Consigue Tu Paz Interior

Enfermedades por estres laboral Sintomas de estres Tratamiento

Enfermedades por Estrés Laboral
Síntomas y Tratamiento

Quizás usted no le haya prestado mayor importancia, pero seguramente  le ha ocurrido.. y en más de una ocasión: en esos días en los que las preocupaciones le invaden, cuando los problemas del trabajo se unen con los de la casa, y su vida se conviene en un verdadero torbellino sin control, usted se ve afligido por una amplia variedad de dolencias físicas comunes, incluyendo desde dolores de cabezas y malestares estomacales hasta probablemente una fuerte gripe.

Los Síntomas no son obra de su mente; usted realmente se siente enfermo, ¡usted está enfermo! Pero, fue el estrés lo que lo enfermó?

Durante años, los médicos han calificado como síntomas nerviosos un buen número de estos malestares físicos que se manifiestan en los períodos de gran tensión, y muchos de nosotros nos hemos sentido resentidos e incómodos porque nuestras quejas no han sido tomadas con la seriedad que esperábamos.

Recientemente, sin embargo, la relación entre el estrés y las enfermedades ha comenzado a ser reconocida y seriamente estudiada por los científicos, quienes ya han dado importantes pasos de avance en la identificación de los mecanismos que condicionan este peculiar vínculo.

Sí, el estrés puede realmente enfermarnos, pero las nuevas investigaciones también muestran que si llegamos a comprender cómo el estrés nos enferma y si empleamos las técnicas de relajación correctas, podemos proteger nuestra salud aun en los períodos de mayor tensión.

ENFERMEDADES MAS COMUNES ASOCIADAS CON EL ESTRÉS

Según muestran las nuevas investigaciones que se están realizando con respecto al estrés, los problemas de salud que son originados por el estrés emocional son extremadamente comunes; de hecho, algunos estudios hasta sugieren que aproximadamente dos tercios de todas las visitas que se realizan anualmente a los médicos están en cielo grado relacionadas con el estrés.

Pero las investigaciones también indican que estas cifras podrían ser controladas y reducidas drásticamente si únicamente entendiéramos qué pasos podemos tomar para defendemos de los efectos negativos del estrés.Entre las enfermedades que con mayor frecuencia se asocian a la tensión nerviosa

CATARROS E INFLUENZA

hace unos seis años, el Doctor Sheldon Cohen (Profesor de Psicología de la Universidad de Carnegie Mellon, en Pitsburgh, Pensilvania; Estados Unidos) realizó uno de los primeros estudios que mostró una relación entre el estrés y los catarros comunes.

Primeramente, utilizando pruebas sicológicas rutinarias, este prestigioso científico midió el nivel de estrés en 394 mujeres y hombres, para después exponerlos a uno de cinco vías causantes del catarro común:

  • El 47% de los pacientes que fueron sometidos a un nivel mayor de estrés se llegaron a enfermar y mostraron síntomas intensos de la enfermedad.
  • En cambio, sólo el 27% de los que estaban sometidos a niveles moderados de estrés llegaron a contraer el catarro común.

Las investigaciones científicas también muestran que el tipo de estrés asociado con la mayor probabilidad de enfermarse con el catarro común surge de las prolongadas discordias en las relaciones personales. Por ejemplo:

  • Seis meses (o más) de peleas continuas con su pareja, o de constante y severas críticas por parte de su jefe pueden hacerle caer en cama con un catarro fuerte. Desde luego, el estrés no es el factor directo que causa el catarro, pero los investigadores consideran que sí nos vuelve más susceptibles a los diferentes virus que lo provocan, al afectar negativamente y debilitar el sistema inmunológico, que nos protege de las enfermedades.

Aparentemente, con el virus de la influenza sucede lo mismo que con los que provocan el catarro común.

Algunos estudios realizados recientemente en la Escuela de Medicina de la Universidad del Ohio (en los Estados Unidos), muestran que las mujeres que están sometidas a niveles grandes de estrés (por ejemplo, aquéllas que están cuidando un familiar seriamente enfermo) tienen una respuesta inmunológica mucho más débil hacia la vacuna de la influenza que aquéllas que están lidiando con presiones más rutinarias (como las largas filas en el mercado, el cuidado habitual de los hijos, etc.). Es decir, mientras más débil es la respuesta inmunológica a la vacuna, más vulnerable puede estar la persona a desarrollar la influenza.

DOLORES DE ESTOMAGO

De acuerdo con las estadísticas, los médicos estiman que hasta el 50% de los adultos saludables se quejan de sufrir de dolores abdominales cuandO están sometidos a niveles elevados de estrés.

Lo que parece suceder —según los investigadores— es que el estrés causa contracciones del tracto gastrointestinal, lo cual trae como resultado esos característicos retortijones en la parte inferior del abdomen. Por otra parte, muchas personas

cuando se sienten alteradas, comen mucho más, y esto ejerce una presión adicional sobre el esfínter esofágico (la válvula que separa el esófago y el estómago).

Bajo esta tipo de presión, el ácido regresa otra vez del estómago al esófago (el llamado reflujo gastro-esofágico}, causando dolor y acidez estomacal.

Finalmente, la forma en que usted come cuando está sometido a altos niveles de estrés también puede provocarle molestias estomacales.

La tensión puede llevarlo a ingerir precipitadamente sus alimentos, llenando su estómago con un exceso de aire y haciéndole sentirse inflamado, y hasta con náuseas.

DOLORES DE CABEZA

El estrés es la causa más común del llamado dolor de cabeza por tensión. Las hormonas del estrés provocan contracciones musculares en la cara, el cuello, el cuero cabelludo, la mandíbula y otras áreas en el cuerpo.

Cuando los músculos se contraen, se privan de sangre, y esta deficiencia sanguínea activa una reacción química en cadena que culmina con la producción de las llamadas prostaglandinas (unas sustancias parecidas a las hormonas que aumentan la sensación de dolor).

MENSTRUAClÓN IRREGULAR 

Las hormonas del estrés (son segregadas cuando el individuo está sometido a un estado de tensión) pueden retardar o prevenir la producción de la hormona estimulante del folículo y de la hormona luteinizante, dos sustancias químicas que son esenciales para activar el proceso de la ovulación en la mujer.

Como resultado, durante las etapas de estrés, una mujer puede dejar de ovular u ovular erráticamente; su período menstrual puede retrasarse o incluso no presentarse durante meses. Afortunadamente, el efecto del estrés en este proceso es temporal.

Una Vez que el estrés y sus efectos emocionales desaparecen, el ciclo de la menstruación usualmente vuelve a la normalidad en unos pocos meses.

Sorprendentemente, sin embargo la tensión no causa el síndrome premenstrual. Todas las investigaciones realizadas hasta el presente no han identificado una relación definida entre los niveles de estrés en las mujeres y la severidad de sus síntomas pre-menstruales.

INFERTILIDAD

El estrés no va a evitar absolutamente el embarazo, pero en aquellas mujeres cuya fertilidad está comprometida, el incremento de las tensione emocionales a las que pueda estar sometida puede constituir un facto suficiente para impedirles el quedar embarazadas.

Una de las formas en las que el estrés puede afectar la fertilidad es interfiriendo con el proceso de la ovulación…, y si una mujer no está ovulando normalmente, es evidente que no podrá quedar en estado.

De igual manera, si a causa del estrés el ritmo de la ovulación se vuelve impredecible, la mujer no tendrá forma de saber cuándo se encuentra en sus días fértiles y puede perder oportunidades para concebir.

Es importante mencionar que el estrés también puede reducir la fertilidad del hombre, al reducir su conteo de espermatozoides

COMPLICACIONES DEL EMBARAZO

Durante largo tiempo, muchos obstetras y ginecólogos han considerado que el nivel de estrés bajo el cual se encuentra una mujer mientras está embarazada puede influir en el tamaño de su bebé al nacer.

Sin embargo, sólo ha sido recientemente que los especialistas han sido capaces de determinar que la llamada edad gestacional también parece ser influenciada por el estrés:

•   En estudios realizados con mujeres embarazadas se ha comprobado que cada punto que las futuras madres obtienen en una escala de 15 puntos de estrés (la cual mide el espectro de problemas emocionales a los que estas mujeres se enfrentan, desde el ajetreo diario hasta la ansiedad acerca de la salud del bebé) predice una disminución de hasta tres días en la duración de su embarazo.

  • Otras investigaciones también sugieren que aun cuando el embarazo logre llegar a su término normal, los niveles mayores de estrés a los que esté sometida la mujer embarazada pueden contribuir a que su parto sea más difícil.

En un estudio desarrollado por el Doctor John Kennell (Profesor de Pediatría de la Universidad Case Western Reserve, en Cleveland, Ohio; Estados Unidos), donde se compararon las características del parto de dos grupos de mujeres, se comprobó que:

  1. Sólo el 7.8% de aquéllas que tuvieron a su lado durante todo el parto a una especialista entrenada en dar apoyo físico y emocional necesitaron anestesia epidural.
  2. En cambio, el 55% del otro grupo de mujeres que sólo contó con la ayuda tradicional de los médicos y enfermeras tuvo que recibir este tipo de anestesia.
  3. Es más: únicamente el 8% de las mujeres del primer grupo necesitó ser sometida a una operación por cesárea, comparado con el 19% del segundo grupo.

Aunque los investigadores no logran determinar exactamente cómo se beneficiaron las mujeres del primer grupo en el segundo ejemplo, especulan que lo más probable es que el apoyo emocional que les ofreció el especialista entrenado redujo su ansiedad durante el parto, lo cual esta inevitablemente asociado a la liberación de mayores cantidades de las hormonas del estrés.

Estas hormonas pueden hacer que las contracciones uterinas sean menos efectivas; por lo tanto, es posible que la reducción de los niveles de estrés resulte en contracciones más normales y —por consiguiente— en un parto más fácil y corto.

TRASTORNOS DE PIEL:

Alguna vez se ha preguntado usted por qué su cara se llena de espinillas precisamente antes de una cita o de participar en un acontecimiento importante…? Pues, según sugieren las nuevas investigaciones científicas, el estrés es el factor responsable.

Los estudios muestran que la ansiedad y la tensión emocional pueden causar brotes de acné, de herpes, y hasta le psoriasis… y el mecanismo de este proceso parece ser el mismo que vuelve a las personas que están sometidas a niveles elevados de estrés llenos resistentes a los catarros y a la influenza: las hormonas del estrés se elevan y las funciones inmunológicas se ven disminuidas

Los especialistas también han comprobado que los conflictos emocionales pueden retardar el proceso de cicatrización de las heridas, por sorprendente que este fenómeno pueda parecer.

Los estudios revelan que as personas que están sometidas a niveles mayores de estrés necesitan lasta un 24% más de tiempo para recuperarse de pequeñas heridas y pinchazos que aquéllas que están sometidas a menos tensiones: unos 47 días comparados con sólo 38 días para las menos tensas.

ASMA

Años atrás, el asma infantil era muchas veces atribuida a la personalidad de las madres, las cuales provocaban un nivel tal de ansiedad en sus hijos, que estos llegaban a desarrollar la enfermedad.

Hoy, aunque esa noción  no ha sido completamente descartada, las investigaciones científicas revelan que el estrés sí puede activar el asma en personas que están genéticamente predispuestas a padecer esta enfermedad.

Las situaciones de alta ansiedad pueden desatar un primer episodio de asma al estimular la producción de neurotransmisores, los cuales a su vez activarán los genes responsables de esta condición.

En lo sucesivo, cualquier evento negativo que genere estrés (como un ataque de ira, por ejemplo) puede activar un ataque asmático; es decir, las vías respiratorias serán asaltadas con impulsos nerviosos que causarán que estos pasajes se contraigan.

Según los especialistas, hasta el 50% de los asmáticos sufren de crisis asmáticas causadas por el estrés.

CÁNCER 

A  pesar de las muchas investigaciones que se están llevando a cabo, todavía existen muchas incógnitas por descifrar sobre el efecto del estrés en la salud del ser humano, y la mayor de todas ellas parece ser si los estados de ansiedad y tensión pueden o no causar el desarrollo de tumoraciones cancerosas en el ser humano:

  • Hasta el momento, los estudios científicos sugieren que entre el estrés y el cáncer existe una relación definitiva, pero ésta aún no ha sido completamente comprobada.

Es normal que como el estrés afecta la eficiencia del sistema inmunológico, este proceso pueda activar el desarrollo de tumoraciones cancerosas (nuevas o ya existentes).

A medida que se encuentren nuevas y máS sofisticadas formas de investigar la relación indiscutible que existe entre el cuerpo y la mente, los especialistas no sólo llegarán a comprobar la relación entre el estrés y el cáncer, sino que podrán decirnos qué otras enfermedades pueden ser atribuidas al estrés y —lo que es aún mejor— qué técnicas podrían utilizarse para curarlas o prevenir que éstas ocurran, en primer lugar.

En la actualidad, existe una creciente evidencia científica de que aliviar los niveles de estrés a los que estemos sometidos puede ayudamos a mantenemos saludables e incluso a curarnos (si estamos enfermos).

Un buen número de técnicas han mostrado ser útiles en este sentido; la clave está en elegir la que mejor se ajuste a nuestra personalidad y estilo de vida.

Por ejemplo, los estudios muestran que los ejercicios aeróbicos (el ciclismo, correr, nadar) puede reducir la tensión muscular, controlar los estados de ansiedad, y mejorar la capacidad para lidiar con el estrés.

La meditación, otras técnicas de relajación, el yoga, y las llamadas técnicas de retroalimentación o biofeedback (disponibles en clínicas, hospitales, y consultorios de sicólogos) también son beneficiosas para aliviar los estados de estrés en algunas personas. (Ver: Cáncer)

En términos de enfermedades específicas, los científicos han encontrado que las siguientes técnicas de control del estrés pueden ser efectivas para prevenir las siguientes enfermedades:

PSICOTERAPIA PARA ALIVIAR LOS DOLORES DE CABEZA Y EL ASMA 
La psicoterapia —al igual que las llamadas técnicas de retroalimentación— reducen el sufrimiento emocional al que pueda estar sometida una persona, provocando a su vez una reducción tanto en el número como en la Severidad de los dolores de cabeza que son causados por tensión.

De igual forma, los especialistas han comprobado que la psicoterapia también ayuda a aliviar la respuesta biológica inducida por el estrés que causa que las vías respiratorias se contraigan y se produzca una crisis asmática.

RELAJACIÓN PARA EVITAR LA INFERTILIDAD
En un estudio realizado en el Instituto de Cuerpo y Mente del Hospital Deaconess (en Nueva Inglaterra, Estados Unidos), los especialistas comprobaron que el 34% de las “mujeres infértiles” que practicaban técnicas de relajación para aliviar los niveles de estrés a los que estaban sometidas llegaban a quedar embarazadas.

Dado que no hubo grupo de control, los investigadores no pueden precisar con exactitud hasta qué punto el entrenamiento de relajación mejora las tasas de fertilidad femenina, pero sin duda el efecto que consigue es mucho más alto de lo que podía esperarse.

HIPNOSIS PARA CONTROLAR EL ASMA: 

La hipnosis también puede reducir la respuesta biológica inducida por el estrés que causa que las vías respiratorias se contraigan y se produzca un episodio de asma.

De igual forma, la relajación, aunque no proporciona un rápido efecto sobre el tratamiento del asma, sí consigue disminuir el número de ataques con el transcurso del tiempo.

CONCLUSIÓN: Por ahora, cuando usted sienta que la tensión lo está invadiendo, una rápida técnica de relajación puede ayudarle a evitar o disminuir la respuesta de su cuerno a la acción negativa de las hormonas del estrés.

Trate de cerrar sus ojos por unos breves momentos e imagínese una escena hermosa (concéntrese realmente en los detalles; por ejemplo, dé rienda suelta a su imaginación y cuente los árboles que “ve” o trate de “escuchar” el sonido de las olas del mar que rompen apaciblemente en las arenas de una playa).

O simplemente cierre sus ojos, respire profundamente, y exhale lentamente (contando hacia atrás a partir de 10 ó 20), visualizándose a SÍ mismo bajando lentamente unas escaleras. Sin duda, el nivel de estrés se reducirá gradualmente, y su cuerno se lo agradecerá. Sobre todo, ejerciendo este auto-control para neutralizar tensiones y ansiedades, podrá ser más saludable.

Ver También: Síntomas del Mal  de Alzhemier

El Estrés Causas y Consecuencias y Tratamiento Stress Sintomas

El Estrés Causas, Consecuencias , Tratamiento y Síntomas

Temas Tratados:
1-Concepto del Estrés
2-Consecuencias
3-Tratamiento
4-Sintomás del Estrés
5-Causas
6-La Predisposición al Estrés
7-Efectos del Estrés en la Memoria
8-Enfermedades Sociales

El estrés se define como un estado de fatiga física y psicológica del individuo, provocado por exceso de trabajo, desórdenes emocionales o cuadros de ansiedad. Aunque en ocasiones constituye el motor de nuestras vidas, es ante todo uno de nuestros más feroces enemigos. Frente al estrés, el organismo humano reacciona tanto en el aspecto biológico como en el psicológico

Si bien el concepto de estrés fue ya reconocido por Hipócrates, el término comienza a emplearse a partir del siglo XIV, para referirse a experiencias negativas, adversidades, dificultades, sufrimiento, aflicción, etc. En el siglo XVII, de la mano del biólogo y físico R. Hooke, se asocia a fenómenos físicos como presión, fuerza, distorsión, etc. El estrés es la fuerza interna presente en un área sobre la que actúa una fuerza externa, cuando una estructura sólida es distorsionada.

Sería Selye, ya en el siglo XX, quien se referiría al hablar del estrés a un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estímulo nocivo. Más tarde, Walter Cannon (1929) hablará de estrés para aludir a las reacciones de «lucha-huida», respuestas automáticas que emiten los organismos en defensa de estímulos amenazantes, tanto externos como internos. Esta respuesta implica la activación del sistema nervioso simpático, así como la liberación de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) por la médula suprarrenal.

Aproximación conceptual

Cuando hablamos de estrés, nos estamos refiriendo a varios aspectos de un mismo concepto. Por un lado, podemos dar al término el significado de una respuesta emitida por nuestro organismo ante un estímulo. Llamaríamos estrés a las respuestas fisiológicas o psicológicas que la persona da ante un estímulo ambiental «amenazante».

El estrés se entiende como síndrome general de adaptación, que incluye tres fases: de alarma, de resistencia o adaptación del organismo y de agotamiento, pudiendo, si la amenaza es suficientemente severa y prolongada, producir la muerte. La respuesta de estrés se da a tres niveles: fisiológico, cognitivo y motor.

En el primer caso, puede manifestarse en forma de taquicardia, hipertensión, incremento del colesterol, hiperglucemia, diuresis, aumento-disminución de la temperatura, sequedad de boca, inhibición del sistema inmunológico, etc. En el segundo nivel, puede provocar incapacidad en la toma de decisiones, dificultades de concentración y de atención, olvidos frecuentes o irritabilidad. Finalmente, las respuestas motoras se manifiestan con temblores, tartamudeo, predisposición a accidentes, disminución o aumento del apetito o explosiones emocionales.

Al emplear el término estrés es posible, también, aludir a estímulos que provocan un cierto «desequilibrio»; en este sentido, el estrés se identificaría como  agente externo nocivo. Por encima de los límites individuales de tolerancia al estrés (agente externo), éste provoca daños o alteraciones fisiológicos y/o psicológicos.

Los estímulos estresantes pueden ser de dos tipos: psicosociales —situaciones o estímulos que se convierten en estresantes por la interpretación que la persona haga de ellos— y biogénicos —situaciones o estímulos que, por su capacidad de producir cambios eléctricos o bioquímicos, desencadenan la respuesta de estrés—. Ambos tipos de estrésores pueden ser, a su vez, internos —físicos, como el dolor de una herida, o cognitivos, como sentimientos de culpa— y externos  —físicos, como el ruido, o cognitivos, como una mirada irónica dirigida hacía nosotros.

Las situaciones o estímulos pueden ser estresantes porque constituyen un cambio o novedad, porque no hay suficiente información acerca de ellos, porque son impredecibles y crean incertidumbre y/o ambigüedad, porque se presentan de manera inminente y no se dispone de tiempo para prepararse ante ellos, etc.

Una visión más actual del estrés es la que considera el fenómeno como un proceso que englobaría tanto los estímulos como las respuestas y su interacción. El estrés se define como una consecuencia de la relación entre los estímulos estresantes, la respuesta del organismo y los procesos intermedios biológicos (factores hereditarios en general) y psicológicos (personalidad, estrategias de afrontamiento, apoyo social).

El elemento central de esta conceptualización es la llamada evaluación cognitiva, mediante la cual las personas valoran constantemente la significación de lo que está ocurriendo, .relacionado con su bienestar personal, teniendo en cuenta en un principio el tipo de demandas externas o internas que, en nuestra interpretación, nos plantea la situación; en un segundo lugar se estima cuáles son nuestros propios recursos de afrontamiento y, por último, se da el feedback que nos proporciona la posibilidad de corregir valoraciones previas.

Consecuencias del estrés

El estrés entendido como estímulo, como respuesta o como proceso de interacción entre ambos, actúa en el organismo desencadenando un gran número de alteraciones y enfermedades a distintos niveles. Entre los trastornos cardiovasculares pueden mencionarse la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria o las taquicardias.

El asma bronquial o el síndrome de hiperventilación constituyen trastornos respiratorios. Dentro de los inmunológicos figura la aceleración del desarrollo de los procesos infecciosos. En cuanto a alteraciones del sistema endocrino, las principales son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.

La úlcera péptica, la colitis ulcerosa, la aerofagia y el estreñimiento son desequilibrios gastrointestinales. El prurito, la sudoración excesiva, la dermatitis atípica y la alopecia se inscriben dentro de los dermatológicos. Los trastornos musculares más habituales son tics, temblores, contracturas musculares, etc. Como problemas? sexuales, pueden mencionarse la impotencia, la eyaculación precoz, el coito doloroso, el vaginismo y las. alteraciones del deseo. No’ hay que desdeñar la importancia de los desequilibrios psicopatológicos, Como miedos, fobias, de-’presión, trastornos de la personalidad, consumo de drogas, conductas obsesivas y compulsivas, alteraciones del sueño, etc.

Tratamiento

Hoy en día existen diversos métodos para combatir el estrés, un fenómeno que puede abordarse desde un’ punto de vista biomédico o, psicológico; sin duda, la combinación de tratamientos permitirá obtener unos resultados más beneficiosos para la persona que lo padece. Desde el enfoque biomédico el tratamiento para el estrés es la prescripción de tranquilizantes o ansiolíticos, especialmente las benzodiacepinas, que inciden directamente en las respuestas fisiológicas de estrés.

Desde el enfoque psicológico se plantean varias alternativas; todas ellas otorgan gran importancia al control de la ansiedad emocional, así como al aprovechamiento de los recursos del organismo. Entre las más importantes, cabe mencionar las siguientes.

Las técnicas de biofeedback, que consisten en el aprendizaje del control voluntario de las funciones fisiológicas y de las actividades automáticas (la tensión muscular, la presión sanguínea, etc.); las técnicas de respiración y relajación, que se basan en la idea de que, liberando el cuerpo de la tensión muscular (a través de la respiración abdominal, o de ejercicios de tensión-distensión de los grupos musculares, respectivamente), se liberará la «tensión de la mente»; las técnicas cognitivo-conductuales, por ejemplo la aserción encubierta (que consiste en aprender a detener el pensamiento distorsionador que provoca emociones negativas y a sustituirlo por otro más positivo y constructivo), la desensibilización encubierta (con la cual el sujeto aprende a relajarse mientras se imagina escenas que progresivamente van provocando mayor ansiedad), la inoculación al estrés (con ella se enseña como afrontar y relajarse ante una amplia variedad de experiencias estresantes, desarrollando nuevas formas de reacción más allá del miedo y la cólera); las técnicas de autocontrol (que suponen el entrenamiento de una persona para regular sus conductas, dirigiendo sus esfuerzos a regular su propio entorno, no a modificar posibles o supuestos estados internos inmanejables, a través de la manipulación de condiciones antecedentes y de consecuencias), etc.

Aparte de los tratamientos mencionados, la estimulación eléctrica, la acupuntura o la audioanalgesia constituyen técnicas alternativas para hacer frente al estrés y a sus consecuencias.

Posibles señales de estrés

•  Marcada pérdida de la concentración.
• Sensación de cansancio, aun al despertarnos.
• Despertarse demasiado temprano/dificultad para dormirse, pe sadillas.
• Incremento en el consumo de alcohol o de cigarrillos.
• Aumento de la irritabilidad.
• Pérdida del sentido de la perspectiva.
• Tendencia a apartarse de actividades sociales.
• Aumento de la susceptibilidad ante las críticas.
• Cambios en los hábitos de alimentación.
• Tensión.
• Rebeldía.
• Dolores de estómago en forma de nudos.
• Manos temblorosas.
• Tics nerviosos, como por ejemplo en los párpados.
• Pérdida de la confianza en sí mismo.
• Fallas de la memoria.
• Incómoda sensación de presión.
• Palpitaciones.
• Mandíbula tensa.
• Comerse las uñas.
• Náuseas.
• Diarrea.
• Ataques de pánico.
• Sentimientos de furia, agresión y hostilidad.
• Tendencia a las lágrimas.
• Aspecto descuidado.
• Agitación física, como por ejemplo tamborilear con los dedos o piernas inquietas.
• Boca seca.
• Manos húmedas, dedos fríos.
• Color gris en la piel.
• Aspecto demacrado.
• Fuertes sentimientos de culpa.

Causas de estrés

El estrés es el resultado de presión aplicada a una cosa u otra. Según la intensidad de la presión que se aplique y según la capacidad del objeto para resistir o doblarse con la presión, el objeto se quebrará o romperá o no. Tomemos por ejemplo un fideo spaghetti crudo. Si u no lo toma delicadamente entre los dedos de cada mano y lo dobla con suavidad, se requerirá muy poca presión (el hecho de doblarlo) antes de que se quiebre.

Las muñecas y los tobillos están diseñados para tolerar una gran presión y doblarse con bastante flexibilidad. Sin embargo, excesiva presión demasiado rápido es capaz de producir dolor y hasta f ractu ra. Lo mismo se puede decir de la mente.
Desde el punto de vista psicológico, somos por lo general bastante buenos en lo que a adaptación se refiere a los niveles de presión que existen a nuestro alrededor. Pero cuando esa presión se hace demasiado grande, comenzamos a sentir dolor psicológico. Y si la presión se mantiene o es forzada sobre nosotros antes de que estemos en condiciones de resistirla, nuestra estructura psicológica también se quiebra.

Las investigaciones han demostrado que las presiones psicológicas aparecen bajo la forma de acontecimientos de la vida.
Medida de los niveles de estrés
Acontecimiento Puntos de estrés
Muerte de cónyuge o pareja 100
Divorcio 73
Separación conyugal/ruptura de pareja 65
Encierro en la cárcel 63 Muerte de un miembro cercano de la familia 63
Accidente o enfermedad personal 53
Matrimonio 50
Pérdida del trabajo 47
Reconciliación conyugal 45
Jubilación 45
Cambio en la salud de algún familiar 44
Embarazo 40
Dificultades sexuales 39
Aumento de la familia 39
Reajustes en los negocios 39
Cambio de situación financiera 38
Muerte de un amigo íntimo 37
Cambio a un tipo diferente de trabajo 36 Cambio en el número de discusiones con el cónyuge 35 Asumir la responsabilidad de una gran hipoteca o préstamo 31
Negativa a un préstamo o hipoteca 30
Cambio en las responsabilidades laborales 29
Hijo o hija que se va del hogar 29
Problemas con los parientes políticos 29
Logros personales notables 28 Cónyuge o pareja que comienza o deja de trabajar 26
Comenzar o terminar los estudios 26
Cambio en las condiciones de vida 25
Reconsideración de hábitos personales 24
Problemas con el jefe 23 Cambio en los horarios o condiciones de trabajo 20
Cambio de residencia 20
Cambio de colegio 20
Cambio en los hábitos de recreación 19
Cambio en las actividades parroquiales 19
Cambio en las actividades sociales 18
Tomar un préstamo o hipoteca pequeña 17
Cambio en los hábitos de sueño 16
Cambio en el número de reuniones familiares 15
Cambio en los hábitos de alimentación 15
Vacaciones 13
Fiestas navideñas 12
Violación menor de la ley 11

Puntajes: menos de 150,30 % de probabilidades de sufrir alguna enfermedad (es decir, el riesgo promedio); 150-299,50 % de probabilidades; más de 300,80 % de probabilidades. (Del libro Schedule of Recent Life Events, de Holmes y Rahe.)

Todos éstos son acontecimientos que provocan estrés comunes a la mayoría de las personas. Por sí mismos pueden producir diversos grados de dolor y molestia emocional, pero por lo general son controlables. Lo que nos causa dificultades es:
• Sufrir varias de estas cosas a la vez.
• Sufrir un acontecimiento que provoca mucho estrés en un contexto ya estresante por sí mismo, por ejemplo, alguien que se ocupa de su hijo sin tener pareja o cónyuge puede manejar el hecho de no tener quien le brinde apoyo, así como la circunstancia de contar con bajos ingresos, pero le resulta difícil manejarse cuando a esto se agrega el estrés adicional detener a la madre enferma, o el provocado por la muerte de un amigo íntimo. El viejo dicho acerca de la última gota que rebasa el vaso resulta significativo en estas circunstancias.

¿ Quién corre más riesgos de sufrir estrés ?

Los investigadores han descubierto dos tipos de personalidad que corren más riesgos de padecer problemas de salud relacionados con el modo en que reaccionan ante el estrés.

Primero está el tipo de personalidad «A». Éstas son las personas que bien pueden manifestar que el estrés es para ellas un estímulo. Esto puede muy bien ser verdad en el corto plazo. Ello es así porque sus cuerpos estarán produciendo altos niveles de noradrenalina química, la que, al igual que ciertas drogas, es causa de sensaciones de bienestar, como la confianza en sí mismo y la distensión. Muchos médicos creen que las personalidades del tipo «A» son adictas a las sensaciones producidas por el estrés, y al igual que cualquier otra adicción puede tener serias consecuencias.

Otros tipos de personas que corren riesgos de padecer enfermedades relacionadas con el estrés son los supuestos triunfadores.

Estas personas («B») no son tan agresivamente hiperactivas como la personalidad tipo «A», pero también se imponen niveles de exigencia muy altos. Son excelentes para manejarse en cualquier tipo de situación. Jamás se dejan dominar por la enfermedad, les resulta difícil admitir que son vulnerables a algo o reconocer cuáles son sus propias necesidades. En efecto, este tipo de personas muy posiblemente coloque las necesidades de los demás en primer lugar. Son perfeccionistas y con frecuencia muy autocríticas. Muchos de los que se dedican a ocuparse de los demás tienen este tipo de perfil.

Si bien ninguno de estos dos tipos de personalidad resume con exactitud el propio caso, uno debería tener clara conciencia de hasta qué punto uno cae dentro de una categoría u otra en diferentes situaciones, así como también debería poder reconocer las señales de exceso de estrés en la etapa más temprana posible.

Los efectos del estrés en la capacidad de memoria

El doctor Robert Sapolsky de la Universidad de Stanford ha estudiado el modo en que el estrés incide en los procesos cerebrales y cognitivos. Sapolsky ha demostrado que una exposición prolongada a las hormonas del estrés tiene un efecto adverso y amenazante en el centro de la memoria del hipocampo de las cobayas. El hipocampo es una estructura cerebral en forma de pez, ubicado en el área del cerebro inferior a los temporales, un área relacionada con la memoria y el aprendizaje.

EL doctor James McGaugh, de la Universidad de California en Irvine, ha demostrado que la corticosterona, hormona liberada en los casos de estrés severo, ansiedad o trauma físico, bloquea la recuperación de la información almacenada en la memoria a largo plazo. Su equipo de investigación utilizó ratas como cobayas. Encontró que un pequeño electroshock elevaba la corticosterona, dañando severamente la capacidad de los animales para encontrar el camino de vuelta a la posición asignada.

El deterioro de su memoria llegaba al máximo hasta una hora después del electro inicial, cuando los niveles hormonales estaban en su punto álgido. Aunque en este experimento la pérdida de memoria era temporal, no deja de crear incógnitas acerca de las consecuencias a largo plazo que el estrés constante apareja al cerebro humano.

El doctor John Newcomer, de la Escuela de Medicina de la Universidad Washington en Saint Louis, observó en la memoria de los seres humanos efectos del estrés similares a los descritos en el párrafo anterior. Su grupo mostró que varios días de exposición a altos niveles de la hormona del estrés pueden dañar la memoria. Los científicos observaron deterioro de la memoria sólo en las personas tratadas con altas dosis, dosis comparables a los niveles de estrés que una persona sufriría después de una enfermedad grave o de una intervención quirúrgica. Sin embargo, una semana después sus memorias recuperaron el estado normal.

Estos resultados sugieren que sólo las personas que experimentan traumas físicos, médicos o psicológicos severos sufrirían deterioros de la memoria directamente relacionados con el estrés. No obstante, son muchos los investigadores convencidos de que una exposición a largo plazo a niveles de menor intensidad de estrés, también aceleraría el envejecimiento del cerebro.

Ver También: Síntomas del Mal  de Alzhemier

Ver: Tips Para La Paz Interior

Descripción Sobre la Obesidad y la Cultura Occidental

Descripción de la Obesidad en la Cultura Occidental

HAMBRE INSACIABLE: Todos hemos tenido problemas de peso alguna vez. Pero ciertas personas sufren trastornos alimenticios, que a menudo tienen causas psíquicas y que sólo encuentran solución en el tratamiento médico.

Cuando la difunta princesa Diana de Gales explicó en una entrevista de televisión que había sufrido de bulimia durante muchos años, es decir, de ansiedad por la comida y por vomitarla, la opinión pública se estremeció.

En nuestros días, los trastornos alimenticios ya no son ninguna rareza. Las mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 35 años resultan especialmente afectadas, y también aumenta de forma considerable el número de hombres que enferman por ello.

La cifra es elevada, pues las personas con ansiedad por comer y vomitar suelen llevar una doble vida.

Comprenden que han de ocultarle a la sociedad su enfermizo comportamiento alimenticio mediante subterfugios, para no perjudicar su vida profesional y sus relaciones con familiares y amigos.

Por miedo a aumentar su peso corporal se someten a una gran presión.

Durante los ataques de bulimia devoran de forma incontrolada y en poco tiempo grandes cantidades de comida, y después se esfuerzan por vomitarla.

A esto le siguen unas medidas radicales de control de peso, como dietas, curas de abstinencia, exceso de actividad corporal y mal uso de los laxantes.

De esta forma se introduce continuamente un estado de carencia corporal que desencadena de nuevo ataques de bulimia.

NI UN KILO DE MAS: En la sociedad occidental, la delgadez simboliza la juventud, el dinamismo, la buena forma física y la capacidad, y se exhibe especialmente como sinónimo de atractivo físico.

Para incluirse en este ideal, muchas personas —en especial mujeres jóvenes— se vuelven anoréxicas.

Llama la atención el hecho de que muchas personas anoréxicas procedan de familias en las que el sentido del deber, de la responsabilidad y de la adaptación se sitúan en un primer plano; los padres sólo proporcionan amor y afecto cuando sus hijos cumplen las más altas expectativas.

Algunos descubren en la adolescencia que con el rechazo de la comida se les presenta por primera vez la oportunidad de escapar al estricto régimen previsor de sus familias.

Negarse a comer supone una protesta y una afirmación de personalidad.

Pero caen en un círculo vicioso, ya que entonces aumentan las exigencias y se mortifican más a sí mismos. Los kilos se transforman en una idea fija, todo gira entorno a la comida, y pasar hambre se convierte en el sentido de su vida.

LUCHA CONTRA EL PROPIO CUERPO: La bulimia significa “hambre insaciable”, porque tiene mucho en común con el cuadro clínico de la anorexia.

En ambos casos existe une obsesión por la comida y el peso, y los enfermos asumen una imagen distorsionada de su propio cuerpo, es decir, de forma irreal consideran que determinadas partes de su cuerpo son demasiado gruesas.

Mientras que en la anorexia se pueden apreciar las transformaciones corporales tras un periodo de tiempo, las personas con ansiedad de comer y vomitar conservan una figura normal.

Las etapas desde la anorexia, que m términos médicos se denomina anorexia nerviosa, hasta la bulimia, o bulimia nerviosa, son rápidas, pues muchos anoréxicos capitulan en su lucha contra la sensación de hambre y se ven dominados por ataques de bulimia.

Se estima que el  60 % de los anoréxicos se convierten en bulímicos.

Sin embargo, la mayor parte de los bulímicos se enfrentan a un curso distinto de la enfermedad, que en la mayoría de los casos comienza con múltiples dietas estrictas.

Los afectados por la anorexia o la bulimia consideran muy difícil manifestar su enfermedad en público. Pero apenas hay esperar de curación sin ayuda médica por parte de terapeutas o grupos de autoayuda.

El tratamiento psicoterapéutico trata de combatir los miedos al aumento de peso, los trastornos en la apreciación del cuerpo y el difícil comportamiento alimenticio.

Sin embargo muchos pacientes se vuelven reincidente, otros sufren depresiones y mantienen dadas irreversibles, como alteraciones del metabolismo a consecuencia de años de alteración escasa o errónea.

En cerca del 25% de los casos de anorexia, la enfermedad convierte en crónica, y el 10% de los anoréxicos mueren precisamente por culpa de la enfermedad.

MANZANA O PERA: Una relación alterada respecto a los sentimientos de hambre y apetito es también la causa más frecuente del extremo opuesto de la anorexia: la obesidad.

Es frecuente que los afectados muestren un acusado exceso de peso, de forma que su silueta corporal se asemeja a una manzana o a una pera, según la grasa se acumule especialmente en el estómago o en las caderas.

Se tabla de obesidad o adiposis cuando se supera en un 20% o más el peso corporal normal.

En los países industriales, uno de cada cinco hombres y una de cada tres mujeres son obesos, aunque, a diferencia de las personas anoréxicas y bulímicas, pertenecen a las capas de la población de mayor edad.

La obesidad suele basarse en un comportamiento alimenticio alterado.

Nuestro estilo de vida tan estresante induce  a comer aceleradamente y de forma insana. Se adquiere energía, pero el hambre y el apetito siguen sin aplacarse correctamente.

NECESIDAD DE COMER: Algunas personas tesas tienen tan alterada la relación entre las sensaciones de hambre y apetito, que toda su vida queda condicionada por ella.

Sufren trastornos alimenticios frecuentes y timen de forma excesiva e incontrolada.

Tal obesidad puede deberse a experiencias traumáticas y se refleja visiblemente en la gordura. A veces hay una alteración psíquica, por ejemplo de la libido, que es tan difícil de eliminar como en la anorexia o la bulimia. La situación del afectado es de desesperanza.

Por una parte, traslada todo el placer a la comida y, por otra, por este motivo, la persona se vuelve tan poco atractiva para el sexo opuesto que cada vez le resulta más difícil volver a entablar relaciones normales.

Al igual que en la anorexia, aquí también subyace un sentimiento negativo hacia el propio cuerpo.

Las consecuencias a largo plazo son perjudiciales, porque la salud de las personas obesas queda tan mermada que su esperanza de vida tiene un promedio de 10 años menos que las que gozan de un peso corporal normal.

FUERA LA GRASA: Para curar la obesidad es indispensable un análisis y transformación de los hábitos alimenticios con ayuda del médico.

En primer lugar es preciso rectificar el comportamiento hacia la comida. Una solución engloba la participación en terapias de grupo y de comportamiento, ya que la comida muchas veces tiene una función de tratamiento de sustitución. Los obesos han de volver a aprender a disfrutar de la comida y a satisfacer no el hambre sino el apetito.

El plan de dieta establecido por el médico se tiene que cumplir de forma consecuente.

Además, se requiere mucho ejercicio para mejorar el estado de salud y recobrar un sentimiento positivo hacia el cuerpo.

En casos aislados, si varios o todos los miembros de la familia son obesos, hay que considerar como posible causa de la adiposidad una propensión hereditaria a un metabolismo lento.

En estas personas, la grasa se quema en el cuerpo a menor velocidad de lo normal.

Otros motivos que condicionan la enfermedad pueden ser una hipofunción de la glándula tiroides, o determinados trastornos hormonales que repercuten de forma directa en la regulación del apetito.

Minerales Utilizados en la Industria Propiedades

Minerales Utilizados en la Industria

Ciertos minerales que desempeñan un papel vital en la producción de varios tipos de acero. Pero ellos, de ninguna manera, completan la lista de minerales metálicos que son importantes para la industria. El presente artículo trata otros minerales metalíferos importantes junto con unos pocos minerales que, aunque comercialmente carentes de importancia, son por sí mismos interesantes. Debe recordarse que la lista de minerales comercialmente significativos representa sólo una fracción del total de la lista de minerales metálicos.

ORO
El oro, el «rey de los metales» y la base del comercio en casi todos los lugares, es uno de los pocos metales que se encuentra frecuentemente en estado nativo, esto es, sin combinar con otros elementos (aunque en la práctica otros metales, particularmente la plata, están presentes). El oro se encuentra en vetas cuarcíferas; pero, como los depósitos son desgastados, el oro grueso (pepitas) se concentra en el lecho de los arroyos (placeres) y puede ser rescatado mediante el lavado de las arenas claras (arenas auríferas).

Oro nativo (dureza o D. 2,5 según la escala de Mohs: Peso específico o p. e. 19,3): es blando, pesado y de color amarillo. En las rocas, el oro se encuentra en listas o láminas: son raros los cristales isométricos. Otra fuente del metal es la calaverita (telururo de oro), un mineral quebradizo cuyo color fluctúa del amarillo al plateado (D. 2,5 a 3; p. e. alrededor de 9). El oro se recupera también de otros minerales.

PLATA
La plata es un metal que ha desempeñado en el comercio un papel mucho más importante, en el pasado que en el presente. La cantidad utilizada con el propósito de acuñar moneda ha descendido drásticamente en los últimos años. En la actualidad, las tres cuartas partes de la producción de plata es usada en la industria. Uno de los usos más importantes es en la manufactura de películas fotográficas. Más de la mitad de la plata del mundo se obtiene como subproducto de la producción de plomo, cinc y cobre, mientras que los yacimientos de oro producen una apreciable cantidad.

Como el oro, la plata se encuentra en estado nativo (D. 2,5 a 3; p. e. 10,5), pero la principal fuente del metal es la argentita (sulfuro de plata). uñ mineral brillante, gris plomo a menudo asociado a la piafa nativa y a los minerales de plomo, cinc y cobre. Cristaliza en un sistema isométrico pero, comúnmente, se encuentra en estado nativo. (D. 2,5; p. e. 7,3).

PLOMO
A menudo asociado con la plata, es el más humilde de los metales. Alrededor de un tercio de la producción mundial de este meta! es usado en acumuladores, por ejemplo baterías de automóviles. Otros usos importantes son la manufactura de pinturas y cubiertas de cables, y en la construcción.

El plomo se encuentra en estado nativo, pero la más importante fuente del metal es la galena (sulfuro de plomo). Ésta es un mineral quebradizo, de color gris plata que, comúnmente, forma cristales cúbicos. La galena se- caracteriza por su quebradura cúbica (D. 2,5; p. e. 7,5). Menos importantes minerales de plomo, son la cerusita (carbonato de plomo) y la anglesita (sulfato de plomo). Algunas veces, la cerusita forma manojos de grandes cristales blancos en forma de agujas, pero por lo común se la encuentra en forma masiva (D. 3,5; p. e. 6,5). La anglesita, formada por la oxidación de la galena, comúnmente se presenta coloreada de gris y con un lustre diamantina (D. 3; p. e. 6,3).

CINC
El cinc es un metal que sigue naturalmente al plomo porque los dos están íntimamente relacionados. No hay depósito importante de cinc que no contenga mineral de plomo, y por lo común cantidades explotables de ambos están presentes 011 la misma mina. El principal uso del cinc es de proveer al hierro de una capa protectora contra la oxidación. El latón es una aleación de cobre y cinc.

La principal fuente de cinc es (a esfalerita, conocida también como blenda (sulfuro de cinc). Esfalerita, que quiere decir engañoso, es un buen nombre porque su color fluctúa del negro al rojo, marrón, verde y amarillo. Los cristales (isométricos) son comunes y las quebraduras en seis direcciones son perfectas (D. 3,5 a 4; o. e. 4). Otros minerales de cine incluyen: la cincita (óxido de cinc), smithsonita (carbonato de cinc), hemimorfita (silicato hidratado de cinc), willemita (silicato de cinc) y franklinita (una variedad de magnetita). La cincita (D. 4 a 4,5; p. e. 5,5), un mineral rojo anaranjado y la franklinita están circunscriptas a una sola localidad. (Depósitos de Franklin, Nueva Jersey.) La smithsonita varía en color y a menudo se la encuentra en masas en forma de panales o estalactitas (D. 5; p. e. 4,4). Willemita (D. 5 a 6; p. e. alrededor de 4) es de color variable, pero casi siempre será de un verde brillante fluorescente bajo la luz ultravioleta. La hemimorfita (D. 4,5 a 5; p. e. alrededor de 3,5) puede ser marrón, amarilla, azul o blanca. La hemimorfita y la smithsonita se conocen también por el nombre de calamina.

TORIO
El torio es un metal que probablemente tenga un importante futuro en el campo de la energía atómica, pero en el presente su principal uso está en la industria química y en la manufactura de mecheros Auer.

Las dos fuentes más importantes de torio son la monazita (un mineral compuesto que contiene torio) y la thorita (silicato de torio). La monazita se encuentra como cristales monoclínicos y como granos en las arenas «pesadas». De color entre moreno y amarillo, es quebradiza y altamente radiactiva (D. 5 a 5,5; p. e. 5). La thorita, cuyo color fluctúa del rojo a! negro, se la encuentra comúnmente en grandes bloques (D. 5; p. e. 5 a 6).

URANIO
El uranio ha llegado, en la actualidad, a ser una valiosa fuente de energía atómica. Sumamente raro, este elemento altamente apreciado se encuentra esparcido ampliamente en las rocas ígneas de la corteza terrestre. Pero los depósitos explotables son pocos y se encuentran separados por grandes distancias y las búsquedas de uranio rivalizan hoy con las «fiebres del oro» de los primeros días.

Hoy muchos minerales uraníferos, pero pocos son de importancia comercial. La uraninita (un óxido impuro de uranio) es un mineral duro, pesado y negro, que se encuentra en cristales isométricos . (D. 5,5; p. e. 9 a 9,7). La pechblenda es una variedad difundida de uranita. La carnotita, descrita como mineral de vanadio, es otro importante minera!. El urofano (un mineral complejo uranífero) se encuentra a menudo con la uraninita como cristales ortorrómbicos en forma de aguja, pequeños y de color paja (D. 2 a 3; p. e. 3,8). Todos los minerales de uranio son radiactivos.

COBRE
El cobre fue probablemente el primer metal fundido desde su mineral, en un proceso que es bastante simple. Una aleación, el bronce (cobre y estaño), fue descubierta probablemente en forma accidental, ya que en muchos lugares los dos metales se encuentran juntos. Debido a su baja resistencia eléctrica, el principal uso del cobre es en la industria eléctrica.

El cobre forma más minerales que cualquier otro metal, pero sólo unos pocos son importantes. La fuente principal son los sulfures de calcopirita (sulfuro de cobre y hierro), calcocita (sulfuro cuproso) y bornita (sulfuro de hierro y cobre). La calcopirita (D. 3,5 a 4; p. e. 4,2), es un mineral de latón con vetas negro-verdosas. Se encuentra comúnmente en forma masiva. La calcocita (D. 2,5; p. e. 5,5), es de color gris plomo y tiene una fractura concoidea. Sus cristales ortorrómbicos son raros. La bornita (D. 3; p. e. 5), algunas veces llamada mineral empavonado debido a su frecuente despulido azul o púrpura, es color bronce cuando acaba de extraerse y tiene una veta negra. Una vez más, los cristales (isométricos) son raros. Otros nombres de la bornita son erubescita y cobre veteado. El desgaste de los minerales de cobre en la superficie, origina los vistosos carbonatas malaquita y azurita (verde y azul, respectivamente). La diferencia entre los dos radica simplemente en su contenido de agua —8,2 % para el primero y 5,2 % para el último— (D. 4; p. e. 3,8 a 4 para los dos).

ALUMINIO
El aluminio es uno de los metales más versátiles. Por ser muy liviano (cerca de un tercio de la densidad del hierro), no corrosivo y, en aleación, mecánicamente fuerte, es un metal ideal para la construcción aérea.

A pesar de ser el aluminio el más común de los metales en la corteza terrestre, casi toda la producción mundial proviene de un solo mineral, la bauxita (una mezcla de óxidos de aluminio hidratados). Ésta se forma por el desgaste de las rocas aluminíferas en el clima tropical (meteorización prolongada de rocas alumínica). Aunque blanco o pulido por naturaleza, la presencia de hierro lo mancha de color marrón rojizo (D. 3 o menos; p. e. 2,5).

Otros minerales de aluminio, aunque no son fuentes del metal, son comercialmente importantes. La caolinita (silicato de aluminio hidratado), conocida también como caolín o tierra de porcelana, se presenta comúnmente como blancas masas terrosas. Este mineral es de importancia vital para la industria de la cerámica (D. 2 a 2,5; p. e. 2,6). La criolita (un fluoruro de sodio y aluminio) es un mineral raro, que tenía importancia vital en el refinamiento del aluminio. Hoy en día se usa una criolita artificial. El corindón (óxido de aluminio), es un mineral de color gris a marrón que forma frecuentemente, cristales hexagonales. Cuando está ricamente coloreado, e! corindón es una joya altamente apreciada; rubíes, zafiros (D. 9, más dura que cualquier otro mineral común; p. e. 4).

PLATINO
El platino es el más común dé los miembros de un grupo de metales formado por el paladio, osmio, iridio, rutenio y rodio. Es ampliamente usado en joyería, pero también tiene usos en electricidad, odontología y química.

El platino se encuentra como meta! nativo, comúnmente en forma de escamas o como granos o pepitas (a veces de gran tamaño) en depósitos (placeres) próximos a rocas ígneas platiníferas. Es muy pesado, maleable y de color gris (D. 4 a 4,5; p. e. 21,5 cuando es puro). La esperrillita (arseniuro de platino) es un valioso mineral de platino. Es duro, pesado, de color blanco y tiene una veta negra. La esperrillita forma a veces grandes cristales isométricos (D. 6 a 7; p. e. 10,5).

ARSÉNICO
El arsénico metálico tiene pocos usos, siendo el principal el endurecimiento de las balas de plomo. Pero el trióxido de arsénico se usa en grandes cantidades en insecticidas y herbicidas. El arseniato de plomo es vastamente usado contra el gorgojo del algodón, y el arseniato de cobre o plomo contra el escarabajo de la papa.

El principal mineral de arsénico es la arsenopirita (sulfarseniuro de hierro). Este mineral de color gris acerado se encuentra por lo común en forma de masas cristalinas. Los cristales individuales son pequeños y en forma de cuña (D. 5,5 a 6: p. e. 6). Mucho más espectaculares son los minerales oro-pimente (trisulfuro de arsénico) y rejalgar (sulfuro de arsénico). El primero es de color amarillo y el último rojo vivo (D. 1,5 a 2; p. e. 3,5 para ambos). Los dos han sido usados como pigmentos en la preparación de pinturas.

ESTAÑO
El uso más común del estaño es para revestir el hierro de las cajas de «lata» con una capa extremadamente fina para protegerlo de la herrumbre. El 40 % de la producción mundial de estaño es utilizado para estos fines, a pesar de que la capa de estaño alcanza sólo al 1 % del peso de las latas. Grandes cantidades de estaño se usan también en aleaciones y soldaduras.

Como el aluminio, el estaño tiene solamente un mineral: la casiterita (óxido de estaño). Ésta forma cristales tetragonales (prismáticos y piramidales) pero, comúnmente, se encuentra como masas granulares o fibrosas (madera de estaño). Es muy quebradizo v tiene un lustre brillante (D. 6 a 7; p. e. 7).

MERCURIO
El mercurio es el único metal liquido a la temperatura ordinaria. Es ampliamente usado en la preparación de drogas y productos químicos y en instrumentos científicos. Él uso más conocido, en los termómetros, representa tan sólo una pequeña fracción del consumo total.

La única fuente de mercurio es el cinabrio (sulfuro mercúrico), un mineral rojo brillante que forma cristales hexagonales, aunque se encuentra comúnmente en estado nativo o como copos esparcidos. Tiene una veta rojo escarlata (D. 2,5; p. e. 8,1). Algunas veces se encuentra mercurio nativo en el cinabrio.

TITANIO
Debido a la ligereza de su peso y a su alto punto de fusión, el titanio está usándose en cantidades siempre crecientes en un gran número de diferentes campos, la construcción de cohetes voladores, por ejemplo. Es usado también en la fabricación de pinturas.

Los principales minerales de titanio son el rutilio (dióxido de titanio) y la iimenita (óxido de hierro y titanio). El rutilio cristaliza a menudo como prismas tetragonales, de color negro o marrón rojizo. Se encuentra en rocas ígneas o metamórficas (D. 6; p. e. 4,2). La iimenita, de color negro, puede encontrarse en forma masiva o como granos o copos. Los cristales son raros. A menudo está asociada con la magnetita (D. 5 a 6; p. e. 4,5).

MAGNESIO
Debido a su escaso peso, el magnesio se usa vastamente en aleaciones con el aluminio y otros metales para la construcción liviana.

Los principales minerales de magnesio son la magnesita (carbonato de magnesio) y la dolomita (un carbonato de calcio y magnesio). La magnesita es, por lo común, cristalina o granular y los cristales individuales son raros. Su color fluctúa del blanco al amarillo y al castaño (D. 4; p. e. 3). La dolomita (un carbonato de calcio y magnesio) se incluye, en realidad, entre los minerales no metálicos y será descrita en un artículo posterior, pero es un mineral menor del magnesio.

ANTIMONIO
El antimonio es usado ampliamente para endurecer el plomo y hacerlo resistente a la corrosión en la forma de planchas de baterías, hojas de plomo y caños de plomo. El metal de los tipos de imprenta es una aleación de plomo y antimonio, con pequeñas cantidades de estaño y, algunas veces, cobre.

La principal fuente de antimonio es la estibina, llamada a veces antimonita o antimonio lustroso (trisulfuro de antimonio). Este mineral quebradizo, color gris plomo, forma algunas veces pequeños cristales prismáticos característicos (sistema ortorrómbico), pero más comúnmente, se lo encuentra en masas columnares (D. 2; p. e. 4,6).

COLUMBIO – TANTALIO
El columbio (o niobio) y el tantalio, son metales raros de considerable importancia. Se los usa, por ejemplo, en aleaciones a alta temperatura, adecuadas para los motores de cohetes y reactores nucleares.

La columbita y la tantalita son minerales compuestos de columbio y tantalio. El nombre dado al mineral depende de la mayor cantidad de columbio o tantalio que se encuentren presentes (D. 6; p. e. 5,5 a 8).

EL CUARZO
Como el silicio y el oxígeno (27 % y 46 %, respectivamente, combinados, se entiende) son los elementos más abundantes de la corteza terrestre, no es de extrañarse que la sílice o cuarzo (Si02 óxido de silicio), que es una combinación de los dos, sea el mineral más común. Pero aunque el cuarzo es tan común como la arena (la mayoría de los granos de arena son fragmentos de cuarzo) no todas las formas de este mineral carecen de valor.

El cuarzo puro y cristalino como el agua, llamado cristal de roca, límpido e incoloro, se corta para utilizar como piedra de adorno y posee variados usos en la industria óptica y eléctrica. Cuando contiene ciertas impurezas es aún más valioso. Un vestigio de manganeso le imparte un hermoso tinte violeta, produciéndose el amatista. Otras formas del cuarzo clasificadas como piedras semipreciosas incluyen al ágata, sardónice, ónix,  jaspe y  ópalo.

GEMAS
Probablemente la gema más preciada de todas sea el diamante, que es simplemente carbono puro cristalizado en sistema cúbico. La popularidad del diamante se debe a su dureza (es el más duro de todos los minerales), brillo y a la forma como dispersa la luz. Puede ser incoloro o tener tinte amarillento, azul, rosa, etc. Durante cientos de años la India era la única fuente de estas piedras, pero hoy el principal productor de diamantes de alta calidad es la República Sudafricana.

El alto precio de los diamantes, y de cualquier otra gema, se debe a su rareza, aunque es interesante saber que, en los últimos tiempos, se han encontrado depósitos tan grandes de diamantes que su venta ha debido ser restringida para mantener su valor comercial. Debido a su excepcional dureza los diamantes también tienen un gran valor industrial, principalmente para herramientas de corte, perforación y pulido.

Aunque parezca extraña, no es el diamante el que obtiene los precios más altos. Los rubíes rojos son más caros aún. Los rubíes, como los zafiros, son formas del corindón (óxido de aluminio, Al203), y su única diferencia reside en el color. El término zafiro comprende todos los otros colores del corindón, aunque el color tradicional es el azul. La esmeralda (6SÍO.,. A1203.3BeO) es una combinación del berilio, un silicicato del berilio y aluminio.

HIERRO
Los minerales metalíferos son de un valor práctico mucho mayor que el de las piedras preciosas. En realidad, el progreso de la civilización está ligado al aumento del conocimiento de los metales y de los minerales de los cuales provienen.

Los metales de mayor utilidad para el hombre, se extraen de los siguientes minerales: el aluminio, de la bauxita (óxido de aluminio hidratado); el cobre, de la calcopirita (sulfuro de cobre y hierro); el hierro, de la hematita (óxido de hierro); el plomo, de la galena (sulfuro de plomo); el magnesio, de la magnesita (carbonato de magnesio) y de la dolomita (carbonato de magnesio y calcio); el mercurio, del cinabrio (sulfuro de mercurio); el níquel, de la pentlandita (sulfuro de níquel y hierro); la plata, de la argirita (sulfuro de plata); el estaño, de la casiterita (óxido de estaño), y el cinc, de la blenda (sulfuro de cinc) o de la calamina (carbonato de cinc).

El metal que probablemente ha tenido el papel más útil en la historia es el hierro. El hierro no aparece libre en la naturaleza y el mineral más importante para su obtención es la hematita (Fe203) un óxido de hierro. La hematita es por lo general gris o negra, pero al ser pulverizada adquiere un color rojo brillante. La magnetita (Fe203.FeO), otro importante mineral, es también un óxido de hierro y el único mineral fuertemente magnético. Una forma de la magnetita, la piedra imán, constituye de por sí un imán natural.

Los mayores yacimientos de hematita se encuentran en la vecindad del lago Superior (EE. UU.), mientras que en Suecia hay enormes depósitos de magnetita. Otros minerales férricos menos importantes son la limonita (óxido de hierro hidratado) y la siderita (CO3Fe) —carbonato férrico—.

La mayor parte del hierro producido en la actualidad constituye aleaciones (las mismas se forman cuando se agregan al metal básico uno o más elementos, generalmente metales). El acero es básicamente una mezcla de hierro y carbono (contiene entre el 0,1 y el 1,6 % de este último).

Pero se hacen varios tipos de acero, para satisfacer muchas exigencias distintas, adicionándole pequeñas cantidades de otros metales, como tungsteno, cobalto, níquel, mclibdeno, vanadio, cromo y manganeso. Los aceros al tungsteno, por ejemplo, pueden soportar altas temperaturas y se utilizan para herramientas de corte de alta velocidad (aceros rápidos).

TUNGSTENO
Los principales minerales del tungsteno son la scheelita y la volframita. La scheelita (WO3.CaO) (tungstato de calcio) es un mineral vitreo, normalmente incoloro (blanco amarillento o verdusco), que emite luz muy fluorescente bajo la luz ultravioleta. Se la obtiene en grandes cantidades en California y Nevada (EE. UU.). La volframita (WO3[FeMn]O) (tungstato de hierro y manganeso) es un mineral oscuro, frágil, de poco brillo metálico, generalmente presente en las vetas cuarcíferas, que se encuentra en grandes cantidades en China y Birmania.

Minerales que el Cuerpo Necesita Calcio Yodo Hierro Magnesio Humano

Minerales Que el Cuerpo Necesita

Se conocen unos veinte minerales que forman parte de la composición de nuestro organismo. Los minerales constituyen el 5% del peso del cuerpo, es decir unos 3,5 kilos para un adulto de 70 kilos (154 libras). En nuestro organismo, los minerales están renovándose continuamente. Cada día se eliminan con la orino, las heces, el sudor y otras secreciones, unos 30 gramos de minerales? los cuales tienen que ser necesariamente reemplazados por medio de los alimentos.

La fuente más importante de minerales son los alimentos de origen vegetal en su estado natural, especialmente si proceden de cultivos biológicos. Por ello, las dietas cárnicas, y las basadas en productos refinados tienden a ser deficitarias en minerales. Esto se agrava por el hecho de que los suelos de cultivo se empobrecen en minerales, debido el uso intensivo de abonos inorgánicos.

En realidad, es posible que los productos que adquirimos en el mercado contengan menos minerales de los que deberían tener según las tablas de composición de los alimentos. Por ello debemos prestar especial atención a los minerales de la dieta, sobre todo al calcio y al hierro.

