Divulgadores Científicos

Primeras Exploraciones Submarinas de Piccard y Jacques Costeau

Primeras Exploraciones Submarinas

Las profundidades de los mares constituyen uno de los más secretos dominios de la observación científica. El profesor Piccard dio el primer impulso a la exploración submarina sistemática.

No mucho más tarde, el comandante Cousteau se dedicó con experiencia consumada al estudio de la hidrosfera: formó a los «oceanautas» y construyó viviendas submarinas

La imaginación del hombre ha sido siempre estimulada por las regiones lejanas, las cumbres de las montañas y las profundidades de los mares.

Esta lucha por vencer lo desconocido hace la historia de la humanidad.

El océano ha representado un importante papel en la evolución de la especie humana, sobre la que ejerce siempre una irresistible atracción.

Durante siglos el hombre ha luchado arduamente para someter el mar a su dominio y de modo progresivo ha logrado emplear sus conocimientos técnicos en la exploración de sus profundidades.

Cuando en 1870 Julio Verne publicó Veinte mil leguas de viaje submarino, su Nautilus fue considerado pura lucubración. ¿Quién habría podido suponer que, menos de cien años más tarde, la realidad superaría las audaces previsiones de Julio Verne?.

Las dos guerras mundiales han contribuido poderosamente al desarrollo de la técnica de la exploración submarina.

Un sabio suizo, Auguste Piccard, fue uno de los principales adelantados de la exploración de las profundidades marinas. Nació en Basilea en 1884 y murió en Lausana en 1962. Después de haber enseñado física en la escuela politécnica federal suiza, desde 1917 a 1922, fue a Bélgica, donde vivió varios años, y de 1922 a 1954 enseñó ciencias naturales en la universidad libre de Bruselas.

El profesor Piccard ya había adquirido gran renombre cuando en 1931 efectuó una ascensión estratosférica, en el curso de la cual alcanzó los 15.871 m. Poco después la superó, y hacia 1940 empezó a interesarse por la exploración submarina.

Piccard Auguste

Auguste Piccard (1884-1962), físico suizo, conocido por su exploración de la estratosfera y de las profundidades marinas. Nació en Basilea y estudió en la Escuela Politécnica Federal.

Fue profesor de física en la Universidad de Bruselas en 1922. En 1931 atrajo la atención mundial por realizar la primera ascensión en globo a la estratosfera, alcanzando una altitud de 15.787 m, un nuevo récord mundial.

Durante este vuelo Piccard adquirió información valiosa en cuanto a la intensidad de los rayos cósmicos de la estratosfera; registró también temperaturas estratosféricas entre -55 y -60 °C.

Al año siguiente realizó otra ascensión, mejorando su propio récord al alcanzar una altitud de 16.940 m. Más tarde se interesó por la exploración submarina y en 1947 construyó su primer batiscafo, con el que efectuó una serie de descensos, uno de ellos en 1954 a una profundidad de 4.000 m. En 1953 botó su segundo batiscafo, Trieste, con el que alcanzó una profundidad de 3.150 m. En 1960 su hijo, Jacques Piccard, logró con el Trieste situar el récord del mundo en los 10.916 m de profundidad. (Fuente: Enciclopedia Encarta-Microsoft)

En 1943, el sabio norteamericano William Beebe consiguió llegar a una profundidad de 908 m.

Para esto utilizó una esfera de acero de 1,5 m de diámetro.

Poco después de la segunda contienda mundial, se organizó la exploración sistemática del mar gracias a la experiencia adquirida por los hombres-rana durante las operaciones estratégicas.

En efecto, empleando bombonas de oxígeno se podía permanecer más tiempo debajo del agua y acercarse impunemente a los objetivos enemigos.

En 1948, en las proximidades de las islas de Cabo Verde, el profesor Piccard fracasó en una primera tentativa de inmersión.

Pero en 1953 fue más afortunado: en setiembre, a bordo de su batiscafo Trieste (aparato de inmersión a gran profundidad), logró alcanzar una profundidad de 3.150 metros.

Esto ocurrió en Ponza, en el mar Tirreno. Con su hijo Jacques estableció una notable plusmarca: permanecieron dos horas treinta minutos sumergidos en el agua.

En 1954, esta plusmarca fue superada por los oficiales franceses Houot y Willm, que efectuaron una inmersión de 4.050 m.

No obstante, la plusmarca sigue ostentándola el profesor Piccard con su batiscafo de 75 tal, con ayuda del cual su hijo y el oficial submarinista norteamericano Don Walsh descendieron a una profundidad de 11.000 m.

Mientras tanto, la exploración de la hidrosfera, o mundo acuático, no sólo atrajo a numerosos sabios, sino que también excitó el espíritu de aventura.

Aunando el interés científico y el espíritu deportivo, Jacques-Yves Cousteau llevó a cabo importantes exploraciones.

En 1953 determinó parcialmente los restos de un buque griego cargado de vino, hundido hace más de dos mil años en el mar de las costas de Francia.

Para esto utilizó una embarcación especialmente equipada para  la  exploración  submarina.

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JACQUES IVES COUSTEAU

Jacques Cousteau

Conocido por sus magníficas películas y estudios del mundo submarino, el oceanógrafo francés Jacques Cousteau dedicó gran parte de su vida a explorar y defender la vida marina.

Cousteau desarrolló la primera estación de buceo subacuática y participó en la invención de la escafandra autónoma, que permite a los buceadores moverse libremente bajo el agua durante periodos prolongados.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Nació en 1910, en Saint André de Cubzac (Francia).

• En 1930 entró en la Academia Naval Francesa.

• Participó como oficial de artillería durante la Segunda Guerra Mundial.

• Se entrenó como aviador naval, pero su carrera se frustró por un accidente automovilístico.

• En 1943, junto al ingeniero francés Émile Gagnan, inventó un dispositivo que permitía a la gente respirar bajo el agua.

• En 1950, un multimillonario británico le regaló un navio de 43 metros de largo. El lo bautizó Calypso y lo convirtió en un laboratorio flotante equipado con cámaras televisivas y toda clase de instrumentos para la investigación.

• En 1956 ganó el primer premio del Festival de Cine de Carmes con su documental «El mundo del silencio».

• En 1965 creó la serie televisiva «El mundo marino de Jacques Cousteau», que fue vista en casi todo el mundo.

• En 1978 gastó cerca de un millón de dólares para evaluar la contaminación del mar Mediterráneo.

• En 1982, junto a su hijo Jean-Michel, realizó una expedición de once meses a lo largo del río Amazonas para confeccionar un mapa y estudiar esta vía fluvial, una de las más importantes del mundo.

• Desde 1988 fue miembro de la Academia de Ciencias de Francia.

• En 1995 se unió a los grupos que protestaron contra las pruebas nucleares francesas efectuadas en la región del Pacífico sur.

• Murió el 25 de junio de 1997, en París.

Cousteau exploró el ambiente marino y documentó sus maravillas en numerosos libros, en películas y documentales de televisión.

Además de defender a los animales marinos y de criticar la contaminación de los mares, participó en campañas para proteger la atmósfera, la Antártida, la vida silvestre en la selva amazónica y a los indígenas de distintas partes del mundo.

Debido a estas actividades fue reconocido como uno de los hombres que más luchó por la protección del medio ambiente.

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En 1954 se le confió la misión de explorar las zonas costeras del golfo Pérsico, a fin de determinar eventuales yacimientos petrolíferos.

Para desplazarse rápidamente bajo la superficie del agua, inventó un escúter submarino, aparato en forma de bomba provista de una hélice trasera.

Dos mangos permiten poner el motor en marcha y señalar la dirección.

Gracias a este invento, el comandante Cousteau no sólo pudo explorar el golfo Pérsico, sino también el mar Rojo y el océano índico, hasta las cercanías de Madagascar.

El dinámico explorador no se limitó a esto.

Elaboró varios planes para la conquista de la hidrosfera.

Los submarinistas de Cousteau se habían convertido en verdaderos «oceanautas». En aguas de la isla de Friul, en el Mediterráneo, construyó una vivienda submarina: un cilindro de 5 m de altura y 2,5 de diámetro. Falco y Wesly, dos oceanautas especialmente entrenados, podían entrar y salir por el fondo del cilindro.

En la superficie, unos cincuenta especialistas velaban por su seguridad.

Cada mañana, un médico examinaba a los oceanautas para determinar la influencia que ejercía sobre su constitución el medio excepcional en el que vivían. Regularmente recibían sus comidas «a domicilio» en recipientes herméticos.

Pero Cousteau no había terminado sus realizaciones.

Construyó una isla flotante: habitación de techo plano, fijada sobre un tubo de 65 m de largo y con un peso de 188 tn. Este tubo flotaba verticalmente, de modo que la habitación quedaba sobre la superficie del mar.

Sus cuatro habitantes disponían de un ascensor por el que podían descender bajo la superficie de agua a lo largo del tubo. Numerosos tragaluces les permitían efectuar apasionantes observaciones.

Cada vez, el comandante Cousteau comunicaba al mundo el resultado de sus múltiples experiencias.

Tomó numerosas películas submarinas y publicó en diversas obras el relato de sus exploraciones.

Ver: Divulgadores Científicos

Ver: Historia de la Exploración Marítima

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Azeta – Editorial CREDSA – Exploraciones Profundas Marinas

Biografia de Asimov Isaac Resumen Vida y Obra del Cientifico

Biografía de Asimov Resumen
Vida y Obra del Científico

Isaac Asimov (1920-1992), fue un prolífico y gren escritor estadounidense, de divulgación científica, comparado con Carl Sagan. Famoso por sus novelas de ciencia ficción y por sus libros divulgativos sobre todas las ramas de la ciencia. Asimov nació en Petrovichi, Rusia. Su familia emigró a Estados Unidos cuando tenía tres años y se estableció en el barrio de Brooklyn, de Nueva York. La mayor parte de los 500 libros de Isaac Asimov, caracterizados por sus claras descripciones de temas complejos, no son novelas, sino estudios sobre todas las áreas de la ciencia.

Isaac Asimov cientifico escritor

Entre sus obras de ciencia ficción más conocidas se encuentran Yo, Robot (1950); La trilogía de la Fundación (1951-1953), de la cual escribió una continuación treinta años después, El límite de la Fundación (1982); El sol desnudo (1957) y Los propios dioses (1972). Entre sus obras científicas destacan Enciclopedia biográfica de la ciencia y la tecnología (1964; revisada en 1982) y Nueva guía a la ciencia (1984), una versión más reciente de su elogiada Guía científica del hombre (1960). Obras posteriores son La Fundación y la Tierra (1986), Preludio a la Fundación (1988) y Más allá de la Fundación (1992). En 1979 se publicó su autobiografía en dos volúmenes, Recuerdos todavía verdes.

Hubo un tiempo en que la ciencia era un asunto oscuro, apenas accesible para unos pocos iluminados que, en el mejor de los casos, daban a luz sus descubrimientos en forma de verdades absolutas. Pero hubo otro tiempo -el que todavía vivimos- en que la ciencia comenzó a escribirse en el lenguaje de todos, aquél que es comprensible para cualquiera, el de ios cuentos y las novelas. Es el lenguaje de Isaac Asimov.

Los que lo conocieron dicen que era vanidoso. Sabía que sabía y eso lo elevaba, pero no tanto por sus conocimientos como por su desesperación por conocer. «No me resigno a creer -confesó una vez- que haya en el mundo problemas sin solución». Es que para Asimov el mundo era todo comprensible y el arma para entenderlo era la razón. No se le ocurría confiar en ninguna otra cosa porque por medio de la mente se podía llegar a cada rincón del Universo o de los posibles universos o del futuro.

Era racionalista a ultranza, a pesar de sus cuentos, de sus novelas, de sus robots. Ninguna ficción resultaba un invento para él, apenas una forma posible de representar la realidad, con disfraz de ciencia ficción con máquinas y diseños futuristas, pero llena de humanidad, con hombres creativos e intuitivos capaces de pensar como ninguna máquina.

Leyó sobre todo y escribió sobre cualquier tema: religión, literatura, mitología, matemática, biología, historia, epistemología en forma de relatos, narraciones, tratados, ensayos, guías. Quizá prefirió aquellos asuntos para los que estaba menos preparado, como la astrología, simplemente porque le interesaba, se transformaba en autodidacto y disfrutaba el desafío. Pero aunque era un tratadista-científico se diferenciaba bastante de un técnico: «Soy un lector veloz -decía convencido- alguien que nació con un cerebro inquieto y eficiente, con capacidad para pensar con claridad y con habilidad para convertir los pensamientos en palabras».

Tenía obsesión por las palabras, ese privilegio humano. Nació en enero de 1920 en Rusia y como su padre no se acostumbraba al nuevo régimen, decidió emigrar a los Estados Unidos. Asimov tenía 3 años cuando se acostumbró
en pocos meses al lenguaje del Bronx, donde se instalaron sus padres.

Apenas dos años después leía sin que nadie se lo hubiese enseñado. Se devoraba cualquier escrito que anduviera por ahí; era la época de Las Aventuras de Flash Gordon, Mandrake el mago, Tarzán de los monos y El Príncipe Valiente. Se pasaba los días en la biblioteca pidiendo una y otra vez La vida de las abejas, de Maurice Maeterlinck.

Los cuentos que publicaban las revistas lo inspiraban, mandaba cartas haciendo observaciones o simplemente para decir que le habían resultado maravillosos. Después vinieron los años de la Universidad, no tenía más de 15 cuando empezó Química en Columbia. Aprendió a leer los libros del negocio de sus padres sin que se notara que los había tocado. Y mientras tanto escribía narraciones y confesiones sentimentales que fueron haciendo cimiento para los más de cuatrocientos libros que llegó a escribir en sus 72 años.

Su tesis doctoral tenía que ver con la kinesis de los gases, un tema que le dio un título -doctor en química- y una hipótesis: tal vez fuera posible establecer leyes sobre el movimiento de los seres humanos -así como era posible hacerlo con los gases- en un tiempo futuro en el que hubiera millones de planetas llenos de gente. Aunque, en verdad, no creía que alguien pudiera predecir algo.

Sin embargo, alguna vez usó la palabra «robótica» y aunque no fue una predicción, sí fue un anticipo: la palabra fue acuñada simplemente porque de alguna forma había que llamar a toda esa disciplina creciente. Dijo que la inventó sin darse cuenta.

También escribió sobre el Carbono 14 y las posibles mutaciones en el cuerpo humano si se modificaba su participación dentro del organismo: tiempo después ése fue uno de los argumentos para que Linus Pauling su equipo criticaran los ensayos atómicos que incrementan la presencia de Carbono 14 en la atmósfera. Dijo que, tal vez, esa fue su única contribución a la ciencia.

Escribía desde muy temprano hasta el atardecer. Recién en los 80 se compró una computadora. Antes se arreglaba solo, sin secretarias ni máquinas que almacenarán datos. Después tampoco explotó demasiado los beneficios de la tecnología, siguió escribiendo casi como con su antigua máquina, mucho, tan rápido como lo determinaban sus pensamientos -90 palabras por minuto- a pesar de su corazón enfermo, de la luz baja de su lugar de trabajo, del piso 33 -odiaba las alturas- frente al Central Park. en Nueva York.

Dijo en un reportaje: «Creo y; que al llegar la hora de morir habría cierto placer en pensar que uno empleó bien su vida, que aprendió todo lo que pudo, que recogió todo lo que pudo del Universo, y lo disfrutó  Qué tragedia sería pasar la vida sin aprender nada o casi nada».

Murió en 1992. Su últimos libro fue «Asimov ríe de nuevo» un libro lleno de anécdotas y humor, tal vez porque el escribirlo pensó que, efectivamente, empleó bien su vida.

OBRAS Y LOGROS DE SU VIDA:

■   Ingresó en la Universidad de Columbia cuando apenas había cumplido los 15 años.

■  Mientras estudiaba química comenzó a escribir sus primeros cuentos, relatos y desbordes sentimentales que nunca llegaron a publicarse.

■  En 1939 apareció su primer cuento, Varados frente a Vesta publicado en la revista «Astonishing» Stories que dirigía Frederik Pohl. Le pagaron 64 dólares.

■  En 1949 se doctoró en Química con la tesis Las fonéticas de la reacción inactivada del Tyroserose durante la catalización de la oxidación aeróbica del catechol.

■  Escribió mucho más sobre Astronomía que sobre su especialidad porque en ese tema era autodidacto y le resultaba un desafío.

■   En 1950 publicó su primera novela, Un guijarro en el cielo.

■  Su primer éxito de venta lo obtuvo en ese mismo años con Yo, robot. Con ese título comenzó su saga robótica, fascinado por la inteligencia artificial pero temeroso de la relación entre el ser humano y la tecnología.

■   En 1953 obtuvo el premio Hufoa la mejor serie de novelas por su trilogía Fundación, Fundación e imperio y Segunda Fundación, donde relata los avalares del Imperio Galáctico.

■  Fundación supera actualmente la edición 42 en lengua inglesa.

■   Llegó a escribir más de 450 libros, sobre los más diversos temas: mitología, matemática, religión, biología, astronomía, física, literatura, química.

■  Su producción se incrementó con los años: en la década del ’50 escribió; 22 libros; en la del ’60,’70; en la del ’70, 109 y el resto en los últimos años.

■  Entre sus obras más leídas figuran La Guía Shakespeare de Asimov, la Enciclopedia de las Ciencias, El cuerpo humano: su estructura y su función, Constantinopla, El Código Genético, La Tierra de Cannán, Bioquímica y Metabolismo Humano, El Universo Colapsa, ¿Hay alguien ahí?

■  Publicó, además, una Introducción a la Ciencia, un Diccionario Biográfico y los numerosos tomos de su Historia de las Civilizaciones.

■  También una edición anotada de El Paraíso Perdido, de Milton, otra del Don Juan, y cinco volúmenes dedicados al erotismo en la literatura.

■  Escribió dos volúmenes autobiográficos de 1500 páginas.

■  Alcanzó un puesto en la lista de best sellers en 1982 con Al filo de la fundación, que continúa la Trilogía Fundación, donde predomina el concepto de «Pslcohistoria» según el cual se podría predecir la conducta humana mediante ecuaciones matemáticas.

■  Sus libros han sido traducidos a sesenta idiomas.

■  Fue consultor de la NASA.

■  Fue miembro distinguido de MENSA (Club de los intelectuales superdotados).

■  Le fueron enviados varias distinciones universitarias de los Estados Unidos y Europa. Nunca los fue a recibir personalmente por su pánico a los aviones.

■  Inventó el término «robótica» aunque dijo que por casualidad.

■  En sus historias de robots advirtió que las máquinas podrían llegar alguna vez a dominar todo. Por eso estableció la Leyes de la robótica. 1 – Un robot no puede dañar a ningún ser humano ni permitir, permaneciendo inactivo, que ningún ser humano sufra daño. 2 – Un robot debe obedecer las órdenes que le den los seres humanos siempre y cuando esas órdenes no contravengan la primera ley 1 y 3 – Un robot debe proteger su existencia, siempre y cuando esa protección no contravenga la primera o la segunda ley.

■  Trabajó todo su vida sin equipo de investigaciones ni empleados que lo asistieran. Llevó sus propios archivos y manejó sus entrevistas con la prensa.

■  Compró su primera computadora recién en 1981. Antes escribía, corregía y pasaba en limpio. Pero, con computadora y todo, siguió escribiendo noventa palabras por minuto.

■  Su texto sobre el Carbono 14 y la posibilidad de que genere mutaciones en los seres humanos sirvió para la lucha de Linus Pauling contra los ensayos atómicos que incrementan la presencia de Carbono 14 en la atmósfera.

■   Su último libro es Asimov ríe de nuevo, que publicó en 1992 año en Nueva York y está lleno de anécdotas y notas de humor acerca de sus amigos.

■   Convirtió la ciencia en un saber comprensible para millones de personas.

Fuente: Magazine Enciclopedia Popular N°10 Año 1

Historia de la Exploración del Fondo del Mar Breve Descripción

DESCRIPCIÓN DE LOS AVANCES EN LA EXPLORACIÓN MARÍTIMA

Los hombres realizaron las primeras exploraciones del fondo del mar mucho antes de hacer ensayos en el aire. En los tiempos clásicos de Grecia, y aún antes, se usaban esponjas y perlas, y éstas se sacaban del fondo del mar. Los pescadores de perlas de aquellas épocas probablemente actuaban de manera muy semejante a como lo hacen aún hoy los de Ceilán.

Pero es muy posible que algunos de los primitivos buzos tuvieran ayudas de tipo mecánico que les permitiesen permanecer por más tiempo bajo el agua. Aristóteles describe una especie de campana de inmersión y una gran vasija de metal, la cual, cuando era introducida en el agua, retenía aire dentro.

Algunos inventores de los siglos XVI y XVII fabricaron trajes de buzos, pero no se logró ningún éxito en esto hasta poco después de la batalla de Waterloo. Fue entonces, en 1819, cuando Augustus Siebe (imagen abajo) construyó un traje con una especie de yelmo dentro del cual podía bombearse aire para permitir al buzo respirar. El aire espirado burbujeaba hacia afuera bajo una plancha metálica colocada en la parte posterior del yelmo. Ésta fue la base real sobre la que se edificó mucho del progreso posterior en materia de exploraciones submarinas.

seibe auguste

Augustus Siebe, durante su juventud  estudió la calderería en Berlín, allí  se dedicó a  la fabricación y reparación de instrumentos y mecanismos de todo tipo. Participó activamente ingeniero de artillería durante las guerras napoleónicas, particularmente durante la batalla de Waterloo.

sistema de buzo para explorar el fondo del mar

Mientras tanto, los hombres habían hecho ya los primeros barcos submarinos; en 1620, un holandés llamado Cornelius Drebbel,  que vivía en Inglaterra construyó un pequeño submarino, propulsado por medio de doce remos, que según se dice, navegó durante varias horas a casi cuatro metros bajo la superficie del Támesis.

Cornelius Drebbel

1621: Demostración de Cornelius Drebbel en el Támessis

Muchos barcos de ese tipo fueron construidos durante los dos siglos subsiguientes, pero durante la guerra civil  estadounidense, en que un pequeño submarino hundió un barco llamado Housetonic, se comenzó a tomarlos en serio.

submarino usado en la guerra civil americana

En 1880, la marina francesa inauguró su primer navio submarino. Así, en 1870, cuando Julio Verne publicó su famoso libro Veinte mil leguas de viaje submarino, no estaba simplemente en el puro terreno de la fantasía. Al igual que los mejores escritores actuales de ciencia-ficción, extraía muchos de los acontecimientos de su historia de una interpretación inteligente de los experimentos y experiencias que se realizaban en su época. El capitán Nemo, amo del ficticio submarino Nautilus, revelaba algunos de los misterios de las profundidades marinas que aún no eran conocidos por los oceanógrafos.

La lámina de la izquierda muestra a Julio Verne. Desde la época de Verne, y especialmente en los últimos treinta años, las exploraciones del fondo del mar han progresado de modo notable.

En 1934, un estadounidense, el Dr. William Beebe, batió un record de inmersión en una bola de acero herméticamente cerrada, la batisfera, que pesaba 180 kg. y tenía un diámetro de 1,50 m. Llevaba unas ventanillas de cuarzo en forma de cilindros de 20 cm. de diámetro y 75 mm. de espesor.

Fue atada a un barco por medio de un cable e introducida en el niar y llevó al Dr. Beebe a una profundidad de 900 m. La duración de la inmersión fue de 3 horas; durante ella se mantuvo en contacto con el barco por teléfono, y, para la investigación submarina, disponía de proyectores potentes alimentados por generadores eléctricos ubicados sobre la cubierta de la nave.

Dr. William Beebe

El físico suizo, profesor Auguste Piccard pensó que era una pena que la batisfera no fuera libre para trasladarse bajo el agua y así, en 1939, planeó una especie de balón submarino, el batiscafo, capaz de hacerlo. No fue completado hasta 1953, y, en septiembre de ese año, Piccard y su hijo descendieron más de 3.000 m. en él.

batiscafo de Piccard

Es un barco submarino diseñado para operar a grandes profundidades. El primero de ellos fue diseñado en 1947 por el físico suizo Auguste Piccard para explorar el fondo del mar. En 1954 este barco alcanzó una profundidad de 4.000 m soportando una presión de hasta 400 veces la presión atmosférica. El batiscafo Trieste, construido en 1953, alcanzó un récord mundial el 23 de enero de 1960 al descender hasta 10.916 m en la fosa de las Marianas, la de mayor profundidad oceánica conocida (402 km) al suroeste de la isla de Guam. A dicha profundidad tuvo que soportar una presión de unas 1.000 veces la presión atmosférica.

batiscafo Trieste

Menos de un año después, dos franceses, Georges Houot y Pierre Willm (abajo foto de ambos) , se sumergieron en otro batiscafo, el FNRS 3, hasta una profundidad de más de 4.000 m.

franceses que exploraron el oceano

 

jacques costeau investigador frances

Jacques Cousteau:Conocido por sus magníficas películas y estudios del mundo submarino, el oceanógrafo francés Jacques Cousteau dedicó gran parte de su vida a explorar y defender la vida marina. Cousteau desarrolló la primera estación de buceo subacuática y participó en la invención de la escafandra autónoma, que permite a los buceadores moverse libremente bajo el agua durante periodos prolongados. Cousteau es considerado uno de los exploradores del mar más influyentes del siglo XX y un gran defensor del medio ambiente, produjo más de 70 programas para televisión, que han ganado numerosos premios.

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Fuente Consultada:
Cielo y Tierra Nuestro Mundo en el Tiempo y el Espacio Globerama Edit. CODEX
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft