El Tesoro de los Zares

Nueva Política Económica en Rusia La Formación de URSS (NEP)

FORMACIÓN DE UNIÓN DE PAÍSES SOCIALISTAS (URSS)
LA NUEVA POLÍTICA ECONÓMICA DE LENÍN

ANTECEDENTES: Luego de la Revolución Rusa, una de las primeras decisiones de los soviets fue retirarse de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Rusia firmó con las potencias centrales de Europa el tratado de Paz de Brest-Litovsky para dedicar todos sus esfuerzos a la transformación revolucionaria del país, como fue la transformación del Partido Bolchevique en Partido Comunista.

La industria pasó a ser controlada por los soviets, los bancos se nacionalizaron y se suprimieron los latifundios. El nuevo gobierno se enfrentó a los partidarios del antiguo régimen durante una guerra civil de tres años. Por otro lado, la nacionalización de todos los medios de producción provocaron una crisis económica que llevó a Lenin a tomar conciencia de que la revolución llevaba un ritmo rápido y decidió detener su proceso con la Nueva Política Económica (NEP). En la que se respeten ciertas formas de propiedad.

En Guerra Civil, de varios años de duración, los bolcheviques habían vencido, pero la nueva Rusia comenzaba mal: desde 1918 a 1920, siete millones de hombres habían sido víctimas del hambre, de las epidemias y de la guerra civil. Además, las esperanzas de Lenin de que la revolución se extendería en el exterior resultaron vanas. Lenin era un internacionalista y creía firmemente que, después de la gigantesca matanza de la guerra mundial, los obreros de Occidente se lanzarían también a la revolución comunista.

Por otra parte, muchos bolcheviques creían  que Rusia estaba demasiado débil, demasiado atrasada, insuficientemente industrializada y cultivada para realizar el socialismo de una manera decisiva y que éste no triunfaría, si no se imponía en Occidente. Según las teorías marxistas, eran, en efecto, los países occidentales, con su proletariado numeroso, concentrado, bien organizado y rico en tradiciones, los que darían la señal de la revolución contra un capitalismo llegado a su «última fase».

Lenin en Rusia, crea la nueva politica economica

Lenin había exhortado a los socialistas de izquierda del mundo entero a que rompiesen con la vieja social-democracia reformista, denunciada a causa de su «traición» nacionalista y belicista de 1914, y en muchos países europeos —Francia, Alemania, Italia— había partidos comunistas en vías de formación o constituidos ya.

En marzo de 1919, se había creado la III Internacional Comunista (o Komintern), centro director revolucionario que debía educar, orientar y ayudar a los nuevos partidos comunistas (incluso financieramente), decidir la estrategia y la táctica de la revolución mundial. (Con eso justificaban los gobiernos su intervención en la guerra civil contra los bolcheviques, que proclamaban su intención de destruir el mundo burgués).

En 1918, se creyó en Moscú que el contagio revolucionario se extendía. Trotsky declaraba: «O la revolución rusa origina un movimiento revolucionario en Europa, o las potencias europeas aplastarán a la revolución rusa». El movimiento espartaquista en Alemania, la revolución húngara de Bela Kun, las formidables huelgas en Inglaterra, en Francia y en Italia septentrional parecían, en efecto, confirmar las esperanzas de Lenin, pero no tardó en producirse el reflujo.

El «Capitalismo en descomposición» estaba mucho más fuerte de lo que se pensaba: el espartaquismo fue aplastado en Berlín, la dictadura de Bela Kun no duró más de cinco meses, y las huelgas en Occidente no prosperaron. Por el contrario, fue Rusia la que sufrió la más terrible crisis: oposición de los campesinos, pérdida de las cosechas, hambre y tifus en 1921, «el año negro», y disminución del 70% de la producción industrial.

La población moría por millones o se veía reducida a un estado esquelético, y bandas de muchachos abandonados saqueaban y mataban para no morir. América envió socorros, y el explorador Nansen hizo colectas en toda Europa, con la bendición del Papa. Y estalló la crisis política: los marinos de Kronstadt, la base naval de Petrogrado, que habían sido la punta de lanza de la revolución y de la guerra civil, decepcionados por la inactividad y «olvidados» por el gobierno, que se había trasladado a Moscú, y en contacto con el sufrido campesino, se sublevaron, en febrero de 1921: «¡Vivan los soviets, mueran los bolcheviques!».

Anarquistas y antiguos guardias blancos se unieron a ellos. Sobrevino el desastre: las tropas rojas leales, dirigidas por Tujachevsky, y los delegados del X Congreso del partido comunista aplastaron a los héroes de la revolución, después de atravesar el Golfo de Finlandia helado: los jefes de la revuelta fueron pasados por las armas. Lenin se dio cuenta de que el paso inmediato al socialismo era un error, y decidió’ dar marcha atrás, proclamando una nueva política económica (NEP).

LA NEP Y LA REORGANIZACIÓN
Se suprimieron las requisas agrícolas, sustituidas por un impuesto en especie, se restableció la libertad de comercio, y los campesinos pudieron vender sus artículos en los mercados. El derecho de herencia fue restablecido también. Las pequeñas empresas industriales fueron desnacionalizadas y reaparecieron los artesanos.

El Estado conservó, ciertamente, la industria pesada, el monopolio del comercio exterior y la dirección general de la economía, pero se recurrió al capitalismo extranjero, por medio de sociedades mixtas en las que el Estado Soviético se reservaba el 50 96 del capital. Se admitieron también especialistas extranjeros, los spets, ingenieros u obreros altamente cualificados.

Los resultados fueron favorables: los campesinos se dedicaron de nuevo a sus trabajos, en los mercados reaparecieron los productos, se estabilizó el nuevo rublo y la industria volvió a ponerse en marcha, aunque sus productos seguían siendo caros. Los nepmans y los kulaks ganaban dinero y lo gastaban con ostentación, y el desorden y la miseria subsistían, pero el país salía lentamente del infierno y volvía a vivir. Al mismo tiempo, el Estado se había reorganizado.

En 1922, Rusia, que, con la pérdida de Finlandia, de los Estados Bálticos y de la Besarabia, se había quedado reducida a 130 millones de habitantes, se rigió por una nueva organización territorial: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), basada en cuatro grandes Repúblicas, que eran la República Federativa de Rusia (las nueve décimas partes del país, incluyendo Siberia), Rusia Blanca en el Oeste, Ucrania al Sur, y Transcaucasia (Azerbayán, Armenia y Georgia, incorporada a la Unión, después de haber constituido, durante poco tiempo, una república independiente).

La unión quedaba abierta y podía ampliarse: a ella se unieron después las repúblicas del Turkestán musulmán, formadas por las poblaciones kazakas, turkmenas, uzbecas, tagikas y kirghises, todas parientes de los turcos. Por último, hubo también numerosos territorios autónomos, correspondientes a diferentes grupos étnicos (carelios, moldavos, alemanes del Volga, etc. Y hubo, incluso, un estado judío, el Birobiyán).

Al año siguiente se elaboró la Constitución de la URSS: un Soviet de la Unión elegido delegaba sus poderes en un Comité ejecutivo central, Tsik, dividido en dos cámaras: Soviet Federal y Soviet de las Nacionalidades. En los intervalos de unas sesiones a otras, un praesidium ejercía el poder y designaba el órgano ejecutivo permanente, el Consejo de los Comisarios del Pueblo. En realidad, no había más que un jefe: el partido comunista. Tenía en su poder todos los resortes, no había oposición, designaba los candidatos oficiales y las votaciones se hacían por el sistema de levantar la mano.

EL PARTIDO COMUNISTA-STALIN, SECRETARIO GENERAL
El Estado era el partido: todos los organismos administrativos y judiciales estaban controlados por sus células, y todas las decisiones importantes eran adoptadas por los dirigentes del partido. La poderosa personalidad de Lenin dominaba a hombres de tendencias y temperamentos muy diferentes, como Trotsky, Stalin, Rykov, Zinoviev, Kamenev, etc.

Si la NEP devolvió una cierta libertad a la economía, la sublevación de Kronstadt tuvo una influencia decisiva en los trabajos del X Congreso: no sólo fueron oficialmente suprimidos los partidos de la oposición (mencheviques y socialistas revolucionarios), sino que se prohibió la oposición organizada en el seno del partido, cuando antes había estado’ admitida, del misrtro modo que se admiten diversas tendencias en los partidos democráticos.

En el Congreso se había manifestado la Oposición Obrera de Alejandra Kolontai, que quería dar el poder a los sindicatos y condenaba ya la dictadura del partido, el centralismo burocrático. Por el contrario, Trotsky defendía la integración de los sindicatos en el Estado que representaba el interés general, comprendido  el  de  los  obreros,  y  Lenin, que recelaba del anarcosindicalismo, se unió a los centralizadores autoritarios. Al votar contra el derecho a la oposición, Trotsky preparaba su propia derrota.

En vida de Lenin, se mantenía un cierto equilibrio, así como una cierta libertad de crítica y de opinión, pero, ante las dificultades, el partido tendía a endurecerse, a imponer una lisciplina de hierro, en nombre de la sagrada causa. En abril de 1922, Stalin fue nombrado secretario general del Comité Central.

José Vissarionovich Dyugachvili (ver Biografía) era un georgiano, nacido en Gori, en 1879. Hijo de un zapatero remendón, que se había convertido en obrero de una fábrica, y de una campesina cuyos padres habían sido siervos, se quedó huérfano muy pronto. Gracias a los sacrificios de su madre y a una beca, el niño, voluntarioso, tenaz, inteligente, fue enviado al seminario ortodoxo de Tiflis.

