Coordendas terrestres

Morfologia Terrestre Cambios de la Superficie y Factores Externos

Morfologia Terrestre Cambios de la Superfie y Factores Externos

La parte superficial de la corteza terrestre, aquella sobre la cual transcurre nuestra vida cotidiana, se presenta a nuestra observación como una sucesión de montañas y valles, de llanuras y cursos de agua, de aspectos y perfiles siempre nuevos y distintos, como se indica en la figura de abajo.

La configuración del suelo y sus mutaciones no son debidas a la casualidad, ni han sido siempre las mismas.

Las fuerzas y los fenómenos del subsuelo, que constituyen el objeto de la geología, y principalmente las actividades volcánica y sísmica, han dado forma al esqueleto fundamental de la corteza terrestre, o litosfera; y en distinta medida siguen modificando todos los días su conformación externa.

Pero a estas fuerzas y a estos fenómenos hay que añadir otros, no menos importantes y decisivos, que también alteran de continuo, profundamente y sin cesar, la configuración del relieve terrestre, contribuyendo de forma determinante a darle el aspecto general que cae bajo nuestra inmediata y directa observación.

morfologia relieves de la corteza terrestre
Distintos relieves de la corteza terrestre

Los agentes atmosféricos y climáticos, o sea la temperatura, la humedad, el viento, las precipitaciones atmosféricas, los cursos de agua, las heladas, la vegetación, la fauna y hasta la obra del hombre, contribuyen poderosamente a cambiar de manera incesante, y a menudo también profunda, la configuración del suelo, de modo que la forma general de la superficie de la Tierra no es estática sino que, por el contrario, es el resultado de un gran número de fuerzas que actúan en el espacio y en el tiempo.

Una resultante que varía a cada instante, como varían, en intensidad y eficacia, cada uno de los elementos modeladores (fuerzas geológicas, climáticas, químicas y orgánicas), aunque a menudo los cambios de aspecto que ocurren en las más distintas zonas geográficas del globo nos parezcan pequeños e insignificantes, hasta el punto de no tomarlos en cuenta.

Sin embargo, no debe olvidarse que al modelar la forma de la corteza terrestre, las fuerzas de la naturaleza actúan durante tiempos muy dilatados (incluso millones de años), y que no hay acción, por débil que sea, que repetida durante siglos o milenios no acabe por obtener grandiosos resultados; como precisamente ocurre con la fuerza erosiva del viento y de las aguas, que en el curso de extensísimas eras geológicas han demolido por completo grandes cadenas montañosas.

Pero también se registran fenómenos rápidos y violentos que modifican profundamente incluso el aspecto de toda una región, a veces en un solo día.

Grandes erupciones volcánicas, que en muy poco tiempo hacen surgir montañas enteras o nuevas islas oceánicas; colosales corrimientos de tierra y terremotos ruinosos, que agrietan y trastornan de forma definitiva los relieves montañosos preexistentes; inundaciones graves, que alteran extensísimos valles.

Desgraciadamente, con frecuencia, estos fenómenos forman parte de la crónica de nuestro tiempo; un tiempo en el que también el hombre demuestra que está en condiciones de modificar y variar, a menudo de forma tangible, la configuración de la superficie terrestre.

El estudio de estos fenómenos, de sus causas y sus consecuencias, forma parte de la morfología terrestre, una parte de la geografía física de extremado y apasionante interés, puesto que se ocupa de una cosa que nos concierne de cerca; es decir, de la superficie terrestre sobre la cual nos movemos, edificamos casas, carreteras, puentes, ferrocarriles; en una palabra, en la que actuamos de todas aquellas maneras que en conjunto constituyen nuestra vida de hombres civilizados.

Dilataciones y contracciones térmicas

Entre los agentes exógenos (o sea los que actúan desde el exterior) que modelan la superficie de la corteza de la Tierra se encuentra en primer lugar la radiación térmica.

Por efecto de la misma las rocas de la litosfera tienden a dilatarse; pero puesto que la dilatación es mayor en la superficie que en la profundidad, y en general es distinta para cada uno de los varios minerales que componen una misma roca, las sucesivas dilataciones y contracciones producidas por la elevación y el descenso de la temperatura (alternancia del día y de la noche, de las estaciones caudas y de las frías) y sus diversos efectos, acaban agrietando la roca, originando en ella, según su composición específica, hendiduras o grietas de distinto tamaño; fragmentos cada vez más pequeños que incluso pueden convertirse en minúsculos granos de arena; desgastes mas o menos importantes.

La acción disgregadora debida a los cambios de temperatura es mayor, de manera evidente, en las rocas de composición heterogénea que se encuentran en zonas sometidas a fuertes oscilaciones de temperatura entre la noche y el día y el verano y el invierno.

A este efecto tiene también mucha importancia la presencia o la falta de vegetación que, en líneas generales, además de suavizar la rigurosidad de los factores climáticos, protege la roca en la que vive, preservándola de la acción directa de los rayos solares e impidiendo asimismo, gracias al estrato de humus producido, que la roca sufra oscilaciones de temperatura demasiado rápidas, que a la larga la disgregarían.

La acción mecánica del viento

También es muy importante la acción del viento, que no es otra cosa que un desplazamiento de masas de aire a velocidades más o menos grandes.

Como todo lo que se mueve, el viento es portador de energía mecánica, energía que transporta el material rocoso ya disgregado, desplazándolo a otro lugar, a menudo muy lejano, dando con ello ocasión a los depósitos eólicos: dunas continentales, dunas fijas (en las que el material, detenido contra un obstáculo, acaba estabilizándose), dunas litorales, formaciones de loess (material a base de cuarzo, arcilla y otros elementos), muy abundantes sobre todo en China.

Pero la acción del viento no se limita a desplazar el material rocoso ya disgregado por efecto de otras causas (deflación).

Al transportar arenas y diminutos granos de roca, el viento también ejerce una especie de esmerilado en las rocas que encuentra durante su camino, puliéndolas o excavando en ellas característicos cauces, de acuerdo con su composición y su dureza.

Esta acción de esmerilado, a la que los científicos dan el nombre de corrosión, transporta también cierta cantidad de material de las rocas ya existentes, con el doble efecto de modificar (con el transcurso del tiempo) el aspecto de las rocas locales y de transformar, a la vez, la apariencia y la configuración general del lugar en el que finalmente se depositan los materiales transportados.

Además, al desplazar los materiales disgregados, el viento pone la roca al desnudo; cosa que favorece la ulterior disgregación debida al calor, puesto que capas siempre más profundas son expuestas paulatinamente a la acción directa del sol.

Para tener una idea de la importancia que tiene el viento como agente transformador y modelador de la superficie terrestre, basta pensar en las enormes extensiones desérticas que precisamente el viento ha recubierto de arena, cuyas dunas alcanzan a veces hasta 100 m de altura.

Las transformaciones químicas

A la acción transformadora del aire debida a los efectos mecánicos hay que añadir la debida a los efectos químicos.

El aire contiene grandes cantidades de oxígeno que transforma los metales en óxidos y los sulfuros en sulfatos, cambiando profundamente las propiedades físicas de las sustancias.

Algunos metales, por ejemplo, debido al efecto de su transformación en óxidos adquieren consistencia incoherente, polvorienta, convirtiéndose de esta forma en fácil presa del viento.

Pero las transformaciones químicas que ocurren en contacto con el aire no son sólo debidas a la presencia del oxígeno; también existen el vapor de agua y el anhídrido carbónico, que transforman el carbonato de calcio, insoluble, en bicarbonato de calcio, soluble.

Este último, desplazado por el agua de la lluvia, se precipita en los valles y en las hendiduras de las rocas, donde se sedimenta lentamente, convirtiéndose en carbonato insoluble y dando lugar a la formación de las célebres estalactitas y estalagmitas, tan frecuentes en las cuevas.

Mientras tanto, la roca de origen sufre empobrecimiento en su material y presenta la típica «caries», frecuentísima, por ejemplo, en las rocas dolomíticas.

La caries es debida a una lenta desaparición del carbonato de calcio (mientras que el carbonato de magnesio permanece inalterado) acompañada de surcos en la roca de origen.

El anhídrido carbónico y el agua también atacan a las rocas compuestas por silicatos, transformándolas en caolín o en productos arcillosos, según las condiciones en que se verifica el fenómeno.

Después, los productos arcillosos son transportados a los valles o al mar por los ríos, donde forman sedimentos y granos finísimos.

La acción del viento y el agua en algunos ejemplos bastante significativos: a) el viento, en su constante desplazamiento a velocidades más o menos grandes, transporta detritus de rocas dando lugar a la formación de dunas arenosas
El viento transforma las rocas de modo curioso; es el caso de estas pirámides de erosión en el Gran Cañón del Colorado.

La acción mecánica de las aguas

Como puede verse, entre los agentes transformadores y modeladores de la superficie terrestre, el agua es sin duda uno de los más importantes.

Ante todo ésta desarrolla una acción análoga a la de las dilataciones y contracciones térmicas de las rocas, debidas a los cambios de temperatura, mediante la sucesión alterna de las heladas y del deshielo.

En estado líquido, el agua penetra en las hendiduras y en las grietas de las rocas, impregnándolas de humedad.

Cuando la temperatura desciende por debajo de cero, el agua se transforma en hielo y aumenta de volumen, produciendo un sensible aumento de las cavidades primitivas, hasta dilatarlas tanto que provoca la fragmentación de la roca que la hospeda en una serie de detritos grandes y pequeños que, debido a la gravedad o arrastrados por las aguas que corren por la superficie de la tierra, se depositan al pie de las paredes rocosas.

Además de transportar los detritos insolubles el agua disuelve también los minerales solubles, por lo que, cuando combina ambos efectos, ejerce una enérgica acción erosiva, tanto si penetra profundamente (aguas de infiltración) dando lugar a la formación de canales subterráneos, algunas veces grandes como ríos, como si corre por la superficie (aguas de escurrimiento) dando lugar al proceso de formación de torrentes y de ríos, o, finalmente, si ataca el suelo en pendiente en grandes masas animadas por un movimiento turbulento (aguas salvajes o de arrastre) que provocan grandes fenómenos erosivos.

Las aguas en su descenso transportan los materiales disgregados de la cobertura poniendo al desnudo las rocas duras de debajo; excavan los lados de los relieves y originan incisiones cada vez más profundas, aislando con frecuencia grandes rocas que quedan abandonadas en precarias condiciones de equilibrio (rocas oscilantes), sobre otras piedras, o bien arrastrándolas, a fuerza de sucesivos empujones, lejos del lugar de procedencia.

También las aguas fluviales transforman variadamente las regiones que atraviesan; he aquí algunos aspectos de erosión fluvial

Entre los fenómenos debidos al agua de infiltración hay que citar los derrumbamientos, que pueden alcanzar proporciones considerables, determinando la caída a los valles de enormes cantidades de materiales rocosos disgregados, causandc a menudo daños muy considerables a la labor del hombre, el cual ve destruidos sus campos, e incluso sus viviendas sin poder hacer prácticamente nada para evitarlo.

Encauzamiento natural de las aguas

En la morfología terrestre las aguas que se deslizan por la superficie determinan una serie de transformaciones muy importantes debidas a los efectos de su encauzamiento natural.

Las aguas de lluvia y las procedentes del deshielo de las nieves y de los glaciares se recogen principalmente en las cavidades naturales, a menudo muy grandes, formando cuencas y lagos.

Cuando esto no ocurre, éstas avanzan formando cursos de agua cada vez mayores hasta llegar al mar o a un gran lago.

En la parte superior del curso el río suele tener régimen torrencial, discurre en pendiente rápida y ejerce una sensible acción erosiva en las paredes y sobre el fondo de su lecho, transportando detritos que pulen las rocas hasta convertirlas en cantos rodados.

En la parte media del curso el río se ensancha, pierde velocidad debido a la menor pendiente y las aguas, más lentas, depositan sobre el fondo materiales más pequeños, tales como arena y pedrisco grueso, pequeñas piedras y finalmente barro arcilloso.

Con la disminución de la pendiente el curso se vuelve más sinuoso, se forman islas fluviales y brazos de agua que discurren por terrenos anegadizos y que acaban por queda- aislados del curso del río.

De tal forma se liega al final del curso fluvial, a la desembocadura, que puede estar constituida por un ensanchamiento en forma de embudo (estuario) o una serie de canales menores que llegan al mar (delta).

En él se depositan los materiales finísimos e impalpables que, debido a la acción combinada del mismo río y de las mareas, producen una elevación del fondo (barra de desembocadura si se trata de un estuario, cordón litoral si se trata de un delta) que también puede dar lugar a la formación de una laguna (extensión de agua salada limitada, por su lado más cercano al mar, por relieves bajos y arenosos).

El encauzamiento natural de las aguas, con la erosión de los relieves, los depósitos aluviales y los depósitos de desembocadura, puede tener importantes consecuencias, tales como la destrucción y la profunda incisión de las montañas, la formación de extensísimos territorios en los cuales los sedimentos han llenado extensas cuencas marítimas, o el avance de las tierras emergidas en relación con el mar.

Las aguas subterráneas

Finalmente diremos que también tienen destacadas consecuencias las aguas subterráneas, o sea las aguas que se filtran a través del terreno hasta alcanzar una capa impermeable formando las llamadas capas acuíferas, que son las que dan lugar a la formación de fuentes, manantiales, sifones naturales, fuentes intermitentes, y de cuencas y ríos subterráneos.

La fuente es debida al afloramiento de una capa acuífera, llevada por el estrato impermeable sobre el cual corre; fenómeno análogo al que ocurre en relación con los manantiales.

Otro fenómeno característico de las aguas subterráneas es el de las fuentes intermitentes debidas a una cuenca subterránea unida al exterior por un sifón; cuando el nivel de la cuenca supera la altura del sifón, el agua fluye hasta que la cuenca se vacía y la fuente queda seca, para manar de nuevo apenas el depósito interno vuelve a llenarse.

Finalmente hay que recordar las fuentes de desbordamiento, debidas a la existencia de obstáculos impermeables que obligan a las aguas subterráneas a elevar su nivel hasta aflorar, desbordándose al aire libre.

Las aguas subterráneas, potables cuando no contienen sustancias nocivas, constituyen las conocidas aguas minerales si en ellas hay disueltos gases o sustancias minerales, que a menudo son de enorme eficacia curativa, lo mismo que las aguas termales, cuando brotan a temperatura más o menos elevada.

Los glaciares y la erosión glacial

En relación con la morfología terrestre tiene también gran importancia el agua solidificada en hielo.

A determinadas latitudes y por encima de determinada altura (límite de las nieves perpetuas) las precipitaciones de nieve se acumulan en capas de vario espesor que los sucesivos aumentos de temperatura no consiguen fundir por completo.

Entonces se forman neveros permanentes en los que las capas de nieve se asientan y se endurecen paulatinamente hasta transformarse en hielo.

Los glaciares están, pues, constituidos por sucesivas capas de hielo (menos compactas cuanto más cerca están de la superficie) que tienden a desplazarse juntas resbalando lentamente por la pendiente de la cuenca en que se encuentra el glaciar, de cuya parte inferior manan las aguas de fusión.

La parte más avanzada se llama lengua y está dotada de un movimiento más rápido en el centro que en los bordes y en el fondo, por lo que, debido a las distintas velocidades de traslación, el hielo se abre formando grietas, o sea, hendiduras que a menudo toman el aspecto de impresionantes abismos.

Por efecto de los varios movimientos y de las grietas suelen formarse grandes bloques de hielo sobresalientes, los séracs, perfectamente conocidos por los apasionados de las exploraciones alpinas y por los escaladores.

Al avanzar hacia el valle el hielo presiona sobre las paredes rocosas de su álveo, a las que estría de una manera característica, provocando en ellas una erosión capaz de arrancar de las mismas rocas de distintas dimensiones que son incorporadas a la masa helada.

El material erosionado, los detritos caídos en el hielo desde las cumbres circundantes, el polvo atmosférico, que también se incorpora al mismo, el barro y otros materiales, constituyen el material morrénico, o morrena, que el glaciar arrastra consigo hasta el valle.

Durante el buen tiempo, cuando se funde la parte más avanzada del glaciar o bien éste se retira, empequeñeciendo paulatinamente, los materiales de la morrena quedan a la vista formando depósitos morrénicos de considerables proporciones.

A menudo el glaciar arrastra hasta el valle enormes masas errantes que luego quedan aisladas, constituyendo ciclópeos restos de la glaciación pasada. Debido a sus características y a sus movimientos los glaciares excavan valles que a veces son muy profundos, que presentan un típico perfil en U (que los distingue de los valles de origen fluvial, cuyo perfil tiene forma de V) y trazan cuencas de tipo característico, dejando atrás, cuando se retiran, grandes depósitos morrénicos.

seracs: morfologia terrestre
«séracs», gruesos pináculos de hielo debidos al continuo movimiento de los glaciares. En esta página, de izquierda a derecha y de arriba abajo: caverna excavada en el hielo por un torrente; perfiles de «séracs»; estatua de hielo, debida al calor del estío; glaciar alpino desembocando en un lago.

