Biografia de Conde Cagliostro

Biografia de Diego Rivera Artista Muralista Resumen Obra Artistica

Resumen Biografía de Diego Rivera
Artista Muralista Mexicano – Obra Artística –

Diego Rivera (1886-1957), pintor mexicano que realizó murales con temas sociales, considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX.

Nació en Guanajuato y se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la ciudad de México. Con Orozco y Siqueiros constituyó la gran tríada muralista de México.

Nació en Guanajato el 8 de diciembre de 1886, hijo de María del Pilar Barrientos y Diego Rivera.

Su abuelo paterno fue un general y comerciante español liberal que, al final de su vida, cuando tenía 72 años, se unió a la causa patriótica mexicana de Benito Juárez.

Su abuelo materno, Juan

El padre fue maestro e inspector de escuelas rurales y, en Guanajato, antes de trasladarse a la capital de la república, había sido consejero municipal.

Diego nació juntamente con un hermano gemelo, Carlos, que falleció a los dos años.

Diego Rivera mostró siempre una marcada simpatía por su padre y su conducta humanista, pero, a su madre la criticaba por sus prejuicios sociales.

Estudió en la Academia de San Carlos, y perfeccionó sus estudios en España, Francia e Italia (1907).

Recogió la tradición india y la negra, y enarboló el mural como estandarte de su ideario político.

De estilo vigoroso y original, sintetizó distintos movimientos culturales, haciendo de su obra un vehículo de propaganda.

Con el resultado económico de una exposición de pintura al pastel, que le organizó el Dr. Atl, y una beca del gobernador de Veracruz, se fue a España en febrero de 1906.

El Dr. Atl le dio también una carta de recomendación para el profesor de la Escuela de San Fernando, Eduardo Chicharro, en cuyo taller Rivera fue compañero de Ceferino Palencia, pintor e historiador de arte, y de Margarita Nelken, crítica de arte, que muchos años más tarde debieron exiliarse en México.

Se dice que Rivera siempre fantaseaba cuando hablaba de su época de Madrid.

La verdad y la mentira se mezclaban en la narración de sus aventuras madrileñas. De una de ellas, con un dama de la sociedad, le nació una hija que fue bailarina y que falleció «prematuramente, en plena gloria».

Ésta, cuyo nombre no se conoce, sabiendo que era hija suya, le visitó en México cuando es tuvo contratada por un teatro de esa ciudad.

diego rivera artista mexicano

A mediados de 1909 viajó a pie por Bélgica, dibujando y pintando. Embarcó hacia Londres, y le impresionó la miseria de la población obrera una miseria que se venía prolongando des de los tiempos de Gavarní y Doré, sirviendo sobre todo a los dibujantes para testificarla en muy curiosas estampas.

Rivera siempre conservó la ilusión de pintar un largo mural con las escenas que presenciaba en las calles, en los puentes y en los muelles de Londres, capital de la mayor potencia de Europa.

En el verano de 1910, regresó a París.

Había expuesto ya en el Salón de Artistas Independientes y en el oficial. Continuaba gozando de la beca del Estado de Veracruz. Trabaja algún tiempo en Bretaña. Vuelve a París  y decide embarcar de regreso a México por España, recogiendo parte de la obra que expuso en Madrid.

El 20 de noviembre de 1910, el mismo día que estalla la revolución en Puebla, inaugura una exposición de su pintura en la Escuela de San Carlos con las obras pintadas en España y Francia.

Se complicó al llegar, en un alijo de explosivos que se guardaba en San Carlos, pero la policía, que obtuvo una confidencia sobre ese depósito, pudo confiscarlo.

Se quedó en México, trabajando en la organización revolucionaria clandestina de la ciudad, mientras otros compañeros y amigos se dirigían al interior.

En junio de 1911 fue librada una orden de detención e inmediato fusilamiento contra él. Pudo esconderse, escapar hacia la Habana (Cuba).

Es importante destacar que la etapa de París es de formación, el arte que produce es el resultado de experiencias muy sutiles acordes con las preocupaciones estéticas europeas del momento.

Allí vive el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el rayonismo. Allí convive en Montparnasse con Picasso, Bracque, Modigliani, Gris, Jacob. Ehrenburg, Apollinaire.

Pero Rivera busca otra cosa y ya en París escandaliza con sus búsquedas: incapaz de limitarse a los grises introduce los colores vivos recordando los de la artesanía popular mexicana.

Desea para su arte algo definitivo, que no sea exclusivamente ensayo, ni búsqueda estética o de procedimientos. «Cuando nuestras raíces penetran suficientemente en la tierra y nuestro lenguaje de tan nacional y tan particular, tan enraizado y tan sensible a la voz colectiva popular, se vuelve humano, en ese momento, sin que nosotros lo busquemos, querámoslo o no, se transforma en universal».

Es su pensamiento; por él vuelve a su pueblo.

En México encontró el camino. Su arte se desbordó en gigantescos frescos –se dice que pintó cerca de cuatro mil metros cuadrados de pared– en poderosas figuras; un río de leyendas pintadas que no le fueron inspiradas por la realidad sino por sus amores y sus odios, frescos que nadie puede olvidar después de verlos, frescos gigantescos, multitudinarios, directos, con símbolos, alusiones, rostros, leyendas escritas, en los que confluyen las civilizaciones mexicanas y la de Cortés y los suyos, los lujos del Virreinato, los trabajos bucólicos de los indígenas, la independencia y la revolución, las luchas obreras, las conquistas científicas, los magnates norteamericanos y los dictadores del mundo.

Fundador en su país del Partido Comunista, visitó Rusia en 1927-1928 y presionó a su Gobierno para que concediera asilo político a Trotsky (1936), lo que le valió la expulsión del partido.

De 1930 a 1934 vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes (San Francisco), del Instituto de Bellas Artes (Detroit) y del Rockefeller Center (Nueva York), destruido luego por tener un retrato de Lenin.

FRIDA KAHLO

Frida Khalo, con quien se casa en 1930

En 1929 fue expulsado del Partido Comunista. Ingresó al trotskismo.

Pasados unos diez años vuelve a militar en el Partido Comunista mexicano y en 1955 vuelve a la Unión Soviética para hacerse operar por médicos soviéticos.

La primera vez era un hombre de edad media, tenía 41 años, optimista y revolucionario. En su segundo viaje, invitado por la Asociación de Pintores de Moscú, tenía 69 años e iba muy enfermo, tenía cáncer.

Viajó acompañado de su esposa, Emma Hurtado, por la Unión Soviética, Alemania oriental, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria. P

intó bastantes óleos e hizo dibujos. De este viaje es el cuadro «Desfile del 7 de noviembre en Moscú«.

Un óleo extraño que representa una multitud desfilando con miles, de banderas rojas, amarillas, celestes, etc., y un globo gigantescco que lleva impresa la palabra paz en ruso, francés, inglés, alemán y castellano.

Al fondo se ven las torres del Kremlin.

Fue operado y regresó a México muy optimista con respecto a su salud.

El día de su llegada, el 4 de abril de 1956, le esperaba un numeroso núcleo de amigos, de intelectuales y artistas.

Daba por curado su cáncer, ya los periodistas les explicó cómo se habían comportado los médicos soviéticos y le habían acompañado sus camaradas pintores, los viejos amigos y las autoridades.

Volvía muy contento de la Unión Soviética. Se siente optimista, hace proyectos de trabajo y afirma: «Volveré a Moscú».

A su regreso le tributaron un gran homenaje popular, en el que estuvieron amigos suyos de muchos años, poetas, músicos, compañeros en esos años revolucionarios, jóvenes pintores que trabajaron con él, discípulos de Frida Kahlo, etc.

La enfermedad y los dolores que le producían iban consumiéndolo.

Falleció el 24 de noviembre de 1957. Tardaron cinco horas en embalsamarlo. Lo velaron en el Palacio de Bellas Artes. Se puede afirmar que el pueblo de México veló sus restos. Poco antes había dictado su testamento dejando al pueblo todo cuanto ganó con su arte. La casa de Coyoacán

En México decoró la Secretaría de Educación, la Escuela Nacional de Agricultura (Chapingo), el Palacio de Cortés (Cuernavaca), el Palacio Nacional y el de las Bellas Artes (México D. R). Entre sus pinturas de caballete figuran: La fragua (1908), Vendedora de pinole (1936), Bailarína en reposo (1939) y Retrato de Lola (1955).

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CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1886: El 8 de diciembre nace en Guanajato Diego Rivera, hijo de María del Pilar Barrientes y de Diego Rivera.

1896: Ingresa para estudiar pintura en la Escuela de San Carlos de México.

1898: Nace David Alfaro Siqueiros.

1899: Nace Rufino Tamayo.

1906: Diego Rivera viaja a España en el mes de febrero de este año provisto de una beca concedida por el gobernador de Veracruz y con el dinero ganado en su última exposición de pintura.

1907: Viaje a París. En los tres años siguientes viaja por diversas ciudades belgas y por Londres.

1910: Vuelve a España y regresa a México. Inaugura una exposición de pintura en la Escuela de San Carlos, en México, el mismo día en que estalla la revolución mexicana en Puebla. El doctor Atl consigue paredes en la Escuela Preparatoria para hacer murales. En su equipo estaba J. E. Orozco.

1911: Embarca para Francia. Se casa con Angelina Beloff.

1912: Se adhiere al cubismo analítico.

1913: Fallece José Guadalupe Posada, que había nacido en 1883

1914: Pinta su gran cuadro «Fusilero marino». Viaja a Mallorca con su esposa y con el escultor Lipchtiz. Se queda en Madrid hasta agosto de 1915.

1917: Conoce a la escultora rusa Marevna, de la que tiene una hija. Discusiones en el taller de Modigliani en París, con Leger, con Ehrenburg, con Volochin, etc., sobre el porvenir del arte. Se adhiere entusiasta a la revolución que estalla en Rusia y de la que se tiene noticia en París el 16 de marzo.

1920: Viaja por Italia.

1921: Regresa a México adonde llega en julio, pasando antes por París. Comienza su primer mural en la Escuela Preparatoria donde ejecuta «La Creación».

1925: En la Exposición Panamericana de los Ángeles premian su cuadro «La fiesta de las flores».

1927: Viaja a la Unión Soviética.

1929: Es expulsado del P. Comunista.

1930: Divorciado de Lupe Marín contrae matrimonio con Frida Kahlo. Se adhiere al trotskismo.

1934: Agentes nazis atentan contra su mujer Frida Kahlo.

1935: Finaliza sus murales del Palacio Nacional de México en donde historia la revolución de su país.

1938: Firma con André Bretón el «Manifiesto en pro de un arte revolucionario e independiente».

1940: El 21 de agosto asesinan a León Trotski, que había sido amigo» y huésped de Rivera.

1944: Firma contrato para continuar los murales del Palacio Nacional.

1948: Finaliza su mural del Hotel Prado «Sueño dominical en la Alameda central de 1a Ciudad de México», que es tapado pe la frase «Dios no existe» puesta ostentósa mente en el pliego que sostiene Ramírez.

1949: Se adhiere al Congreso de la Paz de Pa rís. Fallece J. Clemente Orozco, el gra; pintor muy amigo de Rivera.

1952: Asiste al Congreso de la Paz en Viena.

1955: Vuelve a la Unión Soviética, donde es ope rado de una grave dolencia. Viaja acom pañado de su cuarta esposa Emma Hur tado, con la que se había casado hacía poco. Visita diversos países socialistas.

1956: Regresa a México donde se le tributa un gran homenaje.

1957: Fallece el 24 de noviembre.

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ALGUNAS OBRAS ARTÍTICAS DE DIEGO RIVERA

Fuente Consultada:
Los Hombres De La Historia – Diego Rivera – Fasc. Nº 86 – Editorial Centro Editor de America Latina

 

Biografia de Maeterlinck Mauricio Obra Literaria Las Abejas

OBRA LITERARIA DE MAETERLINCK MAURICIO

Maeterlinck Mauricio (1862-1949), autor belga, nació en Gante, el 29 de agosto de 1862, y estudió leyes en la universidad de esta ciudad. Conocido fundamentalmente por sus obras de teatro, por las que recibió el Premio Nobel en 1911. Se dedicó a la docencia en EE.UU. Regresó a Europa después de la segunda guerra mundial y murió el 6 de mayo de 1949, en la localidad francesa de Niza.

Mauricio Maeterlinck, el gran escritor belga, ofreció hace tres cuartos de siglo, en 1901, un trabajo que presentaba una curiosa mezcla de nociones prácticas y literatura del mejor cuño: «La vida de las abejas». «No tengo la intención de escribir un tratado de apicultura», declaró su autor. «Todos los países civilizados los poseen excelentes y es inútil rehacerlos».

Más adelante, señaló: «Tampoco se trata de una monografía científica .. ., ni de una colección de estudios nuevos. No diré casi nada que no conozcan todos los que han observado un poco a las abejas». Y, algunos párrafos después, concretaba su pensamiento del siguiente modo: «Quiero hablar, simplemente, de las blondas avecillas de Ronsard, como se habla, a los que no lo conocen, de un objeto amado».

Este maravilloso estudio de Maeterlinck comprende siete extensos y documentados capítulos, cuyas denominaciones indican, de por sí, la excelente programación de la obra: «En el umbral de la colmena», «El enjambre», «La fundación de la colmena», «Las reinas jóvenes ‘, «El vuelo nupcial», «La matanza de los zánganos» y «El progreso de la especie».

Este valiosísimo material va seguido por una amplia bibliografía, con citas de libros que, en algunos casos, como en el de Aristóteles, Virgilio y otros, se remontan a la Antigüedad, junto con modernos estudios, monografías y manuales prácticos. El autor de «La vida de las abejas» Mauricio Maeterlinck, falleció en Niza, casi nonagenario, en 1949. Es considerado uno de los mayores poetas y dramaturgos de su tiempo.

La antigua y pintoresca ciudad de Gante, en Bélgica, donde nació el 29 de agosto de 1862, alimentó, seguramente, sus posteriores sueños de alcanzar la perfección espiritual a través de un éxtasis religioso, de un misticismo que pudiere elevar su alma hasta límites inimaginables. Premio Nobel de Literatura, en 1911, se vinculó desde joven a la escuela simbolista, cuyos postulados poéticos compartió. Surgieron así, en 1889, sus primeros volúmenes de versos y, ese mismo año, un drama rimado, «La princesa Maleine», que luego prosificó y fue representado, en París, con gran éxito. El diario «Le Figaro» calificó a su autor como «el Shakespeare belga«.

Misteriormente, Maeterlinck dio a conocer «La intrusa» -donde aparece, magnificada, la presencia de la muerte- y «Los ciegos» (creaciones, ambas, de 1890). Siguieron, entre otras, «Pélleas et Mélisande» (1892), a la que pondría música Debussy; «El tesoro de los humildes» (1896) y la fantasía en cinco actos «El pájaro azul», cuyo despliegue imaginativo resulta, todavía ahora, sorprendente.

Mención aparte merecen otros dos ensayos sobre temas de la naturaleza que integran, junto a «La vida de las abejas», un tríptico sin igual. Son ellos: «La vida de los termes«, donde describe las costumbres de estos insectos que corroen la madera, y «La inteligencia de las flores«, escritos, junto con la primera obra, entre los años 1901 y 1907. Caso singular, donde el estro poético y la erudición lograron combinarse sabiamente.

La sagaz observación de la naturaleza permitió a este singular escritor belga que no se caracterizaba, precisamente, por su optimismo, llegar a una especie de negación de lamuerte, teniendo en cuenta el misterioso principio que alienta en la energía universal.

Atento lector de Novalis, su posición simbolista estuvo en cierto modo coparticipada por un aliento romántico en el cual el sentido vital aparece como la más grande e inmarcesible de las metáforas.

Una especie de gran respeto ante el misterio de lo vivo, como fenómeno que excede todos los encasillamientos y las previsiones, proyecto abierto que se nutre a sí mismo para seguir adelante, fluye de sus páginas. Sin encerrarlo en ninguna de las confesiones, es la refirmación del espíritu el mensaje que contiene su notable construcción estilística.

Fuente Consultada: Fasc. N° 32 de la Enciclopedia Ciencia Joven Edit. Cuántica – Los Estilos Griegos –

Biografía de Ramón Llull Obra del Teólogo, Filósofo Hermético

VIDA Y OBRA DE RAMÓN LLULL

Teólogo, poeta, místico filósofo y maestro hermético catalán. Ramón Llull, o Raimundo Lulio, conocido como el «Doctor iluminado», titulo concedido por la Iglesia católica, fue una de las figuras más singulares del medievo hispánico. Fue un sublime aventurero del espíritu y, en el ápice de todo ello, hombre de Dios, mallorquín.

Nació en la ciudad de Mallorca, entre 1232 y 1233, miembro de una de las familias más notables, ya que su padre había acompañado al rey Jaime I en la conquista de la isla, dispuso desde joven de una fortuna que no se recató en dilapidar. La infancia y primera juventud del que había de ser llamado el Doctor Iluminado, transcurrieron en un mundo efervescente y en trance de parir la fórmula de convivencia asequible para cristianos, moros y judíos, la cifra misma de la españolidad. Allí se contagió Ramón — y para siempre — de su afán de universalidad. La unión en Cristo, como ideal de catolicidad, supondría proclamar la evidencia de que una razón de amor, idéntica en todos los hombres, había de conducir, inevitablemente, a una misma fe.

Recibió una educación cortesana y caballeresca, convirtiéndose muy pronto en preceptor y amigo del príncipe heredero. Cuando éste llegó al trono, con el nombre de Jaime II, lo nombró senescal de la corte, cargo que aumentó no sólo su ya considerable fortuna, sino también la posibilidad de entregarse a una vida regalada.

ramon lull teologo

Fue, primero, poeta en la corte y seductor de mujeres. Ambos menesteres eran cortos para su ansia. La vida que llamaba a su puerta estaba más allá. La leyenda cuenta su conversión a Dios a través de un hecho melodramático persiguiendo a la espléndida genovesa Ambrosia de Castello hasta el interior de un templo, hubo de retroceder espantado ante la visión del pecho corroído por un cáncer, aconsejándole al mismo tiempo que pusiera su ardor en conseguir objetivos de índole más espiritual.

Tras una profunda crisis interior en la que se dice que tuvo varias visiones de tipo místico, abandonó su antigua vida y emprendió la peregrinación a Compostela. A su regreso a Mallorca se retiró a un convento para dedicarse durante algún tiempo a la vida contemplativa. Es posible que fuera por entonces cuando concibió su obra Ars Magna. Amigo desde siempre de los libros, estudió con ahínco el árabe y los filósofos árabes, especialmente Averroes, con el propósito de atacar sus principios.

Mas tarde Ramón deja a su mujer, Blanca Picany y también deja a sus hijos. Entra, como terciario, en la Orden franciscana, y se retira al monte de Randa. Randa es un desnudo levantamiento frente al mar, una serena elevación de la tierra ubérrima, frente al mar eterno, para procurar la eternidad del alma. Por espacio de siete años, Ramón devora exaltadamente la Verdad y en esa tensión increíble fragua para siempre la paz de su espíritu.

Al final de ellos, conoce ya su misión, y este hombre desmedido mide con perfección los pasos sucesivos que ha de dar para lograr la unidad de todo el género humano en el Dios-Amor. Se dirigió a Montpellier, donde a la sazón había instalado su corte Jaime II, con el fin de obtener licencia y subsidios para establecer una Escuela de lenguas; el iluminado genial supo, quizá antes que ningún otro, que el alma se vincula, antes que nada, a una lengua. De esta época data el maravilloso Libro de la contemplación : todo cuanto Dios ha hecho es digno de ser mirado; pero todo ha sido hecho para descansar en su Creador. Obtenida la real licencia, regresa a Mallorca y en un alarde de energía y tesón, ordena, erige e impulsa la Escuela de Miramar.

A esta etapa sigue otra en la que peregrinación y meditación se embeben y se impulsan con fecundidad prodigiosa. A ella pertenece la gestación del Libro de Evast y Blanquerna, con sus dos apéndices. Visita Santiago, Roma, Barcelona, nuevamente Montpellier. Llega hasta Catay y regresa a la Península por el Norte de África.

A partir de 1287, su actividad no conoce descanso: sus libros no son sino nuevas acciones; sus hechos, nuevas  ideas de pensamiento, dolor y amor. Uno tras otro, surgen aquéllos como llamaradas ardientes para enseñar a los infieles el arte de conocer a Dios, para demostrar la unidad en El de todos los principios y postulados de las ciencias, para sistematizar en orden divino todo el saber de los hombres, para exigir la ayuda de rey y Pontífice a una cruzada que es, en su mente, la más sublime de las utopías.

lull ramon

Ramón Llull escribe asesorado por la luz, el fuego y la gracia. Pintura de José María Sert. — Doctor de la Luz y de la Gracia fue y es  llamado el mallorquín Llull, pues que en todas sus obras, tanto las que vivió como las que escribió, predominan la claridad y el amor. La claridad que penetra como un suavísimo estilete en el alma y el amor que se apodera de los corazones sin aprisionarlos ni encarcelarlos. El gran pintor catalán José María Sert, siempre abañador de grandezas, como Miguel Ángel, ha sabido dar a la visión Miaña una ampliación que concuerda, por esta vez, con el tamaño de la realidad.

No hay duda de que en la azarosa vida de Ramón Llull hubo un afán muy especial por encontrar el sacrificio personal, como si éste constituyera el elemento imprescindible para lograr su propia transmutación. No de otra manera se debe entender su deseo de regresar a una tierra tan hostil como era el África musulmana, en la que ya había conocido graves tropiezos. Vuelve, pues, a visitar repetidamente esos países y en el tercero de tales viajes llega a Túnez. Allí, en Bujía, se pone a predicar a las multitudes, que se sienten irritadas con su palabra. El final de esta actuación no pudo ser más dramático, al ser lapidado por la masa enfebrecida. Su deseo de martirio se ve, de este modo, cumplido. Unos mercaderes cristianos lo recogieron y lo trasladaron a Mallorca.

Murió el 29 de Junio de 1315, casi a la vista de su tierra natal.  Así, a su muerte, se constituyeron en París y Montpellier, primero, y después en Valencia, grupos de seguidores que aplicaron sus teorías en el campo de la enseñanza universitaria. Esta influencia muy notable del maestro mallorquín siguió mostrándose muy intensa durante todo el s. XIV, en el que se le atribuyeron un sinnúmero de tratados de todo tipo, desde  filosóficos hasta mágicos y, sobre todo, alquímicos. Las cosas llegaron hasta el punto que la universidad de París prohibió que se siguieran divulgando las teorías teológicas de Llull.

instrumentos de alquimia de lull ramon

Instrumentos de alquimia utilzados por Ramón Lull

Explica Mariano José Vázquez Alonso, en su libro «Enciclopedia del Esoterismo«:

«Según Llull, Dios creó de la nada una sustancia, el argentum vivum, la plata viva o mercurio, de la cual surgieron todas las demás cosas. Con la parte más delicada de esa sustancia formó los cuerpos de los ángeles, y con la más densa, las esferas celestes; los cuerpos terrestres quedaron formados con la parte más tosca y burda. Pero, muy posiblemente, lo más importante de los escritos alquímicos se refiera a la preparación de las llamadas Quintaesencias, es decir, unas quintas sustancias que resumen en sí a los otros cuatro elementos.

De ellas, la más significativa sería el alcohol. Pero además de gran maestro hermético, Llull fue un notable filósofo y teólogo, como ya queda dicho. Sus obras Ars demostrativa, Ars generalis ultima y Ars brevis constituyen una buena prueba de su saber filosófico y lógico. Para él la filosofía debe estar subordinada a la teología; y los errores de la primera se deben a la ignorancia de las verdades de la fe, a cuya luz se interpreta todo el saber de este mundo.

Llull considera que si el saber fuese presentado de modo unitario, con caracteres de rigurosa evidencia y en estrecha relación con los contenidos de la fe, convencería a todo el mundo, incluso a los infieles. Por lo demás, el universo se presenta como el espejo de lo divino, como «un libro en el cual se aprende a conocer a Dios». La salida de todo el proceso del conocimiento es la mística: la unión con Dios en la contemplación.«

Fuentes Consultadas:
Enciclopedia del Esoterismo de Mariano José Vázquez Alonso
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humnaidad – Ramón Lull – Ediciones Cadyc

Biografia de María Walewska El Amor de Napoleon

Biografia de María Walewska
Amor de Napoleón Bonaparte

María Walewska: Napoleón Bonaparte subordinó casi enteramente su vida a las necesidades y ambiciones de su carrera militar y política, al punto que sus experiencias matrimoniales fueron condicionadas por razones de Estado.

Eso no impidió que durante una de sus campañas conociera a María Walewska, noble polaca que lo amó sinceramente y lo acompañó aun en sus horas de infortunio.

El padre sostiene al pequeño Alejandro mientras este salta alegremente sobre sus rodillas.

-¿Qué quieres ser cuando crezcas?
-¡Napoleón! -contesta el niño, categóricamente.
El hombre sonríe y mira a la mujer, que, conmovida, se inclina y abraza a ambos, los dos grandes amores de su vida.

Por ese hombre, a quien no ve desde hace cuatro años, dejó a su marido, a su familia y a su patria. Ahora ha pedido autorización para acompañarlo en su destierro en la isla, junto con el hijo de ambos.

Juntos afrontarán con entereza lo que el futuro les depare: a ella una separación que será definitiva, y la muerte tres años después, en 1817; a él le espera Waterloo.

LA BELLA DURMIENTE
Los Laczinski eran una familia polaca cuyo linaje se remontaba al Medioevo, pero que a principios del siglo XIX se hallaba en decadencia. El padre había muerto joven y la madre había debido ingeniárselas para mantener a sus seis hijos.

En 1804, a los 15 años, María Laczinska dejó el pensionado donde le habían enseñado un poco de francés, de música y de baile.

Era de pequeña talla, delgada, rubia, bellísima, y dos inmensos ojos azules aclaraban su rostro, de dulce expresión. Por su índole tímida, dócil, romántica y muy devota, bien podía haber ingresado en un convento, según era su deseo.

Pero su madre velaba por los intereses familiares y prefirió que su hija fuese la esposa terrenal del señor de la región, el conde Anastasio Colonna Walewski -ya de 70 años-, que se había dignado honrar con su apellido a la bella aspirante a monja.

Y aunque María insistió en consagrarse a Dios, su madre le representó las necesidades familiares y la joven se resignó a satisfacer los requerimientos maternos.

En los años que siguieron a la boda pocas novedades alteraron la rutina del castillo de Wale-wice -pues desde la partición de Polonia los Walewski, ardientes nacionalistas, no hacían casi vida social—, donde María llevaba una vida austera.

Las cosas cambiaron, sin embargo, en enero de 1807. El conde regresó luego a Varso-via, donde reabrió su palacio, porque se acercaba Napoleón, vencedor de los rapaces prusianos y de los opresores rusos.

El Emperador había reavivado en los pechos polacos la llama de la esperanza en la reunificación de la patria desmembrada. María, patriota como el que más, idolatraba, pues, a B-naparte y, mientras los franceses desfilaban por Varsovia entre las aclamaciones de la multitud, ella se asomó a un balcón y arrojó flores al paso del héroe.

Este levantó los ojos hacia la beldad, sonrió y quitándose el gorro de marta cebellina lo agitó largamente para saludarla.

Por la noche, en la gran recepción ofrecida por el príncipe Poniatowski, la condesa fue presentada al Emperador, que fijó en ella su mirada de águila.

EL HONOR DE LA MUJER
A la mañana siguiente recibió una esquela de puño y letra de Napoleón: «No he visto más que a usted; no he admirado más que a usted; no deseo más que a usted. Una respuesta sin demora para calmar el impaciente ardor de N.»

La nota fue a parar al fuego. ¿Por quién la tomaba ese hombre que hasta ayer era su ídolo y que ella ahora despreciaba?

Entonces vino otra esquela y otra, y luego acudieron emisarios de la más alta alcurnia: Duroc, gran chambelán del Emperador, Talleyrand, Maret, Savary .. . Todos con el mismo mensaje: Napoleón accede a pensar en el futuro de Polonia, pero con una condición sine qua non: María.

Esta, indignada, se negó a recibir a nadie y solo consintió en escuchar a Poniatowski, que le entregó una carta lacrada y con varias firmas. María la abre y no puede dar crédito a sus ojos:

El propio Gobierno Provisional de Polonia le solicitaba unánimemente, con los eufemismos estrictamente necesarios para no ser demasiado grosero, que complaciera a Napoleón. Todas las miradas lijas en ella le dicen lo mismo..

Por su parte, Napoleón creía vérselas con otra mujer que pretendía vender caros sus favores. Por eso lo sorprendió que en la primera entrevista María estallase en interminables sollozos.

Él le hizo entonces algunas preguntas sobre su vida y le habló luego de sí mismo, de su soledad, de su amor. Pudo así arrancarle finalmente la promesa de otra cita para la noche siguiente.

Ella volvió a verlo pero siguió negándose a acatar los deseos del hombre más poderoso de Europa. Ante su obstinación él montó en cólera: ¡Qué le importaba a él Polonia! ¡No valía ni una gota de sangre francesa! María podía irse, y disponerse a seguir bajo la férula prusiana.

Era demasiado para la joven, que cayó desmayada. Napoleón la alzó para colocarla sobre un sofá y, presa de una pasión desenfrenada, la hizo suya.

Cuando ella volvió en sí y comprendió lo ocurrido, el horror la embargó. El Emperador, de rodillas, le pidió perdón como un chico, besándole la orla del vestido.

María se recluyó en su casa, a la espera de que Napoleón cumpliera lo prometido para Polonia.

Pero él, lejos de eso, estrechó el cerco sobre la mujer hasta lograr finalmente entrar en su casa disfrazado.

Sacando partido del estupor de ella, le tomó una mano y la puso sobre su corazón mientras le preguntaba:
-¿Aún me guardas rencor?

Ella quedó desarmada y él aprovechó la situación para visitarla todos los días -el conde estaba de viaje-. Napoleón le hizo infinidad de promesas y hasta logró convencerla de que volviese a hacer vida social.

Cuando ella accedió a presentarse, comprobó con sorpresa que todos –franceses y polacos-la trataban con la reverencia debida a una reina.

EN LA CALDERA DEL DIABLO
Después de la victoria de Friedland, Napoleón le pidió que lo acompañase a París. María se negó, porque el tratado de Tilsit (julio de 1807) no garantizaba las aspiraciones polacas y el Emperador, por lo tanto, no había cumplido su promesa. El se enfureció y gritó pero acabó suplicándole que lo amara.

Solo entonces ella se enamoró de él, furiosa e incondicionalmente, para siempre. Se presentó ante su marido y de rodillas le confesó humildemente su culpas poniendo su vida en las manos del anciano. El conde Walewski supo comprender -«¡Te desposé tan joven!»-, pero no pudo perdonarla. Devolvió a María su libertad, pero no quiso verla más, aunque permitió que ella besara su mano.

Desde entonces Napoleón tuvo en María a la más dulce, ardiente, abnegada, modesta y desinteresada de las amantes.

La emperatriz Josefina se esforzó maquiavélicamente -pero en vano- por desmerecer la imagen de la bella mujer impecable que no pedía nada y amaba rectamente en Napoleón al hombre. Josefina se preocupó seriamente cuando se enteró de que María esperaba un hijo.

Llegó a aceptar la idea de Napoleón de hacer pasar por suya a la criatura que iba a nacer. Pero María no aceptó la treta y Napoleón se divorció de Josefina, decidido a casarse con María.

Pero esta iba a resultar una emperatriz demasiado incorruptible, ajuicio de Fouché, el astuto jefe de la Policía, que se arriesgó a tenderle una trampa al propio Napoleón. Haciéndole creer que el Consejo Imperial ratificaría su matrimonio con María, lo incitó a dejar la decisión en manos de ese cuerpo.

Sin embargo, para sorpresa del Emperador, el Consejo se pronunció por un matrimonio con la princesa María Luisa de Parma.

Napoleón quedaba así prisionero de la «razón de Estado», y María Waleska debía volver a Polonia con su hijo «al menos por un tiempo», para no deslucir la boda con la austríaca.

Una madrugada de febrero de 1810 el Emperador veía alejarse el coche que llevaba a María y a su hijo, mientras trataba de convencerse a sí mismo de que la separación sería breve. Volviéndose hacia su fiel Duroc le dice:
-Allá va la única mujer- que me ha amado.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Simonetta Vespucci Bella Mujer Florentina

Biografía de Simonetta Vespucci
Bella Mujer del Renacimiento

Biografía de Simonetta Vespucci
«La bella Simonetta» fue una adolescente que deslumbró con su encanto a la Florencia renacentista de los Médicis. Pocas veces un rostro cautivó y sirvió de inspiración a tantos y tan notables personajes: Lorenzo de Médicis, gobernante, poeta y hombre de fabulosa fortuna; Sandro Botticelli, extraordinario pintor, y Angelo Poliziano, literato y erudito, figuraron entre sus admiradores.

Una curiosa montaña de objetos diversos se acumulaba en la plaza de la Signoria, en Florencia, una tarde del año 1497.

Pelucas de seda blanca o amarilla, laúdes, filtros mágicos, cancioneros y cualquier otra cosa que ajuicio del severo monje Savonarola, dueño de la ciudad por aquellos tiempos, apartara a los hombres de la república de Cristo que él pretendía instaurar.

Entre los candidatos al fuego figuraban los cuadros de tema pagano de Alessandro Filipepi (llamado Sandro Botticelli, es decir, Sandro el del Tonelero, que era el oficio de su padre), pintor y amigo de los destronados Médicis.

En las telas y tablas aparecía una y otra vez, en diversas poses y atavíos la figura de una mujer «de frente fieramente humilde (…) gesto reposado, incierto», como la evocan los versos dePoliziano.

En poco tiempo las llamas consumieron despreocupadamente la pira. Botticelli vivió trece años más y pintó aún muchas obras maestras … sobre temas exclusivamente religiosos.

Sin embargo, algunos de sus primeros cuadros pudieron escapar a la requisición mística de Savonarola y atestiguan hoy que las palabras de Polizianoestaban bien fundadas.

En la corte de los Medicis los rasgos de Simonetta fueron tomados como paradigma por muchos creadores: los poetas Poliziano y Pulci, los pintores Fiero di Cósimo, Ghirlandaio y, muy especialmente, Botticelli, en cuyas obras la figura de la joven impregna todo lo que se relaciona con la feminidad, hasta el punto de hallarse presente aun en los retratos de otras mujeres.

El más conocido de estos cuadros, El nacimiento de Venus, es un homenaje a Simonetta en más de un sentido, porque, además de ocupar su imagen el centro de la pintura, el tema recuerda el nacimiento de la joven, que vio la luz en Portovenere (Puerto Venus), sobre la costa ligur, en 1453.

En esa población de iglesias y murallas suspendidas entre los acantilados y el mar, tenía su villa la familiaCattanei, de activos comerciantes genoveses, y allí y en Genova transcurrieron los primeros años de Simonetta.

Adolescente, acompañó a su madre en visitas a los mercaderes que tenían relaciones con los Cattanei, corresponsales que se encontraban diseminados por toda Italia y entre los que se contaban, en Florencia, los Medicis y su círculo.

A este círculo pertenecía Marco Vespucci, que tomó a Simonetta por esposa y en 1469 se instaló en una casa del barrio florentino de Borgo Ognissanti. Ambos tenían dieciséis años al casarse.

Del otro lado del Arno, el río que atraviesa Florencia, se extendía el popular barrio de Porta San Frediano, morada de obreros y artesanos, categoría esta última en la que se incluían orgullosamente los pintores.

Allí vivía Botticelli que, por entonces, tenía veinticuatro años y recibía en el convento del Carmen, en el mismo San Frediano, las enseñanzas del fraile Filippo Lippi.

En ese año de 1469 llegaron al poder los hermanos Lorenzo y Giuliano Mediéis, que contaban apenas veintiuno y diecisiete años, respectivamente. Un desliz de Lippi y una de las monjas -padres del pintor Filippino Lippi— decidió al maestro a alejarse de Florencia por razones de seguridad. Sandro ingresó inmediatamente en el servicio de los nuevos gobernantes.

LORENZO EL MAGNÍFICO

Los flamantes dueños de la ciudad eran descendientes de una familia de farmacéuticos que todavía conservaba en sus blasones la imagen de cinco pildoritas medicinales que la heráldica no ha permitido identificar.

La familia Mediéis se había dedicado a los negocios y logró paulatinamente el control de las minas de alumbre, la producción de lana, el comercio de seda, la banca y la usura. Cosme de Médicis tomó las riendas de Florencia y casó a su hijo Pietro con la noble Lucrezia Tornabuoni, de elevada prosapia.

Mujer de gran cultura y buena poetisa, Lucrezia fue la madre de Lorenzo y de Giuliano, y supo ser también guía y amiga de sus hijos.

Ambos hermanos recibieron con alegría a la delicada genovesa. Su personalidad amable y recatada fue haciéndose imprescindible en los banquetes de la corte, que se realizaban en los viejos palacios familiares de Via Larga o Cafagiulo, donde la tradición de prudencia mercantil imponía aun una arquitectura sobria, o en las flamantes villas de Fiésole y Careggi.

En esas ocasiones un menú sencillo podía componerse de «capón y vaca con almendras, azúcar y otras buenas especias; vienen en seguida las carnes asadas: pollos, faisanes, perdices, liebres; luego tortas y leche cuajada con azúcar, y por último frutas. Después (…) empiezan a beber de nuevo, se sirven (…) dulces y otra vez se bebe».

Una diversión que apasionaba a los florentinos era la celebración de torneos, que habían perdido la rudeza militar que tenían en el Medioevo, para convertirse en verdaderas exhibiciones de plumas, soberbios caballos y armas lujosamente adornadas.

El 27 de enero de 1475 se efectuó uno de estos torneos en la plaza Santa Croce. con motivo de una fiesta popular. Allí concurrió Giuliano con un estandarte pintado por Botticelli, en el que la silueta inconfundible de Simonetta estaba caracterizada como Minerva.

De la justa salió triunfador el mismo Giuliano, a quien cupo el honor de recibir la corona de laureles de manos de la propia deidad.

Este episodio fue cantado por Poliziano, que cuanto más despecho suscitaba en la esposa de Lorenzo, la orgullosa Clarice Orsini, más talento ponía en sus elogios a la inofensiva Simonetta

Aunque ambos hermanos se declaraban por igual adoradores de Minerva, parece ser que los avances prácticos estuvieron a cargo de Giuliano, y los sucesos del torneo podrían confirmar el buen éxito de su veneración.

De todos modos, la historia se muestra remisa a confirmar categóricamente estos detalles, e inclusive si es cierta la teoría que supone que La Primavera, el cuadro de Botticelli donde están retratados Lorenzo y un grupo de damas -entre ellas Simonetta-, ilustra o evoca la vida galante del llamado Magnífico. Los hechos parecen haber sido más complicados. Si hubo realmente amor entre ellos, no pudo ser feliz: a fines de ese mismo año Simonetta enfermó del pecho.

Los médicos le recomendaron los aires de Piombino, un puerto triste frente a la isla de Elba. De allí partía todos los días un correo enviado por su cuñado Fiero, con noticias para los Mediéis. Pero las nuevas fueron malas: la enfermedad resultó ser una hemoptisis y en abril de 1476 murió junto al mar -no podía ser de otra manera- la Venus renacentista. Fue enterrada en la capilla Vespucci de la iglesia de Ognissanti, cerca de los frescos de Ghirláiüdaio y de Botticelli, donde están retratados, junto con ella, casi todos los integrantes del mundo que frecuentó y que la habían admirado. «Todos los hombres estaban enamorados de ella, y ninguna mujer podía desdeñarla», recordó Poliziano. Lorenzo le dedicó versos llenos de admiración, y en una ocasión señaló una estrella a un amigo y comentó: «Mira, es el alma de esa exquisita mujer…»

Del dolor de Giuliano y Botticelli no quedaron testimonios espectaculares ni frases célebres. En 1478 una familia rival de los Mediéis, los Pazzi, organizó una confabulación para deshacerse de quienes consideraba como tiranos de Florencia.

Puesto que los asesinos profesionales se negaban a cometer el magnicidio en una iglesia, se comprometió a varios sacerdotes, «más acostumbrados a los lugares santos», según puede leerse en las actas del proceso. El atentado se consumó en el recinto de la Catedral: Giuliano cayó muerto, pero Lorenzo se defendió con energía, y pocas horas horas después los cadáveres de los principales conjurados pendían de las ventanas del palacio de la Signoria. Era un 26 de abril, el mismo día de la muerte de Simonetta, dos años antes.

En 1510 expiró Botticelli. Por expreso pedido suyo fue enterrado en la iglesia de Ognissanti. Su tumba, hecha a pocos pasos de la de Simonetta, pasa casi inadvertida, pero las coincidencias dieron pábulo a la leyenda.

Fuente Consultada: Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 – Biografías Imprescindibles

Biografia de Sara Berhnardt Resumen de su Vida y sus Amores Francia

Biografía de Sara Berhnardt
Resumen de su Vida y sus Amores

Resumen Biografía de Sarah Bernhardt : Poseedora de excepcionales aptitudes dramáticas, Sarah Bernhardt conmovió durante décadas a los públicos americanos y europeos con sus magistrales actuaciones. Vivió con la misma pasión que ponía en las representaciones y, así como no dudó en tener un hijo siendo soltera, recogió aplausos hasta el fin de sus días, aun cuando la amputación de una pierna había reducido sus posibilidades interpretativas.

Se cuenta que Domingo F. Sarmiento -que ya había sido presidente de la Argentina y es considerado uno de sus más vigorosos escritores- fue expresamente al teatro Politeama a saludarla en 1886, cuando ella visitó Buenos Aires: «¡He viajado 300 leguas para venir a admiraros, señora!», le dijo.

Y Paul Groussac, crítico franco-argentino del diario La Nación, escribió refiriéndose a su interpretación de Fedra: «Si ha de reaparecer todavía la sublime y fatal figura griega, pido a Sarah Bernhardt que sea en su última noche: cuando esté próxima a partir, para que quede por siempre envuelto su recuerdo como anteanoche, murmurando ante nosotros con melancólica ironía el adiós a la hija del Sol».

Con no menores elogios era acogida la inigualable actriz en cualquier lugar del mundo donde se presentara: en la Comedia Francesa, en el Odeón de París, en Italia, Alemania o España, en Londres o en Nueva York, en Rusia, Australia, América.

En su apogeo, compra teatros, graba su voz -con versos de Fedra, justamente- en uno de los primeros cilindros de cera de Edison; rehusa casarse porque la oferta de matrimonio está condicionada a su abandono de las tablas, da a luz un hijo natural, hace actor a un diplomático griego con quien permanece casada apenas año y medio, y recorre el mundo desde la altura de su arte, de su egocentrismo, caprichosa, cambiante, soberbia.

De origen judío, se llamaba Henriette Rosine Bernard y había nacido en París el 22 de octubre de 1844. Criada más que por sus padres por una nodriza bretona y una tía, fue bautizada como católica e internada en un convento de Versalles. Próxima a cumplir quince años, fue incorporada, gracias a los oficios del duque deMorny, al Instituto Nacional de Declamación.

No había evidenciado mayores condiciones para aprobar exámenes, pero pudo llegar al Conservatorio, donde cursó estudios bajo la dirección del profesor Prevost, que había sido maestro de la gran actriz Rachel. Fue él quien le transmitió e inculcó su amor por el teatro. El orgullo, el carácter, la personalidad y las aptitudes de la joven hicieron el resto.

Pero también la insistente gestión del duque de Morny la ayudó a superar obstáculos y negativas: por su mediación fue llamada a hacer las presentaciones reglamentarias en la Comedia Francesa -sin demasiadc éxito, «como una escolar», según el decir de un crítico-, pero pronto se alejó dando un portazo a raíz de un incidente con una antigua regenta de la casa de Moliere. Porque sí: porque la incipiente pero temperamental actriz se consideraba tan importante como cualquiera.

NACE SARAH BERNHARDT
Fue por entonces cuando cambió su nombre y agregó consonantes a su apellido, que adquirió resonancia alemana. Con él se dispuso a conquistar el mundo. Después de atravesar una época de dificultades, fue contratada por el Gymnase, al cual abandonó inesperadamente para viajar a España, de donde regresó semanas más tarde, ya segura de su próxima maternidad.

Vivía en ese tiempo un amor apasionado con el príncipe Henri de Ligne, que reconoció la paternidad del hijo por nacer y le ofreció matrimonio, pero a condición de que abandonara el teatro. Un tío del príncipe señaló los inconvenientes sociales que acarrearía semejante boda, pero fue la propia actriz quien provocó prácticamente la ruptura al aceptar un contrato del Odeón, el teatro que, según su propia expresión, más llegó a querer a lo largo de toda su vida.

Allí trabajó durante ocho años, solo interrumpidos por la guerra franco-prusiana (1870), cuando transformó el teatro en hospital de sangre, instalando en él un centenar de camas. Reabierto el Odeón, después de la guerra, reapareció interpretando Ruy Blas, cuyos ensayos dirigió el propio autor, Víctor Hugo. Regresó a la Comedia Francesa para reponer Mademoiselle de Bellesle, de Dumas (padre).

Desde entonces la casa de Moliere fue también la suya, en calidad de societaire, como se llama en la Comedia Francesa a los artistas que actúan en ella y participan además en la distribución de los beneficios del teatro. Pero una crítica adversa la decidió -temperamental como siempre- a alejarse, y partió para Londres, donde se presentó en el Gaiety, y luego a Estados Unidos, contratada especialmente por un fuerte empresario norteamericano.

En Nueva York obtuvo uno de sus triunfos más resonantes al interpretar, por primera vez, La dama de las camelias. Tenía entonces 36 años. Mientras las elegantes se mantenían erguidas dentro de sus ajustados corsés de ballenas, ella, levemente regordeta, se cubría con ropas rectas y ligeras despreciando la moda. «Sus ojos —observa un cronista de la época— mostraban un fulgor insólito y profundo que únicamente se ve en algunas piedras preciosas.

Su trato era de una gracia y una dulzura que solo se dan cuando hay una tremenda indiferencia aliada al gusto de seducir. Una voz de oro que atraía por su tonalidad singularmente alta, una fuerza nerviosa inagotable, una pujanza, un movimiento irresistible puesto al servicio del entusiasmo o de cóleras que llegaban hasta el furor, sostenían su inspiración.»

POR TRES CONTINENTES
A pesar de hallarse en su apogeo, cuando regresó de Estados Unidos a París tuvo dificultades para reanudar su labor en la Comedia Francesa, por la forma en que se había alejado de ella. El 14 de julio de .18.81, sin embargo, al celebrarse oí aniversario de la liberación del territorio francés invadido por los alemanes, intervino en un acto, en la Opera, recitando los versos de La Marsellesa con tal emoción y tal fervor que el público, la prensa y toda Francia volvieron a colocarla en el sitial de honor. Le llovieron ofertas, pero ella prefirió salir de gira por varias capitales europeas con el actor Philippe Garnier.

Mientras actuaba en Rusia, incorporó a su compañía al diplomático griego Jacques Damala, con quien se casó, aunque para separarse apenas un año y medio después. A fines de 1882 regresó a París, reapareció en el Teatro de Vaudeville, estrenó Fedora y Teodora de Sardou, y en 1886 volvió a Estados Unidos y extendió su gira por América del Sur. En los tres continentes en que actuó se alababan por igual su lirismo, su plasticidad, su expresión dramática y cada nueva creación suya ayudaba a consagrarla aún más.

Retornó a Europa, volvió otra vez a América y nuevamente regresó a París, se instaló en el Teatro de las Naciones cuyo nombre se cambió por el suyo pasando a ser el Teatro Sarah Bernhardt, donde hizo la Ofelia de Hamlet y donde a fin de siglo estrenó, a la edad de 56 años, L’Aiglon de Edmond Rostand.

En 1914 fue condecorada con la Legión de Honor en grado de Caballero, pero fue quizás unos meses después, en plena gran guerra, cuando su patria le rindió el más significativo homenaje. Ante la posibilidad de que los alemanes tomaran París, sus amigos le recomendaron dejar la capital (ya el gobierno se había instalado en Burdeos).

Ella quería, como en 1870, permanecer en París, pero fue el propio Clemenceau, «el Tigre» en persona, quien le pidió que se trasladara al sur de Francia, y evitara así el peligro de que «la gran Sarah» fuese tomada como rehén por los invasores.

Durante la guerra actuó incluso en los hospitales militares recitando a los soldados heridos los versos que la habían consagrado. En 1915 debieron amputarle la pierna derecha, afectada por un mal incurable, pero no por ello abandonó la escena.

En los primeros años de la posguerra, ya más que septuagenaria, fue aplaudida en innumerables ocasiones, sobre todo por su representación de La Gloire de Maurice Rostand, hijo de Edmond, el autor de L’Aiglon.

En noviembre de 1921 efectuó todavía una última gira por Italia, y ya de vuelta en París estaba preparando una obra de Sacha Guitry, cuando falleció en su casa el 26 de marzo de 1923. Al despedir sus restos, Maurice Rostand resumió la opinión de millares de admiradores afirmando que nadie podría ya leer a Racine sin que la voz de Sarah se interpusiera entre el poeta y el lector.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
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Biografia Conde Saint Germain La Alquimia o Ciencia Medieval

Biografía del Conde Saint Germain

Pocos seres motivaron tantas especulaciones y leyendas comoel Conde de Saint Germain. Los mitos acerca de su longevidad  y su eterna juventud acompañan una obra vasta, en dondesienta las bases de sus enseñanzas. El Conde de Saint Germain llegó a Francia en 1758, procedente de Holanda, Inglaterra y Alemania, países que visitó en discretas misiones políticas.

Era un hombre elegante y educado, cuya fortuna tenía un origen desconocido. Hablaba francés, inglés, italiano, chino, árabe y sánscrito, pero su origen y nacionalidad era desconocido. Saint Germain asombraba y desconcertaba a la nobleza no sólo por su gran erudición y su fácil palabra, sino por el misterioso atractivo que envolvía a su persona.

conde de saint germian

Se decía de él que no permanecía mucho tiempo en un mismo lugar y que desaparecía directamente sin avisar ni que nadie lo hubiera visto pasar a través de las puertas. Vivía en toda Europa, pero, en tiempos en los que viajar no era tan fácil, Saint Germain sorprendía con viajes al Tíbet, África, México y Constantinopla.

Asombraba su aspecto de permanente y radiante juventud. Algunos pensaban que el Conde de Saint Germain tenía 300 años, 150 o 160, y que rejuvenecía por propia voluntad cuando era demasiado  viejo.  Tambiénresultaban muy sorprendentes sus vastos conocimientos y aptitudes no sólo para la política sino también para las artes, las ciencias, la poesía, la medicina, la química, la música y la pintura.

Tocaba el violín con destreza, cantaba, era compositor de varias partituras exitosas, pintaba cuadros históricos y naturales de gran calidad. Tenía una prodigiosa memoria para recordar datos de tiempos pasados, sabía psicometría, podía domesticar a las abejas y amansar a las serpientes por medio de la música. Era un natural clarividente con gran facilidad para leer en los rostros de las personas por lo cual comprendía todo con gran rapidez.

Poseía la rara cualidad de ser ambidiestro; es decir, escribir con las dos manos a la vez y simultáneamente, un texto auténtico. No profesaba religión alguna por lo cual fue censurado de materialista. Se rumoreaba que se alimentaba de gotas de oro líquido, pues nadie lo había visto comer o beber ni aún en los banquetes donde era invitado, lo cual bien podía ser una fantasía de las muchas que se propagaban sobre su persona.

Tampoco se le conocían aventuras amorosas con mujeres, si tenía familia e hijos. Fabricaba diamantes y piedras preciosas sacándolas de la nada; aunque, privada y discretamente, quitaba las manchas oscuras a los diamantes y los producía él mismo para regalarlos.

Existieron muchas versiones acerca del verdadero origen de Saint Germain. Se rumoreaba que era hijo natural de la reina Ana de Neubur-go, viuda del rey Carlos II de España.  También  se  decía que era hijo Rackoczy de Transilvania y de su primera esposa Teleky. Su permanente juventud era otro de sus misterios. La condesa Gergy lo había conocido en Italia hacía cincuenta años. Cuando lo volvió a ver en Francia, ya convertida en anciana, no pudo creer lo que tenía ante sus ojos; el conde conservaba la misma juventud de entonces.

BIOGRAFÍA: La historia y escritos hallados sobre el Conde Sant Germain no logran develar la vida de un personaje misterioso, en ellos se repite que nació el 26 de mayo de 1696, hijo del Rey de Transilvania Ferenz II RaKoczi y la Princesa Carlota, en el castillo de los Montes Carpatos.

El Rey fue perseguido por Carlos VI que lo consiguió destronar, mientras tanto, para proteger a su hijo el pequeño Príncipe, lo envió a Florencia, allí fue cuidado y educado por el último de los Médicis.

A los 14 años ya se destacó en un movimiento franco masón espiritual mientras estudiaba en la Universidad de Siena.

Sólo a la muerte de su padre en Turquía, donde permanecía en el exilio, comenzó a mostrar sus poderes, pues estando junto a su padre en el lecho de muerte en 1735, fue visto junto a un famoso rosacruz en Holanda.

El príncipe «muere» cuando un año después de morir su padre, los acontecimientos lo habrían atado a una vida oficial en Hungría. Apenas muere aparece en Escocia donde vive hasta 1745, después se traslada a Alemania y a Austria, y de ahí se irá a la India a estudiar Alquimia.

En todos éstos años llevará diferentes nombres: Marques de Monferrat, Conde Bellamare, Caballero Schoening… Es en 1758 cuando comienza su vida en París con el nombre de Conde de Saint Germain. Es presentado a Madame Pompadour, quien a su vez lo presenta al Rey de Francia. Cuentan que para justificar su nobleza ante el Rey, le contó en secreto su procedencia, lo cual fue aceptado por su Majestad.

Es quizás el personaje más inquietante de la Francia revolucionaria del siglo XVIII, aunque hay quien afirma que va mucho más allá; se le considera uno los pilares del ocultismo mundial. La realidad de su vida está mezclada con su leyenda, y poder distinguirlas es a día de hoy casi imposible. Sobre su figura han proliferado multitud de estudios y supuestos mensajes, de calidad variable, los cuales no han contribuido a esclarecer quien fue realmente el Conde de Saint Germain.

Digamos que «oficialmente» nació en Transilvania, en 1696, hijo de príncipes, se decida a viajar por Europa y Asia. Su fama se creó en la corte francesa previa a la Revolución, allí fue presentado a Luis XV, el cual le da el título de conde de Saint Germain. Cuando llega a la corte francesa, contaba con cerca de 60 años, sin embargo, todas las fuentes le describen como un hombre maduro, de unos 35 años, y con una excelente forma física. El misterio crece si le añadimos que nunca nadie le vio comer, ni beber, ni dormir, al igual que nadie llegó a conocer su casa.

En cuanto a habilidades personales, no tenía rival en muchas de ellas, era un virtuoso tocando varios instrumentos, cantaba con calidad de barítono, su memoria le permitía recitar libros enteros y algo extraordinario: hablaba correctamente y sin acento, 14 idiomas, entre ellos varias lenguas muertas. Lo más extraño de todo, algo que nadie antes había podido hacer: ser ambidiestro completo, es decir, podía escribir perfectamente con ambas manos. Después de esta descripción, podríamos pensar que estamos hablando de alguien inventado, sin embargo, su coincidencia con la Francia revolucionaria, le permitió conocer a hombres de la talla de Voltaire, el cual dejó pruebas escritas de su admiración y sorpresa por el conde.

De hecho, en una carta que se conserva y remitida a Federico el Grande de Prusia, le describía así:» El Conde de Saint Germain es el hombre que nunca muere y todo lo sabe». Su fama de inmortal se debía a la ausencia de deterioro físico, mientras sus conocidos iban envejeciendo, el se mantenía siempre igual, incluso más joven, de ahí procede su necesidad de viajar por todas las cortes europeas. Esta forma de «desaparecer», no resultó completamente efectiva, ya que nos ha llegado testimonios de personas que le vieron con el mismo aspecto físico, en lugares diferentes y con un intervalo de 50 años.

Oficialmente murió el 27 de febrero de 1784, aunque sus seguidores dicen que, tanto la fecha de nacimiento como la de su muerte son totalmente falsas; esto puede verse corroborado porque no hay registros policiales ni privados de su velatorio, incluso tampoco tumba del Conde, hecho realmente significativo, dada la importancia de este personaje dentro de la corte del rey de Francia y de Prusia.

Se han escrito muchos libros basados en la vida del Conde, que incluso han sido llevados al cine, entre los más conocidos están: «El conde de Montecristo» o «La pinpinela escarlata». Para terminar, decir que el Conde de Saint Germain publicó varios libros, en los cuales supuestamente hizo pública su verdadera personalidad así como mensajes ocultos, siendo hoy en día una fuente de meditación e inspiración para algunas personas.

saint germain

Uno de los datos de la singular biografía de Saint Germain es la nebulosa que siempre rodeó sus orígenes. El misterioso conde se preocupó mucho, incluso cuando se hizo miembro de las órdenes masónicas, de ocultar su procedencia.

¿COMO LLEGA A CONOCER A LUIS XV?:

Uno de los sucesos que determinaron el ascendente que iba a tener sobre el monarca fue la aclaración de un misterio que tenía perplejas a las autoridades policíales de la época. Hacía más de cincuenta años que la desaparición misteriosa de un anciano fiscal del Chatelet, el maítre Dumas, era tema de conversación de todo París.

El rey conocía también el caso, por haberlo escuchado de niño, y lleno de curiosidad parece ser que le pidió a Saint-Germain que tratase de aclarar los sucedido. Aunque éste se resistió en un principio, accedió a la petición real, y tras haber trabajado unos días en su gabinete, resolvió el caso gracias a lo que podía ser una notable muestra de clarividencia.

Es posible que este éxito convenciera a Luis XV para utilizar las dotes de que daba muestras tan evidentes Saint-Germain. Éste probablemente fue enviado a Inglaterra en misión oficial; un cometido que no llegó a cumplirse satisfactoriamente. El conde permaneció algún tiempo en Holanda, protegido por sus compañeros rosacruces, y posteriormente se dirigió a Rusia. Se sabe que en 1762 se encontraba en San Petersburgo. La etapa rusa está llena, una vez más, de suposiciones fantásticas en las que se le hace participar en maquinaciones políticas en las que, con toda seguridad, nada tuvo que ver.

Continuando sus andanzas por Europa, Saint-Germain se instaló en la ciudad belga de Tournai, en donde se hizo pasar por conde de Surmont. Protegido, una vez más, por encumbrados aristócratas locales, quiso dedicarse nuevamente al negocio de la tintura de sedas, negocio al que por segunda vez tuvo que renunciar, abandonando al mismo tiempo Bélgica y partiendo hacia Italia. Tras una corta estancia en Venecia, visitó numerosas ciudades italianas y, posiblemente, también viajó a Malta. En el año 1773 se perdió su rastro. Varios de sus comentaristas aseguran que esta vez el viaje que emprendió Saint-Germain fue a tierras mucho más lejanas: Oriente; unas tierras en las que, según él afirmaba, ya había estado.

Tres años después, en 1776, reapareció en Leipzig, tratando de llevar una vida que pasara desapercibida. A partir de ese momento parece ser que las cosas no rodaron muy bien para Saint-Germain. Terminó instalándose en Schleswig, buscando el apoyo del príncipe Carlos de Hesse, con el que llegó a tener una buena relación. Pero en 1783 se encontraba ya muy achacoso, falleciendo un año después.

Fuente Consultada:
SITIO WEB: www.actosdeamor.com
Enciclopedia del Esoterismo de Mariano José Vazquéz Alonso

Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador Sexo adicta Insaciable

Biografía de Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador

Paulina Bonaparte era la hermana preferida del que llegaría a convertirse en emperador de Francia. Nació en Ajaccio, Córcega, y fue la sexta hija de los Bonaparte, a la que siguieron siete hermanos más. A los quince años, Paulina se enamoró de un hombre que tenía cuarenta años y sus ardides como dandy no eran del gusto de la madre de Paulina, Leticia, por lo que fue descartado como futuro yerno.

En represalia por la negativa de su madre, Paulina comenzó a flirtear y a mantener relaciones sexuales con la mayoría de los componentes del gobierno de su hermano Napoleón.

Quizá no deba ser entendido como una venganza, sino más bien como un simple juego; Paulina era una joven de una belleza exquisita, los hombres la deseaban nada más verla, y ella supo utilizar ese inmenso atractivo para llevarse a la cama a aquellos que más le gustaban. 

Su capacidad de seducción era de tal calibre que los hombres se rendían como borregos a sus pies, y complacían cualquier capricho de la joven, por aventurado o excéntrico que éste fuera.

El 14 de junio de 1794, después de múltiples y variopintos líos de cama, Paulina, asesorada por su hermano, contrajo matrimonio con el general del emperador, Charles-Victor-Emmanuel Leclerc. Paulina navegó hasta esta isla en 1801 para reunirse con su marido, destacado allí para expulsar al rebelde Toussaint Louverture. 

Del matrimonio con Leclerc, en 1802, nacería su único hijo, Dernida Luis Napoleón, quien moriría dos años más tarde. A pesar de los devaneos de Paulina con los nativos o bien con los soldados de su marido, habitualmente de bajo rango, cuando Leclerc enfermó de fiebre amarilla, ella lo cuidó y estuvo a su lado hasta que murió, poco tiempo después, en noviembre de 1802.

Una vez de regreso en París, tardó poco más de ocho meses en con traer nuevas nupcias. Esta vez ya no se trataba del hijo de un molinero rico, venido a más en la jerarquía militar gracias al emperador de Francia, sino del hombre más rico de Italia; su nombre: el príncipe Camilo Borghese. En esa ocasión, Napoleón le escribió: «Ama a tu marido, haz que tu hogar sea feliz y, sobre todo, no seas frívola o caprichosa. Tienes veinticuatro años y deberías comportarte de forma madura y sensata». Esta carta fue algo así como una premonición de lo que ocurriría después.

Paulina no sólo siguió manteniendo relaciones sexuales variadas fuera del lecho conyugal, sino que terminó abandonando a su marido porque no le daba lo que ella quería. El príncipe tenía un miembro diminuto que no saciaba en absoluto las necesidades amatorias y carnales de su bella mujercita, por lo que poco tiempo después de catarlo decidió volver a la capital francesa, donde la esperaba el potente hombre, o habría que decir «miembro», que le causó la muerte.

El príncipe poseía todas las características que una mujer como Paulina podía desear, era un joven moreno, elegante y guapo, sus propiedades, palacios y fincas eran incontables, sin embargo, no disponía de lo más preciado para ella, de modo que, desde el primer día, sus relaciones sexuales fueron una verdadera calamidad. Ante los hechos irreparables, Paulina escribió a su tío: «Preferiría haber seguido siendo la viuda de Leclerc, con unos ingresos de tan sólo 20.000 francos, que estar casada con un eunuco».

Poco después se separó del príncipe eunuco y se trasladó a París en busca de aventuras. En 1806, tras múltiples catas, dio con la horma de su zapato. El elegido era un pintor de sociedad llamado Louis Philipp Auguste Forbin. Forbin era un hombre alto y bien formado de treinta años que contaba con un estupendo pene.

Pronto se convirtió tu el chambelán real de «la Venus». Debido a las diarias fornicaciones que llevaba a cabo con su potente chambelán, la salud de Paulina comenzó a resentirse. Fueron los médicos y la intervención de su madre quienes decidieron por ella: lo mejor que podía hacer Forbin era alistarse en el ejército francés y utilizar su potencia para otros menesteres.

Y así fue cómo Paulina se quedó sin su juguete sexual. Sin embargo, ella no podía renunciar a aquello que mayor placer le proporcionaba, por lo que, a pesar de las recomendaciones hechas por sus doctores, Paulina siguió con el mismo frenético ritmo sexual en el transcurso de los quince años posteriores. En Niza conoció a un músico llamado Blangini. Más tarde, en 1810, le tocó el turno al jefe del estado mayor de Napoleón, a continuación el objeto de su devoción sexual, que no afectiva, fue un actor. Se llamaba Frainçois Talma.

Paulina falleció de cáncer de útero en 1825, a los cuarenta y cuatro años, en Villa Borghese. Murió ataviada con sus mejores galas y pidió ser enterrada en el panteón familiar de los Borghese, entre papas.

Fuente Consultada: Sexoadictas o Amantes de Paula Izquierdo

Biografia de María Montessori Objetivos de su Metodo Educativo

Biografía de la Educadora María Montessori- Objetivos de su Metodo Educativo

María Montessori
Después de una rigurosa preparación intelectual, la ilustre médica italiana se dedicó a observar la conducta infantil y ensayó varias técnicas para facilitar el desarrollo de las aptitudes de los niños con la menor interferencia adulta.

El resultado fue un sistema de pedagogía activo y de fácil empleo que revolucionó los métodos de enseñanza practicados hasta entonces.

biografia de maria montessori

 María Montessori, fue una educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, feminista y humanista italiana. Fue la primera mujer italiana que se graduó como doctora en Medicina.

El día de Reyes o Epifanía de 1907 había pocos motivos de regocijo para los habitantes de la calle Dei Marsi, en el barrio pobre de San Lorenzo, alejado del bullicioso centro de Roma.

Los más afortunados eran los obreros con trabajo fijo por más de diez horas diarias que sufrían los peores rigores de la revolución industrial aún no humanizada.

Los demás eran desocupados que conseguían ocasionalmente alguna tarea.

Las mujeres tenían que trabajar para su subsistencia y, al mismo tiempo, cuidar de sus hogares.

La miseria hostigaba a la población, principalmente a los niños, que deambulaban por las calles o las escaleras de los edificios, librados a su suerte, mal alimentados y sin ninguna educación, a no ser la que ellos mismos se procuraban en sus juegos, embadurnando las paredes.

Estas travesuras «pictográficas» decidieron a los vecinos más preocupados por el aseo y a las autoridades del Instituto de Bienes Inmuebles-organización que se ocupaba del problema de la vivienda en los barrios pobres a tomar cartas en el asunto.

Así fue como ese día de Reyes se reunió un grupo de personas en uno de los edificios de viviendas económicas construidos por el Instituto.

Tomó la palabra una mujer de 37 años, cabellos oscuros, complexión fuerte y mirada bondadosa.

Al escucharía, los asistentes se miraron desconcertados por el tono encendido y los proyectos aparentemente desproporcionados a las posibilidades que ofrecía el cuartucho en que se hallaban.

La oradora tenía ganado un merecido prestigio intelectual.

Nacida en 1870, en Chiaravalle, cerca de Ancona, había adelantado rápidamente en sus estudios hasta solicitar su ingreso en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma.

Era la primera vez que una mujer se proponía en Italia completar esa carrera, y no faltaron oposiciones, dificultades con los condiscípulos y aun con los profesores.

Pero su tesón y capacidad permitieron a María Montessori anteponer a su nombre el título de doctora, a partir de 1894.

Apenas graduada, dedicó su atención a los chicos deficientes y se incorporó al hospital psiquiátrico de Roma.

Comenzó una etapa de severos estudios teóricos y prácticos, durante la cual visitó a Londres y a París, donde se libraban entonces batallas cruciales de la pedagogía.

De regreso en su patria, extendió su insaciable curiosidad intelectual a la filosofía, que estudió en la Universidad de Roma, a la psicología experimental y a la antropología pedagógica.

Allí en Roma empezó a trabajar por primera vez con niños, en la escuela ortofrénica del hospital psiquiátrico, dedicada a los chicos disminuidos mentalmente, pues no tardó en comprender los límites de la psicología infantil de su tiempo.

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OBJETIVOS DE SU METODO EDUCATIVO: El propósito fundamental de un programa AAontessori es el de ayudar al niño a alcanzar el máximo potencial en todas las áreas de su vida a través de actividades desarrolladas con el fin de promover el desarrollo
de la socializacion. madurez emocional, coordinación motora y
la preparación cognoscitiva.

Integrar las diferentes áreas del conocimiento (competencias metodológicas), atender a la diversidad (competencias metodológicas), favorecer la interacción y el desarrollo social (competencias comunicativas), implicar a los alumnos en su propio proceso de aprendizaje y de crecimiento (competencias personales), ofrecer a los educandos una educación más real y de aplicación para la vida (competencias personales), y favorecer el autoconocimiento personal y desarrollar la inteligencia emocional (competencias personales).

NUEVA FORMA DE EDUCAR

Para encarar la enseñanza de los disminuidos, Montessori recurrió a una serie de útiles educativos que, bajo el aspecto de juegos, iban revelando al observador la capacidad y los progresos de los niños y, en los casos más extremos, se convertían en el único medio de comunicación con los enfermitos.

«Esos objetos —recuerda la pedagoga– no ejercían el mismo efecto sobre los niños normales y sobre los deficientes; mientras que aquellos eran conquistados en seguida, necesitaba desplegar todo mi poder de persuasión para que los niños deficientes se interesaran por ellos.»

Mientras trabajaba en el hospital, llegó la oferta del Instituto de Bienes Inmuebles. «Aquel día de la inauguración no había más de unos cincuenta chiquillos paupérrimos, de aspecto rústico y tímido; algunos lloraban; casi todos hijos de analfabetos …»

Como los fondos no alcanzaban para contratar a una docente diplomada, utilizaron los servicios de una mujer que vivía en el mismo edificio y que, habiendo iniciado estudios de maestra, debió luego abandonarlos por dificultades económicas para emplearse en cualquier tarea y poder así subsistir.

Esta colaboradora anónima resultó ser providencial, porque aplicó las nuevas ideas sin prejuicios ni prevenciones.

El material didáctico fue traído del hospital; el mobiliario se componía de una sólida mesa para la instructora, un inmenso armario solemne y algunas mesitas y sillas que no se distribuyeron como entonces se acostumbraba a hacer en las aulas.

La doctora Montessori se había planteado un problema muy importante: «Debemos preparar para el niño un ambiente donde la vigilancia del adulto y sus enseñanzas se limiten al mínimo posible: cuanto más se reduzca la acción del adulto, tanto más perfecto será el ambiente (…) Es seguro que en un porvenir próximo veremos en las ciudades casas de un nuevo tipo, bellas casitas destinadas a los pequeños y una cantidad de muebles menudos, de pequeños objetos, casi como los que en nuestros almacenes vemos hoy para las muñecas. No serán, sin embargo, juguetes,sino verdaderos objetos necesarios a la vida del niño.»

A los pocos días hubo un primer contratiempo: la instructora, por propia iniciativa, fabricó cruces de cartón dorado para condecorar a los más dóciles y les enseñó a todos el saludo militar; estas medidas dieron tanta satisfacción a los chicos que no hubo otro remedio que mantenerlas.

EL MÉTODO Y LA LIBERTAD

En esta primera Casa del Bambini (casa de los niños) la doctora Montessori puso a prueba la mayor parte de sus ideas.

Propuso una actividad vigilante del educador, que captara las transformaciones que iba experimentando el niño, considerado y respetado como un ser independiente y completo, y no simplemente como un adulto en embrión.

Tal observación debía practicarse sin preconceptos filosóficos, sin sujetarla a prohibiciones arbitrarias impuestas por rutina.

Por ese camino llegó a otro de los hitos fundamentales de su pensamiento: la cuestión de la libertad y el niño.

Biografia de María MontessoriMaría Montessori procuró buscar la forma de llevar a sus alumnos a una libertad basada en el carácter personal del trabajo libremente elegido, una libertad que terminara con las violencias que suele generar la arbitrariedad de los adultos, que se arrogan casi naturalmente el derecho de someter a los chicos.

Para alcanzar esas metas propuso una serie de ejercicios y experiencias, limitándose a sugerir las posibilidades de uso del material didáctico e interviniendo solo cuando el niño pedía ayuda o cuando otro alumno entorpecía el trabajo: en este caso la sanción consistía en dejar sin tarea al perturbador.

Al cabo de muchos ejercicios aparentemente sin sentido, el niño descubría, por su propio esfuerzo, algún secreto del mundo y se acomodaba a él por propia iniciativa.

Sus observaciones le permitieron a la doctora Montessori comprobar que durante una etapa de su desarrollo los niños realizaban cierto tipo de tareas con seriedad y concentración excepcionales.

Dedujo la existencia de «períodos sensibles», etapas evolutivas propicias a determinados estímulos y que deben ser aprovechadas por el educador ya que de lo contrario se atrofia toda una esfera de intereses del pequeño.

Sus ideas, expuestas principalmente en Método de pedagogía científica, publicado en 1908, hicieron conocer su nombre en todo el mundo.

El método Montessori comenzó a aplicarse en escuelas de todas las latitudes convirtiéndose a menudo en lo que su creadora más combatió: un sistema rígido aplicado en forma indiscriminada.

El resto de su vida murió en 1952, en Holanda- lo dedicó a la difusión y perfeccionamiento de sus ideas. También se ocupó de los sentimientos religiosos de los chicos, y bajo su patrocinio se construyó una iglesia en Barcelona especial para los pequeños.

Sus estudios la llevaron a terrenos en los que nunca pensó internarse: sus propuestas «estrictamente pedagógicas» repercutieron sobre la psicología, la sociología y la moral.

Hasta que punto ello fue así podrá deducirse de uno de sus postulados: «Toda prohibición inútil es un crimen».

Tampoco creyó que existieran prohibiciones útiles.

SINTESIS DE SU METODO EDUCATIVO

Su método lo que pretende es que gradualmente el niño adquiera un fuerte sentido de independencia, seguridad y confianza en sí mismo a medida que sus habilidades aumentan. El método Montessori está basado en el amor natural que el niño tiene por aprender e incluirá una eterna motivación por aprender continuamente.

metodo educativo de maria montessori

❖ La metodología de Montessori tiene un recorrido de más de 90 años.
❖ No está de acuerdo con las técnicas rígidas o crueles.
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❖Sus ideas están basadas en el respeto del niño y en su capacidad para aprender.
❖ No intenta moldeara los niños como reproducciones de los padres.

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❖ Se desarrolla el potencial de los niños a través de los sentidos.
❖ No se incita la competencia entre los compañeros.

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❖Todo el mobiliario es el adecuado para los niños.
❖ El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología.

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❖Se valora el ritmo y evolución en cada alumno.
❖ El profesor prepara el ambiente y usa la observación científica.

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❖ El error es considerado como aprendizaje.
❖ Se estimula a que el niño haga siempre una autoevaluación.

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Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Leonor de Aquitania Resumen de su Vida

Biografía de Leonor de Aquitania-Resumen de su Vida

En medio de las turbulentas luchas políticas y religiosas de la baja Edad Media, una hermosa mujer, Leonor de Aquitania, ocupó sucesivamente los tronos de Francia e Inglaterra. Su carácter indómito y apasionado la condujo a una azarosa vida jalonada de amores tempestuosos y de intrigas palaciegas, que influyeron notoriamente en el destino de Europa.

Biografia de Leonor de AquitaniaMuchos asocian el nombre de Leonor, duquesa de Aquitania con las famosas cortes de amor que organizó en Poitiers; otros la recuerdan como la espectadora impotente de la lucha entre su esposo, Enrique II de Inglaterra, y el arzobispo Thomas Becket.

Lo cierto es que fue una de las mujeres más hermosas, decididas y apasionadas de la Edad Media, capaz de pasarse horas discurriendo sobre cuestiones amorosas, pero también conspirando contra sus sucesivos maridos o intrigando con sus hijos para acrecentar su poder.

A los trece años, en 1135, la casaron con Luis VII de Francia, poco mayor que ella. Pero la ardorosa Leonor no encontró en el joven Luis una pasión equivalente a la suya.

Habituada a los cielos purísimos y cálidos del mediodía francés, la corte gris de los Capetos en París le parecía tan monótona como su rey.

A poco de casada, declaraba a quien quisiera oírla: «Me casé con un monje, no con un rey. Es una manzana marchita». Luis trataba de contentarla con una magra pasión, pero no lo podía conseguir.

Acaso para sacudirse la modorra de los palacios góticos, Leonor resolvió acompañar a su marido a las Cruzadas. Fueron los dos a Tierra Santa. Primero tocaron Antioquía, y allí Leonor tuvo un tierno encuentro con su tío Raimundo de Tolosa, cincuentón  apuesto y diestro en las lides galantes.

La bella reina hizo caso omiso de la presencia de su real esposo y se entregó a los recuerdos familiares y a los fuertes brazos de su tío. Luis VII, escandalizado, quiso divorciarse y confió su intención al sabio abate Suger -su consejero-, que había permanecido en París como regente. Suger lo llamó a la serenidad y observó sagazmente que si Luis se divorciaba, perdería las importantes posesiones de Áquitania.

El rey contuvo su indignación y optó por regresar a París, pues la conducta de su mujer, quizá por influjo del clima y del exotismo, distaba de ser ejemplar. Pero Leonor no era mujer de llorar por un amor perdido: en París se prendó de Godofredo Plantagenet, duque de Normandía, pasión truncada dos años después por la muerte del duque. Leonor, afligida, procuró consolarse de la súbita pérdida con el propio hijo de Godofredo, Enrique, nuevo señor de Normandía.

Aunque era siete años mayor que él, seguía siendo hermosísima. El idilio cobró ribetes escandalosos cuando Leonor quedó encinta. Luis VII, enfurecido con razón, pidió la anulación de su matrimonio aduciendo una supuesta consanguinidad. Ello permitió a la duquesa de Áquitania recuperar su antiguo título, sus posesiones y su libertad; pero por breve lapso: en 1152 se casaba con Enrique Plantagenet, que dos años más tarde había de convertirse en rey de Inglaterra y pasar a la historia como Enrique II.

REINA DEL AMOR Y DEL ODIO

Paradójicamente, Enrique era al mismo tiempo monarca inglés y subdito francés, ya que en Francia le pertenecían la Normandía y Anjou por derecho propio, y formaban parte de la dote de su esposa: Áquitania, Limousin, Gascuña y Périgord. De la unión de Leonor y Enrique nacieron ocho hijos, entre ellos Enrique, apodado «el rey joven», Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.

Enrique II empezó pronto a tener gentilezas y ojos para otras damas. Leonor, dedicada a la crianza de sus hijos, no estaba dispuesta a aceptar un segundo puesto y atormentaba al rey con sus reproches. Además, sentía nostalgia de los suaves y coloridos paisajes de Áquitania y el Périgord.

Su marido, por su parte, afrontaba graves problemas políticos: entre otros, debía vencer la resistencia que le oponía Thomas Becket, arzobispo de Canterbury y ex amigo suyo. La contraposición del poder temporal de los monarcas y el de la Iglesia de Roma era motivo de continuos roces en toda Europa y especialmente en Inglaterra.

Leonor, que había pasado de la pasión a la indiferencia y de esta a la enemistad, intrigaba incesantemente contra su esposo.

Como consideraba que sus hijos estaban ya suficientemente crecidos como para desentenderse de ellos o como para instigarlos a conspirar, partió para Poitiers y dio realce a las cortes de amor, que alcanzaron en sus dominios un esplendor jamás conocido. En ellas se honraba, ensalzaba y servía a todas las damas, y las reuniones se dedicaban a tratar argumentos amorosos: se asignaban temas que eran desarrollados en prosa o en verso, y a veces se llevaban a cabo competencias literarias y trovadorescas en que las damas discernían premios a los contendientes.

También el real esposo de Leonor tenía preocupaciones galantes. Después de haber instigado o permitido el asesinato de Becket, huía de los remordimientos frecuentando a la hermosa y romántica Rosamunda Clifford. Había hecho construir en un bosque un laberinto en cuyo centro se alzaba la espléndida morada de la tierna Rosamunda.

Cuenta la leyenda que la irascible Leonor, enterada de la existencia de la favorita, se decidió a enfrentarla. Provista de un ovillo de lana se internó en el laberinto y, gracias a la hebra con que iba jalonando su paso, encontró a Rosamunda.

La escena debe haber sido terrible porque de ella han llegado tres versiones casi igualmente truculentas: según la primera, Leonor, presa de ira, habría hecho matar a su rival por dos brujas que había llevado consigo; de acuerdo con otra tradición, habría hecho optar a Rosamunda entre suicidarse con un puñal o con una copa de veneno; según la tercera versión, la joven habría muerto a consecuencia de la humillación padecida y de las terribles injurias y amenazas de la reina.

UNA MADRE QUE IMPONE ORDEN

Aun antes del episodio de Rosamunda, Leonor, resentida, quería herir a su esposo con lo que este más apreciaba: su poder. Así fue como acicateó a sus hijos y los convenció de que debían destituir al padre. En 1173 Luis VII organizó una confederación integrada por el conde de Flandes, el rey de Escocia y los hijos de Enrique. Su objetivo era colocar en el trono de Inglaterra a Enrique el Joven, pero se advertía claramente la mano de Leonor, moviendo los hilos de la confederación, aliada para el caso con su primer marido.

Se llegó a una guerra, pero en ella Enrique II venció a sus enemigos. Como consecuencia de la derrota de su conspiración, Leonor debió pasar dieciséis años confinada, primero en Salisbury y después en Winchester. Para una mujer como ella, era solo una espera. Sabía que sus hijos, con la excepción de Juan Sin Tierra apegado a su padre, la apoyarían.

En 1183 Enrique el Joven, Godofredo y Ricardo se aliaron con Felipe Augusto de Francia para derrocar a Enrique II; por supuesto, también esta vez Leonor estaba de por medio. Su marido derrotó nuevamente a sus enemigos y Enrique el Joven cayó en el campo de batalla. Se firmó la paz, pero las hostilidades no tardaron en estallar otra vez debido a que Enrique II no se decidía a nombrar heredero del trono a su hijo Ricardo. Esta vez: el monarca fue vencido y murió poco después.

Leonor dejó entonces^ su .confinamiento y volvió a brillar como en su ya lejana juventud. Su hijo preferido, Ricardo, era el «nuevo rey, y ella, la mujer más poderosa de Europa. Él partió para las Cruzadas y Leonor asumió la regencia.

Pero Ricardo cayó prisionero del emperador alemán, que exigía enorme rescate: aumentó los impuestos, endeudó el Tesoro, vendió propiedades. Finalmente, consiguió mediante el pago la liberación de Ricardo. La dicha de la madre duró poco, sin embargo: en 1199 cesaba de latir el «Corazón de León» a causa de una herida en combate.

Aunque Leonor se retiró entonces a un segundo plano, resurgió una vez más para concertar, ya al borde de la muerte, una boda de gran resonancia política entre Blanca de Castilla y el futuro Luis VIII de Francia.

Después de la boda se retiró a la abadía de Pontevrault, donde murió muy cerca de los paisajes que la vieran discernir los premios del amor y la poesía.

Fuente Consultada: Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 – Biografías Imprescindibles

Cantidad de Calor Concepto de Caloria Equivalente Mecanico Joule

CONCEPTO DE CANTIDAD DE CALOR, CALORÍA, EQUILIBRIO TÉRMICO Y EL EQUIVALENTE MECÁNICO

Temas Tratados:

1-Introducción Elemental
2-Temperatura y Cantidad de Calor – Ejemplos-
3-La Caloría-Definición
4-Calor Específico
5-Tabla de Calores Específicos
6-Ejemplos Simples
7-Equivalente Mecánico del Calor
8-Medición del Calor Específico

INTRODUCCIÓN ELEMENTAL:

Cuando dos sistemas a diferentes temperaturas se ponen en contacto, la temperatura final que alcanzan ambos sistemas tiene un cierto valor comprendido entre las dos temperaturas iniciales. Esta es una observación común.

El hombre ha tratado desde hace mucho de encontrar una interpretación a fondo de tales fenómenos. Hasta principios del siglo XIX, se explicaban estos fenómenos admitiendo que en todos los cuerpos existía una sustancia material, llamada calórico.

Se creía que un cuerpo a elevada temperatura contenía más calórico que otro a baja temperatura. Cuando los dos cuerpos se ponían en contacto, el cuerpo rico en calórico comunicaba algo de esa sustancia al otro, hasta que ambos cuerpos alcanzaban la misma temperatura.

La teoría del calórico podía describir muchos procesos, tales como la conducción del calor o la mezcla de sustancias en un calorímetro, de una manera satisfactoria.

Sin embargo, el concepto de calor como sustancia, cuya cantidad total permanecía constante, a la larga no pudo resistir la prueba de los experimentos.

No obstante, todavía describimos muchos cambios de temperatura comunes como el paso de «algo» de un cuerpo que está a mayor temperatura al que se encuentra a menor temperatura, y a este «algo» le llamamos calor.

Una definición útil pero no operacional, es la siguiente: Calor es aquello que se comunica entre un sistema y su medio ambiente como resultado únicamente de la diferencia de temperaturas

A la larga se llegó a entender que el calor es una forma de la energía y no una sustancia. La primera prueba conclúyeme de que el calor no podía ser una sustancia fue dada por Benjamín Thompson (1753-1814), un norteamericano que más tarde llegó a ser Conde Rumford de Baviera. En una memoria presentada ante la Royal Society  en 1798 escribió:

Yo…estoy persuadido, de que el hábito de conservar los ojos abiertos a todo lo que ocurre en el curso ordinario de las cosas de la vida ha conducido, como si fuera por accidente, o en las excursiones juguetonas de la imaginación. ..a dudas útiles y a esquemas valiosos de investigación y mejora, más a menudo que las más intensas meditaciones de los filósofos, en las horas que expresamente se dedican al estudio. Fue por accidente que me vi conducido a hacer los Experimentos de los cuales voy a dar cuenta.

Rumford hizo su descubrimiento mientras estaba supervisando la perforación de cañones para el gobierno bávaro. Para impedir que se sobrecalentara, el alma del cañón se conservaba llena de agua.

El agua se reponía conforme se iba evaporando durante el proceso de taladrado. Se aceptaba que era calórico lo que tenía que proporcionarse al agua para ponerla a hervir.

La producción continua de calórico se explicaba admitiendo que cuando una sustancia se subdividía en partículas más y más finas, que es lo que ocurre al taladrar, su capacidad para retener calórico se hacía cada vez más escasa, y que era el calórico desprendido de esta manera lo que motivaba que el agua hirviera.

Sin embargo, Rumford observó en experimentos específicos, que el agua hervía aun cuando los útiles para taladrar quedaban tan embotados que ya no cortaban ni subdividían la materia.

Escribió después de eliminar por los experimentos todas las interpretaciones posibles del calórico:

…al razonar sobre este asunto, no debemos olvidar el tener en consideración esta circunstancia tan notable, que la fuente de Calor generado por rozamiento, en estos Experimentos, parecía evidentemente ser inagotable… me parece extremadamente difícil, si no totalmente imposible, formarse una idea clara de alguna cosa capaz de ser excitada v comunicada en la forma como el calor era excitado y comunicado en estos Experimentos, como no sea el MOVIMIENTO.

Aquí tenemos el germen de la idea de que el trabajo mecánico gastado en el proceso de taladrado era el responsable de la creación  del calor.

La idea no fue claramente expresada, sino hasta mucho tiempo después, por otros investigadores.

En lugar de la continua desaparición de energía mecánica y la continua creación de calor, no obedeciendo ninguna a ningún principio de conservación, se vio entonces todo el proceso como una transformación de energía de una forma en otra, conservándose la energía total.

Aun cuando el concepto de energía y de su conservación parece autoevidente hoy en día, era una idea novedosa todavía en los años de 1850 y había escapado a mentes tales como las de Galileo y Newton.

En la historia subsecuente de la física, esta idea de conservación condujo a los hombres a nuevos descubrimientos. os primeros pasos de su historia fueron notables por muchos conceptos. Diversos pensadores llegaron a este gran concepto aproximadamente al mismo tiempo; al principio, todos ellos o fueron recibidos fríamente o no se les hizo caso.

El principio de la conservación de la energía fue establecido independientemente por Julius von Mayer (1814-1878) en Alemania, James Joule (1818-1889) en Inglaterra, Hermann von Helmholtz (1821-1894) en Alemania, y L. A. Colding (1815-1888) en Dinamarca.

Fue Joule quien demostró experimentalmente que al convertir una cantidad dada de energía mecánica en calor, siempre se produce la misma cantidad de calor. Así fue definitivamente establecida la equivalencia del calor y la energía mecánica como dos formas de energía.

Helmholtz fue quien primero expresó claramente la idea de que no sólo el calor y la energía mecánica son equivalentes sino que todas las formas de energía lo son, y que no puede desaparecer una cantidad dada de una forma de energía sin que aparezca una cantidad igual en alguna de las otras formas.

Conde Rumford

Rumford, un norteamericano, fue el fundador de la Royal Institucion de Londres.
Por otra parte, la Smithsonian Institution en Washington debe su origen a un inglés.

Temperatura y cantidad de calor. Su diferenciación mediante ejemplos:

Para calentar 10 Kg. de agua desde 20°C hasta 100°C, por ejemplo, hace falta quemar una cantidad mayor de gas que para calentar 2kg de agua entre las mismas temperaturas.

Si se dispone del mismo «fuego» en ambos casos, el calentamiento de los 10 Kg. requerirá más tiempo durante el cual, claro está, se consumirá mayor cantidad de gas. También se puede utilizar un mechero que consuma mayor cantidad de gas en la unidad de tiempo.

Si tenemos un fósforo encendido, podemos con él producir la ignición de un papel. Con 5 Kg. de agua a 50°C podemos calentar en unos cuantos grados una pieza de cobre de 10 Kg. Pero no podemos con ella encender un trozo de papel ni con el fósforo calentar apreciablemente la masa de cobre.

Observaciones de este tipo han llevado a la conclusión de que en los fenómenos térmicos la temperatura desempeña un papel importante; pero hay algo más que no puede ser caracterizado por ella. Esta conclusión unida a otras ha llevado a admitir que, cuando un cuerpo dado se enfría, pierde (entrega o cede) una cantidad de calor y que cuando se calienta, recibe (absorbe o toma) una cantidad de calor.

Por razones que no es del caso exponer aquí, ha sido necesario admitir que la cantidad de calor que intercambia un cuerpo cuando su temperatura varía, es proporcional a la masa del cuerpo y a la diferencia entre las temperaturas final e inicial del calentamiento o enfriamiento.

La constante de proporcionalidad depende del material que forma el cuerpo, como veremos enseguida.

Si un cuerpo (o varios) se enfría (o enfrían) en contacto con otro (u otros) que se calienta (o calientan) y no se produce cambio alguno en el estado de los cuerpos ni otras transformaciones, fuera de los calentamientos y enfriamientos, la cantidad de calor que pierden los cuerpos que se enfrían es igual a la cantidad de calor que reciben los cuerpos que se calientan.

Todo sucede como si la cantidad de calor intercambiada saliese de los cuerpos que se enfrían y pasase íntegramente a los cuerpos que se calientan.

¿Qué es el calor?

A nivel microscópico, como ya lo hemos explicamos cuando hablamos de temperatura, todas las moléculas de un sistema físico se encuentran en continuo movimiento; en el caso de los sólidos se trata de una vibración en torno a una posición de equilibrio y en el de los gases es un movimiento aleatorio.

Este movimiento de las partículas tiene asociada una energía cinética, que debe clasificarse en dos tipos diferentes: la correspondiente al movimiento del sistema en su conjunto y la que corresponde al movimiento de unas partículas con respecto a otras.

La suma de las energías cinéticas de todas las partículas de un cuerpo es llamada energía interna o térmica, y su aumento o disminución lo apreciaremos a través de la temperatura.

El calor es una forma de energía, y la energía calórica de un cuerpo es la suma de las energías cinéticas de sus moléculas. Esta interpretación permite formarnos una imagen clara de lo que ocurre cuando ponemos en contacto dos cuerpos con diferentes temperaturas: pasa energía de las moléculas de uno a las del otro, mediante la interacción de choques o de atracciones, hasta que las energías cinéticas medias se igualan (o sea, se igualan las temperaturas).

Así se comprende que los gases de la llama de un fósforo tengan temperatura mayor que una olla de agua caliente, pero menor cantidad de calor, o sea, menor cantidad de energía.

Cantidad de calor : La Caloría

La unidad de cantidad de calor Q se define cuantitativamente en  función de un cierto cambio producido en un cuerpo durante un proceso especificado. Así, si se eleva la temperatura de un kilogramo de agua de 14.5 a 15.5°C calentándolo, decimos que se ha agregado al sistema una kilocaloría (Kcal.).

La caloría (= 10-3 Kcal.) se usa también como unidad de calor. (Entre paréntesis, la «caloría» que se usa para medir el contenido de energía de los alimentos es en realidad una kilocaloría.)

En el sistema inglés de unidades de ingeniería la unidad de cantidad de calor es la British thermal unit (Btu), que se define como la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de una libra de agua de 63 a 64°F.

Las temperaturas de referencia se estipulan porque, en la vecindad de la temperatura ambiente, hay pequeñas variaciones en la cantidad de calor necesaria para producir una elevación de un grado según sea el intervalo de temperatura escogido.

No tomaremos en cuenta esta variación para la mayoría de los fines prácticos. Las unidades de cantidad de calor están relacionadas como sigue: 1.000 Kcal. = 1.000 cal = 3.968 Btu = 4186 joules.

En base a la definición anterior si tenemos una masa de agua de 450 g de la cual sabemos que se calienta de 15°C a 30°C. Por cada gramo y por cada grado centígrado, esa masa de agua toma una caloría.

Como las cantidades de calor son proporcionales a la masa de los cuerpos que se calienta y a la diferencia de temperatura (final menos inicial), en el ejemplo dado el agua habrá tomado 1 cal g-1 C-1 X 450 g X (30 —15) °C = 675 cal. (Hacemos notar que el cal es el símbolo de caloría.)

Si la misma masa de agua se hubiese enfriado de 30°C a 15°C hubiese cedido esa misma cantidad de calor.

El resultado del cálculo sería -675 cal, pues la diferencia entre paréntesis hubiese sido (15—30). Si el calentamiento del agua se hubiese producido en contacto con un cuerpo de masa m cuya temperatura hubiese variado entre ti y 30° (la temperatura final es la misma, ya que suponemos que el agua y el cuerpo llegan a un equilibrio térmico), el cuerpo en cuestión hubiese cedido al agua (él hubiese perdido, entregado) una cantidad de calor dada por la expresión de proporcionalidad:

Q – c . m . (ti-30)

Q es el símbolo general para cantidades de calor. Ahora bien, la masa de agua es el único cuerpo que se calentó y la cantidad de calor calculada para el calentamiento del agua es la misma que entregó el cuerpo al enfriarse. Por esta causa dijimos que estábamos en presencia de una manera de medir cantidades de calor.

La constante de proporcionalidad, c, que aparece en la última fórmula no es otra cosa que el calor específico del cuerpo o material de que se trate. Su definición es la cantidad de calor necesaria para aumentar en 1°C la temperatura de 1 g del material que forma el cuerpo. Si comparamos esta definición con la de caloría, veremos que el calor específico del agua es 1 cal/g (grado C).

El calor específico de una sustancia, ce, es la cantidad de calor necesaria para elevar un grado la temperatura de un kilogramo de dicha sustancia. Se mide en J/(kg . K) en el SI. También se puede expresar en cal/(Kg . °C).

La cantidad de calor necesaria para que una masa m de una sustancia aumente su temperatura desde T1, hasta T2 se expresa entonces así: Q = m . ce . (T2 — T1) = m. ce. ▲T

(▲T): se lee delta T , es la variación de la temperatura, y equivale a la temperatura final menos la temperatura inicial.

TABLA DE CALORES ESPECÍFICOS

Sustancia  c.e. (Cal./Kg./°C) c.e. (J./Kg./°K)
Aluminio210878
Cobre 90375
Hierro110460
Plomo30125
Mercurio30125
Plata 60250
Latón90375
Vidrio160667
Arena200835
Hielo500120
Agua Pura10004180
Agua de Mar9403900
Alcohol Etílico5502400
Glicerina5802420
Trementina4201750
Aceite4001670
Vapor de Agua4601920
Carbono121500
Wolframio32135

Para pasar de (cal./Kg./°C) a Kcal. se multiplica por 1000. Lo mismo si se quiere pasar de Kg. a gr. se divide por 1000. También de Cal. a Joule (J.) divide por 0,24. Si divide para el aluminio los 210 por 0,24
se obtiene en Joule, 878.

EJEMPLOS:

• ¿Que cantidad de calor se necesita para elevar la temperatura de 50 gr. de cobre desde 18°C. hasta 98°C?

▲T=98-18 = 80°C

El calor específico del cobre es de 0,09 cal./gr./° C. La masa m = 50 gr., el calor específico s = 0,09 = 9:100 cal./gr./° C, la variación de temperatura es  = 80° C. La cantidad de calor es Q = m x s x t = 50 X 9:100 x 80 = 360 calorías.

De la definición de caloría (cantidad de calor que se necesita para elevar la temperatura de 1 g. de agua en 1° C), se deduce que el calor específico del agua es de 1,00 cal./gr.° C. Éste es el mayor calor específico de todas las sustancias ordinarias. Es, por ejemplo, unas 5 veces mayor que el calor específico de la arena. Para producir el mismo aumento de temperatura, el agua absorbe una cantidad de calor 5 veces mayor que una masa igual de arena. Esto explica por qué el mar tarda más en calentarse, durante el día, que una playa de arena; y por qué la arena de la playa se enfría más rápidamente al llegar la noche.

• ¿Cuánto calor es necesario para aumentar en 25 °C (a temperatura de 3 Kg. de agua?
Suponemos que no hay cambios de estado:

formula cantidad de calor

La cantidad de calor pedida depende únicamente de la masa y del aumento de temperatura, para el caso del agua.


• Introducimos una barra de aluminio, de 0,2 Kg., a 80 °C en un vaso con 0,25 Kg. de agua a 20 °C. Calcular la temperatura final, suponiendo que no hay pérdidas de calor con el ambiente.

Cuando se alcance el equilibrio térmico ambos estarán a la misma temperatura. El aluminio cede calor (Qc) y disminuye su temperatura:

formula cantidad de calor

El agua absorbe calor (Qa) y aumenta su temperatura:

formula cantidad de calor

Si no hay pérdidas de calor se cumple que: el calor cedido (negativo) por la barra de aluminio es igual al absorbido (positivo) por el agua.

Un bloque de cobre de 75 g, se saca de un horno, y se echa en un depósito de vidrio de 300 g que contiene 200 g de agua. La temperatura del agua se eleva de 12 a 27°C. ¿Cuál era la temperatura del horno?

Este es un ejemplo de dos sistemas que se encontraban originalmente a diferentes temperaturas y que alcanzaron el equilibrio térmico después de ponerse en contacto. No interviene energía mecánica, sólo hay un intercambio de energía calorífica. Por consiguiente:

formula cantidad de calor

El subíndice C representa al cobre, G al vidrio y W al agua. La temperatura inicial del cobre es Tc, la temperatura inicial del agua del depósito es Tw, y la temperatura final de equilibrio es Te. Sustituyendo los valores dados, con Cc=0.093 cal/g C, Cg = 0.12 cal/g C°, y Cw = 1.0 cal/g C°, obtenemos:

Equivalente mecánico del calor

Si el calor no es sino otra forma de la energía, cualquier unidad de energía puede ser una unidad de calor. La caloría y el Btu se originaron antes de que fuera aceptado generalmente que el calor es energía. Fue Joule quien primero midió cuidadosamente el equivalente en energía mecánica de la energía calorífica, esto es, el número de joules equivalente a 1 caloría, o el número de pies-libras equivalente a 1 Btu.

El tamaño relativo de las «unidades caloríficas» y de las «unidades mecánicas» se puede encontrar efectuando experimentos en los cuales una cierta cantidad medida de energía mecánica se convierte completamente en una cantidad medida de calor. Joule usó originalmente un aparato en el cual unas pesas que caían hacían girar un conjunto de aspas en un recipiente con agua  La pérdida de energía mecánica se calculaba conociendo los pesos y las alturas

aparato de Joule

 Aparato de Joule para medir el equivalente mecánico del calor.
Las pesas que caen hacen girar las aspas que agitan el agua en el recipiente, elevándole su temperatura

de las cuales caían y la ganancia de energía calorífica, determinando el equivalente en agua del conjunto y su elevación de temperatura. Joule deseaba demostrar que se obtendría la misma cantidad de energía calorífica al consumir una cierta cantidad dada de trabajo independientemente del método seguido para producir el trabajo.

cientifico jouleProducía calor agitando mercurio; frotando entre sí anillos de hierro en un baño de mercurio; convirtiendo energía eléctrica en calor en un alambre sumergido en agua; y de otras formas. Siempre coincidía la constante de proporcionalidad entre la cantidad de calor producido y la cantidad de trabajo ejecutado dentro de su error experimental de 5%.

Joule no disponía de los termómetros exactamente comparados que tenemos en la actualidad, ni podía hacer correcciones tan seguras de las pérdidas de calor del sistema como es posible hacerlo ahora.

Sus experimentos originales son notables no sólo por la habilidad e ingenio que mostró sino también por la influencia que tuvieron para convencer a los hombres de ciencia de todas partes, de lo correcto del concepto de que el calor es una forma de la energía.

Los resultados aceptados son:

1 kcal = 1 000 cal = 4 186 joules,
1 Btu = 252.0 cal = 777.9 pies Ib;

esto es, cuando se convierten en calor 4 186 joules de energía mecánica, elevan la temperatura de 1 Kg. de agua de 14.5 a 15.5°C.

En calorimetría moderna las cantidades de calor se miden casi siempre la función de la energía eléctrica proporcionada a un baño de agua al hacer pasar una corriente por una resistencia que se encuentra dentro del baño; raras veces se miden observando la elevación de temperatura de un baño de agua. Así pues, la unidad práctica lógica de calor es el joule (1 joule = 1watt-seg) y de hecho es la que se adoptó como unidad internacional aceptada jara el calor por la Novena Conferencia General de Pesas y Medidas (1948). De hecho, en la práctica moderna de los laboratorios, la caloría (o la kilocaloría) si se usa mucho ni se necesita. Sin embargo, está profundamente metida en !a literatura científica. Para permitir el seguir usando esta unidad familiar —-pero para reconocer la importancia práctica del joule— a menudo se define una nueva kilocaloría, la kilocaloría termoquímica: 1 Kilocaloría=4184.0vjoules (exactamente)

Medida del color específico del aluminio, por el método de las mezclas. El aluminio se calienta en agua hirviendo, y luego se sumerge en el agua fría del calorímetro. El calor ganado por el agua fría y el calorímetro puede calcularse, y es igual a Q, el calor cedido por la masa m de aluminio. El calor específico s del aluminio puede deducirse de la ecuación Q= m . s . ▲T(observación: en este ejemplo s=ce el calor específico del material)

MEDIDA DEL CALOR ESPECÍFICO DE UN SÓLIDO

Este experimento ofrece un ejemplo del llamado «método de las mezclas». Está basado en el hecho de que el calor que pierde un cuerpo caliente lo gana un cuerpo más frío. El experimento será correcto si se toman las precauciones necesarias para que no haya pérdidas de calor fuera del aparato.

calorimetro metodo de las mezclas

La parte principal del aparato es el «calorímetro», un recipiente de cobre con paredes de poco grosor (el cobre tiene un bajo calor específico y, por lo tanto, una pequeña capacidad para absorber calor) que debe estar muy bien pulido, para evitar las pérdidas de calor por radiación.

El calorímetro se coloca sobre un soporte de corcho (un mal conductor de! calor), en el interior de un recipiente mayor, que sirve de protección contra los cambios en la temperatura exterior. Normalmente, e! calorímetro se cierra con una tapadera que lleva un termómetro, esencial para todos los experimentos de medidas de calor. A través de la tapadera pasa también una varilla de cobre, con la que puede removerse el contenido de’, calorímetro.

Supongamos que queremos calcular el calor específico del aluminio por el método de las mezclas. Se pesa la muestra de aluminio, así como e! calorímetro vacío con su agitador. Luego se llena el calorímetro con agua hasta la mitad, y se pesa de nuevo, para calcular la masa de agua que contiene, por la diferencia entre las dos pesadas. El aluminio se calienta, sumergiéndolo en un vaso con agua en ebullición.

La temperatura de! agua hirviendo será la temperatura inicial del aluminio. Mientras se calienta el aluminio, se mide la temperatura del agua fría en el calorímetro. Luego, el aluminio caliente se transfiere muy rápidamente al calorímetro (procurando no llevar agua caliente con él).

El agua del calorímetro se agita, para igualar la temperatura del agua, y se anota la temperatura más alfa que alcance el termómetro. Antes de averiguar el calor específico (s) del aluminio, hay que realizar las siguientes medidas. Con ellas, y el calor específico del cobre y del agua, que son factores conocidos, no necesitamos más datos.

Masa del aluminio = 10 gr.
Masa del calorímetro vacío = 50 gr.
Masa del agua en el calorímetro = 80 gr.
Temperatura Inicial del aluminio = 99,5° C.
Temperatura inicial del calorímetro = 17,5° C.
Temperatura final del aluminio y del calorímetro = 19,5° C.
Calor específico del cobre = 0,09 cal./gr./° C.
Calor específico del agua = 1 cal./gr./° C.

Utilizando estos datos, se hacen los siguientes cálculos:
Disminución de temperatura de los 10 gr. de aluminio = 99,5—19,5 = 80°C.

Por tanto, e! calor perdido por el aluminio es Q= m .c. ▲T = 10 . s . 80 — = 800 x s calorías.

Elevación de temperatura de! calorímetro de cobre = 19,5 – 17,5 = 2°C.

Por lo tanto, la cantidad de calor Q ganada por e! calorímetro es: Q=m. s. ▲T=50 . 0,09 X 2 = 9 calorías.

Como la elevación de temperatura de! agua del calorímetro es también 19,5— 17,5 = 2°C, la cantidad de calor ganada por 80 gr. de agua es Q=m. s. ▲T = 80 . 1 . 2 = 160 calorías.

Así, la cantidad total de calor ganada por el agua y el calorímetro es de 160 + 9 = 169 calorías.

Ahora bien, las 800 X s calorías perdidas por el aluminio son iguales a las 169 cal. que ganan el agua y el calorímetro. Luego 800 X s = 169.

Dividiendo ambos miembros de la ecuación por 800, tenemos:

Calor específico del aluminio s = 169/800 = 0,21 cal./gr./° C

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N° 54
FÍSICA I
RESNIK-HOLLIDAY
Elementos de Física y Química Maiztegui-Sabato
Enciclopedia del Estudiante Tomo 7 Físico-Química

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia Resumen

Amores de Matahari – Biografía
Mujeres Famosas de la Historia

Resumen Biografía de Mata Hari
Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza. En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época. Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

Pero en 1889 su mundo rosado se desvanece: quiebra el negocio de su padre, y este, sin abandonar su elegante sombrero de copa, su chaleco florido y su bastón, escapa a La Haya.

Incapaz de afrontar la situación, su esposa muere en 1891 y es enterrada por los vecinos, mientras Margaretha da rienda suelta a su dolor encerrándose en la casa y tocando el piano durante toda esa noche. Un tío la acoge luego en su hogar, algo cohibido ante esta sobrina audaz y deslumbrante.

PRELUDIO JAVANÉS
Pocos años después Margaretha tiene ocasión de poner en práctica lo que sería su lema de toda la vida «Más vale ser amante de un oficial pobre que de un banquero rico». Pero el oficial Rudolph McLeod no le pide que sea su amante. Él busca—y para eso ha puesto un aviso en los periódicos- esposa legítima. Entre las cartas que recibe hay una que incluye osadamente una fotografía. Cita inmediata, flechazo, declaración fulminante, como cuadra a un militar.

Y como a Margaretha no parece importarle que McLeod sea calvo, poco atractivo, sin patrimonio y veinte años mayor que ella, la boda se celebra sin dilaciones el 11 de julio de 1895.

Dos años después el matrimonio se embarca rumbo a las Indias Orientales, ya con un hijo, Norman John, a quien sigue a un año de distancia Jeanne Louise.

Se establecen en Medán, isla de Java, y allí el pequeño Norman, de dos años, muere envenenado. Unos hablan de la venganza de un subordinado de McLeod, otros de la de una niñera con la que el oficial habría tenido amoríos.
Las relaciones entre marido y mujer habían andado mal des-de el principio, y en 1902 McLeod acepta, a instancias de Margaretha, retornar a Europa. Allí, tras un nuevo intento de convivencia, el matrimonio se deshace definitivamente. El oficial se queda con Jeanne, mientras Margaretha vuelve a refugiarse en casa de su tío.

El telón caía así sobre otro capítulo de su vida, pero se iniciaban otros más dramáticos. Marcha a París, «lugar-dice-donde huyen las mujeres que se liberan de sus maridos».

NACE MATA HARI
París se hallaba entonces en el apogeo de la Belle Epoque, y el esnobismo y el gusto por lo exótico habían prendido fuertemente en la alta sociedad. Margaretha decide probar suerte, y en una muy exclusiva función de beneficencia se presenta como bailarina hindú. Para dar aliento a esta ficción posee ojos negros, cabello negro y, sobre todo, mucha imaginación.

Sus extravagantes contorsiones logran éxito inmediato y pronto se le acerca un personaje típico de la época, hombre serio o impostor, según los casos y los días. Émile Guimet es un poderoso industrial aficionado al orientalismo que ha fundado el muy valioso Museo Guimet, dedicado a las religiones de todo el mundo, y donde dan conferencias los más prestigiosos especialistas. Pero como buen hombre de negocios, sabe aprovechar la ocasión cuando se le presenta, aun a costa de la superchería.

Así es como anuncia que la bailarina «Mata Hari» (que en hindú significa «ojo del sol» u «ojo de la mañana») se presentará en el segundo piso de su Museo, para bailar «la danza de los siete velos», en un templete hindú que ha hecho traer de Asia.

Al día siguiente del debut llega la fama. Mata Hari deslumbra al «todo París», más por su audacia que por su arte, y más por sus atavíos que por la cadencia de sus movimientos. La fórmula es: sostén recamado de joyas, ancho cinturón de pedrería, pulseras con extraños signos y, sobre todo, desnudez.

Baila en los salones más aristocráticos de París, en el Trocadero y en el Olympia, en la Ópera de Montecarlo y hasta en la Scala de Milán. Europa se rinde a sus pies. Un industrial holandés lanza al mercado los cigarrillos »Mata Hari» y ella aplaude esta oportuna publicidad.

AMORES MARCIALES
Pero la danza hindú no acapara todo su tiempo. Otro uniforme surge en su vida: el de un noble alemán, oficial de alta graduación del Regimiento de Húsares de Westfalia. Von Kiepert alquila para su amante un suntuoso piso en la Nachosstrasse, en Berlín, y ella lo acompaña a las maniobras del ejército en Silesia. Entre tanto derrocha dinero a manos llenas, frecuenta los lugares más selectos y se relaciona con multitud de artistas, políticos, hombres de negocios y, por supuesto, militares.

Sin embargo, la guerra se encarga de trastornar sus vínculos cosmopolitas. En 1914 se refugia en Holanda, donde vuelve a bailar con gran éxito de crítica y de público. Allí encuentra también a otro oficial que la sostiene durante años con suculentos cheques.

Pero Holanda no era escenario apropiado para Mata Hari. En 1916 resuelve marcharse a París pasando primero por Londres. Pero Sotland Yard desconfía ya de esta bailarina con tantos amigos políticos y militares de diversas nacionalidades y no le concede la visa. Es el primer anuncio de la tormenta.

LA BELLA Y LOS FUSILES
Lo que la lleva a Francia es, más que nada, la presencia en ese país de Vadim de Massloff, oficial ruso, sin duda el hombre a quien más amó, y que se encuentra en Vittel, en los Vosgos, a la sazón zona militar.

Para llegar hasta allí debe entrevistarse con el capitán Ledoux, jefe del Servicio de Inteligencia francés, quien tiene que darle autorización para que se reúna con su amado.

Quiso su destino fatal que Ledoux, por sugerencia de Scotland Yard, ya la estuviera vigilando desde un año atrás. Astutamente, le propone «cooperar con Francia», y Mata Hari acepta, a cambio del permiso para pasar dos semanas entre los fuertes brazos del ruso, y de un millón de francos, que serán su dote para casarse con él. Su primera y única misión se desarrolla en Madrid, donde seduce con facilidad al agregado militar de la embajada alemana, quien no tarda en revelarle importantes secretos militares.

Regresa a Francia con su botín para reunirse con su amado, pero una orden de arresto la arranca brutalmente de su embeleso. Acusada de espía, es conducida a la prisión de Saint-Lazare. Siguen siendo oscuros los motivos que impulsaron a Ledoux a denunciar a su propia agente. En todo caso, Mata Hari era inocente.

Pero había tenido demasiados contactos con militares de demasiados países. Las pruebas estaban en su contra, y el 18 de octubre de 1917 Mata Hari debe enfrentar el pelotón de fusilamiento en el cuartel de Vincennes. Ni siquiera en esta ocasión descuidó su apariencia: zapatos de taco alto, pesado kimono de seda, amplia capa de terciopelo negro orlada con piel, sombrero de fieltro de ala ancha. Afrontó los fusiles sin vendaje, y después de la descarga, con el corazón destrozado, cayó con postrera elegancia.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Matahari Biografia Bailarina y Espia Alemana Vida Gran Amante

LA VIDA DE MATAHARI-ESPÍA ALEMANA

Margaretha Geertruida Zelle (Leeuwarden, Países Bajos, 7 de agosto de 1876 – 15 de octubre de 1917), fue una famosa bailarina destriptease, condenada a muerte por espionaje y ejecutada durante la I Guerra Mundial (1914-1918).

En Julio de 1917, casi al final de la Primera Guerra Mundial, Margaretha Geertruida Zelle, alias «Mata-Hari», fue procesada ante un tribunal militar en París, la acusaban de haber entregado secretos militares franceses a Alemania, tan vitales que habían costado la vida de no menos de 50000 franceses.VIDA DE MATAHARI

En las audiencias se reveló una historia sensacional de sexo y espionaje, de modo que las angustiadas declaraciones de inocencia de Margaretha cayeron en oídos sordos. El tribunal no vaciló en declararla culpable y sentenciarla a muerte ante un pelotón de fusilamiento.

Bailar en el peligro Sin embargo, la vida real de Margaretha hace pensar que fue una inofensiva y desconcertada victima de las circunstancias más que una peligrosa espía. Nacida en Holanda en 1876, se casó a los 19 años con un oficial del ejército holandés y vivió algún tiempo en Java y Sumatra.

En 1905, de nuevo en Europa y ya divorciada, emprendió la carrera de bailarina oriental, primero bajo el nombre de Lady MacLeod y después como Mata-Hari, expresión malaya que significa “el ojo del día”. Pronto se hizo famosa en todo el continente, no tanto por la calidad de su danza como por su disposición a presentarse semidesnuda en el escenario.

Tuvo una serie de amantes de varias nacionalidades en los más altos círculos políticos y militares, incluido el príncipe Guillermo, heredero al trono alemán. Después de que estalló la guerra en 1914, sus contactos internacionales la hacían un blanco tentador para los jefes del alto espionaje en busca de agentes. En aquel entonces pasaba apuros, de modo que aceptó dinero de los servicios de inteligencia alemán y francés.

Empero, resultó inútil como agente secreto. No hay pruebas de que uno u otro bandos hayan obtenido de ella información provechosa. Finalmente, cansados de pagar por nada, los alemanes permitieron deliberadamente que los franceses descubrieran su duplicidad.

Pese a que apelaron en su favor algunos de los franceses más influyentes, muchos de ellos ex amantes suyos, Mata-Hari fue ejecutada en Vincennes el 15 de octubre de 1917. Su comportamiento indiferente ante la muerte acrecentó la leyenda de Mata-Hari. Lascivos periodistas resaltaron las medias de seda negras y la capa de piel en cuyo uso insistió para la ejecución. Se rehusó a que le vendaran los ojos, por lo que se difundió el rumor de que creía que uno de sus amantes acaudalados había ordenado que se cargaran los rifles con cartuchos de salva.

Las Ultimas Horas de Mata-Hari

El 15 de octubre de 1917, Mata Han apareció vestida con primor y se negó a que le vendaran los ojos. Antes de que el pelotón disparara, la «princesa javanesa» agitó la mano para despedirse de los soldados. Otra versión asegura que sólo iba cubierta con un abrigo, del que se despojó en el último momento. Lo cierto es que del pelotón 1c doce soldados, sólo cuatro alcanzaron su bonito cuerpo.

Hasta pon antes del fusilamiento, Mata Hari creyó que el presidente de la República le concederla el indulto. Siempre optó por la huida hacia adelante; incluso en esa situación desesperada no perdió la compostura.  Fue amada por muchos y repudiada en los momentos difíciles por aquellos que besaban el suelo que pisaba. Ella, por su parte, es muy posible que odiara a todos los hombres, a pesar de haber obtenido de elle cuanto quería en beneficio propio.

Es difícil dilucidar hasta qué  punto esta princesa javanesa llegó a disfrutar en sus relaciones sexual, ya que, como dice Irving Wallace, su vida amorosa siempre estuvo imbricada en su trabajo. Ella misma decía de sus dotes de bailarines «Nunca supe bailar bien. La gente acudía a verme porque fui  la primera que se atrevió a exhibirse desnuda en público».  Murió con cuarenta y un años.

 El cadáver, ya que nadie lo reclamó, fue entregado a los estudiantes de medicina para que fuera objeto de aprendizaje en la facultad. En aquella época, los criminales y delincuentes ajusticiados eran utilizados en las clases de anatomía. Su cabeza, embalsamada,  permaneció hasta 1958 en el Museo de Criminales de Francia hasta que desapareció, seguramente hurtada por algún admirador con gustos necrófilos.

Es evidente que pocas mujeres han despertado tantas y tan desgarradoras pasiones, así como sembrado tantos y tan contradictorios misterios. Bailarina exótica, no especialmente dotada para la armonía y el movimiento, mentirosa compulsiva, seductora de todo un batallón de hombres, espía (si lo fue) no muy ortodoxa y capaz de venderse al mejor postor. Todo esto es cierto, pero también que sus dotes de seducción, su cuerpo desnudo, contorsionándose con mayor o menor gracejo, atrajo a multitud de hombres que ella, con su magnetismo innato, supo convertir en unos tontos.

Hoy en día, la tesis más aceptada es que, aunque Mata Han pudo informar sobre ciertos movimientos alemanes y/o franceses, éstos fueron siempre datos irrelevantes, debido a la nula preparación de la «musa» como espía. Lo curioso es que en la actualidad sigue representando la imagen del espionaje, cuando en realidad fue la antítesis de esta profesión, ya que, para un espía, la primera regla es la discreción; característica que esta mujer jamás contempló como posible, ya que ella fue hacia donde todas las miradas se dirigían.

AMPLIACIÓN DE ESTE TEMA: VIDA DE MATAHARI

Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza.

En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época.

Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

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Fuente Consultada: Sabias que…? y Sexoadictas o Amantes

grandes amantes

Biografia de Mariquita Sanchez Resumen de su Vida Tertulias Colonial

Biografía de Mariquita Sánchez

Resumen Biografía de Mariquita Sánchez
Caracterizada representante femenina del sector político que se oponía al gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, Mariquita Sánchez brilló durante décadas en la sociedad argentina, que frecuentaba complacida las tertulias que realizaba en su célebre salón. Siempre sostuvo firmes ideas acerca de la educación de la mujer, y su personalidad sintetiza una mentalidad y una época.

Rodeado por una servidumbre regocijada, ese 1° de noviembre de 1786 don Cecilio Sánchez de Velazco plantaba un naranjo en el vasto patio de su caserón de la calle Empedrado.

Desde una de las habitaciones que daban a la galería podía escucharse el lloriqueo de un bebé. Magdalena Trillo y Cárdenas acababa de dar a luz una niña, y el árbol habría de dar frutos a la recién nacida a lo largo de su dilatada existencia.

María de los Santos llegaba al mundo en calidad de hija de un hombre cuyos títulos de nobleza se remontaban al siglo XV, y que en Buenos Aires, por entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, había desempeñado y desempeñaba importantes cargos militares y civiles.

Era el padre de María un entendido en cuestiones de buen gusto y de etiqueta, y las engoladas y ceremoniosas tertulias que celebraban los Sánchez de Velazco fueron la escuela de sociedad en la que se diplomó la niña Mariquita.

En 1801 conoció la muchacha a don Martín Thompson y López Cárdenas, joven y distinguido marino, y aunque de inmediato ambos se eligieron para matrimonio debieron superar la oposición de los padres de ella, que tenían su propio candidato. Ni siquiera la muerte de don Cecilio, en 1804, logró disipar ese obstáculo, por lo que ese mismo año la tenaz Mariquita inició juicio de disenso. El virrey Sobremonte le otorgó de oficio el consentimiento requerido, y al año siguiente pudo por fin contraer matrimonio con Martín.

LAS TERTULIAS
Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807 los Thompson tomaron parte activa en la defensa de Buenos Aires, y cuando la Revolución de Mayo, Martín fue uno de los ciudadanos distinguidos que votaron en el Cabildo. Mariquita, que ya tenía dos hijos, confeccionó con sus propias manos escarapelas para las tropas libertadoras, e incluso organizó colectas de dinero y de armas.

Por entonces ya tenía su salón abierto y en sus tertulias, no solo se escuchaba el rumor de las risas y las conversaciones, la música alegre del baile y las canciones, sino también solemnes coros protestantes. Uno de ellos, ejecutado en el piano por Martín, que era músico aficionado, inspiró a Blas Parera en 1813 la música del Himno Nacional Argentino.

En 1816 Thompson fue enviado en misión especial ante el gobierno de los Estados Unidos de América, y mientras se hallaba cumpliendo su cometido falleció. Dejaba una viuda con cinco hijos: Clementina. nacida en 1807; Juan, en 1809; Magdalena, en 1811; Florencia, en 1812, y Albina, en 1815.

Durante su período de luto, Mariquita conservó el círculo de amistades y se ocupó de administrar sus cuantiosos intereses. En esta tarea la ayudó muchas veces el poeta Juan Cruz Várela, uno de sus más íntimos amigos.

Pero Mariquita comprendía que sus hijos pequeños necesitaban un padre, y por eso, cuando en 1818 recibió propuesta de matrimonio por parte de Washington de Mandeville -joven aristócrata francés que había huido de su patria a causa de un duelo- la consideró seriamente y terminó por aceptarla.

El 24 de abril de 1820, un año después de la boda, Mariquita reabrió su salón, donde brillaba por sus dotes de simpatía, cultura y refinamiento. La tertulia de Madame de Mandeville pronto se convirtió en lugar de visita obligado para todos los extranjeros que pasaban por Buenos Aires, sobre todo desde que su esposo fue nombrado cónsul general de Francia en esa ciudad.

LA BENÉFICA SOCIEDAD
Aunque su salón tuvo siempre un serio rival en el de los Escalada, estos son los años de mayor triunfo mundano de Mariquita. Sus amigos, los partidarios de Bernardino Rivadavia, están en el poder, y no solo se la mima y agasaja en su propia tertulia sino también en reuniones artísticas, como las de la Sociedad Filarmónica.

Pero estas actividades no la absorbían por completo. Periódicamente trabajaba con Rivadavia para concretar la fundación de la Sociedad de Beneficencia, bajo cuya dirección habrían de quedar el Hospital, la Cárcel de Mujeres, la Casa de Expósitos y todas las escuelas de niñas de la ciudad y la campaña.

Compartía con Rivadavia el ideal de la educación de la mujer, y por eso hacen traducir en 1823 un folleto titulado Manual para las escuelas elementales de niñas, o Resumen de la enseñanza mutua aplicada a la lectura, escritura, cálculo y costura, por Mme. Quignon. La ortografía y la sintaxis de la propia Mariquita dejaban algo que desear, pero su energía y su entusiasmo justificaron su puesto de secretaria de la benéfica sociedad, y en 1828 el de presidenta.

«PORQUE TE TENGO MIEDO, JUAN MANUEL»
En 1830 el rey Luis Felipe de Francia decidió reemplazar a Mandeville y enviar a M. de laForest como encargado de negocios y cónsul general en Buenos Aires. Pero como esta designación se había hecho sin consultar la voluntad de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Manuel de Rosas -gobernador de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de todas las provincias- se negó a reconocerlo. A instigación de su marido, leal a su monarca, Mariquita le escribió a Rosas para que modificara su decisión, a lo que este contestó preguntando si le había escrito «una americana o una francesa».

La respuesta de Mariquita deja bien en claro su punto de vista: «Te diré que, desde que estoy unida a un francés, he servido a mi país con más celo y entusiasmo, y lo haré siempre del mismo modo, a no ser que se ponga en oposición de la Francia, pues en tal caso seré francesa, porque mi marido es francés y está al servicio de su nación».

Ante la actitud del gobierno argentino, y con su aprobación, Francia envió en calidad de cónsul al marqués deVins de Paysac, y Mandeville partió de regreso a Francia. Nunca más volvería a ver a su esposa.

Curiosamente, desde el primer momento el marqués se sintió sometido a «las más negras intrigas y maquinaciones diabólicas de parte de una mujer que se muere de rabia por no haber podido conservar para su marido el consulado de Buenos Aires», hasta el punto de llegar a temer por su vida. El asunto se hizo público, y mucho más cuando en junio de 1836 el marqués falleció. Esto obligó a Mariquita a escribir al gobierno una carta desmintiendo las murmuraciones y pidiendo una investigación. Esta se hizo, y si bien la autopsia del marqués reveló que había muerto de apoplejía fulminante, los rumores continuaron manchando la reputación de Madame de Mandeviile.

Mariquita decide entonces exiliarse en Montevideo, y cuando el barco está próximo a partir recibe una misiva de Rosas, quien le pregunta por qué se marcha. Ella le responde escuetamente: «Porque te tengo miedo, Juan Manuel».

VUELTA AL HOGAR
En 1837, sin embargo, regresó a Buenos Aires, y desde entonces hasta 1854 alterna las estadías entre esta ciudad y Montevideo sin ser molestada en ningún momento, a pesar de su notorio antirrosismo. Cada vez que regresaba a Buenos Aires reabría su salón, y allí cultivaba la amistad de los adversarios de Rosas.

En 1852, ya caído Rosas, es nombrada vocal de la Sociedad de Beneficencia. En sus actividades como tal llega a chocar con su amigo Domingo Faustino Sarmiento, quien desde 1857 era Director de Escuelas, pues sostienen ideas divergentes sobre la educación de las mujeres.

La actividad de Mariquita en la Sociedad de Beneficencia se mantuvo hasta 1867, cuando sus fuerzas empezaron a flaquear. Ninguna enfermedad la aquejaba, pero falleció el 23 de octubre de 1868, rodeada de sus familiares, entre los que se contaba algún bisnieto. Murió en la misma alcoba que la había visto nacer, aromada por aquel naranjo plantado por su padre en 1786.

Fuente Consultada: Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 – Biografías Imprescindibles

Biografia de Maria Graham Resumen Bailarina de la Danza Moderna

Biografía de María Graham Resumen
Bailarina de la Danza

Martha Graham
Al principio la sostuvo su fuerte vocación, que le permitió vencer la oposición familiar y sobreponerse al escaso apoyo de su primera maestra. Su talento y creatividad impulsaron una revolución que renovó las técnicas de la danza, sentó las bases de un nuevo estilo y la consagró como una de las grandes bailarinas del siglo XX.Biografia de Maria Graham Resumen Bailarina de la Danza

Representaba a la décima generación norteamericana surgida de un grupo de inmigrantes escoceses e irlandeses instalados en Nueva Inglaterra, y fueron muchos los obstáculos que debió vencer Martha Graham, nacida en Pittsburgh, Pensilvania, en 1893, antes de convertirse en la bailarina que mejor expresara con su arte el espíritu de la sociedad norteamericana.

La primera -y más tenaz- oposición que tuvo que vencer fue la de su padre, un severo médico presbiteriano especializado en enfermedades mentales, que no vio con buenos ojos los propósitos de su hija de dedicarse a la danza.

La propia Martha recuerda en sus Memorias las palabras del doctor Graham, quien expresó en una oportunidad:»Los movimientos nunca mienten». Ella era una niña pero no se le escapó el significado de la ambigua frase: aludía, obviamente, a las connotaciones equívocas que para sus rígidos conceptos morales tenían las evoluciones de una bailarina en el escenario.

Pero de su padre también aprendió otras cosas, entre ellas la posibilidad de interesarse por los móviles íntimos que impulsaban a los seres humanos. Y en la soleada Santa Bárbara, en California, a donde se trasladó su familia cuando ella era todavía adolescente, desarrolló su amor por la naturaleza.

La primera vez que asistió a un espectáculo de danza fue en Los Ángeles, en 1911, a los 17 años, acompañada naturalmente por su familia; los exóticos movimientos de Ruth St. Denis, le llenaron el alma de sueños patéticos.

A la muerte de su padre pudo consagrarse a la danza e ingresó en la escuela Denishawn, formada precisamente por Ruth St. Denis y su marido, Ted Shawn, grandes pioneros de la danza norteamericana. Tenía entonces 22 años y todo en contra: su edad, su rostro, su cuerpo –demasiado pesado– e incluso la misma Ruth St. Denis, quien no la estimaba como a una discípula dilecta.

Sin embargo, una llama refulgía en el interior de Martha y era imposible no distinguirla. Shawn la llamó «hermosa y salvaje pantera negra». El primer ballet que compuso para ella, «Xóchitl«, en 1920, fue exactamente el vehículo para crear una anti-Denishawn. Marta Graham trabajaba desde un pasado que desconocía hacia un futuro que debía inventar. En la escuela Denishawn había captado la herencia dejada por Francois Delsartebailarín francés del siglo pasado– y aunque formaba parte de la compañía, ansiaba que su danza fuera un mensaje de su época y el espejo del hombre contemporáneo; quería afirmar la vida a través del movimiento.

En ese propósito resultó de gran ayuda el compositor Louis Horst, director musical de la escuela, a quien conoció en esa época. Bajo su influencia pudo expresar las sensaciones de novedad que la impulsaban. Si Martha Graham es la madre de la danza moderna, buena parte de ello se debe justamente a Horst.

El compositor la alentó además a formar su propio grupo. Hablaron mucho y, sin duda, se amaron mucho. Porque en sus Memorias, Martha Graham confiesa una relación intensa y ardiente, el único tipo de contacto que, por otra parte, podía mantener con la gente. Horst compuso para ella, que no creía en las músicas escritas y aceptadas por todo el mundo, varias partituras tales como «Misterios» (1931), «El penitente» (1940).

En 1924 Martha hace algunas experiencias en Broadway y actúa en las Ziegfield Follies. En 1926 Nueva York le da la oportunidad de crear su propio grupo. En Denishawn había aprendido no solo a enlazar el gesto y el espíritu, sino el arte de la descomposición elemental de los movimientos: era el resultado de una perfecta coordinación muscular que le permitía dominar el equilibrio en las caídas «suaves».

También la ciencia de respirar, que guía el gesto y gobierna la contracción y la relajación partiendo de un impulso central. Allí concentra Martha sus esfuerzos, en la respiración, que transforma en la base de su técnica, incorporada incluso hoy a la danza clásica. Su grupo, formado por completo en sus enseñanzas, constituye el mejor ejemplo de su método revolucionario.

Es imposible permanecer frío ante la extraordinaria seguridad de sus bailarines, dueños de un ajuste muscular que en el más leve movimiento de la mano o del pie hace intervenir al cuerpo entero, inmóvil pero presente. Hasta la inmovilidad se controla: los músculos se relajan pero no se abandonan nunca. No más rupturas entre el artista y el espacio, entre el cuerpo y el piso, que sirve de barra en los ejercicios cotidianos.

Los saltos no descienden agresivamente sobre la tierra: el bailarín parece jugar y rebota en ella para conquistar mejor el aire. Las caídas no son tales: poseen una inercia tan peculiar y estudiada que le otorga al cuerpo la posibilidad de detenerse haciendo equilibrios inimaginables para emprender enseguida un nuevo destino. Lo más importante es que la danza de Martha es el teatro mismo; más que movimientos, siempre deseó transmitir ese gran misterio dramático que se forma entre los bailarines y los espectadores.

En 1931 comienza, a raíz de un viaje que efectúa con Louis Horst hacia las zonas indígenas del sudoeste, su período americano. Es la época de «Fronteras» (1935), «Documento americano» (1938) y «Carta al mundo» (1940), una inmortal evocación de la poeta norteamericana Emily Dickinson, que culmina con «Primavera apalache» de 1944, a la que puso música el compositor Aaron Copland.

Durante la segunda Guerra Mundial Martha Graham forma una compañía y una escuela: allí se forja una legendaria lista de bailarines entre los cuales se encuentran Erik Hawkins, Merce Cunníngham, Paul Taylor, Jean Erdman, Pearl Lang y Anna Sokolow.

Erik Hawkins no pasa inadvertido para la profesora: baila en muchas danzas que compone para ambos y Martha protagoniza con él otro importante episodio de su vida sentimental. Luego de una intensa vinculación artística y personal se casan y más tarde se divorcian. Erik, quince años más joven que Martha, comparte con ella la necesidad de mantener relaciones tempestuosas y profundas. Cada uno de sus discípulos -incluyendo a Hawkins- formará a su vez otra compañía, difundiendo lo que dio en llamarse «la técnica Graham», si así puede denominarse a esta forma diferente de utilizar el cuerpo y el escenario como si este fuera una fuente de energía y no una plataforma.

En 1945, Martha Graham cambia nuevamente su dirección creadora: se interna en la raíz del mito —druídico, hebraico y, sobre todo, griego-. Recrea una sucesión de heroínas trágicas como Medea, Yocasta, Judith, Ariadna, Fedra, alcanzando el apogeo en 1958 con «Clitemnestra«, quizá la más valiosa de sus creaciones. Es que en ellas, como en todas sus coreografías, el argumento importa mucho menos que los sentimientos que se desprenden del espectáculo, en el que la heroína puede ser varias mujeres a la vez y el héroe o el coro, el testimonio de la raza humana.

«Hubiera querido tener hijos pero me advirtieron del peligro que corría mi salud», declaró Martha en cierta oportunidad. En 1975, con más de 80 años de edad, parece de pronto que tuviera ocho siglos y adquiere a veces la inocencia de una niña. Manteniéndose fiel a la enseñanza presbiteriana de su padre toma como verdades de su vida algunos salmos del Evangelio.

Recorrió el mundo entero con su compañía, cada vez renovada, y compuso más de doscientos trabajos. Todos los medios materiales se le han puesto a su disposición. Es doctor Honoris Causa de la Universidad de Harvard, posee subvenciones estatales y particulares para llevar adelante sus empresas artísticas. Año a año realiza una presentación en Nueva York, generalmente en el teatro de la calle 54. El público, como siempre, la considera genial, anticonformista, inventiva; acompañada por los mejores plásticos de la actualidad, emociona por su clasicismo del futuro. Vive en su propia escuela de Nueva York misteriosamente eterna, alejada y sola.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Maria Antonieta Mujer de Luis XV Rey Francia Resumen

Biografía de María Antonieta Mujer de Luis XVI

Carlota CordayFlorence Nightingale
Ana FrankMaría Antonieta

Resumen Biografía de María Antonieta: Nacida para reina, gozó hasta el fin la vida despreocupada y frívola de la corte. Sin embargo, amargos sinsabores y un desenlace trágico la aguardaban luego del 14 de julio de 1789: al descrédito sucedió el encarcelamiento hasta culminar en la guillotina.Biografia de Maria Antonieta Mujer de Luis XV

«Celebrada por unos y vilipendiada por otros hasta la calumnia, la encantadora y frívola María Antonieta tuvo un destino tan brillante en sus primeros tramos como trágico en su desenlace. Nacida en Viena el 2 de noviembre de 1755, hija de los emperadores austríacos Francisco de Lorena y María Teresa, la pequeña archiduquesa fue destinada desde niña a cimentar la alianza entre dos coronas.

Prometida desde los doce años al Delfín de Francia, el futuro Luis XVI, se trató de educarla de acuerdo con las conveniencias de su futura misión, sin demasiado éxito.

Caprichosa y mimada, su espíritu solo admitía los conocimientos que le llegaban a través de la diversión. Indiferente a las lecciones de la historia, hablaba incorrectamente el francés, era una mediocre ejecutante de clavicordio y su ortografía resultaba desesperante.

Los rasgos armoniosos, la cabellera rubia con matices rojizos, la piel sonrosada y perfecta y el rápido fulgor de sus ojos azules, así como su finísimo talle, la vivaz ingenuidad de la expresión y el encanto de sus movimientos sedujeron a los franceses desde que hizo su entrada triunfal en el país de su prometido, el 8 de mayo de 1770, cuando aún no había cumplido quince años.

Caminó hacia el Delfín entre músicas y perfumes, uniformes de gala, arcos de flores y guirnaldas, aplausos y aclamaciones, compitiendo ventajosamente con la risueña primavera francesa.

El 16 de mayo, en medio de un entusiasmo desbordante, se celebró la boda en Versalles. El Delfín, modesto, inteligente, sin ser brillante, indeciso y tímido ante las responsabilidades, escribe en su diario al día siguiente: «Nada». Y «nada» fue durante varios años, hasta que aceptó someterse a la pequeña operación.

Por su parte, María Antonieta se entrega inmediatamente al vértigo de las distracciones-bailes, mascaradas, juegos y representaciones teatrales- y también al juego. Su comportamiento resulta imprudente en medio de una corte donde la apariencia es más importante que la honradez y donde la adulación encubre intrigas y calumnias. Honesta y espontánea por naturaleza, la Delfina no advierte el peligro. No es respetuosa de las formas, que son a veces la aparente salvaguardia del honor, y da a Madame de Noailles, encargada de instruirla al respecto, el mote de Madama Etiqueta.

Indisciplinada, bromista, irrespetuosa, se divierte transgrediendo sus indicaciones y las del conde de Mercy-Argenteau, a quien María Teresa, temerosa del comportamiento de su hija, ha encomendado su vigilancia y custodia. El Delfín, confiado y benevolente, tolera todos los caprichos de su consorte, absorbido a su vez por los placeres de la caza y su afición a la cerrajería y los relojes.

Cuando el 10 de mayo de 1774 muere el rey Luis XV, la pareja se abraza llorando, espantada por la responsabilidad que la aguarda. Son demasiado jóvenes, demasiado inexpertos y no se sienten preparados para reinar. Ella carece de sentido social y político, y sus impulsos, cuyas consecuencias no sabe medir, hacen del poder una cuestión de amor propio. El es recto, consciente y magnánimo, pero su indulgente inseguridad frente a las exigencias ajenas, más la sumisión que demuestra ante su mujer, harán de su reinado una función sin autoridad. El 11 de junio de 1775 se efectúa la emocionante ceremonia de la coronación en la catedral de Reims. Pero la corona pesará tanto sobre esas dos cabezas que acabará por hacerlas caer.

La reina se sustrae a esa carga con sus ligerezas: bailes, paseos a caballo, ostentosas fiestas campestres. Rousseau y otros filósofos han puesto de moda la naturaleza y la reina obedece esos principios que quieren ser virtuosos. En el Trianón, casa de campo que le ha cedido Luis XVI, juega a las pastoras refinadas con sus amigas la princesa deLamballe y la duquesa de Polignac.

Estos ingenuos placeres alimentan la malicia de la corte y las sospechas del pueblo. Como no son ajenos a esas reuniones varios galantes caballeros-entre ellos el conde de Artois, hermano del rey-, se tejen al respecto historias y cantitos malignos o picarescos.

El prestigio de la reina decae día a día y sus buenas acciones y sus obras caritativas no bastan para apuntalarlo. Las calumnias y los cuchicheos van y vienen, como la marea, de los barrios populares a Versalles y de la corte al pueblo. La contemplación de una puesta de sol o de un amanecer se convierte en orgía para la maledicencia, y las prebendas que otorga a sus favoritos se exageran hasta cifras siderales. Se asegura que el Trianón tiene paredes tapizadas de diamantes y que se han invertido millones en su reparación.

El hambre, la falta de trabajo y de harina hacen el resto: la popularidad se va trocando en odio, y la admiración en rencoroso desprecio. Comienza a ser «la Austríaca», la enemiga, «Madame Déficit». Aunque el rey ha dejado constancia en su diario de sus relaciones matrimoniales, y en 1778 nace su primera hija, María Teresa, se pone en duda su capacidad y se lanzan sospechas sobre esa paternidad y las posteriores, que traen al mundo a Luis José en 1781, a Luis Carlos en 1785 y a María Sofía en 1786. María Sofía morirá en 1787 y Luis José en 1789.

En 1785 se produce el llamado «affaire del collar de la reina», que termina de minar el ya deteriorado prestigio de la soberana y que tal vez apresura la caída de la monarquía. Los hechos, a grandes rasgos, son los siguientes: el cardenal de Rohán, que se ha ganado la antipatía de María Antonieta, recibe de una aventurera apellidada Lamotte Valois el encargo de adquirir para la reina y por mandato de esta un collar de diamantes de seiscientas mil libras, en una operación respaldada por documentos privados y que debe quedar en absoluto secreto.

El cardenal, deseoso de recuperar el favor de la soberana, se presta al trámite y entrega la joya a la falsa intermediaria. La falta de pago provoca rumores y estalla el escándalo. Se comprueba la inocencia de María Antonieta en toda esta fraudulenta intriga, en la que se ha jugado su nombre.

La caída de la Bastilla el 14 de julio de 1789 no es más que el signo exterior de un largo proceso de descontento, amasado por la miseria y el hambre e impulsado por las ideas revolucionarias. Pero el rey sigue siendo un símbolo casi sagrado y aún cabe pensar en una conciliación entre la monarquía y el pueblo. El violento traslado de los soberanos de Versalles a las Tullerías puede dar lugar a un contacto más estrecho entre el poder real y el pueblo, pero la indecisión de Luis XVI y la fuerza creciente de la Revolución lo torna un imposible.

La huida de la familia real a Montmédy en la noche del 20 de junio de 1791, y el forzado y humillante retorno al ser reconocidos en Varennes, en franca calidad de prisioneros, son jalones de una parábola que se precipita hasta el encarcelamiento en la torre del Temple, el 16 de agosto de 1792.

Desde su celda central María Antonieta, «espiada hasta en el sueño», oye los cantos hostiles de la muchedumbre, las aclamaciones con que saluda las ejecuciones y los alaridos con que exige que la decapiten. El 3 de setiembre pasa bajo su ventana el cadáver mutilado de su amiga la princesa de Lamballe, cuya cabeza se exhibe en una pica y el corazón en otra.

El 21 de enero de 1793 el clamor de la multitud le anuncia que el rey ha sido ejecutado.

«La loba austríaca», «la tigresa sedienta de sangre», «la fiera salvaje», «la viuda Capeto«, «la bribona», envejece y se consume a causa de los tremendos padecimientos.

El 15 de octubre de 1793 comienza el proceso, en el que actúa como acusador público el feroz Fouquier-Tinville.

Ha habido interrogatorios preliminares en los que el Delfín, de apenas ocho años, ha confesado, bajo amenazas previas, que su madre y su tía Élisabeth le han enseñado a masturbarse y lo han sometido a contactos incestuosos. Estas y otras atrocidades, más la acusación de haber dilapidado los bienes de Francia y conspirado contra el país con potencias extranjeras, fueron el nudo del proceso.

La reina mantuvo en todo momento su dignidad y su presencia de ánimo, sorteando las trampas y respondiendo con habilidad a los innobles ataques. No obstante, fue declarada culpable y condenada a muerte por unanimidad.
El 18 de octubre de 1793 salió de la Conciergerie en una carreta, en dirección a la plaza de la Revolución. La cabeza de la última reina absoluta de Francia fue tronchada y mostrada a la muchedumbre por el verdugoSamson. «Así murió -escribiría luego Alfonso de Lamartine- la reina ligera en la prosperidad, sublime en el infortunio, intrépida en el cadalso.»


Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Margaret Mead Antropologa Ejemplo de Compromiso

Biografía de Margaret Mead Antropóloga

Margaret Mead
Una visión lúcida de los problemas humanos y una enorme comprensión hacia sus semejantes son los rasgos más sobresalientes de la fuerte personalidad de Margaret Mead, una mujer que además de ser una de las figuras más eminentes de la antropología contemporánea ha sabido asumir con especial coraje los compromisos que le plantea la sociedad de su tiempo.

Biografia de Margaret Mead Antropologa La socióloga Emily Fogg y el profesor de Economía Edward Sherwood Mead recibieron a su primogénita Margaret, el 16 de diciembre de 1901, en Filadelfia, Estados Unidos. Desde el primer momento le brindaron gran cariño y un respeto que le permitió, crecer afirmando una personalidad donde la comprensión hacia sus semejantes figuraba entre los principales valores.

De su padre asimiló la convicción de que lo más importante que una persona podía hacer era agregar algo al cúmulo de conocimientos del mundo. También importante fue la influencia de su abuela materna, Martha Ramsay -pionera de la psicología infantil-, que le inculcó hábitos de observación y reflexión sobre la conducta de los pequeños y, además, le enseñó a no sentirse disminuida ante los varones por su condición de mujer.

El resultado de esta educación fue una adolescente segura de sí misma, dueña de una comprensión del prójimo poco común para su edad.

Su gran curiosidad intelectual la inclinaba hacia las letras y la pintura y, por ello, se inscribió a los 18 años en la Universidad de Indiana. Sin embargo, al año siguiente ingresó en el Bernard College de la Universidad de Columbia, donde asistió a un curso de Antropología dictado por Franz Boas y Ruth Benedict, dos grandes maestros de la disciplina que ella tanto amaba, que la decidió definitivamente por las ciencias de la cultura.

SOCIEDADES EXTRAÑAS
Adolescente todavía, conoció a Luder Cressman, un joven seminarista protestante tan apasionado por la poesía como ella, con quien inició un largo noviazgo que culminó en su primer matrimonio celebrado a los 22 años de edad. Pero esta unión duraría poco tiempo: el dogma religioso era incompatible con la desprejuiciada formación de Margaret y poco después de obtener su licenciatura (1925) se separaron; él marchó a Inglaterra, en tanto que ella realizaba su primera expedición a las pequeñas islas Tau, del grupo de Samoa, en Oceanía.

A la distancia geográfica que la separaba de su medio habitual había que añadir la espiritual. Durante un año compartió su vida con una comunidad samoana cuyo acervo cultural representaba milenios de evolución divergente de la historia de Occidente. Allí aprendió a andar descalza, vestirse con faldas de paja e inclinarse casi hasta el suelo en presencia de un individuo de mayor rango social, pero también conoció una actitud distinta hacia la niñez y la juventud, una sociedad donde la represión sexual era infinitamente menor y diferente de la occidental, donde el conocimiento del cuerpo era mayor y donde la crisis de la pubertad era desconocida.

Margaret, que distaba mucho de ser simplemente una viajera curiosa, volcó luego esas experiencias en un libro que se convirtió en un clásico de la literatura etnográfica: Adolescencia y cultura en Samoa. A su regreso, inició su labor docente en el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde desempeñó larga y proficua labor científica. Realiza numerosos viajes a Europa, donde asiste a cursos y conferencias de su especialidad y, en 1928, se casa con el doctor Reo Fortune; tiempo más tarde publican juntos Educación y cultura en Nueva Guinea, fruto del esfuerzo en común.

Solo en 1930 se le presenta la oportunidad de realizar un trabajo de campo en Estados Unidos. Lo lleva a cabo entre los indios omaha, en la reserva de Nebraska, y publica los resultados bajo el título de La cambiante cultura de una tribu india.

A fines de 1931, el matrimonio desembarca en Nueva Guinea y se instala en las aldeas de los arapesh, pueblo montañés, pacífico y mal nutrido que los acoge hospitalariamente. Allí desarrollan una importante investigación sobre la influencia de los roles sexuales en la cultura, y sobre las formas en que están relacionadas las diferencias innatas de temperamento y cultura.

Además, estudian el condicionamiento de las personalidades sociales en los dos sexos y compilan los resultados en Sexo y temperamento en las sociedades primitivas. La estada en Nueva Guinea se prolonga y también los caníbales mundu gumores del ríoYuat y los cazadores de cabezas tchambulis se prestan para que Margaret prosiguiera investigando sobre educación y conducta, infantil.

En dos años, ella y sus colaboradores rescatan para la historia de la humanidad la memoria y las costumbres de 30 culturas primitivas de la región. La cuestión fundamental estaba centrada en la relación existente entre las formas de organización social y los tipos de las estructuras de carácter. A partir de estos estudios llegan a demostrar la interdependencia entre el estilo de vida y ciertos rasgos asociados de carácter que antes se consideraban innatos.

Pero no todo marchaba bien en la vida de Margaret. Los desacuerdos con su esposo van separando a la pareja y en 1935 se divorcia de Reo Fortune, quien se traslada a China a dictar cátedra. Ella, por su parte, viaja a Inglaterra y ese mismo año contrae enlace conGeorge Bateson, antropólogo británico que había colaborado en las investigaciones realizadas en Nueva Guinea. Juntos preparan una expedición a la isla de Bali, donde trabajan durante más de tres años.

Cuando regresa de Bali, en 1939, está embarazada, hecho que la toma de sorpresa, puesto que pensaba que ya no habría de tener hijos. Grandes cuidados y sacrificios tuvo que realizar para concretar ese sueño que ya creía inalcanzable.

El 8 de diciembre de 1939 nace Mary Catherine, muy parecida a su madre, quien poco después reanuda su tarea docente y recibe el título honorífico dé Doctora en Ciencias. Su maternidad y la segunda guerra le imponen una vida más sedentaria, pero no menos activa. Además de atender su cátedra se desempeña como secretaria ejecutiva del Comité de Hábitos Alimentarios del Consejo Nacional de Investigaciones de su país. Luego de la guerra colabora con distintos organismos de asistencia de la O.N.U.

Publica constantemente folletos e investigaciones, preside asociaciones y entidades científicas de gran jerarquía como la Asociación Antropológica Norteamericana, en 1960, y sin embargo encuentra tiempo suficiente para volver repetidas veces a las Islas del Pacífico y de Oceanía.

A los 70 años, abuela ella misma, conoce a los nietos y biznietos de aquellos manus, iatmules, mundugumores y sa-moanos que le abrieron sus hogares cuando ella era joven recién graduada. A los samoanos los visitó por última vez en 1973, cuando ejercía la presidencia de la Unión Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas.

EL VERDADERO SENTIDO DE UNA VIDA
Su incesante actividad, traducida en viajes, cátedras, publicaciones y trabajos en diferentes comités científicos, le valía ya el reconocimiento internacional. Pero fue después del conflicto mundial, al acercarse al medio siglo de vida laboriosa, cuando comienza a publicar sus reflexiones sobre la sociedad industrial y, en particular, los Estados Unidos. Como si tratara de hallarse a sí misma, se había adentrado en las costumbres de otros pueblos para observar con una nueva luz la cultura de su propia comunidad.

En 1948 aparece su libro Hombre y mujer, donde comienza a advertir al orgulloso pueblo norteamericano que se inicia un período de profundas renovaciones, donde corre peligro no solo el modo de vida americano, sino también la existencia misma de la humanidad, amenazada tanto por el cataclismo nuclear como por la incomprensión, el prejuicio y la opresión, ejercidos en el nivel de las grandes potencias y las clases sociales e incluso en las relaciones personales.

Cuestiona también, con gran lucidez, el porvenir de instituciones tales como el matrimonio y el sistema, educativo. Combate en todo terreno las remoras racistas y ello le vale ser denostada por los círculos más regresivos y conservadores. Pero, por otro lado, estas actividades le granjean la confianza de los intelectuales jóvenes del mundo entero, a pesar de la distancia generacional que la separa de ellos y que Margaret Mead nunca pretendió ignorar.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
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Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografía de Isadora Duncan
Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza ModernaBailarina estadounidense nacida en San Francisco, Estados Unidos, considerada pionera de la danza moderna al romper con los principios del ballet clásico, haciendo la improvisación y la espontaneidad de las principales características de su manera de bailar, y dando  creación de una nueva escuela de danza.

Segunda de los cuatro hijos de José Carlos y de la pianista y profesora de música Dora Gris Duncan, vivió en Chicago y luego en Nueva York, donde desarrolló su forma de bailar, descalza, vestida con túnica y de fondo sólo una cortina azul, aunque no despertó entusiasmo.

Con una formación técnica en ciernes, rechazó las reglas del ballet clásico y se fue a crear su propio estilo de baile, con túnicas y los pies descalzos como su marca registrada.

A fines del siglo pasado, no se concebía otra danza que el ballet clásico o su genuino sucesor el ballet romántico.

Sin duda este tipo de danza significaba gracia, belleza y emoción contenida, pero su formalismo oponía serias trabas al ejecutante ardoroso.

Al comienzo del siglo XX, Isadora Duncan, joven bailarina estadounidense, desatendía las normas del ballet y bailaba a su modo. Pronto se erigiría en símbolo de la revolución artística de principios del siglo actual.

La danza de Isadora suponía algo absolutamente insólito. La hermosa joven, de oscuros ojos y personalísima gracia, desterró de su estilo el ajustado tutú y demás prendas convencionales de ballet.

Vestía únicamente túnicas griegas, danzaba con los pies descalzos, y sus ademanes y evoluciones improvisados, inspirados en el arte griego, expresaban el significado de la gran música. En todas partes donde aparecía arrastraba enormes audiencias. Su innovadora danza cautivaba a los críticos.

Uno de ellos escribía:«Ni uno sólo de sus movimientos es rutinario. Cuanto ejecuta se diría trasunto de la antigua Grecia». Otro declaró que había infundido a la danza «nueva forma y vida». El arte de Isadora era precisamente esto: el doble reflejo de su lucha exterior y de su ansiedad interior.

Jsadora nació en San Francisco en 1878. Fue bailarina y cursó danza desde su niñez, y subió a la escena antes de los 20 años. En 1898 debutó en Nueva York, mostrando al público sus brazos y piernas desnudos, con la indignación de las matronas de la alta sociedad que abandonaron el teatro en señal de protesta.

El escándalo la consagró para siempre; durante los dos años siguientes actuó regularmente en los escenarios más elegantes donde acudía la aristocracia neoyorquina.

Pronto reunió cierta suma de dinero y embarcó para Europa. En Londres causó sensación durante la temporada de 1900 y prosiguió sus éxitos en Paris, Budapest, Berlín y Bayreuth (Baviera).

Isadora encarnó la rebeldía en todos los ámbitos de la existencia. Denunció el matrimonio como opresor del talento y declaró, sin embargo, que el amor es lo más importante de la vida; así, legiones de enamorados hicieron causa común con ella.

Calificó de despóticas las prescripciones del ballet tradicional y aspiró constantemente a fundar una nueva escuela donde su concepto de la danza pudiera transmitirse a las generaciones posteriores. No obstante, su peligrosa celebridad, su prodigalidad y su falta total de sentido de los negocios la enajenaron el apoyo de los financieros.

Al fin, en 1921, el nuevo gobierno revolucionario de Rusia la invitó a Moscú y a crear una nueva escuela.

Durante algún tiempo, Isadora vivió días dichosos, admirada por Lenin y otros dirigentes bolcheviques. No obstante, sus amores con Sergei Essenin, apuesto poeta de origen campesino, 17 años más joven que ella, complicaron su existencia. isadora y Essenin cotrajeron matrimonio en el otoño de 1922, en vísperas de una gira a Estados Unidos.

Pero el viaje resultó un fracaso. Su reputación de mujer independiente y amiga de los soviéticos se le había anticipado. Ella y Essenin se vieron acosados por las autoridades de inmigración y casi toda la prensa se les puso de espaldas.

Isadora se encaraba desde el escenario con los espectadores pronunciando arengas revolucionarias, mientras su marido ahogaba sus disgustos en alcohol. Los intransigentes ciudadanos de Boston criticaban su actividad política y la escasa tela de sus vestidos; pero ella, desafiante, descubrió su pecho en escena declarando que desnudez es verdad.

Billy Sunday, famoso predicador evangelista, la calificó de «zorra bolchevique», cuyas ropas cabrían en un puño. El alcalde de Indianápolis le prohibió presentarse en la ciudad. Los directores de teatros, temerosos de posibles disturbios, rescindieron sus contratos con ella.

Finalmente, Isadora fue privada de la ciudadanía norteamericana. Abrumada y exhausta, regresó a Moscú, donde su matrimonio pronto se deshizo. Essenin incurrió en alcoholismo crónico, y en 1925 se ahorcó. Dos años más tarde, el 14 de septiembre de 1927, Isadora murió también, con su cuello truncado al prenderse su chal entre las ruedas de su Bugatti. La muerte de Isadora fue tan insólita como su vida.

Escribió La Danza (1909) y la autobiográfica La vida Mi (1927). Además de estos y muchos artículos en revistas, también fue publicado póstumamente El Arte de la Danza (1928).

La Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de Francia

La Condesa Dubarry
Grandes Amantes de la Historia

La marquesa de Pompadour como confidente y proveedora de mujeres en la corte de Luis XV de Francia, se convirtió en árbitro del buen gusto en la corte y patrocinó a escritores como Voltaire y escultores como Pigalle. También controlaba la política y llevaba al rey en la dirección en la que quería. Cuando murió, el rey contempló en silencio cómo se alejaba el cortejo fúnebre. Dos gruesas lágrimas cayeron de sus ojos: «Es el único homenaje que puedo rendirle», le dijo a Chamfort, en cuyo brazo se apoyaba.

La sucesora: En 1768 Luis adquirió su última querida importante, la sensual Juana, futura condesa Du Barry, de quien se decía que era hija de una prostituta y un monje. El amante de Juana, Du Barry, la había preparado para convertirse en amante lujosa, y el rey quedó impresionado al conocerla. Sin embargo, dijo que para presentarla en la corte había que casarla primero. El matrimonio se celebró con un hermano de Du Barry.

Juana no tenía las maneras finas de la marquesa de Pompadour, gastaba a manos llenas y fue notoriamente infiel al rey, quien no se daba por enterado pues entre sus brazos olvidaba que ya era un viejo. Caída en desgracia a la muerte del rey, madame Du Barry fue una de las víctimas de la Revolución francesa y murió guillotinada.

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Luis XVMadame PompadourCondesa Du Barry

María Juana Gomar de Vaubernier, según fue inscripta  en el convento, luego conocida corno Madame  Du Barrv luego de casarse con Guillermo Du Barry y convertirse en condesa, reemplazó entre las favoritas del rey Luis XV a Madame Pompadour cuando ésta murió.

Ana Bequs madre de María Juana toma trabajo como en la casa de una señora de buen pasar económico e interna en un convento a su hija, para encauzarla por el buen camino; que en realidad es más correccional que escuela. Cabe suponer que Ana no tiene otra opción y e para evitarle escarnios la inscribe en el convento comoMaria Juana Gomar de Vaubernier, apellidos prestados por la empleadora de Ana, que sí ha pasado por la vicaría.

No durará mucho en el lugar. El lúgubre y silencioso ambiente del convento la vuelve toda rebeldía, y molesta tanto y tan seguido que las monjas no ven otra alternativa que expulsarla. Tampoco permanece su madre mucho tiempo más en el empleo: finalmente ha encontrado marido, un tal señor Lançon.

Ese será ahora el apellido de ambas, aunque María Juana se las ingeniará más adelante para encontrar otras formas de ser llamada, y hasta conseguir un título de condesa. Entra a trabajar primero como ayudante de un modisto, y luego en una casa de juegos ubicada en la rue de Bourbon, lugar más mundano que le permite exhibir su belleza.

A ella también le vendría de perillas un marido. Pero el conde Du Barry, al que conoce en el elegante salón, necesita más bien una amiga bella como pasaporte para el palacio; es ambicioso, ya ha conseguido del gobierno un contrato de explotación de rutas marítimas y va a por más beneficios y prebendas.

Entabla amistad con María Juan mientras mira su figura y su carita, recuerda  que casualmente acaba de morir la famosa Madame de Pompadour, quien fuera favorita del rey Luis XV.La cosa no resulta fácil. Ya otro lo han pensado, y hay varias, candidatas rondando al rey, corno  la hermosa y bien apadrinada Madame D’Esparbes. Pero Du Barry mueve magistralmente los hilos, y consigue que la joven sea presentada a su Majestad.

Poco tiempo después ya está instalada en el regio apartamento del palacio de Versalles que ocupaba su antecesora. Impensable que lo haga sin casada y ostentar algún título: Guillermo  Du Barry, hermano del auspiciante, es convocado de urgencia para casarse con la joven y volver inmediatamente a sus tierras en Toulouse. Así, María Juana se convierte en condesa Du Barry.

En los años que pasa junto a Luis XV realiza algunas intervenciones en la política real, si no en las medidas directas de gobierno, sí en la elección de los hombres que deben decidirlas y ejecutarlas. El poderoso ministro de Guerra, Choiseul, es uno de los que terminan perdiendo la pulseada con la bella y sus partidarios, y debe dimitir.

Pero Madame Du Barry no está excesivamente interesada en las luchas cortesanas: su mayor placer es transformar el palacio de Lucientes, regalo del rey, en un auténtico muestrario de obras de arte. Que, todo hay que decirlo, acumula sin demasiado criterio estético; lo mismo puede a las obras teatrales que allí se representan.

En 1774, con la muerte de Luis XV, Madame Du Barry fue expulsada de la corte, y ella se trasladó recluida a su propiedad favorita de Château de Louveciennes. Tras una larga temporada de reclusión, fue finalmente liberada con el beneplácito de Luis XVI y autorizada a regresar a su castillo de Louveciennes, sin por ello permitirle volver a Versalles.

Mas tarde, soltera y sumamente rica,  se enamora  ahora, del entonces de su principal suspirante, duque deBrissac, gran cortesano y gobernador de París, y se refugia en Londres, pero regresa a Francia en 1792 para ofrecer su ayuda económica a la Familia Real, que atraviesa sus peores días de adversidad.

En 1793 los revolucionarios la acusan de conspirar contra la revolución y es condenada a muerte. Sus últimas palabras fueron: «¿Quién eres tú, verdugo, esperad sólo un minuto más!», era un 8 de diciembre.

Los Trucos del Mago Harry Houdini La Tortura China y Bidon de Leche

BIOGRAFÍA Y TRUCOS DEL GRAN MAGO HOUDINI

trucos de houdini magoHARRY HOUDINI: (1874-1926): (Ehrich Weiss; Budapest, 1874-Detroit, 1926) Mago estadounidense de origen húngaro.

Hijo de un rabino húngaro emigrado a Estados Unidos, desde niño participó, por lo general como trapecista, en espectáculos circenses ambulantes.

Houdini fue un artista del escapismo, un mago, un ilusionista y, sobre todo, un actor que nunca confió en poderes sobrenaturales, sólo en una gran resistencia, en la agilidad y en una capacidad sorprendente para comprender las claves y los secretos de los grandes magos.

Miles de espectadores quedaron cautivados con sus huidas que desafiaban a la muerte.

Escapaba de jaulas y cofres atados con cadenas y sumergidos en agua y lograba desembarazarse de camisas de fuerza mientras flotaba en el aire a 22 metros de altura.

El hielo flotaba en el río Detroit mientras Harry Houdini, el mejor escapista del mundo, se disponía a efectuar el “Clavado de la muerte” llevando puestas esposas, grilletes y cadenas atadas al cuerpo.

Poco después del mediodía del 27 de noviembre de 1906. saltó desde un puente situado cerca del centro de la ciudad y desapareció por un boquete abierto previamente en el hielo, de unos 7.5 m de profundidad.

Como los minutos pasaron rápidamente y él no reapareció, los espectadores —entre ellos reporteros, fotógrafos y policías— temieron lo peor.

Houdini nunca había tenido dificultad para zafarse de sus trabas. Sabía cómo librarse fácilmente de las cadenas, y en la boca llevaba llaves para abrir las esposas y los grilletes.

Pero según confesó más tarde, esa vez una corriente lo arrastró río abajo hasta quedar cercado por un techo de hielo en apariencia interminable.

Entonces vio unas burbujas de aire atrapadas entre el hielo y el agua; ladeando la cabeza logró inhalar-las y permanecer consciente, y luego nadó en círculos cada vez más amplios hasta que encontró el boquete y fue sacado del agua, ocho minutos después de haberse arrojado al río.

A partir de esa ocasión los escapes bajo el agua figuraron entre los actos más asombrosos de Houdini.

Inmovilizado con esposas y grilletes y colocado en cajas de madera fuertemente selladas, se las ingenió para escapar de ríos como el Hudson de Nueva York y el Mersey de Liverpool, en Inglaterra.

Ehrich Weiss —alias Houdini, hijo de un rabino de Budapest— nació en 1874 y tomó su nombre artístico del mago francés Robert-Houdin.

Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él era niño.

A los seis años de edad hacia trucos de prestidigitación y de naipes, y a los 11 era ya experto en abrir cerraduras y desatar cuerdas.

Pasó su juventud viajando en circos por Estados Unidos, y perfeccionando algunos de los actos que lo harían famoso.

Houdini ejecutó por primera vez su escape del bidón de leche. en San Luis, Missouri, en 1908. Se anunció como un “misterioso desafío a la muerte”, y que Houdini correría el riesgo de ahogarse.

El truco residía en un revestimiento sin fondo oculto en el bidón. Houdini simplemente lo empujaba hacia arriba.

Pronto se cansó de los trucos con esposas que se abrían accionando un resorte secreto, así que para su primera evasión de un río utilizó esposas de policía —que son más difíciles de abrir—, en Dresde, Alemania, en 1901.

Cinco años después era ya el amo del espectáculo en Europa y América. Aceptó desafíos de banqueros, policías y cerrajeros, y a todos los derrotó con excepcional habilidad ocultando sus trucos con toda clase de gabinetes encortinados y biombos.

Uno de sus números más asombrosos fue escapar de la caja fuerte de un banco, la cual fue revisada por un grupo de funcionarios para cerciorarse de que en el interior no hubiera ninguna llave escondida.

Houdini, que vestía traje de baño, fue examinado por un médico en el escenario, y éste ratificó que no llevaba oculta ninguna llave.

El mago entonces estrechó la mano del médico y la del juez, que en realidad era asistente suyo le puso una llave en la mano.

El público entonces cómo Houdini entró a la caja fuerte y se corrieron unas cortinas delante de ella.

Harry Houdini prometió a su mujer que intentaría entrar en contacto con ella después de morir a pesar de estar en contra de los médium y de otros espiritistas. Bess Houdini, tras la muerte de su marido en la víspera del día de Todos los Santos de 1926, ofreció una recompensa de 10.000 dólares al primer médium que repitiera la frase secreta que habían acordado ella y su marido. Nadie pudo reclamar el dinero.

Mientras los minutos transcurrían la orquesta del teatro tocaba… pero no había aún indicios del escapista.

El público comenzó a pedirle al director que dejara salir al “moribundo”, a pesar de que Houdini no había dado la señal de socorro convenida: una serie de toquidos.

Entonces, cuando ya algunas mujeres comenzaban a gritar, las cortinas se abrieron y Houdini apareció a un lado de la caja cerrada.

En realidad él salió de la caja a los pocos minutos de haber entrado en ella, y pasó el resto del tiempo sentado en una silla leyendo un libro.

El secreto fue que a Houdini le entregaron la caja unas horas antes de subir el telón, así que sus asistentes tuvieron tiempo para cambiar la cerradura por una que pudiese abrirse por dentro con la llave oculta.

Antes de devolver la caja a sus dueños volvieron a instalar la cerradura original.

Una atmósfera de suspenso similar rodeó su escape de un bidón de leche lleno de agua. Houdini pidió a unos voluntarios que sujetaran la tapa del bidón con cuatro candados: al estar agachado dentro, no sólo parecía imposible que los alcanzara sino incluso que los viera.

Pero poco después de que corrieron las cortinas del escenario y la orquesta empezó a tocar, Houdini reapareció ante el asombrado público, chorreando agua.

El truco era que el bidón tenía un revestimiento sin fondo que embonaba con precisión en su interior, y debajo de él se agachaba Houdini.

La tapa y los candados sólo estaban fijos a la parte superior del revestimiento, al igual que los remaches de la tapa. Houdini le daba vueltas a éste hasta soltar el pestillo que lo sujetaba y entonces lo empujaba hacia arriba para quedar libre.

En julio de 1894, pidió prestado 2 dólares a su prometida para pagar su licencia de matrimonio y la Srita. Rahner
se convirtió en Bessie Houdini.

La fama de Houdini se debió en gran medida a otros dos trucos asombrosos: “El muro de ladrillo” y “El escape de la celda de tortura china”.

El muro era edificado sobre un armazón de acero de unos 3.5 m. de largo por 3 m de altura y luego llevado sobre ruedas hasta un escenario alfombrado; allí era colocado perpendicular a las butacas para que el público sólo pudiera ver uno de sus extremos.

Dos biombos de 1.8 m de altura se colocaban entonces a cada lado del muro, y después de que un grupo de voluntarios revisaba el escenario, Houdini se paraba detrás de uno de los biombos, agitaba las manos por encima y gritaba: “AhÍ voy!” Momentos después aparecía detrás del otro biombo y exclamaba: “Llegué!”

El truco era que había una puerta falsa abatible justo debajo del muro.

Cuando Houdini la abrió, la alfombra se hundió debajo de él y pudo deslizarse hasta el otro lado.

En octubre de 1926, durante una gira por Norteamérica, la confianza de Houdini en su fuerza muscular lo llevó a la tumba.

Un día que se encontraba en su camerino permitió a un robusto estudiante de Montreal que le pegara varias veces en el vientre, pero como recibió los golpes antes de estar listo, cayó como fulminado.

Pereció dos días más tarde con el apéndice gangrenado y peritonitis (inflamación de la membrana que recubre el interior del vientre) en la siguiente escala de su gira: la ciudad de Detroit, donde 20 años antes había efectuado su sensacional escape del río.

EVASIÓN DE LA CELDA DE TORTURA CHINA:

Houdini estrenó este acto en Alemania en 1912. Usaba un baúl de madera con molduras de metal y un vidrio al frente. lleno de agua.

Con los pies en un cepo. Houdini era llevado en alto y luego metido de cabeza en el baúl: el cepo estaba asegurado con candado a la parte superior de éste.

Contorsionándose, el mago lograba accionar un resorte oculto que separaba la parte posterior del cepo y le permitía liberar los pies y tener suficiente espacio para soltarse.

Escapaba en menos de cuatro minutos, pero para mantener la expectación. demoraba su aparición ocultándose detrás de las cortinas.

Para efectuar su acto Houdini navegó en bote hasta el centro del río y luego fue atado y colocado dentro de una caja: ésta entonces fue clavada y bajada al agua.

Mediante unos-resortes ocultos Houdini consiguió desatarse, y después cortó los clavos que fijaban la tapa con unas pinzas ocultas.

En segundos logró quitar ésta y salir a la superficie.

MUERTE DE HOUDINI:  La mañana del viernes un artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini.

Uno de los amigos, una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de golpear a Houdini en el abdomen.

El estudiante quería convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto.

No había terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca mientras hacía esfuerzos para respirar.

Algunos minutos después, Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente.

Esta vez él estaba preparado para recibir el golpe.

El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro como un roble.

Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se convirtió en el umbral de su reto final.

Según una biografía reciente, la fama de Houdini se debió en gran parte a que este fue un espía del gobierno estadounidense y también un contra espía que a cambio de su información quería que el gobierno le hiciera la publicidad como el mejor mago de todos los tiempos. (Wikipedia)

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – El Gran Libro del Siglo XX Clarín