El Macizo Alpino

Los Apeninos Características Ubicación Cultivos Fauna

Cadena Montañosa Los Apeninos
Características –  Ubicación-

Los Apeninos, es una joven cadena montañosa de Italia que se extiende a lo largo de toda la península italiana, desde los Alpes ligures por el noroeste hasta el estrecho de Messina y la isla de Sicilia por el sur. La cadena es un ramal del sistema montañoso alpino y se compone de ocho sierras, entre las que destacan la lucana, la toscana, la umbra y la calabresa.

La cadena, de aspecto generalmente uniforme, tiene 1.290 km de longitud y llega a alcanzar hasta los 129 km de anchura. La corteza terrestre no está todavía estabilizada en los Apeninos, por lo que éstos se hallan sujetos a sacudidas sísmicas y a manifestaciones volcánicas. No debemos menospreciar el papel histórico representado por los Apeninos.

Los Apeninos, que corren de norte a sur de la península italiana como si fueran su espina dorsal, nacen en los Alpes ligúricos encima de Genova. Se curvan entonces hacia el mar Adriático y discurren hacia el sur, en dirección a Calabria. Reaparecen en Sicilia y también en África del Norte.

Los Apeninos son una cordillera terciaria de estructura a veces muy complicada. Esta cordillera constituye una traba para las comunicaciones entre el mar Adriático, al este, y el Tirreno, al oeste. La cordillera de los Apeninos tiene una longitud total aproximada de 1.400 km, aunque su anchura excede raras veces los 150 km. Su cumbre más alta, el Gran Sasso, llega casi a los 3.000 metros; pero la altura media del macizo es de 1.200 m. La cordillera no presenta fenómenos, glaciales en ningún punto.

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Los Apeninos son una formación joven cuya evolución no ha terminado; presentan fallas en numerosos lugares, y el país está sometido todavía de modo regular a fenómenos sísmicos así como a un vulcanismo activo.

Los Apeninos están, por otra parte, sometidos a una fuerte erosión tanto por parte del viento como del agua. La montaña alcanza a menudo la orilla del mar y reduce la costa a una delgada banda rocosa.

Esta cordillera disfruta en toda su longitud de un clima mediterráneo y por lo tanto encontramos en ellos una vegetación meridional: viñas, olivares y agrios.

La mayor parte de la montaña está sin cultivar y en estado salvaje, especialmente en los Abruzzos, en donde abundan los fenómenos calcáreos. Los Abruzzos forman la parte central de la cordillera y se componen principalmente de rocas calcáreas del secundario y del terciario.

Se trata de la región más pobre y menos poblada de Italia. Debido a las escasas posibilidades que ofrece el país, la población emigra de modo creciente. Por otra parte, a causa de la altura, el clima es relativamente frío y muy húmedo.

Antaño los Apeninos estaban cubiertos de hayas y de castaños; pero sus bosques han ido desapareciendo progresivamente, destruidos por la abundancia de rebaños de ovejas y de cabras.

Imagen de los Apeninos

Una Vista de los Apeninos

En la actualidad, la gente del país practica todavía una especie de trashumación: Los rebaños pacen en la montaña en verano y en invierno descienden a las llanuras costeras. Los lobos, osos, zorros y gamuzas, que antaño abundaban, han desaparecido casi totalmente en la actualidad.

Los Apeninos se dividen, de norte a sur, en cuatro partes. El Apenino ligur se halla al norte de Génova y está unido a los Alpes. Esta parte de la cadena apenina llega hasta la costa y deja muy poco espacio para los núcleos urbanos y las vías de comunicación. Luego sigue el Apenino toscano.

Las capas arcillosas son responsables de corrimientos de tierras en la época de las lluvias, corrimientos que amenazan a veces a algún que otro pueblo que en algunas ocasiones han llegado a destruir. El Apenino toscano es en canteras, entre las que figuran las que proporcionan el célebre mármol de Carrara.

Por lo que se refiere a los minerales en general, los Apeninos no encierran una gran riqueza. No obstante, se encuentran piritas, bauxita, minerales de cobre y, sobre todo, de mercurio (Italia es el primer productor mundial).

