Ejemplos de Vida

Bebe Azul Vivien Thomas Vida y Obra Biografia El Carpintero Americano

Bebe Azul: Vivien Thomas Vida y Obra – Biografía

El carpintero estadounidense

Vivien Theodore Thomas Vivien Theodore Thomas  fue un técnico quirúrgico afro-americano que, en la década de los 40, desarrolló una técnica quirúrgica para tratar la tetralogía de Fallot.

Nació en New Iberia, cerca de Lago Providencia (Louisiana, Estados Unidos) el 29 de agosto de 1910. Su familia se trasladó posteriormente a Nashville (Tennessee), donde en la década de los 20, estudió en escuelas públicas, entre ellas, en la Pearl High School (conocida ahora como Pearl Cohn Magnet High School) en un sistema educativo marcado por la segregación racial. Trabajó como carpintero para financiarse sus estudios y en 1929 se matriculó como estudiante pre-médico en el Tennessee Agricultural and Industrial College.

La gran depresión, iniciada este año, le arrebató sus ahorros y le forzó a abandonar los estudios que había comenzado y a emplearse en 1930 como ayudante en el laboratorio de Alfred Blalock  en la Vanderbilt University (Nashville, Tennesse).

Sus habilidades como ayudante de cirugía y de investigador asociado (juntos investigaron las causas del choque hipovolémico que derivaría luego en el síndrome de aplastamiento), condujeron a Blalock a llevarlo consigo cuando se mudó a la John Hopkins University (Baltimore, Maryland) durante 1941. Fueron con él, su esposa Clara y su hijo. En 1943, Blalock comenzó a colaborar con la doctora Helen Taussig , que tenía una idea de cómo tratar el síndrome de los “bebés azules” (tetralogía de Fallot y otras cardiopatías congénitas).

La doctora Taussig también sufrió discriminación, en su caso de género, ya que si bien la John Hopkins University que admitía mujeres la aceptó; sólo la contrató como profesora titular cuando ya era reconocida internacionalmente y tras dieciséis años de desempeñar un puesto como mera instructora. Además, Taussig fue una adelantada en su tiempo pues apoyaba el ingreso de la gente de color a las facultades de medicina y al sistema de seguro social Medicare y el derecho al aborto. Ella sugería que un procedimiento adecuado para mejorar el síndrome de los “bebés azules” sería aumentar el flujo sanguíneo desde el corazón a los pulmones, lo que suponía el desarrollo de una técnica quirúrgica harto complicada y demandaba la creación de nuevos instrumentos médicos.

Thomas entendió su idea y, tras dos años de trabajo y de experimentos con 200 perros, desarrolló un procedimiento quirúrgico experimental satisfactorio. La primera perra operada, llamada Ana, es el único animal cuyo retrato cuelga de las paredes de la John Hopkins University. A fines de 1944, Blalock, asistido por Thomas, operó a la primera paciente, Eileen Saxon, que sólo sobrevivió dos meses. Sin embargo, el siguiente paciente, una niña de once años, recibió el alta hospitalaria a las tres semanas de ser intervenida.

Ambos casos y un tercero más, el de un niño de 6 años, fueron el núcleo de un artículo publicado por Blalock y Taussig en 1945 en el Journal of the American Medical Association (Blalock A, Taussig H. The surgical treatment of malformations of the heart in which there is pulmonary stenosis or pulmonary atresia. JAMA 1945; 128:189-202) en el que Vivien Thomas ni siquiera fue mencionado. Obviamente el procedimiento se conoce como de Blalock-Taussig. En un año, se realizaron más de 200 operaciones. (imagen: herramienta quirurgica creada por Vivien Thomas)

Mientras tanto, Thomas comenzó a formar a otros cirujanos en el procedimiento, pero su precariedad salarial le obligó a trabajar simultáneamente como camarero. Sin embargo, y tras negociar con Blalock, llegó a ser en 1946 el técnico mejor pagado de la John Hopkins University. En 1947, Thomas intentó reiniciar sus estudios de medicina pero, aunque se inscribió en la Morgan State University, al poco tiempo la realidad le hizo abandonar la idea. Blalock, que mantuvo una dualidad favorable-desfavorable respecto de la raza de Vivien Thomas en lo referido a reconocimientos internos e impedimentos externos, murió a los 65 años habiendo trabajado 34 de ellos con Thomas.

En 1975, la «John Kopkins University» reconoció la labor de Thomas con un doctorado honorario en leyes, ya que ciertas restricciones le imposibilitaron hacerlo en Medicina.

Thomas plasmó su vida en Partners of the Heart: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock cuya última edición editada por University of Pennsylvania Press data de 1998 (foto 4). Falleció a los 75 años, el 26 de noviembre de 1985.

La “Johns Hopkins Medicine” ha creado la “Vivien Thomas Fund” con el fin de aumentar la diversidad en la John Hopkins University School of Medicine, rompiendo barreras económicas y raciales.

La Superacion Individual Personal El Valor de la Superación

LA SUPERACIÓN PERSONAL COMO VALOR HUMANO

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Es una acción que requiere inmediatez, planeación, esfuerzo y trabajo permanente. Por lo que simplemente el tiempo, el deseo y la propia estimulación, no llegan a un buen puerto.

Las aspiraciones que habitualmente tenemos en la vida, tienen su centro en aquellas oportunidades, su provecho y la obtención de los frutos deseados. Por lo tanto, podríamos decir que la superación es aquel valor que nos motiva a perfeccionarnos, ya sea desde lo humano, espiritual, profesional, económico. Por lo cual debemos vencer todos aquellos problemas que se nos presenten. Para ello, desarrollaremos la capacidad de lograr cada objetivo propuesto. Es decir, que la verdadera solución no tiene cantidad, sino por el contrario, calidad.

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Los seres humanos tenemos que saber que poseemos un deseo innato: la superación. Pero a veces, nos paralizamos. ¿Por qué? Diríamos que el principal freno es nuestra persona, ya que muchas veces los temores más profundos, nos paralizan y actuamos como simples conformistas.

Usualmente, nos encontramos con personas que hablan permanentemente de sus planes y del nuevo rumbo que iniciarán en sus vidas, pero finalmente todo se desvanece, y quedan en palabras y deseos, replicando los contratiempos no previstos, los cuales obstaculizaron sus objetivos. Ello demuestra lo que mencionábamos anteriormente, y es que la superación no se logra con tiempo, sino con acciones inmediatas y cargadas de esfuerzo y arduo trabajo.

El gran cambio lleno de beneficios materiales, no concuerda con la superación. La capacidad de plantearnos nuevos retos, disponernos a enfrentar y resolver dificultades, es temida por las personas, ya que el tiempo y permanencia en un determinado lugar, nos asegura estabilidad y seguridad.

Justamente, la manera más fácil de medir el progreso, es la acumulación de recursos económicos y materiales tan necesarios. El problema es que siempre encauzamos la superación hacia ese punto. El hecho aquí, es que existen otros aspectos fundamentales que debe tener en cuenta cualquier persona.

Por ejemplo, como manejamos nuestros hábitos y costumbres (ya sea desde el cuidado de cosas ajenas y personas, a la amabilidad con que nos dirigimos hacia otros). Además como nos desenvolvemos en el ámbito laboral. Si somos padres analizar que tiempo le dedicamos a nuestros hijos y la labor que estamos haciendo en la formación de nuestra familia. Y además ver nuestra cercanía al ámbito espiritual, ya que es muy frecuente que quede descuidado, sin embargo es un espacio que ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de valores, preceptos y sacramentos.

Como mencionábamos anteriormente, en los bienes materiales no encontramos la superación; sino por el contrario, está en nosotros mismos. Ahora bien, tampoco importa la edad en el que uno se dispone a superarse, porque renunciar a mejorar, se asemeja a una vida sin falta de aspiraciones, es decir, solamente a conformarse.

El desánimo, es uno de los aspectos en donde fácilmente podemos caer, pero recordemos las posibilidades de superación son innumerables. Para iniciarse en este camino, elabore un pequeño plan de manera ordenada y trate de ponerlo en práctica consistentemente. Verá que los resultados pueden llegar a ser los soñados.

Como sabemos, nada es fácil en esta vida. Existen y siempre existirán obstáculos, pero justamente la superación consiste en afrontarlos y sacar de ellos nuevas experiencias. La perseverancia y la paciencia son dos valores fundamentales para llegar a la meta y a la cima de todos nuestros objetivos.

VIDEO SOBRE LA SUPERACIÓN

Solidaridad Valor Humano Ayudar al Prójimo Compartir

LA SOLIDARIDAD COMO VALOR HUMANO

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Todos pueden ser grandes… porque todos pueden servir. Para servir no hace falta un título universitario. Para servir no hay por qué hacer concordar el sujeto y el verbo. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma generada por el amor. Martín Luther King, Jr.

frase de solidaridad

Los humanos somos seres sociales: necesitamos de los demás para vivir, debemos relacionarnos, dar y recibir. Desde pequeños, los niños van aprendiendo sobre esta interdependencia: los adultos somos responsables de ayudarlos a sentir, pensar y actuar con los otros.

LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE GESTO SOLIDARIO: Un día, Pedro volvía caminando del colegio cuando vio que el chico que iba adelante había tropezado y se le habían caído todos los libros que llevaba, además de dos abrigos, un bate de béisbol, un guante y un grabador pequeño. Pedro se arrodilló y colaboró con el chico en recoger los artículos diseminados.

Como iban en la misma dirección, lo ayudó a llevar parte de las cosas. Mientras caminaban, Pedro descubrió que el chico se llamaba Iván, que le encantaban los videojuegos, el béisbol y la historia, que tenía muchos problemas con las demás materias y que acababa de romper con su novia.

Llegaron a la casa de Iván, y Pedro fue invitado a tomar una Coca-Cola y a mirar un poco de televisión. La tarde fue agradable, con risas y charla compartidas y Pedro regresó a su casa.

Siguieron viéndose en el colegio, y almorzaron juntos una o dos veces, hasta que los dos terminaron el ciclo básico. Completaron los estudios del ciclo medio en la misma secundaria donde mantuvieron sus breves contactos a lo largo de los años. Finalmente, llegó el esperado último año y, tres semanas antes de recibirse, Iván le preguntó a Pedro si podían hablar.

Entonces le recordó el día en que se habían conocido muchos años antes. «¿Nunca te preguntaste por qué llevaba tantas cosas a casa aquel día?», preguntó Iván. «Sabes, había limpiado mi armario porque no quería dejarle un revoltijo a nadie. Había guardado algunas píldoras para dormir de mi madre y me iba a casa a suicidarme.

Pero después de pasar un tiempo juntos, hablando y riéndonos, me di cuenta de que si me hubiera matado, habría perdido esa oportunidad y muchas otras que podrían aparecer. De modo que ya ves, Pedro, cuando recogiste mis libros ese día, hiciste muchísimo más. Me salvaste la vida.»

John W. Schlatter

la solidaridad

Qué es La solidaridad?
Es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Nace en principio simplemente de nuestra esencia humana: reconocemos al otro como parte de nuestra propia especie, de nuestra gran familia y entendemos que somos todos esencialmente iguales. Nada de lo que es humano nos es ajeno y cada uno de nosotros es capaz de sentir en carne propia lo que le pasa al otro. Por eso, ser solidarios implica que reconocemos el valor de cada persona y contribuimos a que pueda realizar sus proyectos de vida.

Cómo se aprende
Según numerosas investigaciones, los humanos venimos «preparados» para ser solidarios. Contamos con mecanismos en nuestro propio cerebro que nos permiten reconocer las emociones de los demás. Los científicos han identificado un grupo de neuronas, a las que denominaron «neuronas espejo», que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando observa una acción similar realizada por otro individuo.

Esto implica que somos capaces de poner en práctica la empatía; es decir, la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera propia. Claro que empatía y solidaridad también se aprenden. Desde pequeños, Los niños pueden no solo sentir lo que le sucede al otro sino actuar basados en esa percepción.

Los adultos podemos entonces apoyar su crecimiento, por ejemplo, alentando sus iniciativas solidarias, a que expresen sus sentimientos y a entender los de los demás. Tanto en casa como en los ámbitos educativos podemos proveer experiencias de relacionamiento con personas de diferentes culturas, entornos sociales o edades, para que puedan conocer las distintas realidades en Las que se vive. Y al mismo tiempo, brindar el ejemplo de nuestra propia solidaridad. Incluso pequeños gestos (desde colaborar en una campaña para juntar alimentos hasta donar sangre) pueden ser importantes para que eLlos vayan construyendo sus ideales, su idea de lo que está bien y lo que está mal, de Lo justo e injusto.

Juan Pablo II y la solidaridad

En palabras del Papa Juan Pablo II: «La solidaridad no es un sentimiento superficial, es La determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos».

Al ser parte de una comunidad, nada de lo que le suceda a un semejante podrá sernos totalmente ajeno. Todo lo que les pasa a los demás nos despierta algún sentimiento, nos genera alguna actitud. Hay quienes aparentan cierta indiferencia ante sus semejantes, pero en realidad esta actitud tiene más que ver con la desconfianza y el miedo, que suelen paralizar a las personas hasta el punto de anular sus sentimientos originales.

Quien es capaz de gozar con el dolor y el sufrimiento ajenos padece una gravísima enfermedad que lo lleva irremediablemente a la deshumanización. Pero la persona sana, cuando descubre que un semejante está en problemas, acude en su ayuda sin esperar nada a cambio. Siente que al ayudar a otros se ayuda a sí misma, que al colaborar para satisfacer las necesidades de alguien, satisface las propias y su alma se engrandece. Se siente bien consigo misma porque no se siente sola: ha creado un vínculo, una unión con el otro, aunque jamás lo haya visto ni lo vaya a conocer.

Hacer un favor o recibirlo es uno de los actos más gratificantes que podemos
vivenciar. Desde el favor más pequeño hasta el más grande, son actitudes de
incalculable valor, no tienen precio; su única recompensa es el agradecimiento.
La solidaridad se manifiesta en acciones concretas y hace más
fuertes los vínculo con los demás.

Los rasgos de quienes están dispuestos a ayudar son:
• Empatia: capacidad de sentir lo que siente el otro. A mayor empatia, mayor ayuda.

• Creencia en un mundo justo: el mundo es equitativo; el buen comportamiento se premia y el inadecuado se castiga.

• Sentido de responsabilidad social: es un deber colaborar con otros.

• Poco egocentrismo: estas personas piensan más en los demás que en sí mismos.

• Nurturance: significa ser cuidadoso, capaz de «nutrir» espiritualmente.

Tal vez, más allá de entender a quienes hacen de la contribución a otros una forma de vida, o en lugar de desentrañar sus motivaciones con modelos teóricos, sólo haya que admirarlos y, ¿por qué no?, sumarse a sus múltiples cruzadas cotidianas.

LA SOLIDARIDAD COLECTIVA:

A veces, la solidaridad no consiste en una actitud personal. Pensemos en cualquier proyecto colectivo, como un trabajo en equipo en la escuela, o acciones benéficas dentro de una comunidad, un barrio… Cuando se ponen en marcha este tipo de proyectos, el compromiso, la reciprocidad y la solidaridad son fundamentales para conseguir un objetivo. Cada uno ofrece su apoyo y, de este modo, se realiza como persona, pero también colabora para que la comunidad o el grupo avance y crezca. Una sociedad solidaria es aquella en la que todas las personas son consideradas valiosas.

A veces se presentan situaciones muy duras para la gente,
como pueden ser las catástrofes naturales. Es en esas situaciones cuando
más se expresa la solidaridad colectiva.

Fuente Consultada;
Chocolate Caliente Para El Alma Canfield y Hansen
El Libro de las Virtudes
Con Francisco a mi Lado La Solidaridad

Historia de la Bandera Argentina Los Simbolos Patrios Argentinos

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: LOS SÍMBOLOS PATRIOS

identidad nacional argentina

Entre las resoluciones de la Asamblea, que demuestran el propósito de lograr la independencia del país, fueron muy importantes la adopción del Escudo Nacional y la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial, como ya hemos visto. La imagen del rey fue sustituida por un sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado el 27 de abril de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy posee la República Argentina como símbolo patrio.

Vicente López y PlanesA comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes había compuesto los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen del Himno Nacional Argentino, al que puso música el maestro Blas Parera, un español residente en Buenos Aires, director de la orquesta del Coliseo Provisional.

Con respecto a la Bandera! Nacional la Asamblea no tomó ninguna determinación. Su creación y uso habían sido reprimidos hasta ese momento. En febrero de 1812, el Triunvirato había adoptado como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta por los colores celeste y blanco.

El general Manuel Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez los combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812.

Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, aunque casi con seguridad sus campos estaban dispuestos en bandas verticales.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de San Salvador de Jujuy, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día festivo la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a los soldados el juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente de 1813.

Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el segundo Triunvirato. Ante todos estos antecedentes, la Asamblea no tomó determinación con respecto a la Bandera Nacional. Pero, de hecho, la celeste y blanca de Belgrano reemplazó al estandarte español.

Ampliar: Creación y Juramento de la Bandera


Reportaje a Nuestra Bandera



Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina Fascículo 4 – La Asamblea de 1813

La Prudencia Tolerancia Valor Humano Calidad Humana

LA PRUDENCIA COMO VALOR HUMANO

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La Prudencia: Podríamos definirla en palabras justas como una virtud, la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta.

Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito,  en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Como mencionábamos anteriormente, este valor, nos ayuda a actuar correctamente ante cualquier circunstancia, mediante la reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.

Las emociones, el mal humor, las percepciones equivocadas de la realidad y la falta de la justa y necesaria información; en la mayoría de los casos proporciona que tomemos las decisiones incorrectas. Es decir, que posiblemente esto refleje que nos cuesta mucho reflexionar y conversar con calma en cualquier hecho. Es decir, que la prudencia se forma en nosotros por la manera en que nos conducimos frecuentemente, y no a través de lo que aparentamos ser.

Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo. Por ello, siempre es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia nuestra especie.

El simple hecho de lastimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes.

 Detente a pensar un momento y aprecia las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos.

Otra cuestión, es tratar de no aparentar ser prudentes, ya que esto significa que no somos capaces de actuar adecuadamente, decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.

La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan  la falta de prudencia en nuestras vidas. Nunca pensaste que trabajar con intensidad y provecho, cumplir con las obligaciones y compromisos, ser amables con las personas y preocuparnos por su bienestar general, son una manifestación fiel de esta virtud humana.

Ahora bien, ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia? En primer lugar, conservamos un buen estado de salud, ya sea física, mental y espiritual; manejamos nuestro presupuesto apropiadamente, cuidamos de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

Ojo, el ser prudente no significa que estemos exentos de equivocarnos. Todo lo contrario, uno aprende de los errores una y otra vez, porque reconoce en cada uno de ellos sus fallos y limitaciones. Uno aprende, pide perdón y consejos.

Recuerda, las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender.

Entonces, la prudencia será el valor que nos guíe por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo y por todos, el cual generara confianza y reflejará amabilidad por el prójimo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GRATITUD
1

Tengo buena memoria en el sentido de que recuerdo las cosas tal como ocurrieron, y hago uso de esta información para comprender mejor las situaciones actuales.

(En gran medida la prudencia se basa en la memoria, ya que si no recuerdo nada de lo que ha ocurrido, de lo que he estudiado, o de lo que he observado, por ejemplo, ¿cómo podré tener una base para enjuiciar una situación presente? Ojalá se prestase más atención al desarrollo de la memoria en los colegios)

2

Habitualmente consigo superar el deseo de no sufrir con el fin de conocer las situaciones difíciles.

(Otro motivo de esconderse de la realidad es la pereza).

3

Estudio regularmente con el fin de saber más respecto a las realidades que me incumben como padre, madre o profesor.

(Podemos disponer de mucha información como consecuencia del estudio. Sin embargo, también hace falta desarrollar una «sensibilidad situacional» que podríamos llamar intuición).

4

Desarrollo mi capacidad de observación, con el fin de conocer mejor la vida de los distintos miembros de la familia o miembros del colegio.

(También es necesario crear las situaciones adecuadas para poder escuchar a los demás).

5

Sé distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario en la familia o en el colegio.

(De hecho, cualquier cosa importante significa cualquier cosa que puede influir de una manera significativa, positiva o negativamente, en los valores familiares o en los valores del colegio).

6

Compruebo la fiabilidad de mis fuentes de información antes de aceptar la información aportada, e intento informarme de diferentes fuentes con el fin de tener una visión más objetiva de la realidad cuando el tema es importante.

(No es fácil tener una visión objetiva respecto a la realidad, especialmente en situaciones inesperadas).

 

7

Intento conocer mis propios prejuicios y lucho contra ellos.

(Los prejuicios producen una información sesgada, incompleta. Po-ejemplo, puede que escuchemos únicamente a aquellas personas que nos son simpáticas, o tenemos un punto de vista cerrado respecto a la capacidad de un joven para aportar una opinión interesante en algún tema).

8

Reflexiono sobre qué criterios debo utilizar para enjuiciar cada situación.

(Es fácil tomar decisiones, o sencillamente reaccionar, en base a criterios inadecuados o incompletos. Por ejemplo, decidir enviar a un hijo a estudiar en un país extranjero únicamente en base al criterio de eficacia —que conviene que sepa el idioma correspondiente— En cambio, un buen educador hubiera tenido en cuenta también criterios como: el bien del hijo, su grado de madurez, el tipo de s -tío donde va a estar, etc.).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 Ver Todos Los Valores Humanos

 

La Sociedad de Masas Cosecuencias de la Sociedad de Consumo

La Sociedad de Masas Cosecuencias de la Sociedad de Consumo

En esta segunda mitad del siglo XX, la industrialización se ha impuesto definitivamente en el mundo desarrollado: ella es la que marca su impronta hoy en las ciudades, en las personas, en el trabajo.

Las metrópolis contemporáneas están habitadas POR millones de trabajadores apresurados, multitudes anónimas formadas por seres solitarios idénticos entre sí: la sociedad de masas. Una de las características de la sociedad de masas, es la importancia atribuida a la mercadería nueva, así como las reglas implacables de la moda, forjaron un creciente resentimiento contra todo aquello que es viejo.

Y ese rechazo terminó por alcanzar a las Propias personas: envejecer significa tornarse obsoleto, inútil y solitario. Por otra parte, se amplía la franja del mercado para adolescentes, generando una mentalidad «joven».

LOS ORÍGENES DE LA SOCIEDAD DE MASAS: Los nuevos modelos de producción industrial, de consumo masivo y de organización obrera que identificaron la Segunda Revolución Industrial, sólo fueron un aspecto de la nueva sociedad de masas que surgía en Europa tras 1870. También fueron características importantes de la sociedad de masas de Europa un ambiente urbano mayor y muy mejorado, nuevos modelos de estructuras sociales, asuntos referentes al género, así como la educación y la diversión masivas.

La población europea se incrementó drásticamente entre 1850 y 1910, elevándose de 270 millones hasta más de 460 millones en 1910. Entre 1850 y 1880 la principal causa del incremento de la población fue la tasa de natalidad, al menos en Europa occidental; pero, después de 1880, una notable disminución de las tasas de mortandad explica en gran medida el incremento de la población.

Aunque las causas de dicha disminución se han debatido, sobresalen dos principales factores: los descubrimientos médicos y las condiciones ambientales. Algunos historiadores han otorgado especial importancia a los descubrimientos de la ciencia médica. Por ejemplo, la vacuna contra la viruela era obligatoria en muchos países europeos a mediados de la década de 1850.

En la última década del siglo XIX, resultaron más importantes las mejoras en el ambiente de las ciudades para que disminuyeran en gran medida las muertes por enfermedades infecciosas, como la diarrea, la disentería, la fiebre tifoidea y el cólera, las cuales se habían extendido mediante los suministros de aguas contaminadas y por la eliminación inadecuada de desechos. Asimismo, una nutrición de mayor calidad hizo que hubiera una diferencia significativa en la salud de la población.

El incremento de la productividad agrícola, combinado con el progreso en los transportes, facilitó el embarque de los suministros de alimentos desde áreas con un excedente de cosechas hacia lugares con malas cosechas. En 1900, resultaron especialmente coadyuvantes una mejor nutrición y una mayor higiene alimentaria para la disminución de la mortandad infantil. La pasteurización de la leche redujo las enfermedades intestinales, unas de las principales causas de muertes infantiles.

El mundo surgido tras la Segunda Guerra Mundial ha asistido a un progreso vertiginoso de la ciencia y la técnica, a un aumento en la cantidad y velocidad de la información, a un crecimiento espectacular de la producción y  una movilidad espacial de los productos, las ideas y las personas nunca, hasta ahora, conocida. Todo ello ha marcado profundas mutaciones en las formas culturales es escalas de valores de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Una cultura de masas
El acceso a la sociedad de consumo, la reducción de la jornada laboral y el aumento del tiempo de ocio, la uniformidad del tipo de vida de las clases medias, así como las transformaciones técnicas, han hecho aparecer fenómenos culturales de masas.

La escolarización masiva en los países desarrollados ha permitido a muchas personas acercarse al mundo de la letra impresa, y las editoriales han lanzado al mercado colecciones de bolsillo, enciclopedias por fascículos y otros muchos productos de bajo precio y fácil compra.

Así, la cultura escrita ha dejado de ser patrimonio de una minoría y se ha convertido en objeto de consumo pensado para multitudes cada vez más amplias. Otros medios de difusión cultural tradicionales, como el cine y el teatro, también han experimentado transformaciones y priman cada vez más los productos-espectáculo, aunque, aun así, han perdido peso en favor de otros como la televisión, el video, la informática, los videojuegos o la música.

El disco ha representado una verdadera revolución para la difusión de la música. En discos de vinilo primero, en cintas de casetes y actualmente en discos compactos, la reproducción musical se ha convertido en uno de los mayores consumos entre los jóvenes. También la radio, la televisión o el vídeo han permitido popularizar a músicos y cantantes y convertirlos en verdaderos ídolos de masas.

Además, las nuevas tecnologías del sonido han permitido la organización de grandes espectáculos destinados al consumo de un gran número de espectadores, y los grandes conciertos se han convertido en una de las expresiones más relevantes de la cultura de nuestro tiempo.

Los acontecimientos deportivos se han convertido, asimismo, en espectáculos que gozan de un éxito masivo. Su enorme popularidad los ha transformado en un negocio que mueve fortunas y en el que rige un gran espíritu mercantil. La competencia entre equipos se traslada a los espectadores y a veces los enfrentamientos entre los seguidores pueden llegar a ser sumamente violentos.

La lucha por mejorar marcas, o por ganar competiciones ha empujado a algunos deportistas a someterse a tratamientos hormonales o al consumo de productos estimulantes para aumentar su rendimiento. Sometidos a las reglas de la sociedad de consumo y a la  tiranía de mercado, el deporte se convierte en ocasiones en un gran negocio y pierde el sentido lúdico y social.

cultura de masas

Riqueza y libertad: El sueño americano y la carretera sin fin llegaron de la mano de elegantes automóviles como el descapotable Pontiac Chieftain. La nafta era barata y los jóvenes disponían de bares, centros comerciales y cines al aire libre. Los Pontiac , los Cadillac se convirtieron en símbolos de la nueva riqueza , de la libertad que los estadounidenses disfrutaron en los 50.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
CRÍTICAS A LA SOCIEDAD DE MASAS

El término «sociedad de masas» corresponde a un fenómeno acaecido en los países altamente industrializados: el cambio sensible de las costumbres y valores en toda la sociedad, así como los problemas derivados de la relativa abundancia material que esos pueblos vienen experimentando a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Según muchos sociólogos, la sociedad industrial de este siglo entra en un nuevo estado: la producción se torna suficiente para mantener un aumento continuo del nivel de vida, contener (o atenuar) las crisis y suministrar los capitales necesarios para el desarrollo económico. El progreso industrial, por su propia naturaleza, condujo a la producción de bienes de consumo en gran escala, haciéndolos cada vez más accesibles a la mayoría.

No obstante, la definición del fenómeno «sociedad de masas» no acaba en la simple comparación entre los niveles de consumo de las diversas clases sociales que componen una población.

LAS CRÍTICAS:
La sociedad de masas es blanco de las más violentas críticas, provenientes de diversas fuentes. Entre esos ataques se destacan tres fundamentales: el de la masificación, el de la manipulación y el de la alienación.

En el primer caso, la crítica de las «élites», que se sienten ultrajadas y despojadas de sus valores y privilegios. Según esas «élites», en el proceso de ma-sificación la sociedad moderna está cada vez más dominada por el «gran número»: la gran masa —»incapaz por naturaleza»— que genera gobiernos con «seudoautoridad».

Además, los medios de comunicación de masa (cine, radio, TV, etc.) uniformizan el gusto, la manera de vivir, los ideales (o su ausencia) en todas las clases sociales, generando un conformismo global. Y, sobre todo, provocando una «nivelación hacia abajo», que acarrea la decadencia de las «élites» con sus valores «verdaderos»: distinción, altas virtudes, buen gusto, etc.

En lo que respecta a la manipulación, el blanco de los ataques es el opuesto: se atribuyen a un pequeño grupo todopoderoso (generalmente encubierto) las maniobras que determinan los destinos de la masa. Los agentes de esa manipulación varían: pueden ser los trusts, los tecnócratas intelectuales, los militares, los publicitarios, las «personalidades públicas» y otros. El tipo de manipulación varía también según el grupo: si los funcionarios «corrompen» al pueblo, los banqueros son sus «sanguijuelas». De todos modos, ambos pueden ser designados como los «únicos y verdaderos responsables» de una determinada situación.

Finalmente, en el tema de la alienación se cuestiona la «esencia del hombre»: en esa sociedad mecanizada y patrón izada, el hombre no encuentra su lugar; está alienado, marginado. El ser humano pasa a ser una pieza anónima de esa «máquina social» con fines no sociales.La libertad, la espontaneidad ,  la creación, desaparecen en ese universo «robotizado», y terminan por manifestarse o en las neurosis de los conformistas o en la delincuencia de rebeldes.

Esas posiciones, aunque muchas veces se opongan entre sí, poseen una serie de elementos en común, algunos de los cuales traducen críticas válidas.

En primer lugar, todos insisten sobre una elemento negativo predominante en la sociedad moderna. La responsabilidad de ese elemento se atribuye a una cierta clase o estratos sociales, generalmente identificados de manera vaga —nivelación «hacia abajo», manipulación por parte de un «pequeño grupo», opresión por parte de la organización». Por otro lado, oponen un valor a otro: en la masificación, se destaca el individuo de «élite» (oprimido por la masa) ; en la manipulación, se habla en nombre del pueblo (oprimido por los manipuladores) ; en la alienación, está en juego el ser humano (oprimido por la máquina).

El polo positivo es siempre, en última instancia, el «hombre», mientras que el polo negativo es siempre una abstracción (masificación, manipulación, alienación) . O sea, hay una oposición entre el hombre (concreto) , portador de todos los valores, y una sociedad (abstracta) que lo destruye. La sociología, no obstante, siempre se rehusó a enfrentar al hombre con la sociedad, aun cuando aquél se imagine exclusivamente como individuo.

Otro elemento común es el pesimismo que encierran tales posiciones. Y, cuando los pensadores que las expresan llegan a proponer soluciones, ellas siempre son débiles: finalmente, si la sociedad es mala, o condenada a orientarse en una determinada dirección por la propia lógica de su desarrollo, ¿cómo podría entonces el hombre hacer que esa sociedad cambie de rumbo?

Fuente Consultada:
Wikipedia – Historia del Mundo de Peter Haugen –
ACTUAL
Historia del Mundo Contemporáneo García y Gatell

Conocer Nuestro Tiempo Fasc. N°40

Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo Horror

SÍMBOLO DEL HORROR DE VIETNAM: KIM PHUC

Kim Phuc es la niña de la foto. El 8 de junio de 1972, cuando su aldea de Tran Bang (Viet Nam del Sur) fue bombardeada, tenía 9 años. Abrasada por el napalm, se echó a correr por la carretera, aullando de miedo y dolor. Todo el horror de la guerra quedó captado en esta fotografía de Nick Ut, reportero gráfico de la agencia Associated Press, y su difusión en el mundo entero contribuyó a poner un término al conflicto de Viet Nam.

Kim Phuc tiene hoy 38 años y vive en Canadá con su esposo e hijos. Aunque su cuerpo quedó marcado para siempre con los estigmas visibles e invisibles del napalm, ha perdonado a los que se los infligieron.

En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington dijo a los ex combatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría: “Ya que no se puede cambiar la historia, tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz”. Dicho y hecho: Kim Phuc tuvo el gesto de abrazar a John Plummer, uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang.

Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorKim Phuc es actualmente una de más fervientes militantes por la paz mundial, la no violencia, la tolerancia, el diálogo y la ayuda mutua.

En su calidad de Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, se esfuerza sin descanso por promover el objetivo señalado en el preámbulo de la Constitución de la Organización: «Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz «.

A pesar de sus terribles heridas, ha llegado a ser capaz de perdonar a los que se las infligieron. ¿Cómo lo ha logrado? Cuando me quemé en 1972, tenía 9 años. Mi casa estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm, que alcanza una temperatura de 800º a 1200º, es decir, unas 8 a 12 veces más elevada que la del agua hirviendo. El 65% de mi cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarme injertos en el 35% de la piel, pero mi rostro y mis manos quedaron intactos, sin cicatriz alguna.

Las bombas no me destruyeron por completo como lo hicieron con familiares y amigos. Más tarde empecé a soñar con llegar a ser médico para salvarles la vida a los demás, tal como habían hecho los que me atendieron durante los 14 meses interminables que pasé en el hospital. Cuando salí de él, quise proseguir a toda costa mis estudios pese a las heridas y a los espantosos dolores de cabeza que padecía. Era muy difícil. Como mis padres no tenían bastante dinero para medicinas, mi madre compraba trozos de hielo y me los ponía en la cabeza para calmar mis dolores, mientras que mi padre me daba ungüentos hechos con plantas conocidas por sus propiedades curativas.

¿Pudo acabar sus estudios? No. Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.

¿Cómo recobró las ganas de vivir? Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?” En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión. Mi mayor deseo era encontrar una amistad, alguien a quien hablar y confiarme. Había dibujado incluso su imagen en un papel. Un día que entré en la iglesia vi a una muchacha sonriente sentada en medio de la nave vacía. Se hizo amiga mía.

¿Qué cambió ese encuentro en su vida? Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos. En vez de reaccionar de una manera “normal”, es decir con odio y deseo de venganza, opté por la comprensión, que por cierto no se alcanza en un día.

Desde 1997 es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, ¿cuál es su mensaje y cómo difunde los ideales de la Organización? Quiero que mi experiencia sirva a los demás. Fui quemada por culpa de la guerra y, hoy en día, quiero alentar a las personas a que se amen y ayuden entre sí. Tenemos que aprender cómo ser más tolerantes, estar atentos a las personas, escucharlas, salir de ensimismamiento y ayudar a los demás, en vez de dejarnos llevar por la ira y el odio que sólo engendran deseo de venganza y violencia estériles. La guerra sólo trae consigo padecimientos. Por eso enseño a la niñita de la foto, porque su imagen es el relato de mi vida y de las consecuencias que en ella tuvo la guerra. No hay padres en el mundo que quieran que vuelva a ocurrir lo que se ve en la foto.

Desearía transmitirles lo que he aprendido a valorar: He vivido la guerra y sé cuán inapreciable es la paz. He sufrido mi dolor y sé lo que vale el amor cuando uno desea curarse. He experimentado odio y sé cuál es la fuerza del perdón. Hoy, como estoy en vida y vivo sin odio ni ánimo de venganza, puedo decir a los que causaron mi sufrimiento: “¡Os doy mi perdón!” No hay otro medio para preservar la paz y poder hablar de tolerancia y no violencia.

Esos son precisamente los ideales que defiende la UNESCO, pero es muy difícil perdonar, sobre todo en el contexto de una guerra. Las personas siempre pueden elegir. Yo he optado por la reconciliación y mi vida se ha transformado. He dejado de ser una víctima. Por eso digo a la gente: “Mirad, de esta manera encontré la paz. Así fue mi pasado y lo superé, y mi presente puede ser vuestro futuro si queréis.” Los niños son los que mejor captan mi mensaje, por eso visito tantas escuelas como puedo para decirles: “Nuestro futuro está en vuestras manos, la paz es asunto vuestro. ¡Manos a la obra!”

¿Como difunde su mensaje? En 1997 creé la Fundación Kim Phuc, que se dedica a ayuda a los niños que son víctimas de la guerra y la violencia. En Timor Oriental y Rumania, así como en Afganistán recientemente, les prestamos asistencia médica, física y psicológica, suministrándoles prótesis cuando han perdido un miembro o ayudándoles a superar los traumas que han sufrido. Sé lo difícil que les resulta a los niños hablar de ellos. Estoy de todo corazón con las víctimas de las guerras que hay en este momento y, en beneficio suyo, no cejaré en mi empeño de propagar un mensaje de paz.

Bibliografía: «The girl in the picture», Denise Chong, Viking Penguin, Nueva York.
Existe una versión en francés: «La fille de la photo», Denise Chong, Belfond, París.

Fuente Consultada: Portal de la UNESCO

Primer Transplante de Corazón La Cultura de los Años 60 Ciencia

Primer Transplante de Corazón – La Cultura de los Años 60

Cuando entró al quirófano hace casi cincuenta años, Christian Barnard creyó que solamente iba a aplicar una nueva técnica quirúrgica. Pero después de una operación que duró cinco horas, el cardiocirujano sudafricano trasplantó por primera vez el corazón de una joven de 25 años para que latiera en el pecho de un hombre de 55. Aunque el corazón apenas vivió dieciocho días, el primer trasplante abrió el camino para que en la actualidad, según datos de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco, se hayan efectuado 20.000 intervenciones de este tipo en todo el mundo.

Cirujano priner transplante de corazon, barnardEn Ciudad del Cabo (Sudáfrica) el cirujano Christian Barnard, asistido por un equipo de treinta profesionales, salvó la vida de Louis Washkansky, de 55 años, al sustituir su corazón enfermo por el de una mujer muerta en un accidente de tránsito.

Denise Darvall, de 25 años, había sufrido graves heridas en la cabeza y en el cuerno a causa del impacto, pero su corazón quedó ileso y latía impulsado por el sistema nervioso.

Las circunstancias dieron a Barnard la oportunidad de practicar cirugía experimental y a Washkansky, que moría por una enfermedad cardíaca, la oportunidad de sobrevivir.

El cardiocirujano sudafricano Christian Barnard fue quien, después de una operación de cinco horas, logró realizar el primer trasplante de corazón.Después del primertrasplante, Estados  Unidos hizo unintento el 6 de  diciembre de 1967 ydurante los ocho meses siguientes se  realizaron veintiocho cardioinjertos en  nueve ciudades,aunque el éxito no llegara.


Louis Washkansky, de 55 años, sonríe tras la operación en la que se le injertó el corazón de una joven de 25 y que ¡o convirtió en el paciente más célebre del mundo.

La operación, el primer trasplante de corazón humano que tuvo éxito, despertó un enorme interés internacional. Notas periodísticas describieron el proceso en forma detallada. En primer lugar, Barnard y su equipo abrieron el pecho de Washkansky y partieron su esternón. Luego, apartaron las costillas y abrieron el pericardio (revestimiento cardíaco) y el corazón quedó al descubierto. A través de una máquina, la sangre de Washkansky circulaba en torno al corazón enfermo. Al retirar el órgano, los médicos dejaron en su sitio la parte superior.

Luego, cortaron el 95 por ciento del corazón sano de Darvall y lo cosieron a la «cobertura» del corazón de Washkansky. Para estimular un latido, Barnard aplicó dos electrodos al corazón y le dio una descarga eléctrica. «Fue como poner en marcha un auto», dijo un miembro del equipo.

En el pecho de Washkansky, un corazón nuevo empezó a bombear sangre. Horas después de la operación, cirujano y paciente se encontraron en la sala de recuperación. «Me prometió un corazón nuevo», susurró Washkansky. «Y tiene un corazón nuevo», respondió Barnard.

Aunque el trasplante en sí resultó un éxCirujano priner transplante de corazon, barnardito, Washkansky contrajo una neumonía y murió 18 días después. La operación provocó una discusión ética sobre los límites de la vida y la muerte y acerca del papel adecuado de la medicina.

Tradicionalmente, se pensaba que la vida acababa cuando se detenía el corazón. Ahora, los médicos eran capaces de reanimar o sustituir corazones que no funcionaban.

Un teólogo jesuita de prestigio, al descubrir el corazón como una «bomba eficiente», rechazó las objeciones éticas de los trasplantes; otros religiosos mantuvieron que alterar radicalmente el cuerpo era usurpar la función de Dios. Los médicos ofrecieron una definición nueva de la muerte: la inactividad eléctrica del cerebro.

Las cuestiones referentes a cuándo acabar con una vida y cuándo prolongarla, y sobre quién debe tomar estas decisiones, siguen vigentes. (Imagen Izquierda: Dr. Halmiton Naki ayudante clandestino de Barnard. Una historia de vida para conocer)

EN ARGENTINA: Apenas cinco meses después de la hazaña de Barnard, se concretaba en ¡a Argentina la primera experiencia de este tipo. El primer intento de trasplante cardíaco se realizó en la Clínica Modeló de Lanús, el 31 de mayo de 1968, por un equipo médico dirigido por el doctor Miguel Bellizi. El paciente era un hombre de 54 años, quien falleció a tos cuatro días de la operación. Recién en 1980 ei doctor Rene Favaloro y su equipo realizó un trasplante que tuvo una sobrevida de nueve meses, A esta intervención siguieron muchas más. Un caso conmovedor, es el de Marcela Severini, operada por Favaloro en noviembre de 1984, Hoy, Marcela no sólo goza de buena salud, sino que además tuvo un hijo que la convirtió en la segunda cardioinjertada en el mundo que pudo concretar la maternidad.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Apenas dieciocho días vivió el corazón humano trasplantado que revolucionó al mundo, un 3 de diciembre de 1967. Christian Barnard, un cardio-cirujano sudafricano, después de una operación que duró cinco horas, logró por primera vez que el corazón de una joven de 25 años latiera en el pecho de un hombre de 55.

Louis Washkansky, un comerciante de comestibles, había ingresado al hospital cuatro semanas antes con un grave estado de insuficiencia cardíaca. Denise Darvall, por su parte, gozaba de buena salud. Sin embargo, un accidente terminaría con su vida e iluminaría la de Washkansky.

El 3 de diciembre de  1967, un equipo de treinta profesionales repartidos en dos quirófanos de un hospital de Ciudad del Cabo y dirigido por el cardiocirujano sudafricano Christian Barnard, abrían una nueva era en la medicina moderna al realizar el primer trasplante de corazón.

A pesar del éxito de la operación, Washkansky no llegó a cumplir un mes de vida con su nuevo órgano. Pero Barnard no se rindió por este fracaso. Un mes y medio más tarde reincidía con el dentista Philip Blaiberg, de 58años. Esta intervención contó, además, con una particularidad: el donante del corazón fue un mulato, Clive Haupt. Sudáfrica, el país del apartheid, reconocía la igualdad «de corazones» entre negros y blancos, pero no de derechos. De todos modos, Blaiberg tuvo más suerte: vivió diecisiete meses.

Estados Unidos había hecho su intento el 6 de diciembre de aquel 67. En los ocho meses siguientes se llevaron a cabo veintiocho cardioinjertos en nueve ciudades. Pero el éxito no llegaba, pues los cirujanos, faltos de experiencia, no habían calculado bien los riesgos del rechazo del organismo humano a órganos extraños. Los glóbulos blancos, entonces, tomaban al nuevo órgano como si se tratara de una infección. No obstante, desde 1980 se emplea un medicamento llamado cy-closporin A para evitar ese rechazo.

La hazaña del 3 de diciembre fue quedando sepultada por los trasplantes realizados en todo el mundo, y el doctor Barnard pasó del anonimato a la fama. Recorrió el planeta varias veces con sus conferencias y terminó desacralizando su imagen de científico con actitudes de playboy.

Todo esto produjo en la opinión pública planteos éticos sobre hasta qué punto una persona. seguía siendo ella misma cuando empezaba a Vivir con un corazón ajeno o con qué derecho el hombre se inmiscuía en los secretos de la vida.

En la actualidad, según datos de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco, se han efectuado 20.000 intervenciones de este tipo en todo el mundo. Sólo se espera ahora poder perfeccionar los corazones artificiales para eliminar el trámite del donante, debido a su limitado número.

Por su parte, el médico sudafricano abandonó los quirófanos en 1980, a raíz de una artritis sin remedio. Después de su retiro de la cirugía, publicó catorce libros y siguió trabajando en un centro de trasplantes de Estados Unidos, donde se dedicó, sobre todo, a la inmunología.

Así recuerda aquel 3 de diciembre: No había ni periodistas, ni fotógrafos, ni cámaras de televisión. No pensé que hubiera dado un gran paso. Sólo entendía que había ideado una nueva técnica quirúrgica. Lo habíamos experimentado con animales y creía que era un paso más después del trasplante de riñon. Esperábamos que funcionara y así sucedió.

Fuente Consultada:
Magazine Enciclopedia Popular N°27 Año 3 Primer Transplante de Corazón

La Compasión Humana Vivir en Sociedad Respeto a Nuestros Semejantes

LA COMPASIÓN HUMANA

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Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios.

En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

compasion humanaLa compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.

Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien.

Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

– Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

 – Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

– Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

– Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

 – Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás «se las arreglen como puedan» y haz lo necesario para ayudarles.

– Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

 – Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

 – Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

– Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

 La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

La compasión es el acto de abrir tu corazón. Vivir en un estado de compasión significa acercarse al mundo sin obstáculos emocionales y con la capacidad intacta de poder conectar con los demás. La compasión es el pegamento emocional que te mantiene arraigado en la universalidad de la experiencia humana, en la medida que te conecta con tu esencia y con la de quienes te rodean.

Sin embargo, no todos caminamos siempre con el corazón abierto de par en par. Si lo hiciéramos así, acabaríamos abrumados y emocionalmente heridos. Si yo mantuviera esa disposición de corazón mientras veo los telediarios cada noche, lo más seguro es que no podría recuperarme de los arrebatadores sentimientos de impotencia y desesperanza suscitados por todas esas trágicas historias que aparecen en ellos. A veces es necesario mantener bien altas tus barreras emocionales para protegerte.

La clave para aprender la lección de la compasión consiste en percatarse de que eres tú quien tienes el control para levantar o bajar esas barreras que marcan las distancias entre tú y los demás. Puedes optar por suprimirlas cuando quieras conectar con el corazón de otro ser humano o puedes limitar el acceso de los otros a tu corazón cuando lo necesites, emitiendo valoraciones que te distancien de aquello que estás juzgando.

Los juicios no siempre son negativos. Tus juicios son lo que evita que te muevas por la realidad como si tuvieras una membrana abierta, expuesta a cualquier información con la que entres en contacto. A veces sirven para ayudarte a decidir qué creencias y pensamientos incorporas del mundo exterior para ayudarte a discernir lo que, para ti, es verdadero. Sin la capacidad de discernir, te verías bombardeado por cientos de ideas antagónicas sobre las que no tendrías ningún poder discriminatorio.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Cherie Carter Scott

Mario Capecchi De Mendigo y chico de la calle a Medico Premio Nobel

Mario Capecchi: De Mendigo a Médico – Premio Nobel

mario capecchi

Mario Capecchi es genetista molecular.
Es ítalo estadounidense. Ganó el Premio Nóbel de Medicina en 2007 junto a sus colegas Oliver Smithies y Martin Evans.

Fueron premiados por sus trabajos pioneros en el campo de la manipulación genética de animales con la intención de ‘imitar’ modelos de enfermedades humanas como el cáncer o la fibrosis quística.

 

mario capecchiEn un reportaje para un diario italiano le contó:
«Tengo 71 años: cuanto más estudio, menos sé y más me divierto. Nací en Verona. La mía es una larga historia y comienza en la Guerra Mundial “Mi primer recuerdo es cuando vivíamos en los Alpes tiroleses y la Gestapo vino a buscar a mi madre.”
“Yo tenía tres años y medio.”

“Mi madre, Lucy Ramberg, se enamoró de un aviador italiano: mi padre, Mario Capecchi. “Pero luego tuvo que criarme sola”. Mamá era una poetisa, una intelectual antinazi y presentía que iban a ir por ella.

Por eso vendió todo lo que tenía y les dio el dinero a unos granjeros del Tirol para que cuidaran de mí por si algún día a ella le pasaba alguna cosa.” Mamá acabó en un campo de concentración.

mario capecchi guerra“Los granjeros me cuidaron unos meses, pero un día el dinero de mamá… desapareció. “ “No sé… Algo pasó y…, bueno, yo acabé en la calle…” Dios mío! ¡Si sólo tenía cuatro años! Sí, cuatro y medio, y después estuve hasta los nueve años sobreviviendo en las calles con una pandilla de chiquillos. .

Éramos un grupo de críos y robábamos en pandilla para poder comer por toda la Italia de posguerra. Recuerdo que siempre tenia hambre En 1945 su madre fue finalmente liberada de Dachau y luego de 18 meses de búsqueda, finalmente lo encontró.

Al final me internaron en un hospital en el sur de Verona donde luché contra la fiebre tifoidea que me provocó la malnutrición, desnudo en una cama, durante un año». Lucy fue liberada el día en que Mario cumplió nueve años.

Le costó dos años encontrarme en aquella pandilla de delincuentes: habíamos salido del Tirol y acabamos en Calabria. “Y mamá decidió que nos fuéramos a América, porque ella tenía allí un hermano.” “Fuimos a Filadelfia.

mario capecchi jovenNo aprendí a leer hasta los 13 años, pero entonces ya sabía todo sobre la vida: me las había ingeniado para sobrevivir. Y luego seguí estudiando… progresando… “¡La ciencia de la calle! Siempre he pensado que lo que aprendí entonces con aquellos ladronzuelos, me sirvió después como investigador: una cierta intuición del porvenir…”

En la calle aprendí a confiar en mí.
Yo estaba solo.
Creo que mi trabajo de hoy como científico está vinculado a esa etapa.
Mi mente era mi entretenimiento. Todo el tiempo desarrollaba planes que luego tenía que cumplir…
Yo les enseño a mis alumnos a ser pacientes.
Les digo que en vez de pasar tanto tiempo pensando en algo, es mucho mejor, Ir y hacerlo.
No hay que darle tanta vuelta.
Hay que empezar por algo. Pero para eso hay que tener un plan.
Una idea de hacia dónde uno quiere ir. Y desearlo mucho.

mario capecchi cientifico

“Ahora hay como una sensación de que la gratificación tiene que ser inmediata. La gratificación es algo que lleva mucho tiempo, esfuerzo, dedicación y paciencia.” “Y por eso, es gratificante cuando llega.”

mario capecchi premio nobel

Capecchi siempre sonríe. Dejó atrás una infancia dura.
Todo lo que le fue adverso le sirvió para crecer.