El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

Causas de los Conflictos en Tunéz y Egipto Primavera Desierto

HISTORIA: PRIMAVERA EN EL DESIERTO – CONFLICTOS EN TÚNEZ Y EGIPTO

LA ERA DEL COLONIALISMO: A mediados del siglo XIX, el auge económico que se produjo en algunos países europeos gracias a la Revolución Industrial y el capitalismo alentó el fenómeno del llamado imperialismo colonial, caracterizado por el dominio y la administración de nuevos territorios en otros continentes.

El espíritu inicial era colocar los excedentes de sus producciones locales, que debido a la automatización habían logrado altas producciones que superaban el consumo local. Por otro lado Europa necesitaba materia prima para fabricar dichos productos y esa materia prima estaba en distintos países de la fecunda , inmensa y desordenada África, que se presentaba ante los ojos de los empresarios y compañias como una interminable proveedora de nuevos materiales. Lo mimo puede decirse de Asia.

Desde finales del siglo XIX países como Gran Bretaña , Francia, mas tarde  Estados Unidos y Japón, fueron los principales imperios coloniales que se repartieron gran parte de los dos continentes orientales. Primero la conquista militar, el sometimiento político, y luego la explotación económica y organización administrativa. Así se fue imponiendo el modelo económico occidental.

Asi continuó hasta finzalizada la Segunda Guerra Mundial donde las grades potencias quedaron con sus economías bastantes frágil, y mantener la tradicional estructura colonialista le creaba nuevos problemas a los ya asumidos por un conflicto que llevó 6 años dirimirlo.

En 1947 la India a través de su líder espiritual y político Gandhi pudo emanciparse de Gran Bretaña y asi pronto apareció una ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

De esta manera podemos decir que un nuevo orden mundial forjado por Estados Unidos y la Unión Soviética,  tras la Segunda Guerra Mundial supuso el fin del viejo modelo colonial europeo. Imperios como el británico y el francés perdieron su condición hegemónica en el concierto internacional y se hundieron frente al empuje de los movimientos de emancipación nacional que florecieron en Asia y África, proceso denominado Descolonización.

De ese proceso surgieron una miríada de nuevos países (el Tercer Mundo), una flamante generación de líderes políticos ajenos al bipolarismo (Gandhi, Nehru, Lumumba) y un ramillete de conflictos de naturaleza muy diversa que marcaron la segunda mitad del siglo XX.

Dos de esos países, que son objeto del tema de esta página fueron Túnez y Egipto, por lo que daremos una breve idea de la política vigente en el momento de los distubios y violentas manifestaciones sociales en 2011, que los historiadores recuerdan con el nombre  de «Primavera del Desierto».

TÚNEZ:  ubicado al norte de África, pequeño país de 160.000 Km², con 10 millones de habitantes, en su totalidad musulmanes y con un alto de alfabetismo. Su capital es Túnez, que explota el turismo como un importante recursos económico para el país.

En 1999, las primeras elecciones multipartidistas le dieron otra victoria al mismo presidente  Ben Alí (imagen abajo) , quien obtuvo plena inmunidad judicial luego de su mandato. Fue reelegido  en 2004 y 2009. En este año, a los 73 años de edad, Ben Alí, líder de la Unión Constitucional Democrática (RCD), inició su quinto mandato consecutivo.

presidente de Túnez Ben Alí

A pesar del notable crecimiento económico, en octubre de 2010, la cifra de desempleo en Túnez llegaba al 14,7 por ciento, lo que representaba ura seria amenaza para la estabilidad social. Cientos de miles de jóvenes eran reclutados por grupos radicales islamistas que se aprovechaban del descontento general de la población.

Otro de los graves problemas en este país tenía que ver con las severas restricciones a la expresión periodística y a la tarea de los jueces, especialmente contra aquellos que se atrevían a criticar o juzgar al Gobierno. La independencia judicial era nula, al igual que a libre expresión.

El 17 de diciembre de 2011 el aumento del desempleo, la elevada inflación y las promesas incumplidas por el Gobierno generaron protesta: masivas. La represión por parte de la policía se hizo ascendente y se denunciaron numerosas muertes. Ei gobierno de Zine al Abldine Ben Alí tambaleaba ante el inconformismo de la población.

EGIPTO:  ubicado al norte de África, un país de 1.000.000 de Km², con mas de 80 millones de habitantes, donde el 90% practica el islamismo de la rama sunita.Su capital es El Cairo.

Anwar El Sadat fue un destacado presidente egipcio por su participación en la Guerra de Yom Kipur contra Israel, recuperando territorios perdidos anteiromente en otra guerra, pero un 6 de octubre de 1981, El Sadat fue asesinado por un fundamentalista Islámico ante una multitud durante un desfile conmemorativo de la Guerra de Yom Kipur.

Lo sucedió Hosni Mubarak, considerado en su momento un héroe nacional por sus gestas militares en la década de los 70. Tropas egipcias participaron en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, en la que se expulsó a los iraquíes dei territorio de Kuwait.

Mubarack presidente de Egipto

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2006, Mubarak fue reelegido, por quinta ocasión. El 21 de octubre de 2010, el Partido Nacional Democrático (NDP) anunció que el presidente Mubarak se presentaría para las elecciones presidenciales de 2011, lo cual causó el descontento colectivo debido a las altas cifras de desempleo, la opresión y la corrupción. El 31 de diciembre, una iglesia cristiana fue objeto de un atentado terrorista. Murieron 21 personas.

Respecto al acontecer de los hechos vamos a publicar una nota de la edición del Almanaque Mundial  2012, a cargo del comunicador social y periodista, Gustavo Reyes Ramiréz, quien lo explica de la siguiente manera:

Mohamend Bouazizi nunca pensó que su acto simbólico –prenderse fuego en plena plaza de Sidi Bouzid, ciudad de Túnez, el 12 de diciembre de 2010- sería la chispa de una gran revolución civil en pro de la democracia, que se extendió por los países de la región norte del continente africano y la península arábiga, y cuyo resultado final es, hasta el momento, imposible de predecir.

Miles de tunecinos siguieron atentamente, por las redes sociales Facebook y Twitter, el estado de salud de este universitario de 26 años, que vendía frutas y verduras de manera informal para pagar sus estudios y que decidió inmolarse en protesta por el acoso constante de la Policía. Al ver reflejadas sus vidas en la historia de Bouazizi, los inconformes se lanzaron a las calles para pedir la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. El estudiante murió el 5 de enero de 2011.

Mientras en Túnez avanzaba la revuelta, que dio como resultado la dimisión y la salida del presidente Ben Alí del país, el 14 de enero, en Egipto, el gigante árabe, millones de ciudadanos, usuarios de las redes sociales, con las mismas características: jóvenes, estudiantes y profesionales de clase media, sumidos en la pobreza y la falta de oportunidades, se reunieron en la plaza Tahrír, en El Cairo, para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, que impuso un régimen dictatorial desde 1981.

Al estilo del siglo XXI, esta revolución se gestó en tiempo récord, gracias a la utilización masiva de las redes sociales en esta región del mundo, cuyo desarrollo social y tecnológico va en contravía de los regímenes dictatoriales impuestos desde los años 60 y 70, tras el proceso de descolonización de África del Norte.

Según un estudio realizado en 2010 por la firma Logicks.com, los países de Oriente Medio y de África del Norte ocupan el décimo lugar entre los usuarios mundiales de Facebook. Actualmente, la región tiene más de 56 millones de usuarios. Solo en 2010 se unieron a Facebook 19 millones más. Por esa razón, una de las primeras reacciones del régimen de Mubarak en Egipto fue tratar de bloquear la red Twitter el 25 de enero, y ordenar la detención del ejecutivo de Google, Wael Ghoneim.

Pero esto solo exacerbó los ánimos de la multitud, que continuaba apostada en la plaza Tahrir exigiendo la dimisión del Presidente. Entretanto, la revolución que empezaron los jóvenes ya había sido adoptada por sus familiares, que se turnaron para mantener viva la protesta el tiempo que fuera necesario. El fenómeno se extendió así mismo a otras ciudades importantes del país, como el puerto de Alejandría. Más de un millón de personas hicieron presencia permanente en la plaza Tahri’r durante los 18 días que precedieron a la dimisión de Mubarak, el 11 de febrero de 2011.
El vertiginoso y poco sangriento triunfo de las revoluciones en Túnez y Egipto se debió, más allá de la eficacia de las redes sociales, a la decisión de los ejércitos, en ambos países, de distanciarse de los regímenes y permitir que el pulso entre las fuerzas sociales definiera la situación. Para la reconocida historiadora colombiana Diana Uribe, «esta decisión de los ejércitos, que reconocieron la validez de la lucha social, dignificó su papel, a tal punto que en Egipto fue una junta militar quien asumió el gobierno de transición».

En los demás estados que han entrado en el ‘efecto dominó’ de esta explosión social la realidad es otra, pues los regímenes, prevenidos de lo que les venía encima, tomaron medidas para mantener el control de los ejércitos y reprimir con fuerza desmedida las protestas populares.

El resultado de esto ha sido un creciente baño de sangre, en el CjUS los países miembros de las Naciones Unidas y de la Otan han decidido intervenir, argumentando la defensa de la voluntad popular y de un naciente slitjma democrático, pero movidos también por velados intereses, como el de recuperar el control de los recursos petroleros, que son manejados por los gobiernos dictatoriales como el de Muamar (iadaíi en Libia.

En estos territorios la lucha por las libertades populares y la renovación política continúa y sus resultados son, hasta el momento, imposibles de vaticinar.

Varios economistas internacionales coinciden en asegurar que el conflicto político y social en los países del Norte de África tiene un denominador común: el descontento generalizado de una población joven e intelectualmente bien preparada, que se ha cansado de ver cómo el desempleo campea en sus territorios, las oportunidades de toda índole escasean y la brecha entre ricos y pobres se amplía a diario, a pesar de que los indicadores muestran un crecimiento constante de sus economías.

Según datos publicados en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la  , Comisión Económica y Social para África Occidental de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, en Egipto el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,5 a 6,5 en una escala de 10 puntos; un desarrollo económico del 5,3% anual; una inflación creciente a 12,8%; y una tasa de desempleo que llega al 9,7%. Los jóvenes, que suman 23 millones de personas, son los más afectados por los índices de desempleo y, a la vez, los más beneficiados por el desarrollo humano existente.

En el caso de Túnez, el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,0 a 6,0 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,4% anual, y una inflación baja: 4,5%. El desempleo llega al 14%.

Por lo que respecta a Libia, el índice de desarrollo humano muestra un avance, entre 2005 y 2010, de 7,6 a 7,9 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,3% anual, y una inflación baja: 3%. El desempleo llega al 30% La población de jóvenes representa un total de 11 millones de personas. Las altas tasas de desempleo se han convertido en un grave obstáculo para ellos, en contraste con el gran desarrollo humano que se percibe y que ha aumentado en los últimos años.

Estos datos evidencian la similitud entre las situaciones socioeconómicas de los países en cuestión, y sustentan la teoría expuesta por la Comisión África, del Senado de la República de México, que, en su análisis publicado en mayo de 2011 y titulado ¿Qué le Espera a África en 2011, afirma: «Son los sectores más empobrecidos de los países del norte del continente africano quienes resienten en mayor medida el alza en los precios de los productos básicos, por lo que no han dudado en salir a las calles a expresar su desacuerdo, llevando en sus manos barras de pan como símbolo de protesta.

FINAL TÚNEZ: El ex presidente Zín Ben Alí fue condenado por un tribunal militar a 20 años de prisión por «incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional». Ben Alí junto a su señora Leyla Trabelsi, se encuentra prófugos y están exiliados en Arabia Saudí, país que no los quiere entregar.

Fueron juzgados en estado de fuga y fueron juzgados por la muerte de cuatro jóvenes fallecidos por disparos de balas en una manifestación. Otros miembos particiepes de la fuerza de seguridad también fueron juzgados en la misma condición de fuga y condenados a penas de entre 5 y 10 años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75.000 y 100.000 euros.

Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.

FINAL EGIPTO: En mayo de 2014 Hosni Mubarak fue sentenciado a tres años de prisión por robar fondos públicos. También sus hijos Alaa y Gamal fueron condendos a 4 años por los mismo cargos

Un tribunal egipcio sentenció este miércoles al derrocado presidente Hosni Mubarak a tres años de prisión, acusado de robar fondos públicos, en un caso relacionado con el presupuesto de los palacios presidenciales. Por otra parte la justicia multó a la familia con 3 millones de dólares y les ordenó la devolución de 18 millones que había robado de las arcas públicas; dinero estaba destinado al mantenimiento del Palacio Presidencial. La fiscalía pudo comprobar que ese dinero fue utilizado para decorar bienes y propiedades provadas en lso barrios Heliópolis y Katameya.

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2012 Nota de Gustavo Reyes, Comunicador Social y Periodista

Dominio Colonial Europeo en America, Africa y Asia

Dominio Colonial Europeo en América, África y Asia

LA DOMINACIÓN COLONIAL EUROPEA EN ÁFRICA, ASIA Y AMERICA:
Con la expansión colonial española y portuguesa de los siglos XV y XVI —génesis real del sistema capitalista europeo— se inicia la historia del desarrollo euroamericano realizado sobre la base de la explotación de los tres continentes sometidos.

La búsqueda de metales preciosos y de especias de Oriente signa esta primera etapa de expansión europea. Las corrientes comerciales con esa región, que se habían desarrollado a partir de las Cruzadas, incorporan en Occidente nuevos productos cuya demanda crece considerablemente. Paralelamente al desarrollo del comercio y a la ampliación de los mercados, se va gestando en Occidente una demanda creciente de oro y plata —como moneda y elemento de acumulación de riquezas— para las transacciones comerciales.

Dicha demanda también podría ser cubierta por Oriente. Marco Polo había llegado a la China: sus relatos mencionaban minas de oro, construcciones realizadas con piedras preciosas, esmeraldas, diamantes, etc.

Las noticias sobre Japón no eran menos tentadoras. Introducirse en las civilizaciones orientales para obtener sus riquezas y sus productos fue el objetivo de las expediciones comerciales que se desarrollaron a partir del siglo XV.

El cierre del comercio con Oriente por el Mediterráneo —producido por la invasión turca en el Asia Menor— obliga a las corrientes comerciales a buscar nuevas rutas de acceso. Portugal descubre la ruta hacia la India y monopoliza el comercio con el Este estableciendo factorías fortificadas a lo largo de las costas de África y Asia; a principios del siglo XVI domina, además, las costas de China y Japón.

El descubrimiento de América brinda a España la posibilidad de explotar las ricas minas de oro y plata, luego de la dominación de los imperios Incaico y Azteca, Los pueblos orientales y americanos poseían, en esta etapa histórica, civilizaciones que habían alcanzado un importante desarrollo. Pero la utilización de la pólvora y las armas de fuego, junto con la posibilidad de explotar las luchas internas existentes en estas sociedades, brindarán a Europa una neta superioridad en el ejercicio de la violencia, la cual será utilizada hasta sus últimas consecuencias para imponer la dominación sobre los pueblos autóctonos. La colonización irá gestando diferencias en el papel que se le asigna, en esta primera etapa, a cada uno de los continentes. Entre los siglos XV y XVIII, América y África fueron los más expoliados. América cumple el papel de productora de oro y plata y de materias primas tales como algodón y azúcar.

Para esta producción los portugueses y españoles utilizan dos fuentes principales de mano de obra: los indios del altiplano para la extracción minera y la producción agrícola de las zonas serranas y los esclavos traídos de África para las grandes plantaciones de algodón y azúcar. Así, el sistema de trabajo forzado a través del régimen de encomienda con los indios y la esclavitud de los negros africanos constituyen las dos formas principales de desarrollo de la economía colonial americana. Este régimen, intrínsecamente violento, cobró cuantiosas víctimas. Como refiere Fray Bartolomé de las Casas «… A estos corderos tan dulces (los indígenas) los españoles los trataron como lobos, leones y tigres famélicos, y no han hecho desde hace cuarenta años más que ponerlos a la defensiva, matarlos, angustiarlos, afligirlos, atormentarlos y destruirlos por medio de crueldades nunca vistas ni leídas ni oídas antes, al punto que de tres millones que habitaban la isla Española (Haití) que hemos conocido, sólo han quedado doscientos. La causa por la cual mataron tanta gente ha sido que su último fin y objetivo fue enriquecerse en poco tiempo. . . «


Este mismo panorama se presentaba en el resto de los países de América: en México y en Perú la conquista cobró millones de víctimas, diezmados por las guerras, las enfermedades y la explotación.

Por otra parte, en este mismo período el continente africano es explotado fundamentalmente como fuente de mano de obra esclava: Europa realiza en África una verdadera «caza del hombre». Se calcula que por cada esclavo que llegaba a las costas americanas aproximadamente cinco morían en África resistiéndose al blanco o en alta mar, como consecuencia de las condiciones de higiene y alimentación a las que se los sometía. Según Du Bois, esta verdadera sangría humana costó al continente una pérdida aproximada de sesenta millones de personas. Hasta fines del siglo XVIII Asia se verá menos afectada.

Los europeos sólo llegan hasta las costas asiáticas para realizar un intercambio comercial de manufacturas autóctonas y especies, mientras en el continente continúan desarrollándose formas de vida propias, no afectadas fundamentalmente por esa presencia. La penetración continental sólo se iniciará hacia fines del XVIII y comienzos del XIX conservando, sin embargo, las mismas características de violencia y destrucción empleadas en las otras dos regiones.

Este hecho se da coincidentemente con un cambio en las relaciones de poder entre las potencias occidentales. Hasta fines del siglo XVII, España y Portugal constituían los mayores imperios coloniales, habiendo sometido en su casi totalidad a los continentes americano y africano. A partir de entonces Holanda, Inglaterra y Francia comienzan a desarrollar una política colonial que terminará, finalmente, por desplazar a los españoles y portugueses, que se encontraban en paulatina decadencia.

Mientras los holandeses desalojan a los portugueses de Oriente a través de nuevas formas de colonización —las «compañías»—, los ingleses y franceses adoptan estas mismas formas en América del Norte y las Antillas. Entre estas dos últimas potencias se desarrolló una lucha por las colonias y el control de la política europea, de la cual saldría triunfante Inglaterra, en detrimento de Francia, los Países Bajos, Portugal y España.


La conquista de América cobró millones de víctimas, sea en las guerras, por trasmisión de enfermedades o por simple explotación.Esclavos en Brasil. Por cada esclavo que Negaba a las costas americanas, cinco morían resistiendo en África o en alta mar.

Hacia 1750 Gran Bretaña comienza a consolidar su posición como potencia colonial conquistando la india. Hasta entonces había sido imposible —tanto para Inglaterra como para Francia, Holanda y Portugal— penetrar en el continente asiático.

A comienzos del siglo XIX Inglaterra inicia una nueva ofensiva contra Asia, centrándola en la conquista del imperio chino. Los métodos empleados para dominar China irán desde la introducción masiva del consumo del opio —droga cuya comercialización estaba prohibida en el Imperio por las consecuencias perniciosas que suponía su consumo para la población— hasta la utilización de la escuadra y el ejército británicos.

Desde 1842 —fecha en que se le otorga por la fuerza el control de la producción y venta de opio— ocupa militarmente Shangai y Nankin, se anexa Hong-Kong, se le otorgan cinco puertos interiores más y se reclama un porcentaje de pago a las zonas que no habían sido ocupadas «en compensación del pillaje que sus propias tropas hubieran podido hacer.

La explotación de China por Inglaterra, a la cual se agregarán más tarde otras potencias, se profundiza cada vez más. En esa misma época Francia ocupa Argelia y consolida su dominio sobre Camboya y Vietnam. También reclama participación en el «negocio chino» y establece una alianza con Inglaterra para imponer la libre navegación de los ríos interiores, la apertura de nuevos puertos bajo control europeo y el establecimiento de una legislación que garantice el pleno ejercicio del poder sobre las jurisdicciones controladas por ambas potencias.

Este proceso no se realiza pacíficamente. Los pueblos colonizados nunca aceptaron la dominación; los períodos de «paz» sólo fueron un reposo en la resistencia a la ocupación. Llamarlos bandidos, piratas, rebeldes, terroristas o asesinos fanáticos, aunque tranquilice la conciencia de la metrópolis, no se corresponde en absoluto con la realidad. La perduración de la opresión no implica la adhesión del oprimido: la ocupación inglesa del territorio de la India, por ejemplo, necesitó más de cien años de lucha (1750 a 1850); y Argelia del Norte sólo pudo ser conquistada tras cuarenta años de guerra, con la intervención de 100.000 hombres.

Paralelamente a este proceso, los Estados Unidos habían logrado su independencia luego de una larga guerra contra Inglaterra. Por su parte, la mayoría de los pueblos de América Latina vencen la dominación colonial española, debilitada por un largo período de decadencia. La pérdida de las colonias de la «Nueva Inglaterra», con su producción agrícola de clima cálido, determinan el intento inglés de dominar una zona con características productivas y climáticas semejantes: el Río de la Plata. Sin embargo, el fracaso de las invasiones inglesas en 1806 y 1807, impulsa a Inglaterra a buscar nuevas formas de penetración en este continente.

A partir de mediados del siglo XIX Inglaterra encontrará valiosos aliados para su política de explotación del continente en las clases dominantes locales. La consolidación de esta alianza a través del libre comercio permite a Gran Bretaña ejercer un dominio de hecho, sin necesidad de recurrir a la violencia. Por el contrario, serán los propios ejércitos nacionales los que se encargarán de reprimir los movimientos de resistencia popular ante esta nueva forma de dominación.

La independencia lograda respecto del dominio español se transforma en una independencia formal: los países latinoamericanos quedan a merced de las decisiones del Imperio Británico.