División de Poderes

La Division Social Estratificacion de la Sociedad en Clases Sociales

Resumen Sobre La Division Social
Estratificación de la Sociedad en Clases Sociales

Temas Tratados:

1-El sistema de castas de estratificación social

2-El sistema de estados

3-El Sistema de Clases

4-El modelo marxisía de las clases sociales

5-La teoría de las clases de Weber

6-Sistema de Estatus Ocupacional

7-Otras Divisiones Sociales

La clasificación jerárquica de las diferencias sociales, en términos de una o más dimensiones de desigualdad social —como el dinero, el poder o el prestigio—, se denomina estratificación social. El modelo particular que predomina en cualquier sociedad tiende a variar a lo largo del tiempo. Existe una polémica a propósito de si la estratificación social es o no es un rasgo universal de las sociedades humanas.

En las sociedades analfabetas o en las llamadas «primitivas», la pertenencia a un clan (un grupo cuya ascendencia se remonta a un antepasado masculino común) o tribu (un grupo étnico y cultural distintivo) es el principal determinante de las desigualdades sociales.

Además de la clasificación jerárquica de las diferencias sociales que dividen a las sociedades en capas horizontales, también es posible dividir a la sociedad verticalmente, en bloques o pilares. Las divisiones físicas y culturales basadas en factores como el sexo, la raza, la identidad étnica, el idioma y la religión, tienden a afectar a todos los grupos sociales jerárquicamente establecidos y, por ende, a fragmentar aún más la sociedad.

El sistema de castas de estratificación social

Las castas se encuentran en su forma más desarrollada en el sistema de estratificación social del hinduismo, en la India. Sus orígenes exactos son oscuros, aunque sabemos que existen desde hace al menos dos mil años. Los grupos sociales conocidos como castas están separados unos de otros por reglas religiosas de pureza ritual y se encuentran en diferentes rangos jerárquicos en una escala que va de lo puro a lo impuro. Así, cada casta es más «pura» que la que se encuentra por debajo.

Los contactos entre las castas están prohibidos, basándose en el principio de que las castas más bajas podrían «contaminar» a las más altas si se acercaran demasiado a ellas.

La pertenencia a una casta se hereda y los hindúes la consideran designio divino. Los miembros de una casta determinada deben casarse dentro de los límites de ella. Tradicionalmente, las castas están asociadas con empleos específicos, y esto refuerza la segregación social. Dado que la pertenencia a una casta es permanente e inmodificable, la movilidad social —la posibilidad de ascender (o descender) en la escala social a través del matrimonio o del esfuerzo individual— es imposible dentro de un sistema de esta rigidez.

Las principales castas y los empleos con que se relacionan son:

1. Brahmanes (sacerdotes; entre esta y la siguiente se reparten en la actualidad los políticos, los magistrados y las profesiones liberales)
2. Chatriyas (guerreros y terratenientes)
3. Vaishyas (agricultores y comerciantes; en la actualidad, burgueses en general)
4. Sudras (trabajadores urbanos y rurales; artesanos)

Más tarde, se agregó otra casta al estrato inferior de la clasificación, los harijans o «intocables» (más conocidos como parias), que llevan a cabo las tareas menos cualificadas, como la limpieza de calles y lavabos. Además de las castas principales, existen otros varios miles de subcastas, conocidas como ja-fe, cuyo ámbito es la aldea local. Como sucede en el sistema de castas más amplio, la pertenencia a la casta jati se hereda y, por lo tanto, es permanente e inmodificable.

casta los intocables en la India

Un grupo de intocables: en la India. La legislación para emancipar a los intocables de las restricciones religiosas, laborales y sociales a las que están tradicional-mente sometidos ha comenzado a eliminar, lentamente, las divisiones entre las castas en aquel país.

La discriminación legal basada en las castas ha sido abolida en la India moderna, y la industrialización ha creado una buena cantidad de nuevos grupos laborales. Esto ha llevado a un aumento de la movilidad individual y colectiva, lo que a su vez ha flexibilizado en parte la rigidez del sistema de castas.

El sistema de estados

Los grupos sociales conocidos como estados existieron en Europa desde los tiempos del imperio Romano hasta la época de la revolución Francesa, en 1789. El sistema de estados alcanzó su máxima preponderancia durante la época feudal en Europa y en Japón hubo también un sistema similar .

Los estados fueron creados mediante leyes que proporcionaban una estructura clara de derechos y deberes, de privilegios y obligaciones.

Los estados también estaban relacionados con la división económica del trabajo existente: «la nobleza fue instituida para defender a todos, el clero para orar por todos y los comunes para alimentar a todos».

Un sistema de estados no era un sistema completamente cerrado de estratificación social. La movilidad social era posible pero no estaba extendida.

Los estados principales eran:

1. La nobleza
2. El clero
3. Los comunes (también conocidos como siervos y campesinos)

La decadencia del sistema de estados en Europa coincidió con el auge del poder económico y político de la burguesía (comerciantes, artesanos, financieros, etc.), un grupo social distintivo que se desarrolló en el interior del sistema de estados. Según algunas teorías, este grupo desempeñó un papel importante en la transformación y destrucción del sistema de estratificación social basado en los estados.

colegios con distintas clases sociales

Dos escuelas distintas, una estatal rural y otra de ciudad privada. La existencia de su sistema educativo en paralelo (privado y estatal) es considerado por algunos teóricos como un elemento que perpetúa y favorece la discriminación y las divisiones de clase.

El sistema de clases

Los sistemas de clase de estratificación social son característicos de las sociedades industriales capitalistas. Las clases son definidas en términos económicos más que religiosos (como el sistema de castas) o en términos político-legales (como en el sistema de estados). No existen barreras formales a los logros económicos en las sociedades democráticas modernas, por lo cual los sistemas de clase tienden a estar menos caracterizados por factores de herencia y, por tanto, son más abiertos que otros tipos de estratificación social.

En un sistema de clases, la movilidad social es la norma más que la excepción. Según las teorías sociológicas pioneras de los alemanes Karl Marx y Max Weber (1864-1920), hay fundamentalmente dos modelos de clase.

El modelo marxisía de las clases sociales

En la teoría marxista, una clase es un grupo de personas que tienen la misma relación con el capital (la propiedad, es decir la tierra, las fábricas o el dinero) utilizado para producir beneficios. Así, la clasificación de Marx es estrictamente económica. En esta teoría, hay dos clases principales y dos clases secundarias:

1. La burguesía (poseedores del capital a gran escala/patrones)

2. Los trabajadores (no poseedores del capital/empleados)

1a. La pequeña burguesía (poseedores a pequeña escala del capital/patrones)

2b. La nueva clase media (administradores y empleados profesionales)

 marx y engels ideas del marxsimo

La relación entre trabajadores y patrones, y el conflicto al que inevitablemente ésta conduce, es el punto clave en la teoría de las clases de Marx. Con la industrialización, Marx esperaba que la pequeña burguesía decayera y que la nueva clase media creciera, que es lo que en realidad ha sucedido.

También esperaba que el conflicto entre las dos clases principales aumentara, lo cual conduciría al derrocamiento revolucionario de la clase dominante, es decir, de los propietarios, por la clase más amplia y subordinada de los trabajadores.

En la mayoría de las sociedades occidentales económicamente desarrolladas esto no ha ocurrido, pero sí ha sucedido en otros países, como en la antigua Unión Soviética, China y Cuba.

estratificacion social etapa colonial española en america

Estratificacion social etapa colonial española en América

La teoría de las clases de Weber

Además de las diferencias basadas en las relaciones del individuo con el capital, Weber postuló que la clase también está determinada por la relación del individuo con el mercado. La gente posee cualificaciones o capacidades para las cuales existe una demanda grande o pequeña, según en qué situación. Por ejemplo, durante una guerra hay mayor demanda de pilotos de aviones que de diseñadores de rótulos luminosos.

La teoría de las clases sociales de Weber tiende a definir más categorías de clase que la teoría marxista, porque incluye la propiedad/no propiedad tan importante como la del conocimiento y del capital.

El sistema de estatus ocupacional

Weber también puso de relieve el concepto de estatus, que definió como el «prestigio social». El estatus no es exclusivo de las sociedades modernas y puede estar influido por numerosos factores, entre los cuales hay que tener en cuenta el nacimiento, la educación, el empleo y el estilo de vida.

A causa del significado económico y social creciente del trabajo en las sociedades modernas, el estatus ocupacional (también llamado a veces clase laboral) suele ser usado como alternativa a los modelos de clase de la estratificación social. El orden en la jerarquía de empleos puede variar según las sociedades y a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, desde el siglo XIX, la profesión de enfermera ha acumulado capacidades técnicas y, por tanto, ha subido de categoría, mientras que los clérigos han perdido en prerrogativas (trascendencia social de su misión), razón por la cual su estatus ha disminuido.

Las principales categorías laborales son:

1. Altos directivos y profesionales liberales (médicos, abogados)

2. Cargos medios y profesionales (maestros, enfermeras)

3. Trabajadores técnicos no manuales (agentes de seguros, secretarias)

4. Trabajadores técnicos manuales (carpinteros, peluqueros)

5. Trabajadores manuales técnico medio (conductores de autobús, cajeros)

6. Trabajadores manuales no especializados (trabajadores de la limpieza, obreros)

Las empresas de estudios de mercado en la mayoría de los países capitalistas usan una clasificación laboral social:

A. Clase media alta (altos directivos y profesionales)

B. Clase media (cargos medios y profesionales)

C1. Clase media baja (trabajadores administrativos)

C2. Clase trabajadora especializada (manual)

D. Clase trabajadora semiespecializada y no especializada (manual)

E. Clase residual (que incluye a quienes dependen del Estado)

Los términos clase media y clase trabajadora son usados normalmente por los sociólogos y los investigadores de mercado para describir grupos laborales no manuales y manuales, respectivamente, en las clasificaciones citadas más arriba.

clases sociales en la edad media

Otras divisiones sociales

Las distinciones sociales basadas en el género, raza, identidad étnica, idioma o religión, han sido ampliamente usadas en muchas sociedades como base para la discriminación, tanto institucional como no institucional. En el s. XIX, por ejemplo, en muchos países a las mujeres no se les permitía tener propiedades o pertenecer a ciertas categorías profesionales.

Bajo el sistema del apartheid, vigente en Sudáfrica en el s. XX, la discriminación política, económica y social fue practicada oficialmente por la raza blanca dominante en relación a las razas no blancas. Cuando la discriminación es abolida legalmente, suele persistir informalmente. Como consecuencia, se producen desventajas en la competitividad por el dinero, los ingresos, la educación, el trabajo, el poder y el prestigio en algunos grupos, especialmente entre las mujeres y las minorías étnicas.

El término sociedad plural se aplica a una sociedad dividida en diferentes grupos raciales, étnicos, lingüísticos o religiosos. El grado de segmentación vana según las sociedades, y depende de varios factores, tales como el grado de desarrollo de sus propias instituciones sociales. La sociedad moderna en Holanda es un ejemplo particularmente bueno de pluralismo avanzado.

En los Países Bajos hay partidos políticos, sindicatos, organizaciones para la educación y organismos de prensa católicos, calvinistas y laicos. Muchas sociedades están divididas de la misma manera, a veces hasta tal punto que se produce en ellos un conflicto entre los principales grupos sociales.

Estas tensiones existen entre católicos y protestantes en el norte de Irlanda, y entre hindúes y sijs en India; griegos y turcos en Chipre y musulmanes y cristianos en Líbano. Estados Unidos es un país muy pluralista, así como lo era la ex Unión Soviética, en el sentido de su múltiple composición de grupos étnicos importantes, algunos de los cuales coexisten armónicamente, aun cuando otros no.

Las extremas tensiones entre grupos con diferentes tradiciones culturales pueden conducir a movimientos políticos que aboguen por el separatismo.

Es el caso de grupos como los formados por los extremistas vascos en España o los nacionalistas francófonos en Quebec (Canadá), que han fomentado campañas —en ocasiones sangrientas y terroristas, como en el primer ejemplo— en aras de la creación de un estado independiente.

En lo que hoy constituye Irlanda del Norte, los protestantes prefirieron permanecer al margen del nuevo estado irlandés independiente creado en 1922, y promovieron a los seis condados donde sus comunidades están concentradas, a su pertenencia en el Reino Unido. En India, la extrema violencia reinante entre hindúes y musulmanes condujo a la partición del país después de la independencia, en 1947, en dos estados separados: la India, predominantemente hindú, y Pakistán, país con mayoría musulmana.

Ampliar: Teoría Política de Derecha

Ampliar: El Caso de Rosa Parks

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Estratificación y División Social

Caracteristicas de la Politica Conservadora o de Derecha Resumen

Características Política Conservadora o de Derecha

Temas Tratados

1-Autoridad

2-La Jerarquía

3-La Propiedad

4-La Comunidad

5-El Antirracionalismo

La derecha suele definirse como la fuerza política opuesta a la izquierda. Al igual que la izquierda, la derecha abarca una amplia gama de ideas. Sin embargo, hay cuatro valores fundamentales que definen la esencia de su pensamiento: autoridad, jerarquía, propiedad y comunidad. A pesar de que hay muchos desacuerdos entre los teóricos políticos de derechas, a propósito de la interpretación y justificación de los cuatro valores enunciados, éstos están regidos por una filosofía política del «sentido común», que rechaza la idea de que los seres humanos puedan llegar a la perfección.

Diferentes grados de compromiso entre los hombres de derecha con cada uno de estos valores fundamentales se reflejan en la existencia de diversos partidos de derecha y en la coexistencia de interpretaciones opuestas en el interior de dichos partidos. El partido conservador británico y el partido demócrata-cristiano alemán, por ejemplo, incluyen a conservadores tradicionales cuyas nociones del deber cristiano paternalista les llevaron a aceptar conceptos esenciales del socialismo, como el estado del bienestar y cierto intervencionismo estatalista en la economía.

La derecha incluye también a muchos economistas liberales, que opinan que los mercados deberían funcionar al margen de las intervenciones del Estado. De aquí su desacuerdo, por ejemplo, con el control sobre el mercado laboral y su rechazo de la propiedad estatal de las industrias o servicios como el transporte, la energía o la educación .

No se debería confundir (como a menudo se hace) a estos «economistas liberales» con los «liberales políticos», partidarios no socialistas de la tolerancia, de la libertad de expresión y de las libertades individuales, que ocupan el centro de la arena política, entre izquierda y derecha, y están presentes en numerosos pajados europeos.

ideas politica conservadora o de derecha

La autoridad

El pensamiento político de derechas, en Europa, comenzó como una defensa de la autoridad. Como contrapartida de su credo, la Revolución Francesa  hizo surgir la derecha «reaccionaria» en defensa del viejo orden continental. Sus exponentes franceses, fundamentalmente Joseph de Maistre (1754-1821), defendieron la autoridad religiosa tradicional contra el escepticismo radical y el secularismo liberal.

También apoyaron las monarquías establecidas y legítimas contra los que propugnaban el republicanismo liberal, y rechazaron todo tipo de impugnación de la autoridad patriarcal en la familia.

Levantaron la bandera de la autoridad por encima de todo, porque ésta era capaz de preservar el orden. De Maistre sostenía que al cuestionar la autoridad, se crea un peligro de caos social, de modo que el respeto a las reglas tradicionales y religiosas consagradas era un imperativo. La ley hace respetar la moral cristiana, porque en un pensamiento autoritario de este tipo no se hace una distinción entre ley y moral.

De Maistre aseguró que en Europa se imponía la restauración del poder «del Papa y del verdugo». Los fundamentalistas religiosos reactivados en el último tramo del siglo XX, tanto del cristianismo como del islam, son testimonio de un autoritarismo similar a éste.

Si bien la derecha europea reaccionaria creía en la autoridad del catolicismo y en la monarquía absoluta, estas posiciones eran imposibles de sostener para la derecha conservadora en Gran Bretaña o en los Estados Unidos. Lo que ellos defendían era la fe protestante y una monarquía constitucional  o, en el caso de Estados Unidos, una república .

El irlandés Edmund Burke (1729-1797) proporcionó la expresión más coherente de esta filosofía en su obra Reflexiones sobre la revolución francesa (1790). Burke predijo que la revolución francesa degeneraría en una dictadura y que la destrucción revolucionaria de las costumbres consagradas, en lugar de mejorar el mundo lo fragmentaría y estimularía un abuso de la libertad sin ningún tipo de restricciones.

Dado que la autoridad preserva las tradiciones que contienen la sabiduría acumulada y las experiencias de las generaciones pasadas —venía a decir—, deberíamos ser cautelosos y no jugar con ellas. La autoridad, según Burke, permite que los seres humanos evolucionen, a la vez que conserva la herencia del pasado.

La autoridad legítima, basada en siglos de evolución, es preferible a un sistema de poder ilegítimo producido por los revolucionarios racionalistas; la preservación autoritaria de la moral establecida es superior a los excesos y peligros del libertarismo permisivo.

La tensión entre el conservadurismo reaccionario de de Maistre y el evolucionismo de Burke ilustran una división característica de la derecha. Los reaccionarios pretenden restaurar un pasado desaparecido —y a veces puramente imaginado— y postulan retornar a la política y a la religión de un ayer que fue mejor; los evolucionistas están en contra del cambio radical, pero no en contra de todos los cambios.

Esta tensión explica la separación de partidos políticos tradicionales de la derecha, pero también se la encuentra en todos los movimientos políticos conservadores.

Los liberales norteamericanos y europeos que rechazan el supuesto de la derecha reaccionaria acerca de los méritos incuestionables de la antigua autoridad y de la tradición religiosa, han hecho, no obstante, causa común con los conservadores en la defensa de la autoridad. Los economistas liberales suelen creer que el orden, la estabilidad y los valores tradicionales de la familia son esenciales para el imperio de la ley y el desarrollo de una economía de mercado, libre pero disciplinada. Así, con frecuencia llegan a acuerdos pragmáticos con los conservadores.

Sin embargo, existe una división política fundamental y perdurable entre los conservadores reaccionarios y los liberales políticos. Los primeros no tienen escrúpulos acerca de las prerrogativas del gobierno para ejercer un poder ilimitado; los liberales, en cambio, defienden una filosofía política que pretende limitar y fragmentar la autoridad del gobierno, a través de mecanismos como la separación de poderes  y de declaraciones de derechos.

Por otra, hay quienes, en la derecha, han puesto el énfasis en las virtudes de los mercados libres como una protección contra un Estado todopoderoso.

La jerarquía

Los reaccionarios y los conservadores, como de Maistre y Burke, se unen para defender las virtudes de las jerarquías tradicionales. El principio hereditario —ya sea entendido como título de propiedad o como estatus social— es considerado sacrosanto. Por lo tanto, los reaccionarios y los conservadores apoyan la monarquía y la aristocracia, así como los derechos de la propiedad privada.

Por contraste, los liberales —tanto los economistas como los políticos— se oponen a la aplicación universal del principio de herencia. Creen en los derechos de propiedad heredados pero no en la herencia de títulos o derechos políticos. En gran parte del pensamiento de la derecha, la jerarquía está considerada como la forma natural de la existencia humana.

Por el contrario, la igualdad es considerada una condición artificial. Se defiende la jerarquía porque proporciona continuidad y estimula la diversidad. Los pensadores de la derecha política tienden a estar de acuerdo con las ideas del darwinismo social del siglo XIX (desarrollado por analogía con la teoría de la evolución de Darwin, según las cuales la existencia es vista como una lucha por la supervivencia de los más aptos, y la jerarquía como el resultado natural de esta lucha. Hoy, están dispuestos a apoyar a algunos sociobiólogos que sostienen que hay unas diferencias intelectuales y emocionales fundamentales e inmutables entre las razas y los sexos.

Estas ideas pueden conducir fácilmente al racismo o al sexismo e inclinaciones de este tipo llevaron a la extrema derecha a defender las políticas de dominación y segregación racial (como en el sistema del apartheid en Sudáfrica, a partir de 1948; o de 1933 a 1945 la ejecutoria nazi en Alemania; y la reivindicación que exige que las mujeres vuelvan a desempeñar sus roles tradicionales, como el cuidado de los hijos y la realización de tareas domésticas.

La jerarquía también explica por qué, en el pasado, la derecha ha sido recelosa de la democracia, debido a sus tendencias igualitarias y a su rechazo de los principios privilegiadores en favor de la idea de la igualdad política de todos los ciudadanos adultos. La derecha, actualmente, suele ver el igualitarismo como un fenómeno que conduce a todos hacia el más bajo común denominador («nivelar hacia abajo» en lugar de «nivelar hacia arriba»); sin embargo, suele estar de acuerdo con la necesidad social de ofrecer una igualdad de oportunidades.

Los conservadores tradicionales han aceptado progresivamente las instituciones democráticas, tales como el sufragio universal, cuando llegaron a la conclusión de que éstas no acabarían con los privilegios. Sin embargo, la mayoría de los pensadores contemporáneos de derecha apoyan la democracia representativa porque la ven como el mejor sistema de gobierno para una sociedad de libre mercado.

Defienden la democracia representativa como un medio más que como un fin. No obstante, en la extrema derecha hay quienes están dispuestos a sacrificar los principios democráticos en aras de otros valores, especialmente cuando creen que las instituciones democráticas favorecen las prácticas socialistas o la contaminación y consiguiente pérdida de la pureza racial.

La propiedad

Los conservadores comparten con los liberales un firme compromiso con los derechos del individuo a la propiedad privada, causa común que en ambos supone la principal oposición a socialistas y comunistas. Citan dos argumentos para justificar el derecho a la propiedad privada. El primero deriva del filósofo inglés John Locke, quien afirmó que los individuos tienen un derecho natural a la propiedad por la que han trabajado y que este derecho es transferible.

El segundo, más desarrollado en el pensamiento de Hegel, sugiere que los derechos de propiedad privada son esenciales si los individuos han de ser libres y capaces de ejercer su libertad. El filósofo austríaco Friedrich Hayek (1899-1992) sostiene por su parte que sin unos sólidos derechos de propiedad privada no puede haber verdaderos individuos, sino sólo miembros de una tribu o «siervos» de un Estado colectivista, como fue el caso de la Unión Soviética bajo Stalin.

Los conservadores tradicionales se desmarcan de los economistas liberales, entre otras cosas, al afirmar que las reivindicaciones de autoridad o comunidad deben tener precedencia por encima de los derechos de los individuos. Esta diferencia explica por qué los conservadores de derecha, especialmente en la tradición europea cristiano demócrata, a veces aceptan los principios del Estado de bienestar, incluyendo los impuestos progresivos y los servicios de educación y salud que brinda el Estado, que los economistas liberales consideran como intrusiones restrictivas en los derechos de propiedad.

El liberalismo económico —basado en las doctrinas del economista escocés del siglo XVIII, Adam Smith— ha aumentado su predicamento en las concepciones de la derecha durante las últimas dos décadas. Los exponentes políticos de esta filosofía, conocidos como la «Nueva derecha», han sido especialmente activos en las democracias anglosajonas.

Los partidarios de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y del presidente Reagan, en Estados Unidos, han favorecido enérgicamente la privatización (la venta de empresas públicas a propietarios privados, la reducción de impuestos y la no intervención de restricciones gubernamentales en los negocios, argumentando que dejar a las personas explotar libremente su propiedad es la mejor manera de alcanzar la prosperidad general.

La comunidad

Los conservadores y los liberales también difieren, en la derecha, en relación al compromiso con la «comunidad». Los reaccionarios y tradicionalistas, así como los fascistas del siglo XX  propugnan la creación de sólidas comunidades nacionales unidas por vínculos de afecto, sangre, identidad étnica, lengua y cultura. Sostienen que los liberales sólo se preocupan de establecer relaciones sociales sobre la base de su utilidad práctica y se comportan como individuos que conducen todas sus relaciones sociales sobre una base contractual.

Los conservadores «románticos», al igual que los socialistas, sostienen que las economías industrializadas, regidas por los principios del libre mercado, producen individuos sin raíces que no pertenecen a ninguna comunidad y, por tanto, carecen de un sentido de relaciones culturales compartidas. En el pasado, estos sentimientos se expresaban como lealtad al rey, al señor o a las comunidades vecinales en la época feudal. Más tarde, la derecha tradicional reemplazó esta lealtad por la que se debía a la nación.

Para parafrasear a Burke, la idea de nación no establece distinciones de clase, y une a todos en una comunidad con los muertos, los vivos y los que aún no han nacido. Los gobiernos de la «nueva derecha», que adhieren a los principios liberales de la economía, sólo creen en la comunidad de la nación Estado, y ven a la sociedad como un todo compuesto por individuos que luchan para obtener beneficios económicos para ellos y sus familias.

A diferencia de los liberales, que creen que los gobiernos nacionales no deberían intervenir en el mercado, la derecha tradicional es rara vez internacionalista. Los pensadores tradicionales de la derecha apoyan el capitalismo, porque lo ven como un medio para mantener el orden, la jerarquía y el derecho a la propiedad, pero insisten en que debe ser regulado en aras del interés nacional.

Ahí donde el capitalismo amenaza los valores centrales de la derecha tradicional, ésta considera justificada una intervención del gobierno. Tal reflexión explica por qué la derecha tradicional, a diferencia de los liberales, a veces justifica el proteccionismo y se opone al libre mercado.

También aclara por qué los pensadores políticos conservadores no ven ninguna incongruencia en rechazar la libre elección en materia de preferencia sexual, literatura o cinematografía: la censura y las normas morales son consideradas como un requisito esencial para preservar una comunidad nacional estable. Sin embargo, la nueva derecha incluye muchos pensadores y políticos a quienes les gustaría ampliar las libertades individuales, por ejemplo, legalizara: las drogas prohibidas.

El antirracionalismo

La defensa que la derecha tradicional hace de la aristocracia, la religión y el sistema patriarcal, rara vez se basó en una filosofía explícita. Los tradicionalistas, desde el siglo XVIII al siglo XX, sostienen que los liberales y los socialistas producen doctrinas abstractas, insensibles, ideológicas y racionalistas, que serían rechazadas por ciudadanos de derecha.

Se acusa a los racionalistas de juzgar toda la actividad social sólo con el rasero de la razón, y de corroer sin remordimientos la compleja red de hábitos y costumbres que preservan el orden y el bienestar social. Los tradicionalistas de derecha ven a los teóricos socialistas como ideólogos que creen posible planificar y cambiar la sociedad como si fuera una máquina, y los acusan de entregarse a conceptos benévolos y simplistas acerca del bien y la racionalidad de la naturaleza humana, ignorando los instintos espontáneos y las emociones que pueden ser templadas sólo por la disciplina de la civilización tradicional.

Esta falta de confianza en las capacidades humanas y la falta de fe en las perspectivas del progreso de la especie son características del temperamento conservador tradicional.

Sin embargo, los liberales —siguiendo las ideas de Adam Smith—, a pesar de que están de acuerdo en que la humanidad en sí misma es inmejorable, creen que la fuerza motriz del progreso económico es el «interés egoísta ilustrado», por el cual los esfuerzos de los creadores de riqueza eventualmente conducirán a una mayor prosperidad para todos.

El pensamiento político de la derecha ha demostrado una notable capacidad para absorber ideas del bando contrario, ya que muchos pensadores de derecha contemporáneos se han visto influidos por los argumentos de liberales y socialistas. Su defensa del capitalismo y de la propiedad privada proviene de los liberales, y en su apoyo a la comunidad a menudo toman argumentos en préstamo de los socialistas.

La fusión del tradicionalismo con otras ideas puede producir no obstante un peligroso irracionalismo en la derecha. Por ejemplo, una curiosa mezcla de doctrinas de la derecha y ciertas ideas socialistas subyace en el fascismo, que exalta la unidad orgánica de la nación, rechaza la democracia «burguesa» y propugna un partido único, utiliza una retórica anticapitalista e identifica a las minorías raciales, entre otras, como principal causa de la tensión social.

Ampliar: Concepto e Ideas Política de la Izquierda

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Teoría Política de la Derecha

Teoria Politica de la Izquierda Caracteristicas e Ideas Comunistas

Teoría Política de la Izquierda
Características e Ideas Socialistas-Comunistas

Conceptos Tratados

1-La Libertad

2-La Igualdad

3-La Fraternidad

4-El Racionalismo

5-El Marxismo

En política, la izquierda es el valor opuesto a la derecha. La metáfora de izquierda, derecha y centro tiene sus orígenes en la Revolución Francesa de 1789 . En los estados generales franceses, la aristocracia se sentaba a la derecha del rey y, por consiguiente, los comunes (o «tercer estado») se sentaban a la izquierda. Así, en la asamblea francesa y en otros parlamentos europeos, los demócratas radicales, liberales y socialistas se sentaban a la izquierda del presidente.

El compromiso de los revolucionarios franceses con los principios de «libertad, igualdad y fraternidad» sigue siendo el modo más sencillo de identificar las numerosas teorías políticas de la izquierda, dado que estos valores solidarios son centrales y definitorios en sus planteamientos más característicos.

Las tensiones entre libertad, igualdad y fraternidad permiten explicar una buena parte del debate interno y de la fragmentación de la izquierda. Sin embargo, todos estos valores y tensiones se encuentran inscritos en un gran compromiso filosófico con el «racionalismo político».

La libertad

La izquierda, especialmente sus componentes liberales y democráticos, como los partidos socialistas, laboristas y socialdemócratas de Europa occidental, se distingue por su compromiso esencial con la democracia, entendida como gobierno basado en el consenso y la participación de los ciudadanos, en la formación y en el ejercicio de la autoridad política.

La izquierda sostiene que la libertad del hombre exige una libertad política —libertad para elegir un gobierno y para disentir eventualmente de él desde la oposición— y los consiguientes derechos civiles de reunión, expresión y participación , que hacen que esta libertad sea posible.

La izquierda siempre ha estado dividida a propósito de cómo y hasta qué punto potenciar la democracia. La izquierda liberal y socialdemócrata reconoce las instituciones del gobierno representativo (elección periódica de parlamentos y/o presidente por sufragio universal) y el imperio de la ley (regulación de toda actividad social mediante la legislación constitucional).

Ha sido menos frecuente que intentase ampliar la democracia a organizaciones no gubernamentales. Como contrapartida, los socialistas y comunistas han puesto el énfasis en las virtudes del «control de los trabajadores», de la «democracia industrial» (el control de una organización por aquellos que trabajan en ella), de la «democracia económica» o, más generalmente, de la llamada (para distinguirla de la tradicional o burguesa) «democracia participativa».

La izquierda ha creído en las virtudes de politizar las instituciones formalmente neutrales, como la burocracia estatal, la policía y el poder judicial.La extrema izquierda, que agrupó tradicionalmente a los anarquistas (partidarios de la abolición del gobierno oficial) en su credo político, tiende a otorgar la autoridad básica a las agrupaciones de los ciudadanos activos (por ejemplo, sindicatos) más que a las leyes o constituciones que inevitablemente entregan el poder a grupos más pequeños.

En parte, estas diferencias reflejan un conflicto básico de la izquierda, a propósito de la importancia relativa de la libertad y la igualdad. Parte de la extrema izquierda cree que una mayor igualdad requiere la extensión de la democracia a todas las instituciones, mientras otros sectores afirman que demasiada «democratización» amenaza otros valores esenciales de la izquierda, como la libertad, con el riesgo de la aparición de institucuines no necesariamente democráticas.

el cartismo en gran bretaña

Los disturbios de los cartistasen 1839. El cartismo constituyó la primera protesta masiva significativa del movimiento de protesta de la clase obrera, en el s. XIX, contra las injusticias del capitalismo industrial en Gran Bretaña. Los cañistas llevaron a cabo una campaña para obtener el sufragio universal para los hombres, por un Parlamento elegido anualmente, por la igualdad entre los distritos electorales, por establecer una remuneración para los miembros del Parlamento, y para que la renuncia a toda propiedad fuera condición indispensable para pertenecer al Parlamento.

La izquierda también ha estado dividida por lo que respecta a cómo concretar su compromiso con la libertad. Los reformistas, es decir, liberales, so-cialdemócratas y socialistas democráticos en general, creen que la izquierda debería actuar dentro de las instituciones de la democracia liberal para ampliar el apoyo del pueblo a sus valores. Suelen organizarse en partidos socialistas, socialdemó-cratas o laboristas para alcanzar estos objetivos.

Por contraste, la izquierda revolucionaria, sobre todo aquella comprometida con las teorías políticas del comunismo o marxismo-leninismo  sostiene que la democracia liberal es un engaño, una fachada de la democracia «burguesa» o «capitalista». Los «revolucionarios» afirman que la «verdadera democracia», es decir, la democracia de los proletarios o clase trabajadora, sólo se conseguirá a través de vías insurreccionales. Esta izquierda suele organizarse en partidos de élite para lograr estos fines, siguiendo el modelo de los bolcheviques rusos.

Sin embargo, el compromiso marxista leninista o comunista con la democracia se ha visto comprometido desde la Revolución rusa de 1917. Se ha asociado históricamente este proceso con la «dictadura del proletariado», que en la práctica ha significado la dictadura del partido comunista. Estos partidos han monopolizado el poder del Estado en la Unión Soviética y en Europa del Este (hasta 1989), en China, Indochina y Cuba.

Todos los partidarios de la izquierda también creen en la libertad «positiva», por oposición a la libertad «negativa», es decir, en la importancia de la libertad del pueblo para lograr sus objetivos y desarrollar sus aptitudes. La mera libertad que otorga el gobierno, o «libertad negativa» es considerada insuficiente para la construcción de una sociedad justa. La izquierda cree que la libertad positiva sólo se puede construir en una sociedad comprometida a fondo con los valores de la igualdad y la fraternidad.

La igualdad

El más conocido de los principios de la izquierda es tal vez su compromiso con la igualdad social. En primer lugar, se opone a los privilegios hereditarios —especialmente a la dominación aristocrática, pero también a cualquier tipo de nepotismo— sobre la base de que estos privilegios no tienen nada que ver con los méritos.

Este principio es considerado indispensable para la creación de una «sociedad sin clases». En segundo lugar, la izquierda cree que la «igualdad de oportunidades» requiere una reglamentación gubernamental de la propiedad privada y de los derechos de la familia para asegurar la igualdad en términos significativos y prácticos.

Así, un «Estado de bienestar» redistributivo, basado en unos impuestos progresivos sobre los ingresos y la riqueza, aseguraría la igualdad de acceso a bienes sociales básicos, como la educación, la salud y la previsión, lo cual es considerado vital para que el pueblo pueda tener una posibilidad justa de beneficiarse de una auténtica igualdad de oportunidades.

En tercer lugar, la izquierda cree que las desigualdades entre las personas en materia de ingresos, riquezas o recursos deberían estar justificadas por los beneficios que esas desigualdades generan para el resto de la sociedad. Este requisito establece límites a las diferencias entre los ingresos y aquellas riquezas que pueden ser aceptadas dentro de los principios de justicia social.

En este punto, la izquierda difiere de quienes piensan que la igualdad de oportunidades significa sólo un punto de partida igualitario, porque esto desemboca casi siempre en recompensas o destinos desiguales.

En cuarto lugar, la izquierda, con criterio progresista, ha defendido el principio de que todas las personas deben ser tratadas con igual respeto y con iguales derechos ante la ley, partiendo del principio igualitario de su condición de seres humanos.

Así, se han mostrado hostiles al imperialismo: la conquista y dominación coercitivas de unos grupos humanos por otros; al racismo: la creencia de que algunas razas son superiores a otras; y al sexismo: el presupuesto de que los hombres son superiores a las mujeres.

Además, los izquierdistas están preparados para combatir la discriminación de la que sean objeto todos los grupos maltratados, ya sea a causa de su color, de su identidad étnica, religión, sexo, preferencia sexual o rasgos físicos, propugnando una «acción afirmativa» para que los miembros de estos grupos se vean plenamente integrados en la sociedad moderna, como ciudadanos de igual rango que todos los demás.

Finalmente, y este es uno de los puntos más polémicos que se mantienen en la actualidad, se ha asociado a la izquierda con una filosofía igualitaria que se opone al libre mercado y a la propiedad privada.

Esta afirmación parte del hecho de que muchos de los primeros socialistas y marxistas postularon la sustitución del libre mercado por una economía planificada, y la propiedad estatal, o social, por oposición a la propiedad privada de los medios de producción, distribución e intercambio. Argumentaban que estas políticas eran necesarias para poner fin a la anarquía y las desigualdades de los mercados capitalistas, para abolir los privilegios de clase y para crear una auténtica solidaridad que, según ellos, debería caracterizar a la sociedad socialista.

Esta tradición «socialista de Estado» ha predominado en la izquierda, fundamentalmente en la izquierda marxista, y fue aplicada en la Unión Soviética desde finales de los años 20 y —a partir de 1945— en diversos países de Europa del Este, China, Indochina y Cuba.

Sin embargo, la tradición «del Estado socialista» nunca ha sido compartida universalmente por la izquierda. Los socialistas democráticos de Occidente han sostenido que los mercados pueden ser regulados para alcanzar los objetivos socialistas, es decir, las metas de libertad, igualdad y fraternidad, sin tener que instituir la planificación estatal. Están de acuerdo con la derecha en que la propiedad y la planificación monopolística del Estado ponen en peligro las libertades y disminuyen la eficiencia sin producir necesariamente mayor igualdad o solidaridad.

En los años 80, la tradición del «Estado socialista» cayó en descrédito cuando el programa de la perestroika (reestructuración) del presidente Gorbachov, en la Unión Soviética, reveló los defectos fundamentales de las economías planificadas del bloque comunista.

Este descrédito ha permitido a la izquierda socialista en Europa occidental, como los socialdemócratas suecos y alemanes, los laboristas ingleses y los socialistas españoles o franceses, aclarar su compromiso con el pluralismo económico, es decir, con una economía mixta  en la que los mercados están regulados por los gobiernos, para mayor libertad, igualdad y beneficio común.

lenin ideas comunistas

Lenin, Líder de la Revolución Rusa

La fraternidad

Históricamente, se ha asociado a la izquierda con el valor de fraternidad o, en un lenguaje sexista más explícito, con el apoyo a la «hermandad de los hombres». La fraternidad es el menos preciso de los valores fundamentales de la izquierda, y ha sido interpretado de diversas maneras.

Ha sido entendido, en primer lugar, como un compromiso con el «internacionalismo»: el rechazo de la idea de que la actividad política debería limitarse a los confines de un solo país o territorio, y que debería dar su apoyo a una organización y a unos principios políticos a nivel mundial.

También ha sido entendido —contrariamente a lo anterior— como un compromiso con el nacionalismo y la solidaridad de todos los ciudadanos de un país.

Finalmente, ha sido también interpretado como un compromiso generalizado con el colectivismo o «comunitarismo», opuesto al individualismo egoísta que propugna parte de la derecha. La idea de la fraternidad como colectivismo, muy predominante en la izquierda, está vinculada al igualitarismo.

Históricamente, el compromiso de la izquierda con la solidaridad fraternal estuvo asociado con un compromiso exclusivo con los intereses y aspiraciones de la clase trabajadora (trabajadores manuales hombres), especialmente aquellos organizados en los sindicatos. Sin embargo, actualmente la izquierda democrática amplía su concepto de comunidad al conjunto del pueblo.

Más recientemente, ha surgido una izquierda «Verde», que sostiene que el compromiso con la solidaridad y la igualdad con otros seres humanos debe extenderse a la naturaleza, si hemos de preservar la existencia humana sobre unos mínimos de dignidad y de respeto por el entorno que ha recibido.

El racionalismo

Los mencionados valores de la izquierda (libertad, igualdad y fraternidad) suelen expresarse con argumentos políticos racionalistas. La izquierda cree que el mundo puede ser entendido sólo a través de los poderes de la razón humana (aunque esta idea es impugnada por algunas feministas socialistas).

La izquierda también cree que todas las instituciones políticas deberían justificarse por la razón, más que apelando a la tradición, a las emociones, a las religiones o instintos. A diferencia de los conservadores, la izquierda no considera a los seres humanos como incapaces de superarse o como intrínsecamente perversos.

Cree que la mayoría, si no todos los conflictos y problemas políticos, pueden ser resueltos mediante la razón. Este racionalismo, que implica una concepción optimista de la naturaleza y la condición humanas, distingue a los teóricos políticos y partidarios de la izquierda, cualesquiera sean sus diferencias internas, en la unánime defensa de la importancia de la igualdad, libertad y fraternidad, y en relación a los métodos a través de los cuales se pueden instituir estos valores.

EL MARXISMO:

La doctrina económica y política denominada marxismo fue esbozada por los teóricos alemanes Karl Marx (1818-1883) y Friedrlch Engels (1820-1895). Su obra conjunta más conocida fue el Manifiesto del Partido Comunista (1848) y Engels ayudó a Marx a acabar su obra principal, El capital ( 1867-1894).

  marx y engels ideas del marxsimo

Según la teoría de Marx y Engels, la llamada teoría del materialismo histórico, la historia del hombre —un proceso de adelantos tecnológicos progresivos— ha sido testigo de la existencia de diferentes modos de producción. Todo; ellos, exceptó él modo dé producción comunista, sé caracterizan fundamentalmente por una división de clases y por la explotación. La clase dominante es propietaria de los medios de producción (la tierra, el capital y el proletariado) y obtiene una «plusvalía laboral» a costa dé las clases dominadas.

Marx creía que las clases dueñas de los medios de producción serían desafiadas y luego reemplazadas por una nueva clase dominante, cuando su estrategia no permitiera progresar más al proceso productivo. Así había ocurrido con la nobleza feudal —dominante porque era la propietaria de la tierra— que fue reemplazada, con el aumento del comercio y de la industrialización, por la clase media capitalista («la burguesía»), que ascendió por su control del capital.

La burguesía, a su vez, estaba destinada a ser reemplazada por la clase trabajadora industrial (el Los cambios en los modos de producción ocurren a través de la lucha de clases, por polarización, y siempre fueron acompañados por movimientos revolucionarios. Marx y Engels creían que la revolución socialista se caracterizaría por una «dictadura del proletariado» provisional, durante la cual los medios de producción serían propiedad del Estado, que construiría las condiciones para una sociedad comunista sin clases, y donde los medios de producción serían de propiedad colectiva, del conjunto de los miembros de la sociedad, y los bienes y servicios se distribuirían equitativamente según las necesidades de las personas.

A través de su profunda influencia en los comunistas revolucionarios, como Lenin (1870-1924) y Mao Tse Tung (1893-1976), y también a causa de su influencia —menor— en los socialistas democráticos y socialdemócratas, el marxismo ha tenido un enorme impacto en la historia del s. XX.

Lenin se distanció de Marx, no al proclamar la necesidad de una revolución proletaria violenta sino al propugnar la creación de un partido de élite de revolucionarios profesionales que acelerara este final, y al sentar las bases de la dictadura del partido, más que dé la clase trabajadora, como un todo.

La filosofía revolucionaria de Lenin —el marxismo-leninismo— se convirtió en la doctrina oficial de la Unión Soviética y se extendió por todo el mundo.

La interpretación que Máo Tse Tung hizo del marxismo-leninismo se basó en el potencial revolucionario de los campesinos y en la guerra de guerrillas, y adaptó las ideas de Marx y Lenin a las condiciones de China.

Ampliar: Teoría Politica de Derecha

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Teoría Política de la Izquierda

Concepto de Republica Diferencia con Democracia Características

Concepto de República, Diferencia con Democracia – Características Generales

Principios Republicanos:

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

LA REPÚBLICA Y SUS FORMAS

Los hombres somos por naturaleza esencialmente iguales. Iguales en dignidad y en libertad. Sobre el reconocimiento de este principio se construye la democracia. Entre hombres libres nadie tiene por naturaleza poder sobre otro. El poder pertenece a la comunidad. Gobierna aquel que la comunidad designa, dentro de los cauces y para los fines que señala la misma comunidad.

El poder y su organización es «cosa pública«, no patrimonio de una persona o grupo. Este es el principio republicano. República y democracia son dos conceptos distintos, pero están estrechamente vinculados. El objeto de este post es el estudio de los principios republicanos.

LA REPÚBLICA

Una de las características de la época moderna es la «democratización» del poder, es decir, que enormes masas ciudadanas tomen parte activa en la vida política y que el poder se considere patrimonio de la comunidad entera.

Los antiguos cuando hablaban de «pueblo» entendían por tal un reducido grupo social. El «pueblo» inglés a quien se concedieron los derechos contenidos en la Carta Magna estaba constituido por los nobles del reino. El «pueblo» de la democracia ateniense, por el reducido grupo de los hombres libres.

Desde hace dos siglos en Occidente se produce este fenómeno: el poder que era considerado como patrimonio de una fsmilia o de un grupo es, cada vez más, considerado como patrimonio de toda la comunidad.

Durante siglos la monarquía pareció la forma normal y conveniente de gobierno. La grandeza de Europa se construyó bajo las monarquías. Y también bajo las monarquías se realizó la colonización de América.

Cuando surgimos a la vida independiente, salvo los Estados Unidos de América, todos los países tenían regímenes monárquicos. La República Francesa, obra de la revolución, fue efímera y caótica, trajo el Imperio y acabó restaurando la monarquía. Es lógico que en estas circunstancias no faltasen entre nuestros proceres los partidarios del sistema monárquico.

Tal vez fue la monarquía la forma más adecuada para las circunstancias sociales y técnicas de otras épocas.

En la era moderna el desarrollo industrial, la concentración urbana, la difusión de la cultura, el desarrollo de los medios de comunicación, además de las corrientes ideológicas, hacen posible la participación activa de toda la comunidad.

Los movimientos republicanos y democráticos penetran cada vez más en el mundo moderno. República y democracia aparecen íntimamente unidos.

Los líderes de la independencia norteamericana no se decían «democráticos», sino «republicanos».

Lo mismo sucedía con nuestros proceres. Pero, los conceptos de república y democracia, son distintos y no deben confundirse.

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA REPÚBLICA

República deriva de la palabra latina respublica, la cual a su vez se compone de dos vocablos: res, que significa cosa, objeto, y publica, con idéntica significación que la correspondiente castellana.

República significa cosa u objeto público, aquello que es patrimonio de todos.

concepto de republica

Platón, en el s.IV a.C, escribió un tratado que llamó «República» en que estudia las diversas formas de gobierno. Cicerón, en el s.I a.C, escribió un tratado similar al que designó con el mismo nombre. Ambos entendían «república» como equivalente a comunidad política.

En el s. XVI, Juan Bodino introdujo el término para designar a las formas de gobierno no monárquicas, en que el poder es considerado como patrimonio de la comunidad. En su época el poder era considerado como patrimonio de la familia real.

Con este sentido ha pasado al lenguaje político moderno. Se opone a monarquía y significa que el poder es considerado «cosa pública», patrimonio de todos.

En dos sentidos fundamentales se usa el término actualmente:

1) para designar la forma de gobierno no monárquica. Así, decimos que la Argentina es una república.
2) para designar la comunidad política que ha adoptado esta forma de gobierno. Así, hablamos de la «República Argentina».

República significa, pues, régimen no monárquico.

Dentro de la forma republicana caben distintos tipos de gobierno:

— el régimen norteamericano se autotitula «republicano»;
— el de Nasser, «República Árabe Unida»;
— el comunista soviético, «Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas». (sistema caída desde 1991)

No debe confundirse el concepto de república con él de democracia:

— república indica que el poder rechaza la forma monárquica.
— democracia que gobierna el pueblo.

Existe república donde no hay monarquías; existe democracia donde el pueblo todo tiene activa participación.

Las repúblicas no son necesariamente democráticas. Pueden ser aristocráticas, dictatoriales, oligárquicas, etc.

Consideraremos dos tipos de repúblicas:

aristocráticas en que los gobernantes son designados por una clase o grupo social privilegiado. Así fueron casi todas las repúblicas antiguas;
democráticas en que los gobernantes son designados por sufragio universal y ejercen el gobierno bajo el control de la comunidad. La mayor parte de las repúblicas modernas son de este tipo.

LAS ANTIGUAS REPÚBLICAS ARISTOCRÁTICAS

Ya en el siglo IV a.C, Platón escribió su obra «La República». Al proponer lo que él estima la mejor forma de gobierno se decide por lo que hoy llamamos república aristocrática.

Esparta y Atenas tuvieron regímenes republicanos. La primera de tipo aristocrático, la segunda de tipo democrático.

En Esparta el gobierno estaba constituido:

1) por dos reyes hereditarios, iguales en poder, con funciones muy limitadas. Eran los encargados del culto, declaraban la guerra y tenían la suprema autoridad militar;

2) el senado, llamado gerusía, compuesto por veintiocho ancianos, cuyo poder era vitalicio. Era el encargado de la política interna y externa, proponía las leyes a la asamblea del pueblo y actuaba como supremo tribunal de justicia;

3) la asamblea del pueblo, así llamada, aunque de ella sólo formaban parte los descendientes de los antiguos conquistadores… Se reunía todos los meses. Aprobaba o desaprobaba, mediante voto, las proposiciones del senado.

En Atenas, en el siglo VI a. C, de acuerdo con la constitución de Solón, el gobierno estaba constituido por:

a) Los Arcontes (etimológicamente, gobernantes) nombrados anualmente entre los ciudadanos de primera cíase. Eran nueve. Su persona se consideraba sagrada. Poseían la mayor parte de las atribuciones ejecutivas.

b) El Areópago, o corte de justicia. Tomaba su nombre de una elevación cercana a la Acrópolis, donde se reunía. Además de actuar como Tribunal Supremo, atendía lo referente a religión, educación y moral. Juzgaba a los magistrados, los homicidas, los sacrilegos y los holgazanes. Su fallo era irrevocable y los arcontes lo ponían en ejecución.

c) El Senado, compuesto de 400 miembros, elegidos por la asamblea del pueblo entre los ciudadanos de las tres primeras clases. Preparaba las leyes que luego eran sometidas a la aprobación de la Asamblea, vigilaba a los magistrados. A su cargo estaba parte de la administración civil.

d) La Asamblea del Pueblo compuesta por todos los ciudadanos. Aprobaba o rechazaba las leyes propuestas por el senado; decidía por mayoría la paz o la guerra y juzgaba a los generales después de sus campañas. En ella podían intervenir todos los hombres libres, pero no los esclavos, metecos ni extranjeros, que constituían el número mayor de habitantes y carecían de derechos.

También en Roma existió una república democrática. Desde su fundación Roma se organizó como monarquía. El año 506 a. C. fue depuesto por su crueldad el último rey, Tarqui-no el Soberbio, y se estableció la república, que duró hasta el año 27 a. C. en que se transformó en Imperio.

El gobierno de la República de Roma tuvo muchas transformaciones.

Sus instituciones fundamentales eran:

a) Los cónsules, en número de dos, que se renovaban anualmente. Eran nombrados por el Senado. Tenían las funciones de jefes de Estado. Dirigían el culto, mandaban los ejércitos, presidían las reuniones del senado y los comicios del pueblo.

b) El Senado cuyos miembros, de carácter vitalicio, provenían de la clase patricia. Era el órgano legislativo central. Discutía las leyes que luego se proponían a los comicios del pueblo. Dirigía la política interna y externa.

c) Los comicios, especie de asamblea del pueblo. Votaban las leyes que proponía el Senado. Los había de distinto tipo, por curia, centuria o tribu, según la naturaleza de la ley a votarse.

La república romana tenía una institución original: la del Dictador. En caso de grave peligro interno o externo, con expresa autorización del senado, los cónsules nombraban un «dictador» que concentraba en sus manos la totalidad del poder. No podía durar en sus funciones más de seis meses, al cabo de los cuales se restablecían las autoridades normales.

Deben distinguirse los dictadores romanos del sentido que tiene esta palabra en el lenguaje común moderno. Se confunde dictador con déspota o tirano. Dictador en el sentido histórico significa el que tiene en sus manos todo el poder. Tirano el que lo ejerce despótica o arbitrariamente.

Venecia y Florencia desde el siglo XIII, obtenida su independencia, se constituyeron como ciudades-repúblicas. Ambas marcadamente aristocráticas.

Venecia fue gobernada por un grupo de familias adineradas que monopolizaban el poder. Su gobierno estaba constituido por un presidente perpetuo, llamado Dux, un Senado y el Gran Consejo de los Diez, encargado de la justicia.

Florencia fue gobernada por un pequeño grupo, representante de las corporaciones de comerciantes y banqueros. Es clásico el dominio que en el siglo XV ejerció en ella la familia de los Medicis.

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LAS REPÚBLICAS DEMOCRÁTICAS

No debemos confundir «república'» con «democracia» en sentido moderno. República se opone a monarquía; democracia, a gobierno totalitario o incontrolable. Inglaterra, Bélgica, Holanda y otros países son democracias, aunque conservan formas monárquicas. La ex Unión Soviética fue una  república, pero no democracia, por más que haya autotitulado «democracia popular», porque el pueblo no puede controlar la acción de los gobernantes.

Inglaterra, Bélgica y Holanda, son democracias a pesar de estar gobernadas por reyes. En ellas se reconoce que el poder pertenece al pueblo, el cual está conforme en mantener sus tradiciones monárquicas. El poder del rey no proviene de un derecho que le sea propio, sino de una delegación popular. En la práctica tiene gran importancia el primer ministro que es designado de acuerdo con consultas electorales universales y libres. Las libertades, los derechos, y la activa participación de los ciudadanos y de los grupos sociales están garantidos. Los poderes de los gobernantes están señalados por un ordenamiento constitucional y su gestión puede ser controlada por el pueblo.

La Unión Soviética es república, porque en ella no existen reyes y nadie por derecho propio puede reclamar el poder como patrimonio personal. El poder se concibe como «cosa pública», como patrimonio de la comunidad. Pero en la práctica no es democracia porque no hay posibilidad de elecciones libres, ni de control por parte del pueblo de la gestión de los gobernantes. Tampoco se respetan las libertades humanas fundamentales, ni hay participación política activa de todos los ciudadanos.

Según esto, llamamos repúblicas democráticas a los regímenes que unen los dos elementos: no admiten la forma monárquica y en la práctica se sujetan a las exigencias de la democracia. Estados Unidos, Francia, Alemania, son repúblicas democráticas.

La reunión del principio republicano con el democrático da a estos regímenes características especiales.

Señalamos las principales.

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

Analizaremos en detalle algunos de estos principios.

Periodicidad de los Funcionarios

La conveniencia de que los cargos gubernamentales duren un período determinado ha sido comparado con el proceso de circulación de la sangre. Durante el mismo la sangre se purifica y renueva constantemente permitiendo el buen funcionamiento del organismo.

La periodicidad en las funciones fue introducida en los regímenes constitucionales con el objeto de impedir que una persona, o un grupo social o político se perpetúe en el poder y lo monopolice.

En la práctica tiene, además, otras ventajas. Dificulta el «envejecimiento» de la autoridad. Posibilita la renovación de los funcionarios de acuerdo a la evolución de la sociedad y a los nuevos problemas que van surgiendo.

Los candidatos pueden acomodar sus programas de realizaciones políticas, sociales o económicas al período establecido.

La periodicidad en las funciones facilita el control de la gestión y permite periódicamente una nueva expresión política del sentir de la comunidad.
Con frecuencia este principio queda en la práctica desvirtuado: El gobierno, frente a una consulta electoral, vuelca los recursos y fuerza del poder en favor de los candidatos de su propio partido. Así, puede darse la perpetuación de un grupo político en el poder.

La dinámica de las sociedades contemporáneas hace necesario que las necesidades y posibilidades se prevean con anticipación. Gobernar es en buena medida prever y preparar el futuro de una comunidad.

Una buena política requiere planes sociales, económicos, industriales, educacionales, asistenciales, no sólo de corto y mediano alcance, sino también a largo plazo. Ciertos objetivos requieren, diez, veinte y más años para lograrse.

¿Cómo conciliar la realización de planes de largo alcance y asegurar la continuidad de su desarrollo, con el principio de la periodicidad de las funciones? Este problema se soluciona con la creación y el fortalecimiento de la carrera administrativa de los funcionarios públicos, que a través de la experiencia reunida y la independencia de criterio derivada de su estabilidad, podrán asesorar debidamente a los funcionarios políticos.

La Constitución Nacional establece en seis años la duración del período presidencial y prohibe su reelección hasta pasado un período. En nueve y cuatro, respectivamente, la duración del mandato de senadores y diputados nacionales, que pueden ser reelegidos. Los magistrados judiciales son inamovibles «mientras dure su buena conducta».

División de Funciones

Tres son las funciones fundamentales que requiere la organización y gobierno de una comunidad:

1) establecer las normas estables que regulen el ejercicio de los derechos y deberes, establezcan la competencia de los magistrados y funcionarios, encausen los distintos géneros de actividad social, etc., es decir, dictar leyes o legislar.

2) poner en ejecución lo que mandan las leyes, velar por el orden social, administrar el estado, conducir el conjunto de la vida social. Esta es la actividad ejecutiva.

3) Ser arbitro en los conflictos que se suscitan en la vida y actividad social, juzgar y sancionar a los que han transgredido las leyes, velar porque la justicia y el orden jurídico tengan vigencia real en la vida de la sociedad. Esta es la función judicial.

A estas tres funciones que se dan en toda sociedad, se las llama, respectivamente, legislativa, ejecutiva y judicial.

En la mayor parte de las sociedades, incluso las primitivas, estas funciones no suelen estar concentradas en una misma persona. En muchas organizaciones tribales el jefe de tribu ejerce la función ejecutiva y judicial. Pero un consejo de ancianos es el que dicta las normas, toma las decisiones de mayor importancia y se reserva los casos criminales de más trascendencia.

La acumulación de las tres funciones en una misma persona u órgano es lo que constituye el poder dictatorial. El poder dictatorial puede ser bien o mal empleado, pero es incontrolable y por su naturaleza se presta a abusos, a convertirse en poder arbitrario o despótico.

En los siglos XVII y XVIII el apogeo de la teoría del «derecho divino» de los reyes, era común la concentración de las tres funciones en manos del monarca. Era la época de las monarquías absolutas.

Las modernas teorías y los movimientos democráticos surgen en oposición a este poder absoluto. Uno de sus postulados será el rechazo del poder incontrolable. De allí su insistencia en que las tres funciones estén separadas, en manos de personas y órganos distintos.

Objeto fundamental de la separación de funciones es prevenir los abusos, procurando el equilibrio y mutuo control entre quienes las ejercen.

Fue Montesquieu, pensador político francés del s. XVIII, teórico del constitucionalismo, quien en su obra El espíritu de las leyes, llamó la atención sobre la importancia que para salvaguarda de la libertad y limitación del poder político tiene la separación de los órganos que ejercen distintas funciones, y que él llamó poderes.

Las modernas constituciones democráticas señalan cuidadosamente las competencias y límites de cada uno de estos órganos y prevén los medios para su mutuo control.

Los regímenes totalitarios suelen mantener como ficción jurídica la separación de funciones y la existencia de sus órganos correspondientes. Pero en la práctica los organismos legislativos y judiciales quedan sometidos a la voluntad del dictador.

Los países democráticos tienen previsto en sus constituciones para casos de conmoción interna, peligro externo o graves calamidades, formas de concentrar temporariamente el poder para facilitar la rapidez y eficacia en las decisiones.

La Constitución Nacional, en su segunda parte, en secciones respectivas, determina las atribuciones de cada uno de los poderes.

El art. 23 prevé la posibilidad en caso de conmoción interna o ataque externo de declarar el «estado de sitio», por el que se permite al Poder Ejecutivo detener a las personas sin someterlas a proceso, pero lo obliga a concederles la opción para salir del país.

RESPONSABILIDAD DE LOS FUNCIONARIOS

La organización republicano-democrática parte del supuesto de que el poder pertenece a la comunidad. Por tanto los gobernantes no obran por poder propio, sino delegado; son «mandatarios» y no «mandantes».

En consecuencia de este principio se establece el de responsabilidad de los gobernantes y funcionarios por el uso de que su poder y atribuciones hacen, o han hecho, durante su desempeño.

Los magistrados y funcionarios están sujetos a juicio e incluso pueden ser destituidos. Una vez terminada su gestión se les puede exigir responsabilidad por su desempeño. Las constituciones y las leyes señalan cuáles son los procedimientos para exigirlo.

La Constitución Nacional establece que el Presidente, el Vicepresidente, sus ministros y los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales nacionales pueden ser juzgados «por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones o por crímenes comunes» (art. 45). En tales casos corresponde el papel de acusador a la Cámara de Diputados y el de tribunal a la Cámara de Senadores. Los diputados y senadores pueden ser juzgados por sus respectivas Cámaras.

La comunidad juzga diariamente la responsabilidad de los funcionarios a través de la opinión pública y de las respuestas dadas por los gobernantes a los informes e interrogantes presentados por la prensa, las organizaciones y los grupos interesados en los diversos problemas.

PUBLICIDAD DE LOS ACTOS DE LOS FUNCIONARIOS

La publicidad de los actos de los funcionarios es otra de las exigencias de la ética republicana. Deriva directamente del sentido etimológico de la palabra república, «cosa pública».

En la república el pueblo tiene derecho a estar informado y participar en la «cosa pública» y a poder controlar la gestión de los gobernantes y funcionarios.

Los gobernantes deben rendir cuenta al pueblo directamente, o a sus representantes.

La encíclica Pacem in Terris señala como uno de los derechos humanos fundamentales el de «tener una objetiva información de los sucesos públicos».
La prensa, radio, televisión, las revistas especializadas son instrumentos necesarios para informar y mantener al tanto de los sucesos públicos y de las decisiones y conducta de los gobernantes.

Los debates parlamentarios, los informes solicitados por los representantes del pueblo a los gobernantes son también medios adecuados para conocer la marcha de la república. Las cámaras legislativas argentinas publican su Diario de Sesiones que constituye una excelente fuente de información.

A todo gobierno le asiste el derecho de defender la legitimidad y conveniencia de las medidas que toma. Pero tiene la obligación de informar objetivamente y no le está permitido desvirtuar los hechos o tergiversar las informaciones.

Existen una serie de medidas que por su naturaleza especial, p.ej., defensa nacional, política exterior, incluso medidas de política económica, el bien de la comunidad requiere que no se hagan públicas. No atenta esto contra la publicidad de los actos gubernamentales, sino que es una exigencia del bien comunitario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación Resumen Fácil

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación – Resumen Fácil

¿Qué es la ley?
Ley es una   norma de conducta   impuesta   obligatoriamente por el legislador  para  hacer posible la vida de los hombres en sociedad. (1) Norma es la regla, o parte, a que debe ajustarse la conducta.

(1) «El teólogo Tomás de Aquino formuló una interesante noción de la ley, como regla humana, cuando expresó: Ley es la ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad». — Arturo Orgaz, «Diccionario de Derecho y Ciencias Sociales», Editorial Assandri.

leyes y constitucionLas normas jurídicas rigen la conducta para asegurar la delimitación y la coordinación de los intereses. La ley es una norma jurídica.

Es de mucha importancia distinguir entre legalidad y justicia. Legalidad o legal es aquello que está conforme con la ley. Justo es todo lo que es conforme a la justicia.

Teóricamente lo legal siempre debería ser también justo, pero en la práctica no es así. Hay a veces, leyes que no son justas; en esos casos, legal no es lo mismo que justo.

Una cosa conforme con una ley injusta es legal, pero no justa.

Condiciones de la Ley:     Para que una ley tenga fuerza de ley debe reunir las siguientes condiciones: ser justa, tender al bien común, haber sido promulgada.

•  La ley debe ser justa. Para que sea justa debe ser razonable: lo que manda debe estar conforme con la recta razón, es decir, conforme con la ley natural. Si la ley llegase a prohibir o a mandar algo en contradicción con el derecho natural y divino, no sería razonable; no sería justa, y en consecuencia, no tendría fuerza de ley.

•  Elaborada para el bien general. Toda ley debe buscar el bien general o, lo que es lo mismo, el bien común. La ley no se sanciona para los casos particulares o excepciones.

•  Promulgada. La promulgación significa la publicación oficial de la ley para que sea de todos conocida. Una vez que se ha publicado la ley y después de haber pasado cierto tiempo de esa publicación se supone que ya es conocida por todos. Nadie que viole una ley puede alegar ignorancia para excusarse de la pena.

Características de la ley:
Las características de la ley son:  obligatoriedad, estabilidad,  no retroactividad.

• Obligatoriedad. La ley establece obligaciones a todos los habitantes de la Nación, ya sea que tengan, en ella domicilio, o ya sea que estén sólo temporáneamente, a no ser que la misma ley exceptúe expresamente a alguna categoría de personas.

Habitante es todo aquel que se encuentra en territorio argentino. Comprende, por consiguiente, tanto a los argentinos como a los extranjeros.

La ley es además fuente de obligaciones. Dice, el artículo 19 de la Constitución Argentina:   «…Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohibe».

El artículo 1° del Código Civil establece: «Las leyes son obligatorias para todos los que habiten el territorio de la República, sean ciudadanos o extranjeros domiciliados o transeúntes».

El artículo 2° «Las leyes no son obligatorias sino después de su publicación, y desde el día que ellas determinen. Si no designan tiempo, la ley publicada en la Capital de la República o en la Capital de la Provincia es obligatoria desde el día siguiente de su publicación; en los departamentos de campaña, ocho días después de publicada en la ciudad capital del Estado o capital de la Provincia».

•  Estabilidad. La ley conserva toda su fuerza de obligación, hasta tanto no sea derogada por otra ley. Por consiguiente, no pierde vigencia por el uso, tiempo costumbre contraria, cambio de legislador o de los subditos.

•  No retroactividad. La ley mira al futuro, no al pasado, a no ser que en ella se diga expresamente lo contrario.

Quiénes  pueden dictar leyes:   Solo pueden   dictar   leyes aquellos que poseen la autoridad    para hacerlo y en los límites de esas atribuciones.

Lo que exceda de esos límites es un abuso de autoridad.
En la Argentina la función legislativa le corresponde al Congreso. (2).

2) «La ley en sentido propio no puede darse a los animales, que obran por necesidad, pues realizan todos sus actos por instinto natural y no pueden adoptar por sí mismos otra manera de acción. En cambio, los seres que gozan de libertad tienen la facultad de obrar o no obrar, de actuar de esta manera o de aquella».

RESPETO A LA LEY:

Ninguna sociedad subsiste sin normas que organicen y regulen la convivencia. Las leyes señalan y establecen estas normas.No hay orden social donde las leyes no se cumplen.

El objeto de las leyes es proteger la libertad, garantizar el orden y la justicia, promover el bien de la comunidad.

A la observancia y respeto a las leyes están obligados gobernantes y gobernados.

La democracia supone que todos los ciudadanos se sienten responsables de la vida y marcha de la comunidad, que cumplen sus obligaciones por convicción y convencimiento personal. Pero también requiere que el gobierno tenga el poder y los medios necesarios, y la entereza de ánimo, para exigir de todos su cumplimiento, aplicarlas con justicia y castigar a los que la violan.

Para que la democracia sea estable y fuerte no basta que los ciudadanos cumplan sus deberes. Es también necesario que estén dispuestos a hacer respetar sus derechos y a exigir de todos los conciudadanos, gobernantes y gobernados, que cumplan las obligaciones que señalan las leyes.
Ya hemos señalado que dos son los resortes de que dispone el poder para lograr la colaboración de todos en orden al bien de la comunidad: la adhesión voluntaria y espontánea, y la coacción que obliga.

Mientras mayor sea la adhesión y responsabilidad con que los ciudadanos cumplen las obligaciones señaladas por las leyes, tanto menor será en una sociedad la necesidad de recurrir a la coacción o a la fuerza.

LEYES ARBITRARIAS:

El objeto de las leyes es proteger las libertades, realizar la justicia, crear el orden y promover el bien común.Se entienden por leyes arbitrarias las que no consultan al bien común, atenían contra las libertades y derechos humanos, o han sido sancionadas ilegítimamente, es decir, atribuyéndose facultades de que se carece.

Puede también suceder que una ley justa y conforme al bien común en un momento determinado, cambiadas las circunstancias, se haya convertido en innecesaria o arbitraria.

Frente a una ley que se juzga arbitraria pueden los ciudadanos o las entidades acudir a los tribunales competentes pidiendo que se la declare inconstitucional y carente de valor.

Pueden asimismo acudir a los órganos legislativos pidiendo su modificación, derogación, o substitución por otra más apropiada.

Es lícito asimismo procurar movilizar la opinión pública y las entidades contra up^ ley que se estima arbitraria.

Si todos los medios legales resultan ineficaces y la ley es claramente arbitraria es lícito recurrir a la resistencia activa. Hay derechos humanos que son anteriores y superiores a todas las leyes positivas.

¿Qué es una Constitución?

Constitución es la ley fundamental que determina la forma de organizarse el Estado.

La componen un conjunto de reglas que forman como el armazón jurídico del Estado.

Se la suele denominar también Carta Magna porque en ella se consignan los principios que regularán las relaciones de los individuos con los poderes públicos.

La Constitución puede ser escrita y no escrita. La Constitución escrita es aquella en la que el conjunto de sus disposiciones se halla redactado y consignado gráficamente. La Constitución no escrita es aquella en la que solo una parte, o nada, se ha fijado por escrito. En este caso la componen un conjunto de costumbres y usos que se conservan por tradición.

Constitución escrita y Constitución no escrita:
Generalmente todas las Constituciones modernas son escritas y constan de dos partes: una doctrinaria y otra organizativa o política.

En la parte doctrinaria se determina la orientación general acerca de las principales relaciones sociales: derechos y deberes del habitante y del ciudadano, libertades fundamentales, etc.

En la parte organizativa o política se establecen determinaciones acerca de los órganos de la autoridad.

Se encuentra en ella la forma de gobierno, los poderes del Estado.

El Poder Ejecutivo, sus atribuciones, modo de elección, duración en el cargo, etc.

El Poder Legislativo, número de cámaras, composición y forma de elección de sus miembros, procedimientos para la sanción de las leyes, relaciones con los otros poderes, etcétera. La estructura del Poder Judicial.

Constituciones Flexibles y Rígidas:

Las Constituciones escritas suelen clasificarse en flexibles y rígidas.

Son flexibles aquellas Constituciones cuya reforma puede realizarla el Poder Legislativo con el procedimiento ordinario en uso para la reforma de otras leyes.

Son rígidas aquellas Constituciones para cuya reforma se requiere un procedimiento especial. Generalmente solo puede efectuar las reformas una Asamblea Constituyente.

La Constitución Argentina es rígida.
Se deduce por lo establecido en el art. 30: «La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con él voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada al efecto».

La Constitución de la Nación Argentina consta de dos partes, precedidas por un Preámbulo.

En la primera parte se enumeran las declaraciones, derechos y garantías.

La segunda parte trata de las autoridades de la. Nación; el título primero se refiere al gobierno federal; el título segundo a los gobiernos de provincia.

La sección primera corresponde al poder legislativo; la segunda, al ejecutivo, y la tercera, al poder judicial.

La Constitución y las leyes

La Constitución es la ley fundamental y suorema de un país. Es la base sobre lá cual se apoya todo el andamiaje jurídico del Estado. Toda legislación que no se apoye en la Constitución no tendrá fundamento para sostenerse.

«La Legislatura tiene limitada y determinada su competencia por la Constitución».

Por ser la ley primera, fundamental y, por lo ianto, principal, y la norma jurídica más alta, no es la Constitución la que debe amoldarse a las leyes, sino que son las leyes las que deben conformarse a la Constitución.

Las leyes que sancione el Poder Legislativo deben tener el espíritu de la Constitución y no contradecirla. Una ley que negase a los ciudadanos lo que la Constitución Nacional les concede, carecería de validez. Semejante ley no debe ser sancionada, pero en el caso que lo fuera, la Suprema Corte de Justicia puede declararla anticonstitucional y por lo tanto, carente de obligatoriedad.

La Constitución Argentina, en el artículo 31° establece: «Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación…».

Este artículo enuncia en primer término a la Constitución, reconociéndole así el carácter de supremacía que tiene sobre las demás leyes. Establece además que las leyes de la Nación que se dicten lo serán en consecuencia de la misma Constitución, es decir, en conformidad con ella para el mejor cumplimiento de su finalidad.

En el artículo 28 se dice: «Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio».

El respeto a la ley

Las palabras que hace muchísimos años pronunciara Cicerón: «El bienestar de la sociedad se halla en las leyes», no ha perdido actualidad.

Para que la sociedad se desenvuelva bien deben observarse las leyes. Es obligación de todos y de cada uno el respeto a la ley.

La ley no es una disposición arbitraria o caprichosa, sino una norma razonable’ de conducta que debe ser observada para bien de todos.

Si las leyes fuesen respetadas y observadas por todos los ciudadanos,  desaparecerían  automáticamente un sinnúmero   de conflictos y malestares, y reinarían el orden y el bienestar. Para el cumplimiento de las leyes, el Estado dispone de medios adecuados, como la coacción y la sanción.

Coacción es el uso de la fuerza  social  organizada (p. ej. la policía) para hacer cumplir la ley.

Sanción es la pena que se aplica al que delinque.

Pero el temor a la sanción no debe ser el motivo que impulse al cumplimiento de la ley.

La educación al respeto de la ley debe iniciarse desde niño habituándose al cumplimiento de las órdenes domésticas, de las disposiciones de la superioridad y de las normas disciplinarias.

Hay quienes desde jóvenes parecieran satisfechos de vivir fuera de la ley o preocupados en transgredir cuanta norma de convivencia conozcan.

Es error muy generalizado creer que la ley coarta la libertad. En cierto modo es exacto: restringe el radio de acción. Pero si se considera que la ley, si es justa, tiende al bien común y al bien del propio individuo porque reprime egoísmos, violencias, excesos, intemperancias, etc., puede decirse con verdad que la ley es generadora de libertad porque quita trabas que impiden el perfeccionamiento de la persona y de la sociedad.

Así se explica la profunda verdad que encierran las palabras de Cicerón: «Me he hecho esclavo de la ley para ser libre». «Quien no es esclavo de la ley, lo será de sus pasiones y de los demás.»

Antecedentes de la Constitución Argentina

Fuente Consultada:
Educación Democrática I Para Esceulas Secundarias – Mario Alexander – Ediciones Civismo

Gobierno de Getúlio Vargas El Estado Novo en Brasil

Gobierno de Getulio Vargas
El Estado Novo en Brasil

Tras el golpe, la junta militar lo eligió para ocupar la primera magistratura. Logró así lo que no había podido conseguir en las urnas; convertirse en presidente de Brasil.Durante 25 años, desde 1930 hasta 1954, la política brasileña estuvo dominada por Getulio Vargas, quien creó un nuevo sistema político para el Brasil.

El 3 de noviembre último, la junta militar instaurada en Brasil el 24 de octubre tras el golpe de Estado contra Washington Luis Pereira de Souza, le entregó el poder a Getúlio Vargas, quien así se convirtió en jefe del Gobierno Provisorio. Vargas anuló la constitución de 1891 y gobierna el país por medio de decretos.

Getulio Vargas

Getúlio Vargas es un dirigente experimentado, nacido en el seno de una familia acomodada y con larga tradición en la política brasileña. En su juventud se sintió atraído por la carrera de las armas y a los 16 años de edad se alistó en el ejército. Sin embargo, pronto cambió de opinión, y tras abandonar la milicia se matriculó en la Escuela de Derecho de Porto Alegre, donde se licenció en 1908.

En 1922 fue elegido diputado del Congreso y en 1926, el presidente Pereira de Souza lo nombró ministro de Finanzas, cargo que desempeñó hasta su elección, en 1928, como gobernador de Rio Grande do Sul, su Estado natal.

Aprovechó el cargo, sin éxito, para presentarse como candidato a la presidencia de Brasil en las elecciones de 1930 que dieron la victoria a Julio Prestes.

La Alianza Liberal se rehusó a aceptar la validez de los resultados, alegando fraude electoral. Los diputados electos por la Alianza Liberal no tuvieron el reconocimiento de sus mandatos. A partir de ahí, se inició una conspiración, con base en Rio Grande do Sul y en Minas Gerais.

 Un nuevo sistema político
En 1930 Getulio Vargas era gobernador de Rio Grande do Sul. uno de los principales estados del Brasil. Había sido miembro del gobierne del presidente Washington Luis (1926-1930). Por lo tanto, no era ajeno al régimen oligárquico de la República.

Vieja  brasileña Ese sistema descansaba en un conjunto de pactos interregionales, cuyo eje era una alianza entre los estados de San y Minas Gerais. Los vínculos entre las regiones eran débiles ) el estado nacional tenía un poder limitado frente al peso económico y las atribuciones de los principales estados.

La revolución de 1930, que llevó a Vargas al gobierno, en un principio pareció un reajuste interno del régimen oligárquico. El desencadenante del conflicto que culminó con la revolución fue el intento del presidente saliente de imponer un nuevo presidente originario de San Pablo sin contar con el acuerdo de los gobernantes de Minas Gerais y de Rio Grande do Sul. Sin embargo, una vez en el poder, Vargas maniobró hábilmente para crear un nuevo sistema político.

No se limitó a restablecer los pactos interoligárquicos sino que modificó las relaciones entre el estado nacional y los estados provinciales. Cuando en 1945 fue desplazado del gobierno, Vargas legó a sus sucesores un estado nacional más fuerte y más centralizado que el que había tomado en 1930.

Vargas amplió las esferas de intervención administrativa y económica del estado nacional. Esta ampliación de la intervención estatal tenía su fundamento en una concepción del estado diferente de la sostenida por el liberalismo oligárquico. Para los liberales, la intervención del estado debía ser la excepción y no la norma. Para Vargas, en cambio:

«El estado, cualquiera sea su concepto de acuerdo con las teorías, es, en realidad, nada más que el coordinador y disciplinador de los intereses colectivos, la sociedad organizada como poder, para dirigir y acelerar su progreso.»

