España

Gobierno de Azaña Manuel Reformas Agraria y Militar

Gobierno de Azaña Manuel Reformas y Biografia

Manuel Azaña (1880-1940) fue un escritor y político español fue ministro de la Guerra en el gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora tras el advenimiento de la II República, en abril de 1931.

Después de la dimisión de éste, en octubre de ese año pasó a encabezar su primer gobierno. En 1933 dimitió como jefe del gabinete.

Principal dirigente de la coalición política del Frente Popular, formó de nuevo gobierno en febrero de 1936 y resultó elegido por las Cortes presidente de la República tres meses después.

El estallido de la Guerra Civil en julio de ese año vació su cargo de contenido.

En febrero de 1939 presentó su dimisión después de que, días antes, se refugiara en Francia ante el avance decidido de los ejércitos franquistas.

Biografia de Azaña Manuel Presidente España en la Guerra Civil
Manuel Azaña presidía la II República de España durante la Guerra Civil que tuvo lugar entre 1936 y 1939. Tropas sublevadas procedentes de África al mando del general Franco penetran en la Península, y el gobierno republicano repliega sus fuerzas para defender la continuidad de la II República. La Guerra Civil española estalla en julio de 1936.

Nacido en Alcalá de Henares en 1880, Manuel Azaña fue uno de los políticos más destacados de la etapa republicana española. Doctorado en derecho por la Universidad de Zaragoza, Azaña fundó el partido Acción Republicana en 1925.

Sus dotes políticas y su carácter dialogante lo llevaron a la presidencia del gobierno en 1931 y en febrero de 1936 y en mayo de ese año a la presidencia de la República, poco antes del estallido de la Guerra Civil.

Con él dió comienzo el bienio denominado «republicano-socialista», «reformista» o «social-azañista», en el que, a partir de la nueva Constitución, se intentaron reformar las estructuras de un estado que arrastraba graves deficiencias que hacían imposible su incorporación al mundo del siglo XX surgido de las recientes convulsiones internacionales.

Defensor de la democracia: Tras asumir la presidencia, Manuel Azaña trató de apaciguar el clima de violencia que vivía el país.

Pero, a pesar de esto, no pudo evitar el alzamiento encabezado por el general Francisco
Franco, quien representaba a los sectores más conservadores del país.

El presidente Manuel Azaña defendió la República identificándola con la democracia.

Ante el avance de las tropas sublevadas, Azaña trasladó la sede del gobierno de Madrid a Valencia y más tarde a Barcelona.

El triunfo de los sublevados en 1939 lo obligó a exiliarse a Francia, donde dimitió el cargo.

Murió en Montauban al año siguiente.

Su gobierno elaboró un amplio programa de reformas.

1) Reformas militares. La república heredó unas fuerzas armadas entroncadas con la monarquía y sobrecargadas de oficiales, jefes y generales y, en gran parte, hostiles al nuevo régimen.

Azaña ofreció a los militares la posibilidad de abandonar el servicio, pero sin dejar de percibir los ingresos correspondientes a su grado, las dieciséis divisiones orgánicas fueron convertidas en ocho, se eliminaron los empleos de teniente general y capitán general, la justicia militar quedó circunscrita a los delitos de índole castrense y fue suprimida la Academia General Militar, en Zaragoza.

Por otra parte, la situación en el seno del ejército estaba dividida entre la Unión Militar Española (UME), antimonárquica y con tendencias totalitarias, y la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA), de orientación democrática.

2) Los nacionalismos. La proclamación de la república dio paso a una
situación política proclive a dar respuesta a las aspiraciones autonomistas de las regiones, pues la Constitución reconocía esa posibilidad.

En Cataluña había triunfado la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el 18 de abril de 1931 quedó constituida la Generalitat como nuevo gobierno autónomo.

El estatuto de autonomía fue aprobado en plebiscito el 3 de agosto, pero la línea federalista que mostraba encontró la oposición del gobierno del estado.

El fallido golpe de estado del general Sanjurjo, en agosto de 1932, aceleró los debates y el 9 de septiembre el estatuto fue aprobado en las Cortes.

También en el País Vasco y Navarra existía un profundo deseo autonomista.

En septiembre de 1931 se presentó un proyecto de estatuto, fruto del trabajo conjunto de nacionalistas y tradicionalistas.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) mostró su disposición al diálogo con las fuerzas que apoyaban al gobierno y su apoyo al régimen de libertades, pero el tradicionalismo se oponía a la república y a la democracia.

La actitud de los carlistas paralizó la posibilidad de conseguir un estatuto de autonomía, cuya aprobación no se produjo hasta 1936.

3) Reforma agraria y legislación social. Cambiar las estructuras socioeconómicas del medio agrario era fundamental en un país donde casi la mitad de la población desarrollaba sus actividades diarias en este ámbito.

Los grandes terratenientes querían seguir manteniendo su control sobre la sociedad rural, pero los campesinos querían tomar la tierra.

Un pequeño grupo de propietarios era dueño de enormes extensiones y en los latifundios masas de jornaleros sin tierra y yunteros reclamaban el reparto del campo, mientras que en los minifundios los dueños de minúsculas parcelas estaban en una situación económica no muy distinta de la del jornalero.

El 15 de abril de 1931 el gobierno provisional reconoció la función social de la propiedad privada y dictó normas referidas a la prórroga de los contratos de arrendamiento, prohibición de mantener tierras sir cultivar y a la jornada laboral en las faenas del campo, entre otras.

La reforma agraria fue objeto de numerosos debates dentro y fuera del gobierno y varios proyectos a ley sufrieron el rechazo de las Corte, hasta que el 9 de septiembre de 1932 quedó aprobada la ley de Bases de la Reforma Agraria, cuya aplicación quedó encomendada al Instituto de Reforma Agraria (IRA).

Biografia de Primo de Rivera Jose Antonio Vida del Politico Español

Biografia Primo de Rivera José Antonio, Hijo de Miguel

Político español. Nacido en Madrid, primogénito del que sería general y dictador Miguel Primo de Rivera, en 1922 se licenció en Derecho por la Universidad Central de Madrid. Tres años más tarde comenzó a ejercer como abogado.

En octubre de 1930, finalizada la dictadura de su padre, entró a formar parte de la Unión Monárquica Nacional, la organización política conservadora creada para sustentar el régimen monárquico representado por el rey Alfonso XIII.

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Nacido en la tarde del 24 de abril de 1903 en Madrid, José Antonio fue hijo primogénito de Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, entonces teniente coronel de Infantería, y doña Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín, noble dama que unía su recia estirpe de Castilla a una soñadora sangre antillana.

Fue bautizado pocos días después en la iglesia de Santa Bárbara (13 de mayo), que iría unida a otros episodios culminantes de su vida.

Cuando contaba tres años, la familia Primo de Rivera se trasladó a Algeciras, pues don Miguel había sido nombrado jefe del Batallón de Cazadores de Talavera, de guarnición en el campo de Gibraltar.

No obstante, al cabo de dos años, a la muerte de la madre, acaecida el 9 de noviembre de 1908, José Antonio, con sus hermanos, permaneció en Madrid, al cuidado de su tía doña María.

Su niñez se desarrolló en un cuadro de aficiones variadas, aunque predominando las lecturas de los héroes románticos, el dibujo y la redacción de artículos para periódicos infantiles.

En el transcurso de este período de tiempo, tuvieron cierta trascendencia sus veraneos en la finca del Encinar, propiedad del tío de su padre, don Fernando, que en la guerra había adquirido el marquesado de Estella. Allí recogía de boca del general sus memorias y escuchaba las anécdotas que circulaban entre sus contertulios.

La enseñanza media, efectuada de 1912 a 1917 con un profesor particular, examinándose libremente en los Institutos Cardenal Cisneros, de Madrid, y los de Cádiz y Jerez, no ejerció mucha importancia en su formación.

En cambio, sí la tuvo su vida universitaria. A pesar de los lazos familiares que le relacionaban con el ejército, se decidió por la carrera de Derecho, que respondía a las tendencias normativas de su espíritu.

Su vida de estudiante fue muy intensa, interviniendo en las primeras asociaciones escolares de la época. Cursó la licenciatura de 1917 a 1922, y el doctorado en 1922-1923. Sus últimos períodos académicos fueron de una brillantez excepcional, como lo atestiguan las calificaciones de su expediente universitario.

Terminada la carrera, José Antonio pasó a Barcelona, a fin de reunirse con su padre, quien desde la primavera de 1922 ocupaba la capitanía genera! de Cataluña.

La ciudad condal, que ya había conocido el año anterior, despertó en él la sensación de dinamismo y vitalidad que no había conocido en la capital.

En ella sentó plaza de voluntario en el regimiento de caballería, número 9, de Dragones de Santiago, en el que debía servir escaso tiempo, pues, habiendo su padre empuñado el gobierno de España después del golpe de Estado de 13 de septiembre de 1923, fue agregado al regimiento de Húsares de la Princesa, de guarnición en Madrid.

El 3 de abril de 1924, a punto de cumplir 21 años, se dio de alta en el Colegio de Abogados de la capital, e inauguró su bufete, que muy pronto se vio concurridísimo.

Los adversarios políticos de la Dictadura atribuyeron este éxito a la influencia política de su padre, de cuya imputación lo defendió el mismo don Miguel en una nota oficiosa dirigida al país.

Por aquella época efectuó un viaje a Italia en el séquito oficial que acompañaba a Sus Majestades, don Alfonso XIII y doña Victoria. Posteriormente, se dedicó a compendiosas lecturas, en particular del grupo de la Revista de Occidente.

En diciembre de 1929, con motivo de celebrarse un homenaje a los hermanos Machado, José Antonio habló por vez primera en público.

El tema de aquella noche fue la Poesía. Muy pronto habrían de brotar de sus labios palabras de mayor trascendencia pública.

La caída de la Dictadura el 22 de enero de 1930 y la subsiguiente muerte de don Miguel (París, 16 de marzo), convirtieron a José Antonio en el defensor de la memoria de su padre.

En concepto de tal ingresó en el partido de Unión Monárquica Nacional y tomó parte en el mitin del frontón Euskalduna de Bilbao, con Ramiro de Maeztu, Esteban Bilbao y el conde de Guadalhorce (6 de octubre de 1930).

La esterilidad de aquellos esfuerzos le hizo abandonar las filas del partido, aunque, como grande de España y marqués de Estella, continuara asistiendo a las recepciones dadas en Palacio.

Sobrevino luego el desplome de la monarquía el 14 de abril — que él siempre enjuició desde un punto de vista de necesidad revolucionaría—.

El 4 de octubre de 1931 se presentó candidato a Cortes por Madrid, con el único objeto de reivindicar la memoria de su progenitor. Pero, apoyado tibiamente, fue derrotado en las urnas por Cossío.

Su vocación política se iba acentuando. Estudiaba y leía a Mussolini, Hitler, Rosenberg, Farinacci, Mala-parte, Trotsky y Lenín, a fin de conocer la ideología v la táctica de amigos y adversarios.

Pero tampoco olvidaba bucear en los pensadores clásicos esoañoles, como Balmes, Donoso, Cortés y Menéndez y Pelayo, o en los contemporáneos, como Ortega y Unamuno.

El fruto de la experiencia que iba recogiendo, se reveló en la defensa que hizo del ex ministro Galo Ponte ante el tribunal parlamentario nombrado al efecto.

El informe llamado «del Senado» (26 de noviembre de 1931) es una pieza intermedia entre su vida anterior y la actuación política que iba a emprender muy pronto, estimulado por las lecturas de «La Conquista del Estado que editaban las J.O.N.S., y «La Gaceta Literarias de Giménez Caballero.

Sin embargo, no tomó parte en el alzamiento de 10 de agosto de 1932, pues aquel día se hallaba en Francia; pero el día 11 fue detenido en San Sebastián y llevado a Madrid. Allí fue libertado.

En marzo de 1933 colaboró en el primer número de un periódico, «El Fascio», que se proponía lanzar Delgado Barreto en colaboración con Giménez Caballero Sánchez Mazas y los directivos jonsistas Ledesma y Aparicio.

La edición fue recogida por la autoridad gubernativa. No desalentándose, en la primavera y verano de 1933 organizó el M.E.S., o sea, el Movimiento Español Sindicalista, al que aportaron su colaboración, entre otros, Ruiz de Alda y García Valdecasas.

Muy pronto este núcleo contó con ramificaciones en varias provincias españolas, en particular en Castilla la Nueva, Levante y Andalucía. Su presentación pública la efectuó con motivo de la campaña electoral de octubre de 1933.

En el transcurso de este mes, José Antonio se entrevistó en Roma con Benito Mussolini, y a fines del mismo, el día 29, se celebró en el teatro de la Comedia, de Madrid, el acto que ha sido denominado «fundacional de Falange Española».

En él hablaron García Valdecasas, Ruiz de Alda y José Antonio, quien expuso, con cálida y emotiva palabra, las grandes líneas del Movimiento político que dirigía.

Elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Cádiz el 19 de noviembre, y revestido, por este hecho, de la inmunidad parlamentaria, pudo dedicarse a la organización de la Falange.

En enero de 1934 salió el periódico «F. E.», cuya venta dio al Movimiento sus primeros caídos, entre ellos Matías Montero, uno de los fundadores del Sindicato Español Universitario (9 de febrero).

El vigor del nuevo grupo indujo a los dirigentes de las J.O.N.S. a plantear la fusión entre las dos organizaciones, que hasta entonces había chocado con algunos imponderables.

Este hecho tuvo lugar el 13 de febrero de 1934, uniéndose F.E. y las J.O.N.S. bajo el nuevo denominativo de F.E. de las J.O.N.S., el triunvirato de José Antonio, Ramiro Ledesma y Ruiz de Alda, y los signos y emblemas de los jonsistas.

De este modo se presentó ante el público vallisoletano, donde gracias a Onésimo Redondo la T.O.N.S. contaba con muchas simpatías, en el Teatro Calderón, el 4 de marzo de 1934, en cuyo acto José Antonio definió la misión histórica de Castilla.

En mayo de 1934 visitó por vez primera Alemania, al objeto de estudiar las creaciones del Nacionalsocialismo.

A su regreso, tuvo efecto la concentración de las escuadras falangistas en el aeródromo de Estremera (3 de junio), que fue muy comentada por la prensa del país.

A este hecho siguieron los sangrientos sucesos del domingo siguiente (10), que tuvieron por marco las riberas de Manzanares, y, con la muerte de Juan Cué-Har, desataron las represalias de la acción falangista.

La intranquilidad y el nerviosismo de que por entonces daba prueba la nación, indujeron a José Antonio a escribir un mensaje al general Francisco Franco, en términos del más encendido patriotismo, augurando acontecimientos revolucionarios para muy en breve.

Acertó en su profecía, pues apenas acababa de ser elegido Jefe Nacional del Movimiento por el Iº Consejo Nacional de Falange (4 de octubre), se desencadenaron los hechos de la revolución de octubre.

En el transcurso del inyierno de 1934 a 1935, José Antonio afirmó el Movimiento con la publicación de los 27 Puntos programáticos de F. E. y de las J.O.N.S., la separación de Ramiro Ledesma (diciembre), la publicación de Arriba, y la participación en numerosos actos de propaganda oral, como el del Teatro Bretón de Salamanca (10 de febrero), notable porque a él asistió Miguel de Unamuno.

En abril dirigió la palabra a los congresistas del S.E.U., y en mayo habló en Barcelona, Córdoba y en el cine Madrid de la capital (19), cuyo acto probó el desarrollo que adquiría el Movimiento y reveló sus grandes posibilidades de orador, ya demostradas en sus intervenciones parlamentarias.

Su perspicacia política le hizo intuir entonces nuevas amenazas, y a tal fin, en la reunión celebrada en Gredos el 16 de junio de 1935, hizo prevalecer el criterio de que, ante la revolución inminente, era preciso aprestarse para la guerra insurreccional.

Aquel verano lo pasó en San Sebastián, aunque también hizo un viaje a Suiza para entrevistarse (Montreaux) con Degrelle, Mosley, Codreanu y Stahrenberg.

A su regreso, presidió el II Consejo Nacional de F. E. y de las J.O.N.S., al que sus palabras, pronunciadas en un nuevo mitin celebrado en el cine Madrid (17 de noviembre de 1935), cerraron con broche de oro.

La clausura del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones pusieron sobre el tapete la constitución de un Bloque de Derechas para oponerse al Frente Popular.

De aquél resultó incomprensiblemente excluida la Falange, lo que obligó a José Antonio a presentar sola su candidatura en Madrid y Cádiz.

Necesitaba el acta de diputado para estar amparado por la inmunidad parlamentria, pues, de lo contrario, sus amigos temían los mayores contratiempos para su persona.

En la campaña electoral, actuó en forma muy vibrante: en Madrid se celebraron dos actos simultáneos en los cines Europa y Padilla (2 de febrero).

Sin embargo, como ya se temía, sus frutos no fueron favorables. Después de la instauración de los frentepopulistas en el poder, se inició una dura represión contra la Falange y su Jefe.

Primero se clausuró el Centro, y el 14 de marzo de 1936, bajo especiosos pretextos, fueron detenidos José Antonio y los principales miembros de la Junta Política.

Conducido a la Cárcel Modelo el día 16, no por eso aquél interrumpió su actividad política desbordante, pues desde allí continuó dirigiendo a sus huestes, y del 4 de mayo es su augural manifiesto «A los militares de España».

Durante aquellos meses se le substanciaron cuatro causas, la última, un recurso de casación ante la Sala competente del Tribunal Supremo (5 de junio).

Aquella misma noche, José Antonio era trasladado con su hermano Miguel a Alicante, cuyo suelo había de regar con su sangre generosa.

Desde la cárcel de Alicante continuó dando instrucciones al Movimiento y a la Primera Línea de Madrid, en vistas a un alzamiento que se juzgaba inminente y en el que, según las versiones más autorizadas, tenía la seguridad de intervenir (24 y 29 de junio).

La suerte no lo quiso así, debido a algo que aun hoy permanece en la obscuridad de la Historia.

Mientras las tropas acaudilladas por el general Francisco Franco iniciaban el Alzamiento Nacional y desDués de cruzar el Estrecho avanzaban sobre Madrid, José Antonio permanecía en su celda alicantina, con el corazón devorado por la impaciencia de no poder participar en la empresa que tanto había deseado.

En noviembre de 1936, cuando las tropas nacionales pugnaban para forzar las líneas madrileñas, se le abrió proceso, cuya sentencia estaba prefijada antes de que se iniciaran las primeras diligencias el 13 de dicho mes.

Tres días después se celebró el juicio oral, en el cual José Antonio defendió su actuación política, en términos emocionantes.

Condenado a muerte, lo que le fue comunicado a las dos de la madrugada del 18, se despidió con gran entereza de sus familiares. «Espero la muerte sin desesperación» escribió en sus últimas horas.

Las balas del pelotón de ejecución segaron su noble existencia a las siete menos veinte minutos de la mañana del 20 de noviembre de 1936.

Apenas amanecía, y en su último palpito, su carne se estremeció con el presentimiento de la Victoria.

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Historia del Reino de Castilla Resumen Siglos XIV y XV Reyes

Resumen Histórico del Reino de Castilla en los Siglo XIV y XV

Describiremos la historia de este reino, pero a partir de la muerte de Sancho IV, el Bravo, cuando su hijo Fernando en el año 1295 debe asumir al trono, pero por ser menor de edad, su madre, Doña María de Molina toma la regencia y finaliza en el siglo XV.

Si desea estudiar los años anteriores de este reino, desde su origen, puede hacerlo desde aqui:

Doña María de Molina, hubo de pelear contra los nobles ambiciosos apoyándose en el estado llano.

Una leyenda de poco crédito, a que se debe el nombre del rey, dice que por orden de éste, y sin proceso regular y sin justicia, fueron arrojados dentro de una jaula dos hermanos, Pedro y Juan de Carvajal, a los que se suponía asesinos del caballero cortesano don Juan de Benavldes.

Los condenados, a la hora del suplicio, emplazaron al rey que injustamente los castigaba para que, en el término de treinta días, compareciese ante el tribunal de Dios.

A los treinta días, en efecto, el rey fue hallado muerto (1312).

Alfonso XI, su hijo, era menor de edad, y hubo otra minoría anárquica en que fueron regentes Doña Constanza, la madre del rey, Doña María de Molina, la abuela, y otros dos personajes de la familia real. En el año 1325, el rey fue proclamado mayor de edad prematuramente.

Tenía apenas quince años, pero se mostraba sumamente severo. Uno de los personajes más revoltosos era el infante Don Juan el Tuerto, tan influyente que con su hija Constanza solicitó y obtuvo matrimonio el mismo rey.

A este infante, más tarde, el rey le mandó llamar a Toro, y, para salvar sus recelos, le dio salvoconducto y le prometió todo género de honores y ventajas. Salió a recibirle con mucho agasajo y le invitó a una comida para el día siguiente. Pero apenas entró en palacio, fue apuñalado por hombres del rey.

Ya no hubo más rebeldes con esta justicia y Alfonso XI pudo dedicarse a hacer la guerra a los moros. Los benimerines, procedentes de África, invadieron la península, derrotando la armada que, al mando del almirante Jofre Tenorio, guardaba el estrecho de Glbraltar, y poniendo sitio a Tarifa.

Alfonso XI del reino de Castilla
lAlfonso XI del Reino de Castilla

Con los reyes de Aragón y Portugal, acudió Alfonso en socorro de la plaza, y se dio, el año 1340, la famosa batalla del río Salado, en que los cristianos recogieron grandes trofeos. El rey fue luego a poner sitio a Gibraltar, y, en el cerco murió, víctima de la famosa peste negra (1350).

Alfonso XI fue rey legislador (Ordenamiento de Alcalá). En su tiempo se descubrieron las islas Canarias y se incorporó voluntariamente a Castilla la provincia de Álava.

Pedro I, apodado el Cruel, fue durante mucho tiempo rey muy popular en Castilla y figura principal en el teatro, pues sus justicias o ejecuciones se dirigieron siempre contra personas de alta alcurnia.

pedro I de castilla
Pedro I del Reino de Castilla

Comenzó a reinar (1350) encerrando a Doña Leonor de Guzmán, la favorita de su padre Alfonso XI y madre de los Trastamara, que murió luego asesinada en Talavera.

Mandó matar al noble Garcilaso de la Vega, que había promovido un motín contra el rey en Burgos (1351).

Casó con la infanta francesa Doña Blanca, pero vivió sempre con Doña María de Padilla, con la que estaba unido en secreto.

Los nobles, en unión de los Trastamara, formaron una liga contra el rey. En Toro le tuvieron preso; pero don Pedro escapó, y con crueles venganzas sofocó la sublevación.

El año 1858 acudió a Sevilla el infante y maestre de Santiago Don Fadrique, a quien Don Pedro, que le había mandado llamar, recibió placentero al siguiente día en el Alcázar donde se alojaba.

El rey dijo: «Pero Lope de Padilla, prended al maestre’, y añadió: «Ballesteros, matad al maestre de Santiago». Los ballesteros se hicieron repetir la orden, y entonces salieron tras del infante, que huía. No pudo éste desenvainar la espada y la maza de Ñuño Fernández la derribó.

El rey salió en busca de los acompañantes del maestre, y, encontrando a Sancho Ruiz de Villegas, su caballerizo mayor, que creyendo librarse había tomado en sus brazos a la infanta Beatriz, hija del rey y de Doña María de Padilla, le obligó a dejarla y él mismo le hirió con su puñal.

Dícese que a los pocos momentos comió en la cámara donde yacía el cadáver de su hermano bastardo.

El infante Don Juan de Aragón seguía al rey porque éste le había prometido el señorío de Vizcaya. Diciéndole quería dar más solemnidad al nombramiento, convocó una junta de vizcaínos en el árbol de Guernica; pero los convocados cuya voluntad había ganado Don Pedro, manifestaron no querer otro señor sino el rey de Castilla.

Fue el rey a Bilbao con el infante, que ya le seguía receloso; mandóle llamar a palacio al día siguiente y los ballesteros le mataron y arrojaron a la calle, acompañando estas palabras que el rey pronunció desde el balcón: ¡Ahí tenéis el que os pedía ser señor de Vizcaya! .

Don Enrique, que había huido a Francia, entró en España, el año 1366 al frente de las Compañías Blancas, de que era jefe Beltrán Du Guesclin. Don Pedro pasó a su vez a Francia y volvió con tropas inglesas, que acaudillaba el Príncipe Negro.

Ganó el rey la batalla de Nájera, pero sus venganzas le enajenaron el apoyo del príncipe inglés.

Volvió el de Trastamara en 1368 y llegó hasta Toledo. Don Pedro acudió en socorro de la plaza; pero se vio obligado a encerrarse en el castillo de Montiel.

Entre los que acompañaban al rey estaba el noble Men Rodríguez de Sanabria, que conocía a Du Guesclin. Salió del castillo y, entrevistándose con el francés, le ofreció grandes mercedes si salvaba a Don Pedro.

Aparentó el francés aceptar la oferta, y, avisó a Don Enrique, comunicó a Don Pedro que podía venir a su tienda, donde le facilitaría los medios para la fuga.

Al llegar Don Pedro a la tienda de Du Guesclin, encontró allí a su hermano; trabáronse de palabras y no tardaron en luchar.

Como Don Pedro hubiera derribado a Don Enrique, Du Guesclin dio vuelta al caído pronunciando las célebres palabras: Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor. Y Don Pedro fue muerto por su hermano.

Tiene este rey en su haber importante labor legislativa. En las Cortes de Valládolid de 1351, por ejemplo, hizo el Ordenamiento de menestrales, con acertados reglamentos del trabajo.

Enrique II (1369), primero de la dinastía de Trastamara, ejerció al principio del reinado bárbaras venganzas contra los partidarios de Don Pedro.

Alegaban derechos a la corona de Castilla el rey de Portugal y el duque de Lancaster, casado con una hija de Don Pedro. Para lograr partidarios, Don Enrique concedió grandes franquicias y donaciones a los nobles, y también al estado llano.

Enrique II Castilla
Enrique II el «Fractricida»

Por esto ha pasado a la Historia con la denominación de el de las mercedes. Creó, por ejemplo, el título de duque, siendo el primero que lo disfrutó el de Benavente. Concedió extraordinarios privilegios y honores a los maestros.

Juan I, su hijo, fue rey el año 1379. Para acabar con las pretensiones del de Portugal, casó con Doña Beatriz, hija y única heredera del lusitano.

A la muerte de éste debía ser rey consorte de Portugal Don Juan; pero los portugueses nombraron al maestre de Avis, el cual se aseguró en el trono derrotando a los castellanos en la batalla de Aljubarrota (1385).

Enrique III el Doliente (1390), niño cuando subió al trono, víctima de sus tutores, que le hacían vivir en la más absoluta pobreza, mostró luego grandes energías y dotes de buen gobernante.

enrique iii el doliente de castilla

Enrique III el Doliente

Juan II (1406), sólo tenía dos años al morir su padre. Gobernaron como co-regentes, la reina madre, Doña Catalina, y el infante Don Fernando, hermano del rey.

Este infante lleva en la historia el nombre de Don Fernando el de Antequera, por haber sido venturoso conquistador de la población de este nombre.

El infante, a quien la hueste de Sevilla había traído la espada de San Fernando como símbolo de victoria, entró en el reino moro, y el 27 de abril de 1410 acampó a la vista de Antequera.

Los moros se reunieron en Archidona y el 6 de mayo comenzó la lucha, acometiendo los muslimes los atrincheramientos del obispo de Palencia, don Sancho de Rojas, cuyas tropas los rechazaron.

Juan II de Castilla
Juan II de Castilla

Siguió la batalla, que vencieron los cristianos, obteniendo gran botín y dispersando al ejército granadino.

En seguida se emprendió la acometida a Antequera. Se hicieron bastidas y castillos portátiles para el ataque; pero los moros destruían estas máquinas con sus tiros, principalmente con una gran bombarda que tenían en la torre del Homenaje.

Había que cegar el foso, pero cuantos se acercaban al hacerlo salían mal parados y cundía el temor.

Entonces el Infante tomó una espuerta, y pasando por entre una lluvia de balas, piedras y flechas envenenadas, llegó al borde del foso y vació la espuerta, diciendo: «Tened vergüenza y haced lo que yo hago».

Se cegó el foso y pudieron acercarse las bastidas que el alcalde de la ciudad destruyó en vigorosa salida.

Se levantó una cerca por parte de los sitiadores para incomunicar la ciudad, se privó a los sitiados de agua, se pidió a León el pendón de San Isidro para lograr el entusiasmo religioso, y el 16 de septiembre, en vigoroso asalto, los pendones castellanos y las banderas de los señores y de los concejos ondearon en los torreones y almenas de la muralla.

Quedaban por rendir el alcázar; pero, cuando ya amenazaba convertirse en escombros, rindióse, el 24 de septiembre de 1410.

Juan II fue mal gobernante. Su favorito, Don Alvaro de Luna, le sustituyó en este oficio. Era Condestable de Castilla, es decir, tenía el mando superior del ejército después del rey.

