Curiosidad: El incendió de Londres

Microbios Utilizados En La Elaboración De Alimentos Útiles Al Hombre

Microbios Utilizados En La Elaboración De Alimentos
Útiles Al Hombre

En algunos microbios el trabajo químico forma parte integrante de su comportamiento. El hombre escoge de ordinario la especie microbiana que efectúe el trabajo requerido para sus necesidades, sometiéndola para ello a condiciones que motivarán que realice dicha tarea concreta con preferencia a cualquier otra.

Desde tiempo inmemorial existen microbios que elaboran productos para el hombre: el vino por fermentación del zumo de la uva, el vinagre por fermentación acética del vino y las diversas clases de queso con la fermentación de la leche que le proporcionan los animales domésticos: cabra, vaca, etc. Estas bacterias han contribuido durante siglos a trabajar por y para el hombre, el cual, aun antes de sospechar remotamente su existencia, perfeccionaba ya su arte laboral en la obtención de vinos, cervezas, vinagres y quesos de calidad cada vez mejor.

El grabado de arriba representa una antigua cervecería (siglo XIIII). Se pueden observar los cerveceros removiendo la cerveza en el recipiente de fermentación donde opera la levadura. En las industrias cerveceras modernas se emplea la levadura pura. Para obtener cerveza se hace fermentar con levadura un extracto de cebada malteada. Este tipo de fermentación se emplea desde hace millares de años. Sin embargo, liasta el siglo XVII no se pudieron observar al microscopio las células de levadura que en el siglo pasado se ignoraba que causaran la fermentación.

 

Microbios que originan el vino y la cerveza:

En los antiguos sistemas de obtención del vino las levaduras actuantes eran las que se hallaban de manera natural en las uvas. Al primer o segundo día después del estrujado aparecían unas levaduras, llamadas primerizas, las cuales iniciaban el proceso de fermentación y se reconocían fácilmente al microscopio merced a la típica forma de limón de sus células. Estas provocan la formación de un 4 % de alcohol en el jugo de la vid y perecen.

Después aparecen las verdaderas levaduras de vino, cuyas células son ovaladas y constituven unos enérgicos fermentantes capaces de elevar la cantidad de alcohol hasta un 12 ó 14 %, y a veces, aunque más lentamente, incluso a un 16 %, cantidad máxima en la que pueden subsistir y al llegar a la cual se halla consumido ya todo el azúcar del mosto.

Sin embargo, el vino se suele sacar de los odres y toneles al llegar la cantidad de alcohol a un 10 %, puesto que cuanto más tiempo permanezca en aquellos recipientes más probabilidades existen de que las bacterias acéticas, así como otros tipos de gérmenes intrusos, se desarrollen en su seno y provoquen la descomposición del vino.

Hoy día, antes de que el mosto fermente, se le añade un antiséptico, el bióxido de azufre, que elimina las bacterias nocivas y la mayor parte de levaduras primitivas; las verdaderas levaduras del vino quedan en las tinas como cultivo casi puro. Otra técnica empleada consiste en la pasterización del mosto, que queda así esterilizado, y luego se le inoculan cepas purísimas de levaduras de vino previamente cultivadas.

Para la fabricación de la cerveza se sumerge primero en agua el grano de cebada y se extiende después en un sitio cálido para que pueda iniciar su germinación; luego el grano así «malteado» se deseca y se muele. Después se mezcla la malta con agua hasta formar una masa que se deja expuesta a las transformaciones químicas que en ella realizarán no los microbios, sino las propias células vivas del grano de cebada.

El principal cambio que se opera es la conversión del almidón del grano insoluble en el agua en azúcar soluble en la misma. Por último se filtra y se obtiene un líquido claro llamado mosto de la cerveza, al que se añaden las levaduras que originarán la transformación del azúcar en alcohol. Las células de las levaduras usadas en la fabricación de la cerveza son redondeadas.

El anhídrido carbónico originado por la acción de las levaduras se desprende en burbujas y en grandes cantidades del mosto en fermentación, lo que constituye un peligro para la vida de los operarios, que pueden intoxicarse al respirar este gas inodoro. En las modernas cervecerías los tanques que contienen el mosto se hallan totalmente cubiertos para recoger el anhídrido carbónico procedente de la fermentación en recipientes de hierro adecuados.

El anhídrido carbónico así recogido es el «gas efervescente» que se añade a gran número de bebidas (incluída la cerveza). La efervescencia natural se consigue embotellando los líquidos en fase de fermentación; el anhídrido carbónico permanece comprimido en el seno del líquido, por lo que al destapar la botella se producirá una pequeña detonación por la presión del gas, cuyas burbujas determinan el característico sabor picante del líquido. En las bebidas efervescentes artificiales el gas se introduce a presión en el líquido antes de cerrar las botellas.

El mosto de la cerveza aumenta considerablemente de tamaño mientras dura la fermentación, produciendo una espuma que sobrenada en la superficie del líquido y que se emplea para una posterior elaboración de cerveza (antiguamente la usaban también los panaderos) ; no obstante, la mayor parte de dicho producto se aplica, ya en la elaboración de piensos para animales, ya en la industria química o farmacéutica.

La producción de vinagre es una industria derivada de las vinícola y cervecera. En algunos casos, como descubrió Pasteur, el vinagre es producido por bacterias que transforman el alcohol del vino y de la cerveza en ácido acético.

En otro tiempo se dejaba el vino en recipientes en los cuales se hacía actuar una masa gelatinosa formada en la superficie de precedentes fermentaciones y que estaba formada por colonias de levaduras y bacterias acéticas; actualmente se procede con técnicas que ponen las bacterias en condiciones de transformar en ácido acético el alcohol del vino mucho más rápidamente.

El ácido acético sintético se obtiene a partir de la destilación de la madera, pero éste puede ser perjudicial para la salud.

esquema proceso fabricacion de la cerveza

Industrias panificadora y quesera: La elaboración del pan constituye otra vieja industria microbiana, en la que, como en el caso del vino y de la cerveza, entran en acción las levaduras. Estas se desarrollan en el interior de la masa formada por harina y agua, proliferando y convirtiendo el azúcar de la harina en alcohol y anhídrido carbónico; el primero se volatiliza durante la cocción y el segundo se abre camino a través de la masa pastosa hasta que el calor del horno la convierte en una hogaza ligera porosa y también esponjosa.

Los panaderos no pueden esperar que la levadura surja en la masa de un modo espontáneo. Antiguamente se separaba en cada hornada un pedazo de pasta que recibía el nombre de ((levadura» y se reservaba para añadirla al amasado siguiente. Así, en el Evangelio se lee que Jesús dijo: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que cogió una mujer y la mezcló con tres medidas de harina hasta que toda la masa quedó fermentada.».

Es decir, las levaduras al desarrollarse en la «levadura» hacían ésta apta para fermentar la masa tan pronto como era introducida en la misma.

Más tarde, varios países adquirieron la costumbre de usar levaduras procedentes de las cervecerías. A diferencia de los fabricantes de cerveza, que las necesitan para aprovecharse del alcohol que producen, los panaderos emplean las levaduras por el desprendimiento de anhídrido carbónico que originan, y aunque aquéllas no pueden realizar una función por separado de la otra, existen algunas variedades más útiles a panaderos o a cerveceros, según los casos.

En la actualidad existen industrias destinadas a la elaboración de levaduras especiales empleadas como materia prima en la panificación y pastelería.

esquema proceso elaboracion del panLa industria quesera, también microbiana, se basa en la acción de las mismas bacterias que agrian la leche, pues es el ácido láctico producido por aquéllas, a expensas del azúcar de la leche, el causante de la coagulación de esta última.

Antiguamente las mencionadas bacterias cumplían su cometido al aparecer de modo accidental en la leche, pero en la actualidad se suele introducir un cultivo especial de las mismas en leche caliente con objeto de que inicie el proceso.

Es corriente en las industrias del queso proceder a la pasterización de la leche antes de introducir los cultivos, con el fin de destruir los microorganismos que pululan en su seno, y podrían entorpecer su desarrollo.

Aunque los artesanos del queso creen que las bacterias existentes en la leche cruda proporcionan mejor sabor al queso, los industriales arguyen que no es probable que ello suceda ya que con la leche pasterizada, o sea exenta de gérmenes, se obtienen, de ordinario, resultados más uniformes.

Para la elaboración de la mayoría de clases de queso se emplea una sustancia llamada cuajo que se encuentra en el estómago de los rumiantes, la cual al ser añadida a la leche la convierte en cuajo y suero.

Luego, al entrar en funciones las bacterias, el ácido láctico que éstas producen en el suero caliente hace que el cuajo vaya adquiriendo cada vez mayor consistencia, y para que la acción del ácido se produzca con mayor rapidez y energía los queseros cortan aquel en pequeños pedazos.

Finalmente se deseca el suero y se mezcla el cuajo con sal.

Para fabricar pan se mezcla levadura a la pasta de agua y harina. Las células de levadura crecen y se multiplican (centro) y transforman el azúcar de la harina en alcohol y anhídrido carbónico. El alcohol se pierde con la cocción y el anhídrido carbónico esponja la masa.

En la elaboración de quesos fuertes se deja que las bacterias acidifiquen mucho el suero, a la vez que se comprime el cuajo a grandes presiones en un molde. En cambio, en los quesos más suaves se procede a separar el cuajo del suero antes de que las bacterias produzcan demasiada cantidad de ácido, con lo que se evita su endurecimiento inmediato, y luego se deja secar sin someterlo antes o después a ningún proceso de compresión.

En el queso no sometido a tratamientos modernos viven muchas bacterias, que alteran su sabor y consistencia, madurándolo, entre su elaboración y su consumo.

La maduración de un queso de tipo fuerte puede durar meses; en el suave bastan pocos días, transcurridos los cuales las bacterias lo tornan hipermaduro.

Existen algunas clases de queso que, al mismo tiempo que la acción bacteriana, precisan para su maduración la presencia de algunos hongos; las máculas de color azulado que se aprecian en los quesos de los tipos Stilton, Roquefort, Gorgonzola, etc., se deben a mohos.

Tres son los factores que diferencian los quesos:

1) la especie del animal proveedor de leche;

2) la clase de microbio presente en el proceso en el de elaboración;

3) el tratamiento que recibe el cuajo (tiempo, temperatura, cantidad de sal y humedad).

En algunos países se hace fermentar la leche con una mezcla coagulante de levaduras y bacterias lácticas.

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Arriba, una porción de queso de Gruyere suizo. Los numerosos agujeros son producidos por el anhídrido carbónico que esponja la masa cuando las bacterias hacen fermentar el azúcar contenido en aquélla. Abajo, otro exquisito queso de Roquefort francés. Pueden observarse las típicas venaduras de color producidas por colonias de hongos en vias de crecimiento. Abajo, mi crofoto grafías de hongos del queso de Roquefort.

Industrias de los curtidos y fibras textiles:

Los microbios no sólo se aprovechan para elaborar alimentos y bebidas, sino también para la industria del curtido de pieles. Si se dejan secar las pieles de animales sin someterlas a ningún tratamiento especial, se endurecen y se vuelven quebradizas; si se mojan las pieles no tardan en ser corroídas por las bacterias.

Antiguamente las pieles se sumergían en un baño de cal para eliminar el pelo; a continuación, y una vez limpias de cal, se procedía a extender una capa de salvado en fermentación o bien una pasta de excrementos de perro, gallina o paloma, cuyas bacterias originaban un ácido que neutralizaba los restos de cal y digería la sustancia interfibrilar de la piel.

Después se sumergía la piel en un baño de tanino, procedente de la corteza del roble, que combinándose con las fibras aisladas, hacía la piel flexible y resistente: la curtía.

El procedimiento presentaba tantas dificultades en cada paso y el resultado era tan incierto que los curtidores recurrían a su propio sistema que conservaban en secreto. Actualmente, una vez estudiados y conocidos los fenómenos químicos del curtido, se han abandonado definitivamente los sistemas clásicos nauseabundos para conceder primordial preferencia a las sustancias microbianas.

Otra industria microbiana es la de la pre paración del lino, cáñamo y yute con objeto de separar la parte leñosa de los tallos de las fibras textiles. Estas fibras forman parte del tejido liberiano constituido por los largos conductos a través de los cuales las sustancias nutritivas elaboradas en las hojas llegan al resto del vegetal.

Inmersos los manojos en agua corriente o estancada, los tallos de estos vegetales son machacados con piedras y se dejan fermentar. Inicialmente los tallos absorben liquido y se hinchan eliminando las sustancias solubles; aquí empieza la acción de las bacterias, consistente en reblandecer la pectina. o sea la sustancia que une las membranas celulósicas de las células vegetales.

El período de fermentación se interrumpe cuando se observa que las fibras se aislan y pueden deshilarse del tallo y la celulosa de las mismas no ha sufrido deterioro bacteriano.

Las fibras de lino, cáñamo y yule producen respectivamente los tejidos de lienzo, cordelería y arpillera. En cuanto ni algodón — planta también de aplicaciones textiles —, no es necesario someterlo al enriado, puesto (pie sus fibras no se hallan unidas con los demás tejidos de la planta, sino que se forman en las cápsulas que encierran las semillas.

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Representación del setecientos sobre las operaciones de teñido. Primero se ablandaba la piel con solución de calcio, después se raspaba y pulía el material con estiércol de gallinas en fermentación. Las bacterias del excremento maceraban la piel hasta hacerle absorber el tanino que se obtiene de la corteza del roble desecada previamente al horno (a la izquierda) y después macerada (en el centro).

Empleo de los microbios en la industria química:

También se recurre a la ayuda de los microbios para la elaboración de sustancias químicas. Probablemente, el alcohol fue la primera de éstas que el hombre obtuvo en su forma pura mediante la condensación en una vasija fría de los vapores del vino en ebullición. El alcohol, llamado en principio «espíritu de vino», fue destilado de éste modo primeramente por los árabes y más tarde por los alquimistas medievales; se empleaba en medicina (los «cordiales» con propiedades curativas se convirtieron en bebidas habituales), así como en la elaboración de perfumes. De la destilación del vino se obtenía el aguardiente y del grano de centeno, maíz, trigo, etc., fermentado se elabora el whisky.

Hoy día, se hacen fermentar con levaduras los desperdicios de las azucareras y después de proceder a la destilación se obtiene alcohol para los más diversos usos. Lo empleamos diariamente, pero nadie piensa con admiración, ni aun con gratitud, en las minúsculas células de las levaduras que generan alcohol a partir del azúcar.

Si se pidiera a un químico que transformase el azúcar en alcohol en su laboratorio sin ayuda de ningún microorganismo, lo haría, pero a costa de un trabajo ímprobo, difícil y costosísimo; y obtendría mucha menos cantidad de alcohol del que las levaduras conseguirían con una cantidad exactamente igual de azúcar.

Aunque en la elaboración de determinados productos puede recurrirse a los medios más diversos, es preferible su obtención por la acción microbiana.

El ácido cítrico, por ejemplo, polvo empleado para la preparación de jugos de fruta, caramelos y muchas otras clases de bebidas y alimentos, se halló en el jugo de la naranja y del limón, y después se extrajo de los agrios. Hoy día se elabora con el empleo de hongos cultivados sobre los desperdicios de las azucareras, del maíz y también de la aserradura de la madera; estos hongos transforman en ácido cítrico casi todo el azúcar presente en los desperdicios.

Un especial interés, por lo que a su actuación química se refiere, lo ofrecen las sustancias microbianas llamadas antibióticos que actúan a modo de antisépticos en la destrucción de bacterias dañinas. Sin duda, el más famoso de ellos es la penicilina.

Alexander Fleming

Alexander Fleming (1881-1955) Descubridor de la Penicilina

En 1929 Alexander Fleming (1881-1955), bacteriólogo en el Hospital Saint Mary’s de Londres, advirtió que en un cultivo de estafilococos en agar se había introducido una espora del moho llamado Penicillium, ia cual había originado la formación de una colonia que se hallaba circundada por un anillo de agar sin vestigio de estafilococos; era lógico pensar que alguna sustancia secretada por los mohos había causado la muerte de las bacterias de su alrededor. Esta sustancia, que después fue aislada gracias a la labor del biólogo australiano Howard Florey (n. 1898) y colaboradores, recibió la denominación de penicilina.

La obtención industrial de penicilina se realiza en tanques, donde se cultivan los mohos Penicillium en un líquido nutritivo, a través del cual se hace burbujear aire para suministrar oxígeno a los mohos y mezclar el cultivo. En la producción deben tomarse precauciones para que no se adultere el cultivo puro de los mohos, por lo que se esterilizan los tanques y el líquido nutritivo y se filtra el aire, ya que, f así como la penicilina destruye algunas clases de bacterias, puede ser destruida por otras especies de aquéllas.

El descubrimiento de la penicilina animó a la búsqueda de otros antibióticos de procedencia bacteriana de los que se descubrieron varios. De entre los más importantes cabe destacar la estreptomicina, la aureomicina y el cloramfenicol, todos ellos obtenidos de diferentes familias de un mismo grupo de microorganismos cuyas características estructurales oscilan entre las bacterias y los hongos. La eficacia de los mismos se extiende al tratamiento de las enfermedades penicilinorresistentes.

Es de creer que en su ambiente natural ciertos microbios producen antibióticos propios con el propósito de, eliminando los adversarios que podrían atacarles, extender los confines de su espacio vital.

Microbios coadyuvantes de la digestión:

Como hemos visto, el hombre aprovecha en su beneficio la acción microbiana en la fabricación de vino, queso, cerveza, panificación y en los tanques para la obtención de antibióticos de las modernas industrias químico-farmacéuticas. Algunos animales, sin embargo, conservan los microbios en su cuerpo, acantonados en el tubo digestivo con objeto de que éstos- intervengan en la digestión de determinados alimentos que consumen.

El ganado vacuno y lanar, así como otras especies de rumiantes, hospedan a los microorganismos en una de las cuatro cavidades en que se halla dividido su estómago; los caballos y otros animales herbívoros, en ciertas partes del intestino grueso. Tales microorganismos incluyen bacterias de gran tamaño y varias especies de protozoos.

En los herbívoros ciertos microbios especializados atacan la «celulosa que constituye la mayor parte de las plantas de los pastos y la transforman en otras sustancias similares al ácido butírico y al vinagre, producidos respectivamente por el vibrión butírico y las bacterias del vinagre. Estos ácidos poseen un óptimo poder nutritivo para los animales que los absorben en su sangre.

Es muy probable que estos microbios digestores sean esenciales para los animales que los albergan. Tras varios experimentos se ha podido observar que en los casos en que existe una cantidad suficiente de bacterias, los protozoos no son nunca necesarios.

La termita u hormiga blanca alberga en su estómago un tipo de microbios que intervienen en su proceso digestivo. Estas hormigas se alimentan de sustancias leñosas secas o marchitas o de hierba seca, que engullen después de haberlas triturado desmenuzándolas con sus robustas mandíbulas.

Microbios devor adores de lombrices:

En el suelo habitan muchísimas especies de lombrices microscópicas, algunas de las cuales infestan las raíces de las cosechas y causan innumerables pérdidas a la agricultura. Sin embargo, existen ciertos hongos «rapaces» que causan estragos entre las lombrices enemigas del hombre, por lo que puede considerárseles muy bien como microbios beneficiosos.

Para atrapar a las lombrices algunos tejen una especie de red de naturaleza pegajosa, otros fabrican diminutos lazos corredizos de diámetro perfectamente ajustado al cuerpo de sus presas a fin de que éstas puedan pasar a su través, otros, en fin, preparan sus lazos corredizos de modo que en fracciones de segundo queden sujetos en el cuello de sus víctimas. En todos los casos el hongo se desarrolla a expensas de los jugos que componen el cuerpo de su prisionero.

Ver: Beneficio de los Probióticos

Fuente Consultada:
A Través del Micoscopio – Editorial Salvat – M.D. Anderson – Capítulo Microbios Utiles Al Hombre

Importancia de la Alimentación en el Progreso Tecnologico y Científico

Relación entre  Alimentación y el Progreso Tecnológico

Desde cierto punto de vista el hecho más importante de toda la historia humana fué el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492.

El viaje de Colón descubrió nuevas tierras para colonizar y nuevos campos de ideas para cultivar; pero desde otro punto de vista fue descubierto trescientos años más tarde un mundo aún más vasto.

Nuestros antepasados del tiempo de la Revolución Americana — e incluso hombres de la generación pasada, abuelos de los hombres actualmente en actividad — vivían en forma muy parecida a los hombres que vivieron en tiempo de César.

El transporte por tierra durante los primeros años del siglo XIX, se hacía a caballo o en vehículos tirados por caballos, e incluso se usaban los bueyes, en muchos sitios, para las cargas pesadas.

El transporte por mar se hacía en barcos de vela, más grandes y más ágiles que los barcos de César, evidentemente, pero sin emplear ningún principio diferente.

La ciencia de la medicina  — o mejor dicho lo que hoy día llamamos ciencia de la medicina— no existía en el año 1800. Priestley había descubierto el oxígeno y Lavoisier había echado los cimientos de la química, pero nuestra ciencia química moderna no existía. Benjamín Franklin había remontado un cometa hacia una nube tempestuosa y había tenido la suerte de captar una chispita, en lugar de un rayo, con la llave que había unido al cordel del cometa, pero con todo, la ciencia física no había adelantado mucho desde el tiempo de Arquímedes.

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Primeros Ferrocarriles

El mundo, sin embargo, se preparaba para adelantar. Aproximadamente a mediados del siglo XVIII, algo cambió en los asuntos humanos, exteriorizándose en la libertad de pensamiento y de crítica que se convirtió en el siglo XIX en ferrocarriles, buques de vapor, numerosas máquinas, etc. y todo este inmenso adelanto de la ciencia física que aun ahora — con todo y formar parte de la vida diaria— nos obliga a maravillarnos a diario.

¿Qué fué lo que sucedió hace sólo doscientos años y que nos abrió el cofre de los tesoros del conocimiento?.

Durante miles de años el hombre vivió sobre la tierra aproximadamente en la misma forma que sus antepasados y luego empezó a adelantar en todas direcciones.

Lo que había sido imposible antes, se hizo posible para los hombres de la última parte del siglo XVIII y del XIX. ¿Cuál fué este cambio?.

La pregunta tiene sólo una respuesta. Fué un aumento de las obras creadas por el trabajo del hombre, una vez provistos los elementos necesarios para la vida.

Por consiguiente en algún momento, alrededor del año 1750, el trabajo del hombre empezó a ser más productivo.

La necesidad diaria más apremiante de todo ser vivo es el alimento y antes del siglo XVIII había existido, con diversos grados de intensidad, una constante falta de alimentos.

Por consiguiente, si en ese momento el hombre empezó a tener tiempo sobrante para estudiar, que es lo que se requiere para avanzar en el terreno de los conocimientos, o sea, si el hombre empezó en ese momento a meditar y a aplicar a las artes el fruto de su estudio, como dice Sismondi, ha debido ser porque durante el siglo XVIII el alimento se fué haciendo más barato y más abundante.

El hombre hambriento no medita sobre arte; tal como dice el doctor Samuel Johnson: «El que desfallece de hambre se preocupa bien poco de cómo se alimentarán los otros».

La abundancia de alimentos a precios que estén al alcance de todos es de primera necesidad para el bienestar humano.

El mayor éxito de los siglos XVIII y XIX consiste en haber obtenido suficiente comida para aliviar esta necesidad y la Victoria sobre el Hambre, debida a la gran producción que la maquinaria consiguió proporcionar a una población relativamente reducida, es la conquista que ha producido todas las comodidades de hoy en día.

LOS ALIMENTOS Y LA HISTORIA

Es difícil que las personas que viven en condiciones modernas se den perfecta cuenta de que estamos disfrutando un lujo y una abundancia tan general como nunca pudo imaginarse antiguamente que pudiera ser posible. «Quisiera atreverme a desear, ya que no a esperar, que los labradores pudieran tener vidrios en sus ventanas y comieran carne una vez por semana», decía sir Tomás Moro.

No obstante se ha alcanzado mucho más de lo poco que osaba desear sir Tomás Moro, aunque no lo esperaba; ahora tenemos cristales en todas las ventanas y la carne forma parte de la dieta ordinaria de la gente junto con leche y manteca y aun otros alimentos que en tiempos de Moro eran lujos apenas conocidos por los príncipes.

Hay todavía sufrimientos en el mundo, y estamos realmente muy preocupados para aliviarlos como corresponde, pero la existencia de estos sufrimientos no constituye una base suficiente para destruir la sociedad actual y tales consejos radicales provienen tan sólo de aquellos que no se han dado cuenta de los grandes adelantos que se han hecho y se están haciendo.

La esperanza de la humanidad reside en las promesas que se están realizando debido al progreso de los últimos ciento cincuenta años, y el programa más perfecto que podemos proponernos para el futuro consiste en perseverar en los métodos que tanto han conseguido ya para aliviar la miseria humana.

El primero y más importante de los éxitos recientes es el que ha sido llamado la derrota del Hambre.

Desde luego, es imposible una victoria absoluta, pues siempre habrá tormentas, grandes sequías, heladas y enfermedades de las plantas o animales que escaparán al dominio del hombre, y que ocasionarán cosechas escasas. De todos modos gran parte de los sufrimientos han sido consecuencia de la ignorancia y de la estupidez humana.

Entre las causas del hambre que enumera Mr. Cornelius Walford, algunas tienen todavía importancia actualmente:

1. Prohibiciones de cultivo o destrucción voluntaria de las cosechas.
2. Agricultura de técnica defectuosa por el régimen comunal de la tierra.
3. Acción gubernamental mediante reglamentaciones o impuestos.
4. Restricciones monetarias, incluso desvalorización de la moneda.

Los errores y estupideces de los hombres perdurarán indudablemente mientras el hombre exista sobre la tierra, pero pueden incuestionablemente disminuir y aminorar sus efectos cuando la humanidad aprenda a reconocerlos y.comprenda los trastornos que ocasionan.

La historia del mundo ha sido la historia de la lucha por el pan de cada día. Las artes primitivas provienen de la búsqueda de alimentos por el hombre primitivo — terrible búsqueda, de la cual dice el conde Grégoire en 1804, pensando especialmente en Francia:

«Los tiempos de hambre eran antiguamente más calamitosos que en nuestros días y su azote era mucho más frecuente. Maret, el Viejo, contó diez hambres en el siglo X y veintiséis en el siglo XI.»

Las batallas, los torneos y las coronaciones en Reims o en Aquisgrán, así como los esplendores semejantes al del Campo de la Tela de Oro, no han sido más que distracciones momentáneas.

El interés continuo y permanente de la humanidad lo ha polarizado el alimento y en numerosos libros se habla de los inútiles esfuerzos de todo género que se han efectuado para conseguir alimentos.

Mr. Farr decía de Inglaterra «en los siglos XI y XII se registra un hambre cada catorce años por término medio, y el pueblo sufrió veinte años de hambre en el término de doscientos años. En el siglo XIII la lista muestra la misma proporción de hambres; añadiendo cinco años de precios elevados, la proporción es aun mayor.

En conjunto, las épocas de escasez disminuyeron durante los tres siglos siguientes; pero el término medio desde 1201 hasta 1600 es el mismo, o sea, siete hambres y diez años de hambre por siglo. Esta es la ley que regula las carestías en Inglaterra».

Se puede obtener una idea del significado de estas breves afirmaciones examinando el siguiente resumen que da Mr. Warlford respecto de las hambres de Europa durante el siglo XIII:

1200 Irlanda:Un año frío, sin alimentos.

1203 Inglaterra: Una gran mortalidad y hambre por las largas lluvias

1203 Irlanda: Una gran hambre tanto que los curas comieron carne en Cuaresma

1209 Inglaterra: Hambre por culpa de un verano lluvioso y un duro invierno.

1224 Inglaterra Un invierno muy seco y mal tiempo para la siembra, de lo cual provino una gran hambre.

1227 Irlanda: Gran hambre en todo el país.

1230 Roma: Hambre después de haberse desbordado el Tíber.

1235 Inglaterra: Hambre y peste; mueren en Londres 20.000 personas; la población come carne de caballo, corteza de árboles, pasto, etc.

1239 Inglaterra: Gran hambre, la gente se come a sus niños.

1243 Alemania: Hambre

1243 Inglaterra: «Por culpa de haber bajado el valor de la moneda acaeció una gran penuria».

1252 Inglaterra: No llovió desde «Pascua Granada» (alrededor del 15 de mayo) hasta el otoño; no creció el pasto, por lo cual hubo una gran hambre; gran mortandad de hombres y ganado; carestía de los cereales y escasez de frutos.

1257 Inglaterra: Las inundaciones de otoño destruyeron los granos y la fruta; siguió una gran epidemia.

1258 Inglaterra: Los vientos del norte que reinaron durante la primavera destruyeron la vegetación; faltó comida, porque la cosecha anterior había sido pequeña, e innumerable cantidad de gente pobre murió.

Se trajeron de Alemania cincuenta cargamentos de trigo, y centeno y aun el mismo pan se trajo de Alemania; pero a los ciudadanos de Londres se les prohibió mediante una proclama que comerciasen con estas mercaderías. «Una gran carestía siguió » a la peste de este año húmedo, pues un quintal » de trigo se vendía a 15 o a 20 shillings, pero lo peor fué al final, pues ya no se encontraba nada «por dinero y mucha gente pobre se vio obligada  a comer la corteza de los árboles y carne de caballo; pero muchos murieron de hambre, dicen que «en Londres más de 20.000». — Penkethman.

1262 Irlanda: Gran destrucción de personas por la peste y el hambre.

1268 Sicilia: Terrible hambre. Lo mismo en Viena.

1271 Inglaterra: Una violenta tempestad e inundación, seguida de unagran hambre en todo el distrito de Canterbury.

1271 Irlanda: Epidemias y hambre en toda Irlanda.

1281 Polonia: Hambre

1286 Inglaterra: Veintitrés años consecutivos de hambre comenzando en este año.

1289 Inglaterra: Una tormenta destruye la semilla, y el trigo sube a un alto precio.

1294 Inglaterra: Gran hambre; muchos miles de pobres mueren.

1295 Inglaterra: No hubo cereales ni frutos, «de manera que los pobres morían de hambre». Camden.  — Granizo, gran destrozo de alimentos.

1295 Irlanda:  Gran carestía durante este año, y los años anteriores y siguientes

1297 Escocia: Hambre calamitosa y epidemias.

1298 Inglaterra: Eduardo I cumple veintiséis años. Un año particularmente calamitoso de los veintitrés años de carestía mencionados por Short, que en esta época tan religiosa pareció alcanzar su forma más terrible cuando no se pudo conseguir vino para administrar la comunión en las iglesias.

Pasando por alto muchos años de hambre que se describen brevemente, es digno de notarse que en muchos casos la intensidad de la carestía se aclara haciendo constar los altos precios pagado por los alimentos. Así:

1437-38 Inglaterra:  El trigo se elevó desde su precio ordinario de 4 chelines o 4 chelines y 6 peniques por quintal (aprox. 10 kgs.) a 26 chelines y 8 peniques. Se hizo pan de raíces de helechos. — Stow. Lluvias y tormentas. — Short. «En el 17º año de Enrique VI, debido a grandes tempestades y vientos y lluvias tremendas, hubo tal escasez que el trigo se vendía en algunos lugares a 2 chelines y 6 peniques el bushel (1,5 litros aprox.)».

1439 Inglaterra:  Enrique VI cumple dieciocho años. «El trigo se vendía en Londres a 3 chelines el bushell; majado, a 13 chelines el quintal; la avena a 8 peniques el bushell (1.5 kgs. aprox.) por lo cual los hombres debieron comer más alubias, guisantes y cebada  que en los cien años anteriores; por lo cual Stephen Browne, entonces alcalde, mandó buscar a Prusia e hizo venir a Londres muchos barcos cargados con centeno, que hizo mucho bien; pues » el cereal para hacer pan era tan escaso en Inglaterra que la gente pobre hacía su pan con raíces » de heléchos».

1521 Inglaterra:  Hambre y mortalidad. «El trigo se vendía en Londres «a 20 shillings el quintal».

Cuan grandes han sido las penurias y sufrimientos humanos en tiempos antiguos se deduce de la observación de Bruyerinus Campegius 5 de que las aves conocidas en latín por corvi — cuervos — no son buenos para comer porque viven en gran parte de cadáveres humanos, indicando con esto que los cadáveres insepultos no eran nada fuera de lo común.

La falta de suficiente cantidad de comida no terminó sin embargo en el año 1600, último año de los incluidos en el resumen de Mr. Farr, sino que continuó (aunque disminuyendo su frecuencia en Inglaterra), pero siempre con muchos sufrimientos, hasta entrado el siglo XVIII, y en Francia la falta de comida a consecuencia de la pobre cosecha de 1788 fué uno de los motivos desencadenantes de la gran revolución de 1879.

El libro de M. Parmentier sobre «Nutritive Vegetales which May Be – Substituted for Ordinary Food in Times of Scarcity», premiado por la Academia de Besancon en 1772 fué traducido al inglés y publicado en 1783 en Inglaterra con un prólogo del traductor en el cual, al describir las condiciones de Inglaterra en aquella época decía:

En el período actual de escasez y carestía de provisiones, cuando la gente del pueblo ha sido incitada al descontento y al tumulto por las desgracias que han empezado a pesar sobre ellos y por la perspectiva de las desgracias y miserias aún más acentuadas en que se verán envueltos antes de la próxima cosecha, . .. incumbe a todo hombre el proponer públicamente todo lo que crea indicado para evitar o aliviar estas inminentes calamidades . ..

Las frecuentes y graves crisis de escasez e incluso de hambre que se han sentido en Francia, convierten a las investigaciones semejantes a las de M. Parmentier en objeto de la más grande importancia nacional; y, desgraciadamente, el año actual ha comprobado hasta la saciedad que no hay fertilidad del suelo ni pericia ganadera que pueda asegurar absolutamente ninguna nación contra tales desastres.

Veinte años antes de las guerras de Napoleón, y por consiguiente sólo hace algo más de 150 años, Inglaterra, al igual que las naciones del continente de Europa pasaba penurias por falta de alimentos que no podían proveer «ni la fertilidad del suelo ni la pericia de los ganaderos». La humanidad ha avanzado evidentemente en medio del Hambre y de la Miseria. Esos han sido sus compañeros diarios a través de toda la historia europea y si pudiéramos saber todos los hechos sabríamos que han sido sus eternos compañeros desde las profundidades de la Historia.

No obstante, los hechos no están siempre completamente ocultos, pues pueden encontrarse ocasionales referencias a las condiciones que existían.

Ningún hombre puede ser tan perverso e inhumano que cuando vea languidecer a otros hombres en las calles, cayéndose de hambre, no sienta dolor en su corazón, aunque no sea más que al pensar cuan cerca está él de este mismo sufrimiento. Puede ser que estas necesidades nos hayan sido enviadas por Dios, nuestrp padre, para castigarnos y corregirnos, y debe ser sufrido pacientemente , pues aunque muramos no hacemos mas que salir de nuestra pobreza, miseria  y dolor.

Expresiones como la que acabamos de citar, son relativamente raras; uno podría creer que la miseria que el hombre ha debido sufrir debiera estar reflejada en cada página escrita, pero no es así. El hombre ha sufrido hambre de la misma, manera que ha sufrido las tormentas y terremotos, los fríos invernales o los calurosos veranos. Las condiciones que todos han conocido y compartido no necesitan comentarios de nadie. Cuando llegaba la abundancia, entonces sí que merecía ser descripta. Las fiestas sí eran ocasiones para rememorar felizmente pero de la penosa necesidad diaria poco se decía.

El mundo actual que considera al hambre como un mal del cual ninguna persona de los países civilizados debiera sufrir, encuentra algo difícil de comprender cómo la miseria y el hambre eran condiciones perennes en las cuales vivieron las generaciones anteriores. Mr. Walter H. Mallory dice que la mortalidad normal entre los chinos contiene siempre un factor constante que es el hambre, y lo mismo podría decirse de Europa durante el período anterior al siglo XIX.

¿Qué es lo que causaba esta constante escasez de comida, que, tan a menudo, aumentaba de intensidad y extensión hasta abarcar un gran territorio que se describía como Hambre, y que estaba señalado por los precios de hambre de los alimentos más simples y necesarios?.

La cuestión concierne íntimamente a la vida diaria del hombre y al bienestar de todas las épocas pretéritas, pues la primera necesidad del hombre es la comida; el saber en qué grado le ha sido posible a la raza humana dar cumplimiento a esa necesidad, y en qué extensión estaba afectada la población por esta escasez de comida hasta el extremo de pasar hambre, son datos esenciales si queremos comprender la historia humana y las condiciones existentes.

En el mundo antiguo, así como durante muchos siglos de la era cristiana, la gran incertidumbre que presidía el curso de la vida humana hizo imposible que los hombres dirigieran sus pensamientos hacia el desarrollo de empresas que, por su naturaleza corresponden a condiciones estables.

Tanto en el mundo antiguo como durante la edad media hubo siempre gran miseria; esta miseria trajo la guerra, y la guerra significó siempre pillaje.

Las máquinas, las minas, los molinos y los mejores medios de transporte surgieron solamente cuando hubo suficiente protección para los derechos de las personas y de la propiedad para que pudiese triunfar la ambición.

Los hombres del mundo antiguo sufrían siempre bajo la doble carga del hambre y de la constante inseguridad. Se dice que en una primera época, Triptolemus inventó el arado y Myles el arte de moler el grano.

El pasado ha visto muchos progresos y es muy probable que el futuro los vea en mayor número; pero si las condiciones de vida de los hombres fuesen tales que pudiesen temer una falta de seguridad para sí mismos, sus hijos o sus pueblos, la idea del progreso, tal como dice el profesor Bury no tendría valor para ellos.

Más aún, Mr. Hallam hace notar que cuando en los primeros siglos de la era cristiana los pueblos europeos empezaron a abandonar en el habla popular, el uso del latín, perdieron el acceso a lo que había sido la literatura del mundo civilizado, y con la pérdida de los libros antiguos, perdieron simultáneamente la constancia escrita de los progresos que el mundo había realizado hasta aquella fecha.

No obstante, después de la edad media, cuando aquellas influencias de las cuales hablan el profesor Bury y Mr. Hallam ya no pesaban sobre la mente humana, hubo todavía una larga pausa antes de que el mundo viera la gran eclosión de éxitos que se iniciaron a principios del siglo XIX.

Aparentemente, aparte de las causas mencionadas, había alguna otra que operaba todavía posponiendo el progreso humano. Intelectualmente, como demostró lo ocurrido, la humanidad estaba lista y preparada para avanzar; pero con todo, el movimiento hacia adelante no se producía. ¿Cuál era en este período, la causa retardante?

Cualquiera que fuese, dejó de actuar hace alrededor de dos siglos. Aparte de Rusia, el hambre no volvió a visitar el mundo occidental.

En realidad, aparte de lo que nos reserve el futuro, durante el último siglo se ha obtenido tan fácilmente la comida necesaria que, excepto si acaece una interferencia gubernamental (como la que ha ocasionado los trastornos rusos), las hambres parecen cosa remota e imposible, algo así como los dragones de los libros de hadas que leíamos de niños —con esta diferencia, empero, que los dragones nunca existieron y las hambres eran cosa muy real en tiempos relativamente cercanos del pasado.

¿Qué ha sucedido para que tengamos en esta época la abundancia que el mundo nunca conoció antes?.

La contestación es sencilla —hemos tenido libertad—. En tiempos de Luis XIV, Voltaire dijo, hablando no sólo de Francia sino del mundo europeo, que las artes no habían pasado del punto alcanzado bajo los Medici de Florencia, bajo César Augusto en Roma durante el primer siglo de la era cristiana y bajo Alejandro Magno durante el siglo IV antes de Jesucristo; pero por lento que pueda ser el progreso en las artes, la razón humana en tiempos de Luis XIV, había mejorado mucho,10 y además se había hecho más despierta al compás del lento desarrollo del sentimiento de libertad y había aumentado así la oportunidad ofrecida a los hombres para usar su liberado poder intelectual.

Se juntaron sin duda alguna muchas causas para producir los grandes resultados que vemos, pero la libertad creciente (libertad de pensamiento y libertad del cuerpo), la libertad frente a las restricciones físicas, frente a las reglamentaciones autoritarias y a los tributos agobiantes, fué la mayor de las influencias en juego.

Luis XIV, murió en 1715 y en aquel momento existía muy poca libertad en Francia; pero el cambio ya había empezado en Ingla térra con el cercado de un pequeño número de campos comunale; y con la introducción de la agricultura holandesa y de la horticultura flamenca.

La transformación vista en esta forma, no pareció muy clara a muchos observadores, pero a medida que el tiempo fué pasando su importancia fué aumentando.

Tampoco lo era para Samuel Johnson en 1750, pero mirando hacia atrás desde nuestros días la historia nos muestra lo que Johnson no supo ver.

Reconocemos, vistos desde hoy, que los hombres del tiempo de Johnson estaban empezando a cambiar la faz del mundo y vemos que en esos hombres habían anidado la ambición y la esperanza — el mayor y más inspirador de todos los cambios que pudo sucederle a la humanidad.

Se permitió a los hombres poseer sus propios campos, resolver sus problemas lo mejor que supieran disfrutar el producto de su trabajo sin regulación de la autoridad y sin impuestos opresores.

La libertad fué la primera de las realizaciones de los tiempos modernos y junto con ella arribaron la maquinaria agrícola, los alimentos en cantidades crecidas, adelantos intelectuales, el fracaso y la liberación de las antiguas supersticiones, mejoras en los medios de comunicación y finalmente el vapor, la electricidad y todas las maravillas del mundo actual.

En la edad media, reinaba en lugar de la libertad y la abundancia, la administración comunal de la tierra, las reglamentaciones autoritarias y la miseria.

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Industria Vinicola en España Regiones, Producción, Variedades de Uvas

Industria Vinícola en España Regiones, Producción, Variedades de Uvas, Historia

El cultivo de la vid parece casi tan antiguo como el hombre mismo. La tradición judía  otorga tal paternidad a Noé, y la griega tiene que remontarse a épocas mitológicas para encontrar al primer viticultor en la divinizada figura de Dioniso (Baco).  Los griegos introdujeron la viticultura y enología en Italia y pronto los vinos romanos estuvieron en condiciones de competir con los griegos. Durante la gloriosa época del imperio los romanos extendieron el cultivo de la vid por todas las regiones soleadas de Europa, especialmente por España, demostrando ya un hábil conocimiento de las técnicas vinícolas.

historia vinos de españa

La propagación del cristianismo en España resultó muy favorable al desarrollo de la viticultura. Conoció un auge extraordinario du rante los siglos XI y XII. Indispensable el vino para el sacrificio en la misa, no era de extrañar en mayor o menor escala se favo reciera su cultivo en las proximi dades de las iglesias y monasterios románicos que durante aquellos siglos se erigían.

España, con la mayor extensión de viñedo del planeta, es el tercer productor de vino de la Unión Europea, después de Italia y Francia, y el cuarto a escala mundial. Afamada por sus vinos generosos, como el conocido jerez, produce también vinos tintos, blancos y espumosos, que van desde el más modesto hasta el más refinado. La personalidad de los vinos españoles está fuertemente marcada por la geografía del país.

En efecto, España se compone de una extensa meseta central situada a 650 m. por encima del nivel del mar y rodeada por todas partes de macizos montañosos. La viticultura se practica en todo el territorio nacional. Los mejores vinos proceden de variedades que gustan de la altitud (hasta 500 m. en la Rioja Alta y en la Rioja Alavesa; entre 700 y 800 m. en el Alto Penedés y en Ribera del Duero). Estas viñas gozan de una excelente insolación y, al mismo tiempo, no sufren de la canícula ni de noches demasiado frías.

tabla de produccion de vino en el mundo

Italia, con una producción de vino próxima a los 45 millones de hectolitros (hl), se sitúa a la cabeza de esta clasificación de la economía mundial, por delante de Francia y España, cuyas producciones estimadas ascienden a 44 y 40 millones de hectolitros, respectivamente.

Una división geográfica
La mayoría de los grandes vinos de mesa españoles provienen de las regiones septentrionales; es decir, de oeste a este, Galicia, valles del Duero y del Ebro, y Cataluña. Por el contrario, los mundialmente famosos vinos generosos proceden de las zonas meridionales (Huelva, Montilla-Moriles, Jerez y Málaga). Los mejores pagos se encuentran a menudo en los suelos relativamente pobres de los valles montañosos, sobre subsuelos de arcilla.

En contrapartida, los valles fluviales del Ebro y del Duero son ricos en tierras aluviales. El clima español goza de la misma diversidad: el oeste sufre la influencia del Atlántico, que aporta frescor y humedad; las zonas interiores central y septentrional conocen un clima de tipo continental con veranos cálidos e inviernos fríos; la costa este tiene un clima mediterráneo. Pero, al margen de esos macroclimas, se pueden distinguir numerosos microclimas, que son decisivos para la aclimatación de las diferentes variedades viníferas.

Así, por ejemplo, el Penedés costero tiene un microclima mediterráneo ideal para ciertas variedades tintas como la garnacha; pero en el Penedés medio ya se cultivan cabernet sauvignon y chardonnay; y un poco más en el interior -aunque a unos 800 m. de altitud-, en el Penedés superior, se aclimatan perfectamente las variedades blancas aromáticas como la parellada, la riesling, la gewürztraminer, etc.

España ocupa el tercer puesto entre los países vinícolas del mundo, después de Francia e Italia. Puede decirse que no existe región alguna de la península en la que no se cultive la vid y en la que no se produzcan vinos de extraordinaria calidad. Famosos en todo el mundo son los vinos de la Rioja, Andalucía, la Mancha, Cataluña, Aragón, etc., buena parte de los cuales se destinan a la exportación. El vino es una de las grandes riquezas de España

La historia del vino en España
Hace 3.000 años, los fenicios transportaron la Vitis vinifera desde su cuna originaria en el Mediterráneo oriental hasta la costa catalana y levantina, llegando por el sur hasta Gadir (Cádiz) y Tartessos. Los vinos más apreciados del Mediterráneo habían sido siempre los tintos, bien pigmentados y madurados al sol. Así eran los vinos «oscuros» que bebíanlos griegos en sus colonias ibéricas.

Los romanos, 1.000 años más tarde, aportaron sus propios métodos de elaboración, que consistían en prensar las uvas -sin despalillar- en lagares de piedra, dejándolas fermentar de modo natural.

Este método «rural» todavía se emplea localmente en algunas zonas, como la Rioja Alavesa, para producir vinos tintos jóvenes. El cultivo de la vid prosiguió luego bajo el dominio de los moros, pero esencialmente para la uva de mesa. A partir de su unificación, en 1492, España no cesó de prosperar y, paralelamente, de producir y consumir cada vez más vino.

Los vinos de graduación generosa (jereces, malvasías canarias, vinos dulces catalanes, fondillones de Alicante) fueron los primeros en adquirir fama internacional, dado que se podíar. exportar y soportaban las largas travesías por mar protegidos por su riqueza alcohólica. Por este motivo, aparecen ya citados por los más ilustres clásicos, desde Chaucer hasta Shakespeare. Su prestigio llega hasta d siglo XIX, cuando todavía Dumas hace jurar a sus mosqueteros por el vino de Alicante.

mapa regiones viticola de españa

España es el país de la Unión Europea que posee la mayor extensión de tierra plantada de vides. Las zonas de viñedo están dispersas por todo el país y delimitadas por el relieve: una extensa meseta central rodeada por cadenas de montañas perforadas regularmente por largos valles fluviales. De modo esquemático se podría decir que el norte de España . produce vinos de mesa, el centro vinos comunes y el sur vinos de aperitivo -como el jerez- o vinos de postre. En este mapa vemos las denominaciones de origen (DO) del país y la única denominación de origen calificada (DOCa). Rioja.

España produce gran variedad de vinos. Apenas hay provincia en el territorio nacional —las húmedas del norte son las menos productoras— que no pueda enorgullecerse de sus vinos, y se ha afirmado que la cartografía vitivinícola española es tan amplia como la geográfica, pues no sólo regiones y provincias, sino también comarcas e incluso pueblos y lugares relativamente pequeños dan sus nombres a afamados vinos. Algunas de tales poblaciones han adquirido en este sentido resonancia mundial, como los buenos y generosos vinos de Jerez y Málaga, Moriles-Montilla (Córdoba), Valdepeñas (la Mancha), etc.

Dentro de la nación tienen renombre, debido al gran número de tipos y variedades, los vinos de Haro, en la Rioja (sobre todo gustosos vinos de mesa de la Rioja Alta), Cariñena (Aragón), Tudela (Navarra), etcétera. En Cataluña son notables los tintos del Priorato y se producen vinos generosos, espumosos y malvasías. Alella (Barcelona), Valls (Tarragona), Villafranca del Panadés y San Sadurní de Noya son importantes centros vinícolas de la región catalana.

En levante se producen exquisitos vinos de mesa en Sagunto, Requena, Utiel, Denia, Jumilla, Yecla y Mazarrón. Más hacia el interior, en la parte meridional de la meseta, gozan de asta fama los de Valdepeñas y Manzanares (Ciudad Real). Junto a los tintos del Priorato, mantienen su secular prestigio los de Guadalcanal (Sevilla).

Toro (Zamora), y Montánchez (Cáceres), ña olvidar los del Condado (La Palma del Condado y Moguer, en la provincia de Huelva) y los de Ribeiro y Trives en Orense. En el húmedo país vasco se cultiva el típico chacolí, vino ligero y algo agrio. Finísimos son los vinos blancos de Rueda y Nava del Rey, en la provincia de Valladolid.

La variedad del amontillado, que tiene su origen en la población de Montilla (Córdoba), puede obtenerse también en Jerez de la Frontera. Los buenos vinos generosos de esta ciudad gaditana se han dado a conocer internacionalmente con las denominaciones de Xeres y Sherry.

Se elaboran con uva blanca y se guardan en bodegas no subterráneas, donde adquieren «solera». Existen imitaciones de ellos en el extranjero —en Inglaterra,  por ejemplo—,  donde  se aplican semejantes procedimientos. Dejaremos, finalmente, constancia de los vinos de mesa menorquines y de los moscateles canarios.

Como puede verse, el mapa vinícola español no sólo comprende toda la península, sino las islas. La calidad de estos vinos es tal que se exportan en gran cantidad a todos los países del mundo.

Desde principios de la década de los 80, una nueva generación de empresarios se hizo cargo de muchas cooperativas que estaban atravesando momentos difíciles o sencillamente contrató sus servicios, exigiéndoles una calidad irreprochable. Al mismo tiempo, el coste de las instalaciones modernas de vinificación iba bajando hasta el punto de que podían dotarse de ellas incluso empresas de tamaño reducido. La crianza de los vinos se hace indistintamente en cavas subterráneas o en naves situadas en superficie. Los vinos generosos, protegidos por el alcohol y por el velo de levaduras de flor, se benefician de la crianza en superficie en las típicas bodegas jerezanas, caracterizadas por su techos altos y sus arcos de medio punto. Por el contrario, los delicados vinos de mesa se crían mejor en las cavas subterráneas, ya que así gozan de excelentes condiciones de oscuridad, frescor, humedad, etc. Lo mismo ocurre con los vinos espumosos españoles, que reciben el nombre de «cavas» precisamente porque también se elaboran con una crianza en largas galerías subterráneas.  

LA LEGISLACIÓN ESPAÑOLA: España está sometida a la legislación de la Unión Europea, que define dos categorías de vinos: los «vinos de mesa» y los VCPRD (vinos de calidad producidos en regiones determinadas), equiparables a las actuales DO.

Niveles de calidad
Aparte de las clasificaciones oficiales, España conserva sus diversas denominaciones, inspiradas en el sistema francés, pero también sus designaciones, en un esfuerzo por informar a los consumidores.

Vino de mesa es la categoría básica. Los vinos pueden proceder de cualquier zona de España y no llevar mención de origen geográfico ni de cosecha. El término «vino de mesa» puede ir seguido por el nombre de una región. Se trata de una categoría intermedia entre el «vino de mesa» y el «vino de la tierra». Veintiocho comarcas tienen el derecho de utilizar su nombre para describir un vino, por ejemplo el Vino de Mesa de Betanzos.

Esta categoría de vino se suele llamar «vino comarcal». También se emplea este tipo de identificación para los vinos que no entran en el sistema de denominaciones (véase más abajo). Por ejemplo, Yllera, en Castilla y León, que toma el nombre de su autonomía: Vino de Mesa de Castilla y León.

Estos vinos pueden llevar la mención de añada y tener una calidad igual o superior a la de muchos vinos con denominación de origen. Así ocurre ya en otros países europeos, como Italia, donde algunos elaboradores se apartan de la rutina tradicional y refugian sus vinos más interesantes y peculiares bajo estas menciones.

Vino de la tierra es el que procede de una de las 28 zonas delimitadas reconocidas por su carácter específico y que aspiran a un futuro estatuto de DO.

Denominación de origen (DO) es la categoría más extendida entre los vinos de calidad. Esta denominación se da a los vinos que responden a ciertos componentes de cepas, un modo de cultivo y un origen geográfico. El estatuto de DO es comparable a la AOC francesa o a la DOC italiana.

Denominación de origen calificada (DOCa) es una especie de «súper DO» reservada a vinos que cumplen criterios muy precisos de calidad y regularidad. Rioja ha obtenido ya el derecho a ostentar esta denominación a partir de la cosecha de 1991; pero otras regiones españolas siguen muy de cerca el mismo camino.

Las designaciones de los vinos La legislación española se ha armonizado para que los términos que califican los vinos sean usados siempre en el mismo sentido y bajo el mismo criterio.

Vino joven: embotellado inmediatamente después de su clarificación, también se llama «vino del año». La Subdirección General de Denominaciones de Calidad (antiguo INDO) trata de estimular la sustitución del término «sin crianza» por «joven» para calificar un vino que no ha sido criado en madera. Algunos vinos «sin crianza» pueden haber envejecido un año en depósito antes de mejorar media docena de años en botella.

Vino de crianza: depende de las reglamentaciones de cada DO. En líneas generales es un vino que puede comercializarse después de haberse añejado dos años enteros, de los cuales seis meses o doce por lo menos en barricas de roble.

En algunas regiones, como Rioja y Ribera del Duero, es difícil encontrar vinos de crianza con menos de 12 meses en barrica. Los crianzas blancos o rosados deben envejecer un año en bodega, de los cuales seis meses en barrica.

Reserva: el vino tinto tiene que envejecer tres años en bodega, de los cuales uno, por lo menos, en barrica, y ser comercializado en su cuarto año. Para el rosado y el blanco, la espera es de dos años, seis meses en barrica, y pueden ser comercializados en su tercer año.

Gran reserva: esta categoría sólo existe para las añadas particularmente logradas. Los tintos deben madurar cinco años, de los cuales un mínimo de dos en madera, y ser vendidos en su sexto año. Los gran reserva blancos y rosados son muy raros. Han de ser criados durante cuatro años, seis meses por lo menos en barrica, y no comercializarse antes de su quinto año.

Leer una etiqueta
La etiqueta principal del vino índica su nivel en la jerarquía; pero generalmente se encuentran los datos más útiles en una contraetiqueta pegada al dorso de la botella o en un sello de papel encolado por encima del tapón. La contraetiqueta lleva la sigla oficial del Consejo Regulador (el organismo de tutela de las DO), un número de orden que permite identificar el origen de la botella y, a menudo, un mapa del viñedo del que procede.

Cada región tiene su propia rutina burocrática en la importancia que concede a una u otra mención en las etiquetas. Al margen de estas preferencias de mercadotecnia, todos los vinos españoles embotellados cumplen las normativas de las etiquetas de la UE, indicando marca, elaborador, denominación de origen, grado, capacidad de la botella, añada, tiempo de crianza, etc. La lectura de la contraetiqueta, en los casos en que está bien documentada, puede aportar mucha información al consumidor.

Ver: Historia del Vino

Ver: Vinos de Francia

Fuente Consulatad:
LAROUSE de los Vinos Los Secretos del Vino- Países y Regiones Viticolas
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa  Tomo 2 Los Vinos de España

   

Historia del Sacacorcho Correcto Uso En Los Vinos

HISTORIA Y USO DEL SACACORCHOS

El primer sacacorchos, inventado hace ahora unos trescientos años, estaba inspirado en un instrumento en espiral que servía para extraerlas balas de los fusiles. Su uso se popularizó durante el siglo XVIII, cuando se estableció la costumbre de tapar las botellas con un corcho. En la actualidad todas las botellas de vino llevan corcho, salvo las de vino común, que suelen estar cerradas con un simple tapón de plástico. Se considera que el corcho auténtico de alcornoque es el mejor, pero es mucho más caro y frágil que los elaborados con materiales sintéticos.

HISTORIA: Antiguamente cuando el vino se almacenaba en jarras y se tapaba con trozos de madera y tela, no había necesidad de contar con un abridor especial. Pero en el siglo XVII, cuando las botellas cerradas con corchos se hicieron comunes, los sacacorchos se popularizaron también.

tapon de corcho

El corcho: El corcho proviene de la corteza del alcornoque, árbol que crece al oeste de la cuenca mediterránea, sobre todo en España y en Portugal. El corcho auténtico tiene la virtud de ser flexible e impermeable, lo que le permite adaptarse al cuello de la botella, que obtura perfectamente. (ver: propiedades)

Al principio los descorchadores se parecían a las barrenas o tirabuzones de metal que los soldados utilizaban para sacar las balas atascadas del cañón de los fusiles. Con ellas perforaban el casquillo y en seguida tiraban de él con fuerza para extraerlo.

Los primeros sacacorchos no eran más que un tirabuzón y una anilla para tirar de él. Pero en el siglo XVIII las botellas adoptaron la forma cilindrica de cuello largo, adecuada para el almacenamiento prolongado, lo que requería un mejor corcho y, por tanto, un mejor sacacorchos.

«Se necesitaban tirabuzones más fuertes y manijas más resistentes, ya que los corchos eran cada vez más grandes y quedaban muy apretados en el cuello de las botellas» dice Bell Giulian, historiador y coleccionista de accesorios para vino.

En 1795, el profesor británico Samuel Henshall patentó un mejor diseño. Una tapita cóncava en la punta del tirabuzón limitaba la profundidad a la que podía perforarse el corcho. Una vez alcanzado ese límite, más giros de la manija daban vuelta al corcho, lo que ayudaba a aflojarlo y sacarlo.

«Toda persona que lo vea se sorprenderá de que no se le haya ocurrido a ella» escribió Henshall en una carta. Quizás exageraba. «Era un buen sacacorchos —admite Giulian—, pero no tengo la menor duda de que se robó la idea».
Al parecer, un cuchillero dublinés llamado Thomas Read había fabricado un utensilio similar en 1770.

En 1802, al inventor inglés Edward Thomason se le ocurrió una forma de extraer el corcho mediante el giro continuo en una dirección. Su idea era encajar un tirabuzón dentro de otro, con roscas en sentidos opuestos. Al girar la manija el tirabuzón interno penetraba en el corcho, y se detenía en cuanto el tirabuzón externo tocaba el tapón y empezaba a empujarlo hacia arriba.

El sacacorchos «acordeón» inventado supuestamente por el inglés Marshall Wier en 1884, constaba de una serie de palancas plegadizas que se doblaban sobre la barrena como un acordeón. Al tirar de una anilla, este se desplegaba y hacía salir el corcho (en los años 20 apareció una versión francesa, el Zig-Zag). Un alemán llamado Karl Wienke inventó un sacacorchos plegable de bolsillo cuyo mango se apoyaba sobre la boca de la botella para hacer palanca.
En 1930 Dominick Rosati patentó el sacacorchos de alas, el cual consta de dos brazos provistos de unas ruedas dentadas que elevan el tirabuzón una vez introducido en el corcho.

Y en 1979 un ingeniero petrolero de Houston, Texas, Herbert Alien, diseñó el Screwpull, un utensilio provisto de una delgada espiral recubierta con teflón. Alien patentó también un sacacorchos de palanca; al empujar esta hacia abajo, luego hacia arriba y de nuevo hacia abajo, el corcho sale de la botella, y otro apalancamiento lo desprende del tirabuzón. El popular sacacorchos Rabbit funciona del mismo modo.

Aunque se conocen cientos de tipos de sacacorchos, muchos otros quedaron en el olvido, quizá porque jamás funcionaron bien. «Cuando uno ve ciertos diseños» señala el escritor Donald Bull, piensa: «¿Cómo puede funcionar esta cosa?»

Extraído del THE NEW YORK TIME (16-11-2014)

COMO DESTAPAR UNA BOTELLA:

DESCORCHAR una botella de vino

Descorchar la botella: Los pasos que se deben seguir para abrir correctamente una botella de vino están ilustrados en la página siguiente. En el momento de descorcharla, la botella debe estar a la temperatura adecuada, después de haber reposado durante algún tiempo. Una buena añada, sobre todo si presenta poso, debe decantarse.

En primer lugar, se retira la cápsula exterior, que en los vinos antiguos suele ser de plomo y en los más recientes de una aleación de aluminio. Las botellas muy viejas suelen tener cápsulas de lacre, que hay que romper (los sacacorchos de antes solían estar provistos de un pequeño martillo y de un cepillo).

Para cortar la cápsula se puede usar un cuchillo. En general, se retira entera, sobre todo si es de plomo Una vez quitada la cápsula, se limpia el cuello y la boca de la botella con un paño o un papel absorbente. Si en cuentra un poco de moho en la super ficie del corcho, bastará con limpiarlo sólo significa que el vino se ha alma cenado en una bodega húmeda.

Corchos: Existen muchos tipos de corcho, adaptados a los diferentes vinos. De un diámetro estándar de 24 mm, se comprimen con una máquina hasta 18,5 mm de diámetro antes de colocarse. Los corchos de champagne y cava son más anchos -de unos 31 mm-y se comprimen más, ya que deberán resistir la presión del gas carbónico.

Fuente Consultada:
Historia del Sacacorcho Extraído del THE NEW YORK TIME (16-11-2014)
Enciclopedia de los Vinos Edit. Larousse

Epidemia en Milán Trabajos de Leonardo Da Vinci

IDEAS DE LEONARDO DA VINCI PARA RECONSTRUIR MILÁN
Cronología de su Vida – Código ATLÁNTICO –

Entre las diversas actividades desplegadas por este genio del renacimiento,  Leonardo acomodó su inteligencia al trabajo en los dos disímiles planos de la ciencia y del arte. Pero si algo le faltaba investigar, era la anatomía humana y para ello disecó el cuerpo humano para estudiar anatomía con miras a su arte, y así pudo ver que los músculos, ligamentos y nervios eran maravillosas partes integrales de una compleja máquina de carne y sangre.

Leonardo Da Vinci

Cada parte separada del cuerpo humano estaba matemáticamente relacionada con todas las demás, semejante a un sistema mecánico de pesas y balanzas, de círculos y triángulos, que lo llevó a escribir que el cuerpo humano solamente podía haber sido creado por el «Divino Mecánico».

esqueleto de leonardo da vinci anatomista

Los estudio de anatomia de Leonardo Da Vinci

Su fama como inventor llegó a los gobernantes de Venecia. Temiendo que los invadiera la armada turca, los venecianos financiaron la construcción de su submarino. Luego,  César Borgia, que era hijo del Papa y ambicionaba conquistar toda Italia, trató de forzarlo a divulgar sus planos secretos, de tanques blindados y proyectiles con propulsión de cohete.

Durante este horripilante período, Leonardo sintió creciente terror con motivo de todos sus inventos bélicos. Temeroso del daño que su submarino pudiera causar en manos de malvados, la conciencia incitó a Leonardo a hundir su barco e idear la forma de huir de Borgia.

submarino de leonardo da vinci

Bosquejo del Submarino

Leonardo juró dedicar desde entonces todos sus esfuerzos a inventar máquinas industriales que mejoraran la vida del hombre en lugar de destruirla.

El ingeniero estadista
Las noticias del genio de Leonardo despertaron la curiosidad del Duque de Milán, quien lo llamó a su palacio para pedirle que idease trucos teatrales que hicieran más entretenido el programa diario de fiestas de la corte. En medio de toda esta pompa y alegría, una gran epidemia azotó a Italia.

La muerte invadió los cuerpos de millares de personas en forma de forúnculos ulcerantes y carne ennegrecida. Leonardo fue uno de los pocos no atacados por la plaga, pero el espectáculo de miserias y dolor que la epidemia dejó tras de sí lo llevó a un osado plan de acción.

Milán era entonces la primera ciudad de Europa, pero la absoluta falta de condiciones sanitarias adecuadas hizo de ella un fecundo foco de enfermedades. Leonardo comenzó a idear planes para reconstruirla desde sus cimientos.

Sus apuntes ponen en evidencia el primer proyecto conocido en la historia de construcción de una ciudad completa. Su proyectada ciudad comprendía diez unidades de 5.000 casas cada una; exigía el desagüe de las tierras pantanosas de los alrededores; la circulación de agua a través de caños subterráneos a cada una de las secciones de las casas y a las artísticas fuentes que regarían jardines panorámicos entre los grupos de edificios; anchas calles bordeadas de alcantarillas y terrazas elevadas que daban sobre las calles; en resumen, una ciudad espaciosa, llena de luz y aire saludables.

Para solventar el costo, propuso montar fábricas de productos que toda Europa pidiese. No era un sueño vano, pues además proyectó un sinfín de máquinas, perfectamente ilustradas en sus dibujos, que hoy nos asombran por su exactitud y utilidad.

Como ejemplo, diremos que ideó una máquina capaz de producir 40.000 agujas por hora; una laminadora para cortar hojas parejas de aluminio; un aparato para ahuecar cilindros; máquinas para hacer limas, para hecer resortes, para hacer inencogibles las telas y para confeccionar ropa. Sus planos incluyeron martillos poderosos, grúas, telares de vaivén y artefactos mecánicos de todas clases que necesitaban solamente la máquina de vapor para que comenzara la era de las máquinas.

Máquina de Hacer Resortes

Cuando terminó la epidemia, el Duque de Milán se sintió tan conmovido como para admitir lo acertado que eran los planes de Leonardo para la reconstrucción de la ciudad. A fin de evitar otro brote de epidemia, Leonardo empezó por su proyecto de drenar los pantanos que bordeaban a Milán y construir un sistema maravilloso de esclusas que aún hoy pueden utilizarse.

Repentinas amenazas de guerra interrumpieron bruscamente la colocación de los cimientos de su moderna ciudad. En lugar de ello, se vio obligado a construir fortificaciones.

Algunos de los otros inventos de Da Vinci nunca se llevaron a cabo, en parte por falta de fuentes adecuadas de energía para poner sus máquinas en movimiento. Su invento del molino de viento en forma de torrecilla fue quizás el único progreso básico en elementos mecánicos primitivos hasta la invención de la máquina de vapor.

Su vasto acopio de conocimientos científicos, condensado en 5.000 páginas de apuntes manuscritos, ha servido como fuente de ideas e inspiración a otros inventores. Su rico legado de experimentos recopilados confirma ante el mundo que él fue el genio más ecléctico de todas las épocas.

Dio el impulso inicial a la ciencia de la hidráulica. Midió las ondas sonoras y explicó el eco y las vibraciones de armónicas. Doscientos años antes que Newton interpretó el movimiento acelerado de un objeto que cae. Inventó el barómetro y el termómetro. Desarrolló una teoría ondulante de la luz y del calor y una teoría del movimiento de las olas y atribuyó a la atracción ejercida por la Luna las mareas. Analizó la composición del agua y el contenido en oxígeno del aire.

Ideó boyas, submarinos y aparejos de buceo para mares profundos. Sus armas defensivas: bazucas (una especie de cañones cohetes portátiles), tanques, cañones de retrocarga y carros de artillería, desfilan como en un catálogo de armamento moderno.

Aparte de ser uno de los más grandes pintores y escultores del mundo, no se destacó menos como anatomista, botánico, zoólogo, ingeniero, arquitecto, matemático, cartógrafo y paleontólogo. Anticipó las líneas de las actuales construcciones de tipo aerodinámico. Fue el primero que comprendió la producción en serie, las casas prefabricadas y los proyectos de, ciudades.

Leonardo es el único hombre de quien se sabe que haya atravesado las fantásticas barreras del tiempo, y cuya mente portentosa, cual si fuese movida por cohetes, llegó al corazón de nuestra edad de las máquinas.

Todos los hombres de ciencia actuales honran a Leonardo Da Vinci como el padre de la época mecánica.

EL CÓDICE ATLÁNTICO
El Códice Atlántico que se encuentra en Milán, en la Biblioteca Ambrosiana, conserva la encuademación original del siglo xvi es, con sus 401 hojas, la más extraordinaria y extensa colección leonardiana que se conozca. Su nombre deriva del gran formato de sus páginas, semejante al de un atlas (65 cm x 44 cm).

Su aspecto era el de un auténtico códice, es decir, un libro preparado por el autor para ser llenado de dibujos y notas. Se trata, en realidad, de una miscelánea de hojas y fragmentos reunidos en un volumen por el escultor Pompeo Leoni, que tuvo una discutible restauración entre los años sesenta y setenta del siglo XX.

El material del Códice Atlántico abarca toda la carrera de Leonardo, a lo largo de un periodo de más de 40 años, desde 1478, cuando tenía 26 años, hasta 1519. En él se encuentra la más rica documentación de sus contribuciones a las ciencias mecánica y matemática, la astronomía, la geografía física, la botánica, la química y la anatomía. Recoge también sus pensamientos a través de fábulas y reflexiones filosóficas.

Incluye además anotaciones sobre los aspectos teóricos y prácticos de la pintura y de la escultura, sobre óptica, perspectiva, teoría de la luz y de la sombra, así como sobre los materiales utilizados por el artista, además de numerosos estudios, como los realizados para la Adoración de los Magos, la Leda, la Batalla de Anghiari y royectos para el monumento de Francesco Sforza , Giancomo Trivulzio, incluso para la construcción de autómatas.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE LEONARDO
1452 –   Leonardo nace en Vinci la noche del 15 de abril, hijo ilegítimo de Ser Piero, notario.
y de Caterina; transcurre su infancia en Vinci y alrededores; entre 1466 y 1469 va con
su padre a Florencia, donde entra como aprendiz en el taller de Verrocchio.
1473 –   Su primer dibujo fechado (5 de agosto); en estos años, realiza pinturas como el ángel
del Bautismo de Verrocchio y La Anunciación (ambas en Florencia, Galería de los Uffizi).
1481  –   Los monjes de San Donato a Scopeto le encargan La Adoración de los Reyes Magos.Obra que quedará inconclusa.
1482 –   Leonardo va a la corte de Ludovico el Moro en Milán, donde permanecerá hasta 1499.

1483  –   Empieza a pintar La virgen de las rocas (París, Museo del Louvre).
1495  –   Pinta La Última Cena en el refectorio de Santa María delle Grazie, Milán.
1496 –   Entabla amistad y colabora con el matemático Luca Pacioli.
1499 –   Con la caída de Ludovico el Moro, Leonardo abandona Milán.
1500 –   Transcurre un período en Mantua, luego en Venecia y finalmente regresa a Florencia.
1502 –   César Borgia  lo  contrata  como  arquitecto  e  ingeniero  militar;  con Borgia  y Maquiaveli recorre la región de Romana.
1503  –   De regreso en Florencia, comienza a trabajar en La batalla de Anghiari, en el Salón de los Quinientos de Palazzo Vecchio.
1504 –   Pinta La Gioconda (París, Louvre). Muere su padre, Ser Piero. Leonardo hace un breve viaje a Piombino. 1506 –   Transcurre breves períodos en Florencia y Milán hasta que, en 1508, se establece en la capital lombarda por un período de cinco años, pagado por Luis XII, rey de Francia.
1509 –   Pinta Santa Ana (París, Louvre).
1513 –   Se marcha de Milán, pasa por Florencia y se establece por tres años en Roma, bajo la
protección de Juliano de Médicis.
1516 –   Desde Roma, Leonardo se dirige a Francia con su discípulo Francesco Melzi; hasta su muerte estará bajo la protección del rey Francisco I.
1519 –   Muere el 2 de mayo en Clos Luce, cerca del castillo de Amboise, sobre el río Loira:
es sepultado en la iglesia de S. Florentin.

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker
Las Máquina de Leonardo Da Vinci Marco Cianchi

Cafe Porteños Que Hicieron Historia Primeros Negocios del Virreinato

PRIMEROS BARES DE BUENOS AIRES:
LOS CAFÉS PORTEÑOS QUE HICIERON HISTORIA

Uno de los primeros cafés instalados en el Buenos Aires virreinal se llamaba La Amistad, abrió sus puertas en el año 1779 en el bajo de la Alameda. Más o menos de la misma época es el llamado “de los trucos’ que dio nombre a la cuadra su de la Plaza Mayor, donde funcíonaba.

Se supone que tomó ese nombre por ofrecer a sU clientela mesas de truco, especial de billar que estuvo muy en boga. Le siguen los famosos cafés de Marcos y el de Catalanes, que tanta importancia tuvieron en la vida agitada d6 Buenos Aires durante los primeros años del siglo XIX, al que en realidad corresponde su historia.

El de Marcos, llamado a veces Malico o Marco, tomó su nombre del primitivo dueño: Pedro José Marcos. Estaba ubicado en la esquina de Bolívar y Alsina. Es posible que comenzara a funcionar en la víspera deL 4 de junio de 1801, de acuerdo a un aviso en el Telégrefo Mercantil que dice: “Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia, y Sótano para mantener fresca el agua en estación de Berano. Para el 70 de Julio estará concluido un Coche de 4 asientos para alquilar, y se reciben Huéspedes en diferentes Aposentos. A las 8 de la Noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos».

El Café de los Catalanes, que duró muchos años más, estuvo en la esquina de San Martín y Cangallo, haciendo cruz con la casa de Escalada, donde estuvo la librería Peuser hasta hace pocos años. La principal clientela era de jóvenes atraídos por la necesidad de participar en las luchas, abrirse camino, emular en momento de agitaciones profundas como las del principio de siglo.

En ellos, se encontraron y vincularon personas con aspiraciones comunes, actuantes en medio de difícil conjunción, las cuales encontraron o borraron distancias creadas por prejuicios. y fueron fuerzas activas en los sucesos trascendentales de la nueva nación nacida en 1810.

Según el doctor Vicente F. López, los viejos miraban mal a estos cafés por el espíritu opositor a las instituciones metropolitanas que distinguía a sus asiduos concurrentes, amigos de las novedades puestas en boga por los filósofos franceses. Esto no significaba que se abstuviesen de concurrir, pues también iban a jugar sus partidas de tresillo o revesino y hacer de “‘mariscales de café, género que siempre abunda».

López menciona otro establecimiento, “el café aristocrático de la Victoria, en Bolívar y Victoria.»

Después de la Revolución de Mayo, os cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en, muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El «intercambio de opiniones» produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que «todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable». Añadía luego que nunca faltaba «una mesa de billar bien concurrida» y que los mozos, si bien no pedían propina, «son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse».

Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis «que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden». Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que «se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar».

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en  grandes  cantidades,  lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también él café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la «sangría», un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o c&rca de ella eran frecuentadas a lá hora del vermut por numerosas «barras», mientras por la calle desfilaban los carruajes de las «mejores familias», entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando, en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados «cafetines» y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tarugo.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición dé un viejo café para dejar sitio a un impersonal  restorán  de vidrio y acrílico.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
CAFÉS, CONFITERÍAS Y CAFETINES DE BUENOS AIRES: Los cafés aparecieron durante el virreinato, y según Lafuente Machain «vinieron a llenar una necesidad sentida por las clases más elevadas de la sociedad, y en especial por la juventud». Es que por aquellos tiempos no abundaban los sitios donde pudieran reunirse «las clases más elevadas».

Si se exceptúan las tertulias formalísimas que se llevaban a cabo los días de recibo en las casas de algunas familias distinguidas, sólo quedaban como alternativa las pulperías, frecuentadas por una multitud de gauchos, indios y negros que la aristocracia miraba de reojo.

Uno de los primeros cafés que alcanzó fama fue el «de los Trucos» —así bautizado por el furor que hacía la baraja entre sus parroquianos—, situado en la cuadra sur de la Plaza Mayor. Lo siguió en la preferencia de la gente el «de Marco», que abrió sus puertas en 1801, ocasión en que su propietario, Pedro José Marco, estampó en el Telégrafo Mercantil un aviso que anunciaba: «Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia y Sótano para mantener fresca el agua en la estación de Berano (…). A las 8 de la noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos». Tanto el «de Marcos» como el «de los Catalanes», que estaba situado en la actual esquina de San Martín y Cangallo naciendo cruz con la casa de los Escalada, se hicieron célebres como puntos de reunión de muchos jóvenes que años después protagonizarían los sucesos de Mayo.

Según el historiador Vicente Fidel López, la gente mayor no veía con buenos ojos los cafés porque muchos concurrentes parecían distinguirse por su afición a las novedades culturales de ultramar y porque un presumible espíritu opositor a las instituciones virreinales se iba incubando alrededor de las mesas. Pero no por eso dejaban los mayores de concurrir a esos antros de disconformismo; sólo que ellos se limitaban a jugar a! tresillo y a arreglar el mundo con palabras, característica que en aquel entonces era señalada calificando a los contertulios con el preciso mote de «mariscales de café».

Después de presenciar las discusiones que suscitaron los hechos de Mayo y la guerra de la Independencia, los cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El «intercambio de opiniones» produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que «todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable». Añadía luego que nunca faltaba «una mesa de billar bien concurrida» y que los mozos, si bien no pedían propina, «son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse». Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis «que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden». Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que «se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar».

billares porteños

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en grandes cantidades, lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también el café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la «sangría», un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o cerca de ella eran frecuentadas a la hora del vermut por numerosas «barras», mientras por la callé desfilaban los carruajes de las «mejores familias», entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados «cafetines» y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tango.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición de un viejo café para dejar sitio a un impersonal restorán de vidrio y acrílico.

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Errores en la Segunda Guerra Mundial El Hombre Que Nunca Existió

Errores en la Segunda Guerra Mundial

El hombre que nunca existió: El cadáver sobre la playa de Huelva no significaba mucho para el pescador español que lo había cogido del mar con la red. Después de todo, corría el mes de abril de 1943, y la segunda guerra mundial había aportado un flujo continuo de cadáveres como consecuencia de accidentes aéreos y buques hundidos en el Atlántico.

Pero este cadáver era diferente, porque pertenecía al hombre que nunca existió. Muchos soldados aliados viven aún hoy gracias a la manera en que engañó a los alemanes.

Los aliados acababan de expulsar a los nazis del norte de África y, según las palabras de Winston Churchill, «nadie sino un condenado imbécil» debía saber que Sicilia seria el objetivo para la invasión aliada. De una forma u otra, los aliados tenían que engañar a Hitler, induciéndole a pensar de otra manera. La solución, ideada por el departamento confidencial del ministerio de marina, era brillante: había que hacer llegar a los nazis documentos que nunca esperaran obtener, y de una manera que jamás pudiera hacerles sospechar en una conspiración… Un correo diplomático volaría al norte de África con instrucciones escritas para los vencedores jefes aliados.

Su avión se estrellaría, y él y los documentos aparecerían, arrastrados por el mar, en las costas españolas. A pesar de que el gobierno de Franco era nominalmente neutral, tenía una fuerte simpatía por los alemanes, y había suficientes agentes nazis en el país como para que los aliados confiaran en que cualquier documento británico llegaría rápidamente a Berlín.

Era innecesario preparar un verdadero accidente aéreo. De todas formas, los aviones perdidos en el mar con frecuencia no dejan restos superficiales. En lugar de eso, el cadáver seria dejado en el mar por un submarino, a las afueras de la costa española. Obtener los documentos falsos era fácil. Primero, el general sir Archibald Nye, vicejefe del estado mayor general, escribió al general Alexander, comandante del 8º. Ejército, «revelando» los planes para asaltar el cabo Araxos, en Grecia.

Luego, el almirante, lord Louís Mountbatten, escribió al general Eisenhower, comandante supremo del norte de África, y a sir Andrew Cunningham, almirante de la flota, haciendo bromas acerca de las sardinas, para hacer pensar a los nazis en Cerdeña; en su «carta», Mountbatten también presentaba al correo diplomático como un pero el verdadero problema era encontrar un correo diplomático muerto y hacerlo parecer plausible para los alemanes.

Se decidió que el hombre debería tener unos treinta años y debería parecer que realmente había sido víctima de un accidente aéreo en el mar. Finalmente se encontró el cadáver de un hombre de la edad correcta y que había muerto de neumonía por exposición al frío.

Sus padres aceptaron permitir que se usara a su hijo con la condición de que recibiera un entierro apropiado y que nunca se revelara su identidad. Así, el equipo del ministerio de marina emprendió la tarea de crear una nueva identidad para su hombre. Lo convirtieron en un marino y lo nombraron capitán (mayor suplente William Martin, porque había varios Martin en la infantería de marina. Lo inscribieron como nacido en Cardiff en 1907 y le asignaron la cartilla de identidad Nro. 148228. Para explicar el porqué la cartilla parecía tan nueva, le agregaron una línea manuscrita que versaba: provista en lugar del n0 09650, perdida. Entonces, agregaron algunos matices al personaje que habían creado.

En la cartera tenía un billete de 5 libras y tres billetes de 1 libra. En los bolsillos del pantalón habían 5 chelines y 10 peniques de calderilla; un paquete de cigarrillos, una caja de cerillas, un lápiz corto, dos billetes de autobús usados y un manojo de llaves; un recibo de la cuenta por una noche en el Club naval y militaren el Piccadilly londinense, y los talones de dos localidades de teatro. Para darle una vida privada al mayor Martin, una muchacha del ministerio de marina le escribió dos cartas como si fuera su novia. Estas, junto con una instantánea de la chica y una cuenta de un anillo de compromiso por 53 libras, estaban en sus bolsillos.

Así también, había una carta de su «padre», escrita desde Gales del Norte, donde la noticia del compromiso de su hijo era vista con poco entusiasmo. El toque final era una carta del Banco Lloyds, instando a la acción inmediata sobre un saldo deudor por 79 libras, y una nota de una firma de abogados acusando recibo de sus instrucciones. Ya estaba todo dispuesto para la entrega del mensajero muerto,

El cuerpo fue sacado del depósito de cadáveres, se le puso el uniforme y un chaleco salvavidas. Sus efectos personales fueron empacados y los documentos oficiales, dentro de una cartera, atados a una de sus muñecas. Finalmente se le introdujo en un recipiente de hielo seco, y dos hombres partieron con el cuerpo para realizar un largo trayecto nocturno hacia Greenock, Escocia, donde el submarino Seraph estaba esperando para partir hacia Malta.

En esta etapa de la operación. el único que conocía el secreto era el oficial que comandaba el submarino. Cuando subió a bordo el enorme bul Después de diez días de navegación, el Seraph emergió al sur de la costa española, el 30 de abril, a las 4.30 de la mañana.

Un grupo de oficiales seleccionados, que se enteraron a último momento de la verdadera naturaleza del cargamento, acarrearon el bulto sobre la cubierta, mientras sobre el mar calmo se arremolinaban vestigios de niebla. Sacaron al mayor Martin, inflaron su chaleco salvavidas y lo deslizaron suavemente hacia el agua, a una milla de distancia de la ría de Huelva. Detrás de él, lanzaron una lancha neumática y un remo para agregar evidencias de un accidente aéreo.

El plan no podría haber funcionado mejor. El pescador informó del hallazgo esa misma mañana, y el cadáver fue entregado a la patrulla naval española. Las noticias de la «tragedia» llegaron rápidamente a la embajada británica en Madrid, junto con los efectos personales del mayor.

Pero no se dijo ni una palabra de los documentos. Para su devolución fue necesario enviar una alarmada demanda formal desde Londres, antes de que los remitieran el 13 de mayo, y para entonces ya habían cumplido su misión. Los análisis científicos comprobaron que los sobres habían sido abiertos y, después de la guerra, los documentos nazis demostraron que las cartas habían sido estudiadas al más alto nivel, convenciendo incluso a Hitler de que el ataque de los aliados se produciría sobre Grecia y Cerdeña.

El alto mando alemán distribuyó sus fuerzas, listas —como ellos pensaban— para sorprender a los invasores. Pero fueron los alemanes los que sufrieron el shock cuando los aliados tomaron por asalto Sicilia y se encontraron sólo con la oposición de una división italiana y dos alemanas. La invasión fue un éxito: las pérdidas en las playas fueron mucho más bajas de lo esperado y se había conseguido abrir un camino hacia Europa, vía Italia. Pero el héroe del momento era un hombre que no sabia nada del asunto. El hombre que nunca existió. El hombre que fue enterrado con todos los honores militares en Huelva, por la misma gente que le había ayudado, inconscientemente, a embaucar a Hitler.

Fuente Consultada: Grande Errores
Nigel Blundell

Ampliar Anécdotas de la Segunda Guerra Mundial

La Venta de la Torre de Eiffel El Hombre que Compró la Torre

La Venta de la Torre de Eiffel

Un estafador vendió, dos veces, el más célebre monumento de París: Si realmente nace un tonto cada minuto, por cada tonto parece existir un timador listo para hacerlo un poco más prudente. Pos de los más extraordinarios estafadores de todos los tiempos han sido el conde Victor Lusting, un austriaco empleado en el ministerio de trabajo francés, y Daniel Collins, un ladrón americano de poca monta. Juntos se las arreglaron para vender la Torre Eiffel. Y no una vez, sino dos.

El conde emprendió la operación reservando una suite en un hotel de París, durante la primavera de 1925. Invitó a cinco hombres de negocios para que se reunieran con él allí. Cuando los invitados llegaron, el conde les hizo prometer que mantendrían el secreto sobre lo que hablasen.

Luego, les dijo que la Torre Eiffel estaba en serio peligro y que debía ser derribada. Les pidió que hiciesen ofertas por la chatarra contenida en el famoso monumento. El conde justificó la reunión en un hotel y la necesidad de mantener el secreto, aduciendo que su ministro quería evitar toda clase de protestas públicas por la demolición de tan querido un compromiso bancario, durante una última reunión en la que el conde le presentó a su «secretario», Collins. Luego, los estafadores asestaron su golpe maestro. Le pidieron a Poison  dinero para pagar sobornos que facilitarían los trámites por los canales oficiales.

El embaucado comerciante aceptó gustoso, y entregó el soborno en efectivo. Si en algún momento hubiese tenido alguna sospecha, ahora se sentía completamente tranquilo. Porque el pedido de un soborno le probaba fehacientemente que los dos hombres pertenecían al ministerio. En el término de 24 horas, Lusting y Collins estaban fuera del país. Permanecieron en el exterior el tiempo suficiente para advertir que la denuncia, que ellos esperaban fuera presentada por el hombre al que habían defraudado, no se producía.

Poisson estaba tan avergonzado por el engaño del que le habían hecho víctima, que nunca informó de la estafa a la policía. El conde y su socio regresaron a París y repitieron el timo. Vendieron la Torre Eiffel otra vez, ahora a otro crédulo comerciante de chatarra. Poro en esta oportunidad el hombre recurrió a la policía y los estafadores huyeron. Nunca fueron atrapados por la justicia, y jamás revelaron con cuánto dinero se habían alzado.

La hazaña de Lusting bien puede haber estado inspirada por un escocés, Arthur Furguson. En el año 1923, y en el término de dos meses, el escocés vendió tres monumentos londinenses a diversos turistas americanos. El Palacio de Buckingham fue vendido por 2.000 libras —monto del depósito—; el Big Ben, por 1.000 libras, y la columna de Nelson por 6.000 libras. En 1925, Purguson emigró a Estados Unidos. En Washington encontró a un ganadero tejano que estaba admirando la Casa Blanca. Pretendiendo ser un agente del gobierno, Furguson tejió una historia inverosímil

 

El hombre condenado que no pudieron colgar o ahorcar

Hombre Condenador Que No Pudieron Ahorcar

El hombre al que no pudieron colgar

El hombre al que no pudieron colgarUna serie de errores hicieron posible que John Lee defraudara al verdugo, y le permitieron vivir su vida en paz.

Porque Lee ha pasado a la historia como el hombre al que no pudieron colgar.

El 23 de febrero de 1885, Lee estaba de pie sobre el cadalso, recientemente construido, de la cárcel de Exeter.

Y la trampa falló tres veces cuando trataron de abrirla, Cada vez que Lee, de 19 años, era reintegrado a su celda, los mecánicos inspeccionaban la trampa, el ejecutor accionaba la palanca y, sin Lee sobre el patíbulo, el mecanismo funcionaba a la perfección.

A Lee se le conmutó la pena de muerte por la de cadena perpetua Fue puesto en libertad después de 22 años y entonces emigró a América, donde murió.

La teoría sobre la asombrosa buena suerte de Lee consiste en que cuando los Prisioneros ayudaron a construir el nuevo patíbulo, clavaron a propósito una tabla torcida debajo de la tarima.

 Esta tabla estaba colocada debajo del sitio donde debía hallarse el capellán mientras el prisionero subía al patíbulo.

El peso del capellán presionaba la tabla, de tal manera que su extremo inmovilizaba el mecanismo de la trampa e impedía que ésta se abriera. Los mecánicos que, cada vez que Lee se salvaba, probaban la trampa se equivocaron al no colocar a alguien sobre la tabla torcida donde había estado el capellán.

Grandes Errores de la Historia Libros Prohibidos

Errores de la Historia – Libros Prohibidos

Sospechas de suciedad: Las librerías de Australia, como ocurre con las de la mayor parte de las naciones, están abarrotadas de literatura sexualmente muy explícita. Pero hasta hace poco tiempo, en Australia regía una severa censura literaria.

No hace mucho, por ejemplo, una redada policial confiscó incluso un cartel que reproducía la clásica estatua desnuda de David, de Miguel Ángel. El cartel estaba expuesto en una librería.

En esa misma época, unos 5.000 libros figuraban en una lista que declaraba: “prohibida su entrada al país». Entre esos libros figuraban un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, Adiós a las armas, de Ernest Hemingway, y Moll Flanders, de Daniel Defoe.

Pero hubo una ocasión en que las mezquinas purgas contra la literatura «licenciosa» revelaron su propia naturaleza. La ley fue puesta en ridículo, al caer en una trampa hábilmente preparada. Sucedió en 1944, época en que la censura era más opresiva que nunca.

Por esos años, aparecía una revista literaria muy progresista, publicada en Adelaide y titulada Angry Penguins (es decir, Los pingüinos enfadados), que no gozaba de las simpatías policiales. Cierto día, sus editores, Maz Harris y John Reed, recibieron en su oficina una notable noticia artística.

Ésta llegó bajo la forma de un paquete enviado por Ethel Malley, que contenía un gran número de poemas «de vanguardia» escritos por el hermano de la remitente, Em, antes de morir en la oscuridad y la pobreza, a la edad de 25 años.

Harris y Reed quedaron tan impresionados con su nuevo descubrimiento que publicaron una edición especial de su revista para «conmemorar al poeta australiano Em Malley». Cuando la revista apareció, dos jóvenes poetas de Sydney estuvieron riendo hasta quedar roncos.

Porque ellos eran los auténticos autores de los «poemas de vanguardia», que habían compuesto ensartando palabras al azar y frases sin sentido. Los dos tramposos planearon mantener su secreto por un tiempo, a fin de prolongar las manifestaciones de los críticos literarios, que parecían ansiosos por elogiar aquel galimatías. Pero los hechos sobrepasaron a los dos poetas.

Porque la policía de Australia del Sur secuestró los ejemplares de la revista y acusó a Harris, como editor de los poemas, de publicar temas indecentes. En el tribunal, el detective responsable de la incautación de aquella colección de insensateces interpretó que uno de los poemas hablaba de cierto hombre que deambulaba por la noche con una antorcha en la mano.

«Creo que en este poema hay una sugestión de indecencia», comenté el detective. «Yo mismo he comprobado que esa gente que deambula de noche por los parques lo hace con propósitos inmorales. En realidad, dos estos versos son indecentes.»

Acerca de otro poema, el policía sostuvo: «Se usa la palabra incestuos, No sé qué significa, pero la considero indecente». Harris fue condenado y el policía recibió elogios por su «celo y competencia».

Errores Humanos El incendio de un bosque genera decena de muertes

Error Humano:Incendio De Un Bosque 

Imprevisible crimen: El día 7 de agosto de 1979, entre las nueve y las diez de la mañana, estalló un incendio en un bosque de unas mil hectáreas, en el término municipal de Blanes, donde empieza la Costa Brava catalana. Era un fuego intencional: había empezado simultáneamente en unos tres kilómetros de ancho. Agosto, calor y viento y el fuego voraz empezó a devorar árboles y mas árboles a una increíble velocidad.

No lo pudieron dominar ni dos aviones de Icona ni las dotaciones de bomberos de Barcelona y Girona, más las de otras dos poblaciones próximas, que sumaron unos quince coches-bomba.

Se habían añadido un equipo de extinción cien soldados, más numerosos miembros de la guardia civil y la policía nacional y los equipos de salvamento de la Cruz Roja, amén del elevado número de personas civiles. (A las nueve de la noche todavía quedarían rescoldos.).

El incendio de un bosque genera decena de muertes El fuego, iniciado en el Camp d´en Figues, ahora avanzaba hacia Lloret Mar. Ya había alcanzado varias casas de campo y ahora se acercaba peligrosamente a una urbanización, llena de veraneantes.

La gente huyo despavorida. No se ha podido saber por qué ocultas razones, en vez de dirigirse a la carretera de Vidreres, mucho más próxima y segura, optaron por adentrarse en una vaguada. El viento, encajonado, llevó hasta allí las implacables llamas. Perecieron alrededor de unas cuarenta personas, entre ellas cinco mujeres y cuatro niños, cuyos restos calcinados hacían imposible su identificación.

Esta vez el fallo humano había adquirido proporciones dantescas. El presidente de la Diputación gerundense manifestó no tener duda alguna acerca de la intencionalidad del incendio forestal.

Los motivos yacen, aún no revelados, en algún recóndito archivo. Se supone, con toda lógica, que los incendiarios trataban de eliminar el bosque, para edificar allí, pasado un tiempo prudencial una nueva urbanización.

No habría sido el primer caso. Pero los expedientes permanecerán sepultados —e inconclusos—, para siempre jamás. Pero si era la primera vez que esa voracidad humana, rayana en lo inconcebible, ocasionara tan elevado número de muertes inocentes.

Era un error grave incendiar el bosque, y fue un grave error que aquellas personas enloquecidas, en vez de buscar la salvación en la próxima carretera, se hubiesen adentrado en la cañada que les mataría.

El avion mas grande del siglo contruido en la Segunda Guerra Mundial

El Avión Más Grande Construído en la 2° Guerra Mundial

El gigante aéreo de 12 millones de libras que terminó en un depósito de chatarra: En 1942, las fábricas británicas de aviones lanzaban bombarderos tan rápidamente como podían construirlos. Pero, en medio de las presiones de la guerra, aún rondaban soñadores por las fábricas. Y parecía que la mayor parte de estos soñadores se había reunido en una estancia del Whitehall de Londres, donde un comité dirigido por lord Brabazon, un pionero del aire, estaba decidiendo el futuro de la industria británica de la aviación.

El avion mas grande del siglo contruido en la Segunda Guerra Mundial

Los expertos proponían que debía empezarse a construir un avión gigantesco, capaz de volar un trayecto equivalente a la mitad de la circunferencia del mundo. Una aeronave que pudiera volar, transportando pasajeros, de Londres a Nueva York sin escalas. Construirlo costaría mucho dinero, y no era dinero lo que sobraba durante el gran esfuerzo nacional que demandaba la guerra; debía disponerse, para su construcción, de una amplia infraestructura industrial, que tampoco abundaba.

Sin embargo en marzo de 1943, se anuncié en el parlamento la decisión de construir dos prototipos de este avión gigantesco, llamado Bristol Brabazon. Tenía que ser el orgullo de la aviación del siglo. La decisión fue aprobada: no hubo objeciones en cuanto al dinero En Pilton, cerca de Brístol, los diseñadores no esperaban más que eso.

Diseñaron un avión que habría de ser el mayor del mundo: una fantástica estructura que, por si sola, pesaba 70 toneladas, y una vez cargada, llegaría a las 140. Tenía una envergadura de ala de 75 m, una altura de 17 m y estaba dotada de motores que desarrollaban 20 mil caballos de fuerza. Se construyó un nuevo hangar para montar los prototipos. Se extendió la pista de aterrizaje hasta Filton, para lo que hubo que demoler la mayor parte de la población y revestir de hormigón la nueva pista principal.

Se construyó una maqueta a gran escala del avión, ridículamente lujosa, completa en todos los detalles, incluso las jaboneras en los aseos de señoras ¿Pasajeros? Bueno, podía acomodar a 75, con literas, bares y paseos.

En ese mismo momento, los norteamericanos estaban construyendo un avión con capacidad para 150 pasajeros.

A fines de 1949, siete años y medio después del informe de lord Brabazon, el primer Bristol Brabazon realizó su vuelo inaugural sobre Filton, ante los enviados especiales de toda la prensa mundial

El primer vuelo fue un éxito. Pero seis meses después, se descubrió que el gigante del aire estaba sufriendo de fatiga del metal; se estaba deteriorando. Su expectativa de vida fue cifrada en dos años.

En septiembre de 1952, se informó a la Cámara de los Comunes que el Bristol Brabazon estaba siendo desarmado.

El costo del proyecto había alcanzado los 12,5 millones de libras esterlinas. Sólo una de las naves fue construida. Los restos de la mayor aeronave del mundo fueron vendidos como chatarra por unas 10.000 libras.

Los submarinos K de Inglaterra Errores Tecnicos de la Guerra Mundial

ERRORES EN LOS SUBMARINOS K DE INGLATERRA

La saga de los «acorazados submarinos»: Durante la primera guerra mundial Gran Bretaña decidió construir un nuevo y gigantesco tipo de submarino. Un tipo de acorazado submarino que daría a los aliados el control no sólo de las profundidades de los mares, sino también de su superficie. Los nuevos submarinos fueron bautizados barcos-K.

Imagen de un K-4

Las dos primeras flotillas de barcos-K estuvieron listas para entrar en acción hacia fines de 1917. Pero cuando fueron puestos a prueba, estos monstruos de las profundidades marinas, de 100 metros de largo e impulsados a vapor, demostraron ser inmaniobrables en la superficie, lentos y pesados al sumergirse y, una vez bajo el agua, muy difíciles de ser sacados nuevamente a la superficie.

Su lamentable record ha sido éste: Durante su primera prueba de inmersión, se produjo un incendio a bordo del K-2; de manera inexplicable, el K-3 se hundió hasta el fondo del mar, también durante su primera prueba. Llevaba a bordo al príncipe de Gales, que más tarde seria Jorge VI. Finalmente, el barco consiguió emerger y su ilustre pasajero fue rescatado. Más tarde, durante el entrenamiento, el K-3 fue atacado y hundido por el 14-6; el 14-4 encalló; el K-5 se hundió y toda su tripulación murió.

El K-6 se atascó en el fondo del mar. El K-7 embistió al K-17 durante los entrenamientos, y quedó fuera de combate definitivamente. Al K-14 se le abrió una vía de agua aún antes de que abandonara el puerto para someterse a las primeras pruebas. Y después, durante el entrenamiento en el mar del Norte, fue embestido y hundido por el K-22.

En el mismo entrenamiento, el K-17 perdió el control y se hundió, después de chocar contra un buque escolta y contra el K-7. Por último, el K-22 se averió sin posibilidad de reparación, después de haber chocado con otro barco. La operación de los barcos-K fue descartada en 1918, tras haberse cobrado 250 vidas británicas y no haber causado el menor daño a ningún marino alemán.

Escape de la Isla de Cuba Fuga de jovenes cubanos en avion Escapar de Cuba

Escape de la Isla de Cuba -Fuga en un Avión

El terror de los polizones aéreos: Nadie  los vio correr hacia el avión Los dos jóvenes, que habían permanecido ocultos detrás de una rampa en el aeropuerto de La Habana, corrieron a través de la abrasadora pista de aterrizaje hasta que estuvieron a la sombra de una de las enormes alas del avión de pasajeros Des. La nave estaba detenida al final de la pista principal, esperando turno para despegar.

Los dos hombres gatearon hacia las ruedas y treparon en el hueco del tren de aterrizaje. Luego se acomodaron en el hueco que deja la rueda, en el espacio que, dentro del ala, alberga el mecanismo de aterrizaje mientras dura el vuelo.

En pocos minutos, Armando Ramírez y Jorge Blanco fueron transportados por el aire. El DC8 de la compañía Iberia rugió en la pista y se elevó hacia el cielo azul del Caribe para comenzar su viaje hacia Madrid a través del Atlántico. El tren de aterrizaje se contrajo y los dos hombres se apretaron contra los costados de la cavidad destinada h la rueda, para no ser aplastados por el engranaje.

Escape de la Isla de Cuba Fuga de jovenes

La puerta de la cavidad se cerró debajo de ellos y todo fue desde entonces oscuridad, máquinas atronadoras y viento silbante. Ramírez y Blanco se relajaron por primera vez desde que comenzaron a poner en práctica su atrevido plan para escapar del régimen comunista de Fidel Castro, en Cuba.

Huían de su patria sin ninguna clase de pertenencias: nada que pudiera retardar esa vital carrera a través de la pista de aterrizaje en La Habana.

Por la misma razón, iban vestidos con ropas livianas: delgados pantalones y camisas de mangas cortas. A medida que el aeropuerto se alejaba del DC8, Blanco se apretó aún más en su estrecho espacio. Ahora se daba cuenta de que éste iba a ser un largo y frío viaje. Blanco avanzó poco a poco, de costado, alrededor del replegado tren de aterrizaje, buscando una posición un poco más cómoda en la cual pasar su primer vuelo. Terminó por encogerse sobre las ruedas.

En ese momento, destelló una luz de alarma en el panel del instrumental de vuelo. Algo andaba mal en el tren de aterrizaje; tal vez no había cerrado bien. El primer oficial accionó un interruptor y el tren de aterrizaje comenzó a descender nuevamente. Blanco fue tomado de sorpresa cuando las ruedas se sacudieron hacia abajo. Con un grito que fue apagado por el viento de la turbina, se soltó y cayó fuera de la cavidad de la rueda, hacia la muerte. Destelló una luz roja en los controles. El piloto se sintió tranquilizado.

Para Ramírez, entra tanto, el viaje comenzaba a convertirse en una pesadilla. No había podido hacer nada para ayudar a su amigo, y ahora que el avión estaba alcanzando su altitud de crucero, unos 40.000 metros, el frío se hacía intolerable en la cavidad que ocupaba. Sentía también una creciente dificultad para respirar. Finalmente se desmayó.

Durante los 7.200 km. que duró el vuelo de la aeronave española, la temperatura en la cavidad de la rueda descendió a 400 centígrados bajo cero, y la atmósfera enrarecida llegó casi a carecer por completo de oxigeno. Pero el joven cubano era fuerte. Al aterrizar en Madrid el DC8, recuperó brevemente el conocimiento, y el asombrado personal de tierra lo vio descender de la cavidad de la rueda hasta el asfalto. Ramírez se recuperó en el hospital, para empezar su voluntario exilio.

Fuga de residuos radiactivos contamina el agua y genera cancer

Fuga de Residuos Radiactivos Contamina El Agua

Cáncer a domicilio: A últimos de abril de 1979 se produjo en la central nuclear de Harrisburg una fuga de residuos radiactivos, que originó una pavorosa catástrofe.

Harrisburg, la ciudad capital del estado norteamericano de Pennsylvania, es un gran centro industrial en el que destaca, con robustos caracteres, la producción siderúrgica.

Era lógico que se escogiera aquel punto ávido de energía para instalar allí una de las centrales nucleares, que a la sazón se calificaba como «la más segura del mundo».

La fuga de residuos radiactivos fue, sucesivamente y por vía oficial, en primer lugar negada; luego, aceptada con reservas y, finalmente, atenuada, con el vivo deseo de quitarle importancia y evitar que cundiera la alarma.

El gobierno de los EE.UU. admitió que «a consecuencia de una ruptura del conducto de residuos, habfase extendido una pequeña proporción de los mismos, ahora ya bajo control, que había ocasionado alrededor de treinta muertes entre los pobladores de las zonas inmediatas a la central nuclear». La realidad discrepaba del comunicado oficial.

Fuga de residuos radiactivos contamina el agua

El agua residual y radiactiva, tremendamente cancerígena, se había extendido por los campos.

El ganado bovino y caprino que pastaba por aquellos prados había ingerido el letal caldo. Y se había iniciado una terrible reacción en cadena: las vacas daban leche que contenía residuos de uranio enriquecido, y la gente que la ingería firmaba, ignorándolo, su sentencia de muerte; cualquier producto vegetal o animal para el consumo humano se hallaba en idénticas condiciones; después, por simple contacto, cualquier cosa, cualquier objeto, podía ser vehículo transmisor.

A pesar de la cortina de humo oficial, hubo que evacuar la población entera de la vecina ciudad de Middleton, sometida al peligro.

Éstos, a grandes rasgos, fueron los hechos que conmovieron al mundo —cada vez más proclive a la adopción de la energía nuclear— en aquellos días de abril y mayo de 1979. Los técnicos nucleares declararon conjurado el peligro, una vez reparado el conducto averiado que había originado la letal fuga.

Y dejaron que especialistas del mundo entero visitaran la central de Harrisburg y comprobaran cómo, afortunadamente, la central nuclear era perfectamente inocua- Un técnico catalán —uno de los «cerebros fugados residente en París— tuvo la oportunidad de examinar a fondo las instalaciones de Harrisburg.

El físico Lloret dio detalles muy especializados. Y, en una rueda de prensa, dijo: —Viviría donde fuese, menos cerca de una central nuclear, por segura ue hubiese sido proclamada.

Pero el relato de este trágico episodio jque ahora sabemos que ocasionó la muerte de no menos de 300 personas no tendría sentido alguno si no revelábamos el origen de la catástrofe. Detrás de la cual, como ya es de suponer, había un fallo humano. Absurdo e incongruente, como todos ellos.

La central de Harrisburg cuenta con diecisiete aparatos que registran y miden la radiactividad y detectan la ambiental, o sea la existente fuera de los núcleos energéticos. Señalan un grado de emanaciones, indicado por una escala que lleva nombres de letras griegas. La fuga de Harrisburg correspondía a la cifra «Beta», uno de los índices más críticos.

¿Por qué no se dispararon las señales de alarma? ¿Por qué ninguno de los diecisiete aparatos lanzó la trágica advertencia? Por una tétrica razón: los tenían cubiertos con unas fundas de plástico, para evitar que el polvo los dañara. Pero tales fundas, a prueba de polvo, también lo eran a prueba de radiaciones mortales.

Industria Minera en Sudafrica Explotacion del Oro Historia y Errores

EL ORO: Industria Minera en Sudáfrica

El mayor yacimiento de oro del mundo, vendido por 10 libras

Un día no precisado de Julio de 1886 George Harrison un explorador sin dinero, tuvo a sus pies el mayor tesoro del mundo. Cogió un trozo de metal amarillo del suelo: estaba completamente seguro de que ese metal era oro. Miles de hombres habían desgastado innumerables picos y palas, y muchos de ellos habían dejado el pellejo, durante esa década, en Sudáfrica, escenario de la más frenética fiebre del oro de todos los tiempos.

Sin embargo, Harrison había cogido simplemente una pepita de oro del suelo. Por casualidad, había tropezado nada menos que con la veta de oro más importante de Sudáfrica, que cubría toda la superficie de la fractura de Witwatersrand.

Harrison, un veterano de la fiebre del oro en Australia, llevó la pepita a Gert Oosthuizen, el dueño del terreno en que había hecho el hallazgo. Oosthuizen escribió inmediatamente al presidente, Paul Kruger.-

La carta que transcribe el apellido Harrison en la versión africans (dialecto boers) decía:

Señor J.P. Kruger.
Estimado señor:
Por la presente, le hago saber que el señor Sors Hariezon ha venido a yerme y me ha dicho que la quebrada que él sabe es rentable. Lo envío, pues, a usted, señor Kruger, para que puedan hablar del asunto.

Su fiel amigo y servidor
G.C. Oosthuizen

Es poco probable que George Harrison haya logrado entrevistarse con el presidente Pero en cambio encontró a un funcionario que le sugirió que registrara su descubrimiento en una declaración jurada. Lo hizo así: Mi nombre es George Harrison y vengo de los yacimientos de oro recientemente descubiertos en Kliprivier, y especialmente del que está en la hacienda que pertenece a un tal Gert Oosthuizen.

Industria Minera en Sudafrica

Tengo una larga experiencia como buscador de oro en Australia, y creo que este yacimiento es rentable. Esta simple declaración registró el descubrimiento dela reserva de oro más importante del mundo. Durante los siguientes 90 años, la cadena de minas de oro afincadas en la quebrada descubierta por Harrison produjo hasta un millón de kilogramos de oro por año, aproximadamente el 70 por ciento de la producción aurífera del mundo occidental.

En el término de dos días, plazo durante el cual Harrison firmó su declaración jurada, se redactó una petición para que las tierras de Oosthuizeri y una amplia zona de los alrededores fuesen declaradas «yacimiento aurífero fiscal».

Los peticionarios estaban convencidos de que allí se descubriría oro en proporciones importantes. Los magistrados concedieron la petición ya Harrison se le reconoció la «Parcela Nro.  19»; a causa de estos hechos, se creó en las cercanías del yacimiento una aldea que más tarde se llamaría Johannesburgo A pesar de esta frenética actividad, parece que Harrison tenía poca fe en las nuevas excavaciones. Vendió su declaración jurada por 10 libras y le dio la espalda a Witwatersrand.

Lo más probable es que haya buscado su fortuna en Barberton por entonces la mayor ciudad del Transvaal Nadie sabe qué fue luego de él. Se rumoreó que había sido comido por un león. La parcela número 19, que había vendida en noviembre de 1886 por 10 libras, cambió de manos tres meses después, por 50 libras.

Alfred Happle la vendió luego a la compañía minera Little Treosure por 1.500 libras en acciones de 150. El 30 de septiembre de 1887, la compañía Little Treasure vendió a la compañía minera y explotadora Northey, por 2.000 libras más otras 8.000 en acciones. La reclamación de Harrison continuó ganando valor y, en su momento, se constituyó -en el núcleo de toda la industria minera del oro en Sudáfrica.

La Cosecha de Spaguetis Seres Extraterrestre en Inglaterra Broma

 Broma: Seres Extraterrestre en Inglaterra

Un astrónomo hizo saltar a los británicos

La BBC tiene una reputación de seriedad que le ha valido el sobrenombre de «Tiíta Eeeb». Pero, en realidad, les ha jugado varias bromas a sus oyentes y espectadores.

Miles de personas creyeron que había algo mágico en el aire una mañana de 1976, cuando el astrónomo Patrick Moore dijo a los oyentes de la BBC que, a las 9:47 de la mañana, exactamente, el planeta Plutón pasaría por detrás de Júpiter, produciendo una atracción gravitacional creciente desde el cielo. Moore dijo que, en ese preciso momento, la gente se sentiría liviana.

Los invitó a saltar hacia arriba para experimentar una sensación parecida a la de fletar; ésa es la razón por la que miles de personas estuvieren saltando, a todo lo ancho de las Islas Británicas, a las 9.47 de ese día de abril, llamado el Día de los Inocentes.

Centenares de oyentes llamaron luego a la BBC para afirmar que la experiencia de saltar había tenido éxito. Richard Dimbley, un famoso locutor de la BBC, chasqueó a miles de personas otra Ola de los Inocentes, otro mes de abril, en 1957, cuando mostró un documental televisivo sobre la cosecha de spagheti en Italia.

Los espectadores vieron cómo los spagheti flameaban al viento mientras «crecían» en las ramas de los árboles. Pero a veces son los locutores los que resultan burlados. Cierta vez, la radio City de Liverpool invitó a un importante personaje árabe, su Alteza Serena el príncipe Shubtill de Sharjah, a visitar Gran Bretaña para ser entrevistado acerca de las exploraciones petrolíferas en el golfo Pérsico.

La entrevista fue grabada para un noticiero y la dirección de la radio saludó al príncipe cuando éste se retiraba. Pero su Alteza Serena resultó ser un bromista llamado Neviile Duncan, un experto en computación bancaria.

Su personificación fue descubierta 20 minutos demasiado tarde, cuando el reportero Peter Gould, un fanático de los crucigramas, se dio cuenta de que el apellido del príncipe Shultul no era, después de todo, árabe, sino un vulgar anagrama de esos que aparecen a menudo en la penúltima página de los periódicos.

En 1977 hubo pánico cuando un desconocido mago de la electrónica interrumpió la transmisión, en una hora punta, del noticiero nacional de la televisión británica, y anunció que seres del espacio exterior habían aterrizado al sur de Inglaterra. La estación de TV y las redacciones de los periódicos se abarrotaron de llamadas telefónicas.

El bromista nunca fue descubierto.

Biografia de Marilyn Monroe Vida y Obra Lista de Peliculas Resumen

Resumen Biografía de Marilyn Monroe Vida y Obra Cinematográfica

BIOGRAFIA DE MARILYN MONROE: De nombre Norma Jean Mortenson nació en Los Ángeles , el 1º de junio de 1926, el mismo año en que salía de este mundo Rodolfo Valentino. La niña creció en un ambiente tan fantasioso que cuando preguntó quién era su padre, le mostraron una foto de Clark Gable.

Ella misma definió el ambiente de Hollywood diciendo que «fracasar allí es como morirse de hambre mientras estás viendo un gran banquete y los aromas de un filet mignon te están volviendo loco».

Desde su nacimiento tuvo todo como para morirse de hambre: su madre, Gladys Mortenson, trabajaba como cortadora de películas en los laboratorios de Consolidated Film Industries.

Bella, traicionada, abandonada, luego viuda y sobre todo víctima de demencia hereditaria, muy pronto se sintió incapaz de cuidar a su hija y la dejó en sucesivos orfelinatos. Marilyn era hija de Martin Edward Mortenson, quien se casó con Gladys en 1924…esta es su historia.

Marilin Monroe Biografia

BIOGRAFÍA: El 11 de junio de 1926, Gladys Mortenson tuvo una niña en el Hospital General de Los Ángeles. Bautizada con el nombre de Norma Jeane Mortenson, pronto sabría que la vida está hecha de alegrías y tristezas.

Su madre la dejó al cuidado de su madrina antes de quedar internada en una institución psiquiátrica.

Su padre —Martin Mortenson— había muerto en 1929, en un accidente con su motocicleta. La pequeña Norma Jeane pasó por orfanatos y hogares sustitutos hasta que por fin pudo establecerse en la casa de una tía lejana, que la cuidaría durante su adolescencia.

MODELO DE REVISTAS Y MUJER CASADA

Norma Jeane creció hasta convertirse en una bella joven de cabellos castaños Y ojos vivaces. La miraban por la calle y ya se había acostumbrado a los piropos, por lo que decidió probar suerte en el mundo del espectáculo, iniciando su carrera como modelo.

Norma Jeane comenzó a aparecer en revistas, y sorpresivamente, a los dieciséis años de edad, se casó. James Dougherty —su marido entre 1944 y 1946— era un muchacho apuesto que vivía cerca de su casa.

Quiso a Marilyn y se preocupó por ella, pero no le gustaba mucho que su mujer trabajara como modelo. Obligado a ausentarse durante largas temporadas debido a su actuación como soldado en la Segunda Guerra Mundial, Jim no podía controlar a su esposa como quería, y el divorcio se hizo realidad.

Malos Momentos: «Tenía casi nueve años y vivía con una familia que tenía alquilada una habitación a un hombre llamado Kimmel. Tenía un aspecto muy serio y todo el mundo lo respetaba y lo llamaba señor Kimmel. Pasaba por su habitación cuando me dijo suavemente: ‘Pasa, por favor…’ Me sonrió y cerró la puerta con llave. Yo me quedé mirándolo. Estaba asustada pero no me atrevía a gritar… Cuando me rodeó con sus brazos, luché y pataleé con todas mis fuerzas, pero no hice ningún ruido. Era más fuerte que yo y no me soltaba. No dejaba de repetirme que fuera buena niña. Cuando abrió la puerta y me dejó ir, corrí a contarle a mi tía. Ella me dijo que jamás dijera nada malo de nuestro huésped, además él me había dado dinero para comprarme un helado.»

NACE UNA ESTRELLA:

En 1945, la belleza de Norma Jean se hizo inmensamente popular. Su imagen llegó a aparecer en la tapa de 33 de las más famosas revistas de la época. Aprovechando el éxito, un año después se despidió de su trabajo de operaría y se dedicó tiempo completo a su carrera de modelo.

Pronto recibió la propuesta de trabajar en cine y el 23 de julio de 1946 firmó contrato con la 20th Century-Fox, por un salario de U$S125 a la semana.

Durante aquellos comienzos, muchas personas se consagraron para aportarle algún atributo a su mitología. Emmeline Snively, la directora de la Blue Book Model Agency, se encargó más que nadie de sacarla del montón.

La relación entre ambas mujeres fue tomada por varios biógrafos para fundamentar la hipótesis sobre la bi-sexualidad de Marilyn.

Lo cierto es que la experta en mujeres bonitas consideró que la nueva promesa tenía una nariz demasiado larga y, sobretodo, que la distancia entre la nariz y el labio superior era demasiado corta. Solucionó el problema enseñándole a bajar el labio superior al abrir la boca.

Con el correr de los años se podía detectar un leve temblor en la boca de Marilyn al sonreír, que se convirtió en uno de sus rasgos característicos.

En el moldeado de su pupila, Snively también la convenció de que se convirtiera en rubia platinada y le enseñó a tirar la pelvis para atrás y el pecho hacia adelante al caminar.

El contoneo de las caderas, recurso que fue explotado en muchas de sus pelí culas, se atribuye a este consejo pero también al hecho de que el calzado de Marilyn escondía un truco. Algunos aseguran que le limaban uno de los tacos hasta quitarle un centímetro. De modo tal que para evitar la renquera, la caminante conseguía aquel irse tan provocativo.

Tiempo después, en algunos reportajes, la estrella negó toda posibilidad de artificio al respecto. El dato, sin embargo, sirvió para alimentar el mito. Su particular forma de hablar fue invención del director del film.

No estamos casados, quien, en 1952, durante el rodaje de la película, la ayudó a resaltar su voz suave y a la vez ronca, mediante el recurso de aspirar apenas y rápidamente antes de recitar cada frase.

El director de casting de la Twenty Century Fox, Ben Lyon le puso el nombre: Marilyn sonaba bien y se inspiraba en una actriz anterior, Marilyn Miller. El apellido lo eligió ella misma: Monroe, como su abuela.

NORMA LLEGA AL CINE:

Otra vez libre, Norma Jean logró finalmente un contrato con la 2Oth Century-Fox para trabajar en las películas de la productora.

Ben Lyon, el hombre que la descubrió, fue quien le sugirió que cambiara su nombre por otro mas cinematográfico”.

Y así nació Marílyn Monroe. Con el tiempo, la electrólisis retrasaría la línea de nacimiento de sus cabellos y la cirugía corregiría defectos en la dentadura, la nariz y el mentón. Faltaba un solo detalle, y Marilyn no dudó: el tono castaño de su cabello se convirtió en el rubio platinado por el que muchos suspirarían. A partir de 1950, cuando comienza a triunfar como actriz, Marilyn actuó en las siguientes películas:

A ticket to Tomahawk (dirigida por Richard Sale, en 1950).

La jungla de asfalto (dirigida por John Huston, en 1950).

Eva al desnudo (dirigida por Joseph Leo Mankiewicz, en 1950).

The fireball (dirigida por Tay Garnett, en 1950).

Right cross (dirigida por John Sturges, en 1950).

Hometown story (dirigida por Arthur Pierson, en 1951).

As young as you feel (dirigida por Harmon Jones, en 1951).

Love nest (dirigida por Joseph Newman, en 1951).

Lets make it legal (dirigida por Richard Sale, en 1951).

Clash by night (dirigida por Fritz Lang, en 1951).

No estamos casados (dirigida por Edmund Goulding, en 1952).

Niebla en el alma (dirigida por Roy Baker, en 1952).

Me siento rejuvenecer (dirigida por Howard Hawks, en 1952).

Cuatro páginas de la vida (dirigida por Henry Koster, en 1952).

Niágara (dirigida por Henry Hathaway, en 1953).

Los caballeros las prefieren rubias (dirigida por Howard Hawks, en 1953).

Cómo casarse con un millonario (dirigida por Jean Negulesco, en 1953).

Río sin retorno (dirigida por Otto Premiger, en 1954).

Luces de candilejas (dirigida por Walter Lang, en 1954).

La comezón del séptimo año (dirigida por Billy Wilder, en 1955).

Bus stop (dirigida por Joshua Logan, en 1956).

El príncipe y la corista (con Laurence Olivier, como director y coprotagonista, en 1957).

Con faldas y a lo loco (dirigida por Billy Wilder, en 1958).

El multimillonario (dirigida por George Cukor, en 1960).

Los inadaptados (dirigida por John Huston, en 1961).

Somcthings got to give (dirigida por George Cukor, en 1962, que quedó inconclusa con la muerte de la actriz).

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos del Cine Sus Peliculas

Los inadaptados fue la última película que filmaron tanto Marilyn como sus dos compañeros de reparto: Clark Gable y Montgomery Clift.

Quienes asistieron al rodaje afirman que Gable tuvo infinita paciencia con la estrella, que llegaba tarde al estudio o, directamente, no se presentaba a trabajar.

La última mujer de Clark, Kay Spreckles, afirm6 que su marido había muerto debido al intenso estrés que significó filmar una película en esas condiciones.

JOE DI MAGGIO, EL HOMBRE QUE LA AMO

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos del Cine Sus PeliculasMarilyn tenía veintiocho años cuando se casó con el famoso beisbolista Joe Di Maggio.

Era el tercer matrimonio de la mujer que ya era famosa y deseada por todos, (pues a Jim Dougherty le había sucedido el guionista Robert Slatze, con quien estuvo casada tan sólo un fin de semana).

Di Maggio persiguió a Marilyn con flores y atenciones hasta convencerla de casarse con él, pero para ella fue muy difícil mantenerse fiel a ese hombre que le exigía estar en casa temprano para cocinar la cena.

Di Maggio, que había abandonado a su esposa para casarse con la estrella, perseguía a Marilyn y montaba escenas de celos descomunales.

Criticaba los vestidos demasiado ajustados de su mujer y se negaba a acompañarla a los estrenos, pues no soportaba el asedio masculino, del que ella era objeto.

El matrimonio duró lo que un suspiro: el divorcio sobrevino el mismo año en que se habían casado, en 1954.

Una Marilyn demacrada y con marcas de golpes apareció ante los periodistas para anunciar que todo había terminado entre el popular beisbolista y ella.

A pesar de las discusiones y los golpes, Di Maggio nunca dejó de verse con Marilyn. Ella recurría a él —y lo hizo hasta pocos días antes de su misteriosa muerte— cada vez que atravesaba alguna de sus muchas crisis de    presivas.

ARTHUT MILLER PADRE Y MARIDO

En los comienzos de 1956, Marilyn estaba en el  apogeo de su carrera.

Sus actitudes provocativas fuera de la pantalla y los papeles de rubia explosiva para los que era convocada hicieron que en poco tiempo figurara en la lista de las diez estrellas más populares de Hollywood.

Era libre y los amantes se sucedían unos a otros. Marilyn, siempre necesitada de afecto, encontraba en el sexo una excusa para sentirse querida.

Había comenzado a refugiarse en el alcohol, y tomaba pastillas para dormir por las noches y para mantenerse despierta durante el día.

Tenía veintinueve años y suspiraba por un hombre al que conocía de vista: Arthur Miller.

El dramaturgo, casado y con hijos, no parecía reparar en la estrella, hasta que ella se le acercó demasiado durante una fiesta. El flechazo fue instantáneo y, en poco tiempo, Arthur y Marilyn comenzaron una relación sólida y estable.

En los comienzos de su noviazgo con Miller, Marilyn filmó El principe y la corista, la película en la que compartió cartel con el gran actor y director Laurence

Olivier. Durante el rodaje —que se llevó a cabo en Inglaterra— Arthur la llamaba por teléfono desde los Estados Unidos todas las noches utilizando el seudónimo de «Mr. Leslie”.

Marilyn estaba ansiosa por casarse; pero Arthur Miller prefería tramitar un divorcio pacífico de su esposa y no quería provocar ningún escándalo. Atenta, cariñosa y comprensiva, la estrella tuvo la paciencia necesaria para esperar a ese hombre que tanto la atraía.

El casamiento se hizo el 29 de junio de 1956. Marilyn ya conocía a sus futuros suegros y creía que por fin tendría una familia.

Si bien los primeros tiempos de la pareja fueron buenos, pronto comenzaron los problemas. Marilyn se aburría en la casa mientras Arthur se encerraba a escribir el guión de Los inadaptados; y él perdía la paciencia cada vez que Marilyn se encerraba a llorar en su cuarto, pidiendo atención.

Cuatro años después de la boda, y cansado de las infidelidades y los caprichos de su mujer, en 1960 Arthur Miller solicitó el divorcio. Habían quedado atrás los tiempos en que Marilyn lo llamaba “pa” y le cocinaba sus platos favoritos.

Uno de los hechos que desencadenaron la crisis definitiva de la pareja fue la aventura amorosa de Marilyn con el actor Yves Montand, con quien compartió cartel en la película El multimillonario.

Tanto Arthur Miller como Simone Signoret —la mujer de Montand— soportaron estoicamente el publicitado romance hasta que Montand se cansó de Marilyn y volvió con su esposa.

UNA EVA Y DOS ADANES

El divorcio de Arthur Miller fue demasiado para el frágil carácter de Marilyn; y sólo después de una serie de crisis depresivas y de un par de intentos de suicidio, logró estabilizarse su delicado equilibrio emocional.

Los hombres se sucedían unos a otros. Marilyn buscaba desesperadamente un poco de afecto, pero no lo encontraba.

Había conocido a John Fitzgerald Kennedy en 1954, y se había sentido irremediablemente atraída hacia él; pero pasarían años antes de que comenzara uno de los romances más sonados y prohibidos de la historia.

En 1954, Kennedy, un mujeriego empedernido, le había pedido a su cuñado, el actor Peter Lawford, que le presentara a Marílyn, pues quería pasar una noche con la rubia más sexy de los Estados Unidos.

El misterio que rodeó desde siempre a la relación hizo que los detalles fueran ambiguos; pero se supone que las relaciones entre la estrella y el ascendente político comenzaron en 1955, cuando Marilyn estaba divorciada de Joe Di Maggio y aún no se había casado con Arthur Miller.

Se dice que los encuentros furtivos continuaron durante el matrimonio con Miller y que se intensificaron en 1960, cuando Marilyn se divorció.

Jackie Kennedy, la esposa de John, siempre supo que su marido la engañaba, pero toleró la situación con entereza.

Marilyn, ingenuamente, creía que él se divorciaría para casarse con ella; pero la historia tendría un final diferente. John F. Kennedy, que sólo quería divertirse, ni siquiera pensaba en divorciarse y, como era su costumbre, decidió compartir a su nueva amante con su hermano menor, Robert Kennedy.

Así, Marilyn comenzó a tener relaciones con el Fiscal General de la Nación y con el futuro Presidente de la Nación.

MUERE UN MUJER Y NACE UNA LEYENDA: Hay quienes dicen que los Kennedy le habían confiado secretos que ella, despechada, estaba dispuesta a rebelar, y que ésa fue su sentencia de muerte.

Otros opinan que, abandonada por los hermanos y en medio de una profunda crisis depresiva, decidió tomar más pastillas de las que acostumbraba.

Lo cierto es que, la madrugada del 5 de agosto de 1962, se encontró el cuerpo sin vida de Marilyn, tendido en su cama. Tenía treinta y seis años y aún era dueña de la escultural figura que volvía locos a los hombres.

Se investigó poco y nada sobre su misteriosa muerte, pues la rubia más famosa estaba implicada nada menos que con el presidente de los Estados Unidos.

Para el funeral, el cuerpo de Marilyn fue colocado en un féretro de bronce, forrado por dentro con terciopelo color champagne. Le pusieron un vestido verde de Pucci y colocaron entre sus manos un delicado ramo de rosas. Cumpliendo la promesa hecha años antes, su maquillador favorito se presentó en la casa mortuoria con una modista y una peinadora, y trabajaron arduamente con la idea de quesu última imagen fuera la más deslumbrante.

Joe Di Maggio, su tercer marido, organizó su funeral y prohibió la entrada a la mayoría de los compañeros de trabajo de Marilyn. Durante el velatorio, junto a su féretro, lloró y besó a su ex-mujer, y la despidió para siempre con un simple “te amo”.

Joe Di Maggio siempre creyó que los Kennedy eran responsables del trágico final de Marilyn. Tres años después de la muerte de su ex-esposa, Robert Kennedy se acercó a estrechar la mano del ex-beisbolista durante un partido de homenaje a los Yanquis; pero éste dio un paso atrás y se negó a saludar al político.

TESTAMENTO DE MARILYN MONROE

Yo, Marilyn Monroe, digo, publico y declaro que ésta es mi última voluntad y testamento.

Primero
Mediante el presente documento, revoco todos los testamentos anteriores.

Segundo
Encargo al ejecutor de este testamento que pague mis deudas, los gastos de mi funeral y todos los impuestos lo más pronto sea posible después de mi muerte.

Tercero
Dejo en herencia a Berenice Miracle, si me sobrevive, la suma de 10.000 dólares. A May Reis, 10.000. A Norman y Hedda Rosten, y en el caso de que ambos me precedieran, a su hija Patricia Rosten, la suma de 5000 que debe ser usada para la educación de Patricia Rosten. Dejo en herencia todos mis efectos personales y mis ropas a Lee Strasberg. Es mi deseo que él los distribuya a discreción entre mis amigos, colegas y personas que yo haya querido.

Cuarto
Dejo en herencia la suma de 100.000 dólares para que sea repartida de la siguiente forma:
a) Para mantenerla, invertir y reinvertir de tal manera que se produzcan ganancias e intereses.
b) Destinar, de los intereses, 5000 dólares por año para el mantenimiento de mi madre mientras viva.
c) Para la Dra. Marianne Kris para que lo use con el fin de ayudar al trabajo de alguna institución psiquiátrica que ella considere relevante.

Quinto
Todo lo que queda, de lo que poseo, de lo que posea a la hora de la muerte, que haya heredado se repartirá de la siguiente manera: 25% a May Res 25% a Marianne Kris
Lo que resta de este balance será entregado a Lee Strasberg

Marilyn Monroe 14 de enero de 1961 Nueva York

Fuente Consultada:
Romances Famosos de la Década de los 50
Revista Semanal LEGADOS Nº5 Vida de Marilyn Monroe – Pagina 12- Autora Liliana Viola

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos

La Guerra de los Mundos Orson Welles Graves Errores de la Humanidad

La Guerra de los Mundos de Orson Welles

¡Los marcianos han aterrizado!
El programa radiofónico de Orson Welles que hizo cundir el pánico en América

Pocos minutos después de las ocho de la noche del domingo 30 de octubre de 1938, una voz sombría interrumpió una emisión radial para advertir a los americanos: «Señoras y señores, tengo que hacer un grave anunció…. las palabras que siguieron, emitidas en un programa que se difundía a través de una red que abarcaba todo Estados Unidos, causó notables escenas de pánico. Pues el «grave anuncio» consistía en que los marcianos habían aterrizado en Norteamérica, y estaban barriendo toda la resistencia que se les oponía en una serie de sangrientas batallas. Hombres del espacio exterior estaban ocupando los Estados Unidos de América.

La Guerra de los Mundos Orson Welles

El anuncio formaba parte de una obra radioteatral algo excéntrica, pero tan realista —como que estaba producida por un genio del teatro— que mucha gente tomó la obra como un hecho real. El programa había comenzado de una manera convenientemente poco dramática. A las ocho de la tarde, los oyentes escucharon: «La Columbia Broadcasting System y sus estaciones filiales presentan a Orson Welles y su Teatro Mercury del Aire, en… La guerra de los Mundos, del I.G. Wells».

Luego, se oyó la impresionante voz de Orson Welles: «Ahora sabemos que, desde comienzos del siglo XX, nuestro planeta está siendo observado muy de cerca por inteligencias más desarrolladas que la humana».

Fue interrumpido por un locutor que, aparentemente, leía un boletín meteorológico de rutina: «El tiempo para esta noche: para las próximas 24 horas se prevén pocos cambios de temperatura. Se informa de una ligera alteración atmosférica de origen indeterminado sobre Nueva Escocia, que ha causado el desplazamiento bastante rápido de una baja presión sobre los estados del Nordeste, con posibilidad de lluvias, acompañadas por vientos de escasa intensidad.

Temperatura máxima, 190. mínima, 90.

Este parte meteorológico es ofrecido a ustedes por el servicio meteorológico oficial. Ahora nos trasladamos a la sala Meridian del Park Place Hotel, en el centro de Nueva York, desde donde podrán oír la música de Ramón Requello y su orquesta».

Hasta entonces, no había nada capaz de causar alarma. Pero se estaba creando hábilmente el ambiente. Los oyentes que habían sintonizado desde el principio ya habían olvidado que lo que estaban oyendo era una obra radioteatral.

No es que hubiera muchos oyentes. Después de 16 representaciones del Teatro Mercury, los empresarios de la CBS admitieron rápidamente que sus series dramáticas no estaban resultando un éxito. El Teatro Mercury obtenía sólo el 3 por ciento de la audiencia. La mayor parte de la gente sintonizaba, los domingos por la noche, el shaw de Charlie McCarthy, en una emisora rival.

Por este motivo, Welles, preocupado por los niveles de audiencia, los ratings, estaba jugándose el resto en La guerra de los mundos. Sabía que la CBS eliminaría su programa si no encontraba un patrocinador importante que lo respaldara. Y el programa no conseguiría un patrocinador si no aumentaba su audiencia. Welles, Paul Stewart y John Houseman, sus asociados en el Teatro Mercury, habían trabajado en la serie durante cinco días. La habían ensayado, habían reescrito el guión y habían vuelto a ensayar.

La noche del jueves anterior a la salida al aire, los tres hombres habían escuchado la grabación de su trabajo hasta ese momento, y no estaban conformes. Welles, que entre tanto había ensayado otra obra en Nueva York, y que casi se estaba durmiendo de pie, exhibía más malhumor que nunca. Afirmó: «Nuestra única oportunidad es hacer este programa lo más realista posible. Tendremos que utilizar todos los artilugios que seamos capaces de imaginar».

El equipo estuvo toda la noche agregando al guión retazos de noticias verosímiles. Al día siguiente, Stewart trabajó en los efectos sonoros apropiados: ruido de multitudes presas del pánico, disparos, chillidos… El domingo a la noche, el estudio estaba repleto de vasos de papel y de recipientes de comida, tras ocho horas de excitados ensayos.

Pero a las 7.59 de la noche, mientras Welles se tragaba una botella de jugo de piña, antes de salir al aire, todo el mundo estaba de acuerdo en que este programa tenía una oportunidad… este programa robaría oyentes a Charlie McCarthy. — este programa iba a hacer que se hablara del Teatro Mercury. -. Lo que ocurrió después, durante las veinticuatro horas siguientes, dio que hablar sobre el Teatro Mercury y sobre Welles en particular.

También ganó oyentes al show de McCarthy, y mucho más pronto de lo que Welles había imaginado nunca. Casualmente, ese domingo, el show de variedades de McCarthy había presentado a un nuevo cantante como principal atracción. Era un desconocido. Fue presentado a las ocho y diez minutos; los fastidiados oyentes comenzaron a girar sus diales para averiguar si había algo mejor en la CBS. Captaron La guerra de los mundos después de que hubieran hecho los anuncios preliminares. No disponían de indicio alguno de que lo que estaban escuchando era una obra radioteatral. Todo lo que sabían era que estaban ocurriendo cosas extrañas en la zona costera oriental.

El locutor de la CES se lo estaba diciendo… «Señoras y señores: tengo que hacer un grave anuncio. El extraño objeto que cayó esta tarde temprano en Grovers Milis, Nueva Jersey, no era un meteorito. Por increíble que parezca, el objeto contiene seres extraños que, según se cree, constituyen la vanguardia de un ejército proveniente del planeta Marte.» A continuación se oyó una música suave: un toque sutil para mantener ansiosa a la gente, para mantenerla incómoda, sobre ascuas. ¿Qué estaba ocurriendo? El locutor interrumpió la música de nuevo.

El tono de su voz denotaba que se sentía nervioso, aterrorizado. Los marcianos, repugnantes criaturas de piel correosa, se estaban desplegando. La policía de Nueva Jersey se precipitaba a interceptarlos. Se oyó más música, otros anuncios febriles, seguidos de silencios escalofriantes. La gente estaba pegada a sus receptores. Se llamaba a los vecinos para que también oyeran.

Se telefoneaba a los parientes para alertarlos. A través de toda América, la gente comenzó a ser presa del pánico. Entonces, el locutor —nuevamente en el aire— balbuceó: «Conectamos ahora con Washington, para dar difusión a un mensaje de emergencia nacional formulado por el secretario del ministerio de interior».

Se escuchó una voz solemne que incitaba a la población a no ceder al pánico; pero con el mismo tono, se le decía que los marcianos que aterrizaban no lo hacían solamente en Nueva Jersey. Habían caído a tierra vehículos espaciales en todos los estados de la Unión. Miles de civiles y de soldados habían sido ya barridos por armas de rayos letales. Se emitieron entrevistas con testigos oculares, muchas de las cuales corrieron a cargo del brillante actor Joseph Cotten.

El testigo narraba cómo había visto aterrizar objetos llameantes, de los que luego emergían repugnantes seres; cómo los rayos letales habían arrasado a miles de personas; hasta qué punto los extraños alienígenas resultaban indetenibles. Uno de los actores de Welles desempeñó el papel del presidente de los Estados Unidos y advirtió al pueblo americano contra los peligros del pánico. El programa terminó con un locutor que, desde la cúspide del rascacielos de la CBS, gritaba que Manhatann estaba siendo invadida.

Su febril relato se transformó, al final, en un grito ahogado. A esta altura, muchos oyentes habían abandonado ya su lugar junto a los receptores de radio. Los que oyeron el programa hasta el final advirtieron que todo había sido solamente una obra de radioteatro. Los que no lo hicieron siguieron dominados por un pánico ciego.

En Nueva Jersey, donde se había dicho que los marcianos hablan aterrizado primero, los caminos estaban atestados de automóviles que corrían hacia las colinas. Familias enteras salieron de sus casas volando, con toallas mojadas alrededor de las cabezas, en la creencia de que esto les salvaría de los nauseabundos gases espaciales de los que se habla hablado. El mobiliario y los objetos valiosos habían sido apilados en camiones y coches.

Había comenzado la estampida. El pánico se expandió a todas partes. En Nueva York, los restaurantes se vaciaron. Las terminales de autobuses y las colas de taxis se llenaron de gente que trataba de llegar a sus hogares para confortar a sus familias. Las esposas telefoneaban a los bares, tratando de localizar a sus maridos. 

Y la noticia siguió corriendo. Los marinos de la armada estadounidense fueron convocados a sus barcos en el puerto de New York, para preparar la defensa de América contra los marcianos. Desde Los Angeles hasta Boston se produjeron denuncias sobre meteoros. Alguna gente impresionable aseguró que, efectivamente, había visto marcianos. Los soldados estatales de reserva fueron llamados a presentarse en sus cuarteles generales como voluntarios para la defensa del mundo. En el sur, mujeres histéricas y llorosas rezaban por las calles. Los servicios religiosos fueron interrumpidos en muchos lugares del país cuando la gente irrumpía para contar las noticias a los fieles. Incluso se produjo el caso de un intento de suicidio.

Las centrales telefónicas de los periódicos y las estaciones radiales estaban abarrotadas Pero curiosamente, no había indicios de pánico en los estudios de la CES, donde, entre alaridos y anuncios sobre la implantación de la ley marcial Welles estaba otorgando a su programa un horrible final. Welles y Cotten fueron advertidos sobre la masa de llamadas telefónicas, pero Cotten minimizó el hecho: «Son unos pocos maniáticos». Hacia el final del programa, dos policías que estaban de guardia llegaron a la parte posterior de los estudios, pero al darse cuenta de que sólo se trataba de una obra radioteatral, no dijeron nada a nadie sobre el pánico, y en cambio se quedaron para oir el final.

La primera noticia que Welles tuvo acerca del resultado de sus entusiastas esfuerzos la recibió a la mañana siguiente, al abandonar su apartamento. Vio su nombre en los letreros luminosos de neón del edificio del New York Times: «Orson Welles causa pánico».

Compró los periódicos y leyó los principales titulares del New f-ferald Tribuna —«El ataque desde Marte en una obra radiofónica sumió a miles en el pánico»— y del New York Times —«Oyentes de radio dominados por el pánico: muchos huyeron de sus hogares para escapar a la invasión de gas proveniente de Marte»—; Welles, que ya a los 24 años era un actor conocido, resultaba duramente criticado por su inconcebible actuación, que había sumido en el terror a la mitad de los Estados Unidos. Los periódicos lo criticaban tachándole de irresponsable.

Se habló de entablar una acción criminal en su contra. Docenas de personas iniciaron pleitos contra la CES; el total de las reclamaciones sumaban 750.00o dólares. Pero todas las demandas fueron desestimadas y, lejos de suprimir el programa de Welles, los empresarios se felicitaban por haber contratado al actor más célebre de América.

Los mtings del Teatro Mercury subieron rápidamente. También se encontró un patrocinador Rabia sido recompensado el mayor disparate radiofónico.

Los principes engañados Grandes Errores de la Humanidad

Grandes Errores de la Humanidad

Los príncipes que nunca llegaron Lo primero que se supo acerca de la visita real fue un telegrama enviado por el ministerio de asuntos exteriores, desde Londres, a la flota anclada a la altura de Waymouth, Dorset. Transcurría el año 1910 y el poder naval de Inglaterra no tenía parangón.

El mayor barco de la flota era el HMS Dreadnougth, nave capitana de la armada real. Y fue el Dreadnougth el que recibió el mensaje del ministerio de asuntos exteriores. El telegrama, firmado por el subsecretario de exterior, sir Charles Hardinge, ordenaba que el barco se preparara para recibir a un grupo de príncipes abisinios.

La marina debía darles una buena acogida, hacerles sentirse importantes y, en general, impresionarles con la invencibilidad del poder imperial. Los oficiales del Dreadnougth se dieron a la tarea y jamás sospecharon que el telegrama pudiera no ser genuino. Mientras tanto, en la estación de Paddington, en Londres, un hombre elegante, con sombrero de copa y chaqué, hablaba confidencialmente con el jefe de la estación. Se presentó como Herbert Cholmondesly, del ministerio asuntos exteriores, y solicitó un tren especial, dispuesto para transportar hasta Weymouth a un grupo de príncipes abisinios.

Quería ese tren inmediatamente. El jefe de la estación se apresuró a preparar un coche destinado a los VIPs, sin sospechar que Cholmondesly pudiera ser un impostor. El «hombre del Foreign Office» era William Horace de Vere Cole, un acaudalado joven de la alta sociedad, un bromista fuera de lo común. Fue él quien envió el telegrama al barco.

Y los cuatro «príncipes abisinios» que abordaron ei tren eran sus amigos: la famosa novelista Virginia Woolf; Guy Ridley, hijo de un célebre juez; el deportista Anthony Buxter y el pintor Duncan Grant. Todos habían sido maquillados, caracterizados y vestidos por el experto maquillador teatral Willy Clarkson, Durante el viaje, estaban acompañados por un «intérprete»: Adrián, el hermano de Virginia Woolf, y por el propio Cole, el bromista.

El grupo llegó a Weymouth y fue recibido por una fastuosa alfombra roja y una guardia de honor. Al llegar a bordo del Dreadnougth, que había sido engalanado con gallardetes para la real visita, se sorprendieron al ser saludados con honores que habitualmente sólo se reserva a los almirantes. No pudo encontrarse en ninguna parte ni lá bandera ni la música del himno nacional de Abisinia. En su lugar, los atribulados oficiales ordenaron izar la bandera de Zanzíbar, y la banda ejecutó el himno de ese país. Nadie debería haberse preocupado: los príncipes no podían notar la diferencia.

Mientras, el grupo recorría el barco, distribuía tarjetas de presentación impresas en swahili y sus integrantes hablaban entre si en latín, con un acento irreconocible. Todo lo que se les mostraba era saludado por ellos con la complacida expresión de «Bunga-bunga». Se les dispensaron todas las formas de la hospitalidad.

En retribución, trataron de rendir honores militares abisinios a algunos de los oficiales de alto rango. Pidieron esteras para rezar al ocaso, pero rehusaron todos los ofrecimientos de comida y bebida «por razones religiosas» <habían sido advertidos por el maquillador Clarkson de que, si trataban de comer algo, sus falsos y abultados labios podrían caerse).

La artimaña casi fue descubierta en dos ocasiones. Primero, cuando Anthony Euxton estornudé y la mitad de su bigote desapareció y consiguió pegarlo de nuevo antes de que nadie lo notaras y luego cuando el grupo fue presentado a un oficial pariente de Virginia Woolf y que también conocía muy bien a Cole. Pero el oficial no vio a Virginia detrás del disfraz y, lo que es asombroso, no demostró ningún indicio de reconocer a Cole cuando le fue presentado.

El grupo real dio por finalizada la visita de manera precipitada y, después de posar para las fotografías, volvió a Londres; allí, sus miembros revelaron su bochornoso engaño. Toda la operación había costado a Cole 4.000 libras, una suma principesca para aquellos tiempos.

Pero Cole hubiese pagado casi cualquier suma y llegado casi a cualquier lugar extremo para gastar una broma pesada. Una vez se vistió de obrero y cayó un enorme pozo en el centro del bullicioso Piccadilly londinense.

Durante varios días, se dedicó a contemplar su pozo y ei rostro desorientado de los numerosos concejales que se acercaron a visitar la obra. Transcurrió una semana antes de que advirtieran que habían sido engañados y rellenaran el pozo.

En otra ocasión Cole paseaba por Westminster con un miembro del parlamento; en un momento dado, el archibromista afirmó que podía ganar al diputado una carrera hasta la próxima esquina, incluso dándole 10 m. de ventaja. El diputado aceptó, sin darse cuenta de que Cole había deslizado un reloj de oro en su bolsillo.

Cuando el parlamentario comenzó a correr, Cole gritó: «Al ladrón!», y llamó a un Policía para que registrara los bolsillos del «fugitivo». El reloj estaba en su bolsillo, de manera que el parlamentario fue conducido rápidamente a la comisaría más cercana, donde tuvo la desagradable tarea de persuadir a la policía de que todos habían sido engatusados. Pero las bromas favoritas de Cole incluían siempre disfraces. Mientras era estudiante en la universidad de Cambridge, se disfrazó de sultán de Zanzíbar e hizo una «visita oficial» a su propio colegio.

Fue conducido hasta muy cerca de sus propias habitaciones, Otra de sus extrañas representaciones consistió en asistir a una reunión de dirigentes sindicales. Marchó decididamente hacia la tribuna para dirigirles un discurso.

La audiencia estaba esperando una arenga del primer ministro laborista, Ramsay MacDonald Y Cole, verdadera. mente, se parecía muchísimo al primer ministro, luego de pasar horas maquillándose ante el espejo. El verdadero MacDonald, entre tanto, estaba «perdido» en algún lugar de Londres, a bordo de un taxi conducido por cómplices de Cole. El orador estaba diciendo a los dirigentes sindicales que todos deberían trabajar más y recibir menos salarios. El discurso no fue acogido muy favorablemente.