Los Minerales: calcio, yodo

Los Minerales que el cuerpo necesita

Calcio: Es al mineral más abundante del organismo, cuyas sales forman la sustancio que confiere dureza al esqueleto y a la dentadura. El cuerpo de un adulto contiene entre 1 y 1,5 kilos de calcio la mayor parte del cual (el 99%) se encuentra en los huesos y en los dientes, y una pequeña parte (el 1%) en la sangre y en el resto del organismo.  Además de formar parte del esqueleto, el calcio realiza otras interesantes funciones en el organismo.

  • Interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, especialmente en el corazón, manteniendo de esta forma el ritmo cardíaco.
  • Es necesario para que la sangre coagule con normalidad.
  • Regula el equilibro ácido-básico de la sangre, evitando que esta se vuelva demasiado ácida. De esta forma, neutraliza la acidez que normalmente se produce en el metabolismo de las proteínas.

El calcio necesita de la vitamina D para poder ser absorbido en el intestino, y pasar así a la sangre. Una deficiencia de vitamina D produce los mismos síntomas que la falta de calcio.

La deficiencia de calcio se manifiesta en primer lugar por un cuadro clínico llamado tetania, que se caracteriza por calambres musculares, que pueden lLgar a verdaderos espasmos. Cuando persiste, se producen alteraciones del ritmo cardíaco (palpitacionesY irritabilidad nerviosa, pérdida de la dureza normal de los huesos (raquitismo en los niños, osteoporosis y osteomalacia en los adultos), dolores en las arLiculaciones y pérdida de piezas dentarias.

Necesidades diarias de calcio
Niños800
Jóvenes 11-241200
Hombres Adultos800
Mujeres Adultas800
Embarazadas1200
Madres que Lactan1200

El calcio en la alimentación vegetariana: El calcio es un mineral muy abundante en los alimentos vegetales, especialmente en las nueces o frutos secos y en las leguminosas. Una alimentación a base de fruta, cereales y hortalizas aporta sobradamente el calcio que necesita el organismo, con notables ventajas sobre la alimentación cárnica. Entre los alimentos animales, solo la leche y sus derivados contienen cantidades importantes de calcio, pero es muy escaso en la carne y en el pescado.

Hay que tener presente que el ácido oxálico contenido en algunos alimentos puede dificultar la absorción del calcio, al formar con él sales insolubles (oxalato cálcico). Aunque los alimentos ricos en ácido oxálico, como el cacao, las espinacas y las acelgas, también contienen abundante calcio, es prudente tomarlos en pequeñas cantidades cuando se requiere una dieta alta en calcio.

Fósforo: La práctica totalidad del fósforo que contiene el organismo se halla en los huesos y en los dientas, combinado con el calcio. La cantidad de fósforo que se ingiere con la dieta, debe estar en relación con la de calcio. El fósforo se halla ampliamente distribuido entra todos los alimentos, tanto vegetales como animales, por lo que su aporte no supone ningún riesgo.

La leche y sus derivados son la mejor fuente de calcio entre los productos de origen animal. Sin embargo, la leche de vaca contiene abundante grasa, necesaria para el desarrollo del ternero, pero no para los seres humanos, especialmente si son adultos. El sésamo y los frutos secos oleaginosos proporcionan tanto o más calcio que la leche, con la ventaja de no contener grasas saturadas ni colesterol.

Por el contrario, el principal problema del fósforo es su exceso en relación al aporte de calcio. Esto ocurre especialmente en las dietas ricas en carne, pues esta contiene mucho fósforo y muy poco calcio (hasta diez veces más en la carne de cerdo). Este exceso de fósforo en la dieta cárnica hace que el calcio sea peor aprovechado, y es otro factor más que explica la mayor frecuencia de osteoporosis entre las mujeres que consumen mucha carne.

En los alimentos vegetales, así como en la leche y en los huevos, la cantidad de fósforo guarda una relación mucho más equilibrada con la de calcio, de forma que con una alimentación ovolactovegetariana no existe riesgo de ingerir un exceso de fósforo.

Hierro: El organismo de un adulto contiene entre 3 y 4 gramos de hierro. Esta es ciertamente una cantidad muy pequeña, pero realiza funciones de importancia vital. La mayor parte del hierro se encuentra en la sangre formando parte de la hemoglobina, que da el típico color rojo y permite el transporte del oxígeno desde los pulmones hasta todas las células.

En el organismo el hierro no existe como elemento químico aislado, que se comporta como un auténtico veneno, sino unido a proteínas, especialmente la llamada ferritina

Necesidades diarias de hierro: La mayor parte del hierro que hay en el organismo se recicla, por lo que en condiciones normales las pérdidas de este mineral son muy pequeñas. El hiervo se pierde con las células que se descarnan de la piel y de las mucosas que revisten el tubo digestivo y las vías urinarias. Esto supone 0,91 miligramos diarios para un adulto.

Las almendras son uno de los alimentos más ricos en calcio (266 mg. por 100 gr. Su contenido en fósforo (454 mg. por 100 gr. guarda una proporción bastante equilibrada con el de calcio.

Necesidades diarias de hierro
Niños10
Hombres 11-2412
Hombres Adultos10
Mujeres 11-5015
Mujeres 51+10
Embarazadas30
Madres que Lactan15

En ciertas situaciones, aumentan las necesidades de hierro:

  • Las mujeres que menstrúan pierden 2 miligramos diarios con la sangre menstrual, por lo que una mujer pierde durante los días de la regla tres veces más hierro que normalmente.
  • Durante el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de hierro, pero esto queda compensado con el hecho de no haber pérdidas menstruales.
  • En la adolescencia se intensifica la demanda de hierro como consecuencia del crecimiento y de la aparición de la menstruación en las muchachas.
  • Cualquier hemorragia anormal produce pérdidas importantes de hierro, que pueden provocar fácilmente un estado anémico.

El hierro de los vegetales se encuentra en forma de sales férricas, mientras que el de los alimentos animales, llamado también hierro hem, aparece en forma de sales ferrosas. Ambos tipos de hierro se absorben con dificultad en el intestino, hasta el punto de que solo de un 10% al 20% del hierro de procedencia vegetal es absorbido, y un 30% del hierro que se encuentra en la carne o en los alimentos animales. Por ello, al calcular las necesidades diarias, se debe pensar en ingerir, como medida de seguridad, diez veces más del hierro que realmente necesitamos.

El hierro en la alimentación vegetariana: El hierro se halla ampliamente distribuido en todos los alimentos animales y vegetales, y una dieta variada aporta sobradamente las necesidades diarias, incluso para las mujeres. La menor absorción del hierro procedente de los vegetales, se compensa sobradamente por dos hechos:

  • La concentración de hierro en la mayoría de los alimentos vegetales es más alta que en las carnes, excepto en el hígado. La leche apenas contiene hierro.
  • Se ha comprobado que la vitamina C, mucho más abundante en la dieta vegetal, aumenta considerablemente la absorción de hierro, llegando a duplicarla. Esta es una importante razón para tomar en cada comida hortalizas y/o fruta fresca, ricas en vitamina C.

Las dietas vegetales no tienen por qué ser pobres en hierro, sino todo lo contrario. De hecho, la anemia por causas alimentarias es bastante frecuente, afectando por igual tanto a los que comen carne como a los vegetarianos. Durante una época se pensó que la carne era necesaria por su contenido en hierro, y que quienes no la tomaban, corrían el riesgo de anemia. Pero hoy sabemos que la dieta vegetal es superior en cuanto a contenido de hierro, y que su absorción no plantea problemas si se consumen abundantes alimentos frescos ricos en vitamina C.

Los frutos secos (nueces), las legumbres y los cereales poseen más hierro que la carne, excepción hecha del hígado. La harina de soja, con la cual se fabrica la carne vegetal, tiene tres veces más hierro que la carne de vaca (la de mayor contenido en hierro). La OMS recomienda el consumo abundante de melocotones (duraznos), albaricoques, ciruelas, uvas y pasas, como excelentes fuentes de hierro, por su fácil digestión y absorción. El alga espirulina, la levadura de cerveza y el polen son, junto con la soja, los alimentos vegetales más ricos en hierro.

En personas que presentan una absorción baja de hierro, o cuando aumentan las necesidades diarias, puede resultar recomendable tomar suplementos de este mineral. Además de los preparados farmacéuticos clásicos, los hay también procedentes de extractos vegetales.

Yodo: El organismo necesita el yodo para sintetizar con él las hormonas producidas en la glándula tiroides. Estas hormonas cumplen importantes funciones mnetabólicas:

  • Aceleran la combustión de los nutrientes que nos proveen de energía (hidratos de carbono, grasas y proteínas).
  • Son imprescindibles para el desarrollo normal del sistema nervioso en los niños, de forma que cuando escasean por falta de yodo, se produce una forma dc retraso mental (cretinismo).

Cuando un adulto sufre carencia de yodo, el tiroides se hipertrofia (aumenta de tamaño), para intentar compensar la carencia y producir así la suficiente hormona tiroidea. A este aumento de tamaño se lo llama bocio simple (hay otras causas de bocio).

Las necesidades de yodo son muy pequeñas: 0,14 miligramos diarios. Normalmente la fruta y las hortalizas pueden aportar suficiente cantidad de yodo, si el suelo en el que se han cultivado lo contiene. Pero hay terrenos pobres en yodo (generalmente los alejados de las costas), y otros que se han empobrecido de este mineral por causa de la agricultura intensiva, que agota las reservas minerales de los terrenos. Por ello no son raras las deficiencias. Para prevenirlas, conviene:

  • Usar sal marina, o que haya sido enriquecida con yodo
  • Consumir algas alimentarias.

Los pescados también contienen abundante yodo, aunque su consumo no resulta imprescindible para satisfacer las necesidades diarias.

Magnesio: El cuerpo de un adulto contiene de 20 a 25 gramos de magnesio. Forma parte de la estructura de los huesos, junto con el calcio y el fósforo, aunque en mucha menor proporción. El magnesio es un componente esencial del principal pigmento del mundo vegetal, la clorofila, al igual que el hierro lo es de la hemoglobina de la sangre.

El magnesio ha cobrado importancia en los últimos años, debido a que se han descubierto numerosas funciones fisiológicas en las que desempeña un papel decisivo.

Ocurre con frecuencia que la alimentación habitual aporta cantidades insuficientes de este importante mineral. Ello es debido a un consumo escaso de cereales integrales, frutos secos (nueces, almendras, etc.), ricos en magnesio, así como al empobrecimiento de los suelos en este minera!. El abuso permanente de los abonos nitrogenados en la agricultura intensiva causa desequilibrios bioquímicos en los suelos, y, como consecuencia, en los vegetales que crecen en ellos. Las plantas ya no contienen la cantidad de minerales que deberían tener, especialmente de magnesio, que es uno de los más sensibles al empobrecimiento del suelo.

Esta es la razón por la cual se debe prestar una atención especial al magnesio, y recurrir, en determinados casos de carencia, al uso de suplementos minerales como el cloruro de magnesio.

Necesidades diarias de magnesio
Niños80-170
Hombres 15-18400
Hombres Adultos350
Mujeres 15-18300
Mujeres Adultas280
Embarazadas320
Madres que Lactan355

Las fresas <frutillas) contienen una amplia gama de sales minerales, entre ellas el magnesio. que las hace diuréticas y muy apreciadas en las enfermedades de los riñones.

Hay que tener presente que las necesidades diarias de magnesio, establecidas por el U.S. National Research Council es de 350 mg. para hombres adultos y 280 mg. para mujeres adultas al dia. Aunque es cierto que el consumo de grandes dosis de sales de magnesio no tiene efectos indeseables, tampoco está probado que tenga una acción terapéutica especial. El exceso de magnesio se elimino con las heces, provocando además un efecto laxante.

El uso de suplementos de magnesio en forma de soles, está indicado en los casos siguientes:

  • Cuando existe el riesgo de que el aporte alimentario sea insuficiente, por consumir pocos vegetales frescos, o porque estos procedan de tierras de cultivo empobrecidas por el uso intensivo de abonos químicos
  • En épocas de la vida en las que hay un aumento de las necesidades diarias (crecimiento, embarazo, lactancia).
  • Cuando la absorción intestinal está alterada por diversas afecciones digestivas, como por ejemplo colitis o intervenciones quirúrgicas.

Funciones

Actúa como catalizador de numerosas reacciones químicas que se llevan a cabo en el organismo, relacionadas con la combustión de los nutrientes y la producción de energía. Realiza una función especialmente importante en el sistema nervioso, regulando la transmisión de sus impulsos a lo largo de los nervios periféricos

La carencia de magnesio se manifiesta de formas muy variadas:

  • Cansancio general y sensación de fatiga.
  • Calambres musculares, contracturas, temblores en los párpados o en otros músculos (fenómeno conocido como fasciculaciones musculares).
  • Alteraciones neurovegetativas con tendencia al espasmo en diversos órganos, que se manifiestan por: dolores de estómago, colon irritable, dolor o espasmo uterino durante la regla (dismenorrea), sensación de opresión en el pecho y palpitaciones cardiacas entre otros.

Los frutos secos, los cereales, las legumbres y las verduras, son la fuente más importante de magnesio. Una dieta vegetariana variada puede satisfacer sobradamente las necesidades de magnesio, especialmente si procede de cultivos biológicos en los que se usan abonos orgánicos que contienen una amplia gama de minerales.

Ver: Tabla de Calorías de los Alimentos

Metabolismo y Obesidad Resumen Causas de la Obsesidad Consecuencias

Metabolismo y Obesidad – Causas de la Obsesidad

Al organismo hay que suministrarle constantemente energía en forma de alimento si queremos que funcione debidamente. El calor así producido se mide en julios (J), aunque en lenguaje corriente todavía se sigue utilizando el término familiar de calorías (cal). El metabolismo es un conjunto de reacciones químicas que tienen lugar en las células del cuerpo.

El metabolismo transforma la energía que contienen los alimentos que ingerimos en el combustible que necesitamos para todo lo que hacemos, desde movernos hasta pensar o crecer. Proteínas específicas del cuerpo controlan las reacciones químicas del metabolismo, y todas esas reacciones químicas están coordinadas con otras funciones corporales. De hecho, en nuestros cuerpos tienen lugar miles de reacciones metabólicas simultáneamente, todas ellas reguladas por el organismo, que hacen posible que nuestras células estén sanas y funcionen correctamente.

Metabolismo y Obesidad Causas de la Obsesidad

OBESIDAD Y DELGADEZ. En el caso de que las ganancias ponderales de un determinado organismo rebasen en un 15 % su término medio normal, hablamos de obesidad, mientras que si una persona pesa un 10 % menos de lo que le corresponde, estamos en presencia de delgadez.
La obesidad representa siempre un depósito excesivo de grasas, distribuido por todo el cuerpo.

Si bien sus causas pueden ser muy diversas, tales como trastornos de las glándulas endocrinas y otros, en gran numero de casos la obesidad se produce por una sobrealimentación exagerada. Cualquier exceso de peso predispone a diversas dolencias. Así, por ejemplo, es fácil que en la obesidad aparezca diabetes, aumento de la presión arterial, insuficiencia cardíaca, bronquitis crónica, etc. Es importante, pues, evitar su aparición y, si se instaura, combatirla. La prevención consiste, sobre todo, en una alimentación no excesiva y en el ejercicio constante.

Cuando la obesidad ya se ha establecido conviene combatirla, sobre todo, con el ejercicio y la dieta, ayudados por diversos medicamentos. Las curas por iniciativa propia, motivadas generalmente por cuestiones estéticas, suelen incurrir en exageraciones perjudiciales. Ingerir grandes cantidades de pastillas para adelgazar y al mismo tiempo saciarse de toda clase de golosinas, es un absurdo que se practica con gran frecuencia. Las curas de adelgazamiento deben ser dirigidas por una persona experimentada.

La delgadez surge cuando el ingreso calórico es menor que las necesidades y el organismo ha de utilizar los materiales almacenados y, por tanto, pierde peso. En dicha situación consume, en primer lugar, hidratos de carbono (azúcares) depositados en el hígado y músculos; dichas existencias suelen terminarse en 24 horas, al cabo de las cuales ya debe empezar a emplear sus reservas de grasas.

Con ello el funcionamiento del organismo no se altera, pues únicamente menguan sus acúmulos grasosos, situados en las mejillas, en tejidos subyacentes a la piel, etc. Una vez consumidos (al cabo de unas 5 a 7 semanas) todos sus depósitos de grasa, que, por término medio, se calculan en 9 Kg. en un hombre adulto, y persistiendo las condiciones de hipo alimentación, deben gastarse finalmente las proteínas. Como quiera que éstas constituyen la materia prima de todas las estructuras y órganos, aparecería entonces la destrucción del propio cuerpo, proceso incompatible con la vida.

Las causas de la delgadez son varias. A veces aparece porque el individuo se mueve mucho aunque consuma gran cantidad de calorías. Tal ocurre en una serie de deportes violentos: un partido de fútbol o una carrera ciclista. Otras causas son una alimentación deficiente, hecho observado sobre todo en gente pobre o en épocas de guerra y por la presencia de diversas enfermedades (tuberculosis), sin que deba olvidarse a aquellos individuos que lo son por constitución y qué por mucho que coman —pues suelen tener un excelente apetito— no hay manera de que engorden.

La curación de diversas delgadeces-enfermedades se conseguirá eliminando su causa, además de administrar a dichos pacientes una dieta rica en calorías y medicamentos adecuados. En la delgadez constitucional, mientras no dé lugar a manifestaciones molestas, mejor es no hacer nada.

LOS ALIMENTOS ENERGÉTICOS. Los hidratos de carbono se encuentran, sobre todo, en el azúcar, el almidón, las harinas, los cereales, las féculas, las frutas, las hortalizas, etc. Desde el punto de vista químico contienen grupos de oxigeno e hidrógeno, fijados en diversos átomos de carbono y, finalmente, se transforman en azúcares. Una vez en la sangre intestinal son llevados al hígado, donde se almacenan en forma de otro azúcar complejo, denominado glucógeno, constituido por numerosas moléculas de glucosa.

La sangre contiene una cantidad siempre constante de azúcar, pues si tiende a aumentar su concentración, se almacena mayor cantidad del mismo en el hígado, mientras que si mengua, dicha víscera convierte otra vez el glucógeno en glucosa (azúcar) y la envía al torrente circulatorio. Pero el hígado es un órgano de tal perfección que si le falta glucógeno produce glucosa a partir de otros materiales, tales como proteínas.

Dicho azúcar (la glucosa) es tan importante en el funcionamiento del cuerpo porque, mediante diversas reacciones químicas, libera energía.

El azúcar puede convertirse también en grasa, transformación que efectúa igualmente el hígado. Es muy sabido que si se ingieren cantidades excesivas de azúcar o cualquier hidrato de carbono, aparece la obesidad.

Las grasas constituyen otro tipo de sustancias nutritivas, totalmente distintas de las precedentes. Se hallan en toda clase de alimentos, en ciertas semillas vegetales y en algunos frutos.

Las grasas sirven de almohadilla a diversos órganos, de capa protectora para que no se pierda el calor y también para la combustión. Su metabolismo está gobernado por diversos agentes y lo efectúa el hígado.

El tercer grupo de principios inmediatos lo constituyen las proteínas. Están contenidas en diversas clases de alimentos, tales como carnes, huevos, pescado, etc. Su presencia en la dieta es imprescindible y no pueden ser sustituidas, por lo menos en cuanto a una pequeña cantidad se refiere. Se calcula que un hombre adulto debe recibir diariamente, como mínimo, unos 70 g de proteínas.

Una vez en el interior de la circulación sanguínea, son conducidas al hígado, donde se almacenan transitoriamente. Más tarde algunas vuelven a la sangre para ser llevadas hasta las células de diversos tejidos, e incorporadas en el protoplasma de las mismas. Representan, pues, la materia prima principal para la construcción del cuerpo. Las que no son aprovechadas para estos fines son convertidas por el hígado en glucosa o glucógeno, dispuestas a liberar energía, o bien las almacena en forma de grasa.

En el plasma sanguíneo existe una cantidad constante de proteínas que desempeñan múltiples funciones. Algunas intervienen activamente en el proceso de la coagulación; otras, forman los llamados anticuerpos destinados a combatir los gérmenes infecciosos, o constituyen una especie de vehículo para ciertas sustancias. Así, el hierro nunca circula aisladamente por la sangre, sino que lo hace transportado por una determinada proteína.

Una clase especial de proteínas son las que intervienen en la formación del núcleo celular. Su alteración metabólica más conocida es la enfermedad llamada gota, que se origina porque el ácido úrico (producto de desecho de dichas proteínas) en vez de eliminarse con la orina, se deposita en diversas articulaciones y da lugar a la inflamación de las mismas. Se manifiesta en forma de accesos de dolor intenso que afecta frecuentemente la raíz del dedo gordo. Sobreviene con preferencia en hombres y de noche. Su curación se consigue merced a la acción de diversos medicamentos y, sobre todo, de un régimen exento de proteínas.

Se podría afirmar entonces que, en el caso ideal de un nivel de energía equilibrado (es decir, cuando la ingestión y consumo de energía son más o menos iguales), el peso corporal se mantiene fundamentalmente constante. Pero aquí entran en juego también las particularidades personales antes mencionadas. En efecto, si se registra un superávit en el balance energético, es decir, un exceso en energía alimenticia, éste es almacenado por las células del tejido adiposo en forma de “grasa de reserva”; ésta equivale, en cierto modo, a la corteza de tocino que se guarda para los tiempos flacos, para que en caso de necesidad el cuerpo puede recurrir a sí mismo para alimentarse. Pero, a corto plazo (o largo, según se mire), una excesiva reserva de grasa conduce a un aumento de peso superfluo, si bien recientes experimentos han demostrado que un constante exceso de alimentación en distintas personas puede tener efectos muy distintos

AGUA Y SALES MINERALES. El agua es el componente principal de la dieta. Además de la que se ingiere en forma líquida, y otra buena porción ingresa contenida en los alimentos sólidos, tales como frutas (algunas de las cuales contienen un 95 % de agua), verduras y otros. Un hombre, de 70 Kg., alberga en su cuerpo unos 50 1 de agua. Su aporte diario, así como su eliminación —pues el metabolismo debe estar equilibrado— alcanzan unos dos litros y medio. Las pérdidas excesivas de la misma (deshidratación), deben ser reemplazadas rápidamente, pues de lo contrario pronto aparece la muerte. Sin alimento alguno es posible vivir varias semanas e incluso meses, pero sin agua, sólo algunos días.

Las sales minerales son asimismo muy importantes para la perfecta marcha del organismo. Existen unos elementos considerados como esenciales.
El mineral más importante para el hombre es el cloruro sódico, es decir, la sal común, pues interviene decisivamente en diversos procesos del organismo, tales como la retención de líquidos en su interior, la secreción de los jugos digestivos, etc. Con el sudor se pierde gran cantidad de cloruro sódico y es necesario reemplazarlo. Así, por ejemplo, los individuos que desempeñan trabajos muy duros en recintos calurosos, deben ingerir agua salada, pues de no hacerlo así, al no compensar las intensas pérdidas de dicho mineral, les sobreviene gran debilidad y calambres.
El
calcio y el fósforo son necesarios, principalmente, por intervenir en la formación de los huesos y de los dientes.

El potasio y el magnesio influyen sobre las contracciones musculares y, por tanto, también en el corazón. Una intensa disminución del primero, conduce a una gran debilidad e incluso parálisis de los músculos.

El hierro, además de intervenir en la formación de la hemoglobina de los glóbulos rojos, participa en la composición de algunos fermentos muy importantes para la respiración de las células.

El iodo es el componente principal de una hormona llamada tiroidea y su carencia origina el bocio, enfermedad muy difundida en determinadas regiones, donde las aguas son pobres en dicho elemento.
Como elementos necesarios para la perfecta marcha del organismo, podemos citar todavía el cinc, el cobre, el cobalto y el manganeso.

VITAMINAS. Es sabido que el cuerpo puede formar muchas sustancias; nos llena de asombro, por ejemplo, la capacidad que posee el hígado de efectuar transformaciones químicas. Sin embargo, las vitaminas no pueden ser producidas en ninguna parte del organismo y, por tanto, al ser indispensables, deben ser aportadas, ya sea con los alimentos —modo más natural—, o bien mediante administración artificial en forma de productos farmacéuticos ingeridos o inyectados.

Las vitaminas no son materias combustibles, energéticas ni liberadoras de calorías; tampoco forman parte de ningún territorio del cuerpo, ni intervienen en estructura celular alguna. Simplemente se precisa su presencia en diversas reacciones químicas o procesos orgánicos.
Cuando falta el aporte de una determinada vitamina, aparecen trastornos que sólo pueden ser corregidos mediante la administración de la misma. Es imposible curar, por ejemplo, la carencia de vitamina A, aplicando la B.

Estas sustancias nada tienen que ver con la «debilidad general» del cuerpo. Hoy se abusa de ellas y es muy frecuente que un enfermo exija al médico que «recete unas vitaminas». Es imposible que una alimentación corriente y bien proporcionada engendre un déficit vitamínico y no es necesario, por tanto, ingerir suplementos de dichas sustancias a menos que aparezcan alteraciones características de dicha deficiencia, enfermedades que en su conjunto denominamos hipovitaminosis.

Consejos para mejorar los hábitos alimentarios en los niños
• No saltear el desayuno, ya que brinda la energía necesaria para la concentración, el aprendizaje y las actividades lúdicas.

• Desayunar con alimentos nutritivos como leerte y yogur descremados, cereales sin azúcar, panes integrales.

• En los recreos, en lugar de gastar dinero en los quioscos de golosinas, llevar fruta cortada, vainillas, cereales integrales o barras de cereal.

• No usar la comida como premio/castigo.

• Limitar el uso de la computadora y/o televisión a no más de una hora perdía.

• Hacer actividades recreativas en familia para establecer el hábito del ejercicio: paseos en bicicleta, caminatas, patines, etc.

• Dejar los alimentos ricos en azúcares y grasas como golosinas, helados y snacks y alimentos ocasionales para ser consumidos en ocasiones especiales: festejos o «comilonas» los fines de semana.

• La bebida por excelencia debe ser el agua. Que las gaseosas y jugos comerciales sean consumidos esporádicamente. « Comer carne roja, blanca y pescados una vez al día, elegir cortes magros.

• Consumir al menos una taza de leche, un yogur y una porción de queso descremado por día, para incorporar calcio.

• Las verduras y frutas son las grandes amigas; cuanto más variedad, más cantidad de vitaminas y minerales. Esto mejora el sistema inmune y las energías.

• Las galletitas son ricas en azúcares y grasas, su consumo debe ser ocasional. Es preferible el pan, los cereales e incluso las vainillas o «baby scuits».

• Incluir cereales integrales y legumbres al menos cuatro veces a la semana. Son fuente de fibra y minerales.

• Practicar ejercicio diariamente, cualquier actividad que el niño disfrute. Recuerde siempre que los chicos copian el modelo de los padres, por lo tanto, estos deben dar el ejemplo con sus hábitos.

Algunas de las consecuencias que trae, a corto plazo, la obesidad infantil, si no se previene o se trata:
• Problemas psicológicos como aislamiento, acoso escolar y depresión.
• Aumento de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
• Asma.
• Diabetes tipo 1 y 2, en especial, esta última.
• Anormalidades ortopédicas.
• Enfermedad del hígado.

La Depresion Psiquica Causas, Sintomas y Tratamiento Origen Resumen

La Depresión Psíquica Causas, Síntomas y Tratamiento, Origen Resumen

El Instituto Nacional de la Salud Mental dice que el trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse voluntariamente. Según este mismo organismo, hay 19.000.000 de adultos americanos que sufren padecen este tipo de enfermedad.

Depresión: trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefensión y desesperanza profundos. A diferencia de la tristeza normal, o la del duelo, que sigue a la pérdida de un ser querido, la depresión patológica es una tristeza sin razón aparente que la justifique, y además grave y persistente.

Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el autocastigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer

.La depresión, el más frecuente de todos los trastornos mentales, afecta a hombres y a mujeres de cualquier edad y clase social, aunque las mujeres, y las personas en ciertos periodos del ciclo vital (adolescencia, menopausia y andropausia, y en general los periodos de crisis o cambios importantes) parecen ser las más afectadas.

La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad. Es una enfermedad medica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona. Aproximadamente 1 de cada 20 personas, el doble de mujeres que de hombres. (Fuente Consultada: Enciclopedia Encarta)

Causas de la Depresión:

La depresión puede ser el resultado de muchas razones:

  • La herencia genética (se trasmite en su familia).

  • Otras enfermedades.

  • Ciertos medicamentos.

  • El uso de drogas o alcohol.

  • Otros problemas mentales (psiquiátricos).

A veces una situación emocionalmente mala (pérdida de un familiar, o un problema de trabajo), pueden desencadenar la depresión o provocar que el paciente no se pueda recuperar completamente, pero en otras ocasiones se presenta incluso cuando todo en sus vidas marcha bien.

Entre el 10 y 15 por ciento de las depresiones son provocadas por un problema medico (enfermedad del tiroides, el cáncer, o enfermedades neurológicas) o por medicamentos. Una vez que se da tratamiento contra la enfermedad, o se ajusta la dosis y el medicamento adecuados la depresión desaparecerá.

Síntomas de la Depresión:

Las personas que padecen de depresión tienen ciertos síntomas característicos que les afectan casi todos los días por lo menos por un periodo de dos semanas.

De estos síntomas los más característicos son :

  • Perder interés en las cosas que antes disfrutaba.
  • Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo.

Y se asocian a los secundarios :

  • Sentir que no tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse tranquilo.
  • Sentir como que no vale nada o sentirse culpable.
  • Que le aumente o disminuya el apetito o el peso.
  • Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
  • Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones.
  • No poder dormir, o dormir demasiado.

Además se asocian otros síntomas de tipo físico o psicológico, como pueden ser:

  • Dolores de cabeza.
  • Dolores generales por todas las partes del cuerpo.
  • Problemas digestivos o gástricos .
  • Problemas sexuales.
  • Sentirse pesimista
  • Sentirse ansioso o preocupado.

Tratamiento Contra La Depresión:

La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos.

Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos.

Las terapias «de conversación» ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos, a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas pláticas se combinan con «tareas para hacer en casa» entre una sesión y otra.

Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia «de comportamiento» procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma de obtener más satisfacción a través de sus propias acciones.

También guían al paciente para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su depresión o que son consecuencia de su depresión.

Los trastornos depresivos son, por fortuna, los que presentan más tratamientos en psiquiatría, al haber sido ligados con la disfunción de dos de los principales sistemas de neurotransmisores cerebrales, la serotonina y la noradrenalina, por lo que se emplean dos tipos de fármacos: los antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos y los inhibidores de la MAO (monoaminooxidasa).


Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar trastornos depresivos. Estos incluyen los «inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI siglas en inglés) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos y los «inhibidores de la monoaminoxidasa (MAOI siglas en inglés).

Nunca se deben combinar medicamentos de ningún tipo – recetados, sin receta o prestados – sin consultar al médico.

Cualquier otro profesional de la salud que pueda recetarle un medicamento (por ejemplo el dentista u otro especialista) tiene que saber qué medicamentos está tomando el paciente.

Aunque algunos medicamentos son inocuos cuando se toman solos, si se toman en combinación con otros pueden ocasionar efectos secundarios peligrosos. Algunas substancias, como el alcohol y las drogas de adicción, pueden reducir la efectividad de los antidepresivos y por lo tanto se deben evitar.

Las preguntas sobre los antidepresivos recetados y problemas que puedan estar relacionados con el medicamento, deben tratarse con su médico.

Lo importante de un tratamiento: Cuando se está deprimido el pasado y el futuro quedan por completo absorbidos por el presente, y además no puede imaginar un futuro en el que pueda llegar a sentirse mejor. Una depresión nos coloca en una situación en la que carecemos de perspectiva, estamos inmersos en el sentimiento de desesperanza presente.

El estar deprimido conlleva una manera determinada del ver el mundo, independientemente de cuáles sean los motivos que originaron la enfermedad.  Los paciente deprimidos se piensan, se ven y se sienten a sí mismo de idéntica manera.

Para romper con este tipo de razonamiento es necesario que un profesional ayude al paciente a que pueda modificar su funcionamiento cognitivo y pueda cambiar los estados de ánimo concomitantes. Salir de ese estado requiere de un tratamiento, de lo contrario los síntomas se van agravando y una depresión no tratada puede desencadenar una depresión mayor.

Qué puede ayudar. Lo primero que hay que decir es que los casos de depresión leve a moderada son relativamente comunes, por lo general son pasajeros y pueden desaparecer solos. La infelicidad no es agradable, pero en muchas circunstancias es perfectamente normal.

Sin embargo, para algunas personas, la depresión puede convertirse en un estado generalizado muy grave. Si la depresión es tratada a tiempo, la psicoterapia, el ejercicio, la dieta, el apoyo emocional y la comprensión pueden ayudar al paciente a superarla.

En muchos casos, la persona que sufre la depresión tiene la suficiente lucidez y motivación, y tal vez también apoyo, como para abrirse camino hacia la superación de la depresión, aunque a veces puede resultar abrumadoramente difícil.

En el corto plazo, los antidepresivos pueden ser recetados por el médico clínico, pero nunca está de más insistir en que éstos son sólo efectivos en un período muy corto.

Los antidepresivos demoran entre dos y cuatro semanas para comenzar a paliar la depresión y, aunque pueden ser de ayuda en el corto plazo, sólo se dirigen a los síntomas y no a las causas, que deben ser atacadas por otros medios, como por ejemplo la terapia, el cambio de estilo de vida o de situación.

Por otra parte, para algunas personas resulta imposible manejar su propia depresión sin altos niveles de apoyo, y hasta pueden llegar a necesitar ser internadas.

Esto último debe ser reconocido como algo aceptable y no como una señal de debilidad o de locura.

Cuando un paciente es hospitalizado con depresión, es muy posible que el tratamiento con drogas forme parte de un régimen mucho más amplio, que incluye terapia de apoyo, terapia ocupacional y una estricta observación por parte del equipo de enfermeras especializadas.

Para aquellas personas cuya depresión es muy resistente, muy profunda y constituye una amenaza para la propia vida, la terapia electroconvulsiva puede ser una opción.

Una de las principales estrategias alternativas o complementarias de los tratamientos con drogas consiste en tratar de cambiar la conducta, lo cual a su vez afectará el modo en que uno se siente.

La gente que está deprimida tiende a caminar lentamente, con la cabeza baja y los hombros caídos. Tienen la tendencia a sentarse con la cabeza entre las manos.

Si bien es difícil de hacer durante mucho tiempo, el hecho de tratar de caminar y sentarse derecho, con la cabeza alta, puede hacer que uno se sienta diferente.

Las investigaciones han demostrado que las personas que sufren de depresión tienen niveles más bajos de los neurotransmisores serotonina y noradrenalina en et cerebro. No se sabe si ello es causa o efecto de la depresión, pero el reajuste de los niveles de esos transmisores es una parte importante de la ayuda que se puede brindar a alguien para que salga de su depresión. Algunos tratamientos con drogas han sido diseñados especialmente para ello.

Los siguientes son algunos tratamientos alternativos a las drogas para tratar la depresión. Pueden usarse como atención complementaria también.

• Considere la posibilidad de una psicoterapia o terapia de apoyo.

• Ingiera una dieta regular de alimentos integrales. También se ha descubierto que son útiles los suplementos de vitamina B6.

• Haga ejercicio. La actividad física altera los niveles de neurotransmisores en el cerebro. Cuanto más vigorosos los ejercicios, mayor es el efecto. Cuando alguien está deprimido se produce un descenso en los niveles de serotonina en el cerebro. Los ejercicios aumentan ese nivel. Si uno lo piensa bien, eso tiene sentido. Cuando uno hace ejercicios vigorosos, se cansa pero queda relajado. La falta de actividad física también puede provocar un descenso en los niveles de serotonina, de modo que cuando uno está deprimido y permanece inactivo, el problema se agudiza.

• Preste atención a su aspecto. Tanto la imagen que usted tiene de sí mismo como su autoestima ya deben de estar bastante bajas, de modo que si usted se descuida, ellas se hundirán aun más. Tratar de verse bien puede ser una gran ayuda para hacerlo sentir bien.

• Permítase involucrarse en actividades sociales no demasiado exigentes. Tal vez uno siente que quiere evitar a la gente la mayor parte del tiempo, pero este encierro es contraproducente cuando se trata de combatir la depresión.

• Aprenda a reconocer cuándo experimenta un descenso en su estado de ánimo. Aun cuando está deprimida, la gente con frecuencia experimenta cambios de humor.

AMPLIACIÓN DEL TEMA
PARA SABER MAS….

Depresión
Muchos de nosotros habremos sufrido depresión hasta cierto grado. Parece que las mujeres son dos veces más susceptibles de ser afectadas que los hombres, aunque muy bien puede ser que los hombres manifiesten su depresión de diferentes maneras (por ejemplo, entregándose al alcohol).

La depresión nos hace sentir tristes, agota nuestras energías, nos hace sentir que nada valemos, que no servimos para nada y hasta nos puede llevar a la desesperación.

Estos estados de ánimo decaído pueden pasar después de unos pocos días o semanas. Sin embargo, en ocasiones pueden apoderarse de alguien y, a pesar de todos los esfuerzos de amigos y parientes para que pueda recuperarse, esa persona se sigue hundiendo cada vez más en ellos, hasta el punto de llegar a necesitar ayuda profesional para superar el problema.

La depresión a menudo surge como reacción ante una pérdida importante, como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, un fracaso en los exámenes, la ruptura de un matrimonio, inclusive por la pérdida de un miembro como consecuencia de un accidente o de una enfermedad. Pareciera que cuando se produce una pérdida tan importante como las mencionadas, en realidad uno pierde mucho más de lo que a simple vista podría apreciarse.

Podemos perder nuestra identidad (como el marido o la mujer de alguien), o nuestro prestigio y autoestima (como un comerciante exitoso o un importante miembro de la comunidad), o hasta incluso nuestra propia imagen (al perder un miembro uno se convierte en un «lisiado» en una sociedad que favorece a la persona «entera»). Este tipo de depresión es conocido como depresión por reacción, producida como respuesta a un acontecimiento externo.

En ocasiones, sin embargo, la depresión puede aparecer sin que haya ningún acontecimiento externo evidente. Esta afección es conocida como endógena (es decir que se produce desde adentro).

También se habla de ella como depresión psicótica, si hay síntomas que son de naturaleza psicótica.

En el caso de la depresión endógena el acento se coloca en los factores genéticos y bioquímicos, quedando el ambiente como el estímulo que desata el episodio. Menos común que la depresión por reacción, la depresión endógena puede ser particularmente perturbadora, ya que el paciente encuentra muy difícil identificar las causas en algo concreto, como podría ser un duelo, y hasta puede también experimentar alucinaciones.

Resultan particularmente importantes las estrategias preventivas, entre ellas las de autoconciencia y control de sí mismo, para aquellas personas que sufren estos ataques de depresión endógena.

Manifestaciones y síntomas. Alguien que esté deprimido experimentará una serie de síntomas.

Puede llegar a sentirse muy culpable por asuntos de poca importancia; puede sentirse triste e inútil; también puede sentir que ha fracasado en el pasado, sea esto correcto o no.

Entre las manifestaciones exteriores se cuentan la lentitud al caminar, tendencia a querer quedarse en cama, andar con la cabeza baja y los hombros caídos. Una persona deprimida puede querer evitar a los demás, incluso a los amigos íntimos y a la familia. Se produce una disminución del apetito y por lo tanto el paciente come cada vez menos.

Una prueba que en ocasiones se usa para detectar y evaluar la depresión es el «Inventario Beck para la depresión», que se ofrece a continuación.

Lea con cuidado las expresiones agrupadas bajo cada letra, de la A a la U. Elija en cada grupo laque mejor describa el estado de ánimo en que se encuentra hoy, es decir, en este preciso momento. Circule el número de expresión que haya elegido en cada grupo.

Si dos o más expresiones dentro de un grupo describen el modo en que se siente con la misma precisión, márquelas también. Asegúrese de leer cuidadosamente todas las expresiones en cada grupo antes de decidir.

A. Tristeza
O No me siento triste.
1 Me siento triste.2a Estoy triste todo el tiempo y no puedo evitarlo.
2b Me siento tan triste e infeliz que me resulta doloroso.
3 Me siento tan triste e infeliz que no puedo soportarlo.

B. Pesimismo
O No soy particularmente pesimista ni estoy desalentado respecto
del futuro.
1 Me siento desalentado respecto del futuro. 2a Siento que no tengo nada por delante que me espere. 2b Siento que jamás podré superar mis problemas. 3 Siento que el futuro no tiene sentido y que las cosas no van a
mejorar.

C. Sensación de fracaso
O No siento que yo sea un fracaso.
1 Siento que he fracasado más que la mayoría de la gente.
2a Siento que he logrado muy poco que sea de valor o que signifique algo.
2b Cuando miro hacia atrás, veo que mi vida es una serie de
fracasos. 3 Me siento un fracaso como persona (como padre, como marido, como esposa).

