El mayor pozo creado por el hombre BIG HOLE

Golfos y Bahias Mayores Golfos del Mundo Mas Grandes del Planeta

Golfos y Bahías Mayores del Mundo

TABLA DE GOLFOS Y BAHÍAS MÁS GRANDES DEL PLANETA
NombreSuperficie en Km²Profundidad máx. en m
Golfo de Bengala (SL/Ind./Ban./Bir)2.172.0005.258
Golfo de Guinea (Gui./Ben.)1.533.000
Golfo de Alaska (EU)1.327.000
Golfo de México (Méx./EU/ Cuba)1.507.6004.380
Bahía de Hudson (Can.)730.100259
Bahía de Baffin (Can./ Groenlandia)689.0002.136
Gran Bahía Australiana (Atl.)484.000
Golfo de Carpentaria (Atl.)310.000
Golfo de San Lorenzo (Can.)240.000550
Golfo de Siam (Tai./Cmb./VN)239.000
Golfo Pérsico (Irán/Iraq/AS/Qat./EAU/Bhr./Kuw./Omán)230.000102
Golfo de Vizcaya (Esp./Fra.)223.0004.732
Golfo de Adén (Som./Dji./RDP Yem.)220.000
Golfo de Omán (Omán/Irán)181.000
Golfo de California (Méx.)153.0003.295
Golfo de Botnia (Fin./Sue.)117.000294
Golfo de Tonkin (Chn./VN)117.00070

Imagen aerea de un golfo

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
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LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: «… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado».

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: «la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca». Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

Flora y Fauna de las Islas Galapagos Descubrimiento Ubicacion Geográfica

Flora y Fauna de las Islas Galápagos
Descubrimiento – Ubicación Geográfica

Las islas galápagos, ubicadas en el océano Pacífico, a 1000 Km. al oeste de la costa ecuatoriana, se supone que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.   Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural.

Se denomina también Archipiélago de Colón; 8009 km² y 15000 hab. cuya capital es Puerto Baquerizo Moreno. Situado en el océano Pacífico, a 970 km de las costas de Ecuador, está formado por 125 islas, 17 islotes y más de 50 escollos.

Están habitadas sólo las islas que tienen agua dulce. El archipiélago se originó por la intensa actividad volcánica submarina del Terciario. La principal actividad económica del archipiélago es el turismo.

Fue descubierto en 1535 por el obispo español Tomás de Berlanga. Ecuador tomó posesión en 1830. Charles Darwin estuvo allí con una expedición científica. El Parque Nacional, de gran riqueza vegetal y animal, es Patrimonio de la Humanidad, título que fue otorgado por la UNESCO en 1979.

En julio de 1835, Charles Darwin escribía desde Lima a su primo Fox: «Tengo más interés por las islas Galápagos que por ninguna otra parte del viaje». Se diría que intuía ya la significación decisiva que para él iba a tener esa visita, en principio sólo planteada como una etapa más de su vuelta al mundo a bordo del Beagle.

islas galapagos

Ubicada a 1.000 km. al oeste de la costa ecuatoriana se encuentran las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, compuesto por 13 islas y 17 islotes, que tienen un gran valor científico debido a su extraordinaria flora y fauna única en el mundo. Las Islas Galápagos son Patrimonio Natural de la Humanidad.

En 1835, durante un crucero de cinco años por América del Sur y las islas del Pacífico, Charles Darwin visitó las Galápagos. Allí observó principalmente las tortugas gigantes, cuyo estudio fue el origen de sus famosas teorías sobre la evolución de las especies, la lucha por la vida y la selección natural.

UBICACIÓN GEOGRAFICA DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

mapa ubicacion geografico islas galapagos

Trescientos años antes, distintos eran los intereses y las preocupaciones que sintió otro personaje, decisivo también, aunque de otra manera, para la historia de las Galápagos.

Nos referimos a Tomás de Berlanga (imagen abajo), obispo de Panamá, quien el 23 de febrero de 1535 zarpaba del puerto de dicha ciudad con dirección al Perú, enviado por el rey de España para zanjar los pleitos surgidos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

El buque se dirigía hacia el sur siguiendo la costa, cuando, inesperadamente, a los ocho días de viaje, se produjo una calma absoluta y la nave quedó flotando en una total inmovilidad.

