El Desempleo La Desnutrición

La Mujer en Somalia Maltrato y Violencia Sufrimiento y sin derechos

La Mujer en Somalia – Maltrato y Violencia

La violación de mujeres se ha convertido en una efectiva arma de guerra en África.  En el Congo, desde que en 1994 las fuerzas francesas ayudaron a escapar a los genocidaires –los hutus genocidas que mataron a decenas de miles de tutsis– de Ruanda hacia esta región, la guerra no ha cesado y se estima que ha provocado entre 5.5 y 7 millones de muertos, más que ningún otro conflicto desde la Segunda Guerra Mundial. Y la peor muestra de la locura bélica está en Panzi, a donde cada día llegan mujeres con fístulas. Una fístula es la destrucción de la membrana que separa el ano de la vagina. La mujer pierde la capacidad de controlar la emisión de desechos líquidos y sólidos.

Una reciente nota el prestigioso diario New York Time, explica el sufrimiento de la mujer en Somalía, de la siguiente manera:

La Mujer en Somalia - Maltrato y ViolenciaMOGADISCIO, Somalia — La voz de la joven se convirtió en murmullo al recordar la tarde cuando salió de su choza y vio a su mejor amiga enterrada en la arena, hasta el cuello.

Su amiga había cometido el error de rehusarse a casarse con un comandante delShabab. Ahora unos hombres estaban a punto de destrozarle la cabeza a pedradas.

«Sigues tú», advirtieron los miembros del Shabab a la chica, una frágil adolescente de 17 años, quien vivía con su hermano en un inmundo campamento de refugiados.

Varios meses después, los hombres volvieron. Cinco milicianos irrumpieron en su casucha, la sujetaron y la violaron en grupo, dijo. Afirmaron estar en una jihad, o guerra santa, y cualquier resistencia era considerada un crimen contra el Islam, que se castigaba con la muerte.

«He tenido pesadillas sobre estos hombres», relató, tras recientemente escapar del área que controlan. «No sé de qué religión son».

Somalia se ha visto constantemente agobiada por décadas de conflicto y caos. En 2011, decenas de miles de personas murieron a causa de la hambruna e innumerables más perecieron en un combate inexorable. Ahora los somalíes enfrentan otro terror generalizado: un alarmante aumento en las violaciones y el abuso sexual de mujeres y jovencitas.

El grupo miliciano Shabab, que se presenta como una fuerza rebelde moralmente virtuosa y defensora del Islam puro, toma a mujeres y jovencitas como botín de guerra, las viola en grupo y abusa de ellas como parte de su reinado de terror en el sur de Somalia, de acuerdo con víctimas, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU. Con poco dinero y en vías de perder terreno, los milicianos también obligan a familias a entregar a muchachas para matrimonios arreglados que muchas veces no duran más que algunas semanas y son en esencia una esclavitud sexual, una manera barata de reforzar la debilitada moral de sus filas.

Pero no es sólo el Shabab. En los últimos meses, trabajadores humanitarios y víctimas afirman que ha habido una rebatiña anárquica de hombres armados que cazan a mujeres y jovencitas desplazadas por la hambruna de Somalia, quienes muchas veces caminan cientos de kilómetros en busca de alimento y terminan en campamentos de refugiados sin ley, donde combatientes islamistas, milicianos rebeldes e incluso soldados gubernamentales violan, roban y matan con impunidad. Ya que la hambruna ha obligado a cientos de miles de mujeres a mudarse, los trabajadores humanitarios afirman que más féminas somalíes son violadas actualmente que en cualquier momento en la memoria reciente.

Somalia es un lugar profundamente tradicional, donde el 98 por ciento de las niñas es sujeta a la mutilación genital, de acuerdo con cifras de la ONU. La mayoría de las chicas es analfabeta y relegada al hogar. La hambruna y el desplazamiento masivo, que comenzó durante el verano, han vuelto más vulnerables a mujeres y jovencitas.