D. Insatisfacción
O No me siento particularmente insatisfecho.
1a Me aburro la mayor parte del tiempo.
1 b No disfruto de las cosas igual que antes.
2 Ya no obtengo satisfacción de nada.
3 Estoy insatisfecho de todo.

E. Culpa
O No me siento particularmente culpable.
1 Me siento mal o poco importante buena parte del tiempo.
2a Me siento bastante culpable.
2b Ahora me siento mal o poco importante prácticamente todo el tiempo.
3 Me siento como si fuera muy mala persona o alguien sin valor alguno.

F. Expectativa de castigo
O No siento que esté siendo castigado.
1 Tengo la sensación de que algo malo me puede ocurrir.
2 Siento que estoy siendo castigado o que seré castigado.
3a Siento que merezco ser castigado.
3b Quiero ser castigado.

G. Desagrado por sí mismo
O No me siento decepcionado de mí mismo.
1a Me siento decepcionado de mí mismo.
1b No me gusto.
2 Siento desagrado por mí mismo.
3 Me detesto.

H. Autoacusación
O No siento que sea peor que las demás personas.
1 Me critico por mi debilidad o por mis errores.
2 Me culpo por mis faltas.
3 Me culpo por todo lo malo que ocurre.

I. Ideas suicidas
O No tengo la menor intención de auto dañarme.
1 Pienso en hacerme daño, pero no lo haré.
2a Siento que mejor sería estar muerto.
2b Siento que mi familia estaría mejor si yo muriera.
3a Tengo planes precisos acerca de suicidarme.
3b Me mataría si pudiera hacerlo.

J. Llorar
O No lloro más de lo habitual.
1 Ahora lloro más que antes.
2 Ahora lloro todo el tiempo, no puedo evitarlo.
3 Antes podía llorar, pero ahora no puedo aunque quiera.

K. Irritabilidad
O No estoy ahora más irritado que habitualmente.
1 Me molesto o me irrito con más facilidad que antes.
2 Me siento irritado todo el tiempo.
3 Ya no me irrito de ninguna manera por cosas que antes me irritaban.

L Insociabilidad
O No he perdido interés en las demás personas.
1 Ahora me intereso menos por los demás que antes.
2 He perdido casi todo el interés que sentía por los demás.
3 He perdido todo interés por los demás y no me preocupan en absoluto.

M. Indecisión
O Tomo decisiones igual que antes.
1 Trato de posponer el momento de tomar decisiones.
2 Tengo grandes dificultades para tomar decisiones.
3 Ya no puedo tomar ninguna clase de decisiones.

N. Cambio de la imagen corporal
O No me siento peor que antes.
1 Me preocupa verme de más edad o con menos atractivos.
2 Siento que hay cambios permanentes en mi apariencia y que me quitan atractivo.
3 Siento que mi aspecto es feo o que resulta repulsivo mirarme.

O. Lentitud en el trabajo
O Trabajo tan bien como antes.
1 a Necesito un esfuerzo extra para ponerme a realizar un trabajo o tarea.
1 b No trabajo tan bien como antes.
2 Debo esforzarme mucho para hacer cualquier cosa.
3 No puedo hacer ninguna clase de trabajo.

P. Insomnio
O Puedo dormir tan bien como siempre.
1 Me despierto más cansado por la mañana ahora que antes.
2 Me despierto una o dos horas más temprano que de costumbre y me resulta difícil volver a dormirme.
3 Me despierto temprano todos los días y no puedo dormir más de cinco horas.

Q. Fatiga
O No me canso más que antes.
1 Me canso con más facilidad que antes.
2 Me canso aunque no haga nada.
3 Me canso demasiado aunque no haga nada.

R. Anorexia
O Mi apetito no se ha deteriorado.
1 Mi apetito no es tan bueno como antes.
2 Mi apetito es ahora mucho menor.
3 Ya no tengo apetito.

S. Pérdida de peso
O No he perdido peso últimamente, o muy poco.
1 He perdido más de dos kilos y medio.
2 He perdido más de cinco kilos.
3 He perdido más de siete kilos y medio.

T. Preocupación por la salud
O Mi salud no me preocupa más que lo habitual.
1 Me preocupan mis dolores y molestias, o mi ardor de estómago, o mi constipación.
2 Estoy tan preocupado por cómo me siento o por lo que siento, que me resulta difícil pensar en otra cosa.
3 Estoy completamente absorbido por lo que siento.

U. Pérdida de libido
O No he advertido ningún cambio reciente en mi interés por el sexo.
1 Estoy menos interesado en el sexo que antes.
2 Estoy mucho menos interesado en el sexo ahora.
3 He perdido por completo el interés en el sexo.

Resultados: 0-9= margen normal; 10-15= depresión leve; 16-19= depresión leve a moderada; 20-29= depresión de moderada a grave; 30-63 = depresión grave. (Tomado de Beck, A. T., Depression: Causes and Treatment, Philadelphia, 1967, University of Pennsylvania Press.)

Historia de la Locura: Manicomios Enfermedad Mental y Psicosis

Historia de la Locura: Manicomios
Tipos enfermedad mental, Psicosis  y Neurosis

Historia de la locura

El lugar de las enfermedades mentales en la sociedad ha vanado de acuerdo a la época pero sólo destacaremos algunas características de distintos períodos. Las concepciones primitivas de la locura la toman como una categoría de lo sagrado, relacionada con la divinidad o con el demonio. Todavía en el Nuevo Testamento la locura es considerada como una posesión por los malos espíritus a los que hay que desalojar del cuerpo del enfermo para curarle.

Es con los griegos que la medicina se hace ciencia. Pero mientras la medicina griega da una explicación racional de las enfermedades del cuerpo, las «enfermedades del espíritu» no reciben una suerte similar. La teoría de los griegos sobre las enfermedades está basada en el equilibrio que en el cuerpo tengan cuatro «jugos»: sangre, flema, bilis negra y bilis blanca, también llamadas «humores«. Aún hoy hablamos de temperamentos flemáticos, biliosos o sanguíneos, así como del humor con que está una persona.

Las observaciones sobre enfermos mentales en la Edad Media no están en manuales de medicina sino en los protocolos de los perseguidores de hechiceros y exorcizadores. En realidad, la extensión del cristianismo en este período parece en este terreno más que nada haber proporcionado un esquema (la lucha de Satán contra Dios por el dominio del hombre), reforzador de la concepción primitiva.

Por otro lado la heterodoxia y la locura fueron tratadas de Ja misma manera por las autoridades. Con el Renacimiento los locos dejarán de ser endemoniados. Algunos médicos dirán que los locos nada tienen que ver con fuerzas sobrenaturales y que por lo tanto pertenecen al médico y no a la hoguera. Zilborg llamó a este movimiento «Primera Revolución Psiquiátrica».

Este movimiento, que se inicia en el Renacimiento y culmina en la Revolución Francesa, dejará de considerar como poseso al loco y lo transformará tan solo en una persona peligrosa. Por esta razón debe ser internado, como los criminales, los mendigos o los rebeldes y, a menudo, en los mismos locales, sitios de siniestra fama.

Con la Revolución Francesa se produce una nueva variante (impulsada por Felipe Pinel y Jean Esquirol) ya que, coincidiendo con el nuevo humanismo, se separan definitivamente los manicomios de las prisiones y sobre todo se da a los enfermos un trato de personas,, suprimiendo las cadenas, los castigos, el hacinamiento. El mérito de esta actitud sólo es comprendido cuando se sabe que esta «liberación del loco» aún no ha concluido, pues en distintos lugares se comprueban aún hacinamiento y castigos.

En realidad, la mayoría de los hospitales psiquiátricos actuales son un legado directo de Pinel y Esquirol. Sin embargo, junto con el enorme progreso, se observa que prosigue la necesidad de que el enfermo esté recluido. Varían el trato y las razones: ya no es el peligro sino la necesidad de protección y tratamiento lo que justifica los muros y la segregación. Pero la segregación sigue siendo la misma hasta nuestros días.

En el siglo XIX los progresos de la ciencia son sensibles en medicina. Los nombres de Kraepelin, Charcot, Bleuler, Kraft, Ebing y otros están asociados a esta época que nos lega la clasificación actual de las enfermedades mentales, así como una precisa descripción, pero solamente hipótesis en cuanto a las causas, como veremos.

Habrá que esperar á la primera mitad del siglo XX para que estalle lo que H. Ey llamó la Segunda Revolución Psiquiátrica. Como consecuencia de tos estudios sobre la neurosis y del descubrimiento científico det inconsciente los locos dejan de ser seres extraños y pasan a ser hombres que hablan un lenguaje no del todo distinto al del inconsciente de cualquier hombre.

Eso implica aceptar que la locura puede tener grados y, si se la escucha, ser comprensible. El enfermo no será un segregado de la sociedad, sino alguien siempre ligado a ella. Esta etapa aún está en evolución, y como vimos antes, es de aparición relativamente reciente la concepción de que la locura es un hecho estructurado socialmente.

El punto de vista científico

A partir de la mencionada eclosión científica que comienza con el Renacimiento y llega a su máxima expresión en el siglo XIX, los médicos unen las enfermedades mentales a las demás enfermedades físicas, comenzando así una seria búsqueda de sus causas. Pero mientras los adelantos generales de la Medicina son espectaculares, en la psiquiatría sucede un curioso fenómeno: existe un grupo de enfermedades mentales a los que se puede atribuir una clara y definida causa anatómica y que pronto pueden pasar a entenderse como cualquier otra enfermedad (es el caso de la sífilis cerebral o la demencia senil). Pero existirá otro grupo que, por el contrario, no presentará ninguna alteración revelable ni a la autopsia, ni al laboratorio químico ni al microscopio.

Allí el camino de los psiquiatras se bifurcará hasta hoy. Algunos persistirán en que todas las enfermedades mentales tienen una causa orgánica, y las que no la muestran es por una mera insuficiencia de los medios de investigación. Otros atribuyen la génesis de las enfermedades mentales, en los casos en que no existe trastorno orgánico detectable, a causas psíquicas. Llamaremos a la primer postura organicista y a la segunda psicogenetista. A riesgo de no ser completos, en un esfuerzo de síntesis examinaremos las explicaciones de estas escuelas con vigencia actual.

Las enfermedades mentales de causa física son aquéllas en las que el Sistema Nervioso Central se perturba por factores infecciosos, tóxicos, tumorales o arterioescleróticos. En estos casos puede decirse que el problema no es distinto al del resto de la medicina: así como una insuficiencia renal se produce por una infección en el riñón, una infección en el cerebro producirá una insuficiencia cerebral. Existen infinidad de cuadros que obedecen a causas orgánicas, pero el concepto que queremos dar aquí es que todos ellos acompañan la causa fundamental que actúa sobre el funcionamiento del cerebro.

Si la causa es transitoria (conmoción cerebral, infección, etc. que pasen sin dejar lesiones) la alteración psíquica es transitoria. Si la causa es una alteración definitiva y/o progresiva, la alteración será también definitiva y/o progresiva.

En este sector entran lo que después veremos como Demencias, cuya causa puede encontrarse en alteraciones anatómicas del cerebro producidas por degeneraciones de las células o por deficiencias en el aporte de sangre debidas a arterioesclerosis (los conocidos reblandecimientos).

Casi nadie niega que aún la más claramente orgánica de las afecciones mentales no puede ser entendida del todo sin considerar los factores psicogenéticos en la producción de los síntomas. La gravedad de una debilidad mental causada por una meningitis padecida en la infancia no sólo está determinada por la extensión de las lesiones sufridas sino también por la actitud familiar y social con que fue tratado e! individuo.

Enfermedades sin causa física demostrada Engloban la mayor parte de las enfermedades mentales: esquizofrenias, melancolías, delirios, neurosis, personalidades psicopáticas y afecciones psicosomáticas.

Expondremos entonces las posturas organicistas y las psicogenetistas.
Señalamos ya que en las teorías organogenéticas la enfermedad mental es un proceso cerebral: anatómico, físico o químico y, al hablar de neurobiología, mencionamos algunos centros importantes del Sistema Nervioso Central. El descubrimiento de localizaciones con funciones específicas en el cerebro permitió elaborar teorías que atribuyen a lesiones de los distintos centros y sistemas mencionados las enfermedades
mentales.


Los enfoques genéticos y los fisicoquímicos: que a continuación veremos se relacionan con los que acabamos de ver. Desde hace siglos se sabe que los trastornos mentales manifiestan a menudo una cierta predisposición hereditaria, o sea que se pueden observar también en los antecesores del enfermo. Toda persona posee un patrimonio biológico, o sea un cierto número de caracteres morfológicos (ser delgado, ser robusto) funcionales, neurobiológicos, que hereda de sus padres. Si se observa que determinadas enfermedades son más frecuentes en ciertos pacientes de constitución corporal determinada (la enfermedad maníacodepresiva en personas robustas, ventrudas y con otra serie de aspectos que configuran lo que se llama «hábito pícnico»), siendo esa constitución heredada, se puede pensar que se hereda también la predisposición a enfermar.

La parte de la biología que estudia estos temas se llama Genética y es muy difícil de aplicar en el hombre, por lo que los resultados son muy discutidos. Se sabe que la predisposición a enfermar de un sujeto aumenta si uno de sus padres fue enfermo, y más si los dos lo son. Pero resulta muy difícil saber si el mayor número de enfermos entre hijos de enfermos se debe a la herencia genética o a cómo fueron criados por padres enfermos.

Por otra parte la herencia no aparece forzosamente en los hijos sino que puede ser recesiva y aparecer, o no, en los hijos de los hijos. Las enfermedades en que el riesgo hereditario (en e! peor de los casos el 20 % de probabilidades de tener un hijo enfermo si los dos padres lo son y de 10 a 15 % si uno solo lo es) se ha comprobado son las esquizofrenias, la psicosis maníacodepresiva, algunas epilepsias y ciertas oligofrenias.

En el campo de la química se vienen realizando importantes descubrimientos, aún en desarrollo. Numerosas sustancias terapéuticas basadas en los descubrimientos de la química del Sistema Nervioso se siguen incorporando al uso psiquiátrico.

Existen ciertas sustancias en el cerebro, que aparecen disminuidas en los cerebros de los deprimidos; son las catecolaminas y su función tiene que ver con la transmisión del impulso nervioso. Algunas drogas (las anfetaminas por ej.) las aumentan, produciendo excitación y euforia. Otras, como la reserpina, la disminuyen produciendo una tranquilización, a veces depresión.

También se observó que un componente normal del organismo, el sodio, que también tiene que ver con la transmisión del impulso nervioso, está aumentado en el interior de las células del Sistema Nervioso Central en algunos casos de depresión. Este fenómeno se interpretaría como motivo de un retardo generalizado del funcionamiento nervioso.

Respecto de la incidencia de factores químicos en la esquizofrenia se supone que ciertas sustancias normales pueden transformarse en el organismo en compuestos de acción tóxica con efectos similares a los de la locura. Algunas de estas sustancias tienen una estructura química pareciera a las drogas alucinógenas (LSD y mescalina)

Por último, se sospecha también la existencia de relaciones entre las hormonas y la locura. Un nivel adecuado de hormonas en el organismo es necesario para un armónico funcionamiento físico y mental. (En casos en que esto no sucede se evidencian alteraciones psíquicas, como es dable observar en casos de falta de hormona tiroidea, que produce retraso mental y físico como el cretinismo o la castración. Muchos autores han realizado investigaciones con la hipótesis de que un funcionamiento glandular inadecuado pero no tan evidente sea causa de trastornos mentales. Son de destacar las investigaciones de Selye, que asocia diversos trastornos al agotamiento de las glándulas suprarrenales que intervienen en la defensa y alerta del organismo (la teoría del stress).

Las funciones del sistema nervioso

Los niveles más elevados de la conducta y del comportamiento del hombre dependen de la existencia del Sistema Nervioso Central (SNC). La evolución en la escala zoológica va mostrando un mayor grado de complejidad del SNC desde los animales inferiores hasta los animales superiores, culminando en el hombre, cuyo grado de preeminencia depende justamente del alto desarrollo de este sistema.

El Sistema Nervioso está formado por células muy delicadas llamadas neuronas que a diferencia de las otras células del organismo no se reproducen, permaneciendo su número constante desde el nacimiento a la muerte si no media su destrucción accidental. El organismo se encarga de proteger al SNC ubicándolo en la cavidad ósea más dura y cerrada del cuerpo (el cráneo) y mediante múltiples y sutiles mecanismos que hacen, por ejemplo, que muchas sustancias exteriores no puedan pasar de la sangre al SNC por la existencia de una especie de barrera biológica.

En el SNC del hombre podemos destacar tres formaciones anatómicas en lo que al interés de este fascículo se refiere: el hipotálamo, el tálamo y la corteza cerebral. El hipotálamo además de una serie de complejas funciones vitales (tales como la regulación glandular) actúa en la expresión de la motilidad emocional instintiva e impulsiva; el tálamo es una verdadera central receptora del organismo y su función más significativa es la de intervenir en la representación instintivo-afectiva del organismo. La corteza cerebral constituye el nivel más evolucionado, también llamado Sistema Nervioso Superior, donde existen diversas zonas:

1) Áreas sensoriomotrices en las que están representadas la motricidad y la sensibilidad de todo el cuerpo.
2) Áreas que funcionan como centros perceptivos o analizadores que responden a la percepción por los sentidos.
3) Áreas gnoseopráxicas que integran los procesos neurobio-lógicos que son responsables de la percepción, la memoria y el pensamiento. En este sentido la zona del Lóbulo temporal es la de mayor interés para la psiquiatría, pues parecen estar representados en él (más correcto sería decir integrados) el lenguaje y la memoria.
4) La región del lenguaje, específicamente humana: su importancia queda de relieve al notar que su destrucción acarrea en el hombre la imposibilidad de hablar y/o entender lo hablado. Al mencionar zonas anatómicas, áreas o regiones, debe tenerse en cuenta que todas ellas funcionan en total interdepedencia y no por partes, como podría suponerse, siendo lasdistintas funciones la expresión coordinada del funcionamiento del SNC como un todo.

Los manicomios

Ya hemos señalado cómo su aparición marca un fenómeno particular: la sociedad asigna al loco un lugar donde ser aislado, creando así una peculiarísima institución.

Durante muchos años, y aún en la actualidad para la mayoría, la finalidad de los manicomios es clara: se procura tratar allí a los enfermos mentales, haciendo lo posible para su curación. Pero mientras esta curación no se produzca, el enfermo estará allí alojado contra su voluntad, para proteger así a los sanos y al mismo paciente de actos irresponsables que pueda cometer.

En resumen, cura y aislamiento, mucha veces definitivo. Se crean así verdaderas ciudades, llenas de personas aisladas en las cuales el siempre magro presupuesto sanitario hace que el hacinamiento y la falta de higiene sean la regla. Pero en los últimos años se plantearon algunas novedades: En primer lugar se empezaron a crear centros psiquiátricos en hospitales generales; los enfermos mentales podrían así tratarse en un hospital común como cualquier enfermo.

Se demostró que ello no sólo era posible sino ventajoso. Pero se hizo evidente también una pavorosa realidad ya señalada por muchos: La sintomatología de los enfermos del manicomio ¿es debida a la enfermedad o a los efectos que el mismo manicomio produce? El aislamiento, deterioro y abandono que presentan los enfermos, ¿es la enfermedad o el efecto acumulado de años de encierro, de separación del mundo exterior, de pérdida de identidad, de falta de intimidad, de inactividad permanente, de soledad? Todo hace pensar que sí.

¿Acaso un ser normal sometido a esa vida durante años estaría mejor?
La cuestión planteada es de extrema gravedad. Implica que muchos habitantes del manicomio no deberían estar allí de haber sido resocializados en su momento.

Además que muchas de las grandes descripciones de la psiquiatría corresponden no a enfermedades sino a trastornos producidos por la internación, y que buena parte de la incurabilidad con que se asocia la locura se debe a estos factores. Este serio planteo, unido a las condiciones misérrimas en que se desarrollan las actividades de estas instituciones, ha llevado a intentar cambios que aún no son comprendidos ni justificados por muchos.

Las terapias institucionales mencionadas anteriormente son algunas de las respuestas esgrimidas ante tan trágica situación. Si bien el mérito de dichos intentos es enorme, no se puede olvidar que las acciones en este sentido son parte de la política sanitaria gubernamental, y en consecuencia un aspecto político mucho más vasto.

Esto introduce muchas variantes, dado que un pseudo humanitarismo benéfico es tan nocivo como dejar las cosas como están. Sólo el serio estudio de las terapias y de las enfermedades, posibilitado por circunstancias sociales favorables pueden conducir a un real mejoramiento de la asistencia.

