El Fraude Electoral

Origen del Voto Femenino en Argentina Reforma de la Constitucion

Origen del Voto Femenino Argentina
Reforma de la Constitución en el Gobierno de Perón

El 8 de setiembre de 1948 se sancionó la ley del voto femenino. Con ella las mujeres obtuvieron los mismos derechos y obligaciones políticas que los hombres, rigiéndoles la misma ley electoral. Se les entregó como documento de identidad la libreta cívica.

Votan las mujeres: En 1951 la mujer argentina concurrió por primera vez a las urnas como votante y como candidata. La ley 13.018, largamente esperada por el movimiento sufragista, se había aprobado por fin en un contexto bien diferente del que soñaron sus promotoras: Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Victoria Ocampo y María Rosa Oliver, para citar a algunas de las pioneras de esa lucha secular.

La ley, votada por unanimidad en 1947, fue publicitada como un logro exclusivo del peronismo y de Evita.

Eva comenzó entonces la selección de mujeres líderes con el objetivo de formar la rama femenina del Partido Justicialista. Las eligió por su capacidad de trabajo y de entrega, más que por sus antecedentes profesionales y así, con el impulso de las “chicas”, se organizó la rama femenina.


En los comicios nacionales de 1951, votó el 90% del padrón femenino. Por cierto que estos votos favorecieron al peronismo por encima del sufragio masculino y le permitieron ganar en la capital, el distrito más opositor.

En el Congreso de 1952 hubo un 25% de representación femenina, la más alta en la historia del siglo.

Pero ninguna de las pioneras feministas ingresó a las Cámaras. Una de éstas, Alicia Moreau de Justo, la infatigable viuda del fundador del Partido Socialista, ni siquiera pudo acudir a los comicios: había orden de detención contra ella. (Fuente Consultada: Argentina, Historia del país y de su gente María Saenz Quesada)

Se crearon nuevos organismos, dependientes del Ministerio de Economía y Finanzas, que se ocuparon de todo lo referente a la comercialización de las cosechas, al ordenamiento de las importaciones, a la fijación de los precios internacionales y a las atribuciones correspondientes al Banco Central de la República Argentina.

En ese año se repatrió la deuda externa y se adquirieron grandes empresas, como las de teléfonos, gas y ferrocarriles, pero no hubo mayormente inversión en nuevos bienes ni creación de riqueza, lo que motivé, según muchos, la progresiva descapitalización del agro en beneficio de la incipiente industrialización urbana.

El año 1914 fue importante pan quienes reclamaban la igualdad entre hombres y mujeres. Dos factores contribuyeron a este proceso La guerra europea fomentó la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo y les otorgó nueva responsabilidades sociales como sustitutas de los hombres que se hallaban en los frentes de batalla. Sin embargo, antes del estallido de la guerra en Gran Bretaña, las sufragistas, que reclamaban el derecho del voto para las mujeres, abandonaron el carácter pacifista de sus campañas y realizaron una serie de actos que violaban las leyes.

REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN: Continuando un esquema definido de poder, al gobierno decidió la reforma de la Carta Magna para adaptarla a las nuevas circunstancias por las que atravesaba el país.

El Congreso dictó la ley de reformas de la Constitución, dé acuerdo con lo dispuesto en el artículo 30 de la misma. El 5 de diciembre de 1948 se efectuaron en todo el país las elecciones constituyentes, en las que el peronismo obtuvo la mayoría.

La convención nacional de 1949 aprobó, entre otras, las siguientes reformas a la Constitución: los derechos del trabajador, la familia y la ancianidad, la estatización de los servicios públicos, la reelección presidencial, la constitución de la Suprema Corte de Justicia como tribunal de casación, el derecho de propiedad como función social y la propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación sobre sus yacimientos petrolíferos, gasíferos, carboníferos y mineros.

Video Sobre La Discusión del Tema en el Congreso

UN POCO DE HISTORIA SOBRE EL SUFRAGIO FEMENINO:

Emmeline Pankhurst En 1890, trece años antes de que Emmeline Pankhurst formara la organización, a veces violenta, que la hizo mundialmente famosa, su marido, Richard, le hizo una pregunta que recordaría el resto de su vida: «¿Por qué no nos obligáis a daros el voto? ¿Por qué no nos sacáis los ojos?».

Aunque Pankhurst, madre dedicada exclusivamente a sus cuatro hijos, ya era conocida en los círculos feministas de Londres como fundadora (junto a su marido) de la Bga a favor del sufragio de las mujeres, no fue hasta 1903,111 años después de la publicación de la Reivindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft, cuando formó la Unión Social y Política de Mujeres, la más conocida organización sufragista de Gran Bretaña.

