El Lavado de Dinero

El Origen del Dinero Resumen Caracteristicas y Función

El Origen del Dinero y Monedas
Función, Características y Objetivo

Origen: El cambio o trueque, forma más primitiva del comercio, y que consistía en el intercambio de una cosa por otra, se realizó en un principio entre miembros de una comunidad y se fue extendiendo a otras comunidades ubicadas en zonas cada vez más distantes entre sí.

Pero si bien en un principio resultó de suma utilidad entre los hombres ofrecía serias dificultades en su practicidad motivadas principalmente por la disparidad cada vez mayor de los valores y volúmenes de los elementos o cosas que se canjeaban.

Así, por ejemplo, el cambio de un buey por pescado o granos no resultaba siempre fácil dado el distinto valor de tales productos y teniendo en cuenta su difícil fraccionamiento.

Se buscó entonces un elemento o cosa común de poco volumen y de fácil trasporte que permitiera servir de patrón o unidad de medida en el cambio de productos.

Fueron varios los elementos que se utilizaron a tal fin, tales como granos, pieles, sal, té, bueyes, algodón, etc. El vocablo pecuniario sinónimo de monetario deriva del término latín pecunia que significa moneda. Y éste a su vez proviene de la palabra pecus cuyo significado es cabeza de ganado.

En la búsqueda de objetos que tuvieran una perdurabilidad mayor, se comenzó a usar metales, principalmente el cobre, la plata y el oro; tales metales se usaron primeramente bajo la forma de armas y adornos, luego en lingotes y finalmente en discos, facilitándose en esta última forma su fraccionamiento.

trueque

Estos discos de metal debidamente fraccionados sirvieron como unidad de cambio siendo de aceptación general, y su peso y valor fueron garantizados por las autoridades de cada Estado o comunidad mediante una marca o cuño oficial.

En la Edad Media se llamaba señoreaje el acto por el cual los soberanos reducían la cantidad de metal fino en la moneda manteniendo ésta su valor.

Dicha reducción les reportaba un beneficio inmediato a los mismos.

Nace así la moneda acuñada, que es el dinero de uso legal, patrón de intercambios.

La constante evolución de la humanidad permitió al hombre tomar contacto con otros hombres y regiones, favorecido por el desarrollo cada vez mayor de los medios de trasporte.

Los intercambios entre estados y comunidades se fueron haciendo cada vez más frecuentes, y esa unidad de medida elegida continuó sirviendo a tales intercambios al punto tal que en la actualidad los pagos de país a país se siguen efectuando mediante la entrega de oro, que es la moneda internacional por excelencia.

No obstante, en cuanto a los pagos que se realizan dentro de un mismo país, los respectivos gobiernos han impuesto el papel moneda, constituido por papeles impresos emitidos y firmados por el gobierno de una nación y que se emplea como moneda o dinero corriente para intercambios dentro de su territorio.

Es importante señalar que algunos países que se han destacado por su potencialidad industrial y/o comercial han hecho prevalecer su papel moneda como unidad de cambio internacional en remplazo del oro.

Funciones

La moneda ha sido a través de los años un instrumento que ha facilitado enormemente el intercambio entre los hombres. Pero su real importancia estriba en que, al igual que las unidades de longitud (el metro, el centímetro, etc.) nos permiten medir distancias en términos cuantitativos, la moneda nos sirve para expresar el valor de elementos o cosas a los efectos del intercambio de bienes.

monedas antiguas

Características

Las características que presenta la moneda como medio de pago, reconocidas a través del tiempo por los hombres, pueden sintetizarse en las siguientes:

1º) El gran valor que representa con relación a su peso y volumen.

2°) Reconocimiento unánime como medio de pago que impide juzgar acerca de su calidad.

3º) Su divisibilidad que permite fraccionar su valor en forma ilimitada.

4º) La dificultad en su falsificación que impide la circulación de un medio de pago que no se encuentra debidamente controlado.

En virtud de tal carácter, la moneda cumple diferentes funciones que pueden ser resumidas así:

— Es la medida de todos los valores, ya que todas las cosas y elementos pueden ser expresados, en cuanto a su valor, en moneda.

— Es un instrumento de adquisición directa, puesto que permite adquirir cualquier bien en función de su valor.

— Es un instrumento de liberación de deudas, pues tiene una fuerza cancelatoria de las mismas al constituirse en un medio de pago reconocido legalmente.

— Es un medio de atesoramiento de riquezas para el día en que la necesitemos, pues conserva indefinidamente su valor.

Funciones de la Moneda:

a) Medida de Todos Los Valores

b) Instrumento de Adquisición Directa

c) Instrumento de Liberación de Deuda

d) Medio de Atesoramiento de Riqueza

caracterisitcas de las monedas

¿Qué es el dinero?

Previo a su definición resulta interesante efectuar una enumeración de las diversas clases de dinero que todos conocemos.

Comencemos, entonces, con el dinero que comúnmente tenemos en nuestros bolsillos y utilizamos para realizar nuestros gastos diarios.

También existe el dinero con el cual se pagan los salarios (sueldos, jornales, etc.) en forma tal que los trabajadores reciben habitualmente su dinero en la misma forma en que lo gastan.

Esta primera clase de dinero es lo que se conoce como dinero en efectivo y puede adoptar las siguientes formas:

— En monedas metálicas
— En billetes

Tanto las monedas metálicas como los billetes son emitidos por el Banco Central el cual los obtiene a través de su Casa de Moneda a medida que los necesita para proporcionar cambio al público.

Las monedas metálicas se hacen de metal, cobre, staño, zinc (anteriormente eran de oro o de plata) y el valor intrínseco (de sus componentes) es siempre inferior a su valor de circulación.

Por lo tanto, no son dinero de cuerpo entero que valgan su valor nominal, sino dinero simbólico que debe su valor como dinero a la garantía que le presta el Estado emisor.

Pero lo que realmente importa es que sea lo más difícil de fal sificar, pues la tentación de falsificar dinero aumenta a medida que mayor es la diferencia entre su valor intrínseco y su valor moneda rio.

antiguo billete mexicado siglo xix

En cambio, los billetes se hacen, no de metal, sino de papel; por supuesto nadie pretende que posean un valor intrínseco impor tante, no obstante, se elaboran con papel de gran calidad y con marcas de agia. tomándose mucho cuidado en la impresión, la cual cons tituye un trabajo muy especializado.

Al igual que en el caso de las monedas metálicas dichas precau ciones son indispensables, tanto para producir el papel moneda que resista el uso, como para protegerlo de la falsificación que ofrece perspectivas de importantes ganancias para quienes quisieran realizarla.

En síntesis, podemos agrupar, entonces, a las monedas simbólicas y a los billetes simbólicos como la clase de dinero que el hombre y mujer común recibe en salarios y utiliza en los pequeños pagos cotidianos.

Las personas de más alto nivel económico y las empresas rea ben, generalmente, sus ingresos no en dinero en efectivo, sino en cheques.

Para ello deben tener una cuenta en un Banco, en la cual entregan a éste los cheques que reciben y cubren sus gastos diarios, en parte en dinero efectivo que han sacado de su banco mediante la presentación de cheques pagaderos a si mismo (portador) y en parte librando cheques a favor de sus acreedores (a la orden).

ejemplo de un cheque en blanco

En caso de no tener cuenta bancaria, buscan a otra persona, generalmente un comerciante que les cambie sus cheques por dinero en efectivo y entonces cubren sus gastos pagando con ese dinero recibido.

En la actualidad, sobre todo en las empresas, la mayor parte de los pagos se realizan por medio de cheques y en países en que el uso de cheques se ha generalizado también el individuo común realiza sus gastos menores mediante la entrega de cheques.

A esta altura de nuestro desarrollo debemos hacer una aclaración fundamental. Las monedas metálicas y los billetes son dinero, pero los cheques no lo son.

Es que la esencia del dinero es que se puede pasar de mano en mano en sucesivos actos de circulación.

Si bien normalmente, un cheque circula, lo hace por una sola vez (sobre todo luego de las reformas a nuestra legislación vigente).

En efecto, se extiende a favor de una persona determinada que tiene que firmar el reverso (endosar) como recibo por el dinero. Es decir la persona a cuyo favor ha sido extendido el cheque, lo endosa, lo presenta al banco y lo cobra.

Así, pues, los cheques no son dinero, sino simplemente órdenes dadas a un banco para que transfiera dinero, o dominio sobre el dinero depositado anteriormente, de una persona a otra.

Surge entonces nuestra pregunta ¿si los cheques no son dinero, qué son los depósitos bancarios que transfieren?

Es que la persona que tiene cuenta en un banco conserva cierta cantidad de poder adquisitivo en su poder, o lo guarda en su casa, en forma de dinero en efectivo; pero por lo general, las cantidades que se guardan de este modo son comúnmente pequeñas.

La mayor parte del poder adquisitivo que obtiene todo individuo lo conserva en forma de depósito en su banco, hasta que decide utilizarlo. Por eso en cualquier momento puede librar un cheque contra las sumas que le hayan sido acreditadas en los libros de su Banco.

Para la mayoría de las personas tales depósitos son tan válidos como el dinero en efectivo con la única condición de que se pueda confiar justificadamente en la capacidad de pago del Banco. Sin embargo, en nuestro país, este tipo de depósitos se encuentra garantizado por el Estado, a través del Banco Central, lo cual le otorga la máxima seguridad.

También en el mundo moderno se considera a los bancos como depósitos seguros del poder adquisitivo y acerca de la conveniencia de mantener el dinero en forma de depósitos bancarios.

Ahora bien, los depósitos bancarios son de dos clases y reciben el nombre de:

— En cuenta corriente
— A plazo fijo

Las cuentas corrientes representan sumas depositadas contra las que el titular puede disponer mediante la emisión de cheques sin previo aviso.
Por eso los bancos guardan estas sumas por cuenta de sus propietarios pero no abonan interés alguno sobre ellas.

En cambio, los depósitos a plazo fijo son sumas depositadas a condición que no serán retiradas sin antes avisar con determinado plazo de anticipación, y sobre dichos depósitos los bancos pagan intereses.

De lo expuesto podemos resumir nuestro concepto del dinero ampliando nuestro concepto inicial (monedas y billetes), diciendo que también los depósitos bancarios son dinero, aun cuando los cheques no lo sean, en razón que los depósitos tienen exactamente las mismas cualidades que las monedas metálicas y los billetes, en razón que pueden ser transferidos indefinidamente de mano en mano en pago de bienes o servicios o en la liquidación de deudas y obligaciones de cualquier clase.

En efecto, la diferencia entre el cheque y depósito radica en que el primero es una promesa de pago del Banco, incorporada a un pedazo de papel transferible en cambio un depósito bancario es una promesa de pago semejante pero inscripta en los libros de los bancos, y sobre los cuales se gira por medio de los cheques.

Hemos circunscripto la idea del dinero a los medios de pago antes mencionados.

Infravaluación monetaria.

Los estados de desequilibrio causados por la inflación y la deflación deben tratarse de superar por los efectos que ellos producen en la actividad económica.

Evidentemente un valor del dinero estable con precios constantes permiten a todo aquel que participa en el proceso económico planear su actividad no sólo a corto sino a largo plazo, pues el instrumento de medición con que ha de valorizar los distintos bienes y servicios no ha de sufrir modificación alguna.

En cambio, cuando oor las distintas causas aue un proceso inflacionario  desequilibra el valor de la moneda, disminuyendo su poder adquisitivo, se produce la llamada infravaluación monetaria, en razón que el aumento de precios resultante de tal situación obliga a la necesidad de disponer de mayores recursos monetarios para adquirir idéntica cantidad de bienes y servicios.

Corrección monetaria

De allí que cuando se opera un proceso de desequilibrio en el valor del dinero se tienden a adoptar medidas que lo neutralicen a efectos de lograr su estabilización.

Quizás en ese sentido la experiencia en casi todas las naciones del globo este signada más por el fenómeno de la inflación que por el de la deflación y entre las medidas más comunes aplicadas para atacarla hayan sido las siguientes:

— La estabilización de las rentas.

— El control de los precios, principalmente de aquellos de los bienes y servicios de primera necesidad.

— El control de los créditos, fuente de creación indiscriminada del dinero.

— Equilibrio de los presupuestos públicos con el fin de economizar la emisión incontrolada de dinero por parte del Estado.

— Orientar las inversiones que se realizan hacia la producción de bienes esenciales.

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Ampliación sobre el dinero:

¿Que es el Dinero?

Resulta interesante efectuar una enumeración de las diversas clases de dinero que todos conocemos.

Comencemos, entonces, con el dinero que comúnmente teñe mos en nuestros bolsillos y utilizamos para realizar nuestros gastos diarios.
También existe el dinero con el cual se pagan los salarios (suel dos, jornales, etc.) en forma tal que los trabajadores reciben habí tualmente su dinero en la misma forma en que lo gastan.

Esta primera clase de dinero es lo que se conoce como dinero en efectivo y puede adoptar las siguientes formas:

— En monedas metálicas
— En billetes

Tanto las monedas metálicas como los billetes son emitidos por el Banco Central el cual los obtiene a través de su Casa de Moneda a medida que los necesita para proporcionar cambio al público.

Las monedas metálicas se hacen de metal, cobre, estaño, zinc (anteriormente eran de oro o de plata) y el valor intrínseco (de sus componentes) es siempre inferior a su valor de circulación.

Por lo tanto, no son dinero de cuerpo entero que valgan su va lor nominal, sino dinero simbólico que debe su valor como dinero a la garantía que le presta el Estado emisor.

Pero lo que realmente importa es que sea lo más difícil de falsificar, pues la tentación de falsificar dinero aumenta a medida qur mayor es la diferencia entre su valor intrínseco y su valor monetario.

En cambio, los billetes se hacen, no de metal, sino de papel por supuesto nadie pretende que posean un valor intrínseco importante, no obstante, se elaboran con papel de gran calidad y con marcas de agua. tomándose mucho cuidado en la impresión, la cual cons tituye un trabajo muy especializado.

Al igual que en el caso de las monedas metálicas dichas precauciones son indispensables, tanto para producir el papel moneda que resista el uso, como para protegerlo de la falsificación que ofrecíaperspectivas de importantes ganancias para quienes quisieran realizarla.

En síntesis, podemos agrupar, entonces, a las monedas simbólicas y a los billetes simbólicos como la clase de dinero que el hombre y mujer común recibe en salarios y utiliza en los pequeños pagos cotidianos.

Las personas de más alto nivel económico y las empresas rec ben, generalmente, sus ingresos no en dinero en efectivo, sino en cheques.

Para ello deben tener una cuenta en un Banco, en la cual entregan a éste los cheques que reciben y cubren sus gastos diarios, en parte en dinero efectivo que han sacado de su banco mediante la presentación de cheques pagaderos a si mismo (portador) y en parte librando cheques a favor de sus acreedores (a la orden).

En caso de no tener cuenta bancaria, buscan a otra persona, generalmente un comerciante que les cambie sus cheques por dinero en efectivo y entonces cubren sus gastos pagando con ese dinero recibido.

En la actualidad, sobre todo en las empresas, la mayor parte de los pagos se realizan por medio de cheques y en países en que el uso de cheques se ha generalizado también el individuo común realiza sus gastos menores mediante la entrega de cheques.

A esta altura de nuestro desarrollo debemos hacer una aclaración fundamental.

Las monedas metálicas y los billetes son dinero, pero los cheques no lo son.

Es que la esencia del dinero es que se puede pasar de mano en mano en sucesivos actos de circulación.

Si bien normalmente, un cheque circula, lo hace por una sola vez (sobre todo luego de las reformas a nuestra legislación vigente).

En efecto, se extiende a favor de una persona determinada que tiene que firmar el reverso (endosar) como recibo por el dinero. Es decir la persona a cuyo favor ha sido extendido el cheque, lo endosa, lo presenta al banco y lo cobra.

Así, pues, los cheques no son dinero, sino simplemente órdenes dadas a un banco para que transfiera dinero, o dominio sobre el dinero depositado anteriormente, de una persona a otra.

Surge entonces nuestra pregunta ¿si los cheques no son dinero, qué son los depósitos bancarios que transfieren?

Es que la persona que tiene cuenta en un banco conserva cierta eantidad de poder adquisitivo en su poder, o lo guarda en su casa, en forma de dinero en efectivo; pero por lo general, las cantidades que se guardan de este modo son comúnmente pequeñas.

La mayor parte del poder adquisitivo que obtiene todo individuo lo conserva en forma de depósito en su banco, hasta que decide utiilizarlo. Por eso en cualquier momento puede librar un cheque contra las sumas que le hayan sido acreditadas en los libros de su banco.

Para la mayoría de las personas tales depósitos son tan válidos como el dinero en efectivo con la única condición de que se pueda confiar justificadamente en la capacidad de pago del Banco. Sin embargo, en nuestro país, este tipo de depósitos se encuentra garantizado por el Estado, a través del Banco Central, lo cual le otorga la máxima seguridad.

También en el mundo moderno se considera a los bancos como depósitos seguros del poder adquisitivo y acerca de la conveniencia de mantener el dinero en forma de depósitos bancarios.
Ahora bien, los depósitos bancarios son de dos clases y reciben el nombre de:

— En cuenta corriente
— A plazo fijo

Las cuentas corrientes representan sumas depositadas contra las que el titular puede disponer mediante la emisión de cheques sin previo aviso.
Por eso los bancos guardan estas sumas por cuenta de sus propietarios pero no abonan interés alguno sobre ellas.

En cambio, los depósitos a plazo fijo son sumas depositadas a condición que no serán retiradas sin antes avisar con determinado plazo de anticipación, y sobre dichos depósitos los bancos pagan intereses.

De lo expuesto podemos resumir nuestro concepto del dinero ampliando nuestro concepto inicial (monedas y billetes), diciendo que también los depósitos bancarios son dinero, aun cuando los cheques no lo sean, en razón que los depósitos tienen exactamente las mismas cualidades que las monedas metálicas y los billetes, en razón que pueden ser transferidos indefinidamente de mano en mano en pago de bienes o servicios o en la liquidación de deudas y obligaciones de cualquier clase.

En efecto, la diferencia entre el cheque y el depósito radica en que el primero es una promesa de pago del Banco, incorporada a un pedazo de papel transferible en cambio un depósito bancario es una promesa de pago semejante pero inscripta en los libros de los bancos, y sobre los cuales se gira por medio de los cheques.

Fuente Consultada:
Economía y Contabilidad Para 3º Año del Ciclo Básico Unificado de Apolinar E. García Editorial Sainte  Claire

Origen del trueque y el comercio con la moneda metalica Historia

Origen del trueque y el comercio con la moneda metalica

CUANDO Y POR QUÉ NACE EL TRUEQUE: La primera condición para que exista intercambio de bienes es la capacidad de producir excedente. El excedente es una parte de la producción que no se necesita consumir. Si una sociedad dispone de excedente, puede intercambiarlo por algún producto que posea otra sociedad (y que tampoco necesita consumir).

En la más remota prehistoria, cuando los hombres se dedicaban a la caza y la recolección, la producción de excedentes era casi nula. Además, por las características de sus productos, esos excedentes no se hubieran podido almacenar. Pero desde las primeras actividades productivas, el excedente permitió emprender el hábito de intercambiar productos.

