Vida de Dolores «Lola» Mora

Biografia de Sandro Roberto Sanchez El Gitano Elvis Argentino

Biografía de Sandro Roberto Sanchez «El Gitano»

Sandro: El Elvis argentino: Un caluroso 4 de enero de 2010 una terrible noticia invadía los hogares de la Argentina a través de los medios de comunicación del país, los cuales se hicieron eco de la tragedia y anunciaban: «A los 64 años ha muerto Sandro, el Gitano».

Pocas horas pasaron para que la muerte de Roberto Sánchez concitara la atención de todos los medios de comunicación, incluso trascendiendo las fronteras del Plata, ya que su figura dentro del mundo de la música había logrado derribar los límites de su país natal.

Durante la despedida final, sus «nenas», como solía llamar a sus fanáticas el ídolo, se mostraron ante las cámaras de televisión en medio de un luto incontenible que despertó el llanto incluso de aquellos ciudadanos que jamás cultivaron la música de Sandro.

Es que este hombre, de fuerte figura masculina, cabello oscuro y profundos ojos, ya había dejado de ser un simple músico, para convertirse en un verdadero icono que representaba la idiosincrasia del argentino.

Para despedirlo, sus fanáticas decidieron emprender un último homenaje, el cual consistió en la creación de una página web titulada “Tu bombacha para Sandro”, en la que participaban todas las seguidoras del cantante, enviando fotografías de su ropa íntima favorita para obsequiarle al ídolo.

http://www.tubombachaparasandro.com/

Hoy, la mencionada web se mantiene un tanto inactiva, pero demuestra la pasión incontenible que ha despertado Sandro en la mujeres durante décadas, y más allá de las diferencias de generaciones incluso, porque lo más curioso de todo es que el Gitano había logrado acaparar la atención de féminas contemporáneas a su edad, como así también de las hijas y las nietas de aquellas.

Por ello es que muchos consideran que el fanatismo por Sandro se convirtió en una especie de herencia entre las mujeres, que al igual que un objeto preciado de la familia, se traspasaba generación tras generación.

Roberto Sánchez había nacido un 19 de agosto de 1945 en el nosocomio público Maternidad Sardá, emplazado en el barrio porteño de Parque Patricios, fruto del matrimonio compuesto por Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo.

Se cuenta que cuando el pequeño nació, sus padres intentaron anotarlo legalmente con el nombre de Sandro, pero para aquella época las normas que regían al Registro Civil de las Personas no permitían ese tipo de nombres, por lo que eligieron bautizarlo como Roberto.

De todas formas, con los años y durante su incipiente carrera en la música, el joven haría honor no sólo a la elección del nombre de pila que habían soñado sus padres con utilizar, sino también a las raíces húngaras de su abuelo, de apellido Popadópulos, motivo por el cual se lo apodo el Gitano.

Sandro vivió una infancia feliz, rodeado de todo el afecto de la familia, ya que era hijo único y por ello tanto los padres como los abuelos intentaban darle al pequeño todo lo que necesitaba. Durante su infancia y adolescencia residió en el barrio Valentín Alsina, de Lanús, en el Gran Buenos Aires.

Tal era su amor por la zona que una vez convertido en músico destacado, y habiendo ganado millones con sus discos y actuaciones, decidió adquirir una mansión ubicada dentro del área residencial de Banfield, en la que vivió hasta sus últimos momentos.

Algunos vecinos del lugar aún recuerdan cuando el joven Sandro, que recién comenzaba en la música se paseaba con su flamante Torino, luciendo una brillantes botas y una capa, vestimenta que contrastaba por completo con las entonces polvorientas calles de Valentín Alsina.

De pequeño, realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 3 República de Brasil, y ese fue precisamente el lugar donde nacería su verdadera vocación, gracias al apoyo que desde siempre encontró en su maestra de música, que siempre incluía en los actos del colegio la imitación que Roberto solía hacer de su gran ídolo: Elvis Presley.

No en vano, con los años Sandro fue considerado el Elvis Presley argentino, ya que en realidad ha sido uno de los pioneros del rock en español.

Durante su adolescencia, el joven Roberto realizó diversos trabajos para ayudar a la economía familiar, y mientras, dedicaba sus momentos libres a cultivarse en el terreno de la música. Para esta época Sandro ya tenía una meta: convertirse en un ídolo popular.

En una oportunidad, el músico mencionaba la importancia vital que tuvo el rock en su vida, y al respecto aseguraba: «Yo me nutrí con el rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé la campera de cuero y las pandillas. El rock me salvó. Me salvó de que fuera quizás un delincuente».

La primera incursión destacada y profesional de Roberto Sánchez tuvo lugar a principios de la década del sesenta, cuando junto a Héctor Centurión, Enrique Irigoytía, Armando Cacho Quiroga y Juan José Sandri, fundó la banda llamada «Sandro y Los de Fuego», una de las agrupaciones pioneras del rock argentino.

El éxito de la banda, sobre todo por el talento y el carisma de Sandro, logró que la agrupación captara la atención del público, por lo que comenzaron a ser invitados en diversos programas televisivos de gran éxito en esa época, como fue el caso de los ciclos «Aquí la Juventud» y «Sábados Circulares de Pipo Mancera».

Sin embrago, el comportamiento desenfadado y el modo de moverse con gran connotación sexual que caracterizaban las actuaciones de Sandro, le costó a la banda que fueran excluidos de la pantalla chica, ante las fuertes críticas originadas en el sector de los fundamentalistas católicos.

Cuando a finales de la década del 60 el joven Roberto Sánchez decidió comenzar su carrera solista, jamás imaginó que se transformaría en una de las figuras más importantes del ambiente artístico, no sólo de Argentina, sino también de toda América.

Su talento y originalidad fueron los promotores del origen de una nueva corriente, por lo que es considerado un pionero de la balada romántica latinoamericana, ya que Sandro logró llevar adelante una empresa que parecía imposible, incluyendo en las canciones románticas y los boleros, los ritmos, el baile y las temáticas propias del rock and roll.

Durante el último adiós al Gitano, en aquella calurosa mañana del 5 de enero de 2010, más de 30.000 personas se acercaron en largas filas al Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la Nación Argentina, para despedir para siempre a uno de los más grandes artistas que sin dudas ha tenido nuestro país.

Para ser una de las nenas (mote que le puso Sandro a sus seguidoras más fieles) no hay requisito de edad: abuelas, hijas y nietas comparten la devoción por Roberto Sánchez. Lo que si es inevitable es cumplir con ciertos pilares de la cultura del fanatismo: hay que estar dispuesta a hacer guardia en su cumpleaños pese a las bajas temperaturas que el mes de agosto se reserva generalmente, para participar de la legendaria Batalla del 19: hay que retener un arsenal de datos y anécdotas en la memoria; y, sobre todo, hay que saber mantener viva la llama de la histeria en los recitales, alarido y llanto a flor de piel y aprender a manejar el arte del lanzamiento de bombacha (hay que al escenario), deporte nacional de la sandromanía. Las nenas tiene páginas de Internet y hasta un programa de radio enteramente dedicado al Gitano. Si la fanática no tuvo nunca la posibilidad de conocer en persona al cantante puede pedirle a su marido, eternamente rezagado al segundo lugar, que le contrate para su cumpleaños a un reconocido doble de Sandro, veterano. y devoto imitador, que le cantará una especie de serenata consuelo.

 

Fuente Consultada: Graciela Marker

Biografia de Victoria Ocampo Escritora Argentina Personalidad Autora

Biografía de Victoria Ocampo Escritora Argentina

Victoria Ocampo: Entre las letras y la política

“Mi única ambición es llegar a escribir un día más o menos bien, más o menos mal, pero como una mujer”. Con esta sencilla pero elocuente frase, Victoria Ocampo definió su rol dentro de la literatura argentina, aunque su talento la llevó más allá de sus expectativas.

Con un profundo conocimiento cultural y un amor por las letras que trascendió más allá de su desaparición física, Victoria Ocampo logró en su vida llevar adelante todas las empresas que se había propuesto, convirtiéndose no sólo en escritora, sino también en ensayista, traductora y una de las intelectuales más destacadas de nuestro país.

Muchos la recuerdan sobre todo por haber sido la fundadora de la mítica revista Sur, medio que en poco tiempo se transformó en uno de los de mayor influencia en el ámbito literario, con colaboraciones realizadas por autores tales como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato y Julio Cortázar, por nombrar sólo algunos.

La escritora nació el 7 de abril de 1890 en la ciudad de Buenos Aires, y fue bautizada con el nombre de Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo.

Tuvo la fortuna se crecer en el seno de una familia argentina acomodada, siendo su padre el ingeniero Manuel Ocampo y su madre Ramona de Aguirre de Ocampo, ambos pertenecientes a la aristocracia porteña.

Por eso motivo seguramente, Victoria tuvo una infancia y adolescencia en las que se pusieron de relieve las tradiciones familiares y las buenas costumbres, además de poder acceder a una excelente educación, y nutrir sus capacidades desde muy pequeña.

Recibió toda su educación de manera particular y domiciliaria, y siempre demostró ser una joven inteligente y capaz, que gustaba sobre todo de la lectura y de la escritura creativa.

Si bien no se conocen demasiados datos de su adolescencia, se sabe que durante su primera juventud debió enfrentarse al fantasma de la muerte, cuando murió su hermana Clara.

Al cumplir su mayoría de edad, Victoria Ocampo comenzó a desarrollar lentamente una personalidad y una ideología feminista, que en definitiva marcaría toda su obra.

Por aquella época, la joven bailaba tango, andaba a caballo, usaba pantalones, maneja autos y solía bañarse en las playas públicas de Mar del Plata, todo esto a pesar de la mirada inquisidora de sus pares y familiares.

Tengamos en cuenta que en esa época, las mujeres que solían realizar ese tipo de actividades no eran bien vista por la sociedad.

En medio de toda la controversia generada por su personalidad y actitudes, llegó el amor a la vida de Victoria, y decide casarse en el año 1912 con Luis Bernardo Mónaco de Estrada, un destacado profesor universitario.

Pero el idilio amoroso no duró demasiado, y durante la luna de miel que la pareja vive en Europa comienzan a surgir fuertes asperezas que darán como resultado el quiebre de la relación, y que posteriormente Victoria comience una relación extramatrimonial con Julián Martínez Estrada, primo de su marido.

Después de ocho años de mantener una relación matrimonial que muchos consideraron ficticia, finalmente Victoria decide independizarse y mudarse sola a un departamento, lugar que también sirvió de encuentro para la relación que mantenía con Julián, que según las propias palabras de la escritora fue el gran amor de su vida.

Paralelamente, en el mes de mayo de 1920, Victoria inicia lo que se convertiría en una carrera brillante, con la publicación de su primera nota para el diario La Nación, titulada “Babel”, donde la escritora ponía de manifiesto las diferencias entre los seres humanos y las desigualdades de género.

Luego llegaría la publicación de su primer libro, titulado “De Francesca a Beatrice” y que fuera publicado en el año 1924 y comentado por su amigo José Ortega y Gasset dentro de una edición de la prestigiosa Revista de Occidente.

Durante sus reiterados viajes al exterior, Victoria Ocampo tuvo la posibilidad de conocer a destacados artistas tales como Hermann Graf Keyserling, Eduardo Mallea, Waldo Frank, Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Sergéi Eisenstein, entre otros.

A su regreso, la escritora comenzó a definir uno de los más significativos proyectos de su vida, la creación de la revista Sur, destinada a difundir todo lo que estuviera relacionado con la cultura, y cuyo primer número fue publicado el 1 de enero de 1931.

Rápidamente la publicación se convirtió en uno de los medios más importantes del país, no sólo influyente en el ámbito de la cultura, sino también en el campo político con una clara tendencia antiperonista, a partir de la llegada al poder del General Juan Domingo Perón. La revista se mantuvo en circulación durante cuatro décadas.

Cabe destacar que su participación política en el país era realmente activa, participando en diferentes movimientos intelectuales y antifascistas y siempre criticando duramente al peronismo, ya que consideraba que el gobierno del General Juan Domingo Perón era antidemocrático.

Gracias a su actividad constante, en el año 1936 Victoria Ocampo fue elegida para ocupar el cargo de Presidente de la Unión de Mujeres Argentinas, cuyo fin era luchar para obtener la reforma de la ley que establecía los derechos de las mujeres casadas.

Tres años antes, precisamente en 1933, Victoria se entera de la muerte de su marido, y a partir de allí decide comenzar a redactar los textos que luego serían publicados en la revista Sur a través de la columna denominada “Testimonios”.

Su militancia política no se detenía, y por supuesto utilizaba su revista para denunciar al peronismo y presentar permanentemente su oposición al gobierno. Esto la llevó a la cárcel en el año 1953, cuando había cumplido 63 años, siendo acusada de almacenar en su casa de Mar del Plata un completo arsenal que sería utilizado por los enemigos del régimen peronista.

La mala situación económica del país para el año 1955, puso a Victoria Ocampo en un momento difícil, y debido a la gran inversión que había realizado para su revista Sur, se encontró ante la obligación de llevar una vida más humilde, sin los lujos a los que estaba acostumbrada, rozando prácticamente con la quiebra.

Mientras tanto, Victoria no sólo se mantuvo al frente de la dirección de la revista Sur, sino que además produjo una gran cantidad de obras, entre las que se encuentran “La laguna de los nenúfares”, “Domingos en Hyde Park”, “Le Vert Paradis”, “Lawrence de Arabia y otros ensayos”, “Tagore en las barrancas de San Isidro”, “La bella y sus enamorados”, “Diálogo con Borges”, “La mujer y su expresión”, entre otros, y por supuesto su autobiografía publicada en distintos tomos a lo largo de casi diez años.

Al cumplir los 88 años de edad, después de haber padecido un cáncer de paladar, el 27 de enero de 1979 Victoria Ocampo exhaló su último respiro en su adorada habitación de la Villa Ocampo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Pocos meses después de que comenzara a publicarse su autobiografía, Victoria Ocampo murió en su casa de San Isidro, el 27 de enero. La obra se está entregando en partes porque consta de seis volúmenes que la ensayista y traductora había comenzado en 1952.

Su origen está en una familia de la élite tradicional argentina. Nació el 7 de abril de 1890 y a los 22 años se casó con Luis Bernardo de Estrada, pero quedó demostrado que no los había unido el amor sino el deseo de Victoria de liberarse de las rígidas reglas familiares. Al año siguiente conoció a Julián Martínez, con quien tuvo una relación intensa, aunque siguió viviendo con su marido ocho años más.

Su primer ensayo publicado fue De Francesca a Beatrice, en 1924, por la editorial Revista de Occidente, dirigida por José Ortega y Gasset. En el 26 publicó La laguna de los nenúfares. En Europa conoció al conde de Keyserling y al escritor Pierre Drieu La Rochelle, con quienes se dice que tuvo relaciones amorosas.

Una de sus máximas obras fue la revista y la editorial Sur, que fundó en el 31 y el 33 respectivamente. La editorial publicó a autores argentinos y tradujo a importantes escritores extranjeros. La revista, por su parte, publicó por ejemplo \ la mayor parte de los cuentos que integrarían Ficciones, de Jorge Luis Borges.

A lo largo de los años, además de su trabajo como traductora, fue publicando sus obras: Habla el algarrobo (1960), Tagore en las barrancas de San Isidro (1961), La bella y sus enamorados (1964), Diálogo con Borges y Diálogo con MaJiea(1969).

A partir de 1970 cambió la periodicidad de Sur y desde el número 326/28, dedicado a la mujer, se anunció que sería bianual. Sin embargo, la realidad es que fue el último número activo, de ahí en adelante la publicación reeditó antologías de trabajos ya publicados. En 1976 se convirtió en la primera mujer designada como miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Con respecto a su postura política, fue opositora al peronismo y en los años cincuenta estuvo encarcelada durante 26 días en la cárcel del Buen Pastor.

Fuente: El Bicentenario Fasc.N° 9 Período 1970-1989

Biografia de Molina Campos Dibujos Criollos del Artista Molina Campos

Biografía de Molina Campos – Arte Criollo

Florencio Molina Campos: El retrato campero

Biografia de Molina Campos Quienes tengan la posibilidad de visitar el Museo Florencio Molina Campos, que se encuentra en el partido bonaerense de Moreno, precisamente en la calle Molina Campos 342, podrán acceder a la visión completa de su obra, tantas veces falsificada e incluso utilizada fuera de contexto.

Es que en realidad, a más de un lector le habrá sucedido encontrarse frente a una mala reproducción de algunas de las pinturas de Molina Campos, que saltan a nuestra vista en un simple papel ilustración utilizado para adosar un almanaque.

Lo cierto es que a pesar de tratarse de uno de los artistas más destacados y talentosos de nuestro país, las obras de Molina Campos han sido durante años objeto de una verdadera desvalorización, que no ha permitido considerar al pintor en su real dimensión artística.

Por ello, una excelente alternativa para conocer al artista y su obra es visitar el mencionado museo, en el que se encuentran en exposición más de 140 pinturas que demuestran sin dudas no sólo el talento que Molina Campos plasmaba con su pincel en el óleo, sino también la visión del artista en lo que se refiere a las tradiciones camperas de nuestro país.

La particularidad de su obra

Los colores, las texturas, las expresiones de los personajes, las situaciones y un cierto toque humorístico dando marco al retrato que Molina Campos intentó, con real éxito, plasmar del gaucho argentino, parecen salir de las pinturas e invadir el espacio exterior ante la mirada atónita del espectador.

El principal objetivo de sus dibujos y pinturas fue desde siempre retratar las viñetas gauchescas, con un cierto tono de humor, que le otorgó frescura a cada una de sus composiciones.

Si bien su obra posee un tono caricaturesco, lo cierto es que muchos expertos lo han considerado como un artista que ha sabido utilizar en sus pinturas una fuerte influencia del expresionismo.

Todo su talento y creatividad de volcó por completo en reflejar la realidad nacional del ámbito campero, incluyendo en sus dibujos su aguda visión, y en definitiva su crítica a la sociedad.

Sus dibujos se caracterizan por presentar ciertas características que lo hacen original e imposible de copiar sin ser descubierto. Los paisajes profundos con horizontes realmente bajos, los caballos galopando con sus cuatro patas en el aire, y otros detalles que han demostrado la aguda visión que poseía Molina Campos, y esa memoria fotográfica que él mismo aseguraba tener y que le permitió plasmar la realidad tal cual podía observarla con sus propios ojos.

La vida del artista

Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 21 de agosto de 1891, en el seno de una familia con fuertes raíces y tradiciones castrenses, fue bautizado con el nombre de Florencio de los Ángeles Molina Campos.

Su padre era Florencio Molina Salas, y su madre Josefina del Corazón de Jesús Campos y Campos, ambos provenientes de familias tradicionales del país del tiempo de la Colonia, que mantenía un fuerte amor por el campo.

Es por ese motivo que el pequeño Florencio vivió su niñez y adolescencia más ligado al campo que a la ciudad, disfrutando de sus largas estadías en las zonas rurales bonaerenses de los llamados pagos del Tuyú y General Maradiaga, y en la localidad de Chajarí, en la provincia de Entre Ríos, áreas donde sus padres poseían campos heredados de la familia.

Esto hizo que la ciudad no fuera el ámbito ideal para Florencio, quien esperaba con ansías los viajes al campo, donde comenzó a sentirse atraído por el paisaje, que poco a poco daría lugar al nacimiento de la visión del artista plástico.

A mediados del año 1920 Florencio Molina Campos, luego de mantener un noviazgo con la joven María Hortensia Palacios Avellaneda, hija de Rodolfo Palacios y María Avellaneda, decidió contraer matrimonio con ella, unión que daría como resultado el nacimiento de Hortensia, la que sería su única hija. Pero el matrimonio no duró demasiado.

Mientras tanto, Florencio Molina Campos continuaba persiguiendo su sueño, que en definitiva era simplemente llegar con su obra a cada rincón del país, y poder vivir de su arte.

Esto lo llevó en el año 1926 a realizar su primera exposición de cuadros, la cual tuvo lugar en el Galpón de Palermo de la Sociedad Rural Argentina, muestra que contó con la presencia de importantes figuras del país, como fue el caso del entonces Presidente de la Nación, Marcelo T. De Alvear, quien de inmediato se declaró ferviente admirador de su obra, y le otorgó como reconocimiento una cátedra en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.

Un año después el amor llegaría nuevamente a la vida de Florencio, cuando durante una muestra en la ciudad de Mar del Plata conoció a María Elvira Ponce Aguirre, una joven mendocina que supo conquistar el corazón del artista, y que compartió su vida con él hasta 1959, año en que murió Florencio.

En poco tiempo, la consagración y el reconocimiento llegaron a la vida de Molina Campos, permitiéndole no sólo cumplir su sueño de llegar a ser conocido en la Argentina, sino también a que su obra cruzara las fronteras del país, y lo llevara al Continente Europeo.

Su fama en el exterior creció de una manera que jamás lo habría podido prever, e incluso fue contratado por Walt Disney para cumplir el rol de asesor en el equipo de dibujantes a cargo de una serie de películas que se encontraban en producción, pero las diferencias en la visión del gaucho argentino entre el artista y los responsables de la productora norteamericana hicieron que no pudiera ser posible el trabajo conjunto.

Sin lugar a dudas, uno de los trabajos más recordados de Molina Campos en la Argentina fue el realizado para la firma Alpargatas, para la cual ilustró con sus dibujos los almanaques publicados desde el año 1931 a 1936, 1940 a 1945, 1961 y 1962.

Los últimos años de su vida fueron realmente difíciles, ya que Florencia Molina Campos debió enfrentarse a distintos tratamientos y operaciones para luchar con una enfermedad terminal, que lo llevó a la muerte el 16 de noviembre de 1959.

Biografia de Divito Las Chicas de Divito Dibujate Argentino Rico Tipo

Biografía de Divito – Las chicas de Divito
Dibujate Argentino de Rico Tipo

Guillermo Divito: Un universo de personajes en lápiz y papel

Biografia de DivitoSeguramente más de un lector al ver o escuchar el nombre de Guillermo Divito se retrotraiga a la Argentina de los años cincuenta, cuando en los kioscos de revista de barrio se hacían colas para esperar la llegada del nuevo ejemplar de la revista Rico Tipo.

En realidad, en la época que abarcan las décadas que van de los años cuarenta a los sesenta en el país, se sitúa sin dudas a Guillermo Divito como uno de los más importantes ilustradores y caricaturistas, que inició en Argentina la corriente del humor gráfico, por lo que se ha convertido en una verdadera leyenda nacional, tanto el dibujante como toda su creación.

Willy, como lo llamaban los amigos, nació el 16 de julio de 1914 en la ciudad de Buenos Aires, bajo el nombre de José Antonio Guillermo Divito.

Hijo de un prestigioso médico, y criado en el seno de una familia con fuertes tradiciones y de acomodado pasar económico, ya desde niño sus padres habían trazado el destino que seguiría el pequeño, y soñaban con que su hijo realizará los estudios en la universidad siguiendo los pasos del padre en el ámbito de la salud.

Sin embargo, desde muy joven Guillermo comenzó a mostrar una personalidad rebelde, inclinada hacia la satisfacción de sus placeres mundanos, por lo cual su educación formal no daba buenos resultados.

Él sabía que su gran pasión era dibujar, por lo que pasaba largas horas esbozando distintos personajes en trozos de papel, hasta que comenzó a relacionarse con la editorial Columba, en la que publicó su primer trabajo como dibujante en el año 1931, precisamente en la revista Páginas de Columba, donde Divito mostró la gran influencia que poseía del caricaturista Alberto Iribarren.

Sus ilustraciones cada vez más asiduas en dicha publicación causaron la mejor de las impresiones en el público lector, que ya había comenzado a tomarle cariño a ese carismático dibujante que sabía ilustrar con humor realmente certero.

El éxito y la fama no tardaron en llegar, y esto produjo que Guillermo Divito se convirtiera en uno de los ilustradores más destacados del país, colaborando en prestigiosas publicaciones tales como El Hogar, Semana Gráfica, Crítica y Patoruzú.

Afianzado ya con su estilo propio, Guillermo Divito crea una serie de personajes entrañables de la historieta argentina, como es el caso de “El enemigo del Hombre” y “Oscar dientes de leche”.

Luego llegaron “El Dr. Merengue”, que fue publicado en la revista El Hogar y que reflejaba el estereotipo psicoanalítico de la época, y “Bómbolo”, que aparecía en el diario La Prensa y se caracterizaba por ser un personaje sencillo, ingenuo y bonachón, que siempre debía enfrentarse a situaciones adversas debido a su credulidad.

Por supuesto, también llegaron junto con estos personajes las célebres “chicas” de Divito, las que tuvieron su primera aparición en la revista Patoruzú, hasta que fue censurado por el editor Dante Quinterno, que consideraba que las faldas de los personajes femeninos eran demasiado cortas.

Recordemos que las “chicas” de Divito se caracterizaban por presentar una imagen de curvas marcadas y a la vez estilizadas, con pequeñas cinturas y caderas prominentes, y que sumaban actitudes audaces y poco convencionales para la época.

Esas “chicas” no tardaron en convertirse en la gran fantasía de los hombres y el modelo de belleza a seguir en las mujeres de aquella época.

Se dice que fueron los desacuerdos con Dante Quinterno en relación a las “chicas” el origen de la necesidad de Guillermo Divito por emprender su propio proyecto.

De esta manera, el 16 de noviembre de 1944 llega a los kioscos de revista la publicación “Rico Tipo”, en la que Divito logra plasmar toda su estética de dibujante, sin tener que reprimir sus convicciones en torno a la opinión de un editor.

El éxito inmediato de la revista fue tal, que al año siguiente de aquella primera publicación “Rico Tipo” alcanza una tirada de 350.000 ejemplares semanales.

En sus páginas impresas no sólo estaban presentes las famosas “chicas” de Divito, que alcanzaron su esplendor en dicha publicación, sino que también se daban cita los más originales y entrañables personajes, que reflejaban con humor y crítica la realidad argentina.

Se sumaron “El otro yo del doctor Merengue”, “Fallutelli”, “Bómbolo”, “Pochita Morfoni”, “Fúlmine”, “Gracielita y El abuelo”, sirviendo incluso como plataforma ideal para el lanzamiento de nuevos personajes.

Incluso algunos de ellos llegó a obtener tanto éxito que requirieron ser publicados en revistas propias, como fue el caso de “Fúlmine”, “Falluteli” y “Pochita Morfoni”, todos ellos con una repercusión popular inimaginable.

Otro de los aspectos que hicieron de “Rico Tipo” una de las revistas más importantes del país fue la gran calidad de sus colaboradores, siendo también un espacio para inició de la carrera de gran cantidad de dibujantes argentinos.

Por sus páginas pasaron Oscar Conti «Oski», Alejandro del Prado «Calé», Horacio S. Meyrialle, Carlos Warnes «César Bruto», Miguel Ángel Bavio Esquiú «Juan Mondiola», Rodolfo M. Taboada, Juan Ángel Cotta, Faruk, Gius, Pedro Seguí, Toño Gallo, Joaquín Lavado «Quino», Billy Kerosene, Mazzone, Wimpi, Guillermo Guerrero, entre muchos otros artistas. Lo que demuestra que es realmente certero lo que una oportunidad mencionó Geno Díaz, que dijo: “Todo el quién es quién del humor argentino pasó por Rico Tipo”.

La muerte llegó a la vida de Guillermo Divito el 5 de julio de 1969, en el territorio brasilero y a causo de un accidente automovilístico producido cuando con su auto deportivo embistió contra un camión en una ruta.

En vida, Guillermo Divito tuvo la fortuna de disfrutar de una existencia acorde a sus gustos, satisfaciendo cada uno de sus placeres que consistían en viajar, disfrutar de una buena comida, escuchar jazz y conducir autos deportivos.

Tres años más tarde desaparecía para siempre la revista “Rico Tipo”, dejando para siempre una marca indisoluble que dio comienzo a la era del humor gráfico en la Argentina.