Diversidad Religiosa

Creencias de Pueblos Originarios del Mundo Aborígenes

CREENCIAS DE PUEBLOS PRIMITVOS DEL MUNDO

Junto a las grandes religiones del mundo existen varias creencias menores que luchan por subsistir. Pese a ser muy
diferentes las características que presentan;, pueden ser agrupadas en cuatro categorías:

1) Prácticas totémicas e idolátricas. Ciertos aborígenes de hoy, comparables por su cultura a nuestros antepasados paleolíticos, tienen ideas religiosas rudimentarias que se apoyan en los conceptos de «tótem» y «tabú», ligados estrechamente a la idolatría. El «tótem» es la idealización de animales y objetos -tomados genérica y no individualmente- como emblema protector de una tribu y, a veces, como ascendientes.

bosquimanos

 El psicologo francés Pierre Janet divide las creencias en racionales e irracionales. Las primeras, objetivas, se fundan en la experiencia y la información científica; las segundas, subjetivas, en cuestiones personales (la fe, por ejemplo) y sentimentales. Richard S. Crutchfield, psicólogo social estadounidense, postuló que “el hombre se ofrece creencias para responder a situaciones problemáticas”.

Los integrantes de ese grupo humano adoptan el nombre del «tótem» y pasan a llamarse «la tribu de la serpiente» o «el clan del marfil». Similar al tótem son el «fetiche» de los negros y los iconos, de varias culturas asiáticas.

Siempre el «tótem» fue una especie de divisa o marca, que se graba o se pinta en las armas, objetos, viviendas y hasta en las mascarás y tatuajes; también se tallan o esculpen, con ese fin, estatuillas de barro, piedra, madera, hueso o marfil. Todo aquello que, por estar cargado de una gran fuerza mágica, deba ser respetado en grado sumo y tenga que ampararse en el misterio de lo que nadie frecuenta, es considerado, por los aborígenes, como «tabú», es decir: prohibido. Más que veneración, los tabúes inspiran miedo.

Pueden referirse a costumbres, lugares, personas o ídolos, al espíritu de los antepasados y a todo un ritual. Su clima de misterio trasciende a través de ceremonias esotéricas, insólitas y algunas veces horripilantes, que supervisan los magos o hechiceros, que actúan, todavía hoy, en muchas tribus de África, Asia, América y Oceanía.

totem

El tótem puede equipararse con la  patrona de ciudades , como un santo, o una advocación de la Virgen María, y su principal objetivo es el de proteger a todos los individuos del clan o tribu de cualquier posible mal o remota amenaza, así como el de representar los valores y las tradiciones culturales del grupo.

También compartieron estas ideas de «tótem» y de «tabú» los trogloditas que decoraron, con pinturas rupestres, algunas de sus cavernas: no precisamente aquellas donde vivían, sino otras, más aisladas, que jamás vieron la luz del sol.

Lugares recónditos, como las cuevas de Font de Gaume o de Altamira, precedidas de verdaderos laberintos por los que se desemboca en una especie de «sancta sanc-torum«, lugar sagrado -que es «tabú»- con bellísimas figuras de bisontes, elefantes o renos. Se sabe que estas pinturas tenían una intención mágica, para facilitar la caza de los animales por ellas representados; eran trampas, encantamientos, fórmulas rituales y prácticas supersticiosas.

Deben incluirse en esta primera categoría muchos aborígenes australianos y melanesios; los hotentotes, bosquimanos, congoleses, cafres, zulúes y otras tribus africanas; los aborígenes de Siberia y Asia Central, cuya figura clave es el «chamán» (sacerdote, brujo y curandero); los primitivos «bhils» de la India y muchos pueblos de las tres Américas.

2)  El culto a la Tierra o Madre Naturaleza. Esta creencia resultó esencial a partir del Neolítico, es decir desde el momento, a fines de la era cuaternaria, en que se produjeron en el mundo cambios que variaron las condiciones de vida del hombre. Algunas tribus paleolíticas emigraron hacia zonas más frías sus últimos descendientes son los esquimales y los lapones de las zonas árticas o los aborígenes de Tierra del Fuego.

Mientras tanto, en otras regiones del planeta, después de ese diluvio al que aluden como hecho cierto varias religiones en su historia, surgió una nueva vida, pues el hombre, que se dedicó a la agricultura y a la domesticación de animales, se volvió sedentario.

3) El Árbol de la Vida. La idea de la Madre Tierra se relaciona con la del Árbol de la Vida, para algunos la simple higuera (cuyo nombre, en latín, es ficús religiosa) y, para otros, como los mexicanos, el nopal. La religión de los semang, en Malaca, dice que el Árbol Cósmico crece en lo alto de una roca ubicada en él centro del mundo.

En Sumatra, los aborígenes adoran un gigantesco árbol cuyas raíces aleanzan lo más profundo de la Tierra y cuyas ramas tocan el cielo. Los tártaros veneran un abedul que atraviesa las nubes y baña sus raíces en el’agua ele la vida eterna. Ende los tapones, el Señor del Mundo está representado por un mástil. El Árbol de la Vida juega un papel importante en las tradiciones hieráti-cas de los pueblos indoeuropeos.

4) Dualismo contrapuesto: el Bien y el Mal. En África y en Asia, y también en América y Oceanía, hay cultos bivalentes, que contraponen sus ideas: el bien y el mal, el dios de aspecto masculino con la mujer que es su esposa; el día y la noche; la vida y la muerte; el infierno y el cielo. A veces del dualismo se pasó a la trinidad, como en el «trimurti» hinduista (Brahma, Vishnú y Siva) o a otras creencias, politeístas o monoteístas, que siguen practicando todavía, al margen de las grandes religiones, determinados pueblos del mundo.

Así, el «animismo», según el cual todas las cosas tienen un alma y deben ser adoradas individualmente. La idea de un Ser supremo, difundida por todo el orbe, conduce a concepciones religiosas más avanzadas, como la hebrea, la cristiana y la islámica.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°12 Supersticiones y Creencias Edit. Cuántica

Tolerancia e Intolerencia entre las religiones actuales

Tolerancia e Intolerencia entre las religiones actuales

Cuando se habla de la relación entre las diferentes religiones, se suele plantear la idea de que debe estar basada en a «tolerancia». Pero este es un concepto que presenta problemas. Lo deseable es hablar de «igualdad».

Derecho a la libertad religiosa

A lo largo de la historia han existido religiones mayoritarias y poderosas que, dependiendo del momento, han tolerado la existencia de otras religiones minoritarias. Pero cuando estos momentos de tolerancia desaparecían, los seguidores de las religiones minoritarias eran perseguidos, expulsados u obligados a abandonar su religión. Entonces llegaban períodos de intolerancia religiosa en los que la religión mayoritaria imponía sus creencias a las demás.

El caso de las cruzadas o de las persecuciones religiosas ilustra los efectos negativos de la intolerancia. Pero la tolerancia nace también de la desigualdad, en la que una religión mayoritaria y con poder tolera a otra que considera inferior.

En el mundo actual la relación entre las religiones debe estar basada en a igualdad ante la ley y en el respeto a la diversidad de culto y opciones ideológicas. No se trata, pues, de tolerancia, sino de la necesaria aceptación del derecho a creer algo distinto.

El diálogo interreligioso

En este contexto de igualdad entre las religiones que propician las leyes en la mayoría de los países actuales, as relaciones entre las diferentes religiones han ido cambiando. En general se ha renunciado al conflicto y se ha optado por el diálogo como medio para superar las diferencias y buscar puntos de vista comunes.

Entre los cristianos ese diálogo se denomina ecumenismo y se basa en la valoración de la riqueza de la diversidad, frente a las desastrosas consecuencias que tuvieron los intentos de imponer la unidad, entre otros, las llamadas guerras de religión que durante siglos tuvieron lugar en Europa entre católicos y protestantes, así como otras muchas persecuciones.

La Declaración Universal de Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948, las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de Derechos Humanos en la que se reconocía una serie de derechos a todos los seres humanos, entre los que se encuentra la libertad religiosa.

Las constituciones de los países que pertenecen a la ONU deben proteger estos derechos, y los gobiernos, las instituciones y los particulares deben respetarlos.

Artículo 2

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Cuando el diálogo se extiende a otras religiones se denomina diálogo interreligioso, y ha tenido muchos foros donde los representantes de los diferentes credos se han reunido para discutir problemas y llegar a acuerdos. Gracias a iniciativas como estas, la gran mayoría de las religiones ha asumido que la diversidad religiosa es fundamental en las sociedades actuales.

Los representantes de los diferentes cultos han entendido que ninguna creencia llegará a convertirse en la única religión del planeta, por lo que el diálogo se hace necesario para encontrar los elementos de unión y profundizar en ellos, en lugar de potenciar las diferencias y los enfrentamientos, como ocurrió en el pasado.

Parlamento de las Religiones del Mundo

Parlamento de las Religiones Barcelona 2004

En septiembre de 1893, en Chicago, tuvo lugar la primera reunión del Parlamento de las Religiones del Mundo. En la sesión de clausura, el sabio hinduista Vivekananda puso de manifiesto los puntos de vista que presiden estas reuniones, basados en la fructífera e igualitaria puesta en común de ideas para mejorar el mundo:

«Si algo ha podido enseñar el Parlamento de las Religiones es que lo santidad, la pureza y la caridad no son posesiones exclusivas de ninguna religión…… si alguien sueña con que su religión será la única que sobrevivo y que las demás serán destruidas, le compadezco desde lo más hondo de mi corazón y le digo que en la bandera de toda religión hay que escribir a partir de ahora “ayuda y no lucha”, “asimilación y no destrucción”,”armonía y paz, y no enfrentamiento”.»

Entonces parecía que se inauguraba una nueva época de paz, concordia, apertura y aceptación de las diferencias religiosas y culturales a nivel global. Pero tras 1893, el mundo se desgarró sufriendo terribles conflictos durante un siglo: el colonialismo, las guerras mundiales, el choque entre países comunistas y capitalistas.

Una vez terminada la guerra fría, ya en 1993, también en Chicago, se celebró una segunda reunión del Parlamento de las Religiones del Mundo en la que se enfatizó en la búsqueda de un modelo ético para el mundo actual, que alejase la violencia, la pobreza, los conflictos y se basase en la solidaridad entre todos los seres humanos. El documento, que emanó de dicha reunión, denominado Principios de una ético mundial, señala elementos éticos fundamentales, asumibles actualmente por todas las religiones: la no-violencia, el respeto a toda vida, la solidaridad, un orden económico justo, la tolerancia, un estilo de vida honrado y veraz, y la igualdad y camaradería entre hombre y mujer. Los líderes religiosos plantean en el texto la necesidad de dirigirse a todos los hombres y mujeres, religiosos o no, para caminar unidos frente a un panorama que hace cada vez más necesario olvidar las diferencias y trabajar juntos.

«Cientos de millones de personas, cada día más, padecen en nuestra planeta el desempleo, la destrucción de las familias, la pobreza y el hambre. La esperanza de una paz duradera entre los pueblos se desvanece progresivamente. Las tensiones entre los sexos y las generaciones han alcanzado dimensiones inquietantes. Los niños mueren, asesinan y son asesinados. Cada vez se ven más Estados sacudidos por casos de corrupción política y económica. La convivencia pacífica en nuestros ciudades se hace más y más difícil por los conflictos sociales, raciales y étnicos, por el abuso de la drogo, por el crimen organizado incluso par la anarquía. Hasta los vecinos viven a menudo angustiados. Nuestro planeta sigue siendo saqueado sin miramientos. Nos amenaza la quiebra de los ecosistemas.»

En 1999 se organizó la tercera reunión en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y la cuarta, en julio de 2004 en Barcelona. Fue la primera vez que se celebraba fuera del ámbito de habla inglesa y propuso un lema muy significativo: «Senderos de paz: el arte de saber escuchar, el poder del compromiso».

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.

Conflitos Religiosos Actuales: Ulster-Los Balcanes-Medio Oriente

Conflitos Religiosos Actuales: Ulster-Los Balcanes-Medio Oriente

El Ulster: un conflicto que perdura: A pesar de los foros ecuménicos, que promocionan diálogo entre los cristianos, en plena Europa perdura en la actualidad un conflicto con muchos aspectos religiosos. En el Ulster se enfrentan dos grupos: los católicos, que quieren la unión con Irlanda y son un 40% de la población, y los protestantes, que quieren seguir formando parte del Reino Unido y son el 60%.

Las dos comunidades viven en barrios distintos y no suelen mezclarse. Hay partidos políticos confesionales de ambos bandos, en los que participan sacerdotes católicos pastores protestantes, y se dedican a la política manteniendo el ambiente de enfrentamientos y violencia.

Los protestantes son descendientes de inmigrantes que llegaron tras el dominio inglés de Irlanda a partir de 1609.

El problema del Ulster tiene muchas causas, pero el conflicto territorial es clave. Los irlandeses consideran que e produce una ocupación ilegal de una zona de Irlanda por arte de los británicos, y la opción de unos otros por formas diferentes de cristianismo ha sido en modo de diferenciación muy eficaz, que ha ayudado que las posturas sean más enconadas y las señas le identidad se radicalicen.

A pesar del tiempo transcurrido, ambas comunidades suelen tratarse como extrañas. La religión les sirve para identificarse como diferentes unos de otros, aunque en los últimos años parece que el conflicto ha entrado en vías de solución.

El Ulster es una de las «provincias históricas» de la isla de Irlanda. Hay nueve condados en la provincia, pero seis de sus condados, con una población (2001) de 1.685.267 habitantes, forman Irlanda del Norte, una región administrativa del Reino Unido: Condado de Derry – Condado de Tyrone – Condado de Fermanagh  – Condado de Down  – Condado de Antrim  – Condado de Armagh. Además, los tres condados de Cavan, Donegal y Monaghan están en la República Irlandesa, y tenían 246.571 habitantes (2002). (wikipedia)

Los Balcanes

Desde principios del siglo XIX, el califato otomano fue perdiendo poder y territorios. Era un imperio caracterizado por la diversidad religiosa que se mezclaba con las diferencias étnicas y culturales. Esta diversidad la heredaron los países que surgieron de sus cenizas, pero solo en algunos casos y en ocasiones ha derivado en conflicto. La guerra de los Balcanes dividió a Yugoslavia. Las comunidades étnicas y culturales que habían convivido en paz hasta 1990 se enfrentaron violentamente y la religión sirvió para identificar a los distintos grupos.

Los eslovenos y los croatas, ambos mayoritariamente católicos, se escindieron de los serbios ortodoxos, crearon estados propios y expulsaron de su territorio a la mayoría de los que eran diferentes a ellos. Las familias se separaron y mucha gente perdió sus hogares.

Pero los conflictos más terribles se produjeron en Kosovo y en Bosnia. En Bosnia convivían bosnio-croatas católicos, bosnios musulmanes y serbo-bosnios ortodoxos. En Kosovo compartían territorio musulmanes de origen albanés y serbios ortodoxos.

La violencia, los asesinatos y la llamada «limpieza étnica» fueron tan terribles en estas zonas que fue necesaria la intervención armada de las Naciones Unidas y de la OTAN para detener el conflicto. Todavía hay soldados de diferentes nacionalidades en la zona y el odio entre aquellas comunidades perdura.

Los conflictos en Oriente Medio

En Líbano, hasta la guerra civil de 1975, no existía ningún conflicto y convivían musulmanes sunitas y chiitas, católicos maronitas, cristianos ortodoxos y otras minorías religiosas.

Durante la guerra civil, se crearon alianzas más o menos duraderas entre grupos de distinta religión. Esto ilustra sobre cómo la religión era solo un ingrediente más en este conflicto, y no fue el motivo en sí ni del comienzo de la guerra ni de su resolución.

Tras el alto el fuego de 1990, el balance del enfrentamiento fue que una parte importante de la población del país había emigrado. Líbano es una nación que no ha normalizado aún la convivencia aunque haya abandonado la violencia.

Por otra parte, hoy en día algunos pretenden plantear como una guerra de religión las hostilidades que enfrentan a palestinos e israelíes.

Tras varias guerras, en 1948,1967 y 1973, y a pesar de acuerdos puntuales, la situación todavía es muy grave. Además hay que añadir el fenómeno del integrismo, tanto de judíos radicales como de grupos terroristas musulmanes como Yihad Islámica, Hamas o Hezbolá. En 1995, un joven fanático judío asesinó al primer ministro de Israel, Isaac Rabin (foto). Este estaba dispuesto a pactar con los palestinos y entregarles unas tierras que, según los judíos más radicales, Yahvé les prometió hace miles de años. También se producen atentados terroristas, de forma sistemática y muchos de ellos suicidas, por parte de grupos islámicos que matan indiscriminadamente tanto a militares israelíes como a la población civil.

El ejército israelí responde a estas acciones realizando ataques selectivos contra miembros de estos grupos y sellando los territorios palestinos ocupados. Con esto se causa un grave perjuicio, tanto personal como social y económico.

Los conflictos en el subcontinente indio

Al finalizar el dominio botánico, el territorio del subcontinente indio fue dividido en dos: una parte se llamó Pakistán y contaba con mayoría musulmana; la otra era la India, con mayoría hinduista, pero con una notable minoría islámica.

Pakistán constaba de dos territorios sin conexión terrestre y muy separados entre sí. Esta situación provocó que, con el tiempo, la zona del este se separase y se convirtiera, en 1971, en Bangladesh.

En la actualidad, esta zona es la más poblada del planeta. Si sumamos los habitantes de India, Pakistán y Bangladesh, superan a los de China. Inmediatamente después de la independencia de los británicos, India y Pakistán iniciaron un conflicto que perdura hasta hoy. El centro de esta lucha está en Jammu y Cachemira, una región de la India de mayoría musulmana que Pakistán reclama como suya y que está situada entre los dos países.

El nacionalismo religioso sij

Los sijs son un buen ejemplo de nacionalismo religioso y, a pesar de ser una minoría en la India, su fuerte implantación en el Punjab les ha llevado a exigir por la fuerza un estado independiente, como el que tuvieron en el siglo xix hasta que los ingleses los conquistaron tras largas y sangrientas guerras.

En 1984 las autoridades indias mandaron al ejército para que exterminara a los radicales sijs, hecho que determinó unos meses después el asesinato de Indira Gandhi, como venganza de su guardia personal, formada por sijs. La religión es en el caso de los sijs una seña de identidad para una población localizada en los márgenes del mundo indio, un territorio extremadamente conflictivo, que se debate entre mayorías musulmanas e hinduistas.

El Tíbet: un conflicto latente

A partir de 1950, la República Popular de China ocupó militarmente el Tíbet progresivamente se produjo una fuerte emigración de población desde China a esta zona, a la vez que muchos tibetanos, como el Dalai Lama (foto), optaron por salir del país debido a la persecución a la que fueron sometidos.

Esta situación ha provocado que la identidad tibetana, que estaba basada en el budismo, vaya transformándose tanto por la política antirreligiosa de las autoridades chinas como por la inmigración de población no tibetana desde China al Tíbet. Frente a esto, muchos budistas tibetanos han sostenido una resistencia no violenta que ha sido reconocida internacionalmente, con la concesión del Premio Nobel de la Paz al Dalai Lama en 1989.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.

La religion y los conflictos politicos y economicos

La religión y los conflictos politicos y economicos

La religión constituye un elemento esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.

La religión, identidad cultural de los pueblos

En muchas culturas, la religión es un elemento clave en la educación y, a la vez que niños y niñas aprenden a leer y también se les enseña las creencias básicas. Así la religión se utiliza como un medio más para explicar el mundo a los más pequeños.

En ocasiones esta educación religiosa no va acompañada también de una adecuada formación para respetar la diversidad. Puede entonces que surjan conflictos con personas de otras religiones y con una forma de entender el mundo diferente a la suya.

mapa de religiones del mundo

En muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y que configura tradiciones y caracteristicas culturales.

Pero si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallamos ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.

La religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes enfrentadas se fanatizan.

El ejemplo de las guerras de religión en Europa en la Edad Moderna.

Las sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa y son un ejemplo de cómo la religión puede servir de excusa para otros intereses.

Las causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los diferentes estados europeo pero el trasfondo religioso permitía justificar las agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.

Por ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de acrecentar

sus propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.

Hubo muchos reformadores religiosos a lo largo de la Edad Media, pero no tuvieron los seguidores que muy pronto consiguió Lutero. En ese momento la religión sirvió como pretexto para marcar las diferencias, establecer nuevas identidades y justificar el conflicto. A la vez que se producían estas guerras por toda Europa, durante la Edad Moderna intentó eliminarse cualquier tipo de diferencia religiosa dentro de cada reino.

En España, la inquisición persiguió violentamente a todos los no católicos. Pero también los calvinistas fueron intolerantes y emplearon la violencia en Ginebra, los anglicanos en Inglaterra y los luteranos en los principados de Alemania. Polonia se mantuvo como nación católica precisamente para conservar su identidad frente a los pueblos que la rodeaban por el este y el oeste, y que a lo largo de la historia habían ocupado su territorio: en occidente, los alemanes luteranos y en oriente, los rusos ortodoxos. La Edad Moderna en Europa fue un período intolerante y sangriento, en el que se buscó la uniformidad religiosa a costa de perseguir y eliminar todo tipo de diferencia.

La pervivencia de los conflictos religiosos

En ocasiones se defiende la idea de que los grandes conflictos actuales son choques entre civilizaciones, caracterizadas por las opciones religiosas. Hay especialistas en política internacional que creen que las guerras del futuro tendrán como causa principal la religión y, sobre todo, destacará el enfrentamiento entre el islam y el cristianismo.

Esta información no concuerda con la importancia del diálogo interreligioso en el mundo actual, ni con el carácter de pretexto que la religión tiene en los enfrentamientos.

Hoy en día se producen aún conflictos que en un primer análisis parecen tener una causa religiosa. Pero hay que tener en cuenta que la religión sigue siendo un medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.

La Religion en la Mesopotamia Pueblos de Oriente Medio Actualidad

La Religión en la Mesopotamia
Pueblos de Oriente Medio Actualidad

LA RELIGIÓN EN LA ACTUALIDAD

De las numerosas religiones que se han esbozado en esta sección, muchas de ellas, las que podríamos llamar primitivas- históricas, han desaparecido totalmente. Así, no es posible encontrar en el mundo un ferviente adorador de Zeus Olímpico. Perviven cultos fetichistas y totémicos entre los pueblos más atrasados, pero el avance de la civilización coincide con la desaparición de estas creencias sin fundamento filosófico y real. Entre las grandes religiones que agrupan centenares de millones de fieles, es posible establecer una diferencia: las que tienden a extenderse ganando prosélitos, y las que o permanecen estáticas, con tendencia a reducirse, o bien constituyen un círculo cerrado privativo de un pueblo o una raza.

religion en la mesopotamia

Así, a menudo tenemos noticia de que hombres eminentes se convierten al catolicismo, comarcas enteras son evangelizadas por misioneros y a nadie extraña que un senegalés se ordene sacerdote o que el Papa unja obispo a un birmano, por ejemplo. Pero causaría sorpresa saber que un francés se ha convertido al mahometismo o que un indio se ha pasado al judaísmo.

Estas dos religiones son prácticamente exclusivas de una raza y el proselitismo que realizan se limita a sus propios conciudadanos. No hay misioneros musulmanes entre los europeos.

Forzoso es reconocer, también, que los misioneros cristianos encuentran grandes dificultades para evangelizar en tierras musulmanas, no tanto por restricciones políticas como por el fanatismo y cerrazón de los propios creyentes. Es preciso señalar también una gran división en el mundo actual: los creyentes y los no creyentes. La negación total de Dios (ateísmo), va unida a una concepción puramente materialista de la vida, de la historia y del mundo.

El número de ateos conscientes, totalmente convencidos de que más allá de la vida y de nuestras propias fuerzas no existe poder espiritual que nos gobierne y a quien hayamos de rendir cuentas, no es tan crecido como el de los pragmáticos y agnósticos, es decir, los convencidos de que la vida se ha de vivir con la inquietud de cada día, sin preocuparse de problemas profundos cuya solución, dicen, es imposible de hallar. Sobre el futuro, el más allá y la trascendencia de todo lo que existe, según ellos, no sabemos nada.

Por tanto, nada podemos decidir sobre algo tan nebuloso que nunca podrá esclarecerse. El mundo comunista ateo abarca más de un tercio de la Humanidad. Este credo social y político es también un credo religioso. La religión del Estado implica una renuncia a toda otra religión. En los Estados comunistas se realiza una activa campaña contra toda clase de fe en poderes superiores, sean de la clase que sea. «La religión es el opio del pueblo» es un slogan que vale lo mismo para combatir el cristianismo de Hungría que el budismo de China.

La Iglesia católica condenó al comunismo ateo por boca de Pío XII. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un estrechamiento en las relaciones de la ex U.R.S.S. con el Vaticano, llegando a la culminación con la entrevista, efectuada en el mes de enero de 1967, entre Su Santidad y el presidente de la Unión Soviética, Podgorny. América es un continente cristiano. Existen aún algunas tribus esquimales o de indios que mantienen sus creencias primitivas, pero la América civilizada es católica o protestante. En Norteamérica predominan ligeramente los protestantes, pero toda la América latina es fundamentalmente católica. Europa es cristiana también exceptuando algunos núcleos musulmanes.

Los países nórdicos, incluida la Gran Bretaña, mantienen el credo protestante. Grecia y la Europa Oriental pertenecen a la Iglesia cismática, mientras la Europa latina, Francia, gran parte de Alemania, Austria, Irlanda, Hungría, Polonia, etc., son primordialmente católicas. El Africa negra está sufriendo una transformación importantísima. Así como se va convirtiendo en una entidad política y económica digna de consideración, grandes comarcas africanas abandonan los cultos fetichistas para convertirse al cristianismo. El nombramiento en 1960 del primer cardenal negro, monseñor Rugamewa, obispo de Tanganica, produjo excelente impresión entre el elemento indígena africano. Las misiones católicas y protestantes del Africa negra son quizás las que más frutos han conseguido en su tenaz labor de apostolado. El trabajo realizado en un sentido ampliamente cristiano por el doctor Schweitzer, no es único en este continente tradicionalmente atrasado.

Casi toda el Africa situada al Norte del Ecuador prácticamente es musulmana exceptuando la isla etiópica donde se mantiene un cristianismo ancestral. El mahometismo se extiende por el Oriente Medio, Persia, Turquestán y Pakistán, llegando hasta Indonesia, que recibió esta fe cuando era visitada por mercaderes musulmanes mucho antes de que llegara allí el cristianismo. En el continente asiático es donde se da una mayor mezcolanza de sentimientos religiosos. La India en este sentido es un gran avispero. Aún existen en ella unos 125.000 parsis, seguidores de las doctrinas de Zoroastro.

La división del país en Pakistán (musulmanes) y la India propiamente dicha (hindúes) obedece a una diferenciación de credo religioso. A raíz de la constitución del Pakistán, se realizó uno de los éxodos de poblaciones más grande que registra la Historia a fin de que la mayor parte de población religiosa se encontrara emplazada en el país de su preferencia. A pesar de los esfuerzos de Nehru y sus seguidores, el hinduismo mantiene en la India formas típicamente retrógradas. Aún pululan las vacas sagradas por las calles de sus principales ciudades y los parias todavía son considerados como intocables.

Más de 60 millones de parias sufren una de las segregaciones más absurdas, a pesar de que el sistema de castas haya sido declarado fuera de la ley por el parlamento de Nueva Delhi. Hasta 1951, por ejemplo, no se modificó el código que regulaba el matrimonio que, en esencia, databa del siglo V a. de J.C. y derivaba del Código del Manú.

La religiosidad es muy intensa. En la ciudad santa de Benarés existen 1.450 templos hindúes. El budismo chino sufre una de las pruebas más duras por la intensa campaña antirreligiosa del gobierno comunista. Las misiones cristianas, que estaban muy extendidas en el inmenso país, fueron dispersadas y en la actualidad no existen centros cristianos en China. Antes de la última guerra mundial el sintoísmo era la religión oficial del Japón. Según ella, el emperador era un dios a quien no se podía mirar cara a cara. Por esta razón, cuando Hiroito se presentaba al pueblo, la multitud inclinaba la cabeza para no cometer la irreverencia de mirarle.

El emperador descendía por generación directa de Amaterasu- Omikanii, la diosa del Sol. El culto de los antepasados, la fe en el Imperio, la devoción al emperador hasta la muerte, la gloria del que cae en el campo de batalla y la obligación de visitar una vez en la vida el templo de Ise, eran los pilares fundamentales de la fe en el Shinto, el emperador. En la actualidad el mismo emperador, al democratizarse, ha hecho que esta fe disminuyera y hoy el Japón es una encrucijada de creencias: sintoísmo, budismo y cristianismo.

Una gran parte del mundo, quizás un 75%, es creyente. Cristianos, mahometanos, budistas, etc., admiten la existencia de un ser Creador omnipotente que rige los destinos del mundo. Una gran parte de los no creyentes, por lo menos en la práctica, son agnósticos y no admiten ni el planteamiento del problema religioso. Un sector muy reducido del resto confiesa su fe atea, si vale la paradoja. Pero muchos millones de seres humanos aún siguen fieles a prácticas supersticiosas primitivas entre los pueblos salvajes. No puede negarse que en la segunda mitad del siglo XX la Religión, la fe en un Dios creador y providente, sigue siendo una de las fuerzas positivas espirituales más fuertes de la Humanidad civilizada.

En nuestro mundo tan revuelto, las posiciones espirituales se han simplificado al escindirse la humanidad en dos campos mentalmente antagónicos: creyentes y ateos. El antagonismo que en el siglo XVI se produjo entre católicos, o «papistas» como se les llamó, y protestantes, no puede existir en la actualidad. En Alemania hay algunos templos en los cuales los cultos católico y protestante turnan para que puedan ser utilizados por los fieles de los dos credos. El movimiento internacional ateo, radicado en Moscú y Pekín, principalmente, dirige sus ataques en forma indistinta contra los mahometanos, budistas, cristianos o cualquier otro grupo de creyentes. Este hecho ha producido un acercamiento, táctico si se quiere, entre los «deístas».

LA RELIGIÓN EN LA MESOPOTAMIA

Las cuencas del Éufrates y del Tigris fueron, casi en época contemporánea al esplendor egipcio, cuna de una gran civilización, pero los dioses mesopotámicos y las ideas religiosas desarrolladas en este lugar del Asia se diferenciaron grandemente de las aparecidas en Egipto. La preocupación por la muerte y la otra vida, ideas típicas del valle del Nilo, se transformaron aquí en una adoración temerosa hacia dioses crueles y tiránicos. En el siglo IX a. de J.C. se vivía un politeísmo totémico. La naturaleza y todos los objetos relacionados con el hombre eran tenidos por dioses, de los cuales existían más de 55.000 reconocidos, desde los protectores de cada ciudad a los que eran particulares de cada persona y de los momentos cumbres de la vida. Durante un tiempo hubo una cierta confusión entre la Religión y la Astronomía teñida de Astrología.

El cielo purísimo de Caldea y Asiria permitía la observación del firmamento, y de su conocimiento se llegó a una identificación de dioses y astros. El planeta Venus era Astarté, por ejemplo. Los zigurats fueron, posiblemente, los primeros observatorios astronómicos utilizados por el hombre en aquel tiempo de sacerdotes-astrónomos. Los dioses asirios y caldeos se limitaban a asegurar la felicidad terrena a los hombres que se habían acordado de ellos en vida mediante sacrificios y ofrendas, pero ni a unos ni a otros preocupaba demasiado el futuro. No les inquietaba en exceso lo que podía ocurrir más allá de la muerte, y su religión era concreta, materialista. Los primitivos sumerios fueron sustituidos por una ola de semitas y el reino de Babilonia se encontró en trance de estructurar una verdadera religión con su culto y sus templos. Baal fue el protector de Nipur, y Marduk, de Babilonia; Anu era el cielo; Baal, la tierra; Shamash, el Sol; Sin, la Luna, etcétera. Mas por encima de todos brilló una diosa cruel, hermosa, lasciva y obsesionante: Astarté, de origen sumerio, que había de dar motivo a un entroncamiento con la Afrodita griega y la Venus romana. Era la diosa del amor y de la fecundidad aunque ofreciendo facetas distintas: más guerrera en Nínive, más voluptuosa en Babilonia, más refinada en Fenicia, etcétera.

Astarté se enamoró de Tammuz, quien, durante una cacería fue destrozado por un jabalí y descendió al reino de los muertos. Entonces la diosa fue tras él y suplicó a los custodios del reino de las sombras para que le devolvieran a su amante, consiguiéndolo gracias a sus ruegos y a su belleza.

Al aumentar el esplendor y el poder de Babilonia creció también el número de dioses porque los reyes vencedores arrastraban consigo, además del botín y los prisioneros, a todos los dioses de sus enemigos, que pasaban a engrosar los ya numerosos de sus templos. Hammurabi, el gran legislador, que debía ser un hombre ordenado en extremo, catalogó y numeró los dioses de modo que dio el número 30, por ejemplo, a la Luna, el 20 a Shamash, el Sol, etcétera. La preponderancia de la Astrología ocasionó el incremento de la adivinación. Los sacerdotes se convirtieron en magos. Para augurar, por ejemplo, el ciclo propicio de Astarté, era preciso seguir y conocer el curso de su planeta, Venus.

Esto les obligó a perfeccionar en gran manera sus estudios de Astronomía. Hubo momentos en que interesó más la estrella, la constelación, el astro y sus variaciones en el cielo que la misma estatua o imagen del dios en el templo, y la Ciencia ahogó su Fe. Aunque esto no impidió la creación de una cosmogonía menos consistente que la egipcia. Según ellos, al principio existía el Abismo y el Caos, los cuales dieron origen a dos principios: Lahmou, el macho y Lahamou, la hembra. Más tarde surgieron otras parejas que entablaron tremendas luchas entre sí, intrigas de odios y de violencias en las que el elemento sensual predominaba. Así, cuando lucharon Marduk y Tiamat, el primero consiguió dominar a Tiamat y la destrozó dividiéndola en dos partes.

De una hizo el cielo, de otra la tierra y de la sangre nacieron los hombres. Algún tiempo más tarde, Marduk quiso destruir a los hombres y provocó el diluvio. Ea previno a tiempo a su amigo Uota- Napishtim, el cual construyó un navío en el que se salvó un puñado de hombres. La persistencia del tema del Diluvio en todas las cosmogonías hace pensar profundamente y es necesario admitir que realmente hubo una grandiosa inundación, cuyos efectos destructores quedaron impresos en forma indeleble en el recuerdo y en la tradición de todos los pueblos. Ya se ha dicho el escaso interés que los asirios y caldeos mostraron por el futuro, por el reino de los muertos. La felicidad fue concebida como cosa humana y terrena. Al morir una persona, los familiares y amigos rodeaban el cadáver de provisiones y enseres a fin de asegurarle una existencia soportable. Luego, los demonios subterráneos se hacían cargo del difunto y se lo llevaban a los reinos de la muerte, donde reinaba Nergal.

El muerto era llevado en una barca por las aguas de un río que se encaminaba hacia el Norte, es decir, hacia la ciudad de los muertos rodeada de siete murallas. Nergal salía a veces de las entrañas de la Tierra para recoger almas. Era la Peste que destrozaba las poblaciones. Mientras tanto, su esposa, Beltis-Allat, con cuerpo humano y cabeza de leona, permanecía en los abismos.

En épocas más próximas se creía que ella realizaba un juicio de los muertos quienes se presentaban completamente desnudos ante la diosa. Ésta no les preguntaba, como en Egipto, cuál había sido s conducta moral, sino que se limitaba a averiguar si habían sacrificado a los dioses y cumplido los ritos externos. En caso negativo, eran entregados a los demonios, que los atormentaban. La evolución hacia una moral más elevada se produjo muy lentamente, pero en la cuenca mesopotámica el premio y el castigo eternos siempre estuvieron supeditados a la conducta del hombre respecto de los dioses y no con respecto a sus semejantes, o a unas normas de moral universal.