Adolescente aún, simpatizó con las ideas revolucionarias marxistas y se unió a los círculos socialistas clandestinos. Expulsado reí seminario, se convirtió, a partir de 1901, en un «permanente», en un «ilegal», en un propagandista del movimiento, tomando el seudónimo de Stalin, «el hombre ce acero», así como Lenin era «el hombre de Lena». Organizó huelgas, células, im-rreuras clandestinas.

Detenido en 1902, fue deportado a Siberia, se evadió y reunió su actividad militante; conoció a Lenin en 1905, y participó en el Congreso del partido socialdemócrata en Estocolmo. Desde 1907 a 1910, trabajó en Bakú.

Detenido y deportado de nuevo, llegó a ser, después de su liberación, miembro del Comité Central y editó el primer número de «Pravda». Desde 1913 a 1917, estuvo desterrado en Siberia, hasta que la revolución de febrero abrió las prisiones y los penales. – Durante la revolución de octubre, su actividad fue menos importante que la de Lenin y la de Trotsky.

Era metódico, paciente, prudente, más hombre de acción y organización que teórico; escribía con un estilo denso, estudiado, lleno de repeticiones, con palabras y giros de la lengua litúrgica aprendida en el seminario. Un ensayo sobre el problema nacional visto a. través del marxismo le valió el nombramiento de Comisario de las Nacionalidades. Lenin apreciaba su calma, su serenidad, su ardor en el trabajo.

Se distinguió en Tsaritsin, durante la guerra civil, donde ya, con su amigo Vorochilov, un incidente le enfrentó con Trotsky. En 1919, fue nombrado Comisario de inspección obrera y campesina, encargado del control del aparato administrativo. Su nombramiento de secretario general, tres años después, le situaba en una posición de privilegio y le daba vara alta en la «máquina» del partido, al nivel de los dirigentes del «buró» político: Lenin, Trotsky, Kamenev Bujarin, el teórico, Zinoviev y Tomsky, jefe de los sindicatos.

Ver: La Muerte de Lenín

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo 12 La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Caída del Zarismo Ruso Fin de la Monarquía en Rusia Romanov

LA CAÍDA DE LOS ZARES Y DEL IMPERIO RUSO – GOBIERNO DE LOS SOVIETS

Las derrotas del ejército ruso durante la Pirmera Guerra Mundial, y la enorme miseria que esta guerra había agudizado en toda Rusia, como el ascendiente que sobre la famila real había adquirido el monje Rasputín, considerado por la zarina como «un santo a quien Dios  se lo dice todo»,  avivaron la cólera del pueblo  contra aquella cruel autocracia.

La oposición de la burguesía se radicalizaba también, y en la Duma (asamblea) se formó un bloque progresista, a la vez que la unión de los Zemstvos (asambleas locales electivas) manifestaba su abierta hostilidad al régimen.

Indiferentes a aquellas muestras de descontento, Nicolás II, siguiendo los consejos del «monje loco» Rasputín, nombró para la Presidencia del Gobierno y para el Ministerio del Interior a dos reaccionarios muy mal vistos.

Monje Rasputín

La nobleza liberal urdió entonces un complot contra el aventurero Rasputín, que fue asesinado por el príncipe Yusupov, el 30 de diciembre de 1916. El zar Nicolas II respondió inmediatamente, anulando la Duma y endureciendo la represión contra los socialistas, pero el hambre llegó a tal extremo, que enseguida aparecieron las primeras revueltas y huelgas en San Petersburgo.

Familia Real Rusa, Nicolas II Romanov

Las tropas dispararon sobre la multitud, el día 11 de marzo  matando a unas 200 personas, pero, en los días   siguientes,  una  parte del  ejército  se unió a los manifestantes. Se ocuparon le edificios públicos, y fueron detenidos ministros y generales.

De esta maneta aparecen dos poderes paralelos que dominaban   la   ciudad:

1-El   Comité Ejecutivo provisional de la Duma, formado por burgueses liberales, y

2-el Soviet de Obreros Soldados,   compuesto,   en   su  mayoría  por mencheviques y socialistas revolucionarios influyentes  entre el campesinado,  partidarios de la terminación de la guerra y de un cambio de régimen.

Estos dos poderes llegaron a un acuerdo y constituyeron, el 15 de marzo, un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov, con el  historiador  Miliukov   en  Negocios   Extranjeros y el general Kornilov en Guerra Bajo la presión de su Estado Mayor.

El zar Nicolas II abdicó, el  15 de marzo,  a favor de su hermano, el gran duque Miguel, pero éste renunció al trono, al día siguiente. En 17  de  marzo,  la monarquía había dejaba de de existir, y Rusia, de hecho, se había con vertido en una República.

Durante el período que transcurrió hasta la Revolución de octubre, se mantuvo siempre la dualidad de poderes,  y los  sucesivos gobiernos fueron perdiendo,  progresivamente,  su influencia en favor de los Soviets, y, en el seno de éstos, de los Bolcheviques.

El gobierno provisional  del  príncipe   Lvov   tomó  algunas medidas democráticas, tales como la libertad de prensa, de expresión, de asociación y la ampliación de los poderes de las asambleas locales, pero se mostró intransigente en el problema de la guerra: Rusia «respetaría inquebrantablemente las  obligaciones internacionales  contraídas  por  el  régimen derrocado».

En realidad estos nuevos dirigentes de Rusia interpretaron incorrectamente la realidad: el pueblo ruso no quería la continuidad de la guerra. Muchos querían aprovechar la revolución para poner fin a injusticias seculares: los campesinos pobres querían las tierras de la nobleza, las naciones oprimidas querían la independencia y muchos obreros industriales querían acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Cada vez más influido por las ideas de los Bolcheviques, que en sus periódicos   «Pravda»   y  «El   Social-Demócrata» hacían una activa propaganda a favor de la terminación de las hostilidades sin anexiones ni indemnizaciones y de la fraternización con los proletarios de los países en guerra,  el  Soviet  de  Obreros  y  Soldados iba  apartándose del gobierno provisional.Los soldados desertaban y volvían a sus hogares, desorganizando el tráfico y paralizando toda acción militar.

Aprovechando aquellas dificultades, los alemanes facilitaron el regreso  de  Lenin  (entonces   refugiado   en Suiza) a Rusia, permitiéndole atravesar Alemania en un vagón precintado. Desde su vuelta a San Petersburgo, el  17 de abril, Lenin denunció, en una serie de artículos reunidos bajo el título de «Tesis de Abril», al gobierno provisional y propugnó la República de los Soviets.

Lenín, ideologo revolución rusa

Se revisó el esquema clásico marxista: desaparecía la etapa transitoria, hasta entonces considerada como imprescindible, de una república parlamentaria. La intensa propaganda desplegada por los Bolcheviques en las filas del ejército era más fuerte cada día, y desembocó, a comienzos de mayo, en imponentes manifestaciones contra la guerra, que obligaron al gobierno provisional a dimitir.

El día 18 de mayo, un nuevo ministerio de coalición le sucedía: el príncipe Lvov seguía presidiéndolo, pero en él tomaban parte activa los socialistas, y uno de ellos, el abogado Kerensky, era ministro de la Guerra y de la Marina.

De acuerdo con los aliados, el día 29 de junio, Kerensky confió la dirección de una ofensiva contra los alemanes al general Broussilov, pero fracasó completamente, al negarse los soldados a avanzar. Los Bolcheviques de Petrogrado (el nuevo nombre de San Petersburgo), a los que se habían unido los marinos del buque Kronstadt, intensificaron sus manifestaciones e intentaron, el 17 de julio, adueñarse del poder.

La insurrección fue sofocada  y Lenin tuvo que huir a Finlandia. Los marinos fueron desarmados, la prensa bolchevique suprimida, y muchos jefes del partido detenidos, pero en el seno del gobierno estallaron graves disensiones entre burgueses y socialistas, que acabaron en la formación de un nuevo gobierno del que fue apartado el príncipe Lvov.

El proletariado industrial estaba poderosamente influido por los socialistas rusos más extremistas: los bolcheviques. Aprovecharon esta influencia para acosar al gobierno provisional y, en noviembre (octubre según el viejo calendario ruso), lo expulsaron del poder en Petrogrado. De esta forma, Rusia se convirtió en el primer estado del mundo gobernado por los marxistas.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
Los Bolcheviques no tardaron en reorganizarse, y celebraron, clandestinamente, el VI congreso de su partido, al que fueron admitidos Trotsky, dirigente indiscutido de la revolución de 1905, y sus compañeros. Aquel congreso preparó y definió las grandes etapas de la revolución armada: terminación de la guerra, destitución del poder burgués, el poder para los Soviets y reforma agraria.

En el gobierno, el ala burguesa, apoyada por el general Kornilov, reclamó la supresión de los Soviets. Ante la negativa de Kerensky, Kornilov, al mando de varios cuerpos de caballería, marchó sobre Petrogrado, con la intención de conquistar el poder, pero la población resistió, y el general, abandonado por una parte de sus tropas, acabó rindiéndose.

Kerensky, ya sin el apoyo de la derecha, formó un nuevo gobierno con predominio de los socialistas, pero él seguía fiel a la idea de una República democrática, y, para instaurarla, convocó una Asamblea para el 20 de octubre, que debía prepara las elecciones de una Constituyente.

Para los Bolcheviques había llegado la hora de actuar. De vuelta de Finlandia, Lenin reunió, el 23 de octubre, al Comité Central del Partido, que votó la insurrección armada inmediata, por una enorme mayoría.

Lenín dando un discurso y Trosky a la derecha parado

Durante la guerra, Lenin estuvo exiliado en Suiza, pero gracias a los fondos y la ayuda de los alemanes (deseosos de hacer lo que fuera con tal de acelerar el colapso ruso) regresó a Petrogrado después de la revolución de marzo. Asumió la dirección del ala bolchevique del partido socialista y llevó a cabo una genial campaña política para socavar la autoridad del nuevo gobierno hasta que llegó el momento de destituirlo. En octubre, prácticamente sin derramamiento de sangre (gracias, sobre todo, a las tácticas y la planificación de Trotski), los bolcheviques ocuparon el Palacio de Invierno —donde se encontraban los miembros del gobierno— y otros sitios claves de la capital. Después de la toma del poder, actuaron a través de una nueva institución, el Congreso de «Soviets» —o consejos obreros y de soldados—, dominado por los simpatizantes de los bolcheviques.

En la noche del 6 al 7 de noviembre (octubre para ellos, pues usaban otro calendario) , los Bolcheviques, apoyados por los Soviets, por la guarnición de Petrogrado y por el acorazado «Aurora», se apoderaron de todos los puntos estratégicos de la capital. Mal defendida por los cadetes, el Palacio de Invierno, donde se habían encerrado los ministros, acabó por capitular ante los asaltos de los marinos. Sólo Kerensky logró escapar.

El 14 de noviembre, el congreso de los Soviets se reunió y se atribuyó oficialmente todos los poderes. Bajo la presidencia de Lenin, se formó un nuevo gobierno, el Consejo de Comisarios del Pueblo, totalmente integrado por Bolcheviques, que abolió la gran propiedad agraria, dió a los obreros el control efectivo de las fábricas, se pronunció por el derecho de los pueblos de Rusia, sin anexiones y sin contribuciones, y ordenó el alto el fuego.

El 15 de diciembre, Trotsky, Comisario de Negocios Extranjeros, firmaba en Brest-Litovsk el armisticio con los plenipotenciarios alemanes y austríacos. Las negociaciones de paz comenzaron cinco días después. Divididos acerca de la táctica a adoptar, los Bolcheviques acabaron aceptando la tesis de Lenin, que, para salvaguardar la revolución, estaba dispuesto a sacrificar la integridad territorial de Rusia.

El 3 de marzo de 1918, se firmaba la paz en Brest-Litovsk. Rusia abandonaba Polonia, Lituania, Curlandia, Livonia, Estonia, Finlandia y Ucrania, que se convertía en República independiente. Se perdía así un potencial económico inmenso, pero se salvaba el poder de los Soviets. El día 7 de mayo, Rumania tenía que firmar también la paz con las potencias centrales, en Bucarest, cediendo una parte de sus territorios a Bulgaria y a Hungría y entrando en una unión aduanera austro-alemana.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

 

El Domingo Rojo en Rusia y La Revolución de 1905 Resumen

EL DOMINGO ROJO: EL MOVIMIENTO BOLCHEVIQUE Y LA REVOLUCIÓN DE 1905

En la historia contemporánea se denomina Domingo Rojo o Sangriento, a la masacre llevada a cabo por la Guardia Imperial rusa contra manifestantes (obreros, estrudiantes, familias) pacíficos. Ocurrió el  22 de enero de 1905 en San Petersburgo cuando mas de 200.000 trabajadores se congregaron a las puertas del Palacio de Invierno, residencia del zar ruso Nicolás II.  Su objetivo era el de apelar directamente al zar para reclamar un salario más alto y mejores condiciones laborales, tras el fracaso de las numerosas huelgas organizadas a finales de 1904.

ANTECEDENTES DEL SUCESO: En la primavera de 1895, Lenin fue encargado por los círculos marxistas clandestinos de Rusia, de tomar contacto en Suiza con los socialistas rusos de la emigración. Entonces conoció a Plejanov. Pasa por Berlín, donde entabla amistad con Kautsky, dirigente del movimiento revolucionario alemán. De vuelta a Rusia, negocia una alianza con los populistas, pero es detenido, a finales de 1895, y deportado a Siberia, y, dos años después, a Kuchenskoie, donde se reunirá con otros deportados políticos, en un destierro poco riguroso: Nadejda, su novia,  se traslada allí, para casarse con él.

Plejanov, Teórico Marxista

En marzo de 1898, la primera reunión del «Partido Social Demócrata» se celebra en ausencia de los principales jefes, pero aquella fundación simbólica no fue por eso menos importante: era el final de un largo trabajo de fusión de los círculos marxistas rusos, sostenido por Lenin y Martov.

A la salida del Congreso, la policía secreta del zar «Okhrana» detuvo a los nueve delegados presentes. En enero de 1900, Lenin y su mujer fueron puestos en libertad, pero, en lugar de volver a Rusia, Lenin salió para Europa, con el fin de realizar el proyecto que había meditado en Siberia: la fundación y la difusión de un periódico, Iskra (La Chispa), dedicado a formar militares, teórica y prácticamente, y en 1900 sale el primer número en Alemania.

En 1901, nace el «Partido Socialista Revolucionario». La acción revolucionaria se apoya en el medio campesino y reivindica, en primer lugar, el reparto de las tierras: Lenin sabe muy bien que tal fórmula tiene una gran fuerza. Más tarde se une otra importante pieza para el juego revoluconario, que la historia conoce como Trotski de origen judío, su verdadero nombre era León Davidovich Bronstein.

Lenín no tarda en confiarle tareas de propaganda, cada vez más importantes, especialmente como conferenciante, por su notable elocuencia. En el curso del año 1903,  Lenin organizó en Ginebra un gran Congreso socialdemócrata, en el que estuvieran representadas todas las tendencias revolucionarias.

Enseguida aparecen las diferencias, pues a Martov,  se unen Axelrod y Trotski, que se oponen a Lenin, apoyado este por Plejanov: la definición del concepto de partido está en juego. Lenin concibe el «partido» como una minoría actuante y seleccionada; para Martov, como un movimiento obrero abierto a todos; Lenin desea una organización sumamente centralizada, cuya dirección permanecería en el extranjero; Martov prefiere dos direcciones, una en Rusia —a cuya cabeza estaría toda la organización de la Iskra—, y otra en el extranjero, que sería el Órgano central.

Por la persecución policíaca el Congreso debió emigrar a  Londres, donde se reunieron todos, el Partido Social Demócrata se dividió, definitivamente, en dos grupos: Lenin, aunque sus partidarios eran menos numerosos, adoptó para él y los suyos la etiqueta de la mayoría «bolchevique» (de la palabra rusa bolcheviki, que significa mayoritarios), y Martov se convirtió en «menchevique» (o minoritario).

EL DOMINGO ROJO
Mientras los movimientos revolucionarios se enfrentan y perfeccionan tácticas y teorías, dentro de las fronteras rusas se fortalecen los efectivos obreros, como resultado de una industrialización que crecía a un ritmo asombrosamente rápido. La miseria y la indignación hacían a los obreros y a los campesinos cada vez más permeables a la propaganda revolucionaria.

Los campesinos se manifiestan y saquean las propiedades de los señores. Los obreros van a la huelga, como en Odessa, donde plantean una huelga general en 1903. El Partido Socialista Revolucionario vuelve al terrorismo: el ministro de Instrucción Pública y el del Interior son asesinados.

La «Okhrana» intenta orientar contra los industriales el descontento que se levanta contra el régimen político; el nuevo ministro del Interior, Pleve, introduce sistemáticamente, en las fábricas, organizaciones obreras dirigidas por agitadores a sueldo de la policía, como el «pope» Gapon. De acuerdo con la voluntad de Pleve, estalló la guerra ruso-japonesa., aue fue desastrosa. Leips de exaltar el nacionalismo ruso, destruyó la moral del país.

Nicolas II de Rusia

Ante el anuncio de la capitulación de Port Arthur, doscientos mil obreros de San Petersburgo, que se habían organizado en sindicato bajo la dirección de Gapon, se declararon en huelga. Gapon cazado en su propia trampa tuvo que presentar al zar una petición , en el curso de una enorme manifestación pacífica, ante el Palacio Invierno, solicitando la jornada de ocho horas, un salario mínimo de un rublo diario y una Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal: «Si tú juras aceptar estas demandas, harás a Rusia feliz y célebre, y grabarás tu nombre en nuestros corazones…».

El Domingo Rojo

El Domingo Rojo o Sangriento en 1905

Por toda la ciudad fueron apostadas tropas para bloquear el paso de los manifestantes El zar Nicolás no se encontraba en el palacio en esos momentos; la víspera la familia imperial había abandonado el palacio advertida de los hechos que iban a producirse. Cuando la marcha intentó superar los bloqueos, el tío del zar, el gran duque Vladimir, comandante de la Guardia Imperial rusa, dio orden de abrir fuego y las tropas fusilaron a la multitud. Durante todo el día se repitieron los disparos sobre los obreros desarmados. Al término de la jornada, quedaron en las calles un millar de muertos y más de 2.000 heridos. La clase obrera ya no se dirigiría al zar con respeto, sino con odio de clase.

El domingo, 9 de enero de 1905, millares de obreros, hombres, mujeres y niños, llegados de todos los barrios de la capital, se ponen en marcha hacia el Palacio de Invierno, a la hora fijada, llevando iconos y retratos del zar. Nicolás II y su familia, aterrados, habían abandonado la ciudad la víspera. Los regimientos de la guardia imperial y los de la policía, apostados en todos los puntos estratégicos, esperan a los manifestantes.

En la barrera del Narva, lugar de reunión, las tropas disparan contra la manifestación, que avanza, dirigida por Gapon. Un tremendo pánico se apodera de la multitud ante los nutridos disparos, que nadie, en absoluto, esperaba.

EN 1903 el POPE (clérigo ortodoxo) Gueorgui Gapon creó la Asamblea de Trabajadores Rusos de Talleres y Fábricas que actuaba con el beneplácito de la policía. Él mismo organizó la marcha del 9 de enero y redactó la petición destinada al zar. Tras la matanza del Domingo Rojo, el pope defendió la revolución.

REVOLUCIÓN DE 1905
Aquella criminal carnicería fue la señal para la revolución. Huelgas y saqueos se multiplicaron. La derrota de la flota rusa en las islas Tchushima (15 de mayo), el ejército destrozado y el Japón victorioso precipitan los acontecimientos en el interior.

En junio, los marineros del acorazado «Potemkin» se amotinan en la rada de Odessa y llegan al puerto de Constanza, en Rumania, donde son internados. Es la primera sublevación militar contra el régimen zarista. El 6 de agosto, Nicolás II, influido por Witte, anuncia la creación de una Asamblea Consultiva, la ¿urna del Estado, elegida por sufragio censitario. Pero se reclama un parlamento, y la agitación crece como una riada.

En Moscú, se forma el partido Constitucional-Demócrata, más conocido en la forma abreviada de partido «Cadete». Reúne a la «élite» de los liberales, como el historiador Miliukov, Dolgoruki y Nabokov, partidarios de un sistema parlamentario de tipo inglés. Cuando estallan las huelgas de octubre, las apoyan para conseguir la Constitución prometida por el zar.

En efecto, Moscú da la señal para el movimiento de octubre, con la huelga de los tipógrafos, que organizan un «Soviet» o consejo de diputados tipógrafos. Trotski, llegado a San Petersburgo, generaliza allí el soviet: delegados obreros —uno por cada 500— son elegidos y enviados al consejo central o Soviet, mientras las huelgas se extienden a todos los sectores del mundo del trabajo.

Así, los obreros se aseguran una dirección permanente que coordina y sostiene sus acciones: armas, víveres, boletines impresos, consignas y manifestaciones son controladas por el Soviet. Esta primera experiencia del «Soviet», debido a Trotski y concebida como preludio de un gobierno proletario, no será duradera, pero se reanudará, espontáneamente, en 1917, y será el origen de la Unión Soviética.

La huelga general paraliza la vida del país, y Nicolás II cede y promete explícitamente, en el manifiesto del 17 de octubre de 1905, las libertades ciudadanas y las instituciones parlamentarias que se le reclaman. Es la primera victoria obrera rusa. Pero la tensión no decae: entre los marinos, estallan nuevos motines militares en Krondstadt y en Sebastopol, y se declaran numerosas huelgas, mientras van formándose nuevos soviets como el de San Petersburgo, en Moscú, Kiev, Odessa, Samara, Rostov y Bakú.

La huelga, que había cesado al día siguiente del manifiesto, se reanuda en San Petersburgo, pero el movimiento revolucionario carece de cohesión. De vuelta en Rusia, Lenin aprueba la acción de Trotski, pero sigue en la sombra. El proletariado está agotado por los largos meses de huelga. El ejército, salvo algunos sectores de la Marina, continúa fiel al régimen. Los «cadetes» han retirado su apoyo a la huelga y al Soviet, considerándose satisfechos.

El gobierno recobra su serenidad: Moscú, sublevada, es reconquistada por el ejército. Los miembros del Soviet de San Petersburgo —entre ellos, Trotski— son detenidos y deportados a Siberia. Las revueltas campesinas, que estallan demasiado tarde, son aplastadas militarmente, y las aldeas, incendiadas por expediciones de castigo. A finales de 1906, el movimiento revolucionario está yugulado, pero la represión ha sido terrible y sangrienta: miles de personas han sido fusiladas o muertas a culatazos, e incluso torturadas hasta morir.

EL FRACASO DE LAS «DUMAS»
En cuanto al parlamentarismo ruso, instaurado por el manifiesto de 17 de octubre, se fue reduciendo. Las «leyes fundamentales» promulgadas en abril de 1906, el día de la reunión de la primera duma del imperio, fueron muy restrictivas. El zar conservaba el título de autócrata y todos los poderes en materia de defensa nacional y de diplomacia; en caso de urgencia, tenía derecho a promulgar ukases con fuerza de ley. Una Cámara Alta, el antiguo Consejo del Imperio, coexistía con la duma o Cámara Baja y podía oponerse a los proyectos de ley salidos de la duma. Elegida por sufragio restringido, la primera duma fue considerada demasiado progresista: el partido Constitucional-Demócrata  estaba  ampliamente  representado en ella. Dos meses y medio después, era disuelta.

Estallan algunos conflictos, pero sin éxito, porque los bolcheviques, a iniciativa del georgiano Stalin, habían decidido el «boicot» sistemático de la duma, a pesar de Lenin, y la habían desprestigiado ante el pueblo. El primer ministro,  decidido a ganar las elecciones, contaba con ganar para el régimen a los campesinos, multiplicando la propiedad entre ellos, a los que eximió de la obligación de ser miembros del municipio rural.

Al mismo tiempo, favoreció a la burguesía mediante una audaz política de industrialización y de comercialización. Sin embargo, la segunda duma fue más liberal que la primera: la oposición socialdemócrata y social-revolucionaria apoyó a los «cadetes». La Asamblea se disolvió, poco más de tres meses después.

CREACIÓN DEL PARTIDO BOLCHEVIQUE
La tercera duma se mostró, algo mas dócil, gracias a la nueva ley electoral. Pero, en 1906, en Estocolmo, Lenin consiguió la reunificación de bolcheviques y mencheviques. Al año siguiente, en el Congreso de Londres (abril-mayo de 1907), Lenin triunfó: se nombró el nuevo Comité Central, con mayoría bolchevique.

Muchos de los delegados presentes en aquel Congreso serían en el futuro dirigentes de la Rusia soviética: José Dyugachvili, llamado Stalin, Zinoviev, Rykov, Vorochilov, Kamenev y muchos otros. Máximo Gorki, cuyos libros eran traducidos y leídos en el mundo entero, estuvo presente también.

La política de Stolypin (primer ministro) habría podido ser fatal para el partido socialdemócrata —como Lenin temía, en 1907, a pesar de su triunfo en Londres—, pero fue asesinado en 1911, por un agente que hacía el doble juego en la «Okhrana», antes de ver coronados sus esfuerzos para la consolidación de una clase campesina propietaria y de una burguesía capitalista, únicas capaces de salvar el régimen.

Nicolás II, por otra parte, no había puesto en él su confianza, ni había comprendido nada de aquella política. Tras la muerte de Stolypin, la agitación revolucionaria se reanuda, estallan muchas huelgas, y, en 1912, la huelga en las minas de la «Lena Goldfields», en Siberia, fue cruelmente reprimida.

Las elecciones a la cuarta duma fueron desfavorables al gobierno, a pesar de las enormes presiones que ejerció.

Entre 1912 y 1913, la preparación del primer conflicto mundial, al desarrollar la industria de armamento en San Petersburgo, favoreció el aumento numérico del proletariado en la capital y facilitó la expansión de la propaganda revolucionaria.

En vísperas de la guerra, la situación interior rusa era extremadamente confusa e inestable. Al entrar en el conflicto, el régimen zarista jugó su última carta. Como en 1904, su existencia depende, otra vez, de la victoria o de la derrota.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

El Tesoro NAZI El Oro de Hitler Riquezas de los Judíos Robadas

EL TESORO DE LOS NAZI
historia sobre el oro

El destino de un grupo de prisioneros en el Effektenkammer (el Economato) ha permitido comprobar rápidamente que «el protector supremo», Himmler (imagen) , no era un «romántico de tomo y lomo«, obsesionado por los mitos antiguos y su amor a las viejas piedras; era más bien un materialista que tiene los pies bien fijos en el suelo; en Sachsenhausen, «su ciudad», creó el depósito de todos los bienes de las víctimas que tuvieron la mala suerte de pasar por los campos de concentración.

El Effektenkammer no era más que una dependencia del Amtsgruppe D (servicio del grupo D), sección del departamento administrativo y económico: Wirtschaftsund Verwaltungshauptant, con sede en Berlín-Lichterfelde, mientras que el servicio del grupo D, al que se llamó Inspección de los campos, fue instalado en Sacbsenhausen. Con mucha frecuencia, los trabajos de administración de los bienes reunidos en Buchenwald, Auschwitz, Natzweiler y otros campos, tanto los del Reich como los de los territorios ocupados, son realizados por prisioneros, con tal de que estén bajo el control de las SS.

Entre los diferentes trabajos a realizar en el campo, a un grupo de prisioneros «políticos» le cupo en suerte ocuparse de los libros de contabilidad y archivos. Su misión consistía en organizar los estados de divisas, oro y joyas recuperadas» en todos los campos, todo lo cual se selecciona y almacena en Sachsenhausen: ¡millones de divisas, kilos y kilos de oro y brillantes!

La reacción de estos hombres ante este tesoro, después de su paso por el comando de la muerte fue como la de un pobre al que acaba de tocarle el premio gordo. Pero, puede uno preguntarse sorprendido, ¿cómo pueden las SS confiar la administración de su «propia» fortuna, un tesoro de tanta importancia, a una decena de prisioneros?

La respuesta se impone por sí misma: Las SS se sirven en todas partes de esclavos, pues la casta de los guerreros no dispone de efectivos para las oficinas. Por otra parte, las SS no corren riesgo alguno confiando a los detenidos puestos administrativos y los secretos inherentes a éstos, ya que tienen suma facilidad, llegado el momento, de suprimir a los encargados de tales gestiones. Ni la doctrina ni la ley escrita les prohíben hacerlo.

En el momento en que un deportado penetra en un campo de concentración es obligado a depositar su dinero y todos sus objetos de valor: sortijas, relojes, plumas estilográficas, monturas de gafas de oro, etc.

El prisionero encargado de la caja inscribe entonces en los registros los objetos entregados y el controlador SS guarda cada tarde, en las cajas fuertes, el botín reunido en el día y los libros de registro. Para guardar estos valiosos «depósitos» se ha acondicionado un cuarto, astutamente disimulado, en los jardines de la Kommandantur.

A los objetos confiscados a los detenidos del campo hay que añadir las joyas y los valores requisados a los infelices deportados en Ravensbrück, botín que se encarga de llevar a la tesorería de Sachsenhausen miembros de las SS femeninos.

También se anota en los registros de entradas los valores procedentes del campo de Ravensbrück. Millares de relojes, sortijas, pitilleras, polveras de oro, etc., vienen así a aumentar el tesoro de Himmler. Pero esto no es todo. Cada semana hay que realizar una tarea suplementaria que impone el crematorio: recoger y ordenar todos los útiles valiosos y prótesis dentarias, todo lo cual debe figurar en los libros bajo el concepto de Fundsache (objetos encontrados). Antes de su entrada en la cámara de gas o en el «matadero» del Genickstand, para la «bala en la nuca», los infortunados designados son sometidos a una visita médica.

El médico SS, tras examinar la boca de éstos, les marca una señal en la frente, con lo cual los ejecutores saben que el aparato dentario debe ser recuperado antes de la incineración. Los médicos SS se encargan, asimismo, del oro y de las prótesis dentarias extraídas a los prisioneros que, procedentes de otros campos, murieron antes de llegar a su destino. El oro «recuperado» por estos medios es transformado en lingotes en una fundición SS.

El río de los deportados discurre a través del campo dejando en el mismo sus valiosas arenas auríferas. En el imperio de Himmler las Californias son numerosas, y, lo mejor de todo, sin necesidad de que estos buscadores del siglo XX tengan que abalanzarse en tropel sobre sus orillas para buscar el apetecido metal.

Ahora los ríos desvían su curso y depositan sus pepitas de oro en las confluencias. El «chorro» de oro, accionado por esta bomba poderosa, la fuerza, no deja de correr: cuanto más numerosas son las columnas de deportados, mas oro chorrea en las fundiciones de Himmler. Jamás este grupo con suerte de prisioneros ha tenido la ocasión de contemplar tanta cantidad de objetos de valor y bajo formas tan diversas.

Falta vocabulario para inventariar tantas cosas: anillos, alianzas, sortijas, brazaletes, cadenas, pendientes, diamantes, tabaqueras, joyeros e infinidad de objetos salidos de las orfebrerías y joyerías de dos docenas de países. Por los cuños y nombres grabados, por el estilo y la técnica de ejecución, sabemos que estos cofres encierran joyas birmanas, indias, japonesas, chinas, rusas, turcas…, sin hablar de piezas únicas salidas de la plaza de Vendóme o de la rue de la Paix, solitarios tallados en Amsterdam y en Amberes, joyas antiguas procedentes de Viena, Praga, Budapest o de Varsovia, e infinidad de regalos enviados de América por los emigrantes a la familia que quedó en el viejo continente.

Para emitir un dictamen pericial de estos tesoros cuyos propietarios jamás se atrevían a reclamar nada, los servicios de Himmler llevaron hasta allí a un famoso joyero del Ruhr para que supervisara el trabajo. Para dar una idea de la importancia de este pillaje, antes de establecer las cifras de conjunto, contabilizadas por la ¿Inspección» y sobre las cuales hay los informes más precisos, daremos las que el grupo anotó directamente. De un total de 157 000 detenidos ingresados en Sachsenhausen, y de los 35 000 no matriculados, destinados directamente al crematorio, se han reunido: 54.000 sortijas y alianzas, 52.000 relojes, 22.000 plumas estilográficas de elevado valor, 5.200 gafas, 650 máquinas fotográficas y máquinas de escribir y alrededor de 14.000 joyas, estuches, pitilleras, encendedores Aparte de esto se llegaron a reunir, como fruto de las «recuperaciones», 1.000.000 de marcos, 58.000 dólares, 27.000 libras esterlinas, 1.600.000 francos franceses, 30.000 francos suizos, 180.000 zlotys, 1.200.000 rublos, 50.000 coronas noruegas, 22.000 coronas danesas, 140.000 florines, 320.000 liras y cientos de miles de marcos en monedas albanesa, griega, sueca, turca, rumana, yugoslava, búlgara, báltica, egipcia, belga, etc. Pero mas importante aún para las SS son, aparte las divisas fuertes, las cuarenta y seis mil piezas de oro entre luises, napoleones, dólares, coronas austriacas, francos suizos y florines y casi siete kilogramos de oro en barra que enriquecen este tesoro.

Valorando una alianza o una sortija en unos cincuenta marcos por término medio, un reloj en unos veinte marcos, una pluma estilográfica en diez y las joyas de oro en unos cien marcos, más las divisas y todo el dinero confiscados, resulta una cantidad que supera los cuarenta millones de marcos alemanes que, divididos entre los doscientos mil deportados (sólo se habla de los que pasaron por Sacbsenhausen), dan una cifra de doscientos marcos por persona. Pero, si contamos los vestidos, calzado, ropa interior y ciertos objetos de valor contenidos en sus maletas, entonces no será excesivo estimar la aportación de cada uno de estos desgraciados en unos quinientos marcos.

Así pues, en Sachsenhausen se recaudó la considerable cifra de 140.000.000 de marcos, sin contar otros ingresos suplementarios tales como el oro robado a los cadáveres, los brillantes y materias preciosas extraídas de sus vestidos y calzado y los cuantiosos beneficios resultantes de la explotación de la mano de obra.

El experto orfebre de Duisburg, Peter Winkels, miembro también de las SS, con el que algunos prisioneros trabajaban, visita con frecuencia la Inspección de los campos que controla el oro y las divisas procedentes de todos los centros.

Winkels es un gran especialista que a primera vista puede estimar en su justo valor un objeto o una piedra preciosa. A él acuden, desde hace treinta años, todos los magnates del Ruhr para que les valore pericialmente sus joyas y objetos valiosos.

En Sachsenhausen tiene a su cargo la comprobación de las fichas y la contabilidad de auténticos arsenales de recuperación. Winkels aporta todo el papeleo que esta tarea requiere; a menudo hay que hacer las comprobaciones con él. Las prendas de abrigo de los deportados son enviadas a Ravensbrück, donde el campo de mujeres dispone de grandes talleres de peletería. Una vez registrados y despojados de todo objeto de valor que pueda haber oculto en ellos, los abrigos, capas y prendas parecidas, se envían a Ravensbriick, donde el comando de las costureras los arregla.

Los abrigos de valor son entregados, una parte, a la Haumtamnt VOMI  que dirige el general SS Werner Lorenz y distribuidos a las mujeres de los SS; otra parte es reservada a los Waffen-SS y sobre todo a las fuerzas estacionadas en Noruega y Finlandia, para reforzar sus capotes y gorros. El Reichsführer quiere así demostrar que él se preocupa de sus soldados, como la intendencia de la Wehrmacht lo hace con los suyos. La ropa interior y vestidos de buena calidad son reservados para Himmler y Loenz. Los desechos son enviados a los diferentes campos para que sean repartidos entre los detenidos…

Los Tesoros Perdidos de la SS Robo del Nazismo a los Judios

Los Tesoros Perdidos de la SS
La Fortuna de Hitler Robada a los Judíos

Ya se dijo anteriormente cómo el funcionamiento del servicio del campo merecía toda clase de elogios, al menos hasta febrero de 1943, mes en que los objetos pertenecientes a los eslavos (rusos y polacos) partieron hacia la «disolución«.

El hecho de que los trastos viejos fuesen tratados y ordenados individualmente, permitía prever que algún día llegaría la liberación. A partir del otoño de 1943. las cosas cambiaron.

Himmler, el Reichsführer, ordenó la entrega, a las escuelas de las SS y a las colonias de inmigrantes, de varios millares de vestidos de buena calidad procedentes de los arios de Europa occidental. Con esta medida trataba Himmler de reforzar su posición entre los alemanes y sobre todo, entre los hombres de su «imperio personal»: las SS.

La distribución más importante fue llevada a cabo por el Obergruppenführer Lorenz. En febrero de 1944 se habían expedido ya varios vagones de ropa al servicio que dirigía Lorenz: Hauptantt Volksdeutsche Mittelstelle (departamento de los nacionales alemanes, oficina central: VOMI). Se embaló hasta 32 000 trajes completos, cifra en verdad modesta, pero que se explica si se piensa que la organización Lorenz recibía envíos parecidos de otros campos de concentración, sobre todo de los especializados en la liquidación de judíos y de polacos.

Algunos trajes destinados a la Ledertrennerei (comando de curtido) llevaban huellas visibles de balas. Sin embargo, en principio, los Einsatztruppen SS fusilaban a los hombres y mujeres completamente desnudos. Antes de fusilarlos los obligaban a desnudarse y ellos mismos cargaban su ropa en los camiones que las llevarían a la desinfección, dentro de los campos de concentración, pasando toda a disposición del SSObergruppenführer Lorenz. Pero en las aldeas en que la población, sabiendo lo que le esperaba, se negaba a acudir al llamamiento de los dirigentes SS y huía a los bosques cercanos, la tropa disparaba sobre los recalcitrantes: una orden es una orden.

La operación en estos casos resultaba fácil: había que recuperar la ropa de los muertos; se les desnudaba, se recogía la ropa de los cadáveres y a éstos se los enterraba en fosas colectivas. Cantidades enormes de esta ropa vieja, en particular todos los cueros destinados a la «fábrica de calzados», llegan en trenes especiales a la pequeña estación del campo; después son almacenados en las barracas de la Industriehof, la casa de la industria.

Nadie puede tocar allí. Todo debe ser cortado. Restlos! (que no queden restos!). ¿Y por qué? Estos son los campos diamantíferos, las minas de plata y de oro del III Reich. A nadie se le ocurrirá nunca hablar de esto, es tabú, como el crematorio… En dos barracas especiales, pintadas de verde, como todas las demás, trabajan día y noche un millar de prisioneros que comen y duermen en el mismo sitio, la fábrica de calzado. Estos no asisten a las concentraciones, permanecen en el más total aislamiento.

