Escuelas con Carlomagno

Biografia de Carlomagno Rey de los Francos Vida y Conquistas

Biografia de Carlomagno Rey de los Francos Vida y Conquistas

Rey de los francos y emperador de Occidente ( Aquisgrán 742-Aquisgrán 814). Era el hijo mayor de Pipino el Breve, que al morir en 768 repartió sus reinos entre sus dos hijos, Carlomagno y Carlomán.

Al primero le correspondieron Austrasia, Neustria y Aquitania occidental, y al segundo Borgoña, Provenza, Aquitania oriental, Gotia, Alamania, Turingia y Hesse.

Los dos hermanos no se llevaron bien, y al morir Carlomán quedó Carlomagno como único rey.

carlomagno rey de los francos
El reinado de Carlomagno se caracterizó por una especie de renacimiento de las letras y de las artes a causa del enérgico impulso del emperador. Alcuino de York fue el director de la escuela instalada en el propio palacio de Carlomagno. Desde allí Alcuino ejerció una gran influencia sobre el movimiento teológico, científico y literario de la época.
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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació en Aquisgrán (actual Francia) el 2 abril del 742.

• Durante su juventud acompañó a su padre, el rey franco Pipino el Breve,
en las guerras por conquistar Aquitania.

• Al morir el rey, Carlomagno y su hermano Carlomán se repartieron el reino.

• En el año 771 murió su hermano y él se apoderó de sus territorios proclamándose rey de los francos.

• En 772 el papa Adriano I le pidió ayuda para expulsar al rey de los longobardos de Italia. Como respuesta invadió Italia, derrocó al rey (774) y asumió el título real. Entonces viajó a Roma para proteger las tierras papales.

• En el año 775 comenzó una campaña para conquistar y cristianizar a los sajones.

El emperador: Durante 788 primero combatió en la península ibérica y luego sometió a los bávaros.

• Entre los años 791 y 796 sus ejércitos conquistaron el territorio de los avaros (actuales Hungría y Austria).

• El papa León III lo coronó en Roma como el primer emperador del Sacro Imperio Romano, en el año 800.

• En el año 814 designó como sucesor a su hijo Luis (conocido como Luis I el Piadoso o Ludovico Pío), y lo coronó personalmente.

• Murió en Aquisgrán en el año 814.

Carlomagno se propuso restaurar la unidad del imperio romano de Occidente. Para ello realizó numerosas campañas contra los lombardos de Italia, los sajones de Alemania y los musulmanes de España.

Durante los cuarenta y siete años que duró su reinado creó un imperio que se extendió desde el Atlántico hasta el río Elba y del mar Báltico a Cataluña e Italia. Además apoyó y defendió la Iglesia Católica, y a través de ella fomentó el aprendizaje y las artes. También fundó muchas escuelas y formó profesores.

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BIOGRAFIA DE CARLOMAGNO

Carlomagno nació el 2 de abril en…, no se sabe dónde aún. Pudo ser en Lieja, en Aquisgrán (mas factible), en Ingelheim, en el castillo bávaro de Salzburgo.

Sus padres fueron Pipino «el Breve», primer rey franco de la dinastía carolingia, y Bertrada, hija de Cariberto, conde de Laón.

Poco antes de morir, Pipino creyó conveniente, para evitar discordias fraternales, ser él quien dividiese sus reinos entre sus hijos Carlomán y Carlomagno.

A éste le concedió territorios de la Austrasia, territorios de la Neustria y territorios de la Aquitania, que se extendían en arco de círculo en torno de un núcleo más coherente que fue el dejado a Carlomán. Pipino «el Breve» murió el 24 de septiembre del 768.

¿Qué se sabe de la infancia, de la adolescencia de Carlomagno? Poco más que nada. Que fue educado, poco y mal, en la corte de su padre, donde tanto abundaban los fieros guerreros como escaseaban los relativamente «sabios» que supieran leer y escribir. Eso sí, siendo muy joven aún, Carlomagno asistió con su padre a las campañas de la Aquitania.

Apenas el padre cerró los ojos definitivamente, los hermanos empezaron a competir por su poder.

Carlomagno, que en seguida tuvo que medir sus armas contra el duque de Aquitania, Hunaldo, pidió ayuda a su hermano; y a éste le prohibió prestársela su propia esposa Gerberga, una de las primeras princesas de los francos con actitudes de hombres y más aficionada a las intrigas diplomáticas y al estrépito de las armas que… a las labores propias de su sexo y condición social.

Pero sin necesidad de tal ayuda, Carlomagno venció a Hunaldo y, de paso, a un duque Lupus que andaba buscando tierras en las que enraizar un ducado que nadie sabía quién le había otorgado.

Carlomagno, muy sensible a la mujer, apenas salido de su adolescencia tuvo un hijo, Pepino, de una bellísima doncella llamada Himiltruda. Ya rey contrajo matrimonio con la hija de Desiderio, rey de los lombardos.

Pero como esta boda no fue del gusto del Papa Esteban IV, Carlomagno arrinconó a su esposa, sustituyéndola —771— por Hildegarda, sobrina del duque de Aquitania.

En este mismo año murió Carlomán; y su viuda Gerberga se apresuró a refugiarse en un lugar de la Lombardía, temiendo las represalias de su cuñado. Pero éste andaba por entonces metido en otras, mucho más productivas, empresas.

Carlomagno se unió al Papa y en nombre de éste rescató las tierras pontificias. Fue un éxito completo.

Carlomagno marchó a Roma, donde el 5 de junio del 774 recibió de manos del Papa la corona de hierro de los lombardos.

De regreso de Roma, tomó el título de rey de la Lombardía. Pero justo es consignar que este título fue poco menos que simbólico; pues aún necesitó varios años para terminar con las sublevaciones de varios nobles lombardos. Sólo con la sumisión del duque de Benevento —787—quedó terminada la conquista de la Lombardía.

Pocos años antes, en Roma, ante su egregio padre, los hijos niños de Carlomagno, Pipino y Carlomán, fueron consagrados por el Papa reyes, respectivamente, de Italia y Aquitania.

Luego de tomar aliento durante algún tiempo, instruyéndose con auténtico fervor en su corte, y dedicándose a dar un enorme impulso a la cultura y una gran moralidad a las costumbres, Carlomagno se decidió a dar batalla decisiva a los sajones, constantemente rebeldes desde los tiempos de Carlos Martel.

biografia de Carlomagno
Los triunfos de Carlomagno. Miniatura francesa del siglo XV. — Carlomagno triunfa de sus enemigos infieles y paganos. La admirable miniatura se conserva en un códice de la Biblioteca Nacional de Turín. Carlomagno imberbe, rodeado de sus generales, contempla tranquilamente el espectáculo. Espectáculo del que sólo contemplamos un acto, de los dos de que consta: el de la matanza de paganos e infieles. El otro acto, en el que salvan la pelleja quienes se bautizan, transcurre, por esta vez, entre bastidores.

Pero sus luchas contra éstos, dirigidos por los Engern, y contra los westfalios, dirigidos por Witiking, fueron largas y sangrientas. Y contribuyeron a esta tardanza las incursiones que hubo de hacer Carlomagno —778— en España para contener las aspiraciones territoriales del conde Teodorico.

Incursiones que fueron aprovechadas por Witiking para aniquilar en Suntel — 782 — a un gran ejército franco. La venganza del rey franco no se hizo esperar. Pues acudió al remedio con tropas de refresco y sólo en un día pudo «darse el gusto» de que fueran degollados cerca de cinco mil prisioneros westfalios.

Tamaña crueldad levantó nuevamente a los sajones; pero ya tenían perdida la partida. Entre los años 783 y 785 recibieron el bautismo más de diez mil sajones, entre ellos el feroz caudillo Witiking. Y los sajones pudieron comprobar la generosidad de Carlomagno en este detalle: que cuantas más tierras les quitaba, les fundaba en sus ciudades más obispados. Lo cual seguramente les sirvió de gran consuelo. Por lo tanto, la frontera septentrional del reino de Carlomagno tuvo este límite: el Eider.

Pero el ambicioso monarca deseó igualmente echar hacia allá, al Este y al Sur, las fronteras de su imperio.

Al Sur estaba España, país que le pareció magnífico a Carlomagno para establecer «algunas dependencias». En el 778 creyó conveniente ponerse de parte del conde de Barcelona en la contienda que éste sostenía contra Abderramán de Córdoba.

Pero la expedición enviada por Carlomagno sufrió en Roncesvalles la más estrepitosa de las derrotas, y en ella murieron los más nobles caballeros de Francia, entre ellos el archifamoso Rolando, héroe de cantares de gesta y de leyendas.

Esta derrota tanto escoció a Carlomagno que decidió dejarse de empresas tremendas y — a partir del año 785 — procurar introducirse en Cataluña poquito a poco. Así entró en Gerona — 785 —, en Barcelona —801—, en Tortosa —811—.

Así estableció su frontera, al Sur, a lo largo de ciento cincuenta kilómetros más acá de los Pirineos. Al Oeste creó una Marca, Bretaña, que confió a su hijo Carlos. Y también se preocupó de fijar los límites marítimos de sus territorios, tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico.

A principios del siglo IX, el Estado franco se convirtió en un vasto imperio, cuyas fronteras quedaron consolidadas metódicamente.

vida del rey carlomagno
Escenas de la vida de Carlomagno. Miniatura iluminada. Carlomagno, uno de los monarcas más augustos, inteligentes, batalladores y legisladores de la Historia, tuvo… realmente tiempo para todo: ganar muchas batallas, y perder otras (Roncesvalles); casarse y descasarse con relativasfacilidad}’frecuencia,y aun tener amoríos de la mano zurda; inaugurar la Era de los tratados internacionales, a escala solemne, que luego no han de cumplirse; crear imperios… con los pies de barro ¡fomentar la cultura por medio de bibliotecas y de escuelas (de ello buenos testigos Alcuino y Eginardo); ser coronado emperador por el romano pontífice con aparatosidad de tetralogía wagneriana; departir amablemente con las damas y los caballeros (como recuerdan las escenas de esta miniatura); y morirse conservando el ánimo entero y la voz segura para impartir bendiciones y dar consejos a hijos y nobles… Quienes, por supuesto, no los seguirían… desde el mismo momento que a Carlomagno muerto le bajaron los párpados unos dedos suaves de dama palatina.

Su centro de gravedad se desplazó un tanto hacia el Este: Aix-la-Chapelle. Al Sur, la Marca Hispánica. Al Este, la Lombardía y Alemania. Al Norte, los territorios actuales daneses y flamencos. Al Oeste, la Marca Bretaña, tan codiciada por los normandos y sajones.

Aprovechando nuevas paces, y por recomendación del Pontificado, Carlomagno intentó garantizar la libertad de los cristianos en Siria y Palestina, por lo cual entabló relaciones amistosas con el califa de Bagdad Harum-al-Raschid — ¡ el de Las mil y una noches! —, al que envió valiosos regalos.

Poco después recibió Carlomagno a unos emisarios del patriarca de Jerusalén, quienes le traían, con las llaves de esta ciudad, preciosos recuerdos de la Tierra Santa, y algo más importante para la Cristiandad: la súplica de que el Emperador tomara bajo su protección la Ciudad Santa, librándola de los ataques y de las violencias de los infieles.

Aceptó Carlomagno misión tan honrosa y delicada, y por tal aceptación, y hasta hace pocos años, Francia ejerció cierto protectorado sobre los Santos Lugares.

Por todo lo cual, y por haber jurado fidelidad al Papa — 776 — asegurándole la posesión pacífica del Patrimonium Petri, es lógico que Carlomagno se creyera tanto soberano temporal como también cabeza de la Iglesia franca.

Y hasta punto tal, que con «cierto aire soberbio», se permitió escribir una epístola al Papa León III recomendándole que él se limitara a rogar a Dios por su Iglesia, pues del gobierno real de la Cristiandad ya se preocuparía él, Carlomagno. ¿Protestó León III de la inaudita recomendación de Carlomagno?.

Pues, no. Y tenía para ello sus buenas razones; entre ellas, que gracias al soberano franco pudo librarse del secuestro perpetrado contra él por sus enemigos, regresar a Roma y recobrar la tiara.

Por todo lo cual, León III, en el año 800, coronó a Carlomagno como emperador universal (Occidente y Oriente) en la basílica de San Pedro.

Lógicamente haciéndose ilusiones, Carlomagno envió embajadores a la corte de Bizancio, exigiendo ser reconocido emperador; tras muchos años de negociaciones muy complejas, en el año 812 consiguió que el obispo Miguel y los protoespadarios griegos Teognostos y Arsapio le dieran — en Aquisgrán — el título de Basileus, que se daba a los emperadores de Oriente.

En Aquisgrán consiguió Carlomagno que fuera proclamado emperador su hijo Luis.

Y el 28 de enero del 814 murió en Aix-la-Chapelle.

Rey Carlomagno

LA VIDA DEL EMPERADOR: Carlomagno ha sido descrito por su amigo Eginardo, que le conoció en la última parte de su vida.

Era muy alto, grueso y robusto. Su esqueleto, que fue medido en 1861, tiene un metro 92 centímetros.

Tenía los ojos grandes y claros, la nariz larga, largo el cabello, gran barba y rostro franco, el andar firme y la voz penetrante. Toda su persona imponía respeto.

Tuvo siempre buena salud, excepto al final de su vida, y aun entonces no se avenía a obedecer a los médicos que querían impedirle comer carnes asadas. Bebía poco y detestaba la embriaguez. Comía con preferencia carne asada, que le era servida en el mismo asador.

Llevaba el traje de los francos, camisa y calzón de hilo, túnica corta ceñida con cinturón, zapatos de cuero sujetos con cintas que pasaban rodeando la pierna. En invierno se ponía una casaca de piel de nutria. Cuando salía usaba un manto de lana.

Al costado llevaba espada con empuñadura de oro o plata. Solamente en las grandes fiestas consentía en ponerse el traje imperial, vestidura bordada de oro, manto sostenido con corchete de oro, diadema de oro adornada con piedras preciosas.

Todos los días iba a la iglesia. Mientras comía, hacía que le leyeran libros piadosos, sobre todo La Ciudad de Dios, de San Agustín. Al levantarse, en tanto iba vistiéndose, recibía a los que tenían algún pleito por juzgar.

Hablaba, por lo común, en lengua franca, pero sabía también latín. Había aprendido a escribir ya tarde y lo hacía con dificultad.

Como a todos los de su familia, le gustaba montar a caballo e ir a la caza del ciervo, del jabalí, del lobo, a las espesas selvas.

Carlomagno pasó la mayor parte de su vida en la guerra y durante mucho tiempo no tuvo residencia fija. Le gustaban sobre todo los terrenos selváticos cercanos a su dominio de Aquisgrán.

Hay en ellos fuentes termales en las que se bañaba con agrado. Mandó edificar un palacio y una iglesia y allí vivió sus últimos años.

LA FAMA DE CARLOMAGNO

Tan extraordinaria llego a ser la personalidad de Carlomagno, que las gentes fueron convirtiéndola en una personalidad metida de lleno en, los reinos de la poesía y de la fantasía. ¡El emperador de la barba florida!.

Así estaba en las portadas de las catedrales románicas, en los capiteles de las columnas del arte benedictino, en las monedas dineros de plata, en los medallones constelados de piedras preciosas, en las capas pluviales, en los frisos de las salas capitulares, en las miniaturas de los códices y de los libros de horas, en el pecho de los escudos, en la proa de los cascos…

En Francia, Italia, Germania, Inglaterra, Escandinavia, España se forjaron multitud de leyendas, se escribieron incontables poemas acerca de su personalidad.

Aun antes de que se realizase la primera Cruzada, la Iglesia le atribuyó un sensacional viaje a Oriente para conquistar y custodiar el sepulcro del Redentor.

Hasta muy mediada la Edad Media, le fueron atribuidas cuantas legislaciones servían de base para formar las de cada país. Son incontables las composiciones provenzales y francesas dedicadas a exaltar su persona y su obra.

Y tantas fueron las crónicas — más o menos rimadas — que se escribieron con Carlomagno como protagonista, que a este conjunto de obras histórico-literarías se le dio el nombre de Ciclo Carolingio, de arrolladura fuerza expansiva por toda Europa, estimulando imitaciones y prosecuciones.

De estas crónicas es la más famosa — y quizá la primera — la de Turpín, en prosa latina y erudita, atribuida al obispo de Reims Turpín, hacia el año 800; su tema lo constituyen episodios de la vida de Carlomagno.

A este ciclo pertenecen Historia de Carlomagno y de los doce Pares, Noble cuento del emperador Cario Maynes… Pero inclusive la figura del gran emperador interviene en otras obras de aventuras fantásticas como la Geste de Doon de Mayence, el poema de Huon de Bordeaux, la Chanson de Rolland…

En muchas Crónicas españolas, a partir de la Crónica General de don Alfonso el Sabio, existen fuertes inspiraciones de las guerras carolingias contra los árabes de España, en las que se crea a un Bernardo del Carpió vencedor de Roldan.

CARLOMAGNO SEGÚN SU BIÓGRAFO

ASÍ ERA CARLOMAGNO
(Según Einhard, escritor y biógrafo de Carlomagno.)

Carlos era grande, fuerte y de alta estatura… Se sabe que su altura era siete veces el largo de su pie. La parte de arriba de su cabeza era redondeada, sus ojos grandes y vivaces, su nariz quizá un poco larga, tenía pelo castaño, de cara sonriente y alegre.

Su apariencia era imponente y digna, ya estuviera de pie o sentado; aunque su cuello era un tanto corto y grueso y su barriga un tanto prominente… De acuerdo con la costumbre nacional, hacía mucho ejercicio a caballo y cazando… Nadaba a menudo y nadie podía ganarle.

Se vestía según la usanza de los francos; primero una camisa y pantalones de montar de lino, arriba una túnica con bordes de seda y unas calzas sujetas con fajas que cubrían sus piernas, pies y zapatos.

En invierno, como abrigo para el pecho y los hombros, usaba un saco entallado o pieles de marta.

Arriba de todo, se arrojaba un manto azul y también llevaba una espada con empuñadura de oro o plata ceñida a la cintura con un cinturón.

Carlos era moderado en la comida y especialmente en la bebida, ya que le disgustaban profundamente las borracheras… mucho más tratándose de él o de cualquiera que viviese en su casa.

Mientras comía, escuchaba alguna lectura u oía música. Los temas favoritos de lectura eran las historias y hazañas del pasado. También le gustaba leer a san Agustín, en especial el libro titulado La ciudad de Dios.

Carlos tenía gran habilidad para hablar lo hacía con fluidez y prontitud, y podía expresar todo lo que quería decir con la claridad más absoluta. Su dominio del latín le permitía hablarlo bien.

Cultivaba las artes liberales, tenía gran estima por sus maestros y les otorgaba grandes honores. Aprendió gramática con el diácono Pedro de Pisa…

Otro diácono, Alcuino, de origen sajón, era un gran erudito de la época y fue su maestro en otras ramas del saber.

También intentó con la escritura; acostumbraba a guardar tablillas de escribir bajo su almohada para practicar en los ratos libres; sin embargo, por haber empezado su aprendizaje tarde en la vida, no logró éxito en este aspecto.

Abrazó con gran fervor y devoción los principios de la religión cristiana que había conocido en la infancia. Por esto mandó a construir la bellísima basílica de Aix-la-Chapelle, la hizo adornar con lámparas de oro y plata, con puertas y barandas de bronce sólido.

Carlos estaba siempre dispuesto a ayudar al necesitado… No solamente dio el ejemplo ayudando dentro de su país sino que, cuando descubrió que había cristianos pobres en Siria, Egipto y Cartago, tuvo compasión de ellos y les envió dinero. Murió a la edad de setenta y dos años y lo enterraron en Aix-la-Chapelle.

Carlos estaba siempre dispuesto a ayudar al necesitado… No solamente dio el ejemplo ayudando dentro de su país sino que, cuando descubrió que había cristianos pobres en Siria, Egipto y Cartago, tuvo compasión de ellos y les envió dinero.

Murió a la edad de setenta y dos años y lo enterraron en Aix-la-Chapelle.

Ver: Historia de Alemania Primitiva Hasta el Imperio


Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caida del Reino

Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caída del Reino

FORMACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS: Cuando Clodoveo (481 a.C.) llega al trono, la Galia estaba dividida entre varios pueblos.

Al norte, el territorio que hoy forman Bélgica y la provincia del Rhin, estaba dividido entre cuatro pequeños reyes francos establecidos en Tournai, en Cambrai y en Colonia.

Entre Bélgica y el Sena, el país estaba ocupado por la banda de Siagrio.

Entre el Sena el Loire ya no había ejército. Los pueblos de estas comarcas se llamaban romanos y reconocían ser subditos del emperador, pero ya no sabían exactamente a quién tenían que obedecer.

Toda la comarca al sur del Loire, hasta los Pirineos, y toda la costa del Mediterráneo, hasta los Alpes, habían sido ocupadas por los visigodos.

Los burgundos tenían un reino que se extendía por los valles del Saona y del Ródano hasta el Durance.

mapa del reino franco año 480
Mapa de Europa Medieval Año 480

En veinticinco años, Clodoveo se hizo dueño de todo, excepto del territorio burgundo y de la costa del Mediterráneo. El rey de los ostrogodos de Italia conquistó la Provenza.

El Languedoc siguió siendo de los visigodos; pero fueron a establecer éstos su capital en Toledo, en el centro de España.

Todos los habitantes de los territorios sometidos por Clodoveo vinieron a ser subditos suyos.

La mayoría eran romanos,es decir, hablaban latín. Pero como fueran ya subditos del rey de los francos, se llamaban también francos, como las gentes de Clodoveo.

El país que se había llamado Galia comenzó a llamarse Francia, quiere decir, «país de los francos».

Clodoveo extendió su reino por el lado del país de los romanos hasta los Pirineos, y lo ensanchó por la parte de los pueblos germánicos del Norte.

Reunió todos los reinos habitados por los francos y aprovechó su triunfo sobre los alamanes para aumentar el territorio de los francos.

Los alamanes habían pasado el Rhin, ocupado la Alsacia y avanzado hacia la Lorena. Empezaban a tener un gran reino. Después de la primera guerra en que habían sido vencidos, atacaron de nuevo a Clodoveo.

En la batalla, el rey y la mayor parte de los nobles fueron muertos. Los que quedaban se refugiaron en las montañas de Suiza y en la comarca llamada más tarde Suabia (Wurtemberg).

Todo el resto del territorio que habían conquistado en Alsacia y en la orilla derecha del Rhin fue ocupado por los francos. Este territorio se hallaba entonces casi desierto; pero los francos lo poblaron poco a poco, y en esta forma duplicaron el terreno que poseían.

Después de haber formado este gran reino, Clodoveo ordenó a los obispos, que eran sus subditos, reunirse en Concilio en Orleáns (511 a.C). Acudieron 52 obispos, sobre todo los del centro de la Galia.

mapa de los francos merovingios
Avance de los francos dirigidos por su rey Clodoveo. Conquistaron el territorio entre el Somme y el Loira al duque galorromano Siagrio (487), duplicando la extensión de su reino. En el 493 el ostrogodo Teodorico conquistó Italia y Panonia al hérulo Odoacro.

DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL REINO

Al morir Clodoveo (511 a.C.) dejaba cuatro hijos; el mayor, Thierri, nacido de una esposa pagana que el rey había tenido antes que Clotilde, y los otros tres hijos de Clotilde.

Según costumbre de los germanos, se repartieron su tesoro y su reino. Al mayor le tocó la mayor parte, el territorio ocupado por los francos en Bélgica, y se estableció en Metz, Los otros tres recibieron cada uno su pedazo de territorio al norte del Loire y se establecieron uno en Orleáns, otro en París y el tercero en Soissons.

Se distribuyeron también el país romano al sur del Loire arrebatado a los visigodos, tomando cada uno unas cuantas ciudades.

Pero el reino Seguía siendo posesión común de los merovingios, y cuando uno de estos reyes moría sin dejar heredero, los otros recogían la herencia.

Como en el año 558 a.C. tres de los hijos de Clodoveo habían muerto, lo mismo que sus familias, el último superviviente. Gotario, reunió en sus manos todo el reino.

Los hijos de Clodoveo siguieron haciendo la guerra y acreciendo el reino de los francos. Los tres hijos de Clotilde —los reyes de Orieáns, de París y de Soissons— se pusieron de acuerdo para atacar el reinó de los burgundos.

clodoveo francos
Rey Clodoveo

El nuevo rey de los burgundos, Segismundo, se había hecho católico, pero ello no le salvó. Sus guerreros, no satisfechos, le apresaron y le entregaron o los francos junto con su mujer y su hijo.

Permanecieron prisioneros en Orleáns, juego fueron muertos y arrojados a un pozo. Los tres reyes francos se repartieron su reino (524 a.C).

Su hermano Godomar se defendió y conservó parte del territorio. Pero fue vencido en una segunda guerra, y en lo sucesivo todo el reino de los burgundos formó parte del reino de los francos (532 a.C).

El rey de los francos (Thierri) hizo la guerra a los turingios que habitaban el centro de Alemania hasta las montañas de Bohemia. Los francos se aliaron con los sajones, vecinos y enemigos de los turingios, e invadieron el país. Fue una guerra cruel, acerca de la cual sólo se contaban leyendas.

Los francos profesaban de antiguo rencor a los turingios. Decían que más de un siglo antes, como los turingios hubieran penetrado en el reino de los francos, habían obligado a éstos a que les diesen rehenes y los habían pasado a cuchillo.

Tras lo cual, invadiendo el país de los francos, colgaron a los jóvenes de los árboles por los tendones de las piernas, ataron 200 doncellas al cuello de caballos sin domar y los hicieron salir desbocados por el campo. Tendieron otras muchachas con el cuerpo estirado en el suelo e hicieron pasar por encima carros cargados.

El rey Thierri reunió a sus guerreros, les recordó aquellas matanzas y los llevó contra los turingios. Hubo gran batalla y tantos guerreros turingios muertos, que el río estaba lleno con sus cadáveres. Los francos pasaron por encima de ellos como por un puente.

El rey de los turingios fue muerto. Los francos se llevaron cautiva a su hija Radegunda, que casó con el rey Clotario y fue más tarde Santa.

Después se dividieron el territorio de los turingios con los sajones y ocuparon el país, que se llamó Franconia. Lo que quedaba del pueblo turingio se sometió, comprometiéndose a pagar tributo al rey de los francos.

Quedaban otros dos pueblos germanos todavía independientes: los alamanes en las montañas de Suiza y del Wurtemberg, los bávaros en la llanura del Danubio.

Ambos se reconocieron subditos del rey de los francos, sin dejar de mantener su jefe y sus costumbres. El reino de los francos se extendió entonces por toda la Galia y la mayor parte de Alemania.

COSTUMBRES DE LA ÉPOCA MEROVINGIA

Los reyes francos tenían dos clases de subditos:

1º) Los bárbaros, es decir, los francos, los burgundos y los otros pueblos que habían quedado del otro lado del Rhin: alamanes, bávaros y turingios, que conservaban su lengua, usos y costumbres.

2º) Los otros habitantes de la Galia, que se llamaban romanos y que hablaban latín.

Los romanos habitaban casi solos las ciudades, en las que continuaban agrupados alrededor de sus obispos, porque todos eran católicos.

Estas ciudades, frecuentemente destruidas por las guerras, no eran más que miserables poblados, con calles estrechas, en las que no vivían más que los servidores del obispo y los obreros que trabajaban para las iglesias, población poco numerosa, pobre e ignorante.

El consejero del rey Dagoberto, el célebre San Eloy, fue considerado gran artista porque había sabido hacer un trono de oro.

No obstante, los romanos y sus obispos eran los únicos que conservaban algo de la antigua civilización.

Como los caminos romanos no habían sido destruidos, los obispos se servían de ellos para comunicar unos con otros y reunirse a veces en concilio.

En cambio, los francos seguían siendo guerreros bárbaros. Llevaban el pelo en trenzas y largos bigotes.

Usaban pieles para cubrirse y vivían en el campo. Cada familia habitaba una casa de madera, sin ninguna división interior.

Los ricos habían adoptado la espada larga, la coraza provista de rodajas metálicas, las grebras y el casco; lujo que solamente podían permitirse los grandes propietarios.

Una coraza valía doce sueldos de oro, un casco seis, la espada siete, mientras que una vaca no valía más que un sueldo. Casi todos conservaban, por tanto, las antiguas armas: el arco, la lanza, la francisco y el puñal. No disponían más que de escudo de madera y combatían a pie.

Los reyes y los principales francos establecidos en la Galia habían llegado a ser propietarios de grandes dominios romanos y empezaban a cambiar de género de vida. No les gustaba vivir en las ciudades que eran pequeñas y estrechas.

Preferían hacerlo en el campo y la villa, que era una especie de pueblo.

En un edificio grande, por lo común de madera, llamado palacio y rodeado de un pórtico de columnas, habitaba el dueño.

Al lado estaban los alojamientos de los guerreros, sus compañeros. Más lejos, en casitas pequeñas, se alojaban los esclavos domésticos. Las mujeres, encerradas en un taller, hacían tejidos de hilo, cáñamo y telas de lana y los obreros fabricaban las armas y las alhajas.

Los campesinos eran quienes labraban las tierras y los pastores, guardaban el ganado.

COSTUMBRES DE LOS REYES

Los reyes se habían hecho poderosos y ricos, pero seguían conduciéndose como bárbaros.

Los cuatro hijos de Clotario, hijo de Clotilde, que se habían repartido su reino, pasaron la vida haciéndose la guerra unos a otros.

Chilperico repudió a su primera mujer y estranguló a la segunda, que era hija del rey de los visigodos, para casarse con una camarera de palacio, la famosa Fredegunda.

Tenía pretensiones literarias, Hacía versos latinos, había inventado cuatro letras del alfabeto y mandaba raspar los pergaminos para sustituir las letras antiguas por los caracteres de su invención. Pero seguía siendo bárbaro.

Había tratado, para proporcionarse dinero, de aum entar los impuestos, y había ordenado la formación de nuevos registros. Poco tiempo después sus dos hijos cayeron enfermos y murieron.

Fredegunda creyó que Dios hacía perecer a sus hijos para castigarlos por haber aumentado los impuestos.

Arrojó al fuego los registros de contribucines de las ciudades que le había dado su esposo. «Haz lo que yo —le decía— para que, si perdemos a nuestros hijos, nos libremos al menos de las penas eternas».

Y Chilperico renunció al cobro de los impuestos.
Dos reyes, nietos de Clodoveo, fueron asesinados.

Al tercero, el rey Gontran, un guerrero le dijo: «Sabemos dónde está el hacha bien afilada que ha cortado la cabeza de tus hermanos; pronto hará saltar la tuya».

Gontran, asustado, habló a los fieles reunidos en la iglesia: «Os conjuro —dijo—, hombres y mujeres; no me matéis como habéis matado a mis hermanos».

DESMEMBRACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS

El reino de los francos, se dividió por primera vez entre los hijos de Clodoveo (511 a.C), y por segunda entre los hijos de Clotario (560 a.C), fue reunido de nuevo en una sola mano por Clotario II (613 a.C.) y poco a poco los subditos de los reyes francos se acostumbraban a no obedecerles.

Los pueblos de Alemania, bávaros, turingios, ala-manes, dejaron de pagar tributo. Cada uno tuvo su jefe (herzog) que se conducía como soberano independiente.

La antigua Galia se desmembró por los repartos entre los hijos del rey. Les grandes propietarios guerreros se habituaron a considerar a cada comarca como un reino distinto, y aunque no hubiera más que un rey, le pedían que enviase a su hijo o a su hermano, para que cada reino fuese independiente. De esta suerte se formaron cuatro reinos.

La Burgundia (antiguo reino de los burgundos) comprendía los valles del Saona y del Ródano.

La comarca situada al norte del Lore se dividió en dos reinos. La región colocada al este de la selva de las Ardenas, habitada por francos que conservaban su lengua, fue la Austrasia (país del Este).

La península, que avanza hacia el noroeste de la Galia había quedado despoblada por las invasiones.

Los celtas, procedentes de la Gran Bretaña, se habían establecido en aquel país, desierto entonces y que desde ese momento se llamó Bretaña.

Allí se hablaba, y se habla todavía, una lengua céltica. Los jefes bretones tomaron el título de reyes.

El país del sur del Loire, habitado por la población romana, de lengua latina, se llamaba Aquitania.

Un pequeño pueblo de guerreros, los vascos, que hablaban la antigua lengua de los iberos, descendió de los Pirineos en el siglo VII, se estableció en la comarca de Tolosa y avanzó poco a poco al norte hasta el Loire.

El jefe, llamado al principio duque de los vascos (o gascones), se hizo llamar duque de Aquitania.

Los visigodos conservaban todavía el territorio comprendido entre el Ródano y los Pirineos (llamado entonces Septimania).

El reino de los francos en la Galia estaba desmembrado entre seis pueblos.

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Biografia de Lotario I «Luis el Piadoso»

Biografia de Lotario I – Luis El Piadoso

En Lotario I concurren tres factores distintos que permiten comprender los avatares de su vida: de un lado, la decadencia biológica de los Carolingios; de otro, el influjo germánico de ambición del poder y de concepción patrimonial del Estado; por último, la supervivencia de la idea imperial legada por su abuelo Carlomagno.

Lotario I
Lotario I, emperador de Occidente, fue el hijo mayor del emperador Ludovico Pío, también conocido en español como «Luis el Piadoso».
Fecha de nacimiento: 795 d. C., Reino de los francos en la época merovingia
Fallecimiento: 29 de septiembre de 855 d. C., Prüm, Alemania
Cónyuge: Ermengarda de Tours (m. 821 d. C.–851 d. C.)
Reinado: 843 – 855

En realidad, Lotario I presenta, aumentados, los defectos que esterilizaron la obra política de su padre Ludovico Pío.

Hijo de este príncipe y de Irmengarda, son muy poco conocidos los primeros años de su vida, que probablemente transcurrieron en la corte de Carlomagno hasta 815, cuando fue nombrado duque de Baviera.

En 817, cuando Ludovico procedió a la primera partición de su Imperio, Lotario recibió la dignidad imperial en Aquisgrán, junto con el reconocimiento de cierta supremacía sobre sus hermanos Luis y Pepino.

Desde 823 ejerció el gobierno de Italia, y el 5 de abril de 823 fue coronado emperador en Roma por el papa Pascual I. En los seis años sucesivos gobernó Italia dictando sabias disposiciones.

Pero luego acaudilló el movimiento de rebeldía contra Judit de Baviera y la obra de segregación territorial emprendida por su padre a favor de su último hijo, el futuro Carlos el Calvo.

En abril de 830 impuso a su padre las durísimas condiciones de Comoiésne, que fueron una humillación grandísima para el poder imperial. Pero falto de las condiciones de energía y tacto requeridas, perdió aquella oportunidad y fue de nuevo relegado a Italia, donde esperó el momento del desquite.

En 832 acudió, al parecer, en auxilio1 de su padre; en realidad contribuyó a la segunda humillación del emperador en Sigolsheim y a su ignominioso proceso (junio de 833).

¿Había quedado restablecida la unidad imperial en la persona de Lotario? Muy pronto se comprobó que el Imperio de los francos estaba herido de muerte. Ni Pepino ni Luis quisieron acatar la voluntad de su hermano mayor y contribuyeron a reponer a su padre en el trono (1° de marzo de 834).

Lotario se retiró a Italia, en cuyo país recibió las insignias imperiales después de la muerte de su progenitor el 20 de junio de 840. Pero si en 833 había fracasado en su propósito de unificación imperial, no tuvo mayor éxito en 840.

Un año después sufría una grave derrota en Fontenoy (25 de junio) a manos de sus hermanos Luis el Germánico y Carlos el Calvo. De ellos tuvo que aceptar el tratado de Verdún (843), por el que, si se le reconocía el título honorífico de emperador, se limitaba su poder a Italia y a una faja territorial hasta el mar del Norte a la que dio su nombre: Lotaringia.

Abandonando el gobierno de Italia a su primogénito Luis, Lotario residió en la Lotaringia, donde vivió en lucha contra los normandos, los nobles y sus hermanos.

Cayó enfermo en 855, y murió en el monasterio de Prüm, donde se había retirado después de abdicar, el 29 de septiembre del mismo año.

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El Imperio Carolingio Origen Caracteristicas Expansion y Conquistas

El Imperio Carolingio: Origen Caracteristicas, Expansion y Conquistas

Temas Tratados:
1-Antecedentes al Imperio
2-Origen del Imperio
3-Coronación de Carlomagno
4-El Imperio Carolingio y Renacimiento
5-Expansión y Conquistas de Carlomagno
6-Caída del Imperio, Tratado de Verdún
7-Lectura Complementaria

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1-Antecedentes:

Desde la desaparición del Imperio Romano de Occidente (476), no hubo nadie que lograra reunir bajo su poder tanta cantidad de territorios hasta la llegada de Carlomagno, quien reinó del 768 hasta el 814. Carlomagno era hijo de Pipino el Breve, quien se había convertido en rey de los francos tras derrocar a Childerico, acabando así con la dinastía Merovingia.

De Pinino en adelante, los reyes que le sucedieron pertenecieron a la dinastía Carolingia.

El nuevo rey franco recibió el apoyo de la Iglesia no bien ocupó el trono, con el objetivo de defender al papado contra los lombardos, la tribu germana que ocupaba Italia. Carlomagno tomó la ciudad de Pavía, donde se había encerrado el rey lombardo, y se coronó rey.

El papado recibió tierras de parte del conquistador, con las que luego formaría los Estados Pontificios.

El rey franco se reservó el título de Patricio de los Romanos. Carlomagno combatió después, durante largo: años, en la Germania.

Allí estaban los sajones con su rey Widukindo, quien terminó derrotado. Pero no terminaron all sus conquistas: venció a los avaros que se habían hecho fuertes en el Danubio medio, y expulsó a los musulmanes del territorio francés.

La única expedición militar no victoriosa fue la del general Roldán en el norte de España, que estaba ocupada por los musulmanes. Sin embargo, Carlomagno consiguió establecer una marca en el sur.

Los gobernadores de las «marcas» fueron llamados «marqueses». Cariomagno fue coronado emperador por el Papa León III en el año 800.

A su muerte, catorce años más tarde, había conseguido duplicar los territorios que había heredado.

EL IMPERIO DE CARLOMAGNO

El reino de los francos fue el más estable y duradero de los fundados por los pueblos germánicos en Europa. A partir del siglo VIII, una nueva dinastía de reyes, descendientes de la familia de los Heristal, le dio su mayor esplendor, y extendió su poder a todos los países de Occidente, en la misma época en que los árabes consolidaban su dominio en la península ibérica.

rey carlomagno

Carlos Martel quien  detuvo a los árabes en su avance sobre Europa en la memorable batalla de Poitiers (732), tuvo dos hijos:  Carlomán, que profesó como monje, y Pipino, apodado el Breve por su baja estatura, que depuso a Childerico III y se apoderó del trono en el año 751 y reinó hasta el 768, inaugurando la dinastía de los carolingios. 

A su muerte, sus dos hijos, Carlomán y Carlos, fueron elegidos reyes de los francos, pero, como era de prever, no lograron coordinar sus acciones y se enfrentaron entre sí.

La solución de esta difícil situación se vió facilitada por el fallecimiento de Carlomán en el año 771, con lo que quedó Carlos en posesión total de los dominios de su familia, pues los hijos de Carlomán lo eligieron como jefe.

2-ORIGEN DEL IMPERIO

El imperio de Carlomagno, rey de los francos, comenzó como una humilde tribu germana establecida desde hacía tiempo en la antigua provincia romana de las Galias (Francia).

En tiempos de Carlomagno y sus predecesores, los dominios de los francos habían sido ensanchados, hasta abarcar desde la Alemania septentrional hasta Italia central, y desde el Atlántico hasta la Hungría oriental.

Carlomagno, fue un hábil monarca, combinaba la destreza en la guerra con el afán de saber y el apoyo incondicional al cristianismo. Obligaba a sus subditos a la observancia de la religión romana, amenazando con severos castigos a los que no acatasen esta orden.

Su curiosidad intelectual le llevó no solo a apoyar con entusiasmo a los hombres doctos de la Iglesia, sino también a mantener correspondencia amistosa con Haroun al-Raschid, el califa musulmán de Bagdad.

Carlomagno había conquistado el apoyo incondicional de León III por haberle repuesto en el trono papal después de una sublevación. Así, seguro de la fidelidad de Carlomagno a la iglesia, León III se apoyó en él en sus aspiraciones.

En San Pedro, el día de Navidad del año 800, puso sobre la cabeza de Carlomagno la corona imperial, aclamándole como César. León III no dudó de que Carlomagno recibía la corona imperial porque, y solamente porque él, el Papa, lo deseaba así en el nombre de Dios.

Debiso a grandes condiciones personales, Carlos fue conocido como El Grande (Magno), por lo cual fue llamado Carlomagno. Una vez en ejercicio del poder, Carlomagno se dirigió a combatir a los lombardos en Italia, para proteger al papa Adriano IV.

En el año 774 venció a Desiderio, rey de los lombardos, y dos años después deshizo por completo su reino. Desde entonces Italia quedó repartida, entre tres soberanos: el papa, Carlomagno y el emperador bizantino.

Carlomagno se proclamó rey de los longobardos y ciñó la corona de hierro, así llamada porque su aro interior había sido hecho con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.

Poco tiempo más tarde, fue llamado a España (778) por un jefe árabe sublevado contra el emir de Córdoba.

En consecuencia, atravesó los Pirineos y venció a los moros, obligándolos a retroceder en el territorio conquistado hasta la línea del río Ebro.

A su regreso la retaguardia de su ejército fue sorprendida por los vascos o gascones y derrotada en el paso de Roncesvalles, donde murió su sobrino Rolando o Roldán, episodio que dio lugar a una famosa composición en verso.

Con posterioridad, los francos organizaron seis expediciones, con resultado de las cuales Carlomagno fundó dos marcas o provincias fronterizas, la de Barcelona y la de Gascuna.

Carlomagno culminó luego una larga guerra (772-785) contra los sajones, eficazmente conducidos por Widukindo, los que, a pesar de una enconada resistencia, fueron finalmente vencidos y sometidos, convirtiéndose al cristianismo.

Estos triunfos le permitieron extender sus dominios hasta el río Oder. Los bávaros fueron también vencidos y la misma suerte corrieron los ávaros, descendiente de los hunos (788-796), establecidos sobre las costas  del Danubio.

Finalizada esta campaña, Carlomagno creó la marca del Este (Ostereich), que más tarde constituyó el reino de Austria.

3-SU CORONACION:

Carlomagno había añadido al antiguo reino de Francia toda la Alemania del norte hasta el Elba, la Italia del Norte y la parte septentrional de España.

Ningún reino bárbaro había sido tan grande. Se empezó a pensar que el título de rey no era bastante para un príncipe tan poderoso. Hacía más de trescientos años (476) que no había emperador en Occidente, pero quedaba un emperador romano en Constantinopla.

coronacion de carlomagno

Ocurrió que el emperador de Constantinopla fue destronado por su madre Irene, que se hizo llamar emperatriz. Nadie ostentaba ya el título de emperador y pensaron las gentes dárselo a Carlomagno.

Hubo entonces una rebelión en Roma y el Papa estuvo a punto de ser muerto. Carlomagno fue a Roma para restablecer el orden. Allí el Papa y los francos se pusieron de acuerdo.

El día de Navidad del año 800, Carlos asistía a la fiesta en la iglesia de San Pedro y se había arrodillado para orar en la tumba del santo. Cuando se alzó, el Papa le puso en la cabeza una corona y todo el pueblo gritó: «A Carlos Augusto, coronado grande y pacífico Emperador de los Romanos, vida y victoria». Luego el Papa se prosternó ante él, según la antigua costumbre, y le llamó Emperador y Augusto.

Desde aquel momento Carlomagno tomó el título romano de emperador. La emperatriz Irene envió a ofrecérsele como esposa. Fue pronto destronada; pero el emperador que la sucedió en Constantinopla reconoció el nuevo título tomado por Carlos.

El califa de Bagdad, Harund-al-Raschid, envió a Carlomagno un embajador con presentes, perfumes, drogas, especias, monos, una tienda de seda, un reloj de agua figurando un edificio con doce puertas, en el que se abrían a cada hora tantas puertas como campanadas daba el reloj y salían figuras que daban vueltas al aparato. También traían un elefante llamado Abul-Abbas, que murió el año 810.

4-EL IMPERIO CAROLINGIO

Una vez Finalizadas estas campañas, las posesiones de Carlomagno comprendían la Galia, Italia, Germania y una parte de España, con lo cual quedó restablecido el antiguo Imperio romano de Occidente.

Fue en estas circunstancias que el 25 de diciembre del año 800, mientras Carlomagno oraba en la basílica de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en Roma, el papa León III ciñó su cabeza con la corona imperial, a semejanza de lo que ocurría con los emperadores de Bizancio.

De esta manera se consolidó la unión de la Iglesia y el estado.

Para mejorar la administración de su vasto imperio, Carlomagno acrecentó el número de duques y condes, cuyos subalternos fueron los vicarios y los centenarios.

La labor de éstos se complementaba con la de otros funcionarios de confianza llamados missi dominici (enviados del señor), que recorrían el territorio en cada estación, de dos en dos un conde y un obispo—, para verificar el buen desempeño de sus súbditos.

Dos veces al año se celebraban las asambleas nacionales en las que participaban solamente los obispos, los duques y los condes. Durante su transcurso Carlomagno publicaba sus ordenanzas conocidas con el  nombre de capitulares, por estar enunciadas en capítulos, que no siempre tenían el carácter de leyes.

En ocasiones se trataba de normas o preceptos morales. Carlomagno prestó principal atención a la organización militar, a cuyo efecto las provincias fronterizas, llamadas marcas, estuvieron a cargo de jefes que recibieron el nombre de Margraves en Alemania y marqueses en los países latinos.

El ejército se componía de hombres libres, que debían aportar sus elementos de combate, cuya cantidad y calidad variaba de acuerdo con el patrimonio de cada combatiente. 

También tuvo especial preocupación por la organización eclesiástica, de la cual se sentía responsable.

Con tal objeto creó nuevos obispados y obligó al pago del diezmo, que consistía en el aporte de la décima parte de las cosechas, para el mantenimiento de la Iglesia.

Durante el reinado de Carlomagno se llevaron a cabo numerosas obras públicas, entre las que sobresalieron los puentes de madera levantados sobre el Rin y el Danubio; el comienzo de la construcción de un canal entre ambos ríos y la edificación de palacios.

mapa del imperio carolingio en europa

El Imperio Carolingio

El Renacimiento Carolingio:

En materia cultural, Carlomagno procuro estimular el desarrollo de las letras y de las ciencias, decaídas por efecto de las luchas, a través de su propio ejemplo.

A tal efecto, aprendió el latín y estudió la lengua germánica. Fundó escuelas y se rodeó de sabios, entre los cuales sobresalieron el teólogo Alcuino, nacido en Inglaterra, el lombardo Diácono y el germano Eginardo.

conquistas de carlomagno

Carlomagno asistió a la escuela que funcionó en su propio palacio de Aquisgrán, que mas bien tenía el carácter de una academia, donde se trataban y discutían temas de carácter científico y literario, basados en el estudio de las denominadas artes liberales, que comprendían el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadriuium (geometría, aritmética, astrología y música), según el método de lectura y comentario de textos. Paralelamente funcionaba una escuela para niños, que visitaba con frecuencia.

Hasta entonces eran pocos los que tenían una cultura clásica. Entre ellos sobresalían los monjes benedictinos, quienes fueron los más celosos custodios de esa valiosa herencia.  Este resurgimiento cultural ha sido llamado el renacimiento carolingio.

5-CONQUISTAS DE CARLOMAGNO

CONQUISTA DEL REINO DE LOS LOMBARDOS: El primer país conquistado fue el reino de los lombardos. La viuda de Carlomán se había refugiado en él. Carlos bajó a Italia con un ejército de caballeros cubiertos con cotas de mallas.

El rey de los lombardos, Desiderio, no había tenido nunca más que un ejército muy reducido de jinetes. No pudo impedir que los francos pasasen los Alpes y se encerró en su capital, Pavía.

He aquí cómo se contaba más tarde la llegada del ejército franco delante de Pavía:
Desiderio tenía en su corte un guerrero franco, Oger, que había escapado a Italia huyendo de la cólera de Carlomagno. Ambos subieron a una torre muy alta para ver venir al ejército. Primero aparecieron los carros y los bagajes». «—¿Viene Carlos con ellos?». «Cuando veas una cosecha de hierro alzarse en los campos e inundar los muros de la ciudad, entonces podrás decir que Carlos llega», contestó Oger.

En seguida se vio a Occidente una nube tan espesa, que oscurecía el sol. Luego a medida que Carlos se acercaba, el resplandor de sus armas hizo brillar un día más sombrío que la noche.

Por último, Carlos apareció como un hombre de hierro: la cabeza cubierta con casco de hierro, los brazos cubiertos con manga de hierro en el pecho y los hombros una coraza de hierro, en la mano izquierda una lanza de hierro y sobre su escudo no se veía más que hierro.

Delante de él, a su lado, detrás, sus guerreros tenían armaduras semejantes. La llanura estaba cubierta de hierro; las puntas de hierro reflejaban los rayos del sol. Se oyó entonces gritar por la ciudad: » ¡Cuanto hierro, ay, cuanto hierro! » — Oger vio todo aquello y dijo a Desiderio: «He aquí al que esperas», Y cayó desvanecido.

El ejército franco sitió a Pavía, la cual, cuando la guarnición no tenía nada que comer, se rindió. Desiderio cayó prisionero con toda su familia y los lombardos se sometieron. Carlos les dejó sus costumbres y tomó el título de rey de los lombardos (774).

SUMISION DE LOS SAJONES

Los sajones ocupaban todo el territorio septentrional de Alemania, desde el Rhin hasta el Báltico. Habían permanecido igual que los antiguos germanos, No tenían ninguna ciudad.

Combatían aún casi todos a pie, sin casco y sin cota de mallas. No tenían rey y estaban divididos en pequeños pueblos, cada uno gobernado por una familia de grandes propietarios. Seguían adorando a los antiguos dioses: Wotan, Donnar (el- Trueno) y Saxnot (dios de la espada). Habían degollado a los misioneros cristianos que intentaban convertirlos.

El año 772 quemaron una iglesia y pasaron a cuchillo a los cristianos que allí había. Carlos comenzó la guerra para convertirlos y para someterlos. Fue con su ejército a atacar su principal santuario.

Cerca del Weser, en un bosque sagrado, se alzaba un poste alto de madera con cabeza y manos, que sostenía un estandarte, el Irminsul (columna de Irmin).

Era el ídolo del dios Irmin, rodeado de objetos de oro y plata donados por los fieles. Carlomagno mandó derribar aquel poste y quemar la madera y distribuyó el tesoro entre sus soldados.

Dos años más tarde, en tanto Carlos estaba ocupado en Italia, los sajones fueron a sitiar una iglesia cristiana que trataron de incendiar. Esta vez Carlos manifestó que combatiría a los sajones y no pararía hasta haberlos convertido o exterminado.

Entonces comenzaron las invasiones y las matanzas, que duraron veinticinco años. Los guerreros sajones no podían resistir el empuje de los caballeros francos y jamás libraron una batalla. Pero cuando el ejército se marchaba se negaban a obedecer.

Carlomagno les ordenó primeramente (777) acudir a una gran asamblea. Allí les hizo jurar que permanecerían fieles al rey y a la religión, so pena de perder bienes y libertad si faltaban a su juramento.

Muchos se dejaron bautizar, pero uno de sus jefes, Witukind, se negó a presentarse y se retiró entre los paganos de Dinamarca.

Cuando Carlos estuvo ocupado haciendo guerra en España, Witukind volvió, hizo que los sajones se sublevasen y llegó hasta el Rhin, saqueando las iglesias y los conventos (778). Carlos hizo cuatro expediciones más.

Esta vez estableció en el país de los sajones condes francos y sacerdotes cristianos. Mandó levantar iglesias y que todos los sajones pagasen a los sacerdotes el diezmo de todas sus cosechas.

Les ordenó bautizar a todos sus hijos y les prohibió bajo pena de muerte, practicar su antigua religión, quemar los cadáveres de los suyos y comer carne en cuaresma.

Semejante régimen exasperó a ios sajones, que se sublevaron y degollaron a varios eclesiásticos. Esta vez Carlos obligó a los sajones a entregar los guerreros que habían combatido contra los francos.

De ellos tomó 4.500 y mandó decapitar a todos (783). Hubo sublevaciones todavía, luego Witukind pidió la paz y se hizo bautizar (785).

No acabaron las cosas, sin embargo. Ocho años más tarde empezó de nuevo la rebelión en el norte, y la guerra duró otros diez años (694-804). Pero entonces Carlos, para someter al país, sacó de él parte de los habitantes, incluso los mujeres y los niños.

Los transportó a otros países de su reino y en su lugar estableció colonos francos. Hizo que le dieran como rehenes muchachos y los envió a conventos donde se les crió como cristianos. Había necesitado treinta y cuatro años para someter a los sajones.

SUMISIÓN DE LOS AVAROS

Del lado del Danubio Carlos hizo varias expediciones contra los avaros, establecidos en las llanuras de Hungría.

Era un pueblo venido de Asia, semejante a los hunos, que como ellos, combatía a caballo y disparando el arco. Habían saqueado todos los países vecinos y reunió un gran tesoro. Seguían siendo paganos.

Los avaros habían irritado a Carlos incitando al duque de los bávaros a sublevarse.

Los ejércitos francos invadieron su país. Los jinetes avaros, ligeramente armados, no resistieron en campo abierto a los caballeros lombardos y francos. Pero se refugiaron en sus fortalezas, recintos redondos hechos con piedras y troncos de árboles, de seis metros de espesor.

Los francos las tomaron por asalto, y en ellas se encontraron mucho oro, plata armas y alhajas. En ninguna de sus guerras hicieron tan rico botín.

CONQUISTAS EN ESPAÑA

Carlomagno hizo varias expediciones a España contra los musulmanes. La primera (778) acabó mal. A la vuelta, cuando el ejército pasó los Pirineos, la retaguardia, que daba escolta a los bagajes, fue sorprendida en la llanura de Roncesvalles.

Los montañeses vascos, que combatían ligeramente vestidos, se lanzaron sobre los caballeros francos a los que dificultaba los movimientos su armadura, pasaron a todos a cuchillo, y se apoderaron de la impedimenta.

Entre los muertos se hallaba el conde Roldan, que más tarde había de hacerse célebre en los poemas de la Edad Media.

En España, los francos no ganaron grandes batallas. Pero acabaron por quitar a los moros la ciudad de Barcelona y todo el territorio situado al norte del Ebro.

Caída y División del Imperio

Rodeado del cariño de su pueblo y de la admiración de los extranjeros, Carlomagno falleció en su palacio de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), el 28 de enero de 814.

A su muerte, los pueblos sometidos trataron de recobrar su independencia y la estructura del imperio se resquebrajó hasta partirse.

Su hijo Luis el Benigno o Ludovico Pío, que le sucedió en el trono, dividió el imperio en el año 817 entre sus tres hijos: Lotario, Pipino y Luis.

Disconforme con este reparto, su sobrino Bernardo, que era el rey de Italia, se sublevó, pero fue vencido.

Posteriormente, Ludovico se casó en segundas nupcias con una hija del rey de Baviera (819) con la que tuvo otro hijo, Carlos, a quien quiso hacer partícipe del reparto y entregarle un reino, pero sus otros hijos se sublevaron y Ludovico fue depuesto, aunque más tarde fue restablecido en el trono por la asamblea de Nimega (830).

Esta resolución dio lugar a que sus hijos se sublevaran nuevamente en el año 833. Abandonado por su ejército, fue degradado públicamente, pero poco después fue restaurado por segunda vez en el trono (834).

Tiempo más tarde, su hijo menor, Luis el Germánico, quitó sus dominios a los hijos de Pipino, rey de Aquitania, que murió en el año 838 y además, convenció a su hermano Lotario que le cediera sus posesiones; con lo cual unificó las fuerzas para luchar contra su padre, que falleció en 840, cuando se dirigía a enfrentar al vástago rebelde.

Con la muerte de Ludovico Pío, sus dos hijos menores , Luis y Carlos, se unieron contra Lotario, que reclamé la 3ucesión de su padre y el título de emperador. El entredicho derivé en un enfrentamiento militar, que tuvo lugar en Fontenoy, el 25 de junio de 841. La batalla se prolongó durante todo un día, hasta que el ejército de Lotario se retiro del campo, sin estar definitivamente derrotado.

En esas circunstancias, Luis y Carlos ratificaron su unión con el famoso juramento de Estrasburgo. prestado en presencia de los dos ejércitos (842).

Tratado de Verdún

Al año siguiente (843), Lotario se avino a firmar un tratado en Verdún, por el cual se llevó a cabo otro reparto, de tal manera que Carlos, apodado el Calvo, se quedó con la Galia, aunque con una superficie más reducida, comprendida por los ríos Escalda, Mosa, Saona, los montes Cevenes y la desembocadura del Ródano.

A este territorio se lo llamó Francia. Luis el Germánico obtuvo la extensión situada al Este del Rin, que se llamó Germania (Alemania). Por último, Lotario recibió Italia y una franja de territorio separada de la Galia. que comprendía parte de Suiza, la Borgoña, Provenza y Austrasia (Alcasia y Lorena). Todo el conjunto recibió el nombre de Lotaringia.

Con esta división, desapareció el imperio de Carlomagno y surgieron tres incipientes estados que, con algunas variantes en su integración territorial, perduraran hasta nuestros días.

No obstante, la desmembración no se contuvo con esta división, sino que cada una de las tres partes continué fraccionándose en pequeños estados.

En Francia, Carlos el Calvo no pudo mantener su autoridad sobre los duques, marqueses y condes, que fueron emancipándose gradualmente.

Estas divisiones fueron favorecidas por el famoso edicto de Mersen (847), del propio Carlos el Calvo, por el cual se establecía que los hombres libres debían reunirse en tomo de un señor, y luego por el edicto de Krersy del Oise (877), que admitió que el título de conde fuera hereditario.

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LECTURA COMPLEMENTARIA:

MUERE EL EMPERADOR, MUERE EL IMPERIO

Cuenta Eginardo que, poco después de la Navidad del año 813, Carlos fue atacado por una fiebre que minó su formidable fortaleza. En enero de 814 la enfermedad lo obligó a suspender toda actividad y a permanecer en el lecho. Naturalmente, no se resignó a permanecer en esa situación.

Los consejos y cuidados médicos le resultaban insoportables. Consideraba que el mal debía ser tratado como si fuera un enemigo, con todo rigor.

Carlos MartelDeclaró entonces la «guerra» a su enfermedad, sometiéndose a un ayuno absoluto. Durante días no tomó alimento alguno, salvo algunos sorbos de agua.

La fiebre lo quema, la pleuresía lo sofoca. Los médicos tratan de convencerlo para que se someta a tratamientos más eficaces. Pero todo es en vano.

La misma voluntad férrea que lo favoreció en tantos triunfos, lo empujaba ahora a la derrota.

Año 814, 28 de enero, 9 de la mañana. Repentinamente, el físico agotado cede, y sobreviene la muerte. En el palacio, junto al dolor y la consternación, cunde la incertidumbre.

Carlos no ha dejado ninguna directiva referente a sus exequias, ni siquiera ha fijado el lugar en que debe ser sepultado: la eventualidad de la muerte no lo preocupó en absoluto. Después que su cadáver es lavado y revestido con las insignias imperiales, los dignatarios de la corte discuten, indecisos, sobre el lugar donde será sepultado.

Finalmente, se deciden por la catedral de Aquisgrán, que el mismo emperador mandó construir.

El siguiente problema es el de la sucesión. De los tres hijos que hacía ocho años Carlomagno había señalado como herederos del trono, sólo uno vive: Luis, rey de Aquitania, príncipe tan religioso que se dio a sí mismo el apelativo de «Piadoso» (Ludovico Pío). Luis se parecía a su padre, pero solamente en el físico.

Era de carácter neurótico, inconstante, pasional. Gobernó mal al imperio, preocupado desde temprano por el problema de su sucesión.

Después de haber resuelto dividir en tres partes los dominios francos para darle una a cada uno de sus tres primeros hijos — Lotario, Pipino y Luis—, reservando al primero el título imperial, resolvió, en el año 829, alterar ese reparto, v dar a su cuarto vastago, Carlos, hijo de su segunda esposa, parte de las tierras prometidas antes a los otros príncipes.

Al morir, en 841, las violentas rivalidades entre los cuatro hermanos dieron lugar al estallido de una guerra generalizada.

En el transcurso de dos años de lucha y convulsión, los últimos vestigios del gran imperio centralizado de Carlomagno desaparecieron del mapa de la Europa occidental.

DESPUÉS DE CARLOS, EUROPA TOMA NUEVOS RUMBOS

«En esta tumba reposan los restos de Carlos, grande y ortodoxo emperador, que acrecentó noblemente el reino de los francos y lo gobernó con felicidad durante 47 años.

Murió a los 71 años, en 814, año del Señor, séptima indicción, el quinto día antes de las calendas (1º. de mes) de febrero». Este epitafio, esculpido en el sepulcro de Aquisgrán, no puede expresar, en su exacta dimensión, la obra de Carlomagno.

Sólo la posteridad la ha valorado can justicia. El imperio, en cuanto organización administrativa y unidad territorial, fue efímero. Perduró algo gracias al talento político de su creador. Pero una vez muerto éste, no pudo sobrevivir.

El feudalismo, cuyo advenimiento había preparado y al que dieron fuerza las discordias intestinas y las invasiones normandas, concluyó por desmembrarlo. Sin embargo, la existencia o el recuerdo de ese vasto imperio, por breve que haya sido, tuvo consecuencias decisivas en el desarrollo posterior de la historia de la Europa occidental.

El Imperio Carolingio

Al asumir el control de todo el reino franco en el año 771, Carlomagno continuó la política emprendida por su padre, y revitalizó su alianza con la Iglesia romana.

Entre 773 y 774, conquistó los territorios ocupados por los lombardos, y renovó las donaciones hechas al papado por Pipino, llamándose a sí mismo «rey de los francos y los lombardos».

Estas conquistas fueron tan sólo el comienzo del proceso de expansión de los dominios francos, que se extendieron hasta alcanzar las dimensiones de un imperio continental.

Mientras sostenía la larga guerra de conquista de los territorios de los sajones (entre 772 y 804), otras regiones fueron también anexadas. Los límites del imperio no eran precisos, pero éste creció en forma de abanico hacia el Oriente, donde la penetración más profunda alcanzó las tierras de los avaros.

También los límites occidentales se modificaron: en el extremo oeste quedó establecida la Marca de Bretaña, y en el sudoeste se creó la Marca de España. Todo ese gran imperio, sin embargo, no sobrevivió a su creador.

Los fermentos de la disgregación se manifestaron ya durante el reinado de su hijo Luis el Piadoso.

Cuando éste murió, tuvo lugar una larga disputa entre sus hijos a la que dio fin el Tratado de Verdún, del año 843.

Por este acuerdo el imperio fue dividido en tres reinos: el oeste para Carlos II (la Francia occidental, más tarde Francia), el centro para Lotario I, quien mantuvo el título de emperador, y el este para Luis (la Francia oriental, más tarde Alemania). La unidad formal del imperio fue respetada pero, de hecho, el imperio europeo se extinguió definitivamente.

Ver: Primeras Escuelas en el Imperio de Carlomagno

OTROS TEMAS MEDIEVALES

resumen de la edad media