El Pacto de Olivos

El Falangismo Español y Sus Características Resumen

Resumen del Falangismo Español y Sus Características

El término «falangismo» deriva de falange que, además de significar «cuerpo numeroso de tropas», expresa figurativamente un conjunto numeroso de personas unidas en cierto orden para un mismo fin.

La «Falange Española» es una agrupación política que se propone ser el «movimiento inspirador y base del Estado español y la disciplina por la que el pueblo asciende al Estado y el Estado le infunde las virtudes de servicio, hermandad y respeto a las jerarquías».

El falangismo fue creado en España por José Antonio Primo de Rivera, el 19 de octubre de 1933, como movimiento político opuesto al marxismo y al sistema parlamentario de gobierno.

El uniforme de los falangistas es la camisa azul con el escudo F.E. Forman el escudo un yugo horizontal cruzado por un haz de cinco flechas y boina roja. Su grito de lucha es ¡Arriba España!.

jose antonio primo rivera

Como parte de la campaña electoral para los comicios de noviembre de 1933, el 29 de octubre de ese año José Antonio Primo de Rivera, el hijo del fallecido dictador, presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid otro movimiento ultraconservador y antimarxista más, el falangista.

Con el deseo de evitar luchas internas, el rey de España Alfonso XIII suspendió el ejercicio de la autoridad real, el 14 de abril de 1931 y abandonó el territorio español. Inmediatamente se estableció la República, gobernada por una coalición de demócratas y socialistas reformistas y fue elegido presidente el señor Niceto Alcalá Zamora.

 El disturbio político siguió a medida que el control del gobierno pasaba de los izquierdistas a los derechistas, hasta que un Frente Popular —una coalición antifascista compuesta por demócratas, socialistas y la izquierda revolucionaria— tomó el poder en 1936. Sin embargo, para los altos oficiales del ejército, el Frente Popular era inaceptable, pues acreció la tendencia marxista del gobierno, la persecución de los enemigos políticos, los desórdenes callejeros, los atropellos a la ciudadanía, y se prepararon leyes confiscatorias de las grandes propiedades.

Con un ambiente sumamente caldeado, la nación era llevada hacia el Comunismo.

 franco franciscoConducidas por el general Francisco Franco (1892-1975), las fuerzas militares españolas se rebelaron contra el gobierno y comenzaron una guerra civil, sangrienta y brutal.

La  guarnición española de Marruecos, a las órdenes del general Francisco Franco se levantó en armas. Se estaba en julio de 1936. Rápidamente prendió la chispa revolucionaria en Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Burgos y otras ciudades de España.

La sangrienta guerra civil duró tres años. Los republicanos o «leales», como se autodenominaban, recibieron ayuda de material bélico y de comunistas mandados por Rusia. A su vez, los revolucionarios fueron ayudados por los «voluntarios» enviados por Hitler y Mussolini.

El Frente Popular tuvo la ayuda de camiones, aviones, tanques y consejeros militares de la Unión Soviética, así como de 40.000 voluntarios de otros países, mientras que las fuerzas de Franco fueron auxiliadas con armas, dinero y hombres por los regímenes fascistas de Italia y Alemania. Hitler utilizó la Guerra Civil Española como una oportunidad de probar el nuevo armamento de su revivida fuerza aérea. Poco a poco, las fuerzas de Franco derrotaron al Frente Popular y, después de la toma de Madrid, el 28 de marzo de 1939, terminó la Guerra Civil Española.

El general Francisco Franco pronto estableció una dictadura que duró hasta su muerte, acaecida en 1975. No fue un gobierno fascista, aunque es poco probable que se opusiera a los fascistas de Italia o a los nazis de Alemania.

El movimiento fascista en España, conocido como la Falange, encabezado por José Antonio Primo de Rivera (hijo del exdictador), contribuyó muy poco al éxito de Franco y desempeñó un papel secundario en el nuevo régimen. El gobierno de Franco, que favoreció a los grandes terratenientes, a los hombres de negocios y al clero católico, fue otro ejemplo de un regimén autoritario, tradicional y conservador.

La nueva república fue de corte izquierdista. Modificó la bandera española, aumentaron los desórdenes y las huelgas, se persiguió a los opositores, derechistas, se declaró la separa ción de la Iglesia del Estado, se confiscaron bienes de ecle siásticos, etc. El 16 de febrero de 1936 obtuvo mayoría de diputados, si bien no la mayoría de votos, el Frente Popular, integrado por la extrema izquierda: republicanos, socialistas, sindicalistas, comunistas. Las cortes votaron la destitución del presidente Alcalá Zamora, acusado de haberse excedido en sus poderes y nombraron como reemplazante a Manuel Azaña.

Con la capitulación de Madrid, el 19 de abril de 1939, fina lizó la guerra civil. Los principales dirigentes republicanos huyeron llevándose al extranjero el oro español.

Francisco Franco, jefe de los vencedores, asumió el poder con el título de «Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos». Secunda a Franco, la Falange Española. El 13 de febrero de 1934, este movimiento se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, fundadas en 1931 por Ramiro Ledesnin Ramos.

Los componentes de la Falange tuvieron parte activa en la guerra civil y, pocos meses después de estallar esta, los lun dadores de ambos movimientos, fueron fusilados por sus ene migos políticos.

Falangista:  Miembro del antiguo partido fascista oficial de la era franquista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del General Primo de Rivera, dictador de España de 1923 a 1930. José Antonio, cuyo objetivo era el hincapié en la tradición nacional, y no en una ideología estrictamente fascista, murió fusila do por los republicanos el 20 de noviembre de 1936, poco después del estallido de la Guerra Civil. Hacia 1937, los falangistas daban muestras de radicalismo social y Franco los fusionó con otros grupos fascistas y tradicionalistas a fin de constituir la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, único partido político permitido en España durante la era de Franco, aunque más adelante su influencia decayó mucho y rápidamente cuando Franco trató de liberarse de su dependencia respecto de ella.

La Falange Española, es el único partido político permitido; su jefe es el propio Franco, llamado el Caudillo.

Sus propósitos: 1° Lucha contra el comunismo;

2º Unidad española; 3° Dignificación del trabajo. España es un Estado católico, social y representativo.

Las libertades individuales están garantidas por el Fuero de los Españoles, que data de 1945.

El trabajo es un derecho y un deber social.

El Fuero del Trabajo establece las bases del Estado Nacional Sindicalista.

Durante la transición española a la democracia, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se legalizaron los grupos escindidos del falangismo español: FE de las JONS auténtica y FE independiente, ambos sin importancia política alguna en la organización del nuevo Estado democrático.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

Pensamiento de Sábato Sobre la Dictadura Argentina y la Democracia

Pensamiento de Sábato Sobre la Dictadura Argentina y El Regreso de la Democracia

«La esperanza —dice Sábato— nace precisamente de la desventura: en una realidad infinitivamente perfecta la esperanza no se necesita. Por eso el hombre renace invariablemente de entre las ruinas y no se suicida sino en raras ocasiones.

Recuerdo siempre una fotografía tomada en Chile después del pavoroso terremoto de Concepción: una humildísima mujer de una villa miseria arreglaba las cositas entre los escombros, para empezar de nuevo: Así es la humanidad fortuna. Y nosotros vamos a levantar un día la nación de entre sus escombros sangrientos.»

Sabato votando en una escuela año 1983

Ver: Biografía de Sábato Ernesto

Le preguntamos sobre lo que podemos esperar ahora y así responde.

La resistencia a la dictadura
Nuestro país ha vivido muchos años bajo el terror y la muerte. En este período tenebroso hemos resistido a la dictadura con el coraje y con las ideas de nuestros mejores hombres, los que fueron capaces de luchar contra el yugo español y luego construir nuestra nación.

La mentira y el sofisma
La catástrofe vivida por la Argentina es la peor de su entera historia, catástrofe físicamente visible en lo material, pero profundamente moral en su esencia, ya que no se vende un país y se acumulan gigantescas fortunas de aventureros mientras niños mueren de hambre si no se han quebrado los fundamentos espirituales de la comunidad.

La mentira y el sofisma presidieron desde el comienzo este proceso que se llamó de Reconstrucción Nacional y que únicamente trajo la destrucción, que iba a restaurar el patrimonio material y lo dilapidó, que iba a terminar con el terrorismo y lo sustituyó por otro infinitamente más horrendo.

A sus crímenes osaron llamarlos actos de servicio invocando el espíritu sanmartiniano, revolcando en sangriento estiércol las nobles tradiciones de los ejércitos que liberaron medio continente. En este contraste entre las grandes palabras y los hechos podridos hay que buscar la grave desilusión que aquejó al país todo, sobre todo a los adolescentes y jóvenes, que son siempre los que más sienten y sufren esa delincuencia de las palabras.

En todas partes se olía a podredumbre, eran secretos a voces los escándalos financieros, los robos y la corrupción en todos los estratos del gobierno; nadie ya creía en nada que viniese de arriba, lo que a su vez agravaba el desastre económico, porque la confianza es la condición previa de toda economía; ¿no viene fiduciario de fe y crédito de creer?.

Todo era mentira: ni honor era honor, ni patria era patria, ni espíritu cristiano espíritu cristiano. Y los auténticos patriotas sentían ante esta mistificación lo que un auténtico espíritu religioso ante los sermones de ciertos miembros de la Iglesia.

Pero la esperanza, oscura, irracional, loca late siempre en medio del cataclismo y ahora resurge tumultuosamente.

Ojalá seamos capaces de estar a su altura. Tenemos que restaurar las palabras falsificadas. Y necesitamos verdad y justicia: verdad para que el delito quede en descubierto, justicia para discriminar a los culpables de los inocentes, a los funcionarios honrados de los ladrones, a los hombres de armas que destrozaron la nación de los que fueron ajenos a esa delincuencia.

Tribunales sí, venganzas no
Esa discriminación sólo podrá ser hecha mediante los instrumentos que nuestra sabia Carta Magna establece: las comisiones investigadoras del Parlamento y los jueces ordinarios que hayan sido confirmados por el Senado.

Cuidado con esos llamados tribunales del pueblo que en realidad son atroces instrumentos de la venganza, que entre gritos e insultos manda al patíbulo o al paredón a gente que no ha tenido el derecho de una auténtica defensa.

No somos todos culpables
Con frecuencia se suele decir que todo país tiene el gobierno que se merece y que todos somos culpables, de Jas atrocidades cometidas por la dictadura. No es cierto, es una sucia falacia. ¿Si en medio de la noche soy asaltado por un hombre armado soy también culpable del delito? Y aquí hemos sido asaltados durante 37 años en medio siglo por las fuerzas armadas, que son los principales culpables de nuestras desdichas.

Es cierto, sin embargo, que hubo muchas veces civiles que golpearon las puertas de los cuarteles, como se dice. Pero eso nunca más debe suceder. Jamás debemos oermitir que las fuerzas armadas vuelvan a asaltar el poder, y habrá aue defender la democracia con todos los recursos últimos que tiene, incluyendo el fusilamiento por insubordinación de los generales que deben estar a las órdenes del presidente de la República.

La difícil democracia
Nadie, nunca, está perfectamente preparado para eso, como lo prueban las fallas que se advierten en las democracias de los países más avanzados. La democracia es siempre un esfuerzo grandísimo que debemos hacer, tan tremendo como el que tiene que hacer una madre para no matar a cuchilladas al hombre que acaba de violar a su criatura. La democracia es tan difícil como la justicia, ya se sabe.

En todo caso no será viviendo en dictadura como aprenderemos a hacer un día una democracia. De otra manera, habría que suponer que lo mejor para aprender á caminar es permanecer atado a una silla, o lo mejor para aprender a hablar es ejercitando la mudez.

Como decía Hegel, se aprende a nadar nadando. Esto de que no estamos preparados para la democracia es tino de los tantos sofismas que la dictadura erigió en verdades. Ha habido en el país períodos de democracia ejemplar y, a la inversa, ni los países más civilizados han sido capaces de mantenerla inmaeutadamente.

Bastaría recordar los negociados del príncipe Bernardo de Holanda, los escándalos de Giscard con los diamantes regalados por Bokassa, la logia P-2 en Italia y la Banca Ambrosiana. Para no hablar de la democracia norteamericana, cuyas suciedades son denunciadas hasta en sus series de televisión: jueces vendidos a la mafia, alcaldes y gobernadores y hasta presidentes coimeros.

Los enamorados de las tiranías se apresuran a exclamar con alboroso que esa dase de hechos prueba la falla esencial de la democracia. Olvidando, o haciendo que olviden, que todos los regímenes son corrompibles, como consecuencia de la débil condición humana. Lo que pasa es que en los regímenes dictatoriales esos males no pueden denunciarse. Y como en la democracia se pueden denunciar y castigar, y por eso parecen ser propensos a la corrupción. ¿Quién podría denunciarlos en una dictadura?.

Aquí mismo, sin ir más lejos, no sé si treinta o cuarenta miembros de las fuerzas armadas, implicados en un sucio negociado de nafta no sólo no fueron castigados sino que ni siquiera pudimos conocer sus nombres.

En los Estados Unidos, bastó la denuncia de una periodista y el juicio de un modesto juez para que el presidente de la república más poderosa de la tierra tuviese que renunciar deshonrosamente. Un juez, para colmo, que apenas tenía apellido italiano, lo que, como se sabe, en ese país racista, es motivo de desprecio, en virtud de una doctrina según la cual Nixon es superior a Dante y Reagan superior a Leonardo Da Vinci. ¿Se puede imaginar un juicio semejante en la Alemania de Hitler o en la Rusia de Stalin?

Ya lo dijo lord Acton: el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, como se prueba cuando las tiranías se derrumban y aparece toda la podredumbre. Cuando el infame Somoza, que apuntalado por los Estados Unidos y las grandes empresas imperialistas, fue echado abajo, se reveló que había amasado una fortuna de 20 mil millones de dólares, sobre la explotación más horrible del pueblo nicaragüense.

No sé lo que nuestros tribunales podrán revelarnos en los próximos tiempos si tenemos ia firme decisión de limpiar para restaurar la fe de la nación, fe indispensable para levantarla y reconstruirla. Exijamos justicia independiente y prensa libre, los dos pilares de la democracia.

Aceptémosla como es
Es decir, mediocre, falible, pero criticable y superable. No tiene jamás la pompa de las tiranías, pero preserva o puede preservar la dignidad del nombre, suprema aspiración de la comuniad. No  esperemos hechos perfectos, porque entonces incurriremos una vez en la ilusión del poder absoluto. Cuando digo que debemos tener, esperanzas no estoy suponiendo esperanzas locas en un régimen purísimo y perfectísimo.

Nada de eso: soy esperanzado pero no estúpido. Mi esperanza, simplemente, consiste en mantener el régimen democrático. Y para mantenerla debemos hacerla fuerte, capaz de reprimir con fuerza a los siempre posibles-asaltantes. También nos será útil reconsiderar esa tendencia que tenemos, de tan nacionalista que somos, a creer que hasta nuestros defectos son únicos en el mundo.

En situaciones tan parecidas todos los pueblos cometen calamidades semejantes. Tuve que parar hace poco a un periodista alemán que nos echaba en carala dictadura recordándole que ellos habían detentado algo llamado hitlerismo, con millones y millones de asesinados en cámaras de gas. Tuve que recordarle a otro periodista, francés, que no teníamos más antisemitismo que en su país y que, en todo caso, aquí no había habido un proceso Dreyfus.

Tenemos virtudes y defectos, como en todas partes. Y no tenemos que hacer hincapié en nuestros defectos como únicos y en algún pecado original argentino que nos hace propensos a las dictaduras.

Fe para levantar a la Nación
Lo que hace poderosa a una nación es 1a voluntad de nierro para construirla. Esa voluntad se engendra y se fomenta mediante una adecuada educación. Si la generación del ’80 logró que la Argentina llegara un día a ser la sexta potencia del mundo fue gracias a su formidable plan de educación.

Imaginemos lo que es posible hacer hoy, cuando no sólo se dispone además de un instrumento casi mágico, que desde sus pantallas cuasi-radiactivas que actúan hasta en niños que todavía no saben escribir, puede hacerse un pueblo de imbéciles o un pueblo capaz de grandes hazañas.

No le repetiré aquí lo que he dicho largamente en un trabajo que salió hace varios meses en nuestra prensa. Repetiré, sí, para que nuestros legisladores lo mediten, que con la televisión se puede hacer o deshacer un país. Y aquí estamos ahora en el momento de tener que levantar sus pedazos desde el suelo.

Fuente Consultada: Revista La Semana Año VI N°360  – Número Especial Sobre La Vuelta de la Democracia en Argentina-

Los Cuatro Presidentes de Argentina Crisis Política Argentina

2001:HISTORIA DE LOS CUATRO PRESIDENTES ARGENTINOS

A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar. La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes. Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno. Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia de un ministro que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo.

La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación. No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

ANTECEDENTES:  «Aquí no hay crisis.» Creíble o no, esa fue la frase elegida por Fernando de la Rúa, tras un día vertiginoso, que terminó con la renuncia resonante a la vicepresidencia de Carlos «Chacho» Álvarez, a sólo un día de que el Presidente anunciara un nuevo gabinete. La presencia fortalecida en ese gabinete de Alberto Flamarique como secretario general de la Presidencia parece fue el disparador principal de la decisión de Álvarez. Flamarique, fue protagonista en la presunta compra de votos en el Senado para la aprobación de la ley de Flexibilización Laboral, presentada por la Alianza y a la que se opuso el PJ. Flamarique debió dejar su cargo, apenas estrenado, de secretario general de la Presidencia.

En mayo,  José Luis Machinea al frente de la cartera de Economía, dispuso nuevas medidas de ajuste para intentar paliar la crisis económica de ese momento. Las iniciativas de Machinea se alineaban con las pautas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). HorstKohler, titular del FMI, se había reunido con De la Rúa, Machinea y la CGT oficial. Según el organismo internacional, la Argentina iba «en la dirección correcta«, pero desde el mismo oficialismo surgieron fuertes cuestionamientos, como la del expresidenteRaúl Alfonsín que declaraba que esas medidas nos llevaría «al desastre». Opinión que también se sumaro  Carlos  «Chacho»     Álvarez y Rodolfo Terragneo.

Como respuesta se inició un paro general contra las nuevas medidas Las centrales de los trabajadores se movilizaron para expresar su disgusto con este nuevo recorte, La CGT oficial de RodolfoDaer, la fracción que lidera Hugo Moyano, la Corriente Clasista y Combativa de Carlos «Perro» Santillán y la CTA de Víctor De Gennaro coincidieron para organizar un paro general el 9 de junio en contra de las medidas de ajuste. Era  la segunda huelga general al gobierno aliancista. Otra de las medidas que se proponen es un llamado a no pagar impuestos, para forzar la anulación del ajuste.

Con tasas de desempleo superiores a los 20 puntos y más de la mitad de la población en situación de pobreza, el proceso de deslgualación que se había iniciado en el país a mediados de los años setenta, y que sólo momentáneamente se había podido revertir en los años ochenta y noventa, llegó a su punto máximo. Esto tuvo muchas manifestaciones: la más angustiante y visible fue el ejército de cartoneros, compuesto de niños y adultos, mujeres y ancianos, que hurgaba por las noches en la basura de las zonas comerciales y los barrios acomodados de las grandes ciudades buscando materiales reciclables para vender, restos de alimentos o cualquier otra cosa que les ayudara a sobrevivir.

De la Rúa emite un discurso nacional donde declaró el estado de sitio y ordenó la represión. Amplios sectores de la sociedad reaccionaron haciendo sonar sus cacerolas y marchando hacia el domicilio del ministro Domingo Cavallo, la Quinta Presidencial y la Plaza de Mayo. Su descontento ya se había manifestado en las elecciones legislativas de octubre con el «voto bronca». La falta de respuestas por parte del gobierno profundizó el descontento de la población y provocó finalmente su caída.

Es importante remarcar como elemento característico de esta crisis el proceso de vaciamiento de poder que se fue produciendo. Este proceso no solo dificultó la aplicación de medidas necesarias para la recuperación del país le quitó al gobierno mecanismos para sostenerse. La posición adoptada por el Partido Justicialista que se negó a conformar un gobierno de coalición, o como se lo denominó de «Salvación Nacional», fue un factor significativo. En esta visión las manifestaciones populares fueron un componente en el proceso de caída del gobierno, pero no el determinante. Lo decisivo fue la debilidad de la coalición oficialista.

El discurso de De La Rúa:

«Despojado de cualquier interés personal por el cargo que tengo el honor de ocupar, me dirijo a cada dirigente, radical, peronista o de otros partidos, para acordar con el Poder Ejecutivo las reformas políticas que son necesarias.

«Los convoco a este acuerdo, con valentía y patriotismo, para reformar la Constitución, nuestro sistema político, y conseguir la unidad nacional.

«Desde luego, no me aferraré a situaciones personales, porque yo mismo, como lo hice toda la vida, estoy dispuesto a las máximas actitudes de grandeza que sean necesarias para el bien de la Patria y la paz de los argentinos.

«Una pronta respuesta deljusticialismo, sin embargo, es necesaria. No puede seguir el cuadro de violencia en la calle, que arriesga situaciones más peligrosas. Vienen planteando modificaciones del sistema monetario, vamos a examinarlas en conjunto para proponer al Parlamento, que es quien debe decidir lo que corresponde.

«Voy a cumplir con mi deber hasta el final. Quiero proteger el presente y el futuro de los argentinos.

«Pido a quienes estén en posiciones de violencia que las depongan. Precisamos que prevalezca la paz entre nosotros, así encontramos el rumbo y el camino».

El licenciado en Ciencias de la Información Jorge Camarasa, en su libro «Días de Furia«, cuenta así la renuncia de Fernando De la Rúa:

Desencajado, encorvado, sin saco y con las mangas de la camisa arremangadas, De la Rúa comenzó a despedirse de los colaboradores que todavía no se habían ido. En la planta baja, sobre la entrada presidencial de la calle Balcarce, la alfombra roja del Salón de los Bustos ya había sido enrollada.

Las secretarias lloraban y vaciaban sus escritorios. A una de ellas, Ana Cernusco, De la Rúa le preguntó si había guardado las cosas del baño. «Sí, señor Presidente», dijo la mujer, con la voz quebrada.

De la Rúa se había sentado ante la pantalla de su computadora y estaba empezando a escribir. «¿Qué haces?» le preguntó su amigo Rodríguez Giavarini. «Voy a redactar mi renuncia…»

El canciller se sorprendió. «Mirá, Fernando… Mal que nos pese, esto será un documento histórico y quedaría mejor escrito de puño y letra».

De la Rúa entendió que tenía razón, y de un escritorio tomó una hoja con membrete de la Presidencia de la Nación. Colombo, Mestre, Delich y Hernán Lombardi estaban demudados. Jorge, el hermano, seguía fumando en un rincón. Leonardo Aiello y Ana Cernusco, los secretarios privados, observaban en silencio. Escribió:

«Buenos Aires, 20 de diciembre de 2001.
Al Sr. Presidente Provisional del H. Senado
Ing. Ramón Puerta
S/D
Me dirijo a Ud. para presentar mi renuncia como Presidente de la Nación.
Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios.
Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República.
Pido por eso al H. Congreso que tenga a bien aceptarla.
Lo saludo con mi más alta consideración y estima, y pido a Dios por la ventura de mi Patria
(Firmado) Fernando De la Rúa».

Unos minutos más tarde, Víctor Bunge, el fotógrafo oficial de la Casa de Gobierno, salía del baño y se topó con el Presidente que venía de saludar a colaboradores. De la Rúa lo tomó del hombro y lo llevó a su despacho: «Venga, sáqueme la última foto».

Mientras el fotógrafo gatillaba, De la Rúa fingió acomodar papeles sobre el escritorio donde había trabajado 740 días. «Mándeme una copia. La quiero de recuerdo», le pidió al despedirse.

Los partidos lograrían poner en marcha un nuevo programa económico y contener el mal humor social, gobernando a partir de acuerdos entre sus bancadas legislativas. El presidencialismo argentino se «parlamentarizó».

La crisis política: En los últimos días de diciembre de 2001, sucesivas Asambleas Legislativas designaron a cuatro presidentes provisionales, todos ellos pero nistas, pero que no terminaban de reunir el apoyo generalizado de esta fuerza por disensos respecto de la duración de su mandato, la convocatoria o no a nuevas elecciones y las medidas inmediatas a adoptar.

Ramón Puerta

Ramón Puerta

El primero fue Ramón Puerta, presidente provisional del Senado (por lo tanto, primero en la línea sucesoria), que aspiraba a llegar al cargo con la fuerza del voto, por lo que a los pocos días cedió su puesto a Adolfo Rodríguez Saá, gobernador de San Luis, quien en principio aceptó la condición que los caudillos de los distritos más grandes, y en particular Duhalde, le impusieron: que habría elecciones anticipadas y él no podría presentarse; pero enseguida empezó a trabajar para burlarlas. Tras declarar la moratoria unilateral en el pago de la deuda, lo que le granjeó un apoyo entusiasta de los legisladores y la opinión pública, se negó a devaluar y anunció medidas que iban mucho más allá de los noventa días de plazo que sus pares le habían impuesto.

Adolfo Rodriguez Saa

Adolfo Rodriguez Saa

En respuesta, éstos lo dejaron solo y sin protección policial en una reunión organizada en Chapadmalal, residencia veraniega de los presidentes, que fue sitiada por grupos piqueteros. Temiendo terminar como De la Rúa, presentó al día siguiente su renuncia. Lo reemplazó momentáneamente el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. Y éste le cedió el cargo a Duhalde, respaldado por el grueso de los peronistas, los radicales y lo que quedaba del Frepaso (en su gabinete habría representantes de las tres fuerzas).

Eduardo Camaño

Eduardo Camaño

Este apoyo pluripartidista le permitió extender su mandato hasta fines de 2003, aunque a cambio debió prometer que no pretendería ejercer el poder más allá de esa fecha, descartando una eventual candidatura.

Eduardo Duhalde

Eduardo Duhalde

Ver: Gobierno de Eduardo Duhalde

Fuente Consultada:
Días de Furia de Jorge Caramasa
Historia de Argentina 1955-2010 Jorge Navaro
Cuatro Décadas de Historia Argentina (1966-2001) Dobaño – Lewkowicz

Economia en el Gobierno de Carlos Menem

Informe económico: Primera etapa del Gobierno de C. Menem

Indice:

  1. Introducción
  2. Desarrollo
  3. Primera Etapa
  4. Segunda Etapa
  5. Tercera Etapa
  6. ¿Cuál fue el resultado de todo esto?
  7. Los Resultados
  8. Balanza Comercial.
  9. Inversión.
  10. Distribución del Ingreso, Empleo y Desempleo.

Presidente de Argentina: Carlos Saul Menem

  1. Introducción 

Tomaremos en cuenta en este informe el período correspondiente a la primer presidencia del Dr. Carlos S. Menem, quien llevó adelante una reestructuración muy grande del país que comprendió a casi todos los ordenes de la sociedad. Con su plan logró bajar el pico máximo de inflación en la historia argentina (4.923,6 % anual) a cero, al tiempo que creció el PBI.

Pero a pesar de los beneficios de la estabilidad lograda, de la integración en el MERCOSUR, de la eliminación de la fiebre aftosa en la ganadería argentina, de la apertura de nuevos mercados para las exportaciones, y en general los lineamientos principales de la política económica encarada, el modelo fue criticado por el desigual reparto de los beneficios, el alto grado de desocupación, los niveles de corrupción en el gobierno y en grupos allegados al mismo, la excesiva concentración que se manifiesta en amplios sectores de la economía y el descrédito en que ha caído la Justicia.

  1. Desarrollo 

En 1989, la Argentina sufría una situación económica marcada por la hiperinflación que había provocado una suba en los precios al consumidor en un 4.923,6%. Además de una disminución del stock de divisas, atrasos en los pagos externos, el incremento en el desequilibrio fiscal, la recesión y el desempleo, el aumento de la deuda interna y la fuga de capitales hacia el exterior. Y los desórdenes sociales y económicos de las provincias, producto de la devastadora situación que atravesaba nuestro país.

En este contexto, se llevaron a cabo, por segunda vez consecutiva luego de la dictadura militar de 1976, las elecciones presidenciales. En esta oportunidad, el candidato peronista Carlos Saúl Menem se adjudicó la victoria luego de vencer a sus oponentes con el 47.12% de los votos.

Una vez electo presidente, el Dr. Menem mantuvo conversaciones y obtuvo el apoyo de los grupos empresariales y de diversas corporaciones.

Las etapas en las que podemos dividir el período de gobierno del presidente Menem son tres:

Las dos primeras coinciden con recambios ministeriales y de política económica:

La primera: Roig-Rapanelli

La segunda: González

La tercera: Cavallo (quien en luego sería reemplazado por Fernández)

  1. Primera Etapa

Las medidas anunciadas después de la asunción del Primer Mandatario fueron popularmente llamadas B.B. por la intervención que el grupo empresario Bunge y Born tuvo en la elaboración de las mismas. El director de dicho grupo, doctor Roig, fue el designado como Ministro de Economía como una señal de que la gestión que daba comienzo era libre-empresista y que introduciría grandes cambios en la economía.

La muerte sorpresiva del ministro Roig se produjo en forma casi inmediata siendo reemplazado por otro funcionario del grupo Bunge y Born, el doctor Néstor Rapanelli.

Con el fin de nivelar el sistema de precios y equilibrar las variables económicas, se decreto una pronunciada devaluación monetaria, importantes incrementos en combustibles, tarifas y transportes.

En materia monetaria se anuncio la intención de dar mayor autonomía al Banco Central, modificando su carta orgánica, y reduciendo gradualmente los encajes remunerados vigentes en el sistema financiero.

En el orden externo había atrasos en el pago de los intereses de la deuda externa desde abril de 1988 y las negociaciones, en la etapa final del gobierno de Alfonsín, estaban casi interrumpidas.

El ministro Rapanelli no logro contener la suba de precios, el apoyo empresario esperado y pactado no se concreto, los pequeños márgenes y del aumento salarial no contuvieron los reclamos sindicales.

Pese a que la tasa de inflación había descendido al 5,6%, el Gobierno implemento algunas propuestas sin éxito para afrontar la crisis:

Trato de contener la suba del dólar, aumentando la tasa de interés en australes, pero no logro detener al dólar

El Gobierno intervino largando al mercado letras del Banco Central mediante licitaciones en dólares, que no resultaron.

El Banco Central comenzó a vender reservas para contener la demanda de divisas, pero no logro parar la suba del dólar.

Ante tal situación, el ministro Rapanelli presento su renuncia y, el 18 de diciembre de 1989 asumió el Dr. Erman González como ministro de Economía. Poco más de 5 meses después, el Plan B.B. había resultado ineficaz para detener la inflación y poner en marcha la economía

  1. Segunda Etapa

La situación económica con la que se encontró el doctor E. González era la de una persistente acumulación de deuda interna, con la colocación indiscriminada por parte del Gobierno de títulos públicos con intereses gravosos.

Además el Estado tenia una creciente acumulación de atrasos en pagos a proveedores, contratistas de obras y deudas con los beneficiarios del sistema provisional.

Puso de inmediato en marcha el Plan Bonex, que causo un profundo impacto en la población y significo una gran perdida para los tenedores de plazos fijos. Consistía en la incautación, por parte del Estado, de los depósitos a plazo fijo que se hallaban en el sistema financiero, siendo restituidos a sus propietarios en títulos de la deuda externa a diez años de plazo. Se emitieron a tal efecto los Bonos de Consolidación (BOCON) en moneda nacional o en dólares para cancelar las obligaciones consolidadas.

Adopto además algunas medidas anexas, como prohibir por cuatro meses las licitaciones para compra de bienes e inversiones del Estado y estableció la obligatoriedad de la autorización previa del Ministerio de Economía, para cualquier compra o contratación de organismos del Estado.

El Plan Bonex provocó una importante caída de la liquidez.

Finalmente, en marzo de 1990, el ministro lanzó una serie de medidas aun más restrictivas denominadas: Plan Erman III:

Suspensión de todo tramite de contrataciones y licitaciones.

Eliminación de los reembolsos a las exportaciones

Se prorrogo la suspensión de beneficios a los regímenes de promoción industrial.

Se achico el aparato administrativo del Estado, suprimiéndose secretarias, subsecretarias y direcciones.

La Balanza Comercial en 1990 obtuvo un superávit extraordinario. Las exportaciones superaron en un 34 % a las del año anterior, mientras que las importaciones sólo fueron un tercio de aquellas.

  1. Tercera Etapa 

Los rumores de corrupción y denuncias contra algunos sectores del gobierno, provocaron una aceleración de la inflación y la posterior renuncia del doctor Erman González y su equipo en enero de 1991, asumiendo así el doctor Domingo Felipe Caballo.

Finalmente, dos meses después de su llegada al ministerio, el 1° de abril de 1991 puso en marcha el Plan de Convertibilidad, (Ley NC 23.928), actualmente en vigencia.

Entre sus aspectos más importantes, la ley establecía:

Convertibilidad del austral en dólar (paridad cambiaria fija y sin límite de tiempo en 10.000 australes por dólar)

Modificación del Código Civil, autorizándose contratos en moneda extranjera.

Eliminación de la actualización monetaria o desindexación, para evitar que se trasladara hacia adelante la inflación pasada

Se rebajaron los encajes bancarios de los depósitos en australes y se aumentaron los correspondientes a depósitos en moneda extranjera.

A su vez, se autorizó al Banco Central a sacar ceros al austral y a cambiar la denominación del signo monetario. Es por eso que a partir del 1° de enero de 1992 la moneda pasó a ser el peso, igualada en paridad con el dólar.

El Plan de Convertibilidad basó su logro en la eliminación de las condiciones autónomas de emisión monetaria. Ya que esto significaba atar la expansión de la moneda al crecimiento de las reservas. Además, este plan al estar avalado por una ley, conseguía contener las expectativas de devaluación.

También se produjeron aumentos sobre determinados servicios públicos (como en los ferrocarriles, obras sanitarias, teléfono, gas, electricidad). Y paradójicamente se rebajaron otros, como el gas de uso industrial, electricidad para el uso fabril y la nafta. De esta manera se disminuían los costos industriales.

Sin embargo, el estado estaba obligado a obtener una mayor cantidad de ingresos que gastos. Es por eso que se llevaron cabo: reformas tributarias, luchas contra las evasiones, disminución de los empleados públicos, aceleración en las privatizaciones, el control absoluto de las remesas a las provincias, las cuales debían ajustar sus gastos a sus recursos propios y coparticipables. (ver lista de empresas privalizadas)

Se pusieron en marcha reformas destinadas a disminuir los niveles de evasión impositiva y de simplificación del sistema para concentrar la recaudación en los impuestos: al valor agregado (IVA), aportes y contribuciones sociales, ganancias de las empresas y rentas y activos personales.

La ley de Convertibilidad fue sancionada y promulgada el 27 de marzo, y publicada en un número extraordinario del Boletín Oficial al día siguiente, entrando en vigencia el 1 de abril de 1991. Es una ley breve, nítidamente redactada.

Se establece un tipo de cambio fijo en un mercado de cambios liberalizado. La ley especifica que en todo momento la base monetaria, dividida por 10.000 no puede ser superior a las reservas externas del Banco Central.

Los contratos indexados pactados en moneda local, y su indexación queda prohibida en adelante. Los préstamos denominados en dólares se consideran realizados en moneda, no en cosas físicas. Esta última fue una excelente medida, porque terminó con situaciones ficticias y explica el desarrollo del mercado de prestamos en dólares.

El Plan de Convertibilidad modificó algunas tarifas públicas y encajes bancarios.

Los diputados y los senadores son los custodios del tipo de cambio nominal.

En marzo de 1991, el último mes anterior al plan de Convertibilidad, el total de los ingresos públicos alcanzó a $1.418 millones. En abril subió a 2.017, en enero de 1992 había trepado a 2.967, en enero de 1993 a 3.624 y en enero de 1994 a 4.212. De manera que se duplicó en un periodo en que los precios mayoristas aumentaron el 5%

A partir de 1990 también hubo ingresos por venta de activos públicos, con buena parte de los cuales se financiaron egresos de naturaleza única, como los retiros voluntarios o la deuda con los jubilados.

Este aumento de la recaudación se logro mejorando notablemente la calidad de los ingresos, disminuyendo la regresividad de la carga tributaria y la distorsión del sistema económico. Además, se elimino el impuesto inflacionario y desaparecieron otros como los que gravaban las exportaciones, los débitos bancarios y los sellos. En 1993 el 80% de la recaudación total provino del IVA.

Se introdujo un nuevo sistema de facturación en enero de 1992, se establecieron blanqueos laboral e impositivo en abril de 1992.

En su gestión, y a pesar de la redefinición del rol del Estado y la desaparición del llamado «Estado Empresario», Cavallo no solo no redujo el gasto publico total, sino que lo aumento.

El gasto publico ha sido para Cavallo y su equipo una de las principales fuentes de «pulseadas», particularmente intensas y prolongadas con los gobernadores provinciales y los jubilados.

El Pacto Fiscal fue firmado por la mayoría de las provincias en agosto de 1993 y con vigencia desde comienzos de 1994, para posibilitar que el «costo argentino», si existe, sea el de vivir y no el de reproducir en la Argentina.

En 1993 las dos terceras partes del gasto publico total se destinaron al denominado «gasto publico social», y el 30% del gasto publico total se destinó a seguridad social.

Un ítem de gasto que se negocio sin tanta turbulencia fue el de la deuda externa publica. En abril de 1992 se acordó con la banca acreedora y se oficializó el respectivo acuerdo Brady en diciembre del mismo año. Oficialmente se informó que el Brady representaba un alivio en los pagos del orden del 35%

Desde 1991 se avanzo muchísimo en la calidad de los ingresos públicos, y también en la presentación y ejecución del presupuesto. Se avanzo muchos menos en la calidad de los gastos públicos. La desaparición de la «hiper» y de la turbulencia macroeconómica, y la mayor conciencia del ciudadano, quien ahora sí está financiando explícitamente al sector público, van a presionar para que los fondos movilizados «rindan más» y se modifique el panorama en materia de justicia, seguridad, salud y educación.

  1. ¿Cuál fue el resultado de todo esto?

El Plan de Convertibilidad había buscado terminar con la inflación. Pues bien, la tasa de inflación, que en febrero de 1991 había sido del 27% a nivel consumidor y se redujo al 2,1% y 0,3% equivalente mensual respectivamente durante el resto del año, y al 0,6% y 0% equivalente mensual respectivamente durante 1993.

De manera que, en términos de lo que se propuso, el plan de Convertibilidad fue exitoso. En cuanto a los efectos no deseados, el panorama es alentador: como cualquiera de los planes estabilizadores desde el Austral inclusive, el programa reactivó la economía (el PBI aumentó 9% anual durante 1991 y 1992, y 6% durante 1993) Los aumentos de la tasa de desempleo y del número de empleados, verificados a partir de 1993, son fenómenos que estrictamente están poco relacionados con el plan de Convertibilidad.

También profundizó la apertura de la economía, continuó con las privatizaciones e inició un proceso de desregulación de la actividad económica.

Apertura de la economía. En el plano comercial hay una política general. En marzo de 1991, Cavallo eliminó los derechos de exportación y los derechos de importación específicos, y estableció tres niveles arancelarios.

¿Cuál fue el resultado de lo que venimos exponiendo? Un inmenso ingreso de capitales, del orden de los u$s 9 mil millones anuales y, entre otras consecuencias, déficit comercial.

Privatizaciones. Cuando Cavallo llegó al Ministerio de economía, una porción de Telefónica, Telecom y Aerolíneas Argentinas había sido vendida.

El ministro continuó con las privatizaciones, vendiendo otras porciones de las telefónicas y otras empresas. A comienzos de 1994, eran pocas las porciones del Estado-empresario que todavía quedaban en manos públicas.

Pasado el tiempo, conviene recordar como había caído la prestación de servicios en algunas de las empresas que luego se privatizaron. Cuando, a fines de 1992, la Subsecretaría de Privatizaciones hizo un balance, mostró que las cargas transportadas por ferrocarril habían disminuido un 44% entre 1970 y 1990, que los servicios interurbanos de ferrocarriles habían transportado en 1991 un 80% menos de pasajeros que en 1975, y que los envíos postales a través de Encotel ya habían disminuido 50% entre noviembre de 1987 e igual mes de 1991. El único indicador que había aumentado era el de la sustracción de energía de Segba, que se elevo un 133% entre 1982 y 1987.

Cuando Somisa se puso en venta hubo un único interesado, el grupo Techint, lo cual obligó a enfrentar la siguiente disyuntiva: concentración del sector siderurgico en manos privadas, o continuacion de Somisa en manos publicas. Se optó por lo primero.

Como Entel, también Segba fue dividida en dos: Edenor y Edesur, ambas compradas por grupos empresarios chilenos en agosto de 1992. Por razones extraeconómicas al sector pierde plata. En efecto, en marzo de 1993 Edesur denuncio actos de sabotaje en sus instalaciones, que provocaron cortes de energía.

En ferrocarriles se pudo avanzar más rápidamente en la privatización de los servicios de carga que en los de pasajeros. En este ultimo caso, los servicios de larga distancia fueron discontinuados.

Producto de treinta y tres empresas vendidas, diecinueve concesionadas y ochenta y seis concesiones petroleras, habían ingresado al sector público u$s 5.432 millones en efectivo. El 40% de los activos privatizados había quedado en manos argentinas y el 34% en manos europeas. Entre los tres que más compraron figuran Pérez Companc, Techint y Astra.

Le hicieron ver grandes mejoras, entre ellas la mejora fiscal por eliminación de déficit operativos, pago de obligaciones impositivas y previsionales, cancelación de deudas con provincias y jubilados, etc., y también la mejora en la calidad de los servicios. Esta fue nítida en el caso de los teléfonos, variable en el del peaje y más discutible en el de la aeronavegación.

Desregulación. Las privatizaciones fueron iniciadas antes de que Cavallo llegara al Ministerio de economía. La desregulación, en cambio, es un producto de su gestión. En noviembre de 1991, se dispone la eliminación de regulaciones en materia de salarios, servicios profesionales, puertos y transportes, comercio interior y exterior, comercio mayorista de productos perecederos, farmacias, regulaciones especificas (como la que se refiere a la vitivinicultura, la yerba o el azúcar, etc.) y la eliminación de oficinas regulatorias.

Una de las condiciones que fijó Cavallo para que las provincias ingresaran al Pacto Fiscal fue que hicieran suya, en la legislación nacional en materia de desregulación.

La desregulación del transporte de pasajeros en ómnibus de larga distancia, es uno de los ejemplos más claros de los resultados que genera esta legislación. Las rutas, como las terminales, se han poblado de una gran cantidad de flamantes ómnibus, que ofrecen servicios de transporte mejores y más baratos, como ocurre también con los remises en relación con los taxis. En 1993 se dispuso la desregulación postal.

  1. Los Resultados

Que la economía sea social de mercado, que las empresas publicas se privaticen y que se equilibre el presupuesto fiscal, son cuestiones que excitan a una minúscula de la población de cualquier país.

Estos resultados son espectaculares: la tasa de inflación paso del 5.000% anual a cero, al tiempo que el PBI no solo dejó de caer sino que creció el 9% anual durante 2 años consecutivos, y el 6% al año siguiente.

Al respecto, los especialistas opinan que la estabilidad la visualizan todos, el aumento del nivel de actividad económica fue muy desparejo.

Es cierto que la Argentina aprovecho la fuerte caída de las tasas de interés internacionales.

La estabilidad de precios y el crecimiento de la economía tienen tres variables: la balanza comercial, la tasa de inversión y el desempleo de mano de obra.

  1. Balanza Comercial.

Con el aumento de las exportaciones de mercaderías y cuadruplicación del valor en dólares de las importaciones, el balance comercial paso de un superávit de 8.276 millones a un déficit de 2637 millones

La preocupación por el déficit comercial tiene que ser, en rigor, la preocupación por el ingreso de capitales y por los determinantes de dicho ingreso. Si países como Estados Unidos aumentan su tasa de interés, una porción de los capitales que hoy fluyen hacia la Argentina buscara otros destinos. La verdadera crisis la produciría un cambio producto en la dirección de los movimientos internacionales de capital debido a una crisis política interna.

  1. Inversión.

Como consecuencia de cambio tecnológico, la reducción de tamaños, la apertura de la economía y la recesión del Primer Mundo, en la actualidad el precio relativo de las maquinas se redujo, en comparación con años anteriores, con respecto al precio del resto de los productos (por ejemplo, el de las computadoras)

  1. Distribución del Ingreso, Empleo y Desempleo.

A pesar de continuar la reactivación iniciada en 1991, entre mayo de 1992 e igual mes de 1993 , en el país en su conjunto, la tasa de desempleo aumento 3 puntos porcentuales, al pasar del 6,9% al 9,9%.

El aumento simultaneo del empleo y el desempleo involuntario sugiere que lo que se produjo fue un fuerte aumento de la oferta de mano de obra. La pretensión de reducir el desempleo no puede pasar por volver a reducir la oferta de trabajo, sino por aumentar la demanda de trabajo.

La demanda de trabajo depende del estado de la economía por un lado, y del costo laboral por el otro.

Así como el esfuerzo laboral del asalariado depende del salario que ingresa en su bolsillo, la disposición de los empleadores a contratar asalariados depende de lo que ello le cueste cualquiera sea el motivo: salario de bolsillo o impuestos al trabajo.

En Argentina el nivel de empleo y remuneraciones esta siendo afectado por realidades internacionales, como el referido bajo costo de las maquinas y la competencia de productos fabricados en el sudeste asiático, particularmente en China. Hay un «costo argentino» que, frente al costo extranjero, justifica la producción de un bien en el país o en el resto del mundo y un costo laboral que, frente al costo de las maquinarias, justifica la producción de un bien en el país con mayor o menor empleo de mano de obra y capital.

Una transformación genera redistribuciones de ingreso y empleo de naturaleza mucho más compleja

Argentina fue país de inmigración durante él ultimo tercio del siglo XIX y el primero de XX. Luego fue país de emigración. Desde comienzos de la década de 1990 estamos volviendo a ser país de inmigración por parte de argentinos que retornan a su tierra y de extranjeros que ven en nuestro país mejores chances de supervivencia y éxito que en el propio.

En la Argentina los problemas económicos no desaparecieron sino que cambiaron. Hoy no discutimos la «hiper» o la turbulencia macroeconómica, discutimos sectores y regiones específicos.

Categoría: historia – economía Comentario:

Informe sobre la economía durante la primer presidencia de Carlos Menem – La situación en 1989 – Hiperinflación – Proceso de reestructuración económica – Convertibilidad – Crecimiento del PBI – MERCOSUR – Eliminación de la Aftosa – Nuevos mercados para la exportación – Críticas al modelo – Efectos: Desocupación, corrupción y descrédito de la Justicia.

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Breve Resumen de los Gobiernos de Carlos Menem y Biografia

Resumen de los Gobiernos de Carlos Menem y Biografía

carlo saul menem presidente de argentina

Dr. Carlos Saúl Menem: Presidente del país en dos períodos consecutivos: 1989-1995 y 1995-1999. Abogado, descendiente de una familia de origen sirio que se instaló en la provincia de La Rioja y se dedicó al comercio. Se lanzó a la arena política en las elecciones de 1958 fundando el Partido Populista —similar al que había formado en Catamarca Vicente Leónides Saadi-, que tuvo poco éxito. Ese mismo año se trasladó a Buenos Aires, se presentó ante el Comando Nacional del Peronismo —en ese entonces clandestino debido a la proscripción que sufría el partido- y fue nombrado interventor de la Juventud Peronista de La Rioja. En 1972 viajó en el charter que trajo a Juan D. Perón de su exilio español. En las elecciones de 1973 fue electo gobernador de su provincia, concentrando el más alto porcentaje de votos peronistas logrado en el país. El 24 de marzo de 1976, día en que se inició la más cruenta dictadura militar de la historia argentina, fue detenido y durante el transcurso del gobierno de facto trasladado a diversos destinos, hasta ser liberado definitivamente en febrero de 1981, cuando asumió el poder el general Roberto Viola. Restaurada la democracia, ganó las elecciones para gobernador de La Rioja en 1983 y las presidenciales de 1989.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La caída del muro de Berlín en 1989 abría paso aun mundo en el que una sola potencia, los Estados Unidos, ejercía una hegemonía militar indiscutible, acompañada de un poder económico formidable.

El 14 de mayo de 1989. Carlos Menem el candidato del Frente Justicialista Popular (Frejupo  y una coalición del P.J. con diversos partidos, se impuso al radical Eduardo Angeloz con el 49,3% de los votos. El 8 de julio, con cinco meses de antelación, el traspaso de poderes estaba previsto para el 10 de diciembre, ante la delicada situación económica y social, Menem se hacía cargo de la Presidencia de la Nación.

Heredó una economía en rápida descomposición, una hiperinflación cercana al $5.000% y una deuda externa que rondaba los 63.000 millones de dólares. Una vez en la presidencia, cambió el mensaje populista de su campaña por un duro programa de ajuste, cuyo carácter ultraliberal provocó divisiones en la CGT y acusaciones de diversos sectores, por considerarlo contrario a los postulados del general Perón.

El nuevo presidente no hacía más que poner en marcha aquello que académicos, economistas y funcionarios estadounidenses y del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional establecieron a comienzos de 1989 en el denominado Consenso de Washington: En el documento aparecían diez puntos que expresaban las necesidades y las opciones del mundo hacia el siglo XXI: disciplina fiscal, prioridad del gasto público en educación y salud, reforma tributaria, tasas de interés positivas determinadas por el mercado, tipos de cambio competitivos, políticas comerciales liberales, mayor apertura e la inversión extranjera, privatización de empresas públicas, desregulación y protección de la propiedad privada.

También se dispuso que se otorgaría ayuda financiera a aquellos países endeudados que adoptaran las políticas sugeridas por el Consenso.

Para dar cauce a estas recomendaciones, Menem abandonó rápidamente sus promesas de salariazo y revolución productiva. Nombró ministro de Economía a Miguel Roig primero, y luego a Néstor Rapanelli, ambos altos ejecutivos de Bunge y Born. El llamado Plan Bunge y Born estableció el control de precios, el cierre a las importaciones y la convocatoria a negociaciones paritarias entre empresarios y sindicatos.

También se aprobaron la Ley de Reforma del Estado y La Ley de emergencia Económica, que esbozaban un amplio plan de privatizaciones y dotaban

al Ejecutivo de amplias facultades.

El plan fracasó. La inflación no se detuvo y la recesión fue en aumento. En consecuencia asumió la Cartera de Economía el el ministro de Economía de La Rioja Antonio Erman González, quien en 1990 lanzó un nuevo plan.

Una de las primeras medidas fue el canje compulsivo de depósitos a plazo fijo por bonos externos. Esto ocasionó pérdidas irreparables al sector de pequeños y medianos ahorristas

Menem cultivó la alianza con sectores Conservadores tradicionalmente antiperonistas quienes ocuparon importantes cargos en el Gobierno. Así, el

proceso de privatizaciones estuvo a cargo de José Roberto Dromi y María Julia Alsogaray. Hacia el final de la presidencia de Menen y virtualmente no quedó ninguna empresa en manos del Estado.

Se privatizaron la petrolera YPF, Aerolíneas Argentinas, Entel, gas del Estado, la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, Obras Sanitarias, los aeropuertos,  Correo, la energía Eléctrica, la seguridad social, dos plantas siderúrgicas, el Mercado de Hacienda de Liniers, las radios, los Canales de televisión, las carreteras los ferrocarriles.

Si bien la prédica privatista aconsejaba romper con el monopolio estatal, las empresas adjudicatarias gozaron de un virtual monopolio, ya que se distribuyeron territorialmente la provisión de servicios.

Esta transformó a los usuarios en rehenes de las empresas, que fijaron altas tarifas y con total libertad redujeron los servicios a los territorios que mayores ganancias les brindaban.

El servicio ferroviario, por ejemplo, quedó reducido al Gran Buenos Aires y dejó aisladas a importantes zonas del país. Las privatizaciones proporcionaron unos 25.006 millones de dólares.

Entre 1989 y 1990, como parte de una política de reconciliación nacional. Menem indultó a los máximos culpables de la represión durante la dictadura Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri y unos 220 militares y civiles, entre ellos el líder montonero Mario Firmenich. El 3 de diciembre de 1990, se produjo la última asonada de militares carapintadas liderados por el coronel Mohamed  Seineldin, el alzamiento fue sofocado. En 1994, quedó abolido el servicio militar obligatorio

Durante su gestión, Menem se alineó con Estados Unidos, buscando el anclaje del país en Occidente. Su canciller, Guido Di Tella, llegó a decir que Argentina mantenía relaciones carnales con aquel país. En 1991, ante el conflicto en el Golfo Pérsico envió tropas a esa zona, rompiendo la larga trayectoria de neutralidad argentina.

Luego se posicionó del lado de Estados Unidos en lo referente a Cuba y en otros enfoques geopolíticos y llegó a alcanzar el status de aliado de la OTAN. Además, el país renunció, en 1990, a desarrollar armas nucleares.

Entretanto en el orden interno se sucedieron una  serie de escándalos económicos de grandes proporciones.Muchos funcionarios encontraron en la falta de controles a impunidad para hacer negocios a expensas del Estado. Miguel Angel Vicco y Carlos Spadone secretario y asesor presidencial respectivamente quedaron implicados en la venta de leche no apta para el consumo humano.

El asesor Emir Yoma y el ministro de Obras y Servicios Públicos, Roberto Dromi, decidieron renunciar luego de pedir coimas a empresa norteamericana Swift varios familiares y colaboradores del Presidente fueron investigados por lavado de narcodólares entre ellos su cuñada y secretaría personal, Amira Yoma; funcionarios de la empresa estadounidense IBM y del Banco de la Nación Argentina quedaron involucrados en el cobro y pago de coimas para posibilitar la firma de un contrato que beneficiaba a la empresa extranjera

Ante las numerables denuncias Menem consiguió la sanción de una ley en que aumentaba de cuatro a nueve los miembros de la Corte Suprema de Justicia  se designaron por mecanismos que fueron duramente cuestionados seis de los nueve miembros que tendría esa corte. Quedó así conformada una mayoría automática que nunca se expidió en contra de las decisiones del Ejecutivo

En 1991  fue designado ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo una figura aceptada por el establishment ya que había estatizado lo deuda de los grandes grupos económicos privados cuando presidía el Banco Central durante la dictadura.

Pronto el Congreso aprobarla la Lev de Convertibilidad Monetaria  que fijaba la cotización del austral en razón de 10.000 unidades por 1 dólar. En 1992 el Plan recuperaba el peso como unidad de cuenta nacional sobre la paridad exacta y fija con respecto al dólar. Se prohibía además toda emisión de moneda sin el respaldo en las reservas internacionales de divisas. Si bien el programa trajo aparejada cierta estabilidad, posibilidad de viajes al exterior, compras en cuotas y con tarjetas de crédito, esos frutos tuvieron como contrapartida la caída de los salarios reales, que recuperados del proceso inflacionario,  iniciarían un descenso continuo.

Los salarios estaban congelados pero los precios de los productos de la canasta familiar y las tarifas de los servicios y de los alquileres no. La disminución del índice de pobreza fue tan solo un reflejo de la disminución de  la de inflación acompañada por un breve crecimiento del PBI y no una consecuencia redistributiva de la riqueza. El crecimiento de las exportaciones estuvo centrado en sectores de uso intensivo de los recursos naturales y la brecha salarial entre mano obra calificada y no calificada creció.

En 1992, una bomba destruyó la Embajada de Israel y  dos años más tarde, otro artefacto explosivo demolió la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Entre los dos atentados murieron 116 personas y 550 resultaron heridas Tras años de investigaciones nada se ha esclarecido aún y los responsables siguen impunes.

En 1992 Argentina renunció a la inmunidad soberana y ratificó la jurisdicción de los tribunales de Nueva York para los contratos vinculados a la deuda externa. Un año después, el Gobierno emitió 25,000 millones de dólares en bonos, que posibilitaron a los Bancos acreedores desembarazarse de los créditos incobrables Según Cavallo ésta era la forma de Solucionar el problema de la deuda externa.

En 1993, Menem y Alfonsín firmaron el denominado Pacto de Olivos por el cual se aceptaba la reforma Constitucional que Se reflejaría en cambios políticos e institucionales cuyo punto más llamativo era la reelección presidencial. En 1994, quedó consagrada la nueva Constitución que establecía el acortamiento del mandato presidencial a cuatro años la reelección presidencial, la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, la creación del Consejo de la Magistratura, la elección de  los senadores y un nuevo capitulo, titulado Nuevos derechos y garantías

Como reacción al Pacto de Olivos, sectores de la Oposición entre los que se encontraban e dirigentes justicialistas como Ferrando Solanas , Chacho Alvarez, Juan Pablo Gallero, sectores de fa Democracia Cristiana de Carlos Auyero y Graciela Fernández Mehide y grupos socialistas liderados por Alfredo Bravo fundaron el Frente Grande.

EL 1 de enero de 1994, en virtud del acuerdo celebrado por Canadá, Estados Unidos y México entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Al mismo tiempo, se generaba en México una reacción encabezada por el subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional ante las decisiones gubernamentales que, con el objeto de dar cumplimiento al NAFTA garantizaban los latifundios provocando la extinción de las propiedades comunales.

El 15 de marzo de 1995, murió en un accidente de helicóptero el hijo del Presidente Carlos Facundo Menem Su madre, Zulema Yoma, sostuvo la teoría de un atentado proveniente del entorno de su marido.

En 1995, Menem obtuvo la reelección con el 49,6% de los votos, seguido por la fórmula José Octavio Bordón, Carlos «Chacho» Alvarez, del Frente País Solidario (Frepaso). El PJ consigue 434 bancas en la Cámara de Diputados y obtuvo así a primera mayoría absoluta desde 1951. En el discurso inaugural de su segundo mandato Menem anunció que trabajaría par a aniquilar la desocupación y en el conjunto del capítulo social.

La CGT, que durante el gobierno de Alfonsín llevó adelante 14 paros generales, sólo hizo oír su voz a partir de 1998, cuando lanzó dos huelgas generales. Ante la escasa o nula combatividad de la central obrera oficial, seconformaron organizaciones alternativas el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), la Central de Trabajadores Argentinos (CIA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

En enero de 1997, se encontró el cuerpo calcinado del periodista gráfico José Luis Cabezas. El crimen quedó pronto ligado a bandas delictivas integradas por electivos de la policía bonaerense y al empresario Alfredo Yabrán, a quien Cavallo había denunciado en 1996 como miembro de una mafia económica. En 1996 el juez José Luis Macchi pidió la capture del empresario, quien se suicidó en una de sus estancias en Entre Ríos.

Luego de las denuncias realizadas contra el empresario Alfredo Yabrán, Domingo Cavallo renunció a su cargo el 27 de julio de 1996 y fue reemplazado por Roque Fernández quien dio continuidad a su política económica.

En 1997, la Alianza ,conformada por radicales, frepasistas y pequeños partidos regionales se impuso con el 45,7% de los votos en las elecciones legislativas. El justicialismo perdió la mayoría en la Cámara de Diputados por primera vez desde 1987.

Una de las primeras medidas fue la derogación de las leyes de Punto Final (1986)y Obediencia Debida (4987), que no tuvieron carácter retroactivo, y por lo tanto, no afectaron a los militares que gozaban de impunidad gracias a ellas. Las investigaciones relacionadas con los secuestros de bebés durante la dictadura continuaron y en 1998, Jorge Rafael Videla fue arrestado, pero se le concedió la prisión domiciliaria por su avanzada edad.

Fernando De la Rúa: En las elecciones presidenciales de 1999, el candidato de la Alianza, Fernando De la Rúa,

triunfó con el 48,5% de los votos frente al candidato justicialista Eduardo Duhalde. El nuevo presidente designó ministro de Economía a José Luis Machinea, ex Gerente de Finanzas Públicas del Banco Central durante la dictadura militar. Ante la delicada situación económica, el Ministro dispuso un recorte salarial del 13% a los jubilados y empleo dos estatales que percibieran más de mil pesos.

En agosto de 2000, sobrevine la crisis a raíz de las graves acusaciones al Ejecutivo sobre sobornos en el Senado para aprobar la polémica Ley de Reforma Laboral, pactada con el FMI para conseguir su ayuda. La ley liquidaba los derechos del trabajador. Los principales denunciados fueron el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique y el jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes, un banquero miembro de la UCP y amigo personal del Presidente. Restándole importancia al asunto, De la Rúa nombró al primero de ellos como Secretario General de la Presidencia.

En consecuencia, el vicepresidente Carlos Alvarez renunció a su cargo. Se trataba de una ruptura de la Alianza. Las renuncias continuaron: Terragno, a la Jefatura de Gabinete, De Santibáñez a la SIDE, y Flamarique a la Secretaria General de la Presidencia.

En diciembre de 2000, el Gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares al que denominaron «blindaje». Pero la ineficiente gestión de Machinea abrió paso a un nuevo ministro, Ricardo López Murphy, a quien se le encargó un programa de austeridad que fue rechazado con una ola de protestas en todo el país. El Ministro debió renunciar El 20 de marzo.

De la Rúa depositaba sus esperanzas en Domingo Cavallo Por entonces, el ex funcionario del gobierno de facto y de Carlos Menem contaba con un 70% de imagen positiva y había salido tercero en las elecciones de 1999. Nueve días después, era investido por el Congreso con poderes especiales que le permitirían gobernar por decreto, transformándose de ese modo en «superministro Cavallo» diseñó un plan de competitividad que pretendía controlar la evasión de capitales, disminuir el gasto público y aumentarlos ingresos a fin de recuperar liquidez y reducir la necesidad de refinanciación de la deuda externa

La situación social se deterioraba. Las huelgas y los disturbios por los bajo salarios y las malas condiciones laborales se sucedían cotidianamente Los inversores desconfiaban de la paridad cambiaria y de la capacidad del Estado para pagar sus deudas. La bolsa de Buenos Aires registró bajas sucesivas y el riesgo país –índice de la confianza en la solvencia del país- alcanzó los 1.300 puntos básicos, convirtiendo a la Argentina en la nación más proclive a suspender sus compromisos.

En las elecciones del 14 de octubre  los justicialistas obtuvieron  el dominio de los dos cámaras del Congreso. El desencanto do la sociedad se hizo sentir en lo que se denominó “voto bronca” (21,1%) y en el alto porcentajes de votos en blanco (29,3%). En noviembre Cavallo presentó al FMI un nuevo plan de reformas, pero el organismo no envió la ayuda acordada.

La crisis de confianza hizo que los pequeños y medianos ahorristas se lanzaran a los bancos a retirar sus fondos. Los grandes ahorristas hacía tiempo habían puesto a salvo su dinero en el et tenor. La Ley de Convertibilidad se apoyaba en una base ficticia, porque el Banco Central contaba sólo con cerca de la tercera parte de las reservas liquidas en dólares para garantizar los 10.000 millones de pesos circulantes. El sistema financiero estaba al borde del colapso.

El 1 de diciembre, Cavallo decretó el estado de excepción monetario, que implicaba la inmovilizaron parcial de todos los depósitos bancarios durante 90 días, topes de hasta 250 pesos o dólares por semana en las extracciones de efectivo y la imposición del uso de tarjetas de crédito y débito para la realización do pagos. Esta medida fue conocida como “el corralito». Como consecuencia, disminuyó el consumo y la actividad productiva. Los diversos actores sociales, partidos políticos y centrales sindicales dispusieron movilizaciones y paros so protesta por la situación. Se produjeron saqueos a comercios.

El Gobierno respondió con la dimisión de Cavallo y la declaración del estado de sitio. Esta decisión fue repudiada, durante los días 20 y 21 de diciembre con cacerolazos de protesta y movilizaciones que la policía reprimió duramente.

El saldo fue de 27 muertos y decenas de heridos en todo el país, De la Rua invitó al justicialismo a participar de un gobierno de “concertación nacional”. Los justicialistas no aceptaron y el presidente luego de leer en cadena nacional su renuncio se escurría ríe la Casa Rosada en un helicóptero que lo llevó a la residencia de Olivos.

Durante la última década, el poder de los grupos financieros y el modelo socioeconómico excluyente creados durante la última dictadura militar se consolidaron las nuevas relaciones de explotación y dominación que se gestaron en la dictadura militar alcanzaron su plena madurez con el mandato de Carlos Menem.

La disparidad económica, social y política entre el gran capital y las pequeñas empresas, entre los ricos y los sectores populares, sólo puede compararse con las desigualdades de los años 40, es decir; el perfecto previo a la irrupción del peronismo en la Argentina, ex Gerente de Finanzas Públicas del Banco Central durante la dictadura militar. Ante la delicada situación económica, el Ministro dispuso un recorte salarial del 3% a los jubilados y empleados estatales que percibieran más de mil pesos.

En agosto de 2000, sobrevino la crisis a raíz de las graves acusaciones al Ejecutivo sobre sobornos en el Senado para aprobar la polémica Ley de Reforma Laboral, pactada con el FMI para conseguir su ayuda. La ley liquidaba los derechos del trabajador.

 ALGUNAS RECOMENDACIONES DEL CONSENSO DE WASHINGTON

1, Es preciso concluir con toda política que torne al Estado protagonista en el proceso de desarrollo de un país, en particular si lo que se pretende es insistir con el llamado ‘proceso de sustitución de importaciones’ que coloca al aparato estatal como actor central en la implementación de dicho programa de industrialización, con proteccionismo aduanero.

  1. El déficit fiscal debe ser eliminado en el menor lapso posible, pues su presencia es un signo desalentador para los acreedores externos, que no advierten cómo hará un país para pagar los intereses y el capital de su deuda si el Estado no dispone de excedentes financieros suficientes para cumplimentar tal objetivo.
  2. Es imperativo liberalizar totalmente el sistema financiero de modo que los bancos dispongan a su arbitrio de los recursos que les entregan los depositantes, que desaparezcan todas las trabas regulatorias sobre la fijación de tasas de interés, y que la banca nacional, estatal o privada, pueda ser adquirida por capital extranjero.
  3. Agresiva política de privatización de las empresas estatales, para disminuir el peso del ineficiente manejo de las mismas sobre el presupuesto nacional […].
  4. Apertura externa irrestricta […], eliminando todas las restricciones arancelarias o de otro tipo que traben dicho ingreso. De este modo, el mercado productivo nacional tendrá que volverse crecientemente competitivo para no ser sustituido por importaciones carentes del antiguo proteccionismo aduanero o, en su defecto, deberán desaparecer. […]
  5. Profunda reforma del Estado, que suponga la desregulación de sus actividades intervencionistas en el funcionamiento de! aparato productivo, desligándose no solamente de las empresas de su propiedad sino dejando sin efecto todas las medidas que traben el libre accionar de los mercados. De este modo, no se producen distorsiones en la fijación de precios, que surge exclusivamente por la oferta y la demanda en los respectivos mercados, ni se recarga con gastos innecesarios el funcionamiento del aparato estatal, pues desaparecen entidades oficiales que incidían en forma negativa en el presupuesto gubernamental.

Daniel Muchnik. Argentina modelo. De la furia a la resignación. Economía y política entre 1973 y 1998,
Buenos Aires, Editorial Manantial SRL, 1999.

Trabajo de: Diana Hamra – Felipe Pigna

Consejo: Trata de ver los videos de los mismos autores sobre Historia Argentina

El Rodrigazo Consecuencias Economicas Gobierno de Isabel Martinez

Origen y Consecuencias del «Rodrigazo»
La Economía del Gobierno de Isabel Martinez de Perón

INTRODUCCIÓN: Poco después de la muerte de Perón, la dirección de la CGT pasó a manos de sindicalistas que creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente libre de viejos compromisos con el gobierno. Este este modo se incia una renegociación del original pacto social que desencadenó con la renuncia del ministro de economía  Gelbard y su reesplazo por Celestino Rodrigo.

Esta reorganización del gobierno, llevó a López Rega a la cúspide de su poder y fortaleció a la burocracia sindical, y coincidió con un recrudecimiento de la violencia.

La llegada de Celestino Rodrigo al Ministerio de Economía agudizó aún más los problemas. Con el apoyo de López Rega, Rodrigo adoptó una serie de medidas, conocidas como el «Rodrigazo» devaluación del peso entre un 100% y un 160%, incremento del 181 % en el precio de la nafta y del 75% en los precios del transporte, -y otras medidas similares- que tuvieron como efectos inmediatos una aceleración brusca de la inflación y una crisis política.

La crisis política culminó con el desplazamiento de Rodrigo y de López Rega, provocados por una exitosa huelga general declarada por la CGT.

Entre marzo de 1975 y marzo de 1976 la inflación fue del 566,3%. Se esperaba, por lo tanto, que en cualquier momento estallara la hiperin-flación y se produjera la total extinción de la moneda.

El déficit público en 1975 también batió todos los récords: alcanzó el 12,6% del PBI.

El desempleo superó el 6% a fines de ese año, otro máximo histórico. Con las reservas prácticamente agotadas, el país estaba a punto de dejar de pagar su deuda externa. Todos estos eran patentes indicadores de la extinción de la autoridad del estado sobre la vida económica y los comportamientos sectoriales: los actores llevaban al extremo la defensa de sus intereses inmediatos o buscaban sacar ventaja circunstancial de la situación, y en conjunto producían un creciente perjuicio colectivo.

La política tendía así a extinguirse como espacio institucional de convivencia y mostraba su crudo rostro como imposición violenta de unos sobre otros.

Para probarlo, también el uso de la fuerza terminó de escapar al control estatal, o al menos a toda regulación legal: en diciembre de 1975 se contabilizaron 62 muertes violentas por razones políticas, en enero ascendieron a 89 y llegaron a 105 en febrero; la mayoría eran cadáveres que aparecían por las mañanas acribillados en zonas periféricas de las principales ciudades del país.

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dictadura argentina 1976

Gobierno de María Estela de Perón   –   Golpe de 1976  –    La Economía de Martínez de Hoz

Operación Soberabía  –    Guerra de Malvinas

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ECONOMÍA EN EL GOBIERNO DE MARÍA MARTÍNEZ DE PERÓN: «EL RODRIGAZO»

El presidente Juan Domingo Perón falleció el 1 de julio de 1974. El gobierno quedó en manos de su viuda, Isabel. Pero los conflictos dentro del peronismo se amplificaron, dado que ni la presidente Isabel Perón y su entorno ni los jefes sindicales —los dos sectores influyentes en el nuevo esquema de poder— se propusieron, realmente, prolongar en el gobierno, los objetivos que habían comandado la vuelta de Perón al poder.

¿Cuál era la legitimidad política de Isabel y de su círculo gobernante? Solo el que Perón hubiera optado por su esposa, y no por otra persona, para que lo acompañara en la fórmula presidencial.

En realidad, era la heredera política de un movimiento en cuya historia no había participado; «(…) su único mérito era portar el apellido del líder desaparecido». Y lo mismo sucedía con el ministro de Bienestar Social, José López Rega.

De esta manera, los primeros conflictos se presentaron dentro de la cúpula sindical. Desde 1970, los dirigentes de la CGT mantenían entre sí un delicado equilibrio de fuerzas, lo que había llevado a las designaciones de José Ignacio Rucci y Adelino Romero -respectivamente- al frente del organismo. Pero con la muerte cíe Perón, este equilibrio se rompió.

El enfrentamiento se produjo entre quienes sostenían que el movimiento sindical, al ser una rama más del movimiento político gobernante, debía someterse a las directivas de Isabel y aquellos que, nucleados en las «62 Organizaciones» comandadas por Lorenzo Miguel, planteaban la necesidad de comportarse como un pruno de presión frente al gobierno.

Si bien los dirigentes de la CGT reafirmaban su lealtad a Isabel, manifestaban veladamente su desacuerdo con la política económica del gobierno, al criticar a algunos funcionarios, en especial, a los ministros Gelbard y López Rega.

De esta manera, la relación entre la cúpula sindical y el gobierno estuvo marcada principalmente por las discusiones en torno a las renegociaciones del Pacto Social.

Cuando el 17 de octubre de 1974 la presidente anunció la convocatoria de las comisiones que discutirían los salarios y las condiciones de trabajo,no le quedó otra alternativa al ministro de Economía que la renuncia a su cargo.

El alejamiento de Gelbard (por el cierre de exportación de carnes rojas )provocó la ruptura de los lazos entre la CGE y el gobierno. El nuevo titular de la cartera era Alfredo Gómez Morales, quien contaba con el apoyo de los dirigentes gremiales pero no con el del círculo íntimo de Isabel.

Gómez Morales, un viejo peronista que ya había ocupado ese cargo en el último gobierno de Perón en los años 50.

El nuevo ministro intentó una alianza con los grandes grupos económicos: dio un aumento salarial del 15% (que en menos de un mes fue sepultado por el aumento de precios), mientas sostenía la represión a los huelguistas, logrando que disminuyeran los conflictos. Amparados en la nueva ley de seguridad y en la ley de asociaciones profesionales, el Ministerio de Trabajo o los propios jerarcas sindicales actuaron destituyendo de sus puestos a los dirigentes combativos.

CELESTINO RODRIGUEZLa resistencia obrera fue paralizada por la fuerte  represión. Pero era un gobierno peronista el que la encabezaba, lo que distanció a los dirigentes de los trabajadores porque estos le seguían asignando legitimidad a un gobierno electo y justicialista.

La única expresión de desaliento fue dada por el alto ausentismo al trabajo, que era protegido por la legislación laboral vigente (Ley de Contrato de Trabajo).

Pero en mayo el proceso inflacionario siguió; el salario cayó un 20,5% desde junio del 73, lo que llevó, el 31 de mayo de 1975, a la renuncia del ministro de Economía Gómez Morales y a la asunción de Celestino Rodrigo, un hombre de López Rega, quien llevó adelante un plan de ajuste violento -conocido como el «Rodrigazo»-que tuvo una respuesta obrera inmediata: miles de trabajadores del cinturón industrial abandonaron o tomaron las fábricas sin contar con la conducción de los sindicatos, culminando en jornadas de huelga de las más contundentes de la historia argentina.

Por eso la CGT se vio obligada a ponerse al frente de la lucha y consiguió aumentos salariales.

Por otro lado, mientras el gremio metalúrgico dirigido por Miguel convocaba a una marcha en agradecimiento a la presidenta, los empresario con total silencio de protesta, comenzaba a buscar la solución mediante un golpe de estado.

El 5 de junio Rodrigo anunció las nuevas medidas, entre ellas una devaluación del 100 %, el aumento del 75 % en las tarifas eléctricas y de otros servicios públicos, el aumento del 175 % en los combustibles y la liberalización de todos los precios.

El ajuste, conocido como «Rodrigazo», no dejaba lugar a dudas de que el objetivo buscado era recortar la influencia de la cúpula sindical en el nuevo esquema de poder que se esbozaba.

Las disposiciones enumeradas en el paquete significaban una fuerte transferencia de ingresos a favor de los exportadores agropecuarios, un gran impacto sobre todos los precios internos y un violento recorte del poder adquisitivo de los salarios.

Este conjunto de medidas produjo reclamos de todos los sectores, especialmente los trabajadores, que vieron en esto una especie de declaración de guerra. Como el gobierno decidió que los trabajadores y los empresarios discutieran libremente las pautas salariales, algunos sindicatos —los más poderosos— lograron acordar aumentos nominales de los salarios que superaban el 100 %, por ejemplo, los trabajadores del gremio metalúrgico.

Pero la inflación se aceleró aún más y los salarios se deterioraron antes de que entraran en vigencia los nuevos aumentos. Los líderes de la CGT vieron amenazadas sus posiciones por la reaparición de la oposición dentro de los sindicatos, las huelgas y la movilización de las bases; y las tratativas por alcanzar nuevos acuerdos con el gobierno se encontraban obturadas.

En ese sentido, la cúpula de la CGT se encontraba frente a un dilema: acatar la decisión presidencial en nombre de la disciplina peronista o comandar el proceso de movilización obrera que comenzaba a manifestarse nuevamente.

Ante la posibilidad de que el gobierno no homologara los aumentos logrados, los sindicatos organizaron una importante manifestación en Plaza de Mayo el 27 de junio. Unos días después la CGT convocó para los primeros días del mes de julio a un paro por 48 horas y a una movilización a Plaza de Mayo. Era la primera que la CGT enfrentaba con un paro a un gobierno peronista.

Durante una semana, la actividad económica del país prácticamente se paralizó a raíz de las huelgas espontáneas, lo que provocó la renuncia de Rodriguez y de López Rega, y la aceptación del gobierno de nuevos convenios salariales. Isabel se había quedado sola, sin apoyo político, y los militares estaban ahí cerca para asaltar el pode e iniciar en marzo de 1976 el Proceso de Reorganización Nacional, que terminaría de llevar al país a la bancarrota total, contrayendo una deuda de 40.000 millones de dólares hasta el inicio de la democracia con Alfonsín, y la muerte y desaparición de miles de jóvenes, profesionales y obreros mediante un feroz terrorismo de estado.

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Asi relata MARCOS NAVARRO en su libro «HISTORIA DE LA ARGENTINA 1955-201» el «RODRIGAZO»

No fue necesario que pasara mucho tiempo, por tanto, para que el equívoco entendimiento entre Isabel y los sindicalistas se evaporara. Gelbard había renunciado en octubre. Su sucesor (Rodrigo) aprobó un incremento de salarios que autorizó trasladar a los precios, buscando congraciarse tanto con empresarios como con gremialistas, con lo cual se descontrolaron las restantes variables: tipo de cambio, tarifas y demás precios. Las presiones de la CGT crecieron y el ritmo inflacionario se aceleró.

En mayo de 1975, Isabel y López Rega quisieron dar un golpe de timón y nombraron ministro de Economía a Celestino Rodrigo, quien adoptó una terapia de shock para imponer un ajuste más duro y colocar a los gremios a la defensiva.

La devaluación esta vez fue del 100%, el aumento de tarifas aún mayor y la suba de los salarios muy inferior. Las protestas sindicales se desbordaron: la reacción espontánea de las bases tomó desprevenida incluso a la CGT, que, con el país ya paralizado, decidió llamar a una huelga general de 48 horas. Todavía sobrevivía una capacidad de contestación que el gobierno había pasado por alto.

Debido a ello tuvo que volver sobre sus pasos y acceder a reabrir las paritarias. Su última esperanza era que los empresarios ayudaran a sostener una política orientada a favorecerlos. Pero las patronales firmaron aumentos de hasta el 200%, seguras de poder transferirlos inmediatamente a los precios.

Cuando Isabel advirtió la trampa en que había caído, ya era tarde. Anunció que no aceptaría esos acuerdos, pero la movilización sindical volvió a torcerle el brazo: con la Plaza de Mayo repleta de obreros, debió desprenderse de Rodrigo y de López Rega y rendirse ante la CGT.

Corría el mes de julio de 1975. Isabel pidió licencia por cinco semanas. La presidencia provisional fue asumida por ítalo Lúder, titular del Senado y representante del ala moderada del justicialismo. Las esperanzas de muchos dirigentes peronistas y radicales se centraron en que Isabel no retomara sus funciones y con este fin se presentaron varios pedidos de juicio político. Se barajó también la posibilidad de formar un gobierno cívico-militar de emergencia o adelantar las elecciones.

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PARA SABER MAS…
Una nota en el Diario del Bicentenario N°9 Período 1970-1989
El Rodrigazo

La idea del ajuste era alterar la estructura de precios relativos de la economía mediante un shock que contribuyera a contrarrestar las tendencias al déficit externo y fiscal.

El tipo de cambio (el precio del dólar) debía ser el precio con el mayor aumento, seguido por las tarifas públicas, luego por los precios y en último lugar por los salarios. La reducción del salario real era vista como una condición imprescindible para lograr el ajuste.

Las medidas fueron anunciadas por Rodrigo el 4 de junio, cuando las negociaciones paritarias se encontraban en el tramo final para determinar un nuevo nivel salarial.

Había un acuerdo prácticamente definido en torno a un aumento del 38 por ciento, pero el Rodrigazo cambió el escenario. Isabel salió a anunciar que el aumento en el salario mínimo podía alcanzar el 65 por ciento, pero no logró calmar los ánimos. La CGT

Sostuvo que los porcentajes consensuados en las negociaciones ya no tenían sentido y se negó a firmar los convenios.

El gobierno propuso otorgar un aumento general del 45 por ciento, pero la CGT rechazó el ofrecimiento, exigiendo la continuación de las paritarias.

Los reclamos de la central obrera forzaron una nueva ronda de negociaciones colectivas, que se extendieron a partir del 15 de junio en un marco de movilizaciones, paros y manifestaciones de los trabajadores.

Los acuerdos concretados en los días siguientes determinaban aumentos salariales largamente superiores, en promedio, del 130 por ciento o un poco más.

El Gobierno tenía que homologar los convenios para que entraran en vigencia, pero hacerlo equivalía a dar marcha atrás con el plan de ajuste y reconocer el «poder de veto» de la CGT. Para presionar a la Presidenta, la Unión Obrera Metalúrgica, uno de los gremios más poderosos, convocó a una manifestación de «apoyo y agradecimiento» a Isabel por la ratificación de los acuerdos.

Tres días después, el 27 de junio, la CGT organizó un acto en Plaza de Mayo en el que se pidió que Rodrigo y López Rega fueran excluidos del gobierno y que Isabel ratificara los acuerdos sin atender sus opiniones.

En respuesta a las demandas cegetistas, Rodrigo salió a proponer la anulación de los acuerdos y el otorgamiento de un incremento salarial del 50 por ciento, que sería luego ajustado con aumentos del 15 por ciento en octubre y marzo del año siguiente.

La CGT rechazó enfáticamente la propuesta insistiendo en la ratificación de los acuerdos negociados libremente por los gremios.

Hacia fin de mes, sin ningún avance concreto en las negociaciones, estallaron huelgas espontáneas en todo el país. La movilización de las bases desbordaba a los dirigentes de la CGT, que también se habían lanzado a la lucha abierta. La primera semana de julio estuvo dominada por manifestaciones crecientes de disconformidad, que culminaron con el anuncio de la CGT de un paro general para el 7 y 8 de julio, el primero en la historia convocado du rante un gobierno peronista.

Finalmente, sin otra salida, Isabel tuvo que comprometerse a homologar los convenios de las paritarias, mientras que Rodrigo y López Rega abandonaron el Gobierno.

El programa de ajuste de Rodrigo  fracasó  estrepitosamente, pues los incrementos salariales obtenidos por los gremios superaron , en magnitud a la devaluación y al  incremento tarifario. Así se selló la  frustración definitiva de los planes del núcleo lopezreguista, que había tomado sigilosamente los hilos del poder luego de la muerte de Perón y se inició una etapa de descomposición que marca de alguna manera la agonía del gobierno peronista. El salario real recién sería ajustado hiu cia abajo en los meses siguientes.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina Dobaño-Lewkowicz
Historia – La Argentina Contemporánea Serie Polimodal Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao
Diario del Bicentenario N°9 Período 1970 – 1989

Gobierno de Fernando De La Rua Resumen Politico Historia Argentina

RESUMEN GOBIERNO DE FERNANDO DE LA RUA – GANÓ LA ALIANZA


Fernando De la Rua (1937-2019)
Presidente de Argentina (1999-2001)

ASCENSO Y CAÍDA DE LA ALIANZA

Introducción

El 2 de agosto de 1997 se creó la Alianza para la Producción, el Trabajo y la Educación, que reunía a la Unión Cívica Radical y al Frente para un País Solidario (FREPASO). Muy rápidamente recibió el apoyo de otros partidos de la oposición al gobierno de Carlos Menem

El radicalismo había sufrido una derrota importante en 1995, pero mantenía un caudal electoral significativo a nivel provincial y municipal, mientras que el Frente había obtenido casi un 30 % de los sufragios, aunque su peso en el interior del país era muy limitado.

Desde su creación la Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación intentó elaborar un discurso que apuntaba a la superación de las falencias del modelo económico y social, sin poner en riesgo ninguno de los supuestos éxitos alcanzados. Este discurso tenía enormes ambigüedades, lo que permitía que los diferentes sectores que se oponían al menemismo encontraran en él respuestas a sus distintas propuestas e intereses.

Por otra parte, en el seno de la coalición existían diferentes posiciones en tenias tan importantes como la situación de las empresas privatizadas, el grado de apertura de la economía y los cambios en el plano judicial. La mayor parte de esas desavenencias quedaba relegada a un segundo plano, el objetivo fundamental era imponerse frente al menemismo.

La Alianza tenía un organismo que se encargaba de la elaboración de un programa, el Instituto Programático de la Alianza (IPA), en el que desempeñaba un papel relevante el ex presidente Raúl Alfonsín. Pero las líneas centrales del discurso de campaña eran definidas de hecho por Fernando De la Rúa y Carlos “Chacho” Alvarez, integrantes de la fórmula presidencial, que por lo general adoptaban posturas más moderadas que las elabora­das por el IPA.2

En las propuestas de la Alianza predominaban las buenas intenciones, la voluntad de acabar con la corrupción y de ingresar a los sectores sociales postergados.

Políticas sociales y burocracia pública: intentos de cambios:

El gobierno de De la Rua intentó llevar adelante muchas de las reformas que en la administración Ménem habían quedado inconclusas. Desde los comienzos de su gobierno la Alianza propuso reformas que alivianaran las cargas que el sistema jubilatorio tenía para el Estado. Se reducía la Prestación Compensatoria para aquellos que ganaran más de 640 pesos (Clarín, 27 de diciembre de 1999).

Asimismo, el diputado Eduardo Santín reveló que existía un proyecto para reducir las jubilaciones superiores a 3.100 pesos, según un mecanismo de deducciones, con el objetivo de obtener mayores fondos y mejorar los haberes mínimos (Clarín, 3 de enero de 2000). El entonces ministro de Economía José Luis Machinea planteó que estaba trabajando en la presentación de un proyecto para eliminar los regímenes previsionales especiales y aumentar la edad jubilatoria de las mujeres (Clarín, 6 de enero de 2000). Algunas de estas modificaciones, además, formaban parte de una negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Para mejorar la equidad del sistema, el 29 de diciembre de 2000 se dictó un Decreto por el que se reemplazaba la Prestación Básica Universal (igual para todos los beneficiarios) por. una Prestación Suplementaria que sería decreciente hasta los que se jubilaran con 800 pesos.

En la elección presidencial de octubre de 1999, la Alianza ganó con el 40% de los votos. Pero las provincias más populosas tenían gobiernos peronistas y la bancada claramente mayoritaria en la Cámara de Senadores del PJ.

Por otra parte, para proteger a algunos sectores que no estaban cubiertos, se instituía el beneficio Universal de 100 pesos para mayores de 75 años, que no tuvieran ningún ingreso ni dispusieran de propiedades, salvo la que usaran como vivienda propia. Quienes accedieran a ese beneficio recibirían también la cobertura médica del PAMI. Además, se creaba la Prestación Proporcional para mujeres mayores de 70 años que tuvieran entre 10 y 29 años de aportes, se generaba un beneficio de 10 pesos por cada año aportado, con un piso de 150 pesos.

Finalmente, el gobierno podría flexibilizar el menú de inversiones de las AFJP, estableciendo además que ninguna de ellas podría cubrir más del 27,5 % del mercado y que los que serían derivados a la Administradora que cobrara la comisión más baja. Con esta medida se buscaba incrementar los niveles de competencia y evitar el fortalecimiento excesivo de alguna AFJP.

El gobierno intentó en primera instancia realizar estos cambios por le» Cuando la iniciativa se estancó
en el Parlamento por el rechazo de un sector importante del radicalismo, encabezado por Leopoldo Moreau, recurrió a un decreto de necesidad y urgencia. No obstante, toda esa situación generó un enorme desgaste en el interior de la Alianza y la necesidad de estrechar vínculos con miembros de Acción por la República (el partido de Domingo Cavallo) y con legisladores de partidos provinciales.

Además, la crisis económica llevó a que se forzara a las Administradoras a comprar bonos del Estado, se alteró por completo la lógica del menú de inversiones que se venía produciendo hasta ese momento.

Con relación a la reforma laboral, luego de una negociación con la CGT para que se mantuvieran las contribuciones obligatorias a las obras sociales, el presidente De la Rua logró generar consensos en torno a un proyecto enviado al Congreso, que fue aprobado en el Senado una vez que le aseguró a los representantes de los trabajadores que no habría recortes en los salarios durante los dos años posteriores a la sanción de la ley.

Esta iniciativa intentaba profundizar el proceso flexibilizador que se había iniciado en el gobierno menemista. Se proponía extender el período de prueba para los ocupados, se introducían modalidades promovidas de trabajo, se descentralizaba la negociación a niveles de fábrica y se disminuían los montos de las indemnizaciones para favorecer la contratación de nuevos operarios.

Sin embargo, rápidamente se acusé a varios senadores de haber recibido sobornos para la aprobación de la iniciativa, situación que produjo fuertes divisiones en la coalición gobernante y llevó a las renuncias del vicepresidente Alvarez y el Ministro de Trabajo Alberto Flamarique . La ley tardó mucho en reglamentarse y el gobierno tuvo enorme dificultades para implementarla, al tiempo que crecían las presiones para obtener su derogación.

Además, la sospecha de pago de sobornos para la sanción de la ley, refor­zó en muchos sectores la creencia (le que seguían existiendo mecanismos corruptos para la formulación e implementación de políticas, lo cual era visto por la sociedad como una continuidad de las prácticas utilizadas por el menemismo11.

Por otra parte, el gobierno trató de profundizar la reforma del sistema de obras sociales. Como no se podía procesar los cambios por la vía legislativa, el 1° de Junio de 2000 el vicepresidente Carlos Álvarez (en ejercicio del poder porque De la Rúa estaba en el exterior) firmó el decreto de necesidad y urgencia para desregular las obras sociales, de ese modo entró en conflicto con algunos dirigentes de su partido. Si bien esa era una medida solicitada por los organismos de crédito internacionales, la inexistencia de apoyos concretos dentro de la coalición gobernante y entre los distintos actores sociales que la habían impulsado, hizo que la implementación de la inicia­tiva se volviera crecientemente dificultosa.

También en el área de la burocracia gubernamental se introdujeron modificaciones para mejorar las capacidades para la resolución de problemas y para controlar la corrupción. El programa Carta Compromiso con el Ciudadano fue creado a través del decreto 229/00 que establecía en sus considerando que uno de los objetivos del gobierno nacional era potenciar la transparencia y receptividad del Estado hacia los ciudadanos para optimizar el uso de los recursos humanos y materiales que estos financiaban a través de sus impuestos. En este sentido, el ámbito de aplicación del programa eran todas aquellas dependencias de la Administración Pública Nacional (APN) que prestaran de servicios a la ciudadanía. El decreto establecía el desarrollo de herramientas para simplificar y facilitar el seguimiento de los procedimientos administrativos. También instauraba la necesidad de contar con un sistema de información y seguimiento de la relación de los organismos con los usuarios que transparentara su desempeño y rindiera cuenta en forma periódica del nivel de prestación alcanzado a través de estándares de calidad de servicio.

El gobierno de De la Rúa continuó con la idea de mantener la práctica de asignar recursos y controlar la administración a través del mecanismo de acuerdos programa para la realización de determinadas actividades. Por ello, reglamentó estos acuerdos programa a través del decreto 103/01 que también aprobaba el nuevo Plan Nacional de Modernización del Estado.

El Plan de Modernización partía de la idea de que el problema del Estado no era su excesiva dimensión sino su forma inadecuada y buscaba mejorar su capacidad de gestión. Las reformas se basaban en tres puntos: cambio en el modelo de gestión, proyectos de modernización estructural y transparencia y política anticorrupción. El modelo de gestión por resultados y la carta compromiso con el ciudadano hacían referencia al primer pilar, esto es, el cambio en el modelo de gestión para reorientarlo hacia los resultados y los procesos de mejora continua. (Estevez y Lopreite, 2001).

La implementación de la Gestión por Resultados suponía transformar el presupuesto en una herramienta de gestión que permitiera medir los resultados alcanzados y adoptar la reingeniería de procesos para mejorar la gestión interna de los organismos.

El modelo buscaba introducir la idea de responsabilizar a los gerentes por los resultados alcanzados por la organización e iba acompañado por la aplicación de incentivos monetarios para estos administradores por el cumplimiento de las metas. En este sentido, la ley 25.152 permitía a los organismos que se incorporaran a los acuerdos programa cierta flexibilidad en la asignación de los recursos (modificaciones presupuestarias) y en las estructuras organizativas. (art. 5, inc. 3, 4 y 5).

Muchas de estas iniciativas no se pudieron aplicar a causa de la creciente inestabilidad que afectaba al Gobierno que permanentemente introducía cambios de funcionarios. También, los conflictos en el interior de la Alianza dificultaron la implementación de iniciativas en sectores claves de la burocracia estatal. En tal sentido, en áreas como las políticas sociales había una enorme fragmentación entre las diferentes secretarías. Existían más de noventa planes, con un muy bajo nivel de coordinación. Se producían continuas pujas dentro del gabinete por el control de los recursos.

POLITICA EXTERIOR

En política exterior predominaron las continuidades con el gobierno menemista. El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini (un economista con una antigua y muy aceitada relación con De la Rua) favoreció la continuación de la intervención de tropas argentinas en misiones de paz en el exterior, formando parte de esa particular «milicia internacional”, surgida a instancias de los Estados Unidos tras la Primera Guerra del Golfo. Asimismo, la Argentina siguió votando a favor de la investigación sobre la violación de derechos humanos en Cuba, con lo que mantenía la posición sustentada en la década anterior. Esta actitud contrariaba la voluntad de los sectores ligados con Alfonsín en la Unión Cívica Radical que se inclinaban por la abstención en lo referente a Cuba.

Por otra parte, se mantuvo la idea de darle un fuerte peso a los condicionantes de la economía en las decisiones de política exterior. La designación de un economista ortodoxo como Rodríguez Giavarini al frente de la Cancillería revelaba las prioridades que tenía el Gobierno en lo referido a las relaciones del país con el resto del mundo.

Relación con los actores políticos y sociales y factores que llevaron a la caída

El gobierno de Fernando de la Rúa sufrió un fuerte aislamiento casi desde su comienzo. La carencia de apoyos concretos se vio tanto desde el punto de vista partidario como del de la relación con los diferentes actores sociales. La Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación se fue desgranando a lo largo de sus dos años de gobierno, se produjo la retirada de un importante número de legisladores que pasaron a formar parte de otras agrupaciones. Inclusive los dos partidos que la integraban adoptaron posturas muy críticas hacia la gestión gubernamental.

La Alianza había surgido como estrategia para vencer al menemismo. Más allá de este acuerdo, lo que primaba era la falta de coincidencias programáticas explícitamente definidas. Esta carencia se tomó evidente cuando la Alianza alcanzó ei gobierno en las elecciones de octubre de 1999.

Existían diferentes diagnósticos sobre la situación del país entre los distintos sectores que componían la Alianza y, a partir de ellos, surgieron en el seno del Gobierno posiciones disímiles acerca de las soluciones que debían implementarse. El jefe de gabinete, Rodolfo Terragno, criticaba duramente el modelo económico vigente. Como no podía imponer los cambios que creía necesarios, terminó renunciando en octubre de 2000. Este tipo de desacuerdos y alejamiento se repitió con otros miembros originales de la coalición.

Asimismo, algunos analistas consideran que el resultado abrumador a favor de Fernando de la Rúa en la interna presidencial frente a Graciela Fernández Meijide dejó al radicalismo y al FREPASO en condiciones muy desiguales para negociar. En el momento de formar el gabinete, la fuerza liderada por Carlos “Chacho” Alvarez se quedó disconforme con la situación subordinada en que había quedado. El FREPASO solo contaba con dos ministerios y un reducido número de secretarías. Igualmente, la necesidad de darle participación a algunas organizaciones menores dentro de la Alianza dificultó en ocasiones la necesaria cohesión para tomar decisiones, que requerían un fuerte apoyo político.

El gobierno aliancista no logró establecer buenas relaciones con ningún sector del sindicalismo. En primer lugar, se plantearon importantes diferencias con el Congreso de los Trabajadores Argentinos, la organización gremial más afín a la administración en el ámbito gremial, del cual provenían algunos diputados. A medida que el gobierno fue anunciando sus diferentes políticas, el CTA fue tomando distancia. Esta tendencia se profundizó tras el recorte de los salarios estatales, el proyecto de reforma laboral del entonces ministro de Trabajo Alberto Flamarique, y posteriormente con la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía.

La CGT disidente, encabezada por el camionero Hugo Moyano, tuvo también una postura claramente opositora. Este sector del sindicalismo, que había tenido frecuentes reuniones con Raúl Alfonsín en el último tramo del gobierno menemista, endureció su posición frente a la administración de De la Rúa, convocó a paros generales y a movilizaciones de repudio a las medidas gubernamentales.

Por su parte, los sindicalistas de la CGT oficial, conocidos como “los gordos”, establecieron negociaciones con el gobierno en circunstancias como el tratamiento de la reforma laboral. Pero en general mantuvieron una actitud opositora. Muchas de las iniciativas de la ministro de Trabajo Patricia Bullrich, referidas al manejo de los gremios y a la gestión de las obras sociales, fueron rotundamente rechazadas por estos sectores, que no querían perder capacidad de negociación en temas centrales para sus intereses.

Con relación a los grupos empresariales y en especial los ligados al sector financiero, el gobierno de De la Rúa obtuvo el apoyo para muchas de sus iniciativas destinadas a alcanzar el equilibrio presupuestario o bien a introducir reformas orientadas al desarrollo del mercado en relación con las políticas sociales. Sin embargo. las divergencias existentes dentro de la coalición gobernante y el permanente intento presidencial por alcanzar amplios consensos, llevaron a que los empresarios tampoco adoptaran un papel muy activo como soportes de las políticas oficiales.

El estilo de gobierno del De la Rúa fue señalado también como causa de su progresiva pérdida de legitimidad. En primer lugar, De la Rua no ejercía el liderazgo indiscutido sobre la UCR. De hecho, su candidatura por la Unión Cívica Radical para las internas de la Alianza en 1998, se relacionó más con la falta de otros candidatos, que con su capacidad para convertirse en un dirigente capaz de generar importantes corrientes de identificación con su figura e ideas.

Por otra parte, numerosos sectores de la Alianza consideraban que el presidente se alejaba de los postulados de la coalición. Lo criticaban por no escuchar los reclamos que sus aliados políticos le formulaban, estando excesivamente influenciado por un círculo de colaboradores en el que se destacan sus familiares más cercanos, que en muchas ocasiones no seguían los lineamientos impulsados por la Alianza.

Justamente, muchos de sus críticos hacían hincapié en la forma en que De la Rúa tomaba decisiones, resaltaban que demostraba un alto nivel de desconfianza hacia la mayoría de los que lo rodeaban. Por ello, quedaba demasiado expuesto a la opinión de los pocos a los que escuchaba. Remarcaban su meticulosidad y el hecho de que quería supervisar puntualmente todas las iniciativas, por lo que el proceso decisorio se volvía extremadamente lento y complejo.

A diferencia del estilo que caracterizó a Carlos Menem, Fernando de la Rua prefirió adoptar otro, basado en la búsqueda de consensos, lo que le quitaba dinamismo. Además, para muchos, De la Rúa era un presidente débil porque muchas iniciativas anunciadas públicamente no se llevaban a la práctica por presiones de los grupos afectados

. La debilidad del presidente se hacía visible, los propios miembros de su gabinete lo contradecían o criticaban con dureza. Un ejemplo muy claro en este sentido fue el del ministro de Desarrollo Social Juan Pablo Cafiero, el cual no solo tomó decisiones como la de mantener un diálogo con los piqueteros de Salta sin consultar con el presidente, o formuló duras críticas a algunas de las iniciativas oficiales, sino que incluso declaró que en el entono de Fernando de la Rúa se reunían con mafiosos que frecuentaban la Casa Rosada, sin que el presidente le pidiera explicaciones.

Había, por otra parte, tina actitud bastante agresiva por parte del justicialismo, que eligió presidente de la Cámara de Diputados al peronista Eduardo Caamaño y presidente provisional del Seriado a Ramón Puerta. Se planteaba una situación compleja porque no había Vicepresidente debido a la renuncia de Alvarez. Por lo tanto, cada vez que el presidente De la Rúa se ausentara del país, su lugar sería ocupado por un político de la oposición en virtud de la Ley de Acefalía.

También hubo maniobras de algunos sectores del peronismo que conspiraron contra la gobernabilidad. Por ejemplo, la presunta participación de algunos intendentes justicialistas del conurbano bonaerense en las movilizaciones que terminaron en saqueos a supermercados y otros comercios minoristas fue documentada en los medios de comunicación y complicó manifiestamente la continuidad del gobierno delarruísta.

De hecho, se produjo una ruptura de la coalición gobernante, que se sumó a un retaceo de apoyo por parte de importantes sectores del radicalismo. El gobierno sufrió en las elecciones de octubre de 2001 la paradójica situación de no tener candidatos que apoyaran abiertamente la gestión oficial. Por el contrario, hubo candidatos de la Alianza, como Terragno, que impugnaban la mayoría de las decisiones que se estaban adoptando. El incremento de los votos nulos, la abstención y el voto en blanco, que dieron lugar a lo que se denominé el fenómeno del ‘<voto bronca”, marcaron con claridad el descontento de un sector importante de la sociedad frente a las alternativas que se presentaban.

Tras las elecciones, el peronismo quedó consolidado como primera fuerza., lo que complicó aún más la debilitada situación del gobierno. El PJ no contribuyó a la gobernabilidad, por el contrario aprovechó las limitaciones que el gobierno delarruísta tenía en ese momento para ocupar posiciones de poder.

Cuando Cavallo, con el “corralito”, confiscó los depósitos bancarios afectó en forma directa a los sectores de clase media que reaccionaron con cacerolazos y otras Formas de protesta. Todos estos factores desembocaron en dos fenómenos que se potenciaron mutuamente: una crisis político institucional y la crisis en las calles. Esta combinación provocó tras los violentos episodios en la Plaza de Mayo el 20 y 21 de diciembre de 2001 la renuncia del presidente.

En su discurso del 20 de diciembre, De la Rúa declaró el estado de sitio y ordenó la represión. Amplios sectores de la sociedad reaccionaron haciendo sonar sus cacerolas y marchando hacia el domicilio del ministro Domingo Cavallo, la Quinta Presidencial y la Plaza de Mayo. Su descontento ya se había manifestado en las elecciones legislativas de octubre con el voto bronca”. La falta de respuestas por parte del gobierno profundizó el descontento de la población y provocó finalmente su caída.

Es importante remarcar como elemento característico de esta crisis el proceso de vaciamiento de poder que se fue produciendo. Este proceso no solo dificulté la aplicación de medidas necesarias para la recuperación del país le quitó al gobierno mecanismos para sostenerse. La posición adoptada por el Partido Justicialista que se negó a conformar un gobierno de coalición, o como se lo denominé de “Salvación nacional”, fue un factor significativo. En esta visión las manifestaciones populares fueron un componente en el proceso de caída del gobierno, pero no el determinante. Lo decisivo fue la debilidad de la coalición oficialista.

A modo de conclusión

En cuanto a las dificultades que afronté la Alianza para consolidarse, puede señalarse la falta de una clara definición programática. También la ausencia de estructura partidaria en el FREPASO ayudó a que buena parte de sus dirigentes no pudieran contener la salida hacia otros horizontes políticos. Esta carencia de contención partidaria se plasmé en la creación de agrupamientos políticos que rechazaban las continuidades existentes con el menemismo por parte del gobierno aliancista, entre los que se pueden mencionar Alternativa para una República de Iguales (ARI), encolumnado tras la ex radical Elisa Carrió, y el Polo Social, que presentó la candidatura en la Provincia de Buenos Aires del sacerdote Luis Farinello. Por su parte, algunos sectores se manifestaron solidarios con las experiencias piqueteras de acción directa.

Fernando De la Rua no conté con el apoyo contundente de su propio partido, situación que se vio agravada por el proceso de disgregación que sufrió el FREPASO.

Además, el Gobierno no pudo establecer vínculos fuertes con los distintos actores sociales. Respecto de los trabajadores, incluso perdió las buenas relaciones que tenia con la Central de Trabajadores Argentinos, de la cual provenían algunos de sus legisladores y funcionarios, como Alicia Castro y Mary Sánchez. A medida que el gobierno fue proponiendo su plan económico, la CTA se fue distanciando cada vez más.

Desde el punto de vista económico, la convertibilidad era incompatible con el rechazo del recorte del gasto público, con la flexibilización de importan res áreas de la economía o con el incremento del ahorro interno a partir de la expansión del sistema de capitalización previsional.

El resultado de esta tensión fue la profundización de los desequilibrios que presentaba el sistema productivo, acompañado de un proceso de fuga de capitales que disminuyó las reservas internacionales del país. y el cierre de los mercados para el acceso al crédito, reflejado en el constante aumento en el índice de riesgo país a lo largo del año 2001.

Por ello, la crisis económica fue incrementándose a lo largo de los dos años de administración, siendo sus aspectos más sensibles la caída del consumo y el decreciente ritmo de la actividad económica. Por otra parte, la agudización de los problemas de empleo y de incremento en los índices de pobreza e indigencia produjo la erosión de la popularidad del gobierno.

Por último, la Alianza tampoco logró terminar con la corrupción y dotar de mayor transparencia al sistema político. Las denuncias de irregularidades en el PAMI, la ocupación de cargos públicos por parte de familiares de los principales dirigentes aliancistas y el escándalo producido tras la aprobación de la reforma laboral, que derivó en la renuncia del vicepresidente Carlos Álvarez, provocaron la sensación de desconfianza y de frustración. Este rechazo no se limitó a los miembros del partido gobernante, sino que se extendió a los políticos en general, lo que dio lugar a su identificación como “casta privilegiada” y generó un reclamo de renovación en las prácticas políticas que se popularizó a partir del pedido “que se vayan todos”.

Sin embargo, las elecciones de 2003, tanto en el ámbito nacional como en el provincial o municipal, no presentaron sorpresas. Se consolidaron en las principales candidaturas, políticos experimentados que ya habían ocupado cargos importantes, generaron poca adhesión aquellos que se identificaban con la “nueva política” enfrentada con los tradicionales aparatos partidarios .

Notas al pie

(1) La diversidad ideológica dentro de la Alianza era tal que coexistían en ese espacio político dirigentes del Partido Comunista y representantes de un partido de centro derecha como Rafael Martínez Raymonda o Alberto Natale, que anteriormente habían apoyado las candidaturas presidenciales de Alvaro Alsogarav en 1989 y de Carlos Menem en 1995.

(2) Los desacuerdos en torno de algunas de las propuestas formuladas por el IPA y rechazadas por el binomio De la Rua y Alvarez, y el rol subordinado en que iba quedando el Instituto, motivaron que Alfonsín decidiera renunciar a su dirección poco tiempo antes de las elecciones.

(3) Durante la discusión de la iniciativa en el Senado, el gremialista Hugo Moyano comentó que el entonces ministro de Trabajo Alberto Flamarique le había dicho que a los senadores los manejaba con la tarjeta Bandeo. Posteriormente a la sanción en la Cámara Alta se produjo una declaración a la periodista del diario La Nación Fernanda Villosio de un supuesto arrepentido que relataba que se habían producido sobornos a senadores para la aprobación de la ley’, con dinero proveniente de fondos reservados de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

El hecho de que los principales imputados en esa maniobra (Flamarique y De Santibáñez) no fueran desplazados del Gobierno, sino fortalecidos, provocó la reacción del vicepresidente Alvarez y su posterior renuncia. El caso de los sobornos en el Senado no fue aún resuelto por la justicia, por lo que se desconoce la veracidad de las imputaciones del supuesto arrepentido.

El hecho de que un miembro del FREPASO como Flamarique estuviera implicado en la denuncia de corrupción. se sumaba a las anteriores imputaciones realizadas a funcionarios de esa agrupación como Tonietto en el PAMJ y el profesor de tenis de Fernández Meijide. Se lesionaba de ese modo la credibilidad de un partido que se había fortalecido a partir de frecuentes denuncias sobre la falta de transparencia en materia administrativa.

Fuente Consultada: Cuatro Décadas de Historia Argentina
Palmira Dobaño – Mariana Lewkowicz

PARA SABER MAS….Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Gabriel Rafart , periodista.

1999 es un año de moderado optimismo político frente a la posibilidad de poner fin a diez años de populismo neoliberal encarnado por Carlos Me-nem. Algo inédito ocurre. Desde el nacimiento de los dos grandes partidos en la Argentina el peronismo nunca tuvo oportunidad de transferir el poder presidencial a un candidato de
otro color político sin que mediara una salida castrense. Además por segunda vez el peronismo fue derrotado en elecciones limpias.

En los comicios del 24 de octubre de 1999 de la Rúa y Alvarez se impuso sobre Eduardo Duhalde y Ramón Ortega. La Alianza obtuvo 7.590.034 sufragios. El P.J. sumó 5.476.635 votos.

Quienes acceden al poder forman parte de una coalición que dio ¿H sus primeros pasos en 1997. Las principales fuerzas reunidas son los radicales y frepasistas. La Alianza UCR-FREPASO había sido lan-Pzada en agosto de 1998 con la presentación en sociedad de la Carta a los Argentinos. «Vamos a cambiar el Irumbo. Creemos en la Argentina como un destino común y solidario, organizada como una república democrática moderna y gobernada por funcionarios y mandatarios capaces y honestos.

Nos proponemos la eficiencia para aumentar la equidad. Queremos una sociedad abierta para ser más fuertes como Nación» decía la Carta. Meses después en noviembre de 1998 se llevaron a cabo las primarias abiertas de la coalición política para definir el candidato a presidente. Se impuso el poco carismático y radical moderado Fernando de la Rúa.

El arribo de la Alianza al gobierno promete demostrar que es posible la convivencia de un vice con un estilo y pensamiento divergente al del presidente. A la presencia de dos figuras distintas compartiendo de manera civilizada la cabeza del ejecutivc se la identifico como presidencialismo de coalición. No son pocos quienes considerar que con este tipo de presidencialismo se acabaran los males de nuestra escasa ineficacia gubernamental y aún más, la democracia se vera reforzada. La otra ventaja es el cierre del capitulo bipartidista en la Argentina y el inicio de las grandes ce ediciones. Otros, en cambio, consideran muy difícil dicha convivencia.

El 10 de diciembre de 1999, jura como nuevo presidente de la República Fernando de la Rúa. Lo hizo a las doce menos veinte en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Su mandato debe finalizar en 2003. La UCR, apesar de ser socio igualitario del Frepaso se quedó con ocho de los diez ministerios.

Paradójicamente De la Rúa arma un Gabinete con figuras políticas adherentes al «modelo» que según la «Carta de los Argen-I tinos» se propone desterrar. Ricardo López Murphy, en la Cartera de Defensa, Juan José Llach, en Educación son hombres ligados al pensamiento neoliberal. Al frente del Ministerio de Economía fue nombrado José l Luis Machinea, quién pertenece a una corriente desarrollista propia del radicalismo histórico. Rodolfo Terragno es designado I Jefe de Gabinete, mientras Federico Storani ocupa la cartera de Interior.

Desde el día de la victoria en las urnas, De la Rúa realizó contundentes declaraciones acerca de poner punto final a los privilegios del poder y la impunidad que corroía al Estado. En su carácter de Presidente el discurso se alza sobre el «modelo». «No vengo a emprolijar modelos sino a que entre todos luchemos por un país distinto. El 24 de octubre los argentinos expresamos una firme vocación de cambio.

Ese cambio supone, en primer término, una estricta vigencia de los valores que deben estar necesariamente vinculados al estilo de gestión de los intereses públicos: la transparencia, la honestidad, la austeridad, la lucha contra cualquier forma de corrupción, la convicción profunda de servir a la gente y no a sí mismo o a grupos privilegiados a la sombra del poder, serán un presupuesto insoslayable de mi gestión».

Al asumir el nuevo Presidente ofrece un panorama sombrío de la «herencia» de diez años de gobierno de Carlos Menem. «Hoy asumo la Presidencia de la Nación sin que se haya aprobado el Presupuesto para el año 2000. El gobierno que hoy concluye su gestión vivió el efecto de años de crecimiento global. Reformó el Estado privatizando empresas públicas, tuvo estabilidad monetaria mediante la convertibilidad, y en rigor debió entregar el país con las cuentas ordenadas.

En cambio, hay un enorme déficit presupuestario alejado de la Ley de Convertibilidad Fiscal votada por este Congreso, el endeudamiento de las provincias creció ante la indiferencia del poder central que se desentendió de ellos, la obra social de los jubilados fue derrumbándose a punto de arriesgar sus prestaciones, la ANSeS carece de recursos suficientes, se multiplican los juicios contra el Estado …» y remataba diciendo «La situación es grave».

El Presidente sabía de lo que hablaba. La recesión de la economía lleva su segundo año consecutivo provocada por la caída de las exportaciones y el alto endeudamiento del país. El déficit fiscal superaba los 7.000 millones de dólares. La deuda externa, tanto pública como privada ronda los 170.000 millones de dólares. La desocupación superaba el 14 % por ciento y la subo-cupación oscilaba en un 20 %. Más de un tercio de la población tiene serios problemas de trabajo. La pobreza campeaba en gran parte del país y la brecha entre las familias más ricas y los más pobres es abismal.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Gabriel Rafart , periodista.

Ver: 2001, Caída Gobierno de Fernando De La Rua

Primer Gobierno Juan Peron Resumen Obra de Gobierno y Características

Primer Gobierno Juan Domingo Perón
Resumen Obra de Gobierno – Características –

Capitulo 8: CARACTERÍSTICAS DEL GOBIERNO DE JUAN DOMINGO PERÓN (1943-1955)

Juan Domingo Peron

  • El 4 de Junio de 1943 el GOU (grupo de oficiales unidos) decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
  • Se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era «volteado» por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
  • La revolución se hizo muy popular debido  a la gran propaganda ejercida por la radio y los diarios, enfatizando la posición de Perón con respeto a la conciliación entre  obreros y patrones.
  • La oposición conformada por radicales, conservadores, comunistas, confiaban en que Ramírez, seria el encargado de lograr elecciones sin fraude, por lo que apoyaban el golpe.
  • Al poco tiempo se mostró la orientación fascista de los revolucionarios mediante las medidas adoptadas de carácter autoritario, como el estado de sitio, proscripción de los partidos políticos, la intervención de las universidades y el control de los medios de comunicación.
  • La oposición le saca el apoyo
  • Ramírez envía un funcionario a Alemania para negociar por armas, esto fue muy mal visto por las potencia aliadas y lo obligó a romper con los países del eje.
  • Ramírez fue destituido y reemplazado por Edelmiro Farrel y  Perón sería vicepresidente.
  • Farrel toma la decisión de declararle la guerra al eje, pero ya era tarde, Alemania estaba derrotada.
  • Perón tiene doble poder, decide afianzarse dentro del ejército y a su vez manejar esa gran masa de hombre trabajadores que se formó cuando el país inició el proceso productivo, sustituyendo importaciones.
  • Para ello trata de convencer a los militares de iniciar una nueva etapa política en la Argentina, distribuyendo la riqueza, mediante ideas Keynesianas, aplicadas por Roosevelt en el New Deal luego de la crisis de 1929.
  • El estado debía aumentar el poder adquisitivo de sus habitantes, aun así a costa de endeudarse. De esta manera aumentó el sueldo a los obreros y luchó por conciliar a empresario y obreros mediante la intervención del gobierno.
  • Firmó nuevos convenios de trabajo, otorgó vacaciones pagas, el aguinaldo, mejoró las jubilaciones, estableció un salario mínimo y promulgó el estatuto del peón rural.

    Peron Juan Domingo

  • También hizo fuerte a los sindicatos de los trabajadores.
  • Perón decía: “Producir más para vivir mejor”
  • Todas estas medidas lo hicieron muy popular, pero generó el descontento de otros. La oposición pensaba que se iba a perpetuar en el poder y ponía en peligro la democracia.
  • Por otro lados los empresarios no estaban de acuerdo en otorgar tanto poder y beneficios a los obreros.
  • Perón decía  que así se evitaba la guerra de clases, es decir, se combatía el comunismo.
  • La oposición propone una marcha a favor de la Constitución y la Libertad, para el 19 de septiembre de 1945, pide que el gobierno pase a manos del presidente de la corte de justicia.
  • Esto hace que se le sumen los militares disconformes y pidan la renuncia de Perón, y es enviado preso a la isla Martín García
  • La oposición cree que ha triunfando, pero inesperadamente un grupo de obreros de todas las ramas, junto a policía y militares inician una marcha a Plaza de Mayo el día 17 de octubre pidiendo por la liberación de conductor, y para que continué en su cargo.
  • No había opciones, Perón triunfó con el apoyo de una gran masa de trabajadores que venían de todas partes de la capital. Luego de una negociación, donde el General debía alejarse de la actividad pública, vuelve a gobernar, dando su inolvidable discurso a todos los acólitos eufóricos por victoria.
  • Eva Duarte fue la gestora de este inmemorable día conocido como “el día de la lealtad” y siempre recordado.
  • Perón crea el Partido Laborista, constituido por sectores de la CGT, algunos radicales dirigidos por Hortensio Quijano, conservadores, grupos industriales, militares y la iglesia. El apoyo era casi total.
  • La nueva formula se llamo: Perón-Quijano
  • La oposición fue llamó “Unión Democrática” y formada por radicales, comunistas, socialistas y el partido Demócrata Progresista. Se postularon Tamborini-Mosca. Estos suponían un gobierno totalitario de Perón por lo que autoridades estaudinenses  apoyaron a este partido, como el embajador Braden. Los laboristas enfrentaron a la oposición con la consigna: Branden o Perón
  • La iglesia obligó sus fieles a votar por el partido laborista, ya que los comunistas de la oposición no aceptaban a la misma.
  • El 24 de febrero de 1946, mediante elecciones limpias, triunfó la fórmula Perón-Quijano que total mayoría tanto en Diputados como en Senadores. Sólo Corrientes quedó en manos de la oposición.
  • Perón siguió con la línea política de su antecesor Farrell y se fue desprendiendo de funcionarios de ideología contraria, mantuvo la intervención a las universidades y controló los medios de comunicación. Económicamente aplicó las ideas de Keynes  e intervino en la economía, tendiendo a distribuir la riqueza con más equidad. Esto se pudo realizar gracias al buen momento en que estaba pasando la Argentina por las excesivas exportaciones agrícolas.
  • Comenzó una política de nacionalización de empresas como: Ferrocarriles, gas, teléfonos, energía eléctrica. En 1946 crea el IAPI (instituto Argentino de Promoción e Intercambio), a fin de intervenir como regulador de las importaciones y exportaciones. Nacionalizó el Banco Central, las Juntas Reguladoras y creó el Banco de Crédito Industrial y empresa como SOMISA.
  • Con el IAPI compra todas las cosechas de país y las vende al exterior. Las ganancias obtenidas las traduce en créditos blandos para los industriales y estímulos para el consumo.
  • La industria tuvo gran desarrollo gracias al apoyo del estado y de los obreros, que habían establecido un pacto político-social con el peronismo. La mayoría de las industrias se asentaron en el cordón suburbano de Bs.As., allá había suficiente energía, buenos transportes y el puerto.
  • La industrias fueron casi todas fueron de bienes de consumo, para todos estos nuevos consumidores que querían mejorar su condición social. No hubo industrias pesadas o de base.
  • Argentina pasó a ser un país acreedor, por varios meses no se tuvo deuda externa, porque se pagó un saldo pendiente de los gobierno anteriores.
  • En 1949 se inauguró el aeropuerto de Ezeiza, gracias a la política social implementada se construyeron hospitales, viviendas y escuelas. La construcción creció notablemente.
  • Organizó la economía estatal mediante la  implementación dos  planes quinquenales, en 1947 y en 1952
  • El gobierno siempre tomó partido a favor de los trabajadores, por lo que se mantuvieron los salarios altos, pero no importaba, porque los industriales transferían dichos aumentos a los precios generando inflación. Había muy buena actividad comerical interna.
  • Se siguió otorgando beneficios sociales a los obreros como: indemnizaciones por despidos, vacaciones pagas, aguinaldos, seguros por accidentes de trabajo, jubilaciones, salarios familiares, créditos para viviendas, etc.
  • Eva Duarte de Perón creó una fundación que llevó su nombre y tuvo una función trascendental en apoyo de los “descamisados” como ella los llamaba. Se distribuía ropa, alimentos, medicamentos, artículos escolares, juguetes. Se construyeron hospitales de niños, asilos para los ancianos, hogares, centros comunitarios para alimentación, colonias de vacaciones, orfanatos, centros asistenciales, ayuda a madres solteras, campeonatos deportivos, etc. También logró que modificaran la Constitución para que voten las mujeres mayores de 18.
  • Se fomentó el turismo para el sector asalariado. Se construyeron grandes hoteles en la costa de Mar del Plata, Córdoba y Bariloche. Muchas familias tuvieron por primera vez sus vacaciones. Entre 1950 y 1960 fue el apogeo de esta forma de turismo en la ciudad de Mar del Plata.}
  • La oposición no veía con buenos ojos esta política social, porque se hacía con dinero de todos y sólo se destinaba a la masa de asalariados que tenían una postura de lealtad permanente a su conductor.
  • En 1949 se reforma la Constitución de 1949, pues esta era liberal y no se adaptaba a los lineamientos del general.
  • Se logró obtener la reelección de la presidencia, las mujeres podían votar, se establecieron derechos a la ancianidad, a la familia y al trabajador. Se determinó la intervención del estado en la economía estatal, alejándose de las ideas liberales. Se prohibió la venta de recursos energéticos y servicios públicos a particulares y quedando sólo  en manos del estado. Se incorporó el recurso de habeas corpus como garantía constitucional. Se estableció que el capital debía estar al servicio de la economía y que la economía sería para el bienestar del pueblo. Esta Constitución tuvo vigencia hasta 1955.
  • Perón firmó el acta de Chapultepec, donde se establecía con los EE.UU. un pacto de asistencia recíproca entre los países de América. Esto se hizo a los fines de limar asperezas debido a la singular situación frente a los aliados en la segunda guerra mundial. También mejoró las  relaciones con la URSS, aunque siempre mantuvo la postura de tercera posición, ni capitalista ni socialista.
  • Fomentó y difundió el deporte en su máxima expresión. Creó la Confederación Argentina de Deportes y más tarde el Comité Olímpico de Argentina. Fueron famosos los Torneos Evita.
  • Culturalmente, sea en cine, radio y teatro siempre se hizo lo que le gobierno quiso, por lo que no tuvo mayores avances ni relevancia a nivel internacional, la oposición siempre critico esta postura autoritaria y de censura del gobierno.
  • Con el tiempo la política re distributiva de la riqueza fue teniendo dificultades, pues cada día había menos recursos del estado nacional. Los precios de los productos agrícolas fueron bajando debido a la recuperación europea, como así también dejaron de comprar, pues ellos también producían. Muchos países comenzaron a comprar a los EE.UU. por la dependencia creada a través del plan Marshall para la recuperación europea. La tecnología estaudinense siempre fue mejor que la local por la que también se dejó de exportar.
  • El gobierno debió tomar un cambio de rumbo en la política económica. Se debía trabajar más y consumir menos. Se otorgaron concesiones a empresas extranjeras para que exploten el petróleo en la patagonia. Hubo severas sequías que perjudicó las cosechas de granos, lo que complicó aun más la situación nacional.
  • Los sindicatos comenzaron a reclamar y a manifestar oposición. De todas maneras Perón es re elegido nuevamente con un 62.5% de los votos, ganándole  a la fórmula Balbín-Frondizi. En el año 1952. Eva Duarte iba a ser la vicepresidente, pero las Fuerzas Armadas no aceptaron tal candidatura. De todas maneras Eva ya había renunciado por enfermedad de cáncer. Fallece en julio de 1952, provocando un profundo dolor popular, y opacando para siempre el brillo personal del general Perón.
  • La crisis continuaba achicando el “bolsillo” de los trabajadores, a su vez el gobierno se pone más duro y autoritario. La iglesia critica esta postura y toma distancia, apoyando al Partido Demócrata Cristiano, según órdenes del Vaticano. Perón dice que su partido es demócrata y también cristiano. No acepta la separación de la iglesia.
  • Perón legaliza el divorcio, legaliza la prostitución y suprime la obligatoriedad de la religión en los colegios, comienza una guerra. No permite la procesión de Corpus Cristo. Perón es excomulgado, a su vez Perón exonera a tres monseñores de su cargo.
  • Por otro lado se profundiza la disconformidad militar en el seno de las Fuerzas Armadas, que se potencia con el apoyo de los partidos opositores.
  • El 16 de junio se produce uno de los hechos más violentos sufridos en el centro de la capital federal. La Plaza de Mayo es bombardeada por aviones de las FF.AA. Hubo 300 muertos y cientos de heridos. Como represalia (Perón lo pide) se incendiaron Iglesias y centros de operaciones políticas. Era una guerra civil.
  • La CGT quiso organizarse en grupos rebeldes para defenderse pero Perón no los dejó, y trató de seguir gobernando para mejorar una situación que era insostenible, que además había perdido su poder y apoyo político. Sólo los trabajadores le eran fieles.
  • El 16 de septiembre de 1955 se produjo un levantamiento militar en Córdoba dirigido por el General Lonardi, conocido como revolución Libertadora. El ejército no acudió en defensa del gobierno democrático, por lo que no tuvo más remedio que renunciar y exiliarse en una cañonera de nacionalidad Paraguaya.
  • El golpe fue promovido desde los EE.UU. y apoyado por la burguesía, la oligarquía terrateniente, la Iglesia Católica, la UCR, el Partido Socialista y el Partido Comunista, entre otros. Su objetivo era permitir una mayor penetración imperialista, liquidar las conquistas de los obreros y a sus organizaciones de base.
  • Durante los nueves años de este gobierno autoritario, se centró todo el poder en manos de una sola persona, su líder el General Juan D. Perón. El tiempo demostró que el peronismo era un verdadero movimiento social y que podía recuperarse. Su líder volverá  a la historia política argentina en 1973, siendo elegido presidente por tercera vez, como ningún otro político lo fue hasta hoy.

GABINETE PRESIDENCIAL:
Juan Domingo Perón
Vicepresidente: Jazmín Hortensio Quijano
MINISTROS
Aeronáutica: César R. Ojeda y Juan Ignacio San Martín.
Agricultura: Juan Carlos Picazo Elordy y Carlos A. Emery.
Asuntos Políticos: Román S. Subiza.
Asuntos Técnicos: Raúl A. Mendé.
Comunicaciones: Osear Nicolini.
Economía: Roberto A. Ares.
Educación: Osear Ivanissevich y Armando Méndez San Martín.
Ejército: Franklin Lucero.
Finanzas: Alfredo Gómez Morales.
Guerra: José Sosa Molina.
Hacienda: Ramón Antonio Cereijo.
Industria y Comercio: José C. Barro.
Interior: Ángel Gabriel Borlenghi.
Justicia e Instrucción Pública: Belisario Gaché Piran y Natalio Carvajal Palacios.
Marina: Fidel L. Anadón y Enrique B. García. Obras Públicas: Juan Pistarini.
Relaciones Exteriores y Culto: Juan Atilio Bramuglia, Hipólito Jesús Paz y Jerónimo Remorino.
Salud Pública: Ramón S. Carrillo.
Trabajo y Previsión: José María Freiré.
Transportes: Juan E Castro y Juan E. Maggi.

PARA SABER MAS…
BREVE EXPLICACIÓN DE LOS PRIMEROS DOS GOBIERNOS

Perón reunió a sus simpatizantes y fundó el Partido Laborista; captó, asimismo, una parte del electorado radical, constituido en «Unión Cívica Radical – Junta Renovadora». Ambos proclamaron la fórmula: Coronel Juan Domingo Perón, Presidente, Doctor Hortensio J. Quijano, Vice.

Los demás radicales, los demócratas progresistas, socialistas y comunistas se agruparon en la Unión Democrática, presentando como candidatos a los doctores José P. Tamborini, Presidente y Enrique Mosca, Vice. La inclusión de los comunistas les restó un importante caudal de votos, en parte compensado con el apoyo de los conservadores.

PRIMERA PRESIDENCIA DE JUAN DOMINGO PERÓN (1946-1952)
Las elecciones del 24 de febrero de 1946, fiscalizadas por las fuerzas armadas, dieron el triunfo a Perón por 1.500 000 votos frente a 1.220 000 contrarios. Asumieron sus cargos el 4 de junio. El país contaba entonces con una importante reserva de dinero proveniente de ventas de alimentos a los beligerantes durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue principalmente utilizado en:
a) La compra de grandes empresas privadas, algunas de capital extranjero: los ferrocarriles, los teléfonos, el suministro de gas combustible y la administración del puerto de Rosario, etcétera.
b) Mejorar el nivel de vida de los obreros sindicalizados.
c) Programas de ayuda social a través de la Fundación que dirigía la esposa de Perón, María Eva Duarte.
ti) El desarrollo de la industria estatal e impulso del crecimiento de la privada.
e) El reequipamiento de las fuerzas armadas.

La gestión de gobierno se caracterizó por:

  1. a) El cambio de la economía liberal existente por el estatismo, que se erigió en propietario y administrador de grandes empresas de servicios y de industrias.Controló siempre más las actividades económicas privadas. Con la creación del IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), y del Consejo Económico Nacional, fiscalizó el comercio exterior y sectores de la comercialización interna.
  2. b) La promulgación de leyes laborales sobre sueldos y salarios, creación del aguinaldo, higiene y salud del obrero, vacaciones pagas obligatorias, establecimiento de un régimen de jubilaciones y seguros, indemnización por despido, etc.
  3. c) El establecimiento de un régimen centrado en la persona de Perón, que controló la clase obrera. La organización de sindicatos en todas las actividades del trabajo que aún no los tenían. Estos debían ser «reconocidos» por el Ministerio de Trabajo y solamente se autorizaba uno por gremio. El Estado intervino, y en la práctica, decidió las negociaciones obrero-patronales sobre salarios y condiciones de trabajo.
  4. d) Una Convención elegida al efecto sancionó el 11 de marzo de 1949 la reforma a la Constitución Nacional de 1853. El artículo 77 autorizó la reelección inmediata del Presidente por otros seis años.
    Los sectores adictos a Perón: obreros y afiliados a los partidos Laborista y Junta Renovadora Radical, se refundieron en el «Partido. Justicia lista». Toda la estructura gubernativa y partidaria respondió en adelante a las órdenes directas del Presidente.
  5. e) Implantación de medidas orientadas hacia la modernización del país: una ley otorgó el voto a la mujer, otra reglamentó la propiedad horizontal. El Chaco y Formosa fueron declaradas provincias.
  6. f) Tendido de un gasoducto de 1.700 km entre Comodoro Rivadavia y el Gran Buenos Aires; construcción de importantes obras en el aeropuerto de Ezeiza, habilitación del primer canal de televisión (1951). Constitución de la Flota Aérea Mercante (luego Aerolíneas Argentinas) con servicios en el país y al exterior y L A D E —Líneas Aéreas del Estado— que estableció la comunicación con la Patagonia. La flota mercante superó el millón de toneladas.

En el año 1955 fueron extraídos siete millones y medio de metros cúbicos de petróleo.

En 1950, declarado Año del Libertador General San Martín, se le honró con motivo del sesquicentenario de su muerte.

Al promediar el período presidencial quedaron agotadas las reservas monetarias. El gobierno recurrió al endeudamiento y luego apeló a la emisión (impresión de papel moneda para cubrir los déficits sin respaldo ni justificación). Provocó el comienzo de la inflación y la disconformidad general resultante de los consiguientes aumentos de precios. Para favorecer la industria, asiento de su apoyo obrero electoral, y obtener recursos, el gobierno monopolizó el comercio exterior.

El dólar obtenido en las exportaciones fue comprado a los productores agropecuarios con precio muy bajo y vendido a los industriales con otro superior, aunque menor al real.

Esto frenó el desarrollo de las actividades del agro, empeorando la situación económica.
Perón enfrentó las dificultades intensificando su acción política y su personalismo: emprendió grandes campañas de propaganda por la prensa y la radio; se efectuaron multitudinarias concentraciones de apoyo, se fomentó la afiliación al partido Justicialista. La oposición y las críticas fueron combatidas. El diario «La Prensa», vocero de los disidentes, fue expropiado.

SEGUNDA PRESIDENCIA DE PERÓN (1952-1955)
La fórmula Perón-Quijano triunfó por neta mayoría (4.200.000 Votos contra 2.300.000) sobre la, radical: Balbín-Frondizi. Quijano murió en 1954 y fue reemplazado con la elección del contraalmirante Alberto Teissaire.

El 26 de julio de 1952 falleció Eva Perón. Sus funerales adquirieron las dimensiones de una imponente manifestación popular.Siguieron creciendo las dificultades económicas: el gobierno intensificó la severidad de su conducta y terminó por chocar con la posición independiente de la Iglesia Católica, a la que combatió.

El divorcio fue legalizado y suprimidas varias festividades religiosas. En junio de 1955 la procesión de Corpus Christi adquirió el aspecto de una demostración contra el gobierno. El Nuncio Papal fue expulsado. (ampliar segundo gobierno de Juan Perón)

Algo mas: Tercer Gobierno de Juan Perón