Emile Zola

Biografia de Courbet Gustave Resumen Cronologia y Obra Pictorica

Biografía de Courbet Gustave
Resumen y Cronología de su Vida

BIOGRAFIA: GUSTAVE COURBET, 1819-1877 (Francés). Fue un pintor francés, fundador y máximo representante del realismo, y comprometido activista democrático, republicano, cercano al socialismo revolucionario.Courbe  encarna el realismo por excelencia. Hizo de su vida un auténtico compromiso vital, donde la tarea de pintar se convirtió en una manifestación, ante sí mismo y ante los demás, de su apasionado interés hacia todo lo humano.

Aunque en su formación como pintor no siguió los cauces habituales, que obligaban al riguroso aprendizaje con un maestro consagrado, tuvo un conocimiento directo de los viejos pintores naturalistas del siglo XVII, que entonces no formaban parte todavía de los grandes mitos de la historia del arte, como por ejemplo Caravaggio, la pintura holandesa y la pintura española. Nacío, así, un nuevo concepto de artista, destinado a revelar la verdad al mundo.

Nació el 10 de junio de 1819 en un pueblo próximo a Besançon, en el Doubs alemán, cuyo paisaje refleja en sus cuadros.

Courbet, hijo de campesinos acomodados, era brusco, un tipo duro y bebedor. El padre de Gustave era viticultor del Franco-Condado y deseaba convertirlo en ingeniero, pero acabó dejándolo estudiar derecho en París. Courbet era dueño de una autoestima superlativa, donde el mismo se decía: “soy Courbetista, eso es todo. Mi pintura es la única verdadera. Soy el primero y único pintor del siglo”.

Era una persona con empatía, cercano a la gente, comprometido políticamente y activista (participó en las revoluciones de la Comuna de París).

gustave courbet biografia

El realismo fue un movimiento histórico que aspiró a ofrecer una representación verdadera y objetiva del mundo sensible, basada en la observación detallada de la vida que era contemporánea al artista. Este movimiento afectó, sobre todo, a la literatura y a las artes visuales del mundo occidental, que se vieron desprendidas de los convencionalismos narrativos y figurativos que, hasta entonces, las habían vinculado a una idea de belleza preconcebida, basada en una fórmula consagrada.

Estudió en Besançon y luego en París (1840),  desinteresándose de los estudios, alquiló un taller y se dedicó, a la pintura como autodidacta. Courbet frecuentaba el Louvre y la Academia Suiza.  Pronto adquirió un método de pasta espesa, a menudo aplicado a la espátula, de efecto vigoroso.

En 1844 su «Retrato con perro negro» fue aceptado para la exposición anual del Salón de Arte, sin embardo en los años siguientes, sólo una parte de sus obras serías aceptadas. Data de esa época una espléndida serie de auto-retratos, como «El violinista» y «Hombre con cinturón». Courbet se jactaba de desagradar al jurado del Salón y veía en las recusaciones la prueba de su valor.

Después de viajar a los Países Bajos e Inglaterra, se estableció en París en 1848, donde se relacionó con Baudelaire, Proudhon, Champfleury y Murger.

Políticamente fue un republicano socialista ardiente, donde muy pronto se convirtió en figura notoria por discursos acalorados en los cafés.

En 1850 presentó  «Quebradores de nueces», el primer cuadro de tema proletario y «Entierro en Ornans», cuyo realismo hizo escándalo.

En 1855 envió once obras a la Exposición Universal, siendo rechazada su gran obra «El taller«, llamado por el artista «alegoría real». En ella retrató sus odios y amistades. En el centro, él mismo, pintando un paisaje. Baudelaire, colocado a la derecha, simboliza la poesía realista. Detrás del caballete, un muñeco dependiente representa las convenciones artísticas; una guitarra y un sombrero de mosquetero arrojados al suelo, a la izquierda, su desprecio por el romanticismo.

obra el taller de courbet gustave

Courbet sacudió los dogmas clásicos al encarar la defensa de la causa realista. Rechazó la idealización académica, elevó la representación del pueblo al status de la pintura histórica y restableció el amor por la materia. Su objetivo, tal como él lo definió, era «ser capaz de traducir las costumbres, las ideas, el aspecto de [su] época, según [su] apreciación, ser no sólo un pintor, sino además un hombre; en una palabra, hacer arte vivo […]».

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

obra pictorica de courbet el entierro de Ornans

Un cuadro histórico, obra pictorica de Courbet «El entierro de Ornans». No fue tanto el tema lo que ofendió a los burgueses, sino su representación en dimensiones monumentales. Courbet infringió los códigos de la escena de género (retrato de un grupo de población local) al utilizar los códigos de la pintura histórica. El título completo era Cuadro de figuras humanas, reseña histórica de un entierro en Ornans. Su composición en friso no distingue en la escena un centro claramente legible, desconcierta y nivela la representación, lo que va en contra de las reglas clásicas. Por último, en lugar de un marco dorado, Courbet prefirió tablas mal cepilladas.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

courbet caricatura

Courbet tenía una personalidad polémica y bastante caricaturesca: era arrogante, truculento, de risa fácil y vientre prominente. Elaboró -respaldado financiera e intelectualmente por sus amigos Bruyas, Champfleury, Proudhon- estrategias (retrospectiva personal, creación de una escuela taller) para sortear constantemente la institución, así como toda recuperación.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Courbet decidió hacer una exposición particular de unas cuarenta pinturas que pudo reunir en una sala particular de Refused, pionero de las manifestaciones de los impresionistas contra el arte oficial. En

esa ocasión, la crítica, siempre irónica ante el contenido político-social de sus pinturas, no pudo dejar de reconocer su valor.

Su influencia alcanzó a Bélgica y Alemania, donde había estado en 1858-59.

En 1870 fue elegido presidente de la comisión de museos. Con gran escándalo, rechazó la Legión de Honor, alegando no querer ser condecorado por Napoleón III.

Participando de la Comuna de París, decretó el desmontaje de la columna Vendôme. Restablecida la orden, fue responsabilizado por la depredación y condenado a seis meses de prisión.

En 1873, obligado a pagar la reconstrucción de la columna, se refugió en Suiza, donde volvió a pintar retratos y paisajes.

Su salud sacudida se agravó con la noticia de la venta en subasta pública de sus bienes, incluso los cuadros, llegando a morir de cirrosis en  diciembre de 1877.

Fue enorme la influencia de Courbet. Combinando el arte académico convencional, creó un estilo enérgico que da nueva importancia a los menores hechos de la vida cotidiana, abriendo camino a los impresionistas.

La materia: El realismo de Courbet se encontraba primero en su voluntad de restituir mediante la pintura el «espesor» de las cosas, de los cuerpos, sus pesos y su vida. Ello chocó al público en una época en que se prefería la representación idealizada y afectada de diosas tales como la Venus de Cabanel.

«Considero que la pintura es un arte esencialmente concreto y que solamente puede consistir en la representación de las cosas reales y existentes. Es un lenguaje enteramente físico, cuyas palabras son todos los objetos visibles», escribió Courbet en 1861 con ocasión de la inauguración de su escuela en la calle Notre-Dame-des-Champs, donde no concibió transmitir un método, sino formar pintores que supieran rendir cuenta de su tiempo, ya que «cada época debe tener artistas que la expresen y la reproduzcan para la posteridad«.

obra pictorica la siesta de courbet gustave

LA SIESTA (1866) – El gusto por la provocación. El tema de esta tela, que también llevó por títulos El sueño, Las amigas, Pereza y lujuria, habría sido elegido para denunciar la depravación de las costumbres y el lesblanlsmo durante el Segundo Imperio. Pero esta hipótesis toma poco en cuenta el gusto de Courbet por la representación carnal. Se trata aquí de un encargo del coleccionista Khalil-Bey (comitente de El origen del mundo y primer comprador de El baño turco de Ingres), que se convenció del genio de Courbet después de haber visto Venus y Psique (El despertar), un motivo con pretexto mitológico pero cargado de erotismo.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1819-1836: El 10 de junio, a las tres de la mañana, de Suzanne-Silvie Oudot, esposa de Eléonor-Régis-Jean-Joseph-Stanislas Courbet, nace en Ornans, en el Franco Condado, Jean-Désiré-Gustave. Al día siguiente, se registra el nacimiento en el municipio. Gustave Courbet es el primer hijo de la familia; después de él nacerán cuatro hermanas: Zoé, Zélie, Juliette, Clarisse; esta última morirá joven.

Gustave hace sus primeros estudios en el Colegio de Ornans, dirigido por los abates Oudot y Lemontey. El provecho que obtiene es muy escaso pero en compensación gana todos los años el premio de música, mientras su amigo Promayet obtiene los premios de dibujo. Su carácter rebelde se manifiesta ya a los catorce años cuando se rehusa a hacer la primera comunión. Para persuadirlo, debe intervenir el cardenal de Rohan, obispo de Besangon. De todos modos, inmediatamente después se negará obstinadamente a confesarse y a recibir los otros sacramentos.

1837-1839: Entra en el Colegio Real de Besangon. Tiene dieciocho años y ningún deseo de dedicarse a estudios que no le interesan. ..Lo_ único que lo apasiona es el dibujo. El curso es dictado por Charles-Antoine Fla-joulot, que sigue un método de lincamiento? neoclásicos. Los dibujos de Courbet recuerdan a los de los mejores alumnos de David.

1840-1844: Crece en él el deseo de ir a París para estudiar pintura. Y en efecto, en este año parte para la capital, pero el padre lo inscribe en la Escuela de Derecho. Courbet, sin embargo, no se rinde y algunos meses después comienza a frecuentar una escuela libre de arte, la Academia Suisse, nombre de su fundador, la misma que algunos años más tarde será frecuentada por Pissarro y Cézanne.

En ese período conoce a Frangois Bonvin, que lo acompaña al Louvre y discute con él problemas de pintura. Juntos frecuentan después el atelier de un tal Dusprez llamado «Pére Lapin», donde se puede pintar y esculpir realmente por seis francos al mes. Estudia y trabaja intensamente. Hace también copias: La cabeza de caballo, de Géricault, Dante y Virgilio, de Delacroix. En 1844 pinta el Autorretrato, más conocido por El hombre del cinturón de cuero y también El hombre herido. Conoce también al escritor y crítico Max Buchón.

1845: Por primera vez un cuadro suyo es aceptado en el Salón. Se trata del Guitarrero. Conoce a Baudelaire y lo aloja en su estudio.

1847-1849: Viaja a Holanda, donde tiene oportunidad de admirar las obras maestras de Rembrandt. Entre tanto ha conocido a los escritores y críticos Castagnary y Francis Wey. Son los años decisivos. En el Salón del 49 se hace presente con Sobremesa en Ornans y otro grupo de cuadros.

El éxito se festeja en la cervecería Andler-Keller, en la Rue Hautefeuille 24, la misma calle en la que Courbet tiene su estudio y donde, desde hace algún tiempo, se reúne aquel pequeño grupo de literatos» y artistas del que surgirá después el movimiento artístico realista: Bonvin, Champfleury, Trapadoux, Wallon. En este mismo año, de regreso a su ciudad natal; pirita el Entierro en Ornans.

1850-1851: En diciembre participa en el Salón con el Entierro, el Retorno a la feria y Los picapedreros.

1852: jtín el Salón de este año está presente con Las señoritas del pueblo. El golpe de estado del 2 de diciembre lo sorprende ocupado en la gran tela de los Bomberos que corren al lugar del incendio, que quedará inconclusa. Max Buchón es obligado a exiliarse y con él, otros amigos suyos. Courbet se retira a Ornans. En este año estrecha amistad con Pierre-Joseph Proudhon.

1853-1854: Nace Van Gogh. Pinta Las bañistas, La hilandera adormecida, Las ahechaduras. Conoce a Jacques-Louis-Alfred Bruyas, que se convierte en Hautefeiulle, se celebra la «Fiesta del realismo», de la que participa también Baudelaire y todos los amigos, escritores y pintores. Algunos días después parte para Ornans.

1861-1863: Aparece el libro de Champfleury, Grandes figuras de ayer y de hoy, uno de cuyos protagonistas es Courbet, junto con Balzac y Wagner. Expone en el Salón cinco obras entre las cuales está El combate de los ciervos. Max Buchón regresa del exilio. Viaja a Bélgica donde su pintura está obteniendo un consenso entusiasta entre los jóvenes. Hacia el fin del verano, funda el «Atelier Cour-bert», en la Rué Notre-Dame-des Champs 83.

La experiencia dura poco tiempo. Courbet acepta la invitación de Etienne Baudry, un propietario de viñedos, y arriba a Sain-tonge, en el oeste de Francia. También llega Corot y van juntos a pintar. Courbet regresa a París en marzo del año 1863, después de haber pintado numerosos paisajes y un tupido grupo de naturalezas muertas con flores. En este mismo año pinta la famosa tela de inspiración anticlerica.

El regreso de la conferencia. Muere Delacroix.

1864-1865: Pinta Venus y Psiquis, rechazado en el Salón. El 19 de enero muere Proudhon. Pinta entonces el conocido cuadro Proudhon y sus hijos, titulado inicialmente Proudhon y su familia. En el primer borrador, en efecto, aparece también la mujer de Proudhon, que en una sucesiva reelaboración desapareció de la tela. En junio aparece —en forma postuma— el libro que Proudhon ha dedicado a su pintura: Del principio del arte y de su destino social.

1866-1867: Zola escribe Mi Salón, dedicándolo a Cézanné. Courbet expone en el Salón la Mujer con el papagallo y El refugio de los gamos. Reside en Deauville, donde pinta una serie de marinas. Participa en la Exposición Universal del 67 al mismo tiempo que prepara una muestra antológica propia. Mueren Baudelaire e Ingres.

1868-1870: Envía al Salón, El otoño de un mendigo en Ornans; al año siguiente presenta La siesta y un cuadro de caza; en el 70 expone La ola. Es el último Salón en el que participa. Rechaza la Cruz de la Legión de Honor ofrecida por el gobierno. Estalla la guerra con Prusia, Francia es invadida, cae el Imperio de Napoleón III. Con la proclamación de la República, Courbet es nombrado presidente de la Comisión de los artistas y lugarteniente de estado mayor del  batallón 45., Se ocupa de la protección de los monumentos y de las obras de  arte amenazadas por los cañones prusianos.

Adhiere a la Comuna y promueve la Constitución de la Federación de los Artistas. El 16 de mayo es derribada la Columna Vendóme. En nombre de la Federación, Courbet suprime la Academia y la Escuela de Bellas Artes, junto con las Escuelas de Roma y Atenas. Caída la Comuna, Courbet es arrestado, procesado y condenado. Pasa cerca de siete meses en prisión y debe ser internado en una clínica, casi al terminar la pena, porque su salud es muy precaria. En marzo está libre. Regresa a Ornans, donde ha muerto la madre durante el periodo de su prisión.

1873-1874: En mayo la Asamblea nacional lo inculpa del derribamiento de la Columna Vendóme. Las persecuciones aumentan. Esconde sus cuadros, los envía a Suiza. Finalmente, también él se marcha y llega a Suiza en diligencia. Se establece en Tour-de-Peilz, fracción Vevey, en una vieja casa a orillas del lago. El discípulo Chérubino Pata va a vivir con él. El pintor Auguste Morel, un viejo comunero de Marsella,  se establece también con su mujer en la misma’ casa: todos juntos cuidan a Courbet y lo acompañan. Muere Millet. Primera muestra de los impresionistas en París.

1875-1877: Muere Corot. Courbet pinta paisajes y recibe amigos. Pero su salud empeora. El diagnóstico de sus males es grave. De París llega el doctor Paul Collin. Toda cura es inútil. Courbet muere el 31 de diciembre de 1877, a los cincuenta y ocho años. Tres días después sus restos se depositan en el cementerio de Tour.

1915: Los restos de Courbet son transportados a Ornans. En el cementerio de Tour-de-Peilz permanece, como recuerdo, esta inscripción: «Aquí reposó desde 1878 hasta 1915 el cuerpo del pintor Gustave Courbet nacido en Ornans el 10 de junio de 1819 — muerto en Tour-de-Peilz el 31 de diciembre de 1877.

LISTA DE OBRAS PICTORICAS DE GUSTAVE COURBET

1842, El hombre del perro negro
1849, El hombre de la pipa
1850, Entierro en Ornans
1850, Los campesinos de Flagey volviendo de la feria
1853, Las bañistas
1854, Les Bords de la mer a Palavas
1854, Las cribadoras de trigo
1854, El encuentro
1855, Alegoría real o El estudio
1858, La Merà Palavas
1864, Le Chêne de Flagey
1864, Las fuentes del Loue
1865, Retrato de Proudhon y sus hijos
1866, La Femme au perroquet
1866, La Trombe
1866, Las durmientes
1866, La remesa de corzos en el arroyo de Plaisir-Fontaine Doubs
1868, l’Hiver
1868, La mujer de la ola
1868, La fuente
1869, La vague
1869, Mer calme
1870, El mar tormentoso
1871, Manzanas y granadas en una copa
1874, Autorretrato en Sainte-Pélagie
1877, Gran panorama de los Alpes

Fuente Consultada:

La Enciclopedia del Estudiante Tomo 19 Historia de la Filosofia La Nación
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Biografia de Niemeyer Oscar Caracteristicas Arquitectura de Brasilia

Biografía de Niemeyer Oscar
Características Arquitectura de Brasilia

La construcción de Brasilia, la flamante capital del Brasil, ha hecho poner los ojos con extraordinario interés en el momento actual de la arquitectura brasileña. Ya desde hace unos años, las obras de los jóvenes maestros brasileños habían atraído la atención de los estudiosos de este arte.

En Brasil, país poderoso, rico y en trance de un desarrollo económico realmente maravilloso, la arquitectura ha venido cobrando una importancia creciente, llamada a resolver tantos problemas puramente arquitectónicos y urbanísticos como sociales. Se trata de dar solución a todo ese cúmulo de interrogantes, de nuevas necesidades que se plantean siempre en los momentos de crecimiento masivo de un país, muchas de ellas directamente relacionadas con el arte de la arquitectura.

En Brasilia, la nueva ciudad federal brasileña surgida en la meseta interior de Goiás, el trabajo del arquitecto Oscar Niemeyer es a todas luces el más interesante. El plan piloto de la nueva capital es el de Lucio Costa, un arquitecto de fama y hasta de nacionalidad casi internacional, que ganó el concurso entre otros veintiséis proyectos.

Niemeyer Oscar arquitecto

Oscar Niemeyer Soares Filho nació el 15 de diciembre de 1907. Sintió siempre una gran afición por las matemáticas. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el «Barnabitas College», de donde salió en 1929 firmemente decidido por su carrera futura de arquitecto.

Un año más tarde, fortalecida aún más su vocación profesional merced a unos viajes realizados por el interior del país, en los que se puso en contacto con la arquitectura histórica y moderna brasileña, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, matriculándose en los cursos de arquitectura. En cuatro años terminó sus estudios superiores, siempre con las máximas calificaciones, reputado por sus compañeros y profesores como el más aventajado de su promoción.

La familia paterna de Oscar Niemeyer es de ascendencia alemana. De ella ha heredado su mente casi matemática, que sólo el clima social y cultural de su país natal ha podido templar, en un proceso de humanización progresiva que se observa a lo largo de su producción arquitectónica. Al terminar su carrera en la Escuela Superior de Río, empezó a trabajar de arquitecto en la oficina de Lucio Costa, que por entonces era jefe del Servicio del Patrimonio Histórico Artístico Nacional.

La raíz italiana de Costa, su verdadero primer maestro, supone ya mucho en el desarrollo posterior de su carrera. Por estos años, la contemplación y estudio de los edificios históricos brasileños, pareja a la dirección clásicamente mediterránea de Lucio Costa, ponen en la obra del futuro maestro de Brasilia sus primeras preocupaciones por la humanización de la arquitectura. Su deseo de dar solución a tantos problemas estéticos, en el fondo, respondía a su preocupación social.

Si Oscar Niemeyer no hubiera tenido más maestro que Lucio Costa, si no hubiera viajado tanto por Europa —«de Lisboa a Moscú», suele decir él a todo el mundo—, su producción arquitectónica quizá no hubiera alcanzado su cima actual. Podría haberse quedado en una serie de hábiles soluciones, en una serie ininterrumpida de hallazgos estéticos.

Su arquitectura habría sido reputada como obra de un buen técnico también, pero un poco como fruto discreto y acertado de un arquitecto que no se enfrentó con los más graves problemas que se plantean cada día a todo arquitecto contemporáneo.

Pero en la vida y en la obra de Niemeyer están además la presencia decisiva de Le Corbusier, el gran maestro del racionalismo europeo, y sus contactos directos con los problemas arquitectónicos y urbanísticos de Europa, agravados a la terminación de la última guerra.

El trato de Niemeyer con Le Corbusier fue mucho más corto que el que ha tenido y tiene con Costa, pero la personalidad del maestro suizo-francés, el volumen de su obra, la serie de sus soluciones arquitectónicas, han sabido dejar su huella en la obra del brasileño.

Niemeyer fue uno de los colaboradores de Le Corbusier en el proyecto del campus de la ciudad universitaria de Río de Janeiro, encargo hecho al arquitecto europeo por el entonces ministro de Educación, Gustavo Capanema. De este corto contacto, Niemeyer obtuvo unas experiencias técnicas que inteligentemente ha sumado posteriormente a su obra.

El respeto suyo por las líneas y los volúmenes puros, el aire ligero de sus construcciones, la presencia del paisaje, racionalmente incorporado a los edificios, son otras tantas notas «lecorbusianas» en la obra del maestro de Brasilia.

La lista de la producción de Oscar Niemeyer es bastante voluminosa y no menos variada. Ha realizado tanto pequeños edificios privados como grandes construcciones para uso público. Sus obras revisten siempre un carácter marcadamente nacional, que es otra de las notas que puede añadirse a su producción.

Esta característica —la presencia de la geografía, de los tipos de construcción brasileños en la producción de un arquitecto moderno—, ya es sabido que no es privativo del Brasil. Pero sí es cierto que en pocos arquitectos, descartada la obra del fallecido Frank Lloyd Wright, se da un más perfecto equilibrio de las últimas realizaciones técnicas con la fisonomía nacional, con la incorporación buscada al paisaje propio del lugar.

En la carrera profesional de Oscar Niemeyer puede darse un corte claramente diferenciado. Antes y después de su largo viaje por Europa, que, según él, le ha hecho dar un completo cambio de rumbo en las directrices de su producción. Ya en 1937 realiza su primera obra: una Nursery en Río de Janeiro, edificio de pequeños alcances, en el que ya observa una gran preocupación por el jardín.

De 1938 datan tres obras importantes: el pabellón brasileño de la Feria de Nueva York y dos casas de descanso, una para Oswaldo de Andreade y otra para Miguel Pereira, en las que logró una adecuación perfecta de las formas arquitectónicas a las de la naturaleza.

En el pabellón para la Feria de Nueva York, realizado en colaboración con Lucio Costa y Paul Lester Wiener, la distribución de las distintas plantas sigue una fórmula marcadamente de Le Corbusier. De 1939 es el hotel de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais.

En 1941 construye el «Standpipe» de Riberao das Lages, en Río de Janeiro, el «Centro Atlético Nacional» de la capital federal, y continúa la construcción del ministerio de Educación y Cultura, que había comenzado en 1937 y que no habría de terminarse hasta 1943.

Al construir en el Centro Atlético el enorme Estadio, Oscar Niemeyer se sitúa ya entre los maestros. Para ubicar a los ciento treinta mil espectadores, el arquitecto realizó una de sus mejores obras. En la distribución de los diferentes bloques de edificios, las zonas verdes, los campos de los distintos deportes siguió la técnica ya tradicional en la arquitectura moderna, de aislar las diferentes zonas con espacios verdes, lagos y estanques.

1942 es el año en que Oscar Niemeyer construye su estudio-residencia en la Sección Gavea de Río de Janeiro, edificio de tres plantas, abierto al lago Rodrigo de Freitas, en el que dio entrada a las muestras más modernas de muebles, añadiendo así otro frente a sus preocupaciones artísticas.

Del mismo año es el casino de Pampulha, un suburbio de Belo Horizonte, donde repitió algo la estructura de su pabellón neoyorquino.

En Pampulha hizo también en 1942 un restaurante, el Club de Yates, y comenzó la famosísima iglesia de San Francisco de Asís, que, decorada con murales del pintor Cándido Portinari, tuvo que superar algunas dificultades de tipo litúrgico antes de su consagración.

También de 1943 es el hotel Resort y la casa de descanso del futuro presidente Juscelino Kubitschek, ambos en Pampulha, la residencia de Carlos Ofair en Río, la de Francisco Peixoto y la de la señora Prudente de Moráis, terminada en 1949, la más personal de las construcciones que ha levantado de este tipo, en la que modificó de manera muy original los famosos «pilotis» patentados por Le Corbusier.

Entre 1943 y 1950, Oscar Niemeyer realizó una veintena de obras importantes. Varios hoteles, edificios para grandes bancos, algunos clubs deportivos, factorías industriales como la de Carlos de Britto, numerosas residencias particulares en la ciudad y en el campo, bloques de departamentos y el bellísimo monumento a Barboza en Río de Janeiro, con un curioso mural de Cándido Portinari.

Desde 1950 a 1955, Osear Niemeyer ha ocupado casi toda su actividad en las obras del parque Ibirapuera de Río de Janeiro, donde ha construido los palacios de la Industria, de la Agricultura, de las Artes y el Gran Mercado. Con estas obras ya estaba magníficamente preparado para la realización del Museo de Caracas y para los múltiples edificios de Brasilia, en los que se acusa de manera notable el cambio dado a sus criterios técnicos y estéticos, fruto de su viaje a Europa y de su contacto con las más recientes obras de la arquitectura internacional.

«Los trabajos de Brasilia definen, con el proyecto del Museo de Caracas, una nueva etapa de mi trabajo profesional. Éste se caracteriza por una búsqueda constante de concisión y de pureza, así como por una mayor aplicación a los problemas fundamentales de la arquitectura. Esta etapa… fue la consecuencia de un proceso honrado de fría revisión de mi trabajo de arquitecto.

En verdad, después de mi regreso de Europa, que recorrí de Lisboa a Moscú, examinando atentamente cuanto pudiera tener relación con la arquitectura, mi actitud profesional ha cambiado mucho.» Estas palabras de Oscar Niemeyer, pronunciadas con motivo de iniciar los trabajos de Brasilia, resumen la nueva actitud del maestro, que, en un desarrollo lógico de toda su obra, ha llegado a una nueva cima.

Examinando sus construcciones de Brasilia, en las que un aire total, extraordinariamente armónico, envuelve en una sola obra todo su trabajo en la nueva capital, es necesario pensar que el maestro brasileño ha conseguido una gran simplificación, no sólo de resultados formales, sino de actitudes previas y criterios arquitectónicos.

Puede decirse que antes de este momento, la labor arquitectónica era emprendida por Oscar Niemeyer con cierto sentido de servicio a otras actividades humanas. Se trataba de realizaciones parciales, complementarias de otras muchas cosas que no eran la arquitectura.

Hoy, contemplando sobre todo su plaza de los Tres Poderes, se aprecia bien claramente cómo Niemeyer ha llegado a una concepción total de la arquitectura, en la que este arte sirve de soporte y ámbito a los demás y está perfectamente integrado en la realidad social, política y cultural brasileña, como un elemento de síntesis y de armonización.

El palacio de la Alborada, residencia oficial del presidente; los palacios —el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial—, Centro Residencial con sus viviendas, iglesias, escuelas, liceos y mercados, la Cámara de Diputados y el Senado —curiosísimas construcciones a base de medias esferas situadas sobre una enorme plataforma artificial—, el recinto bancario, con modernos y elevados edificios para la banca nacional y extranjera, etc., son el legado más importante de la obra de Oscar Niemeyer, un arquitecto en el que juegan con la mayor gracia y perfección las lecciones técnicas, racionalistas y exactas de Le Corbusier, con la sensibilidad que regalan a su obra el paisaje, densamente humano de su tierra natal y el clasicismo mediterráneo de Lucio Costa, su primer maestro.

La síntesis, personalísima, es la producción del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer Soares Filho.

Óscar Niemeyer murió el 5 de diciembre de 2012 en Río de Janeiro a los 104 años.

LISTA DE SU MEJORES OBRAS

1947 – Sede de las Naciones Unidas en Nueva York

Niemeyer participó junto a un reputado grupos de arquitectos (entre ellos Le Corbusier) en la elaboración del proyecto del edifico principal de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York en 1952.

1958 – Palacio Planalto

Sede del poder ejecutivo del Gobierno Federal brasileño, el edificio comenzó a construirse en 1958 como parte del proyecto de Niemeyer en Brasilia. Consta de cuatro pisos de altura y tiene una superficie de 36.000 m². Su idea era proyectar una imagen de simplicidad y modernidad utilizando líneas y ondas para componer las columnas y estructuras exteriores.

1960 – Congreso Nacional brasileño

La obra, inaugurada en 1960, significó la transferencia de la capitanía de Río de Janeiro a Brasilia. Sede del poder legislativo federal en Brasil, la estructura está compuesta por dos semiesferas a los lados (Senado y Cámara de Diputados) junto a dos torres de oficinas.

1970 – Catedral de Brasilia

Terminada en 1970, se trata de la catedral metropolitana de la ciudad de Brasilia. Una enorme estructura hiperboloide de secciones asimétricas construida sobre hormigón y cuyo techo de vidrio parece abrirse al cielo.

1991 – Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

Realizada por Niemeyer a los 100 años de edad, el museo se levantó en la ciudad de Niterói y es una de sus señas de identidad. El edificio tenía 16 metros de alto y una cúpula con un diámetro de 50 metros con tres pisos.

2011 – Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer

Tiene una estética provocadora, resumen de la mejor arquitectura del brasileño. El propio arquitecto lo ha descrito como «una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz».

Ver Fotos de las Mejores Obras de Niemeyer

titulo

Biografia de Carpentier Alejo Resumen de su Obra Literaria y Vida

Biografía de Carpentier Alejo
Resumen de su Obra Literaria y Vida

Alejo Carpentier nació en La Habana el 26 de diciembre de 1904. Su padre, arquitecto de origen francés, se había trasladado a Cuba en 1902, el mismo año que nacía la nueva república. Su madre, rusa aunque de formación francesa, pertenecía a una familia dedicada a los negocios del petróleo en Bakú.

Su infancia y adolescencia transcurren en una finca en Loma de Tierra, en las afueras de La Habana. Serán años felices en contacto con las gentes y las faenas del campo. «Recuerdo —explica el escritor— gente extraordinaria, como unos negros que me contaban historias que habían recogido de sus antepasados. En particular Viaje a la semilla es el resultado de aquellos años.

alejo carpentier escritor cubano

En 1913 viaja con su familia a Rusia, donde permaneció durante unos meses, y a París, donde se matricula por un trimestre en el liceo Jeanson de Sailly, para practicar el francés.

Desde muy pequeño Carpentier será un lector voraz: Balzac, Zola, Flaubert y, sobre todo, la literatura española, que era la pasión de su padre.Pero también leía a Dumas, a Julio Verne y a Salgari, al que prefería por ser menos didáctico y menos laborioso en sus planteamientos. Esta precocidad de lecturas fue en gran parte consecuencia de una tendencia al asma, enfermedad que Carpentier padeció durante mucho tiempo.

A  los quince años escribe una novela corta bajo la influencia de Flaubert y de Eca de Queiroz, ambientada en Jerusalén en tiempos de Pilatos.

En 1922 regresa a La Habana para estudiar arquitectura, carrera que abandonará a los dos años, ante las dificultades que encuentra en las matemáticas y el dibujo. También dejará sus estudios de música.

Posteriormente, en 1923, es nombrado jefe de redacción de una pequeña revista que se proclama órgano de la Unión de fabricantes de calzado de Cuba. De ahí pasará a la revista Carteles, de la que sería eventualmente jefe de redacción. El periodismo va a ser una actividad que Carpentier ejercerá a lo largo de casi toda su vida.

Entre 1923 y 1924 se crea el Grupo minorista, llamado irónicamente así debido a la obligada condición de «minoritarios» con que se califica a los nuevos artistas. Aquel grupo de jóvenes empezó sus tareas tratando de captar las nuevas tendencias que venían de Europa.

Van a formar parte del grupo, entre otros, Juan Marinello, Rubén Martínez Villena, Emilio Roig, Fernando Ortiz y los compositores Alejandro García Caturla y Amadeo Roldan. Este último sería compañero inseparable de Carpentier en andanzas musicales.

Es también la época en que empiezan a llegar revistas extranjeras a Cuba. En sus páginas pudieron leer a Kafka, Cocteau, Maiakovski y a casi todos los novelistas rusos de la primera generación revolucionaria, como Ivánov, Leónov, Babel, etc., que producirían un enorme entusiamo.

En 1926, Alejo Carpentier viaja a México, donde era posible observar las huellas de la revolución. Allí traba amistad con el pintor Diego Rivera, rotundo partidario del arte proletario. De ese contacto va a surgir en Carpentier una tremenda duda: recién iniciado en el cubismo va a encontrarse con un tipo de pintura, afincada en la realidad circundante, que ofrece una visión de América completamente nueva.

En 1927, debido a sus actividades dentro del Grupo minorista contra la dictadura del general Machado, Carpentier pasará dos meses en la cárcel. En ella escribirá la mayor parte de su primera novela, Ecué- Yamba-0, que sería publicada en Madrid en 1933.

En marzo de 1928 se celebra el Séptimo congreso de la prensa latina al que asiste el poeta surrealista francés Robert Desnos. Pronto se conocen y entre ellos se establecerá una amistad que iba a durar toda la vida. Gracias a Desnos, que le pasará su documentación como delegado del congreso, podrá Alejo Carpentier embarcarse rumbo a Francia.

A través de Robert Desnos, Alejo Carpentier es invitado a realizar emisiones; primero en Poste Parisién, y luego en Radio Luxemburgo. Trabajaban con él Antonin Artaud, Jacques Prevert, el propio Desnos, etc. Interesados por las combinaciones que se podían hacer entre texto y música, montarán diferentes piezas teatrales y obras como El libro de Cristóbal Colón, con la colaboración de Paul Claudel, y numerosas grabaciones experimentales.

Hacia 1930, el grupo de Robert Desnos, al cual pertenecía Carpentier, va a romper con André Bretón, al que se acusa de transformar el movimiento surrealista en una especie de sociedad secreta y exclusiva, dotada de consignas, y de convertirse en un inquisidor con plenos poderes para dictar excomuniones.

En 1937 volverá a España integrando la delegación cubana invitada al Congreso de escritores antifascistas, celebrado en Valencia y Madrid. Su experiencia de la guerra española aparecerá en una de sus últimas novelas, titulada La consagración de la primavera (1978).

La decepción sufrida por la derrota del bando republicano, se extiende también en Europa y en mayo de 1939 abandona el continente para regresar a Cuba.Esta vuelta a La Habana será dolorosa. Implicaba un nuevo comienzo desde el principio. Invadido por un sentimiento de fracaso, se buscará a sí mismo en el ser esencial de América. En pocos años ha visto desaparecer a algunos de sus amigos más entrañables: Martínez Villena, García Lorca, César Vallejo, Amadeo Roldan y también a Robert Desnos, muerto en un campo de concentración en Checoslovaquia.

En 1946 escribirá el ensayo La música en Cuba, resultado de investigaciones llevadas a cabo sobre la fusión del ritmo africano con la melodía española

En 1945 es invitado a ir a Caracas durante un año o dos para organizar una emisora de radio. En Venezuela encontrará mayores facilidades para escribir y también un país que «es una especie de compendio telúrico de América». Por todo esto, «los dos años que pensaba pasar en Venezuela se convirtieron en catorce. Allí escribí gran parte de mi ciclo novelesco, incluso El siglo de las luces.»

Alejo Carpentier es un creador meticuloso que trabaja con una extraordinaria disciplina. «Escribir un libro es siempre una empresa tremenda, acaso superior a las fuerzas de uno; aventura dolorosa llena de decepciones, que se debe vivir frase a frase en la esperanza de que algo surja de un trabajo reducido a la gestación de una o dos páginas escritas al día.»

En Caracas comenzará a escribir crónicas para el diario El Nacional, algunas de las cuales adoptarán un carácter de ensayo. Tales son la serie Visión de América, publicada en 1947 después del primero de los tres viajes que Carpentier hizo al alto Orinoco y a la Gran Sabana.

A principios de 1959, hallándose perfectamente instalado en Venezuela, se producirá la revolución cubana. Alejo Carpentier se incorporará inmediatamente a ella y regresará a La Habana en julio de ese mismo año: «Oí las voces que habían vuelto a sonar, devolviéndome a mi adolescencia; escuché las voces nuevas que ahora sonaban, y creí que era mi deber poner mis energías, mis capacidades al servicio del gran quehacer histórico latinoamericano que en mi país se estaba llevando adelante.»

En 1963 es nombrado director de Publicaciones del estado, que se convertiría más tarde en Instituto del libro. Participará en las campañas de alfabetización y durante cinco años enseñará historia de la cultura en la universidad. «Recuerdo ese período —afirma— como uno de los más felices de mi vida.»

En 1962 publicará la que será su mejor novela: El siglo de las luces. Su punto de partida será una escala forzada en la isla de Guadalupe, durante su viaje de Venezuela a París para recoger el premio concedido a Los pasos perdidos.

A finales de 1966 es nombrado ministro consejero de asuntos culturales en la embajada de su país en Francia y, posteriormente, será diputado de la primera Asamblea nacional del poder popular de Cuba. Carpentier asumía su compromiso político de forma muy sencilla, afirmando: «Soy ciudadano antes que escritor.»

Tendrán que pasar más de diez años para que vuelva a publicar dos nuevas novelas: Concierto barroco y El recurso del método, las dos en 1974.

Concierto barroco girará en torno a la concepción de la primera ópera de tema americano, Moctezuma, por Antonio Vivaldi, que fue estrenada en Venecia en 1733. El título de El recurso del método es una inversión irónica de la obra de Descartes, pues «América Latina es el continente menos cartesiano que imaginarse pueda.»

Años más tarde, en 1978, publicaría sus dos últimas novelas: El arpa y la sombra, un estudio sobre los aspectos oscuros del fantástico temperamento de Cristóbal Colón; y La consagración de la primavera, novela eminentemente política que es «una pelea a brazo partido contra lo «real horroroso» de nuestra historia.»

Ese mismo año le fue concedido el premio Cervantes, el más importante galardón de las letras hispánicas, otorgado por las Academias de la lengua de España y América.

Alejo Carpentier, iniciador de la nueva narrativa latinoamericana, el hombre que inaugura un nuevo modo de percibir y valorar esa América que le apasionaba, moría en París, el 24 de abril de 1980.

Su obra, viva pese a la muerte del creador, permanece recordando, para siempre, los afanes de un continente que lucha por consevar su identidad y encontrar su destino aunque sea en las condiciones más adversas. Y es la esperanza cierta de encontrar estos objetivos lo que da valor permanente a la tarea de Carpentier.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: Carpentier Alejo  “Portavoz de un continente barroco” – Editorial Planeta

Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.