La astrologia en la Edad Media

Astrología y religión, la edad media

Al comienzo de la Edad Media el fatalismo astrológico chocó con los dogmas religiosos: con la doctrina del libre albedrío de los cristianos y con la ley musulmana, pues según el Corán sólo Dios conoce el porvenir. Para tratar de explicar la arraigada creencia en la astrología sin traicionar aquellos dogmas, se recurrió a toda clase de argumentos. Se admitió que los astros «inclinan» pero no obligan; se rechazó el fatalismo pero no las influencias astrales, reconociéndose que, prevenido por los astros, el hombre podía evitar los peligros que se pronosticaban; se reconoció una astrología natural y se admitió la influencia astral sobre la vida animal y vegetal, pero se rechazaron los horóscopos por considerárselos superstición.

A pesar de todo esto, la astrología gozaba de múltiples adeptos; entre ellos reyes y califas, papas y emperadores, que disponían de «matemáticos» a quienes consultaban acerca de cuestiones personales u oficiales. La influencia árabe, que comenzó a manifestarse en el mundo cristiano occidental a partir del siglo XI, contribuyó en buena medida a ese auge, ya que por disposición natural o en virtud de la cultura griega que habían asimilado, cultivaron la astrología con fines religiosos o para confeccionar horóscopos.

De la concepción árabe de la astrología como «decretos del cielo», nació el nombre de «astrología judiciaria» aplicada a la confección de horóscopos. La influencia del «Tetrabiblos» puede medirse a través de sus traducciones. Se cuenta entre las primeras obras griegas traducidas al árabe (en la segunda mitad del siglo VIII), y la primera obra traducida del árabe al latín, en la primera mitad del siglo XII. Fue traducida a muchos idiomas modernos y hasta mediados de este siglo XX era la única obra de Ptolomeo traducida al inglés.

Durante la Edad Media la astrología siguió su marcha triunfante: hasta los judíos la cultivaron aunque Maimónides la condenó explícitamente. En el mundo bizantino no gozó de mayor aceptación, tal vez por el recuerdo del saber griego clásico. En cambio se introdujo fácilmente en los pueblos eslavos, muy propensos, por entonces, a las prácticas adivinatorias.

En el mundo cristiano la astrología forma parte del saber mundano, con abundante actividad de astrólogos y producción de obras astrológicas. Comienzan entonces las vinculaciones entre astros y planetas y distintos elementos. Dante combina los siete planetas con las siete artes liberales y correlaciona la gramática con la Luna, la dialéctica con Mercurio, la retórica con Venus, la aritmética con el Sol, la música con Marte, la geometría con Júpiter y la astronomía con Saturno.

Se establece también la vinculación entre la astrología y la alquimia, y a cada metal se le asigna un planeta, a cada operación de los alquimistas un signo: al oro le corresponde el Sol; a la plata, la Luna; al hierro, Marte; al mercurio, Mercurio; al cobre, Venus; al estaño, Júpiter; al plomo, Saturno; a la calcinación, Aries; a la congelación, Tauro; a la fijación, Géminis; a la disolución, Cáncer; a la digestión, Leo; a la destilación, Virgo; a la sublimación, Libra; a la separación, Escorpión; a la ceración, Sagitario; a la fermentación, Capricornio; a la multiplicación, Acuario y a la proyección, Piséis. Aparece también el difundido «hombre astral», materialización de la doctrina del macrocosmos y del microcosmos, en el que a cada signo del zodíaco corresponde un miembro o un órgano del cuerpo humano.

De acuerdo con una de las correspondencias establecidas, actual, tenemos que Aries rige la cabeza y el cerebro; Tauro, el cuello y la garganta; Géminis, los hombros, los brazos, los pulmones; Cáncer, el tórax y el pecho; Leo, la parte superior de la espalda, el corazón, la columna vertebral; Virgo, el abdomen y los intestinos; Libra, la parte inferior de la espalda y los riñones; Escorpio, la pelvis y los conductos inferiores; Sagitario, los muslos y la carne; Capricornio, las rodillas, la piel; Acuario, las piernas, los tobillos, la piel; Piséis, los pies, el hígado, el sistema linfático.

Otra correlación es la que da origen al «hombre astral metalizado». En él, cada órgano corresponde a un planeta y a un metal correlativo. De acuerdo con esta correspondencia, se receta el metal como remedio en caso de enfermedad del órgano.

Así nace la medicina astrológica, que se mantuvo en pleno auge hasta bien entrado el siglo XVII, cuando médicos famosos recomendaban la astrología uroscópica: sin ver al paciente, con sólo examinar su orina y confeccionando el, horóscopo del momento de la micción se diagnosticaba la enfermedad. También apareció una farmacología astrológica, según la cual las plantas medicinales gobernadas por el Sol debían recogerse en domingo o las gobernadas por la Luna en lunes, y así sucesivamente.

El período renacentista imprimirá su sello de época ambivalente al legado astrológico de la época medieval. Coexisten el brillante renacimiento de las ciencias y de las artes con infinidad de guerras civiles y religiosas, con rebeliones y con la «Noche de San Bartolomé» con pestes y hambrunas, calamidades en las que se reconocen los signos de la ira de Dios o de espíritus maléficos. En consecuencia recrudece la creencia en poderes ocultos, encantamientos y brujas.

El descubrimiento de la Naturaleza, característico del Renacimiento, plantea otra ambivalencia. El hombre se enfrenta entonces con dos amos: Dios y la naturaleza. Trascendente uno, inmanente el otro, En consecuencia la astrología, que vaga entre el cielo y la tierra, ofrece la posibilidad de explicar esa coexistencia. Por primera vez, la astrología se ocupa también de la religión: se confecciona el horóscopo de Cristo; las conjunciones planetarias indican el nacimiento, y a veces la muerte, de las grandes religiones.

La característica ambivalencia de la época se comprueba asimismo en muchos pensadores y científicos frente a la astrología. El matemático Cardano, Paracelso, médico y químico, el astrónomo Kepler, concillan el cultivo de la ciencia con la creencia y la práctica astrológicas. En algún caso, esta contradicción hará crisis: Kepler exclama que sus leyes no se gestaron con la influencia de Marte y de Mercurio sino con las enseñanzas de Copérnico y de Tycho Brahe. Pero en definitiva, el Renacimiento, en cuyo seno se gesta la revolución científica del siglo XVII, fue también la época de oro de la astrología. Sería más exacto decir, astrológicamente hablando, que fue su culminación, pues precisamente en el siglo XVII comienza la declinación de la astrología.

Astrología y ciencia

El sistema de Copérnico y el anteojo de Galileo le asestaron los primeros golpes. Cuando se piensa que los astros se mueven rítmicamente alrededor de la morada fija del hombre, no es difícil creen en la influencia que pueden ejercer sobre las acciones humanas. Pero cuando es precisamente la morada del hombre la que, junto con la Luna, se desplaza, al igual que los demás planetas, alrededor del astro máximo, el Sol, que permanece fijo, resulta más difícil aceptar tales influencias.

Al derrumbarse el sistema ptolomeico, la astrología perdió su punto de apoyo.
El telescopio contribuyó, en gran medida, a desdivinizar el cielo, a despojar de atractivos misteriosos a los astros. Reveló, sobre todo, la existencia de otros astros que viajaban a través de los signos del zodíaco: nuevos planetas y satélites, millares de planetoides cuya eventual influencia no había podido calibrarse por la sencilla razón de no ser visibles a simple vista. Con Newton cambia el papel de los astros; su admirable ordenamiento no está destinado a aconsejar al hombre, sino por el contrario, a someterse al consejo y la voluntad de un Ser todopoderoso e inteligente.

Las comprobaciones de la ciencia en los siglos XVIII y XIX hicieron que la astrología entrara en plena decadencia y pasara a la categoría de seudociencia o superstición. Muchas veces, injustamente, ni siquiera figuró en la historia de la astronomía. En el siglo XX, sin embargo, se reinicia un movimiento en su favor.

Kepler y la astrología
astrologia keplerEn Kepler, como en Paracelso, se da respecto de la astrología una especie de ambivalencia: de malas ganas se somete a una astrología en la que cree y no cree. Cuando advierte que su descubrimiento de las leyes del sistema planetario no figura en su horóscopo, proclama que sus estrellas no fueron Mercurio ni Marte, sino sus maestros Tycho Brahe y Copérnico.

Así mismo, en un «típico estallido suyo», como se expresa Koestler, escribe: «Un espíritu acostumbrado a la deducción matemática, cuando se ve frente a los falaces fundamentos de la astrología se resiste mucho tiempo, como un mulo obstinado, a poner el pie en ese sucio charco, hasta que los golpes y las maldiciones lo obligan a hacerlo.»

Pero es claro que Kepler, quien persiguió toda su vida la búsqueda de una armonía cósmica, no podía sustraerse a ese signo de los tiempos y entre sus dudas admite «que nadie debiera tener por increíble que de las tonterías y blasfemias de los astrólogos puede surgir algún conocimiento útil y sagrado, que del sucio légamo puede salir un pequeño caracol o un mejillón, una ostra o una anguila, todos ellos alimentos útiles; que de un montón de pedestres gusanos pueda surgir un gusano de seda, y, por último, que en el hediondo estiércol una activa gallina puede encontrar un buen grano o una perla o una pepita de oro, si busca y revuelve bastante tiempo».

Y en otra ocasión: «¿De qué manera el aspecto del cielo determina el carácter de un hombre en el instante de su nacimiento? Obra en la persona durante toda la vida, a la manera de los lazos que el campesino ata alrededor de los zapallos en el campo; los lazos no hacen que el zapallo crezca, pero determinan su forma. Lo mismo puede decirse del cielo: no imparte al hombre sus costumbres, su historia, su felicidad, sus hijos, sus riquezas o su mujer; pero modela la condición de ese hombre…»

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo II Astrología, Horóscopos y Ciencia.

Historia y Origen de la Astrología Antigua El zodiaco

La astrología, accidente histórico

Astrología y astronomía (por sus etimologías tratado de los astros-leyes de los astros, respectivamente) fueron en un principio términos sinónimos. Cuando los griegos consideraron a la astronomía como a una rama de la matemática, la sinonimia se extendió también a esta ciencia. Así, en la época medieval se llamó frecuentemente «matemáticos» a los astrólogos, mientras se confundía astronomía con astrología convirtiendo así las leyes de los astros en leyes de los destinos humanos.

Sin embargo, la observación insistente y cuidadosa del cielo que dio origen a la ciencia astronómica se debió, pura y exclusivamente, a razones de orden práctico: la necesidad de medir el tiempo y de establecer la alternancia de las estaciones (un calendario, en fin) para ordenar las tareas agrícolas y los ritos del culto. Más tarde estas observaciones se usaron también en un sentido astrológico, debido a las características de las antiguas culturas, mezcla de mitos, magia y religión.

Factores de índole religiosa

La contribución de las dos grandes culturas prehelénicas, la egipcia y la mesopotámica, ha sido bien diferente.
Es poco lo que sabemos de la astronomía egipcia, debido a la falta de papiros astronómicos anteriores a la época helenística (siglos Ill/l a. C.). No cabe duda, sin embargo, de que los egipcios realizaron observaciones astronómicas desde épocas muy tempranas, ya que en el tercer milenio a. C. establecieron el primer calendario solar basándose en la marcha regular de los astros y en las no tan regulares crecidas del Nilo. Calendario que ha servido de base al nuestro, tras sufrir dos reformas: la juliana (siglo I a. G.) y la gregoriana (siglo XVI). El año egipcio de trescientos sesenta y cinco días estaba dividido en doce meses de treinta días cada uno, más cinco días suplementarios. Cada mes se dividía en tres decenas de días, que se caracterizaban por el grupo de estrellas —o de una única estrella brillante— que asomaba por el horizonte cada diez días. Más tarde estos grupos de estrellas fueron utilizados muchas veces por los astrólogos del período grecorromano, a pesar del zodíaco griego, conocido por los egipcios sólo en la época helenística posterior a las campañas de Alejandro Magno.

Aunque no puede hablarse de una astrología de los antiguos egipcios, es indudable la influencia del cielo en su religión. No olvidemos que en determinado momento sustituyeron a todos los dioses de su panteón por un dios único: el Sol. Además, en algunos casos, dicha influencia celeste adquirió ribetes de astrología: creían, por ejemplo, que la brillante estrella Sotis (la actual Sirio) provocaba las crecidas del Nilo. Mientras la astronomía de los egipcios revela un carácter litúrgico y religioso, la astronomía de los pueblos de la Mesopotamia presenta un fondo mágico y adivinatorio, fuente original de la astrología.

Los babilonios heredan la magia de los sumerios, que ya no es la magia animista del hombre prehistórico sino de índole más religiosa, con caracteres protectores que se resuelven en encantamientos y exorcismos, sobre todo frente « la enfermedad. El mundo exterior deja de ser el mundo demoníaco ancestral y se puebla de dioses benéficos y maléficos, Detectar en ese mundo los signos favorables o desfavorables resulta vital: de ahí la importancia de la adivinación.

Dichos signos debían rastrearse en los sueños, en el comportamiento de los animales y en su aspecto, así como en e! de las plantas y los minerales; en las entrañas de animales sacrificados, sobre todo en el hígado; en los rasgos de la fisonomía humana y, por supuesto, en los astros y en las pertubaciones atmosféricas.

Si estos antecedentes permiten afirmar que la astrología tuvo su origen en la Mesopotamia, cabe agregar que sus caracteres específicos la diferencian de la astrología actual. Aquella fue una astrología de neto corte político y social, referida más a los fenómenos naturales y a la colectividad humana que a seres individuales, si exceptuamos al rey, representante del dios y habitante del templo divino. Los presagios que los sacerdotes leían en los astros hablaban de hambrunas y sequías, de guerras o inundaciones, de buenas cosechas, de victorias militares y crecidas normales. Fue una astrología fundada en la correspondencia entre dioses y planetas y en la relación entre los fenómenos celestes —sobre todo los eclipses— y los fenómenos terrestres; correspondencias y relaciones que los sacerdotes observaban y anotaban en sus tablillas.

Los persas consignaron en el Avesta sus creencias astrológicas: el alma de cada ser humano tiene asignada una estrella a cuyo seno retornará al morir. Esta relación entre el alma y las estrellas reaparece mucho después en una leyenda árabe, según la cual a cada persona le pertenece una estrella, que nace y muere con ella. Conviene recordar, asimismo, que la calidad de «mago», tan frecuentemente conferida a los astrólogos, corresponde a una palabra de origen persa.

Puede decirse que la astrología, tal como hoy la entendemos, nace durante el período helenístico de la conjunción de las creencias orientales con los elementos griegos, y madura durante el período grecorromano. Varios factores intervinieron en este proceso. Las Campañas de Alejandro (segunda mitad del siglo IV a.C.), que produjeron una «helenización del Oriente», contribuyeron también a la «orientalización de Occidente», sobre todo en el terreno religioso.

La religión de los griegos, con su Olimpo poblado de dioses demasiado humanos, no resistió el embate de las creencias orientales que entre otros elementos introdujeron la astrología entre los griegos y, más tarde, por intermedio de éstos, en la India.

En cuanto a la astrología china, el fenómeno es más complejo. En primer lugar, entre el pueblo chino prospera toda clase de artes adivinatorias; en segundo término, se trata de un pueblo esencialmente agrícola, que desde muy antiguo reconoció la influencia del sol y de la luna sobre las estaciones. Estos dos hechos permiten pensar que las prácticas astrológicas tuvieron en China un origen semejante al de la Mesopotamia.

A partir de los primeros siglos de la era cristiana, comienza a practicarse y adquiere gran desarrollo la astrología actual. En cambio, estas prácticas no hicieron mella entre los judíos, por lo menos en la época helenística. Ya Jeremías: «. . .no temáis las señales del cielo, de las que tienen pavor las gentes. . .». Isaías, por su parte, apostrofa a Babilonia: «Quédate con tus encantamientos y con las muchas hechicerías con que te fatigaste en tu juventud», y agrega, refiriéndose a «los que miden el cielo»: «. . .serán como paja y el fuego los quemará; no se salvarán a sí mismos del poder de las llamas. . .»

El fondo filosófico

A estos factores de índole religiosa que contribuyeron a la estructuración de la astrología actual, debemos agregar varios factores de fondo filosóficos.

En el pensamiento griego clásico, fusión de ley y de mito, de ciencia y de poesía, no tiene cabida la idea de astrología en el sentido actual, si bien se identifica el cielo con las ideas de perfección y de divinidad. Es probable que la idea del cosmos como un universo bien ordenado y de los planetas no como cuerpos «errantes» sino como cuerpos perfectos —esferas— que se mueven según movimientos perfectos, es decir uniformes, se deba a los filósofos pitagóricos del IV a. C.

Estas ideas serán desarrolladas más tarde por Platón, a quien se debe también la importante concepción —para la astrología actual— de la correspondencia existente entre el macrocosmos (el universo) y el microcosmos (el hombre), en virtud del carácter divino e inmortal de las almas del mundo y del hombre. También influirá en la astrología la idea de la divinidad de los astros, tal como aparece en el «Epinomis«, diálogo platónico probablemente apócrifo. Para Aristóteles, más realista, el cielo tiene sus propias leyes, independientes de las humanas: «Si Zeus —es decir el cielo— hace llover, no es para que crezcan las mieses sino por necesidad.» Aunque en su astronomía la divinidad es una «causa primera», este concepto, puramente metafísico, es sólo el punto de partida de su explicación mecánica del sistema planetario.

En cambio en Alejandría, centro cultural del mundo helenizado a partir del siglo IV a. C. la convivencia del filósofo griego, del sacerdote egipcio —mezcla de intelectual y religioso— y del astrólogo caldeo, convierte a la antigua astrología sumerja, fruto quizás de una conciencia ingenua, en una tarea de rasgos científicos, muy intelectualizada.

Las corrientes filosóficas de la época, de acentuados tintes místicos, y sobre todo el estoicismo, ejercen su influencia decisiva en tal transformación. Según los estoicos, el hombre y el mundo constituían un todo ordenado, que se mantenía unido mediante el «pneuma«. Este .término («soplo» en griego) designaba al alma, espíritu o conciencia universal que poseía los caracteres de la divinidad. La cohesión entre los elementos, la razón y la vida misma no eran sino distintos estados de tensión del «pneuma«, comparable al parche de un tambor, cuyas distintas tensiones producen sonidos diferentes. Mientras el alma humana para Aristóteles era resultado de una especial organización de la vida que desaparecía con la muerte, para los estoicos era parte integrante del alma del mundo y de la muerte la devolvía a su lugar de origen. De aquí nace la vinculación entre la vida humana y la vida de las estrellas.

La concepción estoica otorga también nueva vida a la doctrina del macrocosmos y el microcosmos, a la que Platón había conferido carácter racional al explicar la creación de la especie humana. Según Platón, el Demiurgo —constructor o artífice del universo, de índole distinta al dios de los estoicos— encomendó a los dioses menores la creación de las razas mortales, y ellos utilizaron para crear al hombre los mismos elementos que el Demiurgo había usado para crear el universo. En consecuencia, el universo y el hombre —es decir el macrocosmos y el microcosmos— resultaron impregnados de igual racionalidad y movidos por mecanismos semejantes, lo que permitió establecer correspondencias y paralelismos entre ambos mundos.

El zodíaco

Según ya hemos dicho, la astrología con sus actuales caracteres —el predominio del horóscopo individual, sobre todo, lo que los caldeos utilizaron esporádicamente desde fines del siglo V a. c.— nace en el mundo elenístico, donde aparecen los conceptos del zodíaco y sus signos.

El zodíaco es una faja celeste por donde viajan, aparentemente, el Sol, la Luna y los planetas, cruzada en la parte central por la eclíptica, circunferencia convencional que señala la trayectoria solar.

Desde antiguo se habían distinguido en esa faja grupos de estrellas de distinta forma y extensión —constelaciones—, a los que la imaginación popular había dado nombres de acuerdo con sus semejanzas. De ahí que los griegos designaran a esta faja con el nombre de zodíaco, palabra que deriva de un término que significa «pequeñas figuras» (la etimología que hace derivar zodíaco de animal no parece correcta).

Los caldeos habían dividido al zodíaco en doce partes iguales de treinta grados cada una, que se hicieron corresponder aproximadamente con doce constelaciones. De este modo, a cada constelación correspondía una parte o «signo» del zodíaco, aunque a veces la constelación escapara del signo y hasta del zodíaco. A estas dos divisiones del zodíaco —una irregular por las constelaciones y otra regular por los signos—, los astrólogos agregaron otra división regular por las «casas». Es decir, otra división en doce partes iguales a partir de un punto variable, el «ascendente», intersección de la eclíptica con el horizonte en un instante y lugar determinado.

