El Caballo en Argentina

Juego Para Aprender Nombres de Dinosaurios Estudiar Especies

Juego Para Aprender Nombres de Dinosaurios

La primera persona que descubrió un hueso de dinosaurio se llamaba Gideon Mantell, médico y gran aficionado a los fósiles. Vivía en Lewes, al este de Sussex, y cerca de su casa se encontraban los restos de un antiguo bosque que era sin duda una mina para los coleccionistas de fósiles de la época.

En el año 1822, Mantell encontró una serie de dientes de gran tamaño y, entusiasmado, se los enseñó a los expertos de aquel momento, quienes le despacharon argumentando que pertenecerían muy posiblemente a algún animal conocido, quizá un rinoceronte.

Pero Mantell estaba convencido de que se equivocaban. A partir del tamaño de los dientes calculó las dimensiones de su posible propietario: al menos dieciocho metros de largo. Tras años de polémica, finalmente se reconoció que los dientes descubiertos por Mantell habían pertenecido a un nuevo tipo de criatura desconocida hasta entonces. La bautizó como iguanodonte debido a su parecido con una iguana, aunque de mayor tamaño.

iguanodonte

Iguanodonte llamado así por Gideon Mantell, podía llegar a a medir hasta diez metros de longitud y tenía una especie de pincho
en el pulgar que utilizaba para intimidar a sus oponentes.

El descubrimiento de Mantell hizo que, por primera vez, la gente se diera cuenta de que en un tiempo lejano la Tierra había estado dominada por una familia ya extinguida de monstruos de enorme tamaño. En la época de Mantell, igual que ocurre hoy día, circulaban toda clase de mitos y leyendas sobre la existencia de dragones v otras bestias temibles. De repente era como si todas aquellas historias estuvieran basadas en hechos reales.

La fiebre de los fósiles se propagó rápidamente, especialmente en América. En 1858, un buscador de fósiles llamado William Foulke descubrió el primer esqueleto completo de dinosaurio en una cantera cercana a su casa de Haddonfield, en Nueva Jersey. Aquel dinosaurio debe su nombre a Foulke y al lugar en el que fue encontrado, y así se le bautizó como Hadrosaurus foulkii. Poco tiempo después, dos de los más prestigiosos paleontólogos de América, Edward Cope y Othniel Marsh, entraron en escena.

Al principio trabajaron juntos y asimismo contrataron a un equipo para excavar la cantera donde Foulke había realizado su descubrimiento. Allí encontraron varios esqueletos completos de dinosaurio, pero pronto su amistad se derrumbó cuando salió a la luz que Marsh había estado sobornando a los trabajadores para que le avisaran a él primero cuando dieran con un fósil. La gue rra, y no sólo verbal, estalló entre ellos.  Ambos eran ricos y gastaron buena parte de su patrimonio en superar al otro en su búsqueda de fósiles de dinosaurios.

Desde aqui puede acceder a varios juegos simples didácticos que te ayudarán a practicar con los nombres de algunas especies de dinosaurios mas comunes y que siempre cuesta reconocerlos. Es muy fácil, solo debes hacer «clic» sobre cada boton de la izquierda del juego y elegir un nombre de la especie que piensas tu conoces, y arrastralo hasta adentro del rectángulo gris ubicado debajo de cada imagen. Al soltar el botón podrás escuchar un sonido indicado que se ha posicionado correctamente. Debes colocar los 20 nombres y luego con el botón de corrección podrás verificar tus errores. Otra forma de jugar consiste en hacer «clic» en el botón de Nombres Correctos, estudiarlos o memorizarlos y luego empezar a jugar desde cero. Es sumamente simple, para todas las edades e ideal para los mas jóvenes o principiantes…¡A probarlo!…. También puedes jugar a PANTALLA COMPLETA

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Historia Conflictos Limitrofes de Argentina con Chile Resumen

Historia Conflictos Limítrofes de Argentina con Chile
«Principio Bioceánico»

Cuando se desmembró el antiguo Virreinato del Río de la Plata, y cómo se redujo el territorio de la República Argentina ya fuese por emancipación, usurpación o despojo. Desde su independencia, la Nación sostuvo como principio fundamental el Uti possidetis juris en 1810 (es decir: «poseerás lo que poseías» en 1810); por lo tanto, la delimitación de fronteras debe buscarse en las disposiciones realizadas por fe Corona española hasta 1810, aun cuando los territorios hayan sido ocupados —o no— efectivamente, o poseídos.

Esta doctrina del Uti possidetis juris en 1810 fue aceptada, como un «principio de orientación general», por los países de América y adoptada luego por el Congreso de Lima en 1848. Incluso el rey de España dejó asentado este concepto en los tratados por los que reconoció la independencia de las repúblicas americanas.

La diferente interpretación de la geografía y de los títulos históricos de la herencia española, dio como resultado los conflictos de límites y éstos, a su vez, la reducción del espacio geográfico nacional. Nuestro país, urgido por problemas internos, descuidó, a veces, los asuntos de frontera; esta atonía diplomática dio pie para que se concretasen los avances expansionistas sobre sus fronteras.

CONFLICTO CON CHILE: En las últimas décadas del siglo XIX las cuestiones de límites entre la Argentina y Chile provocaron varias disputas y estuvieron a punto de desatar la guerra, que pudo ser evitada gracias a la eficacia de delicadas negociaciones diplomáticas. Entre los incidentes que suscitaron mayor tensión se cuenta el que protagonizó la cañonera chilena, Magallanes en abril de 1876, cuando apresó a la nave francesa Jeanne Amelle, que se hallaba cargando guano en el litoral patagónico.

Barco chileno magallanes

La embarcación había obtenido el permiso correspondiente ante las autoridades argentinas, pero según los chilenos esas tierras pertenecían a la jurisdicción trasandina, por lo que no vacilaron en conducir la nave a Punta Arenas, con tan mala suerte que al pasar frente a Punta Dungeness la Jeanne Amelle se fue a pique.

Por fortuna su tripulación se salvó, pero esto no alcanzó a suavizar la protesta argentina, que exigió una severa sanción para el capitán de la Magallanes. Así tuvo comienzo una prolongada serie de conversaciones que poco a poco diluyeron la tensión causada por el incidente.

De todos modos, el caso volvió a demostrar que las cuestiones de límites debían ser resueltas de una vez por todas, lo cual no impidió una nueva situación de tirantez en mayo de 1878, cuando un protocolo firmado entre el chileno Barros Arana y el argentino Rufino de Elizalde provocó indignación en ambos países, que no se sintieron interpretados por el acuerdo y lo rechazaron.

Agresivas campañas de prensa de uno y otro lado de la Cordillera encresparon los ánimos y se llegó a pensar seriamente en la posibilidad de unenfrenta miento armado. En medio de ese clima saltó  una  chispa que  casi hizo estallar el polvorín; a fines de 1878 la cañonera Magallanes insistió en su proceder anterior capturando   al    buque   norteamericano Devonshire,   que   cargaba   guano con autorización argentina.

El conflicto armado pareció en tonces  inevitable,   a  pesar  de   la casi abrumadora superioridad naval transandina: la armada chilena estaba fondeada en el  puerto de Lota,  lista para entrar en acción con dos poderosos acorazados cuatro corbetas —dos de ellas con blindajes—, un par de cañoneras y siete   naves   auxiliares   de   menor porte.

La Argentina sólo podía opor ner una flotilla de río que ni por asomo estaba en  condiciones de operar en  los peligrosos  mares del sur. Sin embargo, era lo único que había y, por ende, lo único que se podía utilizar: el presidente Avellaneda  encomendó  al   comodoro Luis  Py marchar con  los barqui chuelos  hasta  la  desembocadura del  río Santa Cruz y desalojar a los chilenos del puesto que habían instalado.

Los marinos llegaron a destino   el   25   de   noviembre   de 1878, pero las fuerzas trasandinas ya se habían marchado: la creciente   tensión   entre   Chile,   por   una parte, y Bolivia y Perú, por la otra, obligó a destacar fuerzas chilenas en otros puntos.

Tal circunstancia evitó males mayores y la cuestión tomó otra vez la vía diplomática; la cordura, personificada en la otra sión por los chilenos Manuel Bilbao y Benjamín Vicuña Mackenna, halló oportuna correspondencia en los esfuerzos desplegados por el argentino Mariano de Sarratea, y nuevamente se pudo evitar lo que parecía un irreparable conflicto en tre pueblos hermanos.

HISTORIA DE LOS CONFLICTOS CON CHILE:

El problema con Chile: el principio bioceánico.
Después de sus respectivas emancipaciones, la República Argentina y Chile firmaron, en 1826, el primer documento internacional: el Tratado de Amistad, Alianza; Comercio y Navegación. Este pacto preservaba los límites reconocidos de ambas naciones en virtud de otros coñvlmícis que pudieran firmar entre sí o con terceros; trataba de garantizar la integridad territorial respectiva, y buscaba obrar «de común acuerdo contra todo poder extranjero que intentara mudar por la fuerza los límites de ambas repúblicas».

En 1833 tuvo lugar el acto de usurpación ilegal de las islas Malvinas por parte de Gran Bretaña. La cancillería argentina lo comunicó a todas las naciones americanas (circular del 23 de enero de 1833) y Chile, a pesar de estar obligado —por el Tratado de 1826— a actuar de común acuerdo con la Argentina, permaneció silencioso ante el atropello inglés.

Diez años más tarde (1843), Chile fundó Fuerte Bulnes (actual puerto de Punta Arenas) en el estrecho de Magallanes, en momentos en que el gobierno de Buenos Aires —encargado de las relaciones exteriores— soportaba el bloqueo anglo-francés. La fundación de Punta Arenas fue el punto de partida de una serie de agresiones y expansiones ilegítimas con las que Chile demostró su deseo de extenderse hacia el Este, a expensas de las fronteras argentinas.

El 30 de octubre de 1855, la Argentina y Chile suscribieron un Tratado en el que ambas naciones reconocían «como límites de sus territorios respectivos los que poseían como tales en el tiempo de separarse de la dominación española de 1810», y en el que convenían «aplazar las cuestiones que han podido o que puedan suscitarse sobre esta materia para discutirlas […] amigablemente, sin recurrir jamás a la violencia y, en caso de no arribar a un completo arreglo, someter la decisión al arbitraje de una nación amiga».

En 1865 la cancillería chilena denunció el Tratado y alegó derechos históricos sobre la mayor parte del estrecho de Magallanes, la isla de los Estados y una vasta zona de la Patagonia; con ello rechazaba el principio del Uti possidetis juris en 1810 para la fijación del límite territorial y se negaba a aplicarlo para deslindar soberanías.

Más adelante (1872), el gobierno chileno — sin perder de vista sus objetivos-avanzó sobre territorio patagónico (región de la cuenca del río Santa Cruz) y el estrecho y apresó barcos de banderas extranjeras que recolectaban guano con licencias extendidas por las autoridades argentinas. La cancillería de nuestro país reclamó sus derechos: el conflicto se agudizó; las tratativas se hicieron difíciles, y la guerra fue inminente. El gobierno estadounidense medió para pacificar los ánimos y soluciona: el problema.

Por fin, un Tratado de limites —celebrado el 23 de julio de 1881-estableció la frontera, que fue aceptada por ambas naciones: desde el Norte hasta el paralelo 52° seguiría la línea de «las altas cumbres que dividen aguas»; desde el paralelo 52° hasta el Sur de Tierra del Fuego, la línea sería convencional. La Argentina conservaría todas las islas que quedan al Este de Tierra del Fuego y las costas orientales de la Patagonia. Las restantes fueron asignadas a Chile. El estrecho de Magallanes fue neutralizado y se prohibió erigir fortalezas en sus costas.

No obstante, en 1888, cuando los peritos comenzaron el trabajo de reconocimiento y demarcación de la zona, se reanudaron las dificultades. Cada país sustentó tesis diferentes con respecto a la demarcación: los chilenos sostenían que la línea que debía adoptarse era la de divisoria de las aguas (ello les otorgaba la Patagonia. ya que las fuentes de muchos ríos estaban en ella); los argentinos afirmaban que la línea debía ser la de las altas cumbres (que daba al país la salida al Pacífico por el norte del estrecho).

En 1889, ante los impedimentos que presentaba la demarcación, se celebró un acuerdo entre los cancilleres Estanislao Zeballos (Argentina) y Guillermo Matta (Chile) quienes suscribieron una Declaración en la que se afirmó la soberanía argentina en el Atlántico y la de Chile en el Pacífico.

Las negociaciones diplomáticas se interrumpieron en 1890, debido a los problemas que afectaban a los dos países y, en 1893, ambos Parlamentos ratificaron un Protocolo Adicional al Tratado de 1881, cuya cláusula: «Chile no puede pretender punto alguno hacia el Océano Atlántico, como tampoco la República Argentina hacia el Océano Pacífico», estableció, con claridad, él principio Atlántico-Pacífico.

En 1898 nuevas disenciones llevaron a las Partes al borde de la guerra; las cancillerías decidieron, entonces, somete: la cuestión del límite definitivo al rey de Inglaterra, Eduardo VII, quien se expidió en 1902 dando una solución definitiva al dividir ios 94.000 km2 en disputa y otogando 40.000 a la Argentina y 54.000 a Chile. No obstante el laudo, ambos países llegaron a un acuerdo, en 1902-1903, sobre las bases de un Tratado General de Arbitraje y la limitación de los armamentos navales.

Estos acuerdos, conocidos con el nombre de Pactos de Mayo, fortalecieron el principio oceánico de 1893.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril
HISTORIA -La Edad Contemporanea La Argentina de 1831-1982- 3º Curso -LLadó,Grieco y Bavio,Lugones-Sessaeego y Rossi
Editora Contenidos Minimos AZ

Primera Estación Antartica Argentina Historia Base Científica

Primera Estación Antártica Argentina
Base Científica Experimental

EL COMIENZO: El 2 de noviembre de 1902 los tripulantes del Scotia vieron desde la cubierta cómo se alejaban los muelles del puerto de Edimburgo, que no volverían a ver por largo tiempo. La nave se dirigía a los mares antárticos para efectuar observaciones magnéticas, oceanógraficas y meteorológicas, y desarrollar otras actividades científicas. Al frente de la expedición, organizada por la Real Sociedad de Geografía de Escocia, iba el experimentado explorador William Bruce.

barco scotia rumbo a las islas orcadas

Transportó exclusivamente en Escocia el plantel de científicos-principalmente amigos de la Academia de Edimburgo, así como la tripulación del barco a las islas Orcadas del Sur.

Después de recalar en las Malvinas el navio alcanzó las latitudes antarticas, pero como los témpanos obstaculizaban seriamente la navegación, debió enfilar rumbo a las Orcadas del Sur. Poco después llegaron a este archipiélago y penetraron.en una amplia bahía de la isla Laurie, donde resolvieron invernar, ya que el Scotia no tardó en quedar prisionero de los hielos. No tenían muchas alternativas, y mientras un grupo se preparaba a pasar el invierno dentro del buque, otro se dedicó a construir un albergue en tierra firme.

Nació así la «Omond House», primera casa habitación de las Orcadas del Sur, hecha de madera y revestida exteriormente de piedras. No tardaron en agregársele una pequeña casilla, también de madera, donde se colocaron los instrumentos para mediciones magníficas, y varios pequeños refugios para observaciones meteorológicas.

mapa orcadas del sur base antartica

Orcadas del Sur, grupo de islas deshabitadas situadas en el sur del océano Atlántico, al sureste del archipiélago Tierra del Fuego. Las islas más grandes del grupo son Laurie y Coronación, a las que siguen en tamaño otras dos islas más pequeñas y numerosos islotes rocosos, con una extensión total de unos 620 km2. Las Orcadas Australes fueron descubiertas en 1821 por los exploradores George Powell, británico, y el estadounidense Nathaniel Palmer.

Cuando el calor del siguiente verano licuó los hielos, Bruce zarpó rumbo a Buenos Aires y dejó en la base una dotación de seis hombres al mando de Robert Mossman, que había tenido a su cargo la principal estación  meteorológica  de  Edimburgo.

Bruce arribó a la Capital Federal en diciembre de. 1903 y ofreció al jefe de la Oficina Meted rológica —por entonces dependiente del Ministerio de Agricultura— la venta de las instalaciones que había levantado en las Orcadas, siempre y cuando la operación apareciera como una donación suya al Estado argentino.

Se comprometió, además, a transportar en el Scotia a la dotación argentina que se haría cargo del observatorio, ofrecimiento despertó general entusiasmo y fue atendido, en primera instancia, por Carlos Ibarguren, subsecretario del Ministerio de Agricultura, que aprobó con calor la propuesta y la elevó al ministro, Wenceslao Escalante, quien no do moró, a su vez, en darle el visto bueno.

Así fue como el 2 de enero de 1904 un decreto firmado por el presidente Roca aceptó la cesión de las instalaciones considerando «que es de alta conveniencia cientí fica y práctica extender a dicha;, regiones las observaciones que se hacen en la isla de Año Nuevo y en el sur de la República».

El 21 de enero el Scotia partió del puerto de Buenos Aires conduciendo a Edgar Szmula, Hugo Acuña y Luciano Valette, los tres argentinos que iban a hacerse cargo de la estación bajo las órdenes de Mossman (y ayudados por el coci ñero William Smith) hasta que se familiarizaran con el manejo de los instrumentos y los métodos de trabajo.

El 22 de febrero de 1904 el pabellón nacional comenzó a flamear sobre la casa que habían levantado los expedicionarios del Scotia: había nacido la primera estación antártica argentina. Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1032 del año 1964 esa fecha fue declarada «Día de la Antártida Argentina».

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

Fósiles Vivientes Animales Actuales de la Prehistoria

ACTUALES ESPECIES VIVIENTES DESDE LA PREHISTORIA

Toda especie viviente de planta o de animal se enfrenta con tres alternativas: 1-puede cambiar, lenta y casi imperceptiblemente, por el proceso de la evolución, dando otras formas; 2-puede ir languideciendo ante la competencia de otros organismos, o, finalmente, 3-puede permanecer casi sin cambiar durante cientos de millones de años. Todo grupo de organismos que vivió en  la Tierra se ha enfrentado con esas tres perspectivas.

La extinción es el resultado más frecuente. Por ejemplo, de todos los vertebrados terrestres de hace 150 millones de años, quizá el 1 % tiene descendientes que viven en la actualidad. Es pequeñísimo el número de animales que han sobrevivido sin grandes cambios a lo largo de mucho tiempo.

El proceso evolutivo por selección natural es inflexible, y los animales que han florecido durante mucho tiempo pueden encontrarse con la competencia de algún nuevo organismo mejor adaptado que ellos al ambiente. Por otra parte, puede ocurrir cualquier cambio brusco del ambiente, el clima puede variar o un alimento básico desaparecer. Estas circunstancias suelen ser fatales.

Para que los animales que han existido con la misma forma durante millones de años lleguen a ser fósiles vivientes deben cumplirse   ciertas  condiciones.   Una   posibilidad es que estén muy bien adaptados a un tipo de ambiente, y que éste permanezca casi constante. Por otra parte, para que sobrevivan es importante que queden incomunicados en una isla o en algún otro enclave geográfico localizado. Así pueden mantenerse lejos de zonas en las que se están desarrollando animales quizá mejor adaptados o,  por lo  menos,  continuar  viviendo.

FÓSILES  VIVIENTES   INVERTEBRADOS
Hace unos 400 millones de años, durante el período ordovicense, enterrado en sedimentos de barro de las costas vivía un pequeño braquiópodo de caparazón córneo, llamado Língula. Este animal tenía unos dos centímetros de largo y era muy sencillo, anatómicamente. Sin embargo, hoy siguen encontrándose animales casi idénticos, que continúan excavando en el barro de las costas del Japón, de las islas de los océanos índico y Pacífico, y de Australia.

Aunque han trascurrido cientos de millones de años, la Lingula apenas ha experimentado cambios. Las investigaciones recientes de las   Língulas   modernas   mostraron   algunas de las causas de su éxito.

El hecho de estar enterradas en el barro (en el cual penetran ediante un pedúnculo contráctil) y de salir a la superficie solamente para alimentarse los protege de sus enemigos. Pero, además, 1% manera de funcionar su organismo, su fisiología, está muy bien adaptada a su ambiente. Por ejemplo, pueden tolerar concentraciones de oxígeno extremadamente bajas, circunstancia que sería fatal para la mayoría de los animales. No han surgido nuevas ramas mejor adaptadas que la primitiva y, por tanto, ésta sobrevivió.

En 1826 se descubrió un fósil viviente muy importante   en   las   Indias   Occidentales.    Se trata   de  un  animal   de  aspecto   de  oruga, al que se llamó Peripatus por su forma de pasearse   (en griego, peripatos significa pasearse).   Se ha encontrado otra especie parecida en otros lugares.

Las investigaciones mostraron pronto que el Peripatus no  era ni una oruga ni una babosa.   El cuerpo tiene  muchos  segmentos y unos 20 pares  de patas no  articuladas.   Su cabeza está provista de mandíbulas y antenas, y el animal respira  por tráqueas,  como los insectos. Aunque  se  trata  de  un  animal  de  cuerpo blando,   se   conocen   fósiles   del   Peripatus que datan del silúrico, en rocas que tienen 320 millones de años.

De hecho, hay restoS de un animal que se parece mucho al  Pagripatus,   que   proceden   del   cámbrico,   hara más   de   500   millones   de   años.    Desde   el punto   de   vista zoológico,   el   Peripatus   es muy   importante,   pues   parece   representar a un grupo de animales (Onicóforos) intermedio entre los gusanos anélidos y los artrópodos   (grupo que incluye los insectos). Es   difícil averiguar   por   qué   el  Peripatus sobrevivió sin cambiar durante tanto tiempo.

De la misma forma que las cochinillas de humedad,  está siempre expuesto  al peligro  de  la  desecación  y  sólo puede vivir en   ambientes   húmedos,   por   lo   que   pasa mucho   tiempo   escondido   bajo   las  piedras y los troncos caídos.  Es carnívoro y se alimenta de muy diversos animales de pequeño tamaño.   Quizá, una característica favorable para la supervivencia de este artrópodo sea   la protección  que   los  adultos   de casi todas las especies  del Peripatus proporcionan a sus crías.

Peripatus

El «Peripatus», extraño artrópodo-gusano, vivía hace 500 millones de años, al igual que el crustáceo de agua dulce «Apus». Un fósil viviente que suele verse en las casas es el pececillo de plata («Lepisma»), que debe tener 350 millones de años. Las escolopendras y milpiés (miriápodos) representan una fase  importante de la evolución de  los artrópodos y cambiaron muy poco en 500 millones de años.

Hay otro «inmortal» que, tal como el Peripatus, es también un «eslabón perdido»; fue dragado en 1956, a 4.000 metros de profundidad, cerca de la costa de México.

Neopilina

Es un animal llamado Neopilina, molusco muy primitivo, que todavía conserva caracteres de anélido y debe representar a un grupo que vivió hace 500 millones de años, cuando menos. Otros dos moluscos fósiles vivientes son la Pleurotomaria, un caracol marino que ha vivido durante 350 millones de años, y el cefalópodo Nautilus.

Cangrejos – Bayoneta («Limulus»)

Hace 200 millones de años, los cangrejos – bayoneta («Limulus») se encontraban en todo el mundo. Hoy, apenas sin variar, el «Limulus» está confinado en algunas regiones tropicales. Es un artrópodo, pero sus relaciones con los otros artrópodos son discutibles. Quizá tenga una importancia el hecho de que su  larva se  parece a  los extinguidos trilobites.

FÓSILES VIVIENTES VERTEBRADOS
El continente australiano quedó separado del resto de las masas terrestres hace unos 150 millones de años. En aquella época, los únicos mamíferos existentes eran los provistos de bolsas —los marsupiales— y los mamíferos que ponen huevos: los monotremas. Los mamíferos placentarios, más favorecidos, se desarrollaron después, fuera de Australia.

A causa de ello, los monotremas y los marsupiales existieron allí durante millones de años e, incluso, llegaron a alcanzar un desarrollo floreciente, mientras los miembros de su grupo estaban desapareciendo en otras partes, frente a la competencia de los mamíferos placentarios.

Puede que no sea exacto decir que todos los marsupiales son fósiles vivientes, pues algunos han evolucionado recientemente. Pero, sin embargo, son los sobrevivientes de un grupo antiquísimo, que divergió en los primeros momentos de la historia de los mamíferos.

América del Sur era otra gran zona en la que estaban reservados los mamíferos marsupiales, pero hace 10 millones de años se unió con América del Norte. Los mamíferos placentarios la invadieron y casi toda la población de marsupiales se extinguió. Al oeste de Australia, quizá Nueva Zelandia se separó antes de los continentes.

En ella no hay marsupiales, pero en algunas de sus islas, que, como ésta, se separaron de Australia, vive un animal todavía más antiguo: el Tuatara o Sphenodon. A pesar de su parecido superficial con los lagartos, el tuatara pertenece, en realidad, al orden de los rincocéfalos, grupo de reptiles anterior a los dinosaurios y que posee características más primitivas.

La causa más importante de la supervivencia del tuatara es la falta de competencia con animales mejor dotados. Otros factores secundarios pueden ser la larga duración de su vida individual (100 años, o más) y sus costumbres perezosas, que le permiten reservar energías.

Tuatara o Sphenodon

El tuatara (la palabra maori significa «dorso con espinas») es el único sobreviviente de un grupo más antiguo que el de los dinosaurios. Aislado en Nueva Zelandia, el tuatara ha permanecido casi sin modificaciones durante 200 millones de años. Los cocodrilos y tortugas también pueden ser considerados como fósiles vivientes, porque han cambiado muy poco respecto a sus antecesores del período triásico.    En contraste, los escamados se han  modificado mucho.

Uno de los animales más raros de Nueva Zelandia, quizá el más raro del mundo, es la rana de la isla Stephens. En muchos aspectos recuerda a otras ranas, pero sus patas no tienen membranas; sus costillas son   libres    (a   diferencia   de   otras   ranas) y su sistema circulatorio se parece más al de los tritones.

El estadio de renacuajo lo pasa, probablemente, en el huevo. Estas ranas parecen descendientes directos de antepasados con cola, semejantes a las salamandras y tritones actuales.

UN PEZ MUY FAMOSO: EL CELACANTO

Cuenta la historia que cuando el capitán del navío pesquero Nerine, Hendrick Goosen,  izó su red, encontró en ella un pez distinto a cuantos había visto. De casi 1.5 m de longitud, color azul intenso y piel oleosa, pesaba casi 60 kg. Tenía dientes afilados y escamas rígidas como una armadura. Pero su característica más notable eran sus aletas parecidas a extremidades. Goosen pensaba que era una especie de lagartija de mar.

Como sabía que se trataba de un «pez especial» se lo lleva al profesor Schmit para que investigara al cadáver que despedía un olor nauseabundo. Lo examinó con cuidado y luego decidió enviarlo al taxidermista del museo, que lo conservó lo mejor que pudo.

Por disparatado que pareciera, el profesor Smith pensaba que podría tratarse de un celacanto, pez que se creía extinguido hacía 70 millones de años. Se habían encontrado fósiles de celacantos en rocas que databan de casi 400 millones de años. Se pensaba que el pez estaba vinculado con nuestros primeros antepasados, procedente de una época en la cadena evolutiva en que las criaturas emergieron del agua para caminar o arrastrarse por el suelo.

Si en verdad era un celacanto, Smith calculaba que el pez había sobrevivido durante 30 millones de generaciones. Sabía que anunciar su captura le atraería el ridículo. ¿Cómo era posible —se preguntaba— que el celacanto estuviese nadando en el mar sin que ningún científico supiera de su existencia?,…lamentablemente la segunda guerra mundial no permitió seguir con las investigaciones y todo avance quedó detenido, hasta que un día de 1952 en el archipiélago de Comoro (Sudáfrica) Schmith recibe un telegrama en donde es informado de la captura de otro pez con las misma características de aquel posible «celacanto».

Luego de sorpresivo, complicado y largo viaje a la Ciudad del Cabo, Schmith pudo regresar con su presa y la confirmación de haber descubierto un animal de 400 millones de años que aún vivá en las profundidades del océano Indico.

El descubrimiento ocupó las primeras páginas s diarios del mundo y, de pronto, el pez de extraño nombre y aspecto raro se convirtió en una celebridad internacional. Smith lo identificó como un celacanto de una clase nueva y lo bautizó Latimeria Chalumnae.

Celacanto

En  marzo de 1987, Hans Fricke, biólogo marino y camarógrafo documental del Instituto Max Planck, con sede en la enees Alemania Occidental, encabezó un equipo de investigadores que trabajaban en las costas de la isla Gran Comoro. Con ayuda de un submarino miniatura, filmaron  celacantos en su medio natural y a grandes profundidades.

La película mostraba  que los celacantos son capaces de  hazañas sorprendentes, como permanecer erguidos sobre su cabeza por uno o dos minutos, nadar de espaldas y boca arriba. Pero a pesar de sus cuatro aletas semejantes a unas extremidades, al parecer el viejo «Cuatropatas», como Smith le llamaba, no caminaba.

Fuente Consultada:
Revista Enciclopedia TECNIRAMA de la Ciencia y la Tecnología N°116 –  Fósiles Vivientes

Poesias sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Autora

Poesías Sobre Guerra de Malvinas

Islas Malvinas en suspenso diplomático.

 MALVINAS A UMBRALES DEL SIGLO XXI

                                           Martha Dora Arias 1989

 En el océano Atlántico del sur
soñando una esperanza
Soledad y Malvina se parecen
a dos tristes princesas solitarias.

 El pelo oscuro de las dos hermanas
enredado en las rocas y la bruma
en árido contraste se recorta
del azul infinito y de la espuma.

 Por faldas, las cautivas ostentan pajonales
con guardas de gaviotas y corales.

 Debajo de las aguas argentinas
que cubren los pies de las princesas
asoman sandalias imperiales
que amarran sus  tobillos
con  británicas algas.

 

Un séquito de focas y ballenas
refuerza desde lejos con su voz, la fiel causa
y  por las noches negras y brumosas
intenta desatarlas.

 Pero es en vano
Las dos islas ¡ pobres¡
no pueden ser libradas.

 

Solo las almas jóvenes
de los dignos soldados caídos en Malvinas
refuerzan con su espíritu
la gracia soberana de esa tierra argentina.

 En el océano Atlántico del sur
custodiadas por cruces argentinas
suspiran por  un  príncipe valiente,
Soledad y Malvina.

  Martha Dora Arias 1989

Poesia Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poesía Sobre Guerra de Malvinas

    A las islas Malvinas, vestidas de paciencia celeste y blanca.   

MIENTRAS ESPERAN                                                         

                                                     Martha Dora Arias 1984 

En medio del mar
lejos y escondidas
golpeadas por olas
y brisas marinas
históricas islas
esperan su turno
envueltas en bruma,
solas y perdidas. 

 Y mientras esperan
le cuentan al viento
al faro prendido
al sol y  la lluvia
a la luna llena
y a las Tres Marías
y  al avión lejano
que ruge en el cielo
y al barco que pasa
entre las toninas…
le cuentan le cuentan
le siguen contando
que son argentinas
que son argentinas.

    Martha Dora Arias 1984 

Poema a la Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poema a la Guerra de Malvinas de Martha Arias
Recuerdo a las Malvinas

soldado de Malvinas

AL 2 DE ABRIL DE 1982

                                     Martha Dora Arias – 1983      

Ganar una guerra no exige tan solo ser dueño de aviones, naves y estrategias
o lanzar modernos misiles cargados
de espesa y oscura violencia.

Ganar una guerra no es atar las manos de un país tranquilo
que su trigo siembra
ni es bloquear los mares – coartando derechos de otras banderas-
que, rompiendo vientos,
viajan o comercian.

 Imponer colonias no es ganar la guerra pero es atropello que aviva trincheras
y templa el espíritu del pueblo argentino
dispuesto y confiado para la pelea.

Ganar una guerra no es mostrar al mundo bagaje de orgullo
y de ruin soberbia,
ni es la indiferencia por la diplomacia camino del triunfo
para los imperios que usurpan las tierras.

 Programar boicot  no es ganar la guerra pero es el estímulo
de Latinoamérica
que aprieta sus manos en un lazo fuerte  de unión verdadera.

 Arrasar convenios, romper los tratados y burlar acuerdos
no es ganar la guerra
pero son certeros  disparos que agobian
la espalda del país que reza.

 Metrallar de lleno naves hospitales
y hundir sin entrañas barcazas pesqueras
es luto gratuito como el de los kelpers
– hermanos perdidos de raza –
que allá en las Malvinas hace un siglo esperan.

 Disfrazar con saña de hospital los barcos
y vestir con rojas cruces al Canberra…
la acción más mezquina, cobarde, inhumana.
Más cosas requiere ganar una guerra.

Es indispensable la Luz que ilumine y aliente en las almas coraje y cautela.
La Luz que salpique fe valor mesura, la Luz que derrame paciencia
para que Argentina, desvalorizada por la flema inglesa,
en paz y en justicia doblegue las trenzas
de la nación rubia, pasional y altiva llamada Inglaterra.

 Y si así no fuere, y si así no fuere… que Dios y la historia juzguen a Bretaña
y al aliado fiel, por los disvalores que guiaron su guerra.

Martha Dora Arias – 1983   

Poemas Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poemas Sobre Guerra de Malvinas

Al día en que los soldados argentinos izaron en las  islas Malvinas, la celeste y blanca. 

                             DESEMBARCO EN MALVINAS.                                        

                                                              Martha Dora Arias, abril de 1992 

No es historia. Es hoy, es hoy que gritan

al mundo del oriente y occidente

que vuelven a ser Patria.

 

¿Quiénes gritan?

Dos islas argentinas: las Malvinas.

 

¿Qué expresa ese grito tan potente

que osó cruzar océanos, montañas

y remover conciencias y razones

de otras tierras extrañas?

 

Ese grito de abril, tan argentino,

tan lleno de paciencia – Dios lo sabe –

tan viejo y repetido

como el vuelo del ave

 

Ese grito sentido que hoy explota

en los pechos de jóvenes soldados

 y se hace voz de canto

en nuestros niños

y lamento de honor

en los ancianos

 

expresa vivamente que la Patria,

en su adultez sin prisa

y en su soberanía,

se afianza con firmeza

después de dar bandera a las Malvinas.

¿De dar bandera?     Pero ¿qué bandera?

La de Manuel Belgrano,

la argentina.

Martha Dora Arias, abril de 1992 

Ver: Poema de Martha Arias Sobre el Árbol

Historia de las islas Malvinas Descubrimiento y Usurpacion Inglesa

Historia de las Islas Malvinas
Descubrimiento y Usurpación Inglesa

DESCUBRIMIENTO Y LOS PRIMEROS POBLADORES DE LAS ISLAS MALVINAS

Las Malvinas — Las islas East Falkland o Soledad y la West Falkland o Gran Malvina y un centenar de isletas integran el archipiélago de las Malvinas, actualmente en posesión de Inglaterra, a pesar de los siguientes antecedentes:

En 1494, el tratado de Tordesillas, posterior a las demarcaciones que estableciera el papa Alejandro VI por medio de bulas, fijó las posesiones españolas y portuguesas en América. Dentro de las primeras, quedó incluida la jurisdicción de las Malvinas.

Parece probable que el primero en avistar estas islas fuese el piloto Esteban Gómez, desertor de la expedición de Magallanes. En una carta geográfica posterior trazada por un portugués compatriota de Gómez, con el nombre de islas de Sansón.

Historia de las islas Malvinas Descubrimiento

En 1600 Sebald de Weert, integrante de una expedición holandesa  que debía dirigirse a las Indias Orientales por el cabo de Buena Esperanza para comerciar y además saquear las posesiones españolas y portuguesas en oriente y occidente, bordeó las islas Malvinas, pero no pudo desembarcar en ellas por falta de material apropiado. A partir de entonces se conocieron como islas sebaldinas.

En 1690 John Strong con una expedición inglesa descubrió y franqueó el canal que separa las dos islas principales. Los pescadores de Saint Malo (Francia) arribaron en distintas oportunidades al archipiélago austral. Desde entonces estas islas se llamaron Maluinas, de donde se derivó el nombre de Malvinas.

En 1764 Luis de Bougainvile, salió de Saint Maló, con una expedición y fundó el fuerte Luis en la isla Soledad, llamado así en honor de Luis XV.

Al año siguiente el gobierno inglés envió una expedición, cuyo itinerario mantuvo en secreto. Desembarcaron en la isla Saunders y construyeron puerto Egmont, tomando posesión del archipiélago.

El gobierno español reclamó al francés por el establecimiento fundado por l3ougainville. Esta nación reconoció los derechos de España y le restituyó la posesión de las islas previo pago de una indemnización por los gastos realizados. En consecuencia los españoles ocuparon puerto Luis que llamaron Soledad.

En 1770 el gobernador del Río de la Plata don Francisco Bucarelli envió una fuerte expedición que desalojó a los ingleses. Inglaterra reclamó por ello a España y como las relaciones se pusieron muy tirantes y se realizaron aprestos bélicos en Londres, el gobierno de Madrid aceptó un arreglo amistoso, por el que se comprometía a devolver puerto Egmont, aunque declaró que ello no afectaba su soberanía sobre las Malvinas. En virtud de este acuerdo los ingleses procedieron a ocuparlo nuevamente.

En 1774 tal vez por un pacto secreto entre Inglaterra y España, aunque el gobierno inglés señaló que era por razones de economía, los ingleses evacuaron puerto Egmont, dejando una placa de plomo donde se reafirmaba su soberanía sobre las Malvinas.

A partir de entonces y hasta 1807 solamente hubo gobernadores españoles dependientes de los virreyes del Río de la Plata, con sede en puerto Anunciación, en la isla Soledad.

Producida la Revolución de mayo de 1810, Elio dispuso que las islas fuesen evacuadas, situación que perduró durante nueve años.

En 1820 el gobernador Martín Rodríguez envió una expedición que tomó posesión del archipiélago en nombre del gobierno de Buenos Aires, notificando de este hecho y de la prohibición de pescar y cazar en las islas a los barcos extranjeros. En 1823 el gobierno concedió autorización a don Luis de Vernet para instalar una pesquería e introducir ganados en las Malvinas.

El imperialismo inglés se apodera de las islas Malvinas

Luis Vernet fue nombrado titular de la comandancia política y militar de las islas Malvinas en 1829, con sede en la isla Soledad. En ejercicio de sus funciones apresó a tres goletas norteamericanas que quebrantaron las leyes argentinas. Como represalia, en 1831 llegó al puerto Soledad la corbeta norteamericana Lexington, que apresó a los funcionarios y destruyó propiedades.

corbeta clio

En medio de esta situación, el 2 de enero de 1833 irrumpieron frente al puerto Soledad las fragatas inglesas Clio y Tyne intimando al coronel Pinedo a evacuar las islas. Sin ofrecer resistencia, Pinedo se retiró con su goleta Sarandí y así se perdió el dominio sobre las islas que quedaron en manos de su Majestad Británica.

Un estado es considerado imperialista cuando ejerce dominación sobre otro u otros estados. Que los ingleses se hayan apoderado, por la fuerza, de las islas Malvinas es un ejemplo de imperialismo

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

Biografia de Castelli Juan Jose Vida y Obra Ilustrados del Virreinato

Biografía de Castelli Juan José: Vida y Obra
Los Ilustrados del Río de la Plata

Un revolucionario consecuente: Nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764. Estudiante talentoso, concurrió al Colegio de San Carlos y estudió teología y filosofía en la Universidad de Córdoba. En 1786 abandona la carrera eclesiástica por la de derecho y se gradúa en la Universidad de Charcas dos años después. En 1794, en Buenos Aires, se casa con Maria Rosa Lynch Galayn.

Juan José Castelli En 1799 adquiere una chacra en San Isidro y disputa su elección a tercer regidor del Cabildo. Junto con Vieytes y Belgrano se destaca en la promoción de la industria, la edu­cación pública, la agricultura y el libre comercio; es inspirador de la Sociedad Patriótica, Literaria y Económica en 1801, que no llega a constituirse por prohibición del virrey.

Colabora en el Telégrafo Mercantil y el Semanario de Agricultura, y es ferviente defensor de las tesis de Francisco Miranda.

Durante la Primera Invasión Inglesa se entrevista con los jefes británicos para definir su eventual apoyo a la emancipación americana, pero culmina distanciado del plan inglés. Después del segundo intento de invasión, Castelli explora con Álzaga la idea de constituir una junta de gobierno propia, pero se asocia con Belgrano, que promueve la regencia de la princesa Carlota Joaquina.

En mayo de 1810 juega un papel clave. En la sesión del 22 su brillante refutación a los argumentos realistas contribuye al éxito de la asamblea, que proclama que disuelta la Junta Central de Sevilla el poder debía revertirse en el pueblo y sus gobiernos locales. Tres días después Castelli ocupa, como vocal, el segundo puesto en el primer gobierno patrio.

Partidario, como Moreno, de adoptar las medidas necesarias a fin de consolidar la revolución, es comisionado para concretar la ejecución de los cabecillas contrarrevolucionarios alzados en Córdoba. Designado como “vocal representante” de la Junta, tiene la máxima autoridad para dirigir las operaciones del Ejército Auxiliador en el Alto Perú.

Puesto Castelli al frente del Ejército expedicionario al Alto Jreru como representante de la Junta, cúpole la gloria de subscribir el parte de la primer victoria obtenida por las armas independientes en Suipacha, el 7 de noviembre de 1810, que, despejó el camino a nuestras fuerzas para proseguir su avance en el Alto Perú, permitiéndoles en breves días ocupar la ciudad de Potosí, Los resultados morales de aquel triunfo excedieron en mucho a las previsiones de los vencedores: el más completo desorden y la más profunda confusión se apoderó de los realistas; sus jefes principales huyeron sin rumbo.

El Alto Perú estaba conquistado para las armas de la Patria y al ocupar Potosí, Castelli decretó la prisión del gobernador intendente don Francisco de Paula Sanz, dictando sin pérdida de tiempo medidas oportunas para lograr la captura de los fugitivos, mariscal Nieto y coronel Córdoba (el vencido de Suipacha) .

Capturados aquellos tres personajes, Castelli les quiso hacer jurar respeto y obediencia a la Junta de Buenos Aires sobre las banderas victoriosas de Suipacha, pero habiéndose negado los tres a cumplir aquel mandato, no vaciló el enérgico vocal del gobierno patriota, en decretar la ejecución, la que se cumplió el 15 de diciembre, haciéndose la aclaración que los tres sentenciados a muerte eran culpables del mismo delito que había costado la vida a Liniers y sus compañeros de infortunio.

Castelli permaneció en Potosí el tiempo necesario para arreglar los negocios de su administración, emprendiendo enseguida la marcha a Chuqui-saca, ciudad a donde llegó el 27 de diciembre, y donde fueron recibidos los patriotas con las demostraciones más sinceras de alegría. De Chuquisaca pasó a La Paz, y de aquí a Oruro, ocupándose en todas partes de ordenar los asuntos administrativos.

Desde La Paz, Castelli abrió negociaciones directas con el Virrey Abascal, con el ayuntamiento de Lima y con el general Goyeneche, que mandaba las fuerzas realistas del Perú. Simultáneamente envió emisarios de toda su confianza para que, recorriendo la inmensa zona que lo separaba de Lima, llegasen hasta aquella ciudad y propagaran secretamente la simiente revolucionaria. Los patriotas, por su parte, establecieron su cuartel general en el villorrio de Laja, del lado oriental del mismo río, y según las comunicaciones directas de Castelli a la Junta, estaba preparado y resuelto a librar una acción decisiva que le abriese el camino de Lima .

El virrey Abascal envió secretas instrucciones a Goyeneche para suspender las hostilidades y provocar una tregua con los patriotas, Castelli aceptó una tregua por 40 días, iniciada el 1 4 de mayo de 1811 y conviniéndose que durante ese período de tiempo habría paz verdadera entre ambos beligerantes. El 1 7 de junio, Castelli y las tropas se hallaban acampadas en Huaquí, a corta distancia del Desaguadero, sin recelo y sin temor a los realistas, pues aún faltaba una semana para expirar el plazo de armisticio ajustado.

Esa misma noche, Goyeneche reunía a sus principales jefes y les proponía atacar a los patriotas. Aceptada la propuesta, el día 20 de aquel mes atacaron a los independientes en sus posiciones, que defendieron estos últimos con un denuedo que estuvo a la altura de la felonía de sus adversarios, pero al final sucumbieron, quedando Goyeneche dueño del campo de batalla. Huaquí, Desaguadero o Yuraicoragua, como se le llama indistintamente, fué una tremenda derrota para las tropas de González Balcarce, que se vieron obligadas a evacuar todo el Alto Perú. Castelli fué censurado duramente por aquel desastre.

 Castelli difunde encendidas proclamas, sanciona el fin de la servidumbre indígena y en mayo de 1811 firma un armisticio con el general realista Goyeneche. En Buenos Aires, en abril, estalla una asonada, y el grupo morenista es desplazado del gobierno. En el Alto Perú los realistas violan el acuerdo y en junio el ejército patriota sufre una cruenta derrota en Huaqui. Castelli es convocado a Buenos Aires y a principios de diciembre de 1811, encarcelado y sometido a juicio.

Después del desastre, Castelli con los restos salvados de aquel, se replegaron sobre Oruro y sobre Chuquisaca, donde fueron auxiliados por don Juan Martín de Pueyrredón, que gobernaba a la sazón aquel departamento, y ante la imposibilidad de una reacción inmediata, fué necesario proseguir el repliegue hacia el Sur, hasta Salta, en medio de un cúmulo de dificultades y privaciones.

El gobierno de Buenos Aires llamó a Castelli a la Capital para que respondiese de su conducta, pero no solo el desastre de Huaquí era una de las causas poderosas para apartarlo de la Junta: se sabía que era un decidido adversario de que los diputados de las provincias se incorporasen al seno de aquélla, es decir, de la misma opinión que Mariano Moreno. Castelli había condenado públicamente el movimiento revolucionario del 5 y 6 de abril de 1811, y con esto estaba declarada la guerra entre él y los saavedristas, que fueron los autores de aquella asonada.

Castelli llegó a Buenos Aires en los primeros días de diciembre de aquel año, resuelto como estaba a afrontar valientemente la situación, pero no bien llegó, le fué ordenado el arresto en el cuartel del 1º de Patricios que mandaba entonces Manuel Belgrano y a pesar de no ser Castelli un militar, ordenó el Triunvirato que fuese juzgado por un Tribunal ad-hoc, al que se ordenó que lo juzgase por faltas cometidas en el desempeño de su cargo de representante de la Junta.