La peor crisis alimentaria del siglo, pero los miembros del Shabad, niegan tal crisis, y no aceptan ayuda internacional. El Programa Alimentario Mundial (PAM) alerta que la cuestión es de vida o muerte. La sequía golpea a 12 millones de personas en el cuerno de África y la situación se agrava en Somalia por los conflictos. La ONU ha declarado la hambruna en dos regiones del sur del país y estima que 3,7 millones de personas están en una situación de riesgo extremo.

Muchas comunidades somalíes han sido disueltas, y con grupos armados que obligan a los hombres y muchachos varones a unirse a sus milicias, a menudo son las mujeres, sin su pareja pero con hijos, las que emprenden la peligrosa odisea hacia los campamentos de refugiados.

Al mismo tiempo, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU afirman que el Shabab, que combate al gobierno de transición de Somalia e impone una versión severa del Islam en las áreas que controla, ya no puede pagar a sus combatientes. Al darles a sus milicianos lo que llama «esposas temporales», el Shababmantiene a muchos hombres jóvenes luchando por él.

«No hay clérigo, ceremonia, nada», expresó el Jeque Mohamed Farah Ali, ex comandante del Shabab quien desertó e ingresó al ejército del gobierno, y agregó que los combatientes del Shabab incluso han hecho pareja con niñas de apenas 12 años, a quienes dejan desgarradas e incontinentes.

El Centro Elman de Paz y Derechos Humanos es una de las pocas organizaciones somalíes que ayudan a las víctimas de violación, y es dirigida por Fartuun Adán, mujer franca cuyo marido, Elman, fue acribillado por jefes militares hace años.

Adán dice que desde que comenzó la hambruna, ha conocido a cientos de víctimas de violación y matrimonios forzados. «No tienen idea de lo difícil que es para ellas dar testimonio de ello», señaló. «No hay justicia aquí, no hay protección, la gente dice que ‘eres basura’ si has sido violada».

Ver: Somalia el País Más Violento del Mundo

Fuente: New York Time en Españoñ, nota de Por JEFFREY GETTLEMAN

La Liberacion de la Mujer en el Siglo XX Rol de la Mujer Actual

La Liberación de la Mujer en el Siglo XX
Rol de la Mujer en la Actualidad

«La mujer motoriza los cambios en la familia»: «En las últimas décadas se verificaron cambios fundamentales en las mujeres. Hubo un aumento explosivo de la matricula secundaria y universitaria (también en carreras como ingeniería, por ejemplo, tradicionalmente destinadas a los hombres). Las mujeres pasamos, en los últimos veinte años, de representar algo menos del 40% al 52% en la matrícula universitaria. A eso hay que agregar un cambio feroz: el incremento enorme de la participación de la mujer en el mercado de trabajo.

Para el hombre, el trabajo no está tan asociado a los cambios en su vida familiar. Los hombres no ingresan o salen del mercado según tengan o no hijos, según sea su cantidad, según estén casados o solteros. Los varones están destinados «naturalmente» al mercado de trabajo, lo que no quieren decir que estén plenamente ocupados. En las mujeres, lo típico era entrar antes del casamiento, salir ante el nacimiento del primer hijo y volver -o no-cuando los chicos ya estaban criados.

Solamente las mujeres con una gran formación profesional se quedaban en el mercado. Lo que está pasando ahora -se tenga poca, mediana o mucha educación- es que todas se están quedando, cualquiera sea su situación familiar. Este cambio tiene que reflejarse a mediano plazo en una nueva dinámica familiar y, específicamente, en la pareja.

Yo creo que esa entrada masiva es solo, parcialmente, una respuesta al quiebre económico. Hubo otros cambios muy fuertes de valores personales y de formas de ver el mundo. E, incluso, esas nuevas pautas culturales fueron más decisivas que los motivos económicos.»

Entrevista a la socióloga Catalina Wainerman. Clarín, 23 de octubre de 1994.

mujer en el siglo xx

Como consecuencia de los cambios producidos por la Revolución Industrial a lo largo del siglo XIX, las mujeres irrumpieron como trabajadoras asalariadas en la industria y en los servicios.

La ruptura de la vieja familia agraria, en la que cada uno tenía su ocupación en la unidad económica familiar, dio origen a una nueva escena familiar de la clase trabajadora en la que el salario de la mujer —y el de los niños— era indispensable para el sustento familiar.

 Pero a partir de mediados del siglo XX esta situación se generalizó, ya no sólo entre los trabajadores, sino entre las clases medias y altas, y especialmente entre las mujeres casadas de estos grupos, que con anterioridad se limitaban al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos.

Rol Femenino en la Sociedad Actual Las Mujeres del Tercer Mundo LuchaEl masivo acceso de las mujeres a la enseñanza superior que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial permitió, poco a poco, la ocupación de cargos de responsabilidad que esta formación posibilitaba. En la actualidad, chicos y chicas acceden por igual a los estudios en el mundo desarrollado.

La combinación de independencia económica y acceso a la formación superior dio extraordinaria relevancia y auge a los movimientos feministas en tomo a los años 60.Desde la Revolución Francesa, y a lo largo del siglo XIX, sobre todo con el sufragismo, las mujeres habían reivindicado su derecho a gozar en pie de igualdad con los hombres de todos los derechos políticos, sociales y económicos.

La gran diferencia fue la amplitud que alcanzó en esta época una nueva conciencia del feminismo y del papel de la mujer. Se produjo un cambio revolucionario respecto a lo que esperan las mujeres de sí mismas y lo que el mundo espera de ellas en cuanto a su lugar en la sociedad.

El derecho a gozar de su sexualidad, a elegir tener o no tener hijos, a divorciarse, a permanecer soltera, a compartir las tareas domésticas, a rebelarse contra el mal trato, a optar a todos los puestos de trabajo o de decisión política, se convirtieron en demandas cada vez más generalizadas entre las poblaciones femeninas del mundo occidental.

Aunque algunas de estas aspiraciones —lo que esperaban las mujeres de sí mismas— fueron al principio planteamientos de las mujeres de clase media o alta, con el tiempo se generalizaron a todos los sectores sociales y acabaron siendo también asumidas por los medios de opinión y por los poderes públicos. Si en nuestros días no son todavía una realidad, sin duda son ya una fuerte aspiración.

Mientras, en el Tercer Mundo, las cosas eran relativamente diferentes. Para la inmensa mayoría de las mujeres pobres las cosas habían cambiado poco. La sumisión al padre o al marido, la reducción al ámbito de lo doméstico y el trabajo como una necesidad de supervivencia y no como una forma de emancipación, continuaban siendo generales. Ahora bien, también se han producido cambios.

En primer lugar, en todos los países, con escasas excepciones (fuerte integrismo islámico), una minoría de mujeres de la clase alta, educadas y acomodadas, han accedido a la vida pública y ha sido significativamente relevante el número de jefes de Estado femeninos en estos países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Nicaragua, Argentina…), aunque casi siempre como hijas o viudas de hombres famosos.

Por otro lado, en aquellos países en los que se desarrollaron regímenes de tipo socialista (Argelia, Cuba, Afganistán, Vietnam…), las mujeres conquistaron muchos derechos (acceso a la enseñanza, al mundo laboral, a la actividad política, etc.), aunque en la actualidad parte de estos avances se han eliminado con la caída de estos sistemas.

Por último, aquellos países que han tenido procesos de occidentalización presentan situaciones de mayor libertad de las mujeres y mayores conquistas feministas, mientras los más tradicionales o cerrados presentan todavía, incluso en las clases altas, una profunda subordinación de la mujer al hombre.

LA LIBERACIÓN DE LA MUJER EN EL SIGLO XX: A mediados del siglo XX, en Occidente la mujer alcanzó la igualdad legal con el hombre al obtener el pleno derecho al voto: en Francia e Italia lo obtuvo en 1945, en México en 1953 y en Suiza en 1971. Culminaba así una de las máximas aspiraciones del feminismo, cuya revitalización, después de la Segunda Guerra Mundial, coincidió con la publicación de El segundo sexo (1950), donde Simone de Beauvoir analizaba la condición de la mujer en la historia y mantenía que es posible la diferencia en la igualdad.

En los años sesenta, mientras el debate se centró en el nuevo papel que debe desempeñar la mujer, el feminismo reivindicó que la igualdad legal se aplicara realmente a la vida cotidiana. En los setenta, cénit del movimiento feminista, la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y promovió programas antidiscriminatorios. Durante el último cuarto del siglo XX, el proceso de liberación se aceleró por distintas causas, como la aparición de la píldora anticonceptiva, que permitió desvincular la sexualidad de la función reproductiva.

Junto a ello, la generalizada incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera del hogar, y su progresivo acceso a la educación y a la cultura afianzó su autonomía. Pero este proceso sólo prosperó en las sociedades occidentales y con muchos matices.

En 1999, un informe de Naciones Unidas puso de manifiesto que el siglo se cerró con graves problemas por resolver: entre el 25% y el 50% de las mujeres del mundo sufren agresiones por parte de sus compañeros; el tráfico ilegal de mujeres y niñas para ser explotadas sexualmente genera un negocio anual superior a los 6.000 millones de dólares; y las mujeres trabajan muchas más horas pero están peor pagadas.

La redefinición del papel de la mujer trajo consigo una profunda reforma de la familia tradicional, del modelo de pareja y de las relaciones sexuales. La ampliación de los derechos individuales y de las minorías mostró también que la libertad de los homosexuales y su equiparación jurídica, en un proceso abierto que, desde los años noventa, abandera Europa.

En 1994, el Parlamento Europeo declaró la igualdad de derechos de los homosexuales e instó a los países miembros de la UE a atacar toda forma de discriminación. Holanda fue el primer país en permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo y en otorgarles los mismos derechos que a los heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Otros países han modificado su legislación para equiparar a las parejas homosexuales en cuestiones de herencia, asistencia mutua o prestaciones sociales.

LA MUJER EN ARGENTINA: Después de diez años de gobierno democrático se ha extendido la idea de que la administración pública debe formular políticas que promuevan la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Entre 1983 y 1989, el gobierno aprobó convenios internacionales relacionados con la mujer.

Uno de ellos proponía la eliminación de toda forma de discriminación y otro reclamaba la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadoras y trabajadores. Se crearon también dos espacios para la mujer: la Dirección General de la Mujer, en e! marco del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la, Subsecretaría de la Mujer, en e1 marco del Ministerio de Salud y Acción Social.

En 1991, se creó el Consejo Coordinador de Políticas Públicas para la Mujer como «ente articulador de las demandas sociales, al mismo tiempo que un impulsor de políticas destinadas a propender la igualdad de la mujer en la sociedad». Uno de los propósitos que tenía el Consejo era atender a la problemática global de la mujer y, por lo tanto, proponer modificaciones a todas las formas de discriminación en la educación, la salud, el empleo y la política.

En 1991, se sancionó la Ley de Cupos, que obliga a incluir un 30% de mujeres en las listas de todos los partidos. Esta ley fue apoyada por el Consejo Nacional de la Mujer y su sanción estuvo garantizada por la presión que ejercieron sobre los parlamentarios distintas agrupaciones de mujeres. El retorno de la democracia permitió también la sanción de una ley que, al mismo tiempo que posibilitaba el divorcio vincular, modificaba las disposiciones que subordinaban a la mujer, como por ejemplo, la obligación de fijar el mismo domicilio que el esposo o de usar el apellido de casada.

En cuanto a la filiación, el Código Civil establecía la protección total sólo de los hijos legítimos, es decir a los nacidos dentro del matrimonio. Por otro lado, la ley consideraba a los hijos «propiedad exclusiva del padre». Durante el segundo gobierno justicialista se suprimieron todas las clasificaciones anteriores (hijos incestuosos, adulterinos, sacrílegos) y se comenzó a llamarlos hijos matrimoniales y extramatrimoniales. Sin embargo, los nacidos fuera del matrimonio recibían en la sucesión de sus padres la mitad de los bienes que le correspondían a los hijos matrimoniales.

Durante el gobierno de Alfonsín, el Congreso sancionó una ley que puso fin a esta política discriminatoria ya que equiparaba los derechos de todos los hijos, nacidos dentro o fuera del matrimonio civil. Al mismo tiempo, se facultó al Estado para que investigara y procurara determinar la paternidad y el reconocimiento de los niños que estaban inscriptos como hijos de padre desconocido.

En cuanto a la patria potestad, el Código Civil la consideraba un derecho exclusivo del padre. Si bien a comienzos de la década del ’20 se introdujeron algunas reformas, recién durante el tercer gobierno justicialista, el Congreso sancionó la ley de la patria potestad indistinta, igualando así a la madre y al padre tanto en derechos como en obligaciones frente a sus hijos.

Esta ley, sin embargo, fue vetada por el Poder Ejecutivo. En 1985, el Congreso reformuló y sancionó la ley de ejercicio de la patria potestad que, desde ese momento, es compartida por e! padre y por la madre.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL PAPEL DE LA MUJER,

en un nota de Alicia Moreau de Justo: «La Mujer en la Democracia»

En todos los períodos de opresión, el hogar es un centro de resistencia espiritual no igualado cuando existe en él comunidad de opiniones, creencias y afectos. Frente a un Estado que persigue y aterroriza, el hogar es una pequeña fortaleza. Ofrece el lugar seguro para la expansión de las ideas y sentimientos reprimidos por el temor y devuelve la confianza y la esperanza a los que han soportado persecuciones; depara ayuda y solidaridad en los peores trances, es el lugar donde los padres pueden trasmitir a sus hijos  sus ideas, sus convicciones o su fe y llega a ser como la imagen misma de la patria, de la que se puede gozar en el recogimiento, en el amparo afectivo, mientras, de puertas afuera, la violencia desencadenada espanta y destruye.

Esta fuerza invencible reside sobre todo en la mujer. Pero si ella es incapaz o indiferente, si no comprende el valor de las ideas por las cuales los hombres llegan hasta el sacrificio, esa pequeña fortaleza esté desmantelada.

De ahí que sea una necesidad cada vez más imperiosa el dar a la mujer un papel activo en la defensa de la democracia, para que ésta se convierta para ella en algo propio, incorporada a su personalidad misma y sea capaz de sentir, como ofensa personal, todo lo que a aquélla disminuye o altera.

Y decimos que esto es tanto más necesario cuanto que el Estado incorpora cada vez más la mujer a sus numerosos rodajes. Era y es funcionario civil y, aun como trabajadora independiente, está sometida a su influencia. Ahora la vemos en los países en guerra absorbida por ésta ya en el trabajo técnico, ya en los  servicios auxiliares. Uniformada, se la somete a la disciplina y a la organización militares. No sería pues difícil que, terminada la contienda, se estableciera el enrolamiento femenino igual al masculino, lo cual entregaría la población civil, por entero, al mundo militar, maniatada bajo el imperio de la disciplina.

Si en estas condiciones, la mujer carece además de derechos políticos, su situación será de servidumbre.

Alicia Moreau de Justo: «La mujer en la democracia» .

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 18 Desarme y Nuevo Orden Mundial
Historia Argentina Secundario Luchilo-Paz-Romano