La USPM nació del desacuerdo de Pankhurst con el control, exclusivamente masculino, del movimiento laborista. Se presentó como candidata de la izquierda y fue elegida tutora de asistencia pública en su Manchester natal en 1894.

Tras la muerte de Richard en 1898, trabajó en el registro civil de nacimientos y defunciones. Estas experiencias aumentaron su simpatía por las mujeres de clase trabajadora y la convencieron a ella y a su hija mayor, Christabel (como Emmeline, una elocuente oradora a favor del socialismo y del feminismo), de que «los hombres de clase trabajadora eran tan injustos con las mujeres como los de las demás clases».

Con Christabel, Emmeline fundó el USPM para presionar a las asociaciones comerciales y al Partido Laborista en favor del derecho a voto de las mujeres.

Pronto, Emmeline y Christabel cambiaron de estrategia. Decidieron que mientras en Gran Bretaña el derecho al voto estuviera vinculado a la posesión de propiedades —el 40 % de los hombres tampoco podía ejercer ese derecho—, el sufragio de las mujeres solo sería posible en las clases adineradas.

Así el USPM renunció a sus intereses proletarios y empezó a reclutar matronas de la buena sociedad para interrumpir a los oradores liberales que no apoyaban los derechos de las mujeres, dando así lugar a espectaculares situaciones en las que señoras de la alta sociedad fueron expulsadas y abucheadas en los salones públicos.

Una vez que los liberales llegaron al poder, las Pankhurst (otra hija, Sylvia, se había unido a ellas) pasaron a la acción violenta: sus acaudaladas seguidoras empezaron a quemar los cables del telégrafo y algunas pinturas valiosas, casas vacías y las gradas de campos de criquet.

«Todo hombre con voto será considerado como un enemigo, a menos que decida aliarse con nosotras», escribió Christabel.

¡POR FIN, LA LEY!
Instalado el Congreso afluyeron numerosos proyectos. En la primera sesión de la Cámara Baja el diputado radical Ernesto Sanmartino —que en 1932 había sido autor de una iniciativa similar en su provincia, Entre Ríos— presentó su propuesta con la anuencia total del bloque partidario.

Presentaron igualmente proyectos los diputados laboristas Eduardo Colom, Miguel Petruzzi y José Emilio Visca, así como el conservador correntino Justo Díaz Colodrero.

Ese mismo año, el senador Lorenzo Soler, representante por Mendoza —de origen radical y uno de los fundadores de la Junta Renovadora de la UCR que luego se sumó al Partido Laborista—, presentó el suyo en el que expresaba: «Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán ‘sujetas a las mismas obligaciones que les acuerda o impone las leyes a los varones argentinos».

Con la primera sanción producida en- Senadores, el proyecto pasó a la Cámara de Diputados, donde fue tratado el 9 de septiembre de 1947. Allí todavía el representante del Partido Demócrata, Reynaldo Pastor, autor de un despacho por la minoría, recordó algunas de las objeciones clásicas para limitar los alcances de la norma, proponiendo quitarle el carácter de obligatoria. Pero los tiempos eran otros.

Más de medio siglo de luchas feministas y casi cuatro décadas de trabajo legislativo—reconocido entonces en el recinto parlamentario por el miembro informante del justicialismo—concluyeron con la sanción de la Ley 13.010.

Fue anunciada solemnemente el 23 de septiembre de 1947 desde los balcones de la Casa de Gobierno, por el presidente de la república general Perón y su Ministro del Interior, haciéndole entrega simbólica del texto a su esposa, Eva Duarte.

Ella impulsó, a partir de entonces, la creación de la rama femenina del partido peronista, cuyos estatutos se modificaron para promover la incorporación de mujeres, lo que se. vio reflejado en las elecciones siguientes.

Con la promulgación de esta ley, el sufragio se convirtió en universal para todos los ciudadanos mayores de edad y dueños de los requisitos mínimos para ejercer sus derechos cívicos en la Argentina.

Todas las provincias adoptaron una legislación semejante en su jurisdicción. Las mujeres se sumaron entusiastas y numerosas y buscaron paulatinamente, una mayor participación cívica.

Pero quedaba todavía otro largo camino para su incorporación efectiva a la vida política y para lograr el reconocimiento de su tarea y de su militancia mediante el acceso al ejercicio de responsabilidades partidarias y gubernamentales que le dieran cauce a su protagonismo.

Esa lucha todavía continúa en el terreno de la legislación y sobre todo en el de la cultura y de las prácticas políticas.

Historia del Sufragio Femenino

Fuente Consultada:
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina
Revista Todo Es Historia N° 404 Año 2001

LA PATAGONIA REBELDE Represión de Campesinos Obreros Resumen Causas

LA PATAGONIA REBELDE Causa de la Represión a Campesinos y Obreros en la Patagonia

Introducción: En Santa Cruz, los trabajadores de las estancias y los frigoríficos protagonizan una huelga.

El detonante son los despidos, provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelan problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de patronos, ausencia de autoridad pública. La huelga trae desmanes: ataques a estancias, cobos, secuestros.

Actúan militantes anarquistas y “maximalistas”, lo que aumenta el pánico de los propietarios.

El presidente Yrigoyen envía tropas, al mando de Héctor B. Varela, un militar sensible a los problemas de los trabajadores, que propone un laudo contemplando la mayoría de sus demandas.

Patagonia Rebelde

La solución escandaliza a los grandes propietarios, a las empresas extranjeras vinculadas con ellos y a la Liga Patriótica de Manuel Carlés, que acusa de blandura al gobierno radical. Los propietarios hacen caso omiso del laudo, por lo que se reanuda la huelga y reaparecen los piquetes y los saqueos. Varela vuelve con sus tropas e instrucciones ambiguas: debe poner orden.

Luego de haber exigido una rendición incondicional, opta por una dura represión: por lo menos 400 personas son fusiladas, en una acción que sólo se completó a principios del año siguiente.

“La Patagonia trágica”

Las huelgas de peones ovejeros en la Patagonia ensombrecieron los dos últimos años de la presidencia de Yrigoyen. Estas huelgas respondían a trastornos en la economía; la guerra había bajado el precio internacional de la lana, único producto de la región.

Los territorios del Sur estaban casi al margen del gobierno central, a pesar de lo cual los presidentes Roca en 1899 y Sáenz Peña en 1912 habían visitado la Patagonia.

Fue precisamente en la parte más austral, en Santa Cruz, donde se desarrollaron las grandes huelgas de peones ovejeros que afectaron a los estancieros locales y a la poderosa compañía de las familias Menéndez y Braun.

Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

La huelga de los peones en plena temporada de la esquila, en 1920-1921, recrudeció el temor a la acción de los bolcheviques.

A esto se sumó la sospecha de que Chile estaba detrás de los agitadores. Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

La represión, encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Héctor Varela, tuvo lugar en dos etapas.

En la primera se llegó a un acuerdo pacifico entre patrones y huelguistas; en la segunda, 1921-1922, los peones ocuparon los establecimientos rurales y tomaron como rehenes a los hacendados o a sus mayordomos.

La represión militar de violencia inaudita estuvo a cargo de dos regimientos de caballería. Varela decretó por su cuenta la ley marcial y fusiló a decenas de huelguistas en las cercanías del lago Argentino y en otros parajes.

Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento.

También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

«Varela comenzó a dar cumplimiento a su bando y una a una fueron recuperadas las estancias. El grueso de los huelguistas, que se había reunido en la estancia La Anita, fue rodeado por las tropas de Varela, quien los intimó a la rendición incondicional. Antonio Soto, secretario de la Federación, y otros dirigentes les advirtieron a sus compañeros que no se rindieran porque serían masacrados.

La asamblea decidió por amplia mayoría entregarse. Soto por primera vez desobedeció la decisión de la mayoría y decidió partir a Chile con un grupo de compañeros. Los trabajadores de La Anita que se entregaron, unos 400, fueron despojados de sus pocos bienes materiales por los «defensores de la propiedad privada». Luego debieron pasar por estrechos corrales donde fueron golpeados, rapados con las máquinas de esquila por la soldadesca y encerrados en los galpones de las estancia.

Allí, sentados espalda contra espalda, cada uno debía sostener una vela encendida para su mejor vigilancia. A la mañana siguiente fueron obligados a formar en dos largas columnas. Varela en persona acompañado de los estancieros y miembros de la Liga Patriótica identificaban a los delegados de estancia.

A los delegados identificados, a los sospechosos, a los no simpáticos o no del todo complacientes, a los que les debían más de tres meses de sueldo, todos ellos cayeron bajo las balas del Regimiento 10 de Caballería comandado por Varela, quien previamente les hizo cavar a cada uno su propia tumba. En total fueron salvajemente fusilados en todo el territorio de Santa Cruz unos 1.500 trabajadores.» Fuente Consultada: Diario Clarín Por Felipe Pigna

Ante la gravedad de lo ocurrido, Yrigoyen desautorizó al represor. En 1923, apenas ocurridos estos acontecimientos, Varela era asesinado por un anarquista que deseaba venganza.

