El Sistema Solar La Conquista del Espacio

El Mayor Telescopio del Mundo Monte Palomar Historia

El Mayor Telescopio del Mundo: Monte Palomar

HISTORIA DE SU CONSTRUCCIÓN Y SUS CARACTERÍSTICAS

Monte Palomar se encuentra situado a 1677 m sobre el nivel del mar, en el condado de San Diego, California, a unos 1000 Km al SE de Monte Wilson, donde se encuentra otro de los mayores observatorios del mundo. Ambos observatorios están regidos en la actualidad por el mismo director, según acuerdo del Instituto Tecnológico de California, en Pasadena, y la Institución Carnegie en Washington.

telescopio monte palomar (ee.uu.)

Situado a 80 Km. de Los Ángeles, en la cima del monte homónimo (vecino de Monte Wilson) nació de una idea de Hale que ambicionaba un telescopio de un tamaño enorme, dos o tres veces mayor que el telescopio Hooker, aunque no fuese seguro que pudiese realizarse un instrumento similar. Se encargó de buscar los fondos para un total que entonces era impresionante: cinco millones de dólares. Finalmente, obtuvo seis millones de dólares de la fundación Rockefeller, sólo un año antes de la gran recesión.

Es fácilmente accesible y está muy alejado de las luces de Pasadena y de Los Angeles; la cúpula brillante y resplandeciente del gigantesco y potente observatorio es visible desde muy lejos.

Durante el día, esta gran cúpula, de 41 m de altura, permanece cerrada. Mas por la noche empieza a girar silenciosamente, se abre una ancha rendija, permitiendo ver un sinnúmero de tubos, portantes y tirantes. Empieza a trabajar el telescopio gigante del Monte Palomar. Con su famoso reflector de 5 metros, permite echar una mirada al espacio que alcanza a ver sistemas de estrellas a una distancia de miles de millones de años luz.

Con este gran telescopio, el mayor del mundo, se podría distinguir una vela encendida a una distancia de 30 000 kilómetros y fotografiarla a 50 000 Km, lo que puede dar una idea exacta del extraordinario alcance de este fabuloso telescopio.

Una de las ciencias más antiguas en el mundo es la astronomía; los egipcios hace más de 4000 años conocían el curso de los planetas, sabían que la Tierra giraba alrededor del Sol, tenían un calendario solar; los mayas también estaban interesados en gran manera por esta ciencia, conocían al igual que los egipcios los planetas y contaban con un calendario casi tan exacto como el nuestro.

Una empresa estadounidense empleó cuatro años para la realización del espejo {de 1931 a 1935), el cual fue transportado con un tren especial hasta Pasadena, donde se procesó ópticamente. El telescopio fue inaugurado en 1948, diez años después de la muerte de Hale, quien no pudo ver terminado su proyecto. Pero el telescopio de 5 m recibió su nombre. Edwin Hubble se hizo cargo de la supervisión científica de las operaciones del telescopio y, con él, midió las distancias de muchas galaxias, haciendo una clasificación de ellas y consiguiendo elaborar un mapa de la distribución de las galaxias del universo cercano.

No es de extrañar que todos los pueblos y en todas las épocas se interesaran por las observaciones siderales ya que es algo que lo tenemos siempre sobre nuestras cabezas; basta alzar la vista al cielo para querer, instantáneamente, horadar con nuestras casi ciegas pupilas, los secretos inconmensurables de los infinitos espacios siderales. Por esta razón la astronomía es una de las ciencias que más constantemente, pero lentamente, ha ido avanzando.

Cada año, gracias a los aparatos más modernos, se hacen descubrimientos más interesantes que van a enriquecer el libro de oro de la Astronomía, en el cual aún quedan por llenar una cantidad infinita de páginas, tan infinita como el cosmos mismo.

El telescopio astronómico es un invento relativamente reciente. Con los primeros telescopios del siglo XVII fue posible descubrir tres satélites de Júpiter e investigar las estrellas del sistema de la Vía Láctea. En el transcurso de los siglos se intentó construir telescopios de lente (refractores) cada vez mayores. Pero no pudo superarse el diámetro de objetivo de 1 m. Las lentes de este tamaño son difíciles de pulir.

Existe además el peligro de que se curven, ya que una vez ante el tubo del telescopio, se han de sostener solamente con su borde. Por ello ya se pensó pronto en aprovechar las facultades amplificadoras del espejo cóncavo. Así surgieron los telescopios de espejo (reflectores). Ya que los espejos no se sostienen por el borde, sino sobre toda su superficie, pudo intentarse el uso de diámetros mayores, construyendo con ello instrumentos cada vez más sensibles a la luz. En los Estados Unidos se fundió en 1901 un reflector de 60 cm.

En 1917 le siguió el primer reflector de 250 cm, el telescopio Hooker del observatorio del Monte Wilson. El director del Observatorio Wilson era en aquel entonces el astrofísico George Ellery Hale (1868-1939), quien se había hecho famoso, entre otras razones, por la demostración de la aparición de campos magnéticos relacionados con las manchas solares. Hale sugirió la construcción de un telescopio reflector de 7,5 m. Mas no se hizo y tuvo que contentarse con un reflector de 5 m. cuya construcción ya fue bastante difícil.

EL TELESCOPIO SCHMIDT: En el observatorio de Monte Palomar también se encuentra otro telescopio muy famoso: el Schmidt, de 1,22 m. Se trata de un telescopio especial, exclusivamente diseñado para la fotografía que, gracias a una configuración óptica particular, permite obtener imágenes de grandes zonas del cielo prácticamente sin defectos ópticos. Con este instrumento, el mayor en su género (instalado también en 1948), se ha realizado un gran adas fotográfico de todo el cielo visible desde Monte Palomar.

La Fundación Rockefeller dispuso para este fin seis millones de dólares. Aún no se tenía ninguna experiencia en la fundición de un espejo tan grande. La General Electric efectuó varias pruebas con cristal de cuarzo, en que se gastaron 639 000 dólares, sin llegar a un resultado satisfactorio. Entonces se interesó la fábrica de vidrio Corning en producir un espejo de Pyrex.

Empezaron con espejos más pequeños, aproximándose poco a poco al tamaño deseado. La primera fundición fracasó, porque el terrible calor de 1350° C inutilizó el molde. Tuvieron éxito en el segundo intento, el 2 de diciembre de 1934. El espejo tuvo que enfriarse durante ocho meses.

Después se llevó el disco de 20 toneladas a Pasadena, donde empezaron los difíciles trabajos para pulirlo. Mientras tanto se construía el observatorio sobre el Monte Palomar. La construcción continuó durante seis años ininterrumpidamente; la segunda guerra mundial interrumpió de momento su construcción; mas al cesar las hostilidades los trabajos continuaron su ritmo.

Trece años después de la fundición, en noviembre de 1947, pudo llevarse el espejo pulido a través de una carretera construida especialmente para este fin y montarlo en el observatorio. Fue inaugurado el día 3 de junio de 1948 y bautizado con el nombre de «Telescopio Hale» en honor del que había sido precursor de este gran telescopio, George Ellery Hale, que por desgracia no pudo verlo acabado.

La cúpula, en su parte inferior, consta de oficinas, cuartos oscuros fotográficos, refrigeradores para materiales fotográficos, biblioteca, cuarto de recreo, comedor para los astrónomos y almacenes. Las paredes de todos estos departamentos están aisladas con aluminio laminado, los cuartos oscuros tienen unidades individuales para acondicionamiento de aire y todos los demás cuartos tienen calefacción regulada por termostatos.

La construcción con doble pared de la sección inferior así como la de la cúpula protege el interior de la misma del calor absorbido por las paredes exteriores durante el día. Las paredes interiores están además aisladas con gruesas secciones de aluminio laminado, que mantienen el telescopio protegido tan cerca como es posible de las temperaturas nocturnas.

Las cortinas que cierran la rendija en la cúpula por la que el telescopio ve, se mantienen cerradas durante el día y se abren al atardecer en preparación de la noche de trabajo. En el segundo piso se encuentran tres piezas de equipo. Una son las bombas de aceite a alta presión y los filtros que envían el fluido a las pilas de aceite que mantienen el peso del telescopio (500 toneladas). Otra es una serie de tableros con controles electrónicos remotos y kilómetros de cables, que van desde los motores hasta las partes movibles del telescopio y cúpula.

No menos importantes son los osciladores de cuarzo que controlan la frecuencia de la corriente eléctrica usada por el «reloj», motor que mueve al telescopio de este a oeste durante la noche para compensar la rotación de la Tierra. El tercer piso tiene una superficie reforzada plana y está directamente bajo el telescopio. El telescopio sigue con toda ligereza los movimientos de las estrellas. Para ponerlo en movimiento basta un motor eléctrico de 60 watios.

En Monte Palomar existen además dos telescopios Schmidt de 45 y 120 cm, la abertura útil de su limbo corrector mide 123,75 cm y su espejo 183 cm de diámetro. El personal residente en este observatorio lo forman un intendente, un electricista en jefe, varios asistentes «de noche» que manejan los telescopios para los astrónomos y ayudantes, mecánicos, trabajadores de construcción y mantenimiento y sirvientes que mantienen la residencia en condiciones y preparan alimentos para todo el personal; las familias de este personal de operación viven en la montaña.

El personal puramente científico está dividido en dos grupos. El primero lo forman los científicos del Departamento de Astrofísica del Instituto Tecnológico de California y el segundo está en las oficinas de los observatorios de Monte Wilson y Palomar, a pocos kilómetros del Instituto.

Los astrónomos viven en Pasadena y van a Palomar solamente por cortos períodos, de dos a diez días, entonces son relevados por otros y regresan a Pasadena.

La pieza de cristal más grande del mundo: La fabricación de lentes y espejos telescópicos, figura entre los trabajos más difíciles de la industria del cristal, por la perfección, homogeneidad y características especiales que debe tener, desde un principio, la masa vitrea que habrá de someterse a las delicadísimas operaciones que harán de ella un instrumento de precisión astronómica.

Hay espejos telescópicos de grandes dimensiones y de varias toneladas de peso; pero la pieza más grande de cristal que existe en el mundo, es el espejo que se fabricó para el telescopio del observatorio de Monte Palomar, en California, Estados Unidos de América. Los detalles de su fabricación constituyen una demostración de lo que pueden la ciencia y la industria cuando se unen para llevar a cabo un proyecto gigantesco.

En 1928 las Fundaciones de Rockefeller y Carnegie aportaron los fondos necesarios para la construcción de un telescopio que tuviera un espejo de cinco metros de diámetro. En los cálculos previos y en las operaciones preliminares, se invirtieron varios años, hasta que el 2 de diciembre de 1934, se terminó la fundición de un bloque de cristal que tenía 510.54 centímetros de diámetro, 66 centímetros de grueso y 20 toneladas de peso.

El cristal es de borosilicato especial, fundido primero en un horno continuo y pasado luego a otro horno que contenía el molde, habiéndose hecho el temple en un horno eléctrico. Las operaciones de fundición y enfriamiento se llevaron a cabo en los años de 1934 y 1935, en las grandes fábricas de vidrio de Corning, en el estado de Nueva York.

El bloque de cristal tiene forma de disco. Su cara superior es lisa y la inferior en forma de parrilla científicamente calculada para eliminar peso y permitir la utilización de soportes múltiples en el interior del bloque, en el plano de centro de gravedad, evitando En 1936 se envió el disco a los talleres ópticos que tiene en Pasadena el Instituto Tecnológico de California, donde se montó en un torno especial para trabajar y pulir su superficie, dándole una curvatura paraboloide que no tuviera un error que excediera de dos millonésimas de pulgada.

Durante once años se trabajó en esa operación que se terminó el 4 de octubre de 1947, y el disco se trasladó al edificio del observatorio astronómico en Monte Palomar, a unos cien kilómetros al norte de San Diego de California, donde la superficie paraboloide se recubrió con una película de aluminio vaporizado que la transformó en un espejo.

Finalmente, el 3 de junio de 1948, después de veinte años de estudios y trabajos, fué inaugurado el telescopio, en cuya parte inferior descansa el gigantesco espejo, apoyado en 36 dispositivos

complicados. La estructura metálica del telescopio tiene más de 20 metros de altura, con un peso de 500 toneladas, y el edificio que lo alberga, construido de acero y concreto, se eleva a una altura equivalente a doce pisos, y está rematado por un domo giratorio de 41 metros de diámetro. En 1949 y 1950 continuaron los trabajos de corrección y afinación de la superficie del espejo y el ajuste y comprobación de los delicados mecanismos que rigen y mueven todas las piezas y dispositivos del colosal telescopio.

La potencia del espejo para penetrar en los espacios estelares es tal, que alcanza hasta una distancia que se mide en mil millones de años luz, o sea el doble de la del telescopio de Monte Wilson que le sigue en importancia. Una idea de esa potencia nos la da el hecho de que, en completa oscuridad, el ojo humano puede distinguir la luz de una vela a unos veinticinco kilómetros de distancia, mientras que un astrónomo, valiéndose del telescopio de Monte Palomar podría distinguirla a 25.000 kilómetros, y si en vez del ojo del astrónomo se adapta al telescopio un aparato fotográfico, la placa fotográfica podría registrar esa misma y débil luz a 65.000 kilómetros de distancia.

Ver Tabla Con Los Más Grande Telescopios del Mundo

IMPORTANTE ACLARACIÓN:
Se aprobó la construcción de un nuevo y gran telescopio
, que será el mas grande del mundo.

Nuevo Telescopio Más Grande del Mundo

El Consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha aprobado la construcción del European Extremely Large Telescope (E-ELT), el mayor telescopio del mundo. Tendrá un coste aproximado de 1.000 millones de euros y no entrará en funcionamiento hasta dentro de diez años. Su emplazamiento final estará situado en Cerro Armazones, en el Desierto de Atacama (Chile), a sólo 20 kilómetros de distancia del Very Large Telescope. El E-ELT será un telescopio óptico infrarrojo que tendrá una apertura de 39 metros y permitirá caracterizar exoplanetas con masas similares a la Tierra, estudiar poblaciones estelares en galaxias cercanas y realizar observaciones ultra-sensibles del universo profundo.

MAYOR TELESCOPIO DEL MUNDO EN CHILE

Fuente Consultada:
Las Grandes Maravillas del Mundo Fasciculo N°8

Primer Hombre en llegar la Luna Vida de Neil Armstrong

Primer Hombre en llegar la Luna – Vida de Neil Armstrong

El nombre de en la cuando, el 20 de julio de 1969, se convirtió en el primer hombre que pisaba la Luna. Millones de persona de todo el mundo pegadas al televisor fueron testigos de la hazaña de Armstrong, junto a Aldrin y Michael Collins, sus dos compañeros de la misión espacial Apolo XI, cumplían así uno de los logros tecnológicos-cientificos mas importantes de la historia de la Humanidad. Armstrong, murió el 25 de agosto de 2012 en Cincinnati, por una afección cardíaca.

Neil Alden Armstrong, astronauta estadounidense, fue la primera persona en caminar sobre la luna; nació el 5 de agosto de 1930, cerca de Wapakoneta, Ohio.

Él era el mayor de tres hijos de Stephen y Viola Armstrong Engel. Su pasión por los aviones quedó señalada a los seis años, cuando hizo su primer viaje en uno de ellos.

Es probable que cuando Neil Armstrong nació, en la granja de sus abuelos, en su destino estuviera escrito «elegido para la gloria». Sin embargo, no lo sabría hasta pasados varios años, cuando se convirtió en el primer ser humano en pisar el suelo lunar. Nada hubo en su infancia que dejara adivinar un futuro tan colosal.

Neil no fue un niño prodigio. Todo en él era discreto, salvo un detalle: su pasión por volar.

Eso sí lo hacía distinto de otros chicos de su edad. Hoy, más de cuatro décadas después de que una pisada suya fuera recibida en el mundo como «la mayor aventura de la historia», se ha elaborado una leyenda romántica sobre este personaje, que escapa de la celebridad refugiándose en su Ohio natal.

Según esa leyenda, a los dos años Armstrong mostró su primer interés por los aviones. Fue un día en que su padre, Stephen Armstrong, lo llevó a la Competencia Nacional Aérea de Cleveland.

El pequeño Neil se mostró muy entusiasmado mientras presenciaba las cabriolas de enormes y brillantes aviones. A los seis años, Neil iba a disfrutar de su primer vuelo en avión. Es probable que nunca se sepa si en esa ocasión visitó o no una cabina de mandos, y si de ahí nació su auténtica afición por las aeronaves. Pero sí que poco tiempo después empezó a fantasear con la idea de comandar un aparato.

Comenzó a tomar lecciones de vuelo a la edad de catorce años, y en su décimo sexto cumpleaños le fue concedida una licencia de piloto. A esa edad, Armstrong se construyó un pequeño túnel de viento (un túnel a través del cual el aire es forzado a una velocidad controlada para estudiar los efectos de su caudal) en el sótano de su casa, también realizó experimentos utilizando el modelo de aviones que había diseñado.

A través de estas actividades se estaba preparando para lo que sería una distinguida carrera en la aeronáutica o la construcción, diseño y navegación de las aeronaves.

SU DESTREZA COMO PILOTO LO LLEVÓ A LA ASTRONÁUTICAFUE EL PRIMER HOMBRE EN PISAR EL SUELO LUNAREE.UU. SACÓ VENTAJAS EN LA CARRERA ESPACIAL CONTRA LA URSS
LA PROEZA CONTÓ CON UN GRAN ALIADO: LA TVHOY SE DEDICA A LA ENSEÑANZA Y ASESORA PROYECTOS ESPACIALES

Armstrong también estaba interesado en el espacio exterior a una edad temprana. Su fascinación fue impulsada por un vecino que era dueño de un potente telescopio; en el que fue encantado con las vistas de las estrellas, la Luna y los planetas que vio a través de este dispositivo.

Ingresó a en la Universidad de Purdue en Indiana en 1947 con una beca de Marina de los EE.UU. Después de dos años de estudio fue llamado al servicio activo con la armada y ganó sus alas de piloto de jet en la Estación Aérea Naval de Pensacola, en Florida.

A los veinte años fue el piloto más joven en su escuadrón. Voló setenta y ocho misiones de combate durante la Guerra de Corea, una guerra civil desde 1950 hasta 1953 entre el Norte y Corea del Sur en el que China luchó en el lado comunista de Corea del Norte y los Estados Unidos lucharon para ayudar a Corea del Sur.

Después de la guerra Armstrong volvió a Purdue y completó una licenciatura en ingeniería aeronáutica en 1955. De inmediato aceptó un trabajo con el Laboratorio de Propulsión a Lewis Vuelo del Comité Consultivo Nacional de Aeronáutica (NACA) en Cleveland, Ohio. Un año más tarde se casó con Janet Shearon.

Poco después, Armstrong transferido a la NACA , donde se convirtió en un experto piloto de pruebas y voló los primeros modelos de aviones como el F-100, M-101, M-102, M-104, F-5D, y B-47. También fue piloto del avión cohete X-1B, una versión posterior del primer avión que rompió la barrera del sonido (el efecto de arrastre de aire en un avión al aproximarse a la velocidad del sonido).

Fue seleccionado como uno de los tres primeros pilotos de la NACA para volar el avión cohete X-15-motor. Hizo siete vuelos en este avión, que era una especie de primer modelo de las futuras naves espaciales. Logrando una altura récord de 207 a 500 pies y una velocidad de 3.989 millas por hora.

En 1962, Armstrong decidió convertirse en astronauta tras una selección de la NASA e ingresó a ella para su formación. En septiembre de 1962 se convirtió en el primer astronauta no militar de Estados Unidos. Su asignación de vuelo por primera vez como un astronauta fue como una copia de seguridad, o suplente, del piloto de Gordon Cooper, en la misión Gemini 5.

A posteriori continuó su formación especializada en la nave espacial Gemini y fue seleccionado como el piloto de mando para la misión Gemini 8. Con copiloto David Scott que fue lanzado desde Cabo Kennedy (ahora Cabo Cañaveral), Florida, el 16 de marzo de 1966. El Gemini 8 orbitó y se acopló como estaba previsto con otro vehículo en órbita, pero poco después la nave Gemini 8 se salió de control. Armstrong trajo al Gemini 8 al Océano Pacífico a sólo 1,1 millas náuticas del punto de aterrizaje previsto.

La conducta fría y profesional de Armstrong dio una fuerte impresión en sus superiores, quienes lo destinaron a la formación para el programa Apolo. Durante un vuelo de entrenamiento de rutina del vehículo de aterrizaje de la investigación, las embarcaciones de Armstrong se salieron de control; este se expulsó a sí mismo y aterrizó en paracaídas a unos metros de distancia del vehículo de formación, que se estrelló en llamas. Con sus emociones controladas de costumbre, él se alejó y con calma hizo su informe.

Misión Apolo 11
En enero de 1969 Armstrong fue seleccionado como comandante del Apolo 11, la primera misión de aterrizaje lunar. El 16 de julio a las 9:32 A.M. Hora del este (EDT), Armstrong, con los astronautas Michael Collins y Edwin Aldrin, despegó desde el Centro Espacial Kennedy en Florida.

El Apolo 11 pasó a la influencia gravitatoria (fuerza de la gravedad) de la luna el 18 de julio y la vuelta a la luna dos veces. Armstrong y Aldrin entraron en un módulo lunar (una pequeña nave espacial) llamado el Águila.

A medida que descendieron hacia la superficie lunar, su equipo se convirtió en sobrecarga, pero bajo las instrucciones del centro de control de la misión en Houston, Texas, Armstrong logró aterrizar el módulo. A las 4:17:40 pm. , el 20 de julio, una parte importante de la población de la Tierra estaba escuchando la transmisión de radio de Armstrong informando que el Águila había aterrizado.

A las 10:56 pm. puso el pie en la luna, diciendo: «Eso es un pequeño paso para el hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad.»

Carrera después de la NASA
Apolo 11 fue la misión al espacio final de Armstrong. Luego se unió a la Oficina de la NASA de Investigación Avanzada y Tecnología, donde una de sus principales actividades era promover la investigación sobre el control de las aeronaves de alto rendimiento mediante la computadora. En 1971 comenzó a trabajar en la Universidad de Cincinnati en Ohio, donde pasó siete años como profesor de ingeniería aeroespacial.

Armstrong se mantuvo trabajando para el gobierno. En 1984 fue nombrado en la Comisión Nacional sobre el espacio, donde completó un informe con un ambicioso futuro de los programas espaciales de EE.UU., También fue líder de una comisión gubernamental para investigar la explosión desastrosa de la lanzadera espacial Challenger , que se produjo en enero de 1986.

Armstrong trabajó para varias empresas desde sus días de astronauta, incluyendo el cargo de presidente de los Sistemas de AIL, Inc., un fabricante de electrónica aeroespacial. En 1999 fue honrado en una ceremonia celebrada en el National Air and Space Museum de la Smithsonian Institution en Washington, DC, donde recibió la Medalla de Langley, en honor al trigésimo aniversario de la misión Apolo 11. Armstrong también hace ocasionales apariciones públicas en el aire en su ciudad natal de Wapakoneta, Ohio.

MITOS Y SECRETOS:

UN SUSTO:

Armstrong tuvo un percance en los ensayos previos a la misión Apolo XI En mayo de 1968, en Texas, guiaba el simulador Lunar Landing Research Vehide. Algo salió mal y la nave estalló en el aire. Armstrong salvó su vida al eyectar su asiento v saltar en paracaídas; sólo sufrió heridas leves.

TAN SOLO UNA QUEJA:

Según Armstrong, la misión espacial del Apolo XI transcurrió sin sobresaltos. Tuvimos muy pocos problemas, muchos menos de los esperados en la superficie. Fue una operación muy agradable y las temperaturas no eran altas. La combinación de los trajes espaciales y los aparatos en la espalda que mantenían nuestras vidas operaron a la perfección», afirmó. No obstante, sí se lamentó de que «la principal dificultad fue el poco tiempo para hacer la gran cantidad de cosas que nos hubiera gustado. Teníamos el mismo problema que un niño en una tienda de dulces».

UNA FALLA, UN SUSTO:

Houston sí tuvo que resolver con rapidez un problema de Apolo XI, ya que uno de los aparatos encargados del alunizaje se bloqueó. Según el ex-jefe de programas espaciales de la NASA en España, Luis Ruiz de Gopegui, «Armstrong, gritó, al ver cómo una luz roja de la cabina de mandos se encendía y centelleaba sin parar: ¡Tengo una alarma en la computadora que no conozco, díganme qué hago!». Esta señal, la alarma 1202, se hizo famosa, aunque no hubo mayores consecuencias.

SOBRE SU VIDA PRIVADA:

Poco se sabe de la vida privada de Armstrong, un hombre aislado del mundo y muy defensor de su intimidad; tan sólo, que se casó con Janet Shearon y tuvo tres hijos, Eric, Marky Karen -ésta última falleció en la infancia-. Quizás para entender su carácter basten sus propias palabras: «Ahora permanezco en casa, sentado y pensando en los buenos tiempos. Supongo que he tenido una buena vida y me siento muy afortunado. Todavía disfruto viendo a la gente que va al espacio. Leo todo lo que se refiere a las nuevas tecnologías y ayudo en el desarrollo de proyectos espacíales en todo lo que puedo.»

EN LA ARGENTINA:

Fue una de las primeras transmisiones televisivas vía satélite, recibida en la estación terrena de Balcarce. En la noche del 20 de julio de 1969, millones de argentinos vieron cómo Armstrong descendía del módulo Eagle. El seguimiento de la misión continuó hasta la madrugada del 21 de julio. En tanto, un argentino, el doctor Enrique Febbraro, declaraba al 20 de julio comoDía Internacional del Amigo..

ALGO MAS…
Entre los 50 cosmonautas estadounidenses, Armstrong, que en 1969 tenía casi 39 años, se destacaba por su sentido del orden, su gran autocontrol y por su carácter poco propenso a las fantasías. Nada le interesaba, excepto volar. «Cualquiera que lo trate, lo describirá como un sujeto frío, calculador» —decía de él otro astronauta—. «Su modo de pensar y de vivir es rígido como una operación aritmética».

Estudió ingeniería aeronáutica. Como piloto de la Marina, intervino en 78 misiones de combate durante la guerra de Corea. La guerra fue para él una experiencia técnica, una ocasión preciosa para familiarizarse con los más modernos equipos aeronáuticos. Tal como siempre lo manifestó, no es un romántico, detesta la aventura y el peligro, especialmente si los considera inútiles.

Antes de convertirse en astronauta, en setiembre de 1962, Armstrong ya trabajaba para la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) como piloto de pruebas del programa X-15, avión-cohete que era lanzado a los límites, de la estratosfera, tarea para la cual se encontraba ampliamente capacitado.

Cuando se proyectó el vuelo de la Apolo 11, Armstrong, que habría de ser el comandante de la nave, no fue elegido para ser el primero en desembarcar. Sintiéndose insatisfecho por ello, reclamó hasta que la decisión fue revocada y, finalmente, se le encomendó ser el primer hombre en hollar la superficie de la Luna.

Al regresar a la Tierra, declaró a los periodistas: «El alunizaje fue para mí el momento más emocionante del vuelo. En segundo lugar yo ubicaría al instante en que abandonamos la Luna». Cuando se le pidieron más detalles, recordó a los presentes que en la Luna el cielo es oscuro y la superficie del suelo clara, y manifestó que el trabajo no le había resultado cansador.

La prensa mundial consagró a Armstrong «el hombre del siglo» y hubo quienes llegaron a llamarlo, incluso, «el hombre del milenio». (Fuente Consultada: Revista Conocer Nuestro Tiempo Enciclopedia del joven N°2)

Profesora Sonia Gaynor Para Planeta Sedna

Seres humanos en el espacio, vivir con ingravidez Efectos Ingravidez

HUMANOS EN EL ESPACIO-VIVIR CON INGRAVIDEZ

vida en condicones extremas

La confirmación de que el hombre puede vivir y trabajar lejos de la Tierra se obtuvo ya con los primeros vuelos espaciales de los años sesenta. ¿Pero cuánto tiempo se puede vivir en condiciones de ingravidez sin que el organismo sufra daños irreversibles? Esta pregunta permanece todavía sin respuesta.

Puede un ser humano vivir y trabajar en el espacio? La respuesta, clara y simple, la dieron ya los primeros vuelos espaciales y es indudablemente «sí».

Los primeros vuelos Soyuz y Mercury, en efecto, demostraron que el hombre puede moverse libremente por el espacio realizando maniobras muy complejas. Luego, con la misión estadounidense Skylab y las rusas Salyut y MIR, se comprobó que el hombre puede vivir en el espacio durante meses y años.

Las actuales misiones espaciales, y más aún las futuras, continúan necesitando al hombre para descubrir los grandes misterios del universo. Pero ¿cuánto tiempo puede permanecer el hombre en el espacio sin que su organismo sufra daños? Y después de largos períodos de ingravidez, ¿podrá el hombre regresar a la Tierra y vivir en ella normalmente?.

Estas preguntas no han recibido todavía una respuesta, ya que son necesarios largos y complejos experimentos para comprender cómo se comporta el organismo humano en el espacio. Tal será el objeto de las investigaciones de muchos vuelos espaciales.

Seres humanos en el espacio: El espacio es un lugar muy hostil para el ser humano. La falta de aire y de presión atmosférica puede matar a una persona en cuestión de segundos. Las temperaturas son impresionantes: cerca del cero absoluto a la sombra de un planeta, y de varios cientos de grados bajo la acción solar directa. Al no existir protección atmosférica, las radiaciones cósmicas pueden resultar mortales.

Los avances científicos y tecnológicos logrados en las últimas décadas han permitido desarrollar una gran cantidad de elementos que protegen al ser humano durante los vuelos más allá de la atmósfera. Biólogos, médicos, físicos, ingenieros y meteorólogos trabajaron y trabajan en forma permanente para mejorar la calidad de vida de los astronautas y evitar riesgos durante la permanencia en el espacio.

Aunque siempre se supuso que la gravedad es necesaria para el desarrollo normal de la vida humana, los efectos producidos por la ingravidez fueron mucho más nocivos que los esperados. Osteoporosis, atrofia muscular con fuertes incidencias en el sistema cardiovascular, disminución del número de glóbulos rojos en sangre, entre otras alteraciones, obligaron a los especialistas a diseñar actividades para las tripulaciones. Asimismo, las estaciones espaciales permanentes incluyen reemplazos periódicos de sus tripulantes, con el objeto de evitar someterlos a situaciones de ingravidez prolongadas en exceso.

La ausencia de la fuerza de gravedad, cuya magnitud está relacionada con la masa de los cuerpos, implica una situación atípica que produce infinidad de trastornos en el organismo de los astronautas.

Veamos algunos de ellos:

Irrigación sanguínea. Por la gravedad, los fluidos se ven atraídos hacia las piernas y se reparten correctamente por todo el organismo. En el espacio, en cambio, la sangre que debería irrigar las extremidades inferiores se redistribuye en la cabeza y en el tórax y provoca, al inicio del vuelo, la característica hinchazón del rostro de los astronautas. Se produce una respuesta del organismo a la redistribución de líquidos. Para adaptarse a la nueva situación, se elimina agua, con la consiguiente disminución del volumen corporal.

Una vez de regreso, tiene lugar la situación inversa; en consecuencia, al disminuir la irrigación en la parte superior del cuerpo, los astronautas pueden sufrir mareos y desmayos. 

Músculos. En el espacio carece de sentido la relación peso-masa. Una balanza resultaría completamente inútil a bordo de una nave espacial. Se puede apreciar si una persona es corpulenta o delgada, pero es imposible establecer su peso.

Como los astronautas flotan dentro de la nave, a la larga se produce la atrofia muscular. Con el fin de contrarrestar este efecto, los tripulantes deben realizar diariamente ejercicios y vestir trajes espaciales con fuertes elásticos en la zona de las articulaciones, para forzar los movimientos.

Equilibrio. Durante los primeros días de viaje, cerca de la mitad de la tripulación sufre del “mal del espacio”, que se manifiesta con vómitos, dolores de cabeza y sudoración. Éstos son los efectos de la confusión que provoca la ingravidez sobre el sistema vestibular, el órgano del equilibrio ubicado en el oído interno.

Alimentación. Al contrario de lo que se podría pensar, los astronautas necesitan muchas calorías diarias, ya que consumen muchísima energía al realizar las cosas más simples. Pero además de incluir gran cantidad de calorías, la dieta espacial está balanceada en forma diferente de la terrestre. Por ejemplo, es fundamental que contenga un alto porcentaje de calcio, ya que este elemento que forma los huesos se pierde progresivamente en el espacio. Lo mismo sucede con los glóbulos rojos de la sangre, lo cual se contrarresta parcialmente con una alimentación rica en hierro.

La mecánica de comer y beber también es diferente. Los alimentos tienen que ser introducidos en la boca con mucho cuidado; una vez allí, la ingravidez ya no importa. Beber puede resultar más complicado. No se puede servir las bebidas en vasos, porque la tensión superficial de los líquidos hace que permanezcan dentro de su envase y, si se los agitara, flotarían como globos. De cualquier modo, todo se soluciona utilizando una pajita.

 Otros problemas fisiológicos importantes, que deben tenerse en cuenta en la colonización espacial, tienen que ver con el reabastecimiento de oxígeno y de otros nutrientes que, de alguna forma, deben conservar durante meses o años en la nave espacial (una solución serían los cultivos hidropónicos a partir de excreciones humanas o métodos electroquímicos); con los peligros de la radiación, y, finalmente, con el calor o el frío, así como con la presión barométrica, que puede producir la descompresión espacial.

Peso e ingravidez. Digámoslo así: Una cosa es la fuerza peso (P), y otra es la sensación de peso.

La fuerza de atracción que ejerce la Tierra sobre la nave y sus tripulantes, el peso, proporciona la fuerza centrípeta necesaria para mantenerlos en movimiento orbital.

Al no existir una fuerza que los sostenga, los astronautas no tienen sensación de peso y se encuentran en un estado de ingravidez aparente, exactamente igual que la que se experimenta en una caída libre (como si se encontraran en el interior de un ascensor que se está cayendo).

Ejercicio y reposo
Los astronautas permanecen inmóviles gran parte del tiempo. En las astronaves más grandes, como la Skylab estadounidense y la Salyut soviética, el problema es menor pues los astronautas tienen espacio suficiente para moverse y para ejercitar sus músculos.

Ausente la gravedad, el cuerpo flota en la cabina, y cada movimiento exige muy poco esfuerzo, lo que ahorra energías, pero al mismo tiempo impide hacer los ejercicios físicos indispensables. Uno de los equipos creados para resolver este problema, para ejercitar los brazos, es similar a los extensores de resortes. Los astronautas utilizan también bicicletas eléctricas, que exigen un esfuerzo comparable al que hace un ciclista en la Tierra.

Además de la actividad, es necesario garantizar el reposo. Para descansar, el astronauta se cubre los ojos con una máscara, con lo que evita la molestia de la luz, natural o artificial.

Durante el vuelo, se transmiten a la Tierra informaciones sobre las condiciones físicas de los astronautas; el médico analiza los datos y les indica el tratamiento.

Si la excitación provocada por el vuelo le impide dormir, el astronauta puede utilizar somníferos. La astronave cuenta con una farmacia bien equipada para cualquier emergencia y para las indisposiciones más comunes.

Los astronautas son adiestrados para cumplir turnos de reposo breves y largos, según las necesidades del vuelo.

Un sueño que se hace realidad

Con la tenaz intención de habitar el espacio, los soviéticos y, más tarde los norteamericanos, construyeron naves diseñadas especialmente para permanecer largos períodos en órbita terrestre, mientras las tripulaciones se iban renovando en forma periódica. Las primeras estaciones espaciales fueron la soviética Salyut 1 (lanzada el 19 de abril de 1971) y la estadounidense Skylab (lanzada el 25 de mayo de 1973).

En junio de 1998, comenzó la concreción del proyecto más espectacular de la historia espacial: la Estación Internacional Alfa (más conocida como la ISS, International Space Station). “La ISS representa el mayor proyecto tecnológico internacional de toda la historia pacífica de este planeta”, señaló con entusiasmo Daniel Goldin, director de la NASA. Y no es para menos: 16 países aportan sus recursos y su experiencia científica para realizar un sueño que costará 18.000 millones de dólares.

La construcción en el espacio de la ISS demandará 44 lanzamientos de cohetes europeos, rusos y estadounidenses, que pondrán en órbita una plataforma que pesará unas 500 toneladas. Tendrá alrededor de 110 m de largo y 90 m de ancho. El espacio presurizado para vivir y trabajar adentro de la estación será equivalente a dos cabinas de un avión 747. La estación orbitará a una “altura” media de 350 kilómetros, inclinada respecto del ecuador unos 50 grados.

Los catorce astronautas que han sido seleccionados para montar la estación espacial, que estaría concluida en el año 2005, realizan en la actualidad un riguroso entrenamiento para efectuar la complicada tarea. Desde enero de 1999, una tripulación “internacional”, integrada por tres personas, vive a bordo de la ISS, simbolizando de esta forma la presencia permanente de seres humanos en el espacio.

  “Durante siete horas y 55 minutos Tamara Jernigán y Daniel Barry salieron a caminar Mas alla de lo prolongado1 no fue un paseo común porque ambos son astronautas del Discovery y la caminata fue realizada a 386 mil metros de altura.

El objetivo fue colocar dos pequeñas grúas en la Estación Espacial Internacional, a la que está acoplado el Discovery desde el sábado pasado. Jernigán y Barry se encontraron apoyados por otros cinco compañeros, tres norteamericanos, un canadiense y un ruso, desde el interior de la nave.

La misión STS-96 es el primer vuelo dirigido a la construcción de la estación espacial científica que se concluirá en el 2005.

Durante la caminata ocurrieron algunos problemitas, como demorar una hora más de lo calculado en desensamblar una de las grúas, atornillada demasiado firmemente al costado del Discovery. Aunque no hubo consecuencias negativas, una cadena suelta pasó “volando” por delante de la cabina del piloto. Tras el montaje de las grúas, la tripulación tenía previsto pisar por primera vez el interior de la Estación Espacial”

La ingravidez es una experiencia que puede causar molestias al organismo humano.
Pero superado el primer impacto, también se producen situaciones muy divertidas.

Una Agenda Muy Especial:

Concebida como un verdadero laboratorio, el programa de la ISS propone investigaciones muy interesantes y novedosas, que se han agrupado según las siguientes áreas: Micro gravedad, Ciencias de la vida, Ciencias de la Tierra, Ciencias del espacio, Desarrollo de productos y Biotecnología. 

Microgravedad

La ISS ofrecerá una oportunidad única para estudiar y controlar procesos de ingravidez, verificar las teorías existentes e, incluso, formular otras nuevas. Observar cómo se forman las estructuras atómicas o moleculares en distintos materiales, cómo se comportan los fluidos o cómo se altera la combustión en un medio ingrávido, son sólo algunos de los temas de esta nutrida agenda.

 Ciencias de la vida

Fundamentalmente, el programa pone especial énfasis en estudiar los problemas asociados con permanecer períodos prolongados en ingravidez y comprender los efectos que provoca la gravedad en la evolución, desarrollo, morfología y funcionamiento de los seres vivos. El programa de estudio involucra a animales (incluyendo seres humanos), plantas, tejidos, microorganismos y células.

 Ciencias de la Tierra

El itinerario de la estación espacial permitirá observar el 75% de la superficie terrestre, donde habita el 95% de la población mundial. Convirtiéndose en una verdadera “ventana al mundo”, la ISS podrá predecir cambios climáticos, orientar políticas que mejoren el uso de la vegetación y la tierra, ubicar fuentes minerales o de alimentos, y controlar la “salud” del aire y los océanos, entre otras cosas. Según los especialistas, “permitirá mejorar la calidad de vida de todos los humanos y de las futuras generaciones”.

 Ciencias del espacio

Los investigadores esperan incrementar sus conocimientos del Sistema Solar y valorar sus efectos actuales y futuros sobre nuestro planeta.

Luchando “codo a codo” con las novelas de ciencia-ficción, la SS será la primera estación diseñada para que los tripulantes participen en las tareas de mantenimiento y operación de los sistemas. “La naturaleza dinámica del espacio demanda que seamos capaces de responder rápidamente —señalaron los diseñadores—. Los tripulantes estarán en condiciones de observar, filmar, caracterizar y valorar el impacto de los eventos cósmicos, en el preciso momento en que ocurren.” 

Desarrollo de productos

Los especialistas señalan que las condiciones de ingravidez y ultra-vacío del espacio permitirán desarrollar productos “más perfectos” que los que se pueden desarrollar en las condiciones terrestres. Muchas empresas “de punta” confían (léase aportan grandes sumas de dinero) en que las investigaciones que se realizarán a bordo de la SS posibilitarán el acceso a nuevas tecnologías y mercados no explotados hasta el presente.

 Biotecnología

La Biotecnología es la aplicación de la Ingeniería y la Tecnología a las Ciencias de la vida. La SS se propone investigar en dos áreas fundamentales: la estructura y funcionamiento de las proteínas y el cultivo de células y tejidos. Los científicos aspiran a que sus estudios contribuyan al desarrollo de medicamentos más efectivos y, por lo tanto, a mejorar la calidad de vida. A más largo plazo, consideran que el espacio será un medio ideal para “fabricar” tejidos y órganos útiles para trasplantes en humanos.

Un sueño que se hace realidad

Con la tenaz intención de habitar el espacio, los soviéticos y, más tarde los norteamericanos, construyeron naves diseñadas especialmente para permanecer largos períodos en órbita terrestre, mientras las tripulaciones se iban renovando en forma periódica. Las primeras estaciones espaciales fueron la soviética Salyut 1 (lanzada el 19 de abril de 1971) y la estadounidense Skylab (lanzada el 25 de mayo de 1973).

En junio de 1998, comenzó la concreción del proyecto más espectacular de la historia espacial: la Estación Internacional Alfa (más conocida como la ISS, International Space Station). “La ISS representa el mayor proyecto tecnológico internacional de toda la historia pacífica de este planeta”, señaló con entusiasmo Daniel Goldin, director de la NASA. Y no es para menos: 16 países aportan sus recursos y su experiencia científica para realizar un sueño que costará 18.000 millones de dólares.

La construcción en el espacio de la ISS demandará 44 lanzamientos de cohetes europeos, rusos y estadounidenses, que pondrán en órbita una plataforma que pesará unas 500 toneladas. Tendrá alrededor de 110 m de largo y 90 m de ancho. El espacio presurizado para vivir y trabajar adentro de la estación será equivalente a dos cabinas de un avión 747. La estación orbitará a una “altura” media de 350 kilómetros, inclinada respecto del ecuador unos 50 grados.

Los catorce astronautas que han sido seleccionados para montar la estación espacial, que estaría concluida en el año 2005, realizan en la actualidad un riguroso entrenamiento para efectuar la complicada tarea. Desde enero de 1999, una tripulación “internacional”, integrada por tres personas, vive a bordo de la ISS, simbolizando de esta forma la presencia permanente de seres humanos en el espacio.

 “Durante siete horas y 55 minutos Tamara Jernigán y Daniel Barry salieron a caminar Mas al/a de lo prolongado1 no fue un paseo común porque ambos son astronautas del Discovery y la caminata fue realizada a 386 mil metros de altura.

El objetivo fue colocar dos pequeñas grúas en la Estación Espacial Internacional, a la que está acoplado el Discovery desde el sábado pasado. Jernigán y Barry se encontraron apoyados por otros cinco compañeros, tres norteamericanos, un canadiense y un ruso, desde el interior de la nave. La misión STS-96 es el primer vuelo dirigido a la construcción de la estación espacial científica que se concluirá en el 2005.

Durante la caminata ocurrieron algunos problemitas, como demorar una hora más de lo calculado en desensamblar una de las grúas, atornillada demasiado firmemente al costado del Discovery. Aunque no hubo consecuencias negativas, una cadena suelta pasó “volando” por delante de la cabina del piloto. Tras el montaje de las grúas, la tripulación tenía previsto pisar por primera vez el interior de la Estación Espacial”