Los magnates, a cuyo frente estaban los infantes de Aragón, a saber, Don Juan y Don Enrique, llamado Impropiamente marqués de Villena, forman partido contra el favorito. Llegaron a detener al monarca y al favorito en Tordesillas y lograron que el rey desterrase a Don Alvaro.

Como los nobles se hubieran confabulado para dar muerte al rey, el conde de Rlbadeo vistió las ropas del monarca y fue cosido a puñaladas.

En recuerdo de este hecho los reyes de España regalan todos los años a los descendientes del conde de Ribadeo el traje que visten el día de la Epifanía, en el que ocurrió aquel voluntario sacrificio.

De nuevo el favorito en su puesto, logró el año 1431 vencer a los moros en la batalla de la Higuera.

El año 1445, Don Alvaro derrotó a los nobles en la batalla de Olmedo. Casado el rey en segundas nupcias con Doña Isabel de Portugal (1452), la reina alcanzó del rey orden de prisión contra el favorito.

Doce letrados del Consejo Real le impusieron la pena de muerte.

Fue ejecutado en Valládolid, en circunstancias muy dramáticas. Su cuerpo fue trasladado más tarde a la capilla que lleva su nombre en la catedral de Toledo. El rey murió poco después.

Ha de llamarse la atención sobre lo que en la historia literaria de Castilla representa el renacimiento poético de la corte de Don Juan II.

Enrique IV el Impotente (1454) guerreó contra los moros, de los cuales recuperó Don Juan de Guzmán, primer duque de Medina Sidonla, la plaza de Gibraltar, recibiendo en recompensa grandes extensiones de terreno.

Enrique IV el Impotente

Enrique IV el Impotente

Casó en segundas nupcias el rey con Doña Juana, infanta de Portugal, que al poco tiempo dio a luz una niña, conocida con el nombre de Doña Juana la Bel-traneja, por suponerse que su padre era Don Beltrán de la Cueva, caballero de la guardia de los Continuos del rey.

Formóse una liga de nobles que no querían jurar como heredera a la Beltraneja. El rey, atemorizado, dio crédito a los rumores que corrían y declaró heredero del trono a su hermano Don Alfonso.

Pero luego anuló este acto, y los nobles, reunidos en Avila, destronaron al rey en imagen y proclamaron a Don Alfonso. Murió éste a poco, y los conjurados recurrieron a la hermana del rey, Doña Isabel, que no quiso aceptar la corona en tanto viviera Don Enrique.

El cual, en recompensa, la reconoció heredera en el campo de los Toros de Guisando. Disgustado luego por haberse casado Isabel con el infante Don Fernando de Aragón, la desheredó y reconoció a Doña Juana.

El año 1474 murió el rey y dejó a Castilla amenazada de una guerra civil.

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Historia Origen de los Reinos Taifas en España Arabe Resumen

Los Reinos Taifas en España Arabe

REINOS DE TAIFAS: Dura este período de gobierno de los musulmanes españoles desde 1031 a 1492.

Reinos de taifas quiere decir reinos de bandería, y sus soberanos aparecen destrozándose entre sí, agotando sus fuerzas y haciéndose incapaces para oponerse al avance de la Reconquista, cuando entre los cristianos no se observa el mismo mal y sus reyes saben fomentar y aprovechar las disensiones entre sus enemigos.

Fueron los principales reinos de taifas: el de los Alameries (Almería), que comprendía casi toda la zona marítima oriental y meridional de la Península; el de los Aftasidas, Extremadura y parte de Portugal; el de
los Edlsltas, en Málaga; el de los Hamudíes, en Algeciras; el de los Tachivíes y los Beni-Hud, en Zaragoza.

Almotacen fue el más célebre rey de Almería, notable por el esplendor a que en fábricas y comercio llevó a su Estado.

Almamún (1031), rey de Toledo, se apoderó de Córdoba y de Sevilla.
Almotadhir (1042), rey de Sevilla, conquistó Córdoba y Málaga.

El califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.

De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.

LOS ALMORÁVIDES

Este nombre, que quiere decir hombres religiosos, corresponde a los fundadores de un gobierno que se formó en el norte de África en el siglo XI.

Yusuf-ben-Takfin, el jefe de los almorávides, fue llamado por los moros de España para que los auxiliara contra el rey Alfonso VI de Castilla, conquistador de Toledo. Los almorávides vencieron al castellano en Zalaca (1086), pero después acabaron con todos los reinos de taifas.

Los almorávides eran fanáticos y musulmanes puros, y así combatieron todas las ¡deas de tolerancia mantenida con los mozárabes y la refinada cultura de los musulmanes españoles.

LOS ALMOHADES

Los almohades (unitarios) partidarios de las doctrinas del filósofo Algazel, querían la observancia del mahometismo primitivo en toda su pureza. Llamados a España por los almorávides, acabaron con la dominación de éstos.

Vencieron a Alfonso VIII en Alarcos (1195), pero fueron vencidos en las Navas de Tolosa y se volvieron a África.

Los benimerines, que en África sustituyeron a los almohades, hicieron expedición a España, pero fueron deshechos por Alfonso XI en la batalla del Salado (1340).

REINO DE GRANADA

Fue el último de los que fundaron los musulmanes en España y celebérrimo por su refinada civilización y sus leyendas.

Le fundó Mahomed Alhamar el Magnífico, el constructor de la Alhambra de Granada, el año 1235.

Creó también los cuerpos zegríes, abencerrajes, gómeles y zenetas, que se convirtieron más tarde en bandos políticos, que entre sí lucharon dando origen sus hazañas a numerosas leyendas.

Fue el último de los que fundaron los musulmanes en España y celebérrimo por su refinada civilización y sus leyendas.

Creó también los cuerpos zegríes, abencerrajes, gómeles y zenetas, que se convirtieron más tarde en bandos políticos, que entre sí lucharon dando origen sus hazañas a numerosas leyendas.

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Historia Antigua de España Primeros Habitantes y Colonizacion

Historia Antigua de España- Primeros Habitantes, Colonizaciones e Invasiones

SITUACIÓN GEOGRÁFICA: España forma un conjunto geográfico natural, es una península al suroeste de Europa, separada de ella por la barrera pirenaica y bañada por los mares Mediterráneo, Atlántico y Cantábrico en el resto de su contorno.

Desde tiempo relativamente moderno en Geología, el estrecho de Gibraltar la separa de África.

Una alta meseta desciende del lado del Cantábrico y del Mediterráneo, y se hace más suave en dirección al Atlántico.

Una cordillera de macizos aislados (la ibérica), orientada en general de noroeste a sureste, sirve de arranque a cordilleras que se dirigen de este a oeste y que forman los grandes valles del Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, compartimientos y divisiones naturales, como lo son también la zona litoral mediterránea y la cantábrica.

Estas divisiones naturales, que traen consigo condiciones climatológicas de suelo y de vida diferentes, explican en gran parte la estructura regionalista española.

PRIMEROS HABITANTES DE ESPAÑA

Después de las razas prehistóricas, de que parece haber quedado como vestigio la turania o éuskara, con su idioma propio, vinieron a España los iberos, procedentes de Asia, de razo aria o indo europea, y de los que la Península tomó el nombre de Iberia, nombre que también quedó en el río Ebro.

Luego vinieron los celtas, arios también, y que se establecieron en la zona cantábrica y gallega, siendo en ésta donde mejor se conserva su tipo.

COLONIZACIONES FENICIA Y GRIEGA

Los fenicios, continuando la serie de colonias que habían establecido en el norte de África, llegaron a España en el siglo XI antes de Jesucristo. Se establecieron en el litoral del mediodí; y levante de la Península.

Su colonia principal es Gadir (Cádiz); Hispalis (Sevilla), Malaca (Málaga) y Corduba (Córdoba) son también establecimientos suyos. Aunque arribaron con fines mercantiles en España, aprovecharon a nuestro país y difundieron los elementos de su civilización.

Los restos fenicios más interesantes que se han descubierto en España son los hallados en 1887 en Cádiz, y figuran en el Museo arqueológico de dicha ciudad (un sepulcro antropoide, varias alhajas, etc.).

Los griegos vinieron a España más tarde (se afirma que en el siglo VII (a.C), y fundaron establecimientos en las costas de Cataluña y Valencia, Emporion (Ampurias). Rodas (Rosas), Artemisium o Dianum (Denia) y Zante (Sagunto) son los más famosos.

Piteas, en el siglo V, recorrió la costa española. No hay vestigios arquitectónicos, pero sí escultóricos y, sobre todo, de cerámica (Sagunto).

mapa de españa antigua

LOS CARTAGINESES EN ESPAÑA

Vinieron estos hijos de Fenicia en el siglo VI antes de Jesucristo para ayudar a los de Cádiz, atacados por los naturales. Dominaron pronto a las colonias fenicias y siguieron extendiendo sus conqusitas bajo el mando de una familia de generales, los Barcas.

Fueron dueños del territorio de la Península hasta el Duero y el Ebro, salvo las colonias griegas del litoral. Su principal establecimiento fue Cártago nova (Cartagena).

Su dominación en España fue efectiva y de explotación de los recursos del país y de los hombres para agregarlos a sus ejércitos.

El año 219 antes de Jesucristo, Aníbal pone sitio a Sagunto, ciudad aliada de Roma, y la destruye después de una resistencia famosa.

El año 210, y después de los sucesos de la segunda guerra púnica, el general romano Publio Cornelio Escipión inaugura la dominación latina en España con la toma de Cartagena, que va seguida de la de otras ciudades y territorios, hasta lograr la completa sumisión o expulsión de los cartagineses que había en españa.

los fenicios en roma antigua

CONQUISTA ROMANA

Desde Escipión hasta Augusto, los romanos lucharon en España para lograr la sumisión de los naturales. La resistencia de éstos se personificó primeramente en los legendarios Indivil y Mandonio, y sigue, porque Roma enviaba para gobernar a España pretores rapaces y sanguinarios, con contadas excepciones, como la de Sempronio Graco.

El héroe de este período fue Viriato, pastor lusitano, que derrotó al pretor Vetilio, sorprendió e hizo firmar al cónsul Serviliano un Tratado de paz, humillante para Roma.

El pretor Cepión acabó con Viriato, sobornando a tres de sus compañeros, que le dieron muerte cuando dormía. «La muerte de Viriato, dice Valerio Máximo, fue obra de doble alevosía: una la de sus amigos, porque éstos le mataron con sus propias manos; y otra, la del cónsul Quinto Servilio Cepión, porque, habiendo sido el autor de ella, compró con infamia la victoria que no tenía merecida».

Numancia, capital de los pelendones; a una legua de Soria, dio auxilio a algunos de los soldados de Viriato, y por tal motivo mereció de Roma la declaración de guerra.

Luchó catorce años, y los romanos necesitaron de la dirección de un general famoso, Escipión Emiliano, y de obras de ataque muy considerables para apoderarse de sus ruinas; las de Numancia y de los campamentos romanos han sido objeto de excavaciones y estudios que continúan, y que hacen de ellas la estación arqueológica más importante de la comarca celtíbera.

ROMANIZACIÓN DE ESPAÑA

La guerra de conquista de los romanos en España siguió largo tiempo, y durante ellas ocurrió el episodio de Sertorio, general del partido de Mario que, buscando en Iberia un punto de apoyo para luchar contra Sila, trató de organizar un Estado independiente, calcado sobre la constitución romana. Sertorio fue asesinado por Perpenna (setenta y dos años antes de Jesucristo).

La completa conquista de España se realizó en tiempo de Augusto, venciendo la insurrección de los cántabros; la fecha de este hecho se señala en la Era hispánica (treinta y ocho años antes de Jesucristo).

Entonces se produjo la romanización de España, que llegó a ser la más completa que se conoció en los países colonizados por Roma, fuera de Italia. La influencia romana fue desde luego vencedora en el sur de la Península (Bética) y de Portugal.

En el este tardó más, pero el centro y norte de la Península, sobre todos ios distritos rurales y apartados, conservaron durante mucho tiempo su cultura y organización propias.

Esta cultura podemos aprenderla en la Geografía de Estrabón, autor griego coetáneo, que visitó nuestra España. Los Iberos y celtas constituían tribus distintas, que sólo se confederaban por necesidades de momento.

Los galaicos, astures, cántabros y vascones formaban confederaciones de esta clase en el norte; los cerretanos e indlgetes, en Cataluña; los edetanos en Valencia; los contéstanos, en Alicante y Murcia; los turdetanos, al sur de Extremadura y occidente de Andalucía; los túrdalus, en casi toda Andalucía; los lusitanos, en Portugal; los vacceos, en el norte de Castilla la Vieja; los vetones, entre el Duero y el Guadiana; los carpetanos, en el centro de España, y los oretanos, en la región de Ciudad Real.

La familia, la gens con su patriarca como jefe, sus clientes y esclavos, y la tribu o reunión de varias gentes, gobernada por un reyezuelo o príncipe, eran los escalones de la organización de aquellos pueblos, que celebraban Asambleas para la resolución de los asuntos comunes.

Cada gens tenía sus dioses particulares, probablemente los antepasados, pero había divinidades de carácter más general; como la Luna. Se hacían sacrificios humanos y se conocía el arte augural.

Los turdetanos y túrdulos eran los más adelantados entre los españoles de entonces, y desde ellos el atraso iba siendo mayor, hasta terminar en los habitantes del norte y noroeste.

Los romanos dividieron a España en citerior y ulterior, del lado norte y sur del Ebro, respectivamente.

Augusto hizo nueva división de la Península en Tarraconense, Bética y Lusitania, y más tarde se añadió a estas denominaciones las de Cartaginenses, Baleárica y Galaica, con la Mauritania Tingitana, que también formaba la parte de la Hispania. Gobernaban en nombre de Roma los pretores, jefes militares y civiles.

Para lo religioso había Concilios o Colegios sacerdotales, y para la administración de justicia Convenios jurídicos.

Las ciudades erar estipendiarías, inmunes o federadas, según sus títulos con relación a la metrópoli. Constituían municipios organizados como Roma.
España fue próspera durante la dominación romana. La cifra de su población alcanzó a cuarenta millones.

El comercio marítimo, por Cádiz, Málaga y Cartagena, y el interior, por las numerosas y bien mantenidas vías que cruzaban ia Península, alcanzaban cifras extraordinarias.

Hay numerosas pruebas del adelanto artístico e intelectual de esa época.

INVASIONES BARBARAS

Los vándalos, suevos y alanos invadieron España el año 409 a.C, estableciéndose los vándalos en Andalucía y los suevos en Galicia.

Los visigodos aparecieron en 414 a.C. luchando contra los otros invasores de España en calidad de auxiliares de los romanos, carácter que tenía Ataúlfo, considerado el primero de los reyes godos, casado con Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, Ataúlfo sólo pudo apoderarse en la Península de la Gotalaunia (Cataluña).

Walia, de su dinastía, obtuvo de Honorio la cesión de la Aquitania (en la Galia). Los vándalos abandonaron España y pasaron a África reinando Teodorico, que extendió su dominio en la Galia hasta el Loire y el Ródano. Teodorico murió en la batalla de los Campos Cataláunicos.

Reinando Eurico fue el fin del Imperio romano. En su tiempo se promulgó el Código que lleva su nombre, y que no es sino la consignación por escrito de las costumbres legales germánicas.

Alarico es contemporáneo de Clodoveo en Francia, y luchando con él vio reducidos sus territorios en las Galias a la Septimania (Narbona, Carcasona, Lodére, Béziers, Nimes, Magalone y Ayde), y murió en la batalla de Poitiers.

De su tiempo es el Código de Alarico, Breviario del Aniano o Lex Romana visigothorum, que había de regir para el pueblo hispano-latino sometido.

En el año 549 a.C. los griegos de Bizancio, que se habían apoderado de la Mauritania, destronan a Agila en provecho de Atanagildo, y se establecen en el litoral del Mediterráneo, iniciando una sensible influencia en España.

El año 572 a.C. empieza el reinado de Leovigildo, Realiza la unidad de España destruyendo el reino de los suevos, que había persistido en Galia. Su hijo Hermenegildo, educado como católico, se rebeló contra él, fue muerto estando prisionero en Tarragona y consi-

derado mártir y santo. Leovigildo es el primero de los reyes godos que usa los atributos de la monarquía y acuña moneda con su efigie.

Recaredo, segundo hijo de Leovigildo, realiza la unión religiosa de España abjurando el arrianismo en ceremonia solemne que se celebró en la iglesia de Santa Leocadia de Toledo. Iguala en derechos a godos e hispano-latinos.

WAMBA

Según lo dispuesto en el Concilio octavo de Toledo, al morir Recesvinto en la aldea de Gérticos (de la provincia de Valladolid, hoy se llama Bamba por este hecho), fue elegido en el mismo lugar un noble godo llamado Wamba.

Por su resistencia a aceptar la corona dio lugar a leyendas que hacen su nombre inolvidable entre la lista de los reyes godos.

Legendarias son también las circunstancias con que termina su reinado. Dícese que un cortesano, llamado Ervigio, administró al rey un narcótico y que, ya aletargado, anunció la muerte del rey, le cortó la cabellera y le vistió mortaja de penitente. Al despertar Wamba se encontró incapacitado para reinar.

En tiempos de Egica (687 a.C.) se promulgó el Fuero Juzgo, código general que es base de toda la legislación española de la Edad Media.

Witiza su sucesor, es monarca muy discutido, pues mientras unos le tratan de tirano sensual, otros juzgan mentirosas las tradiciones que se le atribuyen y que son invención de la teocracia, que probablemente combatiría Witiza.

Le destronó D. Rodrigo, último rey de los godos. Su reinado lleno de leyendas, fue muy greve. Los hijos de Witiza, auxiliados por el obispo don Opas, metropolitano de Sevilla, y con el auxilio del conde D. Julián, gobernador de Ceuta, hicieron venir a España a los moros.

Refieren que Hércules edificó en Toledo una casa muy fuerte, con puertas de hierro y ordenó que ningún rey de los que después vinieren osase abrirla, antes al contrario, pusiera al subir al trono, nuevo candado a la puerta.

Porque, predecía, que cuando la puerta de esa torre se abriese, vendrían a España gentes de África que la tomarían para destruirla.

Hicieron así todos los reyes, pero D. Rodrigo, cuando se le invitó a poner el candado, manifestó su resolución de entrar. Rotas las cerraduras, penetró y vio que el edificio era de una pieza y que tenía cuatro galerías, una blanca como la nieve, otra muy negra, verde como el limón la tercera y roja la cuarta.

En el fondo de un arca que allí había hallóse una tela y en ella pintados moros armados y a caballo con un letrero que decía: «Cuando este paño fuere extendido y aparecieren estas figuras, hombres que andan así armados tomarán y ganarán a España y serán de ella señores».

Se dice también que existía entonces la costumbre, entre las personas de alta alcurnia, de enviar sus hijos a educar a la Corte del Rey. Entre las doncellas que así estaban en la del rey D. Rodrigo, figuraba Florinda, hija de Bolyán (Julián), gobernador de Tánger y Ceuta.

El rey abusó de ella estando embriagado y la recluyó para ocultar lo sucedido. El conde, al conocer lo ocurrido, fue a recogerla, la llevó a África y entró en tratos con Muza, gobernador árabe de aquellos países, para la invasión de España.

El gobernador musulmán de África, Muza, envió a España a su lugarteniente Tarik para reconocer sus costas, y luego a un ejército invasor al mando de Tarif.

A su encuentro, llamado por el gobernador de Andalucía, fue D. Rodrigo, dándose la batalla del Guadalete (711 a.C.) en la que pereció D. Rodrigo, y dio fin el reino visigodo.

Los hispano-latinos no opusieron resistencia a los nuevos invasores, lo cual prueba que no se había logrado su fusión con los godos, y que éstos no eran bien mirados. Los judíos a quienes los monarcas visigodos perseguían con frecuencia, fueron decididos auxiliares de los musulmanes en la irrupción, llegando a entregarles ciudades como Toledo.

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Biografia de Farnesio Alejandro Militar Español

Biografia de Farnesio Alejandro

En una de las encrucijadas más peligrosas de la historia del reinado de Felipe II de España — la rebelión de los Países Bajos—, Alejandro Farnesio destacó con su capacidad, tanto en el aspecto militar como en el político, que bien puede ser considerado como una de las personalidades más eminentes del Imperio hispánico, pese a su ascendencia italiana.

En efecto, a Farnesio debió España la conservación de los Países Bajos del Sur, en un momento en que era muy problemático su futuro político.

Por otra parte, gracias al engrandecimiento de su figura, intervino en los asuntos internacionales de mayor importancia en el último período del reinado del Prudente: la lucha contra Inglaterra y contra Enrique IV de Francia.

Farnesio Alejandro

Alejandro Farnesio, hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, sobrino de Felipe II y de Juan de Austria.

En todos estos asuntos se reveló como hombre de grandes dotes intelectuales, suma previsión política, enérgicas condiciones de mando y poderosa virilidad. En definitiva. Alejandro Farnesio fue el digno rival de Enrique IV de Francia y Guillermo I de Orange.

Hijo de Octavio Farnesio, primer duque de Parma, y de Margarita de Austria, y reuniendo, por lo tanto, la ascendencia de Paulo III a la de Carlos V, Alejan dro nació en Roma el 27 de agosto de 1545. Desde su¡ primeros años se inclinó a favor de la política espa ñola, la cual había alcanzado su auge en Europa a raí; de la paz de Cateau Cambresis de 1559.

Estimulada ests inclinación por su madre, Alejandro estableció su re sidencia en Madrid, frecuentando la corte de Felipe II.

Años más tarde, celebró su matrimonio con María de Portugal en Bruselas (1565), en un momento en que los ánimos estaban ya tendidos y se auguraba una pro xima y terrible convulsión política y social.

Habiendo resignado su madre en 1566 al gobierne de los Países Bajos, Alejandro Farnesio regresó a Ita lia, donde procuró la recta administración de sus esta dos.

En 1571 tomó parte activa en la batalla de Lepan to, aunque su papel en esta acción fué secundario Cuando en 1577 la situación de los Países Bajos Uegc a ser muy crítica y don Juan de Austria — aislado en Namur — reclamó el regreso de los tercios españoles, el mando de éstos fué concedido por Felipe II al duque Alejandro.

Su presencia en aquel foco de conflictos fué sumamente beneficiosa para la causa de España.

En 1578 ganaba la batalla de Gembloux, y con ella la posibilidad de rescatar el Brabante, en poder de los insurrectos y amenazado por Guillermo el Taciturno y Francisco de Alenzón.

La inesperada muerte de Juan de Austria dio a Alejandro la posibilidad de desarrollar plenamente sus grandes aptitudes.

Nombrado gobernador de los Países Bajos de octubre de 1578), el duque de Parma aprovechó las disensiones de los confederados de Gante — raciales, políticas y religiosas — para atraerse a su causa a la nobleza valona del Sur, católica, francesa y tradicionalista. La Unión de Arras de 1579 fué el fruto inmediato de su habilidad diplomática.

Por la subsiguiente paz de Arras, Farnesio, a cambio del reconocimiento de la autoridad real, se comprometió a respetar las antiguas libertades valonas.

Desde este momento, se abría un foso inabordable entre las provincias del Sur y las del Norte, foso que Alejandro Farnesio iba a utilizar para dar un golpe de muerte al movimiento secesionista del Taciturno.

Reorganizado el ejército español y consolidada la situación política en el reducto valón, Alejandro Farnesio emprendió la reconquista sistemática de Flan-des y el Brabante.

Entre 1580 y 1585 cayeron en su poder Maestricht, Tournai, Gante, Brujas y Amberes. La toma de esta plaza —- considerada inexpugnable — fue un duro golpe para los holandeses, que acababan de perder a Guillermo de Orange (1584).

Cuando Alejandro podía confiar en poner fin a la sublevación en el Norte, la política de Felipe II le obligó a desviarse de su objetivo supremo. En 1587 recibió el encargo de preparar el ejército que había de desembarcar en Inglaterra la Armada Invencible.

El fracaso de esta flota (1588) inutilizó, al mismo tiempo, los proyectos del duque de Parma sobre Holanda. A mayor abundamiento, tuvo que intervenir en la lucha entre la Liga Católica y Enrique IV de Francia.

En Ligny (1590) primero, y en Ruán (1591) después, Alejandro burló al gran rey francés e hizo ilusorias las esperanzas de éste de tomar París al asalto.

Herido en Cau de Bec, agotado por la fatiga y la trepidante actividad, el duque de Parma moría en San Waast el 3 de diciembre de 1592, coronado por la fama de sus grandes proezas.

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Biografia de Maximiliano I de Austria Desarrollo de su Reinado

Biografía de Maximiliano I de Austria

MAXIMILIANO I Archiduque de Austria y emperador de Alemania (Wiener Neustadt, 1459 – Wels, 1519). Entre su padre Federico III y su nieto Carlos V, Maximiliano I de Austria despliega sus brillantes cualidades físicas, morales e intelecto para remediar la crisis de la autoridad monárquica en Alemania y restablecer su hegemonía imperial en Europa.

Era hijo del emperador Federico III, a quien sucedió en 1493. Su matrimonio con María de Borgoña, heredera de Carlos el Temerario (1477), hizo entrar en el patrimonio de la Casa de Habsburgo los Países Bajos y el Franco Condado; para ello, hubo de concertar un acuerdo con Francia por el Tratado de Arras (1482), en virtud del cual se repartían los dominios borgoñones entre Austria (Países Bajos y Franco Condado) y Francia (Picaría y Borgoña), tras la muerte de su mujer en aquel mismo año.

Biografia de Rey Maximiliano I de Austria
Rey Maximiliano I de Austria:recibibió de su padre, Federico III, en 1493, una sustanciosa herencia: Austria, Hungría, otras posesiones, y el derecho prioritario al reino de Alemania y al título de emperador. Por entonces, la casa de Habsburgo, llamada también de Austria desde fines del siglo XIII, ya figuraba entre las más poderosas de Europa.

Durante su reinado inició una serie de desgraciadas empresas guerreras y una desafortunda su política interior que sumado a su sistema de enlaces monárquicos no consiguió para nada un gobierno exitoso.

Maximiliano hubiera sido un emperador de fama imperecedera si Alemania le hubiese secundado y si, por su parte, hubiese puesto en sus empresas no tanta fantasía y un poco más de sentido práctico.

Con todo, su nombre destaca con simpático relieve en la historia de fines del siglo XV y de comienzos del XVI.

Hijo de Federico III, el emperador de los infortunios, y de Leonora de Portugal, nació Maximiliano en Wiener-Neustadt el 22 de marzo de 1459. El rumbo de su política quedó fijado desde su juventud, cuando su padre y Carlos de Borgoña concertaron su matrimonio con María Blanca, heredera de los Países Bajos.

El anciano emperador había transmitido también al hijo una divisa —A.E.I.O.U.— iniciales de la frase que resumía su política: «Austriae Est Imperare Orbi Universo», o sea, «La Casa de Austria debe reinar sobre el inundo entero». Para poner en ejecución esa idea, Maximiliano 1 confió, como su padre, en la eficacia de la solución propuesta por un viejo proverbio: «Si no tienes fortuna, cásate con ella».

Pese a la oposición de Luis XI de Francia, quien ambicionaba la mano de la duquesa para su hijo Carlos, el casamiento tuvo lugar el 19 de agosto de 1477, poco después que el Temerario perdiera la vida ante los muros de Nancy. Por este simple hecho, Maximiliano se convertía en heredero de la política ducal de Borgoña y en rival implacable de Francia.

Esta hostilidad se tradujo inmediatamente en una guerra formal. Maximiliano triunfó en Guinegate (1479), pero tuvo que ceder ante Luis XI por la paz de Arras (1483), motivada por las discrepancias interiores de Flandes. Un año antes, había muerto María Blanca, y la posición de su esposo se había debilitado mucho.

En 1488 fué hecho prisionero por los mercaderes de Brujas, que sólo le devolvieron la libertad ante la amenaza de un ejército imperial que acudió en su ayuda.

La situación quedó restablecida cuando en 1493 Carlos VIII de Francia, deseoso de librarse de enemigos para sus empresas de Italia, restituyó el Franco Condado y el Artois a Maximiliano por el tratado de Senlís. Poco después, el 19 de agosto de 1493, sucedía en el trono de Alemania a su padre, quien había preparado su elección como rey de romanos en 1468.

Seguro el Imperio por Occidente, Maximiliano intentó impedir la expansión de Francia en Italia. Así su nombre se halla vinculado al de las guerras que se desarrollaron en esta península entre 1494 y 1519.

Recordemos que la llave de la hegemonía militar en Italia se hallaba en el Milanesado, y que los emperadores de Alemania se consideraban soberanos de este territorio. Por otra parte, Maximiliano se casó (1494) en segundas nupcias con Blanca María Sforza, sobrina de Ludovico el Moro, duque de Milán.

Estos detalles explican las repetidas intervenciones de Maximiliano en la política italiana y, además, su alianza con los Reyes Católicos de España, robustecida en 1497 con los enlaces del príncipe Juan y de la princesa Juana, hijos de estos monarcas, con sus propios hijos, Margarita y Felipe, respectivamente.

Maximiliano participó en la liga de Venecia de 1494, dirigida contra Carlos VIII de Francia; en la liga de Cambrai de 1508, ésta lanzada contra Venecia; en la Liga Santa de 1511, de nueva contra Francia; y, por último, en la liga de Marignano de 1513, también contra Francia.

En Italia, España se hizo próspera; pero Maximiliano sólo recogió reveses y derrotas. En 1509 perdió todo su crédito militar en el asedio de Verona; y en 1515 el desastre de Marignano libró el Milanesado a Francisco I de Francia…..

Poco más feliz fué el resultado de su política dama biana, que tendía a la restauración de la monarquía de los Austrias en Hungría. Después de la muerte Matías Corvino en 1490, Maximiliano había penetra do en Hungría en son de guerra y conquistado Alba Real (1491).

Pero tuvo que resignarse a aceptar la elección de Ladislao Jagellón por los húngaros. Desde en tonces procuró anudar lazos dinásticos con el monarca de Bohemia y Hungría, lo que logró en 1515, a bai enlace de Ana, heredera del Jagellón, con uno sus nietos (en 1521, Fernando casó con ella).

En el interior del Reich, Maximiliano procuro po ner freno a la anarquía dimanante del reinado de Fe derico III.

En una serie de Dietas, desde la de Worm de 1495 a la de Colonia de 1512, se arbitraron muchas disposiciones para equilibrar los deseos del poder im perial y las ambiciones de los príncipes electores: se instituyó un tribunal imperial, una junta del Reich (Reichsregiment), un impuesto general y una división administrativa en «círculos».

Pero ninguna de esas re formas fue suficiente para impedir el declive del poder central en Alemania.

Maximiliano murió el 12 de enero de 1519 en Wels mientras preparaba la elección de su nieto Carlos a la corona de Alemania. Su fortuna había sido precaria; pero, en cambio, había establecido con firmeza las bases del poder de los Austrias en Europa.

La «diplomacia matrimonial» ofrecía ventajas considerablemente ma-yores que la política de guerras de conquista, sobre todo para la economía de recursos.

Fue pensando así como Federico III había casado a Maximiliano con María de Borgoña, heredera de los Países Bajos —riquísimo centro comercial— y del Franco Condado. Con ese mismo objetivo, Maximiliano, a su vez, envió emisarios en sondeos diplomáticos por toda Europa en busca de casamientos ventajosos para sus hijos.

La elección recayó en España. La península, en proceso de unificación gracias al matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla —los Reyes Católicos—, había incorporado recientemente a sus riquezas las promisorias tierras del Nuevo Continente: América.

Sin duda, excelente dote para los numerosos hijos del matrimonio. Muy exitoso en las negociaciones, Maximiliano casó a su hijo Felipe (llamado el Hermoso) con Juana de Castilla, y a su hija Margarita con Juan de Aragón, único hijo varón y heredero de los reyes peninsulares. Se estableció así una sólida alianza entre el Imperio Romano Germánico (o, por lo menos, entre la Casa de Austria) y los soberanos españoles.

Pero no todo ocurrió como se había previsto. Algunos meses después del casamiento, el Infante Don Juan muere. Maximiliano advierte a Felipe: «Tu hermana Margarita quedó viuda y sin hijos.

Por lo tanto, cabe ahora exclusivamente a ti la responsabilidad de traer al Imperio la corona española». El hijo no lo decepciona: en siete años su mujer da a luz seis hijos, y el primogénito, Carlos, será el heredero del trono de España. Felipe no llega a ver el nacimiento de la última criatura, ya que muere en el año 1506.

Fuente Consultada:
Mil Figuras de la Historia Universal Tomo I Entrada Maximilano I de Austria
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo III Editorial Abril

España Primitiva Pre Romana Pobladores y Cultura

España Primitiva Pre Romana
Pobladores y Cultura

ESPAÑA PRERROMANA
Tiempos prehistóricos
España se halla situada en la península Ibérica, separada del África por el estrecho de Gibraltar, y de Francia por los montes Pirineos.

Poco se sabe acerca de los primeros habitantes. Los más antiguos —período del paleolítico inferior— trabajaban la piedra a golpes para obtener hachas de mano.

En el paleolítico superior habitó en la península la raza de Cro-Magnon, formada por hombres de alta talla que sabían dominar el fuego y cubrían su cuerpo con pieles de animales. De este período han quedado expresiones de arte rupestre en las paredes de las cavernas que utilizaban como viviendas.

En las Cuevas ce Altamira (Santander) se han encontrado figuras de bisontes, jabalíes, un caballo salvaje y una cierva; los contornos son incisiones y las pinturas realizadas con materias colorantes naturales.

En el V y IV milenios (a. C). pueblos procedentes de! norte de África —o quizás del valle del Danubio— penetraron en España e introdujeron la cultura neolítica. Conocían la agricultura y la ganadería, mejoraron las armas de piedra y fabricaron vasijas de barro cocido.

La abundancia de cobre y estaño brindó características particulares a la cultura del bronce, cuyas muestras más importantes se han encontrado en las ruinas de la localidad de El Agar (Almería).

La utilización del hierro marca el comienzo de los tiempos históricos.

mapa de espana pre romana

Primeros pobladores históricos
Se afirma que, en los comienzos de los tiempos históricos, los más antiguos pobladores de España fueron los iberos —que penetraron por el sur— probables integrantes de un grupo racial de tipo mediterráneo-africano. Sin embargo, otros estudiosos sostienen que los primeros habitantes de esa época fueron los ligures, llegados a la península por el norte.

En la región sur de la península (Andalucía, parte de Murcia y Alicante) floreció una brillante civilización, la de los Tartesios, cuya antigüedad no puede precisarse pero que seguramente es muy remota. Su origen es incierto, aunque algunos historiadores creen que este pueblo pertenece a la familia de los iberos. Los tartesios formaron un gran imperio comercial que tuvo importantes relaciones con los mercaderes fenicios y griegos.

En el siglo VI (a. C.) penetraron en España los celtas, pueblo de origen indoeuropeo que procedía de las costas del mar del Norte. Luego de cruzar los Pirineos, los recién llegados ocuparon la parte noroeste de la península. Eran altos, rubios y vigorosos; llevaban armas y utensilios de hierro e introdujeron en España ese tipo de cultura.

Los celtas se dividieron a su vez en cuatro ramas: los lusitanos y los gallegos, que ocuparon el oeste de la península —en el sur y en el norte, respectivamente—, y los astures y los cántabros que se instalaron en la parte meridional sobre las costas del mar Cantábrico.

Los celtas se extendieron por toda la península, especialmente en la región occidental. Pero en la meseta la penetración fue contenida por los iberos, quienes se opusieron al avance de los invasores.

Se afirma que de ese contacto se produjo la fusión de las dos razas en una sola que se llamó de los celtíberos. En el siglo IV (a. C.) la zona central de España estaba ocupada por este nuevo pueblo, mientras que en el norte y en el sur seguían dominando los celtas e iberos, respectivamente.

Cultura
Si bien las manifestaciones artísticas de la España primitiva poseen caracteres propios, es indudable que fueron notablemente influidas por los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses. Por tal causa, los pobladores de la región sudoriéntal muestran rasgos culturales muy distintos de los que poseen los habitantes del interior, que vivieron alejados de esas influencias.

Los fenicios estimularon la industria y el comercio; además, introdujeron objetos artísticos de oro, plata, marfil y vidrio, con marcados caracteres orientales.

Los griegos gravitaron enormemente en el aspecto cultural y artístico. Lo demuestran la acuñación de monedas y, sobre todo, la arquitectura y la escultura. Los españoles no se limitaron a copiar los modelos griegos, sino que asimilaron el arte helénico y supieron darle caracteres propios.

En la región sudoriental, de cultura más desarrollada y que recibió mayor Influencia griega, se han encontrado restos de numerosas poblaciones y santuarios construidos en lugares elevados así como también valiosas piezas escultóricas, entre las que se destacan: La Leona de Bocairente y la famosa Dama de Elche.

Leona de

Leona de Bocairente

la dama de elche

Dama de Elche: 
La dama de Elche, junto a la dama del Cerro de los Santos y la de Baza (las tres en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid) son tres excepcionales ejemplos de escultura ibérica. Es un busto de carácter funerario con influencias del arcaísmo griego y el arte púnico. Resalta la ornamentación de su tocado con dos rodetes a ambos lados del rostro. Se trata de un busto femenino en piedra caliza, descubierto en 1897 en La Alcudia (Elche). Ricamente alhajada, lleva una tiara ceñida con una diadema, dos grandes ruedas sobre las orejas para recoger el pelo y collares sobre el pecho. Algunos especialistas consideran que el orificio que presenta en la espalda corresponde a una urna cineraria.
Fuente Consultada:Historia I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

 

Expedicion de Gaboto Sebastian Descubrimiento del Rio Paraná

Expedición de Gaboto Sebastián
Descubrimiento del Rio Paraná

Sebastián Gaboto y el descubrimiento del Río Paraná — El monarca español, ante la certeza de que la Especiería estaba comprendida Sebastián Gabotodentro de la jurisdicción de Castilla, organizó la Casa de Contratación de la Especiería en la Coruña, para el tráfico con las Molucas.

Se preparó una expedición que debía seguir la ruta de Magallanes y El Cano y que fijaría exactamente la jurisdicción castellana. Se puso al frente de ella a García Jofré de Loaysa y El Cano iba como guía, pero la empresa fracasó; cruzado el estrecho de Magallanes, murieron en alta mar primero Loaysa y más tarde El Cano.

Algunos sobrevivientes establecieron una fortaleza en Tidore, para defender los derechos de Castilla ante Portugal, y otros llegaron a la costa mejicana. Una de las naves tocó costa de Brasil y algunos hombres quedaron allí, deslumbrados por los relatos de riquezas que habría más al norte.

Cuando ocurrían estos acontecimientos, ya había salido de España Sebastián Gaboto, hijo de Juan Gaboto, que había realizado viajes por cuenta de la corona inglesa. Establecido en España se lo nombró piloto mayor en reemplazo de Solís, que había muerto. Firmó capitulación para recorrer la ruta de El Cano y llevar mercaderías valiosas de lasMolucas, Cipango y Cathay.

Zarparon de San Lúcar de Barrameda en cuatro naves. Tocaron las Canarias; después se negó a hacer conocer a sus capitanes la ruta que pensaba seguir y en vez de enfilar hacia el sur para cruzar el Estrecho, ordenó poner rumbo a las costas del Brasil, que avistaron a la altura del cabo de San Agustín.

Esto indujo a algunos investigadores a pensar que al salir de España ya tenía la intención de cambiar de ruta, seducido por las riquezas de que hablaban los náufragos y desertores que vivían en la costa del Brasil. Ellos les indicaron en conversaciones directas que el camino a seguir era el río de Solís, que llamaban de la Plata.

Gaboto reunió a los capitanes de su armada para deliberar y decidieron explorar el Río de la Plata en vez de cumplir lo capitulado. En el puerto de los Patos (sobre el continente, frente a Santa Catalina) se construyó una nave de poco fondo para recorrer los ríos y se levantó la primera iglesia de estas regiones.

Ya en el Río de la Plata Gaboto fundó el puerto de San Lázaro. Cerca de la isla San Gabriel encontró a Francisco del Puerto que le confirmó las noticias sobre la Sierra de la Plata, en cuya búsqueda decidieron lanzarse. Al llegar a la confluencia del Coronda con el Carcarañá fundó el fuerte de Sancti Spiritus (9 de junio de 1527). Alrededor del fuerte cada conquistador construyó su casa de paja y adobe. Era esta la primera población española del Río de la Plata, adonde llevaron a los españoles de San Lázaro.

En diciembre Gaboto salió en busca de la Sierra de la Plata, remontando el Paraná hasta el Paraguay donde tuvo noticias de que naves desconocidas habían penetrado en el Paraná; esto unido a una emboscada de los indios en la que murieron varios españoles, decidió a Gaboto a regresar. En el camino se encontró con las naves de Diego García de Moguer.

Este marino había venido en la expedición de Solís y regresó a España deslumbrado por las noticias que había recibido sobre una región rica en metales preciosos. Consiguió armar una expedición y firmó la capitulación correspondiente, por la que se comprometía a ir a las Molucas. Era una expedición modesta, integrada por dos naves y un bergantín que se encontró con la de Gaboto en la isla de Palma, donde García terminaba de prepararse y por donde Gaboto pasaba en viaje a América.

También en busca de las tierras del Rey Blanco penetró en el Río de la Plata y entró al Paraná llegando a Sancti Spiritus. Como fracasó en su intento de apoderarse del fuerte salió en busca de Gaboto. Después de veintisiete días se encontraron, disputando sobre sus derechos, pero como no se pusieron de acuerdo decidieron regresar a Sancti Spiritus para reacondicionarse, emprendiendo juntos la conquista del Imperio del Rey Blanco.

Salieron con siete naves hacia el norte, pero tuvieron noticias de la hostilidad de los indígenas y regresaron por ello aSancti Spiritus. En esos días llegó al fuerte Francisco César, el capitán que había sido enviado hacia el oeste por Gaboto, quien confirmó los datos sobre una región llena de riquezas, de metales y piedras preciosas, que ellos decían haber visto. García y Gaboto, más interesados que nunca en alcanzarla, salieron nuevamente llegando hasta el Paraguay y quizás hasta el Pilcomayo.

Supieron que los  indios de toda la zona preparaban un gran levantamiento, por lo que regresaron a Sancti Spiritusdesde donde salió Gaboto para pacificar la región. En su ausencia los indios atacaron y destruyeron el fuerte. Los pocos españoles que lograron salvarse se refugiaron en San Salvador, donde estaba Gaboto. Este y García ál comprobar el desastre decidieron regresar a España, haciéndolo primero García. Llega con a la península con seis días de diferencia, en julio de 1530.

Gaboto recorrió los ríos hasta el paralelo 25, punto máximo que logró llegar por el norte.

LOS INDIOS QUE LLEVO CABOTO A ESPAÑA
Según el historiador De Gandía, Caboto volvió a España en 1530, después de haber navegado por primera vez el Paraná, descubierto el interior de Argentina y Paraguay, fundado el primer establecimiento español en estas tierras y plantado el primer trigo. Llevaba a bordo una pequeñísima muestra de plata, enloquecedores rumores sobre la supuesta abundancia de tesoros (que no se daban en realidad en el Río de la Plata, sino en el Alto Perú, en Potosí) y cinco indios.

Sabemos los nombres de tres: Curupao, Carapucá y Chocoví; los nombres de un indio y una india, probablemente marido y mujer, quedaron ignorados para la historia. Diego García, que partió para España a fines de 1529, llevó seis indios capturados en las costas de Brasil. Los reyes de España se preocuparon mucho de estos indios.

El 1 de setiembre de 1530 ordenaron a la Casa de Contratación de Sevilla que los tres indios Curupao, Carapucá y Chocoví’ que Caboto había entregado a Hernando de Andrada, fuesen vestidos, en caso de no estarlo y llevados a la corte, para verlos y luego alojarlos en un convento. Parece que esta orden no se cumplió, pues el 27 de octubre del mismo año los reyes pidieron noticias de los indios.

El 10 de diciembre vuelven a pedir noticias y solicitan que los indios fuesen adoctrinados en monasterios. En cuanto a los seis indios que trajo Diego García de Moguer, sabemos que fueron embarcados y que el 4 de abril de 1531 los reyes pedían noticias de ellos a la Casa de Contratación.

Los indios seguían embarcados y el 22 de junio de 1531 los reyes dispusieron fuesen devueltos a su propietario. Por una noticia del 20 de mayo de 1532, sabemos que un indio y una india traídos por Caboto de la isla de Santa Catalina se habían hecho cristianos, pero se ignoraba su paradero.

El 22 de agosto de 1534 los reyes disponen que los indios sean devueltos a sus tierras en la armada que estaba preparando Pedro de Mendoza. Como ya hablaban español podían servir de intérpretes; los llamaban ladinos (o sea, latinos^ El 9 de enero de 1535 los reyes ordenan que si los indios estaban en conventos y deseaban embarcar con Pedro de Mendoza, lo podían hacer.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Colonizacion Española en America Bartolome de las Casas

Colonizacion Española en América
Bartolomé de las Casas y los Aborígenes

La reina Isabel de Castilla declaró a los aborígenes americanos súbditos de la corona e instituyó la encomienda, un sistema que permitía a los españoles cobrarles tributos, usarlos para trabajar , pero a cambio los protegerían a los indígenas y les pagarían salarios. Además supervisarían sus necesidades espirítales evangelizándolos. Lamentablemente en  la práctica, esto significaba que los colonizadores eran libres de llevar a cabo, como mejor les pareciera, abusando de su poder y en muchos casos torturándolos laboralmente.

 Bartolomé de las Casas y los AborígenesBartolomé de Las Casas (1474-1566) participó en la conquista de Cuba y recibió tierra e indios en recompensa por sus esfuerzos. Sin embargo, en 1514 sufrió una transformación radical y empezó a creer que los indios habían sido cruelmente maltratados por sus compatriotas españoles. Se hizo monje Dominico y pasó los años restantes de su vida (vivió hasta los 92 años) luchando por los indios.

Esta selección se tomó de su obra de mayor influencia, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, origen de la «leyenda negra» que denunciaba a los españoles Como «fanáticos, crueles y asesinos».

Bartolomé de Las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias
«No hay nada más detestable o cruel que la tiranía que los españoles emplean con los indios para obtener perlas. Seguramente los tormentos infernales no pueden exceder en mucho las aflicciones que soportan, por razón de esa forma de crueldad, pues los ponen bajo el agua a cuatro o cinco varas de profundidad, a donde son forzados a bajar sin libertad de respiración, para recoger las conchas donde están las perlas; a veces salen de nuevo con redes llenas de conchas para tomar aliento, pero si están un momento más para descansar, inmediatamente viene un verdugo remando en un pequeño bote, quien, tan pronto les ha dado una buena paliza, los hace ir de nuevo a su labor.

Su comida no es más que basura, consiste en lo mismo que contiene la perla, con una pequeña porción de ese pan que da el país; en lo primero de esto hay poco nutrimento; y de lo último se hace con gran dificultad, a más de que no tienen suficiente de eso ni para sustento; yacen en el piso encadenados, para que no huyan; y muchas veces se ahogan en esta labor, y nunca se les ve de nuevo hasta que nadan sobre la cresta de las olas: suelen ser devorados también por ciertos monstruos del mar, que frecuentan estos mares.

Considérese si este duro uso de las pobres criaturas puede ser congruente con los preceptos que Dios manda sobre la caridad hacia nuestro prójimo, por esos que los arrojan tan inmerecidamente a los peligros de una cruel muerte, haciéndolos perecer sin remordimiento ni compasión, no permitiéndoles el beneficio de los sacramentos, ni el conocimiento de la religión; siendo imposible para ellos vivir algún tiempo bajo el agua; y esta muerte es de lo más dolorosa, por razón de que, por la constricción del pecho, mientras los pulmones luchan por hacer su función, las partes vitales sufren de tal manera, que mueren vomitando sangre por sus bocas.

Asimismo, su cabello, que por naturaleza es negro, cambia por ello y se vuelve del color de los lobos marinos; sus cuerpos también están tan salpicados por la espuma del mar, que parecen monstruos más que hombres.»