El nombre astrológico de las doce constelaciones zodiacales, en el sentido del movimiento aparente del Sol, es el siguiente: Aries (Carnero), Tauro (Toro), Géminis (Mellizos), Cáncer (Cangrejo),Leo (León), Virgo (Virgen), Libra (Balanza), Escorpio (Escorpión), Sagitario (Arquero), Capricornio (Cabra), Acuario (Aguatero), Piséis (Peces).
Desde el punto de vista astronómico, son importantes las dos intersecciones de la eclíptica con el ecuador celeste, sobre todo una de ellas, el llamado «punto vernal», como origen de coordenadas celestes.

En la época helenística ese punto se encontraba en Aries, motivo por el cual los astrólogos la eligieron como primera constelación zodiacal. En virtud del fenómeno de precesión de los equinocios (rotación del eje terrestre alrededor del eje de la eclíptica que se produce en un lapso de 26.000 años), ese punto ha retrocedido desde entonces: ha recorrido la constelación, Piséis, y actualmente está por entrar a Acuario. Al astrólogo, empero, no le interesa este movimiento porque no trabaja con las constelaciones sino con los «signos», aunque de este hecho resulten ciertas contradicciones entre las astrología y la realidad astronómica.

Los planetas y los días de la semana

Un legado astrológico probablemente helenístico que aún perdura en el mundo latino es el nombre de los días de la semana, que reflejan claramente los nombres de los siete planetas conocidos en el mundo antiguo. En orden decreciente de su distancia con la Tierra, ellos son: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna (la sustitución del «día del Sol», el inglés «sunday» o el alemán «Sonntag», por el domingo, «día del Dómine» —Señor— fue una innovación posterior).

La historia de este legado no es simple. Los babilonios habían dividido la semana en siete días, cada uno de los cuales estaba consagrado a un dios. Como a cada dios le correspondía una estrella, es decir un planeta, cada día de la semana tomó el nombre del planeta correspondiente.

Llama la atención, sin embargo, que el orden de los días de la semana no coincida con el orden de los planetas; por ejemplo, a Saturno (sábado) sigue Júpiter (jueves) y no el Sol (domingo). Pero un examen más detenido demuestra que entre el orden de los planetas y el orden de los días de la semana existe una relación fija. Para comprobarlo bastan dos sencillos diagramas: dibújese una circunferencia y divídase en siete partes iguales. Si en cada uno de los puntos se colocan, en su orden, los nombres de los planetas, y se unen entre sí siguiendo el orden de los correspondientes días de la semana, se obtendrá uno de los dos eptágonos estrellados, es decir un polígono regular. Si, en cambio, se colocan los nombres de los días de la semana en su orden y se unen los puntos siguiendo el de los correspondientes planetas, se obtiene el otro eptágono estrellado. Pero esto ya no es astrología sino pitagorismo.

Astrología y astronomía

Así como la astrología hizo presa fácil del mundo helenizado, también rápidamente en el mundo romano y terminó extendiéndose a las tribus germánicas, más allá de las fronteras del Imperio.

A pesar de la general aceptación, también hubo opiniones desfavorables. Carneades (siglo II a. C.), filósofo platónico integrante de la embajada que introdujo la filosofía griega entre los romanos, afirmaba que era imposible comprobar la verdad de los horóscopos, y en apoyo de sus argumentos señalaba los destinos distintos de los hermanos mellizos y se preguntaba por qué los animales no tenían horóscopo. En el siglo siguiente, Cicerón sostenía que los muertos en una misma batalla, dado que estaban signados por un mismo destino fatal, deberían haber nacido todos en el mismo instante y en el mismo lugar.

Tiempo después, Vitrubio se muestra más imparcial y también más impreciso. En su «Arquitectura» dice, refiriéndose a la astrología: «En lo que respecta a la rama de la astronomía que se refiere a la influencia de los doce signos, de los cinco astros, del Sol y de la Luna sobre la vida humana, debemos dejar todo esto a los cálculos de los caldeos, a quienes debemos el arte de confeccionar horóscopos que les permiten declarar el pasado y el futuro mediante cálculos fundados sobre los astros.

Tales descubrimientos han sido transmitidos por hombres inteligentes y de gran agudeza, provenientes directamente de la nación de los caldeos. El primero de ellos. Seroso, que se estableció en la isla de Cos, donde abrió una escuela. Más tarde continuó en esa tarea Antipater, y luego Arquinábolos dejó las reglas para confeccionar horóscopos fundados ya no en el momento del nacimiento sino en el de la gestación.»

En el siglo I de la era cristiana, Plinio, en su poco crítica-«Historia Natural», informa que las artes mágicas arraigaron a través de tres conductos: la medicina, la religión y la astrología. Alude a la antigüedad de las tres artes y se extraña de que Hornero no las mencione en su «Ilíada«, mientras que en la «Odisea» abundan los actos de magia.

Refiriéndose a la astrología en particular, dice que el hombre la ha incorporado a las otras artes porque «todo hombre ansia conocer su porvenir y piensa que tal conocimiento se extrae con más certidumbre del cielo.» En los primeros siglos de nuestra era aparecen nuevas concepciones filosóficas: las ideas cristianas y judías luchan victoriosamente contra el ya decadente paganismo; el gnosticismo—mezcla de concepciones racionales y místicas— favorece las especulaciones de tipo mágico y, por ende, a la astrología.

En este ambiente cultural, la astrología se desarrolla ampliamente y llega a su punto culminante con la obra de Ptolomeo (siglo II d. C.), quien al separar netamente a la astronomía de la astrología convierte a ésta en una rama autónoma del saber, rama que describe y estudia en un tratado especial, el Tetrabiblos, verdadera biblia de los astrólogos actuales. Aunque es evidente que las nociones de Ptolomeo —tierra fija y astros móviles—, cabe destacar que sus dos obras fundamentales, el Almagesto (astronomía) y el Tetrabiblos (astrología) difieren en su estructura científica. Mientras en el primer tratado desarrolla la astronomía en forma estrictamente científica, sobre la base de rigurosas demostraciones geométricas, en el segundo se limita a tratar los mismos temas mediante aproximados métodos aritméticos.

Las cuatro partes (de ahí el título «Cuatro Libros») que componen la obra astrológica de Ptolomeo comprenden, respectivamente, generalidades acerca de la astrología y de los planetas, a los que divide en maléficos y benéficos, masculinos y femeninos, diurnos y nocturnos; pronósticos de carácter general concernientes a las distintas regiones de la tierra o a características de los planetas; pronósticos de carácter individual; factores astrológicos vinculados con distintas circunstancias y aspectos personales.

Ptolomeo comienza distinguiendo las dos maneras de formular predicciones astronómicas: 1) señalando la configuración de los astros según sus movimientos (astronomía); 2) los cambios producidos en las cosas por influencia de los astros (astrología). Resuelve que, aunque en este último campo no se ha arribado a la misma perfección que en el primero, lo considerará de acuerdo con la filosofía, es decir científicamente.

En consecuencia fundamenta a la astrología en estos términos: «Ante todo es evidente, sin necesidad de mayor prueba, que una cierta fuerza circula y se extiende desde la naturaleza etérea y eterna a. todo lo que envuelve la tierra, provocando continuos cambios. Ante todo en los elementos sublunares, fuego y aire, que se agitan en virtud de los movimientos del éter, y con ello hacen partícipes de su movimiento a las cosas inferiores: la tierra y el agua, y todos los animales y plantas que en ellos nacen.» Reseña luego los distintos efectos del Sol y de la Luna y agrega: «El curso de los astros asume, en el aire numerosos significados: anuncia las tormentas, las lluvias y los vientos que afectan a las cosas terrestres.

La configuración misma que adoptan entre sí, en especial cuando al acercarse unen sus efectos, provocan múltiples y variados cambios. En efecto, si bien en el orden de la constitución general del mundo las fuerzas del Sol son las preponderantes, algo agregan o quitan las que residen en los demás astros. En lo que se refiere a la Luna, la cosa es más evidente y frecuente, en virtud de las lunas llenas y nuevas y de los espacios que las separan. Para los demás astros la cosa es menos cierta y se produce a intervalos más separados; por ejemplo, cuando aparecen o desaparecen, o cuando están en condiciones especiales.

Si se atiende a estos hechos, no sólo se comprenderá fácilmente cómo la constitución de las cosas es afectada por el movimiento de los astros, sino que además señalará cómo, de acuerdo con el estado del cielo, se forma y estructura el nacimiento y desarrollo de los gérmenes.» A esta última creencia aludía Cicerón cuando decía, al referirse a los astrólogos, que «creían no sólo verosímil sino absolutamente cierto que los animales y los niños se forman según la disposición del cielo en el momento de su nacimiento, y que bajo tal influencia se constituían el ingenio, las costumbres, los hábitos y los caracteres de los cuerpos, así como todo el curso de la vida y de las acciones futuras de cada uno.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo II Astrología, Horóscopos y Ciencia.

Factores Decisivos Para Una Buena Salud Tips Para Mejorar La Salud

Factores Decisivos Para Una Buena Salud 
Tips Para Mejorar La Salud

10 IDEAS PARA VERNOS MAS SANOS

Jerarquice el placer: Una de las funciones de los alimentos es brindar placer. Sin embargo, debido a tanto «dietismo», la comida ha llegado a transformarse en nuestro enemigo. «Devolvámosla entonces a sus fuentes: nutrición y placer. ¿Cómo? ‘Legalizando’ nuestros alimentos preferidos: si los hacemos cotidianos, podremos bajar el deseo descontrolado por ellos», explica la nutricionista Mónica Katz.

Regla práctica: pregúntese qué alimento no podría faltar en su menú habitual si usted no quisiera bajar peso y si no fuera diabético o enfermo cardíaco. De esa lista, propóngase administrarse una porción pequeña diaria, y hágalo sin culpas. Si le parece poco, piense: ¡no será mi última cena!

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

2

Balancee su dieta: Trate de incluir todo tipo de alimentos en su dieta. Estudios científicos señalan que se necesitan al menos 19 alimentos diferentes por semana para no tener carencia de nutrientes.

Los hidratos de carbono, presentes en legumbres, cereales, frutas y verduras, deberían  formar parte de la mitad de nuestra dieta diaria. Para aprovechar mejor este nutriente, por ejemplo en el caso de las harinas, es aconsejable elegir aquellas que sean enteras o integrales que, a diferencia de las refinadas, conservan todos sus componentes nutritivos (vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra).

«Pero cuidado, no se deje guiar sólo por el color del pan. El hecho de que el pan de salvado sea marrón, no implica que sea totalmente integral. Es importante leer la información nutricional de los envases de los productos».

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

3

Sí a las proteínas: Desde «la era del colesterol» muchos han eliminado o reducido a las proteínas, cuya ingesta está asociada al exceso de grasa y a problemas cardiovasculares. Sin embargo, las proteínas de las carnes son excelentes para realizar un plan de adelgazamiento sustentable en el tiempo: generan saciedad e incrementan el gasto metabólico corporal (el organismo invierte combustible para degradarlas y de lo ingerido queda sólo un 60 por ciento).

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

4

Arme un ambiente seguro: «Los humanos tendemos a ser ‘completadores’, percibimos un ‘todo’, y hasta que no terminamos ‘todo’ no lo podemos olvidar: por ejemplo, el ‘todo’ de una bolsa de confites será literalmente la bolsa completa; nuestro cerebro no nos enviará la señal de detención hasta que terminemos dicha bolsa», explica Katz.

La idea no es controlar la cantidad del alimento una vez que tenemos delante el paquete de galletitas o la bolsa de confites sino, por el contrario, armar un ambiente seguro: coma galletitas solo en una confitería donde con un café se sirven dos o tres; si camino al trabajo usted acostumbra a comprarse golosinas, entonces cambie el recorrido; en la mesa de un restaurante, ponga la panera lo más lejos posible de su alcance o bien, dígale al mozo que no se la traiga.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

5

 No existen las dietas mágicas: «No le haga caso a las dietas que prometen bajar rápidamente de peso. Toda reducción de peso es parte de un proceso que lleva tiempo». Las dietas más publicitadas para esta época del año, por ejemplo las hipocalóricas, son contraproducentes.

Diversos estudios científicos determinaron que la mayoría de las personas que se somete a este tipo de regímenes, con menos de 1.000 calorías diarias, recuperan al año los kilos que habían perdido. «Una dieta para bajar de peso no debe proveer menos de 1.2000 calorías al día. De todas maneras, lo recomendable es perder el 10 por ciento de nuestro peso inicial y mantenerlo por lo menos durante un año».

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

6

Cómo elegir el gimnasio: La proliferación de los gimnasios, sin los debidos controles de habilitación por parte de las autoridades, puede poner en peligro nuestra salud física.

«Cuando se comienza con una actividad en estos establecimientos, hay que solicitar los antecedentes laborales del profesor de educación física a cargo y verificar que tenga un título terciario; pedirle al entrenador que nos haga una evaluación sobre nuestras condiciones, no todos podemos ser superatletas; y tratar de que los grupos sean reducidos para tener una atención los más personalizada posible».

Se descuenta que para empezar, es ideal un chequeo médico que incluya un electrocardiograma y una ergometría.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

7

Cigarrillo, enemigo de la piel: En general, los fumadores tienen la piel seca y frágil. El tabaco disminuye la acción antioxidante de la vitamina A y de los fibroblastos, que se ocupan de su hidratación y humectación, y produce cambios en la cantidad y calidad del colágeno tornando menos elástica la piel. Si se va a someter a una operación, es recomendable no fumar tres semanas antes y cuatro semanas después de la misma, para no retardar el proceso de cicatrización.

Entre las enfermedades dermatológicas del fumador se destaca el cáncer de labio (el 80% de los pacientes que tiene este cáncer es fumador), y está comprobado que el riesgo es mayor en aquellas personas que se exponen más tiempo al sol.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

8

Un cuidado para cada etapa: Entre los 20 y los 30 años, si no se abusó del sol, la piel conserva su brillo y suavidad, hay buen recambio celular y la irrigación y oxigenación cutánea son adecuadas.

Para conservar su buen aspecto, use protectores solares, huméctese con cremas e higienícese diariamente la piel con agua. Entre los 30 y 40, comienzan a aparecer los primeros síntomas de flacidez cutánea: los tratamientos deben ser más intensivos, con cremas que contengan vitaminas y antioxidantes, y debería usar un protector solar con factor de protección (FPS) más alto que 15.

Desde los 40 años en adelante, la grasa subcutánea empieza a reabsorberse: la piel se torna menos elástica y el color, más amarillento y deslucido. Las recomendaciones de hidratación y humectación son las mismas, pero habría que hacer una visita anual al dermatólogo para que le realice un minucioso examen de la piel y analice las alteraciones de la pigmentación.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpg

BURULI, causas y tratamiento enfermedad tropical Historia Epidmias

BURULI: Causas y Tratamiento – Enfermedad Tropical

Cuando los enormes esfuerzos realizados por la OMS para erradicar la lepra resultaron insuficientes, por la renovación permanente de brotes en diferentes partes del mundo, un nuevo actor aparece en escena preocupando notablemente a la comunidad científica internacional: el Buruli. Bautizado así por investigadores ingleses en el año 1960, debe su nombre a la región ugandesa de Buruli.

Otras denominaciones de la enfermedad son: úlcera de la paratuberculosis, micobacteriosis atípiea, Kakerifu, Kasongo o úlceras Bairnsdale. Se la llama también germen antropófago por las serias lesiones que provoca en el hombre cuando lo infecta. Fue detectada por primera vez en tierras africanas, y se identificó el agente productor de la enfermedad como Mycobacterium ulcerans.

Todo parece indicar que la deforestación y destrucción de la selva tropical realizada por el hombre despertó a la bacteria y atacó a la población con mucha virulencia, amenazando seriamente a todos los habitantes de este continente así como también a gran parte de Asia, Oceanía, América Central y Sudamérica (Bolivia, Perú y Brasil). Este terrible flagelo parece ser pariente directo de la lepra y la tuberculosis.

Se convierte en una versión virulenta que se conoció en diferentes centros hospitalarios de la región en la década de 1990 y que ataca la epidermis y endodermis del individuo provocando serias lesiones y creando un estado incipiente de gangrena.

Emmanuel Eben-Moussi, representante de la OMS en Costa de Marfil, afirmó con pesar que «cuando todo parecía indicar que podíamos liberarnos de la lepra, aparece este nuevo y mortal enemigo para el nuevo milenio«.

Generalmente, las personas afectadas mueren por las múltiples infecciones ocasionadas. Al principio, la enfermedad se presenta como una leve inflamación de la zona afectada que luego se transforma en una úlcera rodeada de anillos amarillos y negros, colores que adopta el tejido necrosado y muerto.

La terapia indicada para esta etapa es la extirpación de la región comprometida, pero el avance de la enfermedad concluye con la amputación del miembro como único medio de curación.

A pesar de que el total de casos infectados es desconocido por la ciencia médica, los investigadores intentan que la OMS catalogue el Buruli como una de las prioridades, colocándolo a la par de la malaria y la fiebre amarilla. Voluntarios de Italia y Canadá dirigen centros de salud similares a las colonias de leprosos establecidas por pioneros como Albert Schweitzer a comienzos de siglo, pero dada la intensidad de los casos, rápidamente se quedan sin fondos para continuar con su misión.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

La úlcera de Buruli (UB) es una de las enfermedades tropicales más desatendidas, aunque tiene tratamiento. Su causa es la infección por Mycobacterium ulcerans, microorganismo que pertenece a la familia de las bacterias causantes de la tuberculosis y la lepra.

Los pacientes que no reciben tratamiento rápidamente sufren a menudo discapacidades funcionales, tales como limitación del movimiento articular, además de los evidentes problemas cosméticos. Se han descrito casos de úlcera de Buruli en 30 países de África, las Américas, Asia y Pacífico Occidental, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales.

Cuando los enormes esfuerzos realizados por la OMS para erradicar la lepra resultaron insuficientes, por la renovación permanente de brotes en diferentes partes del mundo, un nuevo actor aparece en escena preocupando notablemente a la comunidad científica internacional: el Buruli.

Bautizado así por investigadores ingleses en el año 1960, debe su nombre a la región ugandesa de Buruli. Otras denominaciones de la enfermedad son: úlcera de la paratuberculosis, micobacteriosis atípica, Kakerifu,Kasongo o úlceras Bairnsdale.

Se la llama también germen antropófago por las serias lesiones que provoca en el hombre cuando lo infecta.

Fue detectada por primera vez en tierras africanas, y se identificó el agente productor de la enfermeda como Mycobacterium ulcerans. Todo parece indicar que la deforestación y destrucción de la selva tropical realizarla por el hombre despertó a la bacteria y atacó a la población con mucha virulencia, amenazando seriamente a todos los habitantes de este continente así como también a gran parte de Asia, Oceanía, América Central y Sudamérica (Bolivia, Perú y Brasil).

Este terrible flagelo parece ser pariente directo de la lepra y la tuberculosis.

Se convierte en una versión virulenta que se conoció en diferentes centros hospitalarios de la región en la década de 1990 y que ataca la epidermis y endodermis del individuo provocando serias lesiones y creando un estado incipiente de gangrena. Emmanuel Eben-Moussi, representante de la OMS en Costa de Marfil, afirmó con pesar que “cuando todo parecía indicar que podíamos liberamos de la lepra, aparece este nuevo y mortal enemigo para el nuevo milenio”.

En 1897, Sir Albert Cook, médico británico que trabajaba en el Hospital Mengo de Kampala (Uganda), describió úlceras cutáneas compatibles con la UB. En 1948, el profesor Peter MacCallum y sus colaboradores hicieron una descripción detallada de la enfermedad en seis pacientes de la zona de Bairnsdale, cercana a Melbourne (Australia), y fueron los primeros que aislaron el microorganismo causante: M. ulcerans.

Generalmente, las personas afectadas mueren por las múltiples infecciones ocasionadas. Al principio, la enfermedad se presenta como una leve inflamación de la zona afectada que luego se transforma en una úlcera rodeada de anillos amarillos y negros, colores que adopta el tejido necrosado y muerto. La terapia indicada para esta etapa es la extirpación de la región comprometida, pero el avance de la enfermedad concluye con la amputación del miembro como único medio de curación.

A pesar de que el total de casos infectados es desconocido por la ciencia médica, los investigadores intentan que la OMS catalogue el Buruli como una de las prioridades, colocándolo a la par de la malaria y la fiebre amarilla. Voluntarios de Italia y Canadá dirigen centros de salud similares a las colonias de leprosos establecidas por pioneros como Albert Schweitzer a comienzos de siglo, pero dada la intensidad de los casos, rápidamente se quedan sin fondos para continuar con su misión.

Fuente Consultada: Grandes Catástrofes de la Historia – Educación Para La Salud