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Biografia de Perrault Charles Resumen de su Vida y Obra Literaria

Biografía de Perrault Charles

Entre 1691 y 1697 un escritor francés, muy famoso por sus escritos
que elogian al rey Luis XIV, publica unos maravillosos cuentos infantiles. Desde entonces hasta nuestros días, todos los niños han disfrutado con estas historias sencillas y sus enseñanzas.

Perrault, Charles fue un escritor francés, (París, 1628 – id., 1703). Fue secretario particular del ministro Colbert.

Autor de obras históricas, poemas, y unas Memorias aparecidas en 1769, debe su celebridad a una serie de narraciones tradicionales que reunió bajo el título Cuentos de la madre Oca (1697).

Muchos de ellos se han convertido en clásicos de la literatura infantil, como Barba azul, Caperucita roja y La Cenicienta.

Biografia de Perrault Charles
Perrault es conocido ante todo por sus cuentos, entre los que figuran los famosos Cenicienta o La bella durmiente, que él recuperó de la tradición oral en Historias o cuentos del pasado (1697) y conocidos también como Cuentos de mamá Oca, por la ilustración que figuraba en la cubierta de la edición original.

Nacido en 1628 en el seno de una familia muy rica, Charles Perrault pasó a la historia de la literatura por haber escrito «Caperucita Roja», «Pulgarcito», «El gato con botas» y otros muchos cuentos reunidos en Cuentos de mi madre la Oca.

Después de haber estudiado leyes, se dio a conocer por sus poemas galantes y obras en verso que celebraban los grandes acontecimientos del reino.

En 1671 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Cuentos de mi madre la Oca: Más que por sus obras anteriores, Charles Perrault pasó a la posteridad por los cuentos infantiles, que empezó a publicar cuando ya era anciano.

Recopilo y adapto historias muy antiguas que se transmitían de generación en generación durante las veladas familiares, y las revistió de una forma literaria.

Estas narraciones le dieron celebridad, y se convirtieron en clásicos de la literatura infantil.

Debido a que su origen está en tradiciones antiguas, la historia básica de algunas de ellas se repite, aunque con variaciones, y por eso reaparecen en la obra de otros escritores que también recopilaron historias tradicionales, como los hermanos Grimm, por ejemplo.

Charles Perrault murió en París en 1703.

Una disputa literaria: Perrault participó en la gran disputa literaria de la época en Francia, que opuso los «modernos» como él, partidarios de renovar la lengua, a los «antiguos», acusados de defender una lengua pedante y arcaica. Boileau y Ráeme eran dos de los representantes de los antiguos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE PERRAULT

• Nació el 12 enero de 1628, en París (Francia).

• A los nueve años comenzó a estudiar en el colegio de Beauvais, París.

• En 1643 ingresó a la carrera de Derecho.

• Ocho años después obtuvo el título de abogado.

• En 1663 se convirtió en empleado de Colbert, famoso consejero del rey Luis XIV.

• Dos años más tarde fue nombrado inspector de obras del Rey.

• Durante un largo tiempo escribió poesía.

• Desde 1671, gracias a Colbert, fue miembro de la Academia Francesa, cuyo reglamento contribuyó a redactar.

• En 1673 fue elegido bibliotecario de la Academia.

• A partir de 1683 se dedicó sólo a escribir.

• Cuatro años más tarde leyó en la Academia un poema titulado «El siglo de Luis el Grande», que afirmaba que las artes y las ciencias habían sobresalido durante el siglo XVII en Francia.

Esta opinión originó una gran discusión entre los literatos de la época ya que contradecía a quienes defendían la superioridad de la cultura griega y romana.

Los cuentos de hadas llegaron hasta nosotros gracias a Charles Perrault. Él los rescató de la tradición oral (transmisión de boca en boca) y los escribió con algunos cambios. A la mayoría les agregó una moraleja (o lección) y un final feliz. Así, cuentos como «La Bella Durmiente», «Caperucita Roja», «El Gato con Botas», «Cenicienta», «Piel de Asno» y «Pulgarcito» se hicieron tan famosos que incluso fueron llevados al cine, al teatro y a la música.


• En 1697 publicó «Historias o Cuentos del tiempo pasado» (también llamados «Cuentos de mi madre la Oca«), recopilación de cuentos populares que abordó por primera vez el tema de los cuentos de hadas.

• Al año siguiente se publicaron en un volumen sus trabajos completos.

• Murió en París, el 16 de mayo de 1703.

Fuente Consultada:
Encilopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Gran Enciclopedia Universal Tomo 30 Espasa Calpe Entrada: Perrault Charles
¿Quien Fue…? Editorial OCEANO
Ficha Biografica de la Revista GENIOS – Charles Perrault

Biografia de Luis Vaz de Camoens Vida y Obra Literaria

Biografia del Poeta Luis Vaz de Camoens

La historia de la circunavegación de Africa y del descubrimiento de la ruta de la India por los portugueses había sido rica en acontecimientos, en aventuras, en situaciones heroicas y en rasgos geniales.

Una pequeña nación de Europa había roto los misterios del Océano, inaugurando una nueva Edad: la de los grandes descubrimientos geográficos y de las relaciones universales entre las más distintas sociedades humanas.

Este hecho, de fulgurante trascendencia, había de merecer no sólo historiadores que consignaran su memoria, sino el privilegiado talento de un gran poeta que cincelara para siempre, en inmortales poemas, el triunfo de los navegantes portugueses sobre el Destino y la Tierra, sobre el tiempo y el espacio, en un alud de fe, de valor y de tenacidad.

Biografia de Luis Vaz de Camoens
Este retrato de Luís Vaz de Camões (c. 1524 -1580) coronado con laureles de gloria esconde la realidad de una vida dura, oscura y pobre. Ni siquiera en sus últimos años gozó de reconocimiento público, como le sucedió al escritor español Miguel de Cervantes.
Eso sí, la fama le llegó inmediatamente después de su muerte y desde entonces nadie le ha discutido el ser el poeta más insigne de las letras portuguesas.

Y Portugal tuvo ese vate en la persona del más infortunado de sus hijos, quien sólo por las generaciones que le sucedieron fue reconocido como el mayor poeta épico luso y una de las grandes glorias de la literatura universal: Luis Vaz de Camoens.

Cuando las auras del Renacimiento italiano batían de lleno las aulas de la Universidad de Coimbra, despertando en sus estudiantes las ternezas del «dolce stil nuovo)), tan de acuerdo con el lirismo y la melancolía nativos, frecuentaba los claustros del Colegio de Artes un joven muy aprovechado en los conocimientos humanistas.

Era Camoens, cuya estirpe procedía de la verde Galicia, abandonada por su antecesor Vasco Pérez de Camoens, poeta-soldado y partidario de don Pedro el Cruel.

Los Camoens habían entroncado con la buena nobleza portuguesa; pero al cabo de algunas generaciones, si habían conservado la hidalguía no habían conservado las doblas que la doraran.

El padre de Luis, Simao, había embarcado para la India al objeto de poner remedio a la situación harto onerosa de la familia.

Y en Portugal habían quedado su esposa — para unos autores, muy pronto viuda —, doña Ana de Sa de Macedo, y su hijo, quizá único, nacido en Lisboa o en Coimbra hacia 1524.

La carrera escolar de Camoens habría sido, sin duda, sumamente brillante, como lo demuestran sus profundos conocimientos clásicos, su pasión por el arte, su aplicación al estudio.

Pero lo cierto es que, después de obtener el bachillerato, no ingresó en la universidad. ¿Ambiciones?. ¿Amoríos?. No se sabe.

A través de su producción lírica inmediata, tan espontánea como delicada, los críticos sacarán del pasado la sombra de un primer amor; pero, como sombra, irreconoscible, a pesar de las tentativas que se han hecho para trasladar a la realidad los personajes de sus odas, églogas, sonetos y redondillas.

En todo caso, Camoens se halla en Lisboa en 1542, después de cinco años de estudios en Coimbra (a partir de 1537, primera fecha segura en su biografía).

Cuatro años de radiante juventud en Lisboa, prendido del corazón de Natercia, Catalina, quizá Catalina de Ataide, que moriría en 1561.

Luego, el destierro en Ribatejo, a causa, según se dice, del disgusto con que la corte leyó el manuscrito del Auto del rey Seleuco, escrito a imitación de Gil Vicente.

Para salir de esta situación, Camoens se alista en el ejército que guarnece Ceuta (1547-1549), en una de cuyas acciones pierde un ojo. La vida empieza a mostrarse severa para aquel que, en último término, forzará sus mayores bellezas.

Emprendió la carrera militar en 1547 y perdió un ojo en Marruecos. En 1550, regresó a Lisboa, donde fue encarcelado por una reyerta callejera, y, una vez perdonado en 1553, embarcó para la India.

De regreso en Lisboa, Camoens prepara su marcha a la India, pues su gran pasión es el mar. Figura en la dotación de una nave en 1550.

Por causas que desconocemos, no sale con esta flota.

En cambio, acelera sus preparativos después de la riña sostenida el día de Corpus de 1552 con Gaspar Borges, protegido de la corte, quien logra meterle en un calabozo.

Su prisión acaba el 7 de marzo de 1553 y el 26 del mismo mes zarpa para la India, donde permanecerá durante diecisiete años, en una vida dura e incierta, mezcla de soldado, de nauta, de agente del gobierno virreinal y de factor de comercio.

Camoens lucha en la costa de Malabar (1553) y en Maskat (1554), da a conocer sus dotes poéticas en Goa con la representación del auto Filodemo (1555), vuelve a alistarse como soldado en 1556 y, por fin, obtiene el cargo de ((proveedor» en Macao, la factoría lusa perdida en el Extremo Oriente.

En Macao reside dos años (1557-1559), y luego, al regresar a la India—hay quien se le imagina cargado de cadenas—, naufraga en la costa de Cambodje.

No obstante, le hallamos en Goa en 1559, donde muy pronto cae en manos de prestamistas y usureros.

Algunos virreyes le dispensan su protección, como el conde de Redondo.

Pero, en definitiva, su carrera está acabada. Arruinado física y moralmente, agotado por las privaciones, ya no es el hombre de antes. Incluso su inspiración poética ha dejado de ser.

Sólo le queda como el mayor bien, el manuscrito de Os Lusíadas, la epopeya del descubrimiento de la India por Portugal, que espera editar a su regreso a la patria.

Lo emprende en 1567, a bordo de una nave de su amigo Pedro Barreto, que le ofrece pasaje gratuito hasta Mozambique. Aquí, en el más bajo peldaño de su negro infortunio, permanece tres años.

En abril de 1570 llega, por fin, a Lisboa, a bordo del Santa Clara. Al año siguiente obtiene licencia para imprimir su poema, que aparece en 1572.

Una pensión de la corte (15.000 reis anuales), aunque no satisfecha con regularidad, mitiga sus más apremiantes necesidades.

La desgracia ha roto su genio, y su mente ya no rinde nuevas creaciones. La muerte le sorprende después del desastre de Alcazarquivir, cuando parece hundirse la corona que él,cantó en su poema.

La tradición ha fijado la fecha de su tránsito en el 10 de junio de 1580; pero ciertos críticos creen preferible suponer que correspondió al verano de 1579.

A pesar de una pequeña pensión real y los comienzos de su fama mundial, los últimos años de Camões transcurrieron en la oscuridad, y murió en la pobreza en Lisboa, el 10 de junio de 1580.

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Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

En 1812 aparece en Alemania un libro de cuentos que se convierte con el paso del tiempo en un clásico de la literatura infantil. Sus autores son dos hermanos cuyos estudios sobre antiguos textos gemídmeos sientan las bases definitivas de la lengua alemana.

Hermanos Grimm, Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859), hermanos e investigadores alemanes, fueron pioneros en el estudio de la filología y el folclore.

Biografia de los Hermanos Grimm - Vida y Obra Literaria
Los relatos de su obra fueron recopilados a partir de las tradiciones populares de los distintos territorios alemanes. Según declararon sus autores, se trata de una transcripción rigurosa que no trataron de embellecer, como sí lo hizo Perrault en su momento.
El libro restituyó así un rico folclore desconocido para las capas cultas de la sociedad.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

Los dos hermanos nacieron en Hanau, región de Hesse (actual Alemania); Jacob, el 4 de enero de 1785 y Wilhelm, el 24 de febrero de 1786.
Entre 1802 y 1806, mientras estudiaban en la universidad alemana de Marburgo, comenzaron a interesarse en la poesía popular.
Entre 1812 y 1822 publicaron una recopilación de cuentos tradicionales de distinto origen, conocida como «Cuentos de hadas de los hermanos Grimm».
En 1816 iniciaron la edición de una serie de leyendas alemanas.
Tres años después apareció el trabajo científico más importante de Jacob: «Gramática alemana», considerada como el origen de la filología germánica, es decir, del estudio de textos escritos en ese idioma.
En 1830 se trasladaron a la Universidad de Gotinga (Alemania), donde Jacob se desempeñó como profesor y Wilhelm fue bibliotecario.
En 1840 el rey Federico Guillermo IV de Prusia los invitó a la Universidad de Berlín, como miembros de la Real Academia de las Ciencias.

Un gran diccionario: Desde 1852 trabajaron en Berlín en el ambicioso proyecto de un diccionario que analizaría todas las palabras alemanas, cuyo primer volumen terminaron dos años más tarde. Luego de la muerte de Wilhelm, su hermano publicó el segundo tomo en 1860 y el tercero en 1862. Distintos autores terminaron los restantes veintinueve tomos a lo largo de casi un siglo.

Ambos murieron en Berlín: Jacob el 20 de setiembre de 1863 y Wilhelm el 16 de diciembre de 1859.

Los hermanos Grimm investigaban sobre el folclore y las tradiciones alemanas, cuando se encontraron con la posadera Dorothea Viehmann, quien les contó una enorme cantidad de historias tradicionales.

Después, pasaron seis años entrevistando a decenas de personas para escuchar y recopilar las leyendas que se transmitían de generación en generación.

Una vez publicados, los relatos se hicieron famosos; en el siglo XX llegaron al cine y aún hoy se los lee.

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VIDA Y OBRA: Jacob de un simpática personalidad , quien, junto con su hermano Wilhelm Karl , recogieron con exquisito su gusto por las tradiciones populares que los tiempos amenazaban destruir.

Los dos hermanos nacieron en Hanau —Jacob el 4 de enero de 1785 y Wilhelm el 24 de febrero de 1786—, y estudiaron en la Universidad de Marburgo.

Los dos hermanos trabajarían juntos prácticamente toda su vida, y pasarían a la historia literaria de su país no sólo por la recopilación de cuentos sino tam bien por sus estudios de gramática alemana y por el monumental Diccionario alemán en 16 volúmenes, la mayoría de los cuales sólo se publicaron después de la muerte de sus autores.

Jacob apasionado del pasado de su pueblo, Grimm lo hizo revivir en sus libres y en sus obras.

Pero, al mismo tiempo, fue un erudito formidable, y uno de los sabios que más contribuyeron al progreso de la filología y la mitología nórdicas y germánicas.

La filología es la disciplina científica que estudia una lengua basándose en el análisis comparativo de los documentos escritos en esa lengua. Se observan asi las reglas de la euolución de un idioma. También permite profundizar en el conocimiento de las civilizaciones antiguas, como la de la Grecia o la Roma clásicas mediante el estudio de los textos de la época.

Jacob Grimm nació en Hanau, localidad del ducado de Hesse-Cassel, el 4 de enero de 1785. Su padre, abogado de bastante fama, murió prematuramente, sin dejar bienes de fortuna.

Gracias al afecto de su tía, camarera de la esposa del landgrave de Hesse, Jacobo y su hermano pudieron ingresar en la escuela pública de Cassel (1798) y cursar la carrera de leyes en la universidad de Marburgo.

Por esta época, explicaba en este centro el famoso Savigny, creador de la ciencia de la historia del derecho.

Fue bajo su dirección que Grimm se dedicó al estudio del pasado y de sus antigüedades.

En 1805 se trasladó a París para ayudar a Savigny en sus tareas literarias. De regreso a Cassel obtuvo un empleo en la Secretaría de guerra.

Al constituirse el reino de Westfalia, Gerónimo Bonaparte le designó superintendente de su biblioteca y auditor del consejo de Estado (1808).

Poco después, en 1811, publicaba su primera obra sobre los poetas medievales alemanes, completada en 1812 por la edición de los fragmentos de dos poemas antiguo. En este mismo año empezó a publicar los Cuentos de niños y del hogar.

El volumen Cuentos Infantiles y del hogar, que incluye unos doscientos relatos, algunos tan famosos como «Blancanieves» o «Hansel y Gretel», obtuvo de inmediato un éxito que perdura hasta nuestros días. Varios de ellos son muy similares a los que el francés Perrault había recogido en Francia a finales del siglo XVII, pero difieren en su propósito (el de Perrault era más literario) y en su origen, ya que trabajaron sobre tradiciones distintas.

El fracaso de los ejércitos napoleónicos y la caída del reino de Westfalia, abrieron en su vida de erudito un período de inusitada actividad.

Nombrado en 1813 secretario de legación por el elector de Hesse, entró en París con los aliados (1814) y asistió a las tareas del Congreso de Viena (1815).

En 1817 fue nombrado profesor de la universidad de Gottinga, desde una de cuyas cátedras explicó gramática histórica, diplomática y literatura medieval.

Fruto de sus lecciones fue su Gramática alemana (1819-1822), obra que hizo época en los estudios filológicos. En 1835 publicaba un no menos substancial tratado sobre Mitología alemana.

Opuestos al gobierno propiamente tiránico del rey de Hannóver, Jacobo y su hermano fueron desterrados del reino. Residieron tres años en Cassel, hasta que en 1840 pasaron a Berlín, a fin de ocupar sendas cátedras en esta universidad.

Nombrado miembro de la Academia de Ciencias berlinesa, trabajó en la confección de un gran Diccionario.

La muerte le sorprendió en plena labor el 20 de septiembre de 1863, después de veinte años de fecundo profesorado e inimitable propaganda en favor de las antigüedades germánicas.

Los dos murieron en Berlín, Wilhelm en 1859, y Jacob cuatro años después del fallecimiento de su hermano.

LOS CUENTOS DE LA TRADICIÓN ORAL GERMÁNICA QUE LOS HERMANOS GRIMM RECUPERARON Y PUSIERON POR ESCRITO HAN ACOMPAÑADO LOS SUEÑOS DE GENERACIONES DE NIÑOS Y NIÑAS HASTA EL PRESENTE

Fundadores de la filología alemana: Después de la aparición del libro de cuentos, que también habían escrito para restituir la belleza de la lengua alemana, los dos hermanos se dedicaron a establecer las reglas de la gramática, por lo que se les considera precursores de la filología germánica.

Jacob fue bibliotecario en Kassei y catedrático en la Universidad de Gotinga.

En 1848 publicó con su hermano, especialista en literatura medieval, una Historia de la lengua alemana, y unos años después empezaron a trabajar en el Diccionario alemán, un monumental esfuerzo para recoger y definir el inmenso léxico de una de las principales lenguas europeas.

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Biografia de Roberto Payro Vida y Obra del Escritor

Biografia de Roberto Payro-Escritor Argentino

Es el más importante de los escritores realistas de fines del siglo XIX y principios del XX en la Argentina.

Vida. Nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires (1867) y a los siete años vino a residir en Lomas de Zamora, en las afueras de la capital federal. Se inició, joven aún, en las letras, con algunas poesías, ensayos y una primera novela.

Se trasladó más tarde a Bahía Blanca y con una herencia recibida, fundó el diario La Tribuna, de tendencia progresista y liberal (1888), a instancia de un escritor amigo suyo.

Regresó a Buenos Aires (1890) y se inició como redactor en el diario La Nación, lo que le permitió realizar algunos viajes por el interior del país y el extranjero en misiones periodísticas.

Biografia de Roberto Payro
Fue el más importante narrador realista de novelas costumbristas criollas, como lo demuestra en El casamiento de Laucha (1906), Pago Chico (1908) y Las divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

Como consecuencia de estos viajes, publicó La Australia argentina y En tierras de Inti.

Pero la verdadera iniciación de su talento narrativo se revela en El falso inca (1905), novelita corta de estilo picaresco al modo tradicional español, en que narra las amenas peripecias de Pedro Chamijo, aventurero de la época colonial que se hace pasar por descendiente de los incas peruanos con la complicidad de una mestiza que habla quichua, simula ser el inventor de un original cañón de madera y promueve una rebelión entre los diaguitas. En esta última empresa, encuentra el fin de su vida.

Por esos años da a conocer lo mejor de sus obras realistas. El casamiento de Laucha (1906), también dentro del género picaresco, Pago Chico (1908), sátira de las costumbres criollas y las Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

Se embarcó luego con su familia rumbo a Europa (1907) como corresponsal del mencionado diario, y una vez allí fue a residir en Bélgica (1909), donde lo sorprendió la primera guerra mundial (1914-1918).

Se dedicó en su retiro al estudio de la historia colonial americana, con el propósito de escribir novelas sobre dicha época, y tuvo dificultades con las tropas alemanas.

Regresó más tarde a Buenos Aires (1922), publicó El capitán Vergara (1925), crónica romancesca de la conquista del Río de la Plata, y luego El Mar Dulce (1927), crónica novelada sobre el descubrimiento del Río de la Plata por Juan Díaz de Solís.

Murió a los 61 años de edad (1928).

Las novelas históricas. Aunque fue la obra de sus últimos años, y la que más esfuerzo de documentación le requirió, no fue lo mejor de su producción.

Durante su residencia en Bélgica, surgió en su espíritu la idea de romancear gran parte de la historia argentina, y se dedicó entonces con intensidad a la lectura de los libros documentales de la época, cronistas, viajeros e historiadores: Ulrico Schmidl, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Ruy Díaz de Guzmán, Cieza de León, y otros.

Ya había tenido un éxito inicial con EL falso inca que aunque de tema histórico, era en realidad una sobrosa novelita picaresca.

La otra novela histórica de éxito fue El Mar Dulce (1927), en la cual narra la organización de la expedición de Juan Díaz de Solís por encargo del rey Fernando el Católico de España, el secreto de los preparativos, la envidia y oposición de los oficiales reales, la partida y llegada al Río de la Plata, y el desembarco en que es asesinado por los indios.

Si bien se trata de un asunto muy conocido por la historia, y por consiguiente sin posibilidades de despertar suspenso, se salva de las dificultades de este género por el elegante estilo con que está escrita, la valiosa reconstrucción de la época, y la amenidad del relato.

En El capitán Vergara (1925) narra las rivalidades y luchas entre Irala —llamado el capitán Vergara— que ha venido en conquista a la región del Plata y Paraguay, y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, adelantado nombrado por el rey.

La obra es muy extensa, morosa en su desarrollo y detallada en sus peripecias. Sin embargo, leída con gusto por lo histórico, revela el interesante mundo de intrigas, riesgos, sufrimientos, negociaciones con los indígenas, combates, enfermedades, lujuria y religiosidad, en que actuaron algunos de los héroes de la Conquista.

Escribió otras obras más, e incluso prometió una —Paquillo— que no alcanzó a escribir.

Las novelas realistas criollas. El verdadero talento de Payró sobresale en las novelas costumbristas criollas, donde desenvuelve con hábil y comunicativa burla, la vida del país hacia fines de siglo.

Dentro de este género, tres son sus obras mejores: El casamiento de Laucha (1906), Pago Chico (1908) y Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

En la primera de ellas refiere las aventuras de Laucha un muchacho campesino poco ganoso de trabajar, que se casa con una viuda italiana, doña Carolina, para vivir de sus ahorros y las ganancias de su almacén.

Al cabo de un tiempo, agotado el patrimonio de la viuda, Laucha la abandona, pues en realidad no se ha casado con ella, sino que la ha estafado con un simulado casamiento, de acuerdo con un sacerdote prevaricador.

Ésta es una obrita ligera, amena y picaresca, que algunos consideran como la verdadera obra maestra de Payró (John A. Crow).

La segunda, Pago Chico, es una novela de más aliento, más cómica y profunda.

Narra por extenso la vida minúscula de un pueblecito de campo, Pago Chico, que reproduce simbólicamente el estado de la sociedad semicivilizada de aquellos años. La moraleja de la obra es un símbolo del pasado: «Pago Chico, infierno grande».

En efecto, todas las peripecias de la obra muestran lo difícil que es vivir y progresar en un ambiente donde las pasiones, la mala política, las envidias y la escasa cultura, son el ambiente normal y cotidiano.

Desfilan por las páginas del libro toda la galería de personajes del pasado: el comisario Barraba, el periodista Viera, el intendente Domingo Luna, el caudillo opositor don Ignacio, el escribano Ferreiro, el farmacéutico Silvestre, el concejal Bermúdez, el diputado Cisneros y otros más, con sus esposas, que giran en torno a la política y sus réditos. También son notables las descripciones de las costumbres y los lugares típicos.

«Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira». Es una obra
de intención más profunda. No se trata sólo aquí de describir las costumbres poli ticas, sino de mostrar con ironía y repudio las maniobras cíe un inescrupuloso político de la época.

Mauricio Gómez Herrera es el personaje central del libro. Nacido en el pueblos de Los Sunchos, desde pequeño muestra su carácter fuerte y ambicioso. Holgazán, poco estudioso, no demuestra ningún interés en aprender, pero su ma’ire le enseña a leer y escribir.

Es llevado luego a la Capital Federal para iniciar sus estudios secundarios, pero escapa de allí y retorna n su pueblo natal.

Comienza entonces un romance con una vecina suya, amor que favorece el padre de la niña, creyendo ver en el futuro casamiento una oiBHión para mejorar su situación económica y social.

El joven ingresa luego en un periódico lugareño, La época, al lado del periodista Miguel de la Espada.

Se inicia con algunos sueltos, y a poco se convierte en un escritor político cotizado en el pueblo, por sus ataques hirientes al partido opositor.

Comienza así su carrera de vertiginoso ascenso político, que no cede ante ningún obstáculo ni escrúpulo moral: engaña a su novia, ron quien tiene un hijo ilegitimo; frecuenta amistades importantes; enamora a una joven de posición adinerada; se convierte en diputado y luego en jete de policía, contrae matrimonio con la heredera de un millonario v realiza con su apoyo pingües negocios.

En medio de los triunfos políticos, es criticado en sueltos periodísticos por un joven, que resulta ser su hijo ilegítimo. Cuando recibe una carta de xa madre del periodista, su antigua novia provinciana, la destruye con desprecio, para no dejarse llevar por sentimentalismos.

Las obras de Payró fueron muy populares en su tiempo y aun hoy en día gozan del favor del público.

Fue un crítico burlón de la Argentina en transición, pero tolerante, comprensivo y honrado.

Dominó muy bien el habla popular, lo cual se refleja en los parlamentos de sus personajes.

Su visión de la Argentina no fue, sin embargo, pesimista, pues deja detrás de su sonrisa, un hálito de esperanza.

«Fue el más dotado narrador de todos ellos, y tenía mucho que decir», ha apuntado la crítica extranjera (Jeferson R. Spell).

Escribió también teatro y relatos cortos de gran valor.

OBRAS Y EDICIONES: Pago Chico. Buenos Aires, Losada. 1939. Divertidas aventuras del nieto de Juan Morelra. Buenos Aires, Losada, 1939. El Mar Dulce. Buenos Aires, Losada. 1939. El casamiento de Laucha. Chamijo. El falso inca. Buenos Aires, Losada, 1939.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Raúl Larra. Payrfi. el nove-lista de la democracia’. Buenos Aires, Quetzal, 195-2. Enrique Anderaon Imbert, Tras novelas da Payró con picaros en tres miras. Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras, 194-2.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-Roberto J. Payró

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista Uruguayo

Es el más conocido ensayista del movimiento modernista y una de las mayores figuras de la literatura uruguaya. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada «generación de 1900».

Diputado por el Partido Colorado en varias ocasiones. Cofundador de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad.

Biografía: Nació en Montevideo (1872) y asistió a una escuela ajena a todo credo religioso. De esta época datan sus primeros trabajos literarios, aparecidos en revistas escolares.

Desconocido aún por el público, fundó con otros escritores la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895), y comenzó a publicar ensayos y críticas literarias que le granjearon la popularidad.

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista
José Enrique Rodó (1871-1917), escritor uruguayo que se dedicó al periodismo, al ensayo y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Años después, fue designado profesor de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de Montevideo (1896), hasta que dio a conocer su libro Ariel (1900), que lo convirtió de inmediato en una de las figuras intelectuales más prestigiosas de América.

El libro causó un gran movimiento de ideas en el continente y fue sumamente leído por los jóvenes de su generación. Fue designado entonces director de la Biblioteca Nacional.

Abandonó luego la cátedra para dedicarse activamente a la política (1901), y ocupó una banca en la legislatura uruguaya, por dos períodos (1902 y 1908).

Publicó en ese lapso los Motivos de Proteo (1909), que logró inmediato éxito y difusión.

Con motivo de su actividad parlamentaria y política cultivó la oratoria ccn singular éxito, así como el periodismo.

Prosiguió también con su iabor de ensayista y edito El mirador de Próspero (1914), recolección de escritos anteriores sobre motivos diversos, no incluidos anteriormente en libros.

Partió luego para Europa como corresponsal de la revista argentina Caras y Caretas (1916), pero lo sorprendió la muerte mientras se encontraba en Palermo, Italia (1917). Postumamente aparecieron otros libros suyos.

El ensayista. Rodó fue esencialmente un ensayista, y como tal, está considerado uno de los más brillantes que ha producido la literatura de Hispanoamérica.

Fue ciertamente un pensador, pero al mismo tiempo fue un artista, un estilista, amante de la forma escrita perfecta.

Sus escritos revelan una sintaxis elaborada y cuidada, una prosa fría pero agradable.

Su estilo está lejos del apasionamiento y el personalismo. Al contrario, se señala su obra por la impersonalidad y el equilibrio entre las posiciones o ideas encontradas, sin escatimar méritos ni ocultar verdades.

Es un razonador discursivo, sin premura ni pre-conceptos, que busca llegar por su propia lógica a las verdades.

Por eso su posición ideológica es libre, al margen de todo doctrina rismo excluyeme. Es un eclecticismo personal que resuelve por propia cuenta y riesgo las antinomias y los conflictos especulativos.

Se ha considerado a Rodó como el autor de «la más perfecta» de las prosas americanas (Luis Alberto Sánchez), y se ha constatado la influencia que sobre ella han tenido los maestros franceses Renán y Guyau, que Rodó siguió en muchas de sus ideas.

Sin embargo, este afrancesamiento mental o estético, no provocó, como en el caso de otros espíritus galicados de la época, una desespañolización de su prosa.

«Ariel». Este libro es la obra cumbre de Rodó, y uno de los breviarios ideológicos de la juventud hispanoamericana de principios del siglo XX.

Aunque sus ideas puedan no ser compartidas unicamente, en su momento trajo un mensaje que cautivó y se difundió con extraordinaria rapidez y aceptación. Los críticos como valioso en esos años y celebraron el talento del autor.

El libro adopta la forma de consejos o clases que el profesor Próspero da a sus alumnos, al despedirse de ellos, después de un año de actividad escolar.

En nombre de Próspero le ha sido adjudicado al viejo y venerado maestro, en recuerdo al sabio de la obra de Shakespeare, La tempestad.

El maestro habla a sus jóvenes discípulos cerca de una estatua de Ariel que domina la sala, y que representa al genio del bien, a la parte noble y espiritual del ser humano, en contraposición con Calibán, el dios de la materia del mal, que aparece también en la citada obra de Shakespeare.

Allí, en ese ambiente, el maestro inculca a sus alumnos el repertorio de ideas que componen el libro.

La obra puede dividirse en tres partes: primero, la exaltación de la personalidad integral del hombre contra la especialización profesional que lo empequeñece, y defensa del ocio noble que permite la realización de las obras del espíritu; segundo, defensa de las minorías selectas y de la jerarquía intelectual contra las tendencias mediocrizadoras de la democracia moderna; tercero, crítica contra los Estados Unidos, su tipo de civilización y su escala de valores.

El «arielismo». Entre las ideas descollantes que se desarrollan en este esquema, puede señalarse su tesis de la conjunción del antiguo ideal griego, de belleza con la doctrina del cristianismo, en una especie de ideal religioso y vital apto para la nueva juventud.

Asimismo, postula un equilibrio entre las tendencias naturales de la personalidad humana y las normas educativas, como medio de lograr una armónica persona.

También busca la conciliación entre los mejores valores de la civilización española y lo más puro de la energía anglosajona.

Al referirse a los Estados Unidos, considera que su cultura no es refinada ni espiritual; que ha hecho una ciencia de la utilidad; que no hay dimensión poética en el espíritu anglosajón; pero en cambio, aplaude su filosofía de la acción, el culto de la salud y la fuerza, y el bienestar material que ha logrado con el trabajo del pueblo, pues considera que el bienestar es necesario para el reino del espíritu.

También pregona Rodó una organización social justa y noble, que supere los instintos brutales y la ignorancia, pero para ello sostiene que el sistema ideal de gobierno es una democracia dirigida por una aristocracia de la inteligencia, que despliegue un ideal de desinterés e idealismo opuesto al utilitarismo.

En síntesis, el «arielismo» propuesto por José Enrique Rodó consiste en una combinación armónica de los ideales griegos, cristianos, hispánico y anglosajón, que permita el desarrollo integral de la personalidad humana, en una sociedad democrática, justa y selectiva.

Rodó ha condenado por igual el ascetismo cristiano y el puritano por considerarlos estrechos, ha puesto su fe en la ciencia y en las democracias como semillas de los futuros estados, y ha reclamado para la América latina una urgente vida interior y una capacidad de ejecución.

Se le ha criticado a Rodó el haber simplemente planteado una teoría sin considerar la realidad social, política y cultural de Hispanoamérica, y sin tener tampoco una palabra de recordación para el indio, que es el ser más sufriente del continente.

O sea, que su americanismo es simplemente cultural, unilateral, y que no aporta ideas propias sino que glosa los conceptos tradicionales del humanismo (Zum Felde).

Otras obras. Las otras obras de Rodó se caracterizan en general por su carácter misceláneo, que se explica por la compaginación en libros de ensayos variados, publicados con anterioridad en forma aislada.

Los Motivos de Proteo son, para algunos críticos, el mejor libro de Rodó.El autor se repite allí un poco, hace una apología de la voluntad, de la cultura grecolatina, de la renovación del individuo como mejor modo de realizar una vida, y otros temas similares o conexos.

Lo mejor de este volumen son las parábolas, género en el que sobresalió el autor uruguayo, y que consisten en ejemplos o narraciones que permiten ejemplificar simbólicamente un pensamiento profundo.

El «proteísmo» de Rodó es un culto al idealismo intelectual y estético.

El mirador de Próspero es también una recopilación de trabajos diversos sobre legislación, crítica literaria, biografías, etc., algunos de ellos de notable valor, sobre todo los referentes a crítica literaria, género para el cual el ensayista uruguayo estaba magníficamente dotado, y preparado por sus lectores de los modelos y técnicas franceses.

Ver: Modernismo en Hispanoamerica

OBRAS Y EDICIONES: Obras completa. Madrid, Aguilar. 1957. Con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y EDICIONES. Víctor Pérez Petit. Rodó, Su vida, su obra. Montevideo, Claudio García, 193 7 Gonzalo Zaldumbide, Montalvo y Roció. Nueva York, Instituto de las Españas, 1938.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-José Enrique Rodó

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hispanoamerica Representantes

LA LITERATURA MODERNISTA EN HISPANOAMÉRICA – Representantes


El modernismo es el primer movimiento literario originario de Hispanoamérica que se proyecta al exterior.

Coincide con los años de fin del siglo XIX, y puede enmarcárselo cronológicamente entre los años 1880 y 1910, en que se produce su agotamiento y liquidación.

Época histórica. Hasta 1880-1890, aproximadamente, el mundo asistió a una transformación importante en política, religión, costumbres, artes plásticas, ciencias, filosofía y literatura, que de un modo genérico comenzó a denominarse más tarde modernismo, vocablo que en su origen se había aplicado a una forma heterodoxa del catolicismo, condenado luego por el papa Pío X en su encíclica Pascendi domini gregis (1907).

Se trataba, en religión, de uri agnosticismo que negaba la posibilidad de conocer las cosas en sí y limitaba el conocimiento humano al mundo de los fenómenos o apariencias de los seres.

Por extensión, las cosas y las ideas que rompían con la tradición anterior y que por lo tanto eran nuevas, cayeron bajo la denominación de modernismo, y dentro de este rótulo, cayó también la literatura hispanoamericana y española de la época.

Cuando Rubén Darío, a quien se considera el creador del movimiento, publicó su libro Azul (1888), todavía no estaba divulgado el nuevo nombre.
La humanidad entra por esos años en aceleradas transformaciones.

ruben dario escritor nicaraguense

La filosofía transita del positivismo al hegelianismo, al pragmatismo, el neokantismo, el realismo, la filosofía de la ciencia, Nietzsche y Bergson.

La economía comienza a ser trastornada en sus cimientos clásicos, y Marx se convierte en la piedra de toque de las nuevas concepciones económicas y políticas.

Las ciencias están en posibilidad de anunciar la inminente eclosión de la edad de los inventos y la revolución tecnológica, y en todos los ambientes la aparición bullente de lo moderno se siente y presiente.

Era algo que superaba a los viejos esquemas de vida, y estaba más allá de las querellas entre católicos y liberales, entre europeizantes y nacionalistas.

En Hispanoamérica, se produce la guerra de Estados Unidos y España (1898), que termina con la inmediata derrota española y su renuncia a la soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, con lo que se produce la disolución definitiva del antiguo y poderoso imperio español.

Por esos mismos años, las relaciones entre el coloso del Norte y la América latina se tornan difíciles y tirantes, sobre todo durante el gobierno de Theodore Roosevelt, quien sostiene el derecho de los Estados Unidos a ejercer un poder policial sobre los demás países americanos, actitud que es conocida con varios nombres —Manifest Destiny, Big Stick Policy o Bollar Policy—, y que provoca la airada reacción de las grandes figuras literarias de ese momento, los modernistas, entre ellos Rubén Darío, Rufino Blanco Fombona, José Enrique Rodó y Manuel Ugarte.

El sistema panamericano se organiza —1889-1890—, con la creación de la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, luego llamada Unión Panamericana, con sede en Washington.

El movimiento literario. En las letras, se crea y se otorga el premio Nobel por primera vez (1896) al parnasiano francés Sully Prudhomme, y las obras de autores con tendencias sociológicas y críticas se leen con asiduidad: Guyau, Nordau, Le Bon, Mantegazza, Darwin y otros.

Una universalidad de influencias confluye en Hispanoamérica, y las capitales culturales de Europa son visitadas por los nuevos artistas.

España, entre todas las naciones, es la que ha perdido, con su decaído prestigio político, la hegemonía intelectual y artística.

Las artes, saturadas de realismo, de ideología o de romanticismo, buscan nuevas fuentes de inspiración y nuevas formas de expresión.

El Parnaso francés (Gautier, Leconte de Lisie, Sully Prudhomme), los simbolistas (Verlaine, Mallarmé, Maeterlinck) se convierten en modelos de la nueva generación, junto con los norteamericanos Poe y Whitman.

Pero esta transición no se produce violentamente ni en un año. Ya desde 1860-1870, más o menos, un grupo de escritores de inspiración romántica ha ido dando cabida en sus temas, en su vocabulario y en su estilo, a la nueva sensibilidad.

Son los pre-modernistas o modernistas de la primera época o precursores: Gutiérrez Nájera (México), Julián del Casal (Cuba), José Asunción Silva (Colombia) y José Martí (Cuba).

El momento del triunfo definitivo lo han fijado los críticos en el año 1888, en que Rubén Darío, el poeta nicaragüense, edita en Valparaíso (Chile), su libro Azul, extraña y novedosa conjunción de prosas y versos, con reminiscencias e influencias románticas, parnasianas, simbolistas, pero sobre todo, exóticas y principalmente francesas.

La revolución literaria ha triunfado, y a partir de ese año, ya saben los escritores de lo moderno, a qué atenerse.

Un crítico español, sutil perspicaz y bien informado, descubre en seguida las bases profundas de este nuevo arte, y lo da a conocer y lo aplaude en el prólogo que escribe para esa obra de Rubén.

En pocos años, los escritores modernistas son legión en la América latina, y sobre todo, constituyen históricamente el grupo más valioso de escritores que se haya dado en un momento histórico en Hispanoamérica: Leopoldo Lugones y Enrique Larreta (Argentina), Amado Nervo (México), José Enrique Rodó y Julio Herrera y Reissig (Uruguay), José Santos Chocano (Perú), Manuel Díaz Rodríguez y Rufino Blanco Fombona (Venezuela), Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia), aparte de los ya citados precursores y otras figuras de menor relevancia.

Proliferan las revistas literarias de jerarquía y difusión continental, bellamente editadas y con colaboraciones de gran valor: la Revista Azul (1894-1896, México), de Gutiérrez Nájera; la Revista Moderna (1898-1911, México), de Amado Nervo y un colaborador; El Cojo Ilustrado (1892-1915, Caracas), y Cosmópolis (1894-1895, Caracas); Pluma y Lápiz (Santiago de Chile); La Neblina (1896-1897, Lima); la Revista de América (1894-Buenos Aires), de Paul Groussac, entre otras.

Asimismo, es valiosa la acogida que en sus secciones literarias dispensan a los nuevos escritores los grandes diarios y periódicos de toda América.

Por supuesto, no faltaron tampoco las polémicas y debates entre los partidarios de las antiguas formas y estos revolucionarios sin pudor, que se atrevían a romper los moldes aceptados hasta entonces.

En España, donde también se contagió este movimiento, el estremecimiento literario que produjo el modernismo fue igualmente singular.

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hipanoamerica Representantes

La estética modernista. Dentro de la estética modernista, el crítico Torres-Rioseco ha diferenciado dos tendencias, la americanista y la sincretista, o como él las denomina, el mundonovismo y la torre de marfil.

Efectivamente, para algunos modernistas fue primordial americanizar la materia literaria, mientras que para otros, el arte no debía tener compromisos con la regional o vernáculo, y por tanto, debía trabajar el artista con su sola inspiración y voluntad, como encerrado en su torre ebúrnea, sin importarle de dónde procedía esta inspiración ni si era nacional o extraña.

Así, Darío fue cosmopolita, Lugones argentinista en su última manera, Chocano peruanista y americanista casi siempre, Evaristo Carriego porteñista.

El cosmopolitismo suponía adquirir los préstamos de inspiración en cualquier fuente, antigua o moderna, nacional o extranjera.

Hubo, además, una reacción contra el españolismo dogmático y clasicista en literatura, una postergación voluntaria del romanticismo, y con menos fobia, del clasicismo y del naturalismo.

En los demás, los caracteres generales del modernismo pueden sintetizarse así:

a) arte de minorías: , la literatura es una actividad artística de elevados espíritus y no una mercancía de consumo popular; la literatura no es social sino personal;

b) refinamiento y exquisitez; las obras deben reflejar una exquisitez y refinamiento de gusto, no sólo en los temas sino en la expresión;

c) la razón no es un elemento de la creación literaria: las fuentes de conocimiento y creación poética son la intuición ,y las facultades subconscientes del artista, y por ello, las obras revelan un mundo fantástico, quimérico, sutil, caprichoso, melancólico; el mundo meta-científico es interesante (magia, ocultismo, teosofía, magnetismo, parapsicología, escatologia, satanismo, etc.): los «raros» son objeto de especial interés y al mismo tiempo aptos para el arte.

d) las sensaciones se corresponden entre sí: cada objeto del mundo exterior produce en el individuo y en el artista un conjunto de sensaciones correlativas; los perfumes, los sonidos y los colores se equivalen, y por eso puede hablarse de audición coloreada (la a es negra; blanco horror) y otras correlaciones; el la poesía debe expresar las impresiones que nos producen las cosas y no las cosas mismas (procedimiento impresionista de describir la naturaleza): una nube empequeñecía el firmamento, por una nube me dejaba ver sólo una parte pequeña del universo;

f) sentimentalidad: los artistas de la nueva estétics no pueden dejarla de lado:

g) el matiz: el arte debe expresar el matiz difuso de la realidad, los estados de ánimo indefinibles, lo que no es lógica ni psicológicamente claro y distinto.

h) musicalidad: los versos, además de tener un contenido significativo, deben ser musicalmente atractivos por su mismo sonido, aun cuando esta selección de sonidos no encierre un significado comprensible o preciso (De la musique avant toute chose, ha dicho el maestro Verlaine);

i) transposiciones de arte: , este recurso tomado del paniasiaiiismo, consiste en tomar técnicas de una arte y proyectarla a otra: pintura-literatura (descripciones de obras plásticas y cuadros); teatro-literatura (descripción de gestos, actitudes y ademanes como si los personajes actuaran en un escenario), etc.;

j) preferencia por los temas exquisitos, decorativos, pintorescos y exóticos (Escandinavia, Oriente, Edad Media, Grecia antigua, Francia versallesca, mitología, colonia virreinal, etc.; flora y fauna llamativa y exótica, etc.)

k) renovación del vocabulario y de la sintaxis, neologismos (liróforo, faunalias, crisoelefantismo, etc.); arcaísmos, (ansina, rempujar, etc.).; barbarismos (sportwoman, gin, baccarat, etc.); latinismos (Pro nobis ora, gran señor, etc.);

l) renovación de la versificación: actualización de antiguos versos olvidados, como los eneasílabos, los tercetos monorrimos y los cuartetos monorrimos, y combinaciones estróficas nuevas.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – Capítulo XVIII El Modernismo

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo Poeta Romantico

Biografia de Bécquer Gustavo Adolfo Poeta Español

GUSTAVO ADOLFO BECQUER fue el hombre que escribió los poemas de amor más populares y románticos.

Si bien vivió apenas treinta años, este genial poeta tuvo tiempo de escribir dos de las mayores obras de su tiempo: Leyendas, un conjunto de relatos en prosa repletos de misterio y de fantasía, y un libro de poemas titulado Rimas, que es un apasionado canto al amor y que, publicado un año después de su muerte, le convirtió en el más genuino representante del romanticismo hispano.

Aun perteneciendo a una generación posterior a la del pleno romanticismo español, Gustavo Adolfo Bécquer encarna una de los cumbres de la poesía romántica en España.

Y esto es debido a que, incluso en medio de la vulgaridad de su vida, Bécquer fue un temperamento apasionado, melancólico y sentimental.

Verdadero artista, fue creador de formas inolvidables de belleza, cuyo delicado sabor se aprecia más y más con el transcurso de los años, sin perder trascendencia a pesar de su popularización.

No tuvo una fuerza lírica considerable, quizás a causa de que su carrera se malogró por su prematura muerte.

Pero, en cambio, sus Rimas poseen una exquisitez sentimental, un divagar alado y un encanto brumoso muy de acuerdo con su espíritu y con el modelo que debió tomar para sus composiciones: Heine.

Las Leyendas de Bécquer superaron a todos los intentos anteriores en este género, y su prosa es considerada como el ejemplo más acabado de la prosa poética en la época del romanticismo.

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo
Gustavo Adolfo Becquer: Nació en Sevilla (1836) y quedó huérfano desde muy niño. Creció entonces al cuidado de su madrina, quien lo hizo educar en el Colegio de San Telmo. Muy contraído a la lectura y a la música, pasó su adolescencia retraído en la biblioteca de su tutora y consagrado a componer sus primeros ensayos poéticos.

Un canto al amor: El centenar de composiciones que integran la obra poética Rimas pueden agruparse bajo cuatro categorías generales: la primera, habla de a creación poética; la segunda se centra exclusivamente en el tema amoroso, ya sea como exaltación arrebatada, ya como triste desengaño; la tercera da cuenta del sufrimiento generado por el desencuentro y la ruptura, mientras que la última gira alrededor del sinsentido de la vicia cotidiana y la melancolía ante el vacío que deja la falta de amor, y se centra en el olvido y la muerte. Por la sencillez de su estilo y su gran musicalidad, sumado a la universalidad de los temas que abordan, las Rimas de Bécquer son uno de los libros de poesía más populares de entre los escritos en lengua española.

Hijo de un pintor sevillano, Gustavo Adolfo nació en la antigua Hispalis el 17 de febrero de 1836. A muy tierna edad, quedó huérfano de padre y madre, por lo que fue recogido, junto con su hermano Valeriano, por una tía.

En busca de gloria literaria, marchó después con su hermano Valeriano, pintor, a Madrid (1854). Allí pasó estrecheces económicas y practicó varios oficios, como periodista de notas literarias, autor teatral y escribiente en una oficina del gobierno.

Realizó por ese entonces con su hermano varios viajes artísticos por el interior del país. Se casó luego con Casta Esteban Navarro (1861), con la que tuvo dos hijos.

En 1854 se trasladó a Madrid para ocupar una plaza en la Dirección de Bienes Nacionales; pero perdió su empleo a causa de su inclinación a la poesía.

Desde 1860 figuró en la redacción de El Contemporáneo, en cuyas columnas aparecieron sus Cartas desde mi celda, escritas en 1864 en el monasterio de Veruela, cerca de Tarazona, mientras se recobraba de una enfermedad.

Realizó algunos viajes a distintas ciudades españolas en compañía de su hermano, cuyas impresiones publicó más tarde en la notable Historia de los
templos de España.

Publicó sueltas algunas de sus Rimas y de sus Leyendas. Como su salud se quebrantara, Bécquer salió de Madrid (1863) y fue a descansar al monasterio de Veruela (1864) por varios meses.

Su celebridad la debió a las Rimas, que fueron apareciendo en los últimos años de su vida, junto con una serie de leyendas mórbidas y fantásticas (El rayo de luna, La ajorca de oro, Maese Pedro el Organista, El Miserere, etc.).

Ocupó luego el cargo de fiscal de novelas y continuó publicando artículos, poesías y leyendas. Falleció su hermano Valeriano (1870), y apenas tres meses después, el propio Gustavo (1870).

Al año siguiente sus amigos hicieron una edición de dos tomos de sus Obras.

En 1870 fue nombrado director de La Ilustración de Madrid; pero ocupó muy poco este cargo, ya que moría el 22 de diciembre del mismo año.

El hombre. Un amigo íntimo (Julio Nombela) ha referido en una obra detalles de la vida personal de Bécquer, y lo ha retratado así: «Siempre fue serio. No rechazaba la broma, pero la esquivaba. Nunca lo vi reír; sonreír siempre, hasta cuando sufría. Tampoco le vi llorar; lloraba hacia adentro. Era paciente, sufrido, resignado; amante, bondadoso, Sabía compadecer, perdonar, admirar lo bueno y ocultar asimismo lo mísero y lo malo».

Las «Rimas». La obra poética de Bécquer es muy corta y se reduce a poco más de setenta composiciones (rimas), que el autor no reunió en volumen y sólo aparecieron en periódicos de la época.

Bécquer ha dejado escrito en varias partes su concepción personal de la poesía (Cartas literarias a una amiga).

Para el autor sevillano hay dos clases de poesía: una magnífica y sonora, hija de la meditación y del arte, y otra «natural, breve y seca que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía…»

A esta segunda clase de poesía pertenece la obra de Bécquer.

Sus poesías son por lo general breves y se distinguen por su gran musicalidad, fluidez de expresión y libertad de formas.

El tono es intimista y melancólico, sobrio y delicado, y da una impresión de ensueño, inmaterialidad y embelesamiento estético.

La poesía becqueriana recoge en esto el eco de algunos poetas nórdicos, en especial del alemán Heine. con qusen se lo ha comparado, y simultáneamente de la más pura tradición poética española, San Juan de la Cruz. Lope y otros.

En su conjunto, las Rimas son «la historia de una gran pasión ideal que tiene mucho de melancólica y alguna vez de sombría» (Hurtado y Palencia).

El tema fundamental es el amor, pero lo combina con el destino humano, la muerte, la soledad, la poesía, la mujer, la gloria y los sueños, es decir, el repertorio típico del lirismo romántico.

En lo formal, usó gran variedad de metros y estrofas, y principalmente, combinó medidas en cada composición (polimetría).

Entre las más recordadas merecen citarse Yo sé un himno gigante y extraño; Del salón en el ángulo oscuro, ¿Qué es poesía?; Cerraron sus ojos; No digáis que agotado su tesoro; Volverán las oscuras golondrinas, etc.

El becquerianismo. Las composiciones de Bécquer se han hecho famosas a través del tiempo »y han sido objeto de muchísimas imitaciones en España y en América.

Bécquer hizo escuela, y de su arte nació el becquerianismo en poesía, aunque ningún artista ha podido igualar al maestro.

La crítica erudita ha rastreado influencias y antecedentes, a su vez, de la poesía de Bécquer, y los ha encontrado y probado en varios casos.

Sin embargo «este poeta lo es por entero, es un gran poeta original, es el más fino lírico español del siglo último» (Dámaso Alonso).

Su innovación literaria y la repercusión de su obra en la historia de la literatura española, ha sido comparada a la de Garcilaso de la Vega.

Las «Leyendas». En prosa escribió varias obras, pero la más importante son las Leyendas, que también fueron apareciendo en publicaciones periódicas sin constituir un volumen único hasta después de su muerte.

Son historias fantásticas escritas en una prosa exquisita y galana, que el poeta sitúa en su mayor parte en la Edad Media española, y excepcionalmente, en otros lugares.

El amor, la muerte, la religión y los ensueños son los motivos principales. Algunas de las leyendas repiten motivos de sus poesías, y el mundo que revelan es un orbe de vaguedad, misterio e indefinición.

Pasajes de sus obras:

Maese Pérez, el organista: Maese Pérez, hombro santo, es el organista del convento de Santa Inés, en Sevilla. Ha consagrado toda su vida a su gran pasión, la música, que ejecuta en un órgano.

Durante una misa de gallo, en Nochebuena, muere frente a su instrumento después de una ejecución admirable.

En la misma fecha del año siguiente, se encarga de la ejecución a un organista rival suyo y fracasado, quien iguala al músico muerto.

Pero al año siguiente, consagrado el sucesor, se lo encarga de la misma tarea en el órgano de la catedral, mientras a la hija de Maese Pérez se le encomienda reemplazar a su padre.

El organista envidioso fracasa en la catedral, mientras la hija, al sentarse en el lugar de su padre, comprueba que el órgano suena solo. El alma de Maese Pérez había bajado del cielo en las dos últimas ocasiones a tocar.

El rayo de luna: Un noble rico, de espíritu romántico y soñador, cree ver una noche mientras vagaba por los claustros de un convento abandonado de los Templarios, a una mujer misteriosa.

Corre tras ella para alcanzarla, presa de un súbito enamoramiento, pero no lo consigue. La busca luego en vano por el Duero y la ciudad de Soria.

Sólo dos meses después, en el mismo convento, vuelve a verla, pero una gran desilusión lo enloquece: su adorada mujer era solo un rayo de luna. La vida es asi, sólo un rayo de luna.

El miserere: Un romero músico se entera de una legendaria tradición y marcha un jueves santo por la noche, a escuchar un misterioso miserere en un convento sacrilegamente incendiado siglos atrás.

Allí, a la medianoche, ve un espectáculo maravilloso: todo se renueva, y ios monjes esqueléticos entonan un magnifico miserere.

El romero se desmaya y quiere luego escribir esta música, pero enloquece en su vano intento. El manuscrito queda así inconcluso.

Fuentes Consultadas: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

fuentes

Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor Escritor y Politico Español

Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor

Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos llenaría por sí solo, con su figura de una elevación poco común, la última parte del siglo xvm en España.

Realmente, fue un nombre independiente, dotado de ideas propias, en cuya aplicación sincera y honrada hallaba el mejor camino para la recuperación de España.

Jovellanos Gaspar Melchor
Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político ilustrado español.

Su españolismo fue, en efecto, intachable en todo momento. Estudioso, con una gran cultura y un espíritu abierto a las vibraciones de la época, fue un gran magistrado, un político y economista clarividente, un crítico de arte justo y un poeta no despreciable.

Entre la tradición y el liberalismo que se anunciaba, entre el credo de sus mayores y los atrevimientos de la Enciclopedia, Jovellanos fue, pese a sus inclinaciones de un romanticismo precursor, el hombre que buscó empalmar el pasado con el presente y forjar la fórmula de concordia que desterrara cualquier extremismo.

Su vida y su muerte respondieron de sus ideales, de una honradez acrisolada.

El autor del Informe en el expediente de Ley Agraria nació en Gijón el 5 de febrero de 1744.

Preparándose para abrazar la carrera eclesiástica, estudió en Avila y en Alcalá de Henares, hasta que habiendo sido nombrado en 1767 alcalde del crimen de Sevilla, halló en la nueva ocupación el sendero más importante de su vida.

Sin embargo, dadas sus aficiones al cultivo de las buenas letras, empezó a figurar como literato afiliado a las corrientes renovadoras que proce dían, singularmente, de Francia.

En 1759 compuso una tragedia, Pelayo, que representó en 1772, inferior a la del mismo título de Quintana.

En 1773 dio un nuevo paso en el teatro con El delincuente honrado, drama influido por Diderot, el cual, pese a su convencionalismo y a su sentimentalidad retórica, representa algo nuevo en la escena española, afectada por la tragedia neoclásica.

Al mismo tiempo, se pone en contacto con la escuela salmantina de fines del siglo XVIII, y sus poesías se caracterizan por su sobriedad, sentido horaciano de la vida y gran elevación moral.

En 1778 fue llamado a Madrid para ocupar el cargo de alcalde de casa y corte, sus conocimientos jurídicos y económicos hicieron recaer en él la atención de Campomanes.

En 1782 emitió un dictamen favorable a la creación del banco de San Carlos y en 1785 proclamó sus ideas de equilibrado liberalismo en el informe sobre el libre ejercicio de las artes, fundamental para conocer los problemas de la España de su época.

Estas obras, de gran envergadura política, no desterraban de él al buen catador de las bellas artes, como lo demuestra el Elogio, de 1782, en el que, por vez primera, se halla una revaloración del gótico y de la pintura velazqueña.

En 1790, a poco de reinar Carlos IV, Jovellanos fue desterrado de Madrid a causa de su amistad con Francisco Cabarrús, organizador del banco de San Carlos.

Se reiró a Gijón, donde halló un vasto campo para sus actividades en la fundación del Real Instituto Asturiano, dedicado a enseñanzas politécnicas.

El mismo Jovellanos profesó en el citado centro docente un curso de humanidades, aparte de varios cursos sintéticos de lenguas castellana, francesa e inglesa.

Sus ratos de ocio los llenó con la preparación del Informe de la ley agraria, que en 1795 fue presentado al Consejo Supremo de Castilla en la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid.

En este informe, quizá excesivamente fisiocrático, Jovellanos trazó con mano maestra los diversos aspectos planteados por la reorganización del agro español, en un tono de elevada dignidad y con estilo sobrio, elegante y correcto.

Ocupó luego el Ministerio de Gracia y Justicia por Godoy, quien no se atrevía a enfrentarse con el clamor público, lo ocupó durante los escasos meses que transcurren de noviembre de 1797 a agosto de 1798.

El príncipe de la Paz, sirviéndose de un informe emitido por Jovellanos sobre el tribunal del Santo Oficio, le desterró por segunda vez a Gijón. Pero ni aun aquí pudo ahora permanecer tranquilo.

En 1801 fue detenido y trasladado a Mallorca y encerrado en la cartuja de Valldemosa y en el castillo de Bellver.

En este período de su vida compuso varios trabajos históricos sobre la Lonja de Mallorca y la fortaleza que le servía de cárcel. Recobró la libertad en 1808, al caer Godoy.

Entonces, José Bonaparte le ofreció una cartera ministerial, que Jovellanos rechazó con gesto altivo.

Dedicó sus últimos años a la defensa de la causa de la independencia y de la Junta Central, ya en Cádiz, ya en Asturias. Murió en Vega de Navia, al huir de los invasores, el 27 de noviembre de 1811.

Su muerte coronó su vida, en un ejemplo de tesón inquebrantable a la española.

Ver: Otra Biografia de Jovellanos

fuente

Biografia de Jose de Espronceda Poeta Romantico Español – Obra

Biografía de José de Espronceda – Poeta Español

La poesía romántica exaltación de lo irracional, pasión, ímpetu, sentimentalidad, sobrevaloración del individuo — tiene su encarnación más típica en España en el vate José de Espronceda y Delgado —incluso en su derivación hacia los campos de la política y de la concepción revolucionaria de la vida.

Pujante, contradictorio, enérgico y tierno a la vez, su poesía expresa la inquietud de aquella generación, sin base sólida en que agarrarse, dando alas a lo inconexo, a lo confuso y a lo sombrío.

Jose de Espronceda
BIOGRAFIA DE JOSE DE ESPRONCERDA: Nació de casualidad en el palacio del marqués de Monsalud, en Almendralejo, el 25 de marzo de 1808, cuando sus padres, el brigadier Juan de Espronceda y Fernández Pimentel y doña María del Carmen Delgado y Lara, se trasladaban a Badajoz desde Aranjuez con motivo de los inminentes acontecimientos políticos provocados por la intervención francesa en España.

Maravilloso a veces por la armonía de su pluma, por la emotividad y belleza de sus versos, cae en otras ocasiones en el desaliño de la improvisación.

Pero también en este aspecto — entre lo sublime de las cimas y el mal gusto de las hondonadas — Espronceda es fiel a sí mismo, a su generación y al romanticismo.

Fue uno de los grandes poetas del romanticismo español y se lo ha comparado en varios aspectos con el inglés Byron.

Su Vida. Nació cerca de Almendralejo, Badajoz (1808) y su padre fue militar. Estudió en Madrid en el Colegio de San Mateo y desde joven se dedicó a la poesía.

Hijo de un matrimonio de edad muy desigual, José fue desde sus más tiernos años el niño prodigio, el encanto de su padre y la desesperación de su madre.

En 1820 residía con su familia en Madrid, y en este mismo año ingresó en el colegio de la calle de San Mateo, donde profesaban Lista y Hermosilla.

Cerrado este centro en 1823, Espronceda siguió a Lista en el colegio que éste estableció en la calle de Valverde, donde bajo la dirección de aquel gran humanista cursó con singular aprovechamiento idiomas antiguos y modernos, matemáticas, retórica, poética, mitología, etc.

Adoptó tempranamente la actitud de un típico revolucionario exaltado y se afilió a una sociedad secreta, Los Numantinos. Por su participación en las luchas políticas contra la monarquía, debió emigrar a Lisboa (1827), ciudad donde se enamoró de Teresa Mancha, hija de un coronel español retirado, la que se convirtió en el gran amor de su vida y sería la protagonista de su poesía Canto a Teresa.

Mientras cursaba estos estudios, la actividad del muchacho abarcaba ya las esferas de la poesía y la política. En 1823 entró a formar parte de la Academia del Mirto, prolongación del colegio de Lista.

En el mismo año fundaba con unos mozalbetes una sociedad secreta, Los Numantinos, con sus ribetes de masonería y sus veleidades revolucionarias.

Denunciada esa asociación a las autoridades en 1825, Espronceda fue procesado y condenado, a causa de su temprana edad, a unos días de reclusión en el convento de San Francisco de Guadalajara, donde residían sus padres. Aquí compuso su primera obra poética, Pelayo.

Deseoso de ver mundo, en un impulso típicamente romántico, dejó su familia y se embarcó en Gibraltar para Lisboa (1826).

Marchó después a Inglaterra, donde volvió a encontrarse con Teresa, a quien sus padres habían casado ya con otro hombre.

Allí conoció Espronceda la literatura romántica inglesa y admiró la obra de Byron. Se fugó más tarde con Teresa a París (1829), conoció a los románticos franceses, en especial a Víctor Hugo, y participó en la revolución de 1830.

De regreso en España (1833) por una ley de amnistía, sufrió otros destierros y condenas en el interior del país. Se convirtió en tribuno y periodista y actuó como exaltado miembro del partido progresista.

Ocupó el cargo de secretario de la legación española en La Haya (1841) y al año siguiente fue elegido diputado por Almería a las Cortes.

Separado desde hacía algún tiempo de Teresa, y mientras preparaba su boda con Bernarda de Beruete, falleció en Madrid (1842), a los treinta años de edad.

Espronceda recibió la secretaría de la legación española en La Haya (de la que tomó posesión el 29 de enero de 1842) y fue elegido diputado por Almería (1841). Por aquella misma época empezó a publicar el Diablo Mundo, obra que le dio gran popularidad y que es sintomática de su genio poético desigual y del romanticismo exaltado. Cuando estaba a punto de casarse con doña Bernarda de Beruete, una infección en la garganta le produjo la muerte en Madrid el 23 de mayo de 1842. Contaba entonces treinta y cuatro años.

Personalidad. Espronceda fue un artista y aventurero turbulento, que encarnó en la realidad el ejemplo de vida romántica.

Su carrera amatoria y política lo revelan como un hombre apasionado y rebelde, que se fija sus propias leyes y principios. Fue «prisionero de su propio proceso cíclico» (G. Brenan), con ambiciones y aspiraciones gigantescas, que al chocar con la realidad, lo condujeron a la desesperación.

Su obra poética. La obra poética de Espronceda es breve y comprende poemas extensos (El estudiante de Salamanca y El diablo mundo), poesías breves y otras páginas.

Poesías Líricas. Las poesías propiamente líricas son pocas y tratan de asuntos amatorios, patrióticos y revolucionarios. En todas ellas el poeta muestra una impetuosidad, un desenfreno y una independencia personalísima.

Compone con un subjetivismo sin límites: su intimidad psíquica transparece a cada momento, así como sus pasiones y sus ideas. Su poesía trasunta además una visión desordenada del mundo, una insaciable voracidad creativa, un total capricho al manejar las formas métricas, y un enfoque visual y luminoso del contorno externo.

Está considerado como un artista original, pues aunque en algunos momentos se puedan identificar reminiscencias de lecturas (sobre todo de Goethe y de Byron), su talento natural no es imitativo.

Algunas composiciones han logrado fama perdurable por la maestría con que están concebidas y realizadas (A Jarifa, en una orgia; Canción del pirata, etc.), a pesar del desenfado sensualista, el pesimismo escéptico, la ironía, y el sentimiento de desesperación que reflejan.

«El estudiante de Salamanca». Es el poema largo mejor logrado de Espronceda y una pequeña obra de arte.

El autor retoma en él, en cierta manera, el tema del hombre libertino y donjuanesco de la tradición española, y lo recrea a través de una acertada caracterización del protagonista, don Félix, y una sucesión de cuadros y escenas de ambiente espectacular.

Don Félix de Montemar, estudiante famoso en Salamanca por sus costumbres disolutas, seduce a Elvira y la abandona. Elvira enferma de dolor y muere después de escribirle una carta de perdón.

Poco después, don Félix encuentra en una taberna a don Diego, el hermano de Elvira, y en un desafío lo mata con su espada. Huye entonces, y al pasar frente a un retablo donde está una imagen de Cristo crucificado, ve una figura cubierta de ropas blancas en actitud de orar.

Don Félix cree que es una mujer y le hace proposiciones amorosas sin verle siquiera el rostro. Sigue entonces a la figura por lugares misteriosos de Salamanca, y ve entonces un extraño cortejo fúnebre con dos féretros, uno el de Diego, hermano de Elvira, el otro el suyo propio.

Continúa luego don Félix marchando detrás de la figura, desciende por una escalerilla en caracol y cae rodando a una estancia oscura, donde la dama está sentada al lado de un negro monumento que semeja una tumba.

De pronto un coro de cien espectros lo rodea; don Félix sin temblar, se acerca a la misteriosa mujer y al levantarle el velo, descubre que es un esqueleto.

Luego se le acerca otro esqueleto, el de don Diego, quien le expresa que esa dama es Elvira. Don Félix, orgulloso y temerario, la acepta por esposa, mientras los esqueletos testigos empiezan una fantástica carrera a su alrededor. Don Félix siente desfallecerse y muere.

Aquella figura cubierta de blanco que había ido a buscarlo, era el diablo mismo, solían recordar las gentes después.Esta pequeña pieza recuerda en muchos sentidos a ciertos aspectos del arte de Quevedo y de Calderón.

«El diablo mundo«: En este otro poema, el poeta intentó desarrollar simbólicamente su pensamiento de que toda la humanidad, como el hombre mismo individualmente, marchan tras una quimera en la vida.

Se compone de una introducción y seis cantos, pero la obra quedó inconclusa por la muerte del poeta.

Es una obra aparentemente sin orden, «una improvisación genial» (José M. Blecua), integrada por fragmentos líricos, épicos, filosóficos, autobiográficos y simbólicos. Pueden reconocerse en ella influencias de Byron, Voltaire y sobre todo del Fausto de Goethe.

A esta obra pertenecen algunas composiciones que se han hecho famosas (Himno a la inmortalidad, del canto I, y A Teresa, canto II).

Valoración. Espronceda fue un poeta extraordinario; si no el mejor, por lo menos el más típico, vital y literariamente considerado, del romanticismo español. Fue moderno y revolucionario, y sobre todo, exaltado y frenético, y acaso, el más poderoso lírico de la época.

La improvisación, la fuerza, la anarquía, la desigualdad artística, la exaltación del yo, son sus características definitorias.

Ver: Citas de José de Espronceda

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Aberto Loprete – Editorial Plus Ultra Entrada: José de Espronceda


Biografia de Benito Perez Galdos Escritor y Politico Español

BENITO PEREZ GALDOS Fue el más importante y más fecundo novelista del realismo español, y una de las figuras más representativas de la literatura española.

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor Novelista Español

Vida. Perez Galdos nació en Las Palmas, islas Canarias (1843) y se distinguió desde niño por su tálenlo excepcional: a los cuatro años sabía leer, a los seis hacia prosa, a los siete escribía en verso, y a los diez, entendía ya a Calderón.

Realizó sus estudios de bachillerato en un colegio inglés de la isla y aprendió el latín, el francés y el inglés, así como también dibujo y pintura, música y ciencia, y frecuentó la lectura de los autores clásicos de la antigüedad, los españoles y los extranjeros.

Benito Perez Galdos Biografia

Benito Pérez Galdós ​ fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.​ Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del sigloXIX no solo en España .

Viajó luego a Madrid (1863) para estudiar derecho en la universidad. Concluyó sin vocación estos estudios (1869). se mezcló en la vida espiritual de la ciudad y se consagró totalmente a leer y escribir ensayos dramáticos, poéticos y obras en prosa.

Comenzó más adelante la publicación de una extensa serie de novelas históricas, los Episodios nacionales (1873) y colaboró en diversas publicaciones entre ellas el diario La Prensa de Buenos Aires.

Fue elegido diputado por Puerto Rico (1886), visitó toda. España y viajó por Europa. Mientras tanto, seguía dando a las prensas sus obras casi sin interrupción, año a año.

Ingresó en la Academia Española (1897) y el maestro Marcelino Menóndez y Pelayo contestó su discurso de ingreso.

Dedicó gran parte de su tiempo a escribir y representar obras teatrales, fue dos veces elegido diputado por el partido republicano (1907 y 1910), y luego se postuló su candidatura para el Premio Nobel de Literatura (1912), pero no lo obtuvo, pues sus contrarios políticos le hicieron una campaña desfavorable.

Falleció en Madrid (1920), a la setenta y siete años de edad.

La obra de Galdós: Benito Pérez Galdós escribió novelas, «episodios nacionales», dramas y comedias. Fue un escritor de excepcional fecundidad, que recuerda en esto al maestro Lope de Vega.

Los «‘Episodios nacionales». Constituyen una serie de novelas cortas en las cuales la historia se combina con la ficción.

Desarrollan temas de la historia española, ligados entre sí por medio de algunos personajes fijos que aparecen a través de un cierto número de volúmenes.

Los asuntos son tratados con criterio objetivo y realista, sin los prejuicios estéticos del romanticismo y sin intenciones políticas.

En algunas obras sobresalen personajes de gran factura literaria o escenas de una gran brillantez narrativa o descriptiva.

El talento de Galdós es particularmente notable en la presentación de batallas y luchas callejeras, huelgas y confusión de multitudes.

Más de 500 personajes aparecen en total dentro de esta serie, conformando «un pueblo entero». Amplió, además, los procedimientos analíticos y minuciosos de la antigua novela de costumbres.

Galdós fue entregando a las prensas estas obritas con regularidad, a razón de unas cuatro por año (1873-1879).

Puso en ellas su frío racionalismo narrativo y descriptivo, aunque acompañado de un gran entusiasmo nacional.

No se dejó llevar por la pasión ni por ol nacionalismo y se mantuvo dentro de una concepción artística serena.

No usó sus novelas para expresar odio contra el invasor francés.

Los Episodios nacionales han sido considerados como «una de las más afortunadas creaciones de la literatura española» en su siglo (Menéndez y Pelayo).

Dos de estas novelas, Cádiz y Zaragoza y se cuentan entre las más celebradas por el público lector.

Las novelas de costumbres. La otra parte de la obra la constituyen las novelas de costumbres contemporáneas, que van desde un profundo realismo, casi naturalista, hasta el esplritualismo posterior.

Constituyen un conjunto imponente, donde prácticamente está representada toda la sociedad española de la época, en sus diferentes clases, mentalidad y costumbres.

Lo fundamental en ellas es la presentación y el análisis del ser humano actuando dentro de un contorno social. La naturaleza y el paisaje sirven sólo como marco, pero no ocupan el interés del escritor ni aparecen solo.

Son más vale novelas de ciudad y de la vida urbana, antes que de la vida campesina.

Extrañamente, el autor no ha situado ninguna de sus obras en su tierra insular.

Al analizar sus personajes y tramarlos en una acción novelesca, Galdós revola una capacidad especial para situarse dentro de la vida psíquica de ellos, interpretarlos y mostrarlos en sus motivaciones, ideas, pasiones y actitudes propias.

No les adjudica contenidos espirituales ajenos, sino que los hace actuar con total independencia.

A esta característica del arte galdosiano se la ha denominado «altruismo», o sea ponerse, en el otro.

Son, por otra parte, novelas antilíricas, es decir, sustancialmente realistas, naturales y productos de la observación. No trasparentan en ningún momento al autor, quien se maneja en este aspecto con una objetividad imparcial.

Pese a este realismo, altruismo y objetivismo, muchas de las novelas envuelven una tesis, o al menos, pretenden dejar un saldo social, religioso o político como conclusión implícita.

Cuando se da esta circunstancia, Galdós se revela como anticlerical, liberal y progresista, independiente y autónomo en sus ideas, sin llegar a la prédica, la denuncia o la propaganda.

Es ante todo un artista que no compromete su arte con otras solicitaciones o intereses.

Galdós opinó siempre que el arte debía ser dejado a los artistas.
A pesar de su anticlericalismo, se mostró un hombre religioso, preocupado por el tema.

Aprovechó en su momento muchos de los recursos del naturalismo y del positivismo, sin caer por eso en la filosofía positivista o en el materialismo.

Atacó más bien al idealismo ingenuo o exagerado y reclamó la integración de la vida espiritual con ciertos datos de la realidad y de la experiencia. Fue, en esto, un espiritualista no dogmático.

Ennobleció los temas humanos que desarrolló y purificó el realismo microscópico de algunas escenas o personajes con una intención honradamente artística.

Acreditó, formalmente, un sentimiento de piedad y de conmiseración por los afligidos y menesterosos, una especie de «simpatía universal» por los seres menos privilegiados de la vida.

Técnicamente, sus novelas revelan un cuidadoso trabajo de composición, fruto de su acendrada y escrupulosa conciencia profesional.

Su arte es una mezcla de observación menuda y reflexión, de imaginación y contención, con cierta preferencia por los detalles menudos, los personajes individualistas y rebeldes, los cuadros de valor sociológico, y la reproducción del lenguaje vulgar.

Su obra constituye una «comedia humana», comparable en muchos sentidos a la del francés Honore de Balzac (Comedie humaine). Siguió en algunos aspectos las preferencias del público, por lo que se ha dicho que «colaboró con él».

Entre las mejores novelas de Galdós, la crítica ha señalado a Fortunata y Jacinta (1887), El amigo Manso (1881), Ángel Guerra (1891), Marianela (1878), Doña Perfecta (1876) y Gloria (1877). La primera de ellas está considerada como su obra maestra.

«Marianela». No es la mejor novela de Galdós, pero ha alcanzado una gran difusión y popularidad, quizás por su dejo de romanticismo y su carácter poético y delicado.

Marianela o Nela es una joven de cuerpo deforme, huérfana y analfabeta, que sirve en una casa. Hace de guía o lazarillo de un ciego de nacimiento, Pablo Penégüilas, joven de gran cultura que habita con su padre en una casa próxima a unas minas.

Entre ambos personajes nace una extraña simpatía espiritual, en base a la nobleza de alma y generosidad de la muchacha.Un día, llega al lugar un célebre oculista, quien revisa al ciego y al poco tiempo le devuelve la vista. Marianela, temerosa de que Pablo se desilusione al verla fea y deforme, huye y cae enferma.

La recoge Florentina, una prima del ciego, que está destinada a ser su esposa. En el momento en que el joven ciego se quita las vendas de los ojos, se encuentra con Marianela ya moribunda y sufre un desengaño. Marianela muere apretando sobre su pecho las manos de Pablo y de Florentina, y dando así su aprobación a la boda de ambos.

Crítica. Se ha adjudicado a la novela un contenido simbólico. Su lema profundo sería así la lucha entre la imaginación y la realidad.

Los personajes aparecen bastante esquematizados, sobre todo los tres protagonistas, cuya psicología da la impresión de responder a una elaboración conceptual previa, para servir de apoyo a la tesis.

La novela es un idilio, o sea una obra de amor. El desarrollo de la acción es lento al comienzo, pero se acelera demasiado hacia el final, con una precipitación contrastante.

Joaquín Casalduero ha intentado probar que Galdós quiso dar a Marianela el carácter de una alegoría de la teoría positivista de la sociedad humana.

Según el filósofo francés Comte, la sociedad transita por tres estadios: el teológico (imaginación), el metafísico (razón) y el positivo (observación), que son también los estadios de la vida de los individuos, y están representados en la novela por los personajes.

Nela representa a la imaginación, Pablo a la razón, y Teodoro a la realidad. De esta forma, la novela simbolizaría la lucha entre la imaginación y la realidad, con el triunfo final y la exaltación del hombre positivo.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra 9º Edición

OBRAS Y EDICIONES: Marianela, Buenos Airea-México, Espasa Calpe Argentina, 1937. Obra» completa». Introducción y edición de Federico C. Sáinz de Roble». Madrid. Aguilar, 1942, 6 v.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS. Joaquín Caaalduero, Vida y obra de Galdós (1843-1920). Madrid, Gredors 1961. Ricardo Guitón, Caldea, novelista moderno. Madrid, Taurus. 1960.

Una Pagina Sobre Perez Galdos

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas de Obras Literarias

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas De Sus Obras Literarias

  • 1-Lucio V. Mansilla (1831-1913)
  • 2-Eduardo Wilde (1844-1913)
  • 3-Miguel Cané (1851-1905)
  • 4-Fray Mocho

El cuento y el ensayo.
Los brillantes escritores de la generación del 80 constituyeron un grupo de hombres que se formaron «en los libros y en los viajes, frecuentaron las imprentas y la política, alternaron las tareas del gabinete con la charla del club, gozaron de la vida, revelaron en sus obras un temperamento y dejaron en pos de sus artículos, ensayos, anécdotas, impresiones, memorias, narraciones breves, impregnadas de experiencias autobiográficas o de observaciones sobre el ambiente que vivieron».

El escritor más representativo de este grupo fue, indudablemente, Lucio V. Mansilla (1831-1913), que sobresalió por sus condiciones de sagaz observador y ameno charlista.

Lucio V. Mancilla
Lucio V. Mancilla

Sus obras literarias son valiosas, más que por el relato por el contenido humano que encierran. Retratos y recuerdos nos los revela como un profundo conocedor del alma humana, pues le bastaba un detalle, a veces insignificante, para sorprender lo fundamental de un personaje.

Pero sus siluetas de los «hombres de Paraná» se resienten como consecuencia de su afán de improvisar, de su falta de meditación y de concisión. Pero, aunque algunas dejan por ello algo que desear, otras constituyen retratos bien perfilados.

Entre nos, título bajo el cual reunió sus «causerie del jueves», nos presenta un conjunto de anécdotas, críticas, opiniones y narraciones que revelan su talento de escritor y sus dotes de conversador ameno y original.

Una excursión a los indios ranqueles —publicada primero como folletín de «La Tribuna»— constituye un testimonio valioso sobre la última etapa de la vida aborigen en nuestro territorio.

Fruto de la expedición que, al frente de diecinueve hombres, emprendió al dominio de los indígenas desde el fortín de Río Cuarto —logrando dominarlos con su habilidad y astucia—, es un relato ameno, matizado con evocaciones de cuadros de la naturaleza, presentación de caracteres, reflexiones, comentarios y ocurrencias.

A través de sus obras, Mansilla se singulariza por la espontaneidad de su relato, el lenguaje familiar que utilizó y lo deshilbanado de su composición.

A Mansilla le faltó, como observa Ricardo Rojas, madurez cultural, concentración y disciplina, para ser el gran escritor que habría podido ser.

«La vida fue para él un deporte; la literatura, una conversación brillante. Movimiento caleidoscopio) anima sus escritos; de pronto parece que el movimiento se detiene; creemos descubrir la línea firme de la belleza o de la verdad, pero la ilusión dura un instante, y la arquitectura suprema vuelve a borrarse en el desorden trivial.

No ha tenidoen la composición de sus libros el sentimiento del poema, ni ha tenido en la composición de sus prosas el sentimiento de la antología. Sus fragmentos mejores pierden la mitad de su encanto si se los saca del vasto caos autobiográfico a que pertenecen.

Reunir un tomo de selecciones de entre sus arbitrarios libros sería tarea difícil para un crítico escrupuloso.

El arte fue en Mansilla parte integrante de su vida, y sólo puede salvarlo el considerar que practicó la vida como un arte. Creó un poema real: su propia biografía; creó un personaje novelesco: su propia personalidad».

Eduardo Wilde (1844-1913) a través de su actuación como médico, parlamentario, diplomático, periodista, escritor y profesor tuvo una virtud: «enojar a algunos, hacer reír a muchos y pensar a todos».

Eduardo Wilde
Eduardo Wilde

La rica experiencia que recogió en sus diversas tareas las volcó en sus libros, en los cuales mostró su ingenio, su agudeza y su ironía. Prometeo y Cía. contiene una serie de relatos que se consideran como sus mejores producciones; «Tiri», por ejemplo, que es la historia de un niño que muere de crup, le da oportunidad de contar sus primeros años, su enfermedad, la desesperación de sus familiares, las horas de agonía, la muerte y las escenas del entierro.

Wilde siempre consideró a éste uno de sus cuentos decisivos, por lo enternecedor del relato, y manifestó que lo había escrito para que los mentecatos, que no lo conocían, supieran que él también era capaz de sentir.

Tiempo perdido, además de relatos, artículos y trabajos más o menos breves, contiene su famosa polémica con Pedro Goyena sobre poesía, originada en la crítica que formulara sobre las composiciones poéticas de Estanislao del Campo.

Aguas abajo, su único libro que tiene un solo argumento, es la historia de la infancia de Boris, personaje en quien objetiva sus propios recuerdos. Viajes y observaciones y Por mares y tierras son crónicas llenas de felices observaciones sobre música, pintura y escultura.

En pasajes de sus diversos escritos, Wilde nos ha hecho conocer sus ideas sobre la composición literaria. Para él, lo original constituía lo único valioso de la producción literaria.

«El arte de hablar o de escribir consiste en la naturalidad; el que dice exactamente lo que piensa es un literato». Por eso, consideraba que el mayor enemigo del buen gusto era la corrección gramatical. «Lo exquisito de un libro —decía— está en la claridad de su forma, en la elegancia de las palabras, en la consonancia de los sonidos y, naturalmente, en la novedad del concepto que expresa».

Pero este ideal de lo exquisito en literatura la concebía como algo inalcanzable, ya que, afirmaba, «desgraciadamente se llega a la tumba sin haber alcanzado de un modo absoluto esta forma».

Miguel Cané (1851-1905) fue el escritor de su generación que ejerció mayor influencia en el ambiente porteño y se singularizó porque en sus páginas elegantes, que se destacan por la gracia de su estilo, se ocupó de la realidad inmediata.

Miguel Cané
Miguel Cané

Ensayos; En viaje; Charlas literarias; Notas e impresiones; Prosa ligera, libros que evidencian la vastedad de su cultura, su espíritu crítico y su realismo, están formados por ensayos, notas, crónicas e impresiones fragmentarias «nacidas las más —se ha dicho— en el ocio de las legaciones», que luego reunió en pequeños volúmenes.

Su calidad de narrador pintoresco la reveló Cané en Juvenilia, su libro más personal, constituido por un conjunto de recuerdos estudiantiles del viejo Colegio Nacional de Buenos Aires.

Esta obra prueba, a juicio de Rojas, la gran aptitud que su autor poseía para la novela, género al que no se dedicó porque las preocupaciones ambientes desvirtuaron su talento.

En Juvenilia «la unidad de ambiente, de argumento y de estilo; la animación de las narraciones, la viveza de los diálogos y de los tipos, el color de los paisajes, la amenidad de su prosa, el dejo profundamente humano y genuinamente porteño del contenido psicológico, la emoción melancólica apenas velada por el sutil humorismo, todo concurre a clasificar esta obra en el género novelesco.

Es una memoria de cosas reales, absolutamente histórica en sus personajes y en su ambiente, pero es una memoria de la vida privada. Allí está el cuadro de nuestra Buenos Aires y de nuestra vida estudiantil tal como fueron de 1863 a 1870″.

A los escritores de esta generación del 80 pertenecieron, también, Agustín S. Alvarez (Fray Mocho), cuyos Cuentos, publicados en la revista «Caras y Caretas» constituyen la parte más valiosa y amena de su obra literaria; y Bartolomé Mitre y Vedia (Bartolito), de cuyo chispeante estilo dejó pruebas en artículos y crónicas que vieron luz en el diario «La Nación».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra

Biografia de Calderon de la Barca Dramaturgo Español Obra Literaria

Biografía de Calderon de la Barca y Su Obra Literaria

Pedro Calderón de la Barca fue el dramaturgo más importante del período barroco, y muerto Lope de Vega, ocupó su lugar en la preferencia y admiración del público.

Su Vida. Nació en Madrid (1600), y cuando niño, fue enviado a estudiar al Colegio Imperial de los jesuítas de esa ciudad. Fue un alumno precoz, que a los trece años escribió una comedia, hoy perdida.

Ingresó más tarde en la Universidad de Alcalá (1614), donde sólo permaneció un año, pues su padre, casado en segundas nupcias, falleció, y el joven y sus dos hermanos se vieron envueltos en un pleito por cuestiones de herencia con su madrastra.

Calderon de la Barca Dramaturgo Español
Calderon de la Barca Dramaturgo Español
DRAMATURGO: quien escribe obras de teatro

Se matriculó en la Universidad de Salamanca (1615) donde estudió cánones y se graduó de bachiller (1620). Por esa época —tenía apenas unos veinte años—, se dio a conocer en algunos certámenes poéticos y se dedicó a escribir para el teatro. Sus primeras obras fueron estrenadas en el Real Palacio.

Estaba entonces al servicio del condestable de Castilla y fue acusado junto con sus hermanos de haber intervenido en la muerte de un criado de este noble.

Para salir de este aprieto, tuvo que pagar una compensación de 300 ducados. Pasó luego a Italia y Flandes (1623), según se dice como soldado, y regresó al poco tiempo a España (1625). Aquí comienza el período más fecundo de su vida artística.

Viose luego envuelto en un nuevo pleito, por haber violado junto con alguaciles y vecinos del lugar, la clausura de un convento de las trinitarias, mientras perseguían al hijo de un cómico que había herido a su hermano (1629).

En los años siguientes, se dedicó con ahínco a la creación dramática y se convirtió en una figura de gran fama. Su momento más brillante lo tuvo cuando se inauguró el palacio del Buen Retiro (1635), en que se representó una obra mitológica suya, con gran alarde escénico.

calderon de la barca

El rey lo honró con el hábito de Santiago (1637). Como miembro de esa orden religiosa y militar, intervino en las guerras contra el estado de Cataluña (1640-42), que se había levantado con Portugal en contra de la corona española. Enfermo, solicitó su retiro de las filas (1642) y obtuvo una pensión de 30 ducados.

Como por entonces el teatro de la corte y los teatros públicos estaban clausurados, entró al servicio del duque de Alba. En ese tiempo, perdió a sus dos hermanos y tuvo un hijo natural, cuya madre murió (1648).

Se reanudaron luego las representaciones dramáticas, y Calderón se consagró a escribir por encargo oficial autos sacramentales para las fiestas de Corpus Christi de Madrid y municipios cercanos (1648). Introdujo varias innovaciones en la técnica de estas obras, como la ampliación del texto y duración de la pieza, el aumento del aparato escenográfico y una mayor participación musical.

Ordenóse después de sacerdote (1651), y desde entonces parece haber llevado una existencia apacible durante treinta años, consagrado a la religión y el teatro.

Se había comprometido, como religioso, a no componer obras para el público, sino solamente autos sacramentales y comedias para el palacio real.

Fue designado capellán de Reyes Nuevo (1653) y después capellán de honor de Su Majestad (1663). Regresó así a la corte, hasta fallecer, anciano ya, en plena actividad literaria (1681).

El teatro de Calderón. Calderón, a pedido del duque Veragua, le escribió una lista de sus obras: 111 comedias y 70 autos, sin contar obras menores (loas, entremeses, jácaras, etc.). La investigación crítica ha probado después que Calderón mismo olvidó de citar algunas obras. Hoy se sostiene que las comedias fueron 120 y los autos 80.

Las obras del teatro calderoniano han sido clasificadas de varias maneras por los críticos.

En general, pueden distinguirse dos grupos:

1) realistas (El alcalde de Zalamea; El médico de su honra; El mayor monstruo los celos), en su mayor parte de capa y espada o relacionadas con la vida real, y escritas hasta ios cuarenta años de edad aproximadamente; 2) simbólicas, de contenido filosófico (La vida es sueño), religioso (El mágico prodigioso), teológico (El gran teatro del mundo) o mitológico (El divino Orfeo).

En esta última categoría se incluyen los autos sacramentales.
Se ha dicho de él que fue «nuestro máximo poeta dé los cielos y de la tierra» (Menéndez y Pelayo).

Los autos sacramentales. Calderón ha sido el maestro indis-cutido del auto sacramental en España y en Europa. La crítica universal lo ha aceptado en tal mérito.

Los autos sacramentales eran representaciones escénicas en un solo acto, de contenido religioso y alegórico, particularmente referidos a la Eucaristía y cuyo centro era la redención del hombre por Jesucristo.

Estaban destinados a ser puestos en escena el día de Corpus Christi. «Son los únicos dramas verdaderamente simbólicos de la literatura universal», escribió Ludwig Pfandl. Según este hispanista, constituían «un espectáculo de incomparable y envidiable grandeza», expresión de los sentimientos artísticos y religiosos de una nación noble y profunda.

Estas representaciones solían efectuarse al aire libre, a mediodía, con carros por escenarios, gran despliegue de escenografía y movimientos, y se efectuaban en presencia del rey, séquito, cortesanos y público en general.

Muchos autores habían escrito antes autos, pero Calderón elevó esta especie dramática a una excelencia artística y belleza no conocidas. Logró con esto Calderón una extraordinaria popularidad. Aun cuando el sentido era teológico, la preparación religiosa del pueblo permitía interpretarlos y sentirlos (Hurtado y Palencia).

Aparecían en ellos como personajes Jesucristo, el Amor, el Hombre, la Fe, la Gracia, la Esperanza, el Demonio y otras figuras alegóricas, a veces actuando combinadas con personajes de la vida real.

A pesar de esta extraña combinación, que podría parecer irrazonable para el espectador, Calderón logró imponerse por su estudiada técnica teatral, su delicado sentimiento religioso y el tono poético.

Se intercalaban en los autos himnos religiosos y eclesiásticos, citas y paráfrasis bíblicas y aun poesías populares compatibles con la dignidad de la función.

La obra maestra de este tipo es El gran teatro del mundo. Características del teatro calderoniano. Varios atributos caracterizan al teatro de Calderón, que la crítica ha distinguido a través de los años: el dominio de la trama, la profundidad del contenido argumental, la elevación del estilo y del lenguaje, la magnificencia de la versificación, y la pompa escenográfica.

Las obras de Calderón son movidas, la combinación de personajes y peripecias muy hábil y los desenlaces naturales. Esto fue fruto de una técnica muy madurada, donde cada pormenor era atendido y planeado: «todo está trabajado con la habilidad más perfecta».

En cuanto a los contenidos, nadie en el teatro de España los ha desarrollado más profundos: la predestinación y el libre albedrío, el pacto del hombre con el demonio, el destino humano, la lucha del bien y del mal, etc.

Se lo ha comparado a Shakespeare por el conocimiento del corazón humano (Mme. de Stael) y a Goethe por el tema de Fausto. Menéndez y Pelayo lo ha colocado en un puesto cercano a Dante por sus alegorías cristianas, y en el tercer lugar de la dramaturgia mundial, después de Sófocles y de Shakespeare, por la grandeza y lo admirable de sus asuntos.

El estilo calderoniano ha sido objeto de especial admiración. Es siempre un estilo de tono elevado, retórico y literario, que a veces llega a la exageración, pero que cuando se desprende de esas desviaciones, logra excelencias jamás alcanzadas por ningún otro autor dramático en lengua española.

Este tono grandilocuente, a menudo declamatorio, no deja lugar o ahoga la expresión de los sentimientos delicados y de los matices del espíritu, y por esto mismo, los personajes parecen siempre estar representando papeles, en forma convencional y teatral, sin relación efectiva con la vida y la psicología.

Aun cuando desarrolle Calderón temas pasionales (amor, honor, venganza, celos), siempre se declama la pasión y no logra producir en el espectador o lector emoción ni pasión, sino sólo admiración por su tremendo arte.

Es cierto que su verso es a veces culterano o conceptista, al gesto de la época, y que hay abuso del dominio idiomático que le quita por momentos gracia y naturalidad, pero esto no es lo común. Por esta razón algunos lo han calificado de corruptor del teatro o de amanerado.

La pompa de la escena fue en este dramaturgo una preocupación constante. Los cuadros y paisajes que ofrece son grandiosos y muy estudiados, y el uso de los recursos escenográficos y tramoyas, muy abundantes.

Calderón introdujo además definitivamente la música en el teatro.
Al lado de estos caracteres fundamentales, se le han señalado algunas inverosimilitudes y repeticiones en los recursos, como puertas falsas, escondidos, cuchilladas, tapadas, etc. (R. Ragucci), y especialmente, la falta de verdaderos caracteres humanos, de tipos psicológicos bien analizados, dotados de una auténtica humanidad.

Otros críticos no han visto con buenos ojos el carácter tan abiertamente católico de su creación, su acentrado concepto del honor llevado hasta las últimas consecuencias, como el matar por sospechas de infidelidad, o el vengarse por celos, etc. (Gerald Brenan).

Menéndez y Pelayo ha dicho abiertamente que «fue por lo general el más católico de todos los dramáticos del mundo».

«La vida es sueño», el drama del libre albedrío. Es «la obra
de mayor importancia ideológica y universal de nuestro teatro», según Ángel Valbuena Prat.

Basilio, rey de Polonia, a poco de nacer su hijo Segismundo consulta a los oráculos, los cuales le pronostican que el heredero será un monarca despótico y humillará a su padre. Para impedir que estos augurios se cumplan, el rey encierra a Segismundo en una torre aislada, sin trato con los hombres, excepto con su ayo Clotaldo, que lo educa.

Para probar si los hados son ciertos, cuando Segismundo es mayor de edad, el rey lo hace narcotizar y llevar al palacio. Allí despierta Segismundo, y al verse en condición de principe, piensa que todo lo pasado ha sido un sueño, y da rienda entonces a sus instintos, arroja por capricho a un criado por la ventana, intenta atrepellar a la gentil Rosaura e insulta a su padre. Convencido Basilio de la veracidad del osáculo, lo devuelve narcotizado a la torre.

Al despertar, Segismundo cree que su permanencia en el palacio ha sido un sueño, y comprende la maldad de sus actos. Mientras tanto, enterado el pueblo de la existencia del heredero legitimo y de que Basilio piensa entregar la corona al extranjero Astolfo, principe de Moscovia, se subleva y liberta a Segismundo. Pero el principe ha cambiado, se postra ante su padre, premia a su ayo Clotaldo y desposa a Rosaura con su prometido Astolfo.

Crítica. Este drama, clasificado dentro del grupo de las comedias simbólicas, es una obra cumbre del repertorio mundial.

Desarrolla el problema filosófico y teológico de la predestinación y el libre albedrío. ¿Nace el hombre predestinado y no dependen de su voluntad los actos, o por el contrario, nace libre y todos sus actos son fruto de una libre decisión? Si viene al mundo con un destino prefijado, no es responsable de sus actos malos ni meritorio por sus actos buenos; en cambio, si nace libre y sin destino establecido por un poder superior, será responsable de todos sus actos, vicios y virtudes, y se hará acreedor al premio o al castigo.

Calderón, como buen católico, se inclina por el libre albedrío y lo muestra así. En Segismundo, destinado según los astros a humillar a su padre, no se cumple el sino; libremente, después de creer que ha soñado, se revela caritativo y piadoso.

El hado siniestro no era cierto. Segismundo puede ser considerado como «símbolo de la humanidad entera» (Hurtado y Palencia).

Al lado de esta idea central, campean otras secundarias, como la vanidad de la gloria humana. No hay escepticismo, sino al contrario optimismo en la obra, pues el hombre resulta portador de la libertad y artífice de su propia grandeza.

El desarrollo del drama es un poco rápido, y la mutación del carácter de Segismundo, de bárbaro a plácido, es un poco fugaz, sin transiciones. Pero no debe olvidarse que la duración de la pieza dramática es de tiempo limitado y no admite desarrollos largos.

Por otra parte, no es una comedia de carácter, que se interesa por la evolución psicológica de un espíritu, sino una obra filosófica, que se preocupa por una tesis.

No debe confundirse esta comedia filosófica con un auto del mismo título, escrito también por Calderón.

Las comedias realistas: el honor. En las comedias realistas, de capa y espada, los personajes actúan en general y resuelven sus conflictos según el principio español del honor.

El concepto europeo del honor, como código de vida, llegó a formas extremas en España, y en el teatro, en Calderón. Se ha dicho que en la España clásica, más que de las acciones propias de cada hombre, el honor dependía de la opinión que el público tenía de ellos. Esto sería la diferencia entre el honor español y el de otras naciones (Gerald Brenan).

El deshonor consistía no tanto en cometer una injuria, cuanto en recibirla, y mucho más, en aceptarla. La prueba del honor de un caballero estaba en la rapidez con que arriesgaba su vida en defensa de su buen nombre, y de allí que el duelo fuera tan común.

En el orden amatorio, la manifestación eran los celos, y una sutil sensibilidad para sospechar de la mujer. En una sociedad como la española de esa época, el amor ocupaba un lugar primordial, y estaba sometido a un aparato de convencionalismos que frecuentemente entraba en conflicto con el amor mismo.

Calderón trabajó mucho sobre estas ideas, mostrando al marido infundadamente celoso que fuerza a su mujer a suicidarse (El médico de su honra) o al marido que asesina a su esposa y a su antiguo novio por miedo a que ella lo engañe porque él debe ir a la guerra (A secreto agravio, secreta venganza), o al hombre que mata a su esposa que ha obtenido para él la clemencia de su opresor, sospechando injustamente que no lo ha hecho con buenas artes (El mayor monstruo los celos).

«El alcalde de Zalamea«, el drama del honor campesino. Esta pieza es la mejor de las de tema no religioso, y para algunos críticos, la mejor de todo el teatro calderoniano.

Al llegar a Zalamea una compañía de soldados, Pedro Crespo, labriego del lugar, aloja en su casa al capitán don Alvaro. Éste se enamora de Isabel, hija de Crespo, la rapta, la veja y la abandona en un bosque.

Agraviado el hogar humilde, el hermano de Isabel hiere al capitán, y don Pedro suplica al infamador que repare su daño casándose con la joven El capitán se niega y don Pedro, elegido alcalde de Zalamea, lo manda prender y lo procesa.

El general Lope de Figueroa reclama la libertad del preso, pero el alcalde se lo niega. Pasa entonces por el lugar, camino de Portugal, el rey Felipe II, quien enterado del suceso, pide que se le entregue al prisionero para castigarlo. Don Pedro le presenta entonces el cadáver del capitán, a quien ha mandado ajusticiar por su delito. El rey aprueba al fin este acto y nombra a don Pedro alcalde a perpetuidad.


Crítica. La obra es un drama trágico. Su tema ya había sido tratado antes en el teatro por Lope de Vega, pero la perfección del de Calderón, la ha eclipsado.

Desarrolla fundamentalmente el tema del honor, tan apreciado por Calderón, y conforma a la tradición española:

Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios.
Las zarzuelas. Calderón compuso también zarzuelas, y está considerado como el introductor en España de este género, en que se combina la representación con la música.

Se las denominó con ese nombre porque las primeras se representaron en un sitio cercano al Prado, llamado la Zarzuela. De ellas dice el propio Calderón:

No es comedía, sino sólo una fábula pequeña, en que, a imitación de Italia, se canta y se representa.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

OBRAS Y EDICIONES: La vida es lueño. Edición, estudio y notas de Antonio J. Pólito. Buenos Aires, Plus Ultra, 1969. El alcalde de Zalamea. Edición, estudio y notas de Everett W. Hesse. Buenos Aires, Plus Ultra, 1968. Casa con dos puertas mala es de guardar. El mágico prodigioso. Buenos Aires-México, Espasa-Calpe Argentina, I942. La devoción de la cruz;. El gran teatro del mundo. Bueno» Aires-México, Espasa-Calpe Argentina, 1943.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Marcelino Menéndez y Pelayo. Calderón y su teatro, Bs.;ÍAs., Emecé, 1943. Everett W. Hesse. Calderón de la Barca. Nueva York, Twayne Publishers, 1967.

Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Flaubert Gustave Escritor Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Flaubert Gustave Escritor
Resumen de su Obra Literaria

Gustavo Flaubert fue un escritor francés (Ruán 1821-Croisset, cerca de Ruán 1880). La vida de Gustave Flaubert es la de un artista dedicado de lleno a perfeccionar su arte. Hijo de un cirujano, siendo niño, en 1836, conoció a Elise Foucault, objeto de la gran e insatisfecha pasión de su vida, que le inspiró La educación sentimental.

En 1840 se trasladó a París a estudiar derecho, pero descuidó los estudios para vivir en el mundo de las letras.Es considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su novela «Madame Bovary», y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste (la palabra exacta).

biografia de gustavo flaubert

Su padre, Achille Cléophas, era cirujano jefe en el hospital de Ruán cuando, el 12 de diciembre de 1821, nació Gustave, su quinto hijo. Después nacerá Caroline, la hermana menor tan querida; exceptuando a Achille, el mayor, los demás hermanos del escritor morirán muy pronto.

La infancia de Flaubert transcurre en Normandía, en el pueblo de Dévilleles-Ruen, donde su padre ha comprado una casita y donde pasó años felice, hasta que las reglas del colegio real le complicó su tranquilidad infantil. Niño nervioso y enfermizo, pronto sufrirá los primeros ataques de epilepsia; sin embargo, sus estudios se desarrollan normalmente.

 En 1836 —tiene, pues, quince años— conoce en la playa a Elisa Foucauld, la esposa del editor Schlesinger, que tiene once años más que él y por quien siente una pasión arrolladura que los años no calmarán. La señora Schlesinger será el modelo de la señora Arnoux de La educación sentimental, escrita veintiocho años más tarde.

Ya tiene en cartera varias obras; un drama, Luis XI y muchas narraciones cortas, de valor desigual, aunque interesan porque muchas de ellas anuncian las obras futuras: son Sueño de infierno, Pasión y virtud, Las memorias de un loco, Smahr. Todas rezuman tristeza y pesimismo, sentimientos normales en un joven de nervios frágiles, de gustos fácilmente morbosos (gustaba de presenciar la disección de cadáveres en Ruán); una síntesis angustiosa de Fausto y Don Quijote, las dos obras que más le habían impresionado y que mejor le retratan.

A partir de julio de 1846, Flaubert inicia relaciones amorosas con Louise Colet, con quien intercambiará, a lo largo de los años, de las riñas y de las reconciliaciones, una copiosa correspondencia particularmente reveladora. En vísperas de la revolución de 1848, que presenciará, la actividad de Flaubert se reparte entre varias estancias en París, un viaje por la Turena y Bretaña, relatado en Por los campos y las playas, obra redactada en colaboración con Máxime Du Camp, pero que no se publicaría, y los primeros esbozos para la primera versión de La tentación de san Antonio.

El 4 de noviembre embarcan en Marsella y llegan a El Cairo a finales del mes. La Correspondencia recoge un gran número de cartas dirigidas a la madre del autor y a Bouilhet principalmente, que relatan este largo viaje. Las cartas escritas durante aquel período feliz revelan un Flaubert insospechado, campechano y burlón, rabelesiano en lo sensual y pagano en lo espiritual que en las obras posteriores perdería voz y voto.

Si se acepta que La educación sentimental es una obra de profundas raíces autobiográficas, cabe pensar que el viaje debía servir para distraer al autor de su pasión por la señora Schlesinger, aunque también se ha de decir que no sirvió.

Vuelve a Francia y presencia el golpe de Estado de Napoleón III, el 2 de diciembre de 1851. En septiembre, en Croisset, había empezado Madame Bovary, que acabará en 1856; en el ínterin, riñó un par de veces con Louise Colet, «la Musa», se escribe con Víctor Hugo y con la familia Schlesinger que, arruinada, vive ahora en Badén, y se enamora, por poco tiempo, de la actriz Beatrix Person. Entre enero de este año y el momento de la publicacación había tenido lugar el caso Bovary. Convocado por el juez instructor, Flaubert había tenido que prestar declaración sobre los supuestos pasajes obscenos de su obra. Pero se le absolverá de toda acusación y se beneficiará de esta campaña gratuita.

madame bobary de flaubert libro

«Madame Bobary es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos,  narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.»

Una lectura algo más mal intencionada permite interpretar el personaje de Emma Bovary no como culpable de los desmanes pasionales relatados, sino como víctima de una sutil y poderosa maquinación, de una irresistible conspiración tramada por el poder y destinada a intoxicar las mentes vírgenes o débiles con los fantasmas que llevan a Emma al tedio, a la desesperación y por fin a la muerte.

Después de la publicación de Madame Bovary, Flaubert se conformó con la sociedad en la que le había tocado vivir entregándose, valga la expresión, a la vida de salón. Frecuenta a los literatos, a las cortesanas de moda (entre ellas a la «presidenta» Sabatier, la egeria de Baudelaire) y empieza a escribir Salambó, obra que se elabora en París y Croisset, en medio de achaques de salud y después de un viaje de documentación por Túnez; la obra se publica en noviembre de 1862.

En 1863 empieza el período que se ha dado en llamar «mundano». Flaubert cena en casa de la princesa Matilde, se cartea con George Sand, asiste a las fiestas de la corte imperial. Al tiempo que empieza la redacción de La educación sentimental, se le hace Caballero de la Legión de Honor (1866). Encuentra a Elisa Schlesinger en 1867 y acaba el libro en 1869. Si se compara con la capacidad de un Hugo, la producción de Flaubert se elabora muy lentamente.

Ello tiene varias explicaciones, entre las cuales se ha de descartar la vida disipada del mundano arribista. La mayoría de las obras de Flaubert se escriben a paso de buey de labranza; en primer lugar porque la meticulosa reunión de los materiales que precede cualquier esbozo lleva su tiempo.

En segundo lugar porque entre el momento en que empieza a escribir y el momento en que entrega el manuscrito al editor redacta varias versiones de cada página, de cada frase (no olvidemos que dos de sus libros, La tentación de san Antonio y La educación sentimental los ha repetido íntegramente); corrige incansablemente, y vocifera las frases en una habitación reservada para tal fin que llama su «desgañitadero», hasta darse por satisfecho con el estilo. También se ha de tener en cuenta su estado de salud y las preocupaciones familiares.

Durante los años 1870-1871, sufre varios ataques, trabaja en colaboración con Bouilhet y corrige La tentación de san Antonio, que acaba en 1872. Esta vez, la empresa es más ambiciosa, si cabe, que las anteriores. El tema, sacado al parecer de una obra de Edgar Quinet, y por el que emerge, una vez más, el mito de Fausto, persigue a Flaubert desde su juventud. Flaubert decía que aquél era «el libro de mi vida»; de hecho podría ser también el libro de la vida, el que contesta a la pregunta ¿qué se opone a la libertad del hombre?.

La publicación de este último libro, en 1874, coincide con las graves preocupaciones económicas que aquejan al sobrino del autor, Commanville, y que aquél intenta aliviar con su trabajo, y la venta de sus bienes. En septiembre de 1875, empieza Tres cuentos (La leyenda de San Julián el hospitalario, Un corazón sencillo y Herodías), obra que se publicará en abril de 1877. A pesar de la disparidad de los temas, y de las exigencias peculiares de la narración corta, el estilo soberbio y sencillo a la vez de Flaubert se manifiesta aquí como en las obras anteriores.

La época de los Tres cuentos es, para Flaubert, gris y triste. Su salud deja cada vez más que desear y está arruinado. Louise Colet ha muerto, George Sand también. Es un hombre sólo y aislado que trabaja, en Croisset, en la última de sus obras, Bouvard y Pécuchet, que había empezado en 1874 y que no se publicará hasta después de su muerte. Para ninguna de sus obras anteriores Flaubert llegó a devorar la cantidad de libros que consultó para la documentación del último: ¡Se habla de más de dos mil!.

Flaubert tenía mucho que decir y escribió pocas novelas. En la última quería por fin «descargar todo su odio, sus rencores, dar rienda suelta a su ira…» No lo hizo. Y murió, apoplético, el 8 de mayo de 1880.

Flaubert lleva a la perfección la novela realista y logra la más completa armonía entre el arte y la realidad. Para él, la verdad y la belleza van unidas; por ello pone tanto cuidado en la sintaxis y en la elección del vocabulario y concede tanta importancia a la estructura.

En su obra literaria, no muy extensa, Flaubert aspira a la creación de un conjunto armónico, a la elaboración de todo un entramado simbólico que une a los distintos personajes.

La sensibilidad de Flaubert llega a caer en el sentimentalismo, y en esos momentos se entrega al deísmo y a vagos sentimientos rousseaunianos envueltos en oratoria; pero cuando se recupera de estos desvíos la obra de Flaubert, laborada con un ansia de perfección y un esfuerzo casi dolorosos, es una maravilla de armonía y de realidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Gustave Flaubert “El Modelo de la Novela Contemporánea” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

 

Biografia de Tolstoi Leon Resumen Obra Literaria del Escritor Ruso

Biografía de Tolstoi León – Su Obra Literaria

Novelista ruso (Yásnaia Poliana, Tula 1828 -Astápovo, Riazán 1910). De familia de hacendados, siguió la carrera de las armas y todavía joven public

Luego abandonó la milicia y se entregó a diversas tareas sociales, elaborando un nuevo programa educativo. Se casó y formó una familia de trece hijos. En un momento dado se refugió en la fe, y el resto de su vida se caracterizó por una religiosidad personal que le atrajo numerosos discípulos.

Guerra y paz, novela centrada en episodios recientes de la historia rusa, es una larga mirada a vuelo de pájaro sobre el conjunto de la vida humana a lo largo de veinticinco años y sobre el hormigueo de innumerables personajes.

En Guerra y paz, Tolstói evoca maravillosamente las vidas tanto de las personas como de las colectividades.

Es un fresco grandioso en que los personajes aman, odian, pelean, intrigan, se enriquecen, se casan, se divorcian, tienen hijos y buscan a tientas el sentido de la vida.

Ana Karénina es una obra muy compleja. Su tema central es el suicidio de una mujer joven que. a través del problema del adulterio, plantea el problema del mal.

En conjunto, por su modo de construir y tratar la novela, Tolstói es el más occidental de los grandes novelistas rusos y refleja con maestría sin par los ambientes campesinos o ciudadanos de Rusia.

leon tolstoi escritor ruso

BIOGRAFÍA: León (Liev) Nikoláievich Tolstói nació en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (en el gobierno de Tula, en la Rusia central, al sur de Moscú) el 9 de septiembre de 1828.

Era hijo de unos ricos terratenientes de condición aristocrática, el conde Nikolai Ilich y María Nikolaievna, princesa Volkonskaia.

Huérfano de padre en 1830. En 1844 ingresó en la facultad de Letras de la universidad de Kazan para estudiar lenguas orientales, y se inició en el árabe y el turco, al año siguiente pasó a la facultad de Derecho y por fin en 1847 dejó la universidad sin terminar ninguna carrera; regresó entonces a Yásnaia Poliana, que había formado parte de la dote de su madre fallecida en 1837, y que tras el reparto de la herencia fue a parar a sus manos.

Pero ese joven propietario que aún no ha cumplido los veinte años tiene ideas muy peculiares y completamente distintas de las de los demás terratenientes; muy influido por sus lecturas favoritas de esta época (la Biblia y, sobre todo, Jean-Jacques Rousseau), se lanza a una serie de intentos de reforma social con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus campesinos.

No obstante, Yásnaia Poliana, donde vivían unos trescientos cincuenta siervos varones, con sus familias, era un mundo demasiado complicado para su inexperiencia, que sólo se nutría de teorías, y sus generosas tentativas de altruismo fracasaron.

Sigue luego un período de desánimo y excitación que suele llamarse mundano.

En 1848 viaja a San Petersburgo y en 1851 se enrola en el ejército. Su primera experiencia militar es en el Cáucaso, donde comparte la existencia de los oficiales de artillería y empieza a redactar un escrito autobiográfico titulado Infancia.

Este librito, que apareció en 1852 en la revista El contemporáneo, es mucho más que un tanteo primerizo; se trata de una verdadera obra maestra, de evocación finísima y emocionada, que evidencia un arte muy seguro.

También en El contemporáneo iba a aparecer, de una parte Adolescencia (1854), que prolongaba los recuerdos de Infancia, y Los relatos de Sebastopol (1855-1856), donde la guerra aparece sin ningún relumbrón heroico, en toda su cruda realidad, registrada por un gran talento de observador.

Estamos ya ante el esbozo de las dos grandes vertientes que se fundirán en su obra maestra, Guerra y paz.

La guerra, descrita y analizada con un arte extraordinario que se funda en lo vivido y en una gran documentación, y la paz por antonomasia que Tolstói identifica con el ambiente idílico de su niñez.

La alta sociedad de San Petersburgo le adula, pero estos ambientes no le hacen feliz; sin embargo, sus tentativas de hacer la felicidad de los humildes que dependen de él tampoco tienen éxito: ofrece la libertad a sus siervos y éstos la rechazan recelando maniobras ocultas. Emprende luego su primer viaje al extranjero (1856-1857): visita Alemania, Francia, Suiza y el norte de Italia, y vuelve a su patria con mal sabor de boca, reprochando a Occidente su materialismo y su crueldad. Publica ahora en 1857 Juventud y Lucerna, y en 1858 Tres muertes.

Al año siguiente se lanza a una gran actividad pedagógica y funda una escuela en Yásnaia Poliana, en la que él mismo enseña a los hijos de sus campesinos. Le obsesiona la búsqueda de una especie de «cristianismo práctico», sin dogmas ni institución, que pueda proporcionar la felicidad en la tierra y contribuir a la hermandad y al progreso de los hombres. Publica Felicidad conyugal (1859), que tiene su origen en sus relaciones amorosas con Valeria Arsenieva, y en 1860 emprende su segundo viaje al extranjero.

El año 1862 es también el año de su boda; en el mes de septiembre, en una de las iglesias del Kremlin, contrae matrimonio con Sofía Andréievna Behrs —a la que él llamará siempre Sonia—, de dieciocho años, hija de un médico de Moscú. En junio del año siguiente nace su primer hijo, Sergei. Su unión matrimonial será borrascosa, pero a pesar de las diferencias que separan a los esposos, por estos años se inicia una época de relativo equilibrio que será de gran fecundidad literaria.

familia de tolstoi

Tolstói, mientras ve crecer su familia, se ocupa activamente de la agricultura y de la ganadería, mejora sus tierras, aumenta su propiedad con nuevas adquisiciones. Parece llevar una vida más estable y serena, y ello repercute en la calidad y la ambición de su obra narrativa.

Guerra y paz, escrito entre 1863 y 1868, publicada en la revista El mensajero ruso —de carácter conservador, porque Tolstói se había separado de los liberales de El contemporáneo— entre 1865 y 1868, y posteriormente en volumen en 1869, suele considerarse por los críticos más exigentes como una de las mejores novelas del siglo xix y una de las más importantes de toda la historia de la literatura.

En ella se describe un período crucial de la Rusia moderna, el que corresponde a las guerras napoleónicas (aproximadamente entre 1805 y 1812), con un nutridísimo repertorio de personajes cuyas vidas se entrecruzan produciendo una admirable sensación de realidad vivida y analizada hasta en sus últimos secretos.

Después de la cumbre de Guerra y paz, era casi inevitable que la obra de Tolstói, en cierto sentido, decayera. Aún va a escribir otra mole novelesca muy ambiciosa, Ana Karénina, en la que empezó a trabajar en 1873 y que publicó en El mensajero ruso entre 1875 y 1877. La obra acusa una manifiesta falta de unidad, ya que se compone de dos historias soldadas artificialmente, la de un matrimonio feliz (Levin y Kitty) y la de un hogar destruido por el adulterio de Ana, quien abandona a su marido y a su hijo para seguir a su amante, el conde Vronski.

Ana Karénina, a pesar de los reparos que se le puedan formular, es una gran novela que representa otros aspectos capitales de la gran personalidad tolstoyana. En Guerra y paz se debatían los problemas del destino del individuo dentro del torbellino de la historia, con una proyección hacia el pasado; Ana Karénina insiste sobre todo en los aspectos morales, sociales y sicológicos, dentro de un ámbito novelesco mucho más limitado, pero enfrentándose directamente con los conflictos de la vida contemporánea. En la primera novela resuena el fragor de las batallas napoleónicas; en la segunda, la imagen que conservará el lector en su memoria es la de ese tren, símbolo del progreso y de la nueva Rusia.

En 1882 la familia se traslada a Moscú por necesidades de la educación de los hijos, y Tolstói descubre entonces la miseria del proletariado urbano y la sordidez de las grandes aglomeraciones ciudadanas, reafirmándose en sus ideas del retorno a la vida natural.

Mas tarde  publica obras verdaderamente interesantes como La muerte de Iván llich (1886) y el poderoso drama El poder de las tinieblas (1886). No obstante, sus ideas obsesivas deforman su gran capacidad artística y una novela como La sonata a Kreutzer (1889), terrible alegato contra el matrimonio, cuenta mucho más como reflejo de sus tensiones interiores que como literatura.

En los últimos años del siglo XIX su fama y su influencia son inmensas, pero el gran artista de antaño ha sido sustituido por el teórico y el hombre de acción. Cuando a partir de 1891 se suceden en la Rusia central las malas cosechas y aparece el azote del hambre, participa directamente en la ayuda a los campesinos, publica artículos sobre este tema y escribe al zar. El reino de los Cielos está en nosotros (1891-1893) es un tratado moral y religioso de acuerdo con su peculiar doctrina, ¿Qué es el arte? (1897) combate todo género de artificios de carácter artístico y literario.

La fallida revolución rusa en 1905 significó para él una gran convulsión; Tolstói se había declarado repetidamente enemigo de la autocracia, el despotismo y las instituciones que consideraba de carácter represivo, pero está en total desacuerdo con la revolución y con la violencia de sus medios.

Estos acontecimientos y la represión que les siguió aislaron aún más al viejo profeta y a sus ideas de anarquismo social. En Yásnaia Poliana, rodeado de su numerosa familia y atormentado por incontables escrúpulos de conciencia, Tolstói se afanaba por ser literalmente fiel a sus convicciones: renunciaba a todos sus bienes, él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos, adoptaba el régimen vegetariano, y ofrecía a sus frecuentes visitantes el extraño aspecto de un mujik descalzo y barbudo que clamaba contra el horror y el desvarío del mundo circundante.

La tragedia de su país, en sus dos vertientes que abominaba por igual, la represión policíaca y los asesinatos terroristas, le desazonaba, y sus desavenencias conyugales contribuían también a su desequilibrio.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yásnaia Poliana rumbo a lo desconocido, como un nuevo Pierre en busca de un ideal inalcanzable. Tenía entonces ochenta y dos años. Como un viejo peregrino alucinado recorrió a pie una considerable distancia, hasta caer enfermo en una pequeña estación ferroviaria de Astapovo, en el gobierno de Riazán. Y allí murió de una neumonía.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Liev Tolstoi “El Titánde las Letras Rusas” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Garcia Marquez Gabriel Escritor Colombiano

Biografía de García Marquez Gabriel
Escritor Colombiano

Biografia de Garcia Marquez Gabriel Escritor Colombiano Gabriel Garcia Marquez

Gabriel García Márquez: Del periodismo a la ficción y viceversa: Desde hace años, Gabriel García Márquez es considerado dentro del ambiente periodístico como uno de los mayores referentes del género, debido a que su estilística y talento han hecho posible la creación de inagotables páginas en las que se plasma el nuevo periodismo.

Ese llamado «Nuevo Periodismo», que nació en los albores de la década del 60 en los Estados Unidos, con la publicación del libro «A sangre fría» de Truman Capote, y que luego fuera tomado como punto de partida para modificar y renovar la labor del comunicador social, en figuras tales como Tom Wolfe, Norman Mailer, Hunter S. Thompson, y el argentino Rodolfo Jorge Walsh.

Ese es precisamente el estilo que caracteriza la obra periodística de García Márquez.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació el 6, de marzo de 1928 en Aracataca (Colombia).

• A los ocho años se trasladó a la localidac colombiana de Barranquilla para ir a la escuela.

• En 1940 viajó a Zipaquirá, donde recibió una beca para estudiar el bachillerato.

• Siete años después comenzó la carrera de Derecho y publicó su primer cuento. En 1948 abandonó los estudios.

• En 1950 inició sus primeras colaboraciones periodísticas en el diario «El Espectador».

• A los veintisiete años publicó su primera novela, «La hojarasca».

• Luego viajó a Europa como corresponsal del diario «El Espectador». En ese tiempo comenzó a escribir su novela corta «El coronel no tiene quien le escriba».

• En 1958 se radicó en Caracas y se casó con Mercedes Barcha.

• Un año después participó en la fundación de la agencia cubana de noticias «Prensa Latina» en Bogotá (capital de Colombia).

• 1967 publicó su obra:» Cien años de soledad»
• En 1972 obtuvo el Premio Rómulo Gallegos por su obra «La increíble y triste historia de la candida Eréndida y su abuela desalmada».

• Tres años más tarde se radicó en la ciudad de México.

• En 1982 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

• A partir de 1985 formó parte de la dirección de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños (Cuba).

• Falleció el 17 de Abril de 2014 en México.

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Conocido también por su larga lista de destacas y premiadas obras literarias, que han ido desde la novela hasta el cuento, en un sinfín de situaciones desde cómicas a dramáticas que han experimentado sus personajes, Gabriel García Márquez ha cultivado además su vocación por la comunicación social.

Y para ello, nada mejor que fusionar su arte con las letras, plasmando la información en interesantes y amenas notas en las que ha sabido combinar a la perfección elementos literarios con otros artilugios propios de la investigación periodística. 

Es por ello, que su obra titulada «Notas de Prensa 1980-1984» no ha perdido vigencia, y continúa siendo uno de los manuales imprescindibles para cualquier estudiante de la carrera de comunicación social.

Quizás la mayor hazaña de Gabriel García Márquez haya sido precisamente el poder cruzar los límites que existen entre los géneros literarios de ficción y la redacción periodística, una combinación de opuestos que siempre logro mimetizar con el equilibrio justo y necesario.

En este sentido, cabe destacar una de sus frases, perteneciente al artículo titulado «¿Quién cree a Janet Cooke?», publicado en el libro de notas antes mencionado, en la cual el autor explica con sus palabras las diferencias de género y la simbiosis que es posible realizar entre los opuestos:

«Lo malo es que en periodismo un solo dato falso desvirtúa sin remedio a los otros datos verídicos.

En la ficción, en cambio, un solo dato real bien usado puede volver verídicas a las criaturas más fantásticas.

La norma tiene injusticias de ambos lados: en periodismo hay que apegarse a la verdad, aunque nadie la crea, y en cambio en literatura se puede inventar todo, siempre que el autor sea capaz de hacerlo creer como si fuera cierto. Hay recursos intercambiables».

El escritor nació durante las primeras horas del 6 de marzo de 1927 en la ciudad colombiana de Aracataca, del partido de Magdalena, bajo el nombre de Gabriel José de la Concordia García Márquez, en medio de una familia acomodada y de fuertes raíces militares.

Hijo del telegrafista y farmacéutico Gabriel Eligio García, y de la joven Luisa Marquez Mejía, a pocos meses de su nacimiento fue bautizado con el alias que lo acompañó durante gran parte su vida, Gabito, hasta que este apodo fue reemplazado por el apócope Gabo, a partir del momento en que el subdirector del diario bogotano El Espectador, Eduardo Zalamea Borda, comenzó a llamarlo de ese modo.

Sin lugar a dudas, una de las primeras y máximas influencias que recibió García Márquez durante su niñez se suscitó a través de su abuelo, el coronel a quien el pequeño Gabito llamaba cariñosamente «Papalelo», ya que no sólo se trataba de un hombre dedicado a las fuerzas, sino que además se desarrolló como narrador.

Asimismo, su abuela Tranquilina Iguarán Cotes influyó en su manera de observar el mundo cotidiano, ya que se trataba de una mujer que poseía una personalidad supersticiosa y creía fuertemente en las leyendas y mitos populares, lo que le brindaron a Gabito un inagotable universo de inspiración para sus primeras creaciones literarias.

Pero aquellas fuentes de inspiración durarían poco tiempo, ya que cuando Gabriel cumplió los 8 años falleció el coronel y su abuela fue víctima de una enfermedad que la dejó ciega, por lo que los padres del pequeño decidieron trasladar al niño a un internado en Barranquilla, cerca del puerto del Río de Magdalena, donde comenzó su educación formal.

Luego llegarían sus estudios secundarios, los cuales realizó en el colegio jesuita San José, donde tuvo la oportunidad de publicar sus primeros poemas, dentro de la revista escolar llamada «Juventud».

A poco de finalizar la secundaria, el joven decidió mudarse a la ciudad de Bogotá para llevar a cabo la carrera de derecho en la prestigiosa Universidad Nacional de Colombia, y donde al mismo tiempo comenzó a desarrollar su vocación de escritor.

Esto lo llevó a iniciar una producción literaria y periodística sin límites, y que desde siempre ha sido considerada prolífica y talentosa. Desde aquel primer cuento, titulado «La tercera resignación», que fue publicado por el diario El Espectador en 1947, hasta su más reciente obra demuestra el poderío y exquisitez de su arte.

Dentro de su vasta y variada producción literaria, Gabriel García Márquez ha sabido cultivar a la perfección diferentes géneros, desde cuentos y relatos cortos tales como «Diálogo del espejo», «Un día de éstos», «La viuda de Montiel» y «Doce cuentos peregrinos», entre otros, pasando por sus obras teatrales como «Diatriba de amor contra un hombre sentado», publicada en 1994, hasta sus más fascinantes novelas y textos periodísticos, como «El coronel no tiene quien le escriba», «La mala hora», «Relato de un náufrago», «Crónica de una muerte anunciada», «El secuestro», «El amor en los tiempos del cólera», «El general en su laberinto», etc., etc.

Pero sin lugar a dudas, una de las obras más exitosas y trascendentes del autor ha sido la novela «Cien años de soledad», que fue publicada en 1967, y logró vender más de 8000 copias en una sola semana, y que por supuesto se ha convertido en el principal best-seller del García Márquez.

Más allá del éxito de su impecable producción, Gabo sigue siendo un hombre humilde y modesto, que disfruta del cariño de su público, y cuyo talento sin límites lo han llevado a recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Falleció el 17 de Abril de 2014.

Resumen Biografia de Joan Miro

Fuente Consultada: Graciela Marker

Biografia De Garcia Lorca Federico Poeta Español Victima Guerra Civil

Vida y Obra del Poeta Español García Lorca, Víctima de la Guerra Civil Española

Biografia De Garcia Lorca Federico Poeta Español Victima Guerra Civil

DESCRIPCIÓN DE SU VIDA: Sin lugar a dudas, Federico García Lorca es uno de los poetas más trascendentes que nos ha brindado el siglo XX, ubicando a su obra en uno de los estandartes más destacados de la literatura mundial, gracias a su talento, su visión del mundo, y la forma de expresar los sentimientos más profundos de los seres humanos en un formato totalmente universal.

Por todo ello, la obra poética de García Lorca ha sido considerada desde siempre como el eslabón más alto de la lírica perteneciente a la llamada «Generación del 27», aunque en realidad nos encontramos frente a uno de los literatos más talentosos de toda la literatura española.

En todo el concepto que encierran las obras de Lorca, desde la poesía, pasando por el drama, e incluso la prosa, podemos vislumbrar el claro reflejo de un sentimiento trágico de la vida, aspecto que se encuentra íntimamente ligado a su experiencia terrenal, y que ha sabido plasmar magistralmente con su puño y letra.

De esta forma, las obsesiones no pueden estar ausentes en su obra, ya que toda su creación ha estado siempre  vinculada a la expresión del amor, el deseo, los sueños, las ambiciones, la nostalgia, la pasión, y todos los estados y sentimientos que transita el ser humano durante su paso por la vida terrenal, pero vistos desde un ángulo que en la mayoría de las ocasiones se asocia con la desesperación.

En este devenir en palabras, que tratan de expresar lo inexpresable, García Lorca se alimentó de los símbolos que le permitieron acercarse a conceptos universales que suelen ser imposibles de definir con simples oraciones o versos, como por ejemplo la muerte.

A través de elementos cotidianos, tales como la luna, el agua, la sangre, los metales, la vegetación y demás, el poeta ha sabido transformar estos simples objetos en metáforas, por intermedio de combinaciones de estados y supuestos, que han puesto de manifiesto y definido los distintos matices de la finita vida de los mortales.

Es por ello, que cuando observamos, leemos y analizamos una obra de García Lorca resaltan las metáforas, que en definitiva ha sido el método retórico por excelencia de todo su estilo, llevando incluso el poder de las metáforas más allá de los límites posibles, relacionando objetos y elementos que en la realidad son opuestos, con el fin de transmitirle al lector sensaciones entremezcladas y dispares.

En todo ello radica precisamente el efecto atrapante que suele tener la obra de Federico García Lorca para los lectores, más allá de las fronteras geográficas, las diferencias de idioma, y las distantes generaciones.

El autor de «Mariana Pineda», «Bodas de sangre», «Yerma» y «La casa de Bernarda Alba», entre otras, nació el 5 de junio de 1898 en el municipio de Fuente Vaqueros, en la ciudad de Granada, España.

Bautizado con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca, el pequeño se crió en el seno de una familia acomodada, siendo su padre el hacendado Federico García Rodríguez, y su madre la maestra Vicenta Lorca.

Desde muy pequeño, Federico mostró poseer grandes cualidades que lo diferenciaban del resto de los niños de su edad, por lo que su madre lo introdujo lentamente en el mundo de las letras y la poesía, despertando el talento del joven.

Pero su cuerpo no parecía desarrollarse al mismo paso que su mente, ya que Federico era un niño frágil y frecuentemente caía enfermo, lo que lo condujo a ser un estudiante irregular debido a que no podía concurrir a la escuela de manera diaria, por lo que sus padres decidieron poner al pequeño bajo la tutela del maestro Rodríguez Espinosa.

Luego de sus estudios en el bachillerato, Federico García Lorca se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de Granada, aunque nunca en su vida ejerció dicha profesión, ya que siempre se sintió atraído por la producción literaria y el arte.

Con un talento único, que fue estimulado por sus progenitores, sus maestros e incluso su amigo el pianista Fernando de los Ríos, Federico logró en 1917 escribir y publicar su primer artículo, recorriendo la vida y la obra de José Zorrilla.

Al año siguiente, García Lorca publicó su primer libro titulado «Impresiones y paisajes», que al ser rechazado por las editoriales, debió ser costeado por su padre, quien apoyaba fervientemente la vocación de su hijo.

Los años que siguieron a aquella ópera prima le brindaron a Federico un sinfín de experiencias en el mundo del arte, llevando su producción literaria al teatro, a los libros, e incluso logrando exponer piezas de su producción pictórica.

Fue en aquella época que Federico García Lorca comenzó a sembrar destacadas amistadas en el ámbito cultural, estableciendo relaciones con personajes de la talla de Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Luis Buñuel y Salvado Dalí.

En el año 1929 Federico decidió trasladarse por un tiempo a la ciudad de Nueva York, donde produjo el libro «Poeta en Nueva York», y posteriormente se trasladó a La Habana, donde produjo una gran cantidad de obras.

De regreso a su España natal, Federico fue recibido con grandes honores, y se le encomendó por intermedio del Ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, la labor de ocupar el cargo de co-director de la compañía estatal de teatro «La barraca». En dicho período, el poeta pudo darse el gusto de producir, dirigir, escribir y adaptar obras simultáneamente, y fue en ese lapso que surgieron de su mente producciones fundamentales, tales como «Bodas de sangre» y «Yerma».

Una gira de su compañía teatral lo traería a las lejanas tierras de Argentina, precisamente en el año 1933, para difundir y promover la puesta en escena de su obra a manos de la compañía de Lola Membrives, además de ofrecer una serie de charlas y conferencias.

En relación a su ideología política, Federico García Lorca se vinculó estrechamente con el socialismo de la URSS, siendo incluso co-fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, la cual fue creada en un período en que los miembros pertenecientes al sector de la derecha veían en los socialistas una amenaza implacable.

Esta faceta política lo condenó durante el inicio de la Guerra Civil Española. Pero la persecución y las amenazas constantes no pudieron acallar la voz de Lorca, y menos aún lograr que el poeta dejara su tierra.

Al respecto, en una oportunidad, Federico García Lorca manifestó a los medios españoles: «Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política».

El 16 de agosto de 1936 Federico fue detenido en la casa de su amigo el poeta Luis Rosales, y pocos días después llegó la orden de ejecución, que fue emitida por el entonces gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán.

De acuerdo a las investigaciones realizadas posteriormente, se supo que la muerte alcanzó a Federico García Lorca en la madrugada del 19 de agosto de 1936, después de que fuera fusilado camino a Alfacar, debido a su posición política y sus comprometidas declaraciones, como aquella que emitió días antes de su ejecución, y en la que aseguró: «En Granada se agita la peor burguesía de España».

 Graciela Marker Para Historia y Biografías

ULTIMOS AÑOS DE SU VIDA: A partir de 1934 regresa a España  y en agosto de ese año -muere su amigo el torero Ignacio Sánchez Mejías, como consecuencia de una cogida, en la plaza de Manzanares. Era éste un hombre de excepcional temple y carácter, con una gran afición literaria y amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Al mes siguiente le dedica una emocionada elegía, el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935).

El poema está dividido en cuatro partes, cada una de las cuales tiene un metro diferente. Representan la función tradicional del lamento fúnebre, purificando las emociones iniciales de sorpresa y horror, primero por la lamentación ritual, luego por la meditación sobre la muerte y el fin de las cosas, y finalmente por una oración funeraria serenamente filosófica.

En sus versos se sienten las mejores resonancias de la poesía española elegiaca, la de Jorge Manrique, la de Quevedo. Con ser relativamente breve, este poema de Lorca señala un máximo nivel en su lírica. Sin renunciar a lo que ella tuvo siempre de acento étnico, siendo poesía entrañablemente andaluza e hispánica en sus modos de expresión poética, adquiere el alcance más universal y más profundo que nunca tuvo.

En 1935 ultima la obra teatral Doña Rosita o el lenguaje de las flores, que se estrenará en Barcelona.

La mejor presentación de ella es la que hizc el propio poeta: «Doña Rosita es la vida mansa por fuera y requemada poi dentro de una doncella granadina que poco a poco se va convirtiendo en es£ cosa grotesca y conmovedora que es una solterona en España. (…) He querido que la más pura línea conduzca mi comedia desde el principio hasta e. fin. ¿Comedia he dicho? Mejor sería decir el drama de la cursilería española, de la mojigatería española, del ansia de gozar que las mujeres han de reprimii por fuerza en lo más hondo de su entraña enfebrecida».

En 1936 anuncia su propósito de marchar con Margarita Xirgu a México, a representar sus obras y a dar una conferencia sobre Quevedo. Er junio acaba La casa de Bernarda Alba. Final y cima de una trayectoria dramática y abertura a un modo más esencial y más hondo de hacer teatro, esta tragedia, que debió ser la primera del ciclo de plena madurez del dramaturgo, ha venido a ser la última obra de Lorca.

La acción transcurre en un espacio cerrado, hermético, y está enmarcada por la primera y la última palabra que Bernarda pronuncia: «silencio». Del primero .al último silencio impuesto por la voluntad de Bernarda se desarrolla el conflicto entre dos fuerzas mayores: el instinto de poder absoluto que encarna la protagonista y el instinto elemental del sexo representado por las hijas. Del enfrentamiento de ambas sólo puede resultar la destrucción de una de las dos fuerzas en oposición.

El accidente de la muerte del poeta parece, más bien, saltar del plano trágico de su obra poética y dramática en la que corre la sangre y relucen los puñales y las navajas, que de la peripecia de una vida que Federico quiso vivir al margen de la coyuntura política de su país.

La víspera de su santo, el 18 de julio, marcha para Granada. «Me voy -dijo a E. Néville- porque aquí me están complicando con la política, de la que no entiendo nada ni quiero saber nada. (…) Soy amigo de todos y lo único que deseo es que todo el mundo trabaje y coma. Me voy a mi pueblo para apartarme de la lucha de las banderías y las salvajadas.»

El 20 de julio Granada caía en manos de los insurgentes. Su cuñado es detenido; la Huerta de San Vicente, donde veranea su familia, está vigilada; y García Lorca, a su vez, es amenazado de muerte. Se refugia en casa del poeta Luis Rosales, cuyo hermano tenía un gran peso dentro de la Falange local.

El 16 de agosto, Lorca era detenido en una espectacular maniobra de carácter oficial y es conducido al Gobierno Civil donde se le mantiene incomunicado. Todas las gestiones, la de los hermanos Rosales, de Manuel de Falla, de su familia, por tratar de ayudar de alguna manera a Federico fracasan por entero.

La noche del 18 de agosto es condenado a muerte con todas las aprobaciones oficiales necesarias de la suprema autoridad nacionalista de Andalucía. El 19 de agosto era asesinado en el barranco de Viznar.

Federico tenía solo 38 años.

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UN RESUMEN DE SU VIDA Y OBRA: El 5 de junio de 1899 nació en «uentevaqueros, lugar de la provincia de Granada, Federico Sarcia Lorca. Su padre —Federico García Rodríguez— tenía allí una hermosa propiedad rural, entre ríos y montañas, no muy vasta, pero bien cultivada. En ese sitio fue donde el pequeño Federico aprendió, desde niño, a querer a la Naturaleza: la fresca hierba, las. flores y las plantas, los árboles frondosos, los pájaros, el cielo y la tierra, el agua…; todo ese mundo mágico, tan importante para él. . .

los integrantes de su familia se querían y respetaban; vivían en conjunción de ideales y, al mismo tiempo, en absoluta libertad. Esa fue su mejor escuela. Se aficionó mucho al campo y también a la gente que allí trabajaba. Siempre recordaría «el acento regional, dulce y recio a un mismo tiempo», de los labriegos y pastores.

Su madre, Vicenta Lorca, que había seguido los cursos de magisterio y tenía ciertas inclinaciones artísticas, quiso que sus cuatro hijos —dos varones y dos mujeres— pudiesen recibir, sin tropiezos, los beneficios de una formación cultural esmerada. Se preocupó, entonces, por mandarlos a la escuela de la ciudad, por hacerlos cursar el bachillerato en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús y por encaminarlos, luego, hacia la Universidad. Francisco, que era menor, llegó a ser diplomático y se distinguió como profesor de Literatura española en el Queen’s College y en la Columbia University, de Nueva York, donde publicó algunos libros (sobre Espronceda y sobre Ganivet).

También Federico, por complacer, ese anhelo materno, siguió estudios en la Facultad de Derecho, donde terminó la Licenciatura, en 1923. Para ello, tuvo que dejar aquellos campos que eran la mejor parte de su vida y trasladarse, primero, hasta la capital de la provincia y, luego, hasta la del país. «Cada vez que regresaba de Madrid —señala Alfredo de la Guardia—, luego de largas temporadas llenas de libros, de teatros, de discusiones, de caras nuevas, era, al pisar la tierra y al envolverse en el silencio campestre, como si se sumergiera en una agua limpia, llovida, fresca, al final de un prolongado y penoso viaje».

Una de las hermanas de Federico —Concepción— se casó con Manuel Fernández Montesinos, médico cuyas actividades políticas lo llevaron a ser alcalde de Granada. Perseguido por sus ideas, murió, fusilado, pocos días antes que su cuñado, el gran poeta.

En la Universidad de Granada, que Lorca visitó antes de concurrir a la de Madrid, tuvo por profesor a don Fernando de los Ríos, activo dirigente del Partido Socialista, quien influyó mucho sobre el joven. Años después, en 1929, realizarían juntos un largo viaje. «Con de los Ríos, llegó García Lorca a París, apenas entrevisto en cruce rápido, atravesó el Canal para alcanzar Londres, siguió a Oxford, se detuvo en Escocia y atravesó el Atlántico Norte, hasta Nueva York. Fue un deslumbramiento, para el poeta».

Este mismo Fernando de los Ríos, que llegó a ser ministro de Instrucción Pública en tiempos de la República, le prestó la necesaria ayuda para poder fundar, en 1931, al volver de los EE.UU., el teatro universitario «La Barraca». Este representó, para García Lorca, una experiencia maravillosa que su amigo. Rafael Alberti, comentó en los siguientes términos: «La Barraca coincide con los años de esplendor cultural de la República.

Se ha abierto una esperanza. Se multiplican las posibilidades, se cree posible un cambio fundamental, económico, social y político, en la vida española. Pero fue un sueño demasiado breve Federico acompaña estos deseos con toda su fe y, mientras las Misiones Pedagógicas que dirige Alejandro Casona, intentan la aventura de subir la cultura a los montes más lejanos, abriendo a la esperanza pueblos increíblemente separados de ella, Federico y Eduardo Ugarte, otro joven autor dramático, llevan a las plazas de los pueblos y a los ámbitos universitarios a Lope de Rueda, Cervantes, Calderón, Lope de Vega, Tirso de Molina. . .»

Colaboró en aquella iniciativa, además de Eduardo Ugar, Isabel García Lorca (su otra hermana), secundada por un núcleo de amigos. Fue una tarea divertida y útil que, tras circunstancia, paréntesis, Lorca retomaría en 1934. El amor por la escena—»el teatro, dijo, es la poesía que se levanta del libro y se hace humana»—, fue una inquietud que lo acompañó siempre. Desde chico, manejaba un teatrillo de títeres, casi improvisado, que funcionaba en el granero próximo a su casa. Luego dirigí otro, «La Tarumba».

Una de las mejores actrices de comedia que actuaba por aque tiempo en España, Catalina Barcena, fue quien brindó, a Federico García Lorca, la oportunidad de ver representada su primera obra teatral. «El maleficio de la mariposa» pudo ofrecerse sin embargo, en una sola oportunidad —la noche del estreno— tampoco fue editada.

El poeta había contado con el apoyo de Gregorio Martínez Sierra, quien dirigía la compañía de Catalina Bárcena. Resolvieron presentarla en el teatro Eslava, de Madrid, en 1919. Dice un comentarista que el público no pudo comprender la intención del «poema escénico» de Lorca.

Su tema —el frustrado amor entre una mariposa y un insecto (una especie de hormiga), al cual echan de la comunidad sus semejantes, cuando intenta volar tras de la intrusa —exasperó aquella noche al auditorio, sólo con ver la insólita caraterización de los actores. La obra fue rechazada en forma violenta por los espectadores. Desde butacas, palcos y localidades altas, se prodigaron denuestos y frases contundentes que se cruzaban, como chispas, sobre el rumor sordo del taconeo».

Después de este fracaso, Lorca no volvió a escribir ninguna obra teatral durante ocho años. Hasta que en 1927 retomó la interrumpida labor en Barcelona, para ofrecer «Mariana Pineda», inter-pretada por la actriz Margarita Xirgu y con decorados de Salvador Dalí, a quien el poeta había conocido, años antes, cuando ambos se alojaban en la Residencia para estudiantes de la Universidad madrileña. Tampoco en esta opotunidad —aunque la obra alcanzaría, años más tarde, justo renombre— la representación tuvo éxito. Cuatro meses después, el 12 de octubre de 1927, Margarita Xirgu la volvió a representar, en ese momento en el Teatro Montalba de Madrid, pero con igual resultado. En diciembre de ese mismo año, García Lorca intervino en un homenaje tributado, en el Ateneo de Sevilla, a la memoria de Góngora, en el tricentenario de su muerte.

Mientras tanto, había publicado ya sus dos primeros libros: «Impresiones y paisajes» (1918) —dedicado a su maestro de música, Martín Berrueta, a quién recordaría también, años después, con Manuel de Falla— y «Libro de poemas» (1921). A los tres años, terminó «Canciones», editado en 1927. La «Revista de Occidente» publicó, en 1928, el «Romancero gitano» que, según la opinión de Julián Marías; es su obra lírica más madura. «La poesía de Lorca posterior —agrega— muestra tendencias múltiples»; «pero estos ensayos no llegan a cuajar en una nueva forma, lograda y de perfil claro». En materia teatral obtuvo, a partir de 1930, con el estreno de «La zapatera prodigiosa», por Margarita Xirgu, en Madrid, resonantes triunfos.

En 1933, Josefina Díaz Artigas, dio a conocer en el teatro Infanta Beatriz, de Madrid, «Bodas de sangre». Poco después, Lola Membrives ofrecía, en Buenos Aires, tres de sus obras ya conocidas: «Mariana Pineda», «Bodas de sangre» y «La zapatera prodigiosa». La presencia del autor —que permaneció en la Argentina desde el 13 de octubre de 1933 hasta el 24 de marzo de 1934— dio todavía mayor relieve a esas funciones. Cuando regresó a España, García Lorca fue agasajado, por sus éxitos en América, con un banquete.

Ese mismo año, el 11 de agosto, falleció, en la plaza de Manzanares, su amigo, el torero Ignacio Sánchez Mejía, a quien recordó, luego, con un sentido poema.

En enero de 1935, Margarita Xirgu estrenó, en Madrid, «Yerma» y, dos meses después, Lola Membrives ofrecía la versión definitiva de «La zapatera prodigiosa», en el Colliseum madrileño. Las dos actrices coincidirían nuevamente ese año, cuando, en setiembre, Lola Membrives dio «Yerma» y Margarita Xirgu estrenó «Doña Rosita, la soltera», ambas en la ciudad de Barcelona. Corría el año 1936 —que sería el de su muerte— cuando García Lorca anunció a los periodistas que estaba por partir hacia México, donde la ilustre actriz ofrecería algunas de sus obras.

Fue ella quien, nueve años después del fallecimiento del poeta, estrenó, en el teatro Avenida de Buenos Aires, su última pieza: «La casa de Bernarda Alba». Federico alcanzó a leerla, en Madrid, ante un núcleo de amigos, el 15 de julio de 1936, un día antes de partir hacia su ciudad natal, con el propósito de despedirse de sus padres antes de emprender viaje hacia América. «Ese compás de espera, en el regazo granadino —dice de la Guardia— perdió a García Lorca, ya que la muerte se desató sobre España». . . Y allí, en esos mismos campos donde había nacido y que tanto amaba, lo mataron. Fue en Viznar, el 19 de agosto de 1936. «Si muero —dijo alguna vez—, dejad el balcón abierto…»

Fuente Consultada: Ciencia Joven – Diccionario Enciclopédico Tomo V – Edit. Cuántica

ALGO MAS SOBRE ESTE NOTABLE POETA

Había cumplido apenas los 37 años de edad (nació el 5 de junio de 1899) y con el rigor que trabajaba, no dejó obra menor. De sus manuscritos se desprende que corregía una y otra vez. De sus cartas a sus amigos sabemos que anunciaba el inicio de un poema, puya breve descripción incluía en la carta, pero luego tardaba meses en que seguía comentando sus progresos y sus dificultades. Leyéndola, nadie se imagina el trabajo que le costaba reunir sus versos:

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

(‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejía», de Federico García Lorca,).

Su poesía llegaba a toda clase de personas. En España porque esencia española, y en él mundo porque esa misma esencia tenía al mundo encendido en un descubrimiento que comienza con Rubén Darío y continúa con esa generación que dio a García Lorca, a Rafael Alberti, a Jorge Guillen, a Vicente Aleixandez, a los hermanos Antonio y Manuel Machado. La lista sería interminable, porque sería injusto olvidar a Garardo Diego, a Pedro Salinas o a Luis Cernuda. Son hombres que viven en una edad nueva, una edad en que la poesía no está reñida con las alegrías y los dolores del hombre común y su destino.

Vicente Aleixandre, ya mencionado, en su Epílogo a la edición citada de las Obras Completas de Federico García Lorca, hace una evocación que resulta pertinente citar aquí:

«Federico, que pasaba mágicamente por la vida, al parecer sin apoyarse; que iba y venía ante la vista de sus amigos con algo de genio alado que dispensa gracias, hace feliz un momento y escapa en seguida como la luz, que él llevaba efectivamente; en Federico se veía sobre todo al poderoso encantador, disipador de tristezas, hechicero de la alegría, conjurador del gozo de la vida, dueño de las sombras, a las que él desterraba con su presencia. Pero yo gusto a veces evocar a solas otro Federico, una imagen suya que no todos han visto: al noble Federico de la tristeza, al hombre de soledad y pasión que en el vértigo de su vida de triunfo difícilmente podía adivinarse. He hablado antes de esa nocturna testa suya, macerada por la luna, ya casi amarilla de piedra, petrificada como un dolor antiguo. ‘¿Qué te duele, hijo?’, parecía preguntarle la luna. ‘Me duele la tierra, la tierra y los hombres, la carne y el alma humana, la mía y la de los demás, que son uno conmigo».

Dicen que no ocurrió en el patio de la prisión, sino que fue llevado, con otros hombres, directamente al cementerio del pueblo y que allí les fusilaron junto a una fosa común, Federico entre «los demás, que son uno conmigo».

Y siendo uno con él, los adolescentes en todo el mundo recitan con la picardía propia de su edad «La casada infiel».

Se le vio caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-
…Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!-,
en su Granada…
(«El crimen fue en Granada»,
de Antonio Machado).

Fuente Consultada: HECHOS Sucesos que estremecieron al mundo Tomo N°14 García Lorca Ha Muerto

GARCÍA LORCA EN BUENOS AIRES
CRÓNICA DE LA ÉPOCA

El 29 de julio, la compañía de Lola Membrives estrenó Bodas de sangre, de Federico García Lorca, en el teatro Maipo de Buenos Aires. Ante el caluroso recibimiento del público y de la crítica, Lola Membrives decidió reponer la obra a fines de octubre, en el teatro Avenida, con la presencia del propio autor, ya que el poeta se encontraba en Buenos Aires desde el 13 de ese mes. La noche de la función de Bodas de sangre en el Avenida, el autor dirigió palabras de agradecimiento al público.

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, pueblo andaluz de la vega granadina, el 5 de junio de 1898. Su madre, Vicenta Lorca Romero, había sido durante un tiempo maestra de escuela, y su padre, Federico García Rodríguez, poseía terrenos en la vega, donde cultivaba remolacha y tabaco. Más tarde, Federico recordaría cómo incide en su obra el ambiente del campo.

En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano.

Resumen de su Vida:

Biografia de Mario Benedetti Vida y Obra de Benedetti Poemas Poesias

Biografía de Mario Benedetti – Vida y Obra

Mario BenedettiPablo NerudaCharles DickensLewis Carroll

Mario Benedetti: La literatura como crítica social

mario benedetti“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento”.

Este es un simple fragmento extraído de alguno de los cuantiosos escritos producidos por el autor uruguayo Mario Benedetti, quien supo conquistar con el arte de sus palabras el corazón del pueblo Latinoamericano.

Había nacido el 14 de septiembre de 1920 en la región de Paso de los Toros, en Uruguay, y gracias a su talento incomparable logró convertirse en su vida en uno de los más destacados poetas y novelistas de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX, prestigio que compartió con otro grande: Juan Carlos Onetti.

Fue en 1945 cuando decidió iniciar su carrera de periodista en diversas publicaciones gráficas de reconocido renombre en Uruguay, tales como La Mañana, El Diario y Tribuna Popular, entre otros.

No obstante, su fama se acrecentó exponencialmente cuando comenzó a dedicarse a la poesía y la narración, siendo uno de sus grandes éxitos sus primeros libros titulados “Poemas de la oficina” de 1956 y “Montevideanos” de 1959. Pero aquel éxito no fue casual, ya que Mario Benedetti había volcado en aquellas obras su mirada particularmente crítica que le permitió realizar un retrato social exacto.

A medida que su escritura avanzaba, su crítica hacia la sociedad crecía, lo que lo llevó en 1960 a publicar uno de sus ensayos considerado el más ácido y polémico, bajo el título “El país de la cola de paja”.

Luego llegaría su total consolidación en el terreno literario, a través de la publicación de dos importantes novelas, primero con “La tregua”, que en Argentina fue adaptada a la pantalla grande, y luego con “Gracias por el fuego”, la cual aún hoy es considerada una de las críticas más extensas y exactas en relación a la sociedad, incluyendo la denuncia de la corrupción del periodismo que estaba siendo utilizado como aparato de poder.

A partir de la mitad de la década del sesenta, se produjo un cambio en el autor, que lo llevó a producir obras más ligadas a la angustia del ser humano y las esperanzas de lograr una nación socialista en aquella América Latina que permanecía sometida a los abusos de las dictaduras militares.

Buscando reprimir sus palabras, Benedetti fue perseguido en su país natal, lo que lo llevó a más de diez años de exilio en distintos países, tales como Cuba, Perú y España, donde su literatura cobró aún más fuerza y audacia. Durante este período fueron varias las prosas producidas por el autor, destacándose la novela de 1982 titulada “Primavera con una esquina rota”, en la que Benedetti trata magistralmente el tema del exilio.

Por supuesto que toda su obra poética también se vio influenciada por aquellas circunstancias políticas y las experiencias recogidas durante el exilio uruguayo.

Casi al finalizar la década de los noventa, Mario Benedetti decidió producir una novela de corte autobiográfico, a la que llamó “Andamios”, en la que rememora el exilio, pero sobre todo el regreso a su país natal.

Por su talento fue premiado en varias oportunidades, destacándose en 1999 el VIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía, en 2001 el Premio Iberoamericano José Martí en reconocimiento a su obra, y en 2004 fue investido doctor «honoris causa» por la Universidad de la República del Uruguay.

En la tarde del 17 de mayo de 2009, la noticia de la muerte de Mario Benedetti golpeaba a sus compatriotas, y poco después con la llegada de la información a los países Latinoamericanos el duelo se hizo extensivo. No obstante su lucha social aún sigue viva en las miles de páginas de sus obras. “Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida” habría dicho antes de su partida, y seguramente no estaba equivocado.