Cuadro Sinóptico de El Antiguo Régimen en la Edad Media

La Filosofia Escolastica Caracteristicas y Representantes

La Filosofia Ecolastica Origen, Caracteristicas y Representantes

La filosofía escolástica. — La filosofía escolástica, cuyos estudios adquirieron fomento a partir de la segunda mitad de la Edad Media, consistía en el intento de acomodar las doctrinas eclesiásticas a un sistema científico, como construir una teoría que coordinada la fe con la razón.

Los maestros en estos estudios fueron conocidos con el nombre de escolásticos y tuvieron que hacer grandes esfuerzos y recurrir a toda clase de sutilezas dialécticas para concordar los dogmas de la verdad revelada y otros extremos teológicos y metafísicos, con las conclusiones científicas y los dictados de la razón.

caracteristicas escolastica en la edad media

La principal preocupación de los escolásticos fue la de integrar el conocimiento ya adquirido de forma separada por el razonamiento de la filosofía griega y la revelación cristiana. Estos estudios de teología escolástica alcanzaron su mayor intensidad en la universidad de París.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Las obras de Aristóteles se perdieron en Europa tras el fin del imperio romano.

Fueron redescubiertas en los albores de la Edad Media gracias a que habían sido preservadas por la tradición islámica, y se supo de ellas por los comentarios de algunos filósofos islámicos, en particular de Avicena (Ibn Sina, 980-1037) y Averroes (Ibn Rushd, h. 1126-1198).

A medida que las obras de Aristóteles se fueron difundiendo en la cristiandad, los filósofos cristianos se esforzaron por entenderlas y reconciliarlas con la doctrina cristiana.

Como muchos de estos filósofos vivían en las universidades medievales o «escuelas» de Oxford, París y Bolonia, han llegado a ser conocidos como los «escolásticos».

El más importante de los filósofos escolásticos fue Tomás de Aquino , cuyo trabajo proporcionó al cristianismo (y más adelante a la Iglesia católica) su filosofía oficial –un tipo de aristotelismo– que ha perdurado hasta la actualidad.

Uno de los problemas más peliagudos para los filósofos escolásticos era cómo reconciliar la teoría del alma de Aristóteles con la teoría cristiana de la vida espués de la muerte.

Según la visión aristotélica, forma y materia son inseparables.

Como el alma es la forma de la materia corporal, hay un problema con la visión cristiana de que, a la hora de la muerte, el alma se separa del cuerpo y sobrevive a éste.

Los escolásticos respondieron haciendo hincapié en que las almas se reúnen con sus cuerpos el día del Juicio.

No obstante, esto no explica cómo las almas de los muertos pueden sobrevivir sin sus cuerpos desde el momento de la muerte hasta el día del Juicio, y este problema puso a prueba el ingenio de los escolásticos.

La solución adoptada por muchos –que el alma toma y habita un «cuerpo espiritual» antes del día del Juicio– probablemente habría sido rechazada por Aristóteles.

Existieron dos bandos o tendencias principales en estas discusiones fueron el de los nominalistas y el de los realistas.

Los primeros sostenían que todas las ideas, en general, eran meras palabras (nomina).

Los segundos afirmaban resueltamente que las ideas no son formadas por el entendimiento, sino que tienen una existencia real (del latín res, cosa) independiente de la mente y del objeto particular y ponían como ejemplo la belleza, que en abstracto tiene existencia real, independíente de la cosa bella.

Esta controversia que se sostuvo muy apasionadamente en el siglo XII, se reprodujo a principios del XVI, resolviéndose a favor de la tesis de los nominalistas.

El beneficio concreto que a la humanidad reportaron estas disputas, no fue de índole directa, sino que adiestró a las inteligencias en el dominio de las dialécticas y las preparó para más fructuosas indagaciones que posteriormente sobrevivieron.

Fue un movimiento filosófico y teológico que intentó utilizar la razón natural humana, en particular la filosofía y la ciencia de Aristóteles, para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana.

En su origen “escolástico” designaba a los maestros de las escuelas monásticas o catedralicias medievales, de las que surgieron las universidades, pero acabó por aplicarse a cualquiera que enseñara filosofía o teología en dichas escuelas o universidades.

Caracteristicas y Representantes

Los principales representantes escolásticos. — El fundador de la escuela nominalista fue Juan Roscelín o Roscelino , nacido en Bretaña por el año 1050, que era monje de Compiegne y que llevado de su antirrealismo había llegado a incurrir en herejía con su particular interpretación del misterio de la Trinidad; herejía de la que abjuró formulariamente por temor a la excomunión, pero a la que siguió aferrado in mente.

Juan Roscelín o Roscelino: Comúnmente es considerado el primer defensor del nominalismo y tenido como su fundador. No se dispone de referencias directas sobre su vida, se le conoce por la crítica y condena que hizo de él Anselmo de Canterbury

Otra gran figura del escolasticismo fue San Anselmo, el gran filósofo y teólogo cristiano que fue llamado el Doctor escolástico; estudió en el monasterio de benedictinos de Bec, en Normandía, del que llegó a ser abad.

escolastica san alnselmo
San Anselmo

La abadía de Bec, bajo la dirección de Anselmo se convirtió en sede principal de la enseñanza en Europa, y grandes figuras de la Filosofía e insignes teólogos acudieron a la cátedra de Anselmo; uno de sus discípulos, y más tarde detractor de su doctrina, fue el famoso Abelardo.

Todas sus conclusiones tienden a preconizar la exégesis literal de las verdades cristianas.

Por su carácter personal, Anselmo fue uno de los varones más excelsos de la Iglesia cristiana; era piadoso, amable, sincero, y de notable grandeza de espíritu.

Su personalidad se ha confundido por algunos panegiristas con las de San Anselmo, que fue arzobispo de Canterbury y del cual el abad de Bec había sido discípulo.

Abelardo, como ya hemos indicado, controvertió con Anselmo rebatiendo sus enseñanzas y diciendo de su obra que «era un árbol frondoso, pero sin fruto» y del maestro que «era un ingenio cuyas chispas quemaban, pero no daban luz».

escolastica abelardo
Abelardo, teologo, filosofo y poeta:Es reconocido por la crítica moderna como uno de los grandes genios de la historia de la lógica, de la que hacía uso a través de los géneros y técnicas de la diatriba dialéctica y un dominio silogístico profundo.

Fue gran erudito y filósofo escolástico, de brillante talento y fogoso espíritu, fue notable en su época como gramático, orador, poeta, místico, filósofo, teólogo y matemático.

Pero a pesar de sus grandes talentos y su profunda y polifacética cultura, su memoria ha pasado a la posteridad por motivos muy diferentes de los que, lógicamente, parecen indicados para hacer famoso a un hombre de sus facultades intelectuales.

La celebridad de Abelardo nace de su pasión por Eloísa, doncella a quien sedujo cuando estaba encargado de su educación filosófica, la raptó después, teniendo descendencia y finalmente la hizo secretamente su esposa, siendo por estos hechos víctima de la atroz venganza de la familia de Eloísa, que lo hizo mutilar por unos desalmados.

Empezó sus explicaciones en París acerca de temas de filosofía, teología y retórica por el año 1104, contando entre sus discípulos a San Bernardo.

Su fogosidad y la predicación de doctrinas consideradas heréticas, le acarrearon persecuciones y condenas; fue declarado hereje en 1122 por el Concilio de Soissons.

Se retiró a Troyers, en donde hizo vida de austera penitencia, fundando allí un oratorio dedicado al Paráclito o Espíritu Santo consolador.

Pasó después al monasterio de Saint Guildas en Rhuys, del que fue nombrado abad, pero en 1140 disputó en el Concilio de Sens con San Bernardo, y habiendo recurrido Abelardo al papa, que a la sazón lo era Inocencio II, fue condenado a cárcel perpetua, penalidad que después se conmutó por la de clausura en un monasterio.

Desde entonces y hasta su muerte, ocurrida en 1142, llevó una vida de edificante humildad.

Eloísa hizo profesión religiosa, llegando a ser abadesa del Paráclito.

Los amores de Abelardo y Eloísa son conocidos por las cartas escritas en honor de aquélla por su amante.

Otro escolástico célebre fue Pedro Lombardo, natural de Lombardía, que clasificó las opiniones de los Padres de la Iglesia bajo determinados conceptos, siendo conocido como el Maestro de Sentencias (u opiniones), debido a la precisión y sistema dogmático de su obra. Murió siendo obispo de París por el año 1164.

pedro lomardo escolastica
Pedro Lombardo

Juan de Salisbury, fue otro escolástico insigne. Elegante escritor en prosa y verso fue reputado quizá como el mejor del siglo XII; dejó una copiosa bibliografía en la que preconiza la educación clásica literaria y se muestra enemigo de los sofistas que arguyen con dialéctica verbalista.

Fue discípulo de Abelardo, a quien admiraba, y amigo de Tomás Becket, canciller de Inglaterra, quien le confirió diversas misiones diplomáticas cerca de varios Pontífices, las que desempeñó a satisfacción.

escolastica juan salisbury
Juan de Salisbury

En las desavenencias surgidas entre el rey Enrique II y Becket, que ya era arzobispo de Canterbury, siguió fiel a su amistad con éste, por lo que tuvo que huir de Inglaterra.

Vuelto después a ella, por la aparente reconciliación del monarca y el arzobispo, estuvo a punto de ser asesinado, como lo había sido su protector.

Finalmente se le nombró obispo de Chartres, en cuya sede murió en 1180.

Otros escolásticos relevantes. — Los siglos XIII y XIV fueron los de más auge de la filosofía escolástica.

Se distinguieron en esta modalidad: Alejandro de Hales, eclesiástico inglés, llamado el «Doctor irrefutable», que perteneció a las universidades de Oxford y París y modificó la obra de Pedro Lombardo.

Buenaventura, monje franciscano de Toscana (1221-1274), a quien se conoce por el título de «Doctor seráfico».

Fue profesor de Teología en París y hombre de vida intachable y gran elevación de pensamiento. La Iglesia lo ha canonizado.

Tomás Bradwardin, llamado también «El Doctor profundo», rebatió la herejía pelagiana en su obra De Causa Dei (De la causa de Dios contra Velagio), tratando las cuestiones teológicas con una orientación a estilo matemático.

Dicho libro se considera como una obra maestra de argumentación doctrinal.

Tomás Bradwardin, murió en 1339, pocas semanas después de haber sido consagrado arzobispo de Carterbury, a consecuencia de la peste bubónica, epidemia que, a la sazón, asolaba Europa.

Santo Tomas de Aquino y Duns Escoto. Dos insignes doctores de la Iglesia, lumbreras de la filosofía escolástica brillaron en el siglo XIII; fueron Santo Tomás de Aquino y Juan Duns o Dunsio Escoto.

El primero fue el patrocinador de la escuela o tendeni ia tomista y el segundo, adversario de Tomás de Aquino lo fue de la escolástica.

Nacido lomas de Aquino en 1225, tres localidades se disputan el honor de ser su cuna, a saber: Aquino, Belcasro y Roccasecca.

Los documentos en que basaba su pretensión el segundo de dichos lugares resultaron apócrifos, quedando la duda entre el primero y el último de ellos.

Pero los resultados de investigaciones posteriores parecen inclinarse a que el nacimiento debió ocurrir en Roccasecca.

El apellido Aquino viene pues, del título de conde de Aquino que ostentaban los padres.

Los primeros rudimentos de educación los recibió en el monasterio de Montee assino, donde ingresó por conveniencias políticas de su padre. Después pasó a Nápoles a completar sus estudios.

Allí ingresó en la Orden de los dominicos, de la que quiso’ arrancarle su madre para llevarlo a la de los benedictinos.

A consecuencia de tales manejos, fue secuestrado y preso Tomás de Aquino, que. al fin, fue devuelto a los dominicos.

Su vida fue un ejemplo de asombrosa actividad; viajó por toda Europa, predicando, conferenciando y rigiendo los asuntos de la Orden a que pertenecía.

Fue el teólogo más relevante de su tiempo; gozó de la más alta estimación de papas y príncipes, y fue llamado después de su muerte, ocurrida en 1247, el «Doctor Angélico» y también «Ángel de las escuelas » ; y «Águila de los Teólogos»; la Iglesia lo elevó a los altares.

Su obra maestra es la Summa teológica que se considera como el resumen completo del saber de su tiempo sobre aquella materia.

Duns Escoto, sobre cuyo nacimiento existen pocas y oscuras referencias, se cree que debió nacer en Duns (Escocia), de donde dimana su apellido, pero también el Northumberland (Inglaterra) e Irlanda, se atribuyen su cuna.

La fecha de su nacimiento es también indeterminada. Perteneció a la Orden franciscana, fue monje en Oxford, en cuya universidad llegó a ser profesor de Teología en 1301, atrayendo a su cátedra estudiantes de toda Europa por su fama de sabiduría y capacidad.

En 1304 pasó a París como profesor de Teología, donde recibió el nombre de Doctor Sutil. Murió en 1308.

Las divergencias esenciales entre tomistas y escotistas consistía en que los primeros proclamaban el entendimiento como el más alto principio de la mente y sostenían la existencia de una distinción real entre las facultades y la esencia del entendimiento; mientras que los segundos afirmaban que la voluntad es el principio más elevado y negaban toda diferencia real entre las facultades y el entendimiento.

Supremacía de la Filosofía aristotélica. — Las grandes obras de los filósofos griegos apenas eran conocidas en su lengua original por todos los escolásticos que sólo sabían de ellas por sus traducciones latinas a través de las de los árabes.

Pero Tomás de Aquino, que dominaba la lengua griega, fue el introductor de esta filosofía en el sistema ortodoxo de la Iglesia, y por ello alcanzó difusión universal.

La filosofía aristotélica, que hasta entonces no había trascendido en los conocimientos de la época, trasplantada a través del sistema aristotélico, despertó el espíritu de investigación científica en la naturaleza, cuyos comienzos ya se empiezan a apreciar en esta época de la Edad Media.

Ver: Biografia y Filosofía de Guillermo de Ockham

Enlace Sobre la Escolastica

Fuente Consultada: Historia Universal de la Civilizacion Tomo I Edades Antigua y Media – La Escolastica – Editorial Biblioetca Hispania Ilustrada

Formacion de Grandes Feudos en Francia

Historia de la Formacion de Ducados y Condados en Francia

DESMEMBRACIÓN DEL REINO DE FRANCIA EN GRANDES FEUDOS
Desde los tiempos de Carlomagno había en cada comarca un jefe de guerreros, encargado por el rey de gobernarla, por lo común con el título de conde.

Cada conde regía una ciudad, casi siempre cabeza de una diócesis, con su territorio llamado condado.

En las fronteras los jefes tenían un territorio mayor y se llamaban duques.

El rey no nombraba condes o duques más que a grandes propietarios que tenían a su servicio una tropa de caballeros, era preciso que fueran bastante fuertes para hacerse obedecer.

Cuando un conde o un duque dejaba al morir un hijo, el rey generalmente se veía obligado a nombrar a este hijo en su lugar.

Pero, para mostrar que el nuevo conde o duque era un funcionario al servicio del rey, debía personalmente presentarse al monarca y jurar serle «fiel», ceremonia que se llamaba homenaje.

De esta suerte los condes o duques eran los fieles o los hombres del rey que habían jurado obedecerle.

El ducado o el condado que cada uno debía regir se consideraba como un dominio que el rey le había dado para disfrutarle vitaliciamente, y a esto se llamaba dar en feudo.

He aquí por qué los condados y los ducados fueron llamados los grandes feudos.

En el siglo X se había establecido la costumbre de considerar los condados y los ducados como una herencia que el padre trasmitía a sus hijos. Los grandes feudos se habían hecho hereditarios.

Como los reyes de Francia habían distribuido todas las provincias entre los duques y los condes, ya no tenían territorios en los que fueran verdaderamente dueños.

El año 946, el rey Luis IV decía al duque Hugo: «Has ocupado Reims, me has quitado Laon, no disponía más que de estas dos ciudades para mi retiro. Mi padre ha sido preso y encerrado, no ha sido libre sino al morir. De la monarquía de mis antepasados ya no queda más que la sombra».

Entonces el reino de Francia se vio desmembrado entre las familias de los condes y de los duques. No había tantos como condados, porque las familias más poderosas había reunido varios condados.

En su territorio el conde o el duque tenía los mismos poderes que el rey, y como ya no obedecía al rey de Francia, era en realidad a modo de rey en pequeño y su territorio un verdadero Estado.

Pero varios de ellos tenían por bajo otros condes que les juraban fidelidad como ellos la juraban al rey, y que les obedecían mejor que ellos obedecían al monarca. He aquí por qué no es fácil hacer la lista de los grandes feudos entre los que se repartía el reino de Francia.

Si no se cuentan más que los duques y los. condes fieles al rey, se encuentran menos de veinte. Hay más de treinta,, si se cuentan también los vasallos de los duques y de los condes.

Todo el norte de Francia, hasta el Loire, pertenecía a seis grandes familias:

1º) El condado de Flandes ocupaba todo el territorio comprendido desde el Escalda hasta el Somme, y no era más que un país selvático en el que no había más ciudades que Arras;

2°) Desde Flandes a Bretaña se extendía el ducado de Normandía, trasmitido a los descendientes de Rollón. Era el más poderoso de todos. El duque era mejor obedecido por sus subditos que ningún otro príncipe de Francia. Les había prohibido hacerse guerra unos a otros;

3º) El ducado de Bretaña pertenecía a una familia de guerreros celtas que habían adoptado el título de rey de Bretaña. Como los piratas daneses había destruido aquel reino, los duques se habían refugiado en el territorio donde se hablaba francés, en Nantes y habían venido a ser príncipes franceses. El país estaba, y ha persistido, dividido en dos partes; la Bretaña bretona, a occidente, donde se habla celta, la Bretaña francesa, al este, Rennes y Nantes;

4º) A lo largo del Loire la familia de los condes de Blois había reunido la comarca de Blois, la Beauce y la Sologne;

5º) El condado de Champagne se extendía por la gran llanura del Mame;

6º) En el Loire los condes de Anjou, establecidas en un principio en Angers, habían adquirido la Turena y el Maine y se batían con sus vecinos de Normandía y de Bretaña.

Todo el resto del territorio al norte del Loire estaba dividido. La familia más poderosa, la del duque Hugo, dueño de París, iba a ser la familia real de Francia (la comarca se llamó más tarde Isla de Francia).

El territorio comprendido entre París y el Somme, donde había muchos obispos (Laon, Beauvais, Soissons, Noyon, San Quintín, Amiens), iba a llamarse Picardía (país de los picardos), lo cual quiere decir probablemente hombres armados con la pica.

Del lado del este, !a comarca del Saona formaba el ducado de Borgoña. El duque tenía por vasallos a varios condes, cuyo territorio se extendía por todas partes (Nevers, Auxerre, Sens, Chalon-sur-Saone, Macón).

Pero no tenía sobre ellos gran poder y, aun en su ducado, era muy poco obedecido.

Al sur del Loire, el territorio más grande de todos era el ducado de Aquitania, que llegaba desde el Loire hasta el Gironda. Pero el duque de Aquitania no poseía realmente más que el país más cercano a la costa, la Guyena, es decir, la comarca de Burdeos, el Saintonge y el Poitou.

Todo lo demás (la Auvernia, el Périgord, Angulema, la Marche), hasta las montañas del centro de Francia, pertenecía a condes vasallos del duque de Aquitania, pero por entero independientes.

Al sur de Gironda, hasta los Pirineos, se extendía el ducado de Gascuña país de los gascones. Pero como los duques tenían la costumbre de dividir sus bienes entre sus hijos, el ducado se había repartido entre varias familias que ostentaban por lo común el título de vizconde.

Toda la comarca comprendida desde el Garona hasta el Ródano, que hoy se llama Languedoc, dependía del conde de Tolosa; pero éste no era dueño más que en el condado de Tolosa. El resto era de sus vasallos (condes de Rodez, de Carcassone; vizcondes de Albi, de Béziers).

A ambos lados de los Pirineos, a orillas del Mediterráneo, el condado de Barcelona era todavía un feudo del reino de Francia. Tenía casi todo su territorio al sur de los Pirineos, en Cataluña, pero también un trozo al norte, el Rosellón, donde hoy todavía se habla catalán.

El reino de Francia no pasaba del Ródano y de la llanura del Saona. Ei territorio situado más allá (Provenza, Delfinado, Saboya, Franco Condado), formaba parte del reino de Arles.

En cada uno de estos países, el duque o el conde era un príncipe independiente y hereditario. Francia estaba de esta suerte dividida en pequeños Estados.

fuente

Penitencias y Castigos de la Iglesia Medieval Excomunion

Condenas y Castigos de la Iglesia Medieval: Excomunión, Entredicho y Penitencias

En todos los países cristianos la Iglesia había acabado de organizarse. Todo el territorio estaba dividido en diócesis, cada una sometida a un obispo.

Como la Iglesia prohibía el establecimiento de obispados en otros lugares que en una ciudad, los reyes de Alemania habían fundado ciudades para poner en ellas obispos.

Cada obispo tenía un territorio muy vasto y una escolta de caballeros, siendo por tanto un gran señor. En Alemania, donde los obispos habían recibido del rey territorios considerables, habían llegado a ser príncipes.

En los campos, los grandes propietarios habían mandado edificar iglesias y las habían dotado con una tierra.

iglesia medieval
Imagen de una gran galeria de un monasterio medieval

El sacerdote vivía del producto de aquella tierra y de las ofrendas de los fieles. Se le llamaba cura, porque tenía la cura (el cuidado) de las almas.

El término sometido a una cura se llamaba parroquia. Todos los aldeanos de la parroquia había de acudir a su iglesia, donde los fieles se reunían para el culto, con un campanario que se veía desde lejos y campanas que se tocaban para anunciar los actos del culto, pilas bautismales para bautizar a los niños, y alrededor de la iglesia un cementerio para enterrar a los muertos.

Los aldeanos pudieron entonces celebrar todas las ceremonias religiosas sin acudir a la ciudad.

La iglesia consagrada a un santo que se adoraba como patrono (protector) de la aldea. Hoy todavía, la fiesta del patrono es la fiesta del pueblo y un número muy grande de pueblos llevan el nombre de su patrono (San Juan, San Pedro, San Pablo, San Miguel).

Los obispos y los sacerdotes hacían vida común con los fieles a quienes guiaban, y así eran llamados secular (que vive en el siglo). Los monjes constituían el clero regular (sujeto a una regla). Vivían lejos del mundo, en comunidad, en un terreno extenso.

El monasterio comprendía siempre varios grandes edificios, que muchas veces rodeaba un recinto fortificado. Delante se alzaba el hospicio donde se alojaban los visitantes, la morada del abad, la escuela, la iglesia.

Detrás el convento, formado frecuentemente por cuatro edificios alrededor de un patio, comprendía el dormitorio donde se acostaban los frailes, las celdas donde trabajaban, el refectorio donde comían, la cocina, el frutero, la despensa, los depósitos, los talleres y la biblioteca.

El patio estaba muchas veces rodeado de galerías cubiertas que se llamaban claustro.

Alrededor del convento se alzaban otros edificios, las granjas, los graneros, los establos, el lavadero, la panadería, el lagar; más tarde las viviendas de los criados y de los aldeanos que cultivaban las posesiones conventuales. Era a veces una pequeña ciudad.

Más de cien ciudades de Francia fueron dominios de conventos (Vézelay, Abbeville, Saint-Maixent).

Los frailes seguían la regla de San Benito, que determinaba el empleo de todas las horas del día. Empezaban antes de amanecer por ir a la iglesia a cantar los maitines. Varias veces al día volvían al templo para otros oficios [prima, tercia, sexta, nona, vis-peras).

El resto del tiempo trabajaban cuidando de la gente que tenían en el campo, haciendo ornamentos de iglesia, copiando manuscritos. Habían de obedecer todas las órdenes del abad, con frecuencia un gran personaje, que no vivía con los monjes.

Se creía entonces que lo que se daba a un convento se daba a Dios o a un santo, patrono del convento, que sabía agradecérselo al donante. Las donaciones se hacían, no a un fraile o a un abad, sino al santo (a San Pedro, a San Martín).

Los fieles, sobre todo los grandes propietarios y sus esposas, daban por tanto tierras «por la salvación de su alma» o «por el perdón de sus pecados», o para ser enterrados en la iglesia del convento.

Los conventos seguían aumentando de este modo sus tierras y se fundaban nuevos conventos. Algunos (como la abadía de Cluny) tuvieron posesiones en toda Europa.

LA EXCOMUNIÓN

Los obispos y los sacerdotes daban los Sacramentos, de que nadie se atrevía a prescindir, por miedo a quedar condenado. Podían también negarlos y prohibir la entrada en la iglesia, y a esto se llama excomulgar, es decir, excluir de la comunión.

El obispo o el sacerdote, con un cirio encendido en la mano, pronunciaba una fórmula de maldición, como ésta, por ejemplo: «En virtud de la autoridad divina conferida a los obispos por San Pedro, arrojamos al culpable del seno de la Santa Madre Iglesia, y le condenamos al anatema de una maldición perpetua.

excomunion de la iglesia

Sea maldito en la ciudad, maldito en los campos. Malditos sean su granero, sus cosechas, sus hijos y el producto de sus tierras. Que ningún cristiano le dé los buenos días, ningún sacerdote le diga la misa ni le de los sacramentos.

Sea enterrado con los perros. Sea maldito dentro y fuera, sus cabellos, su cerebro su frente, sus oídos, sus ojos, su nariz, sus huesos, sus mandíbulas.

Y de igual modo que hoy se apagan estos cirios que arrojo de mi mano, la luz de su vida se extinga en la eternidad, a menos que se arrepienta y satisfaga a la Iglesia de Dios enmendándose y haciendo penitencia».

Luego el sacerdote arrojaba el cirio al suelo.

La excomunión vino a ser un medio para defender las iglesias y sus tierras de las intrusiones de los seglares. Cuando un caballero maltrataba o metía en prisiones a un sacerdote o a un fraile, cuando invadían las tierras de un convento o se apropiaba bienes de una iglesia, el obispo o el abad le excomulgaba.

La excomunión servía también para obligar a los eglares a obedecer las reglas de la Iglesia. Se excomulgaba a los herejes y a los que les apoyaban. Se excomulgaba a los señores que se casaban contra las prohibiciones de la Iglesia.

Estaba prohibido casarse con una prima aun en cuarto grado, o con la madrina de un niño del cual se hubiera sido padrino.

El rey de Francia Roberto se había casado con su prima Berta (995). El Papa reunió un Concilio que declaró nulo el casamiento y ordenó separarse a Roberto y a Berta, y hacer penitencia durante siete años, so pena de quedar excomulgados.

Excomulgó al arzobispo de Tours que había bendecido el matrimonio. Roberto, que amaba a su mujer, no quiso separarse de ella. Ambos fueron entonces excomulgados, y todos sus criados, excepto dos, los abandonaron.

Decíase que sus criados no querían tocarlos, que les llevaban la comida en una pala de mango largo, y que hacían pasar por el fuego todas las cosas que ellos habían tocado.

Berta dio a luz un niño contrahecho que murió en seguida, y se dijo que era un monstruo, con cuello de serpiente y patas de ganso, que Dios había hecho nacer para castigarla.

Roberto y Berta se sometieron. Berta se retiró a un convento y Roberto casó con otra mujer.

Los señores poderosos no siempre tenían en cuenta la excomunión. Tenían a su servicio capellanes que seguían diciendo misa para ellos y dándoles los sacramentos. Felipe Augusto y Juan sin Tierra estuvieron excomulgados durante varios años.

EL ENTREDICHO

En el siglo XI los obispos, para obligar a someterse a los señores, emplearon el entredicho. Prohibían el culto en todos los dominios del señor. Cuando un territorio era puesto en entredicho, el clero dejaba de celebrar toda ceremonia religiosa y de dar sacramentos.

Ya no se podía casar, ni enterrar a nadie en el cementerio (excepto los eclesiásticos y los niños pequeños). Las iglesias eran despojadas de todos sus ornamentos, como el Viernes santo, en señal de luto. Los sacerdotes no decían misa más que a puerta cerrada.

No se podía comer carne, ni cortarse el pelo y la barba. Todos los días, de mañana, tocaban los campanas, y todos debían prosternarse la cara contra el suelo y decir oraciones de penitencia. Se esperaba, castigando a los subditos, obligar al señor a someterse.

Cuando Felipe Augusto se negó a reunirse con su mujer Ingeburga, el Papa puso todo el reino de Francia en entredicho. Todas las iglesias se cerraron, no se decía misa más que una vez por semana, el viernes, muy
de mañana.

Los sacerdotes habían de predicar el domingo fuera de la iglesia, debajo del pórtico. La comunión no se daba más que a los enfermos en peligro de muerte; las mujeres no podían siquiera entrar en las iglesias para que bautizasen a los niños (1198).

El rey se enfadó en un principio y hasta expulsó a los obispos que habían pronunciado el entredicho. Pero al cabo de dos años cedió y se separó de su segunda mujer.

LAS PENITENCIAS

Era costumbre muy antigua en la Iglesia que el cristiano excluido de la comunidad por haber incurrido en pecado, no podía ser admitido de nuevo sino después de haber hecho penitencia, es decir, acto de arrepentimiento, cuando el pecado se había cometido públicamente, la penitencia era pública.

El penitente, cubierto con hábito de paño burdo, los pies descalzos, se estaba a la puerta de la iglesia. Se prosternaba ante los que entraban, y les suplicaba que rezasen por él.

El obispo vertía ceniza en sus frentes y les entregaba la tela de saco con que debían cubrirse. La ceremonia tenía lugar el primer día de Cuaresma, que fue llamado Miércoles de Ceniza.

El que había hecho penitencia pública no podía volver a armarse, y por tal razón los francos y los alemanes no aceptaron esta costumbre. La penitencia pública siguió siendo excepción. Se imponía como consecuencia de grandes delitos.

El parricida, por ejemplo, debía llevar, rodeándole el cuerpo, una cadena de hierro, e ir por el mundo sin detenerse en ninguna parte.

Un conde de Anjou, Foulques, acometido al final de su vida, de un acceso de arrepentimiento, se hacía arrastrar por un criado que por las calles le iban dando latigazos. En ocasiones, la Iglesia, por el asesinato de un eclesiástico, impuso a un príncipe penitencia pública.

Por lo común, las penitencias eran secretas. Antes de dar la absolución a un cristiano, el sacerdote le prescribía como penitencia ayunar, o repetir una oración, o dar una limosna, o ir a una peregrinación.

Luego se tomó la costumbre de disciplinarse. Los más celosos, como San Luis, empleaban cadenitas de hierro. Durante la gran peste de 1348, bandas de penitentes atravesaron Francia deteniéndose en las plazas de las ciudades y disciplinándose las espaldas desnudas. Se les llamaba flagelantes.

LAS PEREGRINACIONES

En todo tiempo los cristianos habían creído que los santos tenían la facultad de hacer milagros, no solamente en vida, sino después de muertos. Sus huesos, sus ropas, los objetos que les habían pertenecido, se creía que curaban a los enfermos.

Se los llamaba reliquias, que quiere decir restos. Se conservaba, por ejemplo, la cabeza de San Juan Bautista, los huesos de Lázaro, en Colonia las cenizas de los tres Reyes Magos. Había en muchas ciudades muelas o pelos de Cristo, pedazos de la Verdadera Cruz, trozos del manto de la Virgen y aun lágrimas del Salvador.

peregrinaciones medievales

Todos los príncipes, los señores, los obispos, los conventos, trataban de poseer reliquias. Se guardaban

cuidadosamente, por lo común, en un relicario de oro o plata. Muchas veces se construía expresamente una capilla. La Santa Capilla de París fue hecha por San Luis para conservar la corona de espinas de Jesucristo traída de Oriente. Se consideraban las reliquias como una protección para la ciudad.

En caso de peste, de inundación, de sequía, se sacaban las reliquias en procesión. Cierto día, por lo común el de la fiesta del Santo, los fieles podían arrimarse a tocarlas.

Entonces acudían en multitud hombres, mujeres y niños enfermos que buscaban su curación, o penitentes, porque la visita de las reliquias de un santo servía de penitencia para borrar los pecados.

Las gentes así venidas se llamaban peregrinos (es decir, extranjeros). Llevaban hábito de paño, semejante al de los frailes; la barba crecida y un palo largo.

Frecuentemente iban con los pies descalzos o con sandalias. Muchos se habían puesto en camino sin provisiones y sin dinero, y pedían de comer y posada en el camino, porque se creía ser agradable a Dios o a los santos dando de comer al peregrino, y estaba prohibido hacerles daño.

Los lugares de peregrinación que atraían más gente eran las tumbas de los santos cuyo poder se creía más grande.

En Francia, el sepulcro de San Martín, en Tours, y el de San Serenín, en Tolosa. En España, el sepulcro del Apóstol Santiago, en Compostela.

En Italia, el de San Benito, en el Monte Casino, y sobre todo el de San Pedro, en una iglesia de Roma. A este último acudían peregrinos de toda Europa, y en los caminos principales que conducían a Roma se habían hecho hospicios para alojarlos.

Pero el más venerado de todos era naturalmente el de Jesucristo, el Santo Sepulcro, en Jerusalén.

fuente

Métodos Comerciales Medievales Seguros Letras de Cambio

Métodos Comerciales Medievales Seguros, Letras de Cambio y Contabilidad

La revolución comercial
La revolución comercial de la que fue teatro la Cristiandad medieval entre los siglos XI y XIII se halla estrechamente unida a algunos grandes fenómenos de la época, y no resulta fácil determinar si fue causa o efecto de los mismos.

En primer lugar, cesan las invasiones. En cuanto dejan de penetrar en el corazón de la Cristiandad o de arribar a sus costas germanos, escandinavos, nómadas de las estepas eurasiáticas y sarracenos, los intercambios pacíficos —nacidos, por otra parte, modestamente en el mismo seno de las luchas— suceden a los combates.

Y aquellos mundos hostiles se revelan como grandes centros de producción o de consumo: se ofrecen los granos, las pieles y los esclavos del mundo nórdico y oriental a las grandes metrópolis del mundo musulmán, de las que afluyen, en cambio, los metales preciosos de África y de Asia.

La paz —relativa— sucede a las incursiones y a los pillajes, creando una seguridad que permite renovar la economía y, sobre todo, al ser menos peligrosas las rutas de tierra y de mar, acelerar si no reanudar el comercio.

la ciudad comercial medieval
Ciudad comercial medieval

Más aún; al disminuir la mortalidad por accidente y mejorar las condiciones de alimentación y las posibilidades de subsistencia, se produce un extraordinario aumento demográfico que provee a la Cristiandad de consumidores y productores, mano de obra y recurso humano del que tomará sus hombres el comercio.

Y cuando el movimiento cambia de dirección, cuando la Cristiandad ataca a su vez, el gran episodio militar de las Cruzadas no será más que la fachada épica a la sombra de la cual se intensificará el comercio pacífico.

Con estas convulsiones se halla vinculado el fenómeno capital del nacimiento o renacimiento de las ciudades. En todas ellas, ya sean de nueva creación o antiguos conglomerados, la característica más importante es ahora la primacía de la función económica.

Etapas de rutas comerciales, nudos de vías de comunicación, puertos marítimos o fluviales, su centro vital se encuentra junto al viejo cas-trum feudal, núcleo militar o religioso: es el nuevo barrio de los comercios, del mercado y del tránsito de mercancías. El desarrollo de las ciudades está vinculado a los progresos del comercio, y en el marco urbano debemos situar el auge del mercader medieval.

No todas las regiones de la Cristiandad conocen con igual intensidad estas manifestaciones primeras de la revolución comercial.

Podemos individualizar tres grandes centros donde tiende a concentrarse la actividad comercial de Europa. Como el Mediterráneo y el Mar del Norte (dominio musulmán y dominio eslavo-escandinavo) son los dos polos del comercio internacional, en las avanzadas de la Cristiandad hacia esos dos centros de atracción aparecen dos franjas de poderosas ciudades comerciales: en Italia y, en menor grado, en Provenza y en España por una parte, y en la Alemania del norte por otra.

caravana de comercio  medieval
Caravana de comercio medieval

De ahí el predominio en la Europa medieval de dos mercaderes, el italiano y el hanseático, con sus dominios geográficos, sus métodos y su personalidad propios.

Mas, entre esos dos dominios hay una zona de contacto cuya originalidad estriba en que, desde muy pronto, añade a su función de intercambio entre ambas zonas comerciales una función productora, industrial: la Europa del noroeste, o sea la Inglaterra del sudeste, Normandía, Flandes, Champaña y las regiones del Mosa y del bajo Rin.

Esta Europa del noroeste es el gran centro de la fabricación de paños y —con la Italia del norte y del centro— la única región de la Europa medieval que permite hablar de industria. Junto a las mercancías del norte y de Oriente, el hanseático y el italiano van a buscar a los mercados y ferias de Champaña y de Flandes estos productos de la industria textil europea.

Porque, en esta primera fase de nacimiento y expansión, el mercader medieval es, sobre todo, un mercader errante.

Vayamos ahora al tema que nos interesa en este post.

Progreso de los métodos en los siglos XIV y XV

Si bien la extensión de los negocios a partir del siglo XIII llevó a algunos mercaderes a cometer imprudencias y creó ciertos riesgos, en conjunto la evolución produjo un progreso en los métodos y las técnicas que permitió vencer o reducir muchas dificultades y peligros.

El comercio marítimo recibió gran empuje, gracias, en primer lugar, a la práctica —sobre todo en Génova— de la división de los navios en partes iguales, verdaderas acciones de las cuales una misma persona podía poseer varias. De esta forma se dividen y reparten los riesgos.

Estas «partes», llamadas también sortes o loca, son una mercancía que se puede vender, hipotecar, dar en commenda y hacer entrar en el capital de una asociación.

barcos en la edad media para el comercio intenacional
Barcos en la edad media para el comercio intenacional

Los seguros
Más importante todavía es el desarrollo de los métodos de seguro. Su evolución es oscura.

El término securitas que designaba primitivamente un salvoconducto, parece referirse hacia fines del siglo XII a una especie de contrato de seguro por el cual los mercaderes confían (locant) mercancías a alguien que, a cambio de cierta suma pagada a título de securitas, se compromete a entregar la mercancía en determinado lugar.

Hasta los siglos XIV y XV no se extienden verdaderos contratos de seguro en los cuales no cabe ya duda de que los aseguradores son distintos de los propietarios del barco.

A fines del siglo XIV algunas «compañías», como por ejemplo la del gran mercader pisano Francesco di Marco da Prato, inclusive se especializaron en esas operaciones.

Veamos el texto de un memorándum de fecha 3 de agosto de 1384, extraído de uno de sus registros que lleva como título el siguiente: «He aquí un registro de Francesco di Prato y Compañía, residentes en Pisa, en el cual escribiremos todos los seguros que hagamos para otros. Dios haga que saquemos provecho de ellos y nos proteja de los peligros»:

Aseguramos a Baldo Ridolfi y Cía. por cien florines oro de lana cargada en el barco de Bartolomeo Vitale en tránsito de Peñíscola a Porto Pisano. De estos 100 florines que aseguramos contra todo riesgo, recibimos 4 florines oro al contado, como atestigua un acta manuscrita de Gherardo d’Ormauno que refrendamos.

Y más abajo:

Dicho barco ha llegado a buen puerto en Porto Pisano, el 4 de agosto de 1384, y quedamos descargados de dichos riesgos.

La letra de cambio
Otros progresos de la técnica —ampliamente extendidos más allá del campo marítimo— a la vez que proporcionan nuevas posibilidades al mercader, extienden y complican sus negocios.

El primero y más importante es el uso de la letra de cambio. Si bien se discute su nacimiento, sus características y su función son hoy bien conocidas.

El auge de la letra de cambio debemos, ante todo, situarlo dentro de la evolución monetaria.

Durante la Alta Edad Media, la tendencia a la economía cerrada y la poca amplitud de los intercambios internacionales habían reducido la función de la moneda.

En el comercio internacional desempeñaron papel preponderante las monedas no europeas: el nomisma bizantino, llamado después hiperper y besante en Occidente, y los dinares árabes.

A partir de la época carolingia, en la Europa cristiana, aunque hubo un intento de retorno a la acuñación del oro, el patrón monetario era la plata, representada sobre todo por el denario, si bien también aquí ocupó indudablemente un lugar de primer orden el dirhem musulmán.

Con el auge de la revolución comercial, todo cambia en el siglo XIII.

Occidente vuelve a acuñar oro. A partir de 1252, Genova acuña regularmente denarios de oro y Florencia los famosos florines; a partir de 1266, Francia posee los primeros escudos de oro; a partir de 1284, Venecia tiene sus ducados; en la primera mitad del siglo XIV, Flandes, Castilla, Bohemia e Inglaterra siguen el movimiento.

En adelante, en los pagos comerciales pasa a primer plano el problema del cambio. A ese respecto, además de la diversidad de monedas, evidentemente, debe tenerse en cuenta:

a) La existencia de dos patrones, paralelos en cierta forma: oro y plata.

b) El precio de los metales preciosos, que sufrió un alza en los siglos xiv y XV. Alza que, según los períodos, afecta en forma desigual al oro y a la plata pero que, frente a las necesidades crecientes del comercio y a la imposibilidad de aumentar al mismo ritmo el numerario en circulación, a causa del estancamiento o la decadencia de las minas europeas y la disminución del suministro de metales preciosos provenientes de África, delata ese fenómeno del «hambre monetaria» en la que debe situarse la actividad de los mercaderes de finales de la Edad Media. Hambre sobre todo de oro, por cuanto la plata pasa a ser relativamente abundante hacia finales del siglo XV, gracias a la explotación de nuevas minas en la Alemania media y meridional.

Lo cual, como se sabe, será uno de los principales motores de los grandes descubrimientos.

c) La acción de las autoridades políticas. En efecto, el valor de las monedas estaba en poder de los gobiernos, que podían variar el índice de la misma, es decir, el peso, el título o el valor nominal. Las piezas no llevaban indicación de valor, sino que éste era fijado por las autoridades públicas que las acuñaban, valorando las monedas reales en moneda de cuenta ficticia que generalmente se expresaba en libras, céntimos y denarios derivados de un sistema que, por ejemplo, tomaba por patrón el denario tournois o denario parisis de Francia, o también el denario de gros de Flandes. De tal manera que los príncipes y las ciudades podían proceder a «movimientos monetarios», «mutaciones» o desvalorizaciones, «refuerzos» o revalorizaciones. Riesgos a menudo imprevisibles para el mercader.

d) Las variaciones estacionales del mercado del dinero. A causa de la falta de datos, resulta difícil señalar la existencia en la Edad Media de ciclos económicos, fluctuaciones periódicas en ondas largas y cortas, tal como se ha reconocido para el período moderno, aun cuando algunos historiadores, como Cario M. Cipolla, han creído poder hacerlo.

En todo caso, el mercader medieval no tenía, indudablemente, conciencia de ellos, y no le preocupaban. Por el contrario, los mercaderes medievales eran sensibles y prestaban mucha atención a las variaciones estacionales del curso del dinero en las principales plazas europeas, variaciones debidas, entre otras causas, a las ferias, a la fecha de las cosechas y a la llegada y partida de los convoyes.

Un mercader veneciano observó a mitad del siglo XV:

En Genova, el dinero es caro en setiembre, enero y abril en razón de la salida de los barcos … en Roma o donde se encuentre el Papa, el precio del dinero varía según el número de los beneficios vacantes y de los desplazamientos del Papa, que hace subir el precio del dinero dondequiera que se encuentre … en Valencia es caro en julio y en agosto a causa del trigo y del arroz … en Montpellier hay tres ferias que originan carestía de dinero …

Tales son los datos que el mercader debe tener en cuenta para calcular los riesgos y los beneficios; y partiendo de los cuales puede desarrollar, según sus posibilidades, un juego sutil fundado en la práctica de la letra de cambio.

Veamos, según R. de Roover, el principio y un ejemplo:

La letra de cambio era «una convención por la cual el ‘dador’. .. suministraba una suma de dinero al ‘arrendador’… y recibía a cambio un compromiso pagadero a término (operación de crédito), pero en otro lugar y en otra moneda (operación de cambio). Por lo tanto, todo contrato de cambio engendraba una operación de crédito y una operación de cambio, ambas íntimamente unidas».

He aquí una letra de cambio extraída de los archivos de Francesca di Marco Datini da Prato:

En el nombre de Dios, el 18 de diciembre de 1399, pagaréis por esta primera letra «de uso» a Brunaccio di Guido y Cía… . CCCCLXXII libras X céntimos de Barcelona, las cuales 472 libras 10 céntimos valederas 900 y (escudos) a 10 céntimos 6 denarios por y (escudo) me han sido pagadas aquí por Ricardo degli Albcrti y Cía. Pagadlas en buena y debida forma y ponedlas a mi cuenta. Que Dios os guarde.

Ghuiglielmo Barberi, Salut de Brujas

y de otra mano:

Aceptada el 12 de enero de 1399 (1400).

En el dorso

Francesco di Marco y Cía., en Barcelona. Primera (letra).

Se trata de una letra de cambio pagada en Barcelona por el librado —la sucursal en Barcelona de la firma Datini— al beneficiario —la firma Bru-naccio di Guido igualmente de Barcelona— a petición del librador o tomador —Guglielmo Barberi, mercader italiano de Brujas— a quien el dador —la casa Riccardo degli Alberti de Brujas— ha pagado 900 escudos a 10 céntimos 6 denarios el escudo.

Guglielmo Barberi, exportador de paños flamencos en relación regular con Cataluña, se hizo adelantar dinero en escudos de Flandes por la sucursal de Brujas de los Alberti, poderosos mercaderes-banqueros florentinos.

Como anticipo sobre la venta de las mercancías que ha expedido a su corresponsal de Barcelona la casa Datini, libra sobre ésta una letra de cambio a pagar en Barcelona al corresponsal en aquel lugar de los Alberti, la casa Brunaccio di Guida y Cía… .

Existe, pues, operación de crédito y operación de cambio. Este pago se realizó en Barcelona el 11 de febrero de 1400, treinta días después de su aceptación, el 12 de enero de 1400.

Este plazo es el «término», variable según las plazas —treinta días entre Brujas y Barcelona— que permitía verificar la autenticidad de la letra de cambio y, si fuera preciso, procurarse el dinero.

Por lo tanto, la letra de cambio respondía a cuatro eventuales deseos del mercader, y le ofrecía cuatro posibilidades:

a) El medio de pago de una operación comercial.
b) El medio de transferir fondos entre plazas que utilizaban monedas diferentes.
c) Una fuente de crédito.
d) Una ganancia financiera al jugar con las diferencias y las variaciones del cambio en las diferentes plazas, siempre dentro del marco definido más arriba.

En efecto, entre dos, o con más frecuencia entre tres plazas podía existir comercio de letras de cambio, además de operaciones comerciales. Este comercio de cambios, muy activo en los siglos XIV y XV, fue causa de vastas especulaciones.

Sin embargo, señalemos que, indudablemente, el mercader medieval ignoraba dos prácticas que habían de desarrollarse en la época moderna: el endoso y el descuento.

Aunque investigaciones permiten descubrir ejemplos de endoso desde principios del siglo XVI en el dominio mediterráneo; y que en el siglo XV se hallan casos parecidos, quizás, para obligaciones —simples órdenes de pago— en el dominio hanseático.

La contabilidad
Evidentemente, tales operaciones habían de ir del brazo con los progresos en contabilidad. La teneduría de libros de comercio se hace más precisa, los métodos más sencillos y la lectura más fácil.

Cierto que seguía existiendo gran complejidad. La contabilidad se dispersaba en numerosos registros: los libros de las «sucursales», de las «compras», de las «ventas», de las «materias primas», de los «depósitos de terceros», de los «obreros a domicilio» y, como ha destacado el historiador Sapori, el «libro secreto» donde se consignaba el texto de la asociación, la participación de los asociados en el capital, los datos que permitían calcular en todo momento la posición de dichos asociados en la sociedad y la distribución de beneficios y pérdidas.

Este «libro secreto» seguía siendo objeto de los principales cuidados y es el mejor conservado hasta nuestros días.

Pero se extendió la costumbre de hacer un presupuesto. Pronto todas las grandes firmas poseyeron un doble juego de registros para las cuentas abiertas a sus corresponsales en el extranjero: el compto nostro y el compto vostro, equivalentes de nuestras cuentas corrientes y que todavía hacían más cómodos los pagos por compensación mediante un simple juego de asientos sin transferencia de numerario.

Y, sobre todo, se desarrolló la contabilidad por partida doble que ha podido ser calificada de «revolución de la contabilidad».

Sin duda los progresos no son iguales en unas regiones que en otras, y hasta se ha llegado a explicar el casi monopolio de los mercaderes y banqueros italianos de la Edad Media, en una amplia zona geográfica, como resultado de su avanzada técnica comercial.

Pero en el dominio hanseático podríamos hallar métodos que, aunque diferentes y quizás algo retrasados en la perspectiva de una evolución general única, demostraron no obstante la eficacia de lo que Fritz Rorig ha podido llamar «supremacía intelectual».

Señalemos, por otra parte, que no debe exagerarse la superioridad germánica en el dominio nórdico en cuanto a escritura y contabilidad.

Los famosos manuscritos sobre berestá (corteza de abedul) descubiertos recientemente en Novgorod, demuestran que la escritura y el cálculo estaban allí más extendidos entre los autóctonos de lo que se creía.

De todos modos, las técnicas italianas apenas fueron asimiladas antes del siglo XVI por los mercaderes de las ciudades atlánticas —bretones, rocheleses, bordeleses— «cuyo arte parecía consistir en evitar al máximo el recurrir al crédito bajo todas sus formas».

Si bien Ph. Wolff ha descubierto que el crédito estaba muy extendido entre los mercaderes de Tolosa, insiste sin embargo en el «carácter rudimentario» de sus procedimientos.

De manera que, allí donde existe, el gran mercader-banquero sedentario reina ahora sobre todo un conjunto, cuyos hilos maneja desde su despacho, su palacio, su casa.

Un conjunto de contadores, comisionistas, representantes y empleados —los «agentes»— le obedecen en el extranjero.

Al margen de la contabilidad, el mercader-banquero sedentario es centro de una vasta correspondencia conducente a recibir avisos y dar órdenes.

Como conoce el valor del tiempo, la importancia para el éxito de un negocio de saber antes que los competidores la llegada de los navios o su naufragio, el estado de las cosechas —en una época en que los factores naturales son tan poderosos y los cataclismos tan destructivos— y los acontecimientos políticos y militares que pueden influir en el valor del dinero y de las mercancías, el mercader-banquero lanza una verdadera carrera por noticias. Pietro Sardella ha escrito un apasionante ensayo sobre el tema Noticias y especulaciones en Venecia.

La mejor forma de seguir el trabajo del mercader y comprender lo que fue su actividad profesional, es leer la abundante correspondencia comercial de la Edad Media que nos ha sido conservada, pero que solo en mínima parte ha sido publicada hasta ahora.

Fuente Consultada:Mercaderes y Banqueros en la Edad Media de Jacques Le Goff – Editorial Universitaria de Buenos Aires

Enrique IV de Inglaterra Monarquia Lancaster Resumen

Monarquía de Enrique IV de Inglaterra – Lancaster – Resumen

Monarca típico de la gran crisis política inglesa conocida con el nombre de guerra de las Dos Rosas. Eduardo IV fue rey de un bando y no de una nación. Sin embargo, supo granjearse una popularidad notable entre los ciudadanos de Londres por sus modales amables (actitud política) y la protección que en todo momento prestó a los intereses mercantiles de la ciudad. Debido al carácter enconado de la guerra civil, fué severo, aunque no cruel. Como hombre del Renacimiento, implantó en Inglaterra el primer tipo de monarquía despótica que conoció aquel reino y que luego había:: de ampliar los Tudor.

Enrique IV de Inglaterra

Enrique IV (de Inglaterra) (1367-1413), rey de Inglaterra (1399-1413), de la Casa deLancaster.Enrique nació en el castillo de Bolingbroke en abril de 1367; hijo de Juan de Gante, duque de Lancaster. Desde 1387 hasta 1390 fue el jefe de la facción que se oponía a su primo el rey Ricardo

Antecedentes: Gobernaba entonces Inglaterra, Ricardo II, el sucesor de Eduardo III, que pretendía imponer su poder absoluto con eran despliegue. Se había rodeado de una guardia personal de diez mil galeses, y trataba de reducir la influencia del Parlamento. Su reinado acabó violentamente.

Enrique de Lancaster, nieto de Eduardo III, lo obligó a abdicar. El rey usurpador necesitó afirmarse en el trono; como la nobleza se le oponía, buscó apoyo en la clase burguesa, la cual exigió que la Cámara de los Comunes interviniera en forma más decisiva en el gobierno. Ya que Francia apoyaba a sus enemigos tuvo que reanudar la guerra.

ENRIQUE LANCASTER DE INGLATERRA: ENRIQUE IV

Enrique   de   Lancaster transcurrió su juventud en un ambiente de intrigas, aventuras y batallas. Hijo de Ricardo, duque de York, y de Cecilia Neville, nació en Ruán el 28 de abril de 1442, y se educó en la residencia de Ludlow, en Inglaterra, de la que tuvo que fugarse cuando, habiéndose iniciado la guerra de las Dos Rosas entre los partidarios del rey Enrique VI Lancáster y los de su padre, éste fue derrotado en Ludlow el 12 de octubre de 1459.

Compañero   de juegos de Ricardo, era en todo un hombre distinto. Político frío y cínico, será el adversario de todas las causas defendidas por su primo, como la paz de Francia y la disminución del poder parlamentario.

Ricardo, que regresó precipitadamente de Irlanda, se encontró terriblemente aislado. Previendo su pérdida, quiso negociar.

Con la promesa de indultar a los rebeldes y convocar el Parlamento, él creyó que recobraba la suerte; pero, una vez en Londres, fue encerrado en la Torre y retenido como prisionero.

Ante el Parlamento, Enrique esbozó un negro cuadro del mal gobierno del rey. Reivindicó para él la corona, siéndole reconocida por la asamblea en octubre de 1399.

Después de esto, apoyándose en una vieja tradición, pretendió ser el heredero legítimo de Enrique III Plantagenet, haciendo correr la especie de que su hijo mayor había sido apartado del trono porque era jorobado.

Por el mismo motivo, se adornó con el título de rey de Francia, al cual le daba derecho un parentesco lejano y dudoso.

Coronacion de Enrique Lancaster

Ricardo II vacila en reanudar la guerra contra Francia; además, se niega a lanzar una represión feroz contra los lollardos. Esta ausencia permanente de decisiones rebaja el prestigio de la dinastía, ha nobleza se rebela y permite al primo del rey, Enrique de Lancaster, usurpar el trono para derribar «la tiranta de Ricardo I». Este momento es el comienzo de largas querellas dinásticas que van a debilitar a Inglaterra durante varios decenios. Ricardo II entrega su corona y su reino al duque de LancasterMiniatura—París, Biblioteca Nacional.

Esperando poder reivindicar la corona francesa por las armas, necesitaba asentar su situación interior, y para eso eran necesarias grandes precauciones; las asambleas parlamentarías y los consejos de barones eran convocados sin cesar, por lo que el gobierno carecía de libertad de acción.

Para satisfacer al clero, introdujo en Inglaterra la persecución religiosa, dirigida contra los herederos de Wiclef. Sin embargo, hasta el fin de su reinado, Enrique IV tendrá que combatir la rebelión de sus subditos; el rey, privado del poder, contaba aún con numerosos partidarios, y su muerte, por inanición, no impediría la rebelión de la familia de los Percy, en el norte, y después la de Essex.

Más grave todavía fue, en el año 1400, la sublevación del país de Gales, que no se apagaría hasta nueve años después. Seguidamente, las fuerzas reales iban a agotarse luchando contra Escocia.

Después, cuando el rey, a partrr del año 1408, se siente debilitado por la enfermedad, su heredero, el futuro Enrique V, es quien se impone, aliándose con sus tíos en contra de su padre.

Sin embargo, cuando a la muerte de Enrique IV, sube al trono su hijo, se revela como un capitán notable y un hábil administrador, que, gracias a una Inglaterra pacificada, se propone cumplir los designios del primero de los soberanos Lancaster: la conquista de Francia.

De sus subditos ingleses, el rey espera el apoyo necesario para el cumplimiento de sus ambiciones territoriales. Una rebelión fomentada por los últimos partidarios de Ricardo fue sofocada con el advenimiento de Enrique.

Después de lo cual, habiendo sublevado a la opinión pública contra los franceses desleales, el rey obtiene amplios subsidios del Parlamento y consigue reunir ejército y flota.

La muerte de Enrique V, en 1422, después de haber llevado a cabo la mayor parte de su programa, iba a volver a hundir al país en los azares de una minoría de edad, comprometiendo para siempre los sueños de hegemonía francesa alimentados por los Plantagenet.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Cuadro de Resumen Antecedentes y Desarrollo Revolucion Francesa

Cuadro de Resumen Antecedentes y Desarrollo
Revolución Francesa

 

La Revolución Francesa fue un movimiento social que estalló en 1789, contra el absolutismo real y los privilegios sociales. Ese acontecimiento cambió la estructura del gobierno y la organización de la sociedad, y respondió en sus finalidades más nobles al deseo de un mejor orden político y de una más equitativa organización social. El ambiente era propicio para el estallido de la revolución. La corrupción de costumbres había llegado en la alta sociedad a un punto increíble.

La situación política de Francia respondía al absolutismo monárquico, mientras los filósofos y enciclopedistas proclamaban su repudio del absolutismo, y su admiración por el régimen constitucional inglés.

La situación social presentaba contrastes irritantes: en la cúspide, el Rey y su familia, que vivía en la opulencia, rodeado de brillante y fastuosa corte; más abajo los privilegiados del primer estado y del segundo estado, libres de impuestos, y colmados de favores y privilegios.

Por último, los no privilegiados, que formaban el tercer estado, o estado llano: legistas, burgueses enriquecidos, obreros y campesinos. Sobre estos cargaba el peso de los impuestos, aumentados continuamente, por los derroches de las altas esferas. La situación económica era difícil. El aumento de la deuda del Estado provocaba la imposición de nueyos tributos, para conjurar el déficit. (seguir leyendo: Revolución Francesa)

CUADRO SINÓPTICO DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

cuadro de la revolcuion francesa

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

La Union Sovietica Post Guerra Mundial Stalin Cuadro Sinoptico

Cuadro Sinóptico La Unión Soviética Post Guerra Mundial 

cuadro sinoptico los bloques sovieticos

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Comparativo entre las Revoluciones Industriales

Cuadro Comparativo entre las Revoluciones Industriales

cuadro sinoptico revoluciones industriales

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sinoptico Tercer Mundo

Cuadro Sinóptico Tercer Mundo

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sistema de Produccion desde la Revolucion Industrial

Cuadro Sistema de Producción desde la Revolucion Industrial

cuadro sinoptico diferencia sociedad feudal e industrial

(flash)

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Sistema Bipolar Los Bloques Politicos Sovieticos Cuadro Sinoptico

Cuadro Sinóptico Sistema Bipolar
Los Bloques Políticos Soviéticos

cuadro sinoptico sistema bipolar siglo xx post guerra

(flash)

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sinoptico de la Revolución Rusa Antecedentes y Etapas

Antecedentes de la Revolución Rusa

Durante el siglo XIX gobernaron Rusia varios zares que, a pesar de implantar distintas reformas de carácter liberal, parecieron preocuparse muy poco de la miserable vida de los campesinos y de la gran masa de la población.

El descontento frente a la forma autocrática de gobierno de los zares creció gradualmente en el medio obrero y campesino, así como entre los intelectuales.

El hambre y las condiciones de trabajo de los campesinos y de los obreros condujeron a la formación de un proletariado rural y otro industrial.

A principios del siglo xix, Rusia estaba gobernada por un zar autócrata, y carecía de Parlamento y de Constitución.

La población rusa estaba compuesta por los boyardos o nobles (de los que había alrededor de cien mil familias), del clero ortodoxo, a menudo analfabeto, brutal y fanático, y de la burguesía (intelectuales y mercaderes), que residía en las ciudades, las más importantes de las cuales eran Moscú, San Petersburgo (hoy Leningrado), Azov, Novgorod, Kiev y Tsaritsin (hoy Volgogrado).

En último lugar figuraban los campesinos o mujiks, vasallos de la corona o de los nobles. Éstos podían azotarlos o venderlos a su antojo. Los mujiks estaban a veces sujetos al servicio militar obligatorio durante períodos de veinticinco años.

Podían ejercer algunos de los oficios más bajos, como cochero, cocinero, criado o jardinero, pero en realidad sólo eran esclavos que tiraban de sus propios arados de madera y que podían ser vendidos con sólo poner un anuncio en el periódico.

Pablo I, hijo de Catalina, subió al trono en 1796. Tenía cuarenta y tres años, y su reinado duró únicamente cinco. Desposeyó a la nobleza de algunos de los privilegios que les fueran concedidos en 1785 y volvió a fijar impuestos sobre los dominios, declarando de nuevo obligatorio el servicio militar.

Pero nadie pensó en mejorar la situación de los campesinos. Éstas y otras medidas hicieron muy impopular al zar Pablo I, y cuando, en 1801, fue asesinado, respiró toda Rusia.

Le sucedió el despótico Alejandro I. Durante su reinado Rusia desempeñó por primera vez un papel importante en el concierto internacional al obligar a Napoleón a abandonar Moscú en 1812.

Alejandro I extendió considerablemente el territorio nacional con las conquistas de Besarabia, Finlandia y gran parte de Polonia y del Cáucaso.

Le sucedió su hermano Nicolás I, que reinó durante treinta años. El cambio de reinado fue motivo de desórdenes internos. Los decabristas o decembristas, grupo compuesto por oficiales e intelectuales de ideas liberales, exigieron una constitución.

La conspiración fue dominada rápidamente, y sus jefes, ahorcados o desterrados a Siberia.

Nicolás I reforzó su policía secreta y adoptó para los ferrocarriles del país un ancho de vía distinto del normal en el resto de los países europeos. También limitó a quinientos el número de estudiantes que podían matricularse en una misma universidad.

Tales medidas iban encaminadas a impedir la entrada en Rusia, en la medida en que ello fuera posible, de las ideas liberales esparcidas.

por Europa. Al mismo tiempo, mejoró un poco las condiciones de vida de los campesinos y reprimió una insurrección en Polonia (1830-1831). Nicolás I sostuvo contra Turquía, Inglaterra, Francia y el Piamonte la guerra de Crimea, que acabó por perder.

Su hijo Alejandro II, que le sucedió en 1855, estaba animado por las mejores intenciones. En 1861, apoyado por su ministro Melutin, decretó la abolición del vasallaje por medio de un ucase.

El último zar de la dinastía de los Romanov fue Nicolás II (1894-1917). Era un ser débil y testarudo que se dejó llevar por los que le rodeaban. Él y su familia vivieron en continuo temor de perder a su único hijo, el zarevich, que padecía hemofilia.

El siniestro Rasputín, que ejercía beneficiosa influencia sobre el muchacho, llegó a ser todopoderoso en la corte. Después de la desastrosa guerra contra Japón, en 1904-1905, en la que el ejército ruso sufrió derrota tras derrota, estalló en San Petersburgo una revuelta que recibió el nombre de «domingo sangriento».

El domingo 22 de enero de 1905, varios miles de trabajadores se dirigieron al Palacio de Invierno para exigir al zar la adopción de reformas liberales. Aunque era una manifestación pacífica —muchos de los manifestantes llevaban consigo iconos y cantaban himnos religiosos—, la tropa abrió fuego contra ellos cuando rehusaron dispersarse.

El descontento de la población creció considerablemente.

De igual modo, el motín que se declaró a bordo del acorazado Potemkin, en el mar Negro, trajo consigo una sucesión de movimientos subversivos y revueltas que el zar nunca consiguió reprimir totalmente.

Después de vencer las principales dificultades, Nicolás II se avino a que fuera elegida una duma o asamblea nacional representativa. Podía expresar su oposición, pero el poder imperial anulaba su efectividad tanto como la división de la propia duma en diferentes partidos : demócratas constitucionales o «cadetes», socialrevolucionarios y socialdemócratas (marxistas). Del seno de estos últimos saldrían los bolcheviques de Lenin.

El ministro Stolypine era del parecer que había que estimular la propiedad individual de bienes raíces. Era preciso, según él, asignar tierras a aquellos que parecían más dotados en el terreno económico y dejar que la industria absorbiera al resto de la población. De este modo hizo aparición el kulak, o campesino rico, mientras el mir o comunidad rural desaparecía.

A fin de aportar fondos con que cubrir los grandes desembolsos que originó la construcción de líneas de ferrocarril estratégicas y el incremento del potencial militar, hubo que aumentar de modo considerable las exportaciones de trigo. Esto significó para el pueblo ruso un período de privación y de hambre que originó el nacimiento de un proletariado rural.

Al mismo tiempo, la industria empezaba a desarrollarse: la cuenca hullera del Donetz, instalaciones petroleras en el Cáucaso e industrias más ligeras en los alrededores de Moscú y de San Petersburgo. Esta transformación de la economía rusa creó el proletariado industrial.

Ver: Revolución Rusa

CUADRO SINOPTICO 1

cuadro sinoptico revolucion rusa

CUADRO SINOPTICO 2

cuadro sinoptico revolucion rusa

(flash)

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Los reyes en la Monarquía Romana Cuadro de Esquema Cronologia

Los Reyes en la Monarquía Romana

 

cuadro sinoptico la monarquia romana

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sinoptico Regimen de Stalin en Rusia Economia de Guerra Rusa

Cuadro Sinoptico Régimen de Stalin en Rusia

cuadro sinoptico regimen de stalin

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro de Sinoptico Instrumentos Medidas en Roma

Cuadro de Sinoptico Instrumentos de Medidas en Roma Antigua

cuadro sinoptico herramientas romanas

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sinoptico Nazismo Aleman Antecedentes y Características

CUADRO SINÓPTICO ANTECEDENTES Y CARACTERÍSTICAS DEL NAZISMO

CUADRO SINÓPTICO ANTECEDENTES Y CARACTERÍSTICAS DEL NAZISMO

El término «nazismo» resulta del apócope de Nacional Socialismo. Se lo conoce también por «razismo», por su exaltación de la raza aria, y por «hitlerismo» derivado del nombre de su Jefe.

El nazismo es un totalitarismo racial.

Fue fundado por Adolfo Hitler, en Alemania. El uniforme distintivo de los nazis era la camisa parda y su emblema la cruz esvástica.

Al perder la primera guerra mundial, Alemania se vio obligada a aceptar una paz rigurosa y vengativa que le fue impuesta por el Tratado de Versalles.
El pueblo alemán no se resignó a esa humillación y a las duras consecuencias de la derrota. El 9 de noviembre de 1918 abdicó el emperador Guillermo II e inmediatamente los socialistas se hicieron cargo del gobierno y proclamaron la República.

Al año siguiente, el 31 de julio de 1919, se proclamó la Constitución de Weimar, de carácter democrático, republicano y federal.

En enero de 1923 ejércitos franco-belgas ocuparon la región del Rhur con sus importantes yacimientos mineros, por la demora de Alemania en pagar las reparaciones de guerra. Se creó, entonces, una difícil situación agravada por la caída vertical del marco, completamente desvalorizado por las fabulosas emisiones de papel moneda hechas por el gobierno, con la peregrina idea de auxiliar a los obreros. Adolfo Hitler (1889-1945), austríaco de nacimiento, había fundado en 1919 en Munich, el Partido Nacional Socialista, llamado más tarde Partido Nazi.

El 8 de noviembre de 1923 intentó un golpe revolucionario en Munich, «el putsch de la cervecería», para derrocar al gobierno, pero fracasó.

Durante el año de cárcel escribió Hitler sus principales ideas políticas en el libro titulado «Mi lucha». Al recobrar la libertad, a fines de 1924, reanudó su campaña en pro del resurgimiento de Alemania, alcanzando gran popularidad y conquistando muchos adeptos.

En las elecciones de 1932 el Partido Nazi obtuvo enorme mayoría.

De acuerdo a la Constitución, el presidente Hindenburg nombró a Hitler, Canciller del Reich.

Muerto al año siguiente Hindenburg, Hitler reunió en su per sona los cargos de canciller y de presidente, decisión que fue ratificada por un plebiscito que le concedió además el título de Fürher (Caudillo).

Alemania adoptó el nombre de Tercer Reich, se abolió la Constitución de Weimar, se reemplazó la bandera de la República por la insignia esvástica del nazismo.

Hitler convirtió a Alemania en un estado unitario; proclamo único partido legal al Nacional-Socialista y disolvió a los partidos opositores; renovó la legislación y creó Tribunales del Pueblo.

La palabra traición tuvo un significado muy amplio y los acu sados de traición fueron juzgados con gran severidad y en forma secreta por los «Tribunales del Pueblo».

Se crearon campos de concentración. Se persiguió a los judíos, se les privó del derecho de ciudadanía y se les prohibió las actividades lucrativas.

Como es común en los regímenes totalitarios, agrupó a los obreros de sindicatos que debían responder al «Frente de Trabajo Alemán»; restringió las libertades, fiscalizando en forma absoluta el periodismo, la enseñanza, la radio, el cine, etc., y se crearon organismos para la represión brutal de cualquier intento de oposición.

Para Ampliar Ver Origen del Nazismo

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia

Cuadro Sinoptico Formacion de los Organismo de Paz Mundial ONU FMI

Cuadro Sinóptico Formación de los Organismo de Paz Mundial

cuadro sinoptico organismos de paz mundial

(flash)

Ver Mas Cuadros Sinópticos de Historia