España Preromana

Historia de Abderraman I Primer Emir de Cordoba

Historia del Emir Abderraman I

EL EMIRATO: Los conquistadores musulmanes permanecieron en España hasta el año 1492, fecha de la toma de Granada, su última posesión, por los Reyes Católicos. Este largo intervalo, en que los españoles luchan por recuperar su territorio, se denomina período de la Reconquista.

Por parte de los musulmanes se divide este tiempo en tres períodos, según la forma de gobierno. El primero, de 711 a 756, se llama del Emirato, porque los gobernantes de España o emires dependen del califa de Damasco.

El segundo, de 756 a 1031, se llama del Califato, porque España está regida por califas independientes que tienen su capital en Córdoba.

El tercero, de 1031 a 1492, se denomina de los Reinos y de taifas, y en él hay varias monarquías musulmanas independientes, que van sucesivamente desapareciendo en su lucha con los reinos cristianos.

La conquista musulmana de la península ibérica fue iniciada por Tarik en la batalla del Guadalete.

En el período 711–718, España se constituyó como provincia dependiente del Califato Omeya. Sus gobernantes fijaron su capital en Córdoba y recibieron del califa de Damasco el título de emir.

La población musulmana en España estaba formada por los árabes instalados en las ciudades, conocidos como los bereberes radicados en las zonas rurales. También estaban los sirios, que sumieron a la península en larga guerra civil , que finaliza con la aparición de Abderramán I

La conquista de España, iniciada por Tarik en la batalla del Guadalete, siguió por parte de él y de Muza, gobernador de África, y se terminó con facilidad. El sucesor de Muza, su hijo, permitió la existencia del reino independiente de Teodomiro en Orihuela, consolidado el régimen de libertad de los cristianos que con el nombre de muzárabes quedáronse a vivir entre los invasores. Los moros intentaron pasar a Francia, pero fueron definitivamente contenidos por Carlos Martel, el año 732, en la batalla de Poitiers.

HISTORIA DE ABDERRAMAN I

En 750, los abasíes derrocaron a los omeyas del Califato de Damasco y ordenan el asesinato de toda la familia omeya.

En 756, Abderramán Ique había escapado del sangriento destino final de los omeyas logrando huir de Damasco– desembarcó en al-Ándalus y se proclamó emir (comandante en jefe) tras conquistar Córdoba y, en 773, se independiza de la nueva capital abasí, Bagdad.

emir abderraman

Deseando establecer en España un gobierno fuerte que acallase los disturbios entre árabes puros y moros berberiscos, fue llamado a España para que reinase como soberano independiente Abderramán, de la familia de los Omniadas, destituida en Damasco por los Abasidas.

Abderramán venció a Yusuf-el-Fehri, último de los emires, y fundó el Emirato Independiente.

Entre los fugitivos de la familia Omeya, que huían de la cruel persecución decretada por el califa Abasida, figuraban dos jóvenes hermanos, Yahya y Abderramán, nietos del califa Hisham .

Desconfiando del indulto ofrecido por el Abasida, siguieron ocultos, pero los emisarios del califa descubrieron su escondite, y Yahya, que no tuvo tiempo de escapar, fue degollado.

Abderramán huyó a una aldea junto al Eufrates, y en ella estaba un día, encerrado en una habitación oscura, porque padecía de la vista, cuando su hijo Solimán, entró despavorido y se arrojó en los brazos de su padre.

Este salió a indagar la causa del temor del niño, y distinguió los estandartes negros de sus perseguidores. Huyó apresurado a refugiarse en un bosque, y desde allí, cuando se le unió su fiel liberto Bedr, se encaminó a las orillas del Eufrates.

No tardaron en aparecer los que iban en su busca, y Abderramán, con un hermano suyo de trece años, que iba con él, se arrojó al río para pasarlo a nado.

Los abasidas le gritaban desde la orilla que se volvieran, que no les harían daño, y el niño, sintiendo que sus fuerzas se agotaban, se volvió, en efecto.

Cuando Abderramán, llegó a la otra orilla pudo ver cómo al momento degollaban a la criatura.

Anduvo Abderramán errante varios años entre las tribus africanas, en espera de los grandes destinos a que las predicciones le tenían llamado.

Tuvo que alejarse del gobernador árabe de África, que, aspirando a la independencia, quería desprenderse del descendiente de los Omeyas, y, por último, mientras estaba hospedado en la tribu beréber de Nafra, envió a España, con su fiel Bedr, una carta dirigida a los clientes de su familia, que en España vivían, implorando su auxilio para entrar en la Península como pretendiente.

Sus clientes trabajaron bien la partida, y, unidos con los árabes yemeníes, enemigos del emir Yusuf, convinieron que Abderramán viniera a España.

Desembarcó en el puerto de Almuñécar en el mes de septiembre del año 755. No tardó Yusuf en convencerse de la inutilidad de la resistencia, y en el pacto de Armilla se sometió. Abderramán había logrado sus deseos y era emir independiente de España.

Tuvo Abderramán que someter varias rebeliones, pues eran muchos los odios entre las fracciones árabes y bereberes, y los califas abasidas no dejaron de enviar emisarios a España para acabar con el nuevo poder.

Entre estas rebeliones es célebre la del wali de Zaragoza, que pidió auxilio a Carlomagno, dando lugar a la expedición famosa que terminó con el suceso de Roncesvalles.

fuente

Historia Antigua de España Primeros Habitantes y Colonizacion

Historia Antigua de España- Primeros Habitantes, Colonizaciones e Invasiones

SITUACIÓN GEOGRÁFICA: España forma un conjunto geográfico natural, es una península al suroeste de Europa, separada de ella por la barrera pirenaica y bañada por los mares Mediterráneo, Atlántico y Cantábrico en el resto de su contorno.

Desde tiempo relativamente moderno en Geología, el estrecho de Gibraltar la separa de África.

Una alta meseta desciende del lado del Cantábrico y del Mediterráneo, y se hace más suave en dirección al Atlántico.

Una cordillera de macizos aislados (la ibérica), orientada en general de noroeste a sureste, sirve de arranque a cordilleras que se dirigen de este a oeste y que forman los grandes valles del Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, compartimientos y divisiones naturales, como lo son también la zona litoral mediterránea y la cantábrica.

Estas divisiones naturales, que traen consigo condiciones climatológicas de suelo y de vida diferentes, explican en gran parte la estructura regionalista española.

PRIMEROS HABITANTES DE ESPAÑA

Después de las razas prehistóricas, de que parece haber quedado como vestigio la turania o éuskara, con su idioma propio, vinieron a España los iberos, procedentes de Asia, de razo aria o indo europea, y de los que la Península tomó el nombre de Iberia, nombre que también quedó en el río Ebro.

Luego vinieron los celtas, arios también, y que se establecieron en la zona cantábrica y gallega, siendo en ésta donde mejor se conserva su tipo.

COLONIZACIONES FENICIA Y GRIEGA

Los fenicios, continuando la serie de colonias que habían establecido en el norte de África, llegaron a España en el siglo XI antes de Jesucristo. Se establecieron en el litoral del mediodí; y levante de la Península.

Su colonia principal es Gadir (Cádiz); Hispalis (Sevilla), Malaca (Málaga) y Corduba (Córdoba) son también establecimientos suyos. Aunque arribaron con fines mercantiles en España, aprovecharon a nuestro país y difundieron los elementos de su civilización.

Los restos fenicios más interesantes que se han descubierto en España son los hallados en 1887 en Cádiz, y figuran en el Museo arqueológico de dicha ciudad (un sepulcro antropoide, varias alhajas, etc.).

Los griegos vinieron a España más tarde (se afirma que en el siglo VII (a.C), y fundaron establecimientos en las costas de Cataluña y Valencia, Emporion (Ampurias). Rodas (Rosas), Artemisium o Dianum (Denia) y Zante (Sagunto) son los más famosos.

Piteas, en el siglo V, recorrió la costa española. No hay vestigios arquitectónicos, pero sí escultóricos y, sobre todo, de cerámica (Sagunto).

mapa de españa antigua

LOS CARTAGINESES EN ESPAÑA

Vinieron estos hijos de Fenicia en el siglo VI antes de Jesucristo para ayudar a los de Cádiz, atacados por los naturales. Dominaron pronto a las colonias fenicias y siguieron extendiendo sus conqusitas bajo el mando de una familia de generales, los Barcas.

Fueron dueños del territorio de la Península hasta el Duero y el Ebro, salvo las colonias griegas del litoral. Su principal establecimiento fue Cártago nova (Cartagena).

Su dominación en España fue efectiva y de explotación de los recursos del país y de los hombres para agregarlos a sus ejércitos.

El año 219 antes de Jesucristo, Aníbal pone sitio a Sagunto, ciudad aliada de Roma, y la destruye después de una resistencia famosa.

El año 210, y después de los sucesos de la segunda guerra púnica, el general romano Publio Cornelio Escipión inaugura la dominación latina en España con la toma de Cartagena, que va seguida de la de otras ciudades y territorios, hasta lograr la completa sumisión o expulsión de los cartagineses que había en españa.

los fenicios en roma antigua

CONQUISTA ROMANA

Desde Escipión hasta Augusto, los romanos lucharon en España para lograr la sumisión de los naturales. La resistencia de éstos se personificó primeramente en los legendarios Indivil y Mandonio, y sigue, porque Roma enviaba para gobernar a España pretores rapaces y sanguinarios, con contadas excepciones, como la de Sempronio Graco.

El héroe de este período fue Viriato, pastor lusitano, que derrotó al pretor Vetilio, sorprendió e hizo firmar al cónsul Serviliano un Tratado de paz, humillante para Roma.

El pretor Cepión acabó con Viriato, sobornando a tres de sus compañeros, que le dieron muerte cuando dormía. «La muerte de Viriato, dice Valerio Máximo, fue obra de doble alevosía: una la de sus amigos, porque éstos le mataron con sus propias manos; y otra, la del cónsul Quinto Servilio Cepión, porque, habiendo sido el autor de ella, compró con infamia la victoria que no tenía merecida».

Numancia, capital de los pelendones; a una legua de Soria, dio auxilio a algunos de los soldados de Viriato, y por tal motivo mereció de Roma la declaración de guerra.

Luchó catorce años, y los romanos necesitaron de la dirección de un general famoso, Escipión Emiliano, y de obras de ataque muy considerables para apoderarse de sus ruinas; las de Numancia y de los campamentos romanos han sido objeto de excavaciones y estudios que continúan, y que hacen de ellas la estación arqueológica más importante de la comarca celtíbera.

ROMANIZACIÓN DE ESPAÑA

La guerra de conquista de los romanos en España siguió largo tiempo, y durante ellas ocurrió el episodio de Sertorio, general del partido de Mario que, buscando en Iberia un punto de apoyo para luchar contra Sila, trató de organizar un Estado independiente, calcado sobre la constitución romana. Sertorio fue asesinado por Perpenna (setenta y dos años antes de Jesucristo).

La completa conquista de España se realizó en tiempo de Augusto, venciendo la insurrección de los cántabros; la fecha de este hecho se señala en la Era hispánica (treinta y ocho años antes de Jesucristo).

Entonces se produjo la romanización de España, que llegó a ser la más completa que se conoció en los países colonizados por Roma, fuera de Italia. La influencia romana fue desde luego vencedora en el sur de la Península (Bética) y de Portugal.

En el este tardó más, pero el centro y norte de la Península, sobre todos ios distritos rurales y apartados, conservaron durante mucho tiempo su cultura y organización propias.

Esta cultura podemos aprenderla en la Geografía de Estrabón, autor griego coetáneo, que visitó nuestra España. Los Iberos y celtas constituían tribus distintas, que sólo se confederaban por necesidades de momento.

Los galaicos, astures, cántabros y vascones formaban confederaciones de esta clase en el norte; los cerretanos e indlgetes, en Cataluña; los edetanos en Valencia; los contéstanos, en Alicante y Murcia; los turdetanos, al sur de Extremadura y occidente de Andalucía; los túrdalus, en casi toda Andalucía; los lusitanos, en Portugal; los vacceos, en el norte de Castilla la Vieja; los vetones, entre el Duero y el Guadiana; los carpetanos, en el centro de España, y los oretanos, en la región de Ciudad Real.

La familia, la gens con su patriarca como jefe, sus clientes y esclavos, y la tribu o reunión de varias gentes, gobernada por un reyezuelo o príncipe, eran los escalones de la organización de aquellos pueblos, que celebraban Asambleas para la resolución de los asuntos comunes.

Cada gens tenía sus dioses particulares, probablemente los antepasados, pero había divinidades de carácter más general; como la Luna. Se hacían sacrificios humanos y se conocía el arte augural.

Los turdetanos y túrdulos eran los más adelantados entre los españoles de entonces, y desde ellos el atraso iba siendo mayor, hasta terminar en los habitantes del norte y noroeste.

Los romanos dividieron a España en citerior y ulterior, del lado norte y sur del Ebro, respectivamente.

Augusto hizo nueva división de la Península en Tarraconense, Bética y Lusitania, y más tarde se añadió a estas denominaciones las de Cartaginenses, Baleárica y Galaica, con la Mauritania Tingitana, que también formaba la parte de la Hispania. Gobernaban en nombre de Roma los pretores, jefes militares y civiles.

Para lo religioso había Concilios o Colegios sacerdotales, y para la administración de justicia Convenios jurídicos.

Las ciudades erar estipendiarías, inmunes o federadas, según sus títulos con relación a la metrópoli. Constituían municipios organizados como Roma.
España fue próspera durante la dominación romana. La cifra de su población alcanzó a cuarenta millones.

El comercio marítimo, por Cádiz, Málaga y Cartagena, y el interior, por las numerosas y bien mantenidas vías que cruzaban ia Península, alcanzaban cifras extraordinarias.

Hay numerosas pruebas del adelanto artístico e intelectual de esa época.

INVASIONES BARBARAS

Los vándalos, suevos y alanos invadieron España el año 409 a.C, estableciéndose los vándalos en Andalucía y los suevos en Galicia.

Los visigodos aparecieron en 414 a.C. luchando contra los otros invasores de España en calidad de auxiliares de los romanos, carácter que tenía Ataúlfo, considerado el primero de los reyes godos, casado con Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, Ataúlfo sólo pudo apoderarse en la Península de la Gotalaunia (Cataluña).

Walia, de su dinastía, obtuvo de Honorio la cesión de la Aquitania (en la Galia). Los vándalos abandonaron España y pasaron a África reinando Teodorico, que extendió su dominio en la Galia hasta el Loire y el Ródano. Teodorico murió en la batalla de los Campos Cataláunicos.

Reinando Eurico fue el fin del Imperio romano. En su tiempo se promulgó el Código que lleva su nombre, y que no es sino la consignación por escrito de las costumbres legales germánicas.

Alarico es contemporáneo de Clodoveo en Francia, y luchando con él vio reducidos sus territorios en las Galias a la Septimania (Narbona, Carcasona, Lodére, Béziers, Nimes, Magalone y Ayde), y murió en la batalla de Poitiers.

De su tiempo es el Código de Alarico, Breviario del Aniano o Lex Romana visigothorum, que había de regir para el pueblo hispano-latino sometido.

En el año 549 a.C. los griegos de Bizancio, que se habían apoderado de la Mauritania, destronan a Agila en provecho de Atanagildo, y se establecen en el litoral del Mediterráneo, iniciando una sensible influencia en España.

El año 572 a.C. empieza el reinado de Leovigildo, Realiza la unidad de España destruyendo el reino de los suevos, que había persistido en Galia. Su hijo Hermenegildo, educado como católico, se rebeló contra él, fue muerto estando prisionero en Tarragona y consi-

derado mártir y santo. Leovigildo es el primero de los reyes godos que usa los atributos de la monarquía y acuña moneda con su efigie.

Recaredo, segundo hijo de Leovigildo, realiza la unión religiosa de España abjurando el arrianismo en ceremonia solemne que se celebró en la iglesia de Santa Leocadia de Toledo. Iguala en derechos a godos e hispano-latinos.

WAMBA

Según lo dispuesto en el Concilio octavo de Toledo, al morir Recesvinto en la aldea de Gérticos (de la provincia de Valladolid, hoy se llama Bamba por este hecho), fue elegido en el mismo lugar un noble godo llamado Wamba.

Por su resistencia a aceptar la corona dio lugar a leyendas que hacen su nombre inolvidable entre la lista de los reyes godos.

Legendarias son también las circunstancias con que termina su reinado. Dícese que un cortesano, llamado Ervigio, administró al rey un narcótico y que, ya aletargado, anunció la muerte del rey, le cortó la cabellera y le vistió mortaja de penitente. Al despertar Wamba se encontró incapacitado para reinar.

En tiempos de Egica (687 a.C.) se promulgó el Fuero Juzgo, código general que es base de toda la legislación española de la Edad Media.

Witiza su sucesor, es monarca muy discutido, pues mientras unos le tratan de tirano sensual, otros juzgan mentirosas las tradiciones que se le atribuyen y que son invención de la teocracia, que probablemente combatiría Witiza.

Le destronó D. Rodrigo, último rey de los godos. Su reinado lleno de leyendas, fue muy greve. Los hijos de Witiza, auxiliados por el obispo don Opas, metropolitano de Sevilla, y con el auxilio del conde D. Julián, gobernador de Ceuta, hicieron venir a España a los moros.

Refieren que Hércules edificó en Toledo una casa muy fuerte, con puertas de hierro y ordenó que ningún rey de los que después vinieren osase abrirla, antes al contrario, pusiera al subir al trono, nuevo candado a la puerta.

Porque, predecía, que cuando la puerta de esa torre se abriese, vendrían a España gentes de África que la tomarían para destruirla.

Hicieron así todos los reyes, pero D. Rodrigo, cuando se le invitó a poner el candado, manifestó su resolución de entrar. Rotas las cerraduras, penetró y vio que el edificio era de una pieza y que tenía cuatro galerías, una blanca como la nieve, otra muy negra, verde como el limón la tercera y roja la cuarta.

En el fondo de un arca que allí había hallóse una tela y en ella pintados moros armados y a caballo con un letrero que decía: «Cuando este paño fuere extendido y aparecieren estas figuras, hombres que andan así armados tomarán y ganarán a España y serán de ella señores».

Se dice también que existía entonces la costumbre, entre las personas de alta alcurnia, de enviar sus hijos a educar a la Corte del Rey. Entre las doncellas que así estaban en la del rey D. Rodrigo, figuraba Florinda, hija de Bolyán (Julián), gobernador de Tánger y Ceuta.

El rey abusó de ella estando embriagado y la recluyó para ocultar lo sucedido. El conde, al conocer lo ocurrido, fue a recogerla, la llevó a África y entró en tratos con Muza, gobernador árabe de aquellos países, para la invasión de España.

El gobernador musulmán de África, Muza, envió a España a su lugarteniente Tarik para reconocer sus costas, y luego a un ejército invasor al mando de Tarif.

A su encuentro, llamado por el gobernador de Andalucía, fue D. Rodrigo, dándose la batalla del Guadalete (711 a.C.) en la que pereció D. Rodrigo, y dio fin el reino visigodo.

Los hispano-latinos no opusieron resistencia a los nuevos invasores, lo cual prueba que no se había logrado su fusión con los godos, y que éstos no eran bien mirados. Los judíos a quienes los monarcas visigodos perseguían con frecuencia, fueron decididos auxiliares de los musulmanes en la irrupción, llegando a entregarles ciudades como Toledo.

fuente

España Primitiva Pre Romana Pobladores y Cultura

España Primitiva Pre Romana
Pobladores y Cultura

ESPAÑA PRERROMANA
Tiempos prehistóricos
España se halla situada en la península Ibérica, separada del África por el estrecho de Gibraltar, y de Francia por los montes Pirineos.

Poco se sabe acerca de los primeros habitantes. Los más antiguos —período del paleolítico inferior— trabajaban la piedra a golpes para obtener hachas de mano.

En el paleolítico superior habitó en la península la raza de Cro-Magnon, formada por hombres de alta talla que sabían dominar el fuego y cubrían su cuerpo con pieles de animales. De este período han quedado expresiones de arte rupestre en las paredes de las cavernas que utilizaban como viviendas.

En las Cuevas ce Altamira (Santander) se han encontrado figuras de bisontes, jabalíes, un caballo salvaje y una cierva; los contornos son incisiones y las pinturas realizadas con materias colorantes naturales.

En el V y IV milenios (a. C). pueblos procedentes de! norte de África —o quizás del valle del Danubio— penetraron en España e introdujeron la cultura neolítica. Conocían la agricultura y la ganadería, mejoraron las armas de piedra y fabricaron vasijas de barro cocido.

La abundancia de cobre y estaño brindó características particulares a la cultura del bronce, cuyas muestras más importantes se han encontrado en las ruinas de la localidad de El Agar (Almería).

La utilización del hierro marca el comienzo de los tiempos históricos.

mapa de espana pre romana

Primeros pobladores históricos
Se afirma que, en los comienzos de los tiempos históricos, los más antiguos pobladores de España fueron los iberos —que penetraron por el sur— probables integrantes de un grupo racial de tipo mediterráneo-africano. Sin embargo, otros estudiosos sostienen que los primeros habitantes de esa época fueron los ligures, llegados a la península por el norte.

En la región sur de la península (Andalucía, parte de Murcia y Alicante) floreció una brillante civilización, la de los Tartesios, cuya antigüedad no puede precisarse pero que seguramente es muy remota. Su origen es incierto, aunque algunos historiadores creen que este pueblo pertenece a la familia de los iberos. Los tartesios formaron un gran imperio comercial que tuvo importantes relaciones con los mercaderes fenicios y griegos.

En el siglo VI (a. C.) penetraron en España los celtas, pueblo de origen indoeuropeo que procedía de las costas del mar del Norte. Luego de cruzar los Pirineos, los recién llegados ocuparon la parte noroeste de la península. Eran altos, rubios y vigorosos; llevaban armas y utensilios de hierro e introdujeron en España ese tipo de cultura.

Los celtas se dividieron a su vez en cuatro ramas: los lusitanos y los gallegos, que ocuparon el oeste de la península —en el sur y en el norte, respectivamente—, y los astures y los cántabros que se instalaron en la parte meridional sobre las costas del mar Cantábrico.

Los celtas se extendieron por toda la península, especialmente en la región occidental. Pero en la meseta la penetración fue contenida por los iberos, quienes se opusieron al avance de los invasores.

Se afirma que de ese contacto se produjo la fusión de las dos razas en una sola que se llamó de los celtíberos. En el siglo IV (a. C.) la zona central de España estaba ocupada por este nuevo pueblo, mientras que en el norte y en el sur seguían dominando los celtas e iberos, respectivamente.

Cultura
Si bien las manifestaciones artísticas de la España primitiva poseen caracteres propios, es indudable que fueron notablemente influidas por los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses. Por tal causa, los pobladores de la región sudoriéntal muestran rasgos culturales muy distintos de los que poseen los habitantes del interior, que vivieron alejados de esas influencias.

Los fenicios estimularon la industria y el comercio; además, introdujeron objetos artísticos de oro, plata, marfil y vidrio, con marcados caracteres orientales.

Los griegos gravitaron enormemente en el aspecto cultural y artístico. Lo demuestran la acuñación de monedas y, sobre todo, la arquitectura y la escultura. Los españoles no se limitaron a copiar los modelos griegos, sino que asimilaron el arte helénico y supieron darle caracteres propios.

En la región sudoriental, de cultura más desarrollada y que recibió mayor Influencia griega, se han encontrado restos de numerosas poblaciones y santuarios construidos en lugares elevados así como también valiosas piezas escultóricas, entre las que se destacan: La Leona de Bocairente y la famosa Dama de Elche.

Leona de

Leona de Bocairente

la dama de elche

Dama de Elche: 
La dama de Elche, junto a la dama del Cerro de los Santos y la de Baza (las tres en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid) son tres excepcionales ejemplos de escultura ibérica. Es un busto de carácter funerario con influencias del arcaísmo griego y el arte púnico. Resalta la ornamentación de su tocado con dos rodetes a ambos lados del rostro. Se trata de un busto femenino en piedra caliza, descubierto en 1897 en La Alcudia (Elche). Ricamente alhajada, lleva una tiara ceñida con una diadema, dos grandes ruedas sobre las orejas para recoger el pelo y collares sobre el pecho. Algunos especialistas consideran que el orificio que presenta en la espalda corresponde a una urna cineraria.
Fuente Consultada:Historia I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel