Construcción del Parlamento Inglés – Reloj Big Ben

Origen del Parlamento Inglés Cámara de Lores y Comunes

Historia del Parlamento Inglés
Cámara de los Comunes y de los Lores

Una de las principales contribuciones de Inglaterra al mundo es, sin duda, el parlamentarismo, es decir, la representación del pueblo en el Gobierno. En un régimen parlamentario, el jefe del Estado escoge a sus ministros en el seno del partido que goza de la mayoría en el Parlamento.

El desarrollo del Parlamento inglés se traduce en una merma del poder real. En 1215, la Carta Magna concedió al clero y a la nobleza la participación en el gobierno y el control de las finanzas. Cuando se fundó el Parlamento en el siglo VIII, el estado llano también pudo intervenir. Después de su escisión en Cámara Alta y Cámara Baja, esta institución adquirió tal poder que incluso estaba capacitada para hacer dimitir al rey.

Parlamento en Inglaterra

Ya en 1215, el Gran Consejo, compuesto por miembros del clero y de la alta nobleza, asistía al rey en la administración del país.

A pesar de que la Carta Magna concedía exclusivamente a estos dos grupos derechos que restringían el poder absoluto del rey, ya constituía, en cierto modo, una primera forma de representación de los Estados.

Al principio, todo el mundo consideraba esta Carta como un documento feudal que únicamente exigía que se respetaran usanzas y sujeciones feudales. Sin embargo, también incluía numerosos artículos que ejercieron profunda influencia.

Más tarde se comprobó que la Carta Magna era la primera etapa de la organización parlamentaria. No sólo limitó la autoridad real, sino que además dio vida al concepto de libertad personal. En efecto, el rey tenía que estar asistido
por consejos en los actos de gobierno.

Al principio se trató de un consejo privado, el Prívate Council, que ayudaba al soberano en la dirección de los asuntos y gozaba de poder ejecutivo. Después dio origen a una organización más compleja, que actualmente recibe el nombre de Gobierno.

En caso de crisis, o cuando quería conocer opiniones sobre la dirección del Estado, el rey podía reunir al Gran Consejo. Pero Enrique III, hijo de Juan Sin Tierra, con frecuencia hizo caso omiso de sus opiniones.

Hasta que una insurrección promovida en 1258 por Simón de Monfort le obligó a crear un Parlamento (cuyos miembros pertenecían al Consejo), e incluso hubo de aceptar la colaboración de los representantes de las ciudades.

La admisión de representantes de los condados y de algunas ciudades (dos burgueses por ciudad) quedó establecida durante los reinados de Enrique II y Eduardo I, que los convocaban para la confirmación de las leyes y la fijación de impuestos. Así fue tomando cuerpo lentamente la Cámara Baja y nació la idea de la representación del pueblo.

Sin embargo, en esta asamblea la mayoría estaba siempre constituida por los lores, es decir, el clero y la alta nobleza, y los demás, los comunes, desempeñaban un papel de importancia secundaria. Además, eran convocados con menor frecuencia en el Parlamento, que ya no se reunía en la residencia real, sino en Westminster.

En el reinado de Eduardo II creció la influencia de los Comunes, y el Parlamento no pudo dominar a los altos funcionarios. El rey recibía a menudo quejas contra ellos.

A consecuencia de esta situación, en 1327 el Parlamento obligó al soberano a abdicar en favor de Eduardo III.

Durante el reinado de este monarca, en el siglo XIV, tuvo efecto la escisión del Parlamento en dos cuerpos distintos. Los grandes del reino, a quienes el rey nombraba de por vida y que se cuidaban, sobre todo, del gobierno del Estado, pertenecían a la Cámara de los Lores, o Cámara Alta.

La Cámara de los Comunes, o Cámara Baja, estaba compuesta por caballeros y representantes de las ciudades. Sólo tenían voz para votar las ayudas y subsidios al rey y los nuevos impuestos.

Estos dos cuerpos siempre habían votado aparte. También adoptaron la costumbre de reunirse por separado. Entonces, la pequeña nobleza prefirió unirse a los burgueses y no a la alta nobleza y, más tarde, esto influyó profundamente en la historia política de Inglaterra.

Todas las libertades del país se asentaron en esta base. Las Cámaras impedían todo absolutismo o poder discrecional del rey.

La guerra de las Dos Rosas, que durante treinta años sostuvieron la casa de Lancaster y la de York, aumentó considerablemente la influencia del Parlamento (la mayor parte de la nobleza inglesa se encontraba implicada en esta lucha que agotó a los dos bandos). Sin embargo, los Tudor lograron frenar la ingerencia parlamentaria.

Gracias a sus importantes recursos personales y a una hábil política extranjera —que lo mantuvo alejado de las guerras europeas—, Enrique VII, primer rey de la casa Tudor, consiguió liberarse progresivamente de la sujeción del Parlamento.

A pesar de la irregularidad de sus reuniones, los Tudor se daban perfecta cuenta de su necesidad y su poder.

Enrique VIII dio prueba de ello: cuando subió al trono, el poder real estaba en su plenitud. Sin embargo, con motivo de la lucha que entabló contra el papa, instituyó la «Reformation Parliament» (1529), que presidió durante siete años y dictó numerosos decretos reales que suprimían la supremacía de la Iglesia y la concedía al rey y al Parlamento.

Uno y otro podían imponer cualquier ley al país.

Cuando se suprimieron los cargos en la Cámara Alta, los Comunes adquirieron todavía mayor conciencia de su poder. A partir de 1547, su competencia quedó claramente establecida. La tentativa de los Estuardo (1603-1688) de destruir el poder de la Cámara Baja e instaurar un poder real absoluto provocó la ejecución de Carlos I y la proscripción de Jacobo II.

Despojado el rey del derecho de indultar a los ministros acusados por el Parlamento, el poder parlamentario siguió aumentando con la casa de Hannóver (desde 1714). Cuando se decidió no establecer el presupuesto para la duración del reinado, sino sólo por un año, se hizo inevitable la convocación anual del Parlamento. Finalmente, en el siglo xvín se obligó a dimitir a los ministros cuya actuación no merecía el voto de confianza.

La unión con Escocia (1707) e Irlanda (1801) modificó profundamente el Parlamento. En la Cámara Baja aumentó el número de escaños y la Cámara Alta acogió a 16 pares y 26 irlandeses. Sin embargo, en el siglo XVIII la limitación del derecho de voto y el reparto de los escaños hicieron que la Cámara Baja sólo fuera una representación muy imperfecta del pueblo inglés.

En 1832, a pesar de no haber concedido todavía derecho de voto a las clases inferiores, la Reform Act de J. Russel mejoró la situación, así como las reformas adoptadas en 1867, 1884, 1918 y 1928.

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Ver: El Parlamento Inglés

Tomas Becket Asesinato del Arzobispo de Canterbury

TOMAS BECKET O EL ASESINATO EN LA CATEDRAL

Enrique II de Inglaterra (familia Plantagenet), todavía con más violencia que con la nobleza, tuvo que enfrentarse con el clero. La Iglesia constituía entonces una fuerza muy bien organizada, con inmensas riquezas, y cuyos miembros, los personajes más cultivados de la época, alcanzaban las más altas funciones políticas. Favorable a una concepción de realeza electiva, en la que el soberano debe, ante todo, hacer respetar la voluntad divina, constituía un importante foco de resistencia a la monarquía, tal como la concebía Enrique II.

En 1162, moría el arzobispo de Canterbury. Decidido a imponer su intervención sobre la Iglesia, Enrique designó a Tomás Becket para reemplazarlo; éste, tras algunas vacilaciones, aceptó el honor que se le hacía. Pero, tan pronto como fue investido de su nuevo cargo, se operó en él un gran cambio; renunciando a todos los placeres que el dinero y sus funciones le habían procurado hasta el momento, se convirtió en un hombre austero, y llevó una vida muy sencilla, repartida entre las plegarias y la administración de su diócesis.

Pero, sobre todo, se convirtió en el acérrimo defensor de los derechos de la Iglesia, oponiéndose a toda nueva ingerencia del soberano en los asuntos del clero. Ahora bien, Enrique exigía que los tribunales eclesiásticos, que eran, hasta aquel entonces, los únicos habilitados para juzgar los crímenes, robos o actos de bandolerismo de los clérigos, compartiesen esta prerrogativa con los tribunales reales, que podrían juzgar en segunda instancia a los clérigos por estos mismos actos.

Tomás rehusó categóricamente la posibilidad de una doble sentencia. Pasando por encima de esta negativa, Enrique publicó, el 30 de enero de 1164, los célebres estatutos de Clarendon, que aseguraban una intervención permanente del rey sobre el clero. El artículo 8 concedía exclusivamente al soberano el derecho de decidir si un caso era de la competencia de los tribunales eclesiásticos o de los reales, y no podía tener lugar ninguna excomunión sin su conformidad; fueron suprimidas las apelaciones a la Corte de Roma; el rey era dueño de las elecciones episcopales, y, en caso de vacante de una iglesia, la  administración  real  sustituía  a  la  del clero hasta que se nombraba un nuevo titular.

asesinato de tomas becket

Tras haber sido el amigo y confidente  de Enrique II, Tomás Becket, convertido en arzobispo de Canterbury,  se  opuso a las intenciones del rey, que quería apropiarse de los privilegios de la Iglesia. Pensando que hacían un servicio al soberano, unos caballeros asesinaron al arzobispo en su catedral. Enrique II tuvo que pedir perdón en público por este crimen. Asesinato de Tomás  Becket. Manuscrito. París, Biblioteca Nacional.

Ante un acto tal de autoridad, Becket pensó, en un primer momento, en doblegarse, pero la violencia con que el Papado condenó los estatutos le dictó su actitud: huyó de Londres y se refugió en la Corte de Luis VII; desde allí, marchó a Roma, donde el papa Alejandro lo desligó de sus compromisos y le permitió retirarse a un monasterio francés. Durante seis años, vivió en el monasterio de Pontigny, gozando de la protección del rey de Francia. En 1170, Enrique II, enfermo, le propuso una entrevista, pues había conservado una profunda amistad hacía Tomás, a pesar de las diferencias que los habían separado durante aquellos años.

La entrevista tuvo lugar en una playa de la Mancha, donde los dos viejos amigos se encontraron con emoción. Enrique, borrando el pasado, propuso a Tomás que se hiciera cargo nuevamente de sus funciones de primado de la Iglesia de Inglaterra, y éste, persuadido de la posibilidad de un entendimiento, aceptó. Pero la reconciliación fue breve, porque el sentimiento del deber y del honor en Becket, y el de la autoridad absoluta en Enrique, eran más fuertes que su profunda amistad. Cuando el rey se convenció, de forma evidente, de que Becket no transigiría sobre los privilegios de la Iglesia más de lo que había transigido seis años antes, Enrique fue presa de una cólera sorda y pensó en desembarazarse de su arzobispo.

El 29 de diciembre de 1170, cuatro de sus barones hicieron irrupción en la catedral de Canterbury, donde Tomás Becket celebraba un oficio, y lo asesinaron al pie del altar. La indignación en Inglaterra, donde Becket era tenido por santo, fue tal, que Enrique II se vio obligado, dos años después, a hacer penitencia sobre la tumba de su viejo amigo, haciéndose azotar por los monjes, hasta que brotase sangre. Sin embargo, aunque tuvo que renunciar al artículo 8 de Clarendon, consiguió que los restantes quedaran en vigor. La autoridad monárquica se había impuesto, y el rey seguía siendo el dueño del clero.

El final de su reinado (1189) fue trágico, a consecuencia de la muerte de sus dos hijos mayores y de la rebelión del tercero, Ricardo Corazón de León, instigado por el rey de Francia, Felipe Augusto. Viejo, cansado y abandonado por todos, Enrique tuvo que reconocer humildemente que era vasallo de Francia y aceptar en el futuro, cumplir fielmente sus obligaciones. Pero su sucesor, Ricardo Corazón de León, no respetaría los compromisos de su padre.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura dell Hombre Edit. CODEX Tomo III
HISTORIA I  José Ibañez Edit. Troquel

Enrique II Plantagenet Biografía Rey de Inglaterra

BIOGRAFÍA Y REINADO DE ENRIQUE II
INGLATERRA LA PRIMERA POTENCIA DE OCCIDENTE

Enrique II (de Inglaterra) (1133-1189), rey de Inglaterra (1154-1189) uno de los soberanos más poderosos de su tiempo, fue el primer monarca inglés perteneciente a la dinastía Plantagenet. Reinó entre los años 1154 y 1189. Fue el primer monarca de la Casa de Anjou o Plantagenet, fue un importante reformador de la administración y uno de los soberanos europeos más poderosos de su época. Nació en Francia, ciudad de Le Mans el 5 de marzo de 1133, fue duque de Normandía en 1151.

Cuando fallece su padre  heredó los territorios franceses que pertenecían a los Angevinos (miembros de la casa de Anjou). Mediante su matrimonio en 1152 con Leonor de Aquitania, añadió a sus posesiones una serie de extensos territorios del suroeste de Francia.

Enrique II de Inglaterra Plantagenets

El gobierno de los Plantagenet: Al rey Guillermo El Conquistador I le sucedió su hijo Guillermo II, llamado El Rojo, que luego de un gobierno mediocre pereció asesinado (año 1100); entonces ocupó el trono su hermano Enrique I, soberano que logró el favor popular, eliminando rencores entre anglosajones y normandos. A su muerte, heredó la corona su hija Matilde, quien casóse con el conde francés Godofredo Plantagenet, representante de la Casa de Anjou. Sin embargo, Matilde no pudo gobernar porque las ambiciones de su primo Esteban de Blois originaron diversas luchas.

Finalmente ocupó el trono de Inglaterra el hijo de Matilde, llamado Enrique II, Plantagenet, conde de Anjou (año 1154). La nueva dinastía se mantuvo en el poder cerca de trescientos años. Además del territorio inglés, Enrique II dominaba toda la región occidental de Francia hasta los Pirineos.

ENRIQUE II PLANTAGENET Y SUS POSESIONES FRANCESAS

mapa dominio de enrique plantagenets

Enrique II, buen mozo, pelirrojo, de apariencia muy sencilla, inclinado a terribles furores, pero encarnizado trabajador, dotado de una gran inteligencia y habiendo recibido una buena educación, Enrique II fue uno de los reyes más grandes que tuvo Inglaterra. No se entendía bien con Leonor, y profesó una verdadera hostilidad a los hijos que ella le dio, atrayéndose así el odio de toda su familia. Fue, sin embargo, capaz de una gran amistad, como la que le unió, durante muchos años, con Tomás Becket.

Continuando con la política centralizadora de su abuelo, pasó gran parte de su reinado recorriendo sus dominios y reorganizándolos. Si no pensó nunca en la unificación de sus posesiones francesas, que era irrealizable, intentó, sin embargo, atenuar las diferencias que había entre ellas. Realizó una obra considerable en el ducado de Normandía, donde introdujo el Excbequer que tuvo lugar dos veces al año en Caen, ciudad en la que estaba depositado el tesoro del ducado; reemplazó los vizcondes por bailes, encargados de hacer justicia y de percibir los impuestos en cada bailía (tierras bajo su juridicción) ; hizo fructificar los ingresos de sus dominios, creó derechos sobre el comercio y sobre la pesca, acumulando así un tesoro considerable. Supo aliarse hábilmente con el clero, cubriéndolo de oro, y obtuvo el apoyo de la burguesía de las ciudades, concediéndole ciertas libertades municipales, a cambio de estrictas obligaciones militares.

Sus estados de Anjou, Turena y Maine estaban mucho más retrasados que Normandía, y Enrique tuvo que recurrir a un virrey para imponer su autoridad en ellos.

Leonor, que seguía siendo la soberana de Aquitania, fue una excelente administradora; ella estimuló la promulgación del Código de Oloron, que fue durante siglos la base del derecho marítimo. Sin embargo, la nobleza, el clero e incluso las ciudades de esta provincia estaban muy indisciplinadas, y no esperaban más que una ocasión pata sublevarse y reclamar su independencia.

A causa de todas estas posesiones, los Plantagenet eran vasallos del rey de Francia, a quien debían homenaje y asistencia. Pero Enrique II, vasallo mucho más poderoso que su soberano, omitió el cumplimiento de las obligaciones que los lazos de vasallaje exigían, ocasionando así conflictos permanentes entre los dos reinos.

Además de las posesiones que había recibido por herencia, Enrique II intentó conquistar más, por alianzas o por guerras: así, el Vexin francés, aportado como dote por Margarita de Francia, hija de Luis VII, a su hijo y heredero Enrique Court Mantel igualmente, Enrique se apoderó de la Bretaña, casando a su cuarto hijo Godofredo con la heredera de este ducado; tomó por la fuerza el Quercy, y obligó al conde Raimundo de Toulouse a rendirle homenaje.

INGLATERRA, PRIMERA POTENCIA DE OCCIDENTE
Prosiguió esta política hegemóníca en Irlanda, donde, en 1170, llevó a cabo una expedición e instaló a numerosos señores ingleses en el país de Gales, imponiendo ro soberanía, y también en Escocia, a cují rey. Guillermo el León, obligó a prestarle juramento y a rendirle homenaje despues de haberle infligido una terrible derrota en 1174, en la batalla de Alnwick. Escocia se convirtió en un feudo de la corona de Inglaterra, su clero fue sometido al clero inglés, y se instalaron guarniciones en todas sus plazas fuertes.

En 20 años, Enrique II había hecho de Inglaterra la primera potencia de Occidente. En la propia Inglaterra, supo rodearse de excelentes consejeros, adictos a la idea del absolutismo real; tres de ellos desempeñaron funciones muy importantes: el Canciller, guardián del sello real y consejero jurídico y político del soberano. Este cargo adquirió un gran relieve cuando Enrique II lo confió a un hombre cuya personalidad igualaba a la suya, y que, después de haber sido su más fiel servidor, se convirtió en su irreductible enemigo: Tomás Becket.

Hijo de un noble inglés consagrado a la causa de los Plantagenet, y de la hija de un emir de Palestina, Tomás Becket fue, desde muy joven, el amigo y confidente de Enrique II. Ambos eran jóvenes, brillantes y despreocupados, y tenían la misma pasión por los festines, la caza y las mujeres. Enrique quiso hacer Canciller a su amigo más querido, y Tomás probó rápidamente sus cualidades de hábil político.

En materia de finanzas, el Tesorero del Exchequer tenía un papel coordinador tanto más considerable cuanto que Enrique había separado la Tesorería o Bajo-Exchequer de la Cámara de Cuentas o Alto-Exchequer, encargada de registrar los gastos y los ingresos. Por último, el Consejo del rey, presidido por el Justicia Mayor, se convirtió en un tribunal permanente, que enviaba, todos los años, a provincias, delegaciones encargadas de hacer justicia en nombre del rey y de constituir jurys, nueva institución creada por Enrique II.

LA REBELIÓN DE LEONOR Y DE SUS HIJOS
Enrique II intentó disminuir el poderío de los nobles, reforzando los órganos que dependían directamente de él; revocó todas las concesiones que les había otorgado Esteban de Blois, confiscó sus dominios, destruyó los castillos. Disminuyó la importancia de los ejércitos feudales instituyendo una tasa mediante la cual se podía sustituir la obligación del servicio militar. Los ingresos derivados de esta tasa permitieron la formación de un ejército profesional, mucho más dócil que el feudal. Gracias aél, pudo vencer Enrique II la rebelión de ¡os señores que estalló en el continente.

En 1173, Enrique desembarcó en Guyena, acompañado de su esposa y sus hijos, para recibir el homenaje de sus vasallos. Pero la rebelión se estaba incubando hacía largo tiempo, y el joven delfín, Enrique Court Mantel, la hizo estallar poniéndose a la cabeza de ios rebeldes; Luis VII, aprovechándose de estas querellas internas, apoyó a su yerno. Muy pronto, los dos hijos menores, Godofredo y Ricardo, instigados por Leonor, traicionaron también a su padre y levantaron contra él a los barones de la Marca del Perigord y de Angulema. Enrique derrotó al ejército de sus hijos y al del rey de Francia, primero en Verneuil y luego en Ruán. Entonces, Enrique Court Mantel y Ricardo imploraron su perdón y se firmó la paz, en Mont-Louis, en septiembre de 1174.

Si Enrique se mostró clemente con sus hijos, no perdonó, en cambio, a su esposa, a quien hizo encerrar durante dieciséis años, no dejándola aparecer en la Corte más que en raras ocasiones. En Guyena y en Poitiers se produjo un gran descontento, pues el pueblo reclamaba a su soberana. Para mantener a raya toda nueva rebelión, Enrique impuso un nuevo juramento de fidelidad a sus vasallos, por una disposición del año 1176.

TOMAS BECKET O EL ASESINATO EN LA CATEDRAL
Todavía con más violencia que con la nobleza, tuvo que enfrentarse con el clero. La Iglesia constituía entonces una fuerza muy bien organizada, con inmensas riquezas, y cuyos miembros, los personajes más cultivados de la época, alcanzaban las más altas funciones políticas. Favorable a una concepción de realeza electiva, en la que el soberano debe, ante todo, hacer respetar la voluntad divina, constituía un importante foco de resistencia a la monarquía, tal como la concebía Enrique II.

En 1162, moría el arzobispo de Canterbury. Decidido a imponer su intervención sobre la Iglesia, Enrique designó a Tomás Becket para reemplazarlo; éste, tras algunas vacilaciones, aceptó el honor que se le hacía. Pero, tan pronto como fue investido de su nuevo cargo, se operó en él un gran cambio; renunciando a todos los placeres que el dinero y sus funciones le habían procurado hasta el momento, se convirtió en un hombre austero, y llevó una vida muy sencilla, repartida entre las plegarias y la administración de su diócesis. (continuar: Asesinato de Tomas Becket)

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura dell Hombre Edit. CODEX Tomo III
HISTORIA I  José Ibañez Edit. Troquel

Plantagenet: Reyes Franceses en de Inglaterra Historia

Plantagenet:Historia de los Reyes Franceses en  Inglaterra

NACIMIENTO DE INGLATERRA: Mientras Alemania se debatía en sangrientas luchas que en definitiva condujeron a la decadencia del poder imperial, surgía un nuevo estado, Inglaterra, por influjo de los normandos establecidos en Francia.

En efecto, en 1066, el duque Guillermo de Normandía, con el apoyo del papa Alejandro II, desembarcó con un ejército en Inglaterra y luego de vencer en la batalla de Hastings, se instaló en el trono y tomó el nombre de Guillermo I Con Guillermo I (1066-1087), se instauró en Inglaterra el feudalismo, aunque con distintas bases que en Francia, porque el rey se reservó la mayor parte de los dominios y no quedó a merced de los señores.

Es decir, que la conquista de Inglaterra hizo a Guillermo de Normandía más poderoso que su soberano, el rey de Francia, lo que determinó la rivalidad entre Francia e Inglaterra, que quedó latente durante el reinado de los sucesores de Guillermo: Guillermo II el Rojo (1087-1100) y Enrique I (1100-1135).

Consecuentemente, el rey de Francia, Luis VI el Grueso, intentó despojar a Inglaterra de la Normandía, mediante su apoyo a Guillermo Clitón contra su tío Enrique I; pero no pudo lograrlo porque fue derrotado en la batalla de Brenneville (1119), con lo cual quedó consolidado el poder del monarca inglés.

No obstante, debido a un naufragio, Enrique I perdió a sus hijos varones y quedó sin descendencia para el trono. Sólo sobrevivió su hija Matilde, —viuda del emperador de Alemania, Enrique V,— que se casó en segundas nupcias con el conde de Anjou, Godotredo Plantagenet, cuyo hijo, Enrique, fundó en 1154 una nueva dinastía en Inglaterra, que se sostuvo en el trono por trescientos años.

Los Plantagenet Enrique II era, además, heredero en Francia del condado de Anjou y del Maine. En 1152 se casó con Leonor de Aquitania, divorciada de Luís VII, con lo cual adquirió Aquitania y Normandía.

Una vez instalado en el trono de Inglaterra, se propuso someter al clero a la autoridad real, a cuyo efecto designó a Tomás Becket como arzobispo de Canterbury y como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Este asumió decididamente su papel y reformó las costumbres del clero, dando el ejemplo con su sencillez y austeridad.

Sin embargo, Enrique II, a pesar de la oposición de Becket, impuso los Estatutos de Clarendon (1164), por los cuales los miembros del clero quedaron bajo la jurisdicción de los tribunales reales.

Ante esta actitud, el arzobispo protestó enérgicamente, apeló al papa y se refugió en Francia. Con la protección de Luis VII, Becket pudo regresar a Canterbury, donde fue recibido con gran entusiasmo por los fieles, renovando de inmediato la pena de excomunión para los partidarios del rey.

Esto enardeció a sus enemigos y poco después fue asesinado dentro de la misma catedral. Este hecho causó gran indignación y el arzobispo fue venerado como un mártir. Enrique II se vio obligado a retractarse y abolir los Estatutos de Clarendon.

Luego debió combatir contra sus propios hijos, que se sublevaron contra él, los que fueron apoyados por los reyes de Francia. Posteriormente, Tomás Becket fue canonizado por la Iglesia católica.

Ricardo Corazón de León (1189-1199) Uno de los hijos de Enrique II, fue Ricardo Corazón de León, un heroico militar que, como vimos, participó en la tercera cruzada junto con Felipe Augusto de Francia. A su regreso, debido a un naufragio, fue a parar a las costas del mar Adriático y tuvo que atravesar Alemania; pero al pasar por las tierras del duque de Austria, a quien había ofendido en Tierra Santa, fue reconocido, detenido y luego entregado al emperador.

Ricardo Corazón de León

Ricardo Corazón de León

Este lo mantuvo cautivo hasta que, ante el reclamo de los señores ingleses, lo puso en libertad a cambio de un importante rescate (1194). Durante su ausencia, Felipe Augusto había aprovechado para apropiarse de vastos territorios en la Normandía.

Ricardo le declaró la guerra, que se prolongó hasta 1199 en que fu suspendida. Ricardo se dirigió entonces contra el vizconde de Limoges y pereció en un combate.

Juan sin Tierra (1199-1216) A la muerte de Ricardo su hermano Juan, llamado sin Tierra, por no haber recibido herencia de su padre, se proclamó rey, desconociendo los derechos de su sobrino Arturo de Bretaña, a quien poco después hizo asesinar.

Debido a este hecho incalificable, el rey de Francia, Felipe Augusto, citó a Juan ante el tribunal real, al que no compareció.

rey juan sin tierra

El tribunal se pronunció en rebeldía por la confiscación de sus feudos y Felipe se apresuró a ejecutar la sentencia. A tal efecto, invadió la Normandía, se apoderó del castillo de Gaülard y sitió la ciudad de Rúan (1204), que finalmente capituló. Seguidamente Felipe extendió su poder a Anjou , la Turena y el Poitou.

Entretanto, Juan sin Tierra formó una coalición contra Felipe, en la que participaron los señores feudales del Norte de Francia, los condes de Flandes y de Boulogne y Otón IV de Alemania. Los ejércitos se encontraron en la batalla de Bouuines (1214), que finalizó con el triunfo de los franceses contra los coaligados.

La Carta Magna Estas circunstancias adversas suscitaron contra Juan sin Tierra un movimiento de oposición protagonizado por los nobles, unidos a la burguesía, quienes entraron en Londres, y en un prado de las cercanías de Windsor, obligaron al rey p firmar la denominada Carta Magna (1215)), en la que se estableció que los impuestos debían ser aprobados por el Consejo del Reino, integrado por la nobleza y el clero.

Además, nadie podría ser condenado sin sentencia previa dictada por sus pares; debía garantizarse la libertad de comercio y respetarse los derechos de la Iglesia.

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AMPLIACION DEL TEMA:
REYES FRANCESES DE INGLATERRA

Guillermo era, a la vez, rey de Inglaterra y duque de Normandía. A su muerte su hijo primogénito Roberto estaba en Francia y seguía siendo duque de Normandía, y su hijo segundo, Guillermo que estaba en Inglaterra, se hizo reconocer rey. Guillermo II (1087-1100), llamado el «Príncipe rojo», dejó recuerdo de hombre terrible. Se rodeaba de soldados extranjeros que se complacían en saquear el país.

Como su padre, era gran cazador y mandaba condenar a muerte a los cazadores furtivos. Cazaba en el «bosque nuevo» cuando fue muerto por una flecha. Era tan odiado que su cadáver, cuando fue conducido a la catedral de Winchester, se enterró sin ceremonia.

Su hermano menor, Enrique I, se hizo elegir rey. Casi todo su reinado (1100-1135), lo pasó en guerras. Habiéndole tocado en suerte hacer prisionero a su hermano mayor, duque de Normandía, le encerró en una fortaleza y fue a la vez rey de Inglaterra y. duque de Normandía.

No dejó más que una hija, que se casó con el duque de Anjou, Godofredo, apellidado Plantagenet. Pero su sobrino Esteban se hizo coronar rey y durante veinte años se peleó en Inglaterra.

Habiendo muerto Esteban sin dejar sucesión, el hijo de Matilde y de Godofredo Plantagenet, Enrique II, fue rey de Inglaterra. Había heredado las posesiones de Normandía y de Anjou, y se había casado con Leonor de Aquitania, que le llevó en dote varias provincias. Era dueño de la mitad de Francia.

Era reconcho, la cabeza cuadrada, ojos grises brillantes y saltones, «cabeza de toro y la melena y la fuerza de un león». Se sentaba raras veces y permanecía a caballo tanto tiempo seguido que los de su séquito quedaban extenuados. Despreciaba las conveniencias, hablaba en términos groseros, tenía accesos de cólera y se arrojaba al suelo blasfemando. Fue querido por sus subditos ingleses, porque había llevado la paz a Inglaterra.

Su sucesor Ricardo, apellidado Corazón de León, no pensaba más que en pelear y pasó todo su reinado (1189 a 1199) en la Cruzada o en Francia guerreando.

Aquellos Plantagenets, reyes de Inglaterra, eran príncipes franceses. Pasaban la vida en Francia, se rodeaban de franceses y no hablaban nada más que francés. Entonces fue esta lengua oficial en la corte, en los tribunales y en el gobierno.

El rey era más poderoso que ningún otro en Europa. Todos los señores, llamados barones, le debían el servicio militar. Los más poderosos ostentaban el título francés de conde (en inglés earl), pero no tenían, como los condes en Francia, un territorio en que mandaban, y sí sólo posesiones dispersas por toda Inglaterra.

Los obispos eran como en Francia grandes personajes rodeados de una escolta de caballeros, pero el rey los designaba y no podían menos de obedecerle.

En todo el reino,el rey únicamente tenía derecho a hacer la guerra y a administrar justicia. Ningún otro poseía el derecho de guerra o el de justicia como ocurría en Francia.

JUAN SIN TIERRA

El sucesor de Ricardo, su hermano Juan, llamado sin Tierra, fue como él violento y caprichoso, además brutal y embustero, que lo sacrificaba todo a sus diversiones. Las rentas de sus dominios no eran suficientes para sus gastos y se proporcionó dinero imponiendo tributos y grandes multas.

Repudió a su esposa, para casarse con Isabel de Angulema, que arrebató a su prometido, un señor de Poitou. Los nobles del Poitou se sublevaron contra él, pidieron auxilio al rey de Francia y Juan se encontró comprometido en una guerra que le hizo perder casi todas sus posesiones de Francia.

Luego se indispuso con el Papa Inocencio III.

El Papa, para castigar a Juan, ordenó a los obispos ingleses que pronunciasen el interdicte3 contra el reino. «Por los dientes de Dios, dijo Juan (era su juramento habitual), si osáis pronunciar el interdicto, enviaré todo mi clero al Papa y me apoderaré de sus bienes.

Y a todos los romanos que encuentre en mi reino los enviaré con los ojos vaciados y la nariz cortada para que sean reconocidos por doquiera. Si apreciáis vuestra piel, ¡dos inmediatamente».

El interdicto fue pronunciado. Todas las iglesias quedaron cerradas, se dejó de administrar los sacramentos. Juan se vengó incautándose de los bienes de los obispos y de los conventos. El Papa entonces excomulgó personalmente a Juan (1209). Juan mandó citar a todos los prelados de Inglaterra y los obligó a rescatar sus bienes mediante una suma enorme. Permaneció excomulgado tres años.

Por último, dos legados del Papa fueron a Inglaterra, y, delante de la Asamblea de los señores, manifestaron a Juan que el Papa «desligaba a todos sus subditos cristianos del juramento de fidelidad que habían prestado». Los ingleses dejaban de estar obligados a obedecerle y podían elegir otro rey.

Luego el Papa se entendió con el rey de Francia, Felipe, y le prometió dar a su hijo el reino de Inglaterra. Felipe convocó un ejército francés. Esta vez Juan tuvo miedo. Prometió devolver todo el dinero que había quitado al clero, hacerse vasallo del Papa y pagarle cada año 1.000 marcos en señal de sumisión.

 

fuente

Monarquia Parlamentaria en Inglaterra Monarquia Constitucional

Monarquía Parlamentaria en Inglaterra

En el siglo XVIII Inglaterra constituía, junto con Holanda, una isla dentro de la Europa absolutista. La revolución del siglo XVII había dado lugar a una monarquía de poder limitado. En primer lugar, con el reconocimiento del Habeas Corpus de 1679, fundamentó el principio de la libertad individual, que garantizaba que nadie podría ser detenido e inculpado sin ser puesto a disposición de un juez a las 74 horas de su detención, quien debería notificarle la causa de la misma y poner a su disposición un abogado. Se ponía freno así a la arbitrariedad del poder y se institucionalizaba una justicia independiente, que garantizaba la libertad de los ciudadanos.

En el año 1689, tras acabar con la monarquía absoluta de los Estuardo, el Parlamento inglés obligó al nuevo monarca, Guillermo de Orange, a jurar la Declaración de Derechos (The Bill of Rights), en la cual se limitaba los poderes del monarca y se sometía algunas de sus decisiones al Parlamento.

parlamento britanico

Toda una serie de medidas, a lo largo del siglo XVIII, fueron precisando los poderes del Parlamento frente al monarca, aunque éste conservó muchas atribuciones: designaba ministros, podía gobernar sin el apoyo del Parlamento y, hasta finales de siglo, el gobierno no fue plenamente responsable ante el Parlamento.

Por tanto, no se puede hablar de régimen parlamentario, es decir, de un sistema en el que el gobierno no puede ejercer sus poderes sin el apoyo de la mayoría del Parlamento, compuesto por diputados elegidos.

Pero a pesar de ello Inglaterra fue el primer país en el que no existió monarquía absoluta: el soberano debía tener en cuenta la voluntad nacional que se expresaba en el Parlamento y los poderes ejecutivo y legislativo se habían separado.

Asimismo, un tercer poder, la justicia, era independiente a los ciudadanos tenían garantizada la defensa de su libertad individual. Además, poco a poco una serie de reformas fueron ampliando los poderes del Parlamento y sometiendo al gobierno a su control.

Sin embargo, el régimen inglés no era en absoluto una democracia: sólo una minoría (grandes propietarios, burgueses, rentistas) tenía derecho de voto (15% de la población), los habitantes de las colonias no estaban representados y la esclavitud continuaba siendo aceptada.

A pesar de ello, el control del poder absoluto del monarca y la división de poderes inglesa constituyeron un ejemplo y una inspiración para los filósofos franceses.

MONARQUÍA ABSOLUTA Y MONARQUÍA CONSTITUCIONAL
La monarquía es absoluta cuando todos los poderes se concentran en manos del monarca, y los restantes órganos de Estado sólo tienen funciones ejecutivas, limitándose a aplicar las órdenes del soberano (pensemos, por ejemplo, en la figura del Rey Sol); es, en cambio, constitucional, cuando los poderes se reparten entre el rey y sus colaboradores, según los principios vigentes en los Estados constitucionales.

La monarquía constitucional se divide, a su vez, en constitucional pura y parlamentaria. La monarquía constitucional pura es aquella en la que el soberano nombra y destituye personalmente a sus ministros, sin tener en cuenta la voluntad del Parlamento. En otras palabras: los ministros sólo deben responder de su actuación ante el rey y no ante el Parlamento, que se limita a aprobar las leyes.

En la monarquía parlamentaria, en cambio, los ministros son nombrados por el soberano después de haber conseguido la confianza del Parlamento; y, si pierden esta confianza, es decir, si el Parlamento lo cree necesario, el rey tiene la obligación de sustituirlos. En la monarquía parlamentaria, por tanto, los ministros deben responder de su actuación no sólo ante el monarca, sino también, y sobre todo, ante el Parlamento (que representa al pueblo).

Ejemplos de monarquía constitucional pura han sido la Francia de la Restauración (1814) y la Alemania anterior a 1918. El reino de Italia fue, desde 1861 a 1946, una monarquía parlamentaria, lo mismo que la mayor parte de las monarquías modernas.

Fuente Consultada: Historia del Mundo Contemporáneo M.Garcia/C.Gatell Primer Curso Bachillerato