Los miembros de aquel Tribunal estaban poco dispuestos en su favor: hacen comparecer testigos y entre otras cosas los interrogan sobre si había recibido cohechos y regalos; si se había entregado al vicio del vino y del juego; si había escandalizado con su conducta a los pueblos, etc., pero todos los interrogados contestaron negativamente a aquellas preguntas, destacándose entre estos, por la nobleza de sus respuestas, el joven Bernardo Monteagudo. Esta famosa causa duró hasta el mes de junio de aquel año, época en que fué necesario suspenderla, porque en vez de un delincuente se juzgaba a un moribundo.

En efecto, Castelli había contraído una llaga cancerosa en la extremidad de la lengua y de sus resultas falleció el 12 de octubre de 1812, en medio de crueles sufrimientos.

El doctor Castelli fué casado con doña María Rosa Lynch y Galayn.

 

Gravemente enfermo de cáncer, fallece el 12 de octubre de 1812.

El Cacique Pincen Historia Tomado Prisionero Conquista del Desierto

El Cacique Pincen: Historia – Tomado Prisionero Conquísta del Desierto

En diciembre de 1878 los diarios de Buenos Aires daban cuenta de la llegada, en calidad de prisionero, del cacique El Cacique Pincen pampeano Vicente Pincén, quien había sido tomado escapando de su toldería en Cura Malal, atacada por sorpresa por fuerzas que respondían a las órdenes del entonces coronel Conrado Villegas.

Remitido a Junín, de allí fue trasladado a esta capital donde quedó alojado en el cuartel de un batallón de infantería. Lo acompañaron en su cautiverio varias mujeres, algunas o todas, esposas de él, varios de sus hijos y algunos hombres de su tribu. (foto izq. «Que me saquen como entro en pelea»)

La fama de Pincén era mucha, como asimismo la de su oponente el general Villegas con quien diera para la Historia como para la narrativa popular, numerosos episodios llenos de sagacidad, audacia y coraje. Ahora en. Buenos Aires, Pincén sólo provoca la curiosidad pública: (…) Muchas personas fueron ayer a conocer personalmente al cacique. Pincén se muestra muy abatido.

Al día siguiente de su llegada, producida ésta el 12 de diciembre de aquel año, una extraña procesión callejera llamó la atención de los paseantes de la aún tranquila ciudad. El cronista del diario La Nación la registra, como a todo incidente callejero que tuviera lugar, dejándonos el relato de lo que aconteció con observaciones detalladas muy del estilo de la época, en la cual no se concebía la nota escueta, descarnada, sin juicios de valor e inclusive sin su cuota de humor.

El interés que esta nota presenta no es sólo debido a su pintoresquismo: nos echa luz sobre el origen de las fotos tomadas a Pincén que se han conservado y difundido hasta hoy y de las características con que fueron hechas. La más conocida de estas lo presenta semidesnudo, en una pose «para retratarse» que no era la más apropiada para un indígena de alguna importancia y menos para un cacique de su categoría.

La toma de este retrato, presuntamente d’aprés nature —para usar el lenguaje de la época y sus implicancias— se debió a la intervención del doctor Francisco P. Moreno, interesado en preservar para el futuro, por el aún novedoso medio de la fotografía, un testimonio cultural en vías de extinción.

El anónimo redactor nos cuenta:
Ayer a medio día fueron conducidos del cuartel del 6 de línea donde se hallan alojados, a la fotografía de Pozzo, establecida en la calle de Victoria esquina San José, el cacique Pincén, sus varias mujeres, sus muchos hijos y todos los indios que con él fueron tomados prisioneros y con él se encuentran aún.

Se los llevaba para retratarlos, accediéndose a un pedido que en tal sentido había hecho el mencionado fotógrafo.

La traslación de Pincén y sus compañeros se hizo en un carruage (sic), en un carro de mudanzas y a pie. En el carruage iban Pincén, un indio que está herido en una pierna y no puede caminar, el fotógrafo y un soldado.
En el carro iban las mujeres y los muchachos.

Y a pie los demás indios, escoltados por algunos soldados del 6 de línea.

En el acto de llegar la comitiva pampeana a la fotografía, ésta se llenó de curiosos, que de algo sirvieron, pues a moción del fotógrafo, se acordó que cada uno de los curiosos contribuyera con 5 $ m/c. destinados a formar una regular cantidad que en ese mismo momento fue distribuida entre los indios. Pincén fue el primero en recibir su correspondiente cuota, que alcanzaba casi a siete pesos!

cacique pincen y familia
El cacique Pincén y su familia. Foto obtenida por Antonio Pozzo el 13 de diciembre de 1878, en Buenos Aires. (Archivo General de la Nación).

Comenzó en seguida la operación de fotografiarlos.

También esta vez, Pincén fue el primero. Se le retrató sentado sobre una roca (de utilería, suponemos), vestido de poncho, chiripá y bota de potro.

En esta posición, nadie que lo viera podrá imaginar que este hombre era el feroz guerrero de la pampa. Su actitud, en verdad, de todo tenía, menos de viril y mucho menos de guerrera.

Luego se hizo un segundo retrato del cacique, formando grupo con cuatro de sus hijos.

En el tercer retrato entraron los ocho hijos de Pincén, que con él fueron tomados prisioneros y tres de.sus mujeres. La menor de esta no muestra tener más de diez y siete años, y sin embargo es madre de dos hijos, uno de los cuales es de cuatro años.

El cuarto retrato lo formaron todos los indios de lanza y la familia de un capitanejo comprendido entre ellos.
Con esto hubo de darse por terminada la operación fotográfica; pero entre los espectadores se hallaba el señor D. Francisco P. Moreno, y esta circunstancia dio lugar a la parte más interesante de este episodio.

El señor Moreno, es sabido, ha atravesado la pampa explorándola (sic) hasta sus confines, y ha vivido largos meses entre los indios, estudiando sus costumbres y su dialecto, a la vez que practicando las demás investigaciones científicas que constituían el objeto de su viaje.

El señor Moreno se hallaba, pues, en condiciones de poder entablar envidiables diálogos con Pincén, y así se hizo, llenándose éste de satisfacción, que se reflejaba vivamente en su fisonomía, al encontrar un cristiano que hablaba su lengua, que conocía las comarcas en que había nacido y vivido, y que le daba detalles sobre los sitios por él tan queridos y sobre otros caciques que, como él hasta hace poco se consideran los dueños soberanos de la vasta pampa.

Atraído Pincén por estos hechos, accedió a hacerse retratar tal como era, cuando vivía libre y era obedecido por su poderosa tribu.

El Sr. Moreno había llevado del Museo Antropológico, de que es Director*, todos los objetos necesarios para este fin, entre ellos una lanza que perteneció a un capitanejo del mismo Pincén, muerto hace años en las inmediaciones del fortín «Machado».

Cuando el indio vio la lanza, experimentó (sic) una emoción tan viva, que sus ojos relampagueaban y se ajilaba (sic) fuertemente su pecho.

En el acto se quitó el poncho y las dos camisas que llevaba, quedando así únicamente con el pequeño chiripá.
Se ciñó la frente con una vincha, tomó unas boleadoras que le dio el Sr. Moreno y comenzó a arreglarlas a su estilo para convertirlas en arma de combate, tal cual ellos la usan para sus ataques y sus defensas.

Largo rato demoró en esta operación hasta que los nudos quedaran hechos a su entero gusto. Entonces las colgó de sus hombros, cruzándolas sobre el pecho y las espaldas.

En seguida tomó la lanza; la blandió repetidas veces, mirándola con cariño «por haber pertenecido a un valiente», como lo dijo él mismo, y contestando a una invitación del señor Moreno, para que se hiciera retratar como un hueichave (guerrero), dijo: «Que me pongan como entro en pelea.»

Inmediatamente el indio tomó su actitud guerrera, afirmando el cuerpo y enristrando la lanza como si esperase al enemigo para lanzarse furioso sobre él. El rostro del cacique parecía iluminado por una luz siniestra.
¡Qué recuerdos no cruzarían en ese momento por su imaginación!

En esa actitud fue retratado.

Quizás es la primera vez que la fotografía copia del natural un cuadro tan interesante y tan orijinal (sic) por todos los detalles que lo rodean.

En seguida se hizo otro retrato del mismo Pincén acompañado de sus dos hijos mayores, adornados con redecillas y otros objetos que el Sr. Moreno proporcionó, y con esto se dio por terminada la tarea.

Momento después, el cacique con sus mujeres, con sus hijos y con sus compañeros de cautiverio, regresaban al cuartel del 6 de línea en el mismo coche y en el mismo carro que les había conducido a la extraña casa que tan vivas emociones les había proporcionado.

Francisco P. Moreno, quien en esos días había sido nombrado doctor en ciencias de la Universidad de San Carlos (actual Universidad Nacional de Córdoba, Argentina), regresó a «su» museo —otra de sus iniciativas— las prendas que sirvieron para fijar una imagen viva y genuina, con elementos originales, por medio de un procedimiento técnico idóneo. Los elementos volverían a ocupar su lugar en las vitrinas, ahora ya definitivamente.

Pero recurramos a otra crónica, pintoresca ésta, surgida del encuentro de Pincén con el perito Moreno en la casa de fotografía, para terminar nuestra recreación de ese momento. Se trata de un relato más de aquellos que hicieron la fama de este bravo cacique de las pampas:

Pincén en la pampa. La circunstancia de haberse retratado al famoso cacique Pincén en el mismo traje y con las mismas armas de que hacía uso cuando guiaba su poderosa tribu sobre las poblaciones fronterizas, ha hecho conocer un interesante episodio de la vida aventurera de este personaje; episodio referido por el mismo cacique a uno de los caballeros que presenció aquella operación y que conoce el idioma de los habitantes de la pampa (Francisco P. Moreno).

Durante una tenaz persecución de que fue objeto hace años la tribu de Pincén, un oficial consiguió alcanzar al cacique y descargó sobre él su revólver. La bala penetró en las espaldas de Pincén, que cayó a tierra sobre su lanza.
El oficial sujetó su caballo al lado del cuerpo del indio, que parecía inanimado, y le gritó:
-«¿Estás muerto Pincén?»
— «No -contestó el cacique—. Estoy encogido. »
El oficial voleó la pierna para bajar del caballo. En ese mismo instante el indio se ir-guió con la rapidez del tigre y clavó su lanza en las espaldas del oficial
Y Pincén agregaba textualmente (sic):
—El cristiano murió primero que Pincén y yo me fui en su caballo.

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 20  Año IV – 1984 – Nota de Juan María Veniard

Ritual Indigena con el Caballo Rito Aborigen con el Caballo

Ritual Indígena con el Caballo: Rito Aborigen con Caballo

RITUAL INDIO CON EL CABALLO: El caballo no sólo le sirvió al indio para la guerra, el transporte, el comercio y el alimento. Además, le proporcionó un conjunto de materias primas que los artesanos emplearon para confeccionar los más diversos artículos. Así fue que utilizaron cueros, huesos, cerdas, tendones y hasta la bosta, como sustituto de la leña.

ritual indio con el caballoCon ellos construyeron sus toldos, hicieron sus vestimentas, diversos utensilios y todo lo que se pueda imaginar. El caballo también llegó a ocupar un lugar destacado en sus creencias y su religión. El Nguillatun o «rogativa» es la celebración religiosa más importante de los araucanos, que todavía practican sus descendientes.

Armaignac, que la describió muy bien después de visitar a Catriel en 1870, dice: «Mataron dos yeguas y devoraron aún calientes su hígado y su sangre; rompieron filas y cada indio se retiró a su toldería para hacer los preparativos para su partida. Los caballos sagrados volvieron a ser simples cuadrúpedos y sus jóvenes custodios pudieron soltar la lengua libremente después de tenerla cautiva tres días».

A. Guinnard, aventurero francés que fuera cautivo de los indios, e incluso escribiente de Calfucurá, comentó una ceremonia fúnebre de los araucanos de esta forma: «Una vez dejado allí el cadáver (en la tumba). matan, en el mismo lugar, primero al caballo portador de los despojos de su amo, y luego a varios otros ( … ) destinados a servir de alimento al muerto durante todo el trayecto que debe efectuar para alcanzar el fin del viaje».

Sobre el mismo tema, Zeballos escribió: «Enterrado el cadáver los araucanos matan al mejor caballo y dejan su osamenta sobre la sepultura. Creyentes en la existencia de una vida más allá de la terrenal, el caballo sigue al amo para servirle en ella». y así fue que desde el mismo vientre de su madre hasta su tumba, el indio del desierto siempre tuvo a su lado un caballo.

Ver: Origen del Caballo en América

Ver: Primeros Caballos en Argentina

El indio y el caballo Aborigen domesticó el caballo español Argentina

El Indio y El Caballo Aborigen:  El Indio domesticó el Caballo Español – Argentina

HISTORIA ARGENTINA: EL CABALLO Y EL INDIO

EL CABALLO ES ADOPTADO POR EL INDIO: La disponibilidad de grandes cantidades de caballos afectó de distinta forma a los españoles, criollos, mestizos e indios. Para los criollos y españoles, en buena situación económica, significaron más riqueza y un buen medio de transporte; para los mestizos y peones de raza blanca, el caballo ofreció el escape al trabajo de la estancia o del pueblo, para poder irse libremente a vivir en la pampa, como quisieran, formando un grupo que tuvo importancia en el desarrollo social argentino.

el caballo adoptado por el indioLos primeros indios que se encontraron con los equinos que quedaron en la expedición de Mendoza, aprendieron a amansarlos, y de esa unión hombre-caballo resultó una poderosa combinación que implicó una revolución de las estructuras sociales, políticas y económicas de los nativos de la pampa y de los araucanos que llegarían de Chile.

En el período anterior al conocimiento del caballo, el hábitat de los aborígenes era reducido a consecuencia de la falta de movilidad. Durante el período ecuestre, gracias a aquél, el territorio se agrandó enormemente y las técnicas de caza se perfeccionaron, con el rodeo de los animales salvajes.

En la guerra se reemplazó el arco y la flecha por la lanza y se usaron armaduras de cuero de equino. Las actividades económicas se convirtieron en predadoras, porque se basaron en el robo de ganado. El rol de la mujer cambió fundamentalmente al ser liberada del transporte de enseres, para dedicarse al grupo familiar y los trabajos en los toldos.

La alimentación cambió haciéndose en base a la carne del equino. Y algo muy importante: el incomparable adiestramiento de sus caballos les permitió tener grandes ventajas cuando hubieron de enfrentarse con los cristianos. Veamos con más detalle lo que sucedió con este conjunto de comunicaciones culturales que se conoce como «complejo ecuestre» o «complejo del caballo».

El español llegó al Río de la Plata con un elemento valioso para la guerra: el caballo. Este animal causó espanto entre los indígenas, hasta que se acostumbraron a pelear con los europeos; entonces, tomándolo de las riendas hacen caer al jinete, pero para llegar a esto pierden muchas vidas.

El coronel  Wlather dice en su libro La conquista del desierto: «Antes de la introducción del caballo en las pampas, andaban y combatían a pie, pero cuando adaptaron el cuadrúpedo a sus costumbres, se convirtieron en habilísimos jinetes, transformando a los equinos en valiosos auxiliares para la guerra. Ello les permitió ganar movilidad y rapidez de acción en sus correrías».

Sobre los caballos de los indios de la pampa, una de las primeras referencias se encuentra en lo que escribiera el virrey Ceballos en 1777, al referirse al plan que quiso poner en práctica contra los enclaves indígenas. Allí dice: «Yo medito que se haga una entrada general en la vasta extensión a donde se retiran y tienen su madriguera estos bárbaros, favorecidos en la gran distancia y en la ligereza y abundante provisión de caballos de que están provistos».

Un párrafo de la memoria del virrey Vértiz, a su sucesor el marqués de Loreto, escrito en 1784, explica: «(…) Que los indios forman cuerpos errantes, sin población ni habitación determinada; que carecen de todos los bienes de fortuna, que no aprecian comodidades; que se alimentan de yeguas y otros animales distintos de los que usamos nosotros (…)>>.

Está claro, por lo que escriben los virreyes, que en la segunda mitad del siglo XVIII era bien conocido que los indios disponían de muchos y buenos montados, y que se alimentaban con carne de yegua. Con respecto a la forma como amansó el caballo el indio, y como lo entrenó para la lucha, se ha escrito mucho, por lo que a continuación sólo nos referiremos a los autores que expresaron mejor esa habilidad, recordando que para varios entendidos en la materia, aquél superó al gaucho en ese aspecto.

El capitán F.B. Head, en su libro Las Pampas y los Andes, escribe al respecto: «Los gauchos, que son magníficos jinetes, declaran todos que es imposible correr con un indio, porque los caballos de los indios son mejores que los suyos, y también que tienen una forma de impulsarlos por medio de gritos y de movimientos peculiares de sus cuerpos, que, aun si cambiaran los caballos, los indios ganarían». Martiniano Leguizamón hizo notar por su parte que «el indio fue el maestro del gaucho en el manejo del lazo y de las boleadoras».

Lucio V. Mansilla escribió: «Los indios no echaron pie a tierra. Tienen ellos la costumbre de descansar sobre el lomo del caballo. Se echan como en una cama. haciendo cabecera del pescuezo del animal, y extendiendo las piernas cruzadas en las ancas, así permanecen largo rato, horas enteras a veces.

Ni para dar de beber se apean; sin desmontarse sacan el freno y lo ponen. El caballo del indio, además de ser fortísimo, es mansísimo. ¡Duerme el indio!, no se mueve. ¡Está ebrio», le acompaña a guardar el equilibrio. ¡Se apea y le baja la rienda», allí se queda. ¡Cuánto tiempo», todo el día. Si no lo hace es castigado de modo que entienda por qué. Es raro encontrar un indio que use manea, traba, bozal y cabestro.

Si alguno de esos útiles lleva, de seguro que anda redomoneando a un potro, o es un caballo arisco, o enseñando a uno que ha robado en el último malón. «El indio vive sobre el caballo, como el pescador en su barca: su elemento es la Pampa, como el elemento de aquél es el mar. (…) Todo cuanto tiene dará el indio en un momento crítico por un caballo.»

Ver: Ritual Indio con el Caballo

Ver: Origen del Caballo en América

Ver: Primeros Caballos en Argentina

Origen del Caballo en America Como llega el cabllo a America?

Origen del Caballo en América: ¿Cómo llega el Caballo a América?

EL CABALLO LLEGA A AMÉRICA: Cuando los españoles arribaron a América se sorprendieron al no hallar los animales domésticos que existían en Europa. salvo el perro. Por eso los conquistadores se preocuparon de traerlos, especialmente al caballo, ya que no sólo era el principal medio de transporte, sino que inspiraba temor a los indios.

Cómo sería la importancia que le dieron, que los reyes católicos se interesaron para que Colón los trajera en el segundo viaje, cuidando de que viniesen padrillos y yeguas. Además, en los años siguientes se establecieron cabañas en la isla Española para satisfacer la demanda de la incipiente colonia.

Cuando el equino se aclimató en la isla de Santo Domingo, su cría se extendió a las otras Antillas ya Centroamérica, de donde se proveyeron de caballos a casi todas las expediciones del descubrimiento y la conquista. Pizarro fue autorizado a llevar montados de Jamaica al Perú, y de allí Valdivia se abasteció parra ira Chile, de donde pasarían a la Argentina.

A pesar de una prohibición temporal que dictó Fernando el Católico, siempre se siguieron enviando caballos a América. Dos ejemplos que pueden citarse son los casos de don Pedro de Mendoza. que los trajo al Río de la Plata, y Cabeza de Vaca que los llevó al Paraguay. Pero no todos los animales embarcados llegaban a destino, porque siempre morían algunos por falta de alimento y de cuidados o, sencillamente, porque cuando el agua escaseaba los tiraban al mar.

No obstante estas pérdidas, o las que se produjeron en las luchas con los nativos, o motivadas por otras causas, como la ingestión de pastos tóxicos o por picaduras de víboras venenosas, el equino se reprodujo fácilmente en América debido a sus condiciones climáticas y a su vegetación.

Ya sea porque algunos animales se escapasen o porque los dejasen en libertad, en ciertas regiones en poco tiempo se observaron manadas de caballos alzados o cimarrones, fenómeno que se había constatado anteriormente en Rusia, España y otros países.

En América, las cimarronadas más grandes se encontraron en el oeste de Estados Unidos, en los llanos de Venezuela y en la pampa argentina.

Origen del Caballo Que Llegó a América: Durante mucho tiempo el caballo que se trajo a América era español, no sólo porque la colonización del Nuevo Mundo fue hecha por los españoles, sino porque los conquistadores y colonizadores de cualquier nacionalidad buscaban al caballo español por ser el mejor de esos tiempos.

Traídos de Europa o nacidos aquí, todos ofrecieron un tipo racial bastante homogéneo, como que tenían el mismo origen. El lnca Garcilaso escribió: «Las razas de caballos de todos los reinos y provincias de las Indias descubiertas por los españoles después de 1492 hasta el presente (escrito a fines del siglo XVII), son de las razas de las yeguas y caballos de España, particularmente de Andalucía».

Según una carta de Hernando de Montalvo de 1585, la mayor parte de los equinos enviados a América «procedían de la casta de Córdoba y Jerez de la Frontera, provincias del reino de Andalucía». Tanto las jacas de uno y otro lugar eran genuinas representantes de los magníficos corceles dejados por los moros. Lógicamente hay que admitir que con los años, ese caballo puede haber sufrido la influencia del medio y, por otra parte, otros colonizadores (portugueses, ingleses, franceses y holandeses) introdujeron sus propias razas.

Con excepción del caballo árabe, no ha habido otro como el español de los siglos X al XVII que haya tenido tanta merecida fama y recibido tantos elogios. Baste decir que para ponderar a un caballo se decía «parece español» y que Guillermo el Conquistador y Ricardo Corazón de León lo prefirieron.

Ver: Primeros Caballos en Argentina

Origen del caballo en Argentina Como llega el caballo a Argentina?

Origen del Caballo en Argentina: ¿Cómo llega el Caballo a Argentina?

EL CABALLO LLEGA A LA ARGENTINA: No se puede discutir que los primeros caballos que llegaron a nuestro país fueron los que trajo Mendoza en 1536, pero lo que no se sabe con certeza es cuántos vinieron, y posiblemente nunca se sabrá. Generalmente se ha admitido que fueron 72 animales, dando fe a lo que escribió Ulrico Schmidl.

Sea cual fuere el número de equinos que desembarcaron a orillas del río de la Plata; lo cierto es que pronto comenzó a mermar por diferentes causas: la lucha contra los indios, el canje de caballos por indias y alguno que fue sacrificado para ser comido a escondidas, cuando el alimento escaseó. Pero también es cierto que en los cinco años y medio que pasaron entre la fundación de Buenos Aires y su abandono por orden de lrala, las yeguas deben de haber parido algunas crías.

Que los primeros vecinos estaban necesitados de caballos 10 prueba una nota que enviaron a España, en abril de 1539, donde ofrecen «cuatro mil pesos de buen oro (…) por cada lote de veinte caballos, en que figurasen yeguas de Sevilla». Tiempo después, en el informe que Irala redacta sobre la evacuación de Buenos Aires. no menciona caballos. pero sí los cerdos que dejaron para cría.

En esta omisión se basan algunos para decir que no quedaron caballos. Tampoco se sabe bien cuántos fueron los equinos que pudieron dejarse o que se hubiesen escapado. Ruy Díaz de Guzmán escribió que habrían sido «cinco yeguas y siete caballos». Hay otra fuente, posiblemente más digna de crédito, que es una «relación» que escribiera Fray Juan de Rivadeneyra, comisario eclesiástico de Tucumán y del Río de la Plata, al rey Felipe II. En ella afirma que los animales que quedaron en los campos de Buenos Aires fueron «cuarenta y cuatro caballos y yeguas».

Hayan sido doce o cuarenta y cuatro, fueron ellos los que dieron origen a las «cimarronadas» o «bagualadas» que poblaron los campos del país y que le permitieron a Juan de Garay, en Asunción en 1580, afirmar que en nombre del rey hacía merced a cuantos le acompaña- sen en su viaje al sur «del ganado silvestre yeguarizo que quedó del tiempo de Don Pedro de Mendoza, para ellos y sus sucesores y descendientes». Pero nuestra raza caballar criolla no desciende solamente de estos animales, porque no hay que olvidar que para esa época comenzaron a llegar al territorio que hoy es argentino otras corrientes pobladoras que traían caballos.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca llevó de España a Asunción 26 animales, algunos de cuyos descendientes vendrían 30 años después con Garay a Santa Fe. Por su parte, Diego de Rojas y Núñez del Prado bajarían desde el Perú al norte argentino con caballos, y desde Chi le, Francisco de Aguirre pasaría a Cuyo con sus montados. Años más tarde, los indios de Chile y Argentina, por los pasos de la cordillera de los Andes, que existen a la altura de Neuquén, tendrían oportunidad de comerciar caballos, como veremos después.

Es lógico suponer que en el siglo XVII el animal existente en lo que ahora es nuestro país era consecuencia de la fusión de los equinos que habían llegado desde distintos puntos de América y España, pero también que todos eran de origen andaluz.

Para finalizar con este tema creemos que lo mejor es transcribir lo que escribiera el profesor Ángel Cabrera en su libro Caballos de América, en la página 327, después de referirse a la importancia de la llegada de las tribus araucanas a nuestras pampas: «Este hecho fue de gran trascendencia para la historia de nuestro equino criollo, porque en la vida de aquellos indios habían llegado a ser los caballos un elemento indispensable, que llegaron hasta las inmediaciones del propio Buenos Aires para procurárselos en la mayor cantidad posible, ya robándoselos a los españoles en sus malones, ya capturando yeguas en las famosas bagualadas, que eran entonces particularmente abundantes cerca de la costa atlántica: y además, estaban a veces y otras belicoso, con los tehuelches de la Patagonia, otro pueblo que también se hizo de a caballo y que se procuraba equinos ya por tratos con los araucanos, ya viniendo a buscarlos en los valles australes de la cordillera cuando allí aparecieron bagualadas de evidente abolengo trasandino; con todo lo cual, los yeguarizos descendientes de padres chilenos venían al este y los de origen bonaerense eran llevados hasta el mismo pie de los Andes.»

Aun en nuestros días, algunos de los mejores reproductores de raza criolla (los de la justamente celebrada cría de Solanet, por ejemplo) descienden de animales adquiridos a los patagones. La misma bagualada de nuestra pampas debió de recibir bastante sangre chilena, y aun peruana, de los caballos mansos en que la había, pues si llegó a ser tan numerosa como dice la fama, en parte fue porque constantemente se aumentaba en los animales domésticos escapados, sobre todo a consecuencia de las guerras de los cristianos con los indios, o de las tribus indias entre sí.

Pero aun sin el concurso del indio fue muy frecuente el intercambio entre este país y los países vecinos. D’Orbigny refiere que en sus días eran muy estimadas en Buenos Aires los sementales importados de Chile, y después de haberse extendido nuestro criollo a la Banda Oriental y al Brasil, muchas veces vinieron caballos de aquellas tierras para acá ya como consecuencia de acontecimientos políticos ya simplemente con los hombres de campo que en busca de trabajo o huyendo de persecuciones o de venganzas  pasaban de un país a otro.

Como ejemplo. recordemos que es fama y no hay ningún argumento serio para ponerlo en duda, que los primeros equinos tobianos que en la Argentina se vieron, fueron unas yeguas traídas desde Santa Catalina, en Brasil, y adquiridas por Urquiza para su estancia de San José. «Este continuo trasegar de caballos durante más de tres siglos dio como resultado la actual raza criolla»

Ver: Origen del Caballo en América

Ver: Primeros Caballos en Argentina