De acuerdo con esta concepción, Vargas siguió una política de incremento de la intervención estatal en diferentes áreas. Por una parte, fue desarrollando progresivamente un sistema de seguridad social y de relaciones del trabajo que favoreció a los trabajadores urbanos.

En la segunda mitad de la década del ’30 —y con mayor énfasis desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial—. Vargas encaró una activa política de industrialización.

La Defensa de la Industria: Los militares fueron uno de los sectores que impulsaron con más vigor la industrialización en Brasil y, en general, en toda América latina. Una de las razones de los militares era la preocupación por la producción nacional del material bélico. En un discurso pronunciado en 1944, Getulio Vargas hace propio el argumento militar. Señalaba Vargas que: «Nuestra primera lección de la presente guerra [es que los países militarmente poderosos son los que están] suficientemente industrializados, con capacidad de producir dentro de sus fronteras los materiales bélicos que precisan.»

El Estado Novo
Entre 1930 y 1937, Vargas respetó ciertas formalidades constitucionales. Pero en 1937, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, su gobierno tomó una orientación claramente autoritaria. En ese año, Vargas instauró el Estado Novo, una experiencia de corte fuertemente autoritario que duró hasta 1945.

Vargas continuó con su política de centralización estatal y profundizó la intervención del estado en el terreno industrial y en la regulación de las relaciones del trabajo. A semejanza de las experiencias fascistas de la época, Vargas contó con un importante aparato de propaganda y ejerció la censura, que fue haciéndose menos opresiva desde que Brasil entró en la Segunda Guerra Mundial como abado de los Estados Unidos. Brasil contó desde entonces con el apoyo económico norteamericano, que se hizo evidente con el préstamo del Export-Import Bank para la construcción de Volta Redonda, la gran planta siderúrgica.

Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial. Vargas comenzó a liberalizar su régimen. En 1945 concedió el llamado a eleccione y promovió la creación de dos partidos políticos adictos: el Partido Social Democrático (PSD) -que nucleaba a los principales apoyos del varguismo en los estados- y el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) -integrado por los sindicatos adictos a Vargas-.

La oposición se núcleo en la Uniao Democrática Nacional (UDN). Los principales jefes militares desconfiaban de Vargas: suponían que intentaría perpetuarse en el poder. Para evitarlo -y facilitar el triunfo del mariscal Enrico Dutra, que había sido ministro de guerra de Vargas- desplazaron a Vargas de la presidencia.

En las elecciones de 1945 votaron 5.200.000 ciudadanos. La población del país era, en ese momento, de 46.000.000 de habitantes. A pesar de la limitada participación popular, las elecciones de 1945, en las que triunfó Dutra, candidato de la alianza entre el PSD y el PTB, significaron un retorno al régimen democrático después de la dictadura de Vargas.

Vargas volvió al poder en 1950, esta vez por medio de elecciones, en las que obtuvo casi el 50% de los sufragios. Continuó con su política nacionalista de industrialización y de defensa de los trabajadores. Agobiado por la oposición militar y de la UDN, se suicidó en 1954.

El Estado Novo:»Finalmente, el golpe de 1937 [que estableció el Estado Novo] marcó la dirección de la historia del Brasil en una crítica coyuntura. Los objetivos de bienestar social y nacionalismo económico, discutidos desde comienzos de la década, iban a ser ahora perseguidos bajo la tutela autoritaria. El resultado fue la profundización de la dicotomía entre un constitucionalismo estrecho que había negado las cuestiones sociales y económicas y un nacionalismo social benefactor que devino inequívocamente antidemocrático.»

Fuente Consultada:
Diario El Bicentenario – Construyendo la Patria desde 1810 – Fasc. N°7-Período 1930-1949
HISTORIA 3 El MUndo Contemporáneo Hasta Nuestros Días – Edit. Santillana

La Soberanía Territorial y La Defensa de las Fronteras Importancia

La Soberanía Territorial
El Control y Defensa de Fronteras

La soberanía territorial confiere a un Estado el derecho de disponer con toda independencia de su territorio. Este derecho implica que el Estado se halla investido de las facultades para evitar la ingerencia de otro Estado. Quiere decir, además, que sólo el Estado, dentro de sus propias fronteras, tiene poder para proveer al mantenimiento del orden y a la búsqueda del bien común de la sociedad política que lo integra, sin que ningún otro Estado pueda alegar derechos para hacer igual tarea.

Naturalmente, el poder de que se halla investido el Estado para cumplir el ejercicio de la soberanía territorial no es un poder absoluto, ya que forma parte de una comunidad internacional y debe respetar los derechos de los demás Estados y cooperar con ellos al bien común internacional.

Tres dominios de la soberanía territorial
La soberanía territorial abarca tres dominios, a saber:

—  Dominio terrestre
Es decir, el dominio de todo el territorio físico, del suelo que integra la jurisdicción propia del Estado. Este dominio implica cuanto se relaciona con el suelo: ríos, radas, puertos, cumbres. Este principio no siempre es fácil de aplicar, ya que en la realidad de la geografía mundial los límites de los Estados se vinculan con aguas y ríos, lo que debe regularse de común acuerdo, para beneficio de todos, sin prepotencias ni usurpaciones. Así, cuando un río riega en su extensión el territorio de varios Estados, deberá servir para uso de todos ellos.

—  Dominio marítimo
En ios países con fronteras marítimas hay una extensión del mai considerado por la práctica del derecho internacional, como mar territo rial. Se denomina mar territorial al espacio marítimo adyacente a la cost.i de un Estado y sometido a su soberanía, que incluye el espacio aéreo, el lecho, el subsuelo y los recursos naturales que contiene.

El mar territorial fue considerado en un principio con una amplitud de 3 millas desde la línea de la bajamar. Después se extendió hasta doce millas La República Argentina por ley 1 7.094 de diciembre de 1966 ha extendido su soberanía sobre una jurisdicción marítima de 200 millas.

De modo que la soberanía argentina se extiende sobre la frontera marítima a lo largo y a lo ancho del llamado Mar Argentino.

Sin embargo, el mar territorial no implica, en tiempo de paz, la imposibilidad de la navegación pacífica de buques de las otras naciones. Están, en cambio, sometidos a reglamentaciones, convenios, tratados o acuerdos, los derechos de pesca y la utilización de recursos naturales.

—  Dominio aéreo
Es el espacio que se extiende desde el límite horizontal del territorio hacia el cielo. El dominio sobre ese espacio autoriza un derecho de policía y de vigilancia. Esto no impide la circulación aérea de otros países, pero la utilización es objeto de convenios internacionales, ya que tiene fines pacíficos.

La soberanía implica inviolabilidad territorial

A los caracteres antes mencionados hay que agregar que la soberanía de un Estado implica la inviolabilidad y la integridad de sus fronteras y de su suelo.

Sin embargo, la historia nos prueba que el territorio de varias naciones ha sufrido modificaciones diversas a través de los años o de los siglos. Ello ha ocurrido por la ocupación, la cesión o la conquista.

—  La ocupación hace pasar al dominio de un Estado afguhos territorios sobre los cuales no ejercía ninguna soberanía; ya sea porque lo ocupaban comunidades sin formas políticas, o porque no pertenecían a ningún otro Estado. Estaformaya no puede darse, pues no existen tierras disponibles. Este título no puede ser invocado.

—  La cesión constituye el modo esencialmente pacífico de la adquisición de territorio: donación, permuta, venta, legado. Este modo correspondió a una época de la humanidad, pero es difícil de darse en la actualidad.

—   La anexión o conquista. Es, desde todo punto de vista, un título ¡legítimo y generalmente logrado por la violencia. Es fruto de la fuerza, o de la ocupación pacífica con amenazas o, simplemente, con la usurpación. Tal es el caso de la ocupación efectuada por Gran Bretaña de nuestras Islas Malvinas, y de las Islas del Atlántico Sur. La Argentina, desde que comenzó a ser una Nación independiente, incorporó a su política internacional el principio de que en América no existían tierras res nullíus,  de modo que no podían ser objeto de ocupación  o conquista,  y se opuso en  los fueros internarcionales al engrandecimiento de las naciones por esa vía.

CONTROL Y DEFENSA DE LAS FRONTERAS DE UN ESTADO:

Comencemos por señalar que se entiende por frontera a la franja de territorio que se halla paralelo al límite internacional.

Las extensiones, ancho y configuración de una frontera dependen de las características geográficas que configuran el límite internacional. En un mismo país no hay dos fronteras iguales.

La relación entre frontera y población es también un elemento variable, ya que depende de las condiciones geográficas y económicas y de la existencia de poblaciones. Las poblaciones que viven en zonas que forman la frontera son las que sufren, de hecho, el contacto cultural y la influencia exterior en mayor medida que el resto del país. Esto es más cierto para aquellas zonas en donde el límite internacional se halla trazado sobre terrenos que no ofrecen accidentes geográficos insalvables. Hay, en cambio, zonas fronterizas que al tener por delante graves accidentes geográficos, soportan un contacto menos fuerte e intenso.

La mayor o menor influencia que ejercen los estados sobre sus vecinos depende del grado de su cultura: que sea desarrollada y compacta, que posea o no capacidad de irradiación. Existe al respecto toda una teoría geopolítica que no mencionaremos aquí.

Todos los Estados disponen medidas especiales de protección y vigilancia sobre las fronteras o, más estrictamente, sobre el límite internacional. Esa protección tiene su razón de ser y consiste en:

—  Vigilar la entrada ilegal de personas indeseables.

—  Vigilar el ingreso de mercaderías y productos, a fin de que éstos lo hagan por los puestos aduaneros respectivos y no eludan las disposiciones arancelarias ni los controles. Estos se ejercen para evitar también el mal que afecta a los países de extensas fronteras como el nuestro: el contrabando. Este, precisamente, se practica a través de lugares poco frecuentados, lejos de la vigilancia y eludiendo el cumplimiento de las disposiciones legales.

La vigilancia de las fronteras se halla al cuidado de un cuerpo especial de policía denominada Gendarmería Nacional. Ella actúa en las fronteras terrestres, mientras la Prefectura Naval lo hace en las fronteras fluviales y puertos.

La frontera, especialmente en el continente americano, y por ello también en la Argentina, constituye una zona que puede considerarse, desde el punto de vista de la población y de su cultura, débil. Es una zona débil pues es poca la población radicada en ella y los rasgos de su educación y cultura no son suficientes para resistir la presión externa. La radicación de escasa población se comprende pues la Argentina es un país poco poblado y las zonas de frontera no son las más propicias para la actividad económica. Faltan allí servicios, infraestructura, caminos, instituciones gubernamentales. Esas carencias influyen en el tipo de actividad que realizan los que allí viven.

gendarmeria argentina en defensa de la patria

Gendarmería Nacional Argentina (GNA) es la principal Fuerza de Seguridad propiamente dicha de la República Argentina. Se diferencia de las restantes Fuerzas de Seguridad y Policiales (PFA, PNA, PSA y Policías Provinciales), por ser de naturaleza militar, con características de Fuerza Intermedia, también denominadas de doble empleo (policial y militar).Cumple su misión y funciones en el marco de la Seguridad Interior y apoyo a la Política Exterior. Creada el 28 de julio de 1938 con la misión de consolidar los límites internacionales y garantizar la seguridad de los colonos y habitantes de la regiones alejada

Desde el punto de vista cultural no siempre los servicios educativos y culturales existen, o si existen son insuficientes y hasta deficientes. Faltan radios, o si las hay tienen escasa potencia; no llega la televisión y los medios impresos llegan poco y son escasos.

Otros problemas afectan a las fronteras como, por ejemplo, la radicación dominante de extranjeros, la escasa actividad económica y ésta reducida a labores agrícola-ganaderas. El conjunto de estos factores crea un tipo especial de población, ya que no se caracteriza por la acentuación de los rasgos nacionales ni por la identidad nacional.

Para combatir los problemas que crea una frontera abierta, desguarnecida, sin suficiente protección, de enorme extensión, se han venido realizando acciones que se denominan, en términos generales, política de frontera. Por tal se entiende el conjunto de acciones llevadas a cabo, en colaboración con las provincias y con los particulares, para fortalecer la frontera y resolver sus problemas.

La más moderna de esas decisiones fue el dictado del decreto-ley del año 1970, conocido con el nombre de Zonas y Áreas de frontera Esa ley establece que la zona de frontera es una franja territorial de profundidad variable, que delimita toda la periferia del país. Se establece que la zona de frontera es la que merece una acción especial del gobierno. Pero dentro de la amplia concepción de zonas de frontera se han delimitado áreas de frontera, que son las zonas particularmente críticas que merecen por ello una prioridad de atención de las autoridades. Se establecieron así nueve zonas de fronteras.

Esa ley determina las acciones que deben llevarse a cabo, pero todas tienen por objeto producir el desarrollo de la zona, fortalecer la presencia del país y dotar a la población de aquellos elementos que la identifiquen y aseguren su pertenencia al país. Los gobiernos de provincia donde están las zonas de frontera contribuyen en forma activa a la ejecución de esa política de fronteras.

Esta ley actúaf además, en complementación con otra que establece prioridades para las Escuelas de fronteras y con la denominada Comisión Nacional de Zonas de Seguridad, que lleva el registro de Tierras Fiscales en zonas de fronteras.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Fuente: Espacios y Sociedades del Mundo – Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo-Edit. Kapelusz 
Bertone de Daguerre – María Sassone

Espacios oceánicos
Cuando se deben resolver las cuestiones de soberanía en las aguas costeras y oceánicas se tratan dos temas claves: la delimitación y el potencial de recursos. El status territorial de las áreas cubiertas por el agua incluye las aguas internas, las aguas territoriales costeras, una zona contigua exterior y la zona de alta mar. El principio de línea media se utiliza comúnmente para resolver reclamos de solapamiento entre dos o más Estados.

Resulta muy difícil cuantificar el dominio oceánico. Diferentes autores han realizado cálculos sobre la base de las cifras brindadas por los organismos y equipos de investigación. Algunos autores señalan que la extensión del espacio o dominio marítimo de la Argentina es de 5.054.000 km2 aproximadamente, superficie que superaría la del total de las tierras emergidas —sector americano y sector antártico— (3.761.274 km-). En tal sentido diferencian:

– las aguas del océano Atlántico que bañan las costas argentinas, a saber: las correspondientes al mar Argentino, o sea la porción del océano localizada sobre la plataforma argentina, a la que también se denomina mar epicontinental, y el banco Burdwood;

las del océano Antartico, integradas por: el sector argentino del mar de Weddell y del mar de Bellingshausen, el mar de la Flota y las barreras de hielo, que comprenden las de Larsen, Filchner y otras menores.

Por su parte, los fondos marinos son la prolongación natural de las tierras emergidas e integran los denominados márgenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convención del Mar de 1982 ha establecido un complejo procedimiento para que los países con costas reivindiquen esos fondos marinos.

Espacio aéreo y espacio cósmico
En una concepción amplia de la noción de territorio, hoy se acepta en la comunidad científica y política que los Estados ejercen soberanía en el espacio aéreo que se encuentra sobre sus respectivos territorios; así lo ha entendido nuestro país, que mediante la ley 13.891 ha aceptado y convalidado un convenio concretado en Chicago en 1944.

Este convenio, empero, previo la posibilidad del paso inofensivo de aeronaves civiles extranjeras en los espacios aéreos nacionales, en todos los casos sujeto a las normas impuestas por el respectivo país. La cuestión se ha complicado a partir del momento en que el hombre comenzó a utilizar el espacio ultraterrestre o cósmico.

Al respecto se crearon en las Naciones Unidas comisiones que abordan este asunto y la tesitura internacional que se ha impuesto es que dicho espacio es patrimonio común de la humanidad y no podrá ser utilizado con fines militares. Una complicación accesoria surgió ante la posibilidad de cierta utilización —con fines comerciales o de otra naturaleza— de los satélites geosincrónicos; la preocupación internacional se relaciona con que pueden ser usados con fines estratégicos, además de los pacíficos.

Límites y fronteras
El Estado es una porción del espacio geográfico mundial delimitado por límites y fronteras que lo separan más o menos completamente de Estados vecinos. Los límites internacionales son líneas convencionales que dividen dos Estados contiguos. Su trazado es el resultado de distintas decisiones humanas: unos se deciden por acuerdos y otros se resuelven por arbitrajes, pero también pueden determinarse mediante guerras. Estas líneas convencionales no son estables, pues con frecuencia surgen tensiones y conflictos que llevan a su modificación, con los consecuentes cambios en los mapas políticos. La determinación de un límite internacional supone cuatro etapas sucesivas e inexcusables:

– alocación: es la etapa primera, por la cual se asignan o atribuyen territorio;

– delimitación: es el acto de establecer límites precisos entre jurisdicciones contiguas. Pueden considerarse sinónimos los términos deslindar y delinear, en tanto esas acepciones se refieren a una misma cosa: establecer las pautas para fijar con precisión el límite internacional;

– demarcación: operación que consiste en el establecimiento de señales precisas (hitos, mojones, balizas, etc.) que indican el límite; son términos sinónimos amojonamiento y alindamiento. Es decir, consiste en colocar marcas en la superficie terrestre;

– mantenimiento: es la etapa final, de carácter permanente, que tiene como fin lograr el límite acordado.

En cuanto a las formas de trazado, hay que reconocer dos tipos: las geométricas que son, en su mayoría, líneas de latitud o de longitud, cuando se apoyan en paralelos y meridianos. La facilidad con que pueden trazarse tales líneas por métodos planimétricos estándares las hace muy valiosas cuando se dividen áreas de escaso asentamiento o totalmente despobladas. Los límites no geométricos siguen generalmente el curso irregular de accidentes naturales.

Los ríos son los accidentes naturales más comúnmente utilizados en el establecimiento de fronteras, puesto que son autoevidentes líneas divisorias.

A ambos lados de los límites internacionales existe una franja de territorio, de ancho variable, llamada frontera internacional. Debe señalarse que todo límite internacional genera dos fronteras, cada una correspondiente a uno de los países enfrentados.

Hay varios tipos de fronteras y se pueden dividir en tres categorías, teniendo en cuenta cuándo se determinaron en relación con la fecha en que se originaron los asentamientos:

– fronteras subsecuentes: son las que se trazan después de que una población se estableció en un área y se formó el mapa básico de las diferencias económicas y sociales;

– fronteras antecedentes: preceden al próximo asentamiento y desarrollo de la región que abarcan. Los grupos que ocupan el área con posterioridad deben reconocer la frontera existente;

– fronteras superpuestas: es la conversión de fronteras antecedentes, en cuanto se han establecido después de que un área se pobló fuertemente. Este tipo de frontera refleja normalmente modelos sociales y económicos ya existentes, como por ejemplo los límites entre la India y Pakistán, etc.

Las capitales políticas, núcleos de poder, desempeñan un papel hegemónico merced a sus roles políticos y a la atracción que ejercen sobre las actividades económicas y culturales en un importante número de casos. Las capitales políticas, sedes de los gobiernos centrales donde funcionan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, suelen convertirse en focos de intenso dinamismo económico. En virtud de sus múltiples funciones mantienen y sostienen un evidente control y una coordinación sobre el conjunto del Estado.

 

Significado del Mito de la Caverna de Platón Explicación Resumida

Significado del Mito de la Caverna de Platón
Resumen Explicativo

El filósofo griego Platón, explica en su reconocida obra La República, que existen dos niveles de saber: la opinión y el conocimiento.

Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión.

Muchas veces las opiniones tiene muy buenos argumentos que la fundamentan , pero otras no, y nunca ninguna de ellas debe ser considerada como un conocimiento verdadero.

El verdadero conocimiento o saber nace desde la razón pura, en vez de la experiencia observable.

La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.

Antes de entrar al analisis del significado del Mito de la Caverna, haremos un breve paseo por esa época del mundo griego.

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural.

Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años. Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

Existían tres órganos principales de gobierno: el Areópago; el Consejo de los Quinientos, un grupo electo, y la Asamblea, que actuaba como foro de debate y daba al pueblo voz política.

Tal vez todo ello propiciara el florecimiento de la teoría política; no en vano, algunos de los mayores filósofos de la historia, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, vivieron en esta época.

Hasta el siglo VII (a. C.) los griegds habían explicados los fenómenos de la naturaleza como consecuencia de la acción de dioses poderosos; basándose en ideas religioso-mitológicas creían que seres sobrehumanos producían las tempestades, los huracanes, las fases y los eclipses de la luna, etcétera.

Pero desde el siglo VI (a. C.) diversos pensadores—apartándose de las concepciones religiosas—comenzaron a indagar el por qué y el cómo de las cosas que rodean al hombre y, por propia reflexión, trataron de solucionar los más grandes problemas que. sobre el mundo y la vida surgen en la mente humana.

Guiados por un poderoso anhelo de verdad aparecieron los filósofos, es decir, los «amantes de la sabiduría«.

No eran investigadores o profesores sostenidos por ej. Estado, sino hombres que vivían para la filosofía y no de la filosofía.»

Los grandes filósofos: En la Atenas de Pericles vivió Sócrates, considerado por el oráculo deifico como el hombre más sabio de Grecia. Junto con Platón y Aristóteles, este hombre notable influyó de un modo decisivo en la trayectoria del pensamiento humano.

Sócrates no escribió nada, pero podemos conocer sus enseñanzas a través de las bellas palabras de Platón, que escribió La República, uno de los mejores esquemas para una sociedad ideal elaborados por el hombre.

Sócrates (470-399 a. C). nacido en Atenas, es una de las figuras más destacadas de la filosofía griega. Aunque no escribió nada, la posteridad, conoce su persona, su carácter y «sus doctrinas por el cariño y la estima que le profesaron su ilustre discípulo Platón y su gran admirador Jenofonte.

Su máxima preferida fue: «Conócete a ti mismo«. La filosofía de Sócrates era aplicable a todas las personas, pues para él la verdad se hallaba en el fondo de los espíritus y cualquiera podía llegar a descubrirla.

Empleaba el «método socrático» que consistía en dirigirle a un individuo continuas preguntas hasta que éste se convencía de que ignoraba lo que pretendía saber; luego, por medio de ejemplos prácticos tomados de la vida corriente, lo guiaba para que por sí solo llegase al conocimiento de la verdad.

En el año 399 (a. C.) fue acusado ante los tribunales de Atenas de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. Encerrado en la cárcel, sus amigos le ofrecieron liberarlo, pero se negó. Fue condenado a muerte y no quiso apelar la sentencia. Con gran entereza bebió el veneno oficial —la cicuta— y murió lentamente, rodeado de sus desconsolados discípulos, mientras afirmaba que, a pesar de la destrucción del cuerpo, el alma del hombre vivirá eternamente.

Platon filosofo griego

Platón

Platón, discípulo de Sócrates, es uno de los personajes claves de la historia de las ideas. Las estructuras y concepciones mentales de Occidente quedaron marcadas por las obras, escritas en forma de diálogos, de este filósofo griego. Sus tesis filosóficas estaban vertebradas en torno a su teoría de las ideas, que expuso, por medio del famoso mito de la caverna, en La República.

En sus bellos «Diálogos» dejó escrita la doctrina de su maestro y expuso los fundamentos de su propia filosofía. Fue el creador del idealismo al afirmar que el hombre alcanza la realidad por rpedio de las Ideas, pues son ellas, y no los elementos materiales, las que dominan el universo.

Aristóteles (384-322 a. C.) nació en Macedonia y vivió en Atenas, donde fue durante dos decenios discípulo del anciano Platón. Fue un verdadero sabio y utilizó la ciencia para llegar al conocimiento de la verdad. Estudió la Anatomía y ia Fisiología, y llegó a descubrir el proceso de la respiración; en Zoología estableció una clasificación de los seres vivientes y también fue el creador de la Lógica o ciengia que se ocupa del razonamiento. Este ilustre pensador ejerció poderosa influencia en la cultura occidental y sus obras fueron base de numerosísimos trabajos filosóficos posteriores.

EXPLICACIÓN PRÁCTICA DEL MITO DE LA CAVERNA:

Para el pensador griego, VIVIR significa ir en busca de aquello en lo que uno cree y enfrentarse a preguntas fundamentales. Para él, no es vida la que se vive en «piloto automático», una vida sin opinión propia, repitiendo las ideas y opiniones sostenidas por los padres, los maestros y los amigos.

Ciertamente, puede tratarse de una forma de existencia, pero no es una vida.

Platón aborda este tema en su largo diálogo La República, en el cual, además de muchas de las ideas platónicas esenciales, explora cómo debería ser una sociedad ideal.

A semejanza de Sócrates, Platón creía que la mayoría de las personas viven en la ignorancia la mayor parte del tiempo; lo peor de tal situación es que no saben siquiera que son ignorantes.

De entre las muchas imágenes y analogías que utilizó el filósofo griego Platón, posiblemente el mito de la caverna sea la más célebre: aparece en el libro VIl de La República, una obra monumental en la que investiga la forma del Estado ideal y su gobernante ideal, el filósofo rey.

La justificación de Platón para dar las riendas del gobierno a los filósofos se encuentra en un pormenorizado estudio en torno de la verdad y el conocimiento, y en este contexto es donde interviene la alegoría de la caverna.

Mito de la Caverna de Platon

Imagina que toda tu vida has sido prisionero en una caverna.

Tienes las manos y los pies encadenados, y la cabeza sujeta de modo que sólo puedes ver la pared que queda enfrente.

Detrás de ti hay una llama, y entre tú y el fuego una pasarela por la que tus captores desplazan estatuas y todo tipo de objetos.

Las sombras que proyectan en la pared estos objetos son lo único que tú y tus compañeros de cautiverio habéis visto siempre, lo único de lo que habéis hablado y en lo que habéis pensado. Esas sombras son la única realidad que han conocido.

Sus habitantes no saben que han tomado las sombras por objetos reales; creen conocer la realidad, aunque de hecho están viviendo en la oscuridad, tanto en sentido figurado como en el literal.

A medida que desarrolla la alegoría, Platón nos pide que imaginemos que alguien entra en la caverna, quita los grilletes a un prisionero y lo conduce al exterior, a la luz del Sol. ¿Cuál crees que será la reacción del prisionero liberado.

Enceguecido por el brillo del Sol, probablemente lo primero que hará será correr hacia la seguridad de la caverna.

Necesitará tiempo y paciencia antes de que sus ojos se acostumbren a la luz y a ver las cosas tal como realmente son. Sin embargo, una vez que lo haya conseguido, el prisionero comprenderá con claridad que lo que había tomado por conocimiento no era más que puras sombras.

De regreso a la caverna, el prisionero explica a los demás la «realidad», pero seguramente encontrará oposición.

Sus antiguos compañeros continúan creyendo que las sombras son la realidad.

Ahora que escuchan una versión nueva y extraña estarán convencidos de que quien la expone se ha vuelto loco. «¿No dirán», se pregunta Platón, «que el otrora prisionero, después de haber ascendido al exterior, regresó con los ojos tan arruinados que ni siquiera valdría la pena intentar subir y salir de la caverna?.

Y si pudieran, ¿no apresarían y matarían a cualquiera que tratara de liberarlos y sacarlos de las profundidades de la caverna?».

La vida ordinaria, sostiene Platón, es como la vida dentro de la caverna.

De ella había escapado Sócrates y a ella nunca quiso volver.

Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler.

Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo.

Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que sólo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas.

Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que »todos saben» en vez de buscar la verdad por uno mismo.

Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.

EL MITO APLICADO AL SABER: Si quieren una alegoría de la condición humana, que se refiera especialmente al saber y a la ignorancia, entonces imaginen a algunas personas viviendo en una caverna.

Ellos han vivido ahí desde que nacieron, han sido encadenados, obligados a sentarse en una sola posición y a ver un punto fijo. Al

final de la cueva hay una salida al mundo exterior que, por supuesto, los prisioneros desconocen.

Arriba y detrás de ellos, arde un fuego, y entre el fuego y los prisioneros, detrás de un muro que lo oculta de su vista, hay un camino que cruza la caverna.

La gente pasa por detrás del muro cargando estatuas humanas y figuras de animales y plantas esculpidas en piedra o madera, y a veces conversan entre sí.

El fuego proyecta sombras de esas imágenes sobre la pared que ven los prisioneros y estas sombras, acompañadas por el sonido intermitente de las voces, son la única realidad que los prisioneros conocen.

Ninguno de ellos puede recordar otra, ésa ha sido siempre toda la verdad sobre el mundo…

Esta alegoría describe la condición humana. La caverna es el mundo que se nos revela por medio de los sentidos, apenas iluminado por la luz del fuego y lleno de sombras que confundimos con la realidad. La salida de la cueva, a la luz solar, representa el ascenso del alma a la vida intelectual: la vida de la mente y el camino de la razón.

Utilizando las herramientas del intelecto, llegaremos finalmente a la idea del Bien, que es la fuente de todo lo bello y lo correcto y que, en verdad, también es el único terreno confiable para la conducta moral.

Será fácil comprender por qué aquellos que han visto las cosas como realmente son, usando plenamente los poderes intelectuales, no estarán dispuestos a volver al mundo profano de los intercambios humanos. Alguien así podría parecer tonto entre las sombras de las cortes legales y la hipocresía de la vida cotidiana.

Pero haríamos bien en recordar que aquellos que creemos desorientados podrían en realidad estar moviéndose de las tinieblas a la luz y no de la luz a las tinieblas .

Y deberíamos tener mucho cuidado de quien nos reímos, no sea que nos convirtamos en los felices prisioneros que se afierran fieramente a su ignorancia y se burlan de lo que no comprenden.

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

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Ley de Inmigraciones de Avellaneda Comision Central

LA «LEY AVELLANEDA» PARA FOMENTAR LA INMIGRACIÓN EUROPEA

En 1874 en medio de un panorama socioeconómico, en elecciones calificadas por Mitre como fraudulentas, fue electo presidente otro hombre del interior, el tucumano Nicolás Avellaneda. El mitrismo, derrotado en los comicios, fracasó en su intento de dar un golpe de Estado. En los combates que permitieron la derrota de los mitristas se destacó el joven oficial Julio Argentino Roca.

Concluída la revuelta, Avellaneda aplicó una política de conciliación sancionando una ley de amnistía e incorporó a su gabinete a miembros de la oposición mitrista.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración conocida como «Ley Avellaneda» que aparecía como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campes: nos europeos que se asentaran en nuestro país.

Avellaneda enfrentó los efectos perdurables de la grave crisis económica con medidas extremas como la disminución del presupuesto, suspensión de la convertibilida. del papel moneda a oro, la rebaja de sueldos y los despidos de empleados públicos. (Ver: Gobierno de Avellaneda)

Nicolás Avellaneda

El presidente Nicolás Avellaneda era muy pequeño de estatura y caminaba a menudos saltos, obligado por los tacones que usaba para disimular que era bajito. No se podía verle sin imaginar a un pajarillo. De ahí el mote que sus amigos y los que no lo eran, le aplicaron siempre: Chingólo. También le llamaban Taquito, mortificante alusión al suplemento con que trataba de compensar su poca altura física. Una enorme barba de guerrero asirlo o de beduino, más tarde felizmente cercenada, contrastaba con su estatura diminuta y su pésima salud.

Avellaneda, de ilustre familia tucumana, se había casado en 1862 con una dama de alcurnia, doña Carmen Nóbrega; por ser provinciano y aliado del caudillo popular Adolfo Alsina, debió soportar los rigores de cierto ostracismo social. Pero como no faltaban entre sus amigos y partidarios apellidos antiguos y aristocráticos, cuando resultó electo se proyectó un gran baile en su honor.

El 5 de setiembre de 1874, a las diez de la noche, se llevó a cabo esta fiesta en la mansión de Andrés Egaña en la calle de Belgrano. Ocho grandes salones y dos patios con toldos estaban destinados a recibir a los invitados esa noche. El gas que iluminaba ios salones deslumhraba a los concurrentes. Entre los invitados figuraban Carlos Tejedor, Bernardo de irigoyen, Victorino de la Plaza, Luis Sáenz Peña, Sarmiento, Calzadilla y el cuerpo diplomático.

«Si Mitre fue el presidente historiador, Sarmiento el presidente escritor, Avellaneda fue el presidente orador» Historiador Gustavo Gabriel Levene

LEY AVELLANEDA: La administración de Avellaneda se caracterizó por el progreso económico del país, a pesar de la grave crisis que soportó. Llegaron a la República alrededor de trescientos mil inmigrantes y la agricultura tomó rápido incremento.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración y Colonización, que contribuyó eficazmente al fomento de la agricultura. Sin embargo, el país afrontó la primera crisis económica grave a consecuencia de la crisis mundial que afectó a la Bolsa de Comercio de Viena y a los Estados Unidos de América. Se produjo en el mercado internacional la baja de precios de los productos agrícolas y el alza de los manufacturados, lo cual afectó nuestra balanza comercial.

La Ley de colonización” o Ley Avellaneda”, sancionada en 1876 sobre un proyecto del presidente Nicolás Avellaneda, reglamentó la ocupación y la apropiación del suelo por casi sesenta años.

La ley autorizaba varios sistemas de colonización (entre ellos, la colonización por empresarios privados amparados por el Estado) y fijaba el tamaño mínimo y máximo de las parcelas de tierras públicas por venderse (25 a 400 ha), así como la extensión de las colonias (40.000 ha), la cantidad de familias por instalar, etc.

Aunque uno de los objetivos de la ley era limitar la especulación y favorecer el poblamiento del país, fracasó como instrumento para establecer colonos —pequeños propietarios— y evitar la especulación, sobre todo por la libertad de acción que otorgó a las empresas privadas de colonización. Por otro lado, una serie de leyes dictadas en la provincia de Buenos Aires disponiendo la venta de tierras públicas permitieron la transferencia a manos privadas de 3,6 millones de hectáreas en 1867; entre 2 y 3 millones en 1870 y casi 4 millones en 1880.

La Ley Avellaneda era también una ley de inmigración En su parte primera, establecía las funciones del Departamento General de Inmigración. También definía el concepto de “inmigrante” (para ser beneficiario de las facilidades otorgadas por el Estado):

“Repútase de inmigrante para los efectos de esta ley, todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor, o profesor, que siendo menor de sesenta años, y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la República para establecerse en ella, en buques a vapor o a vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase, o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las provincias o de las empresas particulares, protectoras de la inmigración y la colonización” .

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
1868: Se Crea La Comisión Central de Inmigración

El presidente de la República ha creado mediante decreto la Comisión Central de Inmigración, que concentrará la dirección de los trabajos orientados a fomentar la llegada al país de labradores, artesanos y trabajadores extranjeros, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 25 de la Constitución nacional. En el nuevo organismo se integrarán las demás comisiones actualmente existentes, que habían sido creadas por varias provincias, y los agentes de inmigración radicados en el extranjero.

La Comisión Central será integrada por quince personas, elegidas por el gobierno federal entre los contribuyentes al sostén del Asilo de Inmigrantes y renovables anualmente por mitades. Serán sus atribuciones: promover la inmigración extranjera en el interior de la República, poniéndose para ello en contacto con los gobiernos provinciales; solicitar informes a los cónsules y agentes de inmigración; nombrar sucursales en las capitales de provincia y en las colonias establecidas, y promover el aumento de los contribuyentes al Asilo.

La Comisión tratará de obtener concesiones y donaciones de tierras públicas, a fin de colonizarlas con agricultores reclutados a través de sus agentes en el exterior. Una importante tarea que deberá afrontar será la de construir un nuevo establecimiento para el alojamiento gratuito y manutención de los inmigrantes durante la semana siguiente a la llegada del barco en el que viajaron.

Hasta el momento ese servicio fue cumplido, con remarcable eficacia, por el asilo de la calle Corrientes N° 8, pero sus condiciones resultan ya insuficientes para albergar a la creciente oleada de los nuevos arribados. A su vez, para atender las necesidades de quienes no se establezcan en las colonias agrícolas ni cuenten con un empleo, la Comisión fundará una Agencia de Conchabos, que colectará los pedidos de los industriales y comerciantes que necesiten brazos.

Por último, cabe destacar que el organismo recién creado llevará un registro exhaustivo de la inmigración, reuniendo las listas de pasajeros que los capitanes de los barcos entregarán a los oficiales a cargo de la revista de sanidad. En dichas listas deberá constar el nombre y apellido de los inmigrantes, su edad, sexo, nacionalidad, profesión y religión. Con tales datos se elaborará una estadística detallada del movimiento inmigratorio, que será incluida en las memorias anuales de los trabajos de la Comisión.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

Primer Censo en Argentina 1869 Sarmiento Presidente

SARMIENTO PRESIDENTE DE ARGENTINA, IMPULSA EL PRIMER CENSO

Impulsivo, sanguíneo, talentoso, Sarmiento asombró por su desmesura. Escritor brillante, pelemista temible, su vigoroso caracter lo hizo tan admirado como odiado por sus contemporáneos. Sobreviven al personaje alguna de las mas bellas páginas de la literatura argentina.

Domingo Faustino Sarmiento

En diciembre de 1863, el presidente Mitre lo nombró ministro plenipotenciario ante los EE.UU. y en 1864, embajador en Chile y Perú. En 1868, Sarmiento fue elegido presidente cuando aún se encontraba fuera del país.

En su paso por Perú, donde se hallaba reunido el Congreso Americano, condenó el ataque español contra esta nación, lo que constituyó un acto de desobediencia a las claras órdenes de Mitre. Finalmente arribó a Nueva York en mayo de 1865, justo tras la asunción del presidente Andrew Jackson, quien reemplazó a Abraham Lincoln, que fue asesinado por un fanático racista. Este hecho le causó impacto y llevó a Sarmiento a escribir Vida de Lincoln.

En los Estados Unidos participó de los círculos académicos norteamericanos y fue distinguido con los doctorados honoris causa de las universidades de Michigan y Brown.

El coronel Lucio V. Mansilla, junto a un grupo de políticos, decidió postular aSarmiento para la presidencia, mientras él continuaba con su viaje. Así fue, y en abril se celebraron los comicios que le darían la victoria y el Congreso lo consagró presidente de los argentinos el 16 de agosto.

Asumió el honorífico cargo el 12 de octubre de 1869.

La elección de sus colaboradores fue la firme orientación intelectual y progresista de Sarmiento. Formó su gabinete de gobierno con personalidades meritorias, algunas figuras consumadas de los últimos decenios, otros, jóvenes valiosos que tenían ante sí un gran porvenir.

El ministerio del Interior lo confió a Dalmacio Vélez Sársfield, como contrapeso a su carácter impulsivo. Vélez Sársfield había sido mitrista y colaborador de su gobierno, y era propietario del diario El Nacional. A Mariano Várela, ex ministro de Adolfo Alsina en el gobierno de Buenos Aires, lo nombró ministro de Relaciones Exteriores. A Nicolás Avellaneda, también miembro del gobierno provisional de Alsina, le dio la cartera de Instrucción Pública.

Para Hacienda nombró a José Benjamín Gorostiaga, que había sido ministro de Urquiza; para el ministerio de Guerra y Marina fue designado el coronel Martín de Gainza. Sarmiento no se plegó a ningún partido beligerante y eligió a los colaboradores independientemente de su origen político.

Cuando Sarmiento asumió la primera magistratura contaba 57 años, Adolfo Alsina tenía 39 años. El más joven era Nicolás Avellaneda, de 31 años, y el más anciano Vélez Sársfield, que tenía 68 años. El vicepresidente Adolfo Alsina había pasado su juventud en la emigración junto con su familia y había regresado al país en 1852.

En el terreno político actuó en las batallas de Cepeda y Pavón; formó parte de laconvenclón reformadora de la Constitución de 1860. Fue diputado por Buenos Aires y elegido gobernador de la provincia en 1866, cargo al cual renunció al ser elegido vicepresidente de la Nación, en 1868 Alsina era muy popular por su oratoria fogosa y era el jefe indiscutido del autonomismo porteño.

Durante su mandato finalizó la sangrienta guerra del Paraguay, con sus complicadas derivaciones diplomáticas. Fundó el Observatorio Astronómico de Córdoba. También realizó el primer censo demográfico nacional y favoreció la inmigración europea. En 1870 fundó el Colegio Militar y, en 1872, la Escuela Naval. Creó el Departamento de Agricultura, promovió la riqueza minera y extendió la red ferroviaria y telegráfica.

En 1869, el primer censo nacional mostraba en sus cifras objetivas muchos aspectos de la realidad argentina. Sobre una población total de 1.830.000 habitantes, 90.000 eran indios y los extranjeros superaban los 200.000. Dos «manchas» afeaban «el mapa», para vergüenza del país: casi el 80% de los habitantes eran analfabetos y cerca de un 80% de las viviendas consistían en «ranchos», es decir en chozas con pisos de tierra y techos de paja, sin chimenea, sin cocina y casi siempre sin tabiques divisorios que evitaran la promiscuidad. (Historiador Gustavo Gabriel Levene, Breve Historia de la Argentina)

Desde el 15 al 17 de setiembre de 1869 se llevó a cabo el censo nacional prescripto por la Constitución y dispuesto por la ley especial del gobierno de Mitre. Se le consideró el primer monumento estadístico de la población de estos vastos territorios y forma el punto de partida para todos los cálculos que en esas materias pueden hacerse en el país.

La población ascendía a 1.737.076 habitantes (incluyendo el ejército en Paraguay y a los argentinos en el exterior). De éstos 887,780 eran hombres y 845.572, mujeres. Se censaron 211.943 extranjeros (italianos, españoles, franceses, ingleses, suizos, alemanes, portugueses, austríacos, belgas y algunos sudamericanos).

La ciudad de Buenos Aires tenía 187.000 habitantes. Los hechos nostraron la relativa exactitud de esas cifras; lo que quedó debajo de la realidad fue el crecimiento de Buenos Aires. Desde el punto de vista educacional, descontados los 315.822 menores de 6 años, no sabían leer ni escribir 1.066.847 habitantes, es decir, más del 70% de la población. En ese mismo censo se registraron 5.400 propietarios de bienes muebles e inmuebles y alrededor de 8.600 estancieros y agricultores.

Tanto la provincia de Buenos Aires como la Confederación habían coincidido en fomentar la inmigración ofreciendo tierras y auxilios, política que mantuvo el gobierno de la República, una vez constituido definitivamente, con la Comisión central de inmigración de 1863 y con la Comisión central de inmigración de 1869.

PARA SABER MAS…
Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.

[…] También debe elogiarse la sencillez del formulario basado en muy pocas preguntas de respuesta confiable. Además de la edad, el sexo, la nacionalidad, el estado civil, la ocupación, la provincia de nacimiento y la instrucción, se inquirió por las enfermedades físicas y mentales, la invalidez, la orfandad, la asistencia a la escuela, la ilegitimidad, el amancebamiento y las viviendas.

No se preguntó la raza, como en Estados Unidos, ya que en opinión de De la Fuente los indígenas y los negros no tienen aquí importancia numérica y se han ido integrando a la población blanca, lo que augura su pronta desaparición. Las distinciones raciales, propias de la colonia, no tendrían además cabida en una república cuya constitución las desterró justamente a la ignominia.

La población de hecho (la que durmió en la vivienda la noche previa al censo) asciende a 1.830.214 habitantes, lo que revela que el crecimiento demográfico en las dos últimas décadas fue similar al de Estados Unidos en sus mejores épocas.

Ello fue favorecido por el aporte de extranjeros, sobre todo europeos, que representan hoy el 12 por ciento de la población del país y que están radicados principalmente en las provincias de Buenos Aires (ella sola tiene a 7 de cada 10 inmigrantes), Santa Fe, Entre Ríos y en menor medida Corrientes, que son también las que más migrantes de otras provincias reciben. Por ello no sorprende que el Litoral haya crecido más rápido que el resto del país y cuente con el 45 por ciento de la población. La ciudad de Buenos Aires, con 177.787 habitantes, es más numerosa que todas las capitales de provincia sumadas. Signo de los progresos realizados, la población urbana del país llega al 29 por ciento.

El censo confirmó que somos la nación más despoblada de América con un habitante por cada dos kilómetros cuadrados, situación que, según el superintendente, exige con urgencia un plan activo y estratégico de colonización.

Las cifras del crecimiento, que llenan de optimismo a un país que desde la Constitución nacional se ha encaminado en la senda del progreso, no deben hacer olvidar que son muchos los problemas que requieren solución. Las proporciones de analfabetos en la población de 14 años y más (65 por ciento en hombres y 78 en mujeres) y el 80 por ciento de niños de 6 al4 años que no asiste a la escuela alertan sobre lo mucho que resta por hacer.

Uno de cada diez menores de 14 años es huérfano y dos de cada diez son ilegítimos, proporciones muy alejadas de las europeas, a lo que se suman los niños abandonados o entregados al servicio doméstico que el censo no ha podido evaluar.

La situación de las mujeres, que sobrepasan en número a los varones en casi todas las provincias por efecto de las guerras y las migraciones, muchas de ellas viudas o amancebadas, es también preocupante ya que la mitad tiene ocupaciones que le proveen un jornal incierto y precario. La riqueza material, por último, dista del óptimo ya que el 79 por ciento de las viviendas son de madera, caña o paja. Las de azotea y teja se encuentran en su gran mayoría en la provincia de Buenos Aires, que cuenta también con la mayor parte de las profesiones científicas y liberales.

Como señaló De la Fuente, el creciente desequilibrio de población entre el Litoral y el resto del país afectará la representación política de las provincias en la Cámara de Diputados, tema que, con toda certeza, concitará debates intensos en los años venideros.

Fuente Consultada:
HICIERON HISTORIA Biografías Edit. Larousse Entrada Domingo F. Sarmiento
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado de Libre Navegación de los Ríos Con Francia e Inglaterra

URQUIZA FIRMA EL ACUERDO DE LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS

La expansión económica de Buenos Aires a partir de 1820 -basada en el intercambio de productos ganaderos por manufacturas ultramarinas-fue el modelo de desarrollo durante la primera mitad del siglo XIX . Su ubicación geográfica, sus recursos naturales, su control del comercio exterior, a través del puerto y de la Aduana, colocaron a Buenos Aires en una posición de predominio sobre las provincias, que, en su mayoría, tenían escasas posibilidades de adecuarse al sistema económico porteño o no estaban de acuerdo con él.

El control de Buenos Aires sobre la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, su política arancelaria y el destino de las rentas de su aduana constituyeron el centro de los conflictos del período, e influyeron en los alineamientos políticos de las provincias. Durante la primera mitad del siglo XIX, los diferentes intereses sociales y económicos también enfrentaron a las oligarquías provinciales entre sí.

En ese marco no era posible encontrar una fórmula que congeniara la autonomía de los estados provinciales con el proyecto de organizar un Estado unificado. Los diferentes proyectos políticos relacionados con el sistema de gobierno se expresaron, desde mediados de la década del veinte, en las concepciones opuestas de unitarios y federales. Las dos tendencias contaban con partidarios en Buenos Aires y en las provincias.

Los unitarios, menos numerosos pero más homogéneos como grupo, defendían la organización de un poder centralizado, depositario de la soberanía y de carácter liberal. Esa forma de organización estatal subordinaba los poderes provinciales a la autoridad central y a una legislación común que afectaba la autonomía política, económica y financiera de las provincias. Para los unitarios, la autonomía era sinónimo de anarquía, de desorden y de atraso, mientras que la unidad del régimen era la garantía de unión, por encima de las diferencias regionales, y la posibilidad de fomentar el desarrollo social y económico del país.

Por el contrario, el federalismo era favorable a una organización estatal, en la cual las partes representadas delegaban sólo algunas de sus atribuciones en la autoridad superior, pero conservaban su soberanía e independencia.

tratado de libre navegacion

Puerto de Buenos Aires

La libre navegación de los ríos: un reclamo reiterado: El tratado del Cuadrilátero -firmado en la ciudad de Santa Fe, el 25 de enero de 1822, por Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-establecía la paz, amistad, unión y respeto recíproco entre las provincias firmantes; la alianza frente a una posible agresión exterior o interior; la libre navegación de los ríos y la no asistencia al congreso organizado en Córdoba, según lo dispuesto en el Pacto de Benegas. Al mismo tiempo, acordaba la convocatoria a un congreso general cuando las condiciones se volvieran propicias.

Según el historiador Clifton Kroeber, en la navegación de los ríos en la historia argentina, lo que las provincias litorales entendían por libre navegación de los ríos, es decir, comercio directo con el exterior a través de sus muelles o el trasbordo de las cargas de naves extranjeras en el Río de la Plata sin tener que pagar impuestos a la provincia de Buenos Aires, difería de lo entendido o aceptado por los porteños, pues, en Buenos Aires, «ninguna facción [.,.] estaba dispuesta a renunciar a su posición de dominio en el comercio».

Gobierno de Juan Manuel de Rosas: En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por una flota anglo-francesa. El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros: también perjudicaba a los estancieros del litoral, que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires. Entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841.

Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. Pero recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con ambas potencias. Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas.

Por otra parte, durante este período se restringió el sacrificio de animales, de manera que, al finalizar los bloqueos, las estancias se encontraban con su ganado multiplicado y listo para ser exportado.

FIRMA DEL TRATADO DE LIBRE NAVEGACIÓN
Nota de Silvia Ratto, Historiadora

El 10 de julio de 1852, el presidente provisorio de la Confederación, Justo José de Urquiza, firmó un tratado comercial con los representantes de Francia y de Gran Bretaña. El artículo 1° establece que la Confederación Argentina, en el ejercicio de sus derechos soberanos, permite la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay a los buques de todas las naciones. Este tratado viene a poner en práctica los artículos 12 y 26 de la Constitución y la atribución otorgada al Congreso que lo faculta a «reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que considere convenientes, y crear y suprimir aduanas» (artículo 64.9).

De esta manera se cierra un conflicto que se remonta a 1831. En esa oportunidad, los representantes de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y Entre Ríos se habían reunido para organizar un pacto de unión contra los unitarios. En las discusiones sostenidas entre los representantes, la más polémica fue, precisamente, sobre la política comercial. Pedro Ferré, diputado por Corrientes, fue quien sostuvo con mayor vehemencia la posición favorable a la libre navegación de los ríos interiores. Pero el Pacto Federal firmado por dichas provincias acordó la delegación de las relaciones internacionales en el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y en tal función, el entonces gobernador Juan Manuel de Rosas sostuvo que el Río de la Plata, el río Uruguay y el río Paraná debían ser considerados ríos interiores de la Confederación Argentina y que el único puerto autorizado de importación y exportación era el de Buenos Aires.

Esta política perjudicaba los intereses de las provincias del Litoral, que debían llevar sus producciones al puerto de Buenos Aires para su exportación a la vez que debían adquirir los importados por la misma vía. Pero también se vieron perjudicados los países ubicados aguas arriba de los ríos Paraná y Uruguay y los comerciantes europeos que
pretendían comerciar directamente con el Paraguay y el oeste de Brasil.

El punto más álgido de esta discusión fue el bloqueo marítimo impuesto por la armada anglo-francesa que había cerrado el comercio de todos los puertos de la Confederación y de la República Oriental del Uruguay entre 1845 y 1850 con objetivo de presionar al gobierno de Rosas a reconocer la libre navegación de los ríos interiores. La acción aglo-francesa no logró su objetivo y luego de cinco años el bloqueo debió ser levantado.

Fuente Consultadas:
Historia Argentina Secundaria Luchilo-Romano-Paz Edit. Santillana
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Silvia Ratto, Historiadora

Historia de La Violencia en el Mundo y Tipos de Violencias

Historia de La Violencia en el Mundo y Tipos de Violencia

LA VIOLENCIA: A partir del siglo XX, podemos decir, que pocas épocas en la historia moderna se han sido tan violentas como la que estamos viviendo. Dos guerras mundiales en menos de 50 años, la segunda de las cuales costó más de 55 millones de vidas humanas perdidas en los campos de batalla; y más de 8 millones en los hornos crematorios; varias guerras nacionales o regionales en el mismo período (la de España fue la más cruenta); un alto número de revoluciones sociales y políticas (la rusa y la china fueron las más significativas); un número no determinado de contra-revoluciones organizadas a escala mundial, con enormes costos en vidas humanas y en bienes; campos de concentración; cámaras de torturas; práctica de las mismas en vasta escala y con planificación tecnológica; movimientos de liberación armados y movimientos de represión; organización técnico-bélica de complejos industriales-militares; invento y aplicación de armas terroríficas entre las cuales las bombas de «napalm» ya parecen juegos de niños; multiplicación de cuerpos policiales y militares y de cuerpos para-policiales y para-militares actuando en todos los países del mundo; huelgas sangrientas; genocidios; asonadas; motines; etnocidios; secuestros, ataques indiscriminados con bombas o con metralletas; guerrillas rurales y urbanas; etc.

informe violencia en el mundo

A esta lista interminable tendríamos que agregar la práctica de muy modernas formas de la delincuencia común; tráfico de drogas y traía de blancas a escalas como jamás se habían conocido; organización del delito superando alas viejas formas de la escuela de Chicago; renacimiento de las actividades de la «maffia»; asaltos a trenes, buques, aviones, bancos, cajas de segundad con una perfección real que supera las imaginadas por James Bond; asesinatos de líderes sindicales, religiosos y políticos, por mandantes desconocidos.

A este catálogo que sería inacabable, falta agregar la lista de las formas de la violencia económica más brutales de la moderna civilización: mineros sudamericanos que no viven más de 28 años; condiciones de trabajo en América, Asia y África y aún en ciertas partes de Europa, muy semejantes a las condiciones del trabajo servil en la Edad Media o, simplemente, del trabajo del esclavo en la antigüedad.

Contratos de trabajo —valga la expresión—, que significan el arrendamiento de la mano de obra de por vida; prácticas del «pongaje»; y, por sobre todas las cosas, hambre. Dos terceras partes de la humanidad sufren hambre, o bien epidémica o bien endémica.

Todo ello en la época en que enviamos navíos espaciales a Marte y Venus. La Luna ya no forma parte de los cuentos de niños. El cálculo del empleo de la plusvalía social aplicada a ese tipo de experiencias tecnológicas en la misma edad en que ocurren todas aquellas formas de la violencia, dejaría asombrados a los mismos economistas. Son muchos los que ya hablan de la violencia «visible» y de la violencia «invisible».

Lo cierto es que la violencia es una realidad de nuestro mundo; vivimos violentamente: hay un uso abierto y evidente de la fuerza para reprimir y para oprimir. Millones de seres humanos han sido y son víctimas de la explotación y de sistemas sociales injustos.

No es extraño, pues, que hoy en día la gente que tiene tiempo de pensar en estas cosas se pregunte si la violencia que derrama sangre en las revoluciones no puede ser menos mala que la violencia que, aunque no derrama sangre, condena a pueblos enteros a una ciega desesperación o a una amarga resignación.

Es muy difícil intentar reflejar en estas pocas líneas introductorias el tema central de nuestra preocupación: ¿por qué esta violencia?, ¿qué se debe?, ¿tiene algún sentido?.

La excusa dada por algunas almas ingenuas o distraídas de que siempre hubo violencia en la historia y de que, tal vez, en nuestro tiempo la impresión que de ella tenemos se ve acentuada por el empleo de los grandes medios de comunicación de masas que transmiten diariamente las escenas más brutales e increíbles de la violencia moderna, de tal manera que nuestros niños desde edad muy temprana se acostumbran a ella, no nos exime de tratar de penetrar el significado de este fenómeno que se está dando a escala planetaria.

En cierto sentido, la vida de nuestra propia civilización y —lo que es más importante—, la posibilidad de abrir los cauces para crear nuevas formas de civilización superiores a las actuales, de las cuales esté erradicada la violencia como constante social, depende de la comprensión que tengamos de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y de las maneras en que estemos dispuestos a movilizarnos para luchar positivamente por la misma.

Empecemos pues, por reconocer este hecho lo señalaba muy bien el Obispo Dom Helder Cámara: «La violencia está por todas partes, omnipresente y multiforme: brutal, abierta, sutil, insidiosa, disimulada, racionalizada, científica, condensada, solidificada, consolidada, anónima, abstracta, irresponsable.»

Y agregaba en otro fragmento de sus reflexiones al respecto: «No es el momento de preguntarse si la revolución estructural que el mundo precisa, supone, necesariamente, la violencia. Es preciso observar que la violencia ya existe y es ejercida, de modo inconsciente algunas veces, por aquellos mismos que la denuncian como un flagelo para la sociedad».

Las preguntas, pues, son muchas. Si en la época que vivimos la violencia es inevitable, ¿cómo entenderla? ¿Qué hacer frente a ella? ¿Cómo reaccionar? ¿Cuales son los límites entre la violencia legítima y la ilegítima? ¿Qué relación hay entre la violencia y el derecho a la resistencia? ¿Cuales son las implicancias éticas del problema? ¿Cual debe ser nuestra conducta, frente al hecho concreto de la violencia?

¿Qué es violencia?

Es muy difícil definir la violencia en una época como la nuestra, que está bautizada con los nombres de Auschwitz y de Hiroshima, y más difícil aún en esta década del 70, en la cual sabemos que todos los años mueren de hambre entre 30 y 40 millones de personas.

Decir que la violencia consiste en «utilizar la fuerza para obligar a alguien a proceder contra su voluntad» —como dicen los códigos comunes—, es reducir el problema a términos primarios, característicos de sociedades de relaciones directas. Sin menospreciar ni los aspectos éticos ni los penales, propios de las conductas delictivas que actúan con. violencia, el verdadero problema hay que enfocarlo desde el ángulo de las condiciones de vida que crean quienes dominan en la sociedad industrial y tecnológica.

En tal sentido, la ola de violencia que se ha desatado sobre el mundo contemporáneo, y que afecta a casi todos los rincones de la Tierra, no podría ser bien comprendido si sólo nos quedásemos en las consideraciones de los aspectos éticos de la misma. Hay una consideración más amplia que incluye a ésta y es la de analizar la violencia moderna como un problema sociológico y político.

En tal sentido, la violencia actual se presenta como uno de los síntomas más claros de la descomposición de la civilización industrial, comprendiendo por tanto, el mundo de valores creado por ésta. O, para ser más exactos, el mundo de falsos valores creados por ésta. Son ni más ni menos que los que responden a una sociedad donde predominan el afán de tuero y el ansia de consumo de bienes.

En medio de nuestro desvarío colectivo los hombres sabemos que la historia no es producto ni de la fatalidad ni de la voluntad caprichosa de los dioses. La historia es producto de nuestra acción, como sociedades humanas y como individuos.

Si es verdad que la violencia bajo sus diversas formas, no puede ser totalmente eliminada de la existencia social, la única actitud racional consiste en que, después de haber comprendido las circunstancias que la producen, hagamos todo lo que esté al alcance de nuestra voluntad colectiva e individual y de nuestro poder científico y tecnológico para dominarla.

Por otro lado, si consideramos la violencia como un caso límite de la existencia social, también podemos considerarla como un elemento revelador, que nos permita encarar a fondo las transformaciones estructurales que sean necesarias a nuestras sociedades, a fin de quitarle a aquéllas su aspecto destructor y mortífero, propio de todo caso límite de nuestra existencia.

Y por este camino, encontraríamos uno de los elementos básicos que nos permitiría definir la violencia. Nos referimos a la diferencia que existe entre una situación de violencia y un hecho violento.

Situaciones de violencia y hechos violentos

Los hechos violentos pueden existir sin que existan las situaciones de violencia. Cuando hablamos de la violencia lo primero que hiere nuestra imaginación es el hecho producto de la fuerza bruta; de la compulsión; de la imposición de un ser humano sobre otro, sea por los gestos, por la voz, por la mirada o por el hecho mismo, que puede ser el golpe o el uso de instrumentos materiales para herir o para destruir al otro. Cuando hablamos del hecho violento nosotros sabemos que la realidad corporal del ser humano es lo primero en ser atacado.

Las situaciones de violencia, en cambio, no podemos concebirlas sin los hechos violentos. Generalmente, aquellas preceden a éstos. Y éstos a su vez, pueden ser ejercidos para perpetuar y extender los efectos de la situación o pueden ser ejercidos como respuesta a la situación. En este último caso, tenemos la contra-violencia, de cuya legitimidad hablaremos después.

El hecho ejercido para perpetuar la situación de violencia o para defenderla, es el hecho que la dignidad humana resiste más. A su vez, en las condiciones actuales de nuestras sociedades, donde imperan las situaciones de violencia, aquellos hechos se han ampliado en cuanto a -sus posibilidades y modalidades.

No se trata únicamente del hecho represivo ejercido por la policía para castigar al ciudadano que actúa protestando contra la situación (huelgas, manifestaciones, paros, huelgas de hambre, declaraciones, protestas juveniles, etc.) sino que también se trata de hechos económicos, como los manejos con divisas, las devaluaciones que no persiguen fines realmente sociales, la especulación, las estafas, la actuación de los monopolios o de los «holdings«, las alzas de artículos de primera necesidad; etc. etc.

También se lesiona la integridad corporal del hombre, condenándolo tanto a él como a los suyos, a escasos salarios o a dietas insuficientes. En la sociedad moderna, la violación del «no matarás», puede asumir formas muy sutiles y colectivas sin que sea necesario aplicar el hecho violento.

Cuando una colectividad cualquiera le rehusa a la mayor parte de sus miembros la satisfacción de sus necesidades fundamentales, mientras las minorías se enriquecen cada vez más con el trabajo ajeno, hay una situación de violencia que se manifiesta cotidianamente a través de hechos violentos, que afectan a personas individuales, como el desempleo, la vagancia, la mendicidad callejera, el analfabetismo, la desnutrición, el abandono de los niños, el aumento de la prostitución, la delincuencia juvenil.

Si los bienes existen, pero están detentados por unos pocos (que cada vez son menos) nos encontramos en un situación de injusticia social en la cual se rompe la normal convivencia humana y se instaura la violencia.

Las estructuras políticas de tal sociedad, tarde o temprano serán abusivas o ilegítimas, en cuanto no ejercerán el poder defendiendo al pueblo o en cuanto lo temarán por la fuerza para mantener la situación violenta. Su misión será proteger los privilegios de una clase o de de unas minorías, contra las demandas crecientes de los desamparados.

La inevitable socialización de la vida humana, a medida que fue desenvolviéndose la revolución industrial, trajo como consecuencia la socialización de la violencia.

Hasta ahora no hemos podido conocer una forma de solidaridad humana ideal, por las interdependencias de todo orden, que fue provocando la revolución industrial (especialmente con la polarización creada entre los países desarrollados y los sub-desarrollados y el control de todo tipo de éstos por aquéllos) se fue creando bajo el signo de evidentes y flagrantes injusticias.

Volvemos asi, a lo que decíamos al principio: la civilización entera padece violencia. El hombre común es su víctima, en cada rincón de la tierra. Es un lujo, a esta altura de los acontecimientos —o es una ignorancia— pensar que podemos escoger o no la violencia.

De hecho, estamos todos comprometidos en situaciones violentas y somos solidarios con ellas. Muy a menudo, somos sus autores, sea que cometamos los hechos violentos por solidaridad con el sistema o sea que hayamos escogido luchar contra situaciones que difícilmente podrán ser cambiadas, sí no es por medio de recursos violentos. En pocas palabras: en el día de hoy no podemos ser árbitros por encima de la violencia.

La violencia económica

La violencia más flagrante que existe actualmente en América Latina, es la del sistema en que estamos viviendo. Hay acuerdo generalizado en considerarla como violencia estructural.

Los hombres de nuestro tiempo estamos sometidos a la violencia económica como nunca lo estuvieron los seres humanos en todo el transcurso de la historia. Es cierto que la humanidad ha conocido épocas muy sombrías de opresión y de barbarie, pero en ellas las formas de la violencia se correspondían con la rareza de los bienes y con la pobreza de la técnica. La violencia económica no había alcanzado categoría propia.

En cambio, en nuestra época se puede hablar de la violencia como una categoría específica de la violencia posible de ser ejercida por unos pocos seres humanos sobre otros. Hay violencia económica en la medida en que el poderío tecnológico que la humanidad ha alcanzado sólo es usufructuado por minorías en las cuales, de ser aplicado en beneficio de todos los seres humanos, la pobreza y el hambre podrían ser erradicados de la tierra en menos de un decenio de años.

Una sociedad, cuya minoría se permite el lujo, año tras año, de derrochar y de quemar cantidades infinitas de bienes, mientras la gran mayoría padece toda clase de necesidades, sólo puede explicarse como resultado del ejercicio sistemático de la violencia económica.

La evidencia de la violencia económica está dada por la separación, cada vez más profunda,-que existe entre el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado. Mundo rico y mundo pobre son las dos caras de una misma moneda. Así como una moneda no puede tener curso legal a menos de que ambas caras se correspondan, así es imposible comprender la realidad económica del mundo actual, sí no es a partir del subdesarrollo como consecuencia del desarrollo que ha tenido la humanidad —en sus zonas más privilegiadas— desde la Revolución Industrial hasta nuestros días.

El desarrollo del capitalismo hasta alcanzar su fase más aguda, prevista por Lenin —la del imperialismo—, ha terminado por crear la sociedad de la abundancia pero para el exclusivo beneficio de pequeñas minorías que detentan, a escala internacional, el contralor de los medios de producción y de la distribución de la riqueza. La gran mayoría de la población mundial ha ingresado a una categoría de la proletarización que no había sido prevista ni por el propio Marx.

No es de extrañar que entre las grandes contradicciones creadas por el sistema capitalista, emerjan en el propio seno de sus sociedades más desarrolladas, los movimientos de protesta —movimientos de contra-violencia—, ante el absurdo del sistema y ante su espantoso vacío de valores de vida. En tal sentido, la violencia económica tiene mucho de obscena.

La categoría de lo obsceno ha sido agudamente revisada por Herbert Marcuse, cuando analiza las violentas condiciones de vida de la sociedad opulenta. «Esta sociedad —dice Marcuse— es obscena en cuanto produce y expone indecentemente una sofocante abundancia de bienes, mientras priva a sus victimas en el extranjero de las necesidades de la vida; obscena al hartarse a sí misma y a sus basureros mientras envenena y quema las escasas materias alimenticias en los escenarios de su agresión; obscena en las palabras y sonrisas de sus políticos y bufones en sus oraciones, en su ignorancia, y en la sabiduría de sus intelectuales a sueldo».

Y agrega más adelante, luego de aclarar que el manejo del término obscenidad entraña un concepto moral: «No es obscena en realidad la fotografía de una mujer desnuda que muestra el vello de su pubis; sí lo es la de un genera! uniformado que ostenta las medallas ganadas en una guerra de agresión^ obsceno no es el ritual de los hippies, sino la declaración de un alto dignatario de la Iglesia en el sentido de que la guerra es necesaria para la paz».

La explotación económica de que son objeto las dos terceras partes de la humanidad, por una tercera parte cada vez más privilegiada es, sin duda, la raíz de todas las otras formas de violencia que estamos sufriendo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N° 6
Capítulo «La Violencia» Julio Barreiro

Que es el pueblo? La Nacion y el Nacionalismo El Amor A La Patria

¿Que es el Pueblo? La Nación y el Nacionalismo

El significado de la palabra “pueblo” varía con las épocas y los sistemas políticos. En otros tiempos se la usó para señalar a los que carecían de privilegios o, por el contrario, a los que gozaban de los derechos políticos, es decir, a los que podían votar y ser elegidos por su posición social o económica. Actualmente, el pueblo lo constituye la. totalidad de las personas que integran el Estado.

No se admiten privilegios basados en la raza, el sexo, la religión, la posición económica, etc. Todos integran el pueblo, porque todos gozan de la igualdad ante la ley.

Nuestra Constitución declara al respecto: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos, sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

Temas del Menú: 1-Etapas Organización  2-Asamblea 1813   3-Pactos Preexistentes  4-Constitución Nacional  5-Forma de Gobierno  6-Division de Poderes   7-Estado y Nación   8-Democracia Argentina

NOCIONES SOBRE PUEBLO, NACIÓN, ESTADO:

 QUÉ ES EL PUEBLO?

QUÉ ES EL PUEBLO?El significado de la palabra “pueblo” varía con las épocas y los sistemas políticos. En otros tiempos se la usó para señalar a los que carecían de privilegios o, por el contrario, a los que gozaban de los derechos políticos, es decir, a los que podían votar y ser elegidos por su posición social o económica.

Actualmente, el pueblo lo constituye la. totalidad de las personas que integran el Estado. No se admiten privilegios basados en la raza, el sexo, la religión, la posición económica, etc.

Todos integran el pueblo, porque todos gozan de la igualdad ante la ley. Nuestra Constitución declara al respecto: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos, sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

Pero también en las democracias modernas se emplea la palabra pueblo con un sentido restringido para referirse a las personas que pueden votar y ser elegidas. La Constitución argentina, por ejemplo, dice que los diputados son “‘elegidos directamente por el pueblo” (art. 37). Pero el derecho de elegir, es decir, de votar, no lo tienen los argentinos menores de 18 años, ni los extranjeros que carecen de carta de ciudadanía.

VERDADERO SENTIDO DEL TÉRMINO PUEBLO. MASA Y MULTITUD

Formar parte del pueblo de un Estado, gozar del privilegio de elegir a quienes han de gobernar, es un derecho que exige una gran responsabilidad. Pero no todos los ciudadanos son igualmente responsables. Esto nos lleva a distinguir el verdadero pueblo de la masa.

El VERDADERO PUEBLO está integrado por ciudadanos conscientes de su propia responsabilidad. En un pueblo digno de este nombre, los ciudadanos tienen plena conciencia de su responsabilidad, de sus deberes y de sus derechos; saben que su libertad está limitada por la libertad y la dignidad de los demás. En un pueblo verdadero, la desigualdad no es arbitraria. Es una consecuencia de la desigualdad humana, pues no todos poseemos la misma capacidad, la misma voluntad, etc.

La MASA está formada por individuos que carecen de ideales y de responsabilidad. El hombre-masa es el que no se distingue de los demás. Hace lo que hacen los otros. No le interesa labrarse un porvenir. Menosprecia los valores intelectuales y espirituales. Desea que lo conduzcan, que todo se lo den pensado. Esto explica el éxito del demagogo ante las masas y también su monologar constante. La masa es la enemiga de la verdadera democracia porque ahoga la libertad y destruye la igualdad. La masa quiere que todos amen y odien como ella ama y odia. No admite que se la contradiga. Para la masa la igualdad es la uniformidad. No comprende el respeto de la tradición, la dignidad, el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal.

NOCIONES SOBRE PUEBLO, NACIÓN, ESTADO

El pueblo vive y se mueve por sí mismo; la masa no piensa, necesita que la conduzcan. La multitud es un conjunto de personas que actúan movidos por una comunidad de deseos, de ideas, de modo de ser. En los Estados modernos, con sus ciudades superpobladas, con sus rápidos medios de comunicación y de transporte, es fácil la reunión de multitudes que anhelan exteriorizar sus deseos. A veces, esas multitudes obran movidas por ideales superiores de justicia o de libertad. Otras veces se mueven para dar rienda suelta a sus bajas pasiones. El valor de la multitud depende de lo que persigue. Pero sus características son siempre las mismas. La multitud se caracteriza por su excitabilidad y por su falta de reflexión. Obra por contagio y sus reacciones suelen adquirir una violencia que difícilmente adoptarla cada uno de los individuos que la integran si obrara en forma aislada.

QUE SE ENTIENDE POR NACIÓN

Existen dos conceptos de “nación”: uno político y otro cultural. Desde el punto de vista político la nación es una sociedad independiente formada por quienes reconocen un territorio, un pasado y un destino histórico comunes. Todos los Estados son a la vez naciones desde el punto de vista político: Argentina, Brasil, España, Italia, etc. En estas naciones se hablan distintas lenguas, se practican diversas religiones, viven hombres de diferentes razas, pero una larga existencia en común y un territorio propio han creado grupos humanos homogéneos. Desde el punto de vista cultural, la nación es una comunidad basada en ciertos bienes culturales, como el idioma, la religión, la raza, etc. Por lo común, las naciones culturales son naciones políticas que han perdido su territorio. Tal fue el caso, durante muchos siglos, de la nación judía.

A veces, la nación cultural se extiende más allá de las fronteras de un Estado porque parte de su población ha emigrado a otros, formando en éstos minorías nacionales que se distinguen por su raza, su idioma, sus tradiciones, sus ritos religiosos, etc.

QUÉ ES LA NACIÓN ARGENTINA

La Nación Argentina es la comunidad formada por quienes reconocemos un territorio común e iguales vínculos históricos, sintiéndonos, además, impulsados hacia un mismo destino. El espíritu nacional se fue gestando durante el período hispánico, cuando los criollos comenzaron a considerarse iguales entre sí y distintos de los españoles. Este espíritu nacional se intensificó durante los primeros gobiernos patrios, que afirmaron nuestra independencia creando los símbolos nacionales (el himno, la escarapela, la bandera, el escudo) y manteniendo la unidad. Las diversas leyes y constituciones dictadas a partir de 1810 reconocieron siempre la existencia de una patria común, con su unidad social y su territorio. Nunca se perdió de vista, a lo largo de nuestra historia, la comunidad de orígenes y de destino, es decir, nunca se perdió el concepto de nación (J. V. González).

QUÉ ES EL ESTADO

El Estado es la nación organizada jurídica y políticamente. Es la nación sometida a un sistema de instituciones y leyes que forman su unidad política, jurídica y administrativa.

Los elementos del Estado son tres: la población, el territorio y el poder público.

a) La población es el elemento humano del Estado. La población es un elemento variable. Aumenta o disminuye a través del tiempo y puede estar integrada por unos pocos cientos de miles de personas (tal es el caso de Luxemburgo), o por muchos millones.

b) El territorio es el elemento geográfico. También es un elemento variable. Pocos Estados conservan sus mismas fronteras durante un lapso prolongado.

c) El poder público o poder político es la capacidad que tiene el Estado para alcanzar sus propios fines; es el derecho que tiene de mandar y de ser obedecido dentro de su territorio. Cuando el poder público no reconoce otro poder superior a él, porque es independiente y es el más alto, se lo llama poder público soberano. En un sentido más restringido, se entiende por Estado las autoridades que lo representan y gobiernan.

FUNCIÓN DEL ESTADO AL SERVICIO DEL HOMBRE Y DE LA SOCIEDAD

La función esencial del Estado es el mantenimiento del orden y la defensa nacional. Además, el Estado debe amparar las justas libertades de la persona humana y al mismo tiempo coordinar y orientar todos los esfuerzos hacia un fin común superior. El Estado desempeña también funciones relacionadas con el bienestar material, intelectual y moral del hombre y de la sociedad. el Estado fiscalice en forma adecuada la producción, la El BIENESTAR MATERIAL de la población exige un buen ordenamiento económico.

Para lograrlo, es necesario que circulación, la distribución y el consumo de los productos, procurando también que exista armonía entre. el capital y el trabajo. El Estado debe asimismo encargarse de ciertas funciones, como las relativas a obras públicas, previsión y asistencia sociales. Las obras públicas son aquellas que el Estado construye directa o indirectamente para los diferentes servicios a su cargo y para uso y aprovechamiento general (caminos, canales, telégrafos, etc.). La previsión social consiste en evitar o disminuir los males que afectan a la sociedad.

La lucha contra la desocupación, la construcción de viviendas higiénicas, el otorgamiento de jubilaciones y pensiones, son algunos de los recursos utilizados. La asistencia social atiende a la salud de la población. El Estado tiene la obligación de exigir a todos los habitantes el cuidado de su salud y su tratamiento en caso de enfermedad, proporcionando servicios gratuitos a los que carezcan de recursos. Además, el Estado debe atender con sus propios medios cuanto contribuya a mejorar las condiciones sanitarias de la población. El DESARROLLO INTELECTUAL es una necesidad del hombre, quien debe recurrir, para satisfacerla, a los auxilios y ventajas que le proporciona la vida en sociedad. La familia no puede por sí misma dar todo lo que exige el perfecto desarrollo intelectual.

El Estado debe, pues, concurrir con su cooperación eficaz al perfeccionamiento de las inteligencias, promoviendo la cultura (mediante la instalación de museos, bibliotecas, laboratorios, etc.) fomentando la buena enseñanza y alentando y protegiendo a los estudiosos en todas las ramas del saber (con becas, viajes de estudio, premios, etc.). La PERFECCIÓN MORAL, es decir, la honestidad de costumbres, es el elemento más importante del orden social. El Estado, que es el encargado de promover y obtener el bien común, tiene con respecto a la moralidad estrechos deberes. Esos deberes consisten en fomentar y estimular la virtud, al mismo tiempo que en reprimir todo germen de inmoralidad.

EL PUEBLO Y LA MASA :

El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuáles —en su propio puesto y a su manera— es persona consciente de sus propias responsabilidades y de sus convicciones propias. La masa, por el contrario espera el impulso de fuera, juguete fácil en las manos de un cualquiera que explota sus instintos o impresiones, dispuesta a seguir, cada vez una, hoy ésta, mañana aquella otra bandera. De la exuberancia de vida de un pueblo verdadero, la vida se difunde abundante y rica en el Estado y en todos sus órganos, infundiendo en ellos con vigor, que se renueva incesantemente, la conciencia de la propia responsabilidad, el verdadero sentimiento del bien común.

De la fuerza elemental de la masa, hábilmente manejada y usada, puede también servirse el Estado; en las manos ambiciosas de uno solo o de muchos agrupados artificialmente por tendencias egoístas, puede el mismo Estado, con el apoyo de la masa reducida a no ser más que una máquina, imponer su arbitrio a la parte mejor del verdadero pueblo; así el interés común queda gravemente herido, y por mucho tiempo, y la herida es muchas veces difícilmente curable.

Con lo dicho parece clara otra conclusión: la masa es la enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad En un pueblo digno de tal nombre, el ciudadano siente en sí mismo la conciencia de su personalidad, de sus deberes y de sus derechos, de su libertad unida al respeto de la libertad y de la dignidad de los demás. En un pueblo digno de tal nombre todas las desigualdades que proceden, no del arbitrio sino de la naturaleza misma de las cosas, desigualdades de cultura, de bienes, de posición social —sin menoscabo, por supuesto, de la justicia y de la caridad mutuas— no son de ninguna manera obstáculo a la existencia y al predominio de un auténtico espíritu de comunidad y de fraternidad. Más aún, esas desigualdades, lejos de lesionar en manera alguna la igualdad civil, le dan su significado legítimo, es decir, que ante el Estado cada uno tiene el derecho de vivir honradamente su existencia persona1 en el puesto y en las condiciones en que los designios y la disposición de la Providencia lo han colocado.

Como antítesis de este cuadro del ideal democrático de libertad y de igualdad en un pueblo gobernado por manos honestas y próvidas, ¡qué espectáculo presenta un Estado democrático dejado al arbitrio de la masa! La libertad, de deber moral de la persona, se transforma en pretensión tiránica de desahogar libremente los impulsos y apetitos humanos con daño de los demás. La igualdad degenera en nivelación mecánica, en uniformidad monocroma, y el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal, el respeto de la tradición, la dignidad, en una palabra, todo lo que da a la vida su valor, poco a poco se hunde y desaparece.

Y únicamente sobreviven, por una parte, las víctimas engañadas por la fascinación aparatosa de la democracia, fascinación que se confunde ingenuamente con el espíritu mismo de la democracia, con la libertad e igualdad, y, por otra, los explotadores más o menos numerosos que han sabido, mediante la fuerza del dinero o de la organización, asegurarse sobre los demás una posición privilegiada y aun el mismo poder (Pío XII).

EDUCAR PARA VIVIR EN DEMOCRACIA: La capacidad de convivencia y ciudadanía no surge naturalmente en las personas. Tanto en el terreno de lo personal como en el ámbito de lo público, resolver nuestros conflictos con los demás o transitarlos de un modo pacífico son cosas que se aprenden. La democracia necesita de ciudadanos demócratas, defensores de los principios que rigen el sistema democrático. Y se hacen demócratas a través de la educación que reciben y de la participación real que pueden ejercer.

La formación para la ciudadanía podría contemplar las siguientes proposiciones:
• Ayudar a que las personas desarrollen su capacidad de autonomía, es decir, que sean capaces de tener iniciativa propia y de hacerse responsables de los cursos de acción que eligen.

• Formar personas capaces de cooperar con los demás, esdecir, de colaborar y entender la necesidad de compartir el trabajo con otros. Este aspecto se relaciona con la preparación para la acción cooperativa y la autoorganización.

• Despertar la vocación de participar en la vida pública, es decir, ayudar a que las personas entiendan que La democracia exige de nosotros preocuparnos por el «bien común». Esta preocupación es necesaria pues su ausencia genera efectos políticos que suelen ser nocivos. Por ejemplo, la corrupción que pueda darse en algún sector del Estado tiene más posibilidades de expandirse si los ciudadanos no vigilan ni exigen transparencia.

• Formar en el respeto por valores básicos que hacen posible la vida digna y la propia existencia de la democracia. Esos son las propias reglas de juego de la democracia y los derechos sociales, políticos, económicos y culturales que hacen al desarrollo libre de los proyectos de vida de Las personas. Son valores que constituyen el piso que todos debiéramos respetar y a partir del cual pueden expresarse las diferencias legítimas (ideológicas, políticas, religiosas, estéticas) que se dan entre las personas.

En general, la educación actual carece de propuestas consistentes en el terreno de la formación ciudadana y política. Hay poca educación política de los ciudadanos, pues se los mantiene alejados de las explicaciones sobre cómo funciona el sistema que ellos deberían gestionar y participar.

EL AMOR A LA PATRIA:
NECESIDAD DE FUNDAR EL PATRIOTISMO EN PRINCIPIOS MORALES

Para que el sentimiento y el amor a la patria sea constructivo y no degenere en difuso humanitarismo, nacionalismo exagerado o espíritu sectario debe asentarse sobre sólidos principios morales.

Toda convivencia humana para ser armónica y fecunda, ya lo hemos señalado, debe basarse en la verdad, la justicia, la solidaridad, la libertad. También el patriotismo para ser constructivo en la convivencia nacional y universal.

El patriotismo debe fundarse en la verdad, en el conocimiento objetivo y desprejuiciado de los hechos y de los hombres, de las ideas y de las tendencias, que contribuyeron a la formación de nuestro ser nacional.

Debe tener por norma la justicia. La justicia que nos lleva a dar a cada uno lo suyo, a reconocer los méritos y deméritos de cada cual, a distribuir equitativamente las cargas y beneficios sociales, a reclamar inexorablemente nuestros propios derechos y a reconocer los derechos de las otras naciones y pueblos.

Debe tener como motor la solidaridad, el amor. El amor a nuestros conciudadanos, a nuestros antepasados, a nuestros descendientes. El amor que logra que nos sintamos miembros de una gran familia, que nos ayudemos mutuamente, que une nuestros anhelos e ideales en busca de unidad espiritual. Solidaridad con los otros pueblos y naciones para lograr un orden universal más justo y más humano.

El patriotismo debe asimismo para ser constructivo fundarse en un gran aprecio y respeto a la libertad. No sólo a la libertad individual y de los grupos, sino a la libertad de la patria. El patriotismo lucha por destruir los lazos de injustas dependencias económicas, políticas e ideológicas respecto a otras potencias, Pero es igualmente respetuoso de la libertad de los otros países.

Moral es, en último término, lo que está plenamente acorde a la naturaleza y fin del hombre.

El patriotismo, el amor y aprecio por lo que constituye el ser comunitario, el cultivo de las tradiciones y valores nacionales, la defensa de los intereses patrios, está profundamente enraizado en la naturaleza humana. Pero también está fundado en la misma naturaleza el sentimiento de solidaridad para con toda la humanidad y el respeto a todas las naciones.

RESUMEN:

¿Qué es el patriotismo?

— Como nacemos en una familia, nacemos en una patria, unidos con otros hombres por innumerables lazos de afecto y solidaridad y en ella moldeamos nuestro ser personal.
— Patriotismo es amor a la patria. Patria es un concepto de difícil definición; etimológicamente significa tierra paterna. El sentimiento de patria está profundamente enraizado en el ser del hombre.
— El patriotismo es sentimiento y es virtud.
— La patria es la unidad espiritual y la continuidad histórica de un pueblo en la tierra de sus padres. Supone unidad cultural, solidaridad entre las generaciones, coincidencia de anhelos, aspiraciones e ideales.
— La patria es sincronía de los espíritus y totalidad armónica. Su ideal es dinámico: siempre es posible aspirar a una mayor coincidencia e integración.

¿Cómo se manifiesta el amor a la patria?
— El amor a la patria como todo amor se manifiesta en palabras y obras; en gestos, sentimientos y modos de actuar.
— Son manifestaciones fundamentales de patriotismo:
— la preocupación por lograr una comunidad más solidaria, más justa, más próspera;
— el aprecio y cultivo de la tradición y sus valores;
— en la preocupación por el destino de la comunidad y el bien de las futuras generaciones.
— El patriotismo se manifiesta trabajando por la justicia y la comprensión entre los argentinos, buscando lo que facilita la unidad espiritual y la unión de los esfuerzos en objetivos comunes.

La tradición patriótica
— Más que en sus elementos materiales y geográficos la patria está en la unión de los espíritus, en la comunidad humana entre las generaciones, en el participar de una misión y de un destino común.
— Nuestra nación no ha surgido espontáneamente. Es el resultado de un largo proceso histórico de asimilación social y cultural.
— La cultura y las instituciones, las costumbres y tradiciones, nuestro modo de ser, de sentir, de obrar, son fruto del esfuerzo y contribución de muchas generaciones.
— Entre los grupos humanos que más han contribuido a nuestro patrimonio cultural y tradicional señalamos: los conquistadores y colonizadores españoles, los indígenas que se asimilaron,
— los hombres que lucharon en la independencia y en los primeros intentos de gobierno propio,
— los caudillos y los hombres de ambos bandos que se enfrentaron en las luchas por la organización nacional,
— los inmigrantes que aportaron cultura, trabajo, iniciativas e hicieron de este país la patria de sus hijos.
— El contenido de nuestra tradición cultural constituye el «alma de la patria».
— Como cada individuo tiene su propia personalidad, cada pueblo tiene su propia idiosincrasia, su propio modo de ser. Sólo permaneciendo fiel a él puede realizar su destino. Los pueblos que no se interesan por su propia historia y tradición renuncian a cumplir su misión.
— Es responsabilidad de cada generación entregar enriquecida y desarrollada la tradición patria a las generaciones futuras.

La falta de patriotismo como causa de la decadencia de las naciones
— La nación está constituida por el pueblo, unido en un territorio común y ligado por vínculos de solidaridad nacidos de un pasado histórico, de la voluntad de vivir juntos formando una comunidad y de alcanzar ideales comunes bajo una organización política.
— Los factores de unidad histérico-culturales y la comunidad de aspiraciones son esenciales a la nación.
— Muchas naciones tuvieron existencia floreciente y luego se desintegraron y decayeron. La permanencia de una nación depende de su continuidad cultural, de la permanencia en sus miembros de la voluntad de compartir ideales y destino.
— Cuando entre los miembros de una comunidad desaparece el patriotismo se destruye la unidad, surgen las tensiones, los’egoísmos, las injusticias y los enfremamientos internos.

Estructura de la Constitucion Nacional Argentina Articulo 14 Bis

Estructura De La Constitución Nacional Argentina

INTRODUCCIÓN: El Congreso General Constituyente se reunió el 20 de noviembre de 1852. Eligió presidente a Facundo Zuviría, representante salteño. Urquiza delegó en su ministro Luis José de la Peña la lectura de su discurso inaugural.

Refiriéndose a la ausencia porteña decía uno de sus párrafos: «Porque amo al pueblo de Buenos Aires me duelo de la ausencia de sus representantes en este recinto. La geografía, la historia, los pactos, vinculan Buenos Aires al resto de la Nación». Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola.»

El 18 de abril de 1853 fue presentado el Proyecto de Constitución por la comisión encargada de hacerlo. Pero el 20, Zuviría pidió el aplazamiento de las tareas pues «el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesario».

Su moción fue rechazada de inmediato se abrió el debate; el 1º de mayo la Constitución fue sancionada. El día 25 se promulgó y el 9 de julio fue jurada. Se eligieron esas dos fechas para dar jerarquía histórica y confirmación de argentinidad al acto.

Además de la Constitución de los Estados Unidos y de las nuestras de 1819 y 1826, que no alcanzaron a aplicarse, influyeron en la redacción un libro titulado»El federalista» y sobre todo la obra de Juan Bautista Alberdi «Bases y puntjs de partida para la Organización Política de la Confederación Argentina».

Contenía .sensatos consejos entre los cuales figuraba la calurosa recomendación de atraer inmigrantes europeos, brindándoles amplias garantías. Coincidía en esto,con la idea expuesta por Sarmiento en un párrafo de su obra «Facundo»: «El mal que aqueja a la Argentina es la extensión».

La Constitución comprendía un preámbulo y 110 artículos. Constaba de dos partes: la primera con las declaraciones, derechos y garantías; la segunda con el enunciado de las autoridades de la nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

Temas del Menú: 1-Etapas Organización  2-Asamblea 1813   3-Pactos Preexistentes  4-Constitución Nacional  5-Forma de Gobierno  6-Division de Poderes   7-Estado y Nación   8-Democracia Argentina

La Constitución es la ley fundamental que determina y ordena la organización política de un estado. La constitución es la ley suprema que determina la forma de gobierno, las funciones y competencias de los distintos poderes, señala las normas fundamentales para la designación de los magistrados, determina las normas para la sanción de las leyes, etc.

La constitución tiene el carácter de ley suprema. Las demás leyes que regulan la actividad del país, para su validez, deben ajustarse a ella.

El sistema de constituciones escritas se desarrolló durante el siglo XIX. Su objeto fundamental fue la racionalización del poder y la limitación del poder absoluto o arbitrario de las monarquías.

Las constituciones pueden ser escritas y no escritas. Las escritas están, como su nombre lo indica, consignadas en un documento. Las no escritas están constituidas por costumbres, usos y tradiciones que determinan di funcionamiento de un régimen político. Inglaterra no tiene constitución escrita.

La Constitución Nacional:

El Congreso General Constituyente

El Congreso General Constituyente se reunió en Santa Fe en el mes de septiembre de 1852 e inició sus deliberaciones.
Tenía por objeto:

a – Dictar una Constitución nacional
b – Dictar las leyes orgánicas que fueran necesarias para ponerla en práctica.

Entre los meses de octubre de 1852 y mayo de 1853 la convención discutió un anteproyecto de constitución y le dio forma definitiva. El 25 de mayo de ese año fue promulgada por el Director Provisorio de la Confederación, y el 9 de julio fue jurada por todo el pueblo del país.

La Convención continuó sus deliberaciones hasta el mes de marzo de 1854, dictando algunas leyes que pusieran en vigencia la aplicación de la Constitución. El 6 de marzo se hizo cargo el Primer gobierno constitucional presidido por el general Justo José de Urquiza en calidad de Presidente y por Salvador María del Carril en calidad de Vicepresidente.

Desde la fecha de su sanción la Constitución ha sufrido algunas reformas parciales a través de Convenciones Reformadoras, las que se convocaron y reunieron en 1860, 1866, 1898, 1949 (luego anulada) , 1957 y 1994. Pero esas reformas sólo tocaron ciertos artículos sin alterar la estructura esencial y original de la forma de gobierno ni las declaraciones, derechos y garantías.

La Constitución consta de 110 artículos a los que hay que agregar el artículo 14 bis sancionado en la Convención Reformadora de 1957.

La Constitución puede ser objeto de nuevas reformas, pero para ello deben cumplirse las exigencias que ella establece, a saber:

1) La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso, con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros;
2)Con ese fin debe convocarse en forma especial a una convención que tenga ese solo objeto.

Contitución Argentina

Supremacía de la Constitución

Dentro de la nación la Constitución es la ley fundamental. No hay ley alguna superior a ella ni en el orden nacional ni en el provincial.

Ese principio de supremacía está consagrado por el artículo 31 de la Constitución que establece: “Esta Constitución, las Leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la Nación”.

La supremacía queda patente en el párrafo siguiente del mismo artículo: “Las autoridades de cada provincia están obligadas a conformar-se a ella, no obstante cualquier disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales”.

La estructura de la Constitución

La estructura de la Constitución se forma de las siguientes partes:

— Preámbulo.

—Primera Parte. Declaraciones, derechos y garantías.

—Segunda Parte. Autoridades de la Nación.

En el Preámbulo se enuncian los principios y objetivos que desde el comienzo de la emancipación se propusieron los hombres de la Revolución de Mayo, los cuales ratificaron los proyectos de construcción y los pactos preexistentes. Es como un pórtico que cierra el pasado y enuncia el futuro. Es, desde otro punto de vista, una síntesis de la filosofía política de la Constitución.

La Primera Parte, como lo dice el título en el enunciado, está dedicada a las Declaraciones básicas referidas al derecho constitucional argentino. En las Declaraciones se refiere a la Nación en conjunto, en si misma corno organización política, a las autoridades que ha instituido, a las provincias como parle de la Nación y a los hombres que pueblan el suelo argentino.
Los Derechos son los que corresponden a todo hombre y que la Constitución les reconoce, y los que corresponden al pueblo y a las provincias.

Las garantías son todas aquellas seguridades y promesas que ofrece la Constitución al pueblo argentino.

La Segunda Parte está referida a las autoridades de la Nación, a saber:

1 – Al Gobierno Federal: Poder Legislativo (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores); atribuciones del Congreso; de la formación y sanción de las leyes.
2 – Al Poder Ejecutivo. Su naturaleza, de la elección del Presidente, de las atribuciones que posee.
3 – Al Poder Judicial. Su naturaleza y atribuciones.
4 – Al Gobierno de las Provincias.

Los Derechos Sociales en el Artículo 14 Bis de la Constitución Nacional

constitucion nacional articulo 14 bis

Art. 14 bis:
El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción, y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical, libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable.

En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económicas administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de la familia, la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Camara de Senadores Atribuciones Tiempo Mandato Funciones Poder

Atribuciones de la Cámara de Senadores 

LA CÁMARA DE SENADORES
Su carácter e integración: La Cámara de Senadores constituye la representación política nacional de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.
En plena vigencia del régimen federal, la representación senatorial de provincias en el Congreso Nacional es igualitaria, sin que se tenga en cuenta, en este caso, la importancia demográfica de cada provincia. El Senado se integra con tres senadores por cada provincia y tres senadores por la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER SENADOR. Las condiciones mínimas exigidas para ser senador nacional son las siguientes:

• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 30 años de edad,
• En caso de tratarse de extranjeros naturalizados, tener un mínimo de 6 años como ciudadano.
• Haber nacido en la provincia que lo elija (o en la Capital Federal, si es el caso) o tener dos años de residencia inmediata en ella.

La Constitución Nacional estableció la necesidad de contar con un ingreso personal superior a 2.000 pesos fuertes (de 1853) anuales, o una entrada equivalente, para poder ser senador nacional. Esta condición -resultado de la manera de pensar de aquella época- ha caído en desuso: no tiene aplicación real en nuestros días. Ha sido derogada por la costumbre.

DURACIÓN DEL MANDATO. Los senadores nacionales duran 6 años en su cargo y se los puede reelegir sin límite de tiempo.

La Cámara de Senadores se renueva por tercios cada dos años. Esto significa que una parte de los senadores debe abandonar sus cargos y elegirse reemplazantes.
En caso de vacancia antes de cumplir el período (por renuncia, muerte, etc.) debe efectuarse de inmediato la elección del reemplazante en la forma indicada por la Constitución y la legislación local.

EL VICEPRESIDENTE EN EL SENADO. La Cámara de Senadores es presidida por el Vicepresidente de la Nación. En los debates sólo vota en caso de empate. Cuando el Vicepresidente debe ocupar la Presidencia de la Nación (por renuncia, muerte o ausencia transitoria del Presidente) su función al frente del Senado es cumplida por un presidente provisional elegido por la misma cámara.

Cámara de Senadores

Cámara de Senadores en Argentina

Atribuciones exclusivas del Senado
Están determinadas por varios artículos de la Constitución Nacional y son las siguientes:

• El Poder Ejecutivo necesita del acuerdo (conformidad) del Senado para designar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, a los jueces nacionales, a los altos funcionarios diplomáticos y a los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas.
• El Senado es el que realiza el juicio político a los acusados por la Cámara de Diputados.
• Es necesario el acuerdo o autorización de esta cámara para la declaración del estado de sitio en caso de «ataque exterior».

«CÁMARA BAJA» Y «CÁMARA ALTA»
A través de lo analizado en las páginas anteriores, se habrá advertido la existencia de importantes diferencias entre ambas cámaras del Poder Legislativo.

La principal es la que surge del distinto carácter de su respectiva representación: popular en un caso, institucional en el otro, pues los senadores representan a las provincias.

Existe, además, una diferencia de la edad mínima exigida para ser diputado (25 años) o para ser senador (30 años). Se ha calificado como «cámara joven» a la de Diputados y se atribuyó (sin mayores fundamentos políticos) una función supuestamente moderadora a la de Senadores. La idea de los constituyentes de 1853 al adoptar este sistema fue «atemperar la impetuosidad juvenil» de los diputados con la acción de otra cámara que, históricamente, desempeñó un papel más conservador.

La denominación de «cámara alta» con que se identificó al Senado deriva de la tradición parlamentaria occidental, heredera del parlamentarismo británico. Antiguamente en el Reino Unido la «cámara alta» -la de mayor jerarquía- era la Cámara de los Lores, asamblea aristocrática sin poder real en nuestros días.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

El Poder Legislativo Atribuciones Camara de Diputados Tiempo Mandato

Atribuciones del Poder Legislativo

El Poder Legislativo : En un sistema de gobierno basado en la división de poderes, la función principal del Poder Legislativo es la de sancionar y derogar las leyes. En este caso utilizamos la palabra ley en su sentido restringido y formal. El Poder Legislativo es ejercido por el Congreso. Nuestro Congreso está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y del Senado, se lo llama de carácter bicameral. El Congreso tiene a su cargo la función legislativa. Cada una de las cámaras actúa de manera independiente pero, para que un proyecto se convierta en ley, es necesaria la voluntad concurrente de ambas cámaras.

Los diputados representan a la Nación en su conjunto. Es decir que aunque hayan sido elegidos por el electorado de un distrito determinado, representan al electorado total del país. Los senadores, en cambio, representan al distrito que los ha elegido. Los senadores defienden, en el Congreso, los intereses de las provincias que ellos representan, o de la Capital Federal.

poder legislativo

Cámara de Senadores Donde se Debaten las Leyes

Las cámaras se reúnen en sesiones ordinarias que comienzan el 1° de marzo  y se extienden hasta el 30 de noviembre de cada año También pueden reunirse en sesiones extraordinarias. Ello ocurre cuando el Presidente decide convocarlas fuera del término de sesiones ordinarias, o prorrogar el período ordinario. Sin embargo, cabe señalar que tanto el H. Senado como la Cámara de Diputados han interpretado que el Congreso tiene facultades suficientes para disponer la prórroga de las sesiones ordinarias en Resoluciones adoptadas durante el mes de diciembre de 2001

La Constitución determina los requisitos para ser senador o diputado, como así también el término de sus mandatos y las formas de elección.

La Cámara de Diputados se compone de representantes o diputados elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER DIPUTADO. Para poder ser diputado nacional es necesario reunir ciertas condiciones -requisitos- mínimas:
• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 25 años de edad.
• En caso de tratarse de un extranjero naturalizado, tener un mínimo de 4 años como ciudadano argentino.
• Ser nativo de la provincia que lo elija (o de la Capital) o haber residido en ella los dos años anteriores a la elección.

DURACIÓN DEL MANDATO Los diputados nacionales son electos para cumplir un mandato de 4 años y pueden ser reelegidos sin limitación de tiempo. La Cámara de Diputados se renueva por mitades cada 2 años. Esto significa que al cumplirse ese plazo, la mitad de los representantes deben dejar sus cargos y son reemplazados por los nuevos electos. (La Constitución estableció que en la primera legislatura se procedería a sortear a los diputados que sólo cumplirían un período de 2 años: Reiteradas interrupciones del ciclo constitucional a lo largo de las últimas décadas han obligado a aplicar este mecanismo en varias oportunidades.)

El texto constitucional también establece que en caso de vacante (por muerte, renuncia o cualquier otra razón), debe realizarse la elección del reemplazante en el distrito electoral correspondiente. Sin embargo, este sistema ha sido reemplazado por un régimen de suplencias.

Atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados
El Congreso posee una serie de atribuciones (es decir, de facultades) y de deberes.
La mayoría de esas atribuciones y deberes son comunes a ambas cámaras y las explicaremos un poco más adelante. Otras sólo pertenecen a cada una de ellas, son exclusivas del Senado o de la Cámara de Diputados.

Las atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados son las siguientes:

• Sólo la Cámara de Diputados posee la iniciativa para promover el tratamiento de proyectos de ley sobre contribuciones económicas que se impongan a la población (impuestos) y sobre el reclutamiento de tropas.
Esto es así, porque se entiende que esas leyes t pueden afectar el derecho de propiedad de los habitantes (en el caso de aprobarse nuevos impuestos) o su libertad personal (al regularse el servicio militar, por ejemplo) y se reserva la iniciativa en tales materias a los representantes directos del pueblo.

• Sólo la Cámara de Diputados tiene la facultad de iniciar juicio político al Presidente, al Vicepresidente de la Nación, al jefe del gabinete de ministros, a los ministros del Poder Ejecutivo y a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. El juicio político -que ampliaremos al final de esta Unidad- se inicia cuando la Cámara de Diputados acusa ante el Senado a quien haya desempeñado mal su cargo o cometido delitos. (El juicio político puede dar como resultado la destitución del acusado y su posterior encausamiento judicial.)

Organización del Poder Judicial Federal Eleccion Jueces

Organización del Poder Judicial Federal – La Elección Jueces y el Consejo de la Magistratura

El Poder Judicial: Este Poder  cumple un papel fundamental dentro de un Estado democrático. El Poder Judicial tiene a su cargo la función jurisdiccional, a través de la cual se convierte en el gran tutor de los derechos de los habitantes. Además, el Poder Judicial es el órgano de control por excelencia, control que ejercita sobre los otros dos poderes. El Poder Judicial debe ser independiente para poder cumplir sus funciones sin interferencias ajenas a él. La independencia del Poder Judicial constituye uno de los principales elementos del Estado de Derecho.

Un juez, para decidir un caso, no puede ser objeto de presiones provenientes de otros poderes o incluso de sectores o grupos de la sociedad. Para resistir esas presiones, la Constitución prevé distintos recursos.

Los principales procedimientos son el modo de designación y la duración de las funciones de los jueces. Los jueces son designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. La participación de los otros dos poderes en el acto de nombramiento de los magistrados, ha sido prevista para evitar que un único poder de decisión pudiera completar la nómina de jueces a su antojo y conveniencia. De este modo, el Poder Ejecutivo presenta una lista, a medida que surgen las necesidades, y el Senado la acepta o la rechaza, actuando así como controlador de la iniciativa del Presidente.

Los jueces se mantienen en sus funciones mientras dure su buena conducta. A diferencia de lo que ocurre en los otros poderes, donde se ha establecido un plazo para la duración de los mandatos, los jueces no tienen un lapso de tiempo preestablecido, luego del cual deban dejar sus cargos.

Así, se ha querido evitar que exista una identificación entre la ideología de los jueces y la de los gobiernos de turno. También, para preservar la independencia del Poder Judicial, la Constitución le prohíbe expresamente al Presidente de la Nación el ejercicio de funciones judiciales.

Organización de nuestra justicia
Como nuestro país es federal, en él conviven un Poder Judicial Nacional y los poderes judiciales provinciales. El Poder Judicial Nacional es la justicia federal, mientras que por justicia provincial se hace referencia a los poderes judiciales de las veintidós provincias argentinas.

La Constitución Nacional determina las bases de la organización de la justicia federal, las constituciones provinciales se ocupan de la justicia en cada una de ellas, cuyas características varían de una a otra provincia. El Poder Judicial de la Nación está compuesto por la Corte Suprema de Justicia y los demás tribunales inferiores. La Corte Suprema es el órgano máximo del Poder Judicial y está compuesta por cinco miembros.

Los tribunales inferiores son:
• los tribunales de primera instancia, integrados cada uno por un juez,
• las Cámaras Federales de Apelación, son colegiadas y están formadas por varios jueces, cada una.

El papel de cada instancia judicial
Los jueces de primera instancia y las Cámaras de Apelación están agrupados por materia. Es así como existen jueces y cámaras en materia penal, civil, comercial, etc. Una persona que desee encontrar una solución a un conflicto derivado de la falta de pago de alquileres de su inquilino, concurrirá primero ante el juez de primera instancia en lo civil, pues se trata de una cuestión civil. Una vez que el juez haya dictado sentencia, tanto la persona que inició el juicio como su contrincante pueden apelarla. Si la sentencia es apelada, el asunto deberá ser nuevamente analizado por la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

La cámara dictará una nueva sentencia. En esta nueva sentencia se podrá confirmar lo decidido por el primer juez o establecer algo diferente. Luego de esta segunda instancia, el asunto quedará dilucidado y las partes deberán atenerse a lo decidido por los jueces. La Constitución ha establecido una doble instancia judicial para garantizar una adecuada administración de la justicia. Los conflictos son estudiados y decididos dos veces, evitándose al máximo la posibilidad de que se cometan errores o arbitrariedades. La Corte Suprema de Justicia se ocupa de los asuntos en que intervienen las provincias o diplomáticos extranjeros.

Los poderes se relacionan y controlan entre sí
La separación de poderes no implica una desvinculación total entre ellos. Esta técnica de división del poder fue pensada para evitar que el poder careciera de control. Cada poder es controlado por los otros a través de facultades contenidas en la Constitución. De este modo, los órganos se relacionan e interactúan.

El Poder Judicial invade la esfera de los otros dos poderes, a través del llamado control de constitucionalidad que ejerce sobre las leyes del Poder Legislativo y decretos del Poder Ejecutivo. Este control tiene por objeto impedir la aplicación de leyes o decretos contrarios a la Constitución. De ocurrir esta situación durante la tramitación de un juicio, la parte que se considere afectada podrá solicitar que no se le aplique la norma, por ser inconstitucional; si la Corte Suprema así lo entiende dicha norma no se aplicará.

A su vez, el Poder Legislativo controla al Poder Judicial, cuando decide sobre la creación de nuevos tribunales inferiores o cuando sanciona la ley de presupuesto, en cuyo interior se prevé la suma que le corresponde al Poder Judicial para sus gastos, o cuando a través del juicio político decide remover a algún magistrado.

El Poder Ejecutivo también controla al Poder Judicial, cuando propone al Senado los nombres de los futuros jueces, y a su vez, el Senado realiza una fiscalización sobre el Poder Ejecutivo, cuando presta o no su acuerdo a lo propuesto por el Poder Ejecutivo.

También el Poder Legislativo incursiona en el Poder Ejecutivo en otras cuestiones, como por ejemplo: la sanción de la ley de presupuesto nacional, la aprobación o no de los tratados con los países extranjeros que han sido firmados por el Presidente, la autorización al Poder Ejecutivo para declarar la guerra, etcétera.

El Poder Ejecutivo controla al Poder Legislativo con el veto o rechazo de las leyes que ya han sido sancionadas por el Congreso antes de su promulgación, o cuando decide convocar a sesiones extraordinarias a las cámaras o prorrogar las sesiones ordinarias.

ORGANIZACIÓN DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
Existe en nuestro país una Justicia nacional o federal y una Justicia provincial o local. Un caso particular de la Justicia Nacional es el de los llamados Tribunales Nacionales de la Capital, que cumple, dentro de la jurisdicción de la Capital Federal, un papel equivalente al de los poderes judiciales provinciales en cada una de las provincias.

Derecho federal: Son las normas que regulan la organización, funcionamiento y atribuciones de los Poderes del gobierno nacional, así como las que se refieren al contenido del artículo 75 inciso 18 de la C. N. Es aplicado por los tribunales federales en todo el territorio nacional.

Derecho común: Son, esencialmente, las normas contenidas en los Códigos Civil, Penal, Comercial y de Minería (o «códigos de fondo», por oposición a los «códigos de forma» o de procedimiento), aplicados por los jueces federales o provinciales según los casos.

Derecho local: Son las normas dictadas por los poderes locales y tienen vigencia en su ámbito (provincias y Capital Federal). En el caso de la Capital, la legislatura local es el Congreso de la Nación.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

La designación de los jueces y el Consejo de la Magistratura
Jueces y camaristas son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado y -a partir de la vigencia de lo dispuesto en la reforma constitucional de 1994 con la previa participación del Consejo de la Magistratura: el Poder Ejecutivo solamente puede designar para ocupar cada cargo a uno de los tres integrantes de una terna seleccionada por aquel organismo.

Además de la selección de los postulantes a los cargos de jueces integrantes de los tribunales nacionales, corresponde al Consejo de la Magistratura, la administración del Poder Judicial.

De acuerdo con lo establecido en la C.N.este Consejo se integrará equilibradamente con: representantes de los «órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal»; también se incluirán en él a «personas del ámbito académico y científico». El detalle preciso de su integración debe determinarse por ley del Congreso.

Esta institución no existía hasta la reforma constitucional de 1994.

ATRIBUCIONES DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN FEDERAL
Atribuciones judiciales
La competencia de la justicia federal se encuentra establecida básicamente en el artículo 116 de la Constitución. De acuerdo con su texto:

La Corte Suprema de Justicia tiene una competencia originaria y exclusiva en los asuntos que involucren -a diplomáticos extranjeros o en los que una provincia fuese parte litigante. En estos casos el juicio debe iniciarse directamente ante la Corte (por eso se habla de competencia originaria ) y no existe apelación de su decisión (por eso es exclusiva).

Además de los casos de competencia originaria, la Corte Suprema posee también competencia por impugnación de las sentencias de tribunales inferiores.

Atribuciones colegislativas
• La Corte Suprema y las Cámaras de Apelaciones dictan acordadas, que son resoluciones referidas al funcionamiento interno de los tribunales.
• Las Cámaras de Apelaciones dictan también fallos plenarios, que son sentencias cuya doctrina es de aplicación obligatoria para los tribunales inferiores.
• La Corte también posee atribuciones para dictar su propio reglamento interno.
En todos estos casos podemos señalar la existencia de facultades colegislativas del Poder Judicial.

El Poder Ejecutivo Atribuciones Jefe de Gabinete Funciones Ministros

Atribuciones  del Poder Ejecutivo

Lista de Atribuciones:

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas

2. Atribuciones económico-financieras:

3. Atribuciones Militares

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores:

5. Funciones colegislativas:

6. Funciones judiciales:

El Poder Ejecutivo

En nuestro país, el Poder Ejecutivo es unipersonal. Seguramente, después de leer esta afirmación, nos preguntaremos sobre el papel que cumplen el Vicepresidente de la Nación y los ministros.El Vicepresidente es elegido por la ciudadanía juntamente con el Presidente; ambos componen la fórmula presidencial.

Sin embargo, ya en funciones, el Vicepresidente se desempeñará como Presidente del Senado, donde sólo vota en caso de empate. Cuando el Presidente no puede ejercer la presidencia en forma definitiva o temporaria, es reemplazado por el Vicepresidente. En el primer caso, termina el mandato presidencial. En el segundo caso, ejerce la presidencia durante la ausencia del Presidente; esta hipótesis es la más común, ya que ella se produce toda vez que el Presidente debe viajar al exterior.

Casa Rosada en Buenos Aires

Casa Rosada en Buenos Aires

 Carácter del Poder Ejecutivo

La Constitución Nacional establece que el Poder Ejecutivo es desempeñado por «un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina»
El Poder Ejecutivo nacional es de carácter presidencialista: se trata de un Poder con fuerte concentración de autoridad -tomado en parte del modelo norteamericano- y gran cantidad de atribuciones.

La tradición histórica de nuestro país asigna un destacado peso político a la figura presidencial. Ese peso político ha dependido, además de las disposiciones constitucionales, de las características de quienes ejercieron la primera magistratura. Por otra parte, en el orden establecido por nuestra «ley fundamental», el Poder Ejecutivo está sujeto al control de los otros dos poderes del Estado, como ya hemos señalado.

EL VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN. Es a quien le corresponde reemplazar al Presidente en el ejercicio del Poder Ejecutivo, en caso de enfermedad, ausencia de la capital (producida, por ejemplo, por haber viajado al exterior), renuncia, destitución o muerte.

Además de esta función de reemplazo eventual, el Vicepresidente cumple la de presidir la Cámara de Senadores, en la que sólo tiene voto en caso de empate.

Los ministros son colaboradores del Presidente. Él los designa y los reemplaza cuando lo estima conveniente. El Presidente es el único responsable político de la gestión ejecutiva del gobierno. Los ministros son, en realidad, sus secretarios y tienen a su cargo las distintas ramas o campos de actividad administrativa.

El Presidente y el Vicepresidente son elegidos de manera indirecta. Los ciudadanos votan a los miembros de un Colegio Electoral, que tiene por función designar al Presidente y Vicepresidente de la Nación. La Constitución determina los requisitos y la duración de sus mandatos, que a partir de la reforma de 1994, la duración del mandato es de 4 años y pueden ser reelegidos solo para otro mandato.

El Presidente tiene la jefatura política del país. Él representa a la Nación en el exterior y en el interior del país. Por sus manos pasan las grandes iniciativas políticas. Esto sucede cuando anuncia las relaciones que tendremos con los demás países, o presenta el proyecto de presupuesto ante el Congreso, o establece los planes en materia de educación, o decide el tratamiento que debe dársele a una huelga, o determina las relaciones con los partidos opositores, etcétera.

La lista es larguísima, sólo quisimos ilustrar sobre la amplia gama de actos que puede realizar el Presidente de la Nación. Por supuesto que muchos de dichos actos, el Presidente los realiza con la aprobación y el control de los otros poderes, pero el solo hecho de tener la iniciativa ya le permite concretar su papel de conductor político.

El Presidente es el jefe de la administración pública; el Poder Ejecutivo asegura la función administrativa del Estado. Además, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Requisitos para ser elegido Presidente o Vicepresidente de la Nación: La Constitución exige una serie de requisitos o condiciones mínimas- para poder ser electo Presidente o Vicepresidente:

• Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero.
(Una razón de origen histórico explica la segunda parte de este requisito: en 1853 se contempló especialmente el caso de los muchos emigrados políticos que habían abandonado el país durante la época de Rosas.)
• Reunir las calidades exigidas para ser electo senador.

Cómo se eligen el Presidente y el Vicepresidente
El procedimiento constitucional para la elección de Presidente y Vicepresidente de la República consiste en una elección directa o de primer grado. Los ciudadanos votan directamente a los candidatos a Presidente y a Vicepresidente de la Nación.

La elección presidencial se realiza de la siguiente forma:

• Debe efectuarse dentro de los meses anteriores a la finalización del mandato del Presidente en ejercicio.
• Todo el territorio nacional se considera como un distrito electoral único, sumándose los votos para cada candidato sin discriminar de qué provincia provienen (sistema de distrito uninominal).
• Se aplica el sistema de doble vuelta o ballottage:

1) En una primera elección participan todas las fórmulas de candidatos que se presenten. (Las fórmulas se integran con su candidatos a Presidente y otro a Vice.) Si una de ellas obtienen una cantidad de votos superior al 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, los integrantes de esa fórmula serán proclamados como Presidente y Vice. (La expresión «votos afirmativos válidamente emitidos» significa que para calcular ese porcentaje sobre el total de sufragios no se cuentan los votos anulados ni los votos en blanco). Lo mismo ocurrirá si logra entre el 40% y el 45% pero, además, obtiene una ventaja mayor de 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que sigue en número de sufragios.

En otros países donde se aplica el sistema de ballottage es necesario obtener la mitad más uno del total de votos válidos para triunfar.

2) De no obtener ninguna de las fórmulas de candidatos las mayorías indicadas en 1), debe realizarse una segunda elección dentro de los treinta días de celebrarse la primera.

En ella participarán solamente las dos fórmulas presidenciales más votadas. Para esta segunda elección no es posible recomponer las fórmulas de candidatos (o sea, por ejemplo, reemplazar a uno de ellos para concretar una alianza interpartidaria).

Este sistema de elección directa del Poder Ejecutivo se introdujo en nuestro país con la reforma constitucional de 1994. Hasta entonces se había aplicado un régimen de elección indirecta: los ciudadanos votaban por electores y éstos, reunidos en colegio electoral, elegían al primer mandatario y a su vice. En caso de empate en el colegio electoral, la elección pasaba al Congreso Nacional.

Esta última posibilidad nunca se concretó. En cambio sí se produjeron casos en los que una fórmula presidencial necesitara el apoyo de los electores de otros partidos para triunfar, por no tener mayoría propia (así sucedió con la elección del presidente Illia en 1963). Además, era teóricamente posible que los electores de presidente y vice decidieran elegir a personas cuyas candidatura no tuviera mayoría en el respaldo popular o que ni siquiera hubieran sido candidatos hasta ese momento (cosa que no ocurrió nunca en la realidad).

Todas estas circunstancias aconsejaban reemplazar el sistema dando un papel más decisivo a la ciudadanía. Las últimas elecciones presidenciales por el sistema indirecto fueron las que llevaron a la Casa Rosada a los doctores Alfonsín (en 1983) y Menem (en 1989); ambos candidatos tuvieron mayoría propia en el colegio electoral.

ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO

Se llaman atribuciones del Poder Ejecutivo a las facultades que otorga al mismo la Constitución Nacional. Estas facultades están enumeradas, principalmente, en el artículo 99 de nuestra «ley fundamental».

El Presidente de la Nación, a cargo del Poder Ejecutivo del gobierno federal, ejerce lo que se ha llamado tres jefaturas:

Es el Jefe Supremo de la Nación, es el jefe del Gobierno y es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Es, además, el responsable político de la administración general del país.
Como Jefe del Gobierno, el Presidente es el máximo representante del Estado argentino ante la comunidad internacional.

La expresión «Jefe Supremo» utilizada en la Constitución Nacional ha sido cuestionada por diversos tratadistas como no adecuada: puede dar la idea de alguien dotado de un poder de mando ilimitado. Esa interpretación es contraria al espíritu y disposiciones de la Constitución, que responde a la concepción republicana, caracterizada por el control recíproco entre los poderes constituidos.

Clasificación de las atribuciones del Poder Ejecutivo
1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas.
2. Atribuciones económico-financieras.
3. Atribuciones militares.
4. Atribuciones relativas al manejo de las relaciones exteriores.
5. Funciones colegislativas.
6. Funciones judiciales.

Principales atribuciones y funciones del Presidente de la Nación

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas: Es el responsable político de la administración general del país, administración que es ejercida por el Jefe del Gabinete de Ministros. Designa -con el acuerdo del Senado- a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a los jueces federales; designa o remueve a los altos funcionarios diplomáticos (con acuerdo del Senado); nombra y remueve al Jefe del Gabinete, a los demás ministros, oficiales de su secretaría, etc.; inaugura anualmente las sesiones del Congreso, en cuya oportunidad da cuenta al Poder Legislativo del estado de la Nación y recomienda la consideración de las medidas que juzga oportunas y convenientes; declara el estado de sitio en caso de ataque exterior o de conmoción interna (en el caso en que el Congreso no esté sesionando); decreta la intervención federal a una provincia o a la Ciudad de Buenos Aires en el caso en que el Congreso esté en receso (y debe convocarlo entonces para tratar la cuestión); etc.

2. Atribuciones económico-financieras: Supervisa la tarea del Jefe del Gabinete respecto de la recaudación de las rentas nacionales y de su inversión de acuerdo con la ley de presupuesto.

3. Atribuciones militares: Corno Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispone de dichas fuerzas y ordena su distribución, entrada en operaciones, etc.

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores: Es el Jefe del Gobierno, es decir, el máximo representante de la República ante la comunidad internacional. Concluye y firma tratados internacionales; recibe a representantes de otras potencias extranjeras y admite a sus cónsules; declara la guerra y ordena represalias con autorización del Congreso.

(132)La firma de un tratado internacional no significa su inmediata entrada en vigencia; sólo fija su texto. .Es necesario que el Congreso lo apruebe para que sea válido como ley de la Nación. Cabe aclarar que un tratado internacional entra en vigencia con el intercambio de ratificaciones o su depósito ante el organismo internacional correspondiente.

5. Funciones colegislativas: Participa de la formación de las leyes, las promulga; dicta los decretos reglamentarios para la aplicación de las mismas; ejerce el derecho de veto, con el que puede oponerse total o parcialmente a la sanción de una ley; convoca a sesiones ordinarias y extraordinarias del Congreso y puede prorrogarlas, etc. La reforma de 1994 ha establecido enfáticamente que el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso, bajo pena de nulidad absoluta, emitir disposiciones de carácter legislativo. Sin embargo, admite que en ciertas circunstancias excepcionales el P.E. dicte decretos «de necesidad y urgencia», que constituyen disposiciones legislativas sancionadas sin la intervención del Congreso. Se limita esta atribución excepcional excluyendo de ella lo referido a materia penal, tributaria, electoral y al régimen de los partidos políticos. Además, estos decretos «de necesidad y urgencia» deberán ser sometidos en un plazo perentorio a la consideración del Poder Legislativo

6. Funciones judiciales: El Presidente está facultado para conceder indultos y para conmutar penas.  El indulto consiste en el perdón de un cielito cometido; por él se suprimen las consecuencias penales de una condena judicial. Conmutar una pena consiste en sustituirla por otra menor. Estas facultades del Presidente han sido incorporadas con un fin humanitario y sólo deben ser aplicadas en casos excepcionales.

El Jefe de Gabinete y demás ministros del Poder Ejecutivo
La Constitución Nacional establece que «El jefe de gabinete de ministros y los demás ministros secretarios […] tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación y refrendarán y legalizarán los actos del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia».

Los ministros dirigen sus respectivas áreas de gobierno y colaboran con el Presidente al que asesoran, actuando individual o conjuntamente en el gabinete nacional.

El número de ministros ha variado a lo largo de nuestra historia política. El texto de la Constitución vigente establece que la cantidad de ministros y las funciones de cada uno de ellos «será establecida por una ley especial».

La organización vigente al editarse este libro incluye los siguientes ministros:
• Del Interior.
• De Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
• De Defensa.
• De Economía y Obras y Servicios Públicos.
• De Justicia.
• De Cultura y Educación.
• De Trabajo y Seguridad Social.
• De Salud y Acción Social.

El jefe de gabinete
Como los demás ministros es nombrado -y puede ser removido de su cargo- por el Presiden-te. Pero también tiene responsabilidad política ante el Congreso nacional y puede también ser removido de su cargo por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.

Los ministros son responsables ante el Presidente, que los designa y que puede destituirlos, y ante el Congreso, que puede someterlos a juicio político.

Luego que el Poder Legislativo inaugura sus sesiones, el jefe de gabinete y los ministros deben presentar una memoria (un informe detallado) de la situación de la Nación en sus respectivas áreas de competencia. También están obligados a concurrir al Congreso cuando cualquiera de sus cámaras se lo solicite, para dar explicaciones e informar sobre los temas de su propio ministerio (en estos casos se dice que los ministros son interpelados).

Los tratadistas han discutido si debe considerarse a los ministros como integrantes del Poder Ejecutivo (en cuyo caso éste no podría definirse como unipersonal) o como funcionarios que colaboran con ese poder del Estado sin formar parte de él. La mayoría se inclina por la segunda interpretación.

La Organizacion Nacional de la Argentina Gobiernos de ideas liberales

La Organización Nacional de la Argentina

La batalla de Pavón señala el fin de la Confederación Argentina y pone en manos de los hombres del partido liberal porteño los resortes de la conducción nacional. Mitre será el primer presidente que gobierne sobre todo el territorio de la nación.

El grupo dirigente buscará concretar en la república un ideal civilizador, procurará terminar con la oposición de la montonera reducir al indio y desarrollar la economía. El ferrocarril, el telégrafo, la difusión de la enseñanza, la inmigración y un poder ejercido con criterio centralista fueron las herramientas fundamentales de  quehacer que transformó al país.

Ejercito Nacional de Buenos Aires

Ejercito Nacional de Buenos Aires

LA ORGANIZACIÓN NACIONAL : La derrota del interior en la batalla de Pavón posibilitó la organización nacional sobre la base del predominio de Buenos Aires. Este proceso se concretó en el periodo 1862-1880 con las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda.

Consecuentes con su formación política romántica. los hombres que realizaron esta empresa tuvieron como meta eliminar la barbarie y civilizar el país, poniéndolo al nivel de las naciones avanzadas del momento. Por eso, uno de sus principales objetivos fue la educación popular, que tuvo en Sarmiento su mayor propulsor.

Otro problema a resolver era el del poblamiento El primer censo, realizado en 1869. reveló la existencia de sólo 1.700.000 habitantes. Era necesario atraer al inmigrante y, para ello, ofrecerle seguridades. Esto implicaba eliminar el problema del indio. Los diversos intentos realizados durante las presidencias de Mitre y Sarmiento culminaron en la campaña llevada a cabo por Roca bajo el gobierno de Avellaneda.

Incorporadas nuevas tierras para la producción. se las acercó al puerto exportador a través del ferrocarril, financiado por medio de inversiones de capitales nacionales y extranjeros. Se fomentó el desarrollo de la agricultura, sobre todo en la zona del litoral, donde se establecieron colonias de inmigrantes (especialmente en Santa Fe).

Su influencia en el desarrollo económico se advirtió con la primera exportación de cereales, que se logró bajo el gobierno de Avellaneda. El gaucho, elemento surgido dentro de una economía casi exclusivamente ganadera. se sintió desplazado por el agricultor extranjero.

Este panorama económico se completó con la aparición de nuevas instituciones de crédito y nuevos bancos: Banco Hipotecario, Banco de la Provincia de Buenos Aires (1871), Banco Nacional (1872), etc.

Para adaptarse a este nuevo orden de cosas el país se modernizó institucionalmente con la organización de la justicia. la sanción de tos distintos códigos (de Comercio, Civil) y la organización de los regímenes inmigratorio, contable. rentístico y monetario.

CAMBIOS EN LA MENTALIDAD DE LA ÉLITE GOBERNANTE

Todos estos cambios modificaron la mentalidad de la burguesía dirigente. que fundamentaba su prestigio en su origen criollo, su caudal intelectual y los triunfos militares de sus antepasados; que desarrollaba su vida sobre la base de las tradiciones de austeridad y simplicidad criolla. Pero éstas comienzan a ser dejadas de lado al preferirse las formas de vida europea.

El dinero empieza a cobrar valor como tal; el lujo se incorpora a la vida diaria. Buenos Aires se moderniza: circulan las primeras líneas de tranvías; Sarmiento construye el parque Tres de Febrero en los terrenos de la antigua residencia de Rosas. La aristocracia porteña, para ponerse a tono con la nueva época, con frecuencia enviaba a sus hijos a estudiar a Europa. Todos estos factores incidieron para que. sobre todo en Buenos Aires, las formas de vida cambiaran fundamentalmente en la década del 80.

LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER PRESIDENCIAL

Políticamente fue necesario asegurar la unidad nacional sobre la base de la integración del interior con Buenos Aires. Los resabios de la montonera (Peñaloza, Varela, López Jordán) fueron vencidos; sus métodos ya eran ineficaces en el nuevo orden.

Se afirmó la autoridad del gobierno nacional por sobre las pretensiones provinciales de autonomía, acentuándose el predominio de Buenos Aires. Se recurrió para ello a la conciliación política, pero el interior se unió para resistirlo y triunfó en la revolución de 1880: la ciudad de Buenos Aires quedó como capital de la República a pesar de la resistencia porteña. Pero el interior, aún controlando momentáneamente la política del país, no pudo impedir volcarse hacia el liberalismo y que persistiera la supremacía de Buenos Aires.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE –
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz y Enciclopedia del Estudiante Historia Argentina

Funciones del Poder Judicial Argentina Division de Poderes

Funciones del Poder Judicial
División de Poderes

Así como el Poder Legislativo nacional reside en un Congreso y el Ejecutivo en un Presidente, el judicial, dice la Constitución, “será ejercido por una Corte Suprema de justicia y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la Nación.

Este alto tribunal ha sido creado como un árbitro supremo, independiente, para dirimir todos los conflictos.

La Constitución Nacional ha establecido dos órdenes de justicia:

a – La justicia Federal o Nacional, que tiene jurisdicción sobre el territorio de la República.

b – La justicia ordinaria de cada provincia a que alude el Art. 50.

El Poder judicial es un poder independiente y por lo mismo dicta sus

Propios reglamentos de funcionamiento y nombra a sus empleados. El Presidente no puede ejercer, por ninguna razón, ni arrogarse facultades
judiciales, aunque los miembros de la Corte son nombrados por el Presidente con acuerdo del Senado. Las atribuciones del Poder judicial están legisladas en el artículo 97 al 100 de la Constitución.

La suma de facultades y atribuciones que la Constitución concede al Poder judicial se resume en la palabra jurisdicción. Esta significa la potestad de que se halla investido por la Constitución y por las leyes del Congreso para administrar justicia.

Corte Suprema de la Nación Argentina

Corte Suprema de la Nación Argentina

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza