El Hambre en Buenos Aires

Musica Nativa «Yaraví» Música de los Aborígenes Argentinos

Aborígenes Argentinos: Música Nativa El «Yaraví»

El «yaraví» parece ser la forma viviente de la expresión musical, originaria, genuina, hija de la sangre y del alma indígena, que cantaron por sus dulces y penetrantes acentos, los íntimos, los incurables dolores de una raza que al nacer a los esplendores de la vida y de la civilización, fue herida de muerte por la ruda e irreparable conquista, sujeción y servidumbre.

Lo cantaba el indio «yanacona», el «mitimae» y el «chasqui», en las soledades de sus labores, correrías y viajes a través de las montañas, cuando semejantes a Mercurios de una mitología primitiva, calzaban su «ushuta» invulnerable para volar sobre los agudos cerros, lo mismo que por los grandes caminos, conduciendo los reales mensajes a los extremos del inmenso imperio.

musica nativa argentina

Imaginaos un mundo en la juventud, de bosques ilimitados y de montañas inmensurables, poblado por los rumores de una naturaleza virgen y desbordante de vida, y en medio de ellos los hondos lamentos de esas almas sencillas y dolorosos, que arrullaban las noches y las siestas con los desgarradores cantos de sus voces, o las íntimas vibraciones de la «quena» misteriosa y sacra, que, como ningún instrumento conocido, arrancó y gimió con sus propios acentos aquellas indecibles dolencias.

El «yaraví» es la canción inmortal del alma indígena, que vivirá mientras una gota de sangre americana corra por las venas de estos pueblos; que sobrevivirá a la propia raza de que fuera eco íntimo e innato, porque es como su espíritu mismo, superviviente a la gran catástrofe, y seguirá resonando entre los follajes de nuestras selvas aunque sus cantores desaparezcan, porque la canción, como el alma que la exhala, no perece jamás.

Es la canción de América, y desde los primeros días de la conquista cautivó el corazón de los dominadores,   que  la  estudiaron  con  amor,   la  escribieron, la tradujeron y la imitaron. Como la voz humana tiene su órgano inconfundible, el «yaraví» nació con su instrumento, la quena. Cuando la intensidad del dolor hacía imposible la palabra, la quena lo decía todo. No en vano ha nacido la leyenda de que las primeras quenas fueron construidas de la tibia humana, que ninguna madera ni caña de tierra pudieron igualar en dulzura y en melancolía, cual si todas las «lágrimas de las cosas» se trasmitieran al mundo espiritual por ese frágil trozo de hueso del esqueleto humano.

Las trasformaciones operadas en la música indígena por la de los conquistadores y dominadores de tres siglos, hasta implantar en América la suya propia, con variantes a veces sensibles, no han logrado borrar del espíritu popular la huella profunda del «yaraví», que sigue imperando en las regiones paternas y originarias, aun bajo otros nombres y que a nuestro país ha llegado revestido con las formas y los tonos de la «vidalita» montañesa, hermana del «triste» llanero, pampeano o rioplatense, realizando así la simpatía sentimental del pasado con el presente y entre las más apartadas regiones de la tierra patria.

JOAQUÍN V. GONZÁLEZ

Sequias en el mundo Catastrofes en el Planeta Tierra

Las Sequías En el Planeta – Los Desequilibrios Ecológicos

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LISTA DE LOS TEMAS TRATADOS:

1-Huracanes
2-Olas de Frío
3-Tormenta de Arena
4-Incendios
5-Terremotos
6-Volcanes
7-Sequías
8-Olas de Calor
9-Inundaciones
10-Desastres Naturales

Una de las principales causas de pobreza en el mundo, que está empujando a 135 millones de personas a emigrar de sus países, según un informe de la ONU, es la sequía. En la actualidad, Burkina Faso, Níger, Mali y Mauritania son las cuatro naciones sobre las que se cierne especialmente.

En Níger, según las últimas estimaciones de la Cruz Roja Internacional, están en peligro entre 2.500.000 y 3.000.000 de personas; 2.200.000, en Mali; 800.000, en Mauritania y 500.000, en Burkina Faso.

En total, ante la persistente falta de lluvias, al sur de África entre 10 y 12 millones de personas se enfrentan a una grave escasez de alimentos.

hambre en el mundo

Un fenómeno devastador que destruye paulatinamente

La sequía es un fenómeno devastador que, a diferencia de otros desastres, destruye una región de forma paulatina asentándose en ella y afectándola durante largo tiempo. Es, en realidad, un componente normal del clima que acaece casi todos los años en alguna parte del mundo.

“En general, se dice que se trata de un período prolongado de precipitaciones insuficientes en relación con el promedio de varios años en una región”, afirman los especialistas de la Cruz Roja Internacional.

Y agregan: “la carencia de lluvias da lugar a que no haya un caudal suficiente de agua para las plantas, los animales y la población. La sequía provoca otros desastres: inseguridad alimentaria, hambruna, desnutrición, epidemias y desplazamientos de poblaciones de una zona a otra.

En la foto: la desnutrición infantil es consecuencia directa de las sequias.

desnutrucion infantil

Tiene que llover

Durante una sequía desaparece la vegetación y se pierden las cosechas lo que afecta a animales y personas, como la hambruna que asoló Etiopía a mediados de los años 80 y que mató a. un millón de personas.

Según la zona del mundo, la sequía tiene distintos significados, porque, entre otras cuestiones, depende de la demanda de agua que haya. No obstante, lo que está claro es que este desastre no es sólo algo físico, ya que no está en función únicamente de cuánto llueve, sino de cuánta agua es necesaria para cubrir las necesidades básicas.

Las caras de la sequía Ausencia de lluvias y cultivos extensivos fueron los culpables de que, por ejemplo, el mar de Aral sólo tenga el 30 por ciento del volumen de 1960. Izquierda, una imagen de la desnutrición, consecuencia directa de una sequía.

El Mar Aral tiene un volumen de agua de 30% menos de volumen que en 1960,
consecuencia de la falta de lluvias

El Origen del Planeta Tierra

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown Sitio Montevideo

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre «No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes. Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

Antecedentes: Artigas se retira del Sitio: Por una serie de desavenencias, iniciadas en abril cuando los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea de 1813, , determinaron que Artigas se retirase del sitio a Montevideo el 20 de enero de 1814. El director Posadas lo declaró fuera de la ley y puso a precio su cabeza, así como la de todos los jefes que le continuaran siendo adictos, por “traidores y enemigos de la patria”. Artigas se dirigió a Belén (le fueron fieles, entre otros, Femando Otorgués y Rivera) para procurar atraerse a Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Creación de la escuadra. Brown: El retiro de Artigas significó el debilitamiento de las fuerzas que sitiaban Montevideo, que prolongaba su defensa merced a los recursos que recibía por el puerto.

Entonces el gobierno de Buenos Aires, decidió completar las acciones terrestres con un bloqueo efectivo por agua. Para eso, era necesario crear una escuadra, pues desde la acción de San Nicolás  carecíamos de ella.

Fueron promotores de esta empresa, llevada a cabo durante el directorio de Posadas, Larrea (ministro de Hacienda), Alvear (que tenía influencias poderosas) y Guillermo Pío White (rico comerciante norteamericano, que invirtió en esto, toda su fortuna, muriendo pobre en 1842), que lograron convencer a Posadas de la necesidad de un bloqueo marítimo.

En menos de dos meses se formó y armó la escuadra destinada a luchar con los poderosos barcos españoles. Para ello compraron algunas naves que se encontraban ancladas en el puerto y contrataron marineros de buques mercantes extranjeros, a los que se unieron soldados criollos.

Fue elegido para dirigir las operaciones, el marino mercante irlandés Guillermo Brown, residente en Buenos Aires, que dedicó el resto de su vida al servicio de nuestra patria.

Los realistas enterados de estos preparativos, organizaron una escuadra al mando de Jacinto Romarate, que se situó en la isla Martín García. Brown zarpó de Buenos Aires y se dirigió a Martín García. Tenía más barcos, pero peor tripulación y una mala posición ante el enemigo, que estaba protegido por una batería situada en tierra (marzo de 1814). En un principio, los patriotas se encontraron en una situación crítica, pero merced a un audaz desembarco lograron poner en fuga a Romarate.

Brown dejó en la isla una guarnición y se dirigió a Colonia, pero no consiguió ayuda de Artigas y regresó a Buenos Aires. La acción de Martín García levantó el espíritu de los patriotas, que no consideraron ya tan temible a la escuadra realista; en adelante podrían enviar refuerzos a la Banda Oriental por agua, vía mucho más rápida que la terrestre.

Romarate se refugió en Arroyo de la China, donde recibió ayuda de los artiguistas. Buenos Aires intentó negociar la paz para poder dirigir sus fuerzas contra Artigas y contra Pezuela, pero Vigodet, alentado por las victorias de Pezuela en el Norte y por la actitud de Artigas, no aceptó.

Entonces Brown, bloqueó Montevideo (abril de 1814). Pero esta plaza no podía ‘whsistir sin ayuda exterior, y por eso intentaron romper el bloqueo con una escuadrilla al mando de Miguel de la Sierra. Brown simuló huir para atraerlos mar adentro y cortarles la retirada, al mismo tiempo que anulaba la acción de las baterías que había en tierra.

Se libró entonces el combate del Buceo (en mayo) en el que fueron venciendo los realistas, que huyeron, perseguidos por Brown hasta Montevideo; los patriotas continuaron el bloqueo.

Cuando la cómoda posición patriota presagiaba el fin de las hostilidades, Rondeau fue reemplazado por Alvear, que llegó con refuerzos, intimando a Vigodet para que aceptara una capitulación, que fue firmada el 23 de junio de 1814.

Alvear entró en Montevideo, iniciando luego la lucha contra Otorguez ,artiguista, que estaba acampado en Las Piedras y que fue vencido.

En julio, Posadas elevó el gobierno militar de Montevideo a intenIt íara colocar una autoridad fuerte frente a Artigas. Nicolás Rodríguez Peña fue nombrado gobernador intendente.

BROWN Y EL DOMINIO DEL RÍO DE LA PLATA: La historia de nuestra Marina de Guerra prácticamente se inicia con el accionar de esta escuadra. Tras el primer ensayo — aquella débil escuadrilla que al mando de Azopardo fue batida por las naves realistas frente a San Nicolás en 1811—, nuestros improvisados barcos de guerra sirvieron magníficamente a la patria a las órdenes del almirante Guillermo Brown.

Este extraordinario marino, irlandés de nacimiento, llegó al Río de la Plata un año después de la Revolución de Mayo. Hombre de mar por vocación, ofreció sus servicios a las fuerzas patriotas. Brown salió de Buenos Aires con sus barcos y desorientó a los marinos realistas. Logró dividir su escuadra y obtuvo una primera victoria en el combate de Martín García . Se presentó luego frente a Montevideo, y con hábiles maniobras atrajo a las naves enemigas lejos de la costa para evitar el fuego de las baterías de tierra. Las venció finalmente en combates parciales el 16 y 17 de mayo de 1814, frente al Buceo. El resultado fue decisivo. Los realistas perdieron el dominio de las aguas y Montevideo quedó completamente cercada por los patriotas.

PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a. España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real. Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros). Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana». Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard. En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería. Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814). En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo- afirmó; «Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…». Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras. El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista. Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard. Este último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico. El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Antecedentes Al Descubrimiento del Río de la Plata

ANTECEDENTES HISTÓRICOS AL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DEL RÍO DE LA PLATA

El período que comprende los principales descubrimientos europeos en tierras americanas (1492 a 1540, aproximadamente), fue la época en que Europa vivió el esplendor del Renacimiento. Esta época se erige entre el mundo medieval y el moderno, a manera de puente, época fabulosamente rica, con un gran avance de la ciencia y las artes y el despertar del espíritu mediante el Humanismo y el estudio de la antigüedad clásica.

España llevó adelante la empresa de descubrir América, a iniciativa de Cristóbal Colón, buscando la ruta de las especias (pimienta, nuez moscada, canela, etc.), tan codiciadas por los europeos de la época. La ruta hacia el oeste para alcanzar el lejano país de las especias fue adoptada porque los portugueses eran dueños de la ruta hacia el oriente, por el sur de África. Los ricos mercaderes italianos de las repúblicas de Genova, Venecia, Pisa, Amalfi y Florencia, traían esas especias desde los cercanos puertos del Mediterráneo y Mar Negro. Pero un hecho trascendental iba a cambiar este comercio.

Antecedentes Al Descubrimiento del Río de la Plata

El motivo se debió al poder cada vez mayor de los turcos en el Mediterráneo Oriental, que culminó con la caída en sus manos de Constantinopla en 1453.

Así fue como a partir de entonces, los españoles y portugueses utilizaron a muchos de ellos (Colón, Caboto, Vespucio, Verrazzano, etc.), para servir de pilotos o comandar sus escuadras exploradoras. Así fue cómo Colón, al servicio de España, buscando la ruta al Asia y esperando llegar a la fabulosa China y el Japón (Cipango y Catay), objeto de relatos de Marco Polo, encontró el Nuevo Mundo. España realizó la hazaña del descubrimiento, porque confió en el proyecto de Colón y le facilitó los medios para concretar su empresa.

Los mercaderes italianos que tenían agencias en Sevilla y otras ciudades españolas, aportaron gran parte de los dineros para la empresa, pero solamente como una inversión más. También los ricos banqueros alemanes Fugger y Welser otorgaron importantes sumas a Carlos V, para desarrollar la conquista de América y, a cambio, obtuvieron concesiones en Venezuela.

Después de la llegada de Colón a América (1492) y de Vasco de Gama a la India (1498), comenzaron a estudiar los portugueses, y también los españoles, la forma de llegar por el Atlántico a las Islas de las Especias (Molucas), para comprar directamente allí las preciadas sustancias aromáticas.

 Para ello trataron de buscar un paso que los llevara hacia el Pacífico. Portugal había enviado varias flotas para apoderarse de enclaves en la costa occidental de la India y estableció bases en Macao, Sumatra, Java y Borneo. Controló celosamente durante un siglo el comercio y las rutas de navegación a la tierra de las especias y obligó a todos los barcos que navegaban en aguas de la India a pagar un tributo.

Todos los viajes planeados en esos años tenían como fin encontrar el famoso «paso» al otro lado de América, al Océano Pacífico que Balboa descubrió en 1513. Por el norte del continente buscaron el paso los italianos Caboto y Verrazzano, al servicio de Inglaterra y de Francia, pero los hielos del Labrador los hicieron retroceder. Por el sur, Américo Vespucio (1453-1512), propuso, desde 1505, llegar a la Especería por la vía del poniente, pues sostenía que debía haber estrecho o paso que permitiese su navegación.

El florentino se asoció al gran navegante español Juan de la Cosa, realizando este último repetidos viajes a la tierra firme, con gran provecho y ganancia. La designación de Vespucio como Piloto Mayor de España, a consecuencia de lo resuelto por la Junta de Cosmógrafos de Burgos, apresuró la preparación del fracasado viaje de Solís y Pinzón de 1508-09, que alcanzó el grado 23. La desarmonía entre ambos navegantes los hizo regresar, tras perder la esperanza de dar con el paso buscado. Finalmente, Solís llegaría en 1516 para ser devorado por los indígenas de la costa uruguaya. Vespucio, de acuerdo con las últimas investigaciones, fue el primero que navegó el Río de la Plata, entre el 10 y el 20 de marzo de 1502, con una expedición portuguesa de tres naves al mando de Gonzalo Coelho.

En ese período, y hasta alcanzar los 50 grados, Vespucio asumió el mando de la flotilla. Cuando estaban muy cerca del estrecho, el frío y la falta de víveres los hizo regresar a Europa. Magallanes, cuando pasó por estas regiones, en 1520, y su tripulación quiso regresar, los apostrofó con palabras que recordaban «que hasta allí había llegado Vespucio» y que le daría vergüenza volver sin novedad. Esto lo afirma el cronista contemporáneo Francisco López de Gomara. Así, pues Américo Vespucio, bajo bandera portuguesa llegó al Río de la Plata en 1502, catorce años antes que Solís y dieciocho años antes que Magallanes.

El padre Guillermo Furlong, S.J., en un notable artículo publicado en la revista «Todo es Historia» (agosto 1970), titulado: Américo Vespucio descubridor del río de la Plata, analiza extensamente el tema. Los que todavía niegan a Vespucio, dice el padre Furlong, lo hacen por inercia intelectual, rutina, intereses creados, ciertos prejuicios y nacionalismos infantiles. De todas maneras, tanto el viaje de Vespucio, como el de Solís o Magallanes, no significaron mucho en el sentido de radicación efectiva en el territorio.

Esta búsqueda apasionada del paso al otro océano provocaba una enorme expectación en estos primeros navegantes, al recorrer el litoral atlántico sur-americano y llegar a la altura del paralelo 35. A esa altura se encontraban con el gigantesco estuario del río de la Plata. Al verlo por primera vez creían que ése era el famoso paso. En Alemania, en 1507, se decía que el río de la Plata debería conducir a Malaca. Vespucio también lo creyó y por ello pasó varios días navegando por el estuario. Juan Díaz de Solís creyó lo mismo. Sólo Magallanes, en 1520, lograría dar con el estrecho que lleva su nombre.