Conceptos de Gobierno Totalitarios o Autocracias

Definicion de Aristocracia Caracteristicas Gobierno de los Mejores

Concepto y Características de Aristocracia

Fuente Consultada: Concepto obtenido del Diccionario Consultor Político de Julio César de la Vega

Aristocracia: (del griego aristocratia; de aristos, mejor, y kratos, fuerza, dominio). Gobierno en el que solo ejercen el poder las personas más notables del estado, según el diccionario Sopena.

Esta definición tomada del Diccionario nos parece imperfecta y confusa porque por notable se entiende a una persona destacada en un lugar. Puede ser destacada por su posición económica, social o cultural. Esto no significa necesariamente, que tenga el atributo de la primera parte del vocablo que nos ocupa: aristos, que signfica mejor.

Es por eso que nos parece más acertado definir: Aristocracia como el gobierno de los mejores.

El problema radica en que se confunde nobleza con aristocracia, siendo estos,dos conceptos diferentes. La confusión surge desde una época antigua de la historia: Grecia y Roma. En Grecia existían dos sentidos del término: el gobierno de los más poderosos y el gobierno ideal de los mejores.

En el primero de los casos, donde el ser «poderoso» implica posesión que se transmite por herencia, esta da la condición depoderosoa quien la recibe y se instituye de esta manera una continuidad hereditaria que es et atributo de la nobleza. Se deforma el concepto de aristocracia porque la condición de mejor no puede ser transmitida por herencia.

En Roma sucede una cosa parecida pues se transmite la condición de noble por la sangre: se es ilustre por la sangre. Por otra parte, en Roma la nobleza encierra la idea de virtud, cosa que lleva a confundir nobleza con aristocracia.

En la Edad Media y en la Moderna,la institución de la nobleza consolida la confusión con aristocracia que llega hasta nuestros días.

cuadro formas de gobiernos y sus deformaciones

Cuadro formas de gobiernos y sus deformaciones

Para desligar los conceptos es necesario aclarar que nobleza es una condición social que se produce por medio de la herencia, y aristocracia es una condición que se da en el gobierno cuando este es ejercido por los mejores. De allí, en sentido amplio se debe utilizar la palabra aristócrata para definir a quien tiene características virtuosas que lo hacen distinto de los demás en sentido superior y por méritos propios.

Se puede tener atributos de nobleza transmitidos por herencia y no revestir ninguna calidad especial que lo diferencie de los demás. No se puede pertenecer a la aristocracia si no se tienen virtudes y condiciones especiales que llevan a una persona a la categoría de mejor.

Ortega y Gasset en su «Rebelión de las masas», dintingue al hombre selecto del hombre vulgar, del hombre-masa como el le llama. Para Ortega aquel es el que se exige mucho a si mismo.y el hombre-masa el que no se exige nada, «sino que se contenta con lo que es y está encantado consigo». Esto establece una distinción entre un hombre y otro. El hombre selecto es el hombre que al exigirse busca ser mejor y en cierto modo lo es porque se exige. Es el hombre que para Ortega pertenece a la élite,que es una minoría selecta que dirige el cuerpo social.

Este hombre selecto, lo mismo que el hombre-masa, pertenecen a todas las clases sociales. Pertenecer a la élite no es atributo de una clase determinada, sino de la condición de ser mejor del hombre que se exige. Ser hombre-masa tampoco es distintivo de ninguna clase social. Una persona de la clase alta.por sus condiciones de vulgaridad,y por no exigirse se convierte en hombre-masa.

El concepto de hombre selecto de Ortega está estrechamente ligado con el de aristocracia, ya que las condiciones de aquel son las necesarias para pertenecerá esta.

Lo anteriormente expuesto nos lleva a la conclusión de que Aristocracia es un concepto dinámico que se distingue totalmente del de noblezapordeterminar esta una condición estática de clase.

