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Metodos Para Predecir Terremotos y Movimientos Sismicos

Metodos Para Predecir Terremotos y Movimientos Sísmicos
Detectar a Tiempo Los Movimiento Terrestre

Así como hoy se puede predecir el tiempo, se cree también que será posible que un día puedan predecirse los terremotos con cierto grado de fiabilidad. Se han realizado intensos esfuerzos en muchos países para detectar síntomas precursores de los terremotos, pero no se ha conseguido establecer un esquema coherente, y los resultados prácticos en la predicción de terremotos son, por el momento, muy limitados.

Muchos de los fenómenos que se consideran como precursores de terremotos están relacionados con la dilatancia, esponjamiento que se produce en las rocas como consecuencia del incremento de las tensiones internas a que se ven sometidas.

Otros síntomas, no relacionados probablemente con la dilatancia, pueden ser las sacudidas previas, la fluencia del terreno e incluso el comportamiento inhabitual de los animales. Actualmente desconocemos si existe una serie de síntomas que invariablemente deban preceder a un terremoto; son necesarias, por tanto, más pruebas.

El 24 de enero de 1556, un terremoto sacudió la provincia china de Shansi. El enorme número de víctimas que ocasionó —alrededor de ochocientos mil— lo convirtió en el sismo más mortífero que registra la historia.

Casi 1.500 años antes de este terrible hecho, el 24 de agosto del año 79, la erupción inesperada del volcán Vesubio, en el sur de Italia, enterró bajo un manto de lava y de cenizas las ciudades de Pompeya y Herculano, que permanecieron escondidas durante quince siglos. Los terremotos y las erupciones volcánicas tienen muchas cosas en común.

Pueden resultar tremendamente destructivos, violentos y aterradores, pero, ante todo, son inevitables. Sin embargo, a pesar de no poder impedir su ocurrencia, se los puede predecir tanto en el caso de los sismos como de las erupciones volcánicas, existen varias señales claras que anticipan el desastre.

Predicción de terremotos: En otros tiempos, los chinos, como muchos otros pueblos, creían que los terremotos podían augurarse por medio de la astrología.

En la actualidad, en cambio, los intentos por predecir un sismo se basan fundamentalmente en la observación de los diversos cambios que experimenta la corteza terrestre antes de un fenómeno de esta magnitud.

Hoy se trabaja con la predicción a largo y a corto plazo. Para la primera, resulta imprescindible disponer de registros históricos que certifiquen la ocurrencia de anteriores terremotos en la región, y realizar un análisis estadístico del patrón futuro de estas mismas ocurrencias.

Otro análisis similar incluye el concepto de vacío o laguna sísmica (seismic gap) es decir, la no ocurrencia de terremotos durante un lapso más o menos prolongado, en zonas tectónicamente activas, puede indicar un período de acumulación de energía que finalmente se liberará en la forma de un gran terremoto.

Una de las pistas principales son los temblores de baja intensidad o sacudidas precursoras, que preceden a los terremotos y que pueden adelantárseles incluso varios años.

Estos pequeños movimientos anteceden la liberación brusca, en forma de vibraciones sísmicas intensas, de la tensión acumulada durante años en el interior de la Tierra Para algunos sismólogos, estas variaciones menores provocan una alteración en la velocidad de propagación de las ondas sísmicas.

Por lo tanto, las fluctuaciones en el patrón de ondas podrían interpretarse como una advertencia. La predicción a corto plazo es la más importante y difícil.

Los sismólogos estudian los datos acumulados de otros terremotos, como movimientos lentos del terreno, emanaciones de gases, variaciones del nivel freático, etcétera Muchos especialistas sostienen que en el lugar donde va a originarse un sismo, y en sus alrededores, los materiales sólidos que componen las rocas se dilatan y deforman.

Esta dilatación, que se manifiesta, entre otras cosas, como un aumento de volumen, produce variaciones medibles, en la corteza terrestre, de diversos parámetros, como la velocidad de las ondas sísmicas, la resistividad eléctrica y los niveles del suelo y del agua. Si estas alteraciones llegaran a comprobarse, podrían resultar sumamente útiles para predecir la ocurrencia de un terremoto.

En la misma línea de pensamiento, los científicos analizan también la modificación en la concentración de ciertos gases, como el radón, un gas inerte y radiactivo, que aumenta a medida que las rocas acumulan esfuerzos.

Predicción de erupciones volcánicas: Aparentemente, existiría una relación entre los terremotos y la erupción de los volcanes.

Si esta relación se continuara, los observatorios podrían monitorear los movimientos sísmicos para confeccionar un pronóstico de erupciones medianamente confiable. Por otro lado, una teoría propone que las mareas solares y lunares, que poseen un ciclo definido, y el acercamiento a la Tierra de un planeta de gran masa también favorecerían de alguna manera la actividad volcánica.

Una vez más, de comprobarse este hecho. se podrían prever con antelación las grandes erupciones, además de los cambios climáticos ligados a ellas, por ejemplo, las sequías y las inundaciones.

Pero otros signos de posible erupción parecen más frecuentes y seguros. La emisión de gases que cambian de composición química a medida que ésta se acerca (por ejemplo, pocas semanas antes de la gran erupción del volcán Pinatubo, en 1991, se detectaron grandes cantidades de gases sulfurosos, que incluso contaminaron lagos cercanos y acabaron con todo signo de vida).

Otro fenómeno asociado al “prevulcanismo” es el abultamiento, inclinación y levantamiento de la superficie del edificio volcánico, por la actividad de los gases y el ascenso del magma, lo que a su vez eleva la temperatura del suelo.

Como podemos ver no existe una “bola de cristal” que nos permita predecir con certeza el despertar de un volcán dormido o las sacudidas violentas del planeta Pero todos los especialistas están de acuerdo en algo: la Tierra nos da muchas señales. Sólo es cuestión de saber descifrarlas.

mapa de los mas importantes terremotos

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ALGUNAS EXPERIENCIAS: El primer paso, esencial, por otra parte, para avanzar en el estudio de predicción de terremotos, consiste en identificar una región en la que su historia sísmica sugiera la posibilidad de que un terremoto pueda tener lugar en un plazo corto, para poder instalar convenientemente todos los instrumentos necesarios.

En China se han obtenido notables éxitos en la predicción de terremotos; indudablemente el incentivo es alto en ese país que tiene una larga historia de desastres producidos por este fenómeno, por lo que se han dedicado a este trabajo enormes recursos de mano de obra, tanto profesional como amateur.

Antes de ocurrir el terremoto de Haicheng …»en 1975, se habían estudiado una serie de terremotos de la zona a partir del que tuvo lugar en Bo Hai en 1969 y otros anteriores a él , y se había localizado una especie de trayectoria progresiva en dirección noreste.

Mediante trabajos de campo para determinar las deformaciones del terreno, y otra serie de síntomas, se llegó a establecer en junio de 1974 que un terremoto de magnitud 5 a 6 tendría lugar en la zona norte de Bo Hai en un plazo de uno o dos años.

En febrero de 1975 una serie de pequeños temblores fueron correctamente identificados corno una secuencia de sacudidas previas; este hecho provocó la decisión de evacuar a la población, instalándola en tiendas de campaña a pesar de las crudas condiciones meteorológicas invernales. A lo largo de ese día más de un millón de personas acamparon en las afueras de la ciudad, y al principio de la tarde tuvo lugar la primera gran sacudida de magnitud 7,3 y con un foco a 12 Km. de profundidad.

Trágicamente, el terremoto que tuvo lugar en Tangshan el año siguiente, y en el que murieron 240.000 personas, no pudo ser predicho, en parte debido a la aparente ausencia de sacudidas previas y de otros síntomas precursores. Fuertes temblores se sintieron también en Beijing (Pekín) que hicieron que los residentes de esa zona se trasladaran temporalmente a campamentos provisionales durante el período posterior al terremoto .

INTENTOS DE CONTROL SATELITAL: Lanzado en 1976, el Satélite Geodinámico Láser (LA-GEOS) está concebido para proporcionar información sobre los desplazamientos de la corteza terrestre, y puede conducir al desarrollo de técnicas que permitan predecir los terremotos.

Para ello se hacen rebotar en el satélite rayos láser y se cronometra su retorno a la Tierra, con lo que se mide la distancia que separa el satélite de distintas estaciones terrestres de seguimiento. Este valioso procedimiento para la predicción de seísmos sería posible gracias a la reciente puesta a punto de todo un sistema para comunicar estaciones terrestres y lunares con satélites por medio de láseres. La capacidad de un sistema láser es 100 veces mayor que la de un sistema convencional de mícroondas y extiende su eficacia más allá del sistema solar.

Las técnicas de medición láser-satélite se han propuesto también como un posible medio de detectar las ondas de gravedad, es decir, el hipotético equivalente gravitatorio a la radiación electromagnética. En teoría, las manifestaciones violentas de energía gravitatoria agitarían los satélites en sus órbitas.

Sin embargo, tales efectos pueden resultar demasiado tenues para que sean registrados por las actuales técnicas de láser y, hasta la fecha, la labor más convincente para verificar la existencia de las ondas gravitatorias la ha realizado el profesor Joseph Weber, de la Universidad de Maryland.

Empleando dos cilindros de aluminio sólido y tres toneladas y media de peía, situados a mil kilómetros de distancia entre sí y totalmente aislados de vibraciones locales, Weber logró detectar (con un equipo tan sensible que era capaz de registrar movimientos de una centésima del diámetro del núcleo atómico) vibraciones simultáneas en los cilindros que no podían atribuirse a ningún fenómeno conocido.

Una causa de las vibraciones pudieran ser explosiones de energía gravitatoria. Si posteriores experimentos lo confirman, podemos estar a las puertas de una revolución en el campo de la física tan grande como la preludiada en el siglo XIX por el descubrimiento de la radiación electromagnética.

En lo que respecta al conocimiento de la gravedad, nos encontramos tan sólo un poco más avanzados que los antiguos griegos en lo concerniente a la electricidad: les resultaba familiar la electricidad estática y la magnética, pero no sabían nada de su tercera manifestación, las invisibles ondulaciones que hacen posible la radio, la televisión y muchos otros fenómenos que hoy ya no nos sorprenden.

Si la sociedad ha de experimentar una nueva revolución, sus raíces tecnológicas bien pudieran afirmarse en las actuales investigaciones para detectar las ondas gravitatorias.

ALGO MAS…
La señal producida por un terremoto típico (suponiendo que no sea suficientemente potente para causar daños al aparato) presenta tres tipos de ondas. Las primeras ondas que llegan al observatorio son las ondas longitudinales, que se propagan de la misma forma que las sonoras (es decir, vibran en la dirección de la propagación).

Después, llegan las ondas transversales, que vibran en ángulo recto, respecto a la dirección de propagación. Estas últimas son las menos potentes y el tiempo que transcurre entre ambas, determina la distancia del foco al observatorio.

Este tipo de ondas se denomina ondas principales. Los terremotos fuertes se pueden observar en forma de ondulaciones «visibles» que se propagan por sobre la superficie terrestre.

Estas ondas se propagan por la vía más larga, alrededor de la capa más exterior de la corteza terrestre, y llegan al observatorio algún tiempo después que las otras ondas, que pasan a través de la Tierra. Las ondas principales son las que producen mayores daños. La velocidad de las ondas sísmicas es distinta en las diferentes clases de ellas; las longitudinales recorren 12.000 metros por segundo; las transversales 6.500, y las superficiales 3.800.

La velocidad de todas ellas decrece con la distancia al epicentro hasta llegar a un valor mínimo, a partir del cual aumenta con dicha distancia hasta hacerse constante. Llama la atención la extraordinaria velocidad de las ondas longitudinales, tres veces superior a la de las superficiales y más del doble de la velocidad de propagación del movimiento en las rocas más elásticas conocidas.

Lo primero se explica porque las longitudinales viajan por el interior de la Tierra, desde el hipocentro (foco) a los distintos puntos de su superficie, y esto explica también que aumente, con la distancia del epicentro, a partir de un cierto punto, puesto que entonces la línea, según se propaga la onda sísmica, atraviesa mayor longitud de rocas de profundidad, que son más densas y elásticas.

Lo segundo nos obliga a admitir la existencia, en el interior de la Tierra, de una sustancia muy densa y de una rigidez mayor que la de todas las rocas conocidas; es decir, el núcleo terrestre no puede ser fluido ni pastoso, pues, en este caso, las ondas caminarían con mayor velocidad en el núcleo que en la corteza terrestre, y la experiencia demuestra, precisamente, lo contrario.

 Ver: Terremotos Históricos

Terremotos Mas Importantes de Argentina

Fuente Consultada:
Biología y Ciencias de la Tierra -Estructura y Dinámica de la Tierra Santillana
Los Terremotos Akal Geological Museum

Terremoto de San Francisco en 1906 Consecuencias

Terremoto de San Francisco en 1906

El terrible estruendo de un terremoto destrozó el silencio de la mañana del 18 de abril a las 5:15 AM. El terremoto duró sólo un minuto, pero causó el peor desastre natural en la historia de la nación. Un análisis de las estimaciones modernas  registró 8.25 en la escala de Richter, en comparación, con otro terremoto que también azotó a San Francisco el 17 de octubre 1989 y registró 6.7.

La mayor destrucción se produjo a partir de los incendios que el sismo provocó. Esto asoló la ciudad durante tres días  y alcanzó las a destruir 490 cuadras de la ciudad, con un total de 25.000 edificios, hizo que más de 250.000 personas queden sin hogar y mató entre 50o y 700. Los daños superaron las estimaciones 350 millones de dólares.

Algunos testigos oculares describieron sus experiencias:»…era como si la tierra se deslizaba suavemente por debajo de nuestros pies, luego vino el vaivén repugnante de la tierra que nos tiró de cara obre el suelo.  No podíamos ponernos de pie,  parecía que mi cabeza se dividiera, con un gran estruendo que se estrelló en mis oídos. Los edificios grandes se derrumbaban como uno podría aplastar una galleta en la mano. Delante de mí un gran cornisa aplastó a un hombre como si fuera un gusano.» (P. Barrett).

«Cuando se incendió el Hotel Windsor en la Quinta y en la  calle Mercado había tres hombres en el techo, era imposible bajar. En vez de ver a los hombres enloquecidos con la caída de la azotea y ser asados vivos, unl militar dirigió su hombres para disparar, lo que hicieron en la presencia de 5.000 personas. » (Fast Max).

«Lo más terrible que vi fue la lucha inútil de un policía y otros para rescatar a un hombre que quedó atrapado en los restos en llamas. El hombre indefenso que observaba en silencio hasta que el fuego comenzó a quemar sus pies. Entonces él gritó y suplicó que lo mate. El policía tomó su nombre y dirección y le dispararon en la cabeza. » (Adolphus Busch).

Un sobreviviente del terremoto de San Francisco lo comparó con un dogo y a la ciudad como «una rata con los dientes rechinando». El temblor empezó a las 5.16 del 18 de abril de 1906 y terminó 47 segundos después. La mayor parte de los edificios todavía se mantenía en pie en aquel momento.

La destrucción de la ciudad: Empresario Jerome B. Clark vivía en Berkeley  cerca de la bahía de San Francisco. Él experimentó una menor sacudida en su casa en la mañana temprano, pero esto no le impidió hacer su viaje regular a la ciudad. Él describe lo que vio cuando desembarcó del ferry:

«En todas las direcciones había fuego, el Ferry Building hervía, y mientras estaba allí, un edificio de cinco pisos, a media cuadra de distancia cayó con estrépito, y el fuego arrasó toda la calle y alcanzó un edificio de reciente construcción nueva a prueba de fuego. En las calles  había lugares hundidos, de tres o cuatro pies, en otros lugares grandes montículos de cuatro o cinco metros de altura, habían aparecido de golpe.

Las pistas de tranvía fueron dobladas y retorcidas. Los cables eléctricos estaban cortados y desparramados en todas las direcciones. Las calles de todas las partes estaban llenas de ladrillos y mortero, edificios totalmente destruidos, los frentes se desmoronaban por completo. Los vagones con caballos enganchados , y sus conductores  tendidos en las calles, todos muertos, golpeados por la caída de ladrillos.

En su mayoría los vagones era de los distribuidores de productos , que hacen la mayor parte de su trabajo a esa hora de la mañana. Naves industriales y grandes casas de venta al por mayor de todo tipo ya sea hacia abajo, algunos edificios desplazados dos o tres pies fuera de la línea , pero todavía en pie, con las paredes todas agrietadas.»

En una zona donde ocurrían unos 5 temblores menores al año, la madera era el material de construcción más utilizado por su flexibilidad. Sin embargo, el nuevo ayuntamiento, construido de piedra y tejas, se derrumbó como un castillo de naipes gigante. Los hoteles que estaban en promontorios resbalaron por lasladeras. La cúpula del hotel California destrozó por completo el tejado del cuartel de bomberos. Allí dormía el jefe de bomberos de San Francisco, que fue aplastado por los escombros.

«El fuego envolvía a todos los edificios sin distinción,  los viejos y los mejores y lo mejor de los edificios de oficinas y negocios estaban ardiendo. Se bombea el agua de la bahía, pero era demasiado lejos por lo que los esfuerzos eran inútiles. La red de agua se había roto por el terremoto. La única salida era la dinamita, y vi a algunos de los edificios más finos y bellos de la ciudad, los nuevos palacios modernos, volar en pedazos. Primero volaron edificios de uno o dos a la vez. Al comprobar que no sirve para nada, se llevaron a media cuadra, que era inútil, y luego tomaron un bloque;. Pero a pesar de todos ellos el fuego seguía extendiendo »

Luego vino el fuego: Por toda la ciudad empezaron los incendios provocados, por calentadores que se habían dejado encendidos, chimeneas, cocinas , chispas eléctricas o la ignición del gas que escapaba de tuberías rotas. Un ama de casa encendió un fósforo en lo que había sido su cocina y ocasionó una explosión que incendió cientos de casas que quedaron destruidas hasta los cimientos.

Meses antes, el jefe de bomberos, Danny Sullivan, había advertido a los funcionarios de la ciudad que su servicio podría resultar insuficiente para enfrentar una conflagración seria, y sus palabras sonaban aterradoramente serias. Para combatir 52 incendios sólo había 38 carros de bomberos tirados por caballos.

Enormes grietas en las calles habían fracturado todas las tuberías del agua. Excepto en los pozos artesianos aquí y allá, o proveniente del mar en incendios cerca de la costa, no había una sola gota de agua para apagar el fuego.

Atizados y llevados por una fuerte brisa, los incendios empezaron a aglutinarse en un único infierno, y un damnificado describió la vista que contempló desde una de las muchas colinas de la ciudad: “Mirando hacia abajo vi la enorme ola de fuego que rugía en la hondonada, quemando tan rápido que tenía el efecto de un inmenso horno; corría con estruendo hacia kilómetros de viviendas deshabitadas tan carentes de vida, que parecían esperar conscientemente su inmolación”. Vio también techos y cumbres de colinas destacándose desoladamente contra el resplandor de las llamas y “chispas saliendo con fuerza como el rocío de mares que estallaban”.

Para el mediodía de aquel primer día, el fuego estaba totalmente fuera de control. Tropas federales llamadas por la única línea telegráfica que permanecía intacta se hallaban en el camino, así como unidades de la Guardia Nacional y 600 socorristas de la Universidad de California en Berkeley, al lado este de la bahía.

En el lugar, en medio del infierno, sólo dos cosas podían intentarse: salvar el mayor número de vidas posible y abrir una brecha en el camino de las llamas. Durante aquella tarde y resplandeciente noche roja, Chinatown entera fue reducida a cenizas al igual que el Palace Hotel, las casas (excepto una) en Nob Hill, y las viviendas, chozas, cobertizos y cabañas en el resto de de la ciudad, en tanto que la Marina conducía a miles de damnificados en transbordadores a través de la bahía hacia Oakland en la costa oriental, y los voluntarios luchaban desesperadamente para mantener los puntos de embarque libres del fuego. Para muchos no hubo posibilidad de rescate; murieron quemados, atrapados bajo los escombros de sus casas. Ochenta personas perecieron de esta forma en un hotel. Al acercarse las llamas, un hombre atrapado persuadió a un policía para que lo matara de un disparo.

Fallaron los intentos por crear barreras contra incendios dinamitando los edificios. Las cargas explosivas fueron colocadas por hombres inexpertos, y en su mayoría resultaron excesivas, pues hicieron que los edificios estallaran en lugar de derrumbarse lo que originó nuevos incendios.

Cuando se iniciaron los incendios, pasando desde los conductos de gas rotos a través de los cables eléctricos, la madera se convirtió en el principal enemigo. Los bomberos corrían de incendio en incendio, encontrando todas las cañerías de agua rotas. Las llamas se extendieron sin impedimento alguno, en unas 1.360 hectáreas, y ardieron durante tres días. Al final, más de 28.000 edificios quedaron destruidos. La mitad de los 450.000 habitantes de San Francisco perdió sus hogares; unos 670 fueron dados por muertos y otros 350 por desaparecidos.

Después del terremoto y de los fuegos, más de 500 manzanas de la ciudad de San Francisco estaban en ruinas. Más de la mitad de la población de la ciudad quedó sin hogar. La gente vivía en tiendas de campaña y otros albergues, y cocinaban al aire libre. Con todo, a pesar de la devastación, no tardó mucho para que la gente comenzara a recoger los escombros.

El terremoto ocurrió cuando hubo un movimiento precipitado a lo largo de la falla de San Andreas. Esta gran falla de transformación (choque-deslice) está en California. Es el límite entre dos de las placas tectónicas de la Tierra.

Después del terremoto, un ingeniero llamado Herman Schussler, exploró la falla de San Andreas que corta a través de la montaña de la cordillera de la costa. En 1908, testificó ante una corte de Distrito Norteamericana de San Francisco acerca de lo que vió.

«La característica más notable fue que las montañas del este se acercaron cuatro pies y medio a las montañas del oeste» explicó Schussler ante la corte.  Piensen en eso. En sólo uno minuto, las montañas enteras se habían movido unos pies.

«Si San Francisco hubiera estado en o cerca de la falla no habría quedado nada de ella», continuó Schussler.

Ver: Terremotos Históricos

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