Dinastía Julio Claudio

Todos los Emperadores de Roma Antigua Cronologia

Todos los Emperadores de Roma Antigua-Cronologia

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LISTA CRONOLÓGICA DE TODOS LOS EMPERADORES DE ROMA ANTIGUA

Cuando Augusto, el primer emperador de Roma, murió en 14 d. C, el Senado romano lo declaró dios. De ahí en más, el pueblo adoró a los emperadores y en todo el Imperio se construyeron templos en su honor. Estos edificios impresionantes ponían de manifiesto el poder absoluto de las autoridades supremas.

Los monumentos erigidos para celebrar las victorias bélicas también contribuían a proclamar la fuerza de los soberanos. Los emperadores emitían monedas con sus retratos y encargaban pinturas, mosaicos y esculturas que los representaban a ellos mismos y a sus familias.

Más que mostrarnos una verdadera semejanza, el estilo y el simbolismo de los retratos imperiales nos hablan muchas veces sobre la forma en que un emperador quería que sus súbditos lo vieran. La siguiente es una lista de algunos de los emperadores más importantes.

Augusto 27a. C. – 14d. C.

Tiberio 14-37

Calígula  37-41

Claudio I  41 – 54

Nerón 54-68

Galba 68-69

Oto 69

Vitelio 69

Vespasiano 69-79

Tito  79-81

Domiciano 81 -96

Nerva 96-98

Trajano 98- 117

Adriano 117- 138

Antonio Pío 138- 161

Marco Aurelio 161-180

Cómodo 180- 192

Pertinax 193

Didio Juliano 193

Septimio Severo 193 -211

Caracalla 211 – 217

Macrino 217-218

Elagábalo 218-222

Severo Alejandro 222 – 235

Maximino 235-238

Gordiano I 238

Gordiano II 238

Gordiano III 238 – 244

Felipe 244 – 249

Dedo 249 – 251

TrebonianoGalo 251 -253

Emiliano 253

Valeriano I 253 – 259

Galieno 259-268

Claudio II 268-270

Quintilo 270

Aureliano 270 – 275

Tácito 275 – 276

Floriano 276

Probo 276 – 282

Caro 282 – 283

Carino 283 – 285

Diocleciano 284-305

Maximiano 286-305

Constantino y Licino 307

Constantino I 324-337

Constantino II 337-340

Constancio 340 – 350

Constantius 340 – 361

Julián 361-363

Joviano 363 – 364

Valentiniano I 364-375

Valens 364-378

Graciano 378 – 383

Valentiniano II 375-392

Teodosio I 379 – 395

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DIVISIÓN DEL IMPERIO ROMANO 395 d. C. IMPERIO DE OCCIDENTE
Honorio 394 – 423

Valentiniano III 423-455

Máximo 455

Avito 455 – 456

Majorian 457 – 461

Severo 461 – 465

Antemio 467 – 472

Olibrio 472

Glicerio 473 – 474

Nepo 474 – 475

Rómulo Augústulo 475-476

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IMPERIO DE ORIENTE
Arcadio 395 – 408

Teodosio II 408 – 450

Marciano 450 – 457

Leo I 457 – 474

Zeno 474 – 491

Anastasio I 491 – 518

Justino I 518-527

Justiniano I 527 – 565

Emperador Tiberio

Emperador Claudio

Emperador Vespaciano

Emperador Trajano

Emperador Severo

Emperador Constantino II

Emperador Valentino I

Emperador Galieno

Emperador Gordiano III

Emperador Diocleciano

La Dinastia Qin China Antigua El Primer Emperador Chino

La Dinastía Qin China Antigua
El Primer Emperador Chino

La Dinastia Qin China Antigua El Primer Emperador ChinoLuego de que la Dinastía Zhou se desmoronó, siete estados separados lucharon unos contra otros para controlar China. Finalmente el estado de Qin resultó victorioso, y estableció un imperio fuertemente autoritario. El emperador Qin Shi Huang (imagen) abolió los estados y conformó un gobierno central fuerte, que practicaba una autoridad despiadada, una administración eficiente y un código legal estricto.

HISTORIA: Las tribus guerreras Qin del oeste empezaron a conquistar a sus vecinos en el año 350 a.C. En 221 a.C. ya habian creado el imperio del que China ha tomado su nombre.

El rey Zheng de Qin (pronunciado «chin») unió gran parte de China en sólo diez años, dando por finalizado el período llamado de los Reinos Combatientes. Zheng cambió su nombre por el de Shi Huangdi o Qin Shi Huang (que significa «primer emperador») y fundó la primera dinastía imperial de China.

LA CHINA IMPERIAL: Shi Huangdi reorganizó el Gobierno a fin de controlarlo absolutamente todo. Normalizó los pesos y medidas, la escritura china e incluso el ancho de las ruedas de los carros; promulgó las leyes e instituciones de la dinastía Qin e introdujo una única moneda. Fue un modernizador despiadado:abolió los poderes de la aristocracia feudal y envió a sus administradores para que gobernaran las regiones. Construyó caminos y canales, y mejoró la agricultura introduciendo la irrigación y planes de drenaje.

Para proteger a China de los ataques de los bárbaros, Shi Huangdi comenzó la construcción de la Gran Muralla, buena parte de la cual sigue existiendo hoy. Estableció tradiciones imperiales que permanecieron casi inamovibles a través de diferentes períodos dinásticos durante unos dos mil años. Shi Huangdi destruyó muchas obras literarias, incluyendo las de Confucio, y llegó incluso a ejecutar a cuatrocientos eruditos con el fin de asegurar la modernización.

La Gran Muralla, que tiene 2.200 años de antigüedad, es hoy una atracción turística muy visitada.
Se construyó para proteger a la civilización China de las incursiones devastadoras realizadas por los hunos (nómadas de Xiongnu) y otras tribus procedentes del norte.

Un Supremo Legislador

Su nombre completo era Chin Shi Huang-Di, un nombre que otorgó a un país que ha existido durante más de 2.000 años. Con el paso de los siglos, «Chin» evolucionó hasta convertirse en «China».

En solitario unificó China, liderando a diez veces más súbditos que los faraones de Egipto.

Gobernó entre los años 246 y 210 aC, doscientos años antes del nacimiento de Cristo.

Necesitó menos de 40 años para completar su imperio. Un imperio que perduró 1.000 años más que el romano.

Se convirtió en el líder de un imperio de miles y miles de kilómetros, con una población estimada de 30 millones.

Levantó la Gran Muralla China en un vasto proyecto que se encargó de unificar construcciones ya existentes, con el objetivo de crear una única y enorme muralla de más de 5.000 kilómetros de largo. En el momento cumbre de la construcción, más de 700.000 personas fueron esclavizadas para conseguir su propósito.

Sus arqueros portaban una ballesta equivalente a un fusil soviético AK47, cuyas partes se producían en masa y eran intercambiables.

Un Líder Obsesivo:

* El emperador estaba obsesionado con la inmortalidad y tomaba mercurio para prolongar su vida, aunque ello lo condujo a la locura y probablemente aceleró su muerte.

* Después de haber sobrevivido a varios intentos de asesinato, nunca dormía en la misma cama más de dos veces.

* Un general que se había rebelado en su contra, aceptó cortar su propia cabeza para ser presentada ante el emperador y así aprovechar la oportunidad para asesinarlo.

* Más de 500.000 soldados del reino de Chu murieron en el frente de batalla cuando se atrevieron a enfrentar al ejército del emperador.

* Era un enemigo acérrimo del Confucionismo, reemplazándolo con una rígida filosofía legalista. Cuatrocientos sesenta eruditos confucianos fueron enterrados vivos después de desafiar su régimen.

* Ordenó una de las primeras quemas de libros de la historia, haciendo desaparecer prácticamente todos los escritos de su imperio.

EL MANDATO DEL CIELO: Shi Huangdi era un guerrero que empleaba la caballería en lugar de carros. Estaba acostumbrado a ser obedecido, y algunas de sus acciones le hicieron muy impopular. Sin embargo, exigía respeto y conseguía resultados, y se sirvió de su poder para realizar los cambios con toda rapidez y para unir toda China. A pesar de su tiranía, el emperador obedecía ciertos principios morales. Creía que los dioses le habían otorgado el «mandato del cielo», y que debía ganarse su apoyo gobernando bien. Este principio también implicaba que el emperador podía ser depuesto si gobernaba mal el país.

La vida era muy animada en una típica ciudad de la época Qin, con varios miles de habitantes y un mercado, numerosos edificios y sólidas defensas. Los antiguos chinos eran grandes inventores.

En el siglo a.C. idearon la carretilla, que usaban par transportar tanto persona como mercancías. Europa adoptó mil años después.

EL LEGADO QIN: Shi Huangdi murió en el año 210 a.C. Cuatro años después, la dinastía Qin fue derrocada debido a que los cambios y leyes que había promulgado el emperador eran excesivos. Aunque estalló una guerra civil, la idea de un imperio unido permanecía en mente de todos. Un hombre del pueblo, llamado Liu Bang, que había sido funcionario Qin, fundó una nueva dinastía y, como resultado, se ganó el apoyo popular. La dinastía Han iba a gobernar durante cuatrocientos años sobre las bases que había establecido Shi Huangdi.

Shi Huangdi utilizó enormes cantidades de trabajadores forzados para levantar la Gran Muralla. Tenía 2.250 km de largo y se construyó con tierra y escombros. La piedra, los ladrillos y el cemento se añadieron después. La escala de esta operación muestra lo importante que era para los chinos librarse de las incursiones de las tribus del norte. Estas tribus se aprovechaban de la seguridad y prosperidad chinas, y China sufrió grandes pérdidas antes de que se construyera la muralla y se venciera a los asaltantes.

La tumba de Shi Huangdi albergaba su cuerpo y sus posesiones para que las pudiera usar en el más allá. También contenía siete mil soldados de terracota gigantes. Las caras de las figuras eran muy realistas y quizá representaban el auténtico rostro de un soldado determinado.

Los chinos creen en la vida después de la muerte y, este ejército, fue creado para el Emperador Qin después de su deceso. Cuando fue descubierto en 1974 , el ejército estaba dispuesto en una formación completa de batalla, e incluía infantería parada, arqueros arrodillados y aurigas con caballos.

FECHAS CLAVES:

—350 Qín se convierte en un estaçlo militarista.

—315 Qin se convierte en el estado líder de China.

—256 Oin anexa el estado de Zhou (Luoyang).

—230 Por primera vez la dinastía fin une el país en un imperio.

—214 Para proteger China de las incursiones de los nómadas, se comienza a construir la Gran Muralla

212 Huangdi quema todos los documentos históricos, se prohíben los libros y se normaliza la escritura china.

—209 a  202 Guerra civil entre caudillos locales.

—202 Liu Bang funda la dinastía Han (que durará hasta el año 9 d.C.).

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia de la Historia

Dinastía Roma Antigua Familia Julio Claudio Emperadores

Dinastía Roma Antigua
Familia Julio Claudio

Sucesores de Augusto
Los cuatro primeros emperadores que sucedieron a Augusto pertenecieron a su familia y constituyeron la dinastía Julio-Claudia. Dos de ellos fueron pasablemente mediocres; en cambio los otros dos fueron vulgares degenerados. Si con ellos el Imperio no llegó al derrumbe, se debió en parte al estupendo impulso inicial que le dio su fundador.
Felizmente las dos dinastías siguientes, los Flavios y los Antoninos, fueron magníficas y con ellas el imperio romano vivió su época más gloriosa. De esta manera en el trono de Augusto, que se mantuvo durante más de 500 años, se sentaron los más virtuosos gobernantes y también execrables asesinos.

LOS JULIO-CLAUDIOS
Tiberio (año 14 a 37)
Antes de fallecer Augusto designó como sucesor a su hijastro Tiberio, aunque no tenía ningún derecho para hacerlo. El Senado respetó su voluntad y así el Imperio se convirtió en hereditario.

Tiberio fue un príncipe honesto y laborioso, pero de carácter sombrío y desconfiado. Fue un correcto administrador, siguiendo el ejemplo de Augusto, pero en sus últimos años, amargado por la desconfianza, se volvió cruel y tiránico: se retiró a Capri, frente a Nápoles, y desde su encierro gobernó con excesiva dureza. Por ello alrededor de su memoria se ha tejido una exagerada leyenda de crueldad y de sadismo. Durante su reinado tuvo lugar en Jerusalén la muerte y resurrección de Jesucristo.

Calígula (año 37 a 41)
Sobrino de Tiberio, fue aceptado por el Senado por sus buenas disposiciones. Pero al poco tiempo se volvió loco y cometió los mayores desatinos: se proclamó dios, hermano gemelo de Júpiter, y gastó todo el tesoro del Estado en extravagancias. Luego, para conseguir dinero, acusaba de traidores y condenaba a muerte a los hombres más ricos de Roma.
Los oficiales de su guardia, hartos de sus locuras, lo asesinaron.

Claudio (año 41 a 54)
Los mismos que mataron a Calígula proclamaron emperador a su tío Claudio. Así comenzó esta costumbre, que sería funesta para el I Imperio.I Claudio era de escasa inteligencia, excesivamente tímido y muy débil í de carácter. Pero tenía muy buena voluntad, de modo que continuó la iacertada administración de Tiberio e incluso realizó numerosas obras públicas, principalmente puentes y acueductos.

Con todo, más que Claudio gobernaban el Imperio las personas que lo rodeaban y sobre todo sus sucesivas esposas. La cuarta de ellas, Agripina, lo envenenó para asegurar el trono a su hijo Nerón.

Nerón (año 54 a 68)
Al morir Claudio el trono pertenecía a su hijo Británico, pero la Guardia Pretoriana, pagada por Agripina, proclamó a Nerón, joven de 17 años y adornado de bellas cualidades.

Durante los primeros años, y mientras tuvo a su lado a su maestro, el filósofo español Séneca, fue un discreto gobernante.
Luego, mal aconsejado, dio rienda suelta a sus perversos instintos y Roma presenció las escenas más crueles de su historia: hizo asesinar a su propia madre, a su esposa, a su maestro y a cuantos sospechaba que no le eran adictos, sobrepasando en mucho los crímenes del loco Calígula.

Como creía tener muy buena voz y era muy aficionado al teatro, abandonó el gobierno a sus amigos y durante dos años recorrió Grecia comprando aplausos y derrochando los tesoros del imperio en locuras y extravagancias. Vuelto a Roma, al poco tiempo un terrible incendio destruyó gran parte de la ciudad. El pueblo intuyó que Nerón había provocado el desastre para reedificar la capital y considerarse luego como su fundador: entonces e! emperador echó la culpa a los Cristianos y comenzó – contra ellos una terrible persecución.

Tantos escándalos provocaron el levantamiento de todas las legiones en las fronteras del ejército de España comenzó proclamando emperador al general Galba. El Senado aprobó la rebelión y destituyó al tirano, condenándolo a muerte. Nerón abandonado de todos sus antiguos amigos, se hizo matar por un esclavo. Con su desaparición concluyó el reinado de los parientes de Augusto: de inmediato comenzó un breve período de anarquía que hizo que Roma conociera cinco emperadores en un año.

Anarquía palaciega (año 69)
El nuevo soberano Galba, excesivamente económico, no fue del agrado de la Guardia, la que lo asesinó, proclamando luego a su jefe Otón. Pero desconformes las legiones de la Galia impusieron a su general Viteüo, quien gobernó contados días. Poco después los ejércitos de Oriente proclamaron a su jefe, el general Vespasiano, quien tras prolongadas luchas logró finalmente asegurarse el trono. Así concluyó la peligrosa’ anarquía militar: el imperio pasó a manos más capaces, que le darían’ casi dos siglos de gloria.

Fuente Consultada: Historia 1° Alfredo Drago

Dinastía Los Flavios y Sus Emperadores

Dinastía Los Flavios y Sus Emperadores

LOS FLAVIOS
Esta nueva dinastía produjo tres buenos emperadores que repararon las locuras de sus antecesores y prepararon la llegada del siglo de oro de! imperio romano.

Vespasiano (año 69 a 79)

Era de familia humilde pero estaba adornado con las más brillantes cualidades.

Prudente y justo, de costumbres sencillas y muy laborioso, cortó desde un principio los despilfarras inútiles: entre otras cosas suprimió los repartos gratuitos de comida al pueblo, y dedicó especial cuidado a la recaudación de los impuestos. Su excesiva economía le dio fama de tacaño; y se la merecía.

Con todo, realizó grandes obras públicas: a él se debe el maravilloso Anfiteatro Flavio, llamado «Coliseo», cuyas imponentes ruinas son universalmente famosas.

Emprendió varias campañas contra los germanos, y mandó a su hijo Tito a sofocar la rebelión de los judíos que concluyó con la destrucción de Jerusalén.

titoTito (año 79 a 81)
Por su bondad y rectitud fue llamado «Delicia del género humano»: durante su gobierno no debió dictar ni una sola sentencia de muerte.

Lamentablemente, en su reinado grandes catástrofes conmovieron el imperio: una terrible erupción del Vesubio sepultó en cenizas a Pompeya y otros pueblos de la Campania, y una implacable peste se declaró en toda Italia. Tito fue una de sus víctimas.

Domiciano (año 81 a 96)

Hermano de Tito, fue otro de los mejores administradores del Imperio. Amante de la justicia y de costumbres excesivamente austeras, se enemistó al poco tiempo con el Senado y con la aristocracia romana, disgustada por los impuestos.

Su exagerado rigor y la mala suerte que le acompañó en algunas expediciones militares, le ganaron la antipatía general, y también el injusto odio de los historiadores de su época. Terminó siendo asesinado por un oficial de su guardia.

Emperadores Romanos Dinastia Antoninos Resumen

Emperadores Romanos Dinastía Antoninos

LOS ANTONINOS
A la muerte de Domiciano pareció que el Senado, que nunca había visto con buenos ojos la sucesión hereditaria al trono, recuperaba su derecho, pues de inmediato proclamó emperador a uno de sus miembros más prestigiosos, Nerva.

El nuevo soberano introdujo entonces una costumbre que sus sucesores mantuvieron: declarar hijo adoptivo y heredero del trono al hombre más capacitado del Imperio, en vez de un miembro de la propia familia. Así se impedía la llegada al poder de algún príncipe indigno, como también el entremetimiento de la Guardia Pretoriana, e incluso, la guerra civil.

Con esta acertada medida, comenzó la «Edad de Oro» del Imperio Romano, la cual concluyó cuando el último soberano de esta dinastía interrumpió tan sabia tradición.

Trajano (98 a 117)
Emperadores Romanos Dinastia Antoninos Nerva había asociado al trono al más brillante de los generales romanos, jefe de los ejércitos del Rin, convertido luego en el más noble de todos los emperadores.

Trajano había nacido en España, cerca de Sevilla y estaba adornado de singulares cualidades. Fue un perfecto administrador, y al mismo tiempo un gran constructor que embelleció a Roma con magníficos edificios, principalmente con el incomparable Foro Romano, cuyas ruinas aún maravillan.

Fue igualmente un famoso conquistador: sometió a los Dados, al norte del Danubio, y se apoderó de su territorio, la actual Rumania, convirtiéndola en provincia romana. Pero sus mejores conquistas las realizó en Oriente; allí se apoderó de la Mesopotamiaa, fijando las fronteras del Imperio en el río Eufrates.

Luego proyectó relacionarse con la India y la China, pero no pudo hacerlo por la infranqueable muralla que era el reino Parto. Con estas grandiosas conquistas, el Imperio alcanzó su máxima extensión que ninguno de los sucesores de Trajano pudo sobrepasar.

Adriano (117 a 137)
Español también de origen, no fue tan afamado guerrero como Trajano, pero lo igualó como administrador y propulsor de la prosperidad general. Fue posiblemente el más culto de los emperadores romanos: enamorado de la cultura griega, protegió las artes y las ciencias y embelleció las grandes ciudades del Imperio.

En Roma, entre muchas otras obras aun se admiran la «Villa Adriana», reproducción de las maravillas que había visto en sus 12 años de viajes por todas las provincias, y su grandioso «Mausoleo», conocido hoy como Castillo Sant Ángelo. Preocupado por la administración de la justicia, realizó una de sus obras más meritorias: ordenó la recopilación de todas las leyes romanas dictadas hasta entonces, formando así el «Edicto Perpetuo», base, de la legislación del mundo occidental por más de 500 años.

Antonino Pío (138 a 161)
Nacido en las Galias, ha sido considerado como el más querido de todos los emperadores. Hombre de espíritu superior, fue justo sin ser severo, y bondadoso sin caer en la debilidad.

Su principal preocupación fue procurar la felicidad de todos sus vasallos y de que la justicia no sufriera mengua: protegió inclusive a los cristianos y prohibió que se los persiguiera.

Durante su reinado no hubo ni una sola guerra ni revuelta, reinando la paz más absoluta. El pueblo premió su bondad llamándolo «Pío» (el Piadoso).

Marco Aurelio (161 a 180)
Militar de origen español, sumamente culto y virtuoso, dedicó su vida al estudio y a la práctica de la filosofía estoica.

Aunque era de carácter bondadoso, debió sin embargo pasar todo su reinado guerreando con sus vecinos, envidiosos de la prosperidad romana y que, abusando de la pasividad de los últimos soberanos, asaltaban las fronteras: los partos en el Oriente y los germanos entre el Rin y el Danubio. Y fue aquí en Viena, en donde murió víctima de la peste.

Marco Aurelio fue el último de los «Magníficos Emperadores».

Cómodo (180 a 193)
El gran error de Marco Aurelio fue nombrar a su hijo como sucesor, en lugar de continuar la tradición de sus antecesores. Y con ello asestó un golpe mortal a la prosperidad del imperio.

Cómodo Emperador de Roma Emperadores Romanos Familia Julio ClaudiosEl nuevo soberano era un jovenzuelo de 19 años, lleno de brutales instintos, vanidoso y cruel, y para colmo, aficionado en extremo a los juegos del circo. Desde un comienzo abandonó las brillantes campañas emprendidas por su padre, y las fronteras empezaron entonces a ceder por todas partes.

Sus crímenes y locuras recordaban los de Nerón y Calígula: más que emperador, Cómodo fue. un envanecido gladiador, preocupado sólo en demostrar su fuerza bruta. Finalmente, harto de sus abusos y crímenes, fue estrangulado por otro gladiador contendiente suyo.

Con este estrafalario personaje, concluyó la época más brillante del Imperio. Jamás Roma volverá a vivir momentos más gloriosos n: podrá enorgullecerse de ser gobernada por mejores hombres: ante ella se abre su último capítulo, el de su decadencia y desaparición.

Emperador Heliogabalo Biografia Dinastia Severa Roma Imperial

Emperador Heliogabalo: Dinastia Severa – Roma Imperial

Heliogábalo (217-221)
HeliogabaloEl sucesor de Caracalla fue su primo Heliogábalo, natural de Siria. Emperador cruel y sanguinario, con rasgos afeminados.
No contó con el apoyo de sus tropas, y sumado a tantas locuras y tantos crímenes no podía ser mucho tiempo tolerados por los romanos, por lo que fue asesinado a los dieciocho años de edad.

Las intrigas de su abuela Julia Mesa, hermana política de Septimio Severo, consiguieron que a la muerte de Macrino, fuese nombrado Augusto el joven Heliogábalo, con el cual se entronizaron en Roma, la crueldad y la demencia, el desorden, el cinismo y la corrupción.

Entre sus locuras, abandona el gobierno, se vá con un cochero, un cocinero y un barbero; se casa con cuatro mujeres a la vez, funda una academia de mujeres perdidas y de hombres corrompidos, dá participación en el senado a las mujeres, y casa al dios Baal, de quien era sacerdote, con Astarte, la diosa de Cartago, mandando celebrar las bodas con  musitaba pompa en todo el Imperio.

Tantas locuras y tantos crímenes no podían ser mucho tiempo tolerados por los romanos. Julia Mesa en unión con los pretorianos, consiguió que Heliogábalo adoptase a su primo Alejandro; pero no pudiendo arrastrarlo a la vida corrompida que él llevaba, intentó quitarle el título de César, y aun se propuso asesinarle. Por lo que se sublevaron los pretorianos, quitaron la vida á Heliogábalo, arrastraron su cadáver por las calles de Roma, y lo arrojaron al líber.

Julia Mesa en unión con los pretorianos, consiguió que Heliogábalo adoptase a su primo Alejandro; pero no pudiendo arrastrarlo a la vida corrompida que él llevaba, intentó quitarle el titulo de César, y aun se propuso asesinarle. Por lo que se sublevaron los pretorianos, quitaron la vida a Heliogábalo, arrastraron su cadáver por las calles de Roma, y lo arrojaron al Tíber.

Aunque es probable que Heliogábalo no tuviese ambiciones políticas, fue el instrumento de su abuela para decidir el destino del imperio romano. Ella despreciaba a Macrino y en su determinación por devolver los honores imperiales a la familia de los Severos, sobornó a los militares con cuantiosas sumas de dinero e hizo correr el rumor de que el verdadero padre de Heliogábalo no era otro que el emperador Caracalla.

Heliogábalo era un joven raro y sensible al que habían asignado a un puesto para el que no estaba preparado. Sin embargo, a su abuela no le importó, pues supuso que podría ejercer el poder por medio de su nieto, que sólo sería una figura decorativa.

En sus primeros tiempo mantuvo contentos a los romanos con obsequios generosos y espectáculos magníficos en el anfiteatro, pero no tardó en disgustar a los senadores, cuyos sentimientos religiosos se vieron heridos cuando el emperador relegó a Júpiter a favor de su propio dios.Una de las primeras medidas que tornó fue ordenar la construcción de un templo deslumbrante donde se ubicaría la imagen del dios solar, que fue transportado a su nuevo hogar en una carroza decorada en oro y piedras preciosas tirada por seis caballos blancos. Inclusive llegó a casarse con una diosa.

El joven y bien parecido emperador tenía impulsos sexuales muy humanos y pronunciados, pero estaba confundido sexual y mentalmente. Tanto le atraía la ropa elegante que le dio por vestirse de mujer. Estaba siempre listo para bailar en público, y en esas ocasiones se maquillaba y usaba collares de oro que brillaban sobre túnicas de seda. «Tejía, a veces usaba redecillas para el cabello y se maquillaba los ojos con colores contrastantes. En una oportunidad, se afeitó la barba y celebró un festival para festejarlo, y después se depiló para parecerse más a una mujer.» En otra oportunidad, llegó a considerar la posibilidad de castrarse.

El prestigio de Heliogábalo no se habría manchado por los rumores que corrían en relación con esas costumbres, si no hubiese sido porque había designado como funcionarios imperiales a hombres con gustos similares a los suyos. Su favorito era un ex esclavo cario, Hierocles, cuyo agraciado rostro y cabello rubio habían llamado la atención del emperador cuando se cayó durante una carrera de carros. Heliogábalo lo citó en el palacio, hizo que le enseñara el arte de las cuadrigas y, con el tiempo, empezaron a vivir una especie de vida matrimonial hasta el punto de que Heliogábalo le decía «mi marido«.

Esa clase de costumbres afectaron el gobierno imperial y generaron una ola de descontento en el pueblo de Roma. Heliogábalo respondió a las críticas como lo habían hecho sus antecesores: arrojando a la prisión y ejecutando a quienes lo cuestionaban, y recompensando a sus subalternos con puestos jerárquicos.

A fines del año 221, el descontento de los soldados terminó en un motín que, a pesar de ser sofocado por el prefecto de la Guardia Pretoriana, sirvió para que el emperador comprendiese que el ejército, en cuyas manos estaba la decisión de que él siguiera ocupando el trono, lo detestaba. Con el propósito de volver a ganarse el apoyo de los soldados, echó a algunos de sus consejeros menos populares y devolvió el cargo de César a Alejandro Seveso, pero era demasiado tarde, pues los soldados, que habían sido comprados por los regalos de Julia Maesa, aclamaron al nuevo emperador Alejandro e ignoraron a Heliogábalo

Finalmente le dieron muerte a él, a su madre,  y a los favoritos del emperador, Hierocles entre ellos. Los restos mortales fueron arrastrados por la ciudad, mutilados y arrojados a las alcantarillas que desembocaban en el Tíber, y Alejandro Severo fue proclamado emperador. Su abuela Julia Maesa y su madre Mamea volvieron a respirar en paz, y se prohibió la adoración al dios solar.

Emperadores del bajo Imperio Roma Antigua Los Severos Caracalla

Emperadores del Bajo Imperio – Roma Antigua – Los Severos

EL «BAJO IMPERIO» LOS SEVEROS
A la muerte de Cómodo, los Pretorianos volvieron a creerse dueños del trono, como ocurría antes de los Flavios, y propalaron que iban a coronar emperador al romano que les prometiera mayores sueldos: y así fue cómo varios candidatos se presentaron en este escandaloso remate. Pero indignados, todos los ejércitos de las fronteras se alzaron en armas y proclamaron a sus respectivos jefes, en medio de la mayor anarquía.

Septimio Severo (193 a 211)
Finalmente, logró imponerse entre todos, el general Septimio Severo, comandante de las tropas del Danubio. El nuevo soberano pudo restablecer el orden, pero nunca olvidó a quiénes debía la corona: desde entonces los soldados fueron los dueños y árbitros del Imperio.

Africano de origen y militar de aguerrido carácter, este emperador era de costumbres sencillas y estaba dotado de grandes cualidades de gobierno, pero tuvo que recurrir a sus tropas para imponer el orden: así inauguró el «Bajo Imperio», época de los emperadores militares que sólo se mantenían en el poder mientras contasen con el apoyo de los soldados.A pesar de todo, el gobierno de Septimio fue muy progresista: logró frenar el desorden y la economía comenzó a florecer; también llevó a cabo brillantes campañas, principalmente contra los Partos y contra los Británicos, sorprendiéndole la muerte en la lejana Inglaterra.

Caracalla (211 a 217)
Hijo y sucesor de Septimio, fue el polo opuesto de su padre. Vicioso en extremo y de refinada crueldad, quiso eclipsar a los grandes emperadores construyendo las más gigantescas y lujosas Termas que Roma pudiera soñar.Al faltarle el dinero por sus derroches y extravagancias, (dictó la famosa «Constitución Antoniana» del año 212, con la que concedía a todos los habitantes del Imperio la ciudadanía romana: pensaba así extender el cobro de los impuestos especiales a todas las provincias. La medida era buena, pero demasiado tardía: a esa altura de la historia, a muy poca gente le importaba ser «ciudadano romano».

Al morir Caracalla combatiendo contra los Partos, le sucedió su primo Heliogábalo, joven afeminado de 14 años, de origen sirio. Príncipe amoral V ridículo, renovó todas las locuras de Calígula: preocupado por extender en Roma los cultos orientales del dios Mitra, del que era Sumo Sacerdote, entregó el gobierno del imperio a su madre y a su abuela, juntamente con un Senado especial formado sólo por mujeres. Los soldados lo soportaron cuatro años antes de asesinarlo.

Le sucedió otro primo, Alejandro Severo, de origen fenicio, y muy distinto: honesto y trabajador, poco pudo hacer ante la anarquía que destrozaba el imperio. En el año 235 murió también asesinado por los soldados que le reprochaban su escaso valor militar.

Anarquía Militar
En los cincuenta años que siguieron muerte de Alejandro Severo, e. Imperio se vio sacudido hasta sus cimientos. Los ejércitos, compuestos en su mayor parte por extranjeros, dueños de la situación, proclaman y deponen emperadores a granel. En cierto momento se cuentan 18 emperadores a la vez, sostenidos por sus respectivas tropas, y luchando entre sí para imponerse sobre los demás.

Al mismo tiempo se producía el resquebrajamiento de todas las fronteras: los godos y los partos, no encontraban la menor resistencia a sus ataques. El derrumbe del Imperio parecía inminente.

Pero aun la hora final no había llegado. Varios soberanos, entre ello; AURELIANO y PROBO lograron mantenerlo a flote gracias a sus esfuerzos sobrehumanos. Finalmente llegó al trono un soldado ilirio quien creyó haber encontrado la fórmula de la salvación.