La acción transformadora del mar

Por tanto, el agua, en sus distintas formas y acciones, es el principal agente transformador de la superficie de la Tierra. Ahora sólo quedan por explicar los efectos a que ella da lugar cuando actúa en su forma más grandiosa y característica, o sea el mar.

En las costas altas, el movimiento ondulante provoca continuas abrasiones y choques que excavan las rocas más blandas y aislan las más duras (formando escollos y torreones aislados), o bien socava la roca a nivel del agua adentrándose cada vez más bajo la pared rocosa hasta derribarla.

Los materiales erosionados sobre el lugar son lentamente desmenuzados, elevando paulatinamente el fondo, con lo que dan lugar a una plataforma costera cada vez más elevada que acaba por lograr que el mar se retire.

Pero, en general, la costa elevada favorece la penetración del mar en el continente, formando costas recortadas, ricas en bahías, golfos y ensenadas.

Por el contrario, en las costas bajas, la acción acumulativa supera la de la erosión, y se forman playas cada vez más anchas, cordones litorales, barras de desembocadura y lagunas, que favorecen la sedimentación y elevan sin cesar el nivel del fondo hasta hacer que emerja de una forma estable, con el subsiguiente retroceso del mar.

En el ambiente marino se desarrolla también una lenta acción constructora llevada a cabo por miríadas de organismos que, fijando las sales de calcio de las aguas del mar y depositando sobre los grandes fondos sus esqueletos óseos (conchas, etc.), calcáreos o silícicos, construyen auténticas cadenas submarinas (las barreras coralinas de los mares del Sur).

En efecto, el mar fue la cuna en la cual se formaron la mayor parte de las rocas organógenas que hoy día vemos a la luz del sol.

La Geología

La corteza terrestre, o litosfera, está constituida por una capa sólida, muy delgada en relación con la longitud del radio terrestre, caracterizada por su baja densidad (2,7-2,8) y por el predominio, en la composición química de sus constituyentes, de elementos muy ligeros tales como sílice y alúmina.

Con la palabra Sial, obtenida combinando entre sí las sílabas iniciales de sílice y alúmina, los investigadores indican precisamente la capa rígida superficial del globo, distinguiéndola de la capa que se encuentra por debajo de la misma, el Sima (de sílice y magnesio), más denso (alrededor de 4) y que no aflora a la superficie.

Los materiales sólidos de la corteza siálica toman el nombre de rocas, y cada una de ellas está constituida por uno o más minerales; como por ejemplo la roca simple cuarcita, formada por un solo mineral, el cuarzo, que es bióxido de silicio; y la roca compuesta granito, formada por cuarzo, ortosa, mica y cierto número de minerales accesorios.

El estudio de las rocas siálicas que componen la litosfera comprende: el estudio y la clasificación de dichas rocas como tales (litología o petrografía); el estudio de la estructura de los estratos rocosos, de sus movimientos y de su disposición actual (tectónica) y el estudio de las transformaciones, y posiblemente de sus causas, sufridas por la corteza terrestre a lo largo de los tiempos (geología histórica).

El conjunto de tales disciplinas en particular y el de sus recíprocas relaciones es objeto de una sola y gran ciencia, la geología, que es de importancia fundamental para el conocimiento de los complejos fenómenos que han dado lugar a la actual estructura de la corteza terrestre, asi como de las poderosas fuerzas que han actuado y siguen actuando todavía, transformando sin parar la capa sólida del globo en el que nosotros, junto con todos los demás organismos animales y vegetales, desarrollamos nuestra vida cotidiana.

Pero la geología no es sólo importante por el amplio e interesantísimo panorama de conocimientos teóricos que nos ofrece; también lo es por sus aplicaciones prácticas; aplicaciones que conciernen a muchas actividades humanas, esenciales no sólo para el progreso civil sino también para la misma supervivencia del hombre.

De las capas del subsuelo se extraen grandes cantidades de minerales útiles (minerales metálicos, carbones, petróleo y otros parecidos); en el suelo se excavan pozos y galerías, se apoyan las estructuras de sostén de las grandes obras de ingeniería (puentes, pantanos, canales).

Para todas estas actividades, el conocimiento de la composición de las rocas, de la estructura de sus estratos, de las fuerzas y los movimientos a que están sometidos, es condición indispensable para obtener un buen resultado.

Nacida del arte de la minería, con el que los hombres, desde los tiempos más remotos han obtenido minerales para diversos fines o para acrecentar las fuentes de energía, la geología actual no es tan sólo la ciencia principal en la que se basan las investigaciones mineras, sino que también otras muchas actividades (teóricas, prácticas, tecnológicas, científicas) tienen que basarse en ella para obtener preciosas enseñanzas y una guía segura.

Ver: Formación de las Rocas y Clasificación

Fuente Consultada:Biblioteca Temática UTEHA – El Mundo que nos rodea – Tomo I – La Corteza Terrestre – Editorial Hispano-Americana

Primeros Geógrafos de la Antiguedad y Los Mapas del Mundo

Primeros Geógrafos de la Antiguedad-Primeros Mapas

A pesar de los trabajos de los historiadores, no podemos conocer con absoluta certeza las biografías de los grandes hombres de lds tiempos antiguos. Todo lo que podemos decir con seguridad sobre el poeta griego Homero, es que vivió en el siglo IX a. J. C, que habitó posiblemente cerca o sobre las costas de Asia Menor, y que acaso fue el autor de la Illada y la Odisea. De sus escritos, se puede deducir lo que sabía e imaginaba un hombre educado de aquellos tiempos sobre la forma de la Tierra.

Suponíase que la Tierra era una gran isla que se extendía en torno al monte Olimpo, morada de los dioses, en medio de un mar inmenso: el río-Océanos. Poco se sabía del Mediterráneo occidental, no obstante los atrevidos viajes de los fenicios; se pensaba que dividía la tierra en dos partes.

concepcion homerica del mundo

Puede verse el mundo según la concepción homérica (siglo IX a. J. C).

El primer gran paso dado en el dominio de los conocimientos geográficos está estrechamente ligado al nombre de Herodoto, el «padre de la historia», que escribió, hacia el año 450 a. J. C, nueve libros en los que expuso todo su saber. Atraído por los monumentos antiguos y por las costumbres exóticas, viajó por Grecia y Siria, Egipto y Mesopotamia, y por las tierras lejanas que bordean el norte del mar Negro. En cada lugar que visitó, escuchó, sin duda, muchas historias y habló con mucha gente que habría viajado aun más lejos, y así pudo representarse la Tierra tal como se muestra en el dibujo de abajo.

mapa de herodoto

Entre los navegantes de la época, fue famoso el cartaginés Hannon, quien en el año 490 a. J. C. salió al Atlántico y recorrió 2.600 millas por las costas de África. En el siglo siguiente, Pytheas de Marsella llegó al Báltico y bordeó la costa de Noruega.

Mucho antes de la era cristiana, barcos con cereales hacían una travesía regular entre Alejandría y Roma, por la costa oriental del Mediterráneo, las islas del mar Egeo, la costa sur de Grecia, y pasaban más allá de Sicilia.

Entre los primeros geógrafos cabe destacar, en el siglo III a. C., a Eratóstenes de Cirene, el «padre de la geografía», y aún antes (siglo VI a. J. C.) a Hecateo de Mileto, el primero que dibujó un mapamundi.

En el siglo I, Strabón, geógrafo y gran viajero, pudo realizar un mapa de Europa, Asia y África; cien años después, Marino de Tiro y Ptolomeo de Alejandría comenzaron a hacer mapas de una manera diferente, en los que los lugares se localizaban de acuerdo con la latitud y la longitud.

Sólo quince siglos después de la muerte de Ptolomeo, se halló un método simple para calcular exactamente la longitud, y se advirtió que las líneas que aparecían en los mapas de Ptolomeo no eran exactas. Sin embargo, cuando miramos un mapa suyo, podemos ver que comenzó a esbozar las formas de tierras y mares de manera bastante aproximada a como son en la realidad. Grecia, Italia, España y Portugal, la península arábiga, las Islas Británicas, el mar Mediterráneo y el mar Rojo, se reconocen perfectamente.

geografos de la antiguedad

A pesar de que en el medioevo se difundieron muchas ideas fantasiosas sobre geografía, hubo quizá bastante gente que conocía los mapas de Ptolomeo, y a fines de esta época llegaron a constituir la guía infalible de los marinos.

antiguo mapa del mundo

A los primeros geógrafos les interesaba explorar los territorios desconocidos y describir los rasgos que observaban en los diferentes lugares. Estos geógrafos de la antigüedad realizaron largos viajes y anotaban sus observaciones sobre las tierras desconocidas que recorrían. Uno de los primeros mapas conocidos se realizó en una tabla de arcilla en Babilonia, hacia el 2300 a.C. Hacia el año 1400 a.C. se recorrieron las costas del Mediterráneo y se representaron en mapas las tierras exploradas.

DIBUJANDO MAPAS PARA LA NAVEGACIÓN:

Durante trece siglos después de Ptolomeo, los marinos de Europa occidental (a excepción de los nórdicos, de quienes trataremos más adelante) realizaron pocos viajes importantes y ningún descubrimiento de nuevas tierras.

Continuaron basándose en Ptolomeo y, además, en la experiencia y el azar, para ir de un puerto a otro.

Pero a fines de dicha época se comenzó a conocer más sobre la teoría y práctica de la navegación, y hubo también un nuevo incentivo para los descubrimientos. Los europeos aprendieron de los musulmanes a hacer mejores astrolabios (instrumento para medir el ángulo de elevación de las estrellas); y conocieron la brújula, cuya aguja apunta siempre bastante aproximadamente al norte.

Más tarde el Imperio Musulmán se apoderó de la franja de tierra que separa el mar Mediterráneo del mar Rojo, y así cerró la vieja ruta que conducía de Europa a las islas del Asia oriental, ricas en especias. Marinos aventurados se pusieron a la búsqueda de nuevos caminos, y comenzó así la gran época de los descubrimientos, con el viaje de Colón hacia el Nuevo Mundo y el de Vasco de Gama alrededor de África, ambos atraídos por las especias orientales.

En los años siguientes, ya los viajes realizados por los marinos demostraban la redondez de la Tierra, y durante los tres siglos que siguieron fueron exploradas las costas de todos los continentes.

Había ahora más necesidad que nunca de revisar el mapa del mundo, de actualizarlo y presentarlo de la manera más útil para uso de aquellos que más lo precisaban: los marinos.

Es completamente imposible mostrar sin deformarla en una simple hoja plana de papel, la totalidad de la superficie esférica de la Tierra (para advertirlo basta con el intento de aplanar una pelota de goma rota). El hombre que resolvió este problema de la manera más satisfactoria para los marinos fue Gerardo Kremer, que más tarde tomó el nombre de Mercator.

proyeccion de mercator para dibujar un mapa plano

A principios del siglo XVI fue empleado por  el emperador Carlos V para dibujar mapas con fines militares, y desde entonces dedicó el resto de su vida a la cartografía. Realizó un mapa de Flandes en 1540, uno de Europa en 1554 y otro sobre el mundo conocido en 1569.

Se dio cuenta de que a un marino no le interesan especialmente las medidas de las tierras que visita; lo que debe saber es la ruta exacta que ha de tomar para ir de un punto a otro. Y en el mar, la distancia más breve entre dos puntos no es precisamente la línea recta.

Lo es, en cambio, un arco que forma parte de un gran círculo, que se puede dibujar sobre la circunferencia de la Tierra. Pero si un capitán quiere navegar con dirección N.O. a lo largo de un gran círculo, no tiene para ello gran ayuda si el camino aparece en el mapa como una línea curva. Puede orientarse mejor si éste se representa por una línea recta. Él método empleado para hacer posible tal cosa se llama proyección.

La proyección de Mercator tuvo éxito.

Las líneas de latitud aparecen paralelas (como realmente son) y lo mismo se hace con las líneas de longitud (aunque en realidad no lo son de ninguna manera, sino que convergen del ecuador hacia los polos). Además, el mapa de Mercator muestra una distancia mayor entre los paralelos cercanos a los polos que entre los cercanos al ecuador.

Como resultado de todo esto, un marino que quiere navegar con rumbo N.O., puede dibujar en el mapa una línea recta con dicha dirección, y realmente marcará el curso que debe seguir. Pero ningún mapa plano ni planisferio puede tener todas las virtudes. La proyección de Mercator exagera las medidas y distancias cercanas a los polos en comparación con las medidas y distancias cercanas al ecuador.

Actualmente hay muchas otras proyecciones en uso. Entre otras, se encuentran las de Bonne, Mollweide, Flamsteed y Gall. Pero es a Mercator a quien debemos el primer planisferio digno de confianza.

Ver: Primeros Mapas

Ver: Antigua Concepción del Mundo

Fuente Consultadas:
Mundorama Geografía General – El Sistema Solar –  Edit. Quevedo S.R.L.
El Universo Para Curiosos Nancy Hathaway Edit. Crítica
El Mundo y El Tiempo Globerama Edit. CODEX

La Antigua Concepción del Mundo – Evolución a la Moderna

LA ANTIGUA CONCEPCIÓN  DEL MUNDO Y LOS NUEVOS VISIONARIOS

Desde los primeros estadios de la civilización, el hombre suplió —imaginándolas— su desconocimiento de las cosas. Así, la forma de la Tierra fue primero concebida de un modo bastante distinto de lo que es en realidad.

Los libros sagrados y los poemas épicos de la antigua India sugieren una concepción de la Tierra tal como se representa en la lámina superior izquierda.

La representaron como un caparazón vacío que descansaba sobre los lomos de cuatro gigantescos elefantes, los cuales, a su vez, eran conducidos por una tortuga de gran magnitud. No podemos asegurar si la gente creía en la verdad de tal concepción.

Sabiendo que la Tierra permanecía firme debajo de sus pies, nada les pareció más seguro que apoyar el mundo en la forma indicada, por ser la tortuga, para ellos, símbolo de la fuerza y del poder conservador. Según algunos, la tortuga debía reposar sobre una gran serpiente, que representaba eternidad.

También, siempre dentro del pensamiento antiguo, parece que la gente que vivía cerca del mar se sintió sorprendida por el hecho de que el horizonte semeja un amplio arco.

Y quizás habrá comenzado a imaginar a la Tierra como un disco plano, o como medio disco. Algunos pensaron que ese medio disco estaba rodeado por algo así como un enorme tazón dado vuelta: los cielos, donde se movían el Sol, la Luna y las estrellas.

Todo el universo, incluidos los cielos y la Tierra, estarían rodeados por un océano sin límites.

la concepcion del mundo antiguo

Durante la época de los caldeos y fenicios, se llegó a una concepción de la Tierra algo más real. Los astrónomos, interesados por los eclipses que, según suponían, eran señal de importantes acontecimientos, pudieron observar que la Luna es eclipsada sólo cuando la sombra de la Tierra cae sobre ella.

Y si así era, habrían llegado a la conclusión de que la Tierra es redonda, justamente por la forma de la sombra sobre la Luna eclipsada.

Los navegantes fenicios debende haber aprendido, también durante sus largos viajes hacia el norte y hacia el sur, por las costas occidentales de Europa y África, que los rayos del Sol del mediodía caen en distintos sitios en ángulos diferentes.

Esto tiende también a indicar que la Tierra es redonda. Pero fueron los griegos los que verificaron la redondez de nuestro planeta.

Marinos de Grecia antigua no sólo conocieron la forma de la Tierra, sino que también hallaron la latitud por referencia al Sol y a las estrellas. En el siglo II a. J. C, Eratóstenes de Alejandría calculó con bastante aproximación la medida de la circunferencia terrestre.

Pero desde comienzos de la Edad Media, cuando muchos de los conocimientos griegos se perdieron temporariamente, muchas personas volvieron a idear imágenes fantasiosas sobre la forma del mundo.

En el año 535, el geógrafo Cosmas escribió un libro en donde figuraba la extraña fantasía de que la Tierra y los mares yacían sobre un rectángulo alargado, rodeado de los cielos; todo, a su vez, estaba encerrado dentro de una especie de caja celestial que constituía los límites del universo.

En los monasterios de Europa occidental, los monjes medievales dibujaron mapas fantásticos del mundo con monstruos imaginarios e insuficiente información geográfica.

En el siglo XIV, los hombres representaban la Tierra como el centro de un extraño universo constituido por muchas esferas concéntricas, teoría desarrollada por el astrónomo Claudio Ptolomeo (ó Tolomeo) que escribiera entre los años 140 y 149.

Estas esferas mostraban los pasos de la Luna, de los planetas Mercurio y Venus, del Sol, Marte, Júpiter y Saturno, y de las estrellas fijas. Una última esfera exterior representaba lo que se denominó el primum mobile, o primer motor de todo el universo.

sistema geocentrico de ptolmeo

En este post expondremos brevemente cómo el hombre llegó por primera vez a una idea real del mundo que habita, y cómo, habiéndola olvidado, volvió a restablecerla muy pronto.

LOS NUEVOS VISIONARIOS: Por sobre los temores creados frente a la contemplación de una naturaleza cuyos fenómenos se le aparecían misteriosos y hostiles, o la metafísica sensación de impotencia, el hombre desde la antigüedad aceptó el desafío y se lanzó a la conquista del Universo.

Muchas son las referencias mitológicas en las que los deseos de volar o visitar las estrellas se hicieron realidad a través de los dioses o semidioses, aunque no siempre con igual suerte; los que en Babel intentaron llegar a la morada de Dios finalizaron en la caótica parábola de los idiomas; el Icaro de los griegos se precipitó a tierra tras haber querido alcanzar el Sol con sus alas de cera.

Pero el gran héroe del espacio fue sin duda Rama, el personaje de la máxima epopeya indoaria, quien surcó los espacios y conoció las estrellas a bordo de los «vimanas», carros de fuego «movidos por cuatro tambores de mercurio y cuatro grandes calderos de fuego».

En la Biblia se habla también de Elias como pasajero de las «ruedas celestiales»; en Egipto se imaginan a Osiris y Seth luchando con sus ejércitos en el espacio extraterrestre; en América precolombina, a los dioses que van y vienen por el cielo utilizando una escalera de fuego. Sin embargo, la realidad no es tal hasta que el hombre no comienza a interiorizarse seriamente sin necesidad de levantar los pies del suelo; hace primero cálculos y desentraña lentamente el Universo que nos rodea.

Las evidencias escritas o pictográficas más antiguas indican que en Babilonia, el valle del Indo y Egipto ya se realizaban estudios de las estrellas alrededor de los años 4.500 a 5.000 antes de Cristo.

Asimismo en Tiahuanaco, Bolivia, y en Teotihuacán, México, la investigación arqueológica nos advierte que allí también los hombres escrutaron el espacio exterior.

Todo esto nos lleva a afirmar que en la antigüedad se conocían los movimientos planetarios, las evoluciones de laTierra alrededor del Sol, o las fases lunares, movimientos éstos que sin ninguna duda fueron interpretados por el pensamiento de la época con acierto, dando así nacimiento a la ciencia astral, la astrología –aparentemente nacida entre los caldeos-, principal impulsora de nuestra astronomía actual.

En el año 250 antes de Cristo, un griego que vivía en Alejandría, Eratóstenes, determinaba por vez primera y con increíble precisión el diámetro terrestre, medida que se tuvo como indis-cutida incluso hasta los tiempos posteriores a Cristóbal Colón.

Setenta años después, otro griego, el gran Hiparco, calculó la distancia entre la Tierra y la Luna, predijo los eclipses y compendió todos los conocimientos sobre la materia logrados hasta la época.

Posteriormente, su alumno Ptolomeo de Alejandría construyó el primer modelo del Universo, haciendo figurar como centro del mismo a nuestro planeta, teoría conocida como geocéntrica, que llegó a su fin cuando el clérigo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) echó las bases de la astronomía moderna al establecer su teoría heliocéntrica, o sea, el Sol como centro del sistema. Luego vanos introducimos, con algunas leves variantes, en la evolución de una nueva física básica para la conquista del espacio.

concepcion de corpernico sobre el universo

Se van sumando nombres: Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Keplerel primero en considerar la posibilidad de los viajes interplanetarios– y un pionero injustamente olvidado, John Wilkins, obispo de Chester, quien en 1538 publicó su obra «El descubrimiento del nuevo mundo».

En ella expone acertadas predicciones sobre los problemas de la fuerza de gravedad, la duración de las travesías, la falta de peso y la extensión de la atmósfera terrestre.

LOS PECURSORES DE LA MODERNA CONCEPCIÓN:

astronomos de la edad moderna

NICOLÁS COPÉRNICO: Astrónomo y matemático polaco (1473-1543), nacido en Thorn. Fundó el sistema astronómico que lleva su nombre, con lo que inauguró una nueva era en el estudio de los movimientos de los cuerpos celestes. ¡Sus diversas profesiones no le impidieron realizar estudios acerca del Sol, la Luna y los planetas, investigaciones que habría de publicar en su obra maestra: Acerca de las revoluciones del mundo celeste.

En el prólogo Copérnico anuncia su propósito de encontrar una nueva teoría del Universo, a la luz de las múltiples e inexplicables contradicciones de las teorías existentes hasta el momento. Pensaba descubrir aquello que faltaba para dilucidar la situación confusa.

El sistema solar concebido por Copérnico es heliocéntrico (el Sol ocupa el centro), contraponiéndose al geocéntrico, que imaginaba en ese lugar a la Tierra, en aparente oposición con los textos bíblicos.

Copérnico no fue el creador del sistema completo de Astronomía que generalmente se le atribuye, pero cimentó las bases para que investigaciones posteriores a su muerte, realizadas con instrumentos infinitamente más precisos que los utikizados por él en su época, pudieran construir la actual estructura de la Astronomía.

Setenta y tres años después de la muerte de Copérnico, Galileo tomaría como base su teoría para realizar sus propias investigaciones.

JOHANNES KEPLER: Astrónomo alemán (1571-1630) nacido en Wiel, (Wurttemberg). Se lo considera uno de los creadores de la astronomía moderna.,En 1596 publicó su obra Mysterium Cosmographicum, en donde intentaba desarrollar una teoría geométrica mística de los cielos.

En 1600 viajó a Praga para trabajar como ayudante de Ticho Brahe, que ocupaba el cargo de astrónomo imperial y en el que posteriormente lo reemplazaría. Sus obras más importantes fueron Astronomía Nova (1609) y Harmonices Mundi (1619), donde expuso las leyes que llevan su nombre acerca del movimiento de los planetas.

Estas leyes fueron producto de un profundo y concienzudo estudio y de precisas observaciones llevadas a cabo a través de varios años. Mas leyes keplerianas pueden sintetizarse del siguiente modo:

1  – Los planetas describen órbitas elípticas, en las que el Sol ocupa uno de sus focos:
2 – El radio vector que une al Sol con el planeta describe áreas iguales en tiempos iguales (Ley de las áreas).
3  – Los cuadrados de los tiempos empleados por los planetas en recorrer sus órbitas son directamente proporcionales a los cubos de sus distancias medias al Sol.

GALILEO GALIEI: Físico, matemático y astrónomo italiano, nacido en Pisa (1564-1642). Fue uno de los grandes investigadores y pensadores de su siglo. En 1583 enunció la ley de las oscilaciones del péndulo: en la misma época inventó una balanza hidrostática y estudió el peso específico de los cuerpos.! Propuso su teorema de que todos los cuerpos caen con la misma velocidad, demostrada con varios experimentos realizados desde lo alto de la torre de Pisa: inventó el termoscopio, el compás proporcional y el telescopio, a través del cual pudo descubrir cuatro satélites de Júpiter y afirmar que no se hallaban fijos, sino que giraban alrededor del planeta.

Fue éste el primer descubrimiento de cuerpos celestes realizado por el hombre con medios artificiales. Demostró la configuración no plana de la Luna; descubrió manchas solares, hecho a partir del cual pudo demostrar la rotación del astro; estableció las leyes de la hidrostática y las que rigen el movimiento de los astros, compartiendo las teorías de Copérnico acerca de la inmovilidad del universo y el movimiento terrestre a su alrededor.

Por estos conceptos tuvo dificultades con la Iglesia y se vio obligado a declarar ante un tribunal, debió entonces abjurar de sus opiniones, compromiso que no cumplió. Debido a ello debió comparecer otra vez ante la lnquisición, que lo forzó nuevamente a abjurar de sus creencias científicas. De ese momento surgió la leyenda que dice que al concluir con su nueva retractación, Galileo exclamó en voz baja: «I por so move» («Y sin embargo, se mueve»).

Ver: Newton: El Mayor Científico de la Historia

Fuente Consultadas:
Mundorama Geografía General – El Sistema Solar –  Edit. Quevedo S.R.L.
El Universo Para Curiosos Nancy Hathaway Edit. Crítica
El Mundo y El Tiempo Globerama Edit. CODEX

El Everest Habitantes Fauna Flora Altura Historia Ascensos

El Everest: Fauna, Flora, Altura, Historia

HISTORIA DEL LA EXPLORACIÓN DE LA ZONA:

El Everest Habitantes Fauna Flora Las Escaladas Altura HistoriaCuando sir George Everest entró a formar parte, en 1823, del Great Trigonometrical Survey of India no imaginaba, ciertamente, que su nombre pasaría a la historia. Superintendente de dicha organización entre 1830 y 1843, se dedicó ala difícil labor de estudiar datos geográficos, determinando, entre otras cosas, el esferoide matemático sobre el que se calcula la altura de las montañas.

Por esta razón, cuando en 1852 se descubrió que el Peak 15, de la cadena del Himalaya, era la cima más alta de la Tierra, Andrew Waugh, que entre tanto había sustituido a Everest, propuso bautizarla con el nombre de su predecesor.

Más interesados en la cartografía que en. la antropología, Everest y Waugh ignoraban, probablemente, la existencia de un topónimo local utilizado por la población tibetana para indicar no ya la cima más elevada sino toda la cadena del Himalaya (palabra esta última derivada del sánscrito y que más o menos significa Residencia de las Nieves).

Este topónimo es Chomo Lungma, es decir Diosa Madre de la Tierra (o según otras interpretaciones, Diosa Madre de las Montañas o del Viento). Otro apelativo más reciente es Sagarmatha, Elevado en el Cielo, elegido por los nepaleses, no sin un destello de orgullo nacionalista, tras la apertura de sus valles a los occidentales.

El Everest, o Chomo Lungma o Sagarmatha es una enorme montaña piramidal de calizas primarias cuyas vertientes oriental y noroccidental están orientadas hacia el Tibet y la sudoccidental, hacia el Nepal; es el punto culminante de la cadena del Himalaya, sistema montañoso que comprende más de cien cimas de una altitud superior a los 7.000 metros y diez de 8.000 (otras cuatro cimas de 8.000 metros se encuentran en el Karakorum) y constituye una franja de picos y de macizos que se extiende formando un arco de más de 2.500 kilómetros de longitud y entre 200 a 500 de anchura. Esta franja montañosa está delimitada, al sur, por las tierras bajas de la India, y al norte, por la altiplanicie del Tibet.

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Su formación se inició hará unos 10 ó 16 millones de años, durante el mioceno, cuando la cima del futuro Everest yacía aún bajo el nivel del mar y la violenta colisión del subcontinente indio (escudo de Deccan), separado de África, con el continente asiático (escudo siberiano) señaló el comienzo de la primera elevación de la cadena. Según tal interpretación, relacionada con la teoría de “los continentes a la deriva” (que no ha sido aceptada por todos), se necesitaron por lo menos cinco millones de años para que el Everest emergiera de las aguas y fuera empujado, durante las eras que siguieron, a más de 7.000 metros de altura.

La elevación de las cadenas provocó una notable modificación del clima, sobre todo en la vertiente meridional; la de la India, con incremento de lluvias, progresiva erosión de las vertientes de las montañas e intensa formación de sedimentos que llenaron lo que entonces era el “mar del Ganges”.

La prueba de que allí por donde hoy discurre el río sagrado había un mar la demuestran los hallazgos, hasta cotas de 6.000 metros, de numerosísimos fósiles de amonites, moluscos que los indios llaman shaligram y recogen con devoción, considerándolos como uno de los atributos de Visnú.

El Everest sufrió su última elevación en épocas más recientes, durante la fase denominada Mahabharat, que se remonta a 200.000 años atrás. La cima, formada por calizas estratificadas y esquistos calcáreos y de cuarzo, fue empujada hacia arriba por intrusiones de granito, alcanzando casi los 8.900 metros.

Y puesto que el movimiento descrito todavía se está realizando se supone, con fundamento, que la altura real de la montaña es, en la actualidad. superaba los 8.848 metros oficiales; teniendo presente, por otra parte, que el crecimiento anual calculado en unos 7-10 centímetros, se ve  profundamente limitado y reducido a unos pocos centímetros por siglo debido a a acción constante de los fenómenos de erosión.

A diferencia de cuanto se ha imaginado, basándose en la gran altura del Everest, el desarrollo de los glaciares no es excepcional la escasez de precipitaciones, los períodos de sequía que dejan los monzones y la notable pendiente, que acentúa el fenómeno de arrastre, impiden a los glaciares del Everest (el Khumbu, a lo largo del cual transcurre el camino de acceso meridional; el Rongbruk al norte, y el Kangghung, al este) competir con los de otros sistemas montañosos. Así a  los 17 kilómetros del Khumbu, por ejemplo son poca cosa comparados con las enormes avenidas de hielo de Baltoro (60 Km.) en el Karakorum o de Fedchenko, en el Pamir Translai (77 km).

Otro aspecto singular de la cadena del Himalaya, y que quizá desconozcan muchos occidentales, es su gran variedad climática que permite pasar del clima cálido-húmedo tropical de la llanura al alpino-glacial de las cimas más elevadas, ofreciendo una completa gama de paisajes y de ambientes naturales, desde la jungla del Terai (hasta 600 metros de altura) al bosque húmedo subtropical; desde las pinedas con ejemplares de hasta 20 metros, a las magnolias y a los fantásticos rododendros arbóreos (1800 – 2.500 metros de altitud) y desde los abedules del bosque subalpino (hasta los 4.000 metros) a los brezales y praderas, donde bajo el límite de las nieves, crece la flora espontánea, como saxífragas y gencianas.

Yack es el bovido

Yack es el bovido mas comun del valle de Khumbu y de todo Nepal puede vivir hasta los 5000 m. de altura. Los sherpa lo consideran su mayor riqueza. No comen su carne pero usan su leche para mantequilla.

La fauna, naturalmente, también se distribuye según las franjas climáticas altitudinales, por lo que en Nepal es posible ir a la caza del tigre a lomos de un elefante, entre los cañizales y pantanos del Terai, y observar, pasados los 5.000 metros, manadas de yacks en estado salvaje.

La cadena del Himalaya se encuentra relativamente cerca del trópico de Cáncer (para ser más exactos, está en la misma latitud que el norte de África o que el delta del Missisipi) y sirve de barrera ante el monzón, régimen periódico de vientos causados por la diferencia de temperatura y, por tanto, de presión, que se establece entre las aguas del océano Indico y el continente asiático.

Durante el inicio del verano, grandes masas de aire húmedo, procedentes del sudoeste, son empujadas hacia la India, produciéndose violentas lluvias que en la cadena del Himalaya se transforman en nevadas de gran intensidad. El monzón repercute en el ritmo de vida de la población local, mucho más numerosa de lo que se cree, teniendo presente que, en Europa, el límite de tierra habitada raramente supera los 2.000 metros.

El Himalaya, gracias a sus características climáticas, permite el desarrollo de una agricultura elemental, por lo que, desde la antigüedad, el hombre, con tenacidad y perseverancia, fue colonizando los valles más inaccesibles, formando terrazas en las laderas de las montañas y llevando el ganado a pastos que a menudo se encuentran a más de 5.000 metros de altura.

El Himalaya, a despecho de su denominación de “techo del mundo”, nunca ha representado un limite inalcanzable; por el contrario, Nepal, a caballo entre dos grupos étnicos diferentes, tibetanos e indios, ha sido teatro de una continua migración entre unos y otros, dando origen a una fusión y a un sincretismo cultural que aún hoy son fácilmente comprobables: los nepaleses, por ejemplo, población muy religiosa, permiten la coexistencia, entre ellos, de dos religiones diferentes, el budismo y el hinduismo, que se han superpuesto al culto autóctono del Ben Po y se han reunido en la veneración hacia Manjusri, “suave fortuna”, divinidad que los indígenas consideran como la fundadora de Nepal.

Muy complicado resulta también el marco étnico actual de la zona del Himalaya, caracterizado por la presencia simultánea de cuatro grupos principales: los tibetano-nepaleses, los indonepaleses, los indios y los tibetanos. De estos últimos, los sherpas (sharpa u hombres del este) han desempeñado un papel determinante en la conquista del Everest y de las cimas más altas del Himalaya.

Viven en su mayor parte en poblaciones del valle de Khumbu, cuya capital es Namke Bazar, pueblo de 500 habitantes, situado a 3.340 metros de altura y antiguo lugar de tránsito obligado de las caravanas que se dirigían al Tibet para intercambiar sal por pieles, lana y mantequilla, pasando a través de Nangpa La, un pasaje situado a 4.776 metros de altitud.

Los primeEl Everest Habitantes Fauna Flora Las Escaladas Altura Historiaros exploradores que se acercaron a los 8.000 metros se limitaron a seguir las pistas e itinerarios por los que se movía la población local desde hacía siglos y que conseguía un sustento gracias a la cría de yacks y al cultivo de patatas, nabos y cebada.

Los sherpa, es un población de origen tibetano. Aquí vemos a un joven transportando alimento para su familia y también para el trueque.

LOS PRIMEROS ASCENSOS: La historia de las escaladas del Everest es relativamente reciente, pues se remonta a finales de la primera Guerra Mundial, cuando el Dalai Lama, encarnación perpetua del bodhisattva Avoloikitesvara y jefe religioso y temporal de las religiones tibetanas, permitió a los occidentales adentrarse en las montañas del Himalaya; poco después, en 1921, se constituyó en Inglaterra el Comité del Everest, cuya primera actividad fue la expedición dirigida por el coronel Howard-Bury.

Los problemas que los primeros europeos tuvieron que superar y resolver al enfrentarse con el Everest los desconocen hasta los alpinistas de cierta experiencia. En primer lugar, el período de actividad de una expedición está obligatoriamente supeditado a dos épocas del año: la primavera, cuando ya se han derretido las nieves invernales y cesa el peligro de aludes, y el otoño, al término del monzón estival. Otro factor, aparte del climático, acrecienta las dificultades de acceso a las cumbres: la altura.

Erie Shipson definió como “un enfermo que se encarama soñando” al alpinista que llega a más de 7.000 metros y se acerca a la “franja de la muerte”. El paso se hace entonces pesado, la respiración afanosa, los reflejos más lentos y una sensación de aturdimiento dificulta hasta los actos más elementales. La progresiva disminución de oxígeno, a medida que la cota aumenta, y la cada vez mayor falta de humedad en el aire, con la consiguiente deshidratación, unidas a la pérdida de calor, más sensible todavía a causa del viento, constituyen un conjunto de factores que únicamente un alpinista robusto y dotado de una capacidad de adaptación excepcional puede afrontar. Es indispensable, por lo tanto, una adecuada aclimatación para poder someter el organismo a estas condiciones ambientales tan diversas.

Desde el punto de vista técnico, la escalada a la cordillera del Himalaya es diferente a la alpina y debe hacerse por etapas, alternando los “campamentos altos” con períodos de permanencia y descanso en el “campamento base”. Además, a partir de los 7.500 metros ya no se puede hablar de aclimatación: el desgaste quebranta la resistencia del organismo y causa peligrosos síntomas de agotamiento precoz. Más allá de los 8.000 metros es necesario el empleo de oxígeno, especialmente para asegurar el descanso nocturno; pero el problema del transporte de las bombas de oxígeno a los “campamentos altos” hace indispensable la cooperación de porteadores especialistas en cotas altas.

Por esta razón la historia del Everest está íntimamente unida a la presencia y actividad de la población tibetana y, en particular, de los sherpas, raza excepcionalmente resistente, hasta el punto de que los niños de siete a ocho años pueden llevar cargas de hasta 20 kilos y de 35 los adultos y las mujeres. Sin embargo; los primeros porteadores no fueron los sherpas del Khumbu, sino un grupo perteneciente a la misma etnia y que se había establecido en Darjieling (India), pintoresco poblado situado frente al monte Kinchinjunga, de 8.000 metros, al que los europeos llamaron el Chamonix del Himalaya; aquí se alquilaron los primeros porteadores para las primeras tentativas de escalada al Everest, entre 1921 y 1938. Estas empresas tuvieron a los ingleses como protagonistas, y en particular a Mallory, que desapareció en 1924, durante una tormenta, en su tercer intento de llegar a la cumbre, después de haber cubierto la cota de 8.572 metros, la más alta alcanzada hasta entonces.

Tras la interrupción que se produjo durante la segunda Guerra Mundial, la carrera hacia el Everest volvió a iniciarse en 1950, esta vez por la vertiente meridional del Nepal, con una exploración que visitó la cuenca del glaciar Khumbu y fotografió las huellas de un extraño animal, creando el mito, todavía no olvidado, del Yeti, el Hombre de las Nieves. Y tres años después, en 1953, se alcanzó la victoria. Una expedición inglesa y de la Commonwealth, dirigida por J. Hunt, sitúa su campamento a 5.336 metros, en la base de la cascada de hielo aparentemente insuperable que protege el Cwm Occidental. Ocho campamentos sucesivos llevan a la Cima Sur (7.986 metros), mientras que el noveno se emplaza en la cresta meridional. El 29 de mayo, a las 6,30 de la mañana, salen dos hombres de la minúscula tienda de campaña para intentar el asalto final.

Toda la cordada de la expedición los acompaña espiritualmente, comprendidos los sherpas, que se han prodigado en la oscura labor de transporte de materiales de un campamento a otro. Precisamente uno de los alpinistas que habían de asaltar el techo del mundo es el sherpa Tensing Norkay, hombre de excepcional experiencia: en el año 1946 estuvo con los suizos en el Kedernat (Garhwal); en 1950, con los ingleses, en el Nanga Parbat, y en 1951 en el Nanda Devi, con los franceses, y también en el Kinchinjunga, con el suizo Frey, que moriría despeñado. En 1952 fracasó en su escalada al Everest con una expedición suiza, pero, por último, al año siguiente, lo desafía de nuevo. Y esta vez, como acabamos de decir, con éxito, llegando al punto más elevado.

El otro escalador es el neozelandés Edmund Hillary, que ha quemado etapas consiguiendo en pocos años una sólida fama de alpinista: una campaña en los Alpes (1950), la escalada al Mukut Parbat (7.245 m) en 1951 y, en el mismo año, su participación en la expedición inglesa de exploración al Everest. Hillary, el citado 29 de mayo, siente la victoria al alcance de su mano.

Fija las bombonas de oxígeno a sus espaldas, acopla la mascarilla, prepara los garfios, sujeta el pico e inicia la marcha, atacando la escarpada pendiente llena de nieve situada encima de su tienda de campaña. El frío es punzante y Hillary ruega a Tensing que lo preceda para batir la pista. A las nueve están en la Cima Sur, a la que ya había llegado la primera cordada de asalto de Evans y Bourdillons. Y ahora les espera la parte más difícil y desconocida de la ascensión: una estrecha cresta rocosa coronada por peligrosas cornisas. Se conceden un breve descanso para apagar la sed y cambiar las bombonas, produciéndose momento de pánico porque el respiración de Tensing se ha bloqueado causa del hielo; luego, después peligroso rodeo de un ascenso rocoso, a las 11:30 se llega, finalmente, a la cima.

Las divinidades que habitan en Chomo Lugma acogen con benevolecia a los valientes, y mientras Hillary quitandose el tubo de respiración, dispara las fotografías, Tensing excava un agujero capa de nieve e  introduce en él ofrecimientos de acción de gracias: bizcochos y dulces. Durante los años posteriores a la conquista del valle del Khumbu se vio animado por  la presencia de columnas de porteadores sahib que se dirigían al campamento del Everest. Todas las naciones con una sólida tradición alpinista consideraban un asunto de prestigio llevar a la cumbre alta del mundo una cordada propia: en 1956 lo hicieron los suizos, en 1963 los  Estados Unidos, en 1965 los indios, en 1973 los japoneses y en 1975 los chinos ascensión por la cresta Noroeste Quedaba un último problema que resolver  medir las posibilidades de llegar a la cumbre del Everest sin oxígeno, a decir verdad, la discusión sobre este tema nació desde un principio, durante las expediciones de 1921 y 1922. No todos estaban  de acuerdo sobre el uso de oxigeno porque entonces los instrumentos de que se disponían, todavía imperfectos, en determinados casos podían llegar a ser mas perjudiciales que útiles. Norton, en 1933, había llegado sin bombonas a la cota de 8.600 metros y Hillary y Tensing se quitaron los tubos de respiración en la misma cima del Everest para gozar de mayor libertad de movimientos. En la actualidad se discute toda la técnica de aproximación al coloso del Himalaya.

Problemas de orden logístico, económico y filosófico hacen que muchas expediciones, que por cierto cada día son más, decidan enfrentarse con las cimas en el más puro estilo alpino. Ya no se sitúa una pirámide de campamentos de apoyo a la cordada punta, sino que la cima se asalta directamente, sin el arreglo previo del camino, con un número mínimo de porteadores y reduciendo los campamentos intermedios a los estrictamente esenciales. Desde este punto de vista, que presupone la formación de un pequeño grupo de alpinistas autosuficientes y dotados de un excepcional equilibrio psicofísico, la utilización de oxígeno se considera superflua, muy costosa e incluso “moralmente desleal”. La cuestión adquiere una dimensión casi filosófica. El oxígeno —afirman los purista— rebaja la altura del Everest a la de una montaña de 6.000 metros, allana las dificultades y pone al alcance de alpinistas mediocres las cimas más elevadas.

Tan sólo respirando libremente se puede vivir la experiencia de la escalada en toda su grandeza, manteniendo inalterable la relación entre la dimensión de la montaña y la capacidad humana: las grandes montañas deben ser para los grandes escaladores. Pero, ¿es verdaderamente necesario escalar el Everest sin oxígeno para “captar su grandeza”? El Everest es más que una montaña, es casi un mundo especial en el que los grandiosos panoramas de cumbres nevadas son el fondo de un universo humano y cultural sin el cual la roca y el hielo vivirían sin alma. Entender el Everest quiere decir también recorrer humildemente los valles de acceso y llegar a sus pies enriquecido con los encuentros humanos que se han producido durante la marcha.

El itinerario clásico que proponen la mayoría de agencias de viajes de todos los países, se articula en diecinueve etapas. Partiendo de Katmandú, capital de Nepal, se van atravesando, a lo largo de las crestas, una serie de valles habitados por poblaciones thamang, que se encargan de transportar los equipajes hasta el país de los sherpas. En Kan Kola se emprende la ruta hacia el norte y después hacia el nordeste, subiendo por el valle de Dudh Kosi hasta llegar a los hielos del Khumbu. Si el turista tiene prisa, puede utilizar el avión que aterriza en Lukla (a 2.804 m de altitud), que es la etapa 12, o bien en Namche Bazar, a sólo cuatro días de marcha del campamento base.

Mas, para vivir plenamente el ambiente de estos lugares hay que detenerse en las casas de los sherpas y beber una copa de chang, símbolo de la fraternal hospitalidad; contemplar cómo las sherpanas emulsionan la mantequilla en el dongpo junto a la soda, el agua hirviendo, la sal y el té, para preparar la fuerte y sabrosa bebida; detenerse ante los chorten, receptáculos de ofrendas, y meditar sobre el drama cósmico de los seres que, a través de sucesivos ciclos de nacimiento y de muerte, tienden a la liberación; pasar junto al mani korlo, el molino de las plegarias, en el que se hallan grabados los ochos signos de la buenaventura (tarashigye); ver ondear al viento las lungktas, banderas estampadas que representan la donación de las propiedades a los dioses; y observar cada día, etapa tras etapa, cómo se van acercando las lejanas agujas nevadas…

El trekking en el campamento base del Everest no es una simple excursión, sino un peregrinaje que nos permite captar la esencia de lo divino y que nos conduce a la base de Cwm Occidental, el santuario de Cfromo Lungma, la Diosa Madre de la Tierra, frente a una cima que los hombres conquistan por breves momentos pero que siempre será la residencia eterna de las divinidades.


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Fuente Consultada: Maravillas del Mundo por Giancarlo Cortellini

Libro de Copernico Sobre Las Revoluciones de las Órbitas Celestes(301)

Libro de Copernico Sobre Las Revoluciones de las Órbitas Celestes

Copernico NicolasNicolás Copérnico inició una revolución en la astronomía al afirmar que no era la Tierra, sino el Sol el que estaba en el centro del universo. Esperando controversia y burla, Copérnico vacilaba en publicar la obra en la que proponía su teoría heliocéntrica.

Sin embargo, finalmente cedió y logró ver un ejemplar de su obra justo antes de morir.

Nicolás Copérnico, Sobre las revoluciones de las órbitas celestes:

«Largo tiempo, pues, reflexioné sobre esta confusión en las tradiciones astronómicas concernientes a la derivación de los movimientos de las esferas del universo. Empezó a molestarme que los movimientos de la máquina del mundo, creada para nosotros por el mejor y más sistemático artesano de todos, no fueran entendidos con certeza por los filósofos, que —de otra suerte— examinaban con tanto vigor las más insignificantes naderías de este mundo.

Por esta razón emprendí la tarea de releer las obras de todos tos filósofos que pude obtener, para saber si alguien había propuesto alguna vez otros movimientos de las esferas del universo que tos expuestos por los profesores de astronomía de las escuelas. Y, en efecto, hallé primero en Cicerón que Hicetas suponía que la Tierra se movía. Más tarde descubrí también en Plutarco que otros eran de esta opinión. He decidido poner sus palabras aquí, para que puedan ser accesibles a cualquiera:

Algunos piensan que la Tierra se mantiene en reposo; pero Filolao el Pitagórico cree que, como el Sol y la Luna, gira alrededor del fuego en un círculo oblicuo. Heráclides del Ponto y Ecfanto el Pitagórico hacen a la Tierra moverse, no en movimiento progresivo, sino como una rueda en rotación del poniente . oriente alrededor de su propio centro.

Por consiguiente, habiendo obtenido la oportunidad de esa fuentes, yo también empecé a considerar la movilidad de la Tierra. Y aunque la idea parecía absurda, no obstante, yo se que a otros antes que a mí se les había concedido la libertad de imaginar cualesquiera círculos para el propósito de explicar los fenómenos celestes. De aquí pensé que a mí también se me permitiría discernir si hubiera explicaciones más correctas que las de mis predecesores para la revolución de las esferas celestes,: a supuesto de algún movimiento de la Tierra.

Habiendo supuesto así los movimientos que atribuyo a la Tierra más adelante en este volumen, merced a largo e intenso estudio, descubro finalmente que si los movimientos de lo; planetas se correlacionan con la órbita de la Tierra, y se calculan  para la revolución de cada planeta, no sólo se siguen de ello sus fenómenos, sino el orden y el tamaño de todos los planetas y esferas, y el cielo mismo está tan unido, que ninguna porción del mismo puede cambiarse en nada sin alterar las restantes partes y el universo como un todo…

Por esto no me avergüenza afirmar que esta entera región circundada por la Luna, y el centro de la Tierra, atraviesan es gran círculo en medio del resto de los planetas en una revolución anual alrededor del Sol. Cerca del Sol está el centro del universo.

Más aún, puesto que el Sol permanece estacionario, cualquier movimiento que parezca ser del Sol se debe realmente al movimiento de la Tierra.«

Hallar Coordenadas Geográficas de un Lugar Latitud y Longitud Terrestre

Hallar Coordenadas Geográficas de un lugar Latitud y Longitud

Coordenadas geográficas: latitud y longitud

Para conocer latitud y longitud de un punto de la superficie de la Tierra, primero tenemos que conocer algunos conceptos que nos ayudarán a comprender mejor el tema.

Observa en la figura que Tierra está recorrida por líneas imaginarias que forman una red como la de los pescadores; las líneas que corren en sentido vertical se llaman meridianos y las otras, en sentido horizontal, son los paralelos.

hallar las coordendas geograficas

De todos ellos interesa nombrar al Ecuador, que es el paralelo mayor y divide la Tierra en dos partes iguales llamadas hemisferios Norte (boreal o septentrional) y Sur (austral o meridional); el meridiano de Greenwich, que la divide en dos partes iguales, pero en este caso determina los hemisferios Este (oriental) y Oeste (occidental).

Hacemos referencia especial al Ecuador y a Greenwich porque con ellos se determina la latitud y longitud respectivamente.

Entonces ahora podemos definir que la latitud de un punto en la superficie terrestre, es la distancia que existe entre ese punto y el Ecuador.

Se mide en grados y varía de 0° a 90° Norte y de 0° a 90° Sur, siendo 0° el Ecuador y 90° los polos.

La longitud, en cambio, es la distancia que existe entre el punto de la superficie terrestre y el meridiano de Greenwich. También se mide en grados, y varía entre 0° y 180° Este y 0° y 180° Oeste.

Todos los puntos de la superficie terrestre pueden localizarse por su latitud y longitud. Los que se encuentran sobre un mismo paralelo tienen la misma latitud, por eso para localizarlos exactamente se debe establecer también

El Sistema de Coordenadas Geográficas determina todas las posiciones de la superficie terrestre utilizando las dos coordenadas angulares de un sistema de coordenadas esféricas que está alineado con el eje de rotación de la Tierra. Este define dos ángulos medidos desde el centro de la Tierra: 

La latitud mide el ángulo entre cualquier punto y el ecuador. Las líneas de latitud se llaman paralelos y son círculos paralelos al ecuador en la superficie de la Tierra.

La longitud mide el ángulo a lo largo del ecuador desde cualquier punto de la Tierra. Se acepta que Greenwich en Londres es la longitud 0 en la mayoría de las sociedades modernas. Las líneas de longitud son círculos máximos que pasan por los polos y se llaman meridianos.

Combinando estos dos ángulos, se puede expresar la posición de cualquier punto de la superficie de la Tierra.

Por ejemplo, Baltimore, Maryland (en los Estados Unidos), tiene latitud 39,3 grados norte, y longitud 76,6 grados oeste. Así un vector dibujado desde el centro de la tierra al punto 39,3 grados norte del ecuador y 76,6 grados al oeste de Greenwich pasará por Baltimore.