Pronto los tripulantes tuvieron la sensación de ser arrastrados por una corriente hacia el interior del océano y vieron, con angustia, que los perfiles de la costa se desdibujaban hasta desaparecer por completo.

Sus negros presentimientos parecieron confirmarse en los días siguientes, cuando el agua y los alimentos empezaron a escasear; pero el 10 de marzo volvieron a vislumbrar un horizonte de tierra firme, hecho fortuito que había de convertirlos en involuntarios descubridores de las Islas Galápagos.

Islas Galapagos Ecuador Flora y Fauna Descubrimiento Ubicacion PacificoUn trabajo durísimo costó a los sedientos navegantes encontrar el agua que necesitaban, pero, a cambio, tuvieron la suerte de contemplar una fantástica fauna: enormes lagartos que se zambullían indolentemente en el mar, gigantescas tortugas moviéndose parsimoniosamente en un paisaje de lava negra y de grandes cactus, leones marinos indiferentes, pingüinos en el propio ecuador, aves rapaces que se dejaban acariciar y toda una serie de animales que no demostraban ningún miedo al hombre.

El obispo de Panamá dio una exacta descripción del lugar, calculó su situación con precisión y observó que el paisaje parecía como si «Dios hubiera derramado en abundancia piedras sobre él».

Es curioso comprobar las coincidencias descriptivas del obispo con el viajero del Beagle, quien el 17 de septiembre de 1835, recién desembarcado en Galápagos escribía: «Nada menos seductor que la primera visión. Un escarpado campo de negra lava basáltica, expuesto a las olas, surcado por grandes hendiduras y cubierto por doquier de una maleza empobrecida y quemada por el sol.

Apenas hay señales de vida.  La superficie, seca y árida, calcinada por los rayos solares del mediodía, hace que el aire sea sofocante y pesado, como si saliera de una estufa; llegamos incluso a pensar que los matorrales despedían mal olor.

Aunque traté con gran afán de recoger el mayor número posible de plantas, sólo encontré unas pocas; y unas hierbas tan pequeñas y con tan mal aspecto que parecían más propias de una flora ártica que de una ecuatorial.

Los matorrales, vistos de cerca, parecen tan sin hojas como nuestros árboles durante el invierno, y tardé un rato en descubrir que las plantas no sólo se encontraban con todo su follaje, sino que la mayoría estaban en floración.

El arbusto más corriente pertenece a la familia de las euforbiáceas; una acacia y un cactus de aspecto extraño son los únicos árboles que ofrecen alguna sombra».

La costa de las Galápagos aparece como una línea negra de oscuros acantilados y de orillas rocosas, contrastadas por algunas playas arenosas que surgen en diversos puntos.

Las «islas encantadas», como de momento las llamaron los navegantes españoles, siguen conservando su misterio en las montañas del interior, que se pierden en una niebla siempre cambiante.

Acercarse a las islas, por otra parte, no es fácil; los puntos de desembarco no son muchos y el anclaje resulta poco seguro.

Hay zonas donde la costa es un amasijo de lava resquebrajada, dura, negra y erizada; en otros lugares se levantan acantilados de hasta diez metros de altura, constantemente batidos por las olas; incluso cuando las laderas descienden hasta playas arenosas, el oleaje sigue siendo un serio obstáculo natural.

Después de desembarcar, con más o menos dificultad, el viajero debe buscar un paso a través de las llanuras costeras, ya que, a menudo, el suelo no es más que una especie de caparazón de rocas resquebrajadas, rotas, llenas de hendiduras.

Espesos matorrales y cactus gigantes dificultan la marcha, y por añadidura el agua parece haber desaparecido de estas extensiones que a Darwin le hicieron recordar la vegetación del infierno.

La fauna que asombró a Tomás de Berlanga también sorprende al visitante que hoy pone sus pies en estas islas; reptiles parecidos a dragones pululan por la playa y, tierra adentro, tortugas gigantes —galápagos—, pero que se mueven con agilidad, hacen pensar en otra época del mundo, cuando los reptiles dominaban la Tierra.

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial.

La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma.

La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo.

La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

A pesar de que pertenecen al mundo tropical, estas islas no son húmedas. Debido a la corriente marina de Humboldt, llamada también Corriente del Perú, los vientos que soplan sobre el archipiélago aportan muy pocas lluvias.

La erosión por agua corriente es, pues, muy débil, lo que explica que, por lo general, la estructura volcánica haya permanecido intacta en su forma y aspectos exteriores, y que las Galapagos sólo estén cubiertas por una capa muy delgada de tierra. La orientación de las islas con respecto a los vientos ha dado origen a muy diversos paisajes.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: «En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas». No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos.

La mayoría de especies zoológicas que viven en estas islas son especies endémicas, es decir, propias de ellas y que no se encuentran en ningún otro lugar.

Ofrecen, por lo tanto, a los naturalistas un magnífico campo de estudios. 

Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas.

En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría.

El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagos Animales Junto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos.

A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagos El cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros «navegantes» viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago.

El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa.

De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo.

Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago.

A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol.

Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

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ALGO MAS SOBRE LA FAUNA…

Fenómeno único en el mundo, en las Galápagos viven animales y plantas que pertenecen unos a la fauna y flora antarticas, respectivamente, y otros a las de los trópicos. Los animales pudieron haber llegado antaño sobre islotes vegetales transportados por las corrientes. Se dan focas y pájaros bobos (Spheniscus), pero también lagartos de mar que pertenecen a la zona tropical.

Asimismo citaremos la tortuga elefante (Testudo elephantina), a la que el archipiélago debe su nombre. En efecto, galápago es una antigua palabra castellana, de etimología árabe, que significa «tortuga».

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Estos animales sólo se encuentran en las islas Galápagos y en las islas Aldabra (cerca de Madagascar). Miden más de dos metros de largo y pesan 300 kg. Pueden alcanzar la edad de doscientos años.

Siempre se les ha dado caza por su suculenta carne y por el aceite que se obtiene de ellos. Estos animales a veces recorren largas distancias, desde la costa desértica hasta el interior más húmedo, con objeto de encontrar agua potable. Para lograrlo siguen siempre el mismo camino, y de este modo han trazado verdaderos senderos. Los españoles que en el siglo XVI iban con frecuencia a estas islas seguían estos senderos porque sabían que los conducirían a lugares donde había agua.

Las islas también son famosas por sus extraordinarios lagartos marinos o iguanas, de hocico plano y cabeza provista de escamas córneas. Existen dos clases de iguanas propias de los Galápagos: el amblirrinco, semiacuático e inofensivo, y la iguana terrestre propiamente dicha (Conolophus cristatus), que se enfurece y puede ser peligrosa.

Entre los pájaros citaremos el colibrí de vivísimos colores y el albatros de las Galápagos, que empolla en la isla Española. Constituye un espectáculo poco común este pájaro blanco cerniéndose incansablemente por el cielo azul, llevado por sus robustas alas cuya envergadura puede rebasar los dos metros.

Por todas partes hay gaviotas con cola de golondrina, fragatas, pelícanos de roca, garzas reales y cormoranes que no vuelan. Los excrementos de estas aves, que se acumulan en gran cantidad, en lugares elegidos por ellas, constituyen el abono llamado guano.

Por desgracia, el hombre ha exterminado a gran número de animales. La mayoría de tortugas gigantes sucumbieron a las hecatombes de los siglos pasados. Las iguanas se hallan en vías de desaparición.

Además, los animales domésticos que fueron introducidos en el archipiélago, al cabo del tiempo volvieron al estado salvaje y ocasionan muchos daños. La UNESCO ha encargado a especialistas que examinen la posibilidad de proteger el carácter particular de la fauna y flora de las Galápagos. La isla Fernandina ha sido transformada en estación zoológica internacional.

Monte Fujiyama Japon Ubicacion Origen Leyenda

Monte Fujiyama Japón
Ubicación y Origen Leyenda

MONTE FUJIYAMA: La montaña más alta de Japón (3776 m.) nació del fuego y por él puede morir. A pesar de ello, su frágil belleza ha sido comparada con la de una flor. El Fujiyama no sólo es una belleza natural, sino también un lugar sagrado que ha atraído a peregrinos e inspirado a artistas durante generaciones.

La perfecta simetría de la silueta del monte Fuji ha sido desde la Antigüedad el símbolo japonés de la belleza. En efecto, su nombre significa en japonés «aquella que no tiene igual». Es lugar para todas las estaciones y momentos del día, hermoso siempre desde cualquier ángulo que se le mire. Sin embargo, se dice que escalar en primavera su cima nevada y contemplar los ciruelos y cerezos que florecen a sus pies sobrepasa cualquier otra experiencia de su grandeza.

MONTE FUJIYAMA

Con 3.776 m, su influencia escapa al mero impacto paisajístico. Desde hace por lo menos 12 siglos ha inspirado a poetas y artistas, y ha logrado identificarse con el propio Japón. Más aún, ocupa un lugar especial en la religión oficial del país, el sintoísmo, y resulta también significativo para los budistas, quienes consideran que el sendero que rodea la montaña a los 2.500 m es el camino de acceso al otro mundo.

Katsushika Hokusai (1760-1849) pintó muchas vistas del Fujiyama, cuya variabilidad, además de su belleza, sedujo primero a nativos y luego a extranjeros. Matsuo Basho (1644-94), considerado uno de los mayores poetas japoneses, lo halló majestuoso en todas las estaciones: «Aunque el Fuji se oculte bajo la lluvia y neblina del invierno, también en días así da alegría». El escritor de habla inglesa Lafcadio Hearn (1850-1904), quien amó tanto a Japón que adoptó su nacionalidad, describió sencillamente al Fujiyama como «la vista más hermosa de Japón».

El Fujiyama es la montaña sagrada de Japón, categoría que ha ostentado durante siglos. La veneró inicialmente el pueblo aborigen ainu (que aún habita la principal isla del norte, Hokkaido), el cual le concedió el nombre de su diosa del fuego, Fuchi.

Los japoneses continuaron esa tradición y conservaron el nombre. Según la fe sintoísta, todas las obras de la naturaleza están dotadas de espíritus superiores, o kami, aunque el carácter sagrado de las montañas es mayor. Como, el monte más alto y hermoso del país, el Fujiyama merece reverencia especial: se le tiene por hogar de los dioses y lazo simbólico de los misterios del cielo y las realidades de la tierra.

El santuario sintoísta bajo la cumbre data de hace 2.000 años, periodo de gran actividad volcánica. Se cuenta que, para calmar las terribles erupciones y atemperar a los dioses, el emperador dispuso su construcción. Todavía a fines de la Segunda Guerra Mundial, muchos japoneses consideraban deber sagrado escalar la montaña. Informes de testigos del siglo pasado describen a miles de fieles., ataviados con túnicas blancas, sandalias y sombreros de paja, ascendiendo por una de las seis rutas a la cima.

Los caminos quedaban atestados de sandalias usadas, tan endebles que se precisaba de varios pares para concluir el recorrido, de nueve horas. Hoy, unas 400.000 personas —turistas japoneses sobre todo— escalan el Fujiyama-cada año, particularmente en los meses de julio y agosto cuando la nieve abandona la cumbre.

Desde la cúspide, sus laderas bajan en un ángulo de 45° para luego allanarse antes de alcanzar la base, donde el Fujiyama traza un círculo casi perfecto de 126 Km. de diámetro. En arco en torno de las laderas norte están los Cinco Lagos. En primavera, con los árboles frutales y las azaleas en flor, esta zona rebosa colorido; en otoño el bosque en parte primigenio a las orillas de los lagos se enciende de rojos, para luego tomar diversos tonos de café. Algunas de las mejores vistas del Fujiyama se obtienen desde los lagos intercomunicados, cuyas tranquilas aguas reflejan a la perfección la simetría natural de la montaña. Como el Fuji, los lagos son de origen volcánico.

Según la tradición budista japonesa, la montaña surgió una noche de 286 a.C., cuando el suelo se abrió para formar Bava, el mayor lago de Japón; el Fujiyama fue resultado de la tierra desplazada. La leyenda no carece de fundamento; el archipiélago japonés abunda en fracturas tectónicas, a lo largo de las cuales se sitúan numerosos lagos y cordilleras. La isla de Honshu atraviesa la fractura más grande, donde se concentran 25 conos volcánicos: el mayor, el monte Fuji, tiene 10.000 años de antigüedad, no 2.300 años, como sostiene el mito budista.

La vasta llanura que rodea al Fuji posee su propia historia de intensa actividad volcánica; hace 300.000 años hizo erupción y arrojó lava. Los productos de varios conos sucesivos contribuyeron a darle al Fujiyama su forma actual, con la acumulación de capas de lava alternadas con un conglomerado compuesto por escoria, ceniza i y lava.

Estas capas indican la secuencia de erupción de ir volcán: primero grandes volúmenes de lava fundida se dispersan uniformemente por las laderas de la montaña, seguidos de violentas explosiones de escoria, ceniza y lava que se elevan al cielo para caer sobre las mismas laderas

La primera erupción documentada del Fujiyama ocurrió en 800 d.C. La más reciente (pues no está muerte, sólo inactivo), en 1707, cubrió de una gruesa capa de escoria y cenizas a la ciudad de Edo (actual Tokio), a 100 Km. de distancia.

La relevancia del Fujiyama en la conciencia japonesa y el romanticismo que lo reviste quizá se deba a la certeza de que su hermosura no durará, pues si nació de la noche a la mañana, igual puede desaparecer súbitamente en medio de una bola de fuego.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Borobudur – Templo Budista en Java – Templo Perdido

La mayor concentración de arquitectura sagrada de Java, se encuentra en la llanura de Kedu, unos 42 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Yogyakarta.  Aquí se encuentra el hermoso complejo de templo hindú de Prambanam y el mundialmente famoso templo budista de Borobudur.

Borobudur, es un nombre que deriva de una expresión que significa «Montaña de la acumulación de los méritos de los diez estados de Bodhisattva» es comúnmente considerado como una estructura budista, sin embargo, su construcción inicial fue planeada y llevada a cabo por constructores hindú algún momento alrededor de 775 d. C.

borobudur templo

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En el centro del frondoso paisaje de la isla indonesia de Java, aislado en la inmensa llanura, aparece el templo de Borobudur, máxima expresión de la arquitectura religiosa javanesa (El Budismo), el cual data del año 750 d.C. Para llegar a él partimos de Yogyakarta, una de las ciudades más grandes de la isla, sólo se tardan treinta minutos por un largo camino asfaltado de unos 40 Km. ó 25 millas aproximadamente.

Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

El monumento consta de seis plataformas cuadradas coronadas por tres plataformas circulares,
y está decorado por 2.672 paneles de relieve y 504 estatuas de Buda.

Está inspirado en un módulo constructivo que se relaciona con los sagrados diagramas del budismo tántrico y respeta un rígido esquema geométrico que tiene un profundo significado religioso.

Está formado por anillos concéntricos que se van estrechando a medida que se asciende hasta culminar en el único y gran stupa central símbolo de la Verdad Eterna (el edificio cónico típico de la arquitectura budista), simbolizando una flor de loto —la flor sagrada de Buda— que flota sobre las aguas de un plácido lago (en este caso la llanura) ó bien una montaña rodeada por agua.

la flor sagrada de Buda

Para poder llegar desde el nivel de la llanura a los casi 40 metros de altura de la cúpula central se construyeron nueve terrazas conjuntas; la primera mide más de 170 metros de lado. Si a estas faraónicas dimensiones se añade el minucioso cuidado con el que cada detalle se realizó, transformando una idea esquemática en un encaje de piedra, es posible tener una idea de la magnitud, de la dificultad y de la importancia del trabajo realizado en este templo.

Y todo ello para trazar un “recorrido”, o, en otras palabras, para crear un camino adecuado para un viaje del alma. Para quien lo visite es una invitación a la meditación, que habla directamente a los sentidos y que transmite su mensaje.Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Fue restaurado, entre 1907 y 1911, por grupos de investigadores y arqueólogos holandeses que lo salvaron de la amenaza de la vegetación tropical, donde la mayor parte de las esculturas se perdieron durante el curso de las mismas restauraciones y de ellas sólo se conoce el tema: el Karmavibhaga, la ley del karma, según la cual cada acción humana lleva consigo sus consecuencias inevitables en la vida futura.

Centenares de esas esculturas eran una minuciosa descripción de escenas infernales (según la concepción de los constructores), en las que el hombre aparecía todavía envilecido y aprisionado por el remolino de los deseos. Se sabe, además, que no estaban a plena luz, sino medio enterradas y ocultas a la vista.

La montaña sagrada representa el progresivo abandono, la espiritualización y la interiorización. En definitiva, el eterno viaje del caos al orden, de la materia al espíritu, de las contradicciones a la Verdad. El viaje que Buda afrontó por primera vez y que todavía hoy, en su nombre, miles de personas afrontan según lo que Borobudur indica y sugiere.

En 1991, Borobudur fue incluido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

PARA SABER UN POCO MAS SOBRE EL TEMPLO DE BOROBUDUR: El templo de Borobudur, en la Isla de Java, ha sido llamado «montaña de dioses», lo cual es una denominación acertada para la gigantesca edificación sacra, situada a poca distancia de Djokja-carta, pues se trata efectivamente de una montaña o colina cubierta de inmensas masas de piedra, no de una construcción autoportante. Cuando en el siglo VIII después de J.C. se construyó en honor de Buda este templo, el más extenso de Asia, el budismo ya estaba retrocediendo en el subcontinente indio. Influencias hindúes lo habían descompuesto desde dentro, y cuando la religión de los brahmanes despertó a una nueva vida, ya había pasado la época de florecimiento del budismo. El asalto islámico destruyó los últimos bastiones de la creencia budística, que sólo perdura adulterada con elementos extraños.

Hacia esta época se abrieron a la nueva doctrina las islas del archipiélago malayo. Surgieron cientos de templos dedicados a Buda; sólo en el centro de Java han podido contarse más de ciento cincuenta de estas edificaciones. La mayoría ya han sido destruidas por la selva. Lo mismo ocurrió con la montaña de los dioses en Borobudur. No fue redescubierta hasta el siglo XIX, cuando se empezó a librarla de la jungla. «Hoy, cuando Borobudur ha sido liberado de los escombros y de la maraña de las lianas y de los siempre presentes arbustos, se puede ver qué grandiosa obra de un pueblo desconocido se muestra ante nosotros», apuntó un viajero que llegó a Java hacia fin de siglo.

La construcción en forma de cúpula se eleva por cinco terrazas cuadradas, a las que se sobrepusieron tres gradas finales circulares, hasta una altura de 35 m. Como fin se añadió una quinta terraza al pie de la construcción. Probablemente, las capas de piedras superiores amenazaban deslizarse de la mezcla de arena y arcilla de la colina, poco apropiada como cimiento. Cuatro escaleras conducen a la cumbre de la colina del templo. El rico complejo de la construcción desorienta a primera vista a causa de los innumerables frisos, nichos y cúpulas. La pirámide aplanada del Borobudur, cuya terraza inferior tiene un lado de 111 m, ejerce sobre aquel que no lo observa con demasiado interés la impresión de una pesada masa hundida en sí misma. «Parece una pasta tan mal fermentada como cuidadosamente formada en el detalle», juzgó el historiador de arte francés Foucher después de su primera visita a Borobudur.

Foucher criticó también el que desde el pie de la pirámide pétrea no se puede ver la plataforma superior ni la cima del templo y que, a la inversa, era imposible echar una mirada desde el punto más alto al pie de la terraza inferior. Esta visibilidad deficiente, debida a la forma semiesférica del edificio, la tuvo Foucher por un error del constructor.

«¿Habían realizado efectivamente un mal trabajo los constructores del Borobudur? Así se supuso durante mucho tiempo. El templo debe considerarse, desde el punto de vista de la técnica constructiva, como una stupa. La stupa, evolucionada de la forma circular de la colina funeraria, puede ser una construcción hueca para acoger reliquias o un puro monumento de culto sin espacios interiores. Generalmente se eleva el edificio en forma de semiesfera, campana o cilindro sobre una terraza cuadrada. E! constructor del Borobudur se separó bastante de las formas de stupa primitivas. Tuvo que pasar bastante tiempo hasta que se impuso la idea de que era una forma de stupa surgida en la época budística tardía, conformada y desarrollada hasta el último detalle. Desde este punto de vista sólo faltaba un paso hasta el reconocimiento de que la falta de visibilidad del templo podía tener, al igual como la ordenación del complejo total, sus buenos motivos.

Se halló la explicación en la doctrina budista de la salvación. La construcción se había proyectado con toda intención de tal manera, que el peregrino no pudiese reconocer aún desde el pie del templo las más altas alturas a las que su religión promete conducirlo. Las cinco terrazas debían simbolizar los cinco grados que se deben recorrer en el camino a la paz y la iluminación interior: la renuncia a los deseos mundanos, a malquerencias y a alegrías por el mal ajeno, a la pereza y a las dudas.

Una vez que el peregrino había llegado a la terraza superior, ya no debían verse desde las «situaciones puras», los estados intermedios recorridos. La plataforma superior con la cima del templo simbolizaba por tanto el nirvana, el sosiego anímico perfecto, la liberación del infinito ciclo de la transmigración de las almas, un «estado de absoluta independencia del mundo, que aquellos que lo han alcanzado describen como un indescriptible placer supraterre-no» (H. J. Schoeps).

El  Sagrado Río GangesEl FujiyamaPalacio PotalaMar de los Sargazos

El Gran Agujero El mayor pozo creado por el hombre BIG HOLE

El Gran Agujero Creado por el Hombre-BIG HOLE

En el centro de la ciudad sudafricana de Kimberley se halla un cráter, casi idéntico a un “auténtico” cráter volcánico. En su parte superior tiene la forma de un gigantesco embudo (su circunferencia es de casi 1 milla ó 1.8 km); más abajo sus paredes caen verticales hasta una profundidad de 1,2 km. Resulta imposible ver el fondo del cráter. El agua subterránea ha ido llenando el “Gran Agujero” de Kimberley hasta media altura. Este agujero, “Big Hole” un centro de atracción turística sudafricana de primera categoría. Fue excavado por el hombre en el transcurso de cuarenta y tres años. La ciudad de Kimberley le debe su existencia.

El pozo “Big Hole"

Y aunque el “Gran Agujero” esté situado en el centro del recinto urbano, los habitantes de Kimberley no lo cegarán nunca, pues lo consideran una especie de monumento invertido en recuerdo del “Great Diamond Rush”, la gran fiebre de los diamantes. Originariamente hubo en el lugar en que hoy se hunde el pozo una pequeña colina, llamada Colesberg Kopje.

En esta colina probó su suerte el dieciséis de julio de 1871 un grupo de buscadores de diamantes. Fleetwood Rawstone y sus compañeros (que, a causa de sus sombreros rojos, se llamaban el club de los Gorras Rojas”) ya sabían probado suerte en otros jugares, pero no habían encontrado nunca yacimientos de importancia.

El diamante tallado más grande del mundo, con 530,2 quilates, el llamado Estrella de África, se extrajo aquí en 1869.
En primer plano, el Big Hole (‘gran agujero’), el yacimiento diamantífero más rico del mundo hasta su cierre en 1915.

En Colesberg Kopje lo lograron al primer instante. Justo por debajo de la superficie hallaron diamantes pequeños pero inmaculados. Inmediatamente, en plena noche, mar catan su terreno. A la mañana siguiente ya había en este lugar docenas de cavadores extraños, que también querían asegurarse sus derechos de excavación.

Apenas un año más tarde, más de 50000 buscadores de diamantes cavaban hacia lo hondo alrededor de aquel punta en que, una vez, hubo una colina. En el transcurso de los decenios se hallaron en el gran agujero diamantes por más de 14 millones de quilates. Para conseguirlos se tuvieron que extraer 25 millones de toneladas de tierra y roca.

Estos escombros se repartieron en un amplio círculo alrededor del pozo. Sobre ellos se construyó la ciudad de Kimberley. Desde el año 1914 ya no se trabaja en el “Gran Agujero”, aunque es indudable que en las profundidades esperan todavía cantidades inmensas de diamantes.

Pero ya no valdría la pena explotar este yacimiento. El Gobierno hace tiempo que no concede más licencias. Los pocos buscadores de diamantes que han sobrevivido a los tiempos pasados, se limitan a filtrar los escombros sobre los que se levanta Kimberley y cuando, por ejemplo, se efectúan obras en las calles o se derriba una casa vieja. El resultado es, ciertamente, miserable. “Y todo esto sólo para la vanidad de las mujeres”; parece haber comentado Lord Randolph Churchill, el padre de Winston Churchill.

Fuente Consultada: Enciclopedia Las Grandes Maravillas del Mundo