La Crueldad de Pedro de Rusia

Caída del Zarismo Ruso Fin de la Monarquía en Rusia Romanov

LA CAÍDA DE LOS ZARES Y DEL IMPERIO RUSO – GOBIERNO DE LOS SOVIETS

Las derrotas del ejército ruso durante la Pirmera Guerra Mundial, y la enorme miseria que esta guerra había agudizado en toda Rusia, como el ascendiente que sobre la famila real había adquirido el monje Rasputín, considerado por la zarina como «un santo a quien Dios  se lo dice todo»,  avivaron la cólera del pueblo  contra aquella cruel autocracia.

La oposición de la burguesía se radicalizaba también, y en la Duma (asamblea) se formó un bloque progresista, a la vez que la unión de los Zemstvos (asambleas locales electivas) manifestaba su abierta hostilidad al régimen.

Indiferentes a aquellas muestras de descontento, Nicolás II, siguiendo los consejos del «monje loco» Rasputín, nombró para la Presidencia del Gobierno y para el Ministerio del Interior a dos reaccionarios muy mal vistos.

Monje Rasputín

La nobleza liberal urdió entonces un complot contra el aventurero Rasputín, que fue asesinado por el príncipe Yusupov, el 30 de diciembre de 1916. El zar Nicolas II respondió inmediatamente, anulando la Duma y endureciendo la represión contra los socialistas, pero el hambre llegó a tal extremo, que enseguida aparecieron las primeras revueltas y huelgas en San Petersburgo.

Familia Real Rusa, Nicolas II Romanov

Las tropas dispararon sobre la multitud, el día 11 de marzo  matando a unas 200 personas, pero, en los días   siguientes,  una  parte del  ejército  se unió a los manifestantes. Se ocuparon le edificios públicos, y fueron detenidos ministros y generales.

De esta maneta aparecen dos poderes paralelos que dominaban   la   ciudad:

1-El   Comité Ejecutivo provisional de la Duma, formado por burgueses liberales, y

2-el Soviet de Obreros Soldados,   compuesto,   en   su  mayoría  por mencheviques y socialistas revolucionarios influyentes  entre el campesinado,  partidarios de la terminación de la guerra y de un cambio de régimen.

Estos dos poderes llegaron a un acuerdo y constituyeron, el 15 de marzo, un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov, con el  historiador  Miliukov   en  Negocios   Extranjeros y el general Kornilov en Guerra Bajo la presión de su Estado Mayor.

El zar Nicolas II abdicó, el  15 de marzo,  a favor de su hermano, el gran duque Miguel, pero éste renunció al trono, al día siguiente. En 17  de  marzo,  la monarquía había dejaba de de existir, y Rusia, de hecho, se había con vertido en una República.

Durante el período que transcurrió hasta la Revolución de octubre, se mantuvo siempre la dualidad de poderes,  y los  sucesivos gobiernos fueron perdiendo,  progresivamente,  su influencia en favor de los Soviets, y, en el seno de éstos, de los Bolcheviques.

El gobierno provisional  del  príncipe   Lvov   tomó  algunas medidas democráticas, tales como la libertad de prensa, de expresión, de asociación y la ampliación de los poderes de las asambleas locales, pero se mostró intransigente en el problema de la guerra: Rusia «respetaría inquebrantablemente las  obligaciones internacionales  contraídas  por  el  régimen derrocado».

En realidad estos nuevos dirigentes de Rusia interpretaron incorrectamente la realidad: el pueblo ruso no quería la continuidad de la guerra. Muchos querían aprovechar la revolución para poner fin a injusticias seculares: los campesinos pobres querían las tierras de la nobleza, las naciones oprimidas querían la independencia y muchos obreros industriales querían acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Cada vez más influido por las ideas de los Bolcheviques, que en sus periódicos   «Pravda»   y  «El   Social-Demócrata» hacían una activa propaganda a favor de la terminación de las hostilidades sin anexiones ni indemnizaciones y de la fraternización con los proletarios de los países en guerra,  el  Soviet  de  Obreros  y  Soldados iba  apartándose del gobierno provisional.Los soldados desertaban y volvían a sus hogares, desorganizando el tráfico y paralizando toda acción militar.

Aprovechando aquellas dificultades, los alemanes facilitaron el regreso  de  Lenin  (entonces   refugiado   en Suiza) a Rusia, permitiéndole atravesar Alemania en un vagón precintado. Desde su vuelta a San Petersburgo, el  17 de abril, Lenin denunció, en una serie de artículos reunidos bajo el título de «Tesis de Abril», al gobierno provisional y propugnó la República de los Soviets.

Lenín, ideologo revolución rusa

Se revisó el esquema clásico marxista: desaparecía la etapa transitoria, hasta entonces considerada como imprescindible, de una república parlamentaria. La intensa propaganda desplegada por los Bolcheviques en las filas del ejército era más fuerte cada día, y desembocó, a comienzos de mayo, en imponentes manifestaciones contra la guerra, que obligaron al gobierno provisional a dimitir.

El día 18 de mayo, un nuevo ministerio de coalición le sucedía: el príncipe Lvov seguía presidiéndolo, pero en él tomaban parte activa los socialistas, y uno de ellos, el abogado Kerensky, era ministro de la Guerra y de la Marina.

De acuerdo con los aliados, el día 29 de junio, Kerensky confió la dirección de una ofensiva contra los alemanes al general Broussilov, pero fracasó completamente, al negarse los soldados a avanzar. Los Bolcheviques de Petrogrado (el nuevo nombre de San Petersburgo), a los que se habían unido los marinos del buque Kronstadt, intensificaron sus manifestaciones e intentaron, el 17 de julio, adueñarse del poder.

La insurrección fue sofocada  y Lenin tuvo que huir a Finlandia. Los marinos fueron desarmados, la prensa bolchevique suprimida, y muchos jefes del partido detenidos, pero en el seno del gobierno estallaron graves disensiones entre burgueses y socialistas, que acabaron en la formación de un nuevo gobierno del que fue apartado el príncipe Lvov.

El proletariado industrial estaba poderosamente influido por los socialistas rusos más extremistas: los bolcheviques. Aprovecharon esta influencia para acosar al gobierno provisional y, en noviembre (octubre según el viejo calendario ruso), lo expulsaron del poder en Petrogrado. De esta forma, Rusia se convirtió en el primer estado del mundo gobernado por los marxistas.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
Los Bolcheviques no tardaron en reorganizarse, y celebraron, clandestinamente, el VI congreso de su partido, al que fueron admitidos Trotsky, dirigente indiscutido de la revolución de 1905, y sus compañeros. Aquel congreso preparó y definió las grandes etapas de la revolución armada: terminación de la guerra, destitución del poder burgués, el poder para los Soviets y reforma agraria.

En el gobierno, el ala burguesa, apoyada por el general Kornilov, reclamó la supresión de los Soviets. Ante la negativa de Kerensky, Kornilov, al mando de varios cuerpos de caballería, marchó sobre Petrogrado, con la intención de conquistar el poder, pero la población resistió, y el general, abandonado por una parte de sus tropas, acabó rindiéndose.

Kerensky, ya sin el apoyo de la derecha, formó un nuevo gobierno con predominio de los socialistas, pero él seguía fiel a la idea de una República democrática, y, para instaurarla, convocó una Asamblea para el 20 de octubre, que debía prepara las elecciones de una Constituyente.

Para los Bolcheviques había llegado la hora de actuar. De vuelta de Finlandia, Lenin reunió, el 23 de octubre, al Comité Central del Partido, que votó la insurrección armada inmediata, por una enorme mayoría.

Lenín dando un discurso y Trosky a la derecha parado

Durante la guerra, Lenin estuvo exiliado en Suiza, pero gracias a los fondos y la ayuda de los alemanes (deseosos de hacer lo que fuera con tal de acelerar el colapso ruso) regresó a Petrogrado después de la revolución de marzo. Asumió la dirección del ala bolchevique del partido socialista y llevó a cabo una genial campaña política para socavar la autoridad del nuevo gobierno hasta que llegó el momento de destituirlo. En octubre, prácticamente sin derramamiento de sangre (gracias, sobre todo, a las tácticas y la planificación de Trotski), los bolcheviques ocuparon el Palacio de Invierno —donde se encontraban los miembros del gobierno— y otros sitios claves de la capital. Después de la toma del poder, actuaron a través de una nueva institución, el Congreso de «Soviets» —o consejos obreros y de soldados—, dominado por los simpatizantes de los bolcheviques.

En la noche del 6 al 7 de noviembre (octubre para ellos, pues usaban otro calendario) , los Bolcheviques, apoyados por los Soviets, por la guarnición de Petrogrado y por el acorazado «Aurora», se apoderaron de todos los puntos estratégicos de la capital. Mal defendida por los cadetes, el Palacio de Invierno, donde se habían encerrado los ministros, acabó por capitular ante los asaltos de los marinos. Sólo Kerensky logró escapar.

El 14 de noviembre, el congreso de los Soviets se reunió y se atribuyó oficialmente todos los poderes. Bajo la presidencia de Lenin, se formó un nuevo gobierno, el Consejo de Comisarios del Pueblo, totalmente integrado por Bolcheviques, que abolió la gran propiedad agraria, dió a los obreros el control efectivo de las fábricas, se pronunció por el derecho de los pueblos de Rusia, sin anexiones y sin contribuciones, y ordenó el alto el fuego.

El 15 de diciembre, Trotsky, Comisario de Negocios Extranjeros, firmaba en Brest-Litovsk el armisticio con los plenipotenciarios alemanes y austríacos. Las negociaciones de paz comenzaron cinco días después. Divididos acerca de la táctica a adoptar, los Bolcheviques acabaron aceptando la tesis de Lenin, que, para salvaguardar la revolución, estaba dispuesto a sacrificar la integridad territorial de Rusia.

El 3 de marzo de 1918, se firmaba la paz en Brest-Litovsk. Rusia abandonaba Polonia, Lituania, Curlandia, Livonia, Estonia, Finlandia y Ucrania, que se convertía en República independiente. Se perdía así un potencial económico inmenso, pero se salvaba el poder de los Soviets. El día 7 de mayo, Rumania tenía que firmar también la paz con las potencias centrales, en Bucarest, cediendo una parte de sus territorios a Bulgaria y a Hungría y entrando en una unión aduanera austro-alemana.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

 

Ivan El Grande Historia de Rusia Principales Zares Rusos

Ivan El Grande Historia de Rusia
Principales Zares Rusos

Los reinos de los zares Iván el Terrible, Pedro el Grande y Catalina la Grande se caracterizaron por la expansión y la modernización, pero también por la represión y la violencia.

LA EXPANSIÓN DE RUSIA:
Iván el Terrible, el primer zar ruso

Iván IV, nieto de Iván el Grande, heredó el trono de Rusia con solo tres años de edad. Lo ocupó una década después, a los 13, en 1547, y los primeros años de su reinado llevaron la paz, la estabilidad y la prosperidad al país. Sin embargo, el mandato de Iván IV se fue volviendo cada vez más inhumano. Aprobó leyes que ataban a los campesinos a la tierra y creaban una clase de siervos. Y estableció la primera fuerza de seguridad, los oprichniki, un ejército privado que el zar podía utilizar contra la nobleza rusa, los boyardos.

En 1558, Iván IV sumió el país en una guerra costosa y fútil contra la región de Livonia y en la cual acabaron participando Polonia, Lituania y Suecia. La guerra duró 22 años y no reportó ninguna anexión territorial. Durante este periodo falleció su esposa Anastasia y el zar, quizá estando en lo cierto, pensó que la habían asesinado los boyardos. Poco a poco fue volviéndose más paranoico e inestable, y sus oprichniki se encontraron súbitamente dueños de un poder del que no tardaron en abusar. Iván IV inició entonces un reino del terror en el que miles de rusos fueron deportados a rincones remotos de su imperio o ejecutados brutalmente.

El fanatismo religioso del zar le alentó a idear medios de ejecución basados en las descripciones bíblicas del infierno e incluso fue el responsable de la muerte de su primogénito. Los remordimientos le llevaron a rebautizarse como monje y, al fallecer, fue enterrado vestido con su hábito de monje. La riqueza de Rusia se agotó rápidamente y, en la fecha del deceso de Iván IV, en 1584, el país se hallaba al borde de la ruina.

Pero Iván IV no solo fue célebre por sus crímenes deleznables. También sumó con éxito a Rusia los territorios de Kazan, Astracán y gran parte de Siberia. La anexión de Astracán le otorgó el control de todo el curso del río Volga. Iván IV fue el primer regente ruso coronado como «zar», traducción del término latín César.

Al tomar el título de zar (César), Iván IV el Terrible, coronado en 1547 a la edad de 17 años, entendió que asumía las herencias de los emperadores bizantinos y de los khanes mongoles. Los comienzos de su reinado fueron prometedores, pues, apoyándose en el zem°ki sobar, especie de Estados Generales rusos, el joven Iván reorganizó la administración y, en 1550, estableció un código de leyes. A la cabeza de 100.000 hombres, atacó los territorios de los khanes de Kazan y de Astrakán, que unió a Rusia, haciéndose así con el control de la cuenca sur del Volga, y abriendo Siberia a la colonización eslava. Una campaña destinada a abrir una «ventana» sobre el Báltico, llevó al país al borde de la catástrofe, y el mismo papa tuvo que intervenir, en 1582, para poner fin a la desastrosa guerra de Livonia. Estos reveses agriaron el carácter del zar, quien comenzó a vivir con la obsesión de que estaba siendo traicionado. Para dominar a los boyardos, constituyó entonces en una gran parte de Rusia una especie de Estado dentro del Estado (opritchnina). Los nobles fueron expulsados de él en beneficio de los adictos a la corona. La extraordinaria crueldad con que se efectuó esta verdadera revolución social, valió al zar su sobrenombre de «el Terrible». Sin embargo, de ella nacería la moderna Rusia, así como un Estado fuerte al amparo de las intrigas de la nobleza. Y en el s. XVIII los Romanov recogieron los frutos de tal revolución.

A principios del siglo XX, el Imperio ruso era grande y poderoso. Ocupaba un territorio de 22 millones de kilómetros cuadrados en el que vivían aproximadamente 170 millones de habitantes. Sin embargo, la estructura social de la Rusia zarista reflejaba grandes desequilibrios entre zonas rurales y una pequeña parte industrializada.

En el plano político, el Imperio ruso estaba gobernado por una monarquía absoluta. El poder autocrático del zar provenía de Dios y era, por lo tanto, indiscutible. La Iglesia Ortodoxa ejercía el papel de garante del orden. Su cabeza era el zar y tenía mucha influencia sobre las masas analfabetas.

Para limitar en cierta forma ese poder, en 1870 se crearon las asambleas urbanas o dumas municipales, pero al ser elegidas por voto censatario, eran controladas por la nobleza y los propietarios perpetuando así las desigualdades. Durante la segunda mitad del siglo XIX, aparecieron las primeras corrientes de oposición al zarismo: el nihilismo y el populismo.

A finales del siglo XIX y principios del XX, surgieron el Partido Socialita Revolucionario y el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Entre sus miembro se destacaba Vladimir Ilich Uliánov (Lenin). Hacia 1903, surgieron dentro del partido de Lenin dos tendencias: los mencheviques y los bolcheviques.

¿De cuándo data la servidumbre en Rusia?
A diferencia de Polonia y Hungría, donde señoríos muy poderosos sometieron a servidumbre, como en .otros lugares, a los campesinos, en Rusia la tarea correspondió al Estado. La revolución social de Iván el Terrible separó de sus posesiones, e incluso liquidó, a la aristocracia terrateniente, para reemplazarla» por una nobleza «de servicio» cuyo principal objetivo sería sacar el mayor beneficio de sus tierras. Pero, para ello, tenía que empezar por fijar a los campesinos, que, en la época, no estaban vinculados a los dominios, dado que tenían el derecho de abandonarlos con ocasión de determinadas festividades religiosas. Un decreto de Iván el Terrible, de 1580, suspendió esta libertad de movimientos. Finalmente, el código de 1649 vinculó de manera definitiva al campesino a la tierra, y aquél se convirtió en una «cosa» que se vendía con la posesión.

¿Quiénes eran los cosacos?
El proceso de sometimiento a servidumbre de los campesinos empujó a los más aventureros a huir lejos de las fronteras de Rusia. Muchos se convirtieron en colonos de tierras arrebatadas a los mongoles, y otros se integraron en bandas constituidas por los proscritos de la ley: los cosacos. Estos eran, además de campesinos, criminales fugados, esclavos perseguidos, tártaros, o incluso nobles que habían roto con sus orígenes. Los cosacos llegaron a ser numerosos, sobre todo en el sur y en el sudeste de Rusia, a lo largo de la cuenca del Don y en Ucrania. Vivían de la caza y del pillaje, pero no fueron sistemáticamente perseguidos por Iván el Terrible, que recurrió a ellos con frecuencia en sus guerras contra los tártaros, los polacos y los lituanos.

¿Cómo se conquistó Siberia?
La toma de Kazan, en 1552, abrió el camino al empuje eslavo en dirección al este. La expansión se hizo entonces asombrosamente rápida, gracias a los innumerables campesino» que huían de la servidumbre. En 1582. la Siberia occidental se convirtió en territorio ruso. En aquel continente casi desierto los pocos habitantes indígenas, pueblos tártaro-finlandeses del Volga medio y del Ural, disponían de muy pocas armas como para oponerse a la colonización. Sin embargo, en los flancos sur y sudeste, la estepa debió ser defendida mediante una verdadera empalizada móvil, construida con estacas y cañones. A partir de 1613 algunos destacamentos de cosacos se aventuraron con dirección al Pacífico, y fundaron Okhotsk hacia 1645.

¿Qué es la Plaza Roja?
En el origen, una misma palabra rusa servia para designar, a la vez, lo bello y lo rojo. Ello explica el nombre de la mayor plaza de Moscú situada a la sombra del Kremlin. En su centra se encuentra una plataforma de piedra redonda, el lobnoe mesto, especie de tribuna en la que se han desarrollado numerosos episodios de la historia rusa. El monumental maree de La plaza resulta impresionante con el muro oriental del Kremlin bañado por fosos y su puerta célebre por su icono, la puerta Spaski. La iglesia de Basilio el Bienaventurado, con sus nueve cúpulas, fue construida en el s. XVI  por orden de Iván el Terrible.

¿Cómo creció Moscú?
El pequeño poblado comercial se convirtió en cinco siglos, en una rica capital de 200 000 habitantes. Al desarrollarse, lo hizo formando tres anillos concéntricos, que recuerdan las etapas de crecimiento de la ciudad. La ciudad de madera de los pobres rodeaba a la ciudad blanca de los comerciantes y al Kremlin de los nobles.

PARA SABER MAS…
El declive de la dinastía Romanov

Todos los zares del siglo XIX intentaron afianzar su posición como gobernantes autócratas, pese al descontento creciente de la población rusa. El reinado de Nicolás I (1825-1855) arrancó con el sofocamiento de la Rebelión Decembrista, un grupo de generales del ejército y boyardos cuyo fin era acotar los poderes del nuevo zar.

La mayoría de las políticas interiores adoptadas por Nicolás I estaban concebidas para impedir cualquier forma de subversión y para reforzar su propia posición. En 1826, el zar creó su propia policía secreta, la Tercera Sección, una fuerza que confiaba en una red de informadores diseminados por todo el imperio. En 1830, el zar ordenó acallar brutalmente una sublevación en la Polonia rusa, abolió la Constitución polaca y redujo el país a un estado ruso. Su respuesta a la denominada «Cuestión Oriental», cómo hacer frente al declive del Imperio Otomano, suscitó las suspicacias de los británicos y los franceses y desencadenó la guerra de Crimea.

Nicolás fue sucedido por su hijo, Alejandro II, quien, heredero de una guerra desastrosa y una población empobrecida, supo que tendría que modernizar Rusia si quería competir con las naciones industrializadas de Europa. Su principal logro fue la abolición de la servidumbre en 1861, que otorgó a 20 millones de siervos rusos una libertad limitada y su propia parcela de tierra. Pero Alejandro era un dirigente conservador y su motivación no era instaurar reformas liberales, sino impulsar la economía.

A cambio de la tierra que recibieron, y cuyo suelo presentaba una calidad pobre para la agricultura en su inmensa mayoría, los siervos tuvieron que efectuar pagos al Estado en forma de cosechas para la exportación. Las reformas de emancipación generaron un gran resentimiento, tanto entre los campesinos, atenazados por las llamadas deudas de la redención como entre sus antiguos propietarios, que se encontraron súbitamente sin mano de obra. Durante gran parte de su reinado, Alejandro lidió con conspiraciones para asesinarlo y con terroristas revolucionarios. En 1866 sobrevivió a un intento de asesinato por parte de unos reaccionarios polacos. En 1881, el grupo terrorista Libertad del Pueblo lo mató con una bomba en San Petersburgo.

El hijo de Alejandro II, Alejandro III, fue incluso más represivo que su padre. Tanto él como sus asesores profesaban una profunda intolerancia hacia las religiones no ortodoxas y persiguieron con particular tesón a los judíos rusos. También procuraron intimidar y alienar a los miembros no rusos de la población, como los ucranianos, los polacos, los finlandeses y los lituanos. A resultas de todo ello, su reinado se caracterizó por la creación de numerosas organizaciones secretas y clandestinas, incluido un grupo marxista.

Y en respuesta a dicha creación, Alejandro III reforzó los cuerpos policiales y de seguridad, otorgándoles más poderes. El sucesor de Alejandro III fue su hijo, el débil e influenciable Nicolás II, al que el destino convertiría en el último zar ruso.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

Ver: Zar Alejandro II de Rusia Biografía