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre.

Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su casa en el barrio de Palermo, le arrojo una bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. (imag. izq. Wilckens)

Un centinela mató a Wilckens al encañonarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

Para el Ejército, Varela era un militar ejemplar, mal recompensado por el gobierno. Para los elementos progresistas del país, la represión era injustificable y desmesurada. Se preguntaban La Vanguardia y Crítica:¿Le habrá dado Yrigoyen carta blanca al coronel Varela, para finalmente no hacerse responsable de las consecuencias?

Lo cierto es que al finalizar el mandato presidencial, en 1922 se había estrechado el margen de acción del primer gobierno elegido democráticamente por el pueblo. A pesar de esto, el sistema se mantenía con solidez apreciable. Hipólito Yrigoyen, hombre de transición formado como sus contemporáneos en la creencia en el progreso indefinido de la humanidad, debió experimentar no sólo la resistencia al cambio de los factores tradicionales de poder, sino también los primeros indicios de la quiebra del esquema económico que desde 1870 venía asegurando la prosperidad argentina.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR OSVALDO BAYER Historiador
Periódico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
1500 Obreros Fusilados en el Sur

[…] El panorama al comenzar las huelgas rurales era el siguiente: por un lado, la tierra dividida en latifundios. Todo había comenzado con la concesión Grünbein, a principios del siglo, cuando el presidente Julio Argentino Roca otorgó 2.517.274 hectáreas de campo a 19 estancieros británicos, nueve alemanes, cuatro franceses, seis españoles, un norteamericano, un chileno y un uruguayo, es decir, a ningún argentino.

Por otra parte, Mauricio Braun poseía ya en 1920 1.376.160 hectáreas de tierra patagónica, con 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700 mil kilos de cuero y 2.500.000 kilos de carne anuales. Braun, además, poseía la Compañía Minera Cutter Cove, el Banco de Chile y Argentina, los frigoríficos de la South American Export Syndicate, la compañía de seguros La Austral, etc. Otros dos grandes poseedores de la fortuna patagónica fueron el español José Me-néndez y el portugués Nogueira.

Así como los propietarios dominaban la economía, tenían influencia en la política. A pesar de eso, se fueron organizando (a comienzos del siglo) a lo largo de las ciudades costeras patagónicas las primeras Sociedades Obreras de Oficios Varios, en sus comienzos de ideología anarquista. Fue así que comenzaron las primeras acciones por reivindicaciones obreras, al mismo tiempo que eran reprimidas con violencia por las policías de esos lugares. Toda esa lucha obrera tuvo un aire épico ya que no era fácil enfrentar al poder de las patronales que contaban, por supuesto, con el poder político y policial. Hubo una serie de movimientos reivindicativos hasta que se llegó a la primera gran huelga rural, en 1920.

Los centros activos de esa huelga estuvieron en las organizaciones obreras de Río Gallegos (cuya dirección la llevaba a cabo el joven español Antonio Soto), en Puerto Santa Cruz, a cargo también de un español, Ramón Outerello; en San Julián, donde sobresalía el dirigente obrero porteño Albino Arguelles, y en Puerto Deseado y la línea ferroviaria adyacente, donde actuaba el entrerriano José Font, llamado por la población «Facón Grande».

El paro del campo fue total. Justo en el tiempo de la esquila de la lana. La situación cobró gravedad ya que hubo enfrentamientos entre los trabajadores y la policía. En Puerto Deseado es muerto un manifestante y en El Cerrito, en un tiroteo, caen muertos cuatro policías y dos trabajadores. El clima se agrava. La embajada británica protesta ante el presidente Yrigo-yen y lo mismo la Sociedad Rural. La influencia política de ambas es muy grande, de manera que Yrigoyen resuelve enviar a Santa Cruz el regimiento 10 de Caballería, al mando del teniente coronel Várela, a terminar con el conflicto.

El militar observará los hechos y obligará a firmar entre las dos partes el primer convenio de trabajo rural santacruceño. Resuelto el caso, el regimiento vuelve a Buenos Aires. Se producirá entonces un hecho que nadie esperaba: los estancieros se niegan a cumplir con el convenio recientemente firmado. Se origina otra vez la huelga rural en toda Santa Cruz. La situación se agrava. Yrigoyen envía otra vez al Ejército. Pero esta vez con un respaldo inusitado: pena de muerte a quien se resista a volver al trabajo. Los trabajadores no esperaban algo así y, pese a todo, proseguirán la huelga.

Várela aplicará entonces la pena de muerte «por subversión». Se calcula en 1.500 el número de peones fusilados. Los estancieros festejarán esto con una fiesta en el local de la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde le cantarán a Várela el «for he is a jolly good fellow» («porque eres un buen camarada»).

Se trata de la represión obrera más sangrienta de la historia argentina. Se hizo durante un gobierno elegido por el pueblo. Nunca hubo explicaciones.

Las únicas que reaccionaron fueron las prostitutas de Puerto San Julián que rechazaron a los soldados gritándoles «asesinos». La sociedad toda guardó silencio.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quesada
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina

La Década Infame Características Causas Consecuencias Resumen

Resumen de la Década Infame – Características, Causas y Consecuencias

A partir del 6 de setiembre de 1930, fecha en que se verifica el pronunciamiento militar del general Uriburu, se inaugura en el país un período que la historia recuerda con el sugestivo calificativo de «Década Infame«, título de uno de los libros del periodista José Luis Torres, que por extensión se usó para definir todo ese tramo de nuestra existencia nacional.

Un desprecio por lo popular evidenciado en las clases dirigentes, una marcada intervención de los intereses económicos externos, son las caractersticas más definidas de esa época.

Y a ellas debe agregarse la práctica de componendas (tratos ilegales) y métodos electorales que desvirtuaron el sentido democrático de las elecciones, convirtiendo al acto comicial en un verdadero fraude, «un fraude patriótico», para usar palabras de los interesados en perpetuarse en el gobierno, a toda costa.

golpe militar de 1930

El de 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu lidera un golpe militar que  derroca al presidente Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, quien había sido elegido democráticamente para ejercer su segundo mandato en 1928

LA HISTORIA ARGENTINA: El 6 de septiembre de 1930, un golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu desalojó del poder algobierno de Hipólito Yrigoyen.

La coalición revolucionaria, que sólo compartía su oposición al gobierno radical y su vocación conservadora y oligárquica, pronto se escindió en dos líneas.

Una de ellas, liderada por Uriburu, acompañado por un núcleo nacionalista y por grupos conservadores de Buenos Aires, pretendía transformar el orden político nacional, de acuerdo con las ideas de los regímenes fascistas que estaban creciendo en Europa.

La otra, liderada por el general Agustín P. Justo (imagen izq.) , procuraba la restauración del orden político anterior a 1916.

Respecto a Uriburu su gobierno tendría un caracter autoritario, represivo y violento, restringiendo las libertades políticas de un sector de la población, como por ejemplo los obreros, pero a  partir de 1931, la línea política fue marcada por Justo, quien, en noviembre de ese año, fue elegido presidente.

El rasgo saliente de esa política fue el control fraudulento del proceso electoral (llamado fraude patriótico) con el fin de impedir la vuelta del radicalismo al poder.

Dos hombres vinculados al forjismo, (Dellepiane y del Mazo) pusieron un acento especial a sus denuncias: las vinculaciones existentes entre esa práctica electoral denominada fraude patriótico y los grandes negociados de la época, que los gobiernos fraudulentos realizaban juntamente con los intereses económicos extranjeros y particularmente con el colonialismo británico.

Se referían a casos como el de la CHADE, los transportes de Buenos Aires y sobre todo el tratado Roca-Runciman que fue denominado «Estatuto legal del coloniaje».

La Justificación del Fraude Patriótico: La práctica del fraude patriótico no duró un día: al contrario, por más de 10 años fue la escalera que condujo a los principales sitiales desde los cuales se ejerce el poder.

Pero ya desde el gobierno del general Uriburu (desde el 6 de setiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932) van apareciendo los primeros escritos y proclamas que dejan entrever una serie de justificaciones y propuestas del fraude patriótico.

Uno de los soportes intelectuales del nuevo régimen, el interventor de la provincia de Córdoba, Carlos Ibarguren, es el eje de ese pensamiento que hace referencia a «la incapacidad de las mayorías» para darse un gobierno «inteligente y armónico».

Según esas tesis, las mayorías argentinas, por su reciente incorporación a la vida política del país, no se han consustanciado con las esencias de la nacionalidad, viven una especie de minoría de edad, son arrastradas por los demagogos, no analizan suficientemente los deberes inherentes a ese derecho —el voto— que se les ha otorgdo y, por todo ello, necesitan de una tutela. Leopoldo Lugones

Esos conceptos son completados por los que emitió otro de los ideólogos de la revolución militar setembrina: el poeta Leopoldo Lugones.

Prolífico autor, Lugones redondea estas frases en Política Revolucionaria, El único candidato, El Estado Equitativo, La Patria Fuerte y La Grande Argentina y expresa: la tutela debe ser ejercida por «los viejos señores» y quienes mejor representan a esos verdaderos «gentlemen» que son los militares.

Las masas mayoritarias —agregaba— no ven más allá de su categoría de «clientela de las urnas» y por eso le corresponde al Ejército decidir sobre los contenidos a ofrecerles en una «limitación de boletas» que acentuén la «grandeza» y prescindan de la «debilidad» y de la «pequenez» de las apetencias populares.

A partir de ese momento, por intermedio de ese lenguaje doctoral, paternalista y «formativo», el fraude estaba justificado y se lanzaría a imponer su metodología: la política del favor personal, la corrupción, el asalto a los clubes opositores, el robo y la violación de las urnas, la confiscación y adulteración de las libretas cívicas y hasta la tortura y la muerte, si era necesario. Prácticas no demasiado caballerescas, después de todo.

CARACTERÍSTICAS: Esta nueva etapa histórica, es conocida popularmente como «la década infame», y se caracterizó por la ausencia de la participación popular, la persecución a la oposición, la tortura a los detenidos políticos, la creciente dependencia de nuestro país y la proliferación de los negociados.

Hacia mediados de la década del ’30 se produjeron algunos cambios en la situación política y social.

El radicalismo levanta la abstención electoral, lo que le permitió a Amadeo Sabattini alcanzar la gobernación de Córdoba. Por otro lado, aumentó la agitación social, sobre todo a causa de las huelgas del sector de la construcción.

Las elecciones del 5 de septiembre de 1937 le dieron el triunfo a la fórmula Roberto M. Ortiz-Ramón S. Castillo. Una vez en el gobierno, Ortiz intentó llevar a cabo ciertos cambios en las prácticas políticas de la restauración conservadora.

Pero en 1940, gravemente enfermo, el presidente se vio obligado a delegar el poder en manos del vicepresidente Castillo.

En 1942, poco antes de su muerte, Ortiz renunció a su cargo y Castillo quedó como presidente.

Agustín P. Justo

Ver: Gobierno de Agustin P. Justo y Biografia

El general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después de la Conferencia de Ottawa   (mediados   de   1932)   agravaron   el   problema   económico   argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña.

Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Resumen de la Década Infame: (1930-1943)

  • El presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martínez.
  • El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
  • Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Streetdando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
  • El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
  1. a) Una gran recesión mundial.
  2. b) Caída de la producción
  3. c) Caída de los salarios.
  4. b) Desocupación.
  5. e) Se achicaban las exportaciones.
  6. f) No había créditos internacionales.
    • Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
    • En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
    • En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
    • El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
    • Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
    • Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban «la chusma» y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
    • Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
    • Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
    • Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
    • El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
    • La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
    • El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
    • La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
    • La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
    • Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan «New Deal» o Nuevo Trato.
    • Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adam Smiht, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
    • Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
    • Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
    • A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
    • Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
    • Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso Tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
    • Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
    • Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
    • Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
    • Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
    • De todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
    • El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
    • Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
    • De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
    • En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
    • En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
    • Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
    • Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
    • El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
    • Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
  • Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.

CONCLUSIÓN: «Década Infame» y «Fraude Patriótico» son los pilares de una de las etapas más negras de la historia política argentina, en la cual los valores cívico democráticos sufrieron un duro ataque. En esa época, el proceso electoral fue despojado do su más íntima significación, la de permitir que los put los, a través de comicios limpiamente celebrados, instituyan los gobiernos que más adecuados consideren y que, después de todo, serán quienes regirán su futuro. Al contrario, en esos años, la voluntad popular fue continuamente bastardeada.

La violencia fue la moneda corriente y en sus casos extremos estuvo representada por las muertes del diputado cordobés José Guevara (1933) y del senador nacional Enzo Bordabehere (1935) y por la inauguración de las torturas «a la moderna» —picana eléctrica incluida— aplicadas por los poseedores de más de un apellido famoso. Como telón de fondo de ese cuadro de fraude electoral y de represión a los opositores, se recortaban los más resonantes casos de escándalos económicos y la más descarada intervención del colonialismo inglés.

En lo que respecta a la economía, los ingresos de la aduana disminuyeron debido a la caída del comercio con el resto del mundo. Consecuentemente se sucedieron numerosas quiebras de negocios y empresas. La moneda nacional perdió valor, disminuyeron las exportaciones e importaciones, cayendo los salarios de las clases media y baja, y se incrementó la desocupación.

El fraude en las provincias: La práctica del fraude patriótico no era privativa de la capital, también las provincias conocieron también la aplicación de ese metido, nefasto para los intereses populares y la democracia. Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes, pilares de población y de productividad, fueron las que más lo padecieron.

