Enrique II de Francia

Biografia de Diana Poitiers

Biografia de Diana Poitiers

DIANA DE POITIERS (1499-1566)
La serie de las grandes favoritas de los monarcas franceses se inicia con Diana de Poitiers, cuya intervención en los sucesos políticos del reinado de Enrique II pone de relieve la historia y aumenta la leyenda.

Diana Poitiers
Diana de Poitiers, duquesa de Valentinois y de Étampes, fue una importante figura aristocrática de la Francia del siglo XVI, además de ser la más notable amante del rey Enrique II de Francia.
Fecha de nacimiento: 9 de enero de 1500, Saint-Vallier, Francia
Fallecimiento: 25 de abril de 1566, Anet, Francia
Descendencia: Françoise de Brézé, duquesa de Bouillon; Louise de Brézé, duquesa de Aumale
Hijos: Françoise de Brézé, Louise of Brézé
Padres: Jean de Poitiers, Seigneur de Saint Vallier, Jeanne de Batarnay

Diana era una mujer de belleza majestuosa, de inteligencia despierta y gustos refinados. Era hija de Juan de Poitiers, señor de Saint Vallier y descendiente de una antigua familia del Delfinado.

Nacida el 3 de septiembre de 1499, recibió una educación esmerada, al estilo de la dada en las cortes renacentistas italianas. En 1515 fué entregada en matrimonio1 a Luis de Brezé, gran senescal de Normandía y personaje influyente en la corte de Francisco I.

Este murió en’1533, y la viuda, que entonces contaba 34 años, causó profunda impresión en el Delfín de Francia, Enrique, veinte años más joven que ella, hasta el extremo de que su amor permaneció inquebrantable durante el resto de su vida.

Desde 1547, al ascender al trono Enrique II, Diana fue la verdadera reina de Francia, relegando a segundó lugar a Catalina de Médicis. Intervino en los asuntos de Estado y su palabra influyó en la política internacional.

Recibió el título de duquesa de Valentinois y obtuvo grandes prebendas para sus amigos y allegados.

Después de la muerte de su regio amante en 1559, se retiró al castillo de Anet, que se había hecho construir por el arquitecto Filiberto de Orme. Aquí murió el 22 de abril de 1566.

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Biografia de Enrique II de Francia

Biografia de Enrique II de Francia

ENRIQUE II DE FRANCIA (1519-1559)
Fue una especie de gigante, de fuertes músculos y de espíritu mediocre. Le gustó todo cuanto era ejercicio violento, deporte físico, juego de pelota y brillante torneo.

En el gobierno del Estado dejóse llevar por sus simpatías y por sus amores, por un Montmorency o por una Diana de Poitiers. No impuso ni su voluntad ni su política, de tal modo que su reinado aparece como un simple apéndice del de Francisco I.

Enrique II de Francia
Enrique II de Francia, cuarto hijo de Francisco I y de Claudia de Francia, fue reconocido duque de Bretaña en 1536, coronado rey de Francia en 1547 en Reims.
Fecha de nacimiento: 31 de marzo de 1519, Castillo de Saint-Germain-en-Laye, Saint-Germain-en-Laye, Francia
Fallecimiento: 10 de julio de 1559, Plaza de los Vosgos, París, Francia
Padre: Francisco I
Madre: Claudia de Francia
Cónyuge: Catalina de Médici (m. 1533–1559)
Casa real: Casa de Valois
Hijos: Enrique III de Francia, Francisco II de Francia

No obstante, en el período de 1547 a 1559 Francia realizó el más profundo esfuerzo para tratar de contener la marea de la hegemonía política de España en Europa, sin lograr este gran objetivo. Fracasado en este aspecto, su muerte inaugura una época de postración política francesa: la de las guerras de religión.

La muerte de su hermano mayor, Francisco, dio a Enrique el delfinado de Francia en 1536. Había nacido en San Germán en Laye el 31 de marzo de 1519, de Francisco I de Francia y Claudia de Orleáns.

A los catorce años de edad había contraído matrimonio con Catalina de Médicis, sin que este enlace influyera en su vida, que estuvo dominada por la figura de su amante, Diana de Poitiers, veinte años mayor que él.

A la muerte de Francisco I en 31 de marzo de 1547, Enrique continuó dispensando su confianza al condestable de Montmorency; pero, a través de Diana, los Guisas fueron ocupando cargos de responsabilidad en la administración y la guerra.

Aunque las dos familias eran rivales y discrepaban en casi todos los problemas del Estado, ambas se pusieron de acuerdo para aumentar la centralización y el absolutismo monárquico y contener a todo precio los progresos de la reforma protestante.

Este fue el período de la dura represión de Burdeos y Saintonge y de la actuación de la Cámara Ardiente.

Montmorency era partidario de la política de respeto de los tratados. Los Guisas, en cambio, incitaban a Enrique II a la guerra.

Los últimos tuvieron en este aspecto preferencia, ya que este reinado se caracteriza por el continuo batallar. En 1548 se iniciaron las hostilidades contra Inglaterra al objeto de ocupar la plaza de Boulogne, en poder de los ingleses.

Después de varias alternativas, en que intervino Escocia, Francia obtuvo del gobierno de Eduardo VII la restitución de la ambicionada ciudad.

Terminado este preludio, los Guisas empujaron de nuevo a la guerra, pero esta vez contra el propio Carlos V. Enrique II se mezcló en los asuntos italianos, con la quimérica esperanza de expulsar de la península a los españoles.

Cuando vio que no había tal posibilidad, se alió con los protestantes y los príncipes alemanes, los cuales, a cambio del auxilio de Francia, le reconocieron la facultad de apoderarse de los obispados de Toul, Metz y Verdún (tratado de Chambord, 1551).

La guerra estalló en 1552. Mientras Mauricio de Sajorna se rebelaba contra el emperador, las tropas de Enrique se adueñaban de aquellas diócesis. Un intento de reconquista de Metz, dirigido por Carlos V, fracasó ante la enérgica defensa del duque de Guisa (enero de 1553).

En la Champaña los franceses perdieron algunas ciudades; pero en 1554 se cubrieron del peligro de invasión por el éxito de Renty. Mientras tanto, el poder de España en Italia se demostraba invulnerable.

Pese a las refuerzos de la escuadra turca, Enrique II perdió el apoyo de Siena y Córcega (1555). Entonces decidióse a firmar la tregua de Vaucelles (febrero de 1556), rota inmediatamente por la apetencia de los Guisas.

La gran lucha inaugurada en 1557 con el apoyo de Paulo IV, acabó miserablemente en Italia. En el Norte, los ejércitos franceses fueron aniquilados en San Quintín (10 de agosto).

Sólo la intrepidez del duque de Guisa salvó a Enrique II del desastre. Victorioso en Calais y Gravelinas (1558), permitió a Francia concluir una paz aceptable en Cateau-Cambresis (3 de abril de 1559), aunque a base de reconocer la preponderancia española en Italia.

Durante los festejos celebrados en París para celebrar la conclusión de la guerra, Enrique II, que participaba en un torneo, recibió una herida mortal al romper una lanza con el conde de Montgomery (29 de junio).

Murió a consecuencia de este accidente poco días después, el 10 de julio, dejando un panorama sombrío tras los aparatosos oropeles (lámina fina de oro) de su fastuosa corte.

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