Vasco Da Gama

Compañia de la Bahía de Hudson Historia y Objetivos

Compañía de la Bahía de Hudson

Compañía de la Bahía de Hudson, empresa mercantil inglesa fundada en 1670, cuando el rey de Inglaterra Carlos II otorgó una carta de privilegio a su primo el príncipe Ruperto y a otros diecisiete nobles y caballeros, que les aseguraba el monopolio del comercio en la región bañada por los ríos que desembocan en la norteamericana bahía de Hudson.

Compañía comercial inglesa creada en 1670 por el rey Carlos II de Inglaterra. En aquellos tiempos, cuando Canadá llevaba el nombre de Nueva Francia y pertenecía a Francia, un comerciante francés regresó de una expedición a las regiones desconocidas del NO. trayendo varios fardos de pieles de castor.

El gobernador de la Nueva Francia no prestó atención a los relatos del viajero sobre las valiosas pieles que podrían obtenerse en las regiones visitadas por él, y se limitó a aplicarle una multa por haberse dedicado al comercio sin permiso.

El traficante se trasladó entonces a Inglaterra, donde vendió fácilmente su secreto a un importante grupo de hombres acaudalados. Encabezados por el príncipe Ruperto, primo de Carlos II, muy pronto formaron éstos la Compañía de la Bahía de Hudson. Se les otorgó para su explotación una área vagamente delimitada en torno a la bahía. Los negociantes establecieron algunos fuertes y celebraron convenios con los indios. Las pieles abundaba y rendían más del 200 por ciento de ganancia.

compañia bahia de hudson

Compañía de la Bahía de Hudson: Durante más de 200 años, la Compañía de la Bahía de Hudson envió exploradores y comerciantes a la inhóspita región de los Territorios del Noroeste, en Canadá. La ilustración que aparece en la imagen, fechada en 1882, muestra el momento en el que una expedición hace acopio de suministros en uno de los múltiples establecimientos comerciales que la compañía poseía en la zona bañada por los ríos que desembocan en la bahía de Hudson.

La primera compañía mantuvo sus negocios en el mayor secreto, y nadie conocía, fuera de sus miembros, como se nombraban los funcionarios  de la empresa,  ni los  resultados  de les negocios de la misma. Entre tanto, los francéses del Canadá veían con alguna preocupación la presencia de aquellos extranjeros en las cetas de la Bahía de Hudson y, durante muchos años,   se  dedicaron  a  atacar  y  destruir  su fuertes  y  a  ejercer presión  sobre  los  indios para que no les vendieran pieles.

En 1713, cuando Francia fue derrotada por Inglaterra, los franceses abandonaron su campaña y la compañía prosiguió su comercio sin obstáculos. La rivalidad renació al fundarse, a fines del siglo XVIII, la Compañía del Noroeste, integrada por escoceses y francocanadienses en Montreal, y degeneró en una guerra civil. En 1814 llegaron finalmente a un acuerno y ambas compañías se fusionaron en 1821.

En 1869 el Canadá se trasformó en dominio, es decir, en un estado prácticamente independiente, y se negó a permitir que una empresa privada disfrutara del privilegio de cerrar el comercio del país cierta parte del territorio de éste. A pesar de los esfuerzos de la compañía para evitarlo, principiaron a circular rumores acerca de las grandes riquezas en recursos naturales que dicho territorio encerraba. Los E.U.A., instalados ya en Alaska, veían con interés aquellas tierras. Así pues, la compañía se vio precisada a deshacerse de su monopolio. Hoy funciona como cualquier otra empresa particular.

Durante la primera guerra mundial 300 de sus navios trasportaron pertrechos de guerra y comestibles a Francia y a Bélgica. Desde entonces ha continuado creciendo considerablemente la aludida empresa. Sus actividades han logrado extenderse a territorios no explorados, gracias a sus puertos y factorías, y posee importantes tiendas en las principales ciudades del Canadá.

Biografía de Hudson Enrique Explorador y Navegante

BIOGRAFÍA DE ENRIQUE HUDSON – EXPEDICIONES AL POLO NORTE

( ? -1611?). Navegante y explorador inglés. Con su hijo Juan y diez hombres de tripulación se embarcó, al servicio de una compañía de Londres, con el fin de encontrar una ruta a China y el Japón por las regiones árticas. Al acercarse a Groenlandia Se encontraron en un mar de hielo.

Hudson llegó a Spitzberg (hoy Svalbard y siguió por la costa hasta más allá de 80 grados de latitud norte, el punto más cercano al Polo Norte alcanzado hasta entonces por los marinos ingleses. Pero su barco quedó preso en el hielo hasta el punto de destrozarlo casi,  y Hudson tuvo que regresar a Inglaterra.

Hudson Enrique

Hudson Enrique

Al año siguiente repitió la expedición en el mismo barco. Esta vez navegó a lo largo de la costa de Noruega y llegó a Nueva Zembla, pero lo venció de nuevo el hiél y tuvo que regresar a Inglaterra.

Para entonces los empresarios de Londres no se hallaban, ya  dispuestos  a  enviar nuevas expediciones, pero la fama de Hudson como marino se había extendido a Holanda, y la Compañía Holandesa de las Indias Orientales lo invitó a que hiciera, por cuenta de ella, un viaje de exploración. Los holandeses equiparon una pequeña nave llamada Media Luna y le dieron instrucciones de que intentara de nuevo un paso a China y el Japón por el NE. Zarpó de Amsterdam en abril de 1609 con una tripulación de ingleses y holandeses, en su tercero y más importante viaje. En mayo llegó a Nueva Zembla, pero el hielo los detuvo de nuevo y la tripulación empezó a desanimarse.

Hudson decidió seguir hacia el O. y encontrar el océano que el capitán Juan Smith decía que se encontraba al N. de Virginia. El Media Luna llegó a la costa americana en julio y navegó hacia el sur hasta la bahía de Chesapeake. Después regresó al N., y ancló en Sandy Hook, en donde los indios le llevaron tabaco, grosellas y trigo.

El 3 de septiembre navegó en lo que hoy es la Bahía de Nueva York, y al día siguiente, después de rodear la Isla de Manhattan, remontó el río que lleva hoy su nombre. Subió hasta Albany, pero, dándose cuenta de que por dicho río no encontraría el paso que buscaba, regresó. Después de tomar posesión del país en nombre de Holanda, pasó frente a Sandy Hook el 4 de octubre de 1609. Casi todos los miembros de la tripulación estaban enfermos, pero el Media Luna llegó finalmente a Dartmouth, Inglaterra, donde se apoderó de él el gobierno inglés.

El rey Jacobo se disgustó porque Hudson había navegado bajo una bandera extranjera e impidió que él y los demás ingleses de la tripulación dieran informes a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Obligado a servir a su propio país, salió Hudson de Londres en abril de 1610 en su cuarto y último viaje. En su pequeño barco Descubrimiento encontró el paso llamado Estrecho de Hudson y descubrió la Bahía de Hudson, en donde los bloqueó el hielo del invierno.

Mucho sufrieron él y los suyos debido al frío y la falta de alimentos. Cuando vino el deshielo, en la primavera, sus hombres se amotinaron. En un bote abierto abandonaron a su valiente capitán, con su hijo y los miembros  enfermos  de la tripulación, y se alejaron.   Nunca se volvió a saber de Hudson.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Barsa de Consulta Fácil Tomo VIII

Piteas Marino Explorador Griego Historia y Mapa del Viaje

Piteas Marino Explorador Griego – Historia y Mapa del Viaje

Tartessos es un enigma en la prehistoria española. Renombrada como centro comercial en el Mediterráneo occidental, en el segundo milenio antes de Cristo, atrajo a los mercaderes de todo el Mediterráneo hasta el día de su conquista y destrucción. Su desaparición ocurrió quizá hacia el año 500 antes de Cristo, por obra de los fenicios.

Con la destrucción de la ciudad rival, la fabulosamente rica y célebre Tartessos (posiblemente ubicada en la desembocadura del Guadalquivir o en los alrededores de la actual Cádiz), los fenicios no debieron temer ninguna competencia en cuanto al comercio de las materias primas que llegaban de las tierras del norte: cobre, estaño, oro y ámbar. Sin embargo, para poder ser los únicos proveedores de los preciosos materiales, muy solicitados por los clientes del Mediterráneo, los fenicios prohibieron el paso por las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).

Con el tiempo esta situación indujo a numerosos mercaderes europeos a tratar de llegar por tierra a los sitios de origen de las materias primas. Pero ¿dónde se hallaban, precisamente, los sitios de producción de estas materias preciosas? ¿Cómo eran obtenidas? ¿Por quiénes?.

La iniciativa fue tomada en el siglo IV antes de Cristo por los comerciantes de una de las ciudades marítimas más ricas: la colonia griega de Masilia, la actual Marsella. Éstos enviaron al norte una expedición con el encargo de observar, tomar contactos y luego dar cuenta de todo. Para cumplir esta difícil tarea fue elegido el geógrafo Piteas, conocido también como Puceas, ya famoso por haber realizado algunos viajes en el océano Atlántico y por sus muchas obras sobre astronomía.

EL VIAJE DE PITEAS

viaje de piteas

Recorrido del viaje de Piteas en el siglo IV a.C.


Piteas partió de Masilia (Marsella) hacia el año 325 antes de Cristo. Su misión era llegar a Bretaña (llamada Albión por los masiliotas) y precisar si aquel lejano y nebuloso país era una isla p una península del continente; debía también establecer cuál era el país de origen del oro nórdico, o sea visitar las regiones más orientales, de donde provenía el ámbar, el misterioso «oro perfumado».

Parece que la primera parte del viaje la hizo por vía terrestre. En efecto, el bloqueo fenicio del estrecho de las Columnas de Hércules hubiera impedido el viaje por las costas del Mediterráneo y el Atlántico. Piteas atravesó las Galias recorriendo la ruta trazada por los mercaderes masiliotas desde el cierre de Gibraltar. El camino seguía primero el curso del Ródano y luego el del Loira, para llegar a Corbilo, puerto sobre el Atlántico, situado aproximadamente donde ahora se halla Saint Nazaire.

Embarcado en Corbilo, Piteas siguió su viaje hacia el norte. Atravesó el Canal de la Mancha y bordeó toda la costa occidental de Gran Bretaña. Era el primer navegante mediterráneo que llegaba tan al norte. Desembarcado en la isla, visitó las minas de estaño de la región llamada Casitérides, al sur de Gran Bretaña, es decir, la actual Cornualles. Así pudo observar cómo se extraía el mineral de galerías excavadas en la tierra, y cómo luego se lo trituraba y fundía para hacer lingotes.

En el curso de sus averiguaciones visitó también las islas Shetland, de donde se dirigió hacia el noreste, en dirección a Tule, eL misterioso país que los antiguos llamaban «Ultima Tule», y que era considerado la zona septentrional extrema del mundo. En esta isla, Piteas pudo observar fenómenos muy interesantes. En pleno invierno, el día duraba no más de tres horas. Y un poco más al norte, el mar estaba como sumergido en una densa niebla y aparecía como una masa blanquecina e inmóvil.

En cuanto a Tule, se la señala como la actual Noruega, cuna de las islas Shetland. El hecho de que Noruega forme parte del continente, mientras Tule era considerada una isla, no sería inconveniente para esa hipótesis, pues, por ejemplo, Escandinavia fue considerada isla aún mucho tiempo después de iniciada nuestra era. Según ciertos autores, Tule es Islandia.

Piteas bordeó luego la costa oriental de Bretaña, dirigiéndose hacia el sur. Pero a la altura de Dover se desvió hacia oriente, hacia los países del ámbar, o sea a los bañados por el Báltico. Bordeó las costas llenas de escollos de Europa septentrional hasta e] estuario del Elba, y tocó las islas Frisias. Se sabe que no pasó más allá del cabo Escagen, Pero, como quiera que sea, finalmente pudo establecer que el ámbar tenía origen vegetal, y que provenía de la resina de ciertas plantas coniferas.

No era, pues, como en los países del Mediterráneo se creía, y los comerciantes nórdicos dejaban astutamente creer, una espuma de las ondas marinas o el sudor del Sol. El ámbar, amarillo, blanco y gris, tiene distintos orígenes.

Partiendo de los países del ámbar, Piteas recorrió, en su viaje de regreso, la «gran ruta noroeste del ámbar». Esta ruta pasaba por el emplazamiento de la actual Hamburgo y, a través de los valles del Rin y del Mosela, llegaba hasta el valle del Ródano. Las informaciones logradas por Piteas, sin duda, fueron fundamentales para los mercaderes griegos que competían con los fenicios.

De regreso en su patria, Piteas escribió un libro titulado «Del océano». Desgraciadamente esta obra se perdió, y todo lo que se sabe con respecto a este esforzado geógrafo lo debemos a los historiadores griegos, como Estrabón, Hiparco y otros muy posteriores, que recogieron algunas noticias dispersas en el ambiente mercantil. La pérdida de esta obra retardó en siglos el conocimiento de las tierras nórdicas.

En efecto, las pocas noticias derivadas del libro y reproducidas por escritores corresponden en buena parte, con admirable exactitud, a situaciones y hechos reales, y nos permiten considerar al autor de la obra como uno de los insignes geógrafos y viajeros de la antigüedad.

Piteas no era ni un mercader ni un navegante, sino más bien un estudioso concienzudo. Había calculado la latitud de su ciudad (Marsella); había efectuado numerosas observaciones sobre el fenómeno de las mareas, y llegó a la conclusión —cosa sorprendente para la ciencia de entonces— de que son ocasionadas por la Luna. Un historiador, efectivamente, ha dejado escrito: «Piteas afirma que la alta marea es debida a la Luna creciente y la baja marea a la Luna menguante».

Fuente Consultada: Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX

Grandes Exploradores de la Antigüedad

Grandes Viajes de la Historia Marítimos Exploraciones del Mundo

Grandes Viajes y Exploraciones de la Historia

MOTIVOS O CAUSAS DE LA EXPLORACIÓN MARÍTIMA: Los historiadores señalan que no fue solo una, sino muchas las causas que llevaron a los europeos a lanzarse a explorar el mundo a través del mar, pero en sintesis… «Dios, gloria y oro» eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo y crecimiento economico de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus recursos a lo que había más allá de sus fronteras.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

En los inicios del siglo XV, Oriente y Occidente se relacionaban a través de las rutas comerciales. Muchos productos importantes para Europa (como las especias, la sal o la seda) se obtenían mediante los viajes marítimos. Sin embargo, cuando en 1453 los turcos tomaron Constantinopla, se convirtieron en una especie de muralla que dividió en dos al mundo «conocido». Los caminos por los que entraban estos bienes tan preciados se cerraron. Se sintió entonces como nunca la necesidad de abrir otros nuevos.

Los portugueses apostaron a encontrar un paso por el sur de África para llegar a las Indias. Los españoles, por su lado, intentaron de la mano de Colón llegar «por el otro lado», navegando hacia occidente. Las demás naciones europeas no se quedaron atrás: ingleses, franceses y holandeses tantearon la posibilidad de encontrar un paso por el Ártico hacia el reino de las especias.

Pero, la motivación económica no fue la única. No se había apagado en el Viejo continente la idea de la «Guerra Santa». Las Cruzadas de la Edad Media estaban frescas en la memoria de los pueblos que estaban en contacto con los musulmanes. Los europeos cristianos estaban convencidos de que debían derrotar a los moros, y esta fue otra de las razones por las cuales comenzaron a expandir sus territorios: vencerlos o complicar su subsistencia, cerrando sus rutas comerciales o dominándolas.

Su meta era la victoria universal del Cristianismo. Además, por supuesto, cada uno de los viajeros tenía motivaciones personales que los llevaron a emprender los viajes de descubrimiento. La obtención de riquezas era una de las principales, aunque también hubo muchos hijos menores o hijos naturales de nobles, que por su condición no recibirían ni título ni bienes en herencia, y se decidieron a viajar para obtener riquezas, títulos y honores.

Hubo también, claro está, aventureros casi desmedidos que, con el empuje de algunas o todas estas razones, se lanzaron hacia mares y tierras desconocidas por el hombre de su época.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

Estos mapas demostraron ser muy útiles para los viajes en aguas europeas; pues tenían detalles de los contornos costeros, distancias entre puertos y lecturas con brújula.

Sin embargo, debido a que estos portolani se trazaban a escala plana y no tomaban en cuenta la curvatura de la Tierra, su uso se limitaba a los viajes más largos a ultramar. Sólo cuando los marineros se aventuraron más allá de la costa de Europa comenzaron a acumular más información sobre la forma real de la Tierra. A fines del siglo XV, la cartografía se había desarrollado a tal grado que los europeos poseían mapas bastante precisos del mundo conocido.

Uno de los mapas del mundo más importantes que los europeos podían consultar al final del siglo XV era el de Ptolomeo, un astrónomo del siglo II d.C. El trabajo de Ptolomeo, la Geographia, ya era del conocimiento de los geógrafos árabes desde el siglo VIII, pero no fue sino hasta el siglo XV que se tradujo ese trabajo al latín. Las ediciones impresas de la Geographia, que contenía su mapa del mundo, estuvieron disponibles desde 1477 en adelante.

El mapa de Ptolomeo (como se observa en la siguiente ilustración) mostraba un mundo esférico con tres continentes principales: Europa, Asia y África, y sólo dos mares. Además de mostrar los mares de tamaño considerablemente menor que los continentes, Ptolomeo también  subestimado por mucho la circunferencia de la Tierra, lo que : Colón y otros aventureros a creer que sería factible navegar el oeste de Europa para llegar a Asia.

Los europeos lograron construir barcos aptos para navegar en el océano e idearon nuevas técnicas de navegación. Los constructores de naves habían dominado el uso del timón axial (una importación china) y habían aprendido a combinar el uso de velas latinas con un aparejo cuadrado.

Con estas innovaciones, podían construir naves con bastante movilidad para navegar en contra del viento y lo bastante grandes para montar pesados cañones que les permitieran participar en guerras navales y, además, cargar una cantidad importante de alimentos para largas distancias. Ya antes los marineros habían usado un cuadrante y su conocimiento de la posición de la estrella Polar para determinar su latitud.

Abajo del Ecuador, sin embargo, esta técnica era inútil. Sólo con la ayuda de nuevos instrumentos de navegación, como la brújula y el astrolabio, pudieron explorar con confianza en alta mar.

El estímulo final que impulsó la exploración fue el creciente conocimiento del curso de los vientos en el océano Atlántico. Las primeras flotas europeas que navegaban hacia el sur, a lo largo de la costa de África Oriental, encontraron que los fuertes vientos que soplaban permanentemente desde el norte, a lo largo de la costa, obstaculizaban sus esfuerzos para retornar.

Sin embargo, a finales del siglo XV, los marineros habían aprendido a virar en el mar donde podían interceptar los vientos del oeste, en las proximidades de las Azores, que los llevarían de regreso a la costa de Europa Occidental. Cristóbal Colón empleó esta técnica en sus viajes a América, y otros confiaron en sus nuevos conocimientos de los vientos para rodear el continente africano en busca de las «islas de las especias».

LOS PRIMEROS, ESPAÑA Y PORTUGAL: A comienzos del siglo XV, Portugal, primero, y España, más tarde, iniciaron la carrera por la expansión de Europa a otras tierras.

Su primacía en el proceso de expansión europea se debió a un conjunto de ventajas con respecto al resto de Europa. España y Portugal están situados en la zona donde el Mediterráneo se encuentra con el Atlántico y poseen una costa oceánica ubicada en la zona de influencia de los vientos alisios, que soplan desde Europa hacia América y viceversa.

Esta ventaja geográfica facilitó los viajes de exploración cuando los marineros se familiarizaron con el régimen de vientos del Atlántico norte. Ambos reinos poseían una larga tradición marinera, con poblaciones de pescadores que se aventuraban a la navegación atlántica de altura y que llegaron a las islas Azores, a Madeira y a las Canarias, entre los años 1320 y 1350.

La costa atlántica de ambos reinos era lugar de encuentros. En primer lugar, de rutas e intereses mercantiles. Desde fines del siglo XVIII, comerciantes italianos se establecieron en las ciudades del sur de Portugal y España e introdujeron sus nuevas técnicas mercantiles.

También esa zona era cruce de tecnologías marinas: allí fue diseñada la carabela y fueron sus marineros quienes aplicaron las nuevas técnicas de navegación.

La situación política era también peculiar en estos dos reinos. La península ibérica había sido ocupada en el siglo VIII por los musulmanes, hasta que, en el siglo XIII, los reinos cristianos comenzaron su expulsión definitiva. Portugal fue el primero que logró la unidad territorial, a fines del siglo XIII.

España finalizó la expulsión de los musulmanes en 1492, el año del viaje de Colón. Pocos años antes, en 1479, los dos reinos principales habían sido unificados mediante el matrimonio de sus reyes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La guerra constante contra los musulmanes creó en ambos reinos una idea de cruzada, de guerra santa contra el «infiel» musulmán. Este espíritu de cruzada fue uno de los móviles más importantes de la expansión hacia otras tierras. Así, los portugueses intentaban que su expansión hacia África fuera un duro golpe contra los musulmanes, que extendiera la fe cristiana y que posibilitara un avance hacia la liberación de la Tierra Santa, en el Cercano Oriente.

Los móviles económicos no eran menos importantes El oro que alimentaba el comercio con el Lejano Oriente era explotado en el centro de África, en el Sudán, y llegaba al Mediterráneo por medio de caravanas conducidas por comerciantes musulmanes. En el siglo XV, el comercio de bienes de lujo demandaba más cantidad de oro que antes; se había generado una suerte de «hambre de oro» en Europa occidental. Llegar directamente a las fuentes de la producción de oro, en África, era un sueño acariciado por muchos comerciantes europeos. Existía también interés por incorporar nuevas tierras para el cultivo del azúcar, pues este alimento comenzaba a ser muy demandado por las clases altas europeas.

Además, para cultivar el azúcar, se necesitaban esclavos, quienes tradicionalmente provenían del este de Europa y de Asia. Las especias, traídas de las islas del sudeste asiático, eran también muy demandadas en Europa por sus cualidades como conservantes de carnes y, en menor medida, como condimentos para las comidas servidas en la mesa de los ricos. Su tráfico estaba controlado por mercaderes musulmanes.

Portugal: a la India por África

Las primeras expediciones portuguesas se dirigieron al norte de África, bordeando luego la costa hacia el sur del continente. En 1431 doblaron el cabo Bojador y en 1487 el de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente, abriendo el camino para que en 1498 Vasco de Gama llegase finalmente hasta la India. En 1511, los portugueses llegaron también a las islas Molucas, conocidas como islas de las especias.

Los marinos portugueses, protegidos por sus reyes y por el príncipe Enrique el Navegante, fueron fundando factorías a lo largo del litoral africano, desde donde penetraban hacia el Interioren busca de oro y esclavos. También fundaron numerosas colonias en la costa sur de Asia, en el camino hacia China y la India. Los portugueses lograron controlar el comercio del algodón, las especias y la seda.

América y la primera vuelta al mundo
Los castellanos, con la expedición de Cristóbal Colón, pretendían llegar a Asia navegando hacia el oeste, partiendo de la idea de que la Tierra era redonda, Colón intentó que el rey de Portugal financiara su proyecto. Pero los portugueses ya estaban embarcados en la empresa africana y no le hicieron caso. Finalmente Colón marchó a Castilla, donde, tras varios intentos, obtuvo el apoyo económico de los Reyes Católicos.

Los cálculos de Colón no eran del todo correctos. Había partido en busca de la India, pero en su camino encontró, el 12 de octubre de 1492, un nuevo continente, América. Sin embargo, Colón estaba convencido de haber llegado a Asia.

En su primer viaje confundió Cuba con Japón. Más tarde, Juan Caboto y Américo Vespucio demostraron que se trataba de un continente nuevo.

En 1513, Núñez de Balboa descubrió el mar del Sur, bautizado posteriormente como océano Pacífico. A partir de este momento se buscó un paso que uniera los océanos Atlántico y Pacífico, lo que después se conocería como estrecho de Magallanes.

En 1519 partió de Sanlúcar de Barrameda una expedición dirigida por Magallanes. En 1520 encontraron el estrecho que lleva su nombre y, tres meses después, llegaron a las islas Filipinas, Tras la muerte de Magallanes tomó el mando Elcano, que regresó a Sanlúcar en 1522, consiguiendo así dar la primera vuelta al mundo, después de casi tres años de viaje.

En el siglo XVI el Atlántico se convirtió en un mar de navegación cada vez más intensa. América y las costas africanas fueron exploradas y conquistadas. Magallanes y Elcano habían realizado su primera vuelta al mundo. Francis Drake, pirata inglés al servicio de la reina Isabel, realizó la segunda entre 1577 y 1580 atacando, de paso, cuantas naves españolas encontró en su camino entre Chile y California.

Cristóbal Colón nació en Genova en 1451. Colón era hijo de un tejedor acomodado y desde los quince años empezó ya a navegar y a familiarizarse con el mar. En 1476 Colón se estableció en Lisboa, donde trabajaba en la elaboración de mapas marinos. Colón, convencido de que la Tierra era redonda, creía que podría llegar a Asia por el oeste, atravesando el océano Atlántico. Pero sus cálculos estaban equivocados, porque imaginaba la Tierra más pequeña de lo que es y, por lo tanto, más corta la anchura del mar que había de atravesar entre Europa y Asia. Por eso, sus planes no convencieron al re de Portugal ni a sus consejeros. Colón se dirigió entonces a Castilla, donde al principio sus ideas también se consideraron fantasiosas. Los Reyes Católicos, que estaban muy ocupados en la conquista de Granada no le prestaron atención. Finalmente, tras la toma de Granada en 1492, Colón obtuvo el apoyo de los reyes para emprender su viaje.

La Vuelta Al Mundo de MagallanesCristóbal ColonVasco Da GamaMarco PoloEnrique de Portugal

Ahora, en el siglo XVII la atención de los hombres deseosos de conocer mejor el mundo que habitaban se sintió atraído por los mares del Sur.

En 1605 el holandés William Jansz recorrió la costa meridional de Nueva Guinea hasta el estrecho de Torres, que había sido descubierto por un español de este nombre. Nueva Guinea es una de las mayores islas del mundo y fue descubierta en 1527 por el español Álvaro de Saavedra. Otros holandeses realizaron exploraciones por la costa occidental de Australia y las islas de la Melanesia. Australia no fue rodeada totalmente hasta 1798, hazaña llevada a cabo por el inglés Matthew Flinders a bordo de una pequeña embarcación llamada Tom Thumb.

Al Sur de la citada isla-continente existe la de Tasmania, que fue descubierta en 1642 por el holandés Abel Tasman, quien también descubrió y exploró las dos islas que constituyen Nueva Zelanda.

Los viajes que en el siglo XVII fueron especialmente de exploración y conquista, se convirtieron en el XVIII en expediciones científicas cuidadosamente preparadas. Ya no zarpaban con rumbo más o menos fijo, hombres audaces y geniales al frente de un grupo de marineros osados y a bordo de un buque aislado, sino que las Sociedades científicas preparaban con tiempo, dinero y toda clase de medios los viajes, que duraban a veces años enteros.

Las expediciones estaban formadas por hombres de mar que capitaneaban y pilotaban las naves, pero el elemento más interesante era el grupo de hombres de ciencia que les acompañaban: geólogos, físicos, astrónomos, botánicos, etc. Y, naturalmente, un grupo de hombres armados para defender el derecho de posesión de los territorios descubiertos, o para proteger el trabajo de investigación. Ya no se trataba de luchar y conquistar, sino de conocer, catalogar, investigar en forma sistemática.

Estas ideas respondían al espíritu científico de la época. Un ejemplo de estas expediciones fue la organizada por franceses y españoles destinada a medir un arco de meridiano terrestre. Se llevó a cabo en el año 1760 en territorio peruano de los Andes. Al frente del grupo español se encontraban los tenientes de navío Antonio de Ulloa y Jorge Juan; con los franceses, el célebre La Condamine.

BOUGAINVILLE, JAMES COOK Y LA PEROUSE. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811) zarpó de Brest en 1766 al frente de los navíos Boudense y L’Etoile. Después de doblar el estrecho de Magallanes enfiló el Pacífico del Sur y llegó a las islas de Samoa, que denominó de los Navegantes. Luego pasó a Nuevas Hébridas y diversas islas del Mar del Coral para arribar, finalmente, a Nueva Guinea.

Desde allí fue a la isla de San Mauricio, dobló el cabo de Buena Esperanza y tocó en la isla de la Ascensión. Llegó de regreso a Saint Malo (Francia) en 1769. El diario de la expedición y los relatos posteriores de estos navegantes describieron un mundo paradisíaco en las islas del Sur donde la vida se deslizaba sin trabajo ni esfuerzo alguno. James Cook (1728-1779) era un excelente marino inglés que de grumete en un buque carbonero llegó a capitán de una pequeña flota destinada a •investigaciones geográficas y científicas. Sus tres viajes tuvieron una finalidad siempre concreta.

El primer viaje, destinado a observar el paso de Venus frente al Sol que había de tener lugar el 3 de junio de 1769, lo realizó por cuenta de la Real Sociedad de Londres, que costeó los gastos de la expedición. Zarpó a bordo del navíoEndeavour, y después de doblar el Cabo de Hornos puso rumbo a Tahití, donde se realizaron las observaciones astronómicas previstas. Después descubrió parte del archipiélago de la Sociedad y contorneó Nueva Zelanda, donde realizó numerosos estudios. Los planos y mapas que levantó en las dos islas, así como sus informes, impulsaron a los ingleses a emigrar a Nueva Zelanda al saber que el clima de estas islas era muy parecido al de Inglaterra.

En Australia oriental se puso en contacto con los indígenas australianos, hasta entonces desconocidos, y por primera vez fue descubierto el canguro, que admiró extraordinariamente a los expedicionarios, aunque también les asombró el arte de lanzar el «boomerang», en el cual eran muy hábiles los nativos. En 1771 había regresado a Inglaterra.

El segundo viaje, emprendido en 1772, tenía una finalidad atrevida: cerciorarse de si el Polo Sur era un mar o bien existía un continente austral. Emprendió el viaje a bordo de los barcos Resolution y Adventure. Los tres veranos que pasó en los mares del Sur los empleó en realizar una exploración metódica: la zona situada entre El Cabo y Nueva Zelanda, en el primero; de Nueva Zelanda a la isla de Galápagos en el segundo, y la zona situada al Sur de las islas Malvinas hasta los primeros hielos australes, en el tercero.

En estas expediciones descubrió las islas Sandwich, Oreadas y Georgia, a todas las cuales denominó del Sur para diferenciarlas de sus homónimas. Durante las invernadas, en las que el límite de los hielos se extendía demasiado, se dedicó a estudiar la vida y costumbres de las islas Tahití, Sociedad, Pascua, etc.

El cuarto viaje tenía por objeto llegar al Pacífico después de doblar el Cabo de Hornos, remontarlo y tentar la travesía desde Alaska al Atlántico forzando la barrera de hielos polares (paso del Noroeste en sentido contrario al intentado por otros exploradores europeos). Zarpó de Inglaterra en 1776.

Al remontar el Océano Pacífico descubrió las islas Tubuai y las Hawai, que él denominó Sandwich en honor del conde John Muntagu Sandwich, primer lord del Almirantazgo.

Después de explorar las costas de Alaska regresó a Hawai para invernar y el 14 de febrero de 1778, durante una refriega habida con los indígenas, Cook fue asesinado por éstos. Se hizo cargo de la expedición su lugarteniente, Clarke, el cual atravesó más tarde el estrecho de Bering y llegó hasta más allá de los 69° de latitud Norte, pero los hielos le obligaron a retroceder y por la ruta de los océanos índico y Atlántico los navegantes volvieron a Inglaterra en 1780.

El día primero de agosto de 1785 las fragatas Astrolabe y Boussolé zarparon de Brest rumbo a los mares del Sur. Habían sido equipadas y dispuestas por orden del rey de Francia, Luis XVI, y estaban al mando del conde Jean Francois Gallup de La Perouse (1741-1788). Una vez en aguas del Pacífico, y tras realizar una visita de cortesía al gobernador de La Concepción, en Chile, tocaron en la isla de Pascua, donde les maravillaron las colosales esculturas que encontraron en ella; luego siguieron rumbo hacia las Filipinas, y se dirigieron hacia los mares del Japón.

Al arribar a la península de Kamchatka tuvieron la idea de mandar un correo a través de Siberia para que llegaran a Francia los dibujos de las estatuas de la isla de Pascua y algunos mapas que habían levantado. Cuando se dirigieron de nuevo hacia el Sur los buques naufragaron y perecieron todos sus tripulantes. Nunca se ha sabido con certeza cuál fue el motivo del siniestro ni el punto exacto donde éste tuvo lugar.

En menos de cuatrocientos años el horizonte se había ensanchado considerablemente. La cuenca del Mediterráneo, que era el centro del mundo conocido durante los siglos medios, fue desplazada por el interés que suscitó el Atlántico y, posteriormente, el Pacífico. Con los grandes viajes del siglo XVIII las rutas de los mares libres de hielos habían sido suficientemente conocidas. Quedaba, para los siglos XIX y XX, la conquista de los Polos y las exploraciones del interior de los grandes continentes, trabajo del que iban a encargarse científicos y hombres valerosos, dotados de medios, organización y preparación adecuados.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521Hernán Cortés conquista México.
1521-1522Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

OTROS DESCUBRIMIENTOS Y EXPLORACIONES
La carrera hacia el sur

En el mismo año en que se iniciaba el siglo XVI, Álvarez Cabral (imagen) , navegante enviado a la India por el rey portugués Manuel el Afortunado, se desvió de la ruta africana—según se cree, intencionadamente— y llegó a Brasil, donde fundó una colonia que, con el tiempo, sería la base de la expansión portuguesa en aquel inmenso territorio.

Antes de la llegada de los portugueses el actual Brasil estaba habitado por cerca de tres millones de indígenas que conformaban diversos grupos tribales. No constituían un conjunto cohesionado o definido, mucho menos centralizado, como sucedía en otras regiones de América

El explorador portugués nacido en Belmente, Pedro Álvarez de Cabral, fue el primer europeo en pisar tierras brasileñas en 1500. Al mando de 13 navíos y 1.500 hombres, descubrió unas playas sobre el océano Atlántico, a las que llamó Tierras de Vera Cruz tras tomar posesión de ellas en nombre de Manuel I. Luego, siguió su trayecto hacia Calicut. Brasil tuvo al comienzo un interés maderero y de enlace comercial, hasta que el descubrimiento de Álvarez fue finalmente retomado en 1515.

La colonización de Brasil
Brasil fue tomado en posesión para el rey de Portugal a partir de la expedición de Pedro Álvarez de Cabral, en 1500. Durante los dos años siguientes, otros navegantes, como Goncalo Coelho, Fernando de Noronha y Américo Vespucio, exploraron las extensas costas brasileñas, determinando claramente que éstas se encontraban dentro de la jurisdicción del rey de Portugal, de acuerdo con el tratado de Tordesillas.

La verdadera colonización de Brasil tuvo que esperar hasta la década de 1530, en que se establecieron varias factorías a lo largo de la costa. La primera fue la de Sao Vicente, fundada por una expedición al mando de Martín Alfonso de Sousa. Aunque esta tierra fue originalmente llamada Veracruz, pronto adoptó el nombre actual, debido a que el llamado palo de Brasil producía un apreciado tinte vegetal, que constituyó durante la primera mitad del siglo XVI el más importante producto exportado de estas tierras. Hacia 1532, los colonos portugueses, principalmente «bandeirantes» (aventureros paulistas) y jesuitas, avanzaron a lo largo del valle del río San Francisco.

En 1534, la región fue dividida en doce capitanías hereditarias, entregadas a nobles portugueses. Sin embargo, este sistema fracasó, pues cuatro capitanías no fueron colonizadas y otras cuatro fueron destruidas por ataques indígenas, resultando solamente rentables Pernambuco y Sao Vicente.

Ante esta situación, el rey Juan III envió a Tomás de Souza como primer gobernador general del Brasil, con instrucciones de centralizar la autoridad y salvar las capitanías restantes. Souza se estableció en la recién fundada ciudad de Salvador de Bahía, convertida desde entonces en capital de Brasil, hasta 1763. El dominio portugués de Brasil se vio temporalmente amenazado en 1555 por la llegada de colonos franceses a la región de Río de Janeiro, quienes fueron repelidos por las tropas portuguesas.

Para evitar una nueva penetración, se fundó la ciudad de Sao Sebastiáo do Río de Janeiro. Posteriormente, en 1580, cuando Felipe II tomó posesión de la corona portuguesa, Brasil quedó bajo su dominio, por lo que contó con ayuda española para repeler las constantes incursiones de franceses y holandeses.

Estos ataques culminaron con una gran invasión holandesa a inicios del siglo XVII. La precaria economía de la colonia portuguesa encontró un necesario impulso en la caña de azúcar, producto que se adaptaba bien al clima local y era muy requerido en el mercado internacional. La creciente demanda de mano de obra hizo que los bandeirantes organizaran numerosas expediciones hacia el interior del país, a fin de capturar indígenas y venderlos como esclavos en las /ofendas.

En su avance hacia el oeste, los bandeirantes se toparon con las misiones que los jesuitas habían establecido en toda la región del Chaco y la Mesopotamia.

La Compañía de Jesús no dudó en armar a los indios para su autodefensa, instruyéndolos en el uso de armas de fuego y táctica militar. Posteriormente, la mano de obra indígena fue progresivamente reemplazada por esclavos africanos, tal y como sucediera en el Caribe. Los primeros esclavos negros llegaron a la región en la década de 1530, y modificaron la demografía de aquellas tierras.

POBLACIÓN POSTERIOR DE BRASIL: La población del vasto territorio brasileño estaba concentrada en algunos núcleos cercanos a la costa -la excepción era Minas Cerais, a causa de su riqueza minera-. A pesar de que la mayor parte de la población vivía en las áreas rurales, Brasil contaba con algunas ciudades de un tamaño importante para la época, como Salvador, 39.000 habitantes en 1780, y Río de Janeiro, 38.000 habitantes en ese mismo año. La producción de las plantaciones brasileñas -y la extracción de oro y diamantes- se realizaba con mano de obra esclava.

En la segunda mitad del siglo XVIII habían llegado a Brasil cerca de 900.000 esclavos, traídos desde Angola y Guinea en los barcos de esclavos o tumbeiros -literalmente, «coches de muertos»-. A fines del período colonial, los esclavos negros constituían más de un 35% de la población de Brasil. El porcentaje restante se distribuía en partes semejantes entre la minoría blanca y los mulatos y negros libres.

EN BUSCA DE UN PASO: En 1514, el rey Fernando de Aragón firmaba unas Capitulaciones con Juan Díaz de Solís, natural de Lebrija y piloto mayor de la Casa de Contratación de las Indias, a fin de buscar un paso que condujera al mar del Sur, que acabara de descubrir a la sazón Núñez de Balboa.

La expedición, compuesta de tres carabelas, salió de Sanlúcar de Barrameda a primeros de octubre de 1515 y, después de avistar la costa brasileña por el cabo de San Roque, siguió rumbo al sur y llegó a unas aguas que, por ser espaciosas y no saladas, llamaron mar Dulce o río de Solís (actual río de la Plata).

Se internaron hacia adentro, encontrando a los guaraníes quienes les tendieron una emboscada. Unos veinte años más tarde (1534), el emperador Carlos V concedió al adelantado Pedro de Mendoza la conquista y población del río de la Plata.

En 1536, dicho adelantado fundaba la villa o poblado de Santa María del Buen Aire—llamada también Nuestra Señora de Buenos Aires— y enviaba a uno de sus hombres, Juan de Ayolas, al río Paraná en busca de provisiones y de comunicación por tierra con las regiones del Perú.

Mendoza y sus hombres, contrariados por las dificultades que ofrecía la colonización en el río de la Plata, en territorios a la sazón tan inhóspitos, decidieron abandonarlos y regresar a España. La fundación definitiva de Buenos Aires se llevaría a cabo bastantes años más tarde, en junio de 1580, por Juan de Garay.

Llegada a Norteamérica

En 1513 zarpaba de la isla de Puerto Rico una expedición naval mandada por su gobernador, Ponce de León, que tocó en algunas islas del archipiélago de las Bahamas y llegó a una tierra cubierta de exuberante vegetación; por ello, y por ser festividad de Pascua, fue designada con el nombre de Florida. Ponce de León no iba en busca de oro y riquezas, sino de una fabulosa y legendaria “fuente de la eterna juventud», cuyas aguas, decían, tenían la virtud de impedir o retrasar indefinidamente la ancianidad, y que, naturalmente, no halló por parte alguna.

La actitud hostil de los indígenas floridianos se hizo aún más ostensible en una segunda expedición realizada en 1521, en la que Ponce quedó gravemente herido; regresaron entonces los expedicionarios a Cuba y allí murió su jefe. Pánfilo de Narváez, el mismo que intentó apresar a Hernán Cortés en Méjico y que fue derrotado por él, decidió emprender una expedición al litoral del golfo de Méjico.

Partió de Sanlúcar en 1526, con cinco naves y trescientos hombres; muchos de éstos se quedaron en la isla de Santo Domingo, pero Narváez pudo reorganizar su equipo y llegar a la bahía de Tampa, situada al oeste de la península de Florida y ya en el golfo mejicano. Rechazado por los indios timucuanos, tuvo que reembarcar y seguir costeando, pero los temporales hicieron naufragar sus embarcaciones y Pánfilo de Narváez pereció miserablemente.

Uno de sus compañeros, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (imagen) , logró arribar, después de penosa travesía, a una isla de la costa de Texas, donde el hambre hizo sucumbir a la mayoría de sus compañeros, que llegaron a devorarse unos a otros. Cabeza de Vaca pasó después a tierra continental y permaneció durante muchos años. Al fin después de años de travesía, por los valles de Sonora y Culiacán, pudo llegar a la capital mejicana, de donde regresó a España.

Los relatos de Cabeza de Vaca estimularon nuevas expediciones a la América del Norte. Fray Marcos de Nija llegó a Arizona y Vázquez Coronado a Kansas. Por su parte, Hernando de Soto recorrió Florida, Georgia, Alabama y Carolina septentrional y meridional.

Cabeza de Vaca, uno de los hombres que más territorios recorriera —a pie casi siempre— de todas las épocas de la Historia, descubridor de la cuenca del río Iguazú —en la confluencia de las actuales fronteras del Paraguay, Brasil y Argentina— y el primero que atravesó de parte a parte la América septentrional, desde el Atlántico al Pacífico, fue al fin conducido a España, en donde sufrió pena de destierro. Irala fue nombrado definitivamente gobernador de los territorios del río de la Plata en 1555, por Carlos V.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg

Causas de la Exploracion Europea en el siglo XV Viajes Maritimos

Causas de la Exploración Europea En El Siglo XV

A partir del siglo XV, el reducido espacio en que se había desarrollado la vida  de  la Europa medieval fue sucesivamente ampliado por expediciones sistemáticas que descubrían nuevas tierras o abrían nuevas rutas. En poco más de dos siglos, civilizaciones hasta entonces desconocidas, y otras con las que solamente se habían establecido contactos a través de comerciantes y caravaneros, quedaron sólidamente unidas a Europa por mar.

La demanda de objetos de lujo -seda, marfil, joyas- y de costosas especias, así como de metales preciosos necesarios para la creciente actividad mercantil, se acentuó con la recuperación económica de mediados del siglo XV. Pero estos productos llegaban de Oriente a Europa a través de multitud de intermediarios que los encarecían, sin contar con que el flujo se vio bloqueado por el dominio turco en el Mediterráneo oriental a partir de la toma de Constantinopla (1453).

Fue la necesidad de buscar nuevas rutas para conseguirlos, junto a los avances en navegación y en la elaboración de los mapas, los que se combinaron para hacer posible la sucesión imparable de descubrimientos y conquistas. Portugal y España lideraron esta búsqueda, cuyos éxitos más notorios fueron conseguidos por Vasco de Gama, al alcanzar la India a través del mar, y por Cristóbal Colón, en pos del mismo objetivo, al encontrar por error un continente desconocido en Europa. Las ansias de riqueza de reyes, mercaderes y aventureros, más los deseos evangelizadores de la Iglesia, inauguraron un nuevo escenario mundial en el que Europa colonizaría vastas zonas del mundo.

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN EUROPEA: En la Edad Media el mundo era como un gran grupo  de pequeños territorios cerrados en ellos mismos y que se ignoraban entre sí. Cada civilización estaba separada de las demás por grandes zonas deshabitadas o poco pobladas. Europa lo ignoraba casi todo de África más allá  del Sahara, de China y de la India, y ni siquiera sabía de la existencia de América.

En el siglo X los vikingos habían recorrido e! Atlántico Norte y, tras descubrir Groenlandia, llegaron a las costas más septentrionales del continente americano, a las que llamaron Vinlandia, Pero estas expediciones no tuvieron continuidad y fueron olvidadas.

Posteriormente, las Cruzadas y los viajes de los grandes mercaderes, como Marco Polo, permitieron contactar primero con el mundo islámico y luego, a través de este, con el Lejano Oriente y el África Negra. En la época medieval, el comercio de Europa con el Lejano Oriente había alcanzado un cierto desarrollo. A través de la Ruta de la Seda se traían de Asia artículos de lujo, como las especias, los perfumes, las sedas, las piedras preciosas y el marfil.

Las rutas eran largas e inseguras, pero las conquistas de los cruzados en tierras de Oriente Medio aseguraban el tráfico comercial, Sin embargo, la situación se agravó a partir de 1453, cuando los turcos otomanos conquistaron la ciudad de Constantinopla y cortaron el camino terrestre que unía Europa con Asia, Por ello, los europeos intentaron buscar nuevas rutas que llegaran al Lejano Oriente por mar.

Si «Dios, gloria y oro» eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Aunque los historiadores discuten todavía el grado de esa centralización, la verdad es que todo el proceso fue una empresa estatal. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus energías a lo que había más allá de sus fronteras.

Para Francia, eso significaba la invasión de Italia; pero para Portugal, un estado sin medios para pugnar por el poder en Europa, significaba incursionar hacia fuera. La monarquía española del siglo XVI era lo suficientemente fuerte para perseguir el poder tanto dentro como fuera de Europa.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

APORTES DE TEXTOS DE LA ÉPOCA: A principios del siglo XV los libros de viaje más detallados se referían a África, pues procedían de las escuelas de instrumentistas y cartógrafos judíos que existían en Mallorca desde fines del siglo anterior. Ellas fueron las intermediarias entre la Cristiandad y el Islam pues mantenían relaciones comerciales con Sicilia —a través del reino de Aragón— y con los árabes.

Con respecto a Asia, entre fines del siglo XIII y mediados del XIV, Europa contaba con fuentes árabes y noticias de viajeros. Entre las obras que más contribuyeron a despertar inquietudes con respecto a la posible existencia de tierras hasta entonces desconocidas o de las que se tenían escasas noticias, podemos enumerar:

Manual de Pegolotti. Era muy conocido entre los mercaderes del siglo XIV pues contiene en detalle las rutas comerciales a Medio y Extremo Oriente. Además tenía una lista de doscientas ochenta y ocho especias donde, por ejemplo, se consignaban once variedades de azúcar, ceras y gomas provenientes de las regiones señaladas.

Viajes de Marco Polo. El príncipe Enrique de Portugal lo hizo imprimir a fines del siglo XV. La acotación que hace el autor acerca de la extensión este-oeste de Asia y su referencia al Japón, situándolo muy al este de China, fueron datos posiblemente importantes para las convicciones geográficas de Cristóbal Colón, quien conoció esta obra.

Imago Mundi, del cardenal Pierre d`Ailly, publicada en 1483. El autor está considerado como el geógrafo teórico más importante de su época. En él ejerció gran influencia Rogelio Bacón (1214-1294), monje franciscano inglés, conocido por sus estudios de física. Entre sus obras importantes figura Opus Majos, donde explicaba que Asia y África se extendían más al sur del Ecuador y consideraba habitable la zona tórrida.

Este concepto no había sido aceptado desde la época de Aristóteles (siglo IV a.C.) hasta entonces. Pierre d`Ailly no conoció la obra de Marco Polo, pero cometió el mismo error con respecto a la extensión dé Asia. Describió a África como rodeada por mar y al océano Indico como mar abierto. Colón tenía un ejemplar de mago Mundi.

Astronomía, más conocida por su nombre árabe Almagesto. Pertenece a Ptolomeo, que era egipcio y vivió a mediados del siglo II d.C. En tiempos medievales todas sus obras fueron muy conocidas, especialmente por eruditos árabes, quienes —juntamente con los de Bizancio—fueron herederos casi directos de importantes elementos de la cultura clásica griega y de la helenística.

Astronomía fue traducida al latín por Gerardo de Cremara, en el siglo XII, en Toledo. En la centuria siguiente apareció un resumen hecho por John Holywood (inglés), conocido como SácroBosco; esta obra fue durante tres siglos el texto elemental más conocido.

Historia rerum ubique gestarum, del Papa Pío II. Es, en gran parte, un resumen de las obras de Ptolomeo. Se afirma en ella que era posible la circunnavegación de África. Colón tenía un ejemplar de este texto, por lo tanto, inferimos que conoció las ideas tolemaicas.

Lo expuesto demuestra que Europa occidental logró ponerse nuevamente en contacto con el mundo clásico y surgió así un grupo de hombres que, aunque respetando lo enseñado hasta entonces, estuvieron dispuestos a refutar algunas conclusiones.

 

Este mapa forma parte de la Geographia de Ptolomeo, traducida al latín que no estuvo al alcance de los europeos sino hasta el siglo XV. Los eruditos lo aceptaron como el mapa mas preciso de todos los tiempo. Las doce caras de los vientos, indican las corrientes de aire alrededor del planeta y se agregaron en el siglo XV

Adelantos técnicos de la época:

Los avances en cartografía facilitaron la exploración marítima; y contribuyeron a difundir la idea de que la Tierra era redonda. En la Edad Media, se empleaba como referencia al Almagesto de Ptolomeo, una obra del siglo II que describía a través de mapas, el mundo conocido. En el siglo XV, el cardenal Fierre d’Ailly realizó el Imago Mundi, donde rectificar algunos de los errores de Ptolomeo. Por su parte, Toscanelli corrigió en los mapas la distancia entre Europa y China.

A finales del siglo XIII  habían aparecido los mapas portulanos, que alcanzaron su mayor desarrollo en el siglo XV. Eran mapas en los que se unían los puertos :mediante líneas trazadas en forma de estrella. Estas líneas se trazaban en distintos colores para marcar los diferentes vientos. Puesto que su función era representar la costa no se dibujaban en ellos los detalles del interior de los continentes, salvo aquellos que pudieran servir de guía para los navegantes, como los ríos, las montañas y el emplazamiento de las ciudades. Algunos portulanos se convirtieron en auténticas obras de arte.

En el siglo XV se adoptaron vanos avances técnicos que hicieron posible navegar lejos de la costa.

• La brújula, cuyo conocimiento era muy antiguo, generalizó su uso a partir del siglo XIII y contribuyó a fijar con exactitud los rumbos. El astrolabio ayudó a determinar con precisión la latitud, midiendo la altura de los astros sobre el horizonte. Para ello se empleaba también e! cuadrante.

• Por otro lado, se incorporaron a las naves e! timón móvil y el ancla de brazos separados.

Los portugueses inventaron la carabela, que come las velas cuadradas para la velocidad y las velas triangulares para maniobrar. Como no utilizaba remeros, la bodega disponía de mucho espacio p almacenar mercancías. Estos barcos permitían la navegación en cualquier época del año y eran caz de resistir las tempestades y los ataques piratas, llevaban cañones.

EXPANSIÓN POR EL ATLÁNTICO SUR
Causas: Los comienzos de la expansión fueron modestos: intentos de ampliar zonas pesqueras, comercio con África del Norte, colonización de algunas islas del Atlántico oriental. Estas empresas no hacían prever una expansión mundial, pero en los últimos años del siglo XV varios factores incidieron para que se iniciara la época de los descubrimientos. Entre ellos pueden señalarse como importantes:

1) Proceso de desgaste en las relaciones entre oriente y occidente. En 1291 cayó San Juan de Acre ante los turcos y las relaciones entre Oriente y Occidente se tornaron difíciles. Durante el siglo XIV el interés europeo por el mar aumentó, en tanto que Bizancio perdía lentamente el cetro marítimo. Al caer Constantinopla en 1453, el proceso iniciado en 1291 se aceleró muy rápidamente; por lo tanto era vital el hallazgo de nuevas rutas para llegar a las especias.

2) Comercio en el Mediterráneo.
Las especias y la competencia portuguesa. La base normal de la prosperidad de los países mediterráneos era el tráfico de productos alimenticios, materias primas y manufacturas. Parte de España e Italia debían importar cereales de Sicilia y el sur de Italia, que eran zonas políticamente controladas por el reino de Aragón. Florencia, principal núcleo textil del Mediterráneo, dependía de la ana española. Milán, centro metalúrgico importante, recibía por tierra, desde Alemania, el cobre que, en gran parte, se reexportaba al Mediterráneo oriental en barcos venecianos Y genoveses. Sicilia y Calabria, ya en el siglo XV, producían tejidos de seda que vendían al exterior, pues la seda proveniente de China y Turkestán no llegaba en esa época con regularidad.

Aún más beneficioso resultaba el comercio de artículos importados: sedas chinas Y Persas, tejidos de algodón y esmeraldas de India, zafiros de Ceilán y, sobre todo, especias. Con el nombre genérico de “especias” se conocían condimentos para aderezar y conservar alimentos, tintes, drogas, perfumes, cosméticos y comestibles costosos. Los principales, por su valor y tamaño reducido, eran los condimentos, especialmente La pimienta blanca y negra procedentes del oeste de la India. El clavo, que era la especia más solicitada, crecía solamente en algunas pequeñas islas de las Molucas. Todas estas mercaderías, con gran demanda en cercano oriente y Europa, podían comprarse en la zona occidental de la India.

En el Mediterráneo, su comercio estaba manejado por genoveses y venecianos, que eran los últimos eslabones de una larga y complicada cadena de intermediarios .y centros de distribución.

La entrada de barcos vascos, gallegos y portugueses en el Mediterráneo no fue perjudicial para el comercio italiano hasta fines del siglo XV. En el siglo XVI, las especias de Oriente se llevaban a Lisboa y de allí a Amberes, que se convirtió en centro de distribución para el noroeste europeo. En la centuria siguiente, el predominio mercantil perdido por los italianos no fue heredado por Portugal sino por Inglaterra y Holanda.

El puerto de Lisboa. En este grabado del siglo XVI, de Theodore de Bry, se ilustra el puerto de Lisboa, donde se ven varias carabelas. Éstas eran el caballo de batalla en la era de la exploración. Antes del siglo XV, la mayoría de los navíos europeos era una embarcación pequeña con velas latinas, que se usaba en el Mediterráneo, o un tipo de barco lento, difícil de manejar, con velas cuadradas que operaba en el Atlántico Norte. En el siglo XVI, los arquitectos navales empezaron a construir barcos en los que se combinaba la facilidad de maniobra y la velocidad que ofrecían las velas latinas con la capacidad de transporte y la habilidad de navegación de los arcos de velas cuadradas.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521Hernán Cortés conquista México.
1521-1522Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

CONTINUA CON: LOS GRANDES VIAJES MARÍTIMOS

(Ampliar: La Conquista del Mar Dulce de Solís)

La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes Causas

La Batalla de Mborore Guaraníes contra Bandeirantes
Causas y Consecuencias

Hay batallas que sólo sirven para entretener a historiadores.  Pero hay otras que fueron realmente importantes y a veces no son las más difundidas.  Por ejemplo la batalla de Mbororé, que nadie recuerda hoy y sin embargo ha sido la mas trascendente acción bélica de nuestra historia puesto que impidió que la actual Mesopotamia argentina fuera hoy territorio brasileño.

No es reprochable que no queden memorias de esta acción.  Ocurrió hace más de tres siglos y los contendientes fueron habitantes de dos imperios ya olvidados: por un lado los guaraníes que vivían en las reducciones jesuitas en lo que hoy es Paraguay, Misiones y Corrientes, una verdadera nación con leyes, idioma y economía propios.

La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes

Los otros protagonistas de la batalla de Mbororé fueron los bandeirantes, aventureros que tenían su centro de acción en Sao Paulo y eran una mezcla de portugueses, mestizos e indios tupíes, verdaderos piratas de la tierra, desacatados de toda autoridad y profesantes de un vago cristianismo sincretizado con toda clase de supersticiones.

Agrupados libremente en compañías o «bandeiras», tal como los bucaneros del Caribe, incursionaban sobre las misiones de la Compañía de Jesús en busca de esclavos.  Pues los jesuitas habían enseñado a sus neófitos a profesar toda suerte de oficios, pero eran indefensos como corderos.

Desde 1620 en adelante los avances de las «bandeiras» se hicieron tan atrevidos que los hijos de Ignacio de Loyola prefirieron abandonar algunas de sus reducciones y trasladar poblaciones enteras antes que seguir exponiéndose a esos ataques.

Sabían que era necesario rogar a Dios pero también dar con el mazo… Los jerarcas de la orden deliberaron, pues, en Buenos Aires, y firmemente resolvieron defenderse.  Trasládase a varios jesuitas que habían sido militares antes de ordenarse sacerdotes y les encomendaron la organización castrense de los guaraníes.  Luego obtuvieron que el rey de España levantara la prohibición que vedaba a los indios el manejo de armas de fuego.

Adquirieron todos los artefactos bélicos disponibles y, no desdeñando los recursos espirituales, consiguieron del Papa un Breve que fulminaba con excomunión a todo cristiano que cazara indios.  Pero cuando el jesuita que portaba el documento papal lo difundió en Sao Paulo corrió peligro de ser linchado: una de las industrias paulistas era, precisamente, la caza de guaraníes para proveer mano de obra gratuita a los ingenios  y fazendas de la región.

A fines de 1640 los jesuitas tuvieron evidencias de una nueva incursión de bandeirantes más numerosa que las anteriores.  Apresuradamente concentraron a sus bisoños soldados y maniobraron hasta esperar a los paulistas en el punto de Mbororé, en la actual provincia de Misiones, sobre la ribera derecha del Alto Uruguay.  Más de 10.000 soldados armados con toda clase de elementos se aprestaron a defender su tierra; centenares de canoas y hasta una balsa artillada formaban parte del ejército de la Compañía de Jesús

Los portugueses venían en 300 canoas y estaban tan acostumbrados a arrear sin lucha a los pacíficos guaraníes, que no tomaron las mínimas previsiones aconsejables.  Unas oportunas bajantes del río que naturalmente los religiosos certificaron como ayuda providencial contribuyeron a desordenar a los invasores.  El 11 de marzo de 1641 los soldados de Loyola empezaron a arrollar a los bandeirantes: la batalla duró cinco días.

El ingenio jesuita había provisto a sus discípulos de armas tan curiosos como una catapulta que arrojaba troncos ardientes.  Finalmente, los paulistas debieron huir desordenadamente por la tupida selva.  Anduvieron diez días arrastrando a sus heridos y enterrando a sus muertos.

Pero los jesuitas estaban resueltos a terminar con la cuestión paulista.  El día de Viernes Santo, mientras los derrotados oraban por su salvación, los guaraníes dieron cuenta de los últimos restos de la bandeira.  Los contados sobrevivientes, acosados por las fieras, los indios caníbales y la selva, tardaron un alto y medio en regresar a Sao Paulo.  Fue un escarmiento definitivo.  No hubo más bandeirantes sobre el imperio jesuítico, que desarrolló  desde entonces todo su hermético esplendor.

Si no hubiera sido por esa batalla curiosamente anfibia, con varias etapas en el río y otras en la selva, el avance portugués se habría extendido infaliblemente sobre Misiones, Corrientes y hasta Entre Ríos, y el mismo Paraguay no se hubiera salvado de la anexión.  Así de pequeñas son las causas que colorean en definitiva los mapas de los continentes. La olvidada y remota batalla de Mbororé salvó esa vasta comarca que seria más ancha si la diplomacia portuguesa y su sucesora, la de Brasil, no hubieran avanzado al estilo bandeirante sobre nuestro noreste.

Pero no hubo guaraníes valerosos ni jesuitas decididos para oponerse a esta acción.  Y en cambio sobró imprevisión e incapacidad para dejar perder esa parte de la herencia nacional.

Ver Los Jesuitas en América

Bibliografía: Conflictos y Armonías En La Historia Argentina de Felix Luna

James Cook Gran Explorador del Oceano Pacifico

James Cook Gran
Explorador del Océano Pacífico

James Cook Gran Explorador del Oceano PacificoDe origen modesto, James Cook era hijo de un obrero agrícola escocés. Se formó en el mar, demostrando grandes cualidades para la navegación, pero también para las matemáticas y la astronomía.

Durante la guerra de los Siete Años (1756-1763) fue ascendiendo todos los grados de la marina real, y realizó un levantamiento topográfico del río San Lorenzo en Norteamérica, que permitió preparar el asalto a Quebec y la victoria definitiva de los ingleses.

Gracias a sus hojas de servicio, este desconocido suboficial fue nombrado teniente de la gran expedición al Pacífico sur, organizada por la Sociedad geográfica de Londres e iniciada en 1768. El estudio del paso del planeta Venus ante el Sol, en junio de 1769, ofreció entonces la oportunidad para explorar nuevamente el Pacífico. Contra lo habitual, Cook escogió un modelo de nave simple pero sólido: un gran carbonero que ni siquiera tenía mascaron de proa.

¿Qué países buscaba el capitán Cook? En el siglo XVIII, el océano Pacífico era todavía una zona sin explorar que excitaba la fantasía de los navegantes. No se sabía si era cierto que existían las tierras fabulosas que recogían las crónicas. James Cook dedicó su vida a buscar nuevas islas y archipiélagos al sur del Pacífico. Nació en 1728 en Inglaterra. Era hijo de campesinos, pero desde muy joven navegó como grumete en un barco carbonero. A los veintisiete años tuvo por primera vez una nave a su mando. Autodidacto, consiguió adquirir tantos conocimientos matemáticos y astronómicos que llegó a ser un cartógrafo reconocido, además de valeroso marino.

¿Propuso alguna inovación en la navegación? A bordo, el navegante estableció una higiene estricta y fue el primero en resolver el problema del escorbuto, suministrando cítricos a la tripulación. A partir del segundo viaje dispuso de cronómetros que permitieron determinar con precisión la longitud.

¿Cuándo empezó la exploración de los mares del sur? En 1768 tomó el mando de una expedición encargada de explorar el continente austral y estudiar sus características. En el barco, llamado Endeavour, iban también artistas y científicos. En el primer viaje llegó a Tahití, en la Polinesia, y rodeó las dos islas de Nueva Zelanda. ¿Existía otro continente, aún desconocido?. En 1771, después de haber tocado la costa sudoriental de Australia, Cook desembarcó en una costa boscosa y exuberante, donde ahora se levanta la ciudad de Sidney. A su vuelta a Inglaterra expuso su creencia de que existía un continente al sur del Ecuador, no sabía si al sur o al norte de la ruta que había seguido. Para cerciorarse hubo de organizar una segunda expedición.

James Cook zarpa de Plymouth, Inglaterra, el 25 de agosto de 1768; después de virar por el cabo de Hornos y permanecer en Tahiti, bordea las costas de Nueva Zelanda, descubriendo el estrecho que hoy lleva su nombre.

¿Qué tierras descubrió en el segundo viaje? El nuevo itinerario condujo al descubrimiento y exploración de las islas del sur de la Polinesia, las Marquesas, Nueva Caledonia y las Nuevas Hébridas. Cook recorrió el océano Pacífico a lo largo y a lo ancho durante 28 meses, dirigiéndose al sur hasta que los hielos de la Antártida bloquearon los barcos, en un paisaje de focas y pingüinos. Entonces, convencido de que no existía tal continente, volvió a su país.

En 1772 zarpó  al mando del Resolution y junto con el Discovety, para descartar definitivamente la hipótesis de la existencia del continente austral, Terra Australis. Fue el primero en atravesar el Pacífico de oeste a este y alcanzar latitudes recónditas del hemisferio sur, hasta tocarla banquisa, en medio de los mayores peligros. Este primer gran viaje al círculo polar antártico demostró que no existía un continente austral y reveló la existencia de una zona antártica totalmente desconocida y deshabitada. Como si esto no fuera suficiente, descubrió las islas que más tarde llevarían su nombre y Nueva Caledonia (que él nombro así por analogía con su Caledonia natal), reconociendo además la Isla de Pascua y las islas Tonga.

¿Cuál fue el motivo del tercer viaje? En 1776, el capitán volvió a partir con el encargo de descubrir el paso hacia el noroeste, es decir, del Atlántico al Pacífico en su extremo norte. La ruta lo llevó hasta las desconocidas islas Hawaii, hacia el norte pasó el estrecho de Bering, pero de nuevo lo bloquearon los hielos y decidió volver a las islas recién descubiertas, que lo habían fascinado. En febrero de 1779, en la bahía de Karakakua, el capitán Cook murió, a causa de una puñalada en la espalda que le asestó un indígena.

¿Se llevó a término la expedición? La muerte de Cook no interrumpió las investigaciones, que continuaron bajo el mando de Charles Clarke, pero no fue capaz de encontrar el paso del noroeste. A pesar de eso, los viajes de Cook se cuentan entre los más importantes de todos los tiempos, porque trazaron mapas científicamente exactos y completos del océano Pacífico, de uno a otro Polo. Además, el auténtico descubrimiento del continente australiano se debe a la tenacidad y la experiencia de este explorador científico.

 James Cook dedicó meses a explorar las islas de Hawaii. El 14 de febrero de 1779, acusando a los indígenas de haber robado una chalupa, desembarcó y tomó como rehén a un jefe de la tribu. Pero sus subordinados se opusieron, produciéndose una reyerta en el transcurso de la cual el explorador encontró la muerte.

¿Qué importancia tiene su diario? El diario que él mismo escribió de su segundo viaje es uno de los documentos más exactos de su género y un libro de lectura agradable. Describe y comenta los usos y costumbres de los habitantes de las islas descubiertas, con precisión, vivacidad y humanidad. Es el testimonio de un hombre que tuvo la fortuna de ver antes que nadie lugares vírgenes y felices, que se convertirían para los europeos en el símbolo del paraíso.

EL GRAN EXPLORADOR: En tres viajes, Cook realizó más descubrimientos que el conjunto de sus contemporáneos. El primer periplo, a bordo delEndeavour, lo llevó de Tahití a Nueva Zelanda, donde exploró los 3.800 Km. de costa demostrando que se trataba de dos islas y no de un vasto continente austral.

Continuó por la costa oriental de Australia, que bautizó como Nueva Gales del Sur, tomando posesión de ella en nombre del rey Jorge III de Inglaterra. Debido a que su barco estuvo a punto de naufragar sobre la Gran Barrera de arrecifes, el expedicionario reveló su existencia y confirmó la separación entre Australia y Nueva Guinea.  (imagen izq. Primer Endeavuer, barco de James Cook)

La Exploración en el siglo XVIII: Durante la segunda mitad del siglo XVIII se aceleró la exploración del mundo. Las potencias europeas querían descubrir nuevos territorios para obtener de ellos dividendos políticos y comerciales, mientras los marinos se beneficiaron con los progresos técnicos (especialmente en el campo de la salud y en la medición de la longitud).

El enorme prestigio que alcanzaron los exploradores científicos otorgó a Cook medios financieros y fama, la que fue realzada por su trágica muerte, ocurrida en Hawai el 14 de febrero de 1779, a manos de los indígenas. En cada viaje, el navegante era acompañado por naturalistas, astrónomos y dibujantes. El botánico Joseph Banks, futuro presidente de la Royal Society, inventarió las nuevas especies de Botany Bay en Australia, mientras el naturalista Georg Forster realizó las primeras descripciones de las costumbres y sociedades del Pacífico.

Si bien la tradición de los viajes de exploración es de antigua data, durante el siglo XVIII las incursiones llegaron hasta tierras inexploradas, y su motivación ya no era el beneficio personal, sino el progreso del conocimiento. Esta nueva forma de viaje expedicionario, de la cual Cook fue precursor, encarna el proyecto de la Ilustración confirmando la vocación del hombre por la exploración, el descubrimiento y el saber. Al ofrecer una oportunidad para el estudio y análisis en todas sus dimensiones, desde el territorio, la población, el clima hasta la sociedad, el viaje representaba entonces la expresión suprema del conocimiento.

Fuente Consultada:
Hicieron La Historia Larousse-
Por que se hicieron famosos? Susaeta – Wikipedia

Ver: Historia de los Primeros Viajes Comerciale Por El Mundo

Grandes Hazañas del Hombre Logros Tecnicos Y Cientificos

Grandes Hazañas del Hombre – Logros Técnicos Y Científicos

LOGROS ASOMBROSOS DEL HOMBRE

TEMAS TRATADOS:

1-Viaje y Descubrimiento de Colón
2-Hillary:Conquista del Everest
3-Peary:Conquista del Polo Norte
4-Beebe: Descenso en el Oceano
5-Amundsen: Conquista el Polo Sur
6-Lindberg: Cruzó el Oceano en Avión
7-Rutan: La Vuelta al Mundo Sin Escalas
8-Apolo XI: Viaje a la Luna

LA HAZAÑA MAS GRANDES EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD:
El hombre llega a la Luna

El 20 de julio de 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong descendió de la nave de aterrizaje del Apolo 11, la Eagle (Águila), y pisó la superficie de la Luna. La promesa que había formulado el presidente John Kennedy en 1961 de poner a un hombre en la Luna a finales de la década se había cumplido. El coronel Edwin Aldrin se unió a Armstrong 19 minutos después y, caminando con lentitud, los dos plantaron una bandera estadounidense.

A medida que se iban adaptando a la gravedad de la Luna, una sexta parte de la terrestre, Aldrin y Armstrong empezaron a avanzar a los saltos por la superficie llena de cráteres, maravillando y deleitando a su audiencia terrestre. Sus saltos se convirtieron en una de las imágenes características del siglo y simbolizaron el espíritu de exploración y las maravillosas aplicaciones de la ciencia.

GRANDES HAZAÑAS DEL HOMBRE, Apolo 11Tras recoger muestras de piedras y hacer fotografías durante dos horas, los astronautas regresaron al módulo lunar y cerraron la escotilla. El paseo por la Luna había terminado. En total pasaron 21 horas y media en la Luna antes de volver a la nave de mando del Apolo 11, la Columbio,, piloteada por el teniente coronel Michael Collins. El paseo de los dos astronautas por la Luna fue visto por miles de argentinos mediante la transmisión televisiva vía satélite para la que fue inaugurada la estación terrena de Balcarce.

El alunizaje, un gran triunfo del programa espacial norteamericano, tuvo lugar dos años y medio después de un trágico accidente que conmocionó a la NASA y al país. En enero de 1967, Virgil Grissom, el segundo astronauta, Edward H. White, el primero que caminó en el espacio, y Roger B. Chaffee murieron durante un ensayo de rutina en Cabo Kennedy.

Empezó un incendio durante los ensayos de la cuenta regresiva y aumentó con la atmósfera de oxígeno puro de la cápsula. Los trajes inflamables, las redes de nylon de la cabina y los cables aislantes se fundieron casi instantáneamente. Grissom, White y Chaffee se carbonizaron. La NASA suspendió los vuelos durante más de un año para revisar el diseño de la nave Apolo.

Cuando se reanudaron los lanzamientos, la NASA envió cuatro misiones tripuladas que abrieron el camino al viaje de Armstrong, Aldrin y Collins. Los tres astronautas, tras visitar la Luna, cayeron sanos y salvos en el Pacífico, frente a las costas de Hawaii, el 24 de julio.

SOCIEDAD, CIENCIA Y CULTURA: A lo largo del siglo XX la Humanidad ha conocido un impresionante desarrollo de la investigación científica que, a diferencia del pasado, ha encontrado muy rápidamente aplicaciones tecnológicas. En la base del gran crecimiento económico de los países industriales está esa revolución científico-técnica que ha inundado de nuevos inventos las industrias, los hogares y la vida cotidiana de los seres humanos.

Uno de los campos donde las transformaciones han sido más revolucionarias es el de los medios de comunicación. Todo el planeta es hoy en día un sistema interconectado por redes televisivas, informáticas, telefónicas, y cualquier información es emitida y recibida en segundos. Nos sentimos copartícipes de todo lo que sucede en el mundo.

Como consecuencia de todos estos cambios, la sociedad presenta también, en el umbral del siglo XXI, características diferentes de la de nuestros abuelos. La de hoy es una sociedad esencialmente urbana, con un nuevo papel de la mujer y con un tipo de familia más reducida y más móvil. Por último, a finales del siglo XX, la concepción decimonónica de la cultura, limitada a unos pocos y esencialmente ligada al conocimiento escrito, ha sido sustituida por una cultura de masas que presenta la ventaja de ser accesible a muchos, pero e inconveniente de simplificar o banalizar muchos de los mensajes.

GRANDES AVANCES TÉCNICOS Y CIENTÍFICOS:

Desde el siglo XVII, momento en que se sitúa el nacimiento de la ciencia moderna, el progreso científico ha sido continuo. Pero es a lo largo del siglo XX cuando la investigación y la aplicación técnica de los conocimientos científicos se han desarrollado a un ritmo tan acelerado que ha transformado radicalmente la vida de los seres humanos. En los últimos 20 años se han realizado más descubrimientos que en el resto de la historia de la Humanidad y la incorporación de principios científicos a tecnologías aplicables a la vida cotidiana se está produciendo a una velocidad incomparable con la del pasado.

En el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, se ha roto con la división entre la ciencia abstracta y la aplicación técnica, con lo que la investigación científica deriva rápidamente en aplicaciones prácticas, primero en campos reducidos y, posteriormente, en la producción industrial de bienes de consumo. Así, los progresos científicos están cada vez más en el origen de los progresos técnicos, que constituyen uno de los principales motores del crecimiento económico. Además, la ciencia ha ampliado sus campos de investigación.

El desarrollo, por ejemplo, de la estadística y de la informática, ha permitido transformar los métodos de cálculo y de análisis, que cada vez son menos lineales, con mayor atención a la multiplicidad de variables, con intervención de lo aleatorio y con análisis complejos. Todo ello permite aplicar métodos científicos también en las ciencias humanas (demografía, lingüística, estadística aplicada al análisis sociológico, etc.).

Ciencia y poder: El extraordinario desarrollo científico actual hubiera sido imposible sin los enormes capitales que se han dirigido hacia la investigación. Estos recursos provienen de los centros de poder político y económico. Son los gobiernos y las grandes empresas los únicos que pueden financiar las costosas instalaciones y los grandes equipos de investigación necesarios en la actualidad para avanzar en el camino del descubrimiento y la aplicación técnica de nuevos conocimientos. Desde los inicios de la Revolución Industrial, pero especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, gobiernos y poderes económicos descubrieron el enorme poder que encerraba la ciencia.

Las investigaciones que condujeron a la construcción de la bomba atómica y a las posteriores aplicaciones de la energía nuclear abrieron un camino, en el que el poder necesita de la ciencia, al tiempo que ésta no puede avanzar sin los enormes recursos proporcionados por gobiernos o empresas.

Así, a partir de 1945, los recursos dedicados a la investigación han aumentado de forma considerable y pueden alcanzar hoy en día, en los países desarrollados, del orden de un 2 ó 3% del PIB. El gran consumo de capitales que requiere la investigación ha acentuado las diferencias entre países y contribuye a marcar la frontera entre el desarrollo y el subdesarrollo. Cinco países -EE.UU., Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña- concentran la mayor parte de las inversiones en investigación.

También afluyen hacia ellos, especialmente hacia EE UU., la mayoría de investigadores del mundo, en una verdadera «fuga de cerebros». Ello tiene consecuencias nefastas para sus países de origen, que, tras gastar sumas considerables en su formación, al no poder dedicar recursos a la investigación, se ven privados de estos científicos, quienes, lejos de contribuir al desarrollo de sus propios países de origen, lo hacen en los más ricos y desarrollados: cualquier descubrimiento será patentado o comercializado en el país de acogida y no en el que lo formó.