El Trueque y La Moneda

Historia del Intercambio y Comercio de Mercancias Sus Origenes

Historia del Intecambio y  Comercio de Mercancías entre Pueblos

Los primeros grupos humanos eran cazadores que mataban a los animales atrapándolos en fosos y cepos, arrojándolos por despeñaderos o atacándolos directamente. De los cuerpos de sus presas tomaban la carne para alimentarse, las pieles para confeccionarse vestidos, botes o refugios contra la intemperie, y los huesos para hacer instrumentos o armas.

Es imposible saber qué grado de contacto había entre los diversos grupos, pero no cabe duda de la existencia de tales contactos entre los hombres primitivos, bien para cooperar en expediciones cinegéticas a gran escala o para combatir entre sí en defensa de sus cazaderos. Cuando participaban distintos grupos en una cacería, era preciso idear un sistema para repartir las piezas cobradas.

Así se instituyó la costumbre en virtud de la cual una forma de servicios, la participación en la cacería, se recompensaba con bienes, participación en las piezas cobradas. En estas primeras actividades colectivas, que entrañan la transferencia física de bienes y el concepto de valor, se halla el origen del intercambio.

inrtercambio de mercaderias

Grabado alemán del siglo XV representando un almacén.
A la izquierda, un empleado revisa los libros mientras los obreros aseguran con cuerdas un cargamento.

El trueque: Una nueva forma de intercambio, igualmente antigua, advino cuando las actividades del individuo se independizaron lo suficiente como para tender a su propio interés privado. Dos cazadores, por ejemplo, regresaban con una liebre y un gallo salvaje, respectivamente.

Si cada uno prefería la pieza del otro se ponían de acuerdo y las permutaban, o si había alguien especialmente hábil para fabricar puntas de flecha quizá cambiaba una de ellas por una participación en el resultado de la cacería.

Este tipo de intercambio se denomina trueque y en las comunidades rurales ha existido hasta épocas modernas bajo diferentes aspectos, especialmente en los países menos industrializados y en las economías avanzadas con unos impuestos elevados, pues el trueque es un acto esencialmente privado y por lo tanto no figura en ninguna estadística ni cae en la órbita de los impuestos. (ver: Origen del Trueque)

Otro punto fundamental en el desarrollo de las formas más primitivas de comercio es la división de funciones entre los individuos. Al principio los hombres realizaban por sí mismos las distintas tareas necesarias para su vida cotidiana; pero gradualmente fue haciéndose evidente que resultaría más eficaz que cada uno se dedicara a la actividad para la que estuviera mejor dotado.

Por ejemplo, uno podía ser un experto fabricante de herramientas y otro un excelente usuario de las mismas. El primero aportaría las herramientas necesarias, recibiendo a cambio algunos de los productos resultantes del esfuerzo del segundo.

Al mismo tiempo se daba una de las condiciones necesarias para el comercio: cuando un individuo dejaba de producir la totalidad de los bienes que necesitaba, tenía que obtenerlos cambiándolos por otros.

El intercambio por trueque se producía allí donde surgía la oportunidad. Sin embargo, desde tiempos remotos se acostumbró a designar un lugar y una fecha para tales transacciones. Este fue el origen del mercado, donde se llevaban a cabo los intercambios.

caravana de camellos desierto

Una caravana de camellos ilustra el modo tradicional de transportar mercaderías a través del desierto.
Antiguamente las caravanas constituían un eslabón vital en el comercio entre Europa y África.

Al principio los mercados eran locales; luego, las mercancías se transportaron a mayores distancias. Permanecen oscuros muchos aspectos de esta actividad debido a la falta de pruebas documentales, pero es posible que los artículos atravesaran por una serie de intercambios, en el curso de los cuales recorrerían grandes distancias.

De este modo, aun con medios de transporte primitivos, tuvo lugar el intercambio de bienes entre los pueblos de la Edad de Piedra. Por otro lado, si una de las partes que intervenían en la transacción se hallaba en un estado de desarrollo más avanzado, podría transportar sus mercancías a mayores distancias.

Hace más de 3000 años que los fenicios, por ejemplo, tenían puestos comerciales en un lugar tan septentrional como son las islas Scilly.

En aquella época constituían una potencia naval bien desarrollada y se hallaban interesados en los depósitos de cinc de aquellas islas, mientras que los nativos todavía vivían en la Edad de Piedra.

El trueque existe todavía en el comercio moderno, especialmente cuando dos países acuerdan intercambiar sus productos respectivos. Pero, puesto que el trueque se limita a los casos en que cada una de las partes tiene algo que desea la otra, el desarrollo del comercio requería un procedimiento más flexible.

Para ampliar el comercio era necesario preparar y disponer de escala general de valores, de modo que una determinada cantidad de mercancía pudiera ser cambiada por otra del material que servía como símbolo de valor general.

A su vez, este material podía utilizarse posteriormente para adquirir otras mercancías. De esta manera, la forma de intercambio denominada trueque fue sustituida por otra más sutil y flexible denominada venta.

obreros de la seda

Seda y porcelana, artículos muy apreciados constituyeron la base de un floreciente comercio entre Europa y China. El grabado muestra el empaquetado de cerámica para su exportación

En su fase más primitiva el símbolo de valor general tenía que ser un bien tan universalmente deseado que fuera intercambiable en todo momento; existen testimonios que señalan la forma pastoral de vida como el marco original en que apareció la idea económica de valor y el modo de intercambio por medio de la venta.

La riqueza se medía en cabezas de ganado, relación que sobrevive en el término latino pecunia (que significa riqueza y se deriva de la palabra pecus, que quiere decir ganado).

El dinero: Sin embargo, con el transcurso del tiempo, el símbolo general se hizo más abstracto; tenía que ser una materia razonablemente escasa, que no sufriera deterioro por el transcurso del tiempo y que se pudiera transportar con facilidad.

El término técnico para designar este símbolo de valor y medio de intercambio es el de dinero.

En diversas épocas y lugares se han utilizado como dinero toda clase de objetos: piedrecillas, barras de hierro, etc.

Especialmente útil, y todavía empleada hoy día, es la moneda de metal. El metal utilizado al principio fue el electro, una aleación natural de oro y plata, utilizándose posteriormente oro y plata puros. El oro es desde entonces el material monetario por excelencia.

Tiene las cualidades básicas exigibles a una sustancia para que funcione como dinero: es escaso, duradero, no se oxida ni se corroe y es de fácil transporte.

Probablemente, las primeras monedas de electro fueron acuñadas en el siglo VIII a. de Jesucristo en Lidia, un antiguo reino situado en el centro de Asia Menor (la actual Turquía).

Poco después se acuñaron las monedas de plata. Este metal, aunque no tan raro y valioso como el oro, tiene la ventaja de ser más duro y, por lo tanto, más resistente al uso.

Para las monedas de poco valor se usaban el cobre y el bronce.

El uso del dinero acuñado se extendió rápidamente a las ciudades portuarias griegas de la costa jónica, a la costa oriental del Mediterráneo y a los imperios del Oriente Medio.

Es curioso que las primeras monedas chinas daten también del siglo VIII a. de J. C, lo que permite suponer que ya se mantenían relaciones comerciales con el Extremo Oriente en épocas tan remotas.

Cuando surgieron los imperios helenos, y más aún cuando los romanos dominaron el Mediterráneo, existía ya un sistema completo de dinero acuñado, y donde quiera que se establecían los griegos o los romanos el uso de la moneda se incorporaba a la vida económica de la región. La introducción del papel moneda pertenece a una época mucho más posterior.

Parece ser que al principio se mantuvo una cierta relación simbólica entre la moneda y la idea de riqueza representada por el ganado. Las primeras monedas llevaban a menudo la imagen de un buey, y en la actualidad las de muchos países llevan grabados motivos similares, como las espigas de trigo típicas de Alemania.

comercio con monedas

 A medida que se fue generalizando el uso del dinero, la venta ocupó el lugar del trueque y pronto el mercado fue una característica esencial de las ciudades europeas.

Se utilizaron también otros símbolos, como el buho de Atenas, pero el más extendido fue la efigie de quien gobernaba en la época de la acuñación, para recordar a todo el mundo la fuente de la autoridad que garantizaba la paz y el orden que permitían la práctica del comercio.

Las rutas intercontinentales: Las primeras rutas comerciales conocida fueron las líneas vitales de las grandes civilizaciones fluviales de Egipto y Mesopotamia: el Nilo y el Tigris y el Eufrates. Lo mismo puede decirse, más al este, de lo ríos del valle del Indo y del valle del Yangtsé en China.

Entre el delta del Nilo y el naci miento de los ríos de Mesopotamia se estableció una ruta terrestre que, a lo largo de Sinaí y cruzando Palestina, llegaba hasfc Siria.

Como el antiguo territorio de lo hebreos cruzaba este itinerario fue objeto d constantes disputas entre las potencias ri vales de Egipto y Babilonia. Gran parte d estas luchas se recogen en los libros del Antiguo Testamento.

moneda bizantina

Moneda bizantina de cobre estampada con ia letra M para indicar su valor: 40 nummi.
La acuñación en cobre se utilizó en el siglo V antes de Jesucristo.

Una ruta más directa cruzaba el desierto, pero sus ventajas erai contrarrestadas por la falta de agua y ali mentó para los hombres y animales.

La navegación costera se desarrolló desde muy antiguo en las riberas del Mediterráneo, especialmente gracias a los fenicios (los cánaneos del Antiguo Testamento), quienes desde el año 1500 a. de J. C. fueron los marinos más emprendedores y los primeros en circumnavegar el continente africano.

En una etapa posterior, los marinos griegos recorrieron el Mediterráneo y desde el año 750 al 500 a. de J. C. fundaron diversas colonias, en las costas del Mar Negro.

En Europa occidental, una importante ruta comercial era la que discurría a lo largo del valle del Ródano desde Marsella (fundada por los griegos) a través del Sena y hasta la costa del Canal de la Mancha.

Biografia de Marco Polo Vida Obra Viajes de Marco Polo Ruta de la SedaQuizá la ruta intercontinental más famosa de todos los tiempos fuera la de la seda, que unia la costa china del Pacífico con el Mediterráneo y Europa.

Funcionaba activaente en la época de los romanos, pero se sabe que era mucho más antigua y debió establecerse en tiempos del imperio persa (siglo v a. de J. C). Esta ruta discurría por el norte de las grandes cadenas montañosas de Asia y atravesaba el Turquestán, Sin-kiang y la Mongolia Interior.

Marco Polo, el gran viajero veneciano, la recorrió en el siglo XIII.

Había también una antigua ruta marina a ¡a China que pasaba por los puertos de la India meridional. Al principio era terrestre hasta el golfo Pérsico y continuaba después en barcos costeros a lo largo del golfo y la costa occidental de la India; pero desde el siglo I d. de J.C., aproximadamente, se estableció desde Egipto a través del mar Rojo y del océano índico.

A partir del siglo xiv cobró mayor importancia la ruta marítima al Extremo Oriente, en tanto que declinaba la de la seda.

El comercio: El comercio en sus diversas formas es un aspecto esencial de la sociedad humana. Surgió cuando un individuo, o un grupo, produjo más de lo que necesitaba, o cuando decidió concentrar su actividad en la fabricación de un producto determinado con el ánimo de cambiar el excedente por otras cosas hechas por otras gentes.

Para hacer posible el libre intercambio de mercancías fue necesario inventar una escala de valor universal. Para tal fin se utilizó el dinero, particularmente en la forma de monedas de metal. Una vez perfeccionado es:t método de asignación de valor, se peoii determinar el de cualquier objeto basándose en un patrón aceptado generalmente y que ha prevalecido hasta nuestros días. Actualmente se usa básicamente el dinero bancario.

Lavado de Dinero, Mafias y Paraisos Fiscales Organizaciones Mafiosas

Lavado de Dinero, Mafias y Paraísos Fiscales

En los años ‘90, la cuestión del lavado de dinero, las plazas financieras offshore y otros paraísos fiscales movilizaba a la “comunidad internacional”. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 el tema pasó a un segundo plano, desplazado por la lucha contra la financiación del terrorismo. Así se preservan zonas oscuras dentro del sistema financiero controlado por Estados Unidos, para único provecho de los países ricos.

En el año 2000 la movilización internacional contra las plazas offshore estaba en su apogeo. El Foro de Estabilidad Financiera (creado por el G-7), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera (GAFI) habían difundido, casi simultáneamente, listas de países y territorios que incurrían en prácticas cuestionables en materia de estabilidad financiera, fraude fiscal o lavado de dinero.

Sin embargo, poco tiempo después quedó en claro que esta convergencia temporal encerraba más retórica que voluntad de terminar con las prácticas denunciadas. Sólo el GAFI siguió adelante con la lista negra que habla elaborado, partiendo de 15 países y territorios “no cooperativos” (PTNC) en la lucha antilavado, pero progresivamente fue reduciendo esa lista, que hoy contiene apenas tres nombres.

¿La lucha antilavado dio, entonces, resultados tangibles, lo que justificaría un cierto relajamiento? En verdad. nadie puede decirlo, porque las políticas instauradas bajo los auspicios del GAFI nunca pudieron ser evaluadas en términos de eficacia.

PARAISO FISCAL: Se califica de paraíso fiscal a aquel territorio o estado donde ciertos impuestos son muy bajos o no existen. Entre los existentes, diferentes jurisdicciones tienden a ser paraíso para distintos tipos de impuestos y para diferentes categorías de personas y compañías.

Una forma en la que una persona o compañía aprovecha un paraíso fiscal es trasladándose o haciéndose residente a efectos fiscales del mismo. Otra forma es establecer una entidad jurídica separada o subsidiaria (una compañía extraterritorial —offshore—, de fideicomiso o fundación) en el paraíso fiscal. Los activos se transfieren a la nueva compañía o entidad de forma que los beneficios puedan ser realizados o las rentas cobradas en el paraíso fiscal.

Que toda esta elusión o evasión de impuestos no sea siempre totalmente limpia depende de la legislación de los países involucrados y de las circunstancias particulares de las compañías o individuos implicados.

Muchos países tienen leyes que dificultan a sus residentes poseer una compañía (o realizar inversiones) en un paraíso fiscal sin pagar impuestos en él o en el país en el que residan. Por ejemplo, los ingresos o ganancias procedentes de una compañía extraterritorial o de inversión pueden atribuirse a efectos fiscales al dueño o inversor bajo el régimen de CEC u otras leyes similares. Aunque muchos países también tienen tratados fiscales bilaterales que evitan a sus residentes pagar impuestos dobles (si bien típicamente el mayor de los tipos de impuesto cobrado en los dos países se adeuda), pocos países tienen tratados con los paraísos fiscales.

Aunque los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un vuelco en la lucha por el saneamiento del sistema financiero, ese viraje adoptó una dirección inesperada. Hubiera parecido lógico que las fallas del sistema bancario y financiero occidental —que permitieron que los terroristas financiaran sus operaciones— fueran auditadas con seriedad. en especial los paraísos bancarios y fiscales utilizados por Al-Qaeda o las organizaciones criminales.

La ocasión parecía perfecta para instaurar reglas internacionales comunes que terminaran con las prácticas de las estructuras offshore incansablemente denunciadas, detrás de las cuales operan todas las maniobras de ocultamiento.

Luego de adoptar dispositivos de vigilancia real, en octubre de 2001 Estados Unidos se apresuró a votar la Patriot Act, que coloca al sistema bancario y financiero bajo su control, y obliga a los bancos de todo el mundo que se relacionan con él a garantizar la transparencia de sus estructuras y operaciones financieras.

Lavado de Dinero, Mafias y Paraisos Fiscales

ZONAS FRANCAS: Existen alrededor de 250 en varias decenas de países, sin contar las zonas parcial o temporalmente desfiscalizadas.

América Latina México, Guatemala, Honduras, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Guyana francesa

África Túnez, Mauricio, Togo, Egipto, Ghana, Kenia, Zimbabwe, Madagascar

Asia China, Indonesia, Filipinas, Taiwán, Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán, Turquía

Europa Irlanda, Francia (alrededor de 40, entre ellas Dunkerque y La Seyne-sur-Mer)

Paraísos Bancarios Fiscales y Judiciales:

América del Norte: Bermudas Estados Unidos (Colore Delaware, Miami, Nueva Jersey, Nueva

América Central:Belice Costa Rica Guatemala Panamá Caribe Anguila Antigua y Barbuda Antillas holandesas (Curaçao) Aruba, Bahamas Barbados Islas Cáimán Dominica, Granada Saint-Kitts y Nevis Santa Lucía Saint Martin Saint Vincent y Granadinas Turcas y Calcos Islas Vírgenes británicas América del Sur Uruguay

Europa: Andorra Islas anglonormandas (Jersey, Guernesey) Campione (Italia) Islas Canarias City londinense Chipre Estonia Gibraltar Hungría Irlanda Letonia Liechtensteir Lituania Luxemburgo Madeira Isla de Man Mónaco Malta Rusia San Marino Suiza Ucrania Vaticano

Asia-Pacifico-Oceanía Birmania, Brunei Islas Cook, Islas Fidji Hong Kong Indonesia Labuan, Macao Islas Marianas Islas Marshall Isla Mauricio Nauru, Niue Filipinas Samoa Singapur Vanuatu, Islas Salomón Seychelles Taiwán, Tailandia Tonga, Tuvalu

Medio Oriente y Estados del Golfo: Arabia Saudita Bahrein Dubai Emiratos Arabes Unidos Israel Líbano

África:Egipto Liberia Marruecos Nigeria Túnez

Principales Plazas Financieras:
Amsterdam Bahrein Islas Caimán Chicago Franctort Ginebra Hong Kong Londres Luxemburgo Milán Montreal Nassau Nueva York  París Singapur  Sydney Tokio Toronto Zurich

Organizaciones Delictivas Transnacionales:

Estados Unidos: Cosa Nostra (40.000 miembros, 25 familias)

Colombia:Narcotraficantes (25.000 personas, 2.500 grupos)

Italia:Mafia (Sicilia, 50.000 miembros, 150 familias) Camorra (Campaña, 7.000 miembros, 130 familias) N´Dranghetta (Calabna, 5.000 personas, 150 ‘Ndrine) Nuova Sacra Corona Unitá (Puglia, 2.000 miembos, 50 familias)

Rusia: 160.000 miembros, 12.000 grupos

Japón:Yakuzas, Yamaguchi Gumi (23.000 miembros, 750 clanes) Sumiyoshi Rengo (7.000 miembros, 170 clanes) lnagawa kai (7.000 miembros, 300 clanes)

Hong Kong:Triadas – Federación Wo (40.000 miembros, 10 clanes), 14 K (25.000 miembros, 30 clanes), Sun Yee Qn (50.000 miembros).

Otros países involucrados:Canadá, México, Jamaica, Turquía, Albania, Kosovo, Chechenia, China, Taíwán, Nigetia, Israel, países del Cáucaso y Asia Central (valle del Ferghana).

PRIORIDAD AL TERRORISMO:

Aunque haya apuntado bien a las fallas del sistema financiero, esta política presenta dos inconvenientes. Por una parte, al concentrarse en la lucha antiterrorista, no se ocupa específicamente del saneamiento de las plazas financieras ni tampoco de la lucha contra la delincuencia mafiosa.

Por otra parte, el sistema fue instaurado unilateralmente por Estados Unidos, que controla todas las informaciones recogidas. En cuanto a los resultados de la lucha antiterrorista, las evaluaciones del dispositivo así impuesto al resto del mundo son muy criticas, y también se cuestiona su eficacia global en términos económicos.

En efecto, Estados Unidos no quiso terminar con las zonas oscuras del sistema financiero. Los paraísos bancarios y fiscales conservan la mayoría de sus atributos. Los que presentaron una enconada resistencia tuvieron dificultades, y los que aceptaron someterse a un creciente control lo hicieron para preservar sus prácticas de ocultamiento.

Para Estados Unidos, la lucha antilavado ya no es prioritaria, a menos que esté vinculada con las actividades terroristas. Por otra parte, los servicios que ofrecen los paraísos bancarios y fiscales tradicionales enfrentan la competencia de países que no son calificados como tales: el Reino Unido y Estados Unidos en particular, a través de las trabas que ponen a la cooperación judicial, mantienen deliberadamente la opacidad jurídica y financiera.

Eso no impide que Estados Unidos, en nombre de la lucha contra la financiación del terrorismo, ejerza considerables presiones sobre los sistemas financieros que escapan en mayor o menor medida a su dominio. Se trata, por un lado, de sistemas alternativos informales de compensación, del tipo “hawala”, extendidos por todo el Tercer Mundo y las diásporas; por el otro, de bancos islámicos que efectivamente funcionan de manera muy hermética.

Si bien es verdad que esos circuitos financieros que manejan importantes capitales son tan impenetrables como el sistema occidental, desde 2001 están mucho más estigmatizados que este último.

La lucha contra el lavado de dinero, concentrada ahora en la financiación del terrorismo, aparece, entonces, como un medio de preservar zonas oscuras dentro del sistema financiero que benefician sólo a los países ricos y obligan a los países del Tercer Mundo a integrarse a él.

Fuente Consultada: El Atlas Le Monde Diplomatique.

La Bolsa de Valores El Mercado Bursatil Funcionamiento Las Acciones

La Bolsa de Valores El Mercado Bursátil

La Bolsa de Valores El Mercado Bursatil En cuanto cesó el fragor en el campo de batalla de Waterloo en 1815, la noticia de la victoria de los Aliados sobre Napoleón fue llevada por mensajeros al banquero Nathan Rothschild, radicado en Londres Este financiero, uno de los fundadores de la dinastía Rothschild, recibió la buena nueva más de 24 horas antes que lord Liverpool, el primer ministro británico.

Rothschild sabía que el precio de los valores del gobierno inglés aumentaría al darse a conocer la noticia, por esa razón invirtió grandes sumas en acciones. El precio aumentó durante los cuatro días siguientes, en efecto, y Rothschild acrecentó su ya cuantiosa fortuna.

Hoy día los centros financieros internacionales están enlazados por comunicaciones electrónicas que les permiten conocer con extrema rapidez lo que sucede en cualquier parte del mundo; en este sentido, actúan como si fueran una sola entidad, cada uno respondiendo de inmediato a las informaciones de los demás.

Un ejemplo elocuente al respecto fue la caída de la bolsa el lunes 19 de octubre de 1987, que se propagó como reguero de pólvora por todo el mundo al inicio de las operaciones de los distintos mercados de valores. La bolsa de Nueva York había sufrido una baja repentina el viernes anterior, a lo que siguió un fin de semana de pánico especulativo. La bolsa de Sydney abrió sus puertas la mañana de ese lunes mientras la mayor parte del mundo aún dormía; los corredores tenían un alud de posturas de venta, y millones de dólares en valores fueron retirados ese día. Las comunicaciones por satélite pronto llevaron la noticia a la bolsa de Tokio, donde se produjeron reacciones similares.

A las pocas horas la ola recorrió todo el orbe, Hong Kong, Singapur, las bolsas de Europa y de vuelta a Nueva York. Las compañías estadounidenses perdieron más de 500 mil millones de dólares en acciones antes de finalizar el día.

El llamado Lunes Negro cautivó la atención de un público habitualmente indiferente a los asuntos bursátiles. ¿Cómo pudieron ocurrir pérdidas tan enormes?, se preguntaban.

Durante 300 años o más, las bolsas han sido el mercado donde las compañías y algunos gobiernos han acudido para conseguir parte del capital necesario para Financiar sus empresas.

Si bien el tradicional piso de remates de los mercados de valores se caracteriza hoy por el zumbido de las computadoras, los principios del negocio bursátil permanecen inalterados. Un mercado de valores es un centro para la compraventa de valores (acciones, bonos, etc.), los cuales representan una inversión para la persona que los compra y una fuente de financiamiento para la empresa que los vende.

Por medio de un proceso de libre oferta y demanda, el mercado determina que valores reportan en un momento dado mayores ganancias a su tenedor.

En las economías de mercado libre, las empresas que necesitan dinero, para financiar sus actividades tienen dos modos principales de obtenerlo: pedir un préstamo bancario a plazo fijo o vender al público una parte de la sociedad en forma de valores.

El segundo recurso ofrece una ventaja para el negocio, pues silos planes de la compañía fracasan, el dinero reunido no tiene que devolverse forzosamente. Por otro lado, si el negocio prospera, los compradores de valores se hacen acreedores a parte de las ganancias y los títulos aumentan de valor.

Estar inscrita en una bolsa de valores otorga prestigio a una compañía, lo que a su vez ayuda para conseguir capital, ya que por medio de ella también se tiene acceso a un mayor número de inversionistas potenciales… y a su dinero.

Las bolsas no admiten sin más a cualquier empresa: fijan reglas para asegurarse de que las compañías inscritas ofrezcan a los inversionistas información completa y veraz sobre sus actividades, y un trato apegado a la ley.

Lograr la inscripción en los mercados bursátiles más importantes es un proceso complicado y costoso. En Nueva York, por ejemplo, una empresa que cotiza en la bolsa debe tener valores en activo por más de 16 millones de dólares.

Países como Estados Unidos, Inglaterra y Japón han establecido mercados secundarios para compañías pequeñas que desean ofrecer valores al público. En ellos se aplican normas menos estrictas que en los mercados principales, pero aun así están controlados.

¿Quién dirige las bolsas?

Como santuarios de la libre empresa, los mercados de valores son dirigidos en primer término por sus fundadores; en este sentido guardan estrecha semejanza con los clubes privados muy exclusivos. En varios países la membresía se puede comprar, a condición de que los socios acepten al recién llegado y exista una “vacante». El precio es alto: supera los 375.000 dólares en Nueva York y la asombrosa cifra de 6.6 millones de dólares en Tokio. En naciones como Inglaterra, la admisión de un miembro no está determinada por la existencia de vacantes, sino abierta a cualquier empresa que cumpla los requisitos de ingreso.

Los miembros fijan las normas bursátiles ciñéndose a las leyes del país. En algunos casos esa función es desempeñada por organismos independientes que vigilan el comportamiento diario de la bolsa en favor del público.

Agentes de cambio y corredores

El máximo privilegio que las bolsas otorgan a sus miembros es el derecho de ser agente de cambio en valores, o sea el mediador en la compraventa de acciones.

El segundo privilegio, igualmente importante, es ser corredor de bolsa: la persona que tiene acceso directo a los agentes de cambio para comprar y vender en nombre de un inversionista. En la bolsa de Londres, el agente de cambio es la figura clave; en la de Nueva York, un “especialista” desempeña una función similar. A cada especialista se le asignan derechos exclusivos para comerciar ciertos valores, los cuales podrá comprar o vender a los corredores que acudan a él, o comprar y vender por cuenta propia.

La compraventa en los pisos de la bolsa se realiza a modo de una subasta frenética, en la que los corredores, con instrucciones de sus clientes, se apretujan alrededor del especialista, gritando los precios a los cuales quieren comprar un valor (postura de compra) o venderlo (postura de venta). El especialista se enfrenta a compradores y vendedores lo mejor que puede, utilizando su cartera personal de valores para corregir cualquier desequilibrio.

Los agentes de cambio obtienen sus ingresos de la diferencia entre las cotizaciones de las posturas de compra y de venta, y los corredores generalmente trabajan a comisión, la cual depende del monto de los valores que compran o venden para sus clientes.

Piso de remates Apretadas filas de corredores en la bolsa de Hong Kong, sentados ante sus pantallas y teléfonos, efectúan miles de operaciones de compraventa cada día.

¿UN DERRUMBE INCONTROLABLE?

El empleo de computadoras en el negocio bursátil ha dado origen a un procedimiento llamado orden de venta a precio determinado, el cual podría amenazar la estabilidad de los mercados nacionales e incluso mundiales.

Los tenedores de valores dan instrucciones a los corredores de programar sus computadoras asignándole un precio específico a cada valor. Si los valores caen por debajo de ese nivel, son vendidos sin tardanza para reducir las pérdidas.

Ni siquiera en las bolsas más importantes dicho procedimiento es enteramente automático; los corredores aún tienen que llamar a los agentes de cambio para realizar transacciones mayores. Pero con la aparición de las redes de computadoras, el mundo financiero podría sufrir un derrumbe incontrolable.

El efecto en cadena se ha producido en todas las caídas de la bolsa, pues la gente vende para preservar algo de su dinero. Pero las computadoras pueden hacer que el derrumbe ocurra más deprisa, haciéndolo más difícil de controlar.

El precio de los valores

Los valores de cotización pública se emiten primero con un valor nominal, denominado paridad en el caso de acciones o títulos ordinarios. Por ejemplo, una compañía que quiera conseguir 10 millones de libras esterlinas puede poner a la venta, a través de la bolsa, 10 millones de acciones, cada una con valor nominal de una libra. Sin embargo, una vez que los valores empiezan a ser comercializados, su precio de mercado puede ser mayor o menor que el valor nominal. Si la compra de valores es mayor que la venta, el precio sube; y cuando se venden más, baja.

En condiciones de “alza en el mercado’ la gente compra títulos con la expectativa de que suban de valor, para luego venderlos con ganancia. En los “mercados a la baja», el precio de los valores va disminuyendo; los especuladores aún pueden ganar dinero accediendo a vender, a precio fijo, valores que ellos no han pagado hasta ese momento, pues esperan que cuando tengan que liquidar los precios habrán bajado más; entonces el desembolso será menor que la suma que reciban.

El precio de los valores es determinado por el desempeño de la compañía emisora y por las condiciones económicas y políticas nacionales y mundiales.

Los acontecimientos nacionales que afectan el valor de los títulos son fáciles de identificar, pero su impacto es difícil de predecir: por ejemplo, un cambio de gobierno, pronósticos de recesión o repunte de la economía o cambios súbitos en el precio de las materias primas. Compañías intermediarias y grandes inversionistas como las aseguradoras destinan cuantiosos recursos a sus departamentos de estudios económicos.

El precio de los valores cambia según el número de transacciones efectuadas. Pero es práctica común “congelar” los valores a intervalos regulares, para evaluar el desempeño del mercado y de los valores particulares entre un periodo y otro. Las cotizaciones al cierre de la bolsa se publican diariamente en la prensa, y el pulso del mercado se toma a partir de un índice basado en una selección de los valores principales.

Entre los índices más conocidos des­tacan el promedio Dow Jones (Nueva York), el índice de 100 valores de Financial Times (Londres) y el NikKei (Tokio). Dichos índices se divulgan por todo el mundo una o más veces cada día.

EL ORIGEN DE LA BOLSA: Las poco más de 130 bolsas de valores existentes en el mundo remontan sus orígenes al siglo XIII en Francia y los Países Bajos. Los comerciantes negociaban letras de cambio —pagarés emitidos a cambio de préstamos—. Si alguien tenía una letra de cambio y necesitaba dinero antes del vencimiento, podía vendérsela a otro.

Pero no fue sino hasta el siglo XVII cuando los mercados de valores comenzaron a evolucionar hasta su forma actual. La bolsa de Amsterdam, fundada en 1611, es la más antigua, e Inglaterra implantó en 1697 un sistema para reglamentar la actividad de los comerciantes de acciones.

Hasta principios del siglo XIX la mayoría de las bolsas de valores consistían en reuniones informales de comerciantes, en los barrios mercantiles de las ciudades. En Londres, por ejemplo, los negocios se concertaban en cafeterías; y en Nueva York, los comerciantes se reunían al aire libre en lo que hoy es Wall Street. Pero el auge industrial y la explosión en el número de acciones y títulos en oferta, crearon la necesidad de establecimientos permanentes.

La bolsa de Nueva York es la balanza bursátil más grande del orbe: maneja 60 % del comercio mundial de valores, unas 1.500 compañías. La bolsa de Tokio ocupa el segundo lugar: en ella cotizan casi tantas empresas como en la de Nueva York, pero maneja un monto de acciones 50 % menor.

CONTRA LA ESPECULACION BURSATIL:

Desde los inicios de la bolsa, la gente ha intentado cometer estafas. En la década de 1720 John Aislable, ministro de Hacienda inglés, fue encarcela do por “ínfamante corrupción”: se había llenado los bolsillos vendiendo acciones de la South Sea Company una empresa especulativa que arruinó a muchos inversionistas.

Todos los países han establecido leyes para impedir los fraudes, y algunos tienen organismos especializados cuya función es procurar la observancia de la ley. Uno de los más graves delitos, y uno de los más difíciles de evitar, es la especulación “oculta”, que consiste de una empresa para obtener ganancias ilícitas de sus valores. Por ejemplo, el especulador puede comprar acciones poco antes de que la compañía anuncie un incremento de utilidades, o venderlas antes de que anuncie pérdidas.

En 1986 Iván Boesky, conocido hombre de finanzas de Nueva York, fue acusado de especular en valores haciendo uso de información secreta sobre fusiones de compañías, por la cual pagó sumas enormes. La prolija declaración de Boesky condujo al arresto de banqueros y hombres de negocios tanto en Nueva York como en Londres. Fue sentenciado a tres años de prisión.

El fin del dinero: Se dice con ironía que los gobiernos parecen tener dinero hasta para regalar. Pero por desgracia no lo regalan, lo queman: cada semana incineran cientos de toneladas de billetes maltratados.

Las monedas pueden durar muchos años en circulación hasta que la imagen se desgasta o su denominación cambia. Pero los billetes cambian de manos tan rápidamente que en pocos meses se echan a perder: incluso los de valor más alto no duran más de dos o tres años.

El método inglés para deshacerse de los billetes viejos es ilustrativo. En cada una de sus cinco sucursales y en sus talleres de impresión en Essex, el Banco de Inglaterra tiene máquinas clasificadoras que separan los billetes que sirven para ser reimpresos; los que no, los destrozan en cuadros de 1 mm². Cada semana las trituradoras del banco destruyen billetes usados por el equivalente de 50 millones de libras esterlinas.

En los 13.000 bancos High Street ingleses también se separan los billetes deteriorados y se envían bajo custodia a la oficina matriz del Banco de Inglaterra en Londres o a alguna de sus sucursales, y a cada banco se le abona el importe de lo que entrega. Los billetes entonces se llevan en un carro blindado a los talleres de impresión del banco, donde un incinerador, a una temperatura de 2000 °C, destruye cada mes 135 millones de libras esterlinas —15 millones de billetes que pesan 12.5 toneladas. Después la ceniza se pulveriza en un molino y se examina para asegurarse de que no queden fragmentos de los billetes.

Así pues, cada año el banco destruye casi 1000 toneladas de papel moneda, con valor nominal de 10.000 millones de libras, mismas que son reemplazadas por billetes nuevos.

Aunque la operación es segura, siempre existen riesgos. En el Gran Robo del Tren ocurrido en agosto de 1963, una banda se apoderó de 2.6 millones de libras en billetes viejos que eran trasladados en un tren bien custodiado. A la postre los ladrones fueron aprehendidos y sentenciados, pero el hecho de que ese dinero iba a ser destruido y hasta cierto punto había dejado de existir, le dio al suceso un cariz anecdótico.

La destrucción de papel moneda deteriorado puede estar a punto de pasar a la historia. Para conmemorar su bicentenario en 1 988, Australia emitió un nuevo billete hecho de plástico, que es prácticamente indestructible con el uso diario; no sufrirá ningún daño aunque se le lave o entierre.

Wall street y los monos (Explicación Irónica)

Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, estaba dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10. Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.

El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar. Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.

Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.

Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos. Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:

– Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección, ni recuerda que los tiene. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35 y cuando mi jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.

Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’…

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida. Ahora tienen ustedes una noción bien clara de: Cómo funciona el Mercado de Valores, la Bolsa y Wall Street.