Estos mtaerales se dan especialmente en la parte central de la península, acude se halla también lignito. Sicilia, en cambio, es rica en azufre hasta el punto de que Italia es el  tercer país productor después de Estados Unidos y Japón. Sin embargo, la riqueza principal de los Apeninos es la fuerza hidráulica, que se obtiene de numerosos e importantes saltos de agua.

El río Arno atraviesa la Toscana y en la depresión formada por este río se levanta la famosa ciudad de Florencia. Un poco más al sur corren las aguas del Tíber, que riegan Roma. Los Apeninos son muy accidentados en la región de Napóles, en donde los movimientos sísmicos prueban que la corteza terrestre no ha alcanzado todavía el estado de equilibrio.

El Vesubio está también allí para probar a los habitantes de la región que el suelo no se halla estabilizado. En Calabria, completamente al sur de la península italiana, la montaña es claramente más estable debido a su estructura cristalina. Esto no impide que se produzca  algún  temblor  de  tierra.

Los Apeninos tienen también su historia; o más bien representaron su papel en la historia de Italia, por lo que se refiere a la división del país en distintas regiones geográficas que, desde el punto de vista político, han sido igualmente independientes unas de otras. Italia es, efectivamente, una de las últimas regiones de Europa en quedar unificada territorial y políticamente.

La pequeña República de San Marino, que debe su independencia al hecho de alzarse sobre un peñón, es el último ejemplo del fraccionamiento territorial de Italia, al que no se puso fin hasta 1870.

Durante la segunda guerra mundial, los Apeninos ocuparon un lugar en el tablero de ajedrez de los estrategos. Pues, efectivamente, dividen Italia en dos zonas: una orientada hacia el mar Tirreno y la otra sobre el Adriático.

En su avance hacia el norte, las tropas aliadas utilizaron hábilmente en su favor esta configuración del terreno, presionando alternativamente sobre una u otra zona. Hacia el fin de la campaña de Italia se mostraron especialmente activos en la zona este de los Apeninos porque esta vertiente abría camino en dirección a la llanura del Po.

Estos acontecimientos fueron, sin embargo, menos espectaculares que la proeza realizada por los paracaidistas alemanes en los Abruzzos. Se trata de un hecho en conexión directa con el hundimiento de la Italia fascista en 1943. Después que los aliados hubieron desembarcado en Sicilia, el 10 de julio del mismo año, los acontecimientos se precipitaron. Mussolini fue internado en la isla de Ponza el 26 de julio y transferido luego a la isla de La Maddalena,  entre Cerdeña y Córcega.

El mariscal Badoglio, que presidía el Gobierno italiano, temía, sin embargo, que el duce fuera rescatado y le hizo transportar a un hotel situado en la cumbre del Gran Sasso, a 2.900 m de altura. Badoglio no tuvo en cuenta la audacia de los paracaidistas alemanes.

El mayor Harald Mors organizó un aterrizaje en los alrededores del hotel. Algunos paracaidistas conducidos por Mors y por el Oberstumbannführer de las SS Otto Skorzeny consiguieron hacer pie en aquellos lugares el 12 de septiembre de 1943 y liberar a Mussolini sin disparar un solo tiro. Mussolini consiguió formar un nuevo Gobierno fascista en el norte; pero su existencia fue efímera.

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Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia Características

Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia

Los Dolomitas, situados en el norte de Italia, ejercen gran atracción sobre los turistas. Es una subdivisión de los Alpes orientales y está situada en los Alpes Tiroleses del sur, al este del río Adigio. Varios de sus picos están formados por rocas dolomitas que destacan por sus inusuales colores.

Los Alpes dolomíticos alcanzan su mayor elevación en el monte Marmolada, a 3.342 m de altitud, y otros dieciocho picos llegan a los 3.050 m. Podemos encontrar glaciares en la cordillera. Muchos de estos elevados picos fueron escalados por primera vez a finales del siglo XIX por alpinistas británicos.

La región es fácilmente accesible por el puerto del Breñero. La región, es decir, el Tirol del sur o Alto Adigio, presenta sin embargo espinosos problemas al Gobierno de Italia. La mayoría de la población es efectivamente de lengua alemana y tendencia pro austríaca y pide ser anexionada a Austria. No hay ni que decir que Italia rehusa esta solución.

En el norte de Italia, entre el curso superior del Piave, al este, y el del Adigio, al oeste, se halla una de las partes más notables de los Alpes calcáreos meridionales: los Dolomitas. Éstos, pues, forman parte de los Alpes, pero tienen un carácter muy particular. Se ha dicho de los Dolomitas que son las montañas más verticales del mundo, aunque esta afirmación debe aceptarse con las naturales reservas.

Esto no impide que los picos desnudos aparezcan entretallados y dominen los pastos de altura y los bosques. Esas cumbres sobrepasan a menudo los tres mil metros. Las masas calcáreas que componen esas montañas están hechas de caliza hidráulica o dolomía, nombre que deriva del de Déodat de Gratet de Dolomieu, geólogo francés que realizó estudios sobre el macizo en el siglo XVIII.

dolomitas en italia

Las escarpadas paredes rocosas de los Dolomitas y sus famosas Tres Cimas (Tre Cime) se alzan para formar un majestuoso paisaje de casi 3.000 metros de altitud.

Aunque muy accidentada, la región, que ofrece a la contemplación fantásticos paisajes, es de acceso relativamente fácil al turista. Esto gracias a la gran carretera de los Dolomitas que parte de Cortina d’Ampezzo, al este, y corre hacia el oeste pasando por el puerto de Falzarego (2.117 m), Buchenstein, el puerto de Pordoi y el valle de Egga, hacia Bolzano (en alemán Bozen). El paisaje es extremadamente variado. Hay zonas de clima mediterráneo como Benaco y también estación de deportes de invierno muy visitadas.

Numerosos lagos añaden su encanto a los atractivos del país y los valles están unidos unos a otros por excelentes carreteras que atraviesan los puertos. En el norte se halla la frontera austro-italiana del puerto del Breñero, por donde circulan tanto el tráfico automovilístico como el ferroviario.

Los Dolomitas son así accesibles a los viajeros que vienen del norte, que también pueden pasar por el puerto de Resia y bajar hasta Merano y Bolzano.

Ya en la época romana el puerto del Breñero era muy frecuentado; era la ruta de la sal que procedía de regiones situadas al norte de la actual Austria. También se descubrieron importantes vestigios de la época romana en Vipiteno, a poca distancia del Breñero.

Sin embargo, no son estos lugares históricos los que proporcionan su encanto a esa parte de Italia, sino, principalmente, las bellezas de la naturaleza y la atmósfera típica de las poblaciones, de los pueblos y de sus habitantes.

Estos últimos visten a menudo, todavía, sus trajes regionales que difieren de un valle a otro. Son hábiles tallistas tanto los hombres como las mujeres. La madera más utilizada es la del Pinus cembra, que abunda en aquellos parajes. Son también muy típicas las charangas y fiestas folklóricas.

Es preciso recalcar que los hahitantes de los Dolomitas siguen muy apegados a sus tradiciones. Y, sin embargo, se trata de una región fronteriza no sólo entre dos Estados, sino entre dos comunidades de diferente idioma.

En efecto, hay tres grupos lingüísticos en la zona: los que hablan en alemán, que son la mayoría, los italianos y algunos miles de latinos o retorromanos. Estos últimos, aunque hablan un dialecto de raíz latina, son más afines a los habitantes de habla alemana que a los de habla italiana.

En efecto, la belleza del paisaje y la aparente alegría de vivir que demuestra la población en ocasión de un contacto superficial no impiden que debajo de estas apariencias se esconda un drama: la cuestión del Alto Adigio. Esta cuestión levanta en Italia una polvareda de discusiones apasionadas,  y mucho más en Austria.

El antiguo condado del Tirol, situado en buena parte en la región, fue dividido, después de la primera guerra mundial, entre Austria e Italia.

Como el condado estaba en un principio unido a Austria, los austríacos quieren que el Tirol del sur quede de nuevo unido a su país y apoyan sus reivindicaciones sobre consideraciones nacionalistas. Y los italianos, que lo tienen en sus manos, no quieren saber, como es natural, nada de ello, pues el elemento alemán es considerado por ellos como una especie de infiltración en una región latina.

Hay todavía otros elementos que hacen que el problema sea más arduo. Tal como está fijada actualmente, la frontera pasa aproximadamente por el puerto del Breñero, uno de los principales puntos de paso entre el norte y el sur de los Alpes.

Si se anexionara el Tirol del sur a Austria y a causa de ello había que hacer retroceder esta frontera más hacia el sur, el puerto del Breñero caería enteramente en territorio austríaco. Tal situación ofrecería a Italia inconvenientes no sólo de orden económico, sino también de orden estratégico.

Por otra parte, esa región, cuya población es en su mayoría de lengua alemana, se la ofrecieron a Italia los aliados como premio a su participación en la primera guerra mundial contra las potencias centrales (Alemania y Austria). El Tirol del sur fue otorgado de esta forma a Italia.

El Gobierno de Roma practicó en él una política de fuerte italianización, principalmente durante el régimen fascista. Toda la región hasta el Breñero quedó sometida a esta política y el alemán fue, dentro de lo posible, desterrado, especialmente en los servicios públicos.

Se favoreció la industrialización tanto como fue posible a fin de atraer, especialmente en la región de Bolzano, un máximo de italianos procedentes de provincias más meridionales. A despecho de estas medidas, la gran mayoría de la población siguió siendo de lengua alemana y pro austríaca.

Hitler, en ocasión del Anschluss, en 1939, respetó la frontera del Breñero para poder seguir contando con el apoyo de Mussolini. Después de la segunda guerra mundial tampoco se halló solu ción a la cuestión del Alto Adigio.

Sin embargo, se decidió que el Tirol del sur se convertiría en un territorio autónomo en el seno del Estado italiano.

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Los Pirineos Características Ubicación Clima Montañas Principales

Los Pirineos Características, Ubicación ,Clima, Montañas

Los Pirineos, que son parte del sistema alpino, forman la frontera natural entre España (dos terceras partes) y Francia. Se trata de una zona de alta montaña difícilmente accesible. En las partes central y occidental las precipitaciones son relativamente abundantes y a causa de ello se prestan bastante bien a la agricultura y a la ganadería. Los Pirineos orientales son más secos y forman parte de las regiones mediterráneas.

Los Pirineos se extienden entre Francia y España, desde el golfo de Vizcaya al mar Mediterráneo. Se trata de una cordillera rectilínea que forma una frontera natural entre los dos países. Esta cordillera tiene una longitud de 435 km, y su anchura máxima, más o menos en la mitad, es de 130 km. Después de los Alpes, los Pirineos son la cordillera de cimas más altas de Europa occidental, y algunas de ellas sobrepasan los 3.000 metros.

El pico más alto, situado cerca de la frontera española, es el de Aneto, que alcanza los 3.404 m. Los Pirineos son montañas jóvenes y pertenecen al sistema alpino que se formó en la época terciaria. La cadena pirenaica se alza como un muro por encima de la planicie por el lado norte, o sea, el francés, y vuelve a descender menos abruptamente por el lado sur, o sea, el de España, hacia la planicie del Ebro.

Se trata de una sucesión de altiplanicies entre los 1.800 y los 2.300 m por encima del nivel del mar y de crestas abruptas con picos como el Pie du Midi, el Mont-Perdu, el Vignemale y otros más.

los pirineos

Pirineos (en francés, Pyrénées), sistema montañoso situado en el suroeste de Europa que se extiende entre el golfo de Vizcaya, un entrante del mar Cantábrico, y el golfo de Rosas, un entrante del mar Mediterráneo, separando la península Ibérica del resto del continente europeo. Con la excepción del área ocupada por el diminuto principado de Andorra, la frontera entre Francia y España recorre la cresta de esta cadena montañosa.

Los valles son estrechos y encajonados y se prestan mal a la instalación de vías de comunicación. En todo el macizo hay sólo dos puertos que se presten al paso de vehículos: el de la Perche y el de Somport. Es, pues, evidente que los Pirineos han constituído durante siglos una separación de verdadera eficacia entre Francia y España.

Ambos países se vieron obligados a comunicarse por mar o cerca de la costa, allí donde la montaña es menos elevada y permite el paso. Hay dos destacadas  líneas férreas que atraviesan los Pirineos: la primera, inaugurada en 1928, une Pau, en Francia, a Zaragoza, en España. La segunda, que entró en servicio un año más tarde, va de Tolosa a Barcelona. Hubo que horadar más de cuarenta túneles para que fueran posibles estos trazados.

Los Pirineos tienen un clima típico, con veranos cálidos. Hay que hacer, sin embargo, una distinción entre los Pirineos atlánticos y los mediterráneos. Las partes occidental y central del macizo se hallan, en efecto, bajo la influencia de las corrientes húmedas que soplan del Atlántico.

Es, pues, en ese sector donde las lluvias son más abundantes: Hendaya, por ejemplo, recibe anualmente 1800 litros de precipitaciones x m². De ahí el gran número de torrentes que se encuentran en la montaña y que allí llaman gaves. Esto explica también la riqueza de la vegetación: verdes pastos de altura y bosques de hayas, de pinos y de abetos.

Los Pirineos orientales, al contrario, son más secos y anuncian las landas y chaparrales de las comarcas mediterráneas. El cielo es allí más sereno, y los rayos del sol, más cálidos. La energía solar ha sido domesticada gracias a unos espejos que concentran los rayos del sol y producen temperaturas del orden de los 3.500° grados.

La vida en los Pirineos ha sufrido muy pocas modificaciones en el transcurso de los siglos, si bien se ha manifestado una determinada evolución durante los últimos decenios. Así, la cría de ganado lanar ha cedido terreno a la de ganado vacuno; pero los bosques se hallan poco y mal explotados.

Un elemento importante que se ha abierto paso hasta los Pirineos es la energía hidroeléctrica; la abundancia de ríos impetuosos y de lagos ha favorecido la electrificación, principalmente en los Pirineos centrales. En los valles del Aspe y del Ariége, entre otros, se han construido grandes centrales.

La unión subterránea establecida entre numerosos lagos para reunir el agua necesaria en un embalse de retención es típica de los Pirineos. Así, la presa del lago Cap-le-long, a 2.200 m en el macizo de Néonvielle, reúne el agua de 23 lagos. Esta fuente de energía ha transformado las industrias tradicionales.

Los únicos testimonios que quedan de las antiguas actividades industriales en los Pirineos son la extracción de mineral de hierro en el Carrigou y la explotación de talco —la más importante del mundo— en la región del Ariége.

Allí se desarrolló posteriormente, gracias a la electricidad, una industria electroquímica al lado de una industria metalúrgica. Esta electricidad, así como el gas de Lacq, alimentan también las nuevas industrias en la falda de los Pirineos, en Aquitania.

Por sus paisajes y por la diversidad de su relieve el macizo pirenaico ha ejercido en todo tiempo gran atracción sobre el turista: Luchon, Canterets, Aix-les-Thermes y algunas otras poblaciones son centros turísticos o ciudades termales muy visitadas. Lourdes, célebre lugar de peregrinación, es un importante polo de atracción.

Cuando se habla de los Pirineos se piensa irremediablemente en el país vasco, que se extiende, a uno y otro lado de la frontera, en la extremidad occidental de la cadena montañosa. Los Pirineos son menos elevados en este lugar y al mismo tiempo muy húmedos.

El país vasco es un mundo aparte. Los vascos poseen costumbres y trajes que les son propios y hablan una lengua que difiere totalmente del resto de los idiomas que se hablan en Europa. Hasta las casas vascas son diferentes, principalmente la etche, con vigas visibles y un ancho tejado en voladizo.

En los altos Pirineos, en donde abundan los lagos y los valles glaciales, país también de bosques y de pastos de altura, se formaron comunidades muy homogéneas. Estas comunidades han sido las más interesadas por la industrialización. Los Pirineos, con los gaves y el Garona, agrupan las principales actividades: en los valles, los verdes pastos alternan con fértiles campos. Los mejores pastos, sin embargo, las estives, están situados en planicies más elevadas llamadas pías y se reservan para la producción lechera.

Ya seha dicho que los Pirineos orientales gozan de un clima más seco y que por ello son más pobres. Ésta es la razón de que en menos de cien años hayan emigrado los dos tercios de la población.

De nuevo ofrece un aspecto diferente la región situada completamente al este, a lo largo del Mediterráneo, llamada «costa bermeja», una costa que se adentra literalmente en el mar. Las pendientes, mucho menos empinadas, están cubiertas de árboles frutales, de almendros y de viñedos, y también abundan las mimosas. Se trata de una región turística por excelencia debido a la belleza del paisaje, al soleado clima y a las facilidades de comunicación.

En los Pirineos occidentales, en el país vasco, hay muchos lugares, tanto españoles como franceses, que tienen características particulares bien definidas; aunque pocos pueden competir con Elizondo, localidad situada en la carretera que va de Bayona a Pamplona: todos los habitantes de la población pretenden ser de ascendencia noble y cada una de sus casas posee su blasón.

No olvidemos que los vascos se vanaglorian, con razón, de descender de una raza tan antigua que sus orígenes se ignoran.

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El Macizo Alpino Características Ubicación Clima y Cultivos

El Macizo Alpino

Los Alpes, sistema montañoso de la época terciaria, forman un arco enorme que atraviesa Europa central. Constituye una verdadera línea de demarcación por lo que respecta a las aguas, el clima y asimismo entre diversos Estados y civilizaciones. El montañés ha conseguido aclimatarse a un medio poco hospitalario y su nivel de vida puede considerarse envidiable.

Los Alpes forman un inmenso arco en Europa central, que va del golfo de Génova a la llanura húngara. Este arco tiene una longitud de unos mil kilómetros y su anchura oscila entre los doscientos y los doscientos cincuenta kilómetros. La superficie total del macizo alpino es, poco más o menos, igual a la de Gran Bretaña.

Podríamos dividir los Alpes en dos partes: los Alpes centrales y los Bajos Alpes. Los Alpes centrales están constituidos por rocas cristalinas como el gneis y el granito. Los Bajos Alpes, por el contrario, tienen carácter eminentemente calcáreo.

La vasta región de plegamiento que son los Alpes apareció en la época terciaria. Las fuerzas tectónicas (es decir, los movimientos de la corteza terrestre) que dieron lugar a la formación de los Alpes empezaron a manifestarse en la época secundaria. Las capas sedimentarias que iban a formar los Alpes fueron plegadas, empujadas y, en determinados lugares, quebradas. De hecho, los Alpes nacieron del amontonamiento de capas superpuestas.

También suelen dividirse los Alpes en Alpes occidentales y Alpes orientales, separados por la cortadura del Rin, del lago de Constanza al puerto de Splügen, y por la depresión de la Maira y del lago de Como.

Los Alpes occidentales son más estrechos, más altos y menos accesibles que los Alpes orientales. La acción erosiva del agua y del hielo ha sido allí más importante. Ésta es la razón de que este sector sea el más espectacular, con el Mont-Blanc, el Valais y el Oberland bernés.

Los Alpes forman un vasto sistema montañoso en el medio de Europa, y hay que distinguirlos del relieve que les rodea. Durante mucho tiempo constituyeron una barrera infranqueable y han desempeñado un importante papel en el desarrollo de las poblaciones y en la dispersión de las corrientes de civilización.

Los Alpes son, en numerosos lugares, una verdadera línea de demarcación. En primer lugar por las aguas. Al examinar un mapa se ve claramente que esta cordillera separa varias cuencas, como las del Ródano, del Rin, del Danubio y del Po. Forman igualmente una línea de demarcación por lo que se refiere al clima, netamente diferenciado según se halle uno al norte o al sur del sistema. La diferencia es característica, y para darse cuenta de ella es suficiente recorrer la distancia que separa Basilea de Milán.

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Monte Rosa:Imponente macizo de los Alpes Peninos situado en la frontera entre Italia y Suiza, el Monte Rosa presenta numerosas elevaciones por encima de los 4.000 m de altitud, como la punta Dufour (4.634 m), la cima más elevada del grupo montañoso, coronada por vez primera en 1851 por parte de un grupo de alpinistas ingleses y guías suizas. Caracterizado por tener un paisaje alpino de incomparable belleza, en el que domina la presencia de numerosos glaciares perpetuos, el macizo del Monte Rosa alberga, en la base de sus escarpadas laderas, numerosas localidades turísticas dotadas de modernas instalaciones para acoger a quienes acuden a practicar los deportes de invierno.

En el lado norte, hasta el puerto del San Gotardo, es corriente que el cielo sea gris y las lluvias abundantes; pero apenas se ha traspuesto el puerto el cielo azul y soleado del mundo mediterráneo le da la bienvenida.

La vegetación es también muy distinta: en los flancos del norte domina el verde de los pastos y de los bosques, mientras que en el sur el color dominante es el gris y toman posesión del paisaje la landa y el matorral.

El macizo alpino separa igualmente a diversos Estados. Suiza y Austria, países montañosos por excelencia, tienen fronteras comunes con Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia y países de la ex Yugoslavia. Lenguas y culturas difieren igualmente: el mundo germánico se extiende al norte y la civilización latina al sur.

Los Alpes son una joya de la naturaleza. Cuando el hombre se halla en el corazón del macizo y al pie de sus picos, de varios miles de metros de altura, se siente infinitamente pequeño y literalmente aplastado por el paisaje. ¿Quién no se deja cautivar por el juego del agua de los torrentes que desciende de las alturas saltando de piedra en piedra ? ¿Y qué decir de los glaciares y los picos nevados que el sol hace relucir con brillo cegador?.

En todas partes, en la montaña, encontramos escombros que dan testimonio del incansable trabajo de zapa de las fuerzas de la naturaleza.

El hielo tiene uno de los principales papeles en este juego, ya que es el que hace estallar las rocas. La nieve, el hielo, el agua que procede de su fusión y su propio peso hacen que los escombros lleguen progresivamente a los lugares más bajos y a los valles, en donde se acumulan.

Aunque las regiones montañosas sean inhospitalarias, el hombre ha conseguido aclimatarse a ellas e incluso conseguir un alto nivel de vida. Suiza, por ejemplo, es indiscutiblemente un país muy próspero, y sus habitantes han conseguido acostumbrarse a las fantasías y a los caprichos de la naturaleza. Construyeron, generalmente, los pueblos y las ciudades en los valles, lo que facilitaba las comunicaciones y el intercambio.

Las casas se edificaban fuera del alcance de una súbita subida de las aguas. La mayoría de los grupos urbanos están edificados en la vertiente norte de los valles a fin de aprovechar al máximo las horas de sol.

Los cultivos se hallan dispersos en los valles, aunque remontan a veces las suaves pendientes de los primeros contrafuertes de las montañas, al menos en los lugares en que el suelo no es excesivamente húmedo; en caso contrario se convierten en pastos de ese heno tan buscado.

Hasta hace poco todas estas aglomeraciones tenían un carácter rural muy pronunciado y se bastaban a sí mismas.

Desde hace varios años los medios de comunicación modernos, sin embargo, han conquistado los Alpes, con lo que la situación ha cambiado radicalmente: las regiones alpinas han conquistado el mercado mundial debido a la calidad de sus productos lácteos.

De este modo, los quesos suizos y otros productos preparados con leche, como el chocolate, disfrutan de popularidad sobradamente merecida. La viticultura y la horticultura han aumentado considerablemente, al menos en los valles soleados y en las cercanías de las ciudades, en donde tienen el mercado asegurado.

El terreno montañoso, los suelos pobres y el frío clima impiden la actividad agrícola en Suiza. La agricultura está generalmente confinada a pequeñas explotaciones familiares, como este viñedo en los Alpes. En la imagen, el sistema de cultivos en terrazas permite a los agricultores aprovechar las abruptas laderas de las montañas.

Otra nueva posibilidad económica abierta a los habitantes de las montañas es el de la industria turística, en constante expansión. También hay que señalar las centrales hidroeléctricas y un sinfín de otras industrias.

Un tanteo histórico de las regiones alpinas resulta sintomático. Ha quedado probado que los Alpes, debido a la presencia del hielo, no fueron habitados hasta que terminó el pleistoceno. Se encontraron ciertos vestigios de la presencia humana que databan de fines del paleolítico. En cambio, el neolítico vio el nacimiento de comunidades en los Alpes, principalmente en sus proximidades como los lagos de Suiza y de Baviera.

En Italia y en Francia se descubrieron restos de ciudades lacustres (construidas sobre zampas). Es  igualmente  cierto   que  estos primeros habitantes de los Alpes vivían de la pesca, aunque también cultivaban la tierra y criaban ganado. El hombre se aventuró más tarde a adentrarse en la montaña, que habría de liberar sus secretos antes del término del período prehistórico.

Es curioso comprobar que los Alpes, incluso en los tiempos más remotos, fueron el refugio de varios grupos de población. Por ello encontramos en esa región, incluso en nuestros días, un grupo germánico, otro latino e incluso, al sureste, otro eslavo, y por ello también se da el curioso fenómeno de que en un pequeño país como Suiza se hablen cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche o retorromano.

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