En la primera de las citadas, las figuras de Alberto Barceló y su hombre de confianza, Luis Ruggiero «Ruggierito», se destacaron nítidamente. Mediante una política de favores personales y de concesiones económicas, ambos fueron tejiendo una compleja red de intereses y dependencias, en cuya cúspide se instalaba Barceló, especie de señor de horca y cuchillo de Avellaneda, vinculado a los altos estratos dirigentes y sociales del país.

A su lado, «Ruggierito» era el indicado para la realización de los «trabajos sucios» y para el trato directo con la «clientela electoral», cuya psicología dominaba, porque era uno de ellos. Barceló, verdadero campeón del «voto cantado» fue amo político —y más que político— de toda esa zona del sur y Ruggiero lo secundó eficiente y fielmente hasta que cayó víctima de un atentado preparado, según algunos, por el propio Barceló, que venía su prestigio empañado por la creciente popularidad de su guardaespaldas.

En Corrientes, por su parte, el gran defensor del fraude patriótico fue Juan Ramón Vidal, que tenía en su casa, como un verdadero trofeo, una biblioteca atestada de libretas cívicas y se paseaba por delante de las mesas receptoras de votos con un cartel que decía: «Los hijos de Corrientes, como son valientes, votan en voz alta». En los alrededores de la basílica de Itatí, se vendían estampitas con su rostro al pie de la imagen de la Virgen.

En Santa Fe, por último, quien dominaba la escena en este sentido era Juan Cepeda, propiciador de métodos tan simples como su nombre: compra de libretas, favores personales, desaparición de boletas y de urnas, persecusión —por medio de comisarios y jueces de paz— de los más díscolos.

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
AGUSTÍN P. JUSTO SE IMPUSO MEDIANTE FRAUDE
NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Este año fueron las elecciones nacionales, que tuvieron por objetivo normalizar la situación institucional. Agustín P. Justo y Julio Argentino Roca (h) ganaron por un margen importante a su principal rival: la Alianza Civil, formada por los partidos Demócrata Progresista y Socialista, que llevó como candidatos a Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto. La Unión Cívica Radical decidió abstenerse, por la proscripción de su candidato «natural», Marcelo T. de Alvear. Sin embargo, su proscripción no llevó a sus afiliados y simpatizantes a votar en blanco, salvo una pequeña minoría.

La Alianza Civil denunció fraude, especialmente en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Dicho fraude se hizo, según algunos, con el consentimiento del gobierno provisional, en apoyo del candidato triunfante. Hasta ahora no está probada esta denuncia, pero se sabe que algunos grupos ligados al Partido Demócrata Nacional han reincidido en viejas prácticas que creíamos desterradas. De cualquier manera, aunque la denuncia de la Alianza Civil se comprobara y se decidiera anular las elecciones, unos nuevos comicios no lograrían revertir significativamente los resultados electorales. Las posibilidades de la Alianza estaban y están en sus dos territorios fundamentales: Capital Federal para los socialistas y Santa Fe para los Demócratas Progresistas.

Independientemente de esta denuncia, las elecciones estuvieron signadas por un clima en el que el fraude, la proscripción y la represión política estuvieron a la orden del día. Prueba de ello fueron la anulación de las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires, la persecución a disidentes, como la escritora Salvadora Medina Onrubia, y el veto a la candidatura de Alvear.

A primera vista, se podría pensar que estas elecciones representan un triunfo de lo que el destituido caudillo radical llamo el «régimen», es decir, los sectores más conservadores de nuestra sociedad. Los apoyos de una parte del ejército, la Sociedad Rural, el Partido Demócrata y los grupos conservadores del interior serían una prueba contundente de esa primera impresión. Esa visión inicial empieza a tener matices cuando vemos que los apoyos que recibió Agustín P. Justo también vienen de otros sectores, como los recientemente escindidos Socialistas Independientes, radicales antipersonalistas, como José Nicolás Matienzo y Eduardo Laurencena, y caudillos del mismo partido preocupados por la cuestión social, como el impetuoso Ricardo Caballero de Santa Fe. Otro de los apoyos notables fue el de la Unión Nacional Agraria, partido constituido por la Federación Agraria Argentina, representante de los chacareros.

Quizá debamos preguntarnos quién o quiénes fueron derrotados para entender el resultado electoral. En primer lugar, es claro el fracaso del general José Félix Uriburu y su ideólogo Carlos Ibarguren, con su proyecto corporativo e inspirado parcialmente en el fascismo italiano. También fracasaron los que, como en algún momento lo hizo Lisandro de la Torre, acompañaron al militar en su cruzada destructiva contra el personalismo radical, en tanto expresión del voto de las masas. Así, tanto el proyecto de destruir los partidos políticos como el de consagrar el voto calificado resultaron inviables como formas de limitar la participación política democrática.