Esta es la famosa Ledertrennerei, comando de trinchamiento de cueros y vestidos, colindante con el crematorio. Es un comando que no existe más que en Sachsenhausen, adonde llegan los «materiales» recuperados en los otros campos. La Effektenkamrner posee un almacén de vestuario contiguo a este comando tan especialmente querido por las SS. Gracias a esta circunstancia se puede ver con bastante frecuencia cómo se desarrolla la cadena sin fin de los transportadores llevando brazadas de vestidos o sacando remolques llenos de zapatos. La descarga de un tren dura uno o dos días. La actividad de este comando de bataneamiento no consiste en recuperar el cuero, sino en cachear sistemáticamente todos estos cargamentos: zapatos, botas, zapatillas de hombres, mujeres y niños; después, bajo el control de los SS, los cortan en tajadas… A menudo suele suceder que, entre las suelas, o en los talones, hay ocultas divisas, joyas y brillantes disimulados por las víctimas una vez que se han enterado de su deportación a otro país.

Los vagones llegan a París, de Compiégne, de Rotterdam, de Bruselas, de Praga, de Varsovia, de Dublín, de Belgrado y de Budapest. A menudo, durante el trayecto los SS desnudan a los «inmigrantes», les quitan los zapatos y les dejan desnudos y descalzos en la nieve. El Kommando Ledertrennerei —esto no es un secreto— es un segundo yacimiento, un verdadero filón de diamantes, pues en los zapatos de aquellos que no son dignos de vivir llegaron a encontrar en más de una ocasión hasta brillantes de la mejor calidad. Así, pues, Sachsenhausen es, poco más o menos, el Transvaal del Reich. El capataz de esta mina de diamantes en Sachsenhausen, el SSHauptsturmführer Kug, para obligar a los obreros a darse prisa en el trabajo, tiene como ayudante a un detenido de derecho común, Rudolf Werth, joyero profesional en Aix-la-Chapelle, ex-tesorero del Partido en su ciudad pero que, por malversaciones, se ganó un año de reclusión, lo cual es bien poco. Para ser perdonado de sus faltas pasadas, trata por todos los medios de infundir ardor en el trabajo a los- prisioneros que despiezan el calzado.

A pesar de las precauciones que se toman en el campo, mediante una estrecha vigilancia, las fugas de prisioneros son numerosas. Un día los SS descubrieron a un grupo de «respetables», los llamados de «derecho común», en posesión de diamantes. El instinto profesional en estos señores había podido más que su entrega al Reich. El cambio producido en estos celosos cumplidores es normal. Ellos han visto próxima su liberación, y el temor a la indigencia ha hecho todo lo demás.

Estos bandidos cambian los diamantes robados por los prisioneros, para quienes este hecho es una recuperación completamente normal, por el pan del que aquéllos le privan: ¡qué no serian capaces de hacer estos pobres hambrientos y enfermos por un pedazo de pan! Un regalo hecho por uno de estos truhanes a su amante hace que los SS descubran una cadena de contrabando que opera en el campo diamantífero, la Ledertrennerei, y en los barracones del mismo. A raíz de esto, instalaron un puesto de aduana: desde aquel día, cada enfermo o repatriado es sometido a un recono— miento de veinticuatro horas. Los «aduaneros» examinan minuciosamente hasta sus evacuaciones para cerciorarse deque «nihil obstat>’. Todas estas «combinaciones», imágenes sin duda de la lucha por la existencia o por los privilegios y relaciones dentro de la estructura social del campo, imponen el conocimiento de su anatomía.

Pero, para comprender este mundo, es preciso también estudiar su geografía. Por lo pronto a Kug le bastaba con la recuperación de un kilo de diamantes por semana; no quiere más. Tampoco impide que Werth, agotado por los esfuerzos que había tenido que hacer para aumentar la producción, y así lograr su libertad, contrajera una tuberculosis que acabó con él en el verano de 1944. Los ingresos medios, sólo en el capítulo de los hallazgos realizados por los comandos del cuero, según los informes de las SS, son diariamente de unos 100.000 marcos. pero hubo jornadas-récord en que el valor del botín sobrepasé el millón de marcos. Cada semana, en este sótano, en esta cueva de Ali Babá, no es difícil ver frascos conteniendo hasta un kilo de piedras preciosas. En otoño de 1944 aún quedaba una montaña de quinientos metros cúbicos de calzados destinados a la destrucción. Oswald Pohl ordenó contarlos: había 904.000 pares; y anunció que para 1945 se recibirían un millón mas.

Era a los hombres en los que tenía más confianza a quienes Himmler confiaba las operaciones de expoliación.«Una expoliación masiva que abarque a todo un país, bien dirigida y acabada, vale por una victoria en el campo de batalla», repetían los SS, citando las palabras de Himmler. Según éste, era el modo de privar a los enemigos del Reich de los medios de efectuar un trabajo de zapa y, al mismo tiempo, de abastecer la tesorería de las SS. El Reichsführer prometía, a los más «valerosos» en estos menesteres, el ascenso inmediato y la Cruz de guerra. Repartido en tantas secciones, oculto en tantos escondrijos, es muy difícil calcular el valor exacto de este tesoro, sus reservas y a dónde iba a parar.

Como en Sachsenhausen estaban almacenados todos los efectos personales de los prisioneros que habían pasado por el campo más los de los deportados de Ravensbrück, los jefes ordenaron que, a partir del otoño de 1944, r tuviesen al día los libros concernientes a la población femenina de este último campo. En febrero de 1945, dos mujeres SS dejaron en el almacén tres cajas llenas de relojes, sortijas y pitilleras, todo ello perteneciente a las mujeres liquidadas en los campos de concentración. ¿Cuáles? Misterio… Según los libros de la central de Lichterfelde, sólo la operación «Reinhard», llevada a cabo en el campo de Lublín, se cifraba en más de cien millones de marcos en febrero de 1943. Este cálculo fue hecho por los servicios de Himmler.

Si los otros cinco campos (Treblinka, Dachau, Buchenwald, Mathausen y Neuengamme) aportaron por lo menos otro tanto, la cifra total representa la nada despreciable cantidad de 750 000 000 de marcos. Por otra parte, si se tiene en cuenta las requisaciones llevadas a cabo en los catorce pequeños campos (oro «recuperado> a los cadáveres, piedras preciosas escondidas en los zapatos, el contenido de las maletas y. baúles), se puede calcular que los campos en cuestión pudieron aportar a la economía de Himmler, como mínimo, la cantidad de mil millones de marcos. Y el doble de esta cantidad, sólo Auschwitz.

Esta cifra de tres mil millones de marcos, deducida del conjunto de bienes pertenecientes a los deportados, no es más que una evaluación modesta si la comparamos con el precio real que los expoliados habrían tenido que pagar para volver a comprar, en una economía normal, mercancías semejantes a aquellas de que habían sido despojados por los servicios SS. En esta suma total de tres mil millones de marcos no se ha incluido, sin embargo, los respetables ingresos procedentes del acopio de diversos metales no ferrosos, chatarrería, cables, tejidos y cantidad ingente de otras materias primas confiscadas en los países ocupados.

Estaba, por tanto, justificada la importancia que Himmler concedía a la recogida de metales: eran necesarios para la industria de guerra. Por el contrario, la orden de almacenar el cabello cortado a hombres y mujeres en los campos de concentración pareció, a todos los detenidos, el colmo de lo grotesco, pese a la explicación que dieron de que estos cabellos, transformados en fieltro, servirían para la industria sombrerera.

Robo a Judio de los Bienes Para la SS en Campos de Concentracion

Robo de Bienes Judíos Para la SS en Campos de Concentración

Son diez los encargados de llevar los libros, de enumerar y de catalogar el oro y las joyas. Los otros compañeros del servicio de la Effektenkammer, el economato, se ocupan del vestuario y de otros objetos recuperados a los prisioneros y deportados: desde lienzos y libros hasta «souvenirs» de la familia, fotos, diplomas… (imagen: Himmler)

En resumen, un prodigioso almacén de trajes nuevos y de ropa interior y de toda clase de trapos. También, ¿cómo no?, tienen a su cuidado los archivos de la documentación perteneciente a cada uno de los prisioneros que tuvieron la desgracia de pasar el enorme portal de Sachsenbausen. El lugar de trabajo se halla al lado de una ventana desde donde se contempla gran parte del campo de reunión de los prisioneros. Basta abrir la puerta para ver la totalidad de esta enorme plaza. Es una especie de ágora: la mayor parte de la jornada transcurre en ella y los acontecimientos más importantes tienen en ella su eco: concentración de los detenidos, castigos a la vista de todos, transporte de muertos, el paseo del domingo por la tarde y los ahorcamientos de la noche.

El Appelplatz, la plaza del llamamiento, es una necrópolis de vivos. De la mañana a la noche se puede ver un grupo de cien a doscientos hombres, en filas de a cinco, dando vueltas a la plaza a paso de marcha. Cargados de sacos, estos desgraciados cantan una y otra vez: «Weit, weit ist der Weg ms fieimatland, so weit, so weit…» («Lejos, muy lejos queda mi país natal, tan lejos, tan lejos…»)

Y siempre la misma canción. A todas horas se oye esta letanía monótona que, cuando pasan cerca de la ventana, parece que se hincha, para ir desvaneciéndose poco a poco, a medida que de alejan. Y así, cada diez minutos. Es el comando de castigo. Si la canción no suena con la fuerza suficiente, los SS lanzan siempre la misma amenaza: «Cantad todos y fuerte, porque, de lo contrario, en vez de cincuenta vueltas a la explanada, daréis sesenta!».

La procesión de los castigados tiene también su utilidad, aunque ustedes crean que no, para la economía de la guerra. El campo es el centro de experimentación del calzado militar, donde se comprueba la resistencia de los cueros alemanes: naturales o sintéticos. Para ello, los desdichados paseantes son obligados a pasarse el día dando vueltas a la plaza de reunión, al tiempo que moldean las botas militares con que se calzarán los soldados de Hitler. Como ya se verá, en el campo también se aprovechan las sustancias orgánicas extraídas de los cadáveres, sustancias que los investigadores utilizan para medir las cualidades biológicas de la raza nórdica.

Se llegó a saber que en el campo de concentración fue constituida una colección de cráneos de diferentes tipos humanos que se enviaban a los institutos y a las escuelas especializadas en cuestiones raciales. Al mismo tiempo que se recupera el oro, se pasa a los libros la relación de las dentaduras postizas. Ya hay almacenadas en un cuarto de la enfermería más de treinta mil coronas, puentes y dientes de porcelana.

De cuando en cuando, los contramaestres cuya dentadura es deficiente pueden escoger la que más les guste de este montón que hay de reserva. Los dentistas del campo no quieren saber nada de terapéutica dentaria, sólo se limitan a extraer las piezas. La falta de vitaminas hace estragos en las encías, pero nadie se preocupa de acudir al médico. Sin dientes, calvo, esquelético, qué más da; lo que de verdad importa es salir, salir de este infierno: es el único pensamiento, la obsesión de cada uno de estos desdichados.

Después de haber trabajado como condenados descargando cemento, al encontrarse en esta barraca propia con un centenar de compañeros, todos ocupados en trabajos de oficina, entre secretarios, contables, mecanógrafos, estos afortunados tienen la impresión de ser empleados de banca. Siendo el campo una simple administración de bienes del Reich, una finca de explotación más confiada a la Organización SS, el derecho sobre la vida y la muerte está en manos del Cuartel General de Himmler, cuyos representantes en los campos son los jefes de laPoütische Abteitung. Ellos controlan las ejecuciones, ordenan los traslados, llevan a cabo los interrogatorios, comunican los objetos de valor que es preciso preparar cuando un alemán debe ser liberado, lo cual es bastante raro.

Antes de verlo con los propios ojos, jamás se hubiera imaginado uno la BItektettammer de Sachseitausen y la Inspección de los Campos como la mayor bolsa de divisas y de oro y que estuviera regentada por elReichsfübrer SS. No vamos a hacer aquí un inventario de los cientos de miles de prendas de vestir y de calzados, de las maletas y cajas llenas de ropa interior procedentes de todas las regiones de Alemania y de países al otro lado de las fronteras del Reich, sobre todo de Polonia y de Rusia, en donde una población de más de doscientos millones de hombres fue condenada al despojo de todo lo que le pertenecía.

Durante la batalla de Moscú, cuando (Goebbels -imagen- lanzó un llamamiento a la población invitándola a entregar a los soldados que estaban en el frente las prendas de lana y abrigos que tuviesen, el depósito de Sachsenhausen vio incrementadas sus existencias con un convoy de treinta vagones de ropa: jerseis, bufandas, calcetines, ropa interior y una ingente cantidad de abrigos y pieles.

Si todas las futuras víctimas de este gangsterismo generalizado respondieron al llamamiento de Goebbels entregando todo su dinero, su oro y sus divisas, así como toda la ropa que tenían en buen estado, fue porque se dejaron llevar por las promesas de los SS, quienes, en el momento de su detención, les aconsejaron, dándoselas de buenas personas: «Como ustedes van a quedar bajo nuestra protección durante largo tiempo, ¿para qué guardar y dejar aquí abandonados vuestros bienes? Entréguennos todo lo que poseen, sin dejar nada; nosotros cuidaremos de ello.»

El procedimiento de confiscación es el mismo en todas partes, en Francia, en Holanda, en Bélgica, en los Balcanes, en Europa Central, en Polonia o en los países bálticos. Las poblaciones «trasladadas» cargaban con sus sacos y maletas para estar seguras de que, en su «nuevo país«, podrían al menos subsistir hasta que la situación cambiara.

Con los polacos y judíos que residen en territorios integrados en el Reich emplean un método distinto. Estos tendrán que ceder su morada a los colonos alemanes, a cuyo poder pasará todo lo que en ella se encuentre, incluídos muebles y hasta la ropa interior. El secuestro es efectuado por el Comisariado de recuperación de la nación alemana (el Reichskommissariat für dic Festigung des deutschen Volkstums, R.K.F.D.V.), cuyo jefe es Himmler. Sus directrices precisan: cada polaco puede llevar consigo una maleta, un traje completo y una manta. No podrá llevar acciones, ni divisas, ni cuenta bancaria ni objetos de valor (oro, platino, etc., a excepción de la alianza). Es, sin embargo, tolerado que los «trasladados», recuperen en sus compañeros los objetos de primera necesidad que puedan hacerles falta. En cuanto a los «transferidos», de Hungría, éstos deben llevárselo todo consigo a fin de evitar el pillaje de sus bienes a manos de sus compatriotas que se quedan.

Esta avalancha de oro, de divisas y de ropa de buena calidad era una crecida constante del río opulento de las SS. La industria ya no tenía necesidad de trabajar para atender a sus necesidades: así podía dedicarse exclusivamente a la fabricación de uniformes y de armamento. En principio, todo lo que entra en Sachsenhausen: ropa, maletas y su contenido, es rigurosamente contabilizado. Después, una vez hecho el inventario de todo ello, lo toma a su cargo la Administración de los Bienes de los Deportados. Como se ve, todo impecablemente organizado.

El almacenaje y control del calzado y vestuario es cosa de otros: los prisioneros encargados del almacén. Lo hacen metiendo cada lote individual en un saco de papel (con frecuencia queda demasiado justo, porque es prodigioso ver lo que un refugiado, posiblemente apremiado por el tiempo y por las amenazas de los SS, puede meter en una simple maleta).

Secretos del Tesoro del 3° Reich El Oro Robado a Prisioneros

Sectetos del Tesoro del 3° Reich

Nuestra agrupación (comentario de  un prisionero del campo) es solicitada a menudo por las SS para ayudarles en la ordenación y selección de los informes que frecuentemente hay que enviar al Reichsfülirer.

En los primeros días de noviembre de 1944 se reúne en un informe global los inventarios de los tres primeros trimetres del año; las existencias en el almacén eran las siguientes: 65.000 relojes de bolsillo, 110.000 relojes de pulsera, 60.000 plumas estilográficas y lapiceros, 800 despertadores, millares de tijeras, instrumental quirúrgico requisado en casa de médicos pertenecientes a la resistencia o judíos, máquinas de afeitar eléctricas, etc.

De 1941 hasta finales de 1944, la lihrmacherkommando entregó diariamente al Cuartel General de Himmler unos 180 relojes ya reparados, es decir, alrededor de 60 000 relojes por año, que en cuatro años son 240.000. En una carta de Oswald Pohl constaba que, a finales de 1944, las reservas de la Inspección eran todavía de 150.000 relojes. Si se toma como base la apreciación de Winkels, según la cual sólo el veinte por ciento de los relojes tomados a los deportados son defectuosos, se calcula que el número de relojes en buen estado sería cuatro veces mayor.

Pero a finales de 1944 dispondrá Himmler de 112.000 relojes más no reparados y hasta el final de la guerra se recuperaron otros tantos. Además, si los hombres de Himmler (imagen) arrebataron a las víctimas 1.600.000 relojes aproximadamente, los 52.000 de Sachsenhausen no representan más que el cinco por ciento del botín total de relojes.

Y si esta misma proporción se aplica a otros objetos, resulta que el tesoro de Himmler recuperado sobre los 18 millones de personas que pasaron por las prisiones y campos de concentración alemanes estaría constituido por: — 1.200.000 sortijas y alianzas; — 600.000 estilográficas; — 110.000 gafas de calidad; — 12.000 máquinas fotográficas y máquinas de escribir; — 140 000 alhajas, joyeros, pitilleras…

Es muy difícil calcular la cifra exacta de las divisas tomadas a los deportados, pero, sabiendo que sólo en Sachsenhausen se reunieron 140 millones de marcos y considerando que Sachsenhausen no representa más que el chaco por ciento del total recuperado, se deduce que los servicios de Himmler recogieron un botín valorado en2.800 millones de marcos. Hay que tener en cuenta, además, que el «self-service» de las SS no está incluido en esta cifra, es decir, los fraudes cometidos, que no figuran en los registros y que elevarían la suma a más de tres mil millones de marcos.

Los casos de malversación y de corrupción no son raros, hasta el punto de que, al final de la guerra, serán muchos los SS que pasarán por las armas, por orden de Himmler, para dejar bien en claro que cualquiera que obrase contra la moral, aunque fuera un miembro de las SS, sería abatido sin piedad. Esta era, ni más ni menos, la buena manera de librarse de los SS demasiado curiosos o demasiado bien informados.

Pero ¿qué hacen los SS con todos los objetos <secuestrados»? Las alianzas son fundidas y convertidas en lingotes. No es que se llegara a ver la operación, pero sí los resultados, los lingotes. Los brillantes son enviados, a través de un servicio especial de Himmler, a los talleres secretos como materia de primera importancia estratégica, para los aparatos de precisión; otros son depositados en casas de anticuarios para ser vendidos y otros irán a parar a las cajas fuertes del Banco del Estado, por común acuerdo entre Himmler y Funck, ministro de Finanzas. De las antiguas listas que tenía Winkels en su poder, resulta que la <mercancía» confiscada a los judíos está considerada comoDiebesgut (bienes arrebatados a los ladrones).

Oswald Pohl propone a Himmler enviarle:

a) Para cada división que esté en combate, 500 relojes; para el primero de octubre de 1943 le promete otros 500. La Leibstandarte (guardia de Hitler) y la División Das Reich han recibido ya 500 relojes cada una.

b) A las tripulaciones de los submarinos, 3000 relojes, cantidad que repite el día primero de octubre de 1943.

c) A los guardianes de los comandos exteriores de los campos les promete también 200 de estos relojes.

Con respecto a las plumas estilográficas, está previsto el envío de 300 a cada división y 2000 para las tripulaciones de submarinos. Algunos objetos de culto israelita, como los candelabros de siete brazos, fueron enviados al «museo de la Judería», instalado en Praga, en una sinagoga. Los emblemas masónicos fueron reservados a un «museo de la «Francmasonería» que se proyectaba crear en París. Tales emblemas habían sido presentados durante la guerra en una exposición ambulante; el mismo Himmler había seleccionado las piezas.

Gran interés demostraron también el Reichsführer y Goering por las tapicerías, los cuadros, los violines toma a los deportados y a los desaparecidos para que embellecieran los castillos y las casas de campo de los nuevos señores, ya que no sólo Goering es amante de estas cosas, pues todos los altos dignatarios de las SS se han beneficiado con residencias principescas ricamente amuebladas.

Mapa Piri Reis Enigma de Mapa Antiguo

Mapa Piri Reis Mapa Antiguo: Un Gran Enigma

Piri Reis (hacia 1465-hacia 1554), sobrenombre deMuhiddin Piri lbn Haji Memmed, era almirante de la flota otomana y, como tal, estaba familiarizado con las cartas de navegación y los mapas terrestres. En aquella época no era raro hacer uso de un lápiz para corregir los mapas y mejorar los datos cartográficos de un territorio.

Tampoco tiene nada de extraño que Piri Reis se familiarizara con otros mapas de su destino antes de emprender viaje y tratara de confeccionar su propia carta a partir de ellos. No obstante, uno de sus mapas muestra territorios que eran desconocidos cuando el vivió

EL MAPA DE AMÉRICA

Piri Reis fechó su mapa en el año islámico de 919, que equivale al año cristiano 1513. Es probable que fuera el primer mapamundi que confeccionara. Para hacerlo recurrió a material cartográfico antiguo, recogió todas las coincidencias y completó el mapa con anotaciones propias que había ido recopilando en sus travesías marítimas desde 1481.

Hasta ese momento había recorrido principalmente el Mediterráneo. Se desconoce qué mapas le sirvieron de fuente para su mapa-mundi, pero él mismo menciona material cartográfico portugués en algunos comentarlos escritos.

En el mencionado mapamundi de 1513 aparecen representados Europa, Asia, gran parte del litoral africano y, además, el continente americano. Eso se corresponde con los conocimientos geográficos de la época, puesto que unos cuantos años antes se había reconocido que lo que había descubierto Cristóbal Colón hacía 21 años no era la ruta occidental a las Indias sino un nuevo continente.

De hecho, la parte norteamericana del mapa está plagada de errores, al igual que la distribución del Caribe (omisión de varios grados de latitud y líneas costeras que no encajan). En cambio, el litoral sudamericano oriental está bien perfilado. La parte del mapamundi que representa las costas occidentales de Sudamérica no ha llegado hasta nosotros, pero las costas orientales ya plantean suficientes interrogantes. Si los españoles y los portugueses no trazaron los primeros mapas de Sudamérica y sus costas hasta varias décadas después, durante sus expediciones de conquista y exploración, ¿cuál debió de ser el origen de los mapas que utilizó Piri Reis como referencia para su trabajo?

Piri Reis no sólo dibujó el contorno litoral de Sudamérica y la Antártida sino que tampoco pasó por alto ríos ni montañas de un continente que todavía tardaría bastante en ser explorado.

El descubrimiento de la Antártida La masa de tierra de la Antártida permanece oculta bajo una capa de hielo de hasta 4.500 metros de grosor en ciertas zonas. Las descripciones del continente «Terra Australis”, que según los cálculos del matemático griego Tolomeo representaría una especie de contrapeso de la masa de tierra del hemisferio norte, impulsaron al navegante británico James Cook a salir en busca de ese continente en 1772.

En efecto, Cook arribó a la Antártida en 1773, pero no pudo avistar tierra a causa de la niebla y el hielo. El navegante Fabián von Bellingshausen fue el primero en descubrir la masa de tierra de la Antártida, en 1819 y un año más tarde la circunnavegó. El primer mapa de la Antártida se hizo esperar hasta las expediciones americanas » Deep Freeze» de mediados de la década de 1950.

En el palacio Topkapi , lugar de residencia de los sultanes del imperio otomano durante varios siglos,
fue encontrado por casualidad este enigmático mapa. El palacio Topkapi, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país. Ya antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal -bahriye- en que el propio autor los comenta. El bahriye significa colección, y en él Piri Reis decía que para realizar esta compilación se había basado en mapas más antiguos.

¿UN MAPA DE LA ANTÁRTIDA?

La cuestión suscitó una gran polémica en 1929 , cuando el mapa de Pire Reis fue redescubierto durante unos trabajos de desescombro en el palacio de Topkapi de Estambul y sometido a examen por los científicos. Algunos coincidieron que el mapamundi podía datar de una época posterior, tal vez de  mediados del siglo XVI, cuando la costa sudamericana ya había sido cartografiada, mientras que otra teoría sostenía que Piri Reis había confeccionado el mapa basándose en conocimientos que los portugueses habrían obtenido de los chinos o de navegantes nórdicos. El mapa volvió a despertar el interés de los científicos a finales de 1959 cuando Chades Hapgood, catedrático de historia del Keene State College de New Hampshire, Estados Unidos, lo estudió con más detenimiento y descubrió el perfil de las costas antárticas al sur de África y Sudamérica insólito era que las líneas de la costa coincidían en gran parte con el trazado real, que está cubierto de hielo perpetuo desde hace unos 6.000 años.

En los mapas del mundo dibujados más o menos en la misma época que el de Piri Reis falta el continente antártico.  Sin embargo, todos comparten una muy deficiente representación de Norteamérica y el caribe.

Además, el continente antártico no fue descubierto hasta 1819. Así pues, habría que preguntarse si en tiempos de Piri Reis existía realmente material cartográfico de 4.000 años antes de nuestra era y si esos conocimientos han perdurado durante milenios.

En el último caso, habría que aclarar también de dónde procedían tales conocimientos, puesto que en la actualidad no se tiene noticia de ninguna civilización que hubiera podido viajar hasta la Antártida hace tanto tiempo.

Fuente Consultada: Enigmas de la Humanidad

El Oro del Templo de Salomon Tesoros de Jerusalen Moisés

Moisés y El Templo de Salomón
Tesoros de Jerusalen

historia sobre el oro

Cuando Moisés ascendió al Sinaí para conocer la palabra de Dios, recibió de Él mucho más que el encargo de transmitir el Decálogo y otras numero normas.

Yahvé también le manifestó orientaciones precisas para la construcción de un santuario en donde los judíos le adorasen, junto con un arca que hallaría dentro del santuario.

Moises y El Templo de Salomon Tesoros de Jerusalen

Yahvé empezó diciéndole: «La revestirás de o puro; por dentro y por fuera la revestirás, y además pondrás en su derredor moldura de oro.» Ordenó asimismo que incluso el mobiliario y todos los elementos, decorativos, como los querubines, estuviesen recubiertos de oro, instrucciones, tal como aparecen en los capítulos 25-28 del libro del Exodo, prosiguen durante unos ochenta párrafos con la enunciación de medidas y diseños minuciosamente detallados.

Una vez asentados en la Tierra Prometida, los israelitas tuvieron que haber acumulado masas de oro, sobre todo de los despojos de las tribus a las que derrotaron en combate. Moisés y sus soldados se apoderaron de más de ciento treinta y cinco kilos de oro de los madianitas, «joyas de oro, ajorcas y brazaletes, sellos y pendientes».

El oro relucía en los muros del interior del gran templo de Salomón (situado cerca del Muro de las Lamentaciones de la Jerusalén actual), que medía más de 40 m. de longitud, 10 de ancho y 15 de altura y estaba dividido en tres cámaras.

Salomón gustaba también de prodigar el oro en sus posesiones personales: sus escudos eran de oro, su trono de marfil tenía incrustaciones de oro y bebía vino de sus copas áureas. Cuando la reina de Saba acudió a visitarle, trajo para él una cantidad de oro estimada en unas 3 ton., con un valor superior a 20 millones de dólares actuales.

Han desaparecido el santuario y el tabernáculo que alzó Moisés conforme a las detalladas especificaciones divinas y apenas resta algo del grandioso templo salomónico recamado de oro. Pero en el año 532 d.C., después de que diez mil hombres que hablan trabajado más de seis años y utilizado más de 12 ton. de oro terminasen la construcción de la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla, el emperador bizantino Justiniano —que supervisó toda la obra— pudo exclamar: «Salomón, te he superado.

Justiniano estaba bien versado en el empleo del oro. Heredé 144.000 Kg., lo gastó todo y luego abrumó con impuestos a sus súbditos con el fin de pagar a ejércitos mercenarios, financiar obras públicas y, en especial, sobornar a sus enemigos para que se abstuvieran de invadir sus dominios.

El proceso del empleo del oro para proclamar el poder de la Iglesia se repetirla en brillantes mosaicos y ornamentos áureos por toda Italia, España e incluso en las remotas estepas de Rusia.

Ni Salomón ni el propio Yahvé fueron los primeros en utilizar el oro para inspirar reverencia. Probablemente fueron los antiguos egipcios quienes marcaron el estilo emulador de religiones ulteriores, incluida la hebrea. Debido al carácter monoteísta de su religión, los judíos lo tuvieron fácil en comparación con los egipcios, que contaban con más de dos mil deidades, muchas de las cuales guardaban alguna relación con el todopoderoso Sol.