Las primeras formas de comercio entre los hombres consistieron justamente en el intercambio de productos mano a mano: lo que uno tenía y no necesitaba, se cambiaba por lo que el otro tenía y no necesitaba. Esa forma de intercambio se denomina trueque.

El trueque se mantuvo por mucho tiempo, aun en sociedades sedentarias: un jarrón de vino por una bolsita de trigo, pieles de abrigo por un arma de caza, lana de oveja por pescados.

¿Por qué se abandonó el trueque? El desarrollo de nuevos bienes de consumo y el crecimiento de la actividad comercial demostró que este sistema era poco práctico: en primer lugar porque no siempre el otro necesitaba aquello de lo que uno disponía. Por ejemplo, si un artesano de sandalias quería comprar pan, siempre debía encontrar un panadero que necesitara sandalias ó averiguar qué necesitaba el panadero, conseguirlo con su producción de sandalias. y recién después ofrecérselo en trueque.

En segundo lugar, también era un problema determinar cuál era el valor exacto de los productos a intercambiar: ¿cuánta lana por un jarrón de vino? ¿de qué tamaño debía ser el jarrón? ¿una vaca valía lo mismo que un camello?

Para resolver estos primeros problemas los hombres buscaron un producto de referencia: los valores de todas las mercaderías se establecerían en base a ese producto. Esa referencia es el primer paso en la historia de la moneda.

UNA MONEDA CON MUCHAS FORMAS

Una moneda es, de hecho, un elemento intermedio que sirve para facilitar los intercambios. Si todos los hombres establecían el valor de sus productos sobre la base de la misma mercancía, el intercambio era mucho más simple. Los primeros bienes de referencia fueron el trigo o el ganado. Entonces, era posible establecer el precio de los diferentes productos: por ejemplo, obtener una vaca a cambio de una cantidad establecida de cereales.

Estos primeros bienes de referencia reunían dos características principales: eran aceptados por la mayoría de los hombres, y eran sumamente útiles. Sin embargo, pronto surgió un nuevo problema. El bien de referencia debía ser divisible, debía poder fragmentarse para intercambios menores, cotidianos, por objetos de menor valor. Además, debía simplificarse también su traslado, su cuidado y su almacenamiento.

Así, los objetos que funcionaban como bienes de intercambio fueron haciéndose más pequeños y fácilmente manipulables: collares hechos con caracoles o caparazones, barbas de ballena, cocos, bolsitas con sal, etc.

LA APARICIÓN DE LA MONEDA METÁLICA

Según el historiador griego Herodoto, las primeras monedas metálicas surgieron en el Asia Menor, en el siglo VIII a.C., debido a que un rey lidio se propuso simplificar la recaudación de los impuestos y su almacenamiento. Así, habría reemplazado productos como el ganado, el trigo o la madera, que su pueblo le tributaba, por su equivalente en monedas fabricadas con una mezcla de oro y plata. Sin embargo, es probable que mucho tiempo antes las monedas metálicas hayan surgido en otro lugar.

Hacia el año 3000 a.C, en la Mesopotamia asiática, asirios y babilónicos comenzaron a utilizar como bienes intermedios para los intercambios barras de oro y plata. También se utilizaban otros metales, como el cobre, el bronce o el hierro. Sin embargo, se preferían los dos primeros (oro y plata) ya que tenían algunas ventajas sobre los otros: en primer lugar su escasez, lo que los hacía valiosos, y en segundo lugar su incorruptibilidad. Esto último se refiere tanto a que es difícil falsificarlos como a que pueden almacenarse mucho tiempo sin echarse a perder (al contrario del hierro que se oxida).

El desarrollo de las actividades comerciales, sobre todo a través del imperio romano, extendió la utilización de monedas metálicas. Desde entonces son los Estados los que monopolizan la acuñación (fabricación de monedas). Además, las monedas solían tener un sello grabado: la figura de algún dios, la efinge del un emperador, o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban la pureza y el peso del material con que la moneda había sido acuñada.

BILLETE PAPEL MONEDA

Papel Moneda Emitido Por Alemania

NUEVAS FORMAS DE PAGO

 El desarrollo de las actividades comerciales y el intercambio de productos traídos y llevados a largas distancias propios de la Edad Moderna europea, hizo necesario el desarrollo de nuevas técnicas que facilitaban el uso del dinero.

Muchas de estas técnicas fueron en realidad apropiadas por los europeos, a partir del siglo XV, de otras regiones en las que existían con anterioridad. Por ejemplo, las letras de cambio existían en el mundo árabe musulmán desde el siglo X. Estas surgieron porque en diferentes lugares se utilizaban diferentes monedas. Con estos documentos se garantizaba que una persona pudiera cobrar una deuda en un lugar lejano, con la moneda de su lugar de residencia pero por un importe equivalente a la moneda del lugar en el que se había realizado la venta.

Otra novedad europea del siglo XV fueron los billetes a la orden (o sea, órdenes de pago para determinada persona) que dieron origen al cheque. Este evitaba que una persona tuviera que caminar por la calle transportando dinero, por lo que permitía comerciar con mayor seguridad. El dinero real se encontraba depositado en un banco y el cheque permitía a quien lo había recibido extraerlo cuando quisiera.

á partir del siglo XVI se generalizó la utilización de monedas de plata debido a la gran cantidad de ese material extraído de las minas americanas. Más tarde, a a finales del siglo XVIII surgió el papel-moneda, o sea, el billete actual. También fabricado por el Estado con exclusividad, su aceptación es forzosa (o sea, ningún comerciante puede exigir el pago en oro o en plata; debe aceptar el billete de curso legal).

TARJETA DE CREDITO

Actualmente existen tarjeta de crédito como otra forma de pago. Estas permiten inclusive
aplazar el pago del producto adquirido

PARA SABER MAS…
Fuente Consultada : Economía Las ideas y los Grandes Procesos Económicos – Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Los frutos de la especialización en el trabajo
A medida que las sociedades se tornaban más complejas, y las actividades productivas se diversificaban, se fue produciendo una progresiva división del trabajo, por la cual las personas se especializaron en determinadas tareas. Así muchos se dedicaron a trabajar los metales, el cuero o el barro; otros a producir alimentos -como el pan, el aceite o el vino-; algunos se ocuparon de perfeccionar las técnicas de los cultivos, o bien, a construir canales para que el agua llegara a regiones desérticas, etcétera.

La especialización creciente reforzó la necesidad de intercambiar lo que cada persona producía en exceso respecto de sus necesidades, con los productos que otros tenían para ofrecer a partir de su propio esfuerzo. Éste fue el origen del comercio, que empezó a desarrollarse bajo la forma del trueque.

Del trueque al uso del dinero
Por medio del trueque, las personas intercambiaban objetos o servicios, sin utilizar dinero. El inconveniente de esta forma de intercambio es que lo que una persona está dispuesta a dar debe coincidir con lo que la otra desea recibir, y viceversa.

La paulatina aparición del dinero, que podía ser cualquier bien que, gracias a sus propiedades, pudiera intercambiarse por cualquier otro, significó un progreso, ya que facilitó las transacciones y permitió satisfacer una cantidad mayor de necesidades.

Por ejemplo, en algunas regiones la sal era usada como dinero, ya que era útil y apreciada por todos, y cualquiera estaba dispuesto a recibirla como forma de pago. En otros lugares se utilizaban cueros o camellos.

Como muchos de los bienes usados como moneda local eran perecederos -es decir que se destruían con el tiempo-, y no servían para comerciar con otras regiones -ya que allí no los valoraban de la misma forma-, progresivamente se fueron adoptando los metales preciosos (en especial, oro y plata), que tenían tres ventajas: eran aceptados por diversos pueblos, eran resistentes al tiempo debido a sus características físicas y podían ser transportados con mayor comodidad que otros objetos.

Fuente Consultada: Sociedad  – Historia 8to. Año Vicens Vives (Maria P. González y Marissa Massone)

Lavado de Dinero, Mafias y Paraisos Fiscales Organizaciones Mafiosas

Lavado de Dinero, Mafias y Paraísos Fiscales

En los años ‘90, la cuestión del lavado de dinero, las plazas financieras offshore y otros paraísos fiscales movilizaba a la “comunidad internacional”. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 el tema pasó a un segundo plano, desplazado por la lucha contra la financiación del terrorismo. Así se preservan zonas oscuras dentro del sistema financiero controlado por Estados Unidos, para único provecho de los países ricos.

En el año 2000 la movilización internacional contra las plazas offshore estaba en su apogeo. El Foro de Estabilidad Financiera (creado por el G-7), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera (GAFI) habían difundido, casi simultáneamente, listas de países y territorios que incurrían en prácticas cuestionables en materia de estabilidad financiera, fraude fiscal o lavado de dinero.

Sin embargo, poco tiempo después quedó en claro que esta convergencia temporal encerraba más retórica que voluntad de terminar con las prácticas denunciadas. Sólo el GAFI siguió adelante con la lista negra que habla elaborado, partiendo de 15 países y territorios “no cooperativos” (PTNC) en la lucha antilavado, pero progresivamente fue reduciendo esa lista, que hoy contiene apenas tres nombres.

¿La lucha antilavado dio, entonces, resultados tangibles, lo que justificaría un cierto relajamiento? En verdad. nadie puede decirlo, porque las políticas instauradas bajo los auspicios del GAFI nunca pudieron ser evaluadas en términos de eficacia.

PARAISO FISCAL: Se califica de paraíso fiscal a aquel territorio o estado donde ciertos impuestos son muy bajos o no existen. Entre los existentes, diferentes jurisdicciones tienden a ser paraíso para distintos tipos de impuestos y para diferentes categorías de personas y compañías.

Una forma en la que una persona o compañía aprovecha un paraíso fiscal es trasladándose o haciéndose residente a efectos fiscales del mismo. Otra forma es establecer una entidad jurídica separada o subsidiaria (una compañía extraterritorial —offshore—, de fideicomiso o fundación) en el paraíso fiscal. Los activos se transfieren a la nueva compañía o entidad de forma que los beneficios puedan ser realizados o las rentas cobradas en el paraíso fiscal.

Que toda esta elusión o evasión de impuestos no sea siempre totalmente limpia depende de la legislación de los países involucrados y de las circunstancias particulares de las compañías o individuos implicados.

Muchos países tienen leyes que dificultan a sus residentes poseer una compañía (o realizar inversiones) en un paraíso fiscal sin pagar impuestos en él o en el país en el que residan. Por ejemplo, los ingresos o ganancias procedentes de una compañía extraterritorial o de inversión pueden atribuirse a efectos fiscales al dueño o inversor bajo el régimen de CEC u otras leyes similares. Aunque muchos países también tienen tratados fiscales bilaterales que evitan a sus residentes pagar impuestos dobles (si bien típicamente el mayor de los tipos de impuesto cobrado en los dos países se adeuda), pocos países tienen tratados con los paraísos fiscales.

Aunque los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un vuelco en la lucha por el saneamiento del sistema financiero, ese viraje adoptó una dirección inesperada. Hubiera parecido lógico que las fallas del sistema bancario y financiero occidental —que permitieron que los terroristas financiaran sus operaciones— fueran auditadas con seriedad. en especial los paraísos bancarios y fiscales utilizados por Al-Qaeda o las organizaciones criminales.

La ocasión parecía perfecta para instaurar reglas internacionales comunes que terminaran con las prácticas de las estructuras offshore incansablemente denunciadas, detrás de las cuales operan todas las maniobras de ocultamiento.

Luego de adoptar dispositivos de vigilancia real, en octubre de 2001 Estados Unidos se apresuró a votar la Patriot Act, que coloca al sistema bancario y financiero bajo su control, y obliga a los bancos de todo el mundo que se relacionan con él a garantizar la transparencia de sus estructuras y operaciones financieras.

Lavado de Dinero, Mafias y Paraisos Fiscales

ZONAS FRANCAS: Existen alrededor de 250 en varias decenas de países, sin contar las zonas parcial o temporalmente desfiscalizadas.

América Latina México, Guatemala, Honduras, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Guyana francesa

África Túnez, Mauricio, Togo, Egipto, Ghana, Kenia, Zimbabwe, Madagascar

Asia China, Indonesia, Filipinas, Taiwán, Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán, Turquía

Europa Irlanda, Francia (alrededor de 40, entre ellas Dunkerque y La Seyne-sur-Mer)

Paraísos Bancarios Fiscales y Judiciales:

América del Norte: Bermudas Estados Unidos (Colore Delaware, Miami, Nueva Jersey, Nueva

América Central:Belice Costa Rica Guatemala Panamá Caribe Anguila Antigua y Barbuda Antillas holandesas (Curaçao) Aruba, Bahamas Barbados Islas Cáimán Dominica, Granada Saint-Kitts y Nevis Santa Lucía Saint Martin Saint Vincent y Granadinas Turcas y Calcos Islas Vírgenes británicas América del Sur Uruguay

Europa: Andorra Islas anglonormandas (Jersey, Guernesey) Campione (Italia) Islas Canarias City londinense Chipre Estonia Gibraltar Hungría Irlanda Letonia Liechtensteir Lituania Luxemburgo Madeira Isla de Man Mónaco Malta Rusia San Marino Suiza Ucrania Vaticano

Asia-Pacifico-Oceanía Birmania, Brunei Islas Cook, Islas Fidji Hong Kong Indonesia Labuan, Macao Islas Marianas Islas Marshall Isla Mauricio Nauru, Niue Filipinas Samoa Singapur Vanuatu, Islas Salomón Seychelles Taiwán, Tailandia Tonga, Tuvalu

Medio Oriente y Estados del Golfo: Arabia Saudita Bahrein Dubai Emiratos Arabes Unidos Israel Líbano

África:Egipto Liberia Marruecos Nigeria Túnez

Principales Plazas Financieras:
Amsterdam Bahrein Islas Caimán Chicago Franctort Ginebra Hong Kong Londres Luxemburgo Milán Montreal Nassau Nueva York  París Singapur  Sydney Tokio Toronto Zurich

Organizaciones Delictivas Transnacionales:

Estados Unidos: Cosa Nostra (40.000 miembros, 25 familias)

Colombia:Narcotraficantes (25.000 personas, 2.500 grupos)

Italia:Mafia (Sicilia, 50.000 miembros, 150 familias) Camorra (Campaña, 7.000 miembros, 130 familias) N´Dranghetta (Calabna, 5.000 personas, 150 ‘Ndrine) Nuova Sacra Corona Unitá (Puglia, 2.000 miembos, 50 familias)

Rusia: 160.000 miembros, 12.000 grupos

Japón:Yakuzas, Yamaguchi Gumi (23.000 miembros, 750 clanes) Sumiyoshi Rengo (7.000 miembros, 170 clanes) lnagawa kai (7.000 miembros, 300 clanes)

Hong Kong:Triadas – Federación Wo (40.000 miembros, 10 clanes), 14 K (25.000 miembros, 30 clanes), Sun Yee Qn (50.000 miembros).

Otros países involucrados:Canadá, México, Jamaica, Turquía, Albania, Kosovo, Chechenia, China, Taíwán, Nigetia, Israel, países del Cáucaso y Asia Central (valle del Ferghana).

PRIORIDAD AL TERRORISMO:

Aunque haya apuntado bien a las fallas del sistema financiero, esta política presenta dos inconvenientes. Por una parte, al concentrarse en la lucha antiterrorista, no se ocupa específicamente del saneamiento de las plazas financieras ni tampoco de la lucha contra la delincuencia mafiosa.

Por otra parte, el sistema fue instaurado unilateralmente por Estados Unidos, que controla todas las informaciones recogidas. En cuanto a los resultados de la lucha antiterrorista, las evaluaciones del dispositivo así impuesto al resto del mundo son muy criticas, y también se cuestiona su eficacia global en términos económicos.

En efecto, Estados Unidos no quiso terminar con las zonas oscuras del sistema financiero. Los paraísos bancarios y fiscales conservan la mayoría de sus atributos. Los que presentaron una enconada resistencia tuvieron dificultades, y los que aceptaron someterse a un creciente control lo hicieron para preservar sus prácticas de ocultamiento.

Para Estados Unidos, la lucha antilavado ya no es prioritaria, a menos que esté vinculada con las actividades terroristas. Por otra parte, los servicios que ofrecen los paraísos bancarios y fiscales tradicionales enfrentan la competencia de países que no son calificados como tales: el Reino Unido y Estados Unidos en particular, a través de las trabas que ponen a la cooperación judicial, mantienen deliberadamente la opacidad jurídica y financiera.

Eso no impide que Estados Unidos, en nombre de la lucha contra la financiación del terrorismo, ejerza considerables presiones sobre los sistemas financieros que escapan en mayor o menor medida a su dominio. Se trata, por un lado, de sistemas alternativos informales de compensación, del tipo “hawala”, extendidos por todo el Tercer Mundo y las diásporas; por el otro, de bancos islámicos que efectivamente funcionan de manera muy hermética.

Si bien es verdad que esos circuitos financieros que manejan importantes capitales son tan impenetrables como el sistema occidental, desde 2001 están mucho más estigmatizados que este último.

La lucha contra el lavado de dinero, concentrada ahora en la financiación del terrorismo, aparece, entonces, como un medio de preservar zonas oscuras dentro del sistema financiero que benefician sólo a los países ricos y obligan a los países del Tercer Mundo a integrarse a él.

Fuente Consultada: El Atlas Le Monde Diplomatique.

La Bolsa de Valores El Mercado Bursatil Funcionamiento Las Acciones

La Bolsa de Valores El Mercado Bursátil

La Bolsa de Valores El Mercado Bursatil En cuanto cesó el fragor en el campo de batalla de Waterloo en 1815, la noticia de la victoria de los Aliados sobre Napoleón fue llevada por mensajeros al banquero Nathan Rothschild, radicado en Londres Este financiero, uno de los fundadores de la dinastía Rothschild, recibió la buena nueva más de 24 horas antes que lord Liverpool, el primer ministro británico.

Rothschild sabía que el precio de los valores del gobierno inglés aumentaría al darse a conocer la noticia, por esa razón invirtió grandes sumas en acciones. El precio aumentó durante los cuatro días siguientes, en efecto, y Rothschild acrecentó su ya cuantiosa fortuna.

Hoy día los centros financieros internacionales están enlazados por comunicaciones electrónicas que les permiten conocer con extrema rapidez lo que sucede en cualquier parte del mundo; en este sentido, actúan como si fueran una sola entidad, cada uno respondiendo de inmediato a las informaciones de los demás.

Un ejemplo elocuente al respecto fue la caída de la bolsa el lunes 19 de octubre de 1987, que se propagó como reguero de pólvora por todo el mundo al inicio de las operaciones de los distintos mercados de valores. La bolsa de Nueva York había sufrido una baja repentina el viernes anterior, a lo que siguió un fin de semana de pánico especulativo. La bolsa de Sydney abrió sus puertas la mañana de ese lunes mientras la mayor parte del mundo aún dormía; los corredores tenían un alud de posturas de venta, y millones de dólares en valores fueron retirados ese día. Las comunicaciones por satélite pronto llevaron la noticia a la bolsa de Tokio, donde se produjeron reacciones similares.

A las pocas horas la ola recorrió todo el orbe, Hong Kong, Singapur, las bolsas de Europa y de vuelta a Nueva York. Las compañías estadounidenses perdieron más de 500 mil millones de dólares en acciones antes de finalizar el día.

El llamado Lunes Negro cautivó la atención de un público habitualmente indiferente a los asuntos bursátiles. ¿Cómo pudieron ocurrir pérdidas tan enormes?, se preguntaban.

Durante 300 años o más, las bolsas han sido el mercado donde las compañías y algunos gobiernos han acudido para conseguir parte del capital necesario para Financiar sus empresas.

Si bien el tradicional piso de remates de los mercados de valores se caracteriza hoy por el zumbido de las computadoras, los principios del negocio bursátil permanecen inalterados. Un mercado de valores es un centro para la compraventa de valores (acciones, bonos, etc.), los cuales representan una inversión para la persona que los compra y una fuente de financiamiento para la empresa que los vende.

Por medio de un proceso de libre oferta y demanda, el mercado determina que valores reportan en un momento dado mayores ganancias a su tenedor.

En las economías de mercado libre, las empresas que necesitan dinero, para financiar sus actividades tienen dos modos principales de obtenerlo: pedir un préstamo bancario a plazo fijo o vender al público una parte de la sociedad en forma de valores.

El segundo recurso ofrece una ventaja para el negocio, pues silos planes de la compañía fracasan, el dinero reunido no tiene que devolverse forzosamente. Por otro lado, si el negocio prospera, los compradores de valores se hacen acreedores a parte de las ganancias y los títulos aumentan de valor.

Estar inscrita en una bolsa de valores otorga prestigio a una compañía, lo que a su vez ayuda para conseguir capital, ya que por medio de ella también se tiene acceso a un mayor número de inversionistas potenciales… y a su dinero.

Las bolsas no admiten sin más a cualquier empresa: fijan reglas para asegurarse de que las compañías inscritas ofrezcan a los inversionistas información completa y veraz sobre sus actividades, y un trato apegado a la ley.

Lograr la inscripción en los mercados bursátiles más importantes es un proceso complicado y costoso. En Nueva York, por ejemplo, una empresa que cotiza en la bolsa debe tener valores en activo por más de 16 millones de dólares.

Países como Estados Unidos, Inglaterra y Japón han establecido mercados secundarios para compañías pequeñas que desean ofrecer valores al público. En ellos se aplican normas menos estrictas que en los mercados principales, pero aun así están controlados.

¿Quién dirige las bolsas?

Como santuarios de la libre empresa, los mercados de valores son dirigidos en primer término por sus fundadores; en este sentido guardan estrecha semejanza con los clubes privados muy exclusivos. En varios países la membresía se puede comprar, a condición de que los socios acepten al recién llegado y exista una “vacante». El precio es alto: supera los 375.000 dólares en Nueva York y la asombrosa cifra de 6.6 millones de dólares en Tokio. En naciones como Inglaterra, la admisión de un miembro no está determinada por la existencia de vacantes, sino abierta a cualquier empresa que cumpla los requisitos de ingreso.

Los miembros fijan las normas bursátiles ciñéndose a las leyes del país. En algunos casos esa función es desempeñada por organismos independientes que vigilan el comportamiento diario de la bolsa en favor del público.

Agentes de cambio y corredores

El máximo privilegio que las bolsas otorgan a sus miembros es el derecho de ser agente de cambio en valores, o sea el mediador en la compraventa de acciones.

El segundo privilegio, igualmente importante, es ser corredor de bolsa: la persona que tiene acceso directo a los agentes de cambio para comprar y vender en nombre de un inversionista. En la bolsa de Londres, el agente de cambio es la figura clave; en la de Nueva York, un “especialista” desempeña una función similar. A cada especialista se le asignan derechos exclusivos para comerciar ciertos valores, los cuales podrá comprar o vender a los corredores que acudan a él, o comprar y vender por cuenta propia.

La compraventa en los pisos de la bolsa se realiza a modo de una subasta frenética, en la que los corredores, con instrucciones de sus clientes, se apretujan alrededor del especialista, gritando los precios a los cuales quieren comprar un valor (postura de compra) o venderlo (postura de venta). El especialista se enfrenta a compradores y vendedores lo mejor que puede, utilizando su cartera personal de valores para corregir cualquier desequilibrio.

Los agentes de cambio obtienen sus ingresos de la diferencia entre las cotizaciones de las posturas de compra y de venta, y los corredores generalmente trabajan a comisión, la cual depende del monto de los valores que compran o venden para sus clientes.

Piso de remates Apretadas filas de corredores en la bolsa de Hong Kong, sentados ante sus pantallas y teléfonos, efectúan miles de operaciones de compraventa cada día.

¿UN DERRUMBE INCONTROLABLE?

El empleo de computadoras en el negocio bursátil ha dado origen a un procedimiento llamado orden de venta a precio determinado, el cual podría amenazar la estabilidad de los mercados nacionales e incluso mundiales.

Los tenedores de valores dan instrucciones a los corredores de programar sus computadoras asignándole un precio específico a cada valor. Si los valores caen por debajo de ese nivel, son vendidos sin tardanza para reducir las pérdidas.

Ni siquiera en las bolsas más importantes dicho procedimiento es enteramente automático; los corredores aún tienen que llamar a los agentes de cambio para realizar transacciones mayores. Pero con la aparición de las redes de computadoras, el mundo financiero podría sufrir un derrumbe incontrolable.

El efecto en cadena se ha producido en todas las caídas de la bolsa, pues la gente vende para preservar algo de su dinero. Pero las computadoras pueden hacer que el derrumbe ocurra más deprisa, haciéndolo más difícil de controlar.

El precio de los valores

Los valores de cotización pública se emiten primero con un valor nominal, denominado paridad en el caso de acciones o títulos ordinarios. Por ejemplo, una compañía que quiera conseguir 10 millones de libras esterlinas puede poner a la venta, a través de la bolsa, 10 millones de acciones, cada una con valor nominal de una libra. Sin embargo, una vez que los valores empiezan a ser comercializados, su precio de mercado puede ser mayor o menor que el valor nominal. Si la compra de valores es mayor que la venta, el precio sube; y cuando se venden más, baja.

En condiciones de “alza en el mercado’ la gente compra títulos con la expectativa de que suban de valor, para luego venderlos con ganancia. En los “mercados a la baja», el precio de los valores va disminuyendo; los especuladores aún pueden ganar dinero accediendo a vender, a precio fijo, valores que ellos no han pagado hasta ese momento, pues esperan que cuando tengan que liquidar los precios habrán bajado más; entonces el desembolso será menor que la suma que reciban.

El precio de los valores es determinado por el desempeño de la compañía emisora y por las condiciones económicas y políticas nacionales y mundiales.

Los acontecimientos nacionales que afectan el valor de los títulos son fáciles de identificar, pero su impacto es difícil de predecir: por ejemplo, un cambio de gobierno, pronósticos de recesión o repunte de la economía o cambios súbitos en el precio de las materias primas. Compañías intermediarias y grandes inversionistas como las aseguradoras destinan cuantiosos recursos a sus departamentos de estudios económicos.

El precio de los valores cambia según el número de transacciones efectuadas. Pero es práctica común “congelar” los valores a intervalos regulares, para evaluar el desempeño del mercado y de los valores particulares entre un periodo y otro. Las cotizaciones al cierre de la bolsa se publican diariamente en la prensa, y el pulso del mercado se toma a partir de un índice basado en una selección de los valores principales.

Entre los índices más conocidos des­tacan el promedio Dow Jones (Nueva York), el índice de 100 valores de Financial Times (Londres) y el NikKei (Tokio). Dichos índices se divulgan por todo el mundo una o más veces cada día.

EL ORIGEN DE LA BOLSA: Las poco más de 130 bolsas de valores existentes en el mundo remontan sus orígenes al siglo XIII en Francia y los Países Bajos. Los comerciantes negociaban letras de cambio —pagarés emitidos a cambio de préstamos—. Si alguien tenía una letra de cambio y necesitaba dinero antes del vencimiento, podía vendérsela a otro.

Pero no fue sino hasta el siglo XVII cuando los mercados de valores comenzaron a evolucionar hasta su forma actual. La bolsa de Amsterdam, fundada en 1611, es la más antigua, e Inglaterra implantó en 1697 un sistema para reglamentar la actividad de los comerciantes de acciones.

Hasta principios del siglo XIX la mayoría de las bolsas de valores consistían en reuniones informales de comerciantes, en los barrios mercantiles de las ciudades. En Londres, por ejemplo, los negocios se concertaban en cafeterías; y en Nueva York, los comerciantes se reunían al aire libre en lo que hoy es Wall Street. Pero el auge industrial y la explosión en el número de acciones y títulos en oferta, crearon la necesidad de establecimientos permanentes.

La bolsa de Nueva York es la balanza bursátil más grande del orbe: maneja 60 % del comercio mundial de valores, unas 1.500 compañías. La bolsa de Tokio ocupa el segundo lugar: en ella cotizan casi tantas empresas como en la de Nueva York, pero maneja un monto de acciones 50 % menor.

CONTRA LA ESPECULACION BURSATIL:

Desde los inicios de la bolsa, la gente ha intentado cometer estafas. En la década de 1720 John Aislable, ministro de Hacienda inglés, fue encarcela do por “ínfamante corrupción”: se había llenado los bolsillos vendiendo acciones de la South Sea Company una empresa especulativa que arruinó a muchos inversionistas.

Todos los países han establecido leyes para impedir los fraudes, y algunos tienen organismos especializados cuya función es procurar la observancia de la ley. Uno de los más graves delitos, y uno de los más difíciles de evitar, es la especulación “oculta”, que consiste de una empresa para obtener ganancias ilícitas de sus valores. Por ejemplo, el especulador puede comprar acciones poco antes de que la compañía anuncie un incremento de utilidades, o venderlas antes de que anuncie pérdidas.

En 1986 Iván Boesky, conocido hombre de finanzas de Nueva York, fue acusado de especular en valores haciendo uso de información secreta sobre fusiones de compañías, por la cual pagó sumas enormes. La prolija declaración de Boesky condujo al arresto de banqueros y hombres de negocios tanto en Nueva York como en Londres. Fue sentenciado a tres años de prisión.

El fin del dinero: Se dice con ironía que los gobiernos parecen tener dinero hasta para regalar. Pero por desgracia no lo regalan, lo queman: cada semana incineran cientos de toneladas de billetes maltratados.

Las monedas pueden durar muchos años en circulación hasta que la imagen se desgasta o su denominación cambia. Pero los billetes cambian de manos tan rápidamente que en pocos meses se echan a perder: incluso los de valor más alto no duran más de dos o tres años.

El método inglés para deshacerse de los billetes viejos es ilustrativo. En cada una de sus cinco sucursales y en sus talleres de impresión en Essex, el Banco de Inglaterra tiene máquinas clasificadoras que separan los billetes que sirven para ser reimpresos; los que no, los destrozan en cuadros de 1 mm². Cada semana las trituradoras del banco destruyen billetes usados por el equivalente de 50 millones de libras esterlinas.

En los 13.000 bancos High Street ingleses también se separan los billetes deteriorados y se envían bajo custodia a la oficina matriz del Banco de Inglaterra en Londres o a alguna de sus sucursales, y a cada banco se le abona el importe de lo que entrega. Los billetes entonces se llevan en un carro blindado a los talleres de impresión del banco, donde un incinerador, a una temperatura de 2000 °C, destruye cada mes 135 millones de libras esterlinas —15 millones de billetes que pesan 12.5 toneladas. Después la ceniza se pulveriza en un molino y se examina para asegurarse de que no queden fragmentos de los billetes.

Así pues, cada año el banco destruye casi 1000 toneladas de papel moneda, con valor nominal de 10.000 millones de libras, mismas que son reemplazadas por billetes nuevos.

Aunque la operación es segura, siempre existen riesgos. En el Gran Robo del Tren ocurrido en agosto de 1963, una banda se apoderó de 2.6 millones de libras en billetes viejos que eran trasladados en un tren bien custodiado. A la postre los ladrones fueron aprehendidos y sentenciados, pero el hecho de que ese dinero iba a ser destruido y hasta cierto punto había dejado de existir, le dio al suceso un cariz anecdótico.

La destrucción de papel moneda deteriorado puede estar a punto de pasar a la historia. Para conmemorar su bicentenario en 1 988, Australia emitió un nuevo billete hecho de plástico, que es prácticamente indestructible con el uso diario; no sufrirá ningún daño aunque se le lave o entierre.

Wall street y los monos (Explicación Irónica)

Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, estaba dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10. Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.

El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar. Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.

Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.

Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos. Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:

– Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección, ni recuerda que los tiene. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35 y cuando mi jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.

Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’…

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida. Ahora tienen ustedes una noción bien clara de: Cómo funciona el Mercado de Valores, la Bolsa y Wall Street.