En cambio, Agustín Justo apostó a integrar aunque sea una parte del radicalismo en su versión antipersonalista. Además, consiguió adhesiones en el Ejército, en los grupos nacionalistas y en la propia izquierda con los socialistas independientes. Algunos sugieren que el general Justo es el hombre del momento porque es el mal menor para todos. Lo cierto es que claramente se está mostrando como un político hábil, capaz de conseguir apoyos de lo más heterogéneos. Tampoco desdeñó las recomendaciones; se dice que recibió durante toda la campaña centenares de pedidos de empleo, a los que respondió solícitamente, al mejor estilo del criticado Yrigoyen.

Justo entiende que hay cambios en la política argentina ante los que no se puede ser ciego como pretendió Uriburu. La realidad indica que no se puede hacer política sólo con los notables, sino que hay que atender a las masas, y no se puede prescindir de la Unión Cívica Radical.

Allegados al presidente electo nos han informado algunos nombres de su futuro gabinete: entre los más destacados se encontrarían el radical antipersonalista Manuel de Iriondo, en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública; el socialista independiente Antonio de Tomaso en Agricultura, el abogado y estudioso de las finanzas Alberto Hueyo en Economía y el prestigioso Carlos Saavedra Lamas en Relaciones Exteriores. Por lo que se puede ver se trata de hombres de gran prestigio y capacidad intelectual y técnica para la administración. Sin embargo, aún está por verse si su administración será capaz de afrontar los desafíos de la economía y la política en estos tiempos, signados por la crisis económica que estalló hace apenas dos años.

NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Yrigoyen y la clase media argentina Diario de Yrigoyen la Amansadora

Yrigoyen y la Clase Media Argentina – Diario de Yrigoyen – La Amansadora

LA AMANSADORA DE IRIGOYEN

hipolito irigoyenYrigoyen llegaba al poder tras largos años de lucha que lo habían convertido en jefe indiscutido del partido radical. Su gran prestigio y popularidad se convirtieron en factores importantes para su gobierno.

El triunfo del radicalismo inauguró una nueva etapa en la vida política argentina: era el triunfo de los postulados que se habían levantado como bandera de lucha en 1890, o sea, el sufragio libre. La victoria de Yrigoyen significó la llegada al poder de un nuevo sector social, hasta entonces alejado del manejo del Estado.

Fue en la clase media donde el partido triunfante obtuvo la mayor parte de sus dirigentes, aunque la antigua oligarquía no se vio totalmente desplazada ni perdió las fuentes fundamentales de su poder económico, razón por la cual continuó gravitando en la vida nacional.

LA AMANSADORA: El presidente Yrigoyen, durante sus mandatos, se ocupaba personalmente de las personas que acudían a la casa de gobierno solicitando empleos o favores.

Esta situación provocaba largas colas de aspirantes en la casa de gobierno y se llamó la “amansadora” a las largas horas de espera para llegar al mandatario. Carlos Ibarguren, en su libro La historia que he vivido, relata una sala de espera de esa época:

“El espectáculo que presentaba la Casa de Gobierno era pintoresco y bullicioso; como en un hormiguero la gente, en su mayoría mal trajeada, entraba y salía hablando y gesticulando con fuerza; se diría que esa algarabía era más propia de un comité en vísperas electorales que de la sede de gobierno.

Un ordenanza me condujo a una sala de espera, cuya puerta cerrada con llave abrió para darme entrada y volvió a clausurar herméticamente; vi allí un conjunto de personas de las más distintas cataduras: una mujer de humilde condición con un chiquillo en brazos, un mulato en camiseta, calzado con alpargatas, un señor de edad que parecía funcionario jubilado, dos jóvenes radicales que con versaban con vehemencia de política con un criollo medio viejo, de tez curtida, a/parecer campesino por su indumentaria y acento.

La puerta volvió a abrirse y el ordenanza me invitó a pasar al despacho presidencial».

EL DIARIO DE YRIGOYEN: Durante el segundo mandato del ex presidente radical Hipólito Yrigoyen (1928-1930), se habría creado un diario ficticio en el que el presidente de turno pudiera leer aquellas “buenas noticias” redactadas por su entorno. Desde luego, aquella información que se le proporcionaba no correspondían a la realidad.

VIDEO SOBRE SU GOBIERNO

Fuente Consultada:
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina