Concepto de Nación Argentina

Ley de Inmigraciones de Avellaneda Comision Central

LA «LEY AVELLANEDA» PARA FOMENTAR LA INMIGRACIÓN EUROPEA

En 1874 en medio de un panorama socioeconómico, en elecciones calificadas por Mitre como fraudulentas, fue electo presidente otro hombre del interior, el tucumano Nicolás Avellaneda. El mitrismo, derrotado en los comicios, fracasó en su intento de dar un golpe de Estado. En los combates que permitieron la derrota de los mitristas se destacó el joven oficial Julio Argentino Roca.

Concluída la revuelta, Avellaneda aplicó una política de conciliación sancionando una ley de amnistía e incorporó a su gabinete a miembros de la oposición mitrista.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración conocida como «Ley Avellaneda» que aparecía como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campes: nos europeos que se asentaran en nuestro país.

Avellaneda enfrentó los efectos perdurables de la grave crisis económica con medidas extremas como la disminución del presupuesto, suspensión de la convertibilida. del papel moneda a oro, la rebaja de sueldos y los despidos de empleados públicos. (Ver: Gobierno de Avellaneda)

Nicolás Avellaneda

El presidente Nicolás Avellaneda era muy pequeño de estatura y caminaba a menudos saltos, obligado por los tacones que usaba para disimular que era bajito. No se podía verle sin imaginar a un pajarillo. De ahí el mote que sus amigos y los que no lo eran, le aplicaron siempre: Chingólo. También le llamaban Taquito, mortificante alusión al suplemento con que trataba de compensar su poca altura física. Una enorme barba de guerrero asirlo o de beduino, más tarde felizmente cercenada, contrastaba con su estatura diminuta y su pésima salud.

Avellaneda, de ilustre familia tucumana, se había casado en 1862 con una dama de alcurnia, doña Carmen Nóbrega; por ser provinciano y aliado del caudillo popular Adolfo Alsina, debió soportar los rigores de cierto ostracismo social. Pero como no faltaban entre sus amigos y partidarios apellidos antiguos y aristocráticos, cuando resultó electo se proyectó un gran baile en su honor.

El 5 de setiembre de 1874, a las diez de la noche, se llevó a cabo esta fiesta en la mansión de Andrés Egaña en la calle de Belgrano. Ocho grandes salones y dos patios con toldos estaban destinados a recibir a los invitados esa noche. El gas que iluminaba ios salones deslumhraba a los concurrentes. Entre los invitados figuraban Carlos Tejedor, Bernardo de irigoyen, Victorino de la Plaza, Luis Sáenz Peña, Sarmiento, Calzadilla y el cuerpo diplomático.

«Si Mitre fue el presidente historiador, Sarmiento el presidente escritor, Avellaneda fue el presidente orador» Historiador Gustavo Gabriel Levene

LEY AVELLANEDA: La administración de Avellaneda se caracterizó por el progreso económico del país, a pesar de la grave crisis que soportó. Llegaron a la República alrededor de trescientos mil inmigrantes y la agricultura tomó rápido incremento.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración y Colonización, que contribuyó eficazmente al fomento de la agricultura. Sin embargo, el país afrontó la primera crisis económica grave a consecuencia de la crisis mundial que afectó a la Bolsa de Comercio de Viena y a los Estados Unidos de América. Se produjo en el mercado internacional la baja de precios de los productos agrícolas y el alza de los manufacturados, lo cual afectó nuestra balanza comercial.

La Ley de colonización” o Ley Avellaneda”, sancionada en 1876 sobre un proyecto del presidente Nicolás Avellaneda, reglamentó la ocupación y la apropiación del suelo por casi sesenta años.

La ley autorizaba varios sistemas de colonización (entre ellos, la colonización por empresarios privados amparados por el Estado) y fijaba el tamaño mínimo y máximo de las parcelas de tierras públicas por venderse (25 a 400 ha), así como la extensión de las colonias (40.000 ha), la cantidad de familias por instalar, etc.

Aunque uno de los objetivos de la ley era limitar la especulación y favorecer el poblamiento del país, fracasó como instrumento para establecer colonos —pequeños propietarios— y evitar la especulación, sobre todo por la libertad de acción que otorgó a las empresas privadas de colonización. Por otro lado, una serie de leyes dictadas en la provincia de Buenos Aires disponiendo la venta de tierras públicas permitieron la transferencia a manos privadas de 3,6 millones de hectáreas en 1867; entre 2 y 3 millones en 1870 y casi 4 millones en 1880.

La Ley Avellaneda era también una ley de inmigración En su parte primera, establecía las funciones del Departamento General de Inmigración. También definía el concepto de “inmigrante” (para ser beneficiario de las facilidades otorgadas por el Estado):

“Repútase de inmigrante para los efectos de esta ley, todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor, o profesor, que siendo menor de sesenta años, y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la República para establecerse en ella, en buques a vapor o a vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase, o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las provincias o de las empresas particulares, protectoras de la inmigración y la colonización” .

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
1868: Se Crea La Comisión Central de Inmigración

El presidente de la República ha creado mediante decreto la Comisión Central de Inmigración, que concentrará la dirección de los trabajos orientados a fomentar la llegada al país de labradores, artesanos y trabajadores extranjeros, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 25 de la Constitución nacional. En el nuevo organismo se integrarán las demás comisiones actualmente existentes, que habían sido creadas por varias provincias, y los agentes de inmigración radicados en el extranjero.

La Comisión Central será integrada por quince personas, elegidas por el gobierno federal entre los contribuyentes al sostén del Asilo de Inmigrantes y renovables anualmente por mitades. Serán sus atribuciones: promover la inmigración extranjera en el interior de la República, poniéndose para ello en contacto con los gobiernos provinciales; solicitar informes a los cónsules y agentes de inmigración; nombrar sucursales en las capitales de provincia y en las colonias establecidas, y promover el aumento de los contribuyentes al Asilo.

La Comisión tratará de obtener concesiones y donaciones de tierras públicas, a fin de colonizarlas con agricultores reclutados a través de sus agentes en el exterior. Una importante tarea que deberá afrontar será la de construir un nuevo establecimiento para el alojamiento gratuito y manutención de los inmigrantes durante la semana siguiente a la llegada del barco en el que viajaron.

Hasta el momento ese servicio fue cumplido, con remarcable eficacia, por el asilo de la calle Corrientes N° 8, pero sus condiciones resultan ya insuficientes para albergar a la creciente oleada de los nuevos arribados. A su vez, para atender las necesidades de quienes no se establezcan en las colonias agrícolas ni cuenten con un empleo, la Comisión fundará una Agencia de Conchabos, que colectará los pedidos de los industriales y comerciantes que necesiten brazos.

Por último, cabe destacar que el organismo recién creado llevará un registro exhaustivo de la inmigración, reuniendo las listas de pasajeros que los capitanes de los barcos entregarán a los oficiales a cargo de la revista de sanidad. En dichas listas deberá constar el nombre y apellido de los inmigrantes, su edad, sexo, nacionalidad, profesión y religión. Con tales datos se elaborará una estadística detallada del movimiento inmigratorio, que será incluida en las memorias anuales de los trabajos de la Comisión.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

Primer Censo en Argentina 1869 Sarmiento Presidente

SARMIENTO PRESIDENTE DE ARGENTINA, IMPULSA EL PRIMER CENSO

Impulsivo, sanguíneo, talentoso, Sarmiento asombró por su desmesura. Escritor brillante, pelemista temible, su vigoroso caracter lo hizo tan admirado como odiado por sus contemporáneos. Sobreviven al personaje alguna de las mas bellas páginas de la literatura argentina.

Domingo Faustino Sarmiento

En diciembre de 1863, el presidente Mitre lo nombró ministro plenipotenciario ante los EE.UU. y en 1864, embajador en Chile y Perú. En 1868, Sarmiento fue elegido presidente cuando aún se encontraba fuera del país.

En su paso por Perú, donde se hallaba reunido el Congreso Americano, condenó el ataque español contra esta nación, lo que constituyó un acto de desobediencia a las claras órdenes de Mitre. Finalmente arribó a Nueva York en mayo de 1865, justo tras la asunción del presidente Andrew Jackson, quien reemplazó a Abraham Lincoln, que fue asesinado por un fanático racista. Este hecho le causó impacto y llevó a Sarmiento a escribir Vida de Lincoln.

En los Estados Unidos participó de los círculos académicos norteamericanos y fue distinguido con los doctorados honoris causa de las universidades de Michigan y Brown.

El coronel Lucio V. Mansilla, junto a un grupo de políticos, decidió postular aSarmiento para la presidencia, mientras él continuaba con su viaje. Así fue, y en abril se celebraron los comicios que le darían la victoria y el Congreso lo consagró presidente de los argentinos el 16 de agosto.

Asumió el honorífico cargo el 12 de octubre de 1869.

La elección de sus colaboradores fue la firme orientación intelectual y progresista de Sarmiento. Formó su gabinete de gobierno con personalidades meritorias, algunas figuras consumadas de los últimos decenios, otros, jóvenes valiosos que tenían ante sí un gran porvenir.

El ministerio del Interior lo confió a Dalmacio Vélez Sársfield, como contrapeso a su carácter impulsivo. Vélez Sársfield había sido mitrista y colaborador de su gobierno, y era propietario del diario El Nacional. A Mariano Várela, ex ministro de Adolfo Alsina en el gobierno de Buenos Aires, lo nombró ministro de Relaciones Exteriores. A Nicolás Avellaneda, también miembro del gobierno provisional de Alsina, le dio la cartera de Instrucción Pública.

Para Hacienda nombró a José Benjamín Gorostiaga, que había sido ministro de Urquiza; para el ministerio de Guerra y Marina fue designado el coronel Martín de Gainza. Sarmiento no se plegó a ningún partido beligerante y eligió a los colaboradores independientemente de su origen político.

Cuando Sarmiento asumió la primera magistratura contaba 57 años, Adolfo Alsina tenía 39 años. El más joven era Nicolás Avellaneda, de 31 años, y el más anciano Vélez Sársfield, que tenía 68 años. El vicepresidente Adolfo Alsina había pasado su juventud en la emigración junto con su familia y había regresado al país en 1852.

En el terreno político actuó en las batallas de Cepeda y Pavón; formó parte de laconvenclón reformadora de la Constitución de 1860. Fue diputado por Buenos Aires y elegido gobernador de la provincia en 1866, cargo al cual renunció al ser elegido vicepresidente de la Nación, en 1868 Alsina era muy popular por su oratoria fogosa y era el jefe indiscutido del autonomismo porteño.

Durante su mandato finalizó la sangrienta guerra del Paraguay, con sus complicadas derivaciones diplomáticas. Fundó el Observatorio Astronómico de Córdoba. También realizó el primer censo demográfico nacional y favoreció la inmigración europea. En 1870 fundó el Colegio Militar y, en 1872, la Escuela Naval. Creó el Departamento de Agricultura, promovió la riqueza minera y extendió la red ferroviaria y telegráfica.

En 1869, el primer censo nacional mostraba en sus cifras objetivas muchos aspectos de la realidad argentina. Sobre una población total de 1.830.000 habitantes, 90.000 eran indios y los extranjeros superaban los 200.000. Dos «manchas» afeaban «el mapa», para vergüenza del país: casi el 80% de los habitantes eran analfabetos y cerca de un 80% de las viviendas consistían en «ranchos», es decir en chozas con pisos de tierra y techos de paja, sin chimenea, sin cocina y casi siempre sin tabiques divisorios que evitaran la promiscuidad. (Historiador Gustavo Gabriel Levene, Breve Historia de la Argentina)

Desde el 15 al 17 de setiembre de 1869 se llevó a cabo el censo nacional prescripto por la Constitución y dispuesto por la ley especial del gobierno de Mitre. Se le consideró el primer monumento estadístico de la población de estos vastos territorios y forma el punto de partida para todos los cálculos que en esas materias pueden hacerse en el país.

La población ascendía a 1.737.076 habitantes (incluyendo el ejército en Paraguay y a los argentinos en el exterior). De éstos 887,780 eran hombres y 845.572, mujeres. Se censaron 211.943 extranjeros (italianos, españoles, franceses, ingleses, suizos, alemanes, portugueses, austríacos, belgas y algunos sudamericanos).

La ciudad de Buenos Aires tenía 187.000 habitantes. Los hechos nostraron la relativa exactitud de esas cifras; lo que quedó debajo de la realidad fue el crecimiento de Buenos Aires. Desde el punto de vista educacional, descontados los 315.822 menores de 6 años, no sabían leer ni escribir 1.066.847 habitantes, es decir, más del 70% de la población. En ese mismo censo se registraron 5.400 propietarios de bienes muebles e inmuebles y alrededor de 8.600 estancieros y agricultores.

Tanto la provincia de Buenos Aires como la Confederación habían coincidido en fomentar la inmigración ofreciendo tierras y auxilios, política que mantuvo el gobierno de la República, una vez constituido definitivamente, con la Comisión central de inmigración de 1863 y con la Comisión central de inmigración de 1869.

PARA SABER MAS…
Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.

[…] También debe elogiarse la sencillez del formulario basado en muy pocas preguntas de respuesta confiable. Además de la edad, el sexo, la nacionalidad, el estado civil, la ocupación, la provincia de nacimiento y la instrucción, se inquirió por las enfermedades físicas y mentales, la invalidez, la orfandad, la asistencia a la escuela, la ilegitimidad, el amancebamiento y las viviendas.

No se preguntó la raza, como en Estados Unidos, ya que en opinión de De la Fuente los indígenas y los negros no tienen aquí importancia numérica y se han ido integrando a la población blanca, lo que augura su pronta desaparición. Las distinciones raciales, propias de la colonia, no tendrían además cabida en una república cuya constitución las desterró justamente a la ignominia.

La población de hecho (la que durmió en la vivienda la noche previa al censo) asciende a 1.830.214 habitantes, lo que revela que el crecimiento demográfico en las dos últimas décadas fue similar al de Estados Unidos en sus mejores épocas.

Ello fue favorecido por el aporte de extranjeros, sobre todo europeos, que representan hoy el 12 por ciento de la población del país y que están radicados principalmente en las provincias de Buenos Aires (ella sola tiene a 7 de cada 10 inmigrantes), Santa Fe, Entre Ríos y en menor medida Corrientes, que son también las que más migrantes de otras provincias reciben. Por ello no sorprende que el Litoral haya crecido más rápido que el resto del país y cuente con el 45 por ciento de la población. La ciudad de Buenos Aires, con 177.787 habitantes, es más numerosa que todas las capitales de provincia sumadas. Signo de los progresos realizados, la población urbana del país llega al 29 por ciento.

El censo confirmó que somos la nación más despoblada de América con un habitante por cada dos kilómetros cuadrados, situación que, según el superintendente, exige con urgencia un plan activo y estratégico de colonización.

Las cifras del crecimiento, que llenan de optimismo a un país que desde la Constitución nacional se ha encaminado en la senda del progreso, no deben hacer olvidar que son muchos los problemas que requieren solución. Las proporciones de analfabetos en la población de 14 años y más (65 por ciento en hombres y 78 en mujeres) y el 80 por ciento de niños de 6 al4 años que no asiste a la escuela alertan sobre lo mucho que resta por hacer.

Uno de cada diez menores de 14 años es huérfano y dos de cada diez son ilegítimos, proporciones muy alejadas de las europeas, a lo que se suman los niños abandonados o entregados al servicio doméstico que el censo no ha podido evaluar.

La situación de las mujeres, que sobrepasan en número a los varones en casi todas las provincias por efecto de las guerras y las migraciones, muchas de ellas viudas o amancebadas, es también preocupante ya que la mitad tiene ocupaciones que le proveen un jornal incierto y precario. La riqueza material, por último, dista del óptimo ya que el 79 por ciento de las viviendas son de madera, caña o paja. Las de azotea y teja se encuentran en su gran mayoría en la provincia de Buenos Aires, que cuenta también con la mayor parte de las profesiones científicas y liberales.

Como señaló De la Fuente, el creciente desequilibrio de población entre el Litoral y el resto del país afectará la representación política de las provincias en la Cámara de Diputados, tema que, con toda certeza, concitará debates intensos en los años venideros.

Fuente Consultada:
HICIERON HISTORIA Biografías Edit. Larousse Entrada Domingo F. Sarmiento
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado de Libre Navegación de los Ríos Con Francia e Inglaterra

URQUIZA FIRMA EL ACUERDO DE LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS

La expansión económica de Buenos Aires a partir de 1820 -basada en el intercambio de productos ganaderos por manufacturas ultramarinas-fue el modelo de desarrollo durante la primera mitad del siglo XIX . Su ubicación geográfica, sus recursos naturales, su control del comercio exterior, a través del puerto y de la Aduana, colocaron a Buenos Aires en una posición de predominio sobre las provincias, que, en su mayoría, tenían escasas posibilidades de adecuarse al sistema económico porteño o no estaban de acuerdo con él.

El control de Buenos Aires sobre la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, su política arancelaria y el destino de las rentas de su aduana constituyeron el centro de los conflictos del período, e influyeron en los alineamientos políticos de las provincias. Durante la primera mitad del siglo XIX, los diferentes intereses sociales y económicos también enfrentaron a las oligarquías provinciales entre sí.

En ese marco no era posible encontrar una fórmula que congeniara la autonomía de los estados provinciales con el proyecto de organizar un Estado unificado. Los diferentes proyectos políticos relacionados con el sistema de gobierno se expresaron, desde mediados de la década del veinte, en las concepciones opuestas de unitarios y federales. Las dos tendencias contaban con partidarios en Buenos Aires y en las provincias.

Los unitarios, menos numerosos pero más homogéneos como grupo, defendían la organización de un poder centralizado, depositario de la soberanía y de carácter liberal. Esa forma de organización estatal subordinaba los poderes provinciales a la autoridad central y a una legislación común que afectaba la autonomía política, económica y financiera de las provincias. Para los unitarios, la autonomía era sinónimo de anarquía, de desorden y de atraso, mientras que la unidad del régimen era la garantía de unión, por encima de las diferencias regionales, y la posibilidad de fomentar el desarrollo social y económico del país.

Por el contrario, el federalismo era favorable a una organización estatal, en la cual las partes representadas delegaban sólo algunas de sus atribuciones en la autoridad superior, pero conservaban su soberanía e independencia.

tratado de libre navegacion

Puerto de Buenos Aires

La libre navegación de los ríos: un reclamo reiterado: El tratado del Cuadrilátero -firmado en la ciudad de Santa Fe, el 25 de enero de 1822, por Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-establecía la paz, amistad, unión y respeto recíproco entre las provincias firmantes; la alianza frente a una posible agresión exterior o interior; la libre navegación de los ríos y la no asistencia al congreso organizado en Córdoba, según lo dispuesto en el Pacto de Benegas. Al mismo tiempo, acordaba la convocatoria a un congreso general cuando las condiciones se volvieran propicias.

Según el historiador Clifton Kroeber, en la navegación de los ríos en la historia argentina, lo que las provincias litorales entendían por libre navegación de los ríos, es decir, comercio directo con el exterior a través de sus muelles o el trasbordo de las cargas de naves extranjeras en el Río de la Plata sin tener que pagar impuestos a la provincia de Buenos Aires, difería de lo entendido o aceptado por los porteños, pues, en Buenos Aires, «ninguna facción [.,.] estaba dispuesta a renunciar a su posición de dominio en el comercio».

Gobierno de Juan Manuel de Rosas: En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por una flota anglo-francesa. El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros: también perjudicaba a los estancieros del litoral, que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires. Entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841.

Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. Pero recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con ambas potencias. Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas.

Por otra parte, durante este período se restringió el sacrificio de animales, de manera que, al finalizar los bloqueos, las estancias se encontraban con su ganado multiplicado y listo para ser exportado.

FIRMA DEL TRATADO DE LIBRE NAVEGACIÓN
Nota de Silvia Ratto, Historiadora

El 10 de julio de 1852, el presidente provisorio de la Confederación, Justo José de Urquiza, firmó un tratado comercial con los representantes de Francia y de Gran Bretaña. El artículo 1° establece que la Confederación Argentina, en el ejercicio de sus derechos soberanos, permite la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay a los buques de todas las naciones. Este tratado viene a poner en práctica los artículos 12 y 26 de la Constitución y la atribución otorgada al Congreso que lo faculta a «reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que considere convenientes, y crear y suprimir aduanas» (artículo 64.9).

De esta manera se cierra un conflicto que se remonta a 1831. En esa oportunidad, los representantes de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y Entre Ríos se habían reunido para organizar un pacto de unión contra los unitarios. En las discusiones sostenidas entre los representantes, la más polémica fue, precisamente, sobre la política comercial. Pedro Ferré, diputado por Corrientes, fue quien sostuvo con mayor vehemencia la posición favorable a la libre navegación de los ríos interiores. Pero el Pacto Federal firmado por dichas provincias acordó la delegación de las relaciones internacionales en el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y en tal función, el entonces gobernador Juan Manuel de Rosas sostuvo que el Río de la Plata, el río Uruguay y el río Paraná debían ser considerados ríos interiores de la Confederación Argentina y que el único puerto autorizado de importación y exportación era el de Buenos Aires.

Esta política perjudicaba los intereses de las provincias del Litoral, que debían llevar sus producciones al puerto de Buenos Aires para su exportación a la vez que debían adquirir los importados por la misma vía. Pero también se vieron perjudicados los países ubicados aguas arriba de los ríos Paraná y Uruguay y los comerciantes europeos que
pretendían comerciar directamente con el Paraguay y el oeste de Brasil.

El punto más álgido de esta discusión fue el bloqueo marítimo impuesto por la armada anglo-francesa que había cerrado el comercio de todos los puertos de la Confederación y de la República Oriental del Uruguay entre 1845 y 1850 con objetivo de presionar al gobierno de Rosas a reconocer la libre navegación de los ríos interiores. La acción aglo-francesa no logró su objetivo y luego de cinco años el bloqueo debió ser levantado.

Fuente Consultadas:
Historia Argentina Secundaria Luchilo-Romano-Paz Edit. Santillana
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Silvia Ratto, Historiadora

Que es la Tradicion Nacional Costumbres y Tradiciones de un País

Que es la Tradición Nacional
Costumbres y Tradiciones de un País

INTRODUCCIÓN:

¿Qué es la tradición?: Podemos definirla como: La acción de trasmitir algo y, además, todo aquello que se trasmite.

Tradición histórica: Se conoce como tradición a la totalidad de las comunicaciones o transmisiones de noticias, doctrinas, ritos, costumbres transmitida a lo largo del tiempo de padres a hijos. En un sentido general, es la evolución de las ideas e instituciones de generación a lo largo de la vida de un pueblo. Aquellas noticias, composiciones literarias, ritos, costumbres que son transmitidos de generación a generación reciben el nombre de tradición.

Todos los aspectos que hacen a la tradición en un determinado país forman un elemento que es común a todos aquellos que se encuentran ligados entre sí por él y contribuyen a la formación de la nacionalidad. Por ejemplo cuando nos referimos a la tradición argentina, pretendemos expresar todo aquello que nos ha sido transmitido por nuestros ascendientes y a éstos por sus respectivos padres o abuelos y nos consideramos propietarios de ello como un atributo más de nuestra personalidad. Nuestra nacionalidad, el sentirnos como argentinos, no es otra cosa que participar de todos esos aspectos que han hecho la vida y sentir de nuestros antepasados.

Por ello cuando hablamos de tradición solemos utilizar la expresión tradición histórica. Es que los héroes de la Patria son nuestros héroes, los símbolos de la Patria son nuestros símbolos, las costumbres y modos de vida de nuestros padres son nuestras costumbres y modos de vida.

La tradición es quizás una de nuestras más arraigadas instituciones pues es la herencia que hemos recibido de todos aquellos que han construido esta nuestra Patria.

Desde el punto de vista de las ciencias históricas es muy importante el estudio de la tradición, de sus formas, de sus leyes, etc. Los ciudadanos argentinos de la actualidad son, en buena parte, el resultado de la tradición. Pero, como se trata de seres libres, pueden tener ciertas formas de pensar o ciertas actitudes en relación con el pasado, en relación con la tradición. Algunos quieren conservar todo lo tradicional (“conservadores”) y otros, por el contrario, buscan un presente que no tenga en cuenta para nada el pasado (“revolucionarios”).

A cada hombre en particular, le interesa la tradición porque no bastan la reflexión y la experiencia personales; cuando “sale de sí mismo» se encuentra con lo que han dicho, enseñando, experimentado etc., los demás y que se ha transmitido, muchas veces, desde siglos remotos.

Al estudiar lo que es una nación dijimos que los vínculos o lazos espirituales que unen a los individuos de una misma nacionalidad son, entre otros, el idioma, la raza, las tradiciones, el folklore, etc., y que lo mas importante que los une es la conciencia de pertenecer a una misma comunidad y el sentirse identificados por un pasado que se proyecta en presente y en el porvenir. Dichos vínculos o lazos han llegado hasta nosotros gracias a la tradición.

De acuerdo a lo expresado, la tradición nacional es: Todo lo que nos han transmitido las generaciones de argentinos que nos han precedido. El extenso territorio con sus riquezas naturales, el producto del trabajo creador del hombre, las glorias y monumentos históricos, la historia argentina y las hazañas de sus hijos, los versos de sus poetas, las creaciones de sus artistas, etc., todo ello nos ha llegado como herencia viva, como antorcha que se pasa de mano en mano, de generación en generación.

Esta es la forma cómo el país, a través de los siglos, conserva su fisonomía peculiar, sus caracteres propios. La fidelidad a su destino histórico le permitirá realizar su vocación presente. Nuestra patria tiene un tesoro tradicional realmente envidiable. A nosotros corresponde recogerlo con amor, guardarlo fielmente, estudiarlo, acrecentarlo.

La palabra tradición deriva del latín y quiere decir donación o legado. La tradición es un conjunto de costumbres, ritos y usanzas que se transmiten de padres a hijos. La tradición de un pueblo es aquello que lo identifica y diferencia de los demás, algo propio y profundo. Cada comunidad tiene sus propias tradiciones, las que se manifiestan en el modo de vivir, en el arte y se conservan a través del tiempo.  En Argentina el Día de la Tradición es el 10 de Noviembre, en Memoria de nuestro poeta más tradicional, creador del Martín Fierro: José Hernández.

VIVENCIA Y CONTINUIDAD DE LA TRADICIÓN
La Costumbre
Además de las leyes que en forma coercitiva gobiernan la convivencia humana, existen normas morales y usos sociales que también son factores de convivencia, pero no tienen carácter coercitivo (en el sentido del uso de la fuerza pública para hacerlas cumplir).

La conducta privada de los hombres, por supuesto dentro de los límites que exige el orden social, no está regido por norma alguna, pero existe una presión de la sociedad sobre el individuo que, de alguna manera, le obliga a cumplir determinadas normas establecidas por la costumbre o la tradición.

Estas son simples normas de convivencia, por ejemplo, saludar, respetar a los ancianos, decir la verdad, etc. Estas son normas sociales y morales que no son coercitivas, pero que son sancionadas por la sociedad en defensa de su propia estructura.

La palabra costumbre proviene de costumme y ésta de consuetudinario.

Es un uso social aceptado por la mayoría de una comunidad.
Generalmente, las costumbres son fijadas por un grupo dominante que regla las normas de relación en la comunidad.  

Las costumbres no son normas impuestas, sino aceptadas por los hombres que integran un grupo social, quienes encuentran esas ñor mas cuando nacen y las aceptan sin discutirlas mayormente.

Las costumbres son distintas de las leyes, aunque tanto unas como las otras, tienden a mantener la estructura social. Pero, mientras la costumbre es un hábito, un medio habitual de proceder o conducirse, la ley es una imposición fijada por la autoridad.

La costumbre, como norma jurídica no escrita e impuesta por el uso, es considerada como una de las fuentes del Derecho; consiste en la repetición de manera espontánea y natural de ciertos actos de índole jurídica que en ocasiones, por la práctica, van adquiriendo fuerza de ley.

En cambio, el uso resulta de un hecho particular e individual y nace de las cosas que el hombre hace o dice: en otras palabras, es la forma exterior de una manifestación individual, que cuando se generaliza y constituye la forma de proceder de una comunidad, adquiere la calificación de costumbre.

Elementos de la costumbre
La costumbre se encuentra conformada por dos elementos:
a.   El elemento interno o psicológico.
b.    El elemento extemo o material.

El elemento interno o psicológico se encuentra en el consentimiento tácito de un pueblo a reconocer una costumbre como norma a ajustar su comportamiento.
En cambio el elemento externo o material está dado por la norma establecida en base a la repetición de ilcterminados usos que han configurado una costumbre.

Algunos autores han establecido comno condiciones esenciales los siguientes elementos:

a. Uno material que es el uso largo y constante de la costumbre y que requiere los siguientes caracteres:
— Formación espontánea.
— Práctica regular y constante
—  Duración más o menos largo
b. Otro psicológico consistente en la convicción del carácter jurídicamente obligatorio del uso.
c. Que la costumbre no sea contraria a los principios fundamentales de la organizador política o económica elegida.

NUESTROS SÍMBOLOS NACIONALES

— La Bandera Nacional

La bandera oficial de la Nación es la que ostenta el sol y que fue aprobada por el Congreso de Tucumán, reunido en Buenos Aires, en febrero de 1818. Está formada con los colores celeste y blanco con los que el General Belgrano creó la primera enseña patria, el 27 de febrero de 1812.

 Los colores se distribuyen en tres franjas horizontales, de igual tamaño, dos de ellas celestes y una blanca en el medio. En el centro de la banda blanca se reproduce el sol, tal como figura grabado en la primitiva moneda de oro de ocho escudos y en la de plata de ocho reales; el sol deberá ser de color amarillo y tener treinta y dos rayos flamígeros y rectos, colocados alternativamente, tal como se observa en dichas monedas.

Tienen derecho al uso de la bandera oficial, el Gobierno Federal, los Gobiernos Provinciales, los territorios sometidos a las autoridades nacionales. Los particulares podrán usar los colores nacionales en forma de bandera, pero sin sol; también los podrán usar como escarapela y estandarte, debiéndose dar a los mismos un trato respetuoso.

Dijo el General Belgrano, en su proclama del 2 de Mayo de 1812, al ser bendecida por primera vez la bandera argentina al frente del ejército, en la ciudad de Jujuy:

                    “Manuel Belgrano, General en Jefe, al ejército de su mando: Soldados, hijos dignos de la Patria, camaradas míos; dos años ha que por primera vez resonó en estas regiones el eco de la libertad, y él continuó propagándose hasta por las cavernas más recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino del Dios Omnipotente, que permitió a los americanos que se nos presentase la ocasión de entrar al goce de nuestros derechos: el 2 de Mayo, será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más de recordarlo, cuando en él, por primera vez, veis la Bandera Nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo, de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos para echarnos cadenas aún más pesadas que las que cargabais. Pero esta gloria debemos sostenerla de un modo digno, con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios, hacia nuestros hermanos, hacia nosotros mismos; a fin de que la patria se goce de abrigar en su seno hijos tan beneméritos, y pueda presentarla a la posteridad como modelo que haya de tener a la vista para conservarla libre de enemigos y en el lleno de su felicidad. . . «.

— El Escudo Argentino:

El escudo argentino es la reproducción fiel del sello que usó la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata y que ésta ordenó se emplease por el Poder Ejecutivo, en 1813. Las características oficiales del escudo son: forma de elipse, la relación de los ejes de la misma, será de 14/11. El sol casi tocará a la elipse y tendrá once rayos rectos y diez flamígeros.

La rama de laurel de la derecha llevará veintiuna hojas en el lado interior y veinte en el exterior; la rama de la izquierda, veintitrés hojas en el lado interior y veinticinco, en el exterior. Las ramas no se entrecruzarán en la parte superior ni podrán llevar fruto.

— El Himno Nacional

La letra oficial del himno es la canción compuesta por Vicente López aprobada por la Asamblea General Constituyente, en mayo de 1813. La música auténtica es la versión editada por Juan P. Esnaola en 1860 con el título «Himno Nacional Argentino — Música del maestro Blas Parera».


HIMNO NACIONAL ARGENTINO
Oíd mortales el grito sagrado
Libertad, Libertad, Libertad,
Oíd el ruido de rotas cadenas,
Ved el trono a la noble igualdad

Ya su trono dignísimo abrieron
Las provincias unidas del sur
Y los libres del mundo responden
Al gran pueblo argentino salud

Y los libres del mundo responden
Al gran pueblo argentino salud
Y los libres del mundo responden
Al gran pueblo argentino salud

Sean eternos los laureles Que supimos conseguir Que supimos conseguir 
Coronados de gloria vivamos 
¡O juremos con gloria morir!¡O juremos con gloria morir! ¡O juremos con gloria morir!

— La Escarapela Nacional
Feliciano A. Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan J. Paso, integrantes del Primer Triunvirato, el 18 de febrero de 1812, dirigieron una nota al Jefe del Estado Mayor, en estos términos: “En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarándose por tal la de dos colores blanco y azul celeste; y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían. Se comunica a V.S. para los efectos consiguientes a esta resolución. Dios guarde a V.S. muchos años”.

Bandera de corazón: Si bien la bandera es nuestro símbolo patrio que más nos representa, la escarapela es aquel que más nos une como pueblo, puesto que al usarla nos sentimos representados unos en otros, tomando conciencia de que más allá de las diferencias nos une el sentimiento y el sueño de una Argentina grande.

Fuente Consultada: Formación Cívica II Para Escuelas Secundarias de Segundo Año de Comercio-1977

Enseñar Valores Patrióticos a Nuestros Hijos

Que es el pueblo? La Nacion y el Nacionalismo El Amor A La Patria

¿Que es el Pueblo? La Nación y el Nacionalismo

El significado de la palabra “pueblo” varía con las épocas y los sistemas políticos. En otros tiempos se la usó para señalar a los que carecían de privilegios o, por el contrario, a los que gozaban de los derechos políticos, es decir, a los que podían votar y ser elegidos por su posición social o económica. Actualmente, el pueblo lo constituye la. totalidad de las personas que integran el Estado.

No se admiten privilegios basados en la raza, el sexo, la religión, la posición económica, etc. Todos integran el pueblo, porque todos gozan de la igualdad ante la ley.

Nuestra Constitución declara al respecto: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos, sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

Temas del Menú: 1-Etapas Organización  2-Asamblea 1813   3-Pactos Preexistentes  4-Constitución Nacional  5-Forma de Gobierno  6-Division de Poderes   7-Estado y Nación   8-Democracia Argentina

NOCIONES SOBRE PUEBLO, NACIÓN, ESTADO:

 QUÉ ES EL PUEBLO?

QUÉ ES EL PUEBLO?El significado de la palabra “pueblo” varía con las épocas y los sistemas políticos. En otros tiempos se la usó para señalar a los que carecían de privilegios o, por el contrario, a los que gozaban de los derechos políticos, es decir, a los que podían votar y ser elegidos por su posición social o económica.

Actualmente, el pueblo lo constituye la. totalidad de las personas que integran el Estado. No se admiten privilegios basados en la raza, el sexo, la religión, la posición económica, etc.

Todos integran el pueblo, porque todos gozan de la igualdad ante la ley. Nuestra Constitución declara al respecto: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos, sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

Pero también en las democracias modernas se emplea la palabra pueblo con un sentido restringido para referirse a las personas que pueden votar y ser elegidas. La Constitución argentina, por ejemplo, dice que los diputados son “‘elegidos directamente por el pueblo” (art. 37). Pero el derecho de elegir, es decir, de votar, no lo tienen los argentinos menores de 18 años, ni los extranjeros que carecen de carta de ciudadanía.

VERDADERO SENTIDO DEL TÉRMINO PUEBLO. MASA Y MULTITUD

Formar parte del pueblo de un Estado, gozar del privilegio de elegir a quienes han de gobernar, es un derecho que exige una gran responsabilidad. Pero no todos los ciudadanos son igualmente responsables. Esto nos lleva a distinguir el verdadero pueblo de la masa.

El VERDADERO PUEBLO está integrado por ciudadanos conscientes de su propia responsabilidad. En un pueblo digno de este nombre, los ciudadanos tienen plena conciencia de su responsabilidad, de sus deberes y de sus derechos; saben que su libertad está limitada por la libertad y la dignidad de los demás. En un pueblo verdadero, la desigualdad no es arbitraria. Es una consecuencia de la desigualdad humana, pues no todos poseemos la misma capacidad, la misma voluntad, etc.

La MASA está formada por individuos que carecen de ideales y de responsabilidad. El hombre-masa es el que no se distingue de los demás. Hace lo que hacen los otros. No le interesa labrarse un porvenir. Menosprecia los valores intelectuales y espirituales. Desea que lo conduzcan, que todo se lo den pensado. Esto explica el éxito del demagogo ante las masas y también su monologar constante. La masa es la enemiga de la verdadera democracia porque ahoga la libertad y destruye la igualdad. La masa quiere que todos amen y odien como ella ama y odia. No admite que se la contradiga. Para la masa la igualdad es la uniformidad. No comprende el respeto de la tradición, la dignidad, el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal.

NOCIONES SOBRE PUEBLO, NACIÓN, ESTADO

El pueblo vive y se mueve por sí mismo; la masa no piensa, necesita que la conduzcan. La multitud es un conjunto de personas que actúan movidos por una comunidad de deseos, de ideas, de modo de ser. En los Estados modernos, con sus ciudades superpobladas, con sus rápidos medios de comunicación y de transporte, es fácil la reunión de multitudes que anhelan exteriorizar sus deseos. A veces, esas multitudes obran movidas por ideales superiores de justicia o de libertad. Otras veces se mueven para dar rienda suelta a sus bajas pasiones. El valor de la multitud depende de lo que persigue. Pero sus características son siempre las mismas. La multitud se caracteriza por su excitabilidad y por su falta de reflexión. Obra por contagio y sus reacciones suelen adquirir una violencia que difícilmente adoptarla cada uno de los individuos que la integran si obrara en forma aislada.

QUE SE ENTIENDE POR NACIÓN

Existen dos conceptos de “nación”: uno político y otro cultural. Desde el punto de vista político la nación es una sociedad independiente formada por quienes reconocen un territorio, un pasado y un destino histórico comunes. Todos los Estados son a la vez naciones desde el punto de vista político: Argentina, Brasil, España, Italia, etc. En estas naciones se hablan distintas lenguas, se practican diversas religiones, viven hombres de diferentes razas, pero una larga existencia en común y un territorio propio han creado grupos humanos homogéneos. Desde el punto de vista cultural, la nación es una comunidad basada en ciertos bienes culturales, como el idioma, la religión, la raza, etc. Por lo común, las naciones culturales son naciones políticas que han perdido su territorio. Tal fue el caso, durante muchos siglos, de la nación judía.

A veces, la nación cultural se extiende más allá de las fronteras de un Estado porque parte de su población ha emigrado a otros, formando en éstos minorías nacionales que se distinguen por su raza, su idioma, sus tradiciones, sus ritos religiosos, etc.

QUÉ ES LA NACIÓN ARGENTINA

La Nación Argentina es la comunidad formada por quienes reconocemos un territorio común e iguales vínculos históricos, sintiéndonos, además, impulsados hacia un mismo destino. El espíritu nacional se fue gestando durante el período hispánico, cuando los criollos comenzaron a considerarse iguales entre sí y distintos de los españoles. Este espíritu nacional se intensificó durante los primeros gobiernos patrios, que afirmaron nuestra independencia creando los símbolos nacionales (el himno, la escarapela, la bandera, el escudo) y manteniendo la unidad. Las diversas leyes y constituciones dictadas a partir de 1810 reconocieron siempre la existencia de una patria común, con su unidad social y su territorio. Nunca se perdió de vista, a lo largo de nuestra historia, la comunidad de orígenes y de destino, es decir, nunca se perdió el concepto de nación (J. V. González).

QUÉ ES EL ESTADO

El Estado es la nación organizada jurídica y políticamente. Es la nación sometida a un sistema de instituciones y leyes que forman su unidad política, jurídica y administrativa.

Los elementos del Estado son tres: la población, el territorio y el poder público.

a) La población es el elemento humano del Estado. La población es un elemento variable. Aumenta o disminuye a través del tiempo y puede estar integrada por unos pocos cientos de miles de personas (tal es el caso de Luxemburgo), o por muchos millones.

b) El territorio es el elemento geográfico. También es un elemento variable. Pocos Estados conservan sus mismas fronteras durante un lapso prolongado.

c) El poder público o poder político es la capacidad que tiene el Estado para alcanzar sus propios fines; es el derecho que tiene de mandar y de ser obedecido dentro de su territorio. Cuando el poder público no reconoce otro poder superior a él, porque es independiente y es el más alto, se lo llama poder público soberano. En un sentido más restringido, se entiende por Estado las autoridades que lo representan y gobiernan.

FUNCIÓN DEL ESTADO AL SERVICIO DEL HOMBRE Y DE LA SOCIEDAD

La función esencial del Estado es el mantenimiento del orden y la defensa nacional. Además, el Estado debe amparar las justas libertades de la persona humana y al mismo tiempo coordinar y orientar todos los esfuerzos hacia un fin común superior. El Estado desempeña también funciones relacionadas con el bienestar material, intelectual y moral del hombre y de la sociedad. el Estado fiscalice en forma adecuada la producción, la El BIENESTAR MATERIAL de la población exige un buen ordenamiento económico.

Para lograrlo, es necesario que circulación, la distribución y el consumo de los productos, procurando también que exista armonía entre. el capital y el trabajo. El Estado debe asimismo encargarse de ciertas funciones, como las relativas a obras públicas, previsión y asistencia sociales. Las obras públicas son aquellas que el Estado construye directa o indirectamente para los diferentes servicios a su cargo y para uso y aprovechamiento general (caminos, canales, telégrafos, etc.). La previsión social consiste en evitar o disminuir los males que afectan a la sociedad.

La lucha contra la desocupación, la construcción de viviendas higiénicas, el otorgamiento de jubilaciones y pensiones, son algunos de los recursos utilizados. La asistencia social atiende a la salud de la población. El Estado tiene la obligación de exigir a todos los habitantes el cuidado de su salud y su tratamiento en caso de enfermedad, proporcionando servicios gratuitos a los que carezcan de recursos. Además, el Estado debe atender con sus propios medios cuanto contribuya a mejorar las condiciones sanitarias de la población. El DESARROLLO INTELECTUAL es una necesidad del hombre, quien debe recurrir, para satisfacerla, a los auxilios y ventajas que le proporciona la vida en sociedad. La familia no puede por sí misma dar todo lo que exige el perfecto desarrollo intelectual.

El Estado debe, pues, concurrir con su cooperación eficaz al perfeccionamiento de las inteligencias, promoviendo la cultura (mediante la instalación de museos, bibliotecas, laboratorios, etc.) fomentando la buena enseñanza y alentando y protegiendo a los estudiosos en todas las ramas del saber (con becas, viajes de estudio, premios, etc.). La PERFECCIÓN MORAL, es decir, la honestidad de costumbres, es el elemento más importante del orden social. El Estado, que es el encargado de promover y obtener el bien común, tiene con respecto a la moralidad estrechos deberes. Esos deberes consisten en fomentar y estimular la virtud, al mismo tiempo que en reprimir todo germen de inmoralidad.

EL PUEBLO Y LA MASA :

El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuáles —en su propio puesto y a su manera— es persona consciente de sus propias responsabilidades y de sus convicciones propias. La masa, por el contrario espera el impulso de fuera, juguete fácil en las manos de un cualquiera que explota sus instintos o impresiones, dispuesta a seguir, cada vez una, hoy ésta, mañana aquella otra bandera. De la exuberancia de vida de un pueblo verdadero, la vida se difunde abundante y rica en el Estado y en todos sus órganos, infundiendo en ellos con vigor, que se renueva incesantemente, la conciencia de la propia responsabilidad, el verdadero sentimiento del bien común.

De la fuerza elemental de la masa, hábilmente manejada y usada, puede también servirse el Estado; en las manos ambiciosas de uno solo o de muchos agrupados artificialmente por tendencias egoístas, puede el mismo Estado, con el apoyo de la masa reducida a no ser más que una máquina, imponer su arbitrio a la parte mejor del verdadero pueblo; así el interés común queda gravemente herido, y por mucho tiempo, y la herida es muchas veces difícilmente curable.

Con lo dicho parece clara otra conclusión: la masa es la enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad En un pueblo digno de tal nombre, el ciudadano siente en sí mismo la conciencia de su personalidad, de sus deberes y de sus derechos, de su libertad unida al respeto de la libertad y de la dignidad de los demás. En un pueblo digno de tal nombre todas las desigualdades que proceden, no del arbitrio sino de la naturaleza misma de las cosas, desigualdades de cultura, de bienes, de posición social —sin menoscabo, por supuesto, de la justicia y de la caridad mutuas— no son de ninguna manera obstáculo a la existencia y al predominio de un auténtico espíritu de comunidad y de fraternidad. Más aún, esas desigualdades, lejos de lesionar en manera alguna la igualdad civil, le dan su significado legítimo, es decir, que ante el Estado cada uno tiene el derecho de vivir honradamente su existencia persona1 en el puesto y en las condiciones en que los designios y la disposición de la Providencia lo han colocado.

Como antítesis de este cuadro del ideal democrático de libertad y de igualdad en un pueblo gobernado por manos honestas y próvidas, ¡qué espectáculo presenta un Estado democrático dejado al arbitrio de la masa! La libertad, de deber moral de la persona, se transforma en pretensión tiránica de desahogar libremente los impulsos y apetitos humanos con daño de los demás. La igualdad degenera en nivelación mecánica, en uniformidad monocroma, y el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal, el respeto de la tradición, la dignidad, en una palabra, todo lo que da a la vida su valor, poco a poco se hunde y desaparece.

Y únicamente sobreviven, por una parte, las víctimas engañadas por la fascinación aparatosa de la democracia, fascinación que se confunde ingenuamente con el espíritu mismo de la democracia, con la libertad e igualdad, y, por otra, los explotadores más o menos numerosos que han sabido, mediante la fuerza del dinero o de la organización, asegurarse sobre los demás una posición privilegiada y aun el mismo poder (Pío XII).

EDUCAR PARA VIVIR EN DEMOCRACIA: La capacidad de convivencia y ciudadanía no surge naturalmente en las personas. Tanto en el terreno de lo personal como en el ámbito de lo público, resolver nuestros conflictos con los demás o transitarlos de un modo pacífico son cosas que se aprenden. La democracia necesita de ciudadanos demócratas, defensores de los principios que rigen el sistema democrático. Y se hacen demócratas a través de la educación que reciben y de la participación real que pueden ejercer.

La formación para la ciudadanía podría contemplar las siguientes proposiciones:
• Ayudar a que las personas desarrollen su capacidad de autonomía, es decir, que sean capaces de tener iniciativa propia y de hacerse responsables de los cursos de acción que eligen.

• Formar personas capaces de cooperar con los demás, esdecir, de colaborar y entender la necesidad de compartir el trabajo con otros. Este aspecto se relaciona con la preparación para la acción cooperativa y la autoorganización.

• Despertar la vocación de participar en la vida pública, es decir, ayudar a que las personas entiendan que La democracia exige de nosotros preocuparnos por el «bien común». Esta preocupación es necesaria pues su ausencia genera efectos políticos que suelen ser nocivos. Por ejemplo, la corrupción que pueda darse en algún sector del Estado tiene más posibilidades de expandirse si los ciudadanos no vigilan ni exigen transparencia.

• Formar en el respeto por valores básicos que hacen posible la vida digna y la propia existencia de la democracia. Esos son las propias reglas de juego de la democracia y los derechos sociales, políticos, económicos y culturales que hacen al desarrollo libre de los proyectos de vida de Las personas. Son valores que constituyen el piso que todos debiéramos respetar y a partir del cual pueden expresarse las diferencias legítimas (ideológicas, políticas, religiosas, estéticas) que se dan entre las personas.

En general, la educación actual carece de propuestas consistentes en el terreno de la formación ciudadana y política. Hay poca educación política de los ciudadanos, pues se los mantiene alejados de las explicaciones sobre cómo funciona el sistema que ellos deberían gestionar y participar.

EL AMOR A LA PATRIA:
NECESIDAD DE FUNDAR EL PATRIOTISMO EN PRINCIPIOS MORALES

Para que el sentimiento y el amor a la patria sea constructivo y no degenere en difuso humanitarismo, nacionalismo exagerado o espíritu sectario debe asentarse sobre sólidos principios morales.

Toda convivencia humana para ser armónica y fecunda, ya lo hemos señalado, debe basarse en la verdad, la justicia, la solidaridad, la libertad. También el patriotismo para ser constructivo en la convivencia nacional y universal.

El patriotismo debe fundarse en la verdad, en el conocimiento objetivo y desprejuiciado de los hechos y de los hombres, de las ideas y de las tendencias, que contribuyeron a la formación de nuestro ser nacional.

Debe tener por norma la justicia. La justicia que nos lleva a dar a cada uno lo suyo, a reconocer los méritos y deméritos de cada cual, a distribuir equitativamente las cargas y beneficios sociales, a reclamar inexorablemente nuestros propios derechos y a reconocer los derechos de las otras naciones y pueblos.

Debe tener como motor la solidaridad, el amor. El amor a nuestros conciudadanos, a nuestros antepasados, a nuestros descendientes. El amor que logra que nos sintamos miembros de una gran familia, que nos ayudemos mutuamente, que une nuestros anhelos e ideales en busca de unidad espiritual. Solidaridad con los otros pueblos y naciones para lograr un orden universal más justo y más humano.

El patriotismo debe asimismo para ser constructivo fundarse en un gran aprecio y respeto a la libertad. No sólo a la libertad individual y de los grupos, sino a la libertad de la patria. El patriotismo lucha por destruir los lazos de injustas dependencias económicas, políticas e ideológicas respecto a otras potencias, Pero es igualmente respetuoso de la libertad de los otros países.

Moral es, en último término, lo que está plenamente acorde a la naturaleza y fin del hombre.

El patriotismo, el amor y aprecio por lo que constituye el ser comunitario, el cultivo de las tradiciones y valores nacionales, la defensa de los intereses patrios, está profundamente enraizado en la naturaleza humana. Pero también está fundado en la misma naturaleza el sentimiento de solidaridad para con toda la humanidad y el respeto a todas las naciones.

RESUMEN:

¿Qué es el patriotismo?

— Como nacemos en una familia, nacemos en una patria, unidos con otros hombres por innumerables lazos de afecto y solidaridad y en ella moldeamos nuestro ser personal.
— Patriotismo es amor a la patria. Patria es un concepto de difícil definición; etimológicamente significa tierra paterna. El sentimiento de patria está profundamente enraizado en el ser del hombre.
— El patriotismo es sentimiento y es virtud.
— La patria es la unidad espiritual y la continuidad histórica de un pueblo en la tierra de sus padres. Supone unidad cultural, solidaridad entre las generaciones, coincidencia de anhelos, aspiraciones e ideales.
— La patria es sincronía de los espíritus y totalidad armónica. Su ideal es dinámico: siempre es posible aspirar a una mayor coincidencia e integración.

¿Cómo se manifiesta el amor a la patria?
— El amor a la patria como todo amor se manifiesta en palabras y obras; en gestos, sentimientos y modos de actuar.
— Son manifestaciones fundamentales de patriotismo:
— la preocupación por lograr una comunidad más solidaria, más justa, más próspera;
— el aprecio y cultivo de la tradición y sus valores;
— en la preocupación por el destino de la comunidad y el bien de las futuras generaciones.
— El patriotismo se manifiesta trabajando por la justicia y la comprensión entre los argentinos, buscando lo que facilita la unidad espiritual y la unión de los esfuerzos en objetivos comunes.

La tradición patriótica
— Más que en sus elementos materiales y geográficos la patria está en la unión de los espíritus, en la comunidad humana entre las generaciones, en el participar de una misión y de un destino común.
— Nuestra nación no ha surgido espontáneamente. Es el resultado de un largo proceso histórico de asimilación social y cultural.
— La cultura y las instituciones, las costumbres y tradiciones, nuestro modo de ser, de sentir, de obrar, son fruto del esfuerzo y contribución de muchas generaciones.
— Entre los grupos humanos que más han contribuido a nuestro patrimonio cultural y tradicional señalamos: los conquistadores y colonizadores españoles, los indígenas que se asimilaron,
— los hombres que lucharon en la independencia y en los primeros intentos de gobierno propio,
— los caudillos y los hombres de ambos bandos que se enfrentaron en las luchas por la organización nacional,
— los inmigrantes que aportaron cultura, trabajo, iniciativas e hicieron de este país la patria de sus hijos.
— El contenido de nuestra tradición cultural constituye el «alma de la patria».
— Como cada individuo tiene su propia personalidad, cada pueblo tiene su propia idiosincrasia, su propio modo de ser. Sólo permaneciendo fiel a él puede realizar su destino. Los pueblos que no se interesan por su propia historia y tradición renuncian a cumplir su misión.
— Es responsabilidad de cada generación entregar enriquecida y desarrollada la tradición patria a las generaciones futuras.

La falta de patriotismo como causa de la decadencia de las naciones
— La nación está constituida por el pueblo, unido en un territorio común y ligado por vínculos de solidaridad nacidos de un pasado histórico, de la voluntad de vivir juntos formando una comunidad y de alcanzar ideales comunes bajo una organización política.
— Los factores de unidad histérico-culturales y la comunidad de aspiraciones son esenciales a la nación.
— Muchas naciones tuvieron existencia floreciente y luego se desintegraron y decayeron. La permanencia de una nación depende de su continuidad cultural, de la permanencia en sus miembros de la voluntad de compartir ideales y destino.
— Cuando entre los miembros de una comunidad desaparece el patriotismo se destruye la unidad, surgen las tensiones, los’egoísmos, las injusticias y los enfremamientos internos.

Estructura de la Constitucion Nacional Argentina Articulo 14 Bis

Estructura De La Constitución Nacional Argentina

INTRODUCCIÓN: El Congreso General Constituyente se reunió el 20 de noviembre de 1852. Eligió presidente a Facundo Zuviría, representante salteño. Urquiza delegó en su ministro Luis José de la Peña la lectura de su discurso inaugural.

Refiriéndose a la ausencia porteña decía uno de sus párrafos: «Porque amo al pueblo de Buenos Aires me duelo de la ausencia de sus representantes en este recinto. La geografía, la historia, los pactos, vinculan Buenos Aires al resto de la Nación». Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola.»

El 18 de abril de 1853 fue presentado el Proyecto de Constitución por la comisión encargada de hacerlo. Pero el 20, Zuviría pidió el aplazamiento de las tareas pues «el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesario».

Su moción fue rechazada de inmediato se abrió el debate; el 1º de mayo la Constitución fue sancionada. El día 25 se promulgó y el 9 de julio fue jurada. Se eligieron esas dos fechas para dar jerarquía histórica y confirmación de argentinidad al acto.

Además de la Constitución de los Estados Unidos y de las nuestras de 1819 y 1826, que no alcanzaron a aplicarse, influyeron en la redacción un libro titulado»El federalista» y sobre todo la obra de Juan Bautista Alberdi «Bases y puntjs de partida para la Organización Política de la Confederación Argentina».

Contenía .sensatos consejos entre los cuales figuraba la calurosa recomendación de atraer inmigrantes europeos, brindándoles amplias garantías. Coincidía en esto,con la idea expuesta por Sarmiento en un párrafo de su obra «Facundo»: «El mal que aqueja a la Argentina es la extensión».

La Constitución comprendía un preámbulo y 110 artículos. Constaba de dos partes: la primera con las declaraciones, derechos y garantías; la segunda con el enunciado de las autoridades de la nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

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La Constitución es la ley fundamental que determina y ordena la organización política de un estado. La constitución es la ley suprema que determina la forma de gobierno, las funciones y competencias de los distintos poderes, señala las normas fundamentales para la designación de los magistrados, determina las normas para la sanción de las leyes, etc.

La constitución tiene el carácter de ley suprema. Las demás leyes que regulan la actividad del país, para su validez, deben ajustarse a ella.

El sistema de constituciones escritas se desarrolló durante el siglo XIX. Su objeto fundamental fue la racionalización del poder y la limitación del poder absoluto o arbitrario de las monarquías.

Las constituciones pueden ser escritas y no escritas. Las escritas están, como su nombre lo indica, consignadas en un documento. Las no escritas están constituidas por costumbres, usos y tradiciones que determinan di funcionamiento de un régimen político. Inglaterra no tiene constitución escrita.

La Constitución Nacional:

El Congreso General Constituyente

El Congreso General Constituyente se reunió en Santa Fe en el mes de septiembre de 1852 e inició sus deliberaciones.
Tenía por objeto:

a – Dictar una Constitución nacional
b – Dictar las leyes orgánicas que fueran necesarias para ponerla en práctica.

Entre los meses de octubre de 1852 y mayo de 1853 la convención discutió un anteproyecto de constitución y le dio forma definitiva. El 25 de mayo de ese año fue promulgada por el Director Provisorio de la Confederación, y el 9 de julio fue jurada por todo el pueblo del país.

La Convención continuó sus deliberaciones hasta el mes de marzo de 1854, dictando algunas leyes que pusieran en vigencia la aplicación de la Constitución. El 6 de marzo se hizo cargo el Primer gobierno constitucional presidido por el general Justo José de Urquiza en calidad de Presidente y por Salvador María del Carril en calidad de Vicepresidente.

Desde la fecha de su sanción la Constitución ha sufrido algunas reformas parciales a través de Convenciones Reformadoras, las que se convocaron y reunieron en 1860, 1866, 1898, 1949 (luego anulada) , 1957 y 1994. Pero esas reformas sólo tocaron ciertos artículos sin alterar la estructura esencial y original de la forma de gobierno ni las declaraciones, derechos y garantías.

La Constitución consta de 110 artículos a los que hay que agregar el artículo 14 bis sancionado en la Convención Reformadora de 1957.

La Constitución puede ser objeto de nuevas reformas, pero para ello deben cumplirse las exigencias que ella establece, a saber:

1) La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso, con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros;
2)Con ese fin debe convocarse en forma especial a una convención que tenga ese solo objeto.

Contitución Argentina

Supremacía de la Constitución

Dentro de la nación la Constitución es la ley fundamental. No hay ley alguna superior a ella ni en el orden nacional ni en el provincial.

Ese principio de supremacía está consagrado por el artículo 31 de la Constitución que establece: “Esta Constitución, las Leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la Nación”.

La supremacía queda patente en el párrafo siguiente del mismo artículo: “Las autoridades de cada provincia están obligadas a conformar-se a ella, no obstante cualquier disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales”.

La estructura de la Constitución

La estructura de la Constitución se forma de las siguientes partes:

— Preámbulo.

—Primera Parte. Declaraciones, derechos y garantías.

—Segunda Parte. Autoridades de la Nación.

En el Preámbulo se enuncian los principios y objetivos que desde el comienzo de la emancipación se propusieron los hombres de la Revolución de Mayo, los cuales ratificaron los proyectos de construcción y los pactos preexistentes. Es como un pórtico que cierra el pasado y enuncia el futuro. Es, desde otro punto de vista, una síntesis de la filosofía política de la Constitución.

La Primera Parte, como lo dice el título en el enunciado, está dedicada a las Declaraciones básicas referidas al derecho constitucional argentino. En las Declaraciones se refiere a la Nación en conjunto, en si misma corno organización política, a las autoridades que ha instituido, a las provincias como parle de la Nación y a los hombres que pueblan el suelo argentino.
Los Derechos son los que corresponden a todo hombre y que la Constitución les reconoce, y los que corresponden al pueblo y a las provincias.

Las garantías son todas aquellas seguridades y promesas que ofrece la Constitución al pueblo argentino.

La Segunda Parte está referida a las autoridades de la Nación, a saber:

1 – Al Gobierno Federal: Poder Legislativo (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores); atribuciones del Congreso; de la formación y sanción de las leyes.
2 – Al Poder Ejecutivo. Su naturaleza, de la elección del Presidente, de las atribuciones que posee.
3 – Al Poder Judicial. Su naturaleza y atribuciones.
4 – Al Gobierno de las Provincias.

Los Derechos Sociales en el Artículo 14 Bis de la Constitución Nacional

constitucion nacional articulo 14 bis

Art. 14 bis:
El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción, y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical, libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable.

En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económicas administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de la familia, la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Camara de Senadores Atribuciones Tiempo Mandato Funciones Poder

Atribuciones de la Cámara de Senadores 

LA CÁMARA DE SENADORES
Su carácter e integración: La Cámara de Senadores constituye la representación política nacional de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.
En plena vigencia del régimen federal, la representación senatorial de provincias en el Congreso Nacional es igualitaria, sin que se tenga en cuenta, en este caso, la importancia demográfica de cada provincia. El Senado se integra con tres senadores por cada provincia y tres senadores por la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER SENADOR. Las condiciones mínimas exigidas para ser senador nacional son las siguientes:

• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 30 años de edad,
• En caso de tratarse de extranjeros naturalizados, tener un mínimo de 6 años como ciudadano.
• Haber nacido en la provincia que lo elija (o en la Capital Federal, si es el caso) o tener dos años de residencia inmediata en ella.

La Constitución Nacional estableció la necesidad de contar con un ingreso personal superior a 2.000 pesos fuertes (de 1853) anuales, o una entrada equivalente, para poder ser senador nacional. Esta condición -resultado de la manera de pensar de aquella época- ha caído en desuso: no tiene aplicación real en nuestros días. Ha sido derogada por la costumbre.

DURACIÓN DEL MANDATO. Los senadores nacionales duran 6 años en su cargo y se los puede reelegir sin límite de tiempo.

La Cámara de Senadores se renueva por tercios cada dos años. Esto significa que una parte de los senadores debe abandonar sus cargos y elegirse reemplazantes.
En caso de vacancia antes de cumplir el período (por renuncia, muerte, etc.) debe efectuarse de inmediato la elección del reemplazante en la forma indicada por la Constitución y la legislación local.

EL VICEPRESIDENTE EN EL SENADO. La Cámara de Senadores es presidida por el Vicepresidente de la Nación. En los debates sólo vota en caso de empate. Cuando el Vicepresidente debe ocupar la Presidencia de la Nación (por renuncia, muerte o ausencia transitoria del Presidente) su función al frente del Senado es cumplida por un presidente provisional elegido por la misma cámara.

Cámara de Senadores

Cámara de Senadores en Argentina

Atribuciones exclusivas del Senado
Están determinadas por varios artículos de la Constitución Nacional y son las siguientes:

• El Poder Ejecutivo necesita del acuerdo (conformidad) del Senado para designar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, a los jueces nacionales, a los altos funcionarios diplomáticos y a los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas.
• El Senado es el que realiza el juicio político a los acusados por la Cámara de Diputados.
• Es necesario el acuerdo o autorización de esta cámara para la declaración del estado de sitio en caso de «ataque exterior».

«CÁMARA BAJA» Y «CÁMARA ALTA»
A través de lo analizado en las páginas anteriores, se habrá advertido la existencia de importantes diferencias entre ambas cámaras del Poder Legislativo.

La principal es la que surge del distinto carácter de su respectiva representación: popular en un caso, institucional en el otro, pues los senadores representan a las provincias.

Existe, además, una diferencia de la edad mínima exigida para ser diputado (25 años) o para ser senador (30 años). Se ha calificado como «cámara joven» a la de Diputados y se atribuyó (sin mayores fundamentos políticos) una función supuestamente moderadora a la de Senadores. La idea de los constituyentes de 1853 al adoptar este sistema fue «atemperar la impetuosidad juvenil» de los diputados con la acción de otra cámara que, históricamente, desempeñó un papel más conservador.

La denominación de «cámara alta» con que se identificó al Senado deriva de la tradición parlamentaria occidental, heredera del parlamentarismo británico. Antiguamente en el Reino Unido la «cámara alta» -la de mayor jerarquía- era la Cámara de los Lores, asamblea aristocrática sin poder real en nuestros días.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

El Poder Legislativo Atribuciones Camara de Diputados Tiempo Mandato

Atribuciones del Poder Legislativo

El Poder Legislativo : En un sistema de gobierno basado en la división de poderes, la función principal del Poder Legislativo es la de sancionar y derogar las leyes. En este caso utilizamos la palabra ley en su sentido restringido y formal. El Poder Legislativo es ejercido por el Congreso. Nuestro Congreso está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y del Senado, se lo llama de carácter bicameral. El Congreso tiene a su cargo la función legislativa. Cada una de las cámaras actúa de manera independiente pero, para que un proyecto se convierta en ley, es necesaria la voluntad concurrente de ambas cámaras.

Los diputados representan a la Nación en su conjunto. Es decir que aunque hayan sido elegidos por el electorado de un distrito determinado, representan al electorado total del país. Los senadores, en cambio, representan al distrito que los ha elegido. Los senadores defienden, en el Congreso, los intereses de las provincias que ellos representan, o de la Capital Federal.

poder legislativo

Cámara de Senadores Donde se Debaten las Leyes

Las cámaras se reúnen en sesiones ordinarias que comienzan el 1° de marzo  y se extienden hasta el 30 de noviembre de cada año También pueden reunirse en sesiones extraordinarias. Ello ocurre cuando el Presidente decide convocarlas fuera del término de sesiones ordinarias, o prorrogar el período ordinario. Sin embargo, cabe señalar que tanto el H. Senado como la Cámara de Diputados han interpretado que el Congreso tiene facultades suficientes para disponer la prórroga de las sesiones ordinarias en Resoluciones adoptadas durante el mes de diciembre de 2001

La Constitución determina los requisitos para ser senador o diputado, como así también el término de sus mandatos y las formas de elección.

La Cámara de Diputados se compone de representantes o diputados elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER DIPUTADO. Para poder ser diputado nacional es necesario reunir ciertas condiciones -requisitos- mínimas:
• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 25 años de edad.
• En caso de tratarse de un extranjero naturalizado, tener un mínimo de 4 años como ciudadano argentino.
• Ser nativo de la provincia que lo elija (o de la Capital) o haber residido en ella los dos años anteriores a la elección.

DURACIÓN DEL MANDATO Los diputados nacionales son electos para cumplir un mandato de 4 años y pueden ser reelegidos sin limitación de tiempo. La Cámara de Diputados se renueva por mitades cada 2 años. Esto significa que al cumplirse ese plazo, la mitad de los representantes deben dejar sus cargos y son reemplazados por los nuevos electos. (La Constitución estableció que en la primera legislatura se procedería a sortear a los diputados que sólo cumplirían un período de 2 años: Reiteradas interrupciones del ciclo constitucional a lo largo de las últimas décadas han obligado a aplicar este mecanismo en varias oportunidades.)

El texto constitucional también establece que en caso de vacante (por muerte, renuncia o cualquier otra razón), debe realizarse la elección del reemplazante en el distrito electoral correspondiente. Sin embargo, este sistema ha sido reemplazado por un régimen de suplencias.

Atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados
El Congreso posee una serie de atribuciones (es decir, de facultades) y de deberes.
La mayoría de esas atribuciones y deberes son comunes a ambas cámaras y las explicaremos un poco más adelante. Otras sólo pertenecen a cada una de ellas, son exclusivas del Senado o de la Cámara de Diputados.

Las atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados son las siguientes:

• Sólo la Cámara de Diputados posee la iniciativa para promover el tratamiento de proyectos de ley sobre contribuciones económicas que se impongan a la población (impuestos) y sobre el reclutamiento de tropas.
Esto es así, porque se entiende que esas leyes t pueden afectar el derecho de propiedad de los habitantes (en el caso de aprobarse nuevos impuestos) o su libertad personal (al regularse el servicio militar, por ejemplo) y se reserva la iniciativa en tales materias a los representantes directos del pueblo.

• Sólo la Cámara de Diputados tiene la facultad de iniciar juicio político al Presidente, al Vicepresidente de la Nación, al jefe del gabinete de ministros, a los ministros del Poder Ejecutivo y a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. El juicio político -que ampliaremos al final de esta Unidad- se inicia cuando la Cámara de Diputados acusa ante el Senado a quien haya desempeñado mal su cargo o cometido delitos. (El juicio político puede dar como resultado la destitución del acusado y su posterior encausamiento judicial.)

Organización del Poder Judicial Federal Eleccion Jueces

Organización del Poder Judicial Federal – La Elección Jueces y el Consejo de la Magistratura

El Poder Judicial: Este Poder  cumple un papel fundamental dentro de un Estado democrático. El Poder Judicial tiene a su cargo la función jurisdiccional, a través de la cual se convierte en el gran tutor de los derechos de los habitantes. Además, el Poder Judicial es el órgano de control por excelencia, control que ejercita sobre los otros dos poderes. El Poder Judicial debe ser independiente para poder cumplir sus funciones sin interferencias ajenas a él. La independencia del Poder Judicial constituye uno de los principales elementos del Estado de Derecho.

Un juez, para decidir un caso, no puede ser objeto de presiones provenientes de otros poderes o incluso de sectores o grupos de la sociedad. Para resistir esas presiones, la Constitución prevé distintos recursos.

Los principales procedimientos son el modo de designación y la duración de las funciones de los jueces. Los jueces son designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. La participación de los otros dos poderes en el acto de nombramiento de los magistrados, ha sido prevista para evitar que un único poder de decisión pudiera completar la nómina de jueces a su antojo y conveniencia. De este modo, el Poder Ejecutivo presenta una lista, a medida que surgen las necesidades, y el Senado la acepta o la rechaza, actuando así como controlador de la iniciativa del Presidente.

Los jueces se mantienen en sus funciones mientras dure su buena conducta. A diferencia de lo que ocurre en los otros poderes, donde se ha establecido un plazo para la duración de los mandatos, los jueces no tienen un lapso de tiempo preestablecido, luego del cual deban dejar sus cargos.

Así, se ha querido evitar que exista una identificación entre la ideología de los jueces y la de los gobiernos de turno. También, para preservar la independencia del Poder Judicial, la Constitución le prohíbe expresamente al Presidente de la Nación el ejercicio de funciones judiciales.

Organización de nuestra justicia
Como nuestro país es federal, en él conviven un Poder Judicial Nacional y los poderes judiciales provinciales. El Poder Judicial Nacional es la justicia federal, mientras que por justicia provincial se hace referencia a los poderes judiciales de las veintidós provincias argentinas.

La Constitución Nacional determina las bases de la organización de la justicia federal, las constituciones provinciales se ocupan de la justicia en cada una de ellas, cuyas características varían de una a otra provincia. El Poder Judicial de la Nación está compuesto por la Corte Suprema de Justicia y los demás tribunales inferiores. La Corte Suprema es el órgano máximo del Poder Judicial y está compuesta por cinco miembros.

Los tribunales inferiores son:
• los tribunales de primera instancia, integrados cada uno por un juez,
• las Cámaras Federales de Apelación, son colegiadas y están formadas por varios jueces, cada una.

El papel de cada instancia judicial
Los jueces de primera instancia y las Cámaras de Apelación están agrupados por materia. Es así como existen jueces y cámaras en materia penal, civil, comercial, etc. Una persona que desee encontrar una solución a un conflicto derivado de la falta de pago de alquileres de su inquilino, concurrirá primero ante el juez de primera instancia en lo civil, pues se trata de una cuestión civil. Una vez que el juez haya dictado sentencia, tanto la persona que inició el juicio como su contrincante pueden apelarla. Si la sentencia es apelada, el asunto deberá ser nuevamente analizado por la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

La cámara dictará una nueva sentencia. En esta nueva sentencia se podrá confirmar lo decidido por el primer juez o establecer algo diferente. Luego de esta segunda instancia, el asunto quedará dilucidado y las partes deberán atenerse a lo decidido por los jueces. La Constitución ha establecido una doble instancia judicial para garantizar una adecuada administración de la justicia. Los conflictos son estudiados y decididos dos veces, evitándose al máximo la posibilidad de que se cometan errores o arbitrariedades. La Corte Suprema de Justicia se ocupa de los asuntos en que intervienen las provincias o diplomáticos extranjeros.

Los poderes se relacionan y controlan entre sí
La separación de poderes no implica una desvinculación total entre ellos. Esta técnica de división del poder fue pensada para evitar que el poder careciera de control. Cada poder es controlado por los otros a través de facultades contenidas en la Constitución. De este modo, los órganos se relacionan e interactúan.

El Poder Judicial invade la esfera de los otros dos poderes, a través del llamado control de constitucionalidad que ejerce sobre las leyes del Poder Legislativo y decretos del Poder Ejecutivo. Este control tiene por objeto impedir la aplicación de leyes o decretos contrarios a la Constitución. De ocurrir esta situación durante la tramitación de un juicio, la parte que se considere afectada podrá solicitar que no se le aplique la norma, por ser inconstitucional; si la Corte Suprema así lo entiende dicha norma no se aplicará.

A su vez, el Poder Legislativo controla al Poder Judicial, cuando decide sobre la creación de nuevos tribunales inferiores o cuando sanciona la ley de presupuesto, en cuyo interior se prevé la suma que le corresponde al Poder Judicial para sus gastos, o cuando a través del juicio político decide remover a algún magistrado.

El Poder Ejecutivo también controla al Poder Judicial, cuando propone al Senado los nombres de los futuros jueces, y a su vez, el Senado realiza una fiscalización sobre el Poder Ejecutivo, cuando presta o no su acuerdo a lo propuesto por el Poder Ejecutivo.

También el Poder Legislativo incursiona en el Poder Ejecutivo en otras cuestiones, como por ejemplo: la sanción de la ley de presupuesto nacional, la aprobación o no de los tratados con los países extranjeros que han sido firmados por el Presidente, la autorización al Poder Ejecutivo para declarar la guerra, etcétera.

El Poder Ejecutivo controla al Poder Legislativo con el veto o rechazo de las leyes que ya han sido sancionadas por el Congreso antes de su promulgación, o cuando decide convocar a sesiones extraordinarias a las cámaras o prorrogar las sesiones ordinarias.

ORGANIZACIÓN DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
Existe en nuestro país una Justicia nacional o federal y una Justicia provincial o local. Un caso particular de la Justicia Nacional es el de los llamados Tribunales Nacionales de la Capital, que cumple, dentro de la jurisdicción de la Capital Federal, un papel equivalente al de los poderes judiciales provinciales en cada una de las provincias.

Derecho federal: Son las normas que regulan la organización, funcionamiento y atribuciones de los Poderes del gobierno nacional, así como las que se refieren al contenido del artículo 75 inciso 18 de la C. N. Es aplicado por los tribunales federales en todo el territorio nacional.

Derecho común: Son, esencialmente, las normas contenidas en los Códigos Civil, Penal, Comercial y de Minería (o «códigos de fondo», por oposición a los «códigos de forma» o de procedimiento), aplicados por los jueces federales o provinciales según los casos.

Derecho local: Son las normas dictadas por los poderes locales y tienen vigencia en su ámbito (provincias y Capital Federal). En el caso de la Capital, la legislatura local es el Congreso de la Nación.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

La designación de los jueces y el Consejo de la Magistratura
Jueces y camaristas son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado y -a partir de la vigencia de lo dispuesto en la reforma constitucional de 1994 con la previa participación del Consejo de la Magistratura: el Poder Ejecutivo solamente puede designar para ocupar cada cargo a uno de los tres integrantes de una terna seleccionada por aquel organismo.

Además de la selección de los postulantes a los cargos de jueces integrantes de los tribunales nacionales, corresponde al Consejo de la Magistratura, la administración del Poder Judicial.

De acuerdo con lo establecido en la C.N.este Consejo se integrará equilibradamente con: representantes de los «órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal»; también se incluirán en él a «personas del ámbito académico y científico». El detalle preciso de su integración debe determinarse por ley del Congreso.

Esta institución no existía hasta la reforma constitucional de 1994.

ATRIBUCIONES DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN FEDERAL
Atribuciones judiciales
La competencia de la justicia federal se encuentra establecida básicamente en el artículo 116 de la Constitución. De acuerdo con su texto:

La Corte Suprema de Justicia tiene una competencia originaria y exclusiva en los asuntos que involucren -a diplomáticos extranjeros o en los que una provincia fuese parte litigante. En estos casos el juicio debe iniciarse directamente ante la Corte (por eso se habla de competencia originaria ) y no existe apelación de su decisión (por eso es exclusiva).

Además de los casos de competencia originaria, la Corte Suprema posee también competencia por impugnación de las sentencias de tribunales inferiores.

Atribuciones colegislativas
• La Corte Suprema y las Cámaras de Apelaciones dictan acordadas, que son resoluciones referidas al funcionamiento interno de los tribunales.
• Las Cámaras de Apelaciones dictan también fallos plenarios, que son sentencias cuya doctrina es de aplicación obligatoria para los tribunales inferiores.
• La Corte también posee atribuciones para dictar su propio reglamento interno.
En todos estos casos podemos señalar la existencia de facultades colegislativas del Poder Judicial.

El Poder Ejecutivo Atribuciones Jefe de Gabinete Funciones Ministros

Atribuciones  del Poder Ejecutivo

Lista de Atribuciones:

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas

2. Atribuciones económico-financieras:

3. Atribuciones Militares

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores:

5. Funciones colegislativas:

6. Funciones judiciales:

El Poder Ejecutivo

En nuestro país, el Poder Ejecutivo es unipersonal. Seguramente, después de leer esta afirmación, nos preguntaremos sobre el papel que cumplen el Vicepresidente de la Nación y los ministros.El Vicepresidente es elegido por la ciudadanía juntamente con el Presidente; ambos componen la fórmula presidencial.

Sin embargo, ya en funciones, el Vicepresidente se desempeñará como Presidente del Senado, donde sólo vota en caso de empate. Cuando el Presidente no puede ejercer la presidencia en forma definitiva o temporaria, es reemplazado por el Vicepresidente. En el primer caso, termina el mandato presidencial. En el segundo caso, ejerce la presidencia durante la ausencia del Presidente; esta hipótesis es la más común, ya que ella se produce toda vez que el Presidente debe viajar al exterior.

Casa Rosada en Buenos Aires

Casa Rosada en Buenos Aires

 Carácter del Poder Ejecutivo

La Constitución Nacional establece que el Poder Ejecutivo es desempeñado por «un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina»
El Poder Ejecutivo nacional es de carácter presidencialista: se trata de un Poder con fuerte concentración de autoridad -tomado en parte del modelo norteamericano- y gran cantidad de atribuciones.

La tradición histórica de nuestro país asigna un destacado peso político a la figura presidencial. Ese peso político ha dependido, además de las disposiciones constitucionales, de las características de quienes ejercieron la primera magistratura. Por otra parte, en el orden establecido por nuestra «ley fundamental», el Poder Ejecutivo está sujeto al control de los otros dos poderes del Estado, como ya hemos señalado.

EL VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN. Es a quien le corresponde reemplazar al Presidente en el ejercicio del Poder Ejecutivo, en caso de enfermedad, ausencia de la capital (producida, por ejemplo, por haber viajado al exterior), renuncia, destitución o muerte.

Además de esta función de reemplazo eventual, el Vicepresidente cumple la de presidir la Cámara de Senadores, en la que sólo tiene voto en caso de empate.

Los ministros son colaboradores del Presidente. Él los designa y los reemplaza cuando lo estima conveniente. El Presidente es el único responsable político de la gestión ejecutiva del gobierno. Los ministros son, en realidad, sus secretarios y tienen a su cargo las distintas ramas o campos de actividad administrativa.

El Presidente y el Vicepresidente son elegidos de manera indirecta. Los ciudadanos votan a los miembros de un Colegio Electoral, que tiene por función designar al Presidente y Vicepresidente de la Nación. La Constitución determina los requisitos y la duración de sus mandatos, que a partir de la reforma de 1994, la duración del mandato es de 4 años y pueden ser reelegidos solo para otro mandato.

El Presidente tiene la jefatura política del país. Él representa a la Nación en el exterior y en el interior del país. Por sus manos pasan las grandes iniciativas políticas. Esto sucede cuando anuncia las relaciones que tendremos con los demás países, o presenta el proyecto de presupuesto ante el Congreso, o establece los planes en materia de educación, o decide el tratamiento que debe dársele a una huelga, o determina las relaciones con los partidos opositores, etcétera.

La lista es larguísima, sólo quisimos ilustrar sobre la amplia gama de actos que puede realizar el Presidente de la Nación. Por supuesto que muchos de dichos actos, el Presidente los realiza con la aprobación y el control de los otros poderes, pero el solo hecho de tener la iniciativa ya le permite concretar su papel de conductor político.

El Presidente es el jefe de la administración pública; el Poder Ejecutivo asegura la función administrativa del Estado. Además, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Requisitos para ser elegido Presidente o Vicepresidente de la Nación: La Constitución exige una serie de requisitos o condiciones mínimas- para poder ser electo Presidente o Vicepresidente:

• Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero.
(Una razón de origen histórico explica la segunda parte de este requisito: en 1853 se contempló especialmente el caso de los muchos emigrados políticos que habían abandonado el país durante la época de Rosas.)
• Reunir las calidades exigidas para ser electo senador.

Cómo se eligen el Presidente y el Vicepresidente
El procedimiento constitucional para la elección de Presidente y Vicepresidente de la República consiste en una elección directa o de primer grado. Los ciudadanos votan directamente a los candidatos a Presidente y a Vicepresidente de la Nación.

La elección presidencial se realiza de la siguiente forma:

• Debe efectuarse dentro de los meses anteriores a la finalización del mandato del Presidente en ejercicio.
• Todo el territorio nacional se considera como un distrito electoral único, sumándose los votos para cada candidato sin discriminar de qué provincia provienen (sistema de distrito uninominal).
• Se aplica el sistema de doble vuelta o ballottage:

1) En una primera elección participan todas las fórmulas de candidatos que se presenten. (Las fórmulas se integran con su candidatos a Presidente y otro a Vice.) Si una de ellas obtienen una cantidad de votos superior al 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, los integrantes de esa fórmula serán proclamados como Presidente y Vice. (La expresión «votos afirmativos válidamente emitidos» significa que para calcular ese porcentaje sobre el total de sufragios no se cuentan los votos anulados ni los votos en blanco). Lo mismo ocurrirá si logra entre el 40% y el 45% pero, además, obtiene una ventaja mayor de 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que sigue en número de sufragios.

En otros países donde se aplica el sistema de ballottage es necesario obtener la mitad más uno del total de votos válidos para triunfar.

2) De no obtener ninguna de las fórmulas de candidatos las mayorías indicadas en 1), debe realizarse una segunda elección dentro de los treinta días de celebrarse la primera.

En ella participarán solamente las dos fórmulas presidenciales más votadas. Para esta segunda elección no es posible recomponer las fórmulas de candidatos (o sea, por ejemplo, reemplazar a uno de ellos para concretar una alianza interpartidaria).

Este sistema de elección directa del Poder Ejecutivo se introdujo en nuestro país con la reforma constitucional de 1994. Hasta entonces se había aplicado un régimen de elección indirecta: los ciudadanos votaban por electores y éstos, reunidos en colegio electoral, elegían al primer mandatario y a su vice. En caso de empate en el colegio electoral, la elección pasaba al Congreso Nacional.

Esta última posibilidad nunca se concretó. En cambio sí se produjeron casos en los que una fórmula presidencial necesitara el apoyo de los electores de otros partidos para triunfar, por no tener mayoría propia (así sucedió con la elección del presidente Illia en 1963). Además, era teóricamente posible que los electores de presidente y vice decidieran elegir a personas cuyas candidatura no tuviera mayoría en el respaldo popular o que ni siquiera hubieran sido candidatos hasta ese momento (cosa que no ocurrió nunca en la realidad).

Todas estas circunstancias aconsejaban reemplazar el sistema dando un papel más decisivo a la ciudadanía. Las últimas elecciones presidenciales por el sistema indirecto fueron las que llevaron a la Casa Rosada a los doctores Alfonsín (en 1983) y Menem (en 1989); ambos candidatos tuvieron mayoría propia en el colegio electoral.

ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO

Se llaman atribuciones del Poder Ejecutivo a las facultades que otorga al mismo la Constitución Nacional. Estas facultades están enumeradas, principalmente, en el artículo 99 de nuestra «ley fundamental».

El Presidente de la Nación, a cargo del Poder Ejecutivo del gobierno federal, ejerce lo que se ha llamado tres jefaturas:

Es el Jefe Supremo de la Nación, es el jefe del Gobierno y es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Es, además, el responsable político de la administración general del país.
Como Jefe del Gobierno, el Presidente es el máximo representante del Estado argentino ante la comunidad internacional.

La expresión «Jefe Supremo» utilizada en la Constitución Nacional ha sido cuestionada por diversos tratadistas como no adecuada: puede dar la idea de alguien dotado de un poder de mando ilimitado. Esa interpretación es contraria al espíritu y disposiciones de la Constitución, que responde a la concepción republicana, caracterizada por el control recíproco entre los poderes constituidos.

Clasificación de las atribuciones del Poder Ejecutivo
1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas.
2. Atribuciones económico-financieras.
3. Atribuciones militares.
4. Atribuciones relativas al manejo de las relaciones exteriores.
5. Funciones colegislativas.
6. Funciones judiciales.

Principales atribuciones y funciones del Presidente de la Nación

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas: Es el responsable político de la administración general del país, administración que es ejercida por el Jefe del Gabinete de Ministros. Designa -con el acuerdo del Senado- a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a los jueces federales; designa o remueve a los altos funcionarios diplomáticos (con acuerdo del Senado); nombra y remueve al Jefe del Gabinete, a los demás ministros, oficiales de su secretaría, etc.; inaugura anualmente las sesiones del Congreso, en cuya oportunidad da cuenta al Poder Legislativo del estado de la Nación y recomienda la consideración de las medidas que juzga oportunas y convenientes; declara el estado de sitio en caso de ataque exterior o de conmoción interna (en el caso en que el Congreso no esté sesionando); decreta la intervención federal a una provincia o a la Ciudad de Buenos Aires en el caso en que el Congreso esté en receso (y debe convocarlo entonces para tratar la cuestión); etc.

2. Atribuciones económico-financieras: Supervisa la tarea del Jefe del Gabinete respecto de la recaudación de las rentas nacionales y de su inversión de acuerdo con la ley de presupuesto.

3. Atribuciones militares: Corno Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispone de dichas fuerzas y ordena su distribución, entrada en operaciones, etc.

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores: Es el Jefe del Gobierno, es decir, el máximo representante de la República ante la comunidad internacional. Concluye y firma tratados internacionales; recibe a representantes de otras potencias extranjeras y admite a sus cónsules; declara la guerra y ordena represalias con autorización del Congreso.

(132)La firma de un tratado internacional no significa su inmediata entrada en vigencia; sólo fija su texto. .Es necesario que el Congreso lo apruebe para que sea válido como ley de la Nación. Cabe aclarar que un tratado internacional entra en vigencia con el intercambio de ratificaciones o su depósito ante el organismo internacional correspondiente.

5. Funciones colegislativas: Participa de la formación de las leyes, las promulga; dicta los decretos reglamentarios para la aplicación de las mismas; ejerce el derecho de veto, con el que puede oponerse total o parcialmente a la sanción de una ley; convoca a sesiones ordinarias y extraordinarias del Congreso y puede prorrogarlas, etc. La reforma de 1994 ha establecido enfáticamente que el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso, bajo pena de nulidad absoluta, emitir disposiciones de carácter legislativo. Sin embargo, admite que en ciertas circunstancias excepcionales el P.E. dicte decretos «de necesidad y urgencia», que constituyen disposiciones legislativas sancionadas sin la intervención del Congreso. Se limita esta atribución excepcional excluyendo de ella lo referido a materia penal, tributaria, electoral y al régimen de los partidos políticos. Además, estos decretos «de necesidad y urgencia» deberán ser sometidos en un plazo perentorio a la consideración del Poder Legislativo

6. Funciones judiciales: El Presidente está facultado para conceder indultos y para conmutar penas.  El indulto consiste en el perdón de un cielito cometido; por él se suprimen las consecuencias penales de una condena judicial. Conmutar una pena consiste en sustituirla por otra menor. Estas facultades del Presidente han sido incorporadas con un fin humanitario y sólo deben ser aplicadas en casos excepcionales.

El Jefe de Gabinete y demás ministros del Poder Ejecutivo
La Constitución Nacional establece que «El jefe de gabinete de ministros y los demás ministros secretarios […] tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación y refrendarán y legalizarán los actos del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia».

Los ministros dirigen sus respectivas áreas de gobierno y colaboran con el Presidente al que asesoran, actuando individual o conjuntamente en el gabinete nacional.

El número de ministros ha variado a lo largo de nuestra historia política. El texto de la Constitución vigente establece que la cantidad de ministros y las funciones de cada uno de ellos «será establecida por una ley especial».

La organización vigente al editarse este libro incluye los siguientes ministros:
• Del Interior.
• De Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
• De Defensa.
• De Economía y Obras y Servicios Públicos.
• De Justicia.
• De Cultura y Educación.
• De Trabajo y Seguridad Social.
• De Salud y Acción Social.

El jefe de gabinete
Como los demás ministros es nombrado -y puede ser removido de su cargo- por el Presiden-te. Pero también tiene responsabilidad política ante el Congreso nacional y puede también ser removido de su cargo por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.

Los ministros son responsables ante el Presidente, que los designa y que puede destituirlos, y ante el Congreso, que puede someterlos a juicio político.

Luego que el Poder Legislativo inaugura sus sesiones, el jefe de gabinete y los ministros deben presentar una memoria (un informe detallado) de la situación de la Nación en sus respectivas áreas de competencia. También están obligados a concurrir al Congreso cuando cualquiera de sus cámaras se lo solicite, para dar explicaciones e informar sobre los temas de su propio ministerio (en estos casos se dice que los ministros son interpelados).

Los tratadistas han discutido si debe considerarse a los ministros como integrantes del Poder Ejecutivo (en cuyo caso éste no podría definirse como unipersonal) o como funcionarios que colaboran con ese poder del Estado sin formar parte de él. La mayoría se inclina por la segunda interpretación.

Organizacion Mundiales Que Protegen La Paz, la Salud y el Ambiente

Organizaciones Mundiales Que Velan Por La Paz, la Salud y el Medio Ambiente

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La Cumbre de las Américas
Desafíos en el  Mundo
UNESCO
Sitios Patrimonios de la Humanidad
Que es la UNICEF?
Su Misión en el Mundo
  Organización Mundial de la Salud 

PRIMER INTENTO DE UNA ORGANIZACIÓN QUE VELE POR LA PAZ MUNDIAL

La Sociedad de Naciones
Indudablemente, un supremo organismo que regulara las relaciones políticas y comerciales de las naciones con justicia y equidad hubiera resuelto los problemas que suelen traer las guerras internacionales. La imperiosa conciencia de la época para acabar con este tipo de conflictos fue un acicate para la buena recepción de esta idea, que una vez puesta en funcionamiento se declaró más imperfecta de lo que parecía.

En abril de 1919, la asamblea en pleno de la Conferencia de Versalles aprobaba la creación y el reglamento de la Sociedad de Naciones, cuyos creadores eran los firmantes de los tratados de paz, es decir, los vencedores. Fue un mal comienzo para un proyecto que se definía como universalista y del que sólo formaban parte los vencedores de una guerra, y ni siquiera todos ellos, ya que Estados Unidos se mantuvo al margen.

A principios de 1920 la Sociedad de Naciones iniciaba sus tareas en Ginebra, donde se había fijado su sede. La organización demostraba claramente la preponderancia de los vencedores. El Consejo, órgano máximo, estaba formado por cuatro miembros permanentes: Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, y por cuatro temporales, si bien iba variando el número de éstos según las circunstancias.

La reglamentación exigía que la Asamblea General se reuniera anualmente, teniendo cada delegado un voto. Tanto el Consejo como la Asamblea debían decidir sus acuerdos por unanimidad, salvo excepciones. Las partes en conflicto carecían de voto. Dos organismos dependían de la Sociedad de Naciones: el Tribunal Internacional de La Haya y la Oficina Internacional del Trabajo.

Precisamente una de las razones por las que el organismo no resultó efectivo fue la ausencia de las grandes potencias: Alemania ingresó tardíamente y abandonaría su sitio en 1933; la Unión Soviética sólo fue aceptada en 1934, y Estados Unidos no participó.

La falta de resultados se hizo notoria cuando la Sociedad de Naciones se vio impotente ante la invasión japonesa a Manchuria en 1931 y el ataque de Italia a Abisinia en 1935. Sin embargo, las protestas, al menos verbales, que se manifestaron en esas dos ocasiones, demostraron que las agresiones colonizadoras enfrentan una oposición democrática mundial.

La Sociedad consiguió mantener, más o menos, el status quo de los vencedores durante la década de 1920, aunque en la siguiente, cuando las relaciones internacionales se volvían cada vez más tormentosas, sufrió un importante fracaso.

Ampliar Sobre la Sociedad de las Naciones

Organizacion Politica de un Estado Conceptos de Instruccion Civica

Organización Política de un Estado
Conceptos de Instrucción Cívica

¿Qué es la organización política del Estado?
La organización política del Estado se refiere al modo en que es estructurado el poder en el Estado. La organización política nuestro país está determinada básicamente en el artículo 1° de la Constitución Nacional, que ya hemos analizado. Nuestro Estado es federal y su gobierno democrático y representativo.

La forma de gobierno es un problema muy antiguo, que surgió e el momento en que los hombres comenzaron a organizarse en comunidades, ya que toda comunidad está siempre conducida por uno o más hombres que forman su gobierno. La estructura y le principios que guían a los que gobiernan, y las relaciones que establecen con los gobernados, son los datos necesarios para conoce: la organización política de cada comunidad.

¿Cómo funcionan los poderes del Estado en nuestro país?
Nuestro gobierno está integrado por tres poderes: el Legislativo, él Ejecutivo y el Judicial.

Estos poderes actúan de acuerdo con las disposiciones de la Constitución Nacional. Las normas contenidas en nuestra Ley Fundamental están inspiradas en los siguientes principios:

Separación de poderes. La separación de poderes es uno de los pilares del Estado de Derecho. La concepción fue elaborada por Montesquieu, en la segunda mitad del siglo XVIII, y luego fue incorporada a todas las constituciones modernas. De acuerdo con esta teoría, el poder debe estar distribuido en varios órganos, a cada uno de los cuales se le atribuirán determinadas funciones. A través de esta división del poder se desea evitar su concentración en manos de una sola persona u órgano, para evitar un ejercicio abusivo e injusto del mismo.

Los poderes actúan de manera independiente pero, al mismo tiempo, se controlan recíprocamente. Los poderes, además de sus funciones propias, poseen alguna competencia sobre los otros. Veamos el siguiente ejemplo: el Poder Legislativo sanciona las leyes, el Poder Ejecutivo las promulga o las veta y el Poder Judicial controla que no contradigan el texto constitucional.

Por otra parte, la separación de poderes apunta a que se logre una especialización en el ejercicio de las funciones estatales. Es decir, que algunos órganos se ocupen de administrar, otros de juzgar, que ciertos hombres se dediquen a la economía, etcétera.

Origen democrático de los ocupantes de los poderes estatales. Los poderes del Estado son ejercidos por personas. Estas personas sólo pueden acceder a dichos cargos por el voto popular. Los integrantes del Poder Judicial no son elegidos directamente por el pueblo.

 • Periodicidad en el ejercicio de las funciones. Este principio determina que los titulares de los poderes políticos del Estado no pueden permanecer en sus funciones indefinidamente. De este modo, se busca asegurar el recambio en el ejercicio de los cargos, como así también, posibilitar que el electorado pueda sancionar a funcionarios cuyo desempeño no le ha resultado positivo. La sanción consistirá en la no reelección de esos funcionarios.

Publicidad de los actos de gobierno. La actividad de las instituciones debe ser conocida por todos. Si los gobernantes son nuestros representantes nos deben rendir cuenta de los actos. Además, debemos estar informados para saber cuál es el contenido de las normas que regulan nuestras actividades. Por este motivo, todas las leyes y decretos se publican en una publicación que se llama Boletín Oficial y sólo a partir de ese momento son obligatorios.

Los actos de gobierno están sujetos a control. Además de los controles que se realizan mutuamente los poderes, existen órganos y procedimientos especiales para ello, entre los cuales debemos destacar la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, que fiscaliza la actuación de los funcionarios de la administración y, en caso de encontrar irregularidades, debe denunciarlas ante el Poder Judicial.

¿Cuáles son las funciones del poder?
El poder está integrado por las funciones legislativa, administrativa y judicial o jurisdiccional.
• La
función legislativa: consiste en la elaboración de leyes. Las leyes son normas generales y abstractas porque no están destinadas a resolver un caso concreto, como por ejemplo: un conflicto entre A y B, en razón de que B no cumplió con la entrega de algo que se comprometió a darle a A.

Las leyes están destinadas a todos por igual y se aplicarán a las diferentes cuestiones a las que están dedicadas. Por ejemplo: una ley de inversiones extranjeras regulará el régimen de los capitales de personas que no habitan nuestro país y desean invertir en él.

• La función administrativa: consiste en aplicar la ley a las situaciones concretas. Veamos algunos ejemplos: si la ley ha establecido un impuesto, deberán realizarse todos los actos que permitan una adecuada percepción del mismo. Si la ley ha establecido la construcción de un monumento o. de un establecimiento público, la función administrativa asegurará los procedimientos encaminados a la realización efectiva de esas obras.

• La función jurisdiccional: a través de esta función se deciden los conflictos existentes entre las personas. Para ello se aplican las leyes y se interpretan sus contenidos. A quienes no hayan cumplido las disposiciones legales, se les aplicarán sanciones. Por ejemplo: si A le reclama a B el pago de los alquileres que B le adeuda, y B se rehusa a hacerlo, A deberá presentar el asunto al juez que sea competente para el caso, quien lo resolverá, aplicando la legislación referente al mismo y de acuerdo con las circunstancias que lo rodean.

El gobierno es ejercido por tres poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Estos poderes desempeñan las funciones que acabamos de describir.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
El Estado: monopolio de la fuerza legítima

El Estado moderno es una forma particular de asociación política. Como hemos visto, existen grandes dificultades para definirlo simplemente como «la nación jurídicamente organizada».

Definir al Estado a partir de las funciones que cumple también sería problemático, puesto que, como todas las asociaciones políticas, ha desempeñado y desempeña funciones diversas.

Un autor clásico de la sociología, Max Weber, propone definir al Estado a partir de un medio específico que le es propio: el de la coacción física. La coacción es el empleo de la fuerza para obligar a alguien a hacer o decir algo. Para Weber, el Estado -a través de sus instituciones- detenta «el monopolio de la fuerza legítima», es decir, es el único autorizado para ejercer la fuerza.

En los Estados modernos, esta fuerza es ejercida mediante la aceptación de la comunidad de un cuerpo legal que regula las acciones de los individuos. Cada ciudadano de un Estado moderno acepta cumplir con determinados deberes de acuerdo con un conjunto de reglas organizadas: una constitución nacional, un cuerpo de reglas denominado derecho penal, derecho civil, etc. El Estado, por medio de sus instituciones, contempla el cumplimiento de estas reglas y prevé castigos en caso de incumplimiento. Ninguna asociación o persona individual, a menos que el Estado lo permita, puede hacer uso de esta fuerza, que es su monopolio exclusivo.

El Estado según Max Weber
«El Estado moderno sólo puede definirse en última instancia a partir de un medio específico que, lo mismo que a toda asociación política le es propio, a saber: el de la coacción física […]. Por supuesto, la coacción no es en modo alguno el medio normal o único del Estado -nada de esto-pero sí su medio específico […], el Estado es aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio -el concepto de territorio es esencial en la definición- reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima. Porque lo específico de la actualidad es que a las demás asociaciones o personas individuales sólo se les concede el derecho de la coacción física en la medida en que el Estado lo permite. Este se considera, pues, como fuente única del ‘derecho’ de coacción […].

El Estado […] es una relación de dominio de hombres sobre hombres basada en el medio de la coacción legítima […]. Así, pues, para que subsista es menester que los hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan en cada caso.»

Max Weber. Economía y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, México, 1992.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica 2
D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z

Forma de Gobierno Federal: Republicana y Federal

Forma de Gobierno Federal:Republicana, Democrática y Federal

Temas del Menú: 1-Etapas Organización  2-Asamblea 1813   3-Pactos Preexistentes  4-Constitución Nacional  5-Forma de Gobierno  6-Division de Poderes   7-Estado y Nación   8-Democracia Argentina

El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;
b-
Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

organizacion de la constitucion argentina

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismo

La Nación y el Nacionalismo Ilustrado y Romántico El imperialismo

INTRODUCCIÓN AL NACIONALISMO: La palabra nación procede del latín, «nasci» (nacer), y se refería al conjunto de individuos que habían nacido en un lugar determinado. Esta acepción geográfica predominó en la Edad Media, época en la cual el término «naciones» designaba a grupos de estudiantes de una misma región o país. Por tanto, los vocablos nación y nacionalismo existen desde hace siglos, pero en la Edad Contemporánea han asumido un contenido político y cultural en vez de geográfico.

Con esta evolución el nacionalismo se ha convertido en un credo político fundamental para la cohesión de los grupos humanos y para la lucha por la independencia en los casos en que estos grupos se encuentren sometidos a un poder extraño. Naturalmente, para que adquieran conciencia de tales, los grupos han de poseer e invocar ciertos rasgos comunes de historia, lengua, religión o carácter. Ante todo la nación se siente, es un sentimiento.

En el siglo XIX el nacionalismo se convirtió en la bandera que llevó a algunos pueblos sometidos a liberarse y a otros divididos a unirse. La independencia de Grecia del yugo turco, cuando Europa respiraba los aires de libertad del Romanticismo, suscitó emoción continental. Otros pueblos lucharon infructuosamente por la independencia; fue el caso de los polacos obstinados en una resistencia desesperanzada contra el dominio ruso. En el segundo supuesto, pueblos que aspiraban a unirse en un Estado nacional, Italia y Alemania, debieron a la corriente nacionalista la consecución de ese sueño.

Sin embargo, no ha sido simplemente una fuerza constructiva; también ha habido nacionalismos destructivos, que predican la superioridad del propio pueblo sobre los restantes.

La tendencia a la exaltación de los valores e intereses de la nación por cima de los de los individuos ha constituido un poderoso agente del cambio histórico desde finales del siglo XVIII

Nación y nacionalismo

El concepto de nación es un tanto vago, su significado ha cambiado a lo largo del tiempo. Tiene la misma raíz latina que nacer y originalmente se refería a un conjunto de personas con un origen común. El concepto moderno nació de la ilustración francesa y el romanticismo alemán y básicamente identifica a una comunidad humana que comparte unos rasgos lingüísticos, étnicos y culturales, además de una historia común y la conciencia de constituir un grupo singularizado frente a sus vecinos. Esta conciencia, junto con la voluntad de «vivir juntos» es lo que constituye el nacionalismo, que de sentimiento intimo puede pasar a convertirse en objetivo político.

El nacionalismo ilustrado y las primeras revoluciones

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoLa afirmación del sentimiento nacional es algo que se ha producido en diversas épocas y lugares, particularmente por oposición a otros grupos y en tiempos de crisis, como durante la guerra de los Cien Años (siglos XIV y XV), que propició la aparición de conciencias nacionales en Francia y en Inglaterra.

En la foto vemos la Guerra de Azincourt cuando las tropa inglesas derrotaron a las francesas el 24 de octubre de 1415, batalla clave en la Guerra de los Cien Años.

Por otro lado, la creación de Estados poderosos y crecientemente centralizados propició la identificación de sus súbitos con la unidad política.

De hecho, durante la Edad Moderna se dieron los primeros pasos para la configuración de Estados nacionales, combinando los intereses las monarquías absolutas con los de la pujante burguesía capitalista, frente a los la clase feudal. Sus rasgos ideales serían la posesión de un territorio estable y unificado, asegurado por el poder militar, la unificación administrativa por medio de una creciente burocracia y la tendencia a la secularización y la independencia nacional en materia religiosa (frente a antiguas concepciones universalistas).

Pero el nacionalismo moderno nació en el siglo XVIII, por la confluencia de varios elementos. Por un lado, las ideas ilustradas sobre la igualdad entre los hombres socavaron las jerarquías sociales y los particularismos locales heredados del feudalismo, pero también el poder de las monarquías absolutas, depositarias hasta entonces de soberanía nacional.

La clase burguesa, en nombre del progreso social y economice oponía también al mantenimiento de estas estructuras anticuadas. Las revoluciones americana y francesa dieron lugar a la aparición de Estados fundamentados libre naciones de ciudadanos soberanos y libres, relacionando los conceptos de nacionalismo, liberalismo y democracia.

Posteriormente, las victorias napoleónicas extendieron estas ideas por Europa, junto con la dominación francesa. Por ello, esas mismas ideas inspiraron en parte las acciones nacionales que provocaron la derrota final de Napoleón y el hundimiento su imperio (1815).

Frente a los intentos de restauración del absolutismo en Europa (congreso de Viena, Santa Alianza), liberalismo y nacionalismo continuaron aliados en la serie de revoluciones de la primera mitad del siglo (1820, 1830 y 1848). Así se fue implantando el Estado liberal en gran parte de Europa occidental, aunque fracasaron la mayor parte de los intentos de fundar nuevos Estados nacionales, salvo los casos de Grecia (1829) y Bélgica (1831). La Europa oriental y balcánica, particularmente, hervía de sentimientos independentistas reprimidos por los grandes imperios plurinacionales (Rusia, Austria-Hungría, el Imperio otomano).

El nacionalismo romántico

Por esta época se desarrolló otra concepción del nacionalismo, originada en Alemania. La debilidad de la burguesía liberal alemana le impidió tomar el poder, y el impulso nacionalista sería liderado por las clases terratenientes, los militares y las burocracias estatales. Tomó forma así un nacionalismo conservador, que buscaba su inspiración no en el liberalismo, sino en la exaltación de un pasado mitificado y glorioso, de la mano del nacionalismo romántico elaborado por el filósofo J. G. Herder. este identificó el espíritu de la raza alemana (Volkgeist), un elemento subjetivo, irracional y transhistórico.

La colectividad, el pueblo (Volk) era el depositario de las virtudes y valores (reflejados en el lenguaje y la cultura) de donde surgía la grandeza de la nación, manifestada en diversos momentos a lo largo de la historia. Éste fue el tipo de nacionalismo que inspiró en gran parte el proceso de unificación alemana, y que influyó también en los movimientos nacionales de otros países, particularmente los eslavos.

Los fracasos de 1848 no redujeron el impulso nacionalista en Europa. Algunos pueblos, como Italia y Alemania, lucha ron por su unificación, que completarían ambos en 1871. Otros movimientos nacionales, de tipo centrífugo, sobre todo en los Balcanes, pretendían alcanzar la independencia respecto a Estados más amplios.

Nacionalismo e imperialismo

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoAl mismo tiempo, en los Estados consolidados, el nacionalismo adquirió un matiz expansivo, de la mano del desarrollo industrial. Las necesidades de acceso a mercados exteriores para el propio desarrollo interno y la protección de las nacientes industrias nacionales llevaron a una competencia entre las naciones por el control exclusivo de dichos mercados, mezclada con ideas chovinistas sobre el prestigio nacional. El choque de estos distintos nacionalismos imperialistas se combinó con la inestabilidad balcánica para dar origen a la Primera Guerra Mundial (1914-18).

Como resultado, los imperios otomano, austro-húngaro y ruso se hundieron y fueron desmembrados, según el principio de autodeterminación nacional defendido por el presidente norteamericano H. Wilson en sus 14 puntos.

La complejidad de la historia europea y el imperfecto trazado de las nuevas fronteras provocaron que muchos de los Estados surgidos entre 1911 y 1918 en Europa central y oriental contuvieran en su seno importantes minorías nacionales.

La insatisfacción con el reparto fronterizo fue el origen de numerosas tensiones que, combinadas con el nacionalismo agresivo de los regímenes fascista y nazi, llevaron al estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-45)

El nacionalismo en el mundo contemporáneo

Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de dos bloques enfrentados durante la «guerra fría» motivó la atenuación o la supresión de los movimientos nacionalistas en Europa. Pero África y Asia tomaron el relevo. Ya antes de la guerra, China y Turquía había empleado el nacionalismo como fuerza cohesiva para mantener su independencia y evitar las injerencias externas. Y tras 1945 se produjo una avalancha de movimientos independentistas en las colonias de las potencias europeas, que habían tomado las ideas nacionalistas de sus metrópolis. El socialismo desempeñó también un papel destacado en muchos movimientos nacionalistas revolucionarios del Tercer Mundo (Egipto, Argelia, Cuba, etc.).

Curiosamente, los nuevos Estados surgidos en el Tercer Mundo con frecuencia han mantenido las fronteras trazadas por las administraciones coloniales, muchas veces arbitrarias. Esto ha provocado numerosas tensiones y desequilibrios étnicos, económicos y dé todo tipo en el seno de dichos Estados. La ausencia de un verdadero sentimiento nacional, a pesar de los esfuerzos de sus respectivos gobiernos, en muchos casos pone en cuestión la supervivencia misma del Estado, como sucede por ejemplo en el Congo.

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoTras la caída del bloque soviético (1989-91) y el fin de la «guerra fría» se han liberado de nuevo las fuerzas y tensiones nacionalistas en Europa.

La URSS se dividió en multitud de nuevos Estados, algunos de los cuales mantienen todavía unos lazos más o menos difusos (Comunidad de Estados Independientes, CEI), pero los enfrentamientos han sido casi constantes, especialmente en la región del Cáucaso.

Un fenómeno similar ocurrió en la antigua Yugoslavia, cuya disgregación ha dado origen a una serie de guerras fratricidas que siguen amenazando la estabilidad en los Balcanes. Tampoco Europa occidental se ha visto libre de tensiones nacionalistas, a pesar del proceso de integración supranacional puesto en marcha por la Unión Europea.

Algunas formas moderadas pretenden lograr una cierta autonomía o el reconocimiento de una especificidad cultural (Gales o Escocia en el Reino Unido, el Languedoc en Francia). Pero otras de signo independentista amenazan la misma unidad de determinados Estados (flamencos y valones en Bélgica) y llegan incluso a recurrir a la violencia terrorista para lograr sus objetivos, como en los casos de Irlanda del Norte, el País Vasco o Córcega.

El surgimiento del nacionalismo en Europa
LA REVOLUCIÓN FRANCESA, al destruir el I Antiguo Régimen, fue la gran catalizadora de los cambios en Europa. Los ejércitos revolucionarios llevaban consigo no sólo el lema de libertad, igualdad y fraternidad’, sino también las ideas de liberalismo, autogobierno y nacionalismo que serían los temas centrales de la historia europea del siglo XIX. Ya antes de 1789, como una reacción contra el espíritu racional de la Ilustración, algunos escritores, como Herder (1744-1803), habían destacado el sentido de identidad nacional.

Sin embargo, el estado aún era considerado como un patrimonio dinástico, como un terrateniente al que los propietarios más pequeños debían lealtad y servidumbre. Esta concepción fue desafiada por los gobiernos revolucionarios franceses, que instaron a los pueblos oprimidos a alzarse en contra de sus amos y gobernantes. No obstante, fue la opresión francesa bajo Napoleón la que provocó reacciones nacionalistas en España, Rusia y el Tirol y, por último (después de 1807), en Alemania. Ella fue una de las causas del nacionalismo de fines del siglo XIX.

A pesar de todo, no debe exagerarse la fuerza del nacionalismo en la primera mitad del siglo XIX. Hasta 1866, la mayoría de los alemanes e italianos sentía más interés por sus gobernantes y culturas provinciales (bávara, de Hesse, toscana, emiliana) que por el ideal de unidad nacional. Sólo donde había gobiernos extranjeros surgían protestas airadas, principalmente de las clases medias (abogados, profesores y comerciantes).

En Italia contra Austria, en Irlanda contra Inglaterra, en Bélgica contra Holanda, en Grecia contra Turquía, en Polonia contra Rusia y en Noruega contra Suecia. Estas protestas pocas veces afectaban a las masas campesinas, es decir, al grueso de la población europea de la época. Incluso en el Imperio otomano, a pesar del incompetente gobierno turco, cada vez más corrupto y opresivo, y del resentimiento de los cristianos hacia el poder absoluto de los musulmanes, había escasa oposición nacionalista activa, excepto en la región que, durante la década de 1820, se convertiría en el centro de la Grecia moderna.

En el vasto Imperio austríaco, que gobernaba sobre un gran número de nacionalidades, sólo se mostraban inquietos los checos y los húngaros; ambos pueblos, orgullosos de un pasado independiente, buscaban la autonomía dentro del imperio -•’ no la independencia nacional.

Por otra parte, después de la derrota de Napoleón en 1815, las potencias victoriosas se mostraron hostiles a las aspiraciones nacionalistas, las que asociaban, con razón, al liberalismo y veían como una amenaza a la autoridad constituida.

En el Congreso de Viena, las potencias habían adoptado, bajo la influencia de Talleyrand y Metternich, el principio de legitimidad’ como base para volver a trazar el mapa de Europa. Metternich pensaba que cualquier concesión al nacionalismo sería fatal para Austria y las resistió en todos los frentes hasta 1848. En este período, sólo Grecia y Bélgica (1830) lograron la independencia y, en ambos casos, había circunstancias especiales, en particular, la rivalidad de las Grandes Potencias. En otras partes, como Polonia (1831, 1846), Alemania (1848), Italia (1848) y Hungría (1849), debido a desacuerdos internos y a la solidaridad de las potencias conservadoras, los alzamientos nacionalistas fracasaron.

Los polacos, dispersos en tres imperios, siguieron siendo un pueblo sometido hasta 1918-1919. Los húngaros, sin embargo, aprovechando la debilidad austríaca en su guerra con Prusia, se las ingeniaron para obtener el mismo estatus que la población de habla germana según el Ausgleich (compromiso de dualidad austro-húngaro) de 1867.

Enseñar Valores Patrióticos a Nuestros Hijos

Sistema de Gobierno Democratico La Democracia en el Mundo

Sistema de Gobierno Democrático
La Democracia  en el Mundo

En los últimos decenios, la democracia se ha extendido por todo el planeta como resultado de la caída de los regímenes comunistas y totalitarios en diversos países de Europa , América y Asia. Este sistema de gobierno democrático o bien la democracia, es el aquel sistema, que reconoce en que la soberanía del poder reside y está sustentada, en pueblo. Es éste, por medio de elecciones directas o indirectas, quien elige las principales autoridades del país. Asimismo, es el pueblo, quien puede cambiar o ratificar a estas mismas autoridades, en las siguientes elecciones populares.

Europa Occidental y Estados Unidos fueron la cuna de los sistemas democráticos que, aunque inspirados en los mismos principios fundamentales, pueden presentar fórmulas diferentes (monarquías o repúblicas, sistemas parlamentarios o presidencialistas, estructuras unitarias o federales, etc.).

Sistema de Gobierno Democratico La Democracia en el Mundo

La democracia surgió como una respuesta a las desigualdades del liberalismo y reclamó la extensión de la participación en la vida política a todos los individuos.

El sufragio universal masculino, que más tarde se hizo extensivo a las mujeres, se convirtió en su principal estandarte. A medida que la participación política se iba ampliando, se empezó a reclamar la necesidad de la intervención del Estado para mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

La legislación se fue convirtiendo en una vía para compensar las desigualdades sociales y fueron surgiendo las primeras leyes sociales (reducción de la jornada laboral, seguros de enfermedad, vacaciones remuneradas, seguro de desempleo, escolarización gratuita, ayuda a las familias con menos recursos, etc.).

Nació así la llamada democracia social, que implica la intervención estatal y que, por tanto, contradice algunos de los principios básicos del liberalismo clásico.

Estados Unidos fue pionero en la implantación del sufragio universal masculino (al menos para la población blanca) y un buen número de países europeos lo promulgaron a finales del siglo XIX (Francia en 1848, Alemania en 1870, España en 1890, Italia en 1912, Gran Bretaña en 1918).

Pero en muchos casos, el escaso poder de decisión otorgado a los parlamentos (Alemania) o los fraudes electorales (España) no permitían todavía hablar de regímenes realmente democráticos. La conversión de la democracia en la forma más generalizada de gobierno en Europa fue un fenómeno gradual que se desarrolló en diferentes fases y que tuvo la primera gran oleada democratizadora como consecuencia de la Primera Guerra Mundial.

En 1918, el hundimiento de los grandes imperios y la creación de nuevos Estados comportó la caída de algunos de los regímenes más autoritarios de Europa. Se constituyeron nuevas repúblicas, que establecieron regímenes democráticos, mientras algunas viejas monarquías cambiaron de manera drástica sus leyes electorales y sus sistemas de gobierno.

Pero este impulso democrático pronto se vislumbró como perecedero a raíz de la crisis económica y social que se extendió en la década de 1930. Los sistemas autoritarios fueron ganando terreno de nuevo, mientras las democracias se debilitaron.

El restablecimiento de los sistemas democráticos, tras la derrota de las potencias del Eje en 1945, pareció inaugurar una nueva fase democratizadora como la que había tenido lugar tras la Primera Guerra Mundial. Pero el telón de acero y el establecimiento de regímenes comunistas no democráticos en la Europa del Este frustró estas expectativas. Tan sólo se restablecieron regímenes democráticos duraderos en cuatro países: Grecia, Italia, Alemania y Austria. Por su lado, España y Portugal, que no habían participado en la guerra, quedaron bajo regímenes dictatoriales.

Será necesario esperar hasta mediados de la década de los 70 para asistir a la caída de las últimas dictaduras de Europa occidental (Portugal, Grecia y España). El éxito de las transiciones democráticas de estos países del sur de Europa se sintió de manera profunda en América Latina, donde el ejemplo español empezó a tener defensores como una vía factible para acceder a la consecución de la democracia.

La década de los 80 y el inicio de la de los 90 trajeron consigo la desaparición de las dictaduras militares y el restablecimiento de la democracia en muchos países de América del Sur (Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile…) y central (Nicaragua, El Salvador, Guatemala).

Finalmente, la presión a favor de la democratización de los Estados satélites de la URSS, junto a la decadencia del comunismo soviético, impulsaron la última gran oleada democratizadora, entre 1989 y 1992, que ha superado en extensión a la que siguió a la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la falta de tradiciones y costumbres democráticas, los problemas surgidos como consecuencia de los enfrentamientos étnicos y el difícil tránsito a una economía de mercado han comportado que estas nuevas democracias estén inmersas en regímenes políticos inestables y que no hayan conseguido erradicar del todo algunas prácticas autoritarias.

Fuente Consultada: ACTUAL Historia del Mundo Contemporáneo