Droga IV: Cocaína

El Tabaquismo Enfermedades del Tabaco Causas y Consecuencias

TABAQUISMO, ENFERMEDADES QUE PROVOCA EL CONSUMO DE TABACO

TODAS LAS FORMAS DE ADICCIÓN SON MALAS , CON INDEPENDENCIA DE SI EL ELEMENTO ADITIVO
ES EL ALCOHOL, LA MORFINA O EL IDEALISMO»
Carl Jung 1860.

A pesar de saber que el cigarrillo perjudica la salud, aunque desconozcan can a fondo sus efectos, muchas personas pasan por alto este hecho y se inician en el consumo o padecen de tabaquismo. Es inevitable preguntar por qué se fuma. Esta pregunta queda contestada con las cinco «les»:

• Imitación. En la imitación influyen el ambiente familiar (padres o hermanos fumadores), escolar (compañeros o docentes) y social (la sociedad en general).

• Incitación. Esta es provocada por la publicidad en todos los medios de comunicación (diarios, revistas, radio, televisión, cine, etc.). En ellos se vinculan situaciones deseables (juventud, belleza, prestigio, éxito, fama, etc.) con la adicción al tabaco. El mensaje y su reiteración despiertan el interés, la inquietud, y provocan, en muchos casos, la respuesta esperada… que no es la deseable para la salud.

• Indiferencia. Sobre todo de las autoridades públicas que, ante la amenaza que el consumo de tabaco implica para la salud de la población, no reaccionan legislando con la fuerza necesaria ni obran en consecuencia. También de ciertos medios de comunicación, que atienden los intereses económicos sobre el peligro que esto acarrea.

• Ignorancia. De los que fuman sin conocer las graves consecuencias para su salud.

• Irresponsabilidad. De todos los que fuman desatendiendo el daño que producen en su organismo y en el de sus semejantes.

(Fuente: BIOLOGÍA Activa del Polimodal)

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir nauseas, y vértigos y dolores de cabeza.

Estas sensaciones. desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores.

El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma, tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de güisqui favorita.

Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poder dejarlo, y si hay mala suerte, el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer.

Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido, del tabaquismo, cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar.

Lo más aconsejable – cuando se quiere abandonar el vicio – es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

Los cigarrillos se fabrican con las hojas del tabaco (Nicotiana tabacum), planta originaria de América. Al encender un cigarrillo, se produce la combustión incompleta del tabaco y se libera humo a la atmósfera. Los componentes del humo del cigarrillo son los siguientes:

a) Monóxido de carbono (CO). Gas altamente tóxico que, al unirse a la hemoglobina, forma carboxihemoglobina; como consecuencia de esta unión, llega mucho menos oxígeno a las células, con lo que el metabolismo celular es deficiente y las personas se sienten cansadas y “embotadas”;

b) Cianuro de hidrógeno y amoníaco, dos gases irritantes que destruyen las cilias que recubren las vías respiratorias, impidiendo que, con su movimiento, se eliminen los gérmenes que ingresan con el aire;

c) Benzopirenos, sustancias químicas orgánicas cancerígenas.

El componente activo del tabaco, que genera dependencia, es la nicotina. La nicotina, que pertenece al grupo de sustancias químicas orgánicas denominadas alcaloides, es la sustancia responsable de la adicción al cigarrillo y es sumamente tóxica (incluso, se la puede usar como plaguicida). Si se inyectara a un hombre la cantidad de nicotina que contiene un paquete de cigarrillos, moriría.

Pero, como al fumar, las dosis de la nicotina son bajas, el hígado las metaboliza en otros compuestos de menor toxicidad.

Como residuo de la combustión del tabaco se produce el alquitrán, una sustancia altamente cancerígena, como otros hidrocarburos. Se adosa a los alvéolos y los endurece, lo que dificulta el intercambio gaseoso y provoca la coloración grisácea de los pulmones del fumador.

El humo de la combustión del tabaco y del papel de un cigarrillo sin fumar es más peligroso que el aspirado por el fumador; ya que contiene más monóxido de carbono, alquitrán, benzopireno, amoníaco y demás sustancias tóxicas.

Consecuencias del hábito de fumar

Las sustancias nocivas presentes en el humo del cigarrillo contaminan el aire y sor inhaladas tanto por los fumadores como por los no fumadores (“fumadores pasivos”).

El efecto nocivo de la nicotina y del alquitrán es acumulativo y se siente con el correr tiempo y, en los casos más extremos, puede llegar a ocasionar cáncer de pulmón.

El tabaco destruye las “barreras” protectoras que tiene el sistema respiratorio para evitar la entrada de polvo y gérmenes que dificultar el normal funcionamiento de los pulmones; por este motivo el fumador está más expuesto a padecer patologías de origen viral bacteriano.

La estructura de la pleura también se ve alterada, ya que se endurece progresivamente, lo que origina serias dificultades respiratorias; por eso, los fumadores se agitan ante el menor esfuerzo.

El fumador pierde la elasticidad de sus pulmones. Además, las células mucosas secretan gran cantidad de mucus, que debe ser espectorado por medio de la tan conocida como la típica “tos del fumador”.

En un folleto destinado a los pediatras, recientemente publicado por la Environmental Protection Agency (EPA – por sus siglas en inglés – la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos), se vuelve a insistir sobre los riesgos que el humo emanado de los cigarrillos de los adultos entraña para los chicos que se encuentran en las proximidades.
La lista es bastante larga y, entre los datos citados, se subraya que en ese país entre 150.000 y 300.000 casos de infecciones del aparato respiratorio inferior en los lactantes y niños menores de 18 meses, se deben al humo de cigarrillo. A su vez, esas infecciones ocasionan entre 7.500 y 15.000 hospitalizaciones por año.
Con el objeto de protegerlos de estos peligros, el folleto recomienda que los padres tomen una serie de recaudos. No fumar en la casa ni permitir que otros lo hagan. No fumar si hay niños presentes, particularmente si se trata de lactantes o jovencitos que están empezando a caminar.

QUE SUCEDE SI UNO DEJA DE FUMAR
En los 20 minutos después de tu último cigarrillo.

• Dejas de contaminar el ambiente.
• La presión arterial se normaliza.
• El pulso vuelve a ser normal.
• La temperatura de tus manos y tus pies aumenta y se normaliza.

8 horas.
• La cantidad de monóxido de carbono en sangre disminuye a nivel normal.
• La cantidad de oxígeno en sangre retorna a nivel normal.

24 horas
• Disminuyen los riesgos de un infarto.

48 horas.
• El sistema nervioso se adapta a la ausencia de nicotina.
• Se mejoran los sentidos del olfato y el gusto.

2 semanas a 3 meses.
• Mejora la circulación.
• Resulta más fácil caminar.
• La función pulmonar aumenta hasta un 30%.

2 meses a 9 meses.
• Disminuye la tos, la congestión, la fatiga y la falta de aire.
• Las
cilias aparecen nuevamente en los bronquios, aumentando la capacidad para estabilizar los mismos, se limpian los bronquios y se reduce el peligro de infecciones.
• El nivel de energía corporal aumenta.

1 año.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de enfermedades cardíacas.

5 años.
• El porcentaje de riesgo de contraer enfermedades cardíacas es igual al del no fumador.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de
sufrir cáncer de pulmón.

10 años.
• El riesgo de contraer cáncer de pulmón es igual al del no fumador.
• Las células cancerígenas son reemplazadas.
• Disminuye el riesgo de contraer otros cánceres: de boca, laringe, esófago, vejiga, hígado y páncreas.

Extraído del suplemento “Salud”, La Nación, 18-1-05.

NICOTINABREA O ALQUITRÁNÓXIDOS DE NITRÓGENOSCIANURO DE HIDROGENOOXIDO DE CARBONO
Afecta la circulación en general, provoca la disminución del calibre de los vasos sanguíneos, aumenta las grasas circulantes y la posibilidad de arteriesclerosis, favoreciendo la formación de trombos (coágulos)Es responsable de las lesiones destructivas propias de la bronquitis crónica, el cáncer de pulmón y el enfisema. Los pulmones pierden elasticidad, el individuo siente disnea (falta de aire), su eficiencia y sus energías están disminuidas.Causantes de la destrucción de células macrófagas, que son las encargadas de destruir todo tipo de partículas extrañas o dañinas que se encuentran en los pulmones.Altera y destruye las cilias pulmonares, que son como pestañas microscópicas
que tienen la función de barrer continuamente microbios, mucosidades y
cuerpos extraños. La destrucción de las cilias provoca el depósito de alquitrán.
Su principal acción está referida al desplazamiento del  de la sangre. Esto significa menor aporte de O2 a los tejidos y la posibilidad de trastornos a nivel del músculo cardíaco.

TABAQUISMO: Las dos adicciones más estudiadas son el tabaquismo y el consumo de alcohol. En la mayor parte de los países occidentales todavía fuma aproximadamente entre el 25% – 33%de las personas y se considera que el tabaquismo es la causa de alrededor de la tercera parte de los cánceres. El consumo de cigarrillos es en la actualidad un «hábito estigmatizado» debido a numerosas razones.

Los factores que hacen que una persona comience a fumar (presión social, modelos de rol) son a menudo distintos de los que mantienen posteriormente el hábito. La nicotina es un potente estimulante: incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial; disminuye la temperatura corporal; introduce cambios en las concentraciones de las hormonas liberadas por la hipófisis (una glándula que controla las hormonas), y estimula la liberación de adrenalina. La liberación de dopamina en el cerebro hace que la nicotina tenga un carácter muy adictivo. Lo más importante es que se mantiene el hábito debido a los síntomas de abstinencia: ansiedad, cefaleas, irritabilidad e insomnio. El abandono del tabaquismo da lugar a efectos inmediatos y a largo plazo.

Muchas personas intentan reducir su consumo de cigarrillos y abandonar el hábito. Los gobiernos utilizan la publicidad de la prohibición, la restricción de las ventas y de las zonas de consumo, y el incremento del precio de los cigarrillos, con resultados modestos; también llevan a cabo campañas de salud y educación. La gente intenta probar todos los métodos, desde los parches y el chicle de sustitución de la nicotina hasta la psicoterapia y la hipnosis, y —por último— la fuerza de voluntad. Dado que la necesidad de consumir un cigarrillo está relacionada con numerosos factores (visuales, olfatorios, fisiológicos y sociales, muchos fumadores consideran que es imposible abandonar el hábito.

Una reglamentación reciente obliga a los fabricantes de productos del tabaco a pedir permiso a la Secretaría de Salud cuando quieren realizar un anuncio publicitario, para lo cual deben cumplir con las siguientes reglas o normas:

• Todas las personas que aparecen en los anuncios publicitarios o comerciales tendrán que parecer y ser mayores de 25 años.

• Las personas que intervienen en los anuncios por ningún motivo podrán aparecer fumando dentro del comercial u ofrecer cigarrillos.

• Los anuncios que pasan por televisión no podrán ser transmitidos antes de las diez de la noche.

• En las revistas dedicadas a jóvenes, se debe evitar que los anuncios publicitarios que salen en la portada y en el interior sean de tabaco.

• En otras revistas, los anuncios deben incluir un mensaje precautorio. Si se observa, se verá que las cajas de cigarrillos tienen una leyenda de advertencia que dice:

• Fumar es causa de cáncer.

• Dejar de fumar reduce importantes riesgos en la salud.

• Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro.

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir náuseas, vértigos y dolores de cabeza. Esas sensaciones desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores. El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de whisky favorita. Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poder dejarlo, y si hay mala suerte, el cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer. Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar. Lo más aconsejable cuando se quiere abandonar el vicio es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

 

Mitos Sobre el Tabaco Mentiras Sobre el Hábito de Fumar Creencias

CREENCIAS FALSAS SOBRE EL CONSUMO DE TABACO

«TODAS LAS FORMAS DE ADICCIÓN SON MALAS , CON INDEPENDENCIA DE SI EL ELEMENTO ADITIVO
ES EL ALCOHOL, LA MORFINA O EL IDEALISMO»
Carl Jung 1860.

que contiene un cigarrillo

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir náuseas, vértigos y dolores de cabeza. Esa sensaciones desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores. El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de whisqui favorita. Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poder dejarlo, y si hay «mala suerte», el cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer. Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar. Lo más aconsejable cuando se quiere abandonar el vicio es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

Guerras del Opio en China Primera Guerra por Droga Tratado de Nankín

Guerras del Opio en China
Primera Guerra por Droga

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar.

En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas. Los  comerciantes de Portugal, Gran Bretaña, Italia  y los Países Bajos intentaron ampliar el comercio con China. Pero los poderosos emperadores chinos, que controlaban cualquier contacto entre su pueblo y los extranjeros, no estaban interesados.

Qianlong, emperador durante sesenta años, era un erudito y un tradicionalista que no tenía tiempo para los «bárbaros». El problema de los europeos era que tenían que pagar todos los productos en plata, ya que los comerciantes chinos no tenían permitido intercambiar productos extranjeros por artículos chinos. Además, los europeos sólo tenían permiso para comerciar en Cantón (Guangzhou), donde eran encerrados en las llamadas factorías (una especie de almacenes fortificados) y comerciaban a través de intermediarios chinos.

Los comerciantes europeos eran muy competitivos y se peleaban por conseguir los  mejores artículos chinos y por llevarlos luego a Europa lo más rápidamente  posible para conseguir  establecer los precios más altos.

EL COMERCIO DEL OPIO

Los europeos buscaron otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

China alcanzó su mayor extensión durante el reinado de Qianlong, extendiendo su poder a Asia Central y el Tibet. Esta expansión fue muy costosa y aportó muy pocos beneficios, salvo mantener alejados a los británicos y los rusos.

Qianlong (1711-1795) gobernó China durante sesenta años desde 1735.
Fue un emperador-filósofo que fomentaba las artes, escribía poesía y fundaba bibliotecas.

 LA DINASTÍA QING

Los emperadores Qing no estaban interesados en desarrollar el comercio porque tenían urgentes asuntos internos que solucionar. Los años de paz y prosperidad habían conducido a un excesivo crecimiento de la población (400 millones en 1800) y había escasez de alimentos. Los impuestos eran elevados, la corrupción estaba creciendo y la población se desplazaba de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades.

Los Qing eran muy conservadores y testarudos. Como resultado de esta actitud, hubo protestas y levantamientos, organizados con frecuencia por sociedades secretas con ambiciones políticas. La secta del Loto Blanco provocó una rebelión campesina que duró de 1795 a 1804. El objetivo de esta guerra era debilitar el respeto del pueblo por la dinastía Qing. Los extranjeros (japoneses, rusos, tibetanos y otras minorías étnicas, así como los europeos en sus clípers y sus cañoneros) también acechaban las costas de China.

LA INTERVENCIÓN EUROPEA

Los emperadores Qing creían que China era el centro del mundo. Describían su país como «el Reino Medio, rodeado de bárbaros». Cuando un embajador británico, lord Macartney, viajó a Pekín (Beijing) en 1793, el emperador Qianlong se negó a tratar asuntos comerciales. Desde entonces, los extranjeros decidieron hacer las cosas a su manera y el lucrativo comercio del opio aumentó.

El té, la seda y la porcelana eran productos muy solicitados en Europa. Pero había un problema: la sociedad china se basaba en la filosofía de la autosuficiencia. Desde mediados del siglo XV, China había sido una civilización independiente de las flotas y el comercio de ultramar con remotas colonias vasallas.

Los alimentos y los bienes de lujo se fabricaban todos en el mercado nacional. El propio emperador chino así lo explicaba en una carta dirigida al rey Jorge III de Inglaterra en 1793, como respuesta a una solicitud comercial de Gran Bretaña:

Su majestad vive allende los mares … La diferencia entre nuestros usos y leyes morales y los suyos es tan profunda que nuestras costumbres y tradiciones nunca arraigarían en su tierra … Los productos de su país no me son útiles. En consecuencia, no hay necesidad de traer las mercancías de bárbaros extranjeros para intercambiarlas por nuestros productos.

Desde  comienzos del siglo XIX, muchos chinos se sentían oprimidos en ciertos aspectos de su vida y el opio, que se fumaba como el tabaco, les proporcionaba una vía de escape. Cuando en 1839 los chinos intentaron detener el comercio, los británicos les declararon la guerra. También el control del suministro mundial de té por parte de China estaba a punto de venirse abajo: durante la década de 1830, el inglés Robert Fortune robó varias plantas de té mientras viajaba por China; las llevó a la India y estableció allí plantaciones que competirían con las chinas.

A pesar de los esfuerzos del Imperio Qing por aislarse de la interferencia extranjera, hacia 1850 las influencias europeas en China eran ya muy profundas. Por un lado, los misioneros occidentales estaban muy atareados conviniendo a algunos sectores de la sociedad china a la palabra de Jesucristo y, por el otro, los comerciantes superaron los embargos comerciales imperiales con una combinación de contrabando ilegal y diplomacia de la cañonera.

Esas muestras de soberbia autosuficiencia por parte del emperador chino, provocaron una reacción imperialista de lo más extrema. Si los chinos no querían los productos occidentales, entonces algo habría que hacer para que los quisieran.

Los consejeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales encontraron la poco honorable solución del narcotráfico. Montaron un elaborado sistema con el que los comerciantes británicos compraban té chino en Cantón y emitían notas de crédito para los comerciantes chinos, que luego podían canjear por el opio que los agentes bengalíes de Calcuta pasaban de contrabando por la frontera.

Entre 1750 y 1860, miles de toneladas de opio cultivado en los campos de amapolas de Bengala fueron introducidas ilegalmente en China a cambio de seda, té y porcelana. El intercambio fue un golpe maestro del ingenio. Los británicos, en lugar de pagar las mercancías con valiosas monedas de plata, utilizaron como moneda de cambio el opio que cultivaban en una zona próxima como Bengala. Y el problema de la autosuficiencia de China se resolvió mediante el estímulo de su dependencia a una droga muy adictiva.

El Templo del Cielo fue reconstruido en 1751 durante el reinado de Qianlong. La inmensa sala de oración de madera estaba profusamente decorada y el tejado estaba cubierto con azulejos de cerámica azul.

Situado en Pekín, es uno de los centros más visitados del país. construido en 1420, fue usado por los emperadores Ming y Ching para ofrecer sacrificios al cielo pidiéndole abundantes cosechas. Su forma geométrica lo convierte en una de las obras más originales de la arquitectura china.

Presidiendo la plaza de Tien An Men- cuya traducción literal significa «paz celestial» – la puerta del mismo nombre da entrada a la Ciudad Prohibida. Como en todos los grandes edificios chinos, un retrato de Mao figura en primer plano

LAS GUERRAS DEL OPIO:  El opio, introducido por inescrupulosos comerciantes, llegó a ser un artículo indispensable para el chino corriente. Serían muchos, sin embargo, los que se opondrían tenazmente a su distribución y empleo, conociendo sus peligros.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros.

Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban  muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa. Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones.

Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga. El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Las estaciones comerciales extranjeras, o factorías, en Cantón (Guangzhou) eran los únicos lugares donde estaba permitido el comercio con China. Los europeos no podían viajar fuera de estos límites y sólo podían comerciar durante ciertos meses.

Los ingleses se indignaron ante lo que consideraban una confiscación de propiedad privada y, como respuesta, enviaron barcos de guerra que amenazaron a los chinos y sitiaron el puerto.

Los chinos se negaron a pagar una compensación, prohibieron el comercio con los ingleses y dispararon sobre las fuerzas británicas.

De esta forma comenzó la primera guerra del Opio (1839-1842) entre chinos y británicos.

EL TRATADO DE NANKIN

La guerra era desigual porque las fuerzas británicas eran muy superiores; bombardearon Cantón y arrebataron Hong Kong a los chinos. Al acabar la guerra, los británicos obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Nanking (Nanjing), que abría los puertos de China a Gran Bretaña. China también tuvo que pagar una compensación y entregó la isla de Hong Kong a los británicos.

Poco después de que Marx escribiera su profetice manifiesto, estalló en China la mayor guerra civil de la historia de los seres humanos. Se estima que entre 1850 y 1871 veinte millones de personas fallecieron en la Revolución Taiping, esto es, veinte veces más que en la guerra de Secesión de Estados Unidos, que tuvo lugar en la misma época.

El mayor responsable del agresivo método que los británicos emplearon con los chinos fue el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Henry Temple, tercer vizconde de Palmerston. Siempre estaba dispuesto a usar la fuerza en lo que consideraba la defensa de los intereses británicos en ultramar. En este y en los posteriores «tratados desiguales», los chinos se vieron obligados a ceder a las demandas europeas. Lo que realmente temían los chinos era que el comercio exterior acabara sometiendo a su país a la influencia extranjera.

Hay imágenes en donde la esposa de un fumador de opio destruye públicamente la pipa de su marido. La venta de opio y su consumo habían estado prohibidos en China por orden del emperador desde comienzos del siglo XVIII.

Los barcos, como este barco mercante inglés en el puerto de Lintin, en 1834, transportaban las enormes cantidades de opio que en esa época vendían los comerciantes europeo para poder comprar los valiosos artículos chinos.

La isla de Hong Kong se convirtió en colonia británica en 1842. Pronto se transformó en un centro de comercio. En 1860, se agregó la península de Kowloon, y en 1898 los británicos firmaron un contrato de arrendamiento de 99 años por los llamados Nuevos Territorios.

MALESTAR SOCIAL

Los problemas, promovidos sobre todo por los ingleses, volvieron a surgir a mediados de la década de 1850 en la segunda guerra del Opio (1856-1860), de la que también salieron victoriosos los británicos, que forzaron a los chinos a otro tratado. El Tratado de Tientsin, firmado en 1858, obligaba a los chinos a abrir más puertos a los comerciantes europeos. Otros países, como Francia y Estados Unidos, firmaron a su vez otros «tratados desiguales», consiguiendo para sus ciudadanos derechos especiales y aumentando la influencia occidental en China. Comerciantes y misioneros impacientes entraron en seguida en el país.

A Durante las guerras del opio, a la marina inglesa, inmensamente superior, le resultó muy fácil hundir los inestables juncos chinos. Y La rebelión de los Taiping (1851-1864) fue aplastada por los líderes chinos con ayuda de las potencias extranjeras que querían, que continuara en el poder la dinastía Qing.

 Al mismo tiempo, el inmenso Imperio chino se desbarataba gradualmente. La dinastía Qing, que tenía el poder, se enfrentó con rebeliones promovidas por los campesinos hambrientos.

La rebelión de los Taiping (1851-1864) comenzó con la pretensión de los habitantes de que la tierra se dividiera equitativamente entre el pueblo. Las potencias extranjeras ayudaron a sofocar la rebelión porque querían que la dinastía Qing continuara en el poder para que se siguieran respetando los tratados.

FECHAS CLAVES:

1839 Los oficiales chinos destruyen los cargamentos de opio británicos.

1839 Estalla la primera guerra del Opio.

1842 China firma el Tratado de Nankín.

1844 Tratado de Wanghia con Estados Unidos.

1851 Se desencadena la rebelión de los Taiping.

1856 Estalla la segunda guerra del Opio.

1858 China firma el tratado de Tintsin.

1898 Gran Bretaña logra un contrato de arrendamiento de 99 años sobre los Nuevos Territorios.

Opio es un narcótico que procede de la desecación del jugo de las cápsulas verdes de la amapola del opio, Papaver somniferum. El opio crece principalmente en Turquía e India. La demanda mundial de opio es de unas 680 toneladas métricas al año, aunque muchas veces esta cantidad se distribuye de forma ilegal. (Imagen: Amapola, sin las hojas de la flor)

Las moléculas de opiáceos tienen propiedades analgésicas similares a los compuestos llamados endorfinas o encefalinas producidos en el organismo. Con una estructura similar, las moléculas de opiáceos ocupan muchos de los receptores nerviosos de éstas y proporcionan el mismo efecto analgésico que el producido de forma natural en el organismo. Los opiáceos producen primero una sensación de placer y euforia, pero cuanto mayor es su empleo mayores son las cantidades que demanda el organismo para alcanzar el mismo estado de bienestar. Su retirada origina muchas alteraciones, por lo que los adictos mantienen su consumo con el fin de evitar los efectos adversos, más que de alcanzar el estado inicial de euforia.

La malnutrición, las complicaciones respiratorias, y el descenso de la presión sanguínea son algunos de los trastornos asociados a la adicción. Hoy el opio se vende en la calle en forma de un polvo o un sólido marrón (café) oscuro, y se fuma, ingiere, o inyecta. Aunque el narcótico sintético metadona se ha utilizado para ofrecer a los adictos un medio de liberarse de los opiáceos, también crea adicción. La recuperación completa de la adicción a los opiáceos requiere años de rehabilitación social y psicológica.

Tocar la guitarra con los pies Tony Melendez Ejemplo de Vida y Sacrificio

 Tony Melendez Ejemplo de Vida y Sacrificio

LA TALIDOMIDALa talidomida es un fármaco teratogénico (que provoca malformaciones congénitas), que fue comercializado entre los años 1956 y 1963 como sedante y como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo.

Como sedante tuvo un gran éxito popular ya que no causaba casi ningún efecto secundario y en caso de ingestión masiva no era letal. Este medicamento provocó miles de nacimientos de bebés afectados de dismelia (del griego dys, «falta», y melos, «miembro»; es decir, nacían sin brazos o sin piernas o, en los casos más extremos, sin los cuatro miembros.(Fuente Consultada: Wikipedia)

Porque nos convertimos en drogadictos? Cambios de Conductas

¿Porque nos convertimos en drogadictos?

CAMPAÑA CONTRA LAS DROGAS

¿Por qué un hombre se convierte en drogadicto?

«La respuesta es que normalmente uno no se propone convertirse en drogadicto. Por lo menos es necesario pincharse dos veces al día durante tres meses para adquirir el hábito. Y uno no sabe realmente lo que es la enfermedad de la droga hasta que ha tenido varios hábitos. Yo tardé casi seis meses en adquirir mi primer hábito, y aún entonces, los síntomas de carencia eran leves. Creo que no es exagerado decir que fabricar un adicto lleva cerca de un año y varios cientos de pinchazos.»

«Las preguntas, naturalmente, pueden responderse: ¿Por qué empieza uno a usar estupefacientes? ¿Por qué sigue uno usándolos lo bastante como para convertirse en un adicto? Uno se hace adicto a los narcóticos porque carece de motivaciones fuertes en cualquier otra dirección. La droga se impone por defecto. Yo empecé por cuestión de seguridad.

Seguí pinchándome mientras pude conseguir droga. Terminé colgado de ella. La mayor parte de los adictos con los que he hablado cuentan una experiencia semejante. No empezaron a utilizar drogas por ninguna razón que sean capaces de recordar. Si uno nunca ha sido adicto, no tiene una idea clara de lo que significa necesitar droga con la especial necesidad del adicto. Nadie decide ser adicto. Una mañana uno se despierta enfermo y ya es adicto […].

La droga es una ecuación celular que enseña al usuario hechos de validez general. Yo he aprendido muchísimo gracias al uso de la droga: he visto la medida por cuentagotas de solución de morfina. He experimentado la agonizante privación de la enfermedad de la droga, y el placer del alivio cuando las células sedientas de droga beben de la aguja. Quizá todo placer sea alivio.

Yo he aprendido el estoicismo celular que la droga enseña al que la usa. He visto una celda llena de yonquis enfermos, silenciosos e inmóviles, en aislada miseria. Ellos conocían la inutilidad de quejarse o moverse. Ellos sabían que básicamente nadie puede ayudar a otro. No existe clave, no hay secreto que el otro tenga y pueda comunicar.

He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la yerba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no es un estimulante. Es un modo de vivir.»

(William BURROUGHS: Yonqui)

 SÍNDROME DE ABSTINENCIA:

«El síndrome de abstinencia en una persona que  desarrollado una completa dependencia física respecto a los opiáceos, es una experiencia desgarradora, incluso un médico acostumbrado a tratar con el sufrimiento humano considera muy dura prueba el contemplar las agonías de los enfermos que se encuentran en este estado […].

Durante todo este periodo del síndrome, el infortunado toxicómano no puede ni dormir ni descansar. Calambres dolorosos lo mantienen en la cama presa de una agitación incesante. Bien se levanta y pasea, bien se echa en el suelo. Salvo cuando se .trata de un individuo excepcionalmente estoico (y pocos toxicómanos los son, puesto que normalmente los estoicos no se entregan a los estupefacientes), llena el aire con gritos de desesperación.

La cantidad de agua que segrega por los ojos y por la nariz es enorme, la cantidad de fluido expulsado proveniente del estómago y de los intestinos, increíble y el sudor que emana de su cuerpo es lo bastante abundante como para empapar la ropa de la cama y el colchón. Sucio, sin afeitar, desgreñado, embadurnado con sus propios vómitos y excrementos, el toxicómano presenta ahora un aspecto casi infrahumano. Sin comer sin beber, adelgaza rápidamente y en veinticuatro horas puede perder cinco kilos.

La debilidad puede llegar a impedirle levantar la cabeza. Por eso no es extraño que mucho médicos, llegado este momento, teman por la vida de sus pacientes y les den una inyección de droga, que casi al instante suprime los terribles síntomas. «Es una experiencia dramática —dice el doctor Harris Isbell— observar a una persona miserablemente enferma recibir una inyección intravenosa de morfina y verle treinta minutos después afeitado, limpio, bromeando y riéndose.»

Pero esta vacación del infierno dura y muy poco; a menos que se administre otra vez la droga, los síntomas empezarán de nuevo cuando trascurran ocho o doce horas. Si no se le suministra ninguna otra droga adicional, los síntomas empezarán a debilitarse por sí solos al sexto o séptimo día, pero el paciente se habrá quedado extremadamente débil, nervioso e intranquilo y a menudo sufrirá de colitis pertinaz.

(R. S. de ROPP: Amgs and the Mind)

LO QUE NO RESUELVE LA DROGA:

«Después de dejar la escuela, a los quince años, mi hijo tuvo problemas con las anfetaminas. Tenia la costumbre de ir a esos clubs de baile del Soho, que en mi opinión mejor estarían destruidos. El chico era muy inestable y no quería trabajar, por eso le mandaron en condiciones de prueba a una granja en Kent.

En realidad, aquello le gustaba mucho, y cuando vino a casa la primavera pasada parecía mucho mejor adaptado. Incluso fue a la bolsa de trabajo y consiguió empleo con un restaurador de antigüedades; estaba muy contento, porque siempre le había gustado el arte. Por entonces se incorporó al Ejército de Tierra y esperaba marchar a Alemania en el verano.

Llegó entonces ese fin de semana. Le he dado vueltas y vueltas en la cabeza a lo que ocurrió; vino a casa muy alegre el viernes y salió con su novia Jinnie. Y volvió a hacerlo el sábado. Lo único que pasó esa noche es que no vino a dormir; como ya otras veces se había quedado en casa de los padres de Jínnie, no me preocupé. Por la mañana, antes de las ocho, la chica estaba aporreando mi puerta.

«Está completamente azul», me dijo, y bajé inmediatamente. La noche pasada se había quedado dormido en el sofá viendo la televisión; le taparon y se fueron a dormir. Por la mañana no pudieron despertarlo; no tenía buen aspecto, pero la madre de Jinnie —necia mujer— se fue al trabajo. Naturalmente, llamé en seguida a una ambulancia, pero Stephen estaba ya muerto.

Al hacer la autopsia dijeron que había muerto de una pulmonía bronquial producida por heroína. Dijeron que llevaba tres semanas tomándola. Al parecer, compartió una píldora con un chico en la granja y había seguido tomando desde entonces. No parece mucho tiempo, ¿verdad? Nunca pensé… Duele cuando la gente dice: «Deberías haberlo sabido.» ¿Cómo podía saberlo? No hizo nada distinto de lo normal.

No le examiné en el baño para ver si tenía las marcas de los pinchazos. Si hubieran llamado a la ambulancia inmediatamente, podía haberse salvado. Conseguían la droga de ese gitano llamado Curtís, que tenia la costumbre de merodear» por Piccáciilly Circus vendiendo inyecciones baratas a los muchachitos hasta que los tenia bien agarrados».

(Peter LAURIE: Las drogas)

Cambios conductuales asociados a la droga:

Evidentemente, no existe ninguna «fórmula mágica» que permita conocer en el seno de la familia la iniciación de uno de sus miembros en el mundo de la droga. Sin embargo, si existen ciertas alteraciones de la conducta que, si bien cada una de ellas por separado no indica nada, todas en su conjunto permiten sospechar una posible e incipiente relación de un adolescente con la droga. Algunas de estos cambios podrían ser:

• Descenso injustificado del rendimiento escolar.
• Abandono de ciertas aficiones e intereses que, al menos aparentemente, no son sustituidos por otros nuevos.
• Enfriamiento de las relaciones de amistad y confianza entre hermanos y/o hermanas.
• Cambio en el círculo de amistades tradicionales, acompañado de un especie de interés de que la familia no conozca a los nuevos amigos.
• Variaciones exageradas en los usos en cuanto a vestidos y peinados.
• La habitación propia se comienza a decorar, sin motivo justificado, con símbolos orientales, y se utilizan pebeteros o varillas de incienso cuyo olor puede enmascarar con mucha facilidad el del «porro».
• Ocultación general de los ojos con gafas de sol, y de los brazos en particular con medio de prendas de manga larga incluso en verano.
.• Evitación cuidadosa de cualquier alusión al tema de la droga en la convivencia familiar. .
• Adelgazamiento progresivo, ausencia deapetito, tinte subictérico, manifestaciones cutáneas diversas, etc., acompañadas de serias negativas a consultar al médico familiar.
• Tendencia a hurtos en el seno familiar que, en el caso de adolescentes y jóvenes, pueden alcanzar a objetos fácilmente pignorables.
• Aparición entre las pertenencias personales de librillos de papel de fumar y cartoncillos fabricados con tarjetas de visita de unos dos centímetros de ancho por tres o cuatro de largo.

Es importante insistir en que esta serie de conductas no son, ni pretenden ser, una especie de manual para descubrir la presencia de la droga, y que la existencia de muchas de ellas puede provenir de factores muy diversos; sin embargo, la acumulación de ellas debe llevar a generar una duda razonable que, más que hacer a los padres imponer medidas disciplinarias a sus hijos, han de conducirles a estudiar los posibles motivos que le han llevado por ese camino y tratar, nunca de forma violenta, de razonar con ellos para evitar un mal mayor.

¿Legalizar o no legalizar?: un difícil problema: Uno de los temas más vidriosos de la polémica sobre legalización o no legalización de determinadas drogas denominadas «blandas», como el hachis o la marihuana, es dilucidar si constituyen taxativamente un paso hacia el consumo de otras sustancias consideradas más peligrosas.

• Los partidarios de la legalización aducen a su favor puntos muy heterogéneos:
a) Este tipo de drogas consideradas ilegales son menos peligrosas que otras que, como el alcohol, son fáciles de conseguir al no estar penalizadas.

b) El motivo por el que muchos adolescentes se introducen en el mundo de ‘la droga es, precisamente, su carácter de algo prohibido. Si no existiera este «atractivo», gran parte de los jóvenes dejarían de interesarse por ellas.

c) La clandestinidad del comercio favorece el ascenso de los precios y fuerza al toxicómano al robo para abastecerse.

d) La legalización eliminaría ese tráfico y, teniendo en cuenta que son precisamente los mismos individuos los que trafican con drogas «blandas» y «duras», impediría en gran medida el consumo de sustancias más fuertes, al ofrecerse ambas en ambientes diferentes.

• Los partidarios de la no legalización utilizan entre otros estos argumentos:

a) El que los efectos producidos por este tipo de drogas sean menos dañinos que los producidos por otras, consideradas como legales, no justifica la legalización de las primeras, sino la necesidad de un mayor control de las segundas.

b) Ningún tipo de droga produce efectos beneficiosos al organismo, e incluso las más suaves pueden producir perjuicios. Por lo tanto, no hay razones para su legalización.

c) La legalización, es decir, la institucionalización de la droga, haría que su consumo aumentase en gran medida, pues las grandes multinacionales entrarían en este fabuloso negocio; el aumento de la publicidad y de !a oferta conseguiría efectos contrarios a los buscados.

d) Hay muchas personas que se inician directamente con drogas «duras», por lo que no está claro que la exclusividad de los canales de oferta facilite el paso de las «duras» a las «blandas».

Problemas ante la reinserción
El preadolescente «porrero» o el adolescente «sniffador» o «anfetominómano» o adicto a los opiáceos, han truncado o roto un proceso vital. Ello explica los fracasos del tratamiento, puesto que se parte del esquema de la rehabilitación, cuando el sujeto aún no ha estado habilitado en nada, y menos el de reinserción, cuando su única y firme inserción ha sido el «mundo de la droga».

La organización de sistemas asistenciales eficaces, requeriría, en el momento actual, una nueva sociedad paralela, dispuesta a integrar en su seno a los drogadictos cuando éstos se han desintoxicado, sociedad en la que los principios éticos fueran fundamento de todos y las sustancias toxicomanígenas totalmente ausentes.

Cuando acude un heroinómano voluntario (?) a tratarse, su único conflicto, es, para él, el de la desintoxicación; su idea sobre el conflicto básico, su dependencia, está ausente. En el fondo quiere transformar un problema cualitativo, en cuantitativo. Esta transformación, es una de las bases del proceso terapéutico.

Aunque el lenguaje y el proceso terapéutico requieren instrumentación distinta para alcohólicos y heroinómanos el análisis de los contenidos expresados en los grupos terapéuticos, indican la semejanza entre ambos procesos.

• Constatación de que la droga ha llegado a saturar al usuario y que su empleo es ahora necesario para evitar molestias graves, pero no proporciona la satisfacción de «antes».

• Desorganización de las relaciones familiares y sociales. En el alcohólico, incluso laborales; en el drogadicto, el problema básico lo constituye una corta historia laboral o una ausencia de la misma.

• Continuas referencias a las molestias de la salud física, sin mencionar que estas lesiones o trastornos son consecuencia de proceso primario: alcoholismo o heroinomanía.

• Referencia a ciertas gratificaciones -que a pesar de todo- proporciona el alcohol o la heroína.« Ansiedad provocada por la ausencia del tóxico y preocupación para conseguirlo.

• Insistencia en el «vino de química» o en el «caballo cortado».

• Insistente curiosidad por conocer los motivos que han provocado ausencias de miembros del grupo.

TEMAS PARA EL DEBATE:
EL ADOLESCENTE Y LA DROGA

Lo nuevo en cuanto a la droga, en nuestro tiempo, está dado por su difusión entre la gente joven: adolescentes y hasta niños. El problema de la adolescencia existió siempre, pero en algunos aspectos, en estos últimos decenios, en las sociedades occidentales se ha hecho bastante más agudo.

Muchos sociólogos prevén para el futuro una cultura cada vez más uniformada, cada vez más robotizada. Por una reacción vital, cuyo fondo es sano pero cuyas manifestaciones son, con frecuencia, pueriles y escandalosas, la juventud intenta darse una cultura que la ayude a vivir, pero cuya violencia y carácter irracional llevan la marca del desorden de la que ha nacido. […]

Una cultura relativamente homogénea
La vida moderna, a pesar de las comodidades que comporta, es penosa, cruel, inhumana; la define la impersonalidad, el prosaísmo, el cinismo y la frialdad en las relaciones; sociedad sin corazón, sin calidez, dura con los débiles, enteramente construida sobre el dinero, con la competición sin cuartel que suscita. Por primera vez en la historia, la juventud del mundo ha creado una cultura relativamente homogénea, al margen de la de los adultos y cuyos valores son una inversión o una burla provocativa de ésta.
Las conductas de los jóvenes plantean más que nunca interrogantes. SI son el modo de expresión actual de la adolescencia eterna no deja de presentar aspectos inéditos hasta ahora, y uno de ellos es el cultivo de la droga. La droga es hoy asunto de jóvenes.

Búsqueda de sensaciones nuevas
¿Qué es lo que-lleva a los jóvenes a drogarse? Entre los diez motivos propuestos por los investigadores del Inserm (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica, de París) la curiosidad ocupa el primer lugar, por lo menos al comienzo, ya que después de algunas experiencias se reduce del 60,8% al 5,3%; la reemplaza entonces, el estado de necesidad y la búsqueda de evasión. Interviene también el deseo de hacer como los otros, la búsqueda de sensaciones nuevas que enriquezcan la vida, la compensación de carencias afectivas y, en edad más avanzada, las posiciones ideológico-políticas.

La razón profunda del consumo de drogas reside en una crisis de civilización: la destrucción, en el seno del mundo contemporáneo, de ciertos valores esenciales. La droga es uno de los grandes ingredientes de la rebelión contra una sociedad minada por la ansiedad y el miedo, y por eso el problema de la droga es algo más —como dice Rof Carballo— que una cuestión de policía, de sanidad, de gobierno o de educación. Tiene que ver con los cimientos más profundos del hombre y de la cultura.

La droga es uno de los síntomas de una situación de fondo, síntoma de un malestar más que su causa. El joven que se droga no está sólo caracterizado por la patología, por el vacío intelectual y moral, por la dependencia y la labilidad afectiva, por la necesidad de evasión, sino también por el anhelo de liberación, de comunicación y de amor. El empleo de la droga es, con frecuencia, practicado para romper el estado de aislamiento. […]


Un viaje al interior de la conciencia
El debate desborda el dominio del especialista; no puede dejar indiferente a la sociología ya que se trata de un hecho verdaderamente colectivo, ni a la ética o la filosofía puesto que se trata verdaderamente de la felicidad de los hombres y del destino que dan a su vida. No basta decir que algunos aceptan esa muerte; no basta decir que la drogadicción es una enfermedad si no se explica por qué los candidatos a esa enfermedad son cada vez más numerosos. […]

¿Qué busca y qué encuentra el joven en la droga? Muchas entrevistas a toxicómamos o ex drogados son esclarecedoras. Durante la experiencia de la droga y después de ella —esto vale para los que se liberaron de la dependencia— esos jóvenes de 17 a 25 años declaran, entre otras cosas, haber logrado una posibilidad más amplia de amor, la capacidad de apreciar las pequeñas cosas de todos los días, haber cumplido finalmente un «viaje» al interior de la conciencia del cual emergen con una Incrementada disponibilidad para relacionarse con los otros, haber experimentado un impulso hacia una dimensión fantástica, haber dilatado la visión de la realidad, una visión en la cual el mundo ya no aparece como algo externo y en la cual ya no existe la soledad. Postulan que el LSD, por ejemplo, ofrece la solución de todas las frustraciones y anuncia el reino del amor universal.

El sujeto que emprende el «viaje» psicodéllco, tan exaltado por los que cultivan los alucinógenos, en verdad, después de cumplido, ve desvanecerse las Intuiciones y los conocimientos a los que había creído acceder bajo su Influjo. Es fácil verificar cuan falso es que las personas maduras o mejoran repitiendo esos «viajes», y es dudosa la creatividad que se obtiene con ellos.

Con frecuencia inocultable se observa, en cambio, la mediocridad de las elaboraciones literarias o artísticas producidas bajo el efecto de la droga. SI Baudelaire, Michaux, Huxley se acercaron a la droga, su creatividad no provenía de ésta. Cabe decir parafraseando la conocida sentencia, que lo que Natura no da, la droga no presta. […]

Un alejamiento de la realidad
Sin duda, la droga provoca un Inmediato e intenso placer, un evitamiento de las presiones del mundo exterior y de los más Ingratos deberes sociales; con un simple acto, el sujeto se sustrae a la realidad opresora y halla refugio en un mundo completamente propio. Pero todo esto es pasajero —mientras dura el efecto de la droga— y, una vez más, eludiendo el problema de fondo. Los alucinógenos son eso: alucinación, es decir, enajenamiento. El anhelo de liberación termina paradójicamente en el esclavizante sometimiento a la droga.

Bibliografía y Fuentes Consultadas
El Fenómeno Droga Cuadernillo N° 1
Francesc Freixa i Santfeliu
Aula Abierta Salvat
Geografía América y Antártida Lorenzini-Balmaceda-Echeverría

Como Actúan Las Drogas
Gesina L. Longenecker
Profesora de Ciencias Biomédicas y de Farmacología

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Drogas Sedantes y Estimulantes Efectos del Alcohol Los Depresores

Consumo de Opio Droga-Origen e Historia

DROGAS SEDANTES Y ESTIMULANTES: Se llaman sedantes porque una dosis de alguna de estas drogas deprime el sistema nervioso, es decir, reduce la eficacia de sus funciones. En realidad, cualquiera de estas sustancias en dosis elevadas puede causar la muerte debido a la casi inevitable insuficiencia respiratoria que provoca como consecuencia de la depresión delsistema nervioso central (SNC).

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

El grupo de sedantes incluye los alcoholes (principalmente etanol, narcóticos (opiáceos), inhalantes (solventes u otros agentes volátiles), barbitúricos (sedantes) y benzodiazepinas (agentes ansiolíticos). El mecanismo generalizado utilizado por estas drogas para generar la estimulación es la desinhibición o superación de la inhibición.

El alcohol y los derivados del opio (morfina y cocaína) se encuentran entre los sedantes más antiguos. El alcohol se obtiene por el método de fermentación. El hombre conoce la levadura desde hace mucho tiempo y aprendió a trabajarla en sus distintas variedades para producir diferentes bebidas alcohólicas, como la cerveza.

Los opiáceos son derivados de la amapola. Desde que se descubrieron los efectos de sus ingredientes activos, muchas partes de esta planta han sido utilizadas durante millones de años. El opium látex, un fluido blanco lechoso producido por una vaina de semillas verdes es, todavía hoy la fuente de morfina y codeína. También se la utiliza para la producción de derivados semi-sintéticos.

El grupo de los inhalantes se compone de sustancias diferentes y difíciles de localizar históricamente. El éter etílico, normalmente conocido como éter, surgió alrededor del siglo XVI y fue, probablemente, el primer inhalante que se utilizó en forma abusiva.

Los barbitúricos y las benzodiazepinas son productos sintéticos de la química medicinal que datan de los siglos XIX y XX, respectivamente.

Al contrario de lo que sucede con otras drogas sedantes, algunos efectos del alcohol en el SNC pueden no involucrar receptores específicos. Por ejemplo, existen grupos específicos de receptores para los narcóticos como la morfina, y otros para drogas como el diazepan (Valium).

El hecho de que el diazepan y los narcóticos actúen en diferentes receptores para provocar el mismo efecto genérico, la depresión del SNC, acrecienta sus efectos. Por eso resulta tan peligroso el consumo combinado de drogas sedantes. Estas interacciones son la principal causa de muerte accidental por sobredosis.

El alcohol y algunos inhalantes tienen efectos nocivos únicos para el organismo, hasta para el SNC. debido a su consumo crónico. Algunos de estos efectos pueden ser el resulta do de la alta solubilidad en lípidos que caracterizan al alcohol y a parte de los inhalantes.

Una elevada solubilidad en lípidos (grasas) facilita el movimiento y la distribución de las drogas por todo el cuerpo. En el caso del alcohol y de los inhalantes, es probable que esta circunstancia también facilite los efectos en la membrana celular.

Las consecuencias en las membranas no receptoras pueden hasta matar a cierto tipo de células.

El metabolismo del alcohol y o sus efectos en el metabolismo celular generan, a largo plazo, secuelas dañinas en órganos como el corazón y el hígado.

El daño al hígado es una de las consecuencias potenciales bien conocidas del abuso crónico del alcohol que está relacionada con el metabolismo del alcohol por el hígado.

El daño a este órgano también puede ser causado por alguno de los inhalantes que se metabolizan en el hígado.

Un poco menos familiar pero igualmente perjudicial para la salud, es el efecto nocivo del alcohol y de ciertos inhalantes para el corazón. El abuso crónico del alcohol puede provocar una cardiomiopatía (debilitamiento y disfunción del músculo cardíaco) que puede llegar a ser fatal.

Ciertos inhalantes también afectan el corazón pero producen más trastornos agudos en el ritmo cardíaco que perjuicios a largo plazo.

Ambos, alcohol e inhalantes, pueden atrofiar el cerebro, lo que está asociado al debilitamiento de sus funciones, como la memoria y la cognición, por ejemplo.

Una característica importante que parece ser compartida por todos los sedantes es la de activar el Circuito de Recompensa dentro del cerebro.

La mayor parte de las drogas parece afectar este circuito, al menos aumentando el efecto del neurotransmisor GABA (ácido gama aminobutírico) que actúa como inhibidor disminuyendo la excitabilidad de las neuronas en las que están localizados sus receptores.

LOS DEPRESORES: Los depresores son drogas sedantes que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) que pueden reducir la ansiedad, inducir al sueño y hasta anestesiar. Los barbitúricos y las benzodiazepinas son los principales compuestos depresores. Ninguno de los dos se basan en productos naturales: ambos contienen sustancias químicas sintéticas.

El primer barbitúrico fue sintetizado a fines del siglo XIX por el químico alemán Alfred von Baeyer. El primer componente, el ácido dietilbarbitúrico. es un derivado del ácido barbitúrico.

Los efectos y duración imprevisibles de los primeros barbitúricos fueron consecuentemente perfeccionados: sin embargo, aún hoy mantienen una característica en común: existe una leve diferencia entre una dosis que puede provocar la sedación y una que puede producir la muerte.

Una de las preocupaciones asociadas al uso de los barbitúricos es la muerte accidental por sobredosis. sobre todo cuando hay, además, ingestión de alcohol; la otra es el suicidio.

El fenobarbital o luminal  es un barbitúrico de acción prolongada eficaz en el tratamiento de la epilepsia. Debido a sus efectos de larga duración, esta sustancia puede generar un tipo de «resaca» al despertar ya que la droga todavía sigue actuando.

Los barbitúricos sintetizados a partir del fenobarbital provocan efectos más rápidos con una duración más corta, lo que resulta menos efecto y menos «resaca». Entre los barbitúricos de acción menos prolongada se encuentran el buta, el penta, el hexa y el secobarbital.

Las benzodiazepinas son considerablemente más utilizadas que los barbitúricos. El primer compuesto benzodiazepínico, el dordiazepóxido (Librium), fue accidentalmente descubierto en la década del 60.

Muchas drogas de la misma familia todavía se siguen utilizando: ejemplos conocidos son el diazepam (Yalium) y el triazolam (Halcion). Las benzodiazepinas y los barbitúricos pueden inducir a la tolerancia, aumentando el metabolismo, generando la adaptación de ñas células y provocando síntomas al suspenderse el consumo de estas drogas.

La suspensión de los barbitúricos se asemeja a la del alcohol, que pueden ser bastante grave y resulta hasta riesgosa para la salud.

Al contrario de lo que sucede con los barbitúricos. la característica más saliente de las benzodiazepinas es la seguridad. Hay una gran diferencia entre una dosis que reduce la ansiedad, induce al sueño o relaja los músculos y una dosis letal, al punto que existe muy poca posibilidad de muerte accidental o deliberada por el consumo exclusivo de estas drogas.

Sin embargo, la ingestión de benzodiazepinas acompañada de alcohol, altera esta situación. Las benzodiazepinas son solubles en grasa y, con frecuencia, son transformadas metabólicamente en otros compuestos.

Bibliografía y Fuentes Consultadas
Como Actúan Las Drogas
Gesina L. Longenecker
Profesora de Ciencias Biomédicas y de Farmacología

Trabajo a cargo de:
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Consumo de Opio Droga Origen e Historia de su Produccion

Consumo de Opio Droga
Origen e Historia

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

HISTORIA Y CARACTERÍSTICAS DEL OPIO

EL OPIO: El consumo del opio por el hombre viene de antiguo. Un papiro egipcio del año 1550 a. de C, descubierto por Georg-Moritz Ebers en 1873, habla ya de las cápsulas de adormideras en infusión para producir un sueño reparador, y el médico griego Hipócrates, en el 371 a. de C., las aconseja en el tratamiento de la leucorrea y de los «sofocos uterinos».

El opio se extrae del fruto maduro de la adormidera Papaver somnifeum álbum. En él se practican varias incisiones por las que rezuma un látex que, al contacto con el aire, por oxidación, se vuelve consistente y oscuro. Su zona de cultivo se extiende por toda la cuenca mediterránea, penetrando hasta Asia Menor, India y Extremo Oriente.

La adormidera es una planta muy resistente al frío, pero necesita una tierra muy rica en humus y ausencia de sequías prolóngalas. Los campesinos de Birmania, Thailandia, Turquía, Irán y del noroeste de la India, principales productores del mundo, siembran a voleo las semillas que han mantenido a remojo desde la víspera.

La planta germina en breve espacio de tiempo (al cuarto día) y de cada brote aparece un tallo que pronto se ramifica; hacia el mes de marzo aparecerán las flores en el extremo de esas ramificaciones. Antes de que caigan, los pétalos son arrancados y secados para, posteriormente, unidos unos a otros, formar la envoltura que rodeará los panes de opio en bruto.

El fruto del que se extrae el látex u opio es una cápsula globosa y achatada. La recolección del opio tiene lugar al inicio de la estación cálida, cuando las cápsulas comienzan a virar su color del verde al amarillo claro. La operación se realiza al, comienzo de la mañana: con un cuchillo especial se practican en las cápsulas tres o cuatro incisiones paralelas, sin que lleguen a atravesar el grueso de la pared de los frutos; el látex blanquecino que brota se solidifica casi instantáneamente, y al día siguiente es raspado y recogido.

El opio bruto es depositado después en vasijas y puesto al sol para conseguir una primera desecación del producto. Las operaciones’ se repiten cada tres días, hasta el agotamiento de la cápsula; al final se habrá obtenido de cada una entre cinco y seis gramos de opio bruto. La masa definitiva es puesta a secar en grandes sacos de yute colgados a la sombra, y posteriormente dividida en panes de peso variable según la procedencia.

Antes de convertirse en chandoo, es decir, en apto para ser fumado, el opio deberá retinarse y fermentar. La pasta en bruto es introducida durante casi medio año en grandes cubas, donde sufre la acción de un hongo frecuente en el pan: el Aspergillus niger.

Para evitar posteriores fermentaciones, que dañarían el producto, y antes de que éste llegue al público, las cajas metálicas que contienen el opio son sometidas a una pasteurización que destruye las levaduras.

Las flores de la planta del opio (Papaver somniferum) de color lila y con una mancha violácea en la base de los pétalos, nacen solitarias en la segunda mitad de la estación templada y en la primera de la cálida que le sigue. El fruto es una cápsula globosa y achatada (izquierda), de la que se extrae el opio según una técnica ya descrita por Diágoras de Melos en el año 380 a. de C.

Clásicamente, la toma de la droga, sobre todo en China, iba acompañada de un complejo ritual. La pipa, elemento indispensable, está compuesta de una cazoleta, generalmente de barro, de la que sale un pequeño manguito al que se adapta un tubo de unos 40 centímetros de material variable, desde la madera hasta el oro. Para quemar las bolitas de opio, el fumador se sirve de una lamparilla de aceite y de una aguja de acero con la que extrae el opio del recipiente, y con la que lo funde, asimismo, sobre la llama.

El fumador, recostado y con la cabeza apoyada en un cojín o en un pequeño taburete, vuelve la cazoleta del revés y expone el opio de su interior al calor de la llama. A continuación aspira lentamente profundas bocanadas de humo. Una tras otra, las pipas son consumidas y vueltas a llenar hasta que cae en el sopor y en el embrutecimiento.

El opio es una de las drogas históricamente más empleadas. En primer lugar, por las propiedades analgésicas y sedantes de los alcaloides (sustancia natural que produce una reacción alcalina) que contiene (entre el 10% y el 20% de su composición); en segundo lugar, por el efecto euforizante y de intensa embriaguez que provoca en el organismo.

También es quizá una de las drogas «menos peligrosas», en el sentido de que, aunque crea dependencia, no aniquila el organismo tan rápidamente como otras. Su consumo -fumadores, comedores de opio o bebedores de tisana y jarabes que lo contienen disuelto determina, poco a poco, una adicción, y con ella el comienzo de los primeros trastornos digestivos y hepáticos (característico color amarillento de la tez de! opiómano). Después, la intoxicación se agrava, aparecen las palpitaciones y los síncopes frecuentes.

El estado general del organismo se deteriora, haciéndolo especialmente vulnerable a los enfisemas, congestiones pulmonares, asma y anginas de pecho.

Fumadero de opio en Francia. El láudano, la morfina y el opio eran drogas comunes y legales en Europa y América durante las últimas décadas del siglo XIX, cuando la visita a esta serie de lugares era incluso de «buen tono».

El consumo voluptuoso del opio determina una adicción progresiva y, a largo plazo, un estado grave de intoxicación que puede acabar con la muerte del opiómano que ve gravemente dañados órganos básicos como el corazón o los pulmones.

La importación de opio en China en los siglos XVIII y XIX

Año              Importación
1729…………. 200 cajas
1770…………. 4.000 cajas
1817…………. 6.000 cajas
1830…………. 16.000 cajas
1838…………. 25.000 cajas
(1842-Tratado de Nankin)
1850…………. 50.000 cajas
1854.. ……….. 67.000 cajas
1858…………. 70.000 cajas
(1858-Tratado de Tientsin)
1872…………. 85.000 cajas
1879…………. 100.000 cajas

 

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
Alianza para una Venezuela sin Drogas. Tomado del URL:

www.alianzasindrogas.org.ve
Comité Nacional contra el Consumo Ílicito de Drogas CONACUID.
Tomado del URL : www.conacuid.com

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Morfina Historia del Consumo Efectos y Origen Historia de las Drogas

HISTORIA DE LA MORFINA: PRIMEROS USOS

Campaña contra la droga

HISTORIA DE LA MORFINA: El descubrimiento de la morfina es atribuido por igual a médicos franceses y alemanes. Pero fue un mancebo de farmacia, F. Sertürner, quien en 1830, vistos los efectos narcóticos y estupefacientes del alcaloide que acababa de aislar, le asignó el nombre de morfina en honor a Morfeo, dios del sueño en la mitología griega y romana.

Durante la guerra franco-prusiana en 1870-1871, los médicos de ambos bandos administraban altas dosis del preparado para calmar los dolores de los heridos de metralla o de las víctimas de amputaciones, por lo que no es extraño que al finalizar la contienda aparecieran los primeros casos de toxicomanía yatrogénica. (es la producida por el suministro a un paciente en dosis no adecuadas o en un tiempo ,prolongado)

Porque la morfina  es uno de los estupefacientes más violentos. La sustancia, introducida en el organismo por vía oral, subcutánea o intramuscular, pasa fácilmente a la sangre y de ésta a los tejidos, donde se deposita.

En particular, estimula la zona medular de las glándulas suprarrenales para que segreguen adrenalina, y actúa sobre el sistema nervioso central, la musculatura lisa de las vísceras abdominales y la piel. Su poder depresor sobre los centros nerviosos de la respiración y de la tos fundamentaría, precisamente, una de sus mayores aplicaciones médicas: el tratamiento de enfermedades pulmonares, y sobre todo el de las tuberculosis con presencia de hemorragias.

Durante el asedio de París durante la guerra franco-prusiana de 1870-1871. En la segunda mitad del siglo XIX se difundió en el mundo médico el uso terapéutico del principal alcaloide del opio la morfina para calmar los dolores muy violentos, especialmente en el caso de los heridos de guerra.

Sin embargo, el efecto más utilizado y realmente más asombroso del la morfina es el de calmar los dolores de cualquier clase e intensidad, sin eliminar otro tipo de sensaciones, como el tacto.

En efecto, en personas no habituadas a esta droga, la introducción endovenosa de una pequeña dosis (alrededor de 15 mg.) suele producir un estado de somnolencia acompañado de una supresión casi total del dolor y una mitigación del estado de ansiedad que no vienen, sin embargo, acompañadas de una disminución de las funciones sensoriales, si bien en algunos casos las personas inyectadas dicen encontrarse en una especie de «nube mental».

Al irse habituando a la droga, el morfinómano parece sentir esos efectos de una forma diferente, de tal forma que, tras inyectarse, aparece en él una especie de euforia. Sin embargo, la morfina es una droga que crea rápidamente tolerancia, por lo que la somnolencia, el alivio del dolor y la disminución de la ansiedad decrecen progresivamente, hasta tal grado que el adicto se ve obligado a inyectarse dosis muy elevadas (de hasta 5.000 mg) para intentar llegar a esa euforia inicial que, sin embargo, no alcanza ya con tanta facilidad ni siquiera empleando esas altas dosis.

La guerra de Secesión americana sería el marco de gestación de los primeros casos de morfinomanías yatrogénicas, entre heridos a los que se había administrado la droga en dosis inyectables inadecuadas desde un punto de vista médico.

Por otro lado, la  morfina crea una intensa dependencia tanto física como psíquica, por lo qué la supresión de la dosis habitual produce en el individuo el clásico, síndrome de abstinencia, que se manifiesta primeramente por desasosiego, sudoración, dilatación pupilar y piloerección, a lo que posteriormente siguen dolores, contracciones musculares, vómitos, diarreas, insomnio, elevación de la presión arterial y pérdida acusada de peso.

Pese a aquella especie de primer toque de alerta sobre los peligros que entrañaba, el uso de la morfina continuó extendiéndose como una mancha de aceite. Al menor síntoma de fatiga, al más ligero dolor, los médicos recurrían al nuevo «curalotodo» y pronto la nueva terapia se extendió también entre la población civil.

La alta burguesía y el mundo artístico adoptaron la moda de las inyecciones de morfina, llegándose a ver en los escaparates de los grandes joyeros jeringuillas y estuches para la droga fabricados con metales preciosos. «La morfina es el ajenjo de las mujeres», diría Alejandro Dumas, hijo.

La moda de las inyecciones de morfina, droga legal a finales del siglo XIX, causó estragos no solo entre los personajes del mundo artístico y de la alta burguesía europea de la época, sino también entre los sectoresmarginales que hasta entonces no conocían más evasión que el alcohol.

MORFINA: En 1787 nació en Mahón Mateo José Buenaventura Orfila, creador de la ciencia de la toxicología. En 1818, cuando ya era célebre, adquirió la nacionalidad francesa, y en francés publicó todas sus obras. Su Tratado de medicina legal y el Tratado de toxicología general fueron traducidos a varias lenguas, sentando autoridad durante mucho tiempo. Murió en París en 1853.

Fue él quien en 1818 dio el nombre de morfina a un poderoso analgésico y soporífico descubierto en 1804 por Seguin. El nombre deriva de Morfeo, el dios del sueño en la mitología griega, que para dormir a los mortales se contentaba con rozarles con la flor de la adormidera. Hoy, cuando los toxicómanos son una terrible y dolorosa plaga del mundo entero, desearíamos un nuevo Morfeo que durmiese a los hombres sin entontecerlos.

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
Alianza para una Venezuela sin Drogas. Tomado del URL:

www.alianzasindrogas.org.ve
Comité Nacional contra el Consumo Ílicito de Drogas CONACUID.
Tomado del URL : www.conacuid.com

Trabajo a cargo de
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

Marihuana Droga Cannabis Historia y Efectos alucinogenos

HISTORIA DE LA MARIHUANA: DIPLOPIA Y SNOB

El cannabis (hierba o marihuana en países hispanoamericanos) es una planta anual, herbácea, de la que se aprovecha su fibra, que se conoce con el nombre de cáñamo, y que crece fácilmente en cualquier región de clima templado. De sus inflorescencias se obtiene una resina que da origen al hachís de los orientales y al kifi de los pueblos norteafricanos.

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

En referencia más antigua que se posee sobre el cannabis figura en un libro de la farmacopea china del año 2737 a. de C., donde se le atribuye carácter medicinal para el tratamiento de diversas dolencias, como el reumatismo, el beriberi, la malaria y ciertos trastornos mentales.

A partir de aquí, raro es el pueblo de la cuenca mediterránea o de Extremo Oriente que no la haya empleado a lo largo de su historia.

Griegos, hindúes, asirios, iraníes, celtas, romanos y un sinfín de culturas la utilizaron con fines religiosos o medicinales, pero fue con el advenimiento de la cultura árabe cuando el cannabis adquiriría mayor difusión.

El nombre de hachís («hierba» en castellano) comenzó a imponerse, especialmente, después de las descripciones que Marco Polo hizo en su Livre des merveilles du monde de la secta de los haschichins, guerreros del jeque Hassan Ibn al Sabbah (El viejo de la montaña) temidos por su fiereza; los miembros de esta secta eran recompensados tras el combate con preparados a base de hachís, y se les prometía que, si morían luchando por su jefe, su cuerpo iría a un paraíso donde podrían disfrutar de los goces de la droga por toda la eternidad.

Los primeros estudios de la planta fueron obra de los científicos que en 1798 acompañaron a Napoleón en su campaña de Egipto. Las tropas parece que tuvieron un interés hacia ella menos erudito, como lo demuestra un decreto firmado por Napoleón a 1° de octubre de 1800 que sanciona con diversas penas la preparación, venta o consumo de preparados cannábicos.

Introducida en Europa a principios del siglo XIX por el ejército francés, poco a poco se abrió camino en los ambientes intelectuales y bohemios, en gran medida también gracias a la descripción más que realista de sus efectos por parte del psiquiatra J. J. Moreau de Tours, fruto de sus observaciones en un viaje a Argelia y de su experiencia personal como consumidor de cannabis.

Al hilo del cierto tono esnob * con que el uso de la planta fue acogido, llegarían a crearse incluso círculos sociales de relación con la droga, como el Club del Haschisch fundado por el escritor Théophile Gautier y del que formaron parte intelectuales de la época como Delacroix, Baudelaire y Daumier.

LOS INHALANTES: El término inhalante incluye gases y compuestos orgánicos, o líquidos muy volátiles, presentes en sustancias de uso doméstico (colas y pegamentos, sprays, gasolina, quitamanchas, etc.) o industrial. Los síndromes producidos tras la absorción de sus vapores son esencialmente similares en todos los casos. Aparece una sensación de júbilo y despreocupación, parecida a la de una borrachera, que puede progresar hasta las alucinaciones, con perturbación del juicio y de las percepciones. También se han detectado ataxias, articulación farfullante de las palabras, diplopía*, vómitos y, si la inhalación no se interrumpe, un desenlace final de coma y muerte.

En general, los efectos de este tipo de drogas son impredecibles. Lo mismo conducen a imágenes agradables, de placer e hilaridad, que provocan alucinaciones horribles y estados depresivos de la máxima virulencia. Según su composición, hay riesgo de lesiones de hígado, trastornos en la sangre y en el sistema nervioso. El bajo precio de los productos que contienen esas sustancias y la rapidez de sus efectos explicarían el auge de esta práctica de drogadicción, extendida en sectores de población escolar.

El uso del hachís en Europa permanecería relegado dentro de estos ambientes artísticos hasta mediada la dejada 1951-1960, cuando entre la generación beat comenzó a extenderse el consumo.

Poco a poco, el cannabis se convirtió en una especie de arma contra el poder establecido y, en conjunción con ciertas filosofías orientalistas, en una vuelta a formas de vida más naturales y en el símbolo de la contracultura, del rechazo de una sociedad cada vez más deshumanizada. la droga, o mejor, las drogas en general, anegaron los estratos sociales, muy especialmente el juvenil.

Los efectos del consumo de cannabis han sido descritos en numerosas ocasiones: aceleración del pulso, vaga sensación de que el tiempo discurre con mayor lentitud, relajamiento general, aumento de la intensidad de las sensaciones auditivas, del gusto y del olfato, hilaridad.

Pero si el individuo es especialmente sensible a los principios activos, si, utilizando el argot de los adictos, se tiene un «mal muermo», pueden,, experimentarse sensaciones desagradables, como vómitos, fuertes dolores de cabeza, ansiedad, pánico e incluso sensación de enloquecimiento.

Su capacidad de disminuir las habilidades/psicomotoras hace el consumo de este tipo de droga especialmente peligroso en determinadas situaciones (p. ej., conduciendo un automóvil), o en aquellos tipos de trabajo que entrañen riesgo si disminuye la atención del individuo.

Como en el caso del tabaco, y hasta que los estudios en curso no permitan un juicio definitivo, el cannabis parece capaz de crear dependencia, además de que sus efectos sobre las funciones fisiológicas (respiratorias, cardiovasculares, endocrinas, etc.) y la capacidad intelectual de niños y adolescentes en desarrollo sean realmente perniciosos a corto y medio plazo. Ni que decir tiene que sus efectos son también especialmente perjudiciales en el caso de las mujeres embarazadas.

La cuestión de si el cannabismo es un estadio previo hacia otro tipo de drogas, especialmente hacia los opiáceos (morfina, heroína), está aún por dilucidar. Las estadísticas no parecen demostrarlo.

No existe una relación causal entre una y otra droga, aunque sí sea cierto que la mayor parte de los adictos a los opiáceos lo han sido antes a la hierba.

El fenómeno del pase de una a otra sustancia estaría más relacionado con el tiempo de uso del cánnabis, y con las interrelaciones entre el individuo consumidor y el medio en el que se abastece así como del conjunto de relaciones sociales que rodean a éste, y que en ocasiones le fuerza a «ir a más».

Diplopia: defecto visual caracterizado por un desdoblamiento de la imagen que se dese observar.

Esnob: término usado para caracteriza a aquel tipo de personas que acoge de forma admirativa toda clase de novedad con el de destacar.

Bibliografía y Fuentes Consultadas

Cuadernillo 1 – El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santtfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Origen Geográfico de las Drogas Mas Populares Mapa Jerga de las Drogas

Origen Geográfico de las Drogas Más Populares

La jerga de las drogas:
Aceite: sinónimo de hachís, resina que reviste flores de cannabis.
Acido: ácido lisérgico, LSD 25. También se llama trípi y bicho.
Anfeta: anfetamina también rueda, uppers o speed.
Aparato: jeringuilla. También manola
Bosteo: detención por a policía.
Brown Sugar:
heroína al 40% de pureza
Caballo
: heroína al 40% de pureza.
Camello: traficante de drogas en pequeñas cantidades. También dealer.
Canuto: cigarrillos de marihuana o hachís.
Cañería: vena donde se inyecta.
Colgado: drogado, alucinado.  También filipado
Cortar: adulterar la heroína o la cocaína mezclándola con otras sustancias.
Charlie cocaína. También se llama perico o nieve.
Chocolate: hachís. También cosa, rama, tate o grifa.
China: porción de hachís.
Chute: dosis de morfina o heroína. También fix, grano o pico.
Drogota: adicto a las drogas blandas
Engancharse: iniciar la adicción.
Esnifar: inhalar droga en polvo.
Flash: clímax máximo bajos los efectos de la droga.
Hierba: marihuana.
Hong Kong Rock: heroína entre el 40 % y el 60 % de pureza.
Kifi: denominación del hachís en Marruecos.
Mandanga: droga, especialmente marihuana o hachís.
Miel Turca. heroína al 90% de pureza
Mono: síndrome de abstinencia
Muermo: sensaciones desagradables que a veces aparecen tras la administración de una droga.
Papelina: dosis de heroína.
Petardo: cigarrillo de cannabis.
Porro: cigarrillo de marihuana o hachis.
Reina: heroína con pureza superior al 90%…
Speedballs: combinación de heroína y cocaína.
Talego: dosis de hachís (3 cm. de largo, 1 cm. de ancho y 0,5 cm. de grosor), suficiente para varios porros
Viaje: sensaciones bajo los efectos de un alucinógeno. También : trip
Yonki: adicto a la heroína o morfina. También: yumky

LSD Drogas Psicodelicas Acido Lisergico Historia del LSD

Drogas Psicodélicas
Historia del Ácido Lisérgico:LSD

campaña no a las drogas

La verdadera historia del LSD, del «ácido», comienza en una etapa oscura de la historia de Europa: la Edad Media. Desde el siglo X existen pruebas documentales de la extensión, cíclica y parcialmente, en épocas y en determinados estados medievales, del denominado Fuego de San Antonio, trastorno que conducía al afectado a morir o a perder algunos de sus miembros después de atroces sufrimientos.

Hoy se sabe que el «fuego sagrado» no es sino expresión de un proceso de fuerte vasoconstricción periférica, predominantemente de los miembros superiores e inferiores, que conduce a la gangrena seca, e inexorablemente, a la pérdida del miembro afectado. La causa estribaba en que en épocas de carestía los labriegos no apartaban las espigas parasitadas por un hongo conocido como cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea).

En un principio el mal era achacado a un castigo divino. Hasta el siglo XVII no se comenzó a estudiar el problema de una forma racional y científica. Denis Dodart, médico de Luis XIV, fue según parece el primero en establecer la relación entre la enfermedad y la presencia del cornezuelo en la harina, como lo atestigua una comunicación a la Academia francesa fechada en 1676. Algunos años después K. N. Lang y el abate Teissierconfirmarían la hipótesis de Dodart.

Albert Hofmann sintetizó el LSD por primera vez en 1938. Fue la culminación de un largo proceso investigador, llevado a cabo en los laboratorios de la Sandoz A. G. de Basilea, bajo la dirección del profesor A. Stoll.

Pero si las bases de una investigación racional sobre el problema tuvieron que esperar hasta el cambio de mentalidad que significó la Enciclopedia, el resultado práctico, es decir, el que los agricultores apartasen sistemáticamente el centeno con cornezuelo antes de la molienda, no se alcanzaría hasta el mismo siglo XX (todavía en 1926, en Rusia, 11.000 personas se vieron afectadas por el mal).

Durante el siglo XX algunos químicos intentaron, sin éxito, aislar los alcaloides del cornezuelo del centeno. Stoll, Hofmann y sus colaboradores lograrían en Basilea, entre 1918 y 1944, descubrir con exactitud los doce principios activos del hongo, de los que el ácido lisérgico es el constituyente específico.

Albert Hofmann y W. A. Stoll, trabajando sobre estrados del cornezuelo del centeno, aislaron en 1938 la dietilamida del ácido lisérgico, abreviadamente LSD 25 (del alemánLyserg Saüre Diethylamid, y 25 porque fue el vigésimo quinto compuesto de una serie de 27 sintetizados por los laboratorios Sandoz en aquella época).

El 26 de abril de 1943, y debido a la imperfección técnica de unos aparatos de laboratorio, Hofmann ingirió una pequeña cantidad del LSD y descubrió así, por accidente, las propiedades psicotrópicas de tan poderoso alucinógeno. El propioHofmann cuenta en su diario cómo aquel día tuvo que regresar a casa precipitadamente, aquejado de fuerte vértigo, y cómo, ya acostado, sufrió un fuerte delirio con visiones caleidoscópicas.

Aunque no parece  provocar ningún efecto agudo de habituación, los viajes con LSD son peligrosos. En su euforia, el drogado  cree poder realizar hazañas sobrehumanas, y perece en el intento o ingresa en un mundo alucinante que no abandonará aunque no vuelva a ingerir la droga.

Para determinar si efectivamente había sido el LSD 25 el causante de su experiencia, Hofmann volvió a ingerir, esta vez voluntariamente, 250 microgramos de la droga y volvió a experimentar, ahora de forma más intensa, las sensaciones vividas la primera vez: vértigos, perturbaciones de la visión, fuerte agitación, pesadez de cabeza…

Una vez finalizada la II Guerra Mundial, los medios científicos y de comunicación empezaron a interesarse por esta droga. Centenares de artículos en periódicos y revistas hablaban de la «droga maravillosa» como si de un nuevo maná se tratase.

En la década 1950-1960 esos modernos chamanes que son los psiquiatras, experimentaron y auto experimentaron en los laboratorios de psicofisiología con el LSD, intentando encontrarle un uso terapéutico. No lo consiguieron. Pero un pequeño grupo de iniciados en el alucinógeno tuvieron más éxito cuando transformaron su experiencia particular en una «buena nueva»: hacia 1960 Timothy Leary y Richard Alpert convertirían la droga de «juego de salón psiquiátrico» en fenómeno de masas al precipitar a ella a millares de jóvenes norteamericanos como una forma de «liberar su espíritu».

Poco después, el LSD era ya un producto más en los Circuitos de la sociedad de consumo (cantantes, discos, etc.) La contracultura, lo psicodélico, la guerra del Vietnam acuñarían una generación de jóvenes norteamericanos con una mentalidad que causó impacto en Europa a finales de la década 1961-1970.

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
Cuadernillo 1 – El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santtfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Historia de las Drogas Origen Primeros Uso de Drogas

Historia de las Drogas
Origen Primeros Uso de Drogas

El relato bíblico menciona ya el consumo y los efectos de la más universal de las drogas: el alcohol. El patriarca Noé embriagado y su hijo Cam burlándose de él fueron los protagonistas.

campaña no a las drogas

Las primeras sociedades urbanas -Egipto, Mesopotamia, el valle del Indo- aportaron a la Humanidad, junto a las legislaciones positivas más antiguas que se conocen (Código de Manu, Código de Hammurabi), las primeras noticias documentadas sobre la existencia de drogas embriagantes.

En el caso egipcio, por ejemplo, las más corrientes fueron el opio y una especie de cerveza cuyo consumo se gravaba con impuestos. He aquí ya algunas de las características que acompañarán a las drogas en su peripecia histórica: su uso institucionalizado, muchas veces con sentido religioso, su vertiente legal y su unión a una rentabilidad económica.

El Rigveda, libro sagrado de la India, contiene diversas referencias al soma, bebida ritual que elevaba «hasta las nubes» a quien la consumía, y la Odisea griega recoge el conocimiento de los poderes del nepente, brebaje que hacía olvidar el dolor y el infortunio.

El historiador Herodoto da noticia en sus obras del pueblo de losmesagetes, que aspiraban los vapores despedidos por las semillas de ciertas plantas echadas al fuego. En los Grandes Misterios eleusinos, orgías sagradas celebradas cada cinco años, se practicaban ritos con ingestión de sustancias estimulantes, y Virgilio se refería a las adormideras como impregnadas por el sueño de Leteo.

La elevación del nivel de vida de las sociedades occidentales desde comienzos del siglo XX iría acompañada de un aumento progresivo del consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación, con un cambio en su función social: de complemento alimentario, al carácter de droga.

Con todo, el alcohol ha sido sin duda la droga por excelencia de los pueblos mediterráneos y occidentales. Sus efectos fueron utilizados como vínculo litúrgico por egipcios, griegos, romanos y hebreos (el sincretismo judeo-cristiano llegaría a elevar el zumo de uva fermentado a la categoría de vehículo de la encarnación de la divinidad).

La alquimia medieval continuaría esa larga tradición haciendo del vino el portador de una esencia o espíritu que podía ser obtenido por destilación: el «agua de la vida», el «aguardiente», etc., constituyen algunos de los ejemplos de la mística manipulada del alcohol, casi siempre llevada a cabo desde los centros monásticos.

Si el alcohol ha sido la droga histórica de Occidente, de Turquía a la India, pasando por la meseta del Irán, el protagonismo lo ocupan los derivados del cannabis y la adormidera. A partir del siglo XVIII, el consumo de estas drogas se extendió a Europa junto con la cocaína, primero en ambientes elitistas y, mediado el siglo XIX, de forma más generalizada.

Los nuevos procedimientos para introducir en el cuerpo humano las sustancias farmacológicas (la morfina, descubierta a principios del siglo XIX, no pudo ser utilizada a gran escala hasta casi cincuenta años después, tras la invención de la jeringa y la aguja hipodérmica por Wood y Pravaz) favorecieron tal auge, así como la industrialización -otra vertiente más de la Revolución Industrial- de los productos farmacéuticos. El siglo XIX marcó un punto de inflexión en el consumo de drogas.

El predominio del valor de uso -por razones culturales o médicas- cedió ante el valor de cambio, con motivaciones económicas: el tráfico llegó a alcanzar un volumen de negocio muy notable, e incluso amplios sectores de campesinos en los países productores (Turquía, Birmania, Tailandia, etc.) pasaron a depender exclusivamente de la rentabilidad del cultivo.

A través del relato de sus asombrosos viajes, Marco Polo daría a conocer a Europa los usos y costumbres de numerosos pueblos asiáticos, e introduciría los primeros datos sobre el empleo de determinadas plantas «exóticas» rituales en ellos.

El peligro más grave al considerar históricamente el problema de las drogas es, sobre todo, adoptar una visión etnocéntrica, que aisle los problemas de su contexto, porque la utilización ritual de ciertas sustancias no siempre y en todas las sociedades ha supuesto problemas de drogadicción. En otras ocasiones, la visión occidental interesada ha llegado a desvirtuar incluso los hechos históricos.

El estereotipo de una China consumidora tradicional de opio, por ejemplo, esconde la vergonzosa presión británica, desde mediados del siglo xvm, por introducir allí la droga a gran escala, propósito que no conseguiría hasta las guerras del opio (1839-1842; 1856-1858), que tuvieron como triste balance el aumento de los opiómanos chinos en un 6.000% en tan solo veintiocho años.

Los chinos no conocían ni eran cultivadores de opio. Uno de sus libros de farmacopea del siglo x lo menciona refiriéndose a un producto exótico de los valles del Indo y del Ganges, indicando sus virtudes curativas en dosis casi homeopáticas* y bajo los mismos enfoques que en su momento describieran Dioscórides (siglo I a. de C.) o Plinio el Viejo. La primera introducción de la droga en China estuvo asociada con la del tabaco y, probablemente, también con la del cannabis, obras ambas de holandeses y portugueses. Ya en 1578 un médico chino escribiría: «La adormidera produce un medicamento que cura, pero que mata como un sable.»

En 1729 el emperador Yung-chen, consciente de la escalada del opio en su país, promulgó las primeras normas de restricción y limitación de su comercio, después reforzadas con nuevas disposiciones en 1796, pero la Compañía Inglesa de las Indias Orientales continuó incrementando el tráfico de la droga en régimen de monopolio.

El aumento y la extensión del conflicto fue tan espectacular, que en 1838 el propio emperador Mingning apeló directamente a la «moral, virtuosa y cristianísima» reina Victoria para que prohibiese a sus subditos vender en China lo que no era lícito en Gran Bretaña; por toda respuesta, la Cámara de los Comunes británica decidiría que «era inoportuno abandonar una fuente de ingresos tan importante como el monopolio de la Compañía de las Indias en materia de opio».

Según la tradición, los egipcios fueron los «inventores» de la cerveza, entre otras bebidas fermentadas,tres mil años antes de Cristo. A partir de entonces, su uso se extendería después a Europa.

CUADRO SINÓPTICO DE LAS DROGAS A TRAVÉS DE LA HISTORIA

10.000 a.C.

Alucinógena

Se sabe que tanto en Asia como en el continente americano se empleaban drogas o alucinógenas que se extraían  de determinadas especies de hongos y su uso se extendió posteriormente entre los mayas y los aztecas, quienes las dieron a conocer a los conquistadores españoles.

droga amapola

6.000 a.C

Amapola Del Opio

Depresora

La amapola del opio (Papaversomniferum) es una angiosperma de la familia de las papaveráceas de la que se extraen importantes drogas alucinógenas como el opio y la morfina. Ya era empleada como medicamento por los sumerios, una de las civilizaciones más antiguas.

droga cañamo

5.000 a.C

Cáñamo

Alucinógena

El cáñamo (Cannabis sativa) es una angiosperma de la familia de las canabináceas (la misma a la que pertenece el lúpulo con el que se prepara la cerveza). De sus inflorescencias se extraen el hachís y la marihuana, que ya eran utilizadas como narcóticos por los antiguos pueblos chinos, árabes, griegos y, especialmente, los medos y persas. El principio activo de estas drogas es el tetrahidrocanabinol.

hoja de coca

4.000 a.C

Coca

Estimulante

La coca (Eiytkroxylon coca) es una angiosperma de la familia de las eritroxiláceas, de la que se extrae la cocaína; era utilizada por los pueblos preincaicos del Perú para combatir el soroche, o mal de las alturas.

2.500 a.C

Peyote

Alucinógena

El peyote (Lophophora williamsü) es una angiosperma de la familia de las cactáceas de la que se extrae otra droga alucinógena, la mescalina. Era conocida por los antiguos pueblos de Centroamérica y de la Sudamérica andina, que la empleaban con fines terapéuticos.

2.300 a.C

Cebada

Depresora

En el Antiguo Egipto se aplicaba el proceso de fermentación del azúcar para la obtención de alcohol (alcohol etílico o etanol). Las plantas utilizadas eran la cebada (Sécale cereale) junto con el lúpulo para obtener cerveza, y la vid(Vitis vinífera), una angiosperma de la familia de las vitáceas, para obtener el vino.
hoja tabaco

2.000 a.C

Tabaco

Estimulante

El tabaco (Nicotiana glauca) es una planta angiosperma de la familia de las solanáceas. Era conocida en Centroamérica y Perú antes de la llegada de los españoles. El principio activo del tabaco es la nicotina.

hongos lsd

Siglo XIX

LSD

Alucinógena

El LSD es un derivado del ácido lisérgico, sustancia natural obtenida a partir del hongo parásito denominado cornezuelo de centeno. El principio activo de esta droga se descubrió recientemente, aunque es probable que principios similares ya se usaran en Asía menor hace 500 años.

heroina droga

Siglo XX

Heroína

Depresora

La heroína, o dietilmorfina, fue aislada a comienzos del siglo XX en Alemania y pronto se descubrió que sus efectos eran más letales que la cocaína, aunque químicamente no difería demasiado de la morfina.

               LAS DROGAS DESDE LA EDAD MODERNA

1536Hernán Cortés introdujo marihuana en México
1803Se aisló la morfina del opio. Se obtuvo así el primer alcaloide puro.
1850Se introdujo la marihuana en medicina en Europa
1860Se identificó el principio activo de la hoja de coca, la cocaína.
1888Se aisló la mescalina, principio activo del peyote.
1898Se sintetizó la heroína una de las drogas artificiales mas peligrosas.
1918Con el fin de P.G.M. se multiplicó el contrabando de opio y hachís.
1937Se incluyó la marihuana en la farmacopea europea.
1962Se aprobaron las anfetaminas como agentes anoréxicos.
1975La OMS definió los conceptos de droga, fármaco y toxicomanía.

Bibliografía y Fuentes Consultadas

El Fenómeno Droga: Francesc Freixa i Santfeliu Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

HEROINA consumo, efectos y origen Historia Formas de Aplicación

HEROINA Consumo, Efectos y Origen

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

HISTORIA DE LA HEROÍNA: ORIGEN Y EVOLUCIÓN

LA HEROÍNA: A finales del siglo XIX y mientras la morfina hacía estragos en toda Europa, una de las industrias farmacéuticas más prestigiosas, la Bayer, encargaba a su departamento de investigación de opiáceos la misión de obtener una droga con las ventajas de la morfina, pero que no crease adicción. Así fue como Dreser descubrió la heroína en 1874.

Los primeros ensayos con el producto se llevaron a cabo en 1898, en la clínica de la Universidad de Berlín. Los resultados fueron tan espectaculares, que en un principio se teorizó la posibilidad de haber conseguido un medicamento que ayudase a curar definitivamente la tuberculosis.

Poco después se intentaría atajar la morfinomanía administrando a los pacientes dosis de heroína, y los primeros resultados parecieron esperanzadores; la «enérgica» fue anunciada como la mejor terapia de deshabituación para opiáceos y remedio definitivo contra la tuberculosis.

La realidad sería bien diferente. Los pacientes abandonaban en efecto el uso de la morfina, pero para caer en las redes del pretendido remedio, de la heroína, otra droga más contundente, más tóxica y a la que cuesta muy poco acostumbrarse.

Pocas autoridades médicas se atrevieron a enfrentarse a la intoxicación informativa de tan prestigiosos laboratorios. Fue necesario que pasasen casi cuatro años para que algunas voces modestas comenzasen a denunciar los peligros del fármaco, y más de diez años para que se llegase al acuerdo de denunciar la heroína como una droga más peligrosa que la morfina y, evidentemente, contraindicada en la curación de la tuberculosis.

Esta reacción tardía, así como la perspicacia de los traficantes, que adivinaron pronto el saneado y fácil negocio, hizo que el tráfico de morfina se eclipsase paulatinamente, conforme el de heroína se extendía con rapidez inusitada.

China, gran productor de opio después de la citada penetración anglo-francesa, aprendió con rapidez el proceso de síntesis de la heroína y pagó a El mito del placer personal en la inyección de la dosis es un elemento importante en el ritual que adorna el submundo de las drogas. Las opiniones de los protagonistas varían según su grado de adicción: desde la negación de tal placer, hasta su defensa como el más maravilloso de los goces.

Occidente con la misma moneda: de 1910 a 1930 Europa se vio inundada de píldoras de heroína procedentes de China y comercializadas con nombres sugestivos como Dragón de oro, Tigre mágico o Caballo veloz. África, que por su aislamiento y condiciones culturales se había librado de la «epidemia» de morfina, tampoco pudo resistir la marea de la heroína. Llegarían a producirse casos extremos, como el de Egipto, donde algunos patronos pagaban el salario semanal con dosis de la droga.

Años más tarde, otra guerra, la de Vietnam, con su fuerte repercusión en la juventud norteamericana y su posterior influencia en Europa, haría surgir de nuevo, y con más virulencia en todo el mundo occidental industrializado, el protagonismo de esa droga que algunos han llamado «caballo» y otros «jinete del Apocalipsis».

El yonki, el toxicómano de heroína, compra el producto en forma de polvo blanco, rebajado o adulterado por su proveedor habitual —el camello— con otras sustancias más o menos peligrosas (azúcar molido, talco, etc.), a fin de autofinanciarse así sus propias dosis.

La administración más habitual suele ser en inyección endovenosa, y más raramente por aspiración nasal (snifar) o fumada. La heroína es disuelta en agua e inyectada en la vena cefálica, a nivel del pliegue del codo, mediante jeringuillas con aguja hipodérmica; secundariamente, cuando la «zona privilegiada» no admite ya más pinchazos, el yonki recurrirá a venas de las extremidades inferiores e incluso a las zonas inguinal y sublingual.

La toxicidad de los adulterantes, unida a la no esterilización de las agujas empleadas para inyectarse, supone ya un primer factor de riesgo de enfermedades (hepatitis*, septicemias*, etc.), para el adicto. El segundo, sería la propia toxicidad intrínseca de la droga. La heroína inhalada o fumada provoca unos efectos sedantes muy parecidos a los de la morfina.

La endovenosa es más contundente. Despliega su acción sobre el sistema nervioso central en tres fases consecutivas, que decrecen en duración e intensidad conforme la adicción aumenta. Las primeras sensaciones –flash– son de placer intenso, semejante a un orgasmo sexual; después. ras pocos segundos, aparece la etapa de total sedación y cierta euforia, con ausencia absoluta de cualquier tipo de impulso o necesidad fisiológica, o de molestia física, dolor o ansiedad.

Durante dos o tres horas el heroinómano permanece «colgado», indiferente, porque todo lo que le rodea le parece, perfecto, hasta que los efectos van desapareciendo –la bajada– y de nuevo toma contacto con la cruda realidad y con la necesidad de una nueva dosis para recuperar el paraíso perdido. Naturalmente, este tipo de proceso tan nítido solo se produce durante los primeros contactos -luna de miel-con la droga.

Conforme el nivel de intoxicación del individuo avance sus perfiles irán difuminándose y abreviándose sus plazos; la nostalgia de la carencia junto con el intenso grado de tolerancia que crea esta droga, acabará en una dolorosa necesidad del producto, y la inyección de heroína será ya el medio de evitar el sufrimiento del mono, el síndrome de abstinencia con lo cual la droga para el heroinómano deja de constituir una fuente de placer para llegar a convertirse trágicamente en una necesidad vital.

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Biliografía y Fuentes Consultadas:
Alianza para una Venezuela sin Drogas. Tomado del URL:

www.alianzasindrogas.org.ve
Comité Nacional contra el Consumo Ílicito de Drogas CONACUID.
Tomado del URL : www.conacuid.com

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Drogas Estimulantes y Sedantes Nicotina Cocaina Cafeina

Drogas Estimulantes y Sedantes

DROGAS ESTIMULANTES
Se llaman drogas estimulantes porque justamente estimulan el sistema nervioso central (SNC).  Existen por lo menos tres drogas entre las estimulantes que le resultan familiar todos: nicotina, cocaína y cafeína.

Las tres son productos naturales y han sido utilizadas e hace mucho tiempo por el hombre por la particularidad de sus propiedades estimulantes. De las tres, sólo la cocaína es una sustancia controlada. Sustancias controladas son las drogas que fueron identificadas como potenciales de crear dependencia y están sujetas a restricciones legales de consumo.

Existen sub-grupos dentro de la categoría de estimulantes, por ejemplo, las anfetaminas, llamadas comúnmente de «speed» (velocidad). Las drogas de un mismo grupo pueden tener estructuras químicamente relacionadas y normalmente, actúan mediante un mecanismo semejante. Por ejemplo, a pesar de que las anfetaminas y la cocaína no están químicamente relacionadas, sus efectos se generan por medio de neurotransmisores asociados.

Lo mismo que otras drogas, los estimulantes activan el Circuito de Recompensa del cerebro. La cocaína es excepcional en su diferenciación en el Circuito de Recompensa y, además, en la intensidad de su efecto en el circuito. Estos factores son la causa de que la dependencia física y psicológica que la cocaína produce sean mayores que las generadas por cualquier otra droga.

Las anfetaminas, sus derivados y compuestos resultantes comparten algunos efectos con cocaína. Una de las diferencias existentes es que la intensidad del efecto de las anfetaminas puede ser menor aunque el tiempo de duración es siempre mayor. Otra diferencia es que la frecuencia de las acciones colaterales como la psicosis, por ejemplo, es mayor en el caso de las anfetaminas. Las anfetaminas también poseen efectos colaterales totalmente oclusivos. Por ejemplo, algunas anfetaminas y sus derivados son neurotóxicos, es decir, pueden causar la muerte de la neurona.

Se sostiene que la nicotina es tan dañina como otras sustancias nocivas; sin embargo, la realidad muestra que la aceptación social y su legalidad captaron un número impresionante de consumidores. La nicotina es tratada como el alcohol y su tenencia y consumo son legales aunque sólo para adultos.

La nicotina genera una clara respuesta al Circuito de Recompensa, esto la coloca junto a otras  drogas que se utilizan en forma abusiva. También en este caso se produce la tolerancia a a la sustancia, aunque los aumentos necesarios en la cantidades consumidas de droga a fin de mantener el efecto son muy lentos, especialmente si se los compara con otros estimulantes como la cocaína y las anfetaminas.

A veces, para suplantar la nicotina, se producen excesos en diferentes conductas que habitualmente activan el Circuito de Recompensa, como comer en forma compulsiva, por ejemplo. Esta circunstancia contribuye al aumento del peso corporal, que es. justamente, una de las contrariedades más frecuentes para aquéllos que intentan dejar de fumar.

La cocaína genera un impacto mucho más intensos que la nicotina en el Circuito de Recompensa. Es por esta razón que reemplazar un comportamiento que nada tiene que ver con la actividad de la droga no funciona.

De los estimulantes mencionados en esta sección, la cafeína es la que más consumidores tiene. Sus efectos son claros y conocidos y resultan más suaves que los de las otras drogas. La cafeína es consumida diariamente por todos, incluso los niños. En realidad es  un aditivo común en todas las bebidas refrescantes (gaseosas).

Algunas instituciones educacionales prohibieron el consumo de cafeína durante el horario de clases para evitar que el abuso se convirtiera en un problema concreto. Actualmente, la preocupación en referencia a los efectos adversos a la salud resultantes del uso de cafeína se basa en la pequeña tasa de incremento de colesterol en sangre asociada al riesgo de reproducción, con anormalidades.

En estudios de laboratorio aparecen índices de cafeína por debajo de los niveles ingeridos normalmente. El consumo promedio en los Estados Unidos es de 300 mg., o menos, por día. Estas son las cantidades relativas a 2-5 tazas de café. 6-8 de té ó 9-10 tazas de chocolate caliente.

El nivel de cafeína ingerido en el Oeste de Europa es similar mientras que el promedio de consumo en otras panes del mundo es de 50 mg. diarios. La moderación puede ser la llave para controlar los efectos adversos relacionados con esa droga.

PARA SABER MAS…

La nicotina pasa a la sangre y luego al cerebro en sólo siete segundos. Ocurrido esto, se produce la estimulación de los receptores cerebrales y la consecuente liberación de dopamina y noradrenalina, que actúan como mecanismos de recompensa de la conducta. Esto hace que el tabaco sea un verdadero «regulador» dé los estados de ánimo, que tanto estimula cuanto tranquiliza, según el contexto de uso del fumador Por ello es tan peligroso el
hábito que, sumado a su aceptación social, lo convierte en la droga de uso común más extendida en todo el mundo. La nicotina es una droga psicoactíva que produce adicción. Según la Organización Mundial de la Salud, la adicción a la nicotina se establece a partir del consumo de más de cuatro cigarrillos por día lo que duplica el riesgo de sufrir un ataque al corazón. La doctora Mónica Nápoli, del Hospital Santojanni, de Buenos Aires, es miembro de la Asociación Toxicológica Argentina y sostiene que «como en todas las adicciones, lo ideal es retrasar el inicio del consumo.

El cigarrillo expone a los fumadores a 4 mil tóxicos como el cianuro o monóxido de carbono, entre otros. Hoy hay tratamientos farmacológicos para ayudar a los fumadores a abandonar el mal hábito como el reemplazo de nicotina en chicles, parches, ansiolíticos, fármacos específicos, entre otros». (Fuente Consultada: Revista Selecciones Junio 2010)

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas
Como Actúan Las Drogas
Gesina L. Longenecker
Profesora de Ciencias Biomédicas y de Farmacología

Trabajo a cargo de
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Definicion de Droga Antiguedad de las Drogas Conceptos Basicos

DEFINICIÓN DE DROGA SEGUN LA OMS

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

Encontrar un significado exacto y a la vez realista al término droga no es tan sencillo como parece. Abordar los problemas y situaciones derivadas de su consumo, tampoco. Las definiciones médicas y farmacológicas se muestran insuficientes ante la complejidad de un tema de trascendencia mundial por sus implicaciones, pero cuya perspectiva concreta depende de cada sociedad y de cada cultura. Su tratamiento a base del recurso a las leyes simplemente, ha demostrado también su ineficacia, porque el problema hunde sus raíces en las características de todo un modelo de convivencia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nombre de droga resulta aplicable a toda sustancia, terapéutica o no, que introducida en el cuerpo por cualquiera de los mecanismos clásicos (inhalación de vapores o humos, ingestión, fricciones, etc.) o nuevos (administración parenteral, endovenosa, etc.) de administración de los medicamentos, es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central del individuo hasta provocar en él una alteración física o intelectual, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de su estado psíquico.

Esa modificación, condicionada por los efectos inmediatos (psicoactivos) o persistentes (crónicos), predispone a una reiteración continuada en el uso del producto. Su capacidad de crear dependencia, física o psíquica, en el consumidor es precisamente una de las características más importantes a la hora de definir una sustancia como droga.

Pero la dependencia no viene determinada exclusivamente por esa interacción entre la sustancia y el sistema nervioso central que, real y objetivamente, tiene efectos bioquímicos agudos, persistentes o crónicos a corto, medio o largo plazo.

Es una situación más compleja, en la que también intervienen la estructura social donde se desenvuelve el sujeto, sus relaciones dentro de un grupo humano y la «agresividad» en los mecanismos del mercado del producto. En este factor dependencia está basada, precisamente, una de las clasificaciones más controvertidas de las drogas: «duras o pesadas», cuando crean adicción física, y «blandas o ligeras» cuando no la crean.

Naturalmente, al hablar de las drogas nadie o casi nadie piensa en las institucionalizadas, en las integradas en las pautas de comportamiento de la sociedad, porque gozan del respaldo de la tradición histórico-cultural y porque su producción, venta y consumo no están penalizados. Nadie o casi nadie parece referirse al alcohol, al tabaco o al café, por ejemplo, productos todos ellos de uso común, aunque sean capaces de crear más o menos graves toxicomanías.

La polémica se centra sobre todo, de manera parcial y en consecuencia erróneamente, en las sustancias no integradas, que no pertenecen al acerbo cultural de referencia, vividas como «exóticas» e ilegales. Para desgracia de quienes luchan por hallar soluciones realistas al problema, el nivel de información del gran público al respecto continúa basándose en estereotipos, en frases hechas y en noticias con mayor sensacionalismo que rigor científico.

No es extraño, pues, que la actitud social más generalizada abunde en juicios rotundos, casi siempre condenatorios, sobre las causas del problema, ni que recurra con facilidad a los legalismos, al enfoque exclusivamente penal, a la hora de las soluciones. Desde este punto de vista, el consumidor de drogas, de ciertas
drogas sin «prestigio» social, continúa siendo sobre todo un delincuente.

Los preadolescentes y jóvenes consumidores de drogas en la sociedad actual no son individuos extraños o aislados, exponentes solo de una fracción «descarriada» de la población. Son elementos constitutivos de ella, abocados a un negro futuro de adicción si no varían muchas de las estructuras socioeconómicas actuales.

La mayor o menor peligrosidad de las drogas es algo difícilmente cuantificable. Desde una perspectiva médica estricta no cabrían ambigüedades: toda droga resulta nociva para la salud del hombre. Pero esta gradación de su carácter dañino, algo físicamente objetivo, se complica cuando entran en escena los diversos factores económicos, políticos e ideológicos que rodean al individuo.

El problema se enturbia y enmascara, se transforma en un rompecabezas en el que no caben los dogmatismos. Cada juicio sobre la bondad o maldad de cada droga exige un matizado ejercicio de análisis de los aspectos personales, sociales y culturales que caracterizan a su propio consumo.

Está claro que se ha producido un notable cambio cualitativo en el modo de enfocar el tema. El hecho de que la droga haya rebasado el marco de la utilización individual, elitista, para trascender a un consumo realmente masivo, ha contribuido a ello.

Hoy, los tradicionales y legales alcohol, tabaco, medicamentos y cafeínicoscomparten su hasta hace pocos años indiscutible «reinado» con el hachís, la coca, los opiáceos y los alucinógenos. La búsqueda de nuevas experiencias, los problemas afectivos, la crisis de Ja familia, el deseo de escapar al control social, la marginación y la presión que ejercen ciertos mercados, figuran como las causas principales de su aparente éxito.

Para muchos individuos, sobre todo jóvenes, el paraíso ficticio de las drogas aparece como una forma, si no de lucha, sí de contestación, de transgresión de lo establecido, de enfrentamiento radical contra los principios y los valores de una sociedad que les es hostil y en la que no creen.

Solo que. frecuentemente, el supuesto remedio tiene mayores costes que la enfermedad. Si difícil es que las drogas ayuden, a largo plazo, a soportar mejor determinados problemas, imposible es que contribuyan al cambio social para que desaparezcan precisamente algunas de las situaciones que conducen mas frecuentemente a la drogadicción.

Los terapeutas señalan que los adictos y las personas con dependencia de sustancias utilizan las drogas como mecanismo de compensación o de superación. Las drogas se usan para embotar los sentimientos, aliviar los estados emocionales dolorosos o disminuir los conflictos internos. Pueden aliviar la sensación de soledad o solucionar la falta de relaciones gratificantes con los demás. Las personas que consumen sustancias o drogas sienten que sólo pueden decir y hacer cosas cuando están bajo los efectos de éstas y, por tanto, con el tiempo muestran dependencia de una sustancia concreta para poder mantener una actividad social efectiva.

Tres factores son básicos para entender la complejidad del problema de las drogodependencias:

Producción: comprende la existencia del producto toxicomanígeno en sí, o droga, y todo el proceso preciso para llegar a su obtención. En el caso de la heroína, por ejemplo, la siembra de la adormidera,»»la recolección del opio, su ulterior elaboración en morfina y, finalmente, su transformación en heroína.

Exposición: indica la disponibilidad y oferta de la substancia en un momento dado. El mercado crea una intensa exposición, que explica que, desde hace años, la heroína haya dejado de ser de uso exclusivo en los estamentos extremos del arco social y se haya extendido a todos en diversos grados.

Factores de riesgo: facilitan la explicación o interpretación de la vulnerabilidad, p sea, del caso individual, pero son, aún en la actualidad y en la mayoría de los casos, hipótesis basadas en observaciones de grupos de control (asistentes a un dispensario u hospital), indicadores sociales (asociaciones de exdrogadictos) o indicadores socio-sanitarios (encuestas de actitudes de la población).

La investigación epidemiológica que en este campo es compleja, no imposible, en particular en drogas ilegales, ha permitido, cada vez con mayor aproximación valorar los factores producción, disponibilidad, etc., como controlables y como aquéllos que tendrían que ser modificados por una acción enérgica de una campaña de Información y Educación Sanitaria.

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Predisposición a las Adicciones Consumo de Drogas

Predisposición a las Adicciones
Consumo de Drogas

Campaña contra la droga

A pesar de la existencia de gran cantidad de personas que usan drogas y de la complejidad del cuadro de adicciones en función de las grandes variaciones en las características de personalidad, es posible, sin embargo, hallar una serie de elementos comunes que nos permiten describir en términos generales ciertos rasgos y tendencias que se observan en la personalidad de los adictos.

Psicopatología de la adicción: El fenómeno de las adicciones se puede explicar a partir de distintos enfoques teóricos; psicológico, biológico y sociológico. Cada uno de ellos hace referencia a un aspecto o fragmento del problema pero no lo abarca en su totalidad. Ya hemos planteado en líneas generales lo que constituye el problema social del uso y la difusión actual de las drogas.

Comenzaremos aquí por describir el aspecto psicológico de la cuestión partiendo de la siguiente premisa: todos los adictos a drogas evidencian a través de su adicción el padecimiento de algún desorden psicológico. Podemos asegurar así, que en todos los casos de adicción a drogas algún desorden psicológico (evidente o encubierto) se encuentra en la historia vital del individuo.

El incremento del desorden o su descompensación preceden habitualmente a los primeros contactos con la droga. La teoría psicoanalítica sostiene que los adictos a drogas son individuos que se han detenido (fijación) o regresan (regresión) a la etapa oral del desarrollo psicosexual.
Independientemente del tipo de adicción o de la droga usada, la personalidad de los individuos que desarrollan o están predispuestos a las adicciones tienen ciertos rasgos psicológicos comunes.

Poca tolerancia a la tensión y el dolor psíquico: no soportan las frustraciones y la postergación de sus deseos de gratificación y satisfacción. Impulsividad: desean concretar sus deseos inmediatamente sin posibilidades de esperar y sin pensar en las consecuencias de la acción. Insaciabilidad y voracidad desmedida que los hace exigentes e insatisfechos. El modelo de conducta para las adicciones es el hambre infantil; este tiene un carácter de urgencia irresistible; no tolera demoras ni posposiciones. Una incursión en la vida del lactante permite trazar analogías útiles.

Así un lactante alterna su vida entre comer y dormir. Cuando despierta hambriento, el bebe expresa su tensión displacentera a través del llanto y su agitación corporal. La relación con la madre implica para el niño todo un proceso, pues además de alimentarlo, recibe de ella afecto.

La madre atiende sus necesidades corporales y lo protege de sus ansiedades, calmando su hambre, e! bebe se acalla, se relaja y puede descansar nuevamente.
El recién nacido se siente inundado por estímulos internos y externos que generan en é! una tensión que lo desborda y de la que busca librarse para lograr su bienestar. La madre y el clima que recrea, con una actitud protectora y medida, ayuda al niño a tolerar estas inclemencias y lentamente facilita la maduración paulatina y gradual de sus estructuras somatopsíquicas, que funcionan al fin, como intermediarias de las necesidades internas y los estímulos externos.

En el desarrollo normal, es a través de este proceso que el niño «aprende» a tolerar sus necesidades —que generan tensión— y postergar los deseos de gratificarse —que le brindan la satisfacción y relajación. El destete de! bebe es un período relevante dentro del proceso de maduración: se sustituye gradualmente el pecho materno o la mamadera por aumentos semisólidos y sólidos.

En esta época se suele observar por ejemplo, corno la succión, que el niño ejercita desde su nacimiento, sigue presente y aún se incrementa, utilizándose como acción tranquilizadora. Es frecuente ver como el niño traía de calmar su tensión llevándose sus dedos a la boca o cualquier objeto aunque no sea comestible. El tradicional y popular uso del chupete surge de esta necesidad infantil.

Cuando el proceso descripto fracasa (por una madre rechazante y hostil, por la ausencia materna, por una madre sobreprotectora que no permite este aprendizaje) o cuando la privación social y económica impide el adecuado funcionamiento de! ambiente familiar, el desarrollo norma! que promueve la maduración de la personalidad se distorsiona, el aprendizaje se perturba y no se logran consolidar los mecanismos adecuados de regulación en el individuo. En estas anomalías asienta la predisposición para la adicción a las drogas.

Cuando el individuo no halla satisfacción en su vida adulta (logros y aspiraciones vitales de cualquier tipo) enfrenta una situación de frustración similar a la de un niño a quien no se satisface su hambre y/o necesidad de recibir alimento, calor, afecto, protección, etc. Las personas en las que predominan afectivamente los rasgos prevalentes de !a etapa ora! necesitan intensamente ser gratificados por sus allegados y e! medio ambiente en genera!. Esperan ser tratados por las otras personas como por una madre que satisfaga todas sus necesidades. Desean repetir el modelo de vínculo infantil de la etapa oral.

Cuando estas necesidades no son satisfechas (son muy débiles frente a las frustraciones, abandonos o fracasos) reaccionan inadecuadamente con agresión y hostilidad hacia las personas, el medio y/o contra sí mismos. La ingestión de drogas aparece en estas personas como un intento de solucionar sus conflictos; el uso repetido de drogas es debido a la continua necesidad de resolver estos conflictos neuróticos.

En el inconsciente del paciente las drogas adquieren un significado similar al que representa para un niño la comida materna. La droga que se incorpora es sentida como el alimento que calma el hambre y provoca bienestar. De acuerdo con la teoría psicoanalítica, la elección de la droga es generalmente accidental y no guarda relación específica. Es decir que sobre la base de una personalidad predispuesta puede instalarse una adicción a diversas drogas. En la elección de la droga o las drogas influyen distintos aspectos circunstanciales y accidentales (edad, sexo, medio ambiente, acceso a la droga, ubicación socioeconómica, etc.).

Es necesario agregar que no toda persona con las características descriptas se convierte necesariamente en adicta a drogas ni todo adicto a drogas responde siempre al tipo de personalidad descripta. De tal forma algunos individuos que han logrado una maduración psicológica adecuada, pueden a pesar de ello y en función de serios conflictos emocionales y circunstancias ambientales adversas, caer en un estado de regresión que los lleva a un nivel anterior al logrado en su desarrollo y los hace así proclives a la adicción. Por otra parte en la adicción iatrogénica (causada por la imprudente prescripción de ciertas drogas con fines terapéuticos) el paciente puede hacerse dependiente de una droga por los efectos farmacológicos de ésta y a favor o en contra de sus deseos o rasgos de personalidad.

 

DEFINICIONES Y PRECISIONES
La comprensión de estos problemas nos lleva a la necesidad de definir algunas nociones básicas. Debemos recordar en primer lugar que las drogas que nos ocupan, tienen, independientemente de otras propiedades, una acción tóxica. Como tóxicas se definen las sustancias que por sus características químicas pueden dañar la salud y/o provocar la muerte. Luego de la introducción de una droga en el organismo se produce su absorción. De esta manera la droga entra en la circulación sanguínea y toma contacto con los distintos órganos y tejidos.

Después de un tiempo la droga desaparece del organismo a través de la destrucción metabólica, mecanismo por el cual las drogas sufren transformaciones químicas sucesivas, que en general disminuyen o suprimen la acción farmacológica y tóxica de la droga y por vía de la excreción, que facilita el pasaje de las drogas desde la circulación y los tejidos al exterior del organismo. Esta eliminación se efectúa habitual mente a través del aparato digestivo, respiratorio y urinario. En muchas ocasiones la respuesta del individuo a la droga no se produce sólo con una dosis, sino después de varias o de cierta cantidad consumida.

Esta respuesta puede ser cada vez más intensa o por el contrario requerir dosis progresivamente mayores, a fin de lograr las manifestaciones buscadas. Así se llega a la aparición de los efectos tóxicos que suelen ser provocados por el aumento progresivo de la concentración de la droga en el organismo, como resultado de una introducción y absorción mayor que la destrucción y excreción.

Las intoxicaciones por drogas, como las enfermedades en general, son clasificadas en agudas y crónicas. Las primeras son provocadas habitualmente por dosis altas que producen síntomas mas o menos intensos o inmediatos al uso de la droga. En cambio las segundas se producen por el uso repetido —continuado o intermitente— de dosis pequeñas, medianas ó altas.

Hábito, adicción y toxicomanía. La necesidad del empleo continuado de una droga, cuya supresión provoca trastornos psíquicos y físicos diversos, es llamada hábito. Su forma más grave la constituye la adicción o toxicomanía, que consiste en un estado de intoxicación periódica o crónica perjudicial para el individuo y la sociedad y que se produce por el consumo reiterado de una droga.

El denominador común para todas las formas de! abuso de drogas es la dependencia. Se llama así ai estado originado por la absorción periódica o repetida de una droga determinada. Aunque sus características puedan ser variables según la calidad de la droga, el término «dependencia» puede usarse en general y es aplicable a cualquier tipo de empleo abusivo de drogas.

El término «dependencia» caracteriza la interacción entre los efectos farmacológicos de las drogas y el individuo que las recibe. Considera sólo las bases psicobiológicas de la dependencia, dejando de lado por lo tanto, el análisis directo de las relaciones entre el abuso de drogas y la sociedad, aún cuando representauno de los factores esenciales para evaluar las causas y consecuencias generales del abuso de drogas.

La dependencia puede establecerse con respecto a una variada cantidad de sustancias químicas, y se consideran dos tipos de dependencia: psíquica y física. Se puede decir que casi todas las drogas crean dependencia. El concepto clásico de acostumbramiento se basaba en la necesidad de aumento paulatino de dosis. Sin embargo, hay drogas que no exigen este aumento, pero que provocan dependencia psíquica en función del «estado de bienestar que provoca» y la necesidad de «volver a vivir la experiencia».

La dependencia psíquica. Se observa como rasgo común en todos los casos de adicción a drogas. Se caracteriza por un impulso psíquico a tomar periódica o continuamente la droga para procurarse un placer o disipar un estado de malestar. Es el más poderoso de los factores de intoxicación crónica psicotrópica de acción sobre el psiquismo y la conducta humana y en muchos casos es el factor único. Algunas drogas causan también dependencia física, y en estos casos se puede observar, según e! tiempo de que se haga uso de la droga, en primer lugar dependencia psíquica, y luego dependencia física, la que refuerza intensamente a la primera.

¿QUIENES SE DROGAN?

La adolescencia se ha extendido, comenzando alrededor de los 10 ú 11 años y terminando recién alrededor de los 25. Lamentablemente, al hablar de la drogadicción esas cifras mantienen esas edades; es decir, que podemos hablar de un inicio a los 10 años por medio de inhalantes y entre los 12 y 13 años con marihuana. Aparentemente la irrupción del SIDA, ha hecho disminuir el consumo de aquellas drogas por las que es necesario inyectarse.

Los ámbitos en que se producen estos casos son variados y se dan tanto en clases altas como bajas. Cabe entonces preguntarse cuál es el factor desencadenante.

En primer lugar la familia juega un papel preponderante. Aquí no se trata de culpar, ni desvalorizar instituciones tan nobles como ella, sino de enfrentar en lo posible las cosas como son.

Si buscamos un común denominador, encontraremos que se trata de familias en las que falta el padre o la madre, sea por una separación, o por la ausencia debida al exceso de trabajo o simplemente por falta de comunicación. Muchas veces los adolescentes se enfrentan a una realidad no deseada; tienen nuevos papas o mamas y ese cambio de figuras los llevan a que, al buscar su identidad propia de la adolescencia, se encuentren con una desarmonía difícil de soportar.

Otra característica es que, por lo general, la pareja está compuesta por un padre autoritario y el otro permisivo. Esta combinación trae como consecuencia por un lado la exigencia a veces excesiva del autoritario y la protección del permisivo que en muchas ocasiones llega a mentir y a auto-engañarse ante las conductas del hijo adicto. Por ejemplo puede sospechar que su hijo tomó una suma de dinero que estaba sobre su mesa de luz pero en su afán de protegerlo dice no recordar bien si en verdad lo había dejado allí o ya lo había gastado. Su forma de ser le impide creer que su hijo le haya «robado» y menos aún que lo hizo para conseguir drogas. Cuando llega la hora de la verdad esa misma permisividad lo lleva a minimizar el problema: «sólo es un alcohólico social» o «¿quién no ha probado alguna vez un porro?».

Como contrapartida, están los padres que dicen «más que el padre soy un amigo». Es bueno y hasta imprescindible el diálogo abierto entre padres e hijos, que sean compañeros de actividades, juegos, charlas, etc. Pero ese padre no debería dejar de cumplir su rol: los amigos los elegirá libremente el adolescente pero el padre, como figura impuesta naturalmente, no puede delegar su función específica de poner límites con amor, o sin distancias educar con la verdad.

Creo que uno de los mayores problemas que sufre un adolescente es tener «padres adolescentes». Son fáciles de reconocer pues, si bien cronológicamente han cruzado la barrera hace tiempo, siguen buscando la felicidad en valores y premisas externos a sus personas. Dicen ser maduros al haber alcanzado ideales económicos, sociales y de poder cayendo en general para ello, en otro tipo de «adicciones», como el exceso de trabajo en pos de mayor bienestar, por ejemplo, que los convierten en seres ausentes, olvidando en el camino, el por qué , el para qué y para quién viven.

Ahora bien, también habrán conocido casos en los que en una misma familia, con cualquiera de las características enumeradas, un hijo es drogadicto y otros no. Hay una corriente dentro de la psiquiatría que explica este fenómeno diciendo que los seres humanos, segregamos en distintas medidas, una hormona llamada «endorfina» que es la que hace que una persona soporte el dolor y maneje el placer de una manera diferente.

Así, los bajos niveles de endorfina podrían ser indicadores de la necesidad de estímulos externos.

Conceptos de Drogas Tolerancia Dependencia Adiccion Sistema Nervioso

CONCEPTO DE TOLERANCIA Y ADICCIÓN CON LAS DROGAS

campaña contra las drogas

Conceptos básicos sobre la droga: Al afrontar el tema de la droga, y casi en el mismo momento de su definición, nos encontraremos con una serie de términos tales como «hábito», «adicción», «dependencia», etc., íntimamente relacionados con él y que no siempre somos capaces de diferenciar.

La posible ambigüedad de los mismos no es, sin embargo, un problema que afecte únicamente a los profanos, ya que los profesionales del tema han tardado varios años en encontrar una definición específica para cada uno de estos términos.

La primeras definiciones de los mismos aparecen en 1937 cuando, en el suplemento 165 del Public Health Repon, Himmelbach describía dos conceptos diferentes: la habituación o hábito, entendida como «el fenómeno «psíquico de la adaptación y el condicionamiento mental a los repetidos efectos de una sustancia determinada», y que, por tanto, no conllevaba trastornos físicos cuando se suspendía el suministro de dicha sustancia, y la adicción o toxicomanía, concebida como la acción conjunta de tres fenómenos íntimamente relacionados.

Estos tres fenómenos eran, por un lado la habituación, ya definida; por otro, la tolerancia, entendida ésta como la adaptación biológica a una cierta sustancia que obliga a la ingestión de dosis cada vez mayores para conseguir un mismo efecto, y, por último, la dependencia física, caracterizada por la necesidad imprescindible de una cantidad adecuada de droga en el organismo para mantener su «normal» funcionamiento.

El descubrimiento de nuevas drogas, como el LSD 25, y los estudios cada vez más exhaustivos de los efectos producidos por drogas ya conocidas, evidenciaron pronto que estos términos tenían una difícil aplicación,, por lo que la Comisión de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso en 1957 un cambio de los mismos.

Estas modificaciones no han sido las únicas, ya que $n 1969 esta misma Organización definía tres conceptos básicos en el estudio de la droga, que son los que se utilizarán en este libro. Estos tres conceptos son: dependencia, tolerancia y adicción.

Se entiende como dependencia «estado psíquico y a veces físico, debido a la integración entre un organismo vivo y una sustancia, que se caracteriza por las modificaciones en el comportamiento, y por otras reacciones entre las que siempre se encuentra una pulsión a ingerir por distintas vías esta sustancia con objeto de volver a experimentar sus efectos psíquicos y, en ocasiones, evitar la angustia de la privación».

La dependencia es, pues, un efecto fundamentalmente psíquico, influenciado no solo por las características del producto, sino también por el ambiente social que le rodea, y que impulsa al individuo a la búsqueda de la droga.

La tolerancia es, por el contrario, un efecto eminentemente físico, caracterizado por la necesidad biológica de aumentar continuamente la cantidad necesaria para obtener el efecto deseado. Todas las drogas vendrán entonces caracterizadas por la creación de dependencia, pero no todas causarán tolerancia.

La adicción, por último, supone un estado caracterizado por la necesidad física imprescindible de una adecuada cantidad de droga en el organismo para el mantenimiento de la normalidad del mismo, llegando la dependencia hasta tal punto que la ausencia de la droga provoca en el mismo una serie de trastornos mentales o físicos que forman lo que se denomina síndrome de abstinencia, cuyas características dependen de la droga que haya creado la adicción y cuya gravedad puede ser desde leve, hasta motivo de graves complicaciones físicas y psicológicas. También en este caso no todas las drogas serán capaces de llegar a crear adicción.

Todas las drogas producen dependencia, pero no todas generan tolerancia, y si lo hacen, no con la misma rapidez en el tiempo. Las características de la tolerancia farmacológica, su expresión comportamental y sobre todo las constante vitales cuando el sujeto con habituación o acostumbramiento no consigue la dosis en el momento oportuno, son características para cada sustancia.

Las drogas y el sistema nervioso

Los efectos de dependencia psíquica y física, así como el de tolerancia, tienen su origen en la acción que las drogas producen sobre el sistema nervioso del individuo que las ingiere.

En efecto, el sistema nervioso está constituido por unas células altamente especializadas que reciben el nombré de neuronas; las neuronas tienen» forman» alargada con una especie de engrasamiento en uno de sus extremos (cuerpo), rodeado de ramificaciones arborescentes llamadas dendritas, y otro extremo formado por un alargamiento aún mayor (axón o cilindro-eje).

Estas células se unen entre sí por medio de un tipo muy particular de unión llamado sinapsis para formar largas fibras a través de las cuales los impulsos nerviosos viajan desde los distintos centros receptores hasta el cerebro.

La sinapsis, sin embargo, no consiste en una unión física estricta entre dos neuronas, sino que se realiza gracias a unas sustancias llamadas neurorreguladores que ponen en contacto las membranas celulares de dos neuronas consecutivas, y que son capaces de producir en las mismas una serie de cambios que, si tienen la suficiente intensidad, desencadenan la corriente nerviosa que transmitirá el impulso hasta el cerebro.

Cualquier alteración del estimulo o bloqueo de algunas de estas frases repercute siempre con idéntico sentido en el resultado de las funciones nerviosas.

Los agentes químicos capaces de estimular o de inhibir este proceso de transmisión sináptica son, precisamente, las drogas, de tal forma que, desde un punto  de vista meramente bioquímico y neurofisiológico, puede decirse que el termino droga define a todas aquellas sustancias que actúan sobre el sistema nervioso a  nivel del proceso químico de la transmisión sináptica.

En el caso de los opiáceos, por ejemplo, está claramente demostrado que tanto el cerebro de los animales como del hombre poseen, en ciertas zonas, a nivel de las sinapsis neuronales, receptores particulares con una cierta afinidad a las moléculas que forman estos compuestos y que, dadas las zonas de cerebro a las que afectan, están especializadas en la percepción del dolor, el placer, la cólera y las emociones en general.

Esta distribución de los receptores explicará los efectos, tanto analgésicos como autorizantes, que producen en el organismo este tipo de sustancias, muy importantes en cuanto suponen un estado placentero para el individuo, que recordará dichas sensaciones e intentará repetirlas administrándose una y otra vez la droga.

Sin embargo, para llegar a alcanzar estos efectos el individuo habrá de ingerir dosis cada vez más altas de droga para llegar a estimular, a un nivel similar, los procesos sinápticos que han dado lugar a los efectos  placenteros.

Los terapeutas señalan que los adictos y las personas con dependencia de sustancias utilizan las drogas como mecanismo de compensación o de superación. Las drogas se usan para embotar los sentimientos, aliviar los estados emocionales dolorosos o disminuir los conflictos internos. Pueden aliviar la sensación de soledad o solucionar la falta de relaciones gratificantes con los demás. Las personas que consumen sustancias o drogas sienten que sólo pueden decir y hacer cosas cuando están bajo los efectos de éstas y, por tanto, con el tiempo muestran dependencia de una sustancia concreta para poder mantener una actividad social efectiva.

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas
El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Cocaina Adiccion Efectos Jerga de las Drogas Historia y origen

Cocaina Adicción y Efectos
Jerga de las Drogas

CAMPAÑA DEL NO A LAS DROGAS

HISTORIA DE LA COCAÍNA: La historia de la coca inició su segundo capítulo cuando, entre 1855 y 1858. A. Nieman y Friedrich Wolter consiguieron aislar de las hojas de la planta un alcaloide al que llamaron cocaína (antes, en 1855,Gaderke había extraído el erythroxylon).

En 1858 K. Anrep hizo algunos experimentos de utilización médica del nuevo producto, pero no fue hasta 1884 cuando Karl Koller comenzó a emplearlo de forma sistemática como anestésico, principalmente en operaciones oftalmológicas, y para intentar curar la denominada «enfermedad del soldado», morfinomanía yatrogénica por el empleo inadecuado de la morfina entre los heridos de la guerra franco-prusiana (1870) y en la guerra de Secesión americana.

En un principio se pensó que la cocaína era inofensiva -el mismo Freud insistía en 1885 en la inocuidad del tratamiento antidepresivo con cocaína-, pero pronto Lewin y el mismo Freud denunciaron la terapia con la droga como creación de una doble toxicomanía, sin contar los peligrosos accidentes que se produjeron al principio por dosis inadecuadas.

La preparación de la cocaína es sencilla: basta una infusión de hojas de coca precipitada con carbonato sódico, y una posterior purificación para obtenerla en forma de polvo blanco, cristalino y con ligero sabor a éter.

Esta facilidad de síntesis, unida a su forma de toma nasal, hizo que la cocaína se generalizase pronto en Europa, con un éxito comparable al de la heroína y la morfina.

La cocaína comenzó a hacer estragos en Francia poco antes de la I Guerra Mundial (como los laboratorios productores se hallaban en Alemania, pronto hubo acusaciones contra los prusianos de emplear la cocaína para debilitar la moral de los ejércitos franceses), especialmente en ciertos ambientes artísticos, entre la prostitución de lujo y, en general, en el mundo del hampa.

Las dos conflagraciones mundiales marcarían un cierto descenso en el consumo de la droga, sobre todo por la dificultad de conseguirla. La cocainomanía volvió a reaparecer, aunque con otras características, en Estados Unidos en la década 1960-1970, convertida en la droga del ejecutivo y el «refuerzo» en determinados momentos del yonki, es decir, del heroinómano. En Europa permanecería como una de las «ayudas» del consumidor de opiáceos naturales como la morfina, o semisintéticos o sintéticos como la heroína o la pentazoína.

La cantidad media de cocaína que un toxicómano ingiere al cabo del día puede oscilar entre los 5 y los 10 g., y siempre en varias tomas, porque una sola dosis de más de 0,5 g. puede ser mortal.

Nada más producirse la aspiración, y dado que la cocaína es un potente estimulante del sistema nervioso central, el individuo experimenta una exaltación del ánimo, con sensaciones de vigor y ausencia de las manifestaciones subjetivas de fatiga. Estos síntomas van unidos a una aparente brillantez intelectual, parecida al ingenio pero carente de un trasfondo creativo. Ocasionalmente aparecen estados alucinatorios, especialmente auditivos, táctiles y visuales, estos últimos casi siempre coloreados, son cuadros plásticos que hacen recordar al cubismo y al dadaísmo.

El desdoblamiento polidimensional de los objetos y su difracción cromática conducen, junto con las voces insultantes que también se pueden percibir, a situaciones de terror incontrolable, acompañadas a veces de intensa agresividad. Pero posiblemente lo que más llame la atención, y que puede considerarse como uno de los síntomas más característicos de este tipo de intoxicaciones, es el denominado síndrome de Magnan, cuadro alucinatorio microzoóspico en el que el enfermo cree percibir bajo su piel o su ropa pequeños insectos parásitos.

La manera más conocida de consumir cocaína es dividir el polvo blanco en delgadas líneas que se aspiran. El polvo se fabrica a partir de hojas de coca maceradas y mezcladas con acetona o éter, de lo que resulta una sustancia que se filtra y a la que luego se le añade etanol y ácido clorhídrico.

El resultado es un clorhidrato de cocaína, que forma escamas casi transparentes que se molerán hasta convertirse en un polvo compacto que, generalmente, se empaca en forma de ladrillos. La pasta base o sulfato de cocaína es otra variante, que se fuma y se obtiene de la maceración de las hojas secas con agua caliente, ácido sulfúrico, permanganato potásico y amoníaco. Otras son el basuco, que es la pasta base más una dosis de gasolina, que también se fuma y se puede elaborar con sustancias de la peor calidad, como polvo de ladrillo e insecticidas, y elfreebase, que se obtiene a partir del clorhidrato combinado con éter y calentado a 8oo°C.

El derivado más peligroso es el crack, cocaína en piedra que se obtiene añadiendo amoníaco y bicarbonato sódico al clorhidrato, lo que forma una solución que se calienta a 98°C. Lo llaman «el sueño del traficante y la pesadilla del adicto» porque provoca un efecto inmediato y una acelerada dependencia en el consumidor, que no puede parar de fumarlo. Los traficantes ganan fortunas con sus leales y adictos clientes. (Fuente: Todo Lo Que Necesitas Saber Sobre El Narcotráfico Cecilia González)

La jerga de las drogas:
Aceite: sinónimo de hachís, resina que reviste flores de cannabis.
Acido: ácido lisérgico, LSD 25. También se llama trípi y bicho.
Anfeta: anfetamina también rueda, uppers o speed.
Aparato: jeringuilla. También manola
Bosteo: detención por a policía.
Brown Sugar:
heroína al 40% de pureza
Caballo
: heroína al 40% de pureza.

Camello: traficante de drogas en pequeñas cantidades. También dealer.
Canuto: cigarrillos de marihuana o hachís.
Cañería: vena donde se inyecta.
Colgado: drogado, alucinado. También filipado
Cortar: adulter la heroína o la cocaína mezclándola con otras sustancias.
Charlie cocaína. También se llama perico o nieve.
Chocolate: hachís. También cosa, rama, tate o grifa.
China: porción de hachís.
Chute: dosis de morfina o heroína. También fix, grano o pico.
Drogota: adicto a las drogas blandas
Engancharse: iniciar la adicción.
Esnifar: inhalar droga en polvo.
Flash: clímax máximo bajos los efectos de la droga.
Hierba: marihuana.
Hong Kong Rock: heroína entre el 40 % y el 60 % de pureza.
Kifi: denominación del hachís en Marruecos.
Mandanga: droga, especialmente marihuana o hachís.
Miel Turca. heroína al 90% de pureza
Mono: síndrome de abstinencia
Muermo: sensaciones desagradables que a veces aparecen tras la administración de una droga.
Papelina: dosis de heroína.
Petardo: cigarrillo de cannabis.
Porro: cigarrillo de marihuana o hachis.
Reina: heroína con pureza superior al 90%…
Speedballs: combinación de heroína y cocaína.
Talego: dosis de hachís (3 cm. de largo, 1 cm. de ancho y 0,5 cm. de grosor), suficiente para varios porros
Viaje: sensaciones bajo los efectos de un alucinógeno. También : trip
Yonki: adicto a la heroína o morfina. También: yumky

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
Alianza para una Venezuela sin Drogas. Tomado del URL:

www.alianzasindrogas.org.ve
Comité Nacional contra el Consumo Ílicito de Drogas CONACUID.
Tomado del URL : www.conacuid.com

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Masticar Hojas de Coca Drogas Estimulantes Historia y Costumbres

COSTUMBRES DE MASTICAR COCA EN ALGUNAS CULTURAS

LA COCA: Por lo que se sabe, el uso ritual e incluso terapéutico de la masticación de hojas de coca (Erythroxylon coca) se remonta a las culturas preincaicas, principalmente a la cultura chibcha que ocupaba el territorio de la actual Colombia.

Parece ser que los araucanos, expulsados de Colombia con los chibchas, exportaron la coca a Perú, donde una tradición oral posterior atribuiría la introducción de la coca a los hijos del Sol, Manco Cápac, fundador del mítico Imperio inca, y su esposa y hermana Mama Ocllo.

Lo que parece indudable es que para todas aquellas culturas la coca era muy importante, como lo demuestran las continuas y cruentas guerras que tuvieron lugar entre los años 1230 y 1325 por la posesión de las tierras aptas para el cultivo de la planta.

La coca era para los incas una sustancia sacralizada y usada ritualmente en ceremonias religiosas, a la que solo tenían acceso las clases dirigentes y con la que se premiaban determinados servicios extraordinarios. La llegada de los españoles trastocó todo el sistema.

En un primer momento, y al igual que sucediera con el peyote o el mescal en México, los conquistadores intentaron prohibir su uso, pero pronto experimentaron que la masticación de las hojas de coca reducía el apetito y aumentaba temporalmente la fuerza y la resistencia de los indígenas en el trabajo.

Las hojas de coca trituradas con cal, que tiene la propiedad de aumentar la solubilidad de los alcaloides de la planta en la saliva, liberan la cocaína, un principio activo que en un primer momento anestesia la misma lengua para que el mascador no note el sabor amargo de la droga, y después actúa sobre la mucosa estomacal anulando la sensación de hambre; posteriormente, el jugo es absorbido, pasa a la sangre y de allí al cerebro, al que estimula hasta provocar en el individuo bienestar general y ausencia de cansancio físico.

Vendedora peruana de coca. Cuando están secas, las hojas son introducidas en sacos de lana, prensadas, para su transporte-a todos los lugares de la Sierra donde será distribuida a los campesinos.

Los conquistadores no estaban dispuestos a desperdiciar semejantes «ventajas», en aras de una mayor y más barata productividad. El consumo de la coca fue alentado y generalizado, privando a la planta del carácter mágico-religioso que hasta entonces tenía.

La tradición de entregar hojas de coca como una parte del salario, vigente aún en algunos países colombinos a pesar de las reglamentaciones en contra, es un residuo de aquella época, y el «coqueo», un índice de persistencia de las duras condiciones socioeconómicas en los medios indígenas.

La masticación de hojas de coca no produce el mismo problema de salud que la inhalación de su alcaloide puro., la cocaína. Son dos situaciones de riesgo objetivamente distintas, al margen de las repercusiones sociales de cada una. Sin embargo, y como sucede con el alcohol, la cultura y la mentalidad de usuario hacen infravalorar más de lo debido los trastornos del indio «coquero».

Los consumidores de la droga tienen en general su capacidad de trabajo disminuida, en el sentido de que pierden aptitudes para tareas especializadas, que requieran concentración y habilidad motora. A los efectos sobre la salud del trabajador deben añadirse los perjuicios causados a sus hijos, porque los padres «coqueras» no los envían a la escuela o lo hacen cuando ya les han enseñado a masticar la droga.

Los niños con este hábito no pueden concentrarse en el estudio y pierden interés por el conocimiento, como han podido atestiguar numerosos maestros de las escuelas rurales de Cuzco y de Puno. Además, son niños tímidos, abúlicos y retraídos, sin capacidad de integración con sus compañeros; y sin interés por los juegos.

Los andinos han combatido la fatiga durante siglos masticando las hojas del arbusto de la coca. Sin embargo, la «conquista» española alteró su carácter de sustancia sacralizada y usada ritualmente.

La Coca Cola: La historia de la hoy popular bebida comenzó a finales del siglo XIX en Atlanta Estados Unidos), donde un comerciante de la ciudad, John Pemberton, tuvo la idea de fabricar una bebida alcohólica tonificante a la que denominó vino francés con cola (The french wine cola).

Poco después sustituiría de los ingredientes el vino por azúcar, cafeína, hojas de coca y otros extractos vegetales, todo ello diluido en agua. En enero de 1887 se constituyó la Pemberton Chemical Company para la comercialización de la bebida, después de una última modificación en su fórmula: el cambio del agua corriente por soda o agua carbónica.

Al éxito del liquido vendría a sumarse el feliz diseño de la propia botella, concebida como «un envase capaz de ser reconocido en la oscuridad o por sólo una porción del mismo», y cuya forma recuerda la cáscara de coca estilizada «con ranuras verticales para sugerir la imagen de una mujer de la época vestida con ropa ligera». La Ley Seca y la II Guerra Mundial conseguirían hacer de la Coca Cola un refresco popular conocido en el mundo entero gracias al poderío .económico de las empresas multinacionales que apoyan dicha bebida.

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas
Cuadernillo 1 – El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santtfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso

 

Clasificacion de las Drogas o Estimulantes Efectos Origen Historico

Clasificación de las Drogas

CAMPAÑA NO A LAS DROGAS

Primer intento de clasificación: Los criterios posibles a la hora de clasificar las drogas son muy variados: tantos como opiniones hay sobre el tema o como disciplinas científicas pretenden abordarlo, y siempre parciales e insuficientes. Contando con esta multiplicidad de partida, y con las constantes variaciones que introducen los nuevos avances tecnológicos en el conocimiento de las drogas, lo cierto es que sí existen una serie de clasificaciones más o menos útiles.

La primera de ellas, muy ambigua, diferencia entre drogas naturales, obtenidas directamente de la naturaleza, y sintéticas, o conseguidas a partir de una elaboración técnica. Más discutible aún es la que pretende clasificarlas según sus estructuras químicas, cuando en realidad se desconocen las de muchas de ellas y, además, no siempre dos sustancias químicamente similares producen efectos también similares en la conducta de un mismo individuo.

Igualmente discutibles pueden considerarse los esfuerzos de clasificación farmacológica, porque gran parte de los mecanismos de actuación de las drogas sobre el sistema nervioso central continúa siendo oscura; cuando no se ignoran las modificaciones bioquímicas o metabólicas que muchas de ellas introducen, se desconocen las relaciones entre estos cambios y los de la conducta individual.

Cronológicamente, el primer tipo de clasificación del que se tuvo noticia fue el clínico o psicopatológico, establecido en 1924 por Ludwig Lewin según los distintos efectos de las drogas sobre el comportamiento. Mantuvo su vigencia durante muchos años, hasta ser perfeccionada por L. Chaloult en 1971.

En opinión de Lewin, existirían cinco tipos de drogas: Euphorica, que ocasionan bienestar físico y psíquico; Phantastica, o alucinatorias; Inebrantia, o embriagantes; Hypnotica, o productoras de sueño, y Excitantia, o estimulantes. Como una variante de esta ordenación, sobre la base de considerar solo el principal de los efectos psíquicos producidos .por cada sustancia, o «tono psicológico», Jean Delay propuso en 1957 una nueva clasificación de las drogas en psicolépticas o disminuidoras del «tono»,psicoanalépticas o elevadoras del mismo y psicodislépticas o desviadoras.

El criterio de peligrosidad sobre la salud pública, no manejado en general por ninguna de las clasificaciones anteriores, sí fue tenido en cuenta por la Organización Mundial de la Salud como un factor primordial a la hora de establecer la suya en 1975.

Según la OMS, las drogas más peligrosas serían, en tres grupos por orden decreciente, las que crean dependencia física, las que crean dependencia con mayor rapidez y las que poseen mayor toxicidad, y las menos peligrosas (sobreentendiendo que todas lo son) las que solo crean dependencia psicosocial, las que crean dependencia con menor rapidez y las que poseen menor toxicidad.

En el grupo de mayor riesgo se incluirían sustancias como el opio y sus derivados, y entre las de menor riesgo, la mescalina y el LSD 25. Entre ambos se sitúan sustancias como los barbitúricos y el alcohol, la coca y la cocaína y las anfetaminas y derivados.

El trato diverso recibido por cada droga según la historia, tradición, ideología y sistema económico y político de cada sociedad y marco cultural explicaría, por último, los llamados criterios de clasificación sociológica, según los cuales existe una distinción clara entre drogas institucionalizadas, legales, a las que incluso no se reconoce oficialmente como tales, y drogas no institucionalizadas, cuyo consumo está castigado por la ley y pertenece a todo un submundo de marginación.

CLASIFICACIÓN PSICOPATOLÓGICA DE LAS DROGAS

Cuadro sinoptico clasificacion de las drogas

Los terapeutas señalan que los adictos y las personas con dependencia de sustancias utilizan las drogas como mecanismo de compensación o de superación. Las drogas se usan para embotar los sentimientos, aliviar los estados emocionales dolorosos o disminuir los conflictos internos. Pueden aliviar la sensación de soledad o solucionar la falta de relaciones gratificantes con los demás. Las personas que consumen sustancias o drogas sienten que sólo pueden decir y hacer cosas cuando están bajo los efectos de éstas y, por tanto, con el tiempo muestran dependencia de una sustancia concreta para poder mantener una actividad social efectiva.

SUSTANCIAEFECTOS NEUROLÓGICOSEFECTOS CORPORALESACCIÓNDEPENDENCIAACCIDENTES AGUDOS
Opio, heroína,morfinaEuforia
Pérdida del apetito
Sudor
Hormonales
Deterioro general
Falta de dolorPsíquica y físicaSobredosis
Intoxicación por adulteración
CocaínaHiperactividad InsomnioCardiovasculares  EdemasExcitación sexual Psíquica y físicaPsicosis aguda Sobredosis
LSDAlucinaciones
Descontrol
ConvulsionesParoxismoPsicológicaSuicidio
Impulso criminal
Marihuana,
hachís
Euforia
Falta de noción temporal
Disminución
de las defensas
HiperactividadPsicológicaSobredosis
Coma
ÉxtasisAlucinaciones DescontrolTaquicardia HipertensiónHiperactividadPsíquica y físicaSobredosis
Coma
AnfetaminasEuforia
Anorexia
Fatiga
Hipertensión Cardiopatías HiperactividadPsíquica y físicaAgresividad
Delirios

Predisposición a las Adicciones a Drogas

Bibliografía y Fuentes Consultadas:
El Fenómeno Droga
Francesc Freixa i Santfeliu
Aula Abierta Salvat

Trabajo a cargo de:
Arturo Cuevas
Neyla Rodríguez
Almir Peraza
Raúl Pérez
Alberto Valdivieso