Encíclica de Juan XXIII Pacem in Terris

Caracteristicas de la Doctrina Social de la Iglesia

Características de la Doctrina Social de la Iglesia
El Rol de los Cristianos

La Doctrina Social de la Iglesia es la corriente que expresa el punto de vista de la Iglesia Católica respecto de los problemas socioeconómicos que padece la población mundial. A través de su Doctrina Social, la Iglesia Católica transmite sus ideas y orientaciones y participa de los problemas del mundo. En documentos llamados Encíclicas, los pontífices siempre han procurado orientar al mundo sobre el pensamiento de la Iglesia.

Definida en la Encíclica Rerum novarum (1891) del Papa León XIII, fue actualizada por muchas encíclicas posteriores, la última de las cuales, Centessimus Annus (1991) es obra del Papa Juan Pablo II.

La doctrina social de la Iglesia postula la necesidad de asegurar el respeto de la dignidad del trabajador, garantizándole condiciones apropiadas de labor y una justa retribución por su tarea.

Sin excluir a la propiedad privada de los medios de producción, atribuye a los bienes un destino universal. Este destino universal impone que los beneficios que ellos producen se distribuyan de manera que permitan el desarrollo económico y el progreso de todos los sectores sociales, con el fin de eliminar las desigualdades económicas.

En cuanto al rol del Estado, postula la vigencia del principio de subsidiaridad, según el cual el Estado debe cumplir aquellas funciones que los particulares no pueden o no tienen interés en cumplir y que son necesarias para un desenvolvimiento armónico de la sociedad.

Alienta también el desarrollo de las organizaciones sindicales como instrumentos destinados a la defensa de los derechos de los trabajadores, en un marco de convivencia social.

Caracteristicas de la Doctrina Social de la IglesiaRol de los cristianos: La doctrina Social de la Iglesia tiene como principales destinatarios a los católicos laicos que se mueven en el mundo de la política.

Aunque la Iglesia afirma que no debe inmiscuirse en la política, como ya hemos visto, al mismo tiempo Juan XIII afirmó que los fieles que actúan en política deben respetar los principios del derecho natural, observar la doctrina social de la Iglesia y especialmente obedecer las directrices de las autoridades eclesiásticas.

Y esto se debe a que la Iglesia «tiene el derecho y al mismo tiempo el deber de tutelar los principios de la fe y de la moral, y también el de interponer su autoridad cerca de los suyos, aun en la esfera del orden temporal, cuando es necesario comunicar cómo deben aplicarse dichos principios a los casos concretos.»

Poco después el Concilio afirmaba que «es de suma importancia, sobre todo allí donde existe una sociedad pluralista, tener un recto concepto de las relaciones entre la comunidad política y la Iglesia y distinguir netamente entre la acción que los cristianos, aislada o asociadamente, llevan a cabo a título personal, como ciudadanos de acuerdo con su conciencia cristiana, y la acción que realizan, en nombre de la Iglesia, en comunión con sus pastores.»

Esta división entre las acciones de los cristianos «como ciudadanos» y la acción en conjunción con los pastores», puede ejemplificarse, la primera con la Democracia Cristiana, y la segunda con la «Acción Católica». Esta última es una institución de la Iglesia, mientras que los partidos demócrata cristianos, aunque basan sus plataformas en algunos principios tomados de las enseñanzas de la Iglesia Católica mantienen independencia frente a las jerarquías eclesiásticas.

 

Biografía del Nuevo Papa Americano: Padre Jorge Mario Bergoglio

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

Documentos de la Doctrina Social La Cuestion Social Fundamentos

Documentos de la Doctrina Social

Fines de la economía: El orden social y económico deben estar subordinados al bien de las personas «Lo mismo ocurre con la economía que debe estar subordinada al hombre. El desarrollo económico no debe «quedar en manos de unos pocos o de grupos económicamente poderosos en exceso, ni tampoco en manos de una sola comunidad política o de ciertas naciones más poderosas. Es preciso, por el contrario, que en todo nivel, el mayor número posible de hombres, y en el plano internacional el conjunto de las naciones, puedan tomar parte activa en la dirección del desarrollo.»

Juan Pablo II recuerda que el proceso de crecimiento económico a que da lugar la industrialización se produjo «precipitadamente» y al tiempo que se descubría «la posibilidad de acrecentar mayormente las riquezas materiales» que son medios, «se perdia de vista el fin, o sea el hombre, al cual estos medios deben servir.»

Como decía Paulo VI: «La búsqueda, pues, exclusiva del poseer se convierte en un obstáculo para el crecimiento del ser, mientras se opone a su verdadera grandeza: para las naciones, como para las personas, la avaricia es la señal de un subdesarrollo moral.»

En esta línea, también la Iglesia critica el llamado «consumismo»: «Una competencia desmedida, utilizando los medios modernos de la publicidad, lanza continuamente nuevos productos y trata de atraer al consumidor, mientras las viejas instalaciones industriales todavía en funcionamiento van haciéndose inútiles.

Mientras amplísimos estratos de la población no pueden satisfacer sus necesidades primarias, se intenta crear necesidades de lo superfluo. Se puede uno preguntar, por tanto, con todo derecho, si, a pesar de todas sus conquistas del ser humano no está volviendo contra sí mismo los frutos de su actividad.

Después de haberse asegurado un dominio necesario sobre la naturaleza, ¿no se esté convirtiendo ahora en esclavo de los objetos que fabrica?»

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

El rol del estado segun la Doctrina Social de la Iglesia Principios

El rol del estado segun la Doctrina Social

El rol del estado segun la Doctrina SocialRol del Estado: Leon XIII ponía muy estrechos límites a la acción del Estado cuando decía: «si alguna vez ocurre que algo amenaza entre el pueblo por tumultos de obreros o por huelgas; que se relajan entre los proletarios los lazos naturales de la familia; que se quebranta entre ellos la religión por no contar con la suficiente holgura para los deberes religiosos; si se plantea en los talleres el peligro para la pureza de las costumbres por la promiscuidad o por otros incentivos de pecado; si la clase patronal oprime a los obreros con cargas injustas o los veja imponiéndoles condiciones ofensivas para la persona y dignidad humanas; si daña la salud con trabajo excesivo, impropio del sexo o de la edad, en todos estos casos deberá intervenir de lleno, dentro de ciertos límites, el vigor y la autoridad de las leyes.

Límites determinados por la misma causa que reclama el auxilio de la ley,  o sea, que las leyes no deberán abarcar ni ir más allá de lo que requieren el remedio de los males o la evitación del peligro.» .

Cuando hablaba de la tutela del Estado de los derechos del trabajador ponía «en primer lugar, los bienes del alma, puesto que la vida mortal, aunque buena y deseable, no es, con todo, el fin último para el que hemos sido : “creados, sino tan sólo el camino y el instrumento para perfeccionar la vida del alma con el conocimiento de la verdad y el amor del bien.»

Ya su sucesor Pio IX decía que «a los gobernantes de la Nación compete la defensa de la comunidad y de sus miembros, pero en la protección de esos derechos de los particulares deberá sobre todo velarse por los débiles y los necesitados. Puesto que la gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de la tutela pública, laclase humilde por el contrario, carente de todo recurso, se confía principalmente alpatrocinado del Estado.»

Juan XXIII lo decía en estos términos: «Ante todo, debe afirmarse que el mundo económico es creación de la iniciativa personal de cada uno de los ciudadanos, ya en laactividad individual, ya en el seno de las diversas asociaciones para el logro deintereses comunes. […] En él, sin embargo, por las razones ya aducidas por Nuestros predecesores deben estar también activamente presentes los poderes públicos a fin de promover. en las formas debidas, el desarrollo productivo en función del progreso socialpara benefiicio de todos los ciudadanos.» También definió el principio de subsidiariedadpori el cual «ni el Estado ni las otras entidades de derecho público deben extender su propiedad sino tan sólo cuando lo exigen motivos de manifiesta y verdadera necesidad del bien común, y no con el fin de reducir la propiedad privada, y menos aún deeliminarla.

En nuestros días, en cambio la Iglesia enseña que el Estado debe ejercer una  colación razonable» del mercado y de la iniciativa privada en el campo económico».

El Estado es responsable de garantizar la seguridad jurídica y la estabilidad de la moneda. Y debe lograr que el trabador pueda gozar de los frutos de su trabajo.

Otro de los roles del Estado que la Iglesia recuerda es el de la seguridad social: «para que al ciudadano en el caso de sufrir una desgracia o sobrevenirle una carga mayor en las obligaciones familiares contraídas, no le falte lo necesario para llevar un tenor de vida digno»

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

Ver:Principios de la Doctrina Social de la Iglesia

Los Obreros El Trabajo y La Doctrina Social de la Iglesia Economia

Los Obreros El Trabajo y La Doctrina Social

Iniciativa privada: La Iglesia no está en contra de la iniciativa privada ya que la misma sirve para «contribuir a una abundancia provechosa para todos, y para recoger los justos frutos de sus esfuerzos.»

En tal sentido, aunque reconoce la presencia del Estado en la economía recuerda que la misma «no se encamina a empequeñecer cada vez más la esfera de la libertad en la iniciativa personal de los individuos, sino más bien a garantizar a esa esfera la mayor amplitud posible, tutelando efectivamente, para todos y cada uno, los derechos esenciales de la persona: entre los cuales se ha de reconocer el derecho que cada persona tiene de ser y permanecer normalmente como primer responsable de su propia manutención y de la de su propia familia, lo cual exige que en los sistemas económicos esté permitido y facilitado, a cada individuo, el libre desarrollo de la actividad de una profesión provechosa.»

En este sentido los empresarios cumplen una tarea beneficiosa: «Ostentan ante la Sociedad la responsabilidad económica y ecológica de sus operaciones» y «están obligados a considerar el bien de las personas y no solamente el aumento de las ganancias» Pero la Iglesia no condena la utilidad empresario ya que estas «son necesarias; permite realizar las inversiones que aseguran el porvenir de las empresas, Y garantizan los puestos de trabajo»

Participación de los obreros en la empresa

La Iglesia estimula que se encuentren maneras de incentivar la participación de los übt cros tanto en las utilidades como en las decisiones de la empresa. Pio XI afirmaba tlUc esto debía ocurrir cuando la empresa estuviera en peligro: «si la cosa llegara a una di lien! tad extrema, entonces habrá llegado, por fin, el momento de someter a deliberación si la empresa puede continuar o si se ha de mirar de alguna otra manera por los obreros.

En este punto, verdaderamente gravísimo, conviene que actúe eficazmente una ciertaunion y una concordia cristiana entre patrones y obreros.»….y agrega que el contrato de trabajo se debería «suavizar» mediante el contrato, de sociedad. «De este modo los, obreros y empleados se hacen socios en el dominio y en la administración o participan en cierta medida, de los beneficios percibidos.» La Iglesia propone que «los obreros en las formas y en los grados más oportunos, puedan llegar a participar en la propiedad de las mismas empresas.». «No es posible prefijar los modos y grados de tal participación, pues se hallan en relación con la situación concreta que cada empresa presente; situación. que puede variar de una empresa a otra, y que en lo interior de cada empresa está sujeta a cambios, a menudo rápidos y fundamentales.

Creemos, sin embargo, oportuno llamar la atención sobre el hecho de que el problema de la presencia activa de los obreros existe siempre, sea pública o privada la empresa; y, en cada caso, se debe tender a que la empresa llegue a ser una verdadera asociación humana, que con su espíritu influya profundamente en las relaciones, funciones y deberes de cada Uno de sus individuos. […] Una concepción humana de la empresa debe, sin duda, salvaguardar la autoridad y la necesaria eficacia de la unidad de dirección; pero no puede reducir a sus colaboradores de cada día a la condición de simples silenciosos ejecutores, sin posibilidad alguna de hacer valer su experiencia, enteramente pasivos respecto a las decisiones que dirigen su actividad.»

El ideal señalado por Juan Pablo II es que: «toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse al mismo tiempo «copropietario» de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos.»

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

Enseñanzas de La Doctrina Social de la Iglesia La Dignidad del Trabajo

Enseñanzas de La Doctrina Social de la Iglesia

Enseñanzas de La Doctrina Social de la IglesiaDignidad del Trabajo: El cristianismo elevó el trabajo a su verdadera dignidad ya que adora a Dios hecho hombre y convertido en artesano.

El trabajo es superior en dignidad a los bienes de producción, ya que el capital debe ser un instrumento. «El trabajo humano. autónomo o dirigido, procede inmediatamente de la persona la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la son a su voluntad.

Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. […] Es, embargo, demasiado frecuente también hoy día que los trabajadores resulten en con sentido esclavos de su propio trabajo. Lo cual de ningún modo está justificado por las  llamadas leyes económicas.» El capital debe estar subordinado al trabajo porque «lleva consigo las señales del trabajo humano» y porque el hombre es siempre superior a las cosas.»

Una adecuada valoración del trabajo hace desaparecer el fundamento de la division de los hombres en clases sociales, lo que no obsta a que se reconozcan o valoricen diferentes tareas. El trabajo debe estar en función del hombre y no a la inversa. Por parte cualquier trabajo, por simple o rutinario que sea es siempre fruto de la dignidad humana.< El hombre con su trabajo no sólo transforma la naturaleza sino que se realice a sí mismo, se «hace hombre».

 El trabajo no es una mercancía y por lo tanto no basta el consentimiento entre patrón y el obrero para fijar el salario. Ya León XIII afirmaba que era necesario que elEstado intervenga para que el salario no sea «en manera alguna insuficiente para alimentar a un obrero frugal y morigerado.» También debe controlar el cumplimiento de una jornada laboral, y las condiciones de seguridad y salubridad de los lugares de trabajo.

El Estado, además de asegurar un salario justo y equitativo, debe procurar que todos los obreros aptos para el trabajo tengan un empleo adecuado a sus fuerzas.

La jornada laboral debe permitir que «disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente que les permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. Mas aún, tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energías y las cualidades que tal vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar.»

Pero el hombre con su trabajo no sólo requiere una adecuada remuneración y adecuadas condiciones de trabajo sino que debe sentirse consciente de que está trabajando “en algo propio”.

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

La Distribucion de la Riqueza La Doctrina Social de la Iglesia

La Distribución de la Riqueza La Doctrina Social

Distribución de las riquezas: Aunque la Iglesia defiende el derecho de propiedad, incluso de los bienes de producción no significa que permanezca indiferente ante las desigualdades. Su doctrina predica que se modere equitativamente la acumulación de riquezas. Como recuerda Pablo VI en la encíclica «Populorum Progressio» ya San Juan en su primera Carta decía «Si alguno tiene bienes de este mundo y viendo a su hermano en necesidad le cierra las entrañas ¿cómo es posible que en él resida el amor de Dios?»

La Distribucion de la Riqueza La Doctrina SocialPio XI afirmaba que esta redistribución no debía hacerse para que los hombres «se más remisos en el trabajo» sino para que aumente el nivel de vida familiar» Juan XIII denuncia con mucho mayor vigor que «en algunas de esas Naciones la abundancia y el lujo desenfrenado de unos pocos privilegiados contrastan de manera estridente y ofensiva con las condiciones de extremo malestar de los más.» En el mismo sentido el Concilio Vaticano II afirmaba que «El lujo pulula junto a la miseria».

Y mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana.  Los hombres de nuestro tiempo son cada día m sensibles a estas disparidades porque están plenamente convencidos de que la amplitud de las posibilidades técnicas y económicas que tiene en sus manos el mundo moderno puede y debe corregir este lamentable estado de cosas.» »

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Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

La Propiedad Privada y La Doctrina Social de la Iglesia Principios

La Propiedad Privada y La Doctrina Social

Propiedad Privada: La Iglesia siempre reconoció el derecho de propiedad, como un derecho que el Creador otorgó al hombre, aunque su uso debe ser hecho de tal modo que sirvan a todo EL género humano. Surge así el «sentido social» de la propiedad cuyo fundamento recide en el destino clandestino común de todos los bienes.

Una primera consecuencia de esta naturaleza está la obligación de practicar la «caridad cristiana» hacia los que menos tienen y además emplear los «grandes capitales» para generar fuentes de trabajo.

Si se olvida este sentido social se genera la ambición y el desorden social y da pretexto a quienes niegan tal derecho. Este sentido social se define por el «respeto de las obligaciones morales frente a todos los hombres, incluidos los de las generaciones venideras». «El uso adecuado de la propiedad privada debe llevar a la sociedad hacia la paz y no engendrar condiciones precarias, generadoras de luchas y celos»

La Propiedad Privada y La Doctrina SocialPaulo VI afirma que «la propiedad privada para nadie constituye un derecho incondicional y absoluto. Nadie puede reservarse para uso exclusivo suyo lo que de la propia necesidad le sobra, en tanto que a los demás falta lo necesario.»

Cuando no se reconoce la propiedad privada, incluso de los bienes de producción como lo enseña la historia, son oprimidas las expresiones fundamentales de la libertad, y por eso se deduce que en la propiedad privada se encuentra «garantía y estímulo» para los derechos individuales.

Por otra parte la Iglesia enseña predica «el reparto de las propiedades insuficientemente cultivadas a favor de quienes sean capaces de hacerlas valer. […J Siempre que el bien común exija una expropiación, debe valorarse la indemnización según equidad, teniendo en cuanta todo el conjunto de las circunstancias.»

La propiedad privada, en estos términos debe estar garantizada, incluso con una seguridad jurídica que la proteja de todo ataque arbitrario. La propiedad privada debe distinguirse del «amor desordenado a las riquezas» que es incompatible con el amor a los pobres.

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Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun

Doctrina Social de la Iglesia Derechos Humanos Sus enseñanzas

Doctrina Social de la Iglesia Derechos Humanos

El rol de la Iglesia: En primer término debemos referirnos al rol de la Iglesia en estas cuestiones, de su propia óptica. Comencemos diciendo que la Iglesia no «pretende mezclarse e político» y quiere «dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar.»

La Iglesia  reconoce que su misión no es la de conquistar el poder terrenal y que el poder civil y eclesiástico son soberanos cada uno en su campo de acción. Las situaciones mundiales son tan diversas y abarcan tantas culturas diferentes que sus enseñanzas tienen que ser deliberadamente genéricas, y deben modificarse a lo largo del tiempo. Son las «comunidades cristianas» las que deben analizar la situación en cada país».

Desigualdades Humanas: En la sociedad «No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni las fuerzas, y a la necesaria desigualdad de estas cosas, sigue espontáneamente la desigualdad de la fortuna.

La cual es por cierto conveniente a la utilidad, de los particulares como también de lacomunidad, porque necesita para su gobierno, a la vida común de facultades diversas.»Sin embargo, toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza color, condición social, lengua o religión, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino.»»

Derechos humanos: Como hemos visto, la Iglesia reaccionó, en principio, de manera muy negativa hacia los derechos del hombre proclamados por los liberales, y en especial con motivo de la Revolución Francesa.

Pero, felizmente, en la actualidad reconoce que «las varias declaraciones universales de los derechos del hombre y las múltiples iniciativas que se inspiran en ellas, afirman a nivel mundial una sensibilidad moral más atenta a reconocer el valor y la dignidad de todo ser humano en cuanto tal, sin distinción de raza nacionalidad, religión, opinión política o clase social».

En el mismo sentido el Concilio Vaticano II había dicho: «toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social. lengua o religión, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino.»

Migraciones: La Iglesia defiende el derecho de las personas a emigrar de sus tierras para buscar mejores oportunidades. y afirma que es un deber de las autoridades públicas admitir a los extranjeros que llegan y, en cuanto) lo permita el verdadero bien de su comunidad, favorecerlos propósitos de quienes pretenden incorporarse a ella como nuevos miembros.»

La inmigración no sólo debe ser tolerada, sino que a los inmigrantes, el Estado debe favorecer su integración, facilitar su promoción profesional y «permitirles el acceso a un alojamiento decente, adonde pueda venir, si es posible, su familia.»

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun