Biografia de Cristina de Suecia

Historia de los Alemanes del Volga:Causas de la Emigración a Rusia

Historia: Causas de la Emigración a Rusia de los Alemanes

Rusia contaba con enormes franjas de tierra fértil, despoblada y sin utilizar. Además, las guerras con Turquía a fines de siglo XVIII, extendieron enormemente el territorio ruso en el sur de Ucrania que apenas estaba habitado.

Para conseguir nuevos ingresos a la corona Catalina II promulgó un manifiesto el 22 de julio de 1763, en el cual se invitaba a todos los extranjeros dispuestos a ello a radicarse en Rusia.

En realidad ya el zar Pedro El Grande había comenzado con el proceso de poblar zonas de Rusia con europeos.

En las grandes ciudades como Moscú, San Petersburgo y Odessa existían comunidades alemanas con sus propias iglesias y colegios ejemplares, pero en el caso en particulares de los alemanes que poblaron las costas del Volga, la situación fue diferente porque se hizo a través de una planificación contratada de estas comunicades colonizadoras.

catalina II de rusia

Catalina II de Rusia

Pedro el Grande de Rusia

PORQUE EMIGRARON A RUSIA?

Para contestar a esta pregunta, y las próximas preguntas,  recurrimos a la explicación del historiador Orlando Britos, en su libro «Del Volga a Argentina«, en donde nos cuenta:

El comienzo de esta historia se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, en una Europa conflictuada por las ambiciones de las «casas reinantes», las rivalidades entre príncipes y poderosos señores y profundas desavenencias religiosas y económicas.

Guerras permanentes que duraban años como la de los treinta años ( 1618-1648) y luego la de los siete años (1756-1763) había diezmado la voluntad de los pueblos germanos y la halagüeña invitación por parte de Catalina «La Grande» (de Rusia) hizo decidir a muchos europeos occidentales a abandonar sus tierras y emigrar al bajo Volga.

Si a esto le agregamos las guerras de sucesión polaca, austríaca y bávara, las invasiones a Polonia y al imperio otomano, podemos ir comprendiendo la decisión de la emigración alemana.

La ocupación de Renania por medio siglo por parte de las tropas francesas del rey Luis XIV, dejó reducido de 25 millones de habitantes a sólo cuatro millones a los territorios alemanes.

Los ejércitos de distintos orígenes vivían en territorios de centro Europa.

Sus códigos de persuasión eran violentos para minar cualquier intento de subversión.

No dejaban viviendas sin requisar, y las iglesias no se salvaban de esta búsqueda de cosas de valor.

Los ejércitos de ocupación sometían a los habitantes bajo su arbitraria jurisdicción a tratos inhumanos, a vejamenes y hasta eran sometidos impulsivamente a impuestos que debían pagar obligatoriamente, porque si se negaban a ello, en represalia, sus casas eran convertidas en escombros.

Algunas veces este dictatorial proceder trajo como consecuencia la unión de los pobladores que reclamaban por las extracciones de dinero con tanto sacrificio ganado para la subsistencia familiar a través del año.

Pero todo era inútil.

Por esos tiempos la fuerza se imponía a la razón y entonces se procedía a quemar ciudades enteras en represalia, sembrando el terror como escarmiento.

alemanes del volga

En su marcha, o en sus asentamientos provisorio los ejércitos tenían a su alrededor, una verdadera población parásita», que vivía a expensas de los soldados.

Allí podían verse prostitutas y revendedores tratando de interesar a las tropas por sus «ofertas».

Este marco era propicio para el pillaje, los robos, los secuestros de mujeres y violaciones.

El cuadro contenía además asesinatos de niños y mujeres y de todo miembro familiar que se opusiera al desvastamiento o al incendio de la casa.

Frente a esta triste y penosa realidad, los prometidos privilegios de los zares rusos, para que emigren a poblar Rusia fueron sumamente tentadores, teniendo en cuenta las carencias, sobre todo en la ciudad de Essen y en el sudoeste de Alemania: la guerra de los 7 años, guerras napoleónicas, ocupación y poderes extranjeros con opresión política y también bajo la tiranía de los propios príncipes, servicios militares y servidumbre para los príncipes y fuerzas extranjeras, (por ejemplo: venta de soldados a América).

Penurias económicas, malas cosechas, años de hambruna, rigurosa y muchas veces injusta administración, obstáculos para la libertad de culto.

EL VIAJE DE ALEMANIA A RUSIA:

El contingente [primer] que se aprestaba a emprender la primera emigración alemana a Rusia, era relativamente pequeño, en proporción a los que le sucederían, tanto al Volga como a la zona del Mar Negro. 400 personas solamente, componían la corriente migratoria primera.

Quizás el factor más importante que impidió que el número sea mayor fue el desconocimiento sobre ese país tan lejano. Además las autoridades influyeron en desalentar y prohibir la salida.

El Manifiesto de Catalina había prohibido expresamente la entrada por el Oeste de Rusia, a saber a través de Austria, Hungría o Checoslovaquia.

Debían entrar por el norte de Rusia, desde el Báltico.

Las posteriores corrientes usaron aveces la ruta prohibida por Catalina; son los que se dirigieron a Rumania, Besarabia, Ucrania, Cáucaso y la zona del Mar Negro.

Los viajes al Volga fueron delegados por el gobierno de Catalina II a empresas francesas, como la Ropp y Pictet, la de Precot y Boffe y la de Ober Monjou.

Salían de Alemania y eran guiados hasta su destino por estas compañías.

En San Petersburgo los contingentes eran entregados al gobierno ruso a través de un organismo creado a tal efecto, la Tutel-Kanseel, que era la encargada de llevarlos hasta el lugar asignado para el asentamiento , en el Volga.

El viaje de este primer (1762) contingente de 400 personas fue una verdadera odisea.

Tuvieron que recorrer unos 3.000 km. Que les demandó un año entero.

Las peripecias soportadas fueron transcriptas por algunos historiadores.

En realidad, los alemanes no estaban preparados para soportar un frío tan intenso.

Hay que tener en cuenta que en invierno (enero) la  zona de San Petersburgo y todo el recorrido posterior hasta el Volga mismo tiene una temperatura media entre -10° y -15° y no varía a pesar de la diferencia de latitud entre la primera ciudad y la zona del Volga, como consecuencia de efectos climáticos exteriores.

Treinta mil personas iniciaron en las distintas marchas emigratorias el itinerario al Volga.

De ellos sólo llegaron veintisiete mil, y en los primeros diez años el número de colonos alemanes en el Volga fue bajando como consecuencia de producirse muchas muertes por la precariedad física y mental con que llegaron.

No sólo las contrariedades serias del largo peregrinar, sino que la insuficiente comida y la falta de atención médica adecuada desencadenaron muchas muertes, el cansancio mental, la depresión y la nostalgia, principalmente en la gente anciana contribuyó al desenlace que hago referencia.

Se establecieron 104 aldeas o colonias madres, fundadas entre 1764 y 1767. Todas en la margen derecha del río Volga (Bergseite), yí que la margen izquierda (Wiesenseite) estuvo ocupada por varios años por las tribus nómades de Quirguizios, Calmucos, Tártaros y Bashkirios.

En realidad, estas tierras fueron ocupadas por estas tribus desde épocas remotas. Según Thomas de Quincey, en su libro «La rebelión de los Tártaros» en la margen derecha (Bergseite) vivían aproximadamente 100.000 calmucos y en la Margen Izquierda (Wiesenseite) unos 750.000.

El espíritu conservador de los alemanes del Volga, consolidó de tal manera a loos grupos, que siempre encontraron las motivaciones comunes a cada familia para unirse.

Así, por ejemplo, los primeros asentamientos que constituyeron las aldeas o colonias en el Volga, estaban agrupadas según la vecindad en que habían vivido en Alemania y del credo que profesaban católicos o protestantes).

Luego también ostentaron con orgullo haber sido de la Bergseite o de la Wiesenseite. Esta diferencia de origen utilizaron los descendientes cuando llegaron a la Argentina.

Los de la zona occidental del Volga se sentían descendientes de los fundadores, mientras que los de la otra orilla, contaban con orgullo que sus abuelos habían sido los pioneros en habitar la zona más peligrosa, y que lo habían realizado con
vaentía y coraje.

EL RETORNO: AHORA DESDE EL VOLGA A AMÉRICA

Durante un largo siglo, los alemanes poblaron las tierras vírgenes de ambas orillas del río Volga, en Rusia.

Desaparecida Catalina II y con el transcurrir del tiempo, el gobierno imperial ruso quiso «enrusar» a los colonos alemanes, porque prácticamente era una colonia alemana dentro de un gran imperio, que tenían privilegios como el de mantener sus costumbres, idioma natal, credo, y eximido del servicio militar.

Los alemanes se habían mantenido ajenos al sistema y cultura rusa; muy pocos conocían el idioma y los vínculos con los nativos era casi nulo.

La poca autonomía de la cual gozaban, les fue cortada, entonces se dieron cuenta que estaban en un país que ya no los quería como colonos.

No les renovaban nás los contratos por los campos y les ofrecían en cambio tierras en Siberia. No cabía otra alternativa que buscar nuevos horizontes.

El hecho que posiblemente causó uno de los mayores impactos fue la desaparición de la promesa formal de Catalina II que los eximía del servicio militar para los inmigrantes y las generaciones venideras.

El servicio militar en Rusia era muy riguroso, duraba entre cinco y siete años, más nueve en la reserva.

En una entrevista oral que realizó Olga Weyne a Juan Detzel, Este dice que «les resultaba intolerable e injusto «salir jóvenes de las colonias y volver con canas».

Por eso muchos se convertían en desertores quedando como única alternativa la emigración.

La incorporación oligatoria en las escuelas de las colonias alemanas del idioma ruso y el temor de ser obligados a profesar la religión ortodoxa desencadenaron finalmente la decisión.

Se hicieron reuniones y enviaron emisarios, primero a los Estados Unidos de Norteamérica, luego también al Brasil, para estudiar las posibilidades de inmigración en estos países.

Los emisarios regresaron al Volga con buenas noticias, a lo que siguieron numerosos grupos de emigrantes, dirigiéndose hada los mencionados países.

Entre tanto, los que ya se habían establecido en el Brasil, pronto se dieron cuenta que este país no reunía las buenas condiciones para el cultivo del trigo. De allí llegó un grupo a Argentina para analizar sus condiciones de dima, de suelo y de inmigración.

El Gobierno de este país ya había sido advertido del importante contingente de alemanes del Volga, que se dirigía hacia el Brasil, así como de sus características de buenos agricultores, e hizo todo lo posible para que éste sea llevado a la Argentina, valiéndose para ello de artimañas.

No sólo lo logró, sino que muchos de los que se habían establecido ya en el Brasil, llegaron voluntariamente a Argentina, en busca de mejores tierras trigueras.

Los primeros colonos alemanes del Volga llegaron a fines de diciembre de 1877 a Buenos Aires.

Pero fue a partir de enero de 1878 en que vinieron grandes y pequeños contingentes, estableciéndose en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos.

Fuente Consultada:
«Del Volga a la Argentina» de Orlando Britos (comprar el libro)
Sitio WEB: Los Alemanes del Volga http://www.aadav.org.ar

 

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Biografía de Plejanov:Teórico Marxista, Maestro de Lenin

Biografía de Plejanov Teórico Marxista, Maestro de Lenin

Plejánov Gueorgui Valentínovich  (1856-1918), pensador y político ruso, principal teórico del marxismo en su país antes de la Revolución Rusa y uno de los primeros ideólogos del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) que, dirigido por Lenin, conduciría aquélla.

Nació el 11 de diciembre de 1856 en la actual Griazi en el seno de una familia de la nobleza.

En 1875, mientras estudiaba en San Petersburgo, se unió al movimiento revolucionario de los narodniks, a quienes posteriormente criticó, especialmente por sus actividades terroristas.

Plejanov intelectual marxista

Una nueva ideología revolucionaria penetra en Rusia.

Es el momento en que Jorge Plejanov, otro de los jóvenes aristócratas llegados al populismo, se aparta del movimiento terrorista de la «Voluntad del Pueblo».

Emigra a Suiza, en 1880, llevando consigo a otros populistas, como Vera Zasulich, Pablo Axelrod, León Deutsch, para estudiar allí el marxismo occidental y encontrar nuevas bases para una acción revolucionaria en Rusia.

En 1872, se había publicado una traducción rusa de «El Capital», de Carl Marx, obra en que la censura imperial no veía peligro alguno, pues «pocos leerán este libro en Rusia, y muchos menos aún lo comprenderán».

Pero la influencia de la filosofía alemana se enfrentará con el socialismo utópico francés, y no tardará en sustituirlo.

En Ginebra, Jorge Plejanov funda el primer movimiento marxista ruso, el grupo de la «Liberación del Trabajo», que él mismo dirigirá durante veinte años, sin que nadie discuta jamás su superioridad intelectual, ni su calidad de jefe.

«Delgado, esbelto, ceñido en un impecable redingote, llamaba la atención por la extraordinaria viveza de su mirada, bajo unas espesas cejas… Todo en él —actitud, pronunciación, voz, modales— revelaba una suprema distinción», según la descripción de Lunacharski.

Su influencia fue muy grande.

Los marxistas rusos «del interior» se trasladaron a Ginebra. «Plejanov educó, él solo, a toda una generación de marxistas rusos», dirá después Lenin, que le consideró, durante mucho tiempo, su maestro, y que desarrolló su pensamiento hasta 1900.

Trotski escribió: «Toda la actividad de Plejanov tendía a preparar la revolución por medio de las ideas. Fue el propagandista y el polemista del marxismo, pero no el político revolucionario del proletariado».

Este será el papel desempeñado por Lenin, que deshancará así a Plejanov.

Lenín, ideologo de la Revolución Rusa

Su constante alejamiento de Rusia presagiaba ya esta superación.

Plejanov inicia y extiende la primera gran división del movimiento revolucionario ruso.

En reacción contra los populistas que, por el simple hecho de que no había clase obrera de tipo occidental en Rusia, sino obreros campesinos, estaban persuadidos de que Rusia evitaría la fase capitalista e industrial prerrevolucionaria, y daban especial importancia al papel del campesinado en una perspectiva de socialismo agrario—, Plejanov no veía otra posibilidad de revolución que la de la clase obrera, hacia un socialismo industrial:

«En Rusia, la libertad política será conquistada por la clase obrera, o no será conquistada en absoluto».

Estas dos actitudes desembocan en el «Partido Social Demócrata», de inspiración marxista, y en el «Partido Social Revolucionario», forma más elaborada del populismo.

Los grupos revolucionarios disidentes se unirían a uno o a otro de estos dos partidos.

Carlos Marx murió en 1883, sin haber llegado a conocer la sorprendente evolución de las teorías de Plejanov.

Plejanov, falleció en el exilio, en Finlandia, el 30 de mayo de 1918.

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Biografía de María Callas:Cantante Lírica de Opera-Resumen

Biografía de María Callas Cantante Lírica

Consagrada por la mayor parte de la crítica como la mejor voz femenina del siglo XX, esta excelsa y temperamental artista griega despertó también el interés del gran público por su agitada y publicitada vida personal.

Pero es su asombrosa voz de «soprano absoluto» y su excepcional talento lírico, lo que ha inscrito definitivamente su nombre en la historia de la música contemporánea.

Nacida circunstancialmente en Nueva York, estudió canto en el conservatorio de Atenas, ciudad en la que debutó a los quince años, y en cuyo Teatro de Opera se desarrolla el inicio de su carrera.

En 1947 se traslada a Italia, donde contrae matrimonio con Giovanni Battista Meneghini, y obtiene sus primeros triunfos resonantes en Verona, Roma y Nápoles.

Veamos ahora su vida y obra musical…

En la biografía de las grandes divas de la ópera, la realidad y la leyenda suelen mezclarse de manera inextricable.

Esto resulta especialmente cierto en el caso de una de las mayores sopranos del siglo XX, la genial María Callas, en cuya apasionada peripecia vital se suceden los grandes éxitos artísticos y las catástrofes privadas.

El verdadero nombre de la célebre soprano es María Ana Cecilia Sofía Kalogerópoulos. Durante su infancia solía cantar en la iglesia (Ortodoxa), e hizo sus primeros estudios de canto con una profesora de origen italiano.

Alrededor de 1937 viajó con su madre a Atenas, y se convirtió en alumna de la soprano española Elvira de Hidalgo, directora de la Escuela de Canto del Conservatorio de Atenas. Sus progresos fueron rapidísimos y a los 15 años hizo su primera presentación en Cavalleria Rusticana.

Al finalizar la guerra se vio obligada a regresar a los Estados Unidos para no perder su ciudadanía. En esa época fue escuchada por el tenor Giovanni Zenatello, director de la Arena de Verona, quien la invitó a trabajar en su empresa de espectáculos durante la temporada de verano.

María Callas

MARÍA CALLAS
(Nueva York, EE.UU. – 1923-1977)
Cantante   lírica  y   actriz dramática. Creadora de una escuela moderna de interpretación lírica.

BIOGRAFIA: Ni siquiera se conoce con exactitud su fecha de nacimiento. Se sabe que vino al mundo en diciembre de 1923, en el Flower Hospital, situado en plena Quinta avenida de Nueva York.

Pero en cuanto al día, se puede elegir entre el 3, que figura en el registro de la clínica, el 4, que figuraba en su pasaporte y el 5, según el testimonio de su madre.

Su padre, Georges Kalojeropulo, un griego del Peloponeso, era un farmacéutico graduado en la universidad de Atenas.

Su madre, Evangelia Dimitriadis, provenía de una familia turca establecida a comienzos del siglo en la capital griega, y se casó a los diecisiete años.

Como otros miles de europeos del primer cuarto de siglo, los Kalojeropulo emigraron a Estados Unidos.

Además de las razones económicas que empujaban a todos los emigrantes, la familia sintió la necesidad de alejarse de la ciudad griega de Meligala, donde vivía cuando murió su segundo hijo, de sólo tres años de edad, durante una epidemia de tifus.

Se dice que la madre quería un hijo varón que sustituyera al que había perdido en Grecia, y que al enterarse del nacimiento de una niña se negó a tenerla entre brazos durante cuatro días.

Maria Callas nunca habló demasiado de su infancia, pero en cambio ha dejado referencias del autoritarismo materno: «Fue mi madre la que decidió que yo fuera cantante. En mi familia ella lo decidió siempre todo».

Estudió piano a partir de los ocho años, pero desde mucho antes acostumbraba repetir, cantando, las músicas que oía por radio.

Cantó por primera vez en público durante una fiesta escolar y luego en un programa de radio; en ese programa ganó un reloj por recitar unas poesías y cantar La paloma.

Cuando terminó los estudios primarios y hubo que decidir el futuro, las relaciones entre sus padres llegaban a su peor momento; en el proceso de separación que siguió, el motivo aducido por su padre para pedir el divorcio fue precisamente el elevado coste de la educación musical de María.

Su madre, ahora a cargo de las hijas, consiguió  presentarla a la célebre cantante italiana María Trivella, que quedó maravillada por el talento de la niña y la admitió en sus clases.

Para pagarlas, la madre se las compuso para obtener una beca. Al mismo tiempo, María estudiaba griego y francés.

María ponía el máximo empeño en aprovechar sus clases: cuando acababa su tiempo, permanecía en el aula para escuchar lo que la Hidalgo enseñaba a los otros cantantes.

Sus progresos fueron rápidos; en 1940 participó en un concierto estudiantil en el Parnassus Hall de Atenas, organizado por el conservatorio, y más tarde actuó en el teatro Olympia, haciendo el papel de Sor Angélica, de la ópera homónima de Puccini; las representaciones fueron organizadas por la Hidalgo.

Maria Callas cantó por primera vez como profesional en el teatro Real de Atenas, con el pequeño papel de Beatrice en la opereta Boccaccio, de von Suppé, el 27 de noviembre de 1940.

Hasta 1944, Maria cantó óperas, dió recitales de lied, y protagonizó emisiones radiofónicas, en un desaforado esfuerzo por sobresalir.

Cuando la situación política y social griega se estabilizó, la Callas intentó que la ópera de Atenas cumpliera el contrato que tenía firmado con ella, pero el director le comunicó que no podía porque todos los demás cantantes se oponían; todos protestaban contra su desmedido orgullo y el teatro entero estaba contra ella.

Viajó a   Nueva York, y  tras un emocionante encuentro con el padre, Maria comenzó inmediatamente a moverse entre los círculos musicales para buscarse un lugar como cantante. Intentó presentarse en otras ciudades, lejos de Nueva York, pero tampoco logró ningún resultado. De manera que los dos años que pasó en Estados Unidos tuvo que dedicarlos necesariamente al estudio.

Por fin, en 1947, aparece un viejo tenor italiano, Giovanni Zenatello, llegado en busca de nuevas voces para el festival de la Arena, de Verona. Cuando Zenatello oyó cantar a la Callas, quedó tan fascinado que, a pesar de sus setenta y pico de años, se empeñó en interpretar con ella un dúo. Maria fue inmediatamente contratada para cantar La Gioconda, de Ponchielli, en el festival de Verona.

En agosto de 1947, «la Callas» debutaba con La Gioconda. Fue éste su primer éxito en Italia, país en el que se radicó.

En los años siguientes, estando casada con el industrial Giovanni Battista Meneghini, que además era su  empresario, cantó en todos los grandes teatros italianos. Pero fue en la Scala de Milán donde nació el «mito Callas», con su interpretación de Norma (1952). Otro hito importante en su carrera artística fue el estreno de Medea, allí, al año siguiente.

La década de 1950 fue «la edad de oro» de la carrera de la Callas, quien se presentó sucesivamente en todos los grandes escenarios. Fue también en esa época cuando debió enfrentar la competencia de Renata Tebaldi.

En 1959 abandonó a Meneghini por Onassis. Se inició entonces su declinación y su progresivo alejamiento de los escenarios. En compensación, se convirtió en una de las figuras más prominentes del «gran mundo». En 1968 Onassis se separó de ella para casarse  con Jacqueline   Kennedy.

Poco después de producirse esa separación, María Callas, que se había mantenido alejada de los escenarios desde 1966, debutó como actriz cinematográfica en Medea (Id., 69), de Pier Paolo Pasolini, obteniendo un gran éxito y calurosos elogios de la crítica. En 1973 tuvo lugar su poco expresivo debut como directora de ópera (Le Vespere Siciliane) y su reaparición en recitales.

María Callas, una de las grandes divas de la Opera del siglo XX, es responsable en buena medida de la renovación lograda  por  ese  género.

El principal motivo de su éxito fue su formidable registro vocal, que le permitió dominar varias voces, desde la de medio soprano hasta la de soprano ligera, circunstancia que puso a su alcance un gran repertorio.

Su voz vigorosa «y maleable era comparable con la de las cantantes del siglo XVIII, lo que permitió a María Callas revivir viejas óperas como II Pirata, de Bellini, y algunas otras de Donizetti y de Rossini. Entre las sopranos contemporáneas es única por su dominio del estilo clásico. Es también una cantante que no sólo canta, sino que actúa, debido a su fuerte personalidad escénica.

SUS ULTIMOS AÑOS: Establecida en New York, a partir de enero de 1971, empezó a dictar sus lecciones en el Curtís Institute of Music de Filadelfia, pero las abandonó poco después por el bajo nivel de los alumnos matriculados.

La Julliard Scholl de Manhattan, uno de los mejores centros de enseñanza del mundo, le propuso un curso con el título de La tradición lírica para que la Callas pudiera enseñar lo que quisiera. De los trescientos alumnos que se presentaron, sólo admitió a veinticinco y el 11 de octubre de 1971 dio su primera lección.

A sus clases, destinadas en principio a esos pocos privilegiados, asistía sin embargo mucho público, mucha gente que nunca pudo ir a una representación de la Callas. Y entre ese público, confundidos entre el gentío, anónimos, se cuentan algunos de los más famosos cantantes de la época, que quieren aprender algo de «la divina», descubrir su secreto.

Durante esas lecciones en Nueva York aparece Giuseppe di Stefano, que la convence para que aparezcan otra vez juntos ante el público, como en los viejos tiempos. La Callas aceptó el reto. Primero grabaron un disco, que no llegó a aparecer en el mercado.

En abril de 1973, Maria Callas hace por primera vez de director escénico, en una ópera cantada por di Stefano, en Turín: Las vísperas sicilianas. El montaje de la Callas no gustó a nadie, ni siquiera a su admirador Luchino Visconti.

Sólo di Stefano la defiende; las críticas arrecian, sobre todo porque en Italia a «la griega» no le perdonan muchas cosas: el divorcio de Meneghini, su relación con Onassis, su triunfo en La Scala, sus fabulosos ingresos, sus joyas, sus caprichos, sus agudos, su arrogancia.

Pero di Stefano no se rinde y hacen una gira de conciertos por Europa. La Callas, en cualquier caso, no se engaña: dice que el público le aplaude por lo que fue, no por lo que es. Pero siguen dando conciertos, en Europa y en Estados Unidos. Cuando di Stefano pierde una hija y abandona, la Callas sigue. Un público joven, que no la había conocido en sus mejores tiempos, le tributa ahora unos triunfos espectaculares.

Y finalmente París, su casa de París, donde frecuentemente recibía las visitas de quienes iban a buscar su consejo. El objetivo de su último viaje fue la isla de Skorpios, para rezar ante la tumba de Aristotelis Onassis, cuya muerte le había afectado mucho. Maria Callas murió el 16 de setiembre de 1977; los últimos análisis médicos habían diagnosticado una crisis cardíaca. Las sospechas de un suicidio tardarían en ser descartadas. En 1979, las cenizas de Maria Callas fueron esparcidas en el mar Egeo.

Ver: Biografia de Giovanni Battista

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