La aristocracia considerada como el gobierno de los mejores y en funciones de tal, paramantenersu condición tiene que asumir un papel de permanente autosuperación y superación con referencia a otros aristócratas que pugnan por suplantarla. La élite que está en el poder, para conservarlo debe ser suficientemente amplia y estar en condiciones de interpretar las nuevas situaciones y fenómenos que se producen en la sociedad. De lo contrario incurre en un estado de anquilosamiento que la lleva, a su degeneración, desvirtuando su condición de Aristocracia.

La historia nos muestra que cuando una élite llega al poder sufre una transformación. Comienza su actuación con vigor, se estabiliza y se vuelve conservadora, y esta situación la lleva a ser insensible frente a nuevas condiciones, produciendo esto su decadencia. Es en este momento en que es suplantada por una nueva élite.

Es posible que la situación de decadencia se produzca porque el hombre selecto ha dejado de exigirse y se transforma en el hombre-masa de Ortega. Entonces es importante que sea suplantado por una nueva élite que está en la etapa de su exigencia, que la hace ser mejoren beneficio de ia sociedad.

También se ha confundido Aristocracia con oligarquía , y esta confusión surge como la anterior en la misma época. Oligarquía es el gobierno de unos pocos sin la condición de que sean los mejores.sino los más poderosos.

Fuente Consultada: Concepto obtenido del Diccionario Consultor Político de Julio César de la Vega

Biografia Benito Mussolini Fascismo de Mussolini Dictador Italiano

Biografía Benito Mussolini
Creador del del Fascismo Italiano

facismo italianoMussolini nació en 1883. Fue maestro. Adhirió de joven al socialismo, fue dirigente del sector revolucionario de este partido y director del diario socialista Avanti.

Combatió en la Primera Guerra Mundial en un regimiento de beryaglieri. Gobernó Italia entre 1922 y 1945.

Entre 1925 y 1935 obtuvo varios éxitos en política internacional y en política económica, en el marco de la profunda recesión mundial provocada por la crisis del ’29.

En 1935 conquistó Abisinia (Etiopía) y en 1936 proclamo el Imperio italiano. Ese mismo año trasladó las tropas de Abisinia hacia España, para respaldar a Francisco Franco en la guerra civil.

También ese año comenzó su imparable pérdida de popularidad. En 1937 viajó a Berlín y selló una alianza con Adolf Hitler.

En 1945, con la derrota de Alemania y el fin de la República Social Italiana, Mussolini intentó fugarse, pero  fue capturado, fusilado y colgado por una brigada de italianos antifascistas.

Comentario Histórico:
Italia a principios del siglo XX:
A principios del siglo xx, Italia estaba gobernada por un régimen político liberal, sostenido por sectores de clase media. El resto de la sociedad no participaba del sistema político. La aristocracia católica se mantenía al margen, cumpliendo con una bula papal que prohibía la participación política de los católicos italianos hasta que se resolviera la relación entre el Papado y el estado. Los obreros de los centros urbanos pertenecían al Partido Socialista y a sus organizaciones sindicales, o al Partido Popular de orientación social-cristiana.

En 1914, con el comienzo de la Primera Guerra, la mayoría de la sociedad italiana sostuvo una posición neutralista. El gobierno, los grupos nacionalistas y un sector minoritario del socialismo liderado por Benito Mussolini apoyaron la intervención en el conflicto.

Para convencer a los italianos de las ventajas de la guerra, el gobierno aseguró que Italia obtendría grandes beneficios si participaba del lado de los países victoriosos. Cuando el conflicto concluyó, Italia se encontró con raves dificultades econóiiiicas y grandes expectativas sociales. Las promesas quedaron incumplidas y el descontento social creció.

La “Revolución Fascista» (1919-1921)

En mayo de 1919, Mussolini creó una agrupación político-militar: losfasci di combattimento, integrada por veteranos de guerra, artistas futuristas, estudiantes nacionalistas y algunos sindicalistas partidarios de la guerra. Los fascistas sostenían que, para Italia, la guerra había terminado con una «victoria mutilada», es decir, incompleta.

Proponían «la defensa de la victoria» –como una forma de defender la dignidad de Italia– y la formación de un «sindicalismo nacional», ni socialista ni católico. Se manifestaban como anticapitalistas, antiburgueses, antiliberales, antisocialistas y anticlericales.

Los fasci di combattimento fueron la base del movimiento fascista. Entre 1920 y 1921, muchos veteranos de guerra desocupados y pequeños propietarios rurales antisocialistas se incorporaron a los fasci. En particular, los propietarios rurales de las provincias y algunos sindicalistas organizaron escuadras fascistas que atacaban violentamente a sus adversarios, tomaban las sedes municipales, expulsaban a los gobernantes locales y destruían los sindicatos socialistas y católicos. El principal éxito de esta política fue la creación de un sindicalismo fascista.

El fascismo se formó como un partido militarizado, violentos y movilizado. El financiamiento lo recibió de grandes propietarios rurales y de banqueros e industriales urbanos, que esperaban que los fascistas terminaran con las protestas sociales.

En 1922, los dirigentes fascistas se prepararon para la toma del poder. Mussolini decidió realizar una movilización fascista desde distintos puntos del país hacia Roma. El 28 de octubre se inició la «Marcha sobre Roma», que culminó exitosamente el 30 de octubre, cuando el rey Víctor Manuel ni nombró Primer Ministro a Mussolini.

La personalidad de Benito Mussolini fue muy contradictoria. Hijo de una familia humilde, estudió en los salesianos y después de una adolescencia turbulenta comenzó a ejercer de maestro. En 1902 se marchó a Suiza para escapar del servicio militar obligatorio.

Una vez amnistiado, volvió a Italia y se afilió al Partido Socialista, en el cual llegó a ser uno de los líderes del ala izquierda con una fuerte influencia como redactor en jefe del periódico «Avanti». Pacifista a comienzos de la Primera Guerra Mundial, se volvió intervencionista afínales de 1914, hecho que motivó la ruptura con sus antiguos camaradas.

Fundó un nuevo periódico, «II Popólo d’ltalia», y en 1919 creó, con antiguos combatientes (Arditi), algunos nacionalistas y anarco-sindicalistas, los Fase; di Combatí/mentó. A partir de este momento se inició un fulgurante ascenso en la vida política de Mussolini, un hombre muy ambicioso, con una gran oratoria y un programa demagógico destinado a unir a los descontentos y desclasados. En pocos años las difíciles condiciones de la Italia de posguerra convirtieron a este polémico personaje en el «Di/ce» (el conductor) de la nación.


El régimen fascista (1922-1943)

Luego de marchas y contramarchas en las que endurecía y ablandaba las relaciones con la oposición, el 3 de enero de 1925 Mussolini proclamó la dictadura y clausuró el Parlamento.

Al mismo tiempo, decidió reducir la influencia de los miembros de su partido en el gobierno. Los puestos claves de su gabinete fueron ocupados por dirigentes ultranacionalistas, a pesar de las protestas de los fascistas «históricos».

El objetivo de Mussolini era subordinar todas las organizaciones sociales, el propio partido, los sindicatos fascistas, las organizaciones juveniles fascistas a la autoridad del estado. Todos los antifascistas -liberales, socialcristianos, socialistas o comunistas- fueron proscritos. Diez mil opositores debieron exiliarse y otros diez mil fueron encarcelados.

El Partido Fascista ocupó una nueva función: fue encargado de custodiar la disciplina social y de mantener la sociedad movilizada en torno de los objetivos impuestos por el gobierno.

El intento más importante por subordinar la sociedad fue el corporativismo. El estado fascista creó veintidós corporaciones en las que se reunían representantes de los empresarios y de los sindicatos por rama de actividad (metalurgia, metalmecánica, química, vitivinícola, etcétera) controladas por un Consejo Nacional de Corporaciones y por un Ministerio de Corporaciones.

De esa manera, el estado se proponía regular la actividad económica y las relaciones laborales. Un último paso fue la creación, en 1939, de una Cámara de las Corporaciones en reemplazo de la Cámara de Diputados. El corporativismo sólo sirvió para controlar los sindicatos, pero nunca a los grandes empresarios.

La República Social Italiana (1943-1945)

La alianza entre el fascismo y el nacional-socialismo alemán durante la Segunda Guerra Mundial significó el fin del régimen. La mayor parte de la sociedad estaba en contra de la guerra. En julio de 1943, el Rey y el Gran Consejo Fascista decidieron destituir y encarcelar a Mussolini, y negociar la paz con los aliados.

Entonces Alemania invadió Italia, liberó a Mussolini y lo colocó a la cabeza de un gobierno títere, que en la práctica respondía a los generales alemanes. Esa experiencia -la más sanguinaria y cruel de todo el régimen fascista- se conoció como la República Social Italiana. Concluyó en 1945, con el fin de la guerra.

SU POLÍTICA EN LA GUERRA: Cuando estalló el conflicto, Mussolini declaró a Italia «no beligerante». Pero las fulgurantes victorias alemanas le indujeron a participar en la contienda al lado de Hitler en junio de 1940 declarando la guerra a Francia y Gran Bretaña. No obstante, la Italia fascista, a pesar de toda la verborrea belicista de los años anteriores a la guerra, no estaba preparada militarmente como la Alemania de Hitler. Ello se manifestó ya claramente en la guerra contra Grecia, guerra en la que se puso de manifiesto asimismo la ineptitud de Mussolini como estratega militar (desde mayo de 1940 el Duce acaparó en sus cargos el de comandante en jefe de las fuerzas armadas).

Italia había de verse duramente afectada por el conflicto con la pérdida de sus colonias africanas y la sangría en hombres (240.000 luchando en el frente ruso y centenares de miles trasladados a Alemania). En 1943 la marcha desastrosa del conflicto hacía presagiar ya la derrota del Eje. Ello provocó una profunda crisis en el mismo seno del Gran Consejo Fascista; en julio de ese mismo año el Duce fue destituido y encarcelado; el mariscal Badoglio pasó a sustituirle y el partido fascista fue dísuelto.

Pero en septiembre de 1943, pocos días después del anuncio del armisticio italiano, Mussolini fue liberado por un comando de paracaidistas alemanes dirigido por Otto Skorzeny. Trasladado a Alemania, anunció desde radio Munich la creación de la República Social Italiana y regresó a Italia como jefe de estado y de gobierno de la efímera reppublica di Saló.

Sobreviviente y mero instrumento de los nazis —a quienes sirvió de pantalla en su ocupación de Italia—, hizo ejecutar a los jefes fascistas que habían provocado su caída en julio de 1943, pero sucumbió moral-mente ante la presión de sus aliados en este proceso de Verona, en el que su propio yerno, el conde Ciano, fue condenado y ejecutado.

Cuando en abril de 1945 se produjo la retirada de las tropas hitlerianas, Mussolini trató de pasar con ellas a Suiza. Disfrazado de soldado alemán fue reconocido y apresado en Dongo, cerca del lago Como, por guerrilleros de la Resistencia italiana (27 de abril de 1945). Los jerarcas que le acompañaban fueron inmediatamente ejecutados, y el Duce lo fue al día siguiente junto con su amante Clara Petacci.

Benito Mussolini tuvo como político y estadista una visión bastante deformada de la realidad, que se reflejó sobre todo en la desproporción existente entre su política de prestigio y la realidad de una Italia cuyas condiciones no eran ni mucho menos las de una gran potencia. Mussolini trató de consolidar la posición del fascismo y la suya propia a través de un aventurerismo político que tuvo consecuencias nefastas para su país.

Como ideólogo del fascismo su pensamiento se basó en un rígido esquematismo fundado en el mito del uotno forte, mito de él mismo como moderno príncipe, como dictador capaz de alinearse al lado de los prohombres históricos del cesarismo: César, Cromwell, Napoleón I. Y en este sentido trató de ser una personalidad «heroica».

La definición del estado fascista como stato etico capaz de resolver la dialéctica individuo-sociedad no fue en el fondo para Mussolini más que la aplicación de una política monolítica, la fusión de una masa uniformada de negro e identificada con él, el caudillo, el Duce. El recurso al autoritarismo y la aplicación intensiva y sistemática de métodos de terror y de represión habla de la demagogia y de la superficialidad de su política interior.

La fascistización del país mediante los aparatos ideológicos del stato etico (desde los medios de comunicación de masas —Mussolini fue un experto conocedor del valor del periodismo como arma propagandística— hasta la instrumentación de la enseñanza y el encuadramiento de la infancia y de la juventud en organizaciones fascistas) fue una continua apelación al irracionalismo humano.

Sus dotes de dirigente de masas, su bien calculada oratoria, su enorme capacidad histriónica unida a un extraordinario dominio de las técnicas de expresión, constituyeron parte de su propio carisma como jefe. Otro aspecto de su técnica como dirigente de masas se basó en la utilización de un exhibicionismo que alcanzó niveles incluso eróticos: desde la instrumentación de sus propios atributos viriles hasta el alarde de sus conquistas femeninas (el Duce gustaba de mostrarse en público con sus amantes).

En Mussolini el gusto por el riesgo y la aventura, connotaciones de un político arribista como él lo fue, constituyeron un rasgo acentuado de su carácter —alguien dijo de él que era un periodista siempre ávido de sensacionalismo—, que luego se sublimaría políticamente a través del nihilismo fascista: el color negro, el signo de la calavera, el vivere pericolosamente.

La figura del Duce como una encarnación contemporánea y actualizada, en la Italia de la época, del Príncipe, del dictador progresista que propugnó Maquiavelo, demostró, como afirmó Gramsci desde la cárcel, que el «príncipe moderno» ya no podía ser un hombre, un cesar, sino un grupo, un colectivo.

Dentro de su faceta como publicista y teórico, Mussolini es autor de varias obras autobiográficas: II mió diario di guerra, 1916-1917 (1931); Vita di Arnaldo, publicada en 1932 en recuerdo de su hermano fallecilo en 1931; Parlo con Bruno (1941), en memoria de su hijo muerto, y La mia vita, escrita entre 1911 y 1912 y publicada postumamente en 1947.

Sus obras políticas principales, aparte del ya reseñado ensayo Giovanni Huss il Verídico, son: Scritti e discorsi (1934-1940), Storia di un anno. II tempo del bastone e della carota (1944) y su Testamento político, publicado postumamente en 1948.

 

JUNTOS HASTA LA MUERTE: En 1943 las derrotas de la guerra conllevaron la caída del Duce y la invasión de Italia por los nazis, quienes protegieron a Mussolini hasta que el 28 de abril de 1945 él y sus acompañantes cayeron en manos de los partisanos.

Claretta, quien había pasado su primera noche con Mussolini ya que normalmente se veían por las tardes y ella volvía a casa de sus padres, hubiera podido escapar de la ejecución, pero eligió acompañarlo.

Sus cadáveres fueron colgados en el Piazzale Loreto de Milán y despedazados por la multitud, lo que fue el símbolo de la definitiva destrucción del fascismo.

El Duce, cuatro días antes de su muerte, ya lo había pronosticado: «Soy un hombre acabado, mi estrella se ha eclipsado. Trabajo y me esfuerzo aun sabiendo que todo es una farsa. Espero el final de la tragedia y, extrañamente alejado de todo, ya no me siento un actor; me siento como el último espectador. Hasta mi voz la siento como reproducida. Sólo me apetece leer y esperar a que se cumpla mi destino».

LOS ÚLTIMOS AMARGOS DÍAS DE MUSSOLINI: El 12 de septiembre un grupo de paracaidistas alemanes «rescató» a Mussolini y lo condujo al lago Garda, al norte de Italia. Hitler pretendía, con la influencia del Duce, mantener al menos el norte de Italia junto a las potencias del Eje. Pero Mussolini tenía ya 60 años y estaba enfermo y cansado. Su situación era precaria en extremo: la mayoría de su pueblo le odiaba y se había convertido a todas luces en marioneta de Hitler. Poco había que pudiese —o quisiese— hacer.

muerte del matrimonio de mussolini

No obstante, Mussolini fue trasladado inmediatamente a Alemania y recibido por Hitler que tenía su cuartel general en Berchtesgaden. De allí regresó seguidamente a Italia y, bajo protección alemana, proclamó la República Social Italiana con sede en Saló (1 de diciembre de 1943). Entonces anunció la formación de un gobierno republicano fascista y su decisión de continuar la guerra al lado del Reich. Asimismo, comenzó una brutal campaña de represión….todo fue en vano, Italia estaba vencida y entregada, Mussolini trató de huir a Suiza, pero fue encontrado por un grupo de guerrilleros que lo acuso y sentenció a muerte junto a su esposa. Ambos fueron colgados cabeza abajo como muestra de su desprecio.

El 27 de abril de 1945, a las diez de la mañana, los guerrilleros comunistas dejaron paso a la gente para que presenciara lo que habían hecho con Benito Mussolini, su compañera Clara Petacci y otros cuatro dirigentes facistas capturados. Los cuerpos habían sido colgados por los pies, cabeza abajo, del techo de una estación gasolinera.

Mussolini y Clara estaban al centro. El vestía su camisa de militar, pantalones de montar negros y botas. Su rostro era casi irreconocible, cubierto de sangre y mostrando las huellas de puntapiés y taconazos que recibió antes y después del ametrallamiento. La figura de Clara resultaba patética. Parecía una jovencita de colegio; con el cabello rizado, muy corto, incluso en la muerte se veía graciosa. Calzaba zapatos azules, de taco alto, y una blusita de encaje bajo el elegante traje gris. Con ese peculiar pudor de los marxistas, le habían amarrado la falda con una cuerda que le pasaba entre las piernas.

La muchacha se había entregado voluntariamente, para acompañar a Benito Mussolini en la hora más amarga de su destino.

Los brazos, rígidos, del Duce y su compañera, se extendían hacia el suelo, como si ansiaran apoyarse en la tierra. Y, como soplaba un vientecillo helado, los cuerpos se mecían macabramente.

Nadie se quedaba mucho rato mirando ese espectáculo. Una sensación de vergüenza y amargura infinita pesaba sobre los paisanos. ¡Qué final tan espantoso para los sueños imperiales de Italia!

mussolini y clara petacci

Exhibición Pública de los Cadáveres Fascistas

El final de MUSSOÜni y SU amante. El gran sueño imperial italiano que promovió Benito Mussolini empezó a desmoronarse cuando en 1943 los Aliados vencieron a su ejército en Trípoli, punto de partida para el avance incontenible sobre la península. El Gran Consejo Fascista decidió el 24 de julio deponer al dictador y disponer su arresto, pero el líder de los camisas negras fue rescatado por el SS Otto Skorzeny en el norte de Italia. Para entonces, el mariscal Badoglio, nuevo comandante de las tropas italianas, había firmado el armisticio con los aliados. Cuando Mussolini intentaba huir de Italia y cobijarse en la Alemania de su amigo Hitler, fue encontrado por una partida de partisanos que le dieron muerte y exhibieron su cadáver en una plaza de Milán, junto al de su amante Clara Petacci, como lo muestra esta dramática fotografía.

Ver: Los Hijos de los Famosos

Marcha Sobre Roma de Mussolini Caida de la Monarquia en Italia

Marcha Sobre Roma de Mussolini
Caída de la Monarquía en Italia

LA MARCHA SOBRE ROMA: Al terminar la Guerra Mundial Italia se encuentra en una situación económica crítica. Cierran las fábricas de armas, suben los precios, el Estado se halla endeudado con Estados Unidos e Inglaterra, por empréstitos.

Paro, hambre, huelgas, delinean la coyuntura difícil. Tropas de obreros efectúan expediciones a tiendas de comestibles.

En las elecciones de 1919 consiguen mayoría los socialistas. Durante la crisis aguda de 1920 los obreros de Lombardía y Piamonte ocupan las fábricas declarando que son capaces de dirigir ellos mismos las industrias.

Mussolini es el clásico hijo del pueblo, de familia humilde, educado por los salesianos, maestro y periodista. Su cultura tenía todas las lagunas del autodidacta, pero poseía instinto para arrastrar a las masas y una oratoria avasalladora. Su carrera política se inicia como redactor jefe de un periódico socialista, pero choca con el partido cuando defiende la entrada en la guerra contra Austria-Hungría. Al perder su puesto de trabajo y su carnet funda otro periódico, 11 Popolo d’Italia.

El primer programa de los fascios (1919) es todavía democrático, pacifista, internacionalista; defiende las libertades de prensa y asociación y la participación de los obreros en los beneficios de las empresas. El espíritu versátil de Mussolini convierte en poco tiempo el programa de 1919 en la defensa de todo lo contrario.

Con el fin de acceder al gobierno, Mussolini utilizó simultáneamente métodos ilegales —la violencia atemorizante de las escuadras— y legales —la creación del Partido Nacional Fascista y la lucha parlamentaria—. Ambos métodos se combinaban: ante el peligro comunista y la violencia fascista, muchos italianos votaron al partido liderado por Mussolini, que se presentaba como el único capaz de implantar el orden.

En 1921 obtuvo 35 bancas en el parlamento (sobre un total de 450). Pero en 1922 Mussolini decidió movilizar a sus partidarios sobre Roma tomar el gobierno por la fuerza. La marcha fue financiada con el aporte de los grandes industriales de Milán. Esta acción puso en crisis el funcionamiento de las instituciones de la democracia liberal.

El escuadrismo fue el sistema utilizado para ir debilitando progresivamente la autoridad del Estado y para asediar y destruir los baluartes rojos. Ciegos para el peligro, los liberales, como el jefe del gobierno, Giolitti, y su ministro de Educación, el historiador Benedetto Croce, les permitieron que tomaran sucesivamente gobiernos locales, proceso que alcanza su punto culminante en julio de 1922. Il Popolo d’ Italla del 15 de julio dice: “El fascismo italiano está empeñado actualmente en una serie de batallas decisivas que implican depuraciones locales…”. 

Durante los meses de septiembre y octubre de 1922 los fascistas pasan revista a sus fuerzas; un directorio se encarga de las cuestiones políticas; varios dirigentes, de los problemas militares. En los primeros días de octubre la presión sobre el gobierno se hace más fuerte; Mussolini anuncia la “Marcha sobre Roma”.

Los acontecimientos se precipitaron. Miles de camisas negras se reúnen en Nápoles; unos días después ocupan los edificios públicos de la Italia central y los centros de comunicaciones del Norte. El 28 de octubre de 1922, cuarenta mil fascistas marcharon sobre la capital italiana para imponer su entrada en el Gobierno.

Con ese golpe de mano, Benito Mussolini lograba implantar, a sus 39 años, un modelo de régimen totalitario en Italia que duró veinte años y se convirtió en ejemplo nefasto para otras naciones europeas.  El Fascismo entraba en la Historia pisando fuerte y el modelo totalitario italiano se convertía en un experimento, cuyos pasos observaban con benevolencia, cuando no con envidia, muchos conservadores europeos. La época que acabaría desembocando en la Segunda Guerra Mundial había comenzado.

El gobierno quiso proclamar el estado de excepción el 28 de octubre, pero el rey se negó a firmar el decreto, para evitar derramamiento de sangre. Dimite el gabinete y el rey Víctor Manuel designó a Mussolini como primer ministro y le encargó formar un nuevo gobierno.

PARA SABER MAS…
Aunque el fascismo surgió de las convulsiones que siguieron a la Primera Guerra Mundial, también incorporó numerosas ideas que habían circulado por Europa durante siglos. Ante todo se distingue por su rechazo del marxismo, la convicción de que la democracia es un cáncer para el sagrado cuerpo del Estado y la idea —fundada en parte en obras de biología del siglo XIX— de la lucha evolutiva por la supervivencia.

Estos tres principios estaban alimentados por un nacionalismo virulento, por la exaltación del Estado sobre el individuo y por una visión pesimista de la sociedad.

En Italia, el emblema del fascismo (y el origen de su. nombre) consistía en el fasces, símbolo de autoridad en la antigua Roma adoptado por Mussolini. Se trataba de un haz de varillas atadas en torno a un hacha.

Las varillas representaban el pueblo, vinculado por una obediencia incuestionable a un caudillo guerrero (el hacha). Al mismo tiempo recordaba las glorias de la antigua Roma que los fascistas obtendrían de nuevo para su país. La consigna «¡Cree! ¡Obedece! ¡Lucha!» fue la réplica de Mussolini al «Libertad, Igualdad, Fraternidad» de las democracias que despreciaba.

Los ataques contra la democracia se habían iniciado en el siglo XIX. Fueron sus portavoces más enérgicos dos franceses: Georges Sorel y Charles Maurras; el primero, un teórico político, y el segundo, líder del grupo Action Francaise. El razonamiento de Maurras era en esencia que los principios democráticos permitían a una serie de individuos codiciosos, y en su mayoría despreciables, aprovecharse del Estado a expensas del bien común. Esto sólo se evitaría con un líder absoluto que se identificase por completo con el Estado y jamás lo utilizase para sus propios intereses. La mayoría democrática era estúpida, cuando no venal, y estaba llamada a destruir el Estado.

El filósofo del fascismo es Gentile, que asienta como postulado la identidad del pensamiento y la acción, y para quien la conversión forzosa es tan valedera como la adhesión voluntaria. Gentile defiende que la única realidad es el Estado, que representa una voluntad moral y posee una religión, la de la patria. Los derechos de los individuos sólo emanan del Estado y se subordinan al mismo.

Si los fascistas despreciaban la democracia, también tenían graves razones para temer al marxismo. Los marxistas ignoraban las glorias del pasado y veían la historia como un catálogo de opresión. Buscaban la revolución por medio de las clases trabajadoras y no por medio de un gran líder. Y lo peor de todo: eran internacionalistas que creían en una fraternidad universal de los trabajadores y contrarios a un ideal nacional construido bajo la autoridad de un solo hombre.

En la Italia del fascismo se organizaron los sindicatos según la concepción romántica del sistema medieval de gremios. Todos los trabajadores pertenecían a corporaciones, según su oficio o profesión. Estas corporaciones tenían en todos sus niveles representantes del gobierno que se ocupaban de los objetivos de las mismas y de la coordinación del trabajo dentro del país. En teoría, el «Estado Corporativo» iba a eliminar los conflictos de clases al agrupar a empresarios y trabajadores en la misma entidad. Sin embargo, el electorado, que votaba a través de las corporaciones y no por distritos geográficos, quedaba totalmente fragmentado y privado de toda posibilidad de representación.