y frutas. En algunas tribus de pastores del Medio Oriente, con las semillas de las hierbas silvestres (quizás las mismas que los rebaños comían) debía elaborarse una especie de «pan» cocido. Una de esas gramíneas fue el antepasado del trigo.

Las tribus nómades iban y venían de los pastos de invierno a los de verano, retornando varias veces a los mismos parajes. Y algunas mujeres deben haber advertido que, en los lugares donde antes habían fabricado dicho pan, de las semillas caídas en la tierra habían germinado los granos.

Efectuaron pruebas arrojando nuevas simientes al suelo, o las enterraron, y al año siguiente allí crecían ya las plantas. De este trabajo surgieron los primeros cereales que la humanidad cultivó, logrados posiblemente por selección: se plantaban siempre los granos mayores y mejores.

Al comienzo la agricultura no fue más que un apéndice anual del pastoreo, como, por otra parte, lo sigue siendo hasta hoy entre algunas tribus de pastores africanos. Luego, las «científicas» de la tribu empezaron, además, a observar y experimentar algo de irrigación, aradura del suelo, etc., y por último, algunas culturas consiguieron desarrollar tan bien la técnica de plantar, irrigar y abonar, que la agricultura se tornó el principal medio de subsistencia de sus componentes, y el pastoreo pasó a un plano secundario.

En ese momento, quizás el más importante en la historia humana, la agricultura se convirtió también en una actividad masculina. Ni siquiera los descubrimientos de la máquina de vapor o de la energía atómica fueron tan revolucionarios y tuvieron un alcance tan profundo en el destino de nuestra especie.

El General Custer y Toro Sentado Caballo Loco La Conquista del Oeste

El General Custer y Toro Sentado-La Conquista del Oeste

El general George Armstrong Custer era conocido por los indios como Pahuska, «el de los cabellos largos», a causa de la melena de color pajizo de la que el general estaba tan orgulloso. Pero, entre los indios de las praderas norteamericanas, era mejor con conocido como un cruel genocida, como un aniquilador de tribus enteras. Custer, que estaba al frente del famoso Séptimo de Caballería, se ganó su sangrienta reputación en 1868, cuando fue enviado por el general Philip Sheridan —el «Oso Enfadado» de los cuarteles fronterizos— a sojuzgar a los indios de las praderas que se negaban a concentrarse en las reservas que el gobierno había establecido para ellos.

general George Armstrong Custer Por qué se eligió a Custer para esta importante misión es un tema que se presta a conjeturas, pues la carrera de Custer como soldado había sido muy irregular. Custer nació el 5 de diciembre de 1839 en New Rumley, Ohio. Se graduó en la Academia militar estadounidense de West Point, y gracias a la guerra civil —en la cual se distinguió en la persecución del general Robert E. Lee, comandante en Jefe de la Confederación—, alcanzó el grado de general de brigada a la temprana edad de 23 años.

A Custer se le subió el éxito a la cabeza. Se convirtió en un vanidoso, en un extravagante buscador de glorias. Se dejó crecer su rubia cabellera hasta los hombros y cubrió con sus propios retratos las paredes de su habitación. Cuando la guerra civil terminó, en 1865, el ego del general de brigada Custer se sintió gravemente herido, al ser rebajado al grado de capitán. Se convirtió en el hazmerreír de sus hombres, pero en el lapso de un año, había hecho méritos suficientes para recobrar el grado de teniente coronel. Entonces, su desmesurado amor propio casi lo llevó a la perdición.

Sin consultar a sus superiores, decidió tomarse unas vacaciones y abandonó su campamento para visitar a su esposa, Libbie. Se le sometió a una corte marcial y fue suspendido de empleo y sueldo por un año. Dedicó su tiempo libre a escribir acerca de sus propias aventuras, en los más heroicos términos. También contrajo deudas que, como luego era trasladado de fuerte en fuerte, al parecer nunca lo alcanzaron. En 1868 fue reintegrado al servicio activo y se le confió una misión especial. Una misión que requería tacto, diplomacia y compasión. El recientemente promocionado general George Armstrong Custer, de 28 años de edad, no poseía ninguna de esas virtudes; sin embargo, fue enviado a resolver de una vez por todas los problemas de los indios de las praderas. Los indios, principalmente los cheyenes y sioux, habían sido gradualmente empujados hacia el Oeste durante decenios, debido a la avidez de tierras que inflamaba a los blancos.

Pero en la década de 1860, el proceso se había acelerado, debido a las correrías de indios cazadores de búfalos, que planteaban problemas a las autoridades, a pesar de los tratados sobre el uso de las tierras que permitían a los indios esta libertad de movimientos. Ahora, las autoridades querían las tierras donde habitaba el búfalo. Se decidió que esos indios, que hasta ahora no se habían establecido en reservas para subsistir con las magras limosnas del gobierno, debían ser obligados a someterse.

Se consideró que Custer era el hombre indicado para conseguir ese objetivo. Durante el otoño de 1868, un viejo y pacifico jefe indio, llamado Black Kettle (es decir, Olla Negra), líder de los cheyenes meridionales, se estableció con su tribu a orillas del río Washita para pasar el invierno, a unos 150 km de la avanzada militar más próxima que los blancos habían implantado, el Fuerte Cobb. El jefe indio solicitó que se permitiera a las 200 familias que integraban su rama tribal trasladarse para pasar el invierno bajo la protección del fuerte; pero la petición fue denegada.

El general William Hazen, comandante del fuerte, les dijo a Black Kettle y a su delegación que debían volver al río Washita, donde se les permitiría permanecer hasta que las nieves se fundieran. Esta promesa no significaba nada. Porque en el mes de diciembre de 1868, Custer fue enviado para castigar de modo ejemplar al pueblo de Black Kettle.

Una neblinosa mañana, antes de que amaneciera, Pahuska el Melenudo ordenó a sus hombres que rodearan el campamento indio. Cuando los soldados aparecieron a través de la niebla, Elack Kettle tenía ensillado su caballo y salió a parlamentar con ellos. El jefe indio ignoraba que la misión de Custer consistía en «ir al río Washita, al asentamiento invernal de las tribus hostiles, y allí destruir sus aldeas y caballos, matar o colgar a todos los guerreros y traerse consigo a las mujeres y a los niños».

Black Kettle había sobrepasado apenas el perímetro del campamento en su misión de paz, cuando se produjo la carga de la caballería. De acuerdo con la leyenda india, resultó muerto de un disparo cuando levantaba su mano para detener a los soldados que se aproximaban. Custer fue el organizador de la matanza que siguió.

Sus órdenes consistían en matar a los guerreros, pero la ejecución fue indiscriminada. Murieron más de 100 cheyenes, de los cuales sólo una décima parte eran guerreros. El resto eran mujeres, niños y ancianos. También fueron exterminados cientos de caballos, para que los sobrevivientes no tuvieran posibilidades de escapar. Y unas 50 mujeres y niños fueron tomados prisioneros.

El miedo y el odio a Custer se extendió entre las tribus, y fue alimentado, a través de los meses siguientes, a medida que Custer emprendía despiadadas campañas contra los indios de la zona.

Entonces fue cuando Custer, el hombre elegido por Washington para transformar el Oeste en un lugar seguro para los cristianos civilizados, se convirtió en el hombre que, mediante traiciones y matanzas, obligó a rendirse a un jefe tribal tras otro. Hasta que se enfrentó con Sitting Bull es decir, Toro Sentado – imagen der. –).

Tatanka Yotanka, o Sitting Bull, era el líder de los hunkpapa, la más belicosa e independiente rama de la nación sioux. Sioux significa también Dakota, y fue en Dakota, en las vecindades de Montana, donde Custer descubrió que no era invencible.

En 1868, las Colinas Negras de Dakota fueron concedidas para que los indios vivieran allí siempre. Muchas tribus consideraban las colinas, las «Paha Sapa», como lugares sagrados y como centro del mundo del espíritu. En 1868, el tratado fue aceptado por los blancos porque consideraban inservibles esas tierras. Pero ya no estaban de acuerdo seis años después, cuando Custer dirigió una expedición a las colinas e informó a su regreso: «Están llenas de oro, desde las raíces a los pastos». Inmediatamente, el tratado quedó de lado, y Custer presionó para abrir el camino a las riquezas de las Colinas Negras. Los indios llamaban a ese camino «La ruta de los ladrones».

Una comisión fue enviada desde Washington para negociar con los sioux, arapahos y cheyenes, que reclamaban para sí las Colinas Negras. Pero los indios se negaban a vender su tierra sagrada o a cambiarla por otro territorio. Toro Sentado les dijo a los comisionados del gobierno: «No queremos vender nuestras tierras, ni siquiera una pizca de polvo de ellas. Las Colinas Negras nos pertenecen. No queremos al hombre blanco aquí. Si el blanco trata de tomar las colinas, lucharemos». Incapaz de obtener las Colinas Negras por medio de las amenazas, el blanco trató de jugar sucio.

El departamento de Guerra promulgó un ultimátum, por el cual todos los indios que no estuvieran en sus reservas oficiales a fines de enero de 1876 serían considerados hostiles. Se agregaba que «serían enviadas fuerzas militares para obligarlos a acatar esta orden». Toro Sentado recibió la noticia del ultimátum sólo tres semanas antes de la fecha tope, y protestó, afirmando que su tribu no podía ni pensar en movilizar su campamento en pleno invierno.

El 7 de febrero, el general Sheridan —el hombre que una vez declarara que «el único indio bueno es el indio muerto»— recibió la orden de atacar. Y el hombre al que eligió para asestar el mayor golpe contra el enemigo más formidable, Sitting Bull, era su leal verdugo, el general Custer. Durante los primeros meses de 1876, tropas ambulantes de soldados expulsaron a tribus de indios pacíficos que habitaban el río Powdér y la cuenca del río Tongue, cerca de la frontera entre Montana y Wyoming. Con sus tipis incendiados, sus caballos muertos y poca ropa de abrigo, los grupos dispersos de sobrevivientes dirigidos por Toro Sentado, se reunieron en bandas andrajosas pero llenas de orgullo en el Valle de los Grandes Pastos, en Little Bighorn.

A medida que las intenciones del ejército se iban haciendo más obvias, todo indio que no formaba parte del campamento de Little Bighorn quedaba aislado y amenazado. Miembros de las tribus que, previamente, habrían elegido permanecer completamente ajenos a la alianza, se unieron al núcleo de Toro Sentado. Incluso indios que desde hacía tiempo se resignaban a la vida en las reservas desertaron de ellas a millares para congregarse en el valle de Little Bighorn.

Por lo menos había 10.000 indios, de los cuales unos 3000 o 4.000 eran guerreros. Todos sabían que la gran batalla estaba cerca. Era la última ocasión que se ofrecía a los sioux para conservar la tierra de sus ancestros y de sus dioses. Por lo tanto, celebraron la danza del sol. La danza constituía la mayor celebración que la nación sioux conociera jamás. El pasto de primavera estaba exuberante, y abundaban los búfalos, de manera que llenaron sus estómagos, bailaron y probaron su coraje. Toro Sentado, en cuyo cuerpo se veían las numerosas cicatrices dejadas por anteriores danzas del sol, tenía 50 heridas en carne viva, en cada uno de los brazos; era su manera de celebrar esta ocasión. Bailó sin parar alrededor de la vara sagrada, contemplando constantemente el sol. Al caer la tarde, Toro Sentado continuaba danzando aún, y bailó toda la noche, hasta el día siguiente. Después de 18 horas de baile, se desmayó. Cuando lo reanimaron, narró a su nación que había tenido una visión maravillosa: había visto a los soldados blancos «caer como saltamontes» en su campamento, mientras una voz le decía: «Te regalo esta victoria, porque ellos no tienen oídos».

La victoria estaba asegurada! Custer también tuvo visiones: las visiones de su propia gloria. Mientras los sioux cumplían la danza ritual del sol, Custer se dirigía desde el Fuerte Abraham Lincoln hacia Little Bighorn, en el extremo este de Dakota del Norte. En el campamento, todas las noches se sentaba a escribir mensajes de autofelicitación, que dirigía a un periódico de Nueva York. También confiaba sus pensamientos «privados» a su diario: con la idea, por supuesto, de que fueran rescatados más tarde por la posteridad. Custer escribió por entonces: «Durante largos años del pasado, todos mis pensamientos fueron ambiciosos. Pero no de riquezas, no la ambición de ser sabio, sino de ser grande.

Deseo unir mi nombre a actos y a hombres que sean un sello de honor, no sólo para el presente sino también para las futuras generaciones». Éste era, pues, el hombre que llegó al valle del Little Bighorn, al otro lado del río, frente al campamento de Toro Sentado, la noche del 24 de junio de 1876.

indio-La Conquista del OesteSolamente acompañaban a Custer 611 hombres, 12 escuadrones de la caballería estadounidense: sólo una pequeña parte de la fuerza ofensiva de que disponía. Porque, de acuerdo con su conocido estilo de mando, Custer había dejado atrás todas las otras unidades, y se encontraba muy adelantado en el tiempo, listo para entrar en batalla.

Muy rezagado hacia el sur se encontraba el general George Crook, comandante de un regimiento de 1.000 soldados, con 250 crows y shoshonis, indios enemigos de los sioux y procedentes del fuerte Fetterman. Habían sido retrasados, y casi derrotados, por una emboscada que prepararon los oglagas de Caballo Loco (imagen izq.) , que cumplieron una arriesgada salida de su campamento a fin de interceptar a los blancos en el valle del río Rosebud.

En realidad, las fuerzas, bajo la conducción improvisada de Crook, podrían haber sido arrasadas por los sioux de no haber contado con la bravura dé sus aliados indios. De todas maneras, la columna de Crook quedó desintegrada y sin posibilidad alguna de reunirse con las otras fuerzas que convergían sobre Little Bighorn Custer no sabia nada de esto. lo que sabia, en cambio, era que estaba muy adelante de los otros oficiales; que competían con él por la gloria de aniquilar a los indios «hostiles». Estos oficiales eran el mayor general John Gibbon, que había marchado hacia el este desde el Fuerte Ellis, y el general Alfred Terry, que salió hacia el oeste desde el Fuerte Abraham Lincoln, .con la intención de reunirse con Gibbon en el río Yellowstone.

En aquel m omento, los dos estaban remontando el Little Bighorn con una fuerza que, en total, reunía a 1,500 hombres. Terry era el superior inmediato de Custer, y los dos generales deberían haber cabalgado juntos. Peto Terry, que carecía de experiencia en la lucha contra los indios, había cedido a las súplicas de Custer para que le permitiera adelantarse y hacer un reconocimiento del campamento sioux. Temeroso de que alguien pudiese alcanzar antes que él el asentamiento, Custer rechazó la oferta de Terry, consistente en que se llevara más hombres y armas Gatling. En cambio, Custer se adelantó a todos y se jactó: «Yo puedo derrotar a todos los indios del continente con el Séptimo de Caballería», La confianza que Custer tenía en si mismo no lo abandonaba ni por un 1. solo instante.

Condujo a los doce escuadrones que comandaba sin compasión ninguna (los hombres recorrieron 100 km. en solamente dos días) y no se perturbó siquiera al descubrir la verdadera magnitud de la fuerza que estaba buscando para enfrentarse en batalla. El primer indicio acerca del poderío de los sioux se produjo cuando los hombres de Custer hallaron las huellas dejadas por los indios al trasladar de sitio ci campamento, unos pocos días antes. Las huellas dejadas por los cascos de los caballos y el arrastrar de los palos de sus tipis cubrían casi dos kilómetros de ancho.

El segundo indicio provino de los propios exploradores indios empleados por Custer. Le suplicaron que esperara dos días más, para que Terry y Gibbon llegaran, antes de comenzar el ataque. Pero el comandante Pahuska, arrogante y ansioso de gloria, no podía esperar. Y la vanidad fue su perdición. El plan de Custer consistía en separar sus 12 escuadrones en tres batallones, que podrían lanzar ataques simultáneos sobre el campamento indígena desde diferentes direcciones. Por lo tanto, al amanecer del 25 de junio, puso al capitán Frederick Benteen al mando de tres compañías y encargó otras tres al mayor Marcus Reno; el propio Custer se encargó del mando de cinco compañías, y dejó las restantes al cuidado de los pertrechos. Los exploradores de Toro Sentado vigilaban cuidadosamente, escondidos tras los peñascos, el lento avance de Custer y su cúerpo principal, compuesto por 225 hombres que se movían por el valle del río.

Custer buscaba un lugar apropiado para ladear el río y atacar por sorpresa la aldea. Pero los indios sabían que no encontraría ningún vado; Al otro extremo del campamento, la vigilancia india se relajaba un podo Mientras toda la atención de las hombres de Toro Sentado se centraba en el cuerpo principal de la caballería, e1 modesto batallón mandado por el mayor Reno, compuesto por 140 soldados, atacó, de acuerdo a los planes, la retaguardia indígena, tomando por sorpresa a los guerreros de Toro Sentado. Mientras dirigía la carga, Reno confiaba completamente en que Custer hubiese atacado al mismo tiempo por el otro lado de la aldea. No tenía ninguna forma de saber que el batallón de Custer todavía estaba tratando de sortear el obstáculo del río, a unos 6 Km. de distancia. Reno sorprendió en sus guaridas a los oglalas, a los hunkpapas y a los sioux blackfoot, que estaban concentrados en el extremo sur del enorme campamento.

Las mujeres y los niños huyeron de sus tipis bajo una lluvia de balas. Un joven hunkpapa llamado Gall, un huérfano adoptado por Toro Sentado, que lo designó su ayudante de campo, vio derribar a su mujer ya sus hijos antes de que pudiese replegar a sus guerreros para un contraataque. Gall y sus hombres rodearon el flanco de Reno; cuando la caballería vaciló unos instantes y ya no pudo arremeter, los hombres de Gall la sorprendieron por detrás. Superados en táctica y en número, los soldados de Reno —que ya estaban exhaustos por la marcha forzada— se retiraron hacia la relativa seguridad del bosque cercano, buscando un refugio hasta que el ataque de Custer hubiese aplacado la violencia desplegada por los indios. Pero Custer todavía no atacaba. Tampoco lo hacía la tercera columna, a las órdenes del capitán Benteen, que aún se encontraba a algunos kilómetros de su objetivo.

Después de solamente treinta minutos de combate, la retirada del mayor Reno se convirtió en una aplastante derrota. Ahora los indios quedaban libres para concentrar toda su atención en el odiado Pahuska… Toro Sentado permanecía frente a su tipi, y dirigía la batalla mediante una serie continua de mensajeros a caballo. Gall, Caballo Loco y el jefe de los cheyenes, Dos Lunas, Two Moons, galopaban de continuo los cinco kilómetros de extensión que tenía el campamento, concentrando a los guerreros para la batalla que estaba a punto de comenzar. Caballo loco gritó: «iHoka-hey! , Hoy es un buen día para combatir.

Es un buen día para morir. Corazones fuertes, corazones bravos, al frente! Corazones débiles y cobardes, a la retaguardia!». La columna de Custer permanecía aún escondida en las colinas,, frente al campamento de Toro Sentado. El general avanzaba con cautela pero con confianza, buscando el paso ideal entre los riscos, a través del cual cargar sobre la concentración indígena, una vez atravesado el río. Pero Custer no sabía que el río había sido ya vadeado, en sentido contrario, por los hombres de Gall. Éstos se deslizaron por una garganta y atacaron la retaguardia de la columna de caballería. Custer fue tomado totalmente por sorpresa. Ordenó a sus hombres correr hacia la colina más cercana y tomar posiciones defensivas. Pero cuando las tropas estaban a .mitad de camino en su ascenso, el general Custer tuvo una visión: a través de ella vio por primera vez que no era invencible.

Allí, en la cima de ese promontorio —que ahora se llama colina Custer— apareció Caballo Loco con 1.000 guerreros a caballo. Por un momento, los indígenas contemplaron con desdén a Custer y a la banda dispersa en que se había convertido su exhausta caballería. Luego, dando feroces alaridos, los indígenas cargaron colina abajo. La caballería de Custer fue reducida en pocos segundos. Los so4dados desmontaron e intentaron defenderse en campo abierto, sin apenas protección. Lucharon con valentía, tratando de conservar sus caballos. Pero a medida que la gritería de los sioux se acercaba,, los jinetes de Custer tuvieron que liberar las cabalgaduras. Ahora no existía esperanza de escapar. Los orgullosos soldados de caballería quedaron reducidos a un puñado. En los aledaños de la batalla, algunos pocos soldados heridos levantaron sus brazos y pidieron ser tomados prisioneros. Pero no hubo prisioneros ese día. Los heridos fueron muertos a tiros o a cuchilladas.

Custer fue uno de los últimos en morir. A medida que mermaban sus filas y los indígenas se le acercaban, vieron que Pahuska ya no tenía el cabello largo hasta los hombros. Se lo había cortado, y esa era la razón por la cual los atacantes no lo habían reconocido de inmediato. El general estaba en el centro de un pequeño, patético grupo de soldados sobrevivientes. Toro Sentado comentó luego: «Donde se cumplió la última batalla, el de los largos cabellos estaba como una gavilla de trigo con todas las espigas despenachadas a su alrededor».

Muy pronto, Custer fue cubierto por una oleada de guerreros indígenas. Muchos indios reclamaban más tarde haber sido quienes dieron muerte al odiado Pahuska. Era un legítimo motivo de orgullo. En Washington, sin embargo, la última batalla de Custer fue calificada como una masacre salvaje. Se envió un cuerpo más poderoso que el de Custer contra los indígenas, que se dispersaron rápidamente.

Caballo Loco se trasladó a una reserva y se sometió a los blancos. Pero fue arrestado y luego asesinado a bayonetazos mientras trataba de escapar del Fuerte Robinson, en 1887. Sus últimas palabras fueron: «Dejadme ir, amigos míos. Ya me habéis hecho suficiente daño». Toro Sentado huyó con 3.000 guerreros al Canadá, la «Tierra de la Gran Madrina», la reina Victoria. Regresó a los Estados Unidos y se rindió en 1881. Pasó dos años en prisión antes de que le permitieran reintegrarse a su tribu, en la reserva de Standing Rock, en Dakota del Norte Fue la estrella del espectáculo sobre el Lejano Oeste montado por Búfalo Bill durante un tiempo.

Pero, después de regresar nuevamente con su tribu, fue acusado por el ejército de incitar a la rebelión. Cuando la policía indígena llegó para llevárselo a la cárcel, el 15 de diciembre de 1890, Toro, Sentado se resistió al arresto y fue asesinado por la espalda. El derrotado Custer, por su parte, recibió honores que se reservaban a quienes habían triunfado en la batalla. Su cadáver fue recuperado, y se le enterró como a un héroe en West Point. Incluso el único superviviente de aquel baño de sangre, un caballo del regimiento llamado irónicamente Comanche, fue elegido como la mascota del Séptimo Regimiento de Caballería, y aparecía siempre en las paradas, ensillado pero sin jinete. Custer dejó para la posteridad un libro de autoalabanzas, Mi vida en las praderas, que dio origen a una falsa leyenda de heroísmo que tardó un siglo en desvanecerse. Asociado a su memoria, existe en el Little Bighorn un pequeño pero próspero negocio. Vende botellas llenas del «polvo que mordió Cuester».

Ver: La Conquista del Oeste

Ver: La Fiebre del Oro

Fuente Consultada: Grandes Errores de Nigel Blundell