Elección de Vinos

Los Vinos de Francia Características y Regiones Vinicolas Historia

Los Vinos de Francia
Regiones Vinícolas y Características

Los vinos franceses sirven de referencia a los vinos del resto del mundo. Cuando se establece una clasificación de vinos, Francia parece ocupar de modo natural el primer o segundo lugar. Hace una veintena de años se podía afirmar que los mejores vinos del mundo eran franceses, exceptuando los blancos alemanes y los vinos dulces de la península Ibérica.

Actualmente, Francia tiene que enfrentarse a la competencia y a las imitaciones en todos los niveles de calidad. Sin embargo, en cualquier país, cuando se quiere elaborar un gran vino se intenta imitar, para superarlo, lo que se hace en Francia.

Francia es el segundo país productor de vino. Más de la tercera parte de la producción mundial procede de los viñedos franceses. Los vinos del Bordelais, Borgoña y Champaña gozan de fama mundial, pero el mantenimiento de este renombre requiere constantes cuidados por parte de los viticultores franceses.

Francia, poseedora de grandes riquezas naturales y arqueológicas y de un patrimonio artístico y literario que hacen de ella uno de ios más importantes países del mundo, se siente, con razón, orgullosa de su producto más exportado: el vino. Los viñedos franceses ocupan el primer lugar en el mundo, y Francia proporciona la cuarta parte de la producción mundial de vino.

La vid es originaria de Asia, donde era cultivada por los hebreos. Ya en el siglo I antes de Jesucristo, encontramos viñedos en toda Francia, especialmente en Borgoña, y hoy día rinden tanto como el cultivo del trigo.

Todas las regiones vinícolas de Francia son de población muy densa, pues la explotación racional de las viñas requiere mucha mano de obra.

La madurez de los racimos exige alrededor de doscientos días de una temperatura media de 18 grados. Provenza y, sobre todo, el Languedoc producen grandes cantidades de vino destinado al consumo corriente. Los viñedos mediterráneos aportan la mitad de la producción francesa.

En su origen, las vides se plantaban únicamente en la falda de las colinas, pero el cultivo se ha extendido a las llanuras. Este monocultivo se ha desarrollado hacia el sur hasta el Rosellón y la Camargue. La región del Bajo Ródano produce un vino excelente y de fama mundial, como el cháteauneuf-du-pape.

En la Champagne, Alsacia y Borgoña se dan vinos de gran calidad. Los viñedos del sudoeste constituyen la transición entre el norte y el Mediterráneo y de ellos se elaboran los deliciosos vinos de Burdeos, así como el coñac y el armañac.

Los viticultores del mediodía no tienen que preocuparse de preservar las vides del frío, pero la naturaleza del suelo y la protección de las cepas contra los insectos representan graves problemas. A veces un año malo provoca la quiebra de una empresa.

Aunque la cosecha haya dado excelentes resultados, queda por hacer un minucioso trabajo del que dependerá la calidad del vino. Hecha la selección de las uvas, se aplastan éstas o se pisan. El fermento que posee la uva en la piel empezará a actuar en la masa de las uvas aplastadas. Si se trata de obtener vinos tintos, no se separa el zumo para que al fermentar la masa, absorba ésta la materia colorante de la uva. Si no es así, el zumo se separa antes de que empiece la fermentación. Ésta hace que una parte del azúcar se transforme en alcohol y en anhídrido carbónico, que se desprende.

bodega de vinos en francia

Antigua prensa de uvas y barriles para el añejamiento del vino

Durante esta operación debe vigilarse el mosto: hay que airearlo, enfriarlo y calentarlo según las circunstancias. La temperatura más favorable para la fermentación está comprendida entre los 25 y los 32°. Al llegar a los 42° la fermentación se detiene. Entonces se trasiega y se pone en toneles, y la parte espesa se deja en las cubas. Esta operación se repite varias veces.

El vino sufre todavía otras muchas manipulaciones para asegurar su conservación o preservarlo de impurezas. Los vinos de grandes cosechas envejecen en toneles y sólo se envasan al cabo de dos, tres o cuatro años.

En cuanto a los vinos de Champaña, se envasan cuando son muy nuevos y fermentan en las botellas. La presencia del anhídrido carbónico hace que el champaña sea espumoso. La eliminación de los posos formados por la fermentación es todo un arte, pues hay que colocar las botellas inclinadas boca abajo durante cierto tiempo para que el poso se deposite en el gollete.

Entonces se deja escapar un poco del contenido de la botella a fin de que arrastre todas las impurezas. Las botellas se cierran definitivamente después de haber añadido un licor más o menos azucarado según la clase de champaña.

El nacimiento del champagne

botella champage perignon
Es poco probable que un vino como el Champagne haya tenido un auténtico inventor, pero los escritores atribuyeron la paternidad a dom Pierre Péri-gnon, monje benedictino de la abadía de Hautvillers, cerca de Épernay. a fines del siglo XVII. Dom Pérignon mejoró sistemáticamente el tinto ya célebre de la región: se dedicó a desarrollar un vino muy pálido, casi blanco, a partir de las mejores pinot noir, con una vendimia esmerada y un prensado rápido seguido de la mezcla delicada de los diferentes pagos del viñedo. También consiguió producir un vino blanco efervescente, pero, en aquella época, toda presencia de gas en la botella era signo de una vinificación defectuosa. Hubo que esperar todavía dos siglos hasta que espumoso y champagne se convirtieran en sinónimos.
Un autor inglés evocó el champagne «espumoso» en 1664 y la primera mención de las burbujas apareció en Francia en 1712, cuando la corte del duque de Orleans lanzó la moda de esta nueva bebida. No obstante, a fines del siglo XVIII, sólo el 10 % de los vinos de Champagne eran espumosos, mientras que la mayor parte de la producción se elaboraba en vino blanco natural (especialmente de Sillery) y tinto.

Ver Mapa Regiones Vinícolas de Francia

tabla de produccion de vino en el mundo

La gama de los vinos franceses
Una de las razones del predominio de Francia reside en la extraordinaria gama de vinos que produce. La diversidad de sus climas permite hacer desde blancos ligeros en el Loira hasta tintos potentes en el sur. Francia ha sabido aprovechar sus ventajas geográficas para imponer vinos o regiones vinícolas que reinan en todo el planeta. Burdeos, Borgoña y Champagne son zonas que elaboran estilos de vino aún no igualados, aunque a menudo imitados. Mouton-Rothschild, Chambertin, Krug… son los nombres más famosos que existen.

Luego están el Loira, el Ródano y Alsacia, que quizá producen vinos más inimitables. Sin olvidar el gran número de denominaciones y de regiones de donde proceden los vinos más tradicionales: Cahors y Madiran, Provenza o Jura. Todas estas regiones, y otras, elaboran también algún vino fino, reputado en el extranjero. Finalmente, existe toda una serie de vinos bastante desconocidos fuera de las fronteras francesas, e incluso fuera de su propia región de origen, pero que ofrecen una gran variedad: el «blanquette» de Limoux, por ejemplo, el maravilloso marcillac tinto de las colinas de Aveyron, o los deliciosos, y sorprendentes, blancos de Bellet, cerca de Niza.

Hay que mencionar también las regiones vinícolas de gran producción, donde se pueden encontrar islotes de calidad entre los vinos baratos de mezcla: los caldos del Languedoc, los vinos del Minervois o de Cor-biéres, sin olvidar los vinos dulces naturales, típicamente franceses.

Estos vinos tienen más de dos siglos de antigüedad. De hecho, había más antes de que la filoxera y la evolución comercial forzaran a muchos viticultores a reconvertirse, dejando sus viñedos yermos. Sin embargo, durante la década de los 80, se desató una oleada de innovaciones en las regiones vinícolas francesas, del sur principalmente, dando nacimiento a nuevos estilos de vinos. A la lista de los grandes y menos grandes clásicos se han añadido vinos muy prometedores.

En las colinas del Midi, la recuperación de la tradición de vides viejas y bajos rendimientos, unida a los últimos progresos de la tecnología, se ha traducido en la producción de vinos cuya calidad entusiasma a los catadores de París, de Londres o de Nueva York. Hay que destacar que el mismo fenómeno se ha extendido a Provenza, al sur deRódano y al suroeste.

Vocabulario del Vino Francés: Los términos sobre la cata, la producción y la descripción están definidos en el glosario. He aquí ciertos términos particulares que se pueden encontrar en las etiquetas o en las clasificaciones de vinos:

Millésime: año de la cosecha.

Mise en bouteilles au cháteau/domaine: embotellado en el lugar de producción. También puede tratarse de una bodega cooperativa.

Mise en bouteilles dans nos caves: se refiere en general a las bodegas de un négociant.

Négociant: comprador que revende a mayoristas y a grandes superficies o a importadores extranjeros.

Négociant-eleveiir: compra el vino, lo mezcla, lo cría en sus bodegas y lo embotella.

Négocíant-embouteilleur: procede al embotellamiento y gestiona existencias.

Vignoble: puede ser una sola parcela de terreno o de toda una región. En este caso está subdividido en zonas.

Propriétaire-récoltant: propietario de un viñedo que también produce su vino.

Vigneron: puede tratarse tanto de un vendimiador como de un viticultor propietario.

Ver: Historia del Vino

Ver: Vinos de España

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Azeta – Editorial CREDSA – Los Vinos de Francia
Enciclopedia del Vino Editorial Larousse – Los Vinos Franceses

Que Significa Cebada Malteada en la Elaboracion de Cerverza?

Que Significa Cebada Malteada en la Elaboración de Cerverza?

La cerveza no es una bebida descubierta recientemente. Se sabe con seguridad que los antiguos griegos y romanos ya la elaboraban, y es probable, incluso, que sea anterior a aquel tiempo. A pesar de que la maquinaria utilizada en una gran fábrica de cerveza es muy complicada, en realidad, el proceso de la obtención del producto es sencillo, y para su fabricación en pequeña escala no se necesita máquinas tan complejas.

La cerveza se obtiene por la fermentación de los azúcares derivados de la cebada, y para darle sabor y conservarla se utiliza normalmente el lúpulo,  aunque es posible fabricarla sin él. Para producir un barril de cerveza se necesitan unos 35 Kg. de cebada, 1/2 kilo de lúpulo, 1/2 de azúcar (para suplementar el contenido por la cebada), y un puñado de levadura para la fermentación.

Los granos de cebada son unas pequeñas semillas que, durante su período de maduración, almacenan cierta cantidad de hidratos de carbono insolubles (almidones) y de proteínas, protegidos por una envoltura de celulosa. Cuando se siembran las semillas, la planta que germina utiliza, para su desarrollo, el almidón y las proteínas almacenadas.

Sin embargo, no puede utilizarlas en su forma insoluble, sino que primero debe trasformar los almidones para convertirlos en azúcares solubles. Antes de comenzar a germinar, las semillas absorben agua y se hinchan, y unas sustancias químicas llamadas enzimas se encargan de realizar dicha conversión en azúcares.

El almidón no puede fermentar; los azúcares, sí. Por lo tanto, antes de que la cebada fermente, sus hidratos de carbono deben convertirse en azúcares.

La cebada se convierte en malta. Esto se realiza en los malteadores, situados cerca de los mismos campos de cebada. El proceso consiste en dejar que germine la cebada y detener la germinación antes de que el brote haya podido utilizar demasiada cantidad del azúcar formado.

Cebada Malteada

Para todo lo cual, primero, los duros granos de cebada se colocan en montones, se remojan con agua, y se permite su germinación. Luego, cuando empiezan a salir pequeñas raicillas, se extiende la cebada sobre el suelo del malteador, y se facilita la germinación mediante agua y calor. Pasados algunos días, se dificulta la velocidad de crecimiento, extendiendo el grano en capas más finas sobre el mismo suelo.

Cuando las raicillas han alcanzado una longitud de unos 2 cm. se detiene por completo su crecimiento, secando y tostando los granos germinados en un horno. Esto se realiza extendiendo el grano sobre el suelo perforado del horno, y tostándolo por medio del aire caliente que sube a través de dicho suelo y que proviene de un fuego de antracita, que no despide humo, encendido debajo. La malta para la cerveza clara sólo se tuesta ligeramente.

Para obtener cervezas más oscuras y de mayor sabor el grano se tuesta a temperaturas más elevadas. Para otros tipos especiales de cerveza, se puede utilizar fuegos de leña u hornos de gas.

El color y el sabor de la cerveza dependen mucho del modo de obtención de la malta. Aunque por el aspecto externo no es posible diferenciar el grano de cebada no tostado del malteado, es fácil distinguirlos masticándolos. La cebada es dura y correosa, porque está constituida por sustancias insolubles, y la malta es dulce y crujiente por su contenido de azúcar.

Las raicillas secas que quedan con la malta resultan un estorbo para el fabricante de cerveza pero tienen aplicaciones por la gran cantidad de nitrógeno que contienen. Se separan tamizando la malta, y se utilizan para fabricar alimentos destinados a las aves de corral y al ganado. La malta, ya a punto para ser usada, se almacena; el fabricante escoge diferentes tipos de ella y los mezcla para producir la cerveza que tenga el sabor y el color deseados.

Ver: La Elaboración Completa de la Cerveza

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología Fasc. N°55 La Fabricación de la Cerveza

Vocabulario de la cata de vino y consejos para saborearlos

Vocabulario de la Cata de Vino
Consejos para saborearlos

He aquí una lista de términos que describen el vino. Las palabras señaladas con un asterisco (*) corresponden a los defectos explicados en el recuadro de la página anterior. Los términos que describen los principales elementos que componen el vino —ácido, alcohol, tanino— se relacionan en cursiva dentro de cada explicación. 

copa de vino

ÁCIDO/ACIDEZ: indica la vivacidad y la frescura. Ayuda igualmente a definir y a prolongar las cualidades gustativas. Va acompañado de los calificativos (en relación a su insuficiencia o exceso): plano, blando, tierno, suave, fresco, vivo, redondo, firme, duro, agudo, verde, acidulado, ácido. Agresivo: desagradablemente i7 tánico, con exceso de alcohol.

Agrio (*)

Aguja: fina burbuja que tienen algunos vinos que apenas se aprecia a la vista.

Ahumado: olor y/o sabor de los vinos de sauvignon blanco, así como de los tintos del norte del valle del Ródano.

ALCOHOL:  aporta al vino el «peso» que lo caracteriza. Los términos descriptivos (tanto por insuficiencia como por exceso) son: acuoso, delgado, ligero, de cuerpo medio, lleno, amplio, generoso, pesado, alcohólico, espiritoso.

Amable: que se bebe fácilmente.

Armonioso: que no presenta características discordantes.

Aroma: olores procedentes de la uva y la vinificación.

Aromático: elaborado con variedades de un aroma particular.

Aspero: se refiere a una textura falta de fineza.

Astringente: sensación de sequedad debida a los taninos

Aterciopelado: dotado de una textura suave y agradable

Austero: califica la dureza de un vino con niveles elevados de taninos y acidez, que necesita tiempo para envejecer.

Avellana:   con matices olfativos que suelen estar presentes en los borgoñas blancos maduros, en los marsalas secos y en los amontillados (de jerez).

Azufrado:(*)

Balsámico: vino cuyos olores (vainilla, cedro, pino, roble) y a veces la textura seca se deben al roble nuevo. Botrytis: véase podredumbre noble.

Buqué:   término general para describir la «nariz’ del vino, pero sobre todo las características olfativas derivadas de la vinificación, de la crianza en barrica o del envejecimiento en botella.

Caído: califica a los vinos maduros que pierden sus cualidades gustativas y manifiestan un exceso de acidez, de taninos y de alcohol.

Carnoso: se aplica a los vinos que dan una sensación de plenitud, pero de textura suave (tintos).

Cedro: el olor a madera de cedro se encuentra sobre todo en los vinos criados en barricas nuevas de roble de Allier.

Cerrado:   se refiere al buqué y significa inmaduro, pero prometedor. Es un vino que no está listo aún para ser bebido, ya que necesita pasar más tiempo en la botella para manifestarse.

Cocido:   comparable a los aromas de una infusión de té muy concentrada. Complejo: con una gran gama de sensaciones olfativas y gustativas.

Corchado: (*)

Corto: falto de persistencia en boca.

Cuerpo:  impresión de peso y de consistencia en el paladar.

Delgado: diluido y pobre en sabor y aromas. Dureza: impresión de rigidez y de sequedad en las encías, producida por los taninos de los vinos tintos.

Duro: describe la sensación derivada del alcohol, la acidezy los taninos de un vino demasiado joven.

Elegante: con raza, armonioso y con ausencia de impresiones agresivas.

Empalagoso: de una dulzura excesiva; se aplica al vino al que le falta la acidez necesaria para un buen equilibrio.

Equilibrado: se dice del vino cuyos componentes se «equilibran», de manera que ninguno resalta sobre los demás.

Fatigado: falto de frescura y de nervio.

Final: gustos y aromas que se prolongan después de tragar el vino.

Fino: vino de gran categoría.

Fresco: con una ligera dominante ácida y afmutada.

Frutal: muchos vinos tienen los matices olfativos de una fruta concreta (por ejemplo, albaricoque, manzana, grosella o cereza). Otros desprenden una agradable impresión general a fruta. Generoso: rico en alcohol pero equilibrado. Graso: de una cierta untuosidad, lleno, armonioso.

Grosella:  olor y gusto que se asocia con los vinos de la variedad cabernet sauvignon.

Grueso:     se utiliza para describir la textura, en particular la que aportan los elementos tánicos.

Herbáceo: se dice de un carácter que evoca las plantas verdes o la hierba recién cortada.

Hueco: falto de cuerpo, de sabor, corto en boca.

Largo: véase persistente.

Ligero: vino con poco extracto y poco alcohol.

Maderizado: (*)

Maduro: que da una sensación de dulzura derivada de uvas muy maduras.

Mantequilla: olor generalmente asociado a los vinos de la variedad chardonnay, amplios y casi siempre criados en barricas.

Mudo: véase cerrado.

Nervioso: de una cierta acidez pero agradable.

Olor de petróleo: un olor agradable que se encuentra en los vinos de la variedad riesling que han llegado a la madurez.

Oxidado: (*)

Pedernal:  gusto mineral de ciertos vinos blancos secos y vivos (sancerre).

Persistencia: es el signo distintivo de un vino de gran calidad.

Picado: vino con sabor agrio, que está avinagrado.

Pimienta: con olor a pimienta molida, característico sobre todo en los oportos y en los vinos del Ródano.

Podredumbre noble: Bottyt cinerea, la podredumbre de la uvas maduras (sémillon, riesling y chenin blanc) que puede, en buenas condicione concentrar el mosto y enriquecer los aromas. Potente: dotado de firmes e intensas cualidades gustativas.

Redondo: maduro, listo par beber.

Reducido: (*)

Rico: describe el sabor y la textura.

Rústico: sin refinamiento. Suave: agradable de beber, sin asperezas, sin por ello ser plano.

TANINO: sustancia extraída del hollejo de las uvas que d carácter a los vinos tintos. Descrito (de poco a mucho) como: de grano fino, pulido, seco, rico, firme, duro, grueso, vegetal, rasposo, astringente.

Terroso: evoca la tierra húmeda, en nariz y en boca.

Uva: sabores y aromas que evocan el zumo de las uvas frescas. Los moscateles son posiblemente los únicos que cumplen totalmente con esto requisitos.

Vainilla:   olor característico d los vinos criados en barricas de roble nuevas.

Verde: se dice de un vino muy joven, elaborado con uvas que no habían- llegado a su madurez. Hace referencia tanto al aroma como al punto de acidez.

 

Como Apreciarlos

.- Debemos tomar siempre la copa de vino por el tallo y nunca abrazando la copa, lo que haría que el vino se caliente. Debemos tener en cuenta que la temperatura corporal es de alrededor de 36º.

.- Los buenos vinos no se toman recién descorchados, sino que debemos dejarlos «airear» al menos unos minutos (mejor media hora como mínimo).

.- Los vinos, no deben permanecer en nuestra estantería o bodega muchos años, salvo excepciones. Es mejor abrirlos dentro de sus fechas óptimas para el consumo.

.- Los vinos se deben tomar a la temperatura adecuada en cualquier época del año, independientemente de la temperatura exterior.

.- Siempre se debe limpiar la boca del botella, una vez descorchado, antes de proceder a servir el mismo. Una servilleta o un trapo limpio, será suficiente para pasarlo por la boca. También se puede verter un poco de líquido en una copa vacía para evitar trocitos de corcho en el mismo.

.- Los vinos deben ser apreciados en su justa medida, y en función de la calidad del mismo. Una buena comida debe contar con un buen vino (proporcional a la calidad de la comida), no se puede «escatimar» en su precio y estropear una buena comida.

.- No debe poner objeciones al vino, salvo que no se encuentre en buen estado (picado, por ejemplo). La calidad del mismo es variable en función del presupuesto para la comida.

.- Si se necesita enfriar un vino, no lo haga de forma brusca, y mucho menos echándole hielos al mismo o metiéndolo en el refrigerador. Se puede meter en una cubeta con agua fría.

.- Elija el vino adecuado a los alimentos que van a tomar. En nuestra tabla de vinos en esta misma sección se indican los vinos adecuados para cada tipo de alimento.

.- La normal general es blanco con pescados y tinto con carnes. Pero cada vez hay más excepciones a esta regla debido a la compleja elaboración de algunos platos.

.- Las copas deben ser siempre transparentes para poder apreciar todas las características del vino: cuerpo, color …

.- Sin ser demasiado llamativos, podemos oler el vino, para reconocer su aroma, moviendo suavemente la copa.

.- Y por último, debemos recordar que las copas no llenan en su totalidad, tal y como indicamos en el apartado como servir el vino.

Como servirlo. Consejos

Consejos. La conservación óptima de los vinos es permanecer tumbados, evitando la luz directa y una temperatura baja y constante (por ello son lugares ideales bodegas y sótanos). También, en la medida de lo posible, habrá que evitar moverlo. Una vez determinado el menú y los platos a servir , procederemos a la selección de los vinos y en que orden se van a servir. Es recomendable, si no entendemos de vinos, acudir a un establecimiento especializado que nos aconseje sobre los más adecuados para la ocasión. En la actualidad se «lleva» mucho servir un único vino para toda la comida. (habrá que elegir un vino joven, por regla general).

Temperatura. Dependiendo del tipo de vino elegido, tenemos que saber a que temperatura debería servirse. Aunque consultando varios libros, hay ligeras variantes, hemos optado por esta clasificación:

  1. Blancos secos. Entre 7 y 9 grados.
  2. Blancos con cuerpo. Entre 9 y 11 grados.
  3. Tintos ligeros. Entre 11 y 14 grados.
  4. Rosados. Entre 8 y 10 grados.
  5. Tintos con cuerpo. Entre 14 y 16 grados.

Vinos y platos. Dependiendo del plato a servir, tenemos que saber que vino debería servirse. Unas pequeñas pautas serían:

  1. Blancos ligeros. Pescados blancos.
  2. Blancos con cuerpo. Pescados azules, mariscos y salsas.
  3. Tintos ligeros. Carnes rojas.
  4. Rosados. Carnes blancas.
  5. Tintos con cuerpo. Carnes rojas y caza.

Aunque hemos dado una clasificación por el vino, vamos a dar otra más completa en función de los platos a servir, y que al ser más amplia nos puede dar una orientación mejor a la hora de crear el menú ideal:

  1. Entremeses. Si son de embutidos y quesos, podemos utilizar un rosado seco. Si hay pescado (o fritos tipo calamares, gambas …) podemos utilizar un blanco seco.
  2. Primero caldoso. Si hay un primer plato como sopa o consomé, lo mejor es servir un blanco seco.
  3. Primer plato. Arroces, un blanco seco (también con arroces con pescado). Si el arroz lleva carne, podemos servir un tinto joven. Las pastas admiten un rosado joven, y las legumbres un tinto joven.
  4. Pescados. Los pescados blancos (más suaves) admiten servir blancos ligeros o rosados jóvenes. Los pescados azules (más fuertes) y los mariscos admiten blancos de más cuerpo e incluso blancos de aguja. También es admisible un rosado joven y fresco. Sobre todo si el pescado es fuerte y acompañado de guarnición como el «Salmón Papillón», por ejemplo.
  5. Carnes. Las carnes suaves o blancas, van acompañadas de un rosado o tinto joven.

Las carnes rojas o de caza un tinto añejo y con cuerpo. Las carnes guisadas y a la brasa pueden servirse con un tinto crianza con cuerpo. Pueden darse ciertas variantes más que en función del tipo de carne en función de la preparación de la misma. No es lo mismo tomarse una carne a la plancha que una carne al Roquefort con guarnición.

  1. Huevos. Fritos, al plato o con platos fuertes (escalfados en un bacalao al pil-pil , por ejemplo) tintos jóvenes. Revueltos, cocidos y preparados «suaves» rosados, o tintos secos y jóvenes.
  2. Quesos. Tiernos y cremosos, rosado o tinto joven y ligeramente afrutado. Quesos curados, semicurados y fermentado, tinto viejo con cuerpo.
  3. Postres. En función del tipo de postre si es dulce, podemos utilizar un vino generoso. Si es salado o frío (como un sorbete o un helado) podemos servir un blanco frío y seco o semiseco. Aunque la costumbre es servir el postre acompañado de cava o champán. (bebida que puede ser tomada a lo largo de toda la comida perfectamente, aunque no tengamos esa costumbre).

Independientemente del vino que elija para cada plato, recuerde una regla fundamental: no debe servir vinos con más cuerpo y sabor antes que otros más jóvenes y menos intensos. Por ello como se comentó anteriormente, es importante saber elegir el vino adecuado, pero también en que orden se van a servir.

No ahorre nunca el vino. Puede estropearle la comida más exquisita. Y guarde relación calidad de la comida y la calidad del vino elegido. No conjunte elementos desproporcionados, grandes manjares con pésimos vinos o viceversa.

Fuente Consultada: LAROUSE de los Vinos y Foro del Conocimientos Web

FABRICACIÓN DE VINOS LA CATA DEL VINO

historia del vino