Descubrimiento de Brasil y Exploración de EE.UU.

Historia de los Viajes Comerciales y las Colonizaciones Europeas

PRIMEROS VIAJES COMERCIALES Y LAS COLONIAS DE EUROPA

Alrededor del año 2000 a.C., los fenicios habían fundado ya dos grandes puertos, Sidón y Tiro, en las costas orientales del mar Mediterráneo. Durante varias centurias tuvieron el dominio marítimo, transportando mercaderías de una tierra a otra. Con el pasar del tiempo, fundaron importantes colonias como Tarsis, al S. de España, y Cartago, al N.E. de la costa de África. Esta última, especialmente, llegó a tener tal poderío que fue capaz de desafiar a la poderosa Roma.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

En el Libro I de los Reyes, en el Antiguo Testamento, se dice que el rey Salomón tenía una nave que, cada tres años, le traía desde Tarsis un cargamento de oro, plata, marfil, simios y pavos reales.

Posiblemente hace 3.000 años, los barcos fenicios se aventuraron más allá del estrecho de Gibraltar y navegaron por el Atlántico, hacia el N., hasta el extremo N.O. de Inglaterra, en busca de estaño; circunnavegaron África por primera vez hacia el año 600 a. J. C. partiendo del mar Rojo hacia el sur.

En el transcurso de sus viajes, los marinos fenicios parecen haber inventado una nueva forma de escritura: el alfabeto. Esta creación que fue, casi con certeza, lograda por pueblos semitas, consistió en el uso de unos pocos signos que representaban sonidos de consonantes y vocales. No hubo más necesidad de aprender signos distintos para miles de palabras diferentes, como en el antiguo Egipto y en la Mesopotamia. Leer y escribir demandó mucho menos esfuerzo con la invención del alfabeto.

Alrededor del año 700 a. J. C, la supremacía marítima de los fenicios fue pasando a manos griegas. Este pueblo vivió entonces no sólo en lo que hoy es Grecia, sino también a lo largo de la franja occidental del Asia Menor, en Creta y en muchas otras islas del Mediterráneo oriental. Además fundaron colonias en Italia meridional, Sicilia y en la costa mediterránea de Francia.

Este largo período de viajes, colonizaciones y comercio acercó a los pueblos de civilizaciones diferentes, permitiéndoles establecer contactos cada vez más íntimos. Los griegos tomaron conocimiento de Egipto, Mesopotamia y Fenicia y, sobre la base de lo aprendido, dieron un gran paso adelante. Con el papiro importado de Egipto y con el alfabeto tomado de los fenicios, adaptado a sus necesidades lingüísticas, escribieron importantes libros.

En el siglo VI antes de Cristo, Hannón, el Navegante, se hizo a la mar desde Cártago y fue bordeando, con su flota, la costa occidental del continente africano, sobre el Atlántico. Un siglo después, el historiador Herodoto cruzó las aguas del piélago que separaban su querida Grecia del lejano Egipto y remontó el curso del Nilo.

Los griegos combinaron los conocimientos matemáticos de Egipto y Mesopotamia y agregaron a ellos la filosofía y la política. Despreciaron toda clase de trabajos manuales a los que consideraban tareas propias de esclavos, y dedicaron su tiempo a educarse, discutir ideas y producir bellas obras literarias; la poesía y el drama lograron una perfección nunca antes conocida y grandes filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles dejaron su pensamiento imperecedero, especialmente este último, que dio las bases a las modernas ciencias políticas. La ciudad de Atenas fue el centro de todo ese mundo cultural.

Hacia el final del siglo IV a. J. C, los griegos y macedonios, al mando de Alejandro Magno, conquistaron un gran imperio que se extendía hacia el E. más allá del río Indo, e incluía Persia y Mesopotamia, junto con Egipto. Heredaron, de esta manera, toda la sabiduría acumulada por cinco civilizaciones más antiguas.

En honor del conquistador se fundó la ciudad llamada Alejandría, cerca de una de las desembocaduras del Nilo. Durante varias centurias, y mucho antes de que Roma ocupara el primer puesto en el mundo, Alejandría fue el más importante centro de cultura y educación. En su gran biblioteca, se reunieron muchos miles de libros sobre las materias más diversas, y allí, los estudiosos de todas partes del mundo pudieron aprender, enseñar y debatir ideas.

Tiempo más adelante, en el norte de Europa se hicieron famosos los vikingos, cuyas pintorescas embarcaciones cruzaron el océano, desde la península escandinava hasta llegar a Islandia, donde se establecieron a mediados del siglo IX. Eric, el Rojo, uno de aquellos colonizadores, decidió seguir viaje hacia el Oeste y alcanzó, de este modo, las costas de Groenlandia. Desde allí, su hijo Leif Ericson cruzó, posteriormente, hasta el mismo continente americano, donde vivió durante algún tiempo, cuatrocientos años antes de la llegada de Colón.

En la Edad Media se realizó otra increíble exploración geográfica que alcanzó aquellos lejanos confines de la India, hasta los cuales, animado por sus ansias de gloria, había llegado Alejandro de Macedonia en la remota Antigüedad.

Los motivos de esta nueva expedición fueron puramente comerciales, pero su protagonista, Marco Polo, que relató, en valiosísimos escritos, aquellas maravillosas experiencias, descubrió un mundo prácticamente desconocido: Bagdad, el desierto de Gobi, China –tierra de prodigios-, Birmania, Japón y el Tibet.

Las Cruzadas terminaron a fines del siglo xiii. Siguió, casi inmediatamente, un periodo de grandes exploraciones y descubrimientos que dura hasta nuestros dias. Antes de finalizar el siglo XIII, entre los años 1271 y 1295, un veneciano llamado Marco Polo efectuó un viaje increíblemente dificultoso, desde Europa hasta la China, en su mayor parte por tierra. Dos siglos después Cristóbal Colón, un marino genovés, realizó, con la ayuda de los reyes de España, la histórica travesía del Atlántico, al mando de una pequeña flota; descubrió un nuevo continente, América, pero murió creyendo que había llegado a la India.

Enrique el Navegante, hijo del rey Juan I de Portugal, abrió, en su país, una famosa escuela de náutica donde se enseñaba, entre otras cosas, el manejo de la recién importada brújula y del astrolabio, antiguo instrumento para observar la altura de los astros, que el cosmógrafo y navegante alemán Martín Behaim adapto, en el siglo XV, a las necesidades de la navegación.

Enrique el Navegante falleció en 1460, pero su obra fue continuada por el rey Juan II, uno de cuyos marinos, Bartolomé Díaz (o Días) descubrió, en 1486, el Cabo de Buena Esperanza y, tras dar la vuelta completa, con sus naves, al continente africano, siguió rumbo hacia el mar Arábigo, abriendo la ruta -por agua– hacia la India. Seis años después, intentó su magna empresa el marino genovés Cristóbal Colón.

La idea que propuso a los Reyes Católicos era distinta a todo lo conocido hasta entonces: quería llegar al Lejano Oriente navegando hacia Occidente y cumplió un viaje angustioso, al mando de la heterogénea tripulación que albergaban las tres históricas carabelas que puso a su disposición Isabel de Castilla. Cuando, después de más de dos meses de travesía, llegó a la isla de Guanahani, una de las Bahamas, a la que llamó San Salvador, creyó estar en una zona desconocida del continente asiático, muy próxima a China y a la India.

Vasco de Gama, nacido en Extremadura, repitió la hazaña cumplida, años antes, por Bartolomé Díaz y, tras dar la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, fundó, del otro lado de África, ciudades y puertos comerciales. Las posteriores hazañas de Hernando de Magallanes, quien, a las órdenes de Carlos V, descubrió el estrecho que lleva su nombre (en 1520) y fue el primero en unir, por agua, el Atlántico con el Pacífico, tras de lo cual siguió hasta las islas Filipinas, donde murió trágicamente, se completaron gracias al tesón de Sebastián Elcano.

Éste, al regresar a España, en1522, se acreditó el mérito de haber efectuado la primera vuelta al mundo. Muy cerca quedaba Australia, la isla gigantesca conocida ya por los chinos y malayos. Los marineros españoles y portugueses la recorrieron sin ansias de conquista, razón por la cual tomaron a su cargo esa tarea, mucho después, los franceses, ingleses y holandeses.

Guillermo Janszoon, Juan Carstensz y Abel J. Tasman exploraron sus costas a principios del siglo XVII; el último de los nombrados realizó, en 1642, un viaje por mar alrededor de toda Australia e, internándose hacia el sureste, descubrió lo que hoy llamamos Tasmania y Nueva Zelanda.

Un siglo más tarde, el capitán inglés James Cook, considerado uno de los mejores exploradores del siglo XVIII, comprobó que esa parte de Oceanía estaba integrada por dos grandes islas. Cook exploró el Pacífico, la costa occidental de Norteamérica y el territorio antartico, adonde llegarían, en esforzadas expediciones, el inglés Falcon Scott y el noruego Amundsen, un siglo y medio después.

ALGO MAS… España y Portugal fueron las dos primeras potencias que levantaron imperios distintos de los hasta entonces existentes, imperios separados de la madre patria por el océano. Durante el siglo XVI, los españoles tomaron posesión de casi toda América Central y del Sur, con excepción de Brasil, y encontraron las últimas manifestaciones de civilizaciones vastamente desarrolladas, la de los mayas y la de los aztecas, y la gran cultura incaica.

Mientras España extendía su imperio, Portugal tomaba posesión de Brasil y fundaba colonias en el sur y este de Asia. Otros países europeos no quedaron atrás. Inglaterra, Francia y Holanda también ampliaron sus dominios en tierras lejanas.

Los grandes viajes de descubrimiento continuaron. Entre 1577 y 1580 Francis Drake realizó uno alrededor del mundo que duró tres años y en el curso del cual navegó miles de millas a lo largo de la costa occidental de América del Norte y del Sur. En 1642, Tasman, marino holandés, descubrió Tasmania y Nueva Zelandia. Hacia fines del siglo xvm, el capitán Cook, uno de los más grandes navegantes de todos los tiempos, viajó alrededor de la Antártida (aunque nunca pisó su tierra), de Nueva Zelandia y a lo largo de la costa de Australia.

Por entonces ya se conocían todos los continentes del mundo, pero las tierras interiores de África y América del Norte aún estaban, en su mayoría, inexploradas.

Dos viajeros portugueses fueron los primeros que, de O. a E., cruzaron el África; Pedro y Antonio Pombeiros viajaron durante nueve años, de 1802 a 1811, desde Angola hasta Zambeze.

David Livingstone realizó, alrededor de cuarenta años después, su famosa travesía desde el Zambeze hasta Loanda, ida y vuelta, exploró el interior y descubrió la catarata Victoria y el lago Nyasa.

Las tierras interiores de América del Norte fueron recorridas en su mayor parte por pioneros ingleses que, con mucho coraje, establecieron allí colonias.

Nuestro propio siglo ha presenciado los primeros viajes a los polos. Robert Peary, un almirante norteamericano, alcanzó- el polo norte en 1909, y el explorador noruego Amundsen llegó al polo sur en diciembre de 1911, pocos días antes que el capitán Scott. La primera travesía de la Antártida fue realizada en 1951 por la expedición conducida por sir Vivían Fuchs.

Hoy, en nuestra era de aeroplanos, helicópteros y submarinos atómicos, no hay casi punto de la superficie terrestre que esté fuera del alcance del hombre, ni donde la civilización no haya dejado su sello.

Ver: Grandes Viajes Marítimos

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven -Navegar y Descubrir el Mundo – Fasc. N°6 Edit. Cuántica
La Técnica en el Mundo Siglo de Viajes y Descubrimientos Tomo III Globerama Edit. CODEX

El Tratado de Tordesillas España y Portugal Causas y Objetivos

OBJETIVOS DEL TRATADO DE TORDESILLAS: España y Portugal se reparten el nuevo mundo

Inmediatamente después del regreso de Colón, en 1493, los Reyes Católicos adoptaron las medidas necesarias para asegurar-se todos los derechos sobre los territorios descubiertos, y por descubrir, gracias al intrépido genovés.

Acudieron al Papa Alejandro VI, que, por ser español de nacimiento, estaba en buenas disposiciones con relación a ellos, y el mismo año obtuvieron una bula que otorgaba a España todos los territorios situados a cien leguas al oeste de las Azores y de las islas de Cabo Verde, obteniendo con ello una magnífica victoria diplomática.

No habían contado con los portugueses. El rey Juan II elevó su correspondiente protesta que señaló el comienzo de unas prolongadas negociaciones entre ambos países hasta que por fin pudieron llegar a un compromiso.

En 1494, por el célebre tratado de Tordesillas, Juan reconocía los derechos de España sobre los países de Occidente, aunque trasladando la línea de demarcación desde 100 a 374 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, reconociéndose como pertenecientes a la esfera de influencia de Portugal las tierras y mares situados al este de dicha línea.

Ello representaba una diferencia trascendental: más tarde pudo advertirse que aquella cláusula concedía a los portugueses derechos sobre ciertas comarcas del continente americano, el Brasil, en primer lugar.

Se conoce como Tratado de Tordesillas el compromiso suscrito en Tordesillas (actualmente en la provincia de Valladolid, en el noroeste de España) el 7 de junio de 1494 entre Isabel y Fernando, reyes de Castilla y Aragón, y Juan II rey de Portugal, en virtud del cual se establecían un reparto de las zonas de conquista y anexión del nuevo mundo mediante una línea divisoria del Océano Atlántico y de los territorios adyacentes.

Concertados los acuerdos con España, los portugueses comenzaron a explorar la parte del mundo que les había sido asignada.

Equiparon una expedición que debía dirigirse hacía el este, tras las huellas de Bartolomé Días, y alcanzar su objetivo máximo, la India. Con todo, Juan II no pudo asistir a la realización de sus grandiosos proyectos.

Murió en 1495, dejando el trono a Manuel I, a quien la Historia califica con el sobrenombre de Afortunado, porque durante su reinado Portugal obtuvo sus mayores triunfos como potencia colonial.

PARA SABER MAS….

El reconocimiento de la legitimidad de los Borbones de hecho, en los Tratados firmados en la ciudad de Utrech (Holanda, 1713), además de realizar numerosas concesiones territoriales -como Terranova y Arcadia, en América del Norte a los ingleses, y Colonia del Sacramento a Portugal dejó en manos de los británicos gran parte de la explotación económica del territorio colonial.

Con la autorización para enviar un navío anual exento de impuestos a la feria de Portobello, lograron ingresar legalmente en el circuito Hedy Caribe con la posibilidad de competir en inmejorables condiciones con las manufacturas españolas. Pero el bocado más preciado lo constituía la obtención del monopolio de! tráfico esclavista durante 30 años, incluyendo el codiciado puerto de Buenos Aires.

A la compañía que se le otorgara el asiento se le debería asignar «un paraje cómodo en el Río de la Plata (sin pagar derechos ni tributos algunos por ellos la compañía, durante el tiempo del sobredicho asiento…) y teniendo también cuidado de que los territorios que se le dieren sean aptos y capaces para labrar y pastar ganados para la manutención de los empleados en la compañía y de sus negros (…); y también para que los navíos de la compañía puedan llegarse a tierra y estar resguardados de todo peligro…» A decir verdad, aun cuando la trata era en sí misma un excelente negocio, no desaprovecharon la oportunidad para asegurarse las condiciones más propicias para continuar con el contrabando

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Crimberg

Historia de los Mapas Portulanos Primeros Mapas del Mundo Antiguo

Historia de los Mapas Portulanos Primeros Mapas del Mundo Antiguo

El hombre, dotado de razón e inteligencia, se ha propuesto comprender algo del mundo en que vive y de su lugar en el universo. Un estudio de las ideas sostenidas por las antiguas civilizaciones muestra que los hombres de .aquellos tiempos intentaron resolver el misterio del origen y estructura del mundo.

Sin embargo, durante muchos siglos, la humanidad tuvo nociones muy equivocadas con respecto a la verdadera naturaleza de la Tierra y de su lugar en el universo. Se pensaba que la Tierra era el único mundo y que todos los cuerpos celestes, el Sol, la Luna y las estrellas, no eran más que sus satélites.

Las primeras representaciones de la Tierra eran completamente inexactas. Sólo fue posible representar la verdadera forma de la Tierra cuando los exploradores y geógrafos probaron y concluyeron, sin lugar a dudas, que ésta era una esfera, y cuando lograron suficiente información como para dibujar mapas exactos.

Las civilizaciones de Oriente Próximo,responsables del desarrollo de la escritura, fueron quiene consiguieron verdaderos logros en la confección de planos y mapas. Los babilonios, en especial, lograron notables adelantos en matemáticas y astronomía, así como en las representaciones espaciales.

Ya en el II milenio aparecen tablillas con planos de edificios, de propiedades y de asentamientos humanos; algunas son sólo esbozos, pero otras están cuidadosamente trazadas a escala.

También Egipto alcanzó un nivel semejante de solvencia y sofisticación en la cartografía desde el Imperio antiguo en adelante, ya se tratara de representaciones hechas en papiros o en los relieves funerarios, que incluían bosquejos del Más Allá, donde se marcaban las propiedades y las rutas de mar y tierra.

antiguo mapa del mundo

Mapamundi babilónico trazado en una tableta de arcilla que data de 600 a. C, aproximadamente, donde se muestran las relaciones de las regiones conocidas con las que están más allá del océano.

Los mapas en China: Los orígenes de los mapas chinos son dudosos, y no sólo porque han sobrevivido pocos de ellos.

Pero está demostrado que hacia el siglo II a. C. ya existía el concepto de escala y se habían creado instrumentos para dibujar mapas, como reglas graduadas, escuadras, plomadas, compases para trazar círculos y tubos de observación.

Además, todos los tipos de mapas eran muy valorados por los miembros de la élite intelectual, que a menudo eran enviados a zonas que no conocían con responsabilidades administrativas y militares; de hecho, algunos de los primeros mapas que han sobrevivido provienen de tumbas de altos funcionarios.

mapa antiguo de egipto

Mapa egipcio dibujado hacia 1160 a. C. para una expedición al desierto occidental en busca de materiales para la construcción. Los diferentes colores señalan los distintos tipos de roca.

Los mapas romanos: Naturalmente, se trazaban mapas locales a gran escala o planos de fincas, y se exhibían ante el público por motivos legales y fiscales.

La práctica era común en el Egipto griego (o ptolemaico) y en las ciudades romanas. Los agrimensores romanos llegaron a formar una corporación profesional establecida, cuyos vastos trabajos se reflejan en planos de mármol que han llegado hasta nosotros, y que corresponden a la ciudad de Arausio (Orange, en Francia), y en muchas regiones mediterráneas, hasta el día de hoy es perceptible la división de la zona en cuadricula.

Pero en cambio, tenemos muchos menos datos sobre el trabajo que los agrimensores romanos realizaban en las ciudades, aunque sabemos que por lo común usaban escala de 1:240.

groma romana para topografia antigua
Un groma reconstruido a partir de la piezas de metal halladas en Pompeya. Era el instrumento más importante de los agrimensores, y con él lograban establecer líneas rectas con una exactitud sorprendente.

uso de la groma en roma antigua


He aquí, mas abajo, un mapa medieval. La graciosa explicación en verso es de un autor florentino del siglo XV. Observándolo es imposible no maravillarse ante una representación tan caprichosa y esquemática de nuestra Tierra.

«Una «T» dentro de una «O» muestra el dibujo —cómo en tres partes fue dividido el mundo— y la superior es el reino mayor —que abarca casi la mitad del redondel— llamada Asia; el trazo recto es señal —que divide el tercer nombre del segundo:— ÁFRICA, digo, de EUROPA; el mar —Mediterráneo en medio de ellos aparece

Los únicos elementos exactos de la misma son las posiciones relativas de los tres continentes: Asia al este de Europa y África al sur (nótese que en el mapa el este ha sido colocado arriba); y atribuir al Asia una superficie mayor que las otras dos partes. El resto es pura imaginación de su autor.

mapa antiguo forma T

La Tierra, tal como se la representaba en el Medievo: se le atribuía la
forma de «T» y «O» que caracteriza a este mapa.

Observemos ahora este mapa, hecho en una época mucho más antigua que el precedente. Se trata de un mapa de la época de Anaximandro de Mileto. Representa la imagen que se tenía de la Tierra seis siglos antes de Jesucristo.

mapa antiguo del mundo anaximandro de mileto

La Tierra tal como estaba representada en la antigüedad: este mapa pertenece a! siglo VI antes de Jesucristo.


La Tierra aparece como un gran cuenco; en los bordes corre el océano, que era considerado infranqueable.

En el centro se hallan las tierras habitadas, entre las cuales, a través de las Columnas de Hércules (el actual estrecho de Gibraltar) penetra el mar Mediterráneo.

En este mapa, la posición de los continentes y los contornos de las costas son mucho más parecidos a los reales que en el diseñado 1.200 años después.

Las indicaciones de los golfos, de las islas, de las penínsulas y de los ríos son más numerosas, y se acercan más a la realidad de sus respectivas ubicaciones.

Este breve catálogo de viajes realizado por hombres de la Edad Antigua es suficiente para explicar cómo, en ese tiempo, existieron libros de Geografía y mapas geográficos que sorprenden por la vastedad de la zona conocida y su riqueza en detalles.

Esos hombres, por razones comerciales o deseo de conquista, estaban en constante movimiento a través de las vías terrestres y marítimas. Y no tardaron en convencerse de la esfericidad de la Tierra.

El más grande de los geógrafos y cartógrafos de la antigüedad fue Tolomeo, que vivió en Alejandría en el siglo II después de Cristo.

Él ideó la teoría que ubicaba a la Tierra en el centro de todo el universo; teoría llamada geocéntrica (del griego: «gué«, tierra). Convencido también él de la redondez de la Tierra, aplicó en sus mapas un perfeccionado sistema de meridianos y paralelos.

Desgraciadamente, sus preciosas obras desaparecieron durante las destrucciones que siguieron a la caída del Imperio Romano y por más de un milenio se consideraron perdidas.

EL MÁS ANTIGUO MAPA DE CAMINOS

Poco importaba al espíritu práctico de los romanos la teoría geocéntrica y otros problemas tolomeicos, que no podían ser de inmediata aplicación.

En cambio pensaron que podía ser de gran utilidad, para organizar racionalmente las comunicaciones del Imperio, disponer de un mapa completo de caminos, con indicación de las distancias entre las ciudades y poblaciones grandes y pequeñas.

mapa antiguo de los caminos de roma

Compilaron, por tanto, un gran mapa de 6,28 m. de longitud, pero de sólo 34 cm. de ancho, para comodidad de su traslado.

Dado lo extraño de sus dimensiones, es indudable que no tuvieron en cuenta la conformación y proporciones de las diversas tierras, a las que dieron una forma muy alargada.

Pero en el mapa estaban trazados en rojo todos los caminos estratégicos del Imperio. Se trataba, en resumen, de un verdadero mapa de caminos, como los que en la actualidad usan los turistas y automovilistas.

Se sabe que Julio César ordenó el trazado de un mapa de caminos de todo el Imperio, obra completada hacia el año 7 de nuestra era, durante el reinado de Augusto. Siglos más tarde se descubrió uno de estos mapas, destinados a describir todas las carreteras de los territorios imperiales.

LOS MAPAS DE LA ÉPOCA MEDIEVAL

Después de la caída de Roma no hubo, por mucho tiempo, una gran potencia militar interesada en efectuar conquistas de tierras lejanas.

Por otra parte, faltando una administración civil eficiente, viajar se volvió peligroso y cansador, a causa del bandidaje y del mal estado de los caminos.

Los viajes se hicieron muy raros, y los conocimientos geográficos ya en poder de los hombres antiguos, fueron olvidados.

Durante varios siglos, los mapas fueron más una compilación de elementos fantásticos que un documento de cosas reales.

En ellos aparecían imágenes sacadas de los mitos griegos y de las leyendas de santos, dibujos de ciudades, de castillos y de santuarios. Los mares aparecían poblados por monstruos. Había largas explicaciones sobre la población y el territorio.

mapa del mundo en la edad media

Ese carácter tiene el famoso mapa de San Isidoro de Sevilla, publicado en 630, donde e resumían los conocimientos geográficos de la época.

Los arares, con sus numerosos viajes y preocupaciones geográficas, aportaron valiosos datos a la Cartografía; baste citar los nombres Masudi (915), Al Biruni (1038) y, sobre todo, Abul Feda 1331-1370).

Los navegantes del Mediterráneo usaban, antes de las Cruzadas, mapas de notable exactitud, hechos por cartógrafos genoveses y catalanes.

PORTULANOS: LOS MARAVILLOSOS MAPAS DEL RENACIMIENTO

Sólo después del año 1300 comenzó a aparecer un nuevo tipo de mapa, mejor dicho, de «carta marina», pues estaba destinada a servir exclusivamente a los navegantes.

El mérito corresponde, principalmente, a los navegantes de las ciudades del Mediterráneo, que a medida que prolongaban el radio de su comercio llegaban a puertos cada vez más lejanos, y exploraban las costas, dibujando cuidadosamente los contornos.

Estos mapas, llamados «portulanos», tenían indicados, exclusivamente, los nombres de las ciudades costeras.

portulano español del renacimiento

Parte de un «portulano», mapa característico del Renacimiento. Estos mapas eran dibujados sobre pergaminos, a veces del tamaño de toda la piel de un animal.

En ellos no figuraban nunca los nombres de las ciudades del interior; eran, en consecuencia, mapas exclusivamente para navegantes.

Los primeros de estos hermosos mapas fueron hechos por el genovés Pedro Vesconte, a principios del siglo XIV. Su construcción se basaba en un trazado de líneas rectas que seguían las direcciones de la rosa de los vientos. Sobre ellas se medían las distancias de los distintos puntos de la costa.

Se da el nombre de «portulano» al mapa náutico medieval, llamado también carta de marear o de compás, y, de hecho, constituye un mapa dibujado sobre pergamino en el que están anotados los rumbos y distancias que el navegante necesitaba conocer para conducir la nave.

El origen del portulano se remonta a finales del siglo XIII y, en cierto modo, es la representación gráfica de las guías de navegación manuscritas que los antiguos griegos designaban como «periplos», los cuales, en época muy posterior, recibieron también el nombre de portulanos y hoy son denominados derroteros.

Sin embargo, a pesar de la evolución lógica desde la narración escrita hasta la representación gráfica, el paso concreto de una a otra suscita muchos interrogantes.

Esto se debe principalmente a que los primeros portulanos presentan ya, en comparación con los demás monumentos cartográficos de la época, una notable novedad: la exactitud.

Efectivamente, tanto la Carta pisana (de hacia 1275), el primer portulano que se conoce, propiedad de la Biblioteca Nacional de París, como los que le siguieron destacan por la perfección de los mares Mediterráneo y Negro muy superior a la del mapamundi Tabula rogeriana, elaborado por el-Edrisi en 1154, e incluso a los de Abul Hasán Alí ibn-Musa ¡bn-Said Al-Andalusí (1209-1 274), incomparablemente mejores que los mapas monásticos de la época.

Al parecer, la aportación árabe al nacimiento del portulano es indudable, tanto por la existencia de los dos autores citados, como por el hecho de que dos de los principales centros de producción de tales mapas fueron Sicilia y Mallorca, concretamente las ciudades de Mesina y Palma, islas arrebatadas poco antes al Islam: la primera en 1901, por los normandos, y la segunda en 1229, por Jaime I el Conquistador, rey de Aragón.

Sin embargo, estas coincidencias no permiten olvidar que el primer portulano que se conserva es la Carta pisaría (que algunos consideran ce origen genovés) y que tanto Génove como Venecia, entre otras ciudades italianas, fueron también centros de producción de mapas náuticos.

Sea cual fuere el verdadero origen de portulano, lo cierto es que este tipo de cartas náuticas tuvieron gran difusión entre los siglos XIV y XV, para lueg: entrar en decadencia a causa de la aparición de la cartografía impresa, de precio más asequible; de todos modos aquellos mapas subsistieron haste mediados del siglo XVII.

LAS FELICES CONSECUENCIAS DE UN ERROR

Así estaban las cosas, cuando en 1413 reaparecen en escena las antiguas obras de Tolomeo. Sus viejos mapas fueron descubiertos en Constantinopla e inmediatamente llevados a Occidente.

Precisamente pocos decenios después fue inventada la imprenta, y los mapas de Tolomeo, más completos y exactos que los de esa época, fueron reproducidos en muchos ejemplares.

Pero, entre otras inexactitudes, los mapas de Tolomeo contenían un error que tuvo importantes consecuencias: al diseñarlos, el gran geógrafo había dado, como medida de la circunferencia terrestre, una cifra demasiado baja.

Un ilustre predecesor suyo, Eratóstenes de Cirene, había también calculado esta dimensión, dando una cifra aproximada a la verdadera… pero Tolomeo debió considerarla demasiado elevada.

La Tierra resultó así, en sus mapas, más pequeña de lo que en realidad era. La costa oriental de Asia no estaba muy alejada de la de España. ¡Era una verdadera tontería no tratar de unirla por este camino!.

Y he ahí a Colón que zarpa de España en dirección a Occidente, confiado en desembarcar bien pronto en las costas de Asia. ¡En realidad, en sus mapas no había sitio para un continente nuevo!

El error de Colón, a lo que parece, fue fomentado por diversos indicios, recogidos algunos durante su prolongada estancia en las islas Canarias. Algunos de ellos parecían confirmar la idea de la existencia, por lo menos, de territorios insulares en dirección oeste del archipiélago canario.

primer mapa con las tierra de colon

El primer mapa en el cual aparece la tierra descubierta por Colón. Fue hecho por el italiano Contarini en 1506. Evidentemente, también el creyó que la costa tocada por el Almirante era la extremidad oriental de Asia. Este mapa, igualmente, está inspirado en los de Tolomeo.

LAS SOLUCIONES DE UN PROBLEMA . . . IRRESOLUBLE

Después de Colón, Magallanes logró una nueva y tangible confirmación de la redondez de la Tierra.

Desde ese momento, la Cartografía se empeñó en resolver un único y grave problema: cuál sería la mejor forma de representar sobre un plano la superficie esférica de la Tierra.

Una solución perfecta es evidentemente imposible: las formas o las superficies de los continentes, en las regiones polares o en las ecuatoriales, resultan inevitablemente alteradas.

Decenas y decenas de distintas soluciones fueron ideadas en cuatro siglos de estudios cartográficos.

El mapa que goza de mayores preferencias de los navegantes es el que confeccionó el flamenco Gerardo Kremer, llamado Mercator.

Este mapa permite trazar, por medio de una simple línea recta, la ruta que un barco debe seguir para llegar a un determinado punto de la Tierra, teniendo una dirección constante con respecto a la aguja de la brújula.

COMO SE HACEN LOS MAPAS:

El hacer mapas y particularmente las dificultades de representar el globo sobre una superficie plana, son el objeto de una materia sumamente interesante, pero muy complicada.

Trazar mapas con precisión es una tarea compleja, que se vincula con detallados conocimientos matemáticos, especialmente la realización de los contornos de tierras y mares, que en la realidad están en una esfera y tienen que ser representados en la superficie plana del papel. Muchos métodos, denominados proyecciones, se usan para esto; cada uno de ellos tiene sus ventajas y desventajas.

El método que se emplee dependerá de la posición de la región que va a ser llevada al mapa, y así se conseguirá la mayor exactitud posible y sin deformaciones.

La falta de espacio nos impide mencionar aquí todos los métodos que existen, pero explicaremos brevemente el principio en que se basan las proyecciones más importantes.

Consideremos primeramente el principio de las proyecciones cilindricas; hay varias, entre ellas, la proyección de Lambert.

En la lámina de abajo, se ve el globo que incluye a América y algunos de los meridianos.

Al lado, aparece el mismo globo, pero rodeado de un trozo de papel transparente en forma de cilindro.

El tercer dibujo muestra cómo los meridianos aparecen en el cilindro como líneas rectas; las figuras de abajo explican qué sucede cuando el cilindro de papel es cortado y desenrollado.

Se verá, por ejemplo, que América no se representa correctamente; sus contornos están algo deformados. Éste es el defecto de todas las proyecciones de este tipo.

mapas antiguos

La proyección de Mercator, que es seudocilíndrica, hace aparecer a Groenlandia mucho más grande de lo que es en la realidad, casi tan grande como África.

En la siguiente ilustración veremos el principio en que se basan las proyecciones cónicas. Éstas se usan especialmente para los mapas de países situados a altas latitudes, tales como los del norte de Europa, Asia y América septentrional.

Se muestra el globo, y en la inferior izquierda se señalan en él los países escandinavos, Suecia y Noruega, rodeados por una línea roja.

Si imaginamos un cono cuya base es parte del paralelo que pasa por la base del área señalada, el vértice del mismo coincide con el de la Tierra.

El área que debe ser llevada al mapa aparece en el cono como se ve en la ilustración central superior; pero cuando el cono es extendido, la zona toma la forma que se muestra en el dibujo central de abajo.

mapas

Esta proyección es útil para los mapas de áreas pequeñas, particularmente de las regiones cercanas a los polos. Las zonas situadas entre las líneas que indican los paralelos, no están exageradas como sucedería si este método se aplicara a regiones cercanas al ecuador.

Primeras Regiones Exploradas del Mundo

El Proyecto de Cristobal Colon Para Viajar a las Indias

El Proyecto de Cristobal Colon Para Viajar a las Indias

Mientras los portugueses efectuaban su circunnavegación de Afrecha, otros consideraban que podía alcanzarse el mismo resultado por otra ruta. Desde que se comprendió que la Tierra era esférica, a muchas personas se les ocurrió que podría navegarse en torno a ella, y que se llegaría a Extremo oriente avanzando hacia el oeste.

Encuentro de Colón con los aborígenes americanos

El concepto era sencillo y, de hecho, lo había formulado Roger Bacon dos siglos antes. Lo que disuadió del esfuerzo fue la creencia de que entre la costa occidental de Europa y la oriental de Asia podía mediar una vasta extensión de océano que los barcos de la época no estaban en condiciones de afrontar.

Si Eratóstenes estaba en lo cierto y la Tierra tenía 40225 Km. de circunferencia , entre Europa y Asia había casi 20000 Km. ininterrumpidos de mar. Otras autoridades, sin embargo, como Ptolomeo , habían considerado el tamaño de la Tierra más reducido, y Marco Polo creyó que Asia se extendía más al Este que en la realidad.

La combinación de una Tierra más pequeña y una Asia más prolongada hacia Oriente, convencieron al navegante italiano Cristóbal Colón (1451-1506) de que en el viaje desde Europa» en dirección Oeste, hasta Asia habrían de recorrerse menos de 5000 km. Consideró que era realizable, y recorrió varias naciones de Europa occidental en busca de ayuda económica para organizar una expedición.

Su meta natural era Portugal, claro está, pero los expertos portugueses creían que la Tierra era mayor de lo que las cifras de Colón reflejaban. (Y estaban en lo cierto.) También se hallaban convencidos de que no transcurriría mucho tiempo antes de que circunnavegaran África y alcanzaran su objetivo.

Colón acudió a otros lugares, pero no tuvo suerte. Casi estaba a punto de desistir, cuando los acontecimientos le fueron favorables en España.

Con Fernando e Isabel gobernando juntos una España unida, esta nación pudo lanzarse al asalto del último bastión musulmán, el reino de Granada. Los monarcas emprendieron una vigorosa guerra contra Granada, que cayó el 2 de enero de 1492.

En el mismo año, Torquemada organizó la expulsión de los judíos de España. (No era éste un fenómeno nuevo, pues los judíos ya habían sido expulsados de Inglaterra y Francia. Hallaron refugio en Polonia, que precisaba una clase mercantil, y en el mundo musulmán, más tolerante que el cristiano, pues no en balde era por entonces más civilizado.)

Los monarcas españoles, considerando que el país debía estar unido y mantenerse fuerte, decidieron prestar a Colón un mínimo respaldo financiero. Con tres viejos barcos y una tripulación de presos liberados con este propósito, zarpó el 3 de agosto de 1492.

Durante siete semanas avanzó en dirección Oeste sin hallar tierra, pero tampoco tormentas. Finalmente, el 12 de octubre divisó tierra: una isla que resultó ser una de las Bahamas.

Tomó entonces la ruta Sur, y descubrió las Indias occidentales. (Hasta el día de su muerte, Colón estuvo convencido de que habla llegado a la India, o sea a la costa oriental de Asia. El nombre de Indias occidentales y la costumbre de llamar a los nativos americanos indios es el resultado de esa confusión.)

No se había llegado a Asia, por supuesto, sino al continente americano, un Nuevo Mundo.

A partir de ese momento, el Viejo Mundo ya no volvería a ser el mismo. Pero Colón no fue el primer ser humano que puso pie en ese continente. Ya lo habían hecho los aborígenes siberianos al menos 30000 años antes. Tampoco era el primer europeo, pues Leif Erikson le había precedido cinco siglos antes.

Pero la gesta de Colón supuso el comienzo de los asentamientos fijos europeos en el nuevo continente, y señaló su entrada en la corriente común de la historia universal. Por esta razón se atribuye por lo general a Colón este «descubrimiento)).

De paso, el hecho de que existiera aquel nuevo continente, desconocido por entero para los antiguos, contribuyó a superar la noción de que los pensadores clásicos lo sabían todo y habían resuelto todos los problemas.

Entre los europeos se fue fortaleciendo la convicción de que ahora avanzaban más allá de donde llegaron los antiguos, y este sentimiento ayudó a hacer posible la Revolución científica que iba a iniciarse medio siglo después.

ALGO MAS…

El proyecto colombino: ¿cuál fué el verdadero? — Difieren, los autores del proyecto realizado por Colón: ¿trataba de llegar a las tierras situadas en el océano al occidente de Europa o buscaba un nuevo camino que lo condujera a las Indias?

La existencia de tierras occidentales era admitida por los geógrafos y marinos del siglo XV. La antigüedad la había presentido y Platón había concretado estas ideas y concebido una enorme isla fantástica denominada la Atlántida.

En las cartas geográficas de los siglos XIV y XV figuraban diversas islas, cuya existencia se tenía por cierta, tales como las llamadas San Brandano, Brasil y Antilia, denominada también de las Siete Ciudades. Era versión generalizada que algunos navegantes españoles y portugueses habían llegado a esta última y se daban los nombres de quienes habían intentado la travesía.

Por otra parte, durante Ja estada de Colón en Portugal, la idea de hallar un nuevo camino para el Oriente preocupaba a los comerciantes y a los marinos. La ruta africana estaba reservada a Portugal.

Quedaba, sin embargo, la posibilidad de emprender el viaje en dirección al Occidente, posibilidad que había sido afirmada por un médico florentino, Pablo del Pozzo Toscanelli, quien había calculado el diámetro de la tierra y aseguraba que la travesía no demandaría mucho tiempo.

¿Cuál de estos proyectos fuE llevado a la práctica por Colón?
Algunos autores aseguran que el primero se fundan en las Capitulaciones firmadas con la Corona de Castilla, en las cuales no se alude para nada a las Indias, sino a las «islas o tierras firmes que por su mano e industria se descubrieren o ganaren en dichas mares océanos», palabras que aparentemente — y salvo que el silencio fuese deliberado para evitar complicaciones con Portugal — excluyen al Asia como destino de la expedición.

Otros escritores pretenden que si bien en un principio el espíritu de Colón fue trabajado por el deseo de alcanzar las misteriosas islas, bien pronto se sobrepuso la idea de llegar a las Indias y este fué el proyecto sometido a las Coronas de Portugal y de Castilla.

Finalmente, se han conciliado las dos ideas y se ha dicho que el Almirante, sin perjuicio de intentar la búsqueda de las islas y tierras occidentales, tenía como propósito fundamental alcanzar el continente asiático, cuyas riquezas conocía por las informaciones del libro de Marco Polo.

Lo cierto es que en cuanto llegó a las islas del mar de las Antillas, Colón se creyó en las proximidades de China y del Japón y retornó a Europa con la firme convicción, mantenida hasta su muerte, de que había llegado al Asia.

Si puede, pues, cuestionarse el verdadero propósito de la expedición, las manifestaciones formuladas por Colón a su regreso demuestran que la idea de llegar a las Indias no era extraña a ella.

Colón aceptaba, en efecto, la esfericidad de la tierra, doctrina familiar para la gente culta y que conoció a través de la obra del cardenal Pedro de Ailly, pero que resultaba poco accesible para el vulgo. Sobre esta base y las afirmaciones de Toscanelli formuló su plan, incurriendo en el error cometido por este último: atribuir a la Tierra un diámetro menor. De ahi la creencia de que el viaje duraría pocas semanas

VIDEO SOBRE  EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA-HISTORIA DE LA CIENCIA TOMO II