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Proverbios o Dichos Populares Refranes De Uso Diario

Proverbios o Dichos Populares
Refranes De Uso Diario Expresiones

PROVERBIOS: Los proverbios son sentencias generalmente cortas y claras que definen determinadas situaciones o dilemas. Surgen de la experiencia y la observación y hay quienes han llamado a los proverbios “la filosofía de la gente común”. Trozos de sabiduría popular trasmitidos de generación en generación. Para el Quijote, los proverbios eran “sentencias cortas extraídas de experiencia larga».

proverbio sobre el amor

Algunas veces son derivaciones de frases de científicos o poetas reconvertidas por la gente y muchos se originan en la Biblia, luego también adaptados a los gustos populares.

El dramaturgo español Lope de Vega Carpio (1562-1635) en La Dorotea introdujo más de un centenar de proverbios, parodiando la moda popular por los dichos y sentencias. Desiderio Erasmo (1466-1536), humanista holandés que estudió los problemas sociales de su tiempo con espíritu enciclopédico e ideales éticos, tuvo una enorme influencia en su época. Pero además de su colosal tarea, dedicaba unas horas al final del día a reunir y coleccionar proverbios en obras que tituló (Collocquia y Adagia, donde logró acumular 3.260 adagios.

Según muchos especialistas, nunca podrá dominarse un idioma extranjero si no se manejan sus dichos, adagios, aforismos y proverbios, muchos de los cuales pertenecen a otras épocas, otros siguen teniendo el mismo valor, otros se oponen entre sí, muchos no tienen equivalente literal y sólo pueden traducirse por aproximación, pero todos componen el fermento indispensable para conocer al pueblo cuyo idioma uno trata de aprender.

Los propios traductores de las Naciones Unidas deben realizar permanentes ejercicios de entrenamiento para ingresar en el dominio intelectual de los proverbios que los asambleístas suelen usar en apoyo de sus ponencias y en todos los casos apelando a los dichos con raíces en su propia cultura. Los intérpretes traducen literalmente cuando el caso es factible u ofrecen un equivalente cuyas palabras son totalmente distintas, pero el objetivo perseguido es el mismo.

Muchas de las sentencias conocidas suelen tener su contraparte, su opuesto, quizá por las diversas experiencias que las gestaron. El término “proverbio” es la traducción del hebreo meshalim que tiene un significado muy amplio ya que además de ser un dicho o adagio, es un género literario que comprende poemas religiosos y morales, oráculos, epigramas, alegorías, sátiras, enigmas, parábolas, sentencias populares, muchas veces con elementos comparativos. En latín es proverbium y en español suele en casos definirse como la superstición que consiste en creer que ciertas palabras o expresiones pueden ser oráculos que anuncian dichas o desgracias.

El Libro de los Proverbios del Viejo Testamento reúne colecciones de sentencias y máximas, casi todas adjudicadas a Salomón, hijo de David, rey de Israel, porque siempre fue considerado el “rey sabio”. En el libro Reyes se comenta que Salomón habría pronunciado tres mil máximas. La mayoría de los Proverbios son aforismos cortos, agudos, que encierran una lección o verdad apreciable y aprovechable.

Los primeros de los Proverbios (1-5) dicen:

“Para conocer la sabiduría y la instrucción, para entender las palabras profundas, para obtener una instrucción esmerada —justicia, equidad y rectitud— para dar perspicacia a los incautos y al joven, ciencia y reflexión; para entender los proverbios y las sentencias agudas, las palabras de los sabios y sus enigmas: que escuche el sabio y acrecentará su saber y el inteligente adquirirá el arte de dirigir”.

Algunos proverbios son paradigmáticos:

“Bebe el agua de tu cisterna y la que fluye de tu propio pozo. Que tus fuentes no se dispersen hacia fuera ni tus corrientes de agua, por las calles”. (La fidelidad). “El corazón del hombre se fija un trayecto, pero el Señor asegura sus pasos (Antecedente de “El hombre propone y Dios dispone”).

El último Proverbio (31:10-31) o broche de oro a este libro sapiencial está dedicado a la mujer ideal y se llama Poema alfabético-Elogio a la buena ama de casa y cada verso está marcado con las letras del alfabeto hebreo a partir de la primera aleph, antecedente de nuestra A.  

  • Aleph: Una buena ama de casa, es mucho más valiosa que las perlas.
  • Beth: El corazón de su marido confía en ella.
  • Guhímel: Ella hace el bien y nunca el mal, todos los días de su vida.
  • Dáleth: Se procura la lana y el lino y trabaja de buena gana con sus manos
  • He: Es como los barcos mercantes: trae sus provisiones desde lejos.
  • Vau: Se levanta cuando aún es de noche, distribuye la comida a su familia,
  • Záin: Tiene en vista un campo, lo adquiere y con el fruto de sus manos plata una viña
  • Jeth: Ciñe vigorosamente su cintura y fortalece sus brazos para el trabajo,
  • Teth: Su lámpara no se apaga de noche.
  • Yod: Aplica sus manos a la rueca.
  • Caf Abre sus manos al desvalido y tiende sus brazos al indigente.
  • Lamed: No teme por su casa cuando nieva porque toda su familia está arropada.
  • Mem: Ella misma hace sus mantas y sus vestidos son de lino fino y púrpura,
  • Nun: Su marido es respetado en la puerta de la ciudad.
  • Sámech: Confecciona telas finas y las vende.
  • Jjain: Está revestida de fortaleza y dignidad y afronta confiada el porvenir.
  • Fi: Abre su boca con sabiduría y hay en sus labios enseñanza fiel.
  • Tsade: Vigila la marcha de la casa.
  • Kof: Sus hijos se levantan y la felicitan. Su marido la elogia.
  • Resch: Muchas mujeres han dado pruebas de entereza.
  • Shin: Engañoso es el encanto y yana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada.
  • Thau: Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente.

PROVERBIOS CONOCIDOS EN TODO EL MUNDO: En distintos idiomas y con variaciones, ésta es una lista parcial de algunos de los proverbios, dichos, sentencias más populares, muchos de los cuales tienen profundas raíces en la historia:

  • Abracadabra, pata de cabra: Invocación mágica para los niños. Pase mágico verbal. Abracadabra es una palabra cabalística que se escribía en once renglones con una letra menos en cada uno. Así formaban un triángulo de letras que se suponía que tenía poderes mágicos.
  • Abre el ojo, que asan carne: Estar atento a la ocasión cuando se presenta.
  • Adelante con los faroles: Cuando se anima a alguien a perseverar.
  • A dineros dados, brazos quebrados: Si se paga adelantado, quien recibe pierde estímulo.
  • A dos días buenos, cientos de duelo: Son más los días de pesar que de alegría,
  • A gran estatua, gran base: Se debe conceder a cada cosa su importancia.
  • A la bartóla: Expresión familiar que indica hacer algo sin cuidado, desprolijamente. Puede usarse con echarse, tumbarse y dejarse. De Bartolo, hipocorístico de Bartolomé, o sea, forma infantil, cariñosa de abreviar o modificar los nombres de las personas.
  • A la fuerza ahorcan: Verse obligado a hacer algo contra su voluntad.
  • A la ocasión la pintan calva: Es difícil aprovechar las oportunidades, quizá porque otro refrán español dice: “A la ocasión hay que tomarla por los pelos o por el copete o por la melena
  • Algún día será Pascua: Ya vendrán tiempos mejores.
  • Al que madruga, Dios lo ayuda: Su opuesto: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Y otro que arrima lo suyo: “Quien tarde se levanta, todo el día trota”.
  • Alzar los ojos al cielo: Implorar a Dios.
  • Amor con amor se paga.
  • Andar con pies de plomo: Con cautela y prudencia.
  • A ojo de buen cubero: A puro Cálculo, sin medida, a bulto.
  • A río revuelto, ganancia de pescadores: Algunos aprovechan la oportunidad en el  desorden.
  • Arrimarse al sol que más calienta: Servir y adular al poderoso.
  • A Seguro lo llevaron preso: Cualquier precaución puede ser insuficiente suele decir seguro por asociación con el apellido.
  • Aunque se lo digan frailes descalzos: Expresión que se usa para indicar a persona que no cree en nada.
  • Cantar victoria: Jactarse antes del triunfo.
  • Codo a codo: Juntas, unidas, ayudándose.
  • Comer para vivir y no vivir para comer: Varios autores atribuyen la frase Sócrates al recibir una invitación del Rey para que dejara Atenas, se pusiera al servicio y viviera en la corte entre delicias y manjares. Sócrates rechazó la oferta diciendo que en Atenas la comida era barata y el agua gratis, con lo que sus necesidades estaban cubiertas.
  • Comerán el polvo de la derrota: Viejo Testamento. Salmos (72:9).
  • Comerse los codos: Gran necesidad o miseria.
  • Como de lo vivo a lo pintado: Hay gran diferencia entre una cosa y otra.
  • Como el corcho sobre el agua: Flotando, dejándose llevar por la corriente.
  • Compara lo que quieres con lo que tienes: serás infeliz.
  • Compara lo que mereces con lo que tienes: serás feliz.
  • Con amigos así, quién necesita enemigos: Originado en una muy vieja historia griega que relata la odisea de un ciervo que, sintiéndose enfermo, se recostó sobre un rincón de su prado. Los otros ciervos que andaban por los alrededores, al verlo así, comenzaron a morder el pasto, arrancarlo y acercárselo. Así por varios días. Cuando lo vieron mejor, los ciervos ayudantes se marcharon. El ciervo enfermo, cuando se pudo parar, advirtió con horror que no quedaba ni una hebra de pasto y que el que le habían acercado ya estaba seco.

Otra versión relata que dos amigos iban caminando por el bosque cuando se les cruzó un enorme oso amenazante. Uno de los amigos se trepó a un árbol y se escondió entre las ramas. El otro no tuvo tiempo y se dejó caer exánime pretendiendo hacerle creer al oso que estaba muerto. El oso se le acercó, lo olfateé, pero se marchó. El amigo del árbol bajó y le preguntó qué le había susurrado el oso al oído cuando estaba en el suelo. El caído se incorporé y le contestó la frase ahora histórica.

  • Con la vara que midas, serás medido: Del Evangelio, según como trates serás tratado.
  • Conocimiento es poder: Dicho de Francis Bacón (1561-1626), filósofo y estadista inglés.
  • Con pies de plomo: Andar con cuidado y precaución.
  • Contra viento y marea: Luchando contra las adversidades.
  • Cuando los genios señalan la Luna los necios miran el dedo.
  • Cuando tengas tu mano en la boca del perro, sácala lentamente: metido en el problema huir lentamente.
  • Cuidado no  pises el sapo: Se usa para el que no se atreve a encarar algo por o miedo o temor al fracaso o mal resultado.
  • Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios: Palabras de Jesús en el Evangelio según San Mateo (22:21).
  • Dar una en el clavo y ciento en la herradura: Acertar de vez en cuando y por casualidad. Equivocarse a menudo.
  • Dejarlo con un palmo de narices: Sorprender con algo inesperado.
  • De larga data: De antiguo y remoto.
  • De tal palo, tal astilla: De tal padre, tal hijo. En el libro de Ezequiel (16:44)
  • Descubrir el Mediterráneo: Dar como novedad algo que era muy conocido.
  • Dime con quién andas y te diré quién eres.
  • Desgraciado en el juego, afortunado en amores: Consuelo para los que pierden en el juego.
  • Dios salve al rey: Viejo Testamento. Libro de 1 Samuel (10:24).
  • Divide y reinarás: Aforismo latino anónimo que fue usado por Nicolás Maquiavelo (Niccoló Machiavelli 1469-1527), político e historiador italiano, autor del célebre El príncipe.
  • Doblar el codo: Pasar cierta edad, haber hecho gran parte del trayecto. Figura del turf que indica el momento en que los caballos entran en la recta final.
  • Donde el diablo perdió el poncho: Muy lejos.
  • Donde hay vida hay esperanza: Del latín dum spiro spero.
  • Donde hubo fuego, cenizas quedan.
  • ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente: Falta de iniciativa, el que sigue a los demás o a la mayoría.
  • Dos es compañía; tres, multitud.
  • Duro de cocer y peor de comer: Avieso, maligno.
  • Echar fuego por los ojos: Manifestar enojo, ira.
  • Echarlo todo a rodar: Desbaratar, echar a perder un negocio.
  • Echar sapos y culebras: Decir desatinos. Proferir insultos y blasfemias.
  • Echar un velo: Tapar, disimula, omitir. Pero “Quitar o correr el velo” es todo lo contrario: develar, manifestar, descubrir.
  • El arte perturba. La ciencia asegura: Georges Braque (1882-1963), pintor francés.
  • El amor es ciego.
  • El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.
  • El diablo sea sordo: Deseo de que algo malo no suceda.
  • El día menos pensado: En cualquier momento, cuando no lo esperen.
  • El hombre propone y Dios dispone: En Proverbios (16:33): “El corazón del hombre se fija un trayecto, pero de Yahvé depende toda decisión”.

Fuente Consultada: diccionario Insólito 2 de  Luis Melnik

Ver: Dichos Populares Con Dios

Lenguas Germanicas Lenguas Eslavas Lenguas Romanicas Dichos Populares

Lenguas Germánicas , Eslava y Románicas

La familia de lenguas germánicas se formó a partir del indoeuropeo. Si bien resulta todavía, incierta la localización geográfica de las tribus indoeuropeas, sí se tiene constancia, en cambio, del lugar de donde proceden los pueblos germánicos” 

El antepasado común de esta familia lingüística es el protogermánico, una lengua que se hablaba desde el año 2000 a. C. en el sur este y noreste de las áreas geográficas que hoy corresponden a la península Escandinava y Alemania, respectivamente.

De este idioma primitivo descienden otros muchos que se suelen agrupar en tres ramas: el germánico occidental, que comprende alemán, inglés, frisón y neerlandés; el germánico septentrional, que comprende las hablas escandinavas (sueco, danés, noruego e islandés); y el germánico oriental, un conjunto de lenguas primitivas habladas por pueblos’ que, originales de la región del Vístula, se dispersaron luego por el Imperio romano (visigodos, ostrogodos, burgundios, vándalos y góticos).

Si bien carecemos de datos suficientes como para determinar la localización exacta de los indoeuropeos, se conoce sin embargo dónde habitaban los germánicos en los primeros siglos de la era cristiana: sur de Escandinavia y desembocaduras de los ríos Elba, Oder y Vístula. Las migraciones masivas que desde estos lugares protagonizaron entre los siglos y IV d. C. explican la actual diversidad de las lenguas germánicas, puesto que ya entonces aquel protogermánico se había fragmentado en dialectos, a menudo por el contacto con el latín (algo de lo que dejan constancia las palabras germánicas latinizadas que se encuentran en las obras de escritores como Julio César, Tácito o Plinio).

Los testimonios escritos más antiguos que se conservan (sobre todo de la rama septentrional) son inscripciones que datan del siglo III d. C., aproximadamente. Del siglo IV nos ha llegado una traducción de la Biblia hecha por Ulfila, el único documento del grupo germánico oriental (está en gótico, con grafías basadas en el alfabeto griego —aunque con influencias del latín— y se ha preservado en manuscritos que en su mayoría se remontan al siglo VI). Los textos germánicos más tardíos aparecen ya con caracteres latinos, aunque con algunos signos adicionales para representar sonidos que no existían en latín. 

Principales rasgos fonológicos

En términos generales, Lo más destacado en el plano fonológico es el hecho de que los sistemas vocálicos y consonánticos no se apartan tanto del indoeuropeo cuanto de otras familias que también derivan de él, así como el característico acento de intensidad sobre la primera sílaba de la palabra y la pronunciación relajada de las demás (este principio subsiste en gran parte de las lenguas germánicas modernas). 

Vocalismo

El germánico heredó del indoeuropeo la alternancia vocálica en los lexemas, la mantuvo y sistematizó incluso convirtiéndola en la base de la conjugación fuerte (nimmt, nahm, genommen).

El fonema e del indoeuropeo desarrolló los alófonos [I] y [e]: el primero (anteo nasal + consonante) desapareció, junto con el fonema i; el segundo permaneció.

Los fonemas, a  o del indoeuropeo se confundieron en a; á y ó pasaron a ó.

La única vocal velar que permaneció (u) generó un alófono [o].

La secuencia de vocal breve + n + h, mediante la pérdida de n y el consecuente alargamiento compensatorio derivó en vocal larga + h. Las vocales largas resultantes ~. O, originalmente nasalizadas, perdieron la nasalización y se confundieron con los fonemas ~. O; y en este contexto fonético, la ocurrencia de i llegó a ser extraña, hasta el punto de que en el germánico septentrional y en el occidental se confundió con ae larga. 

Sólo han permanecido los diptongos en que el primer elemento vocálico es breve (ei, eu, ai, au) y en todos los dialectos germánicos el acabó monoptongando en ¡. 

Consonantismo

El cambio más sobresaliente que significó el germánico con respecto al protoindoeuropeo es conocido como la ley de Grimm y consiste en el paso de un sistema rico en consonantes sordas (el del indoeuropeo tardío) a otro rico en consonantes aspiradas (el del germánico común).

Las oclusivas sordas del tipo p, t, k se transformaron en fricativas sordas del tipo f, p (th sorda inglesa), x (ch alemana) o h (por ejemplo, latín piscis, inglés fish). Y las oclusivas sonoras del tipo b, d, g cambiaron a oclusivas sordas del tipo p, t, k (por ejemplo, latín id, inglés it).

Solamente se ha mantenido el rasgo de sonoridad en las denominadas aspiradas del indoeuropeo (escritas bh, dh y gh en germánico). Se representan con sonoras oclusivas o fricativas, según la posición. Posteriormente, ubicadas en un entorno sonoro, se sonorizaron en b, d, g, que no se distinguen de las sonoras antiguas b, d, g. El proceso de sonorización no era factible si las fricativas sordas seguían inmediatamente a la sílaba tónica (ley de Verner). La sibilante indoeuropea s pasó a su correspondiente sonora z en idénticas condiciones y luego se confundió con r.

En el germánico occidental, el grupo consonante + j o consonante + r en la frontera intersilábica, dio lugar a consonantes geminadas. 

La gramática

Morfología  

Las lenguas germánicas más antiguas muestran distintas formas para los casos nominativo, acusativo, genitivo y dativo, con vestigios del instrumental y del vocativo. Estos casos son el resultado de la simplificación de los indoeuropeos (prueba del sincretismo es la aglutinación en el dativo germánico del dativo, locativo e instrumental indoeuropeos).

En ellas, además, se distinguía entre singular y plural, y en la declinación de algunos pronombres sobrevivía el dual.

Aparecieron dos tipos de flexión en la declinación de los adjetivos: la fuerte, con una mezcla de terminaciones nominales y pronominales, y la débil (originalmente sustantivos de tema en -n que se usaron primero en aposición a otros nombres y se individualizaron posteriormente como adjetivos).

El verbo del germánico común tenía formas para tos tiempos presente y pretérito; contenía información modal (indicativo, optativo —que funcionaba también como subjuntivo— e imperativo); y parece ser que existió un sistema aspectual basado en un aspecto perfectivo que se expresaba mediante el prefijo ga- (este sistema fue muy productivo en gótico, pero no en otros dialectos; de hecho, hoy no se conserva en ninguna lengua germánica). La mayor innovación del germánico, en lo que se refiere al verbo, es el desarrollo de dos tipos de conjugaciones: la fuerte sistematizó las distinciones heredadas del indoeuropeo en seis conjugaciones, y la débil, con adición de la dental -d a la forma del presente para obtener el pretérito y el participio.

 lenguas germánicas

cuadro sobre las lenguas germánicas

Sintaxis

El protogermánico. era predominantemente una lengua sintética, pero con el tiempo mostró una clara tendencia a las construcciones analíticas (en parte como consecuencia del debilitamiento de las sílabas finales). De este modo, la información contenida en los casos de la declinación pasó a expresar la categoría de persona mediante el sujeto.

En cuanto al orden sintáctico, no es fácil reconstruir el del protogermánico de acuerdo con los textos que se conservan de los dialectos más antiguos, puesto que en su mayoría son traducciones del latín o del griego y muestran una clara influencia de esos modelos. En particular, el problema radica en averiguar si el orden neutral de las palabras situaba al verbo en la primera o en la última posición del enunciado. 

El léxico

El vocabulario del germánico es básicamente indoeuropeo y se compone de palabras heredadas tal cual de la lengua madre, otras construidas sobre raíces o afijos indoeuropeos, préstamos de familias vecinas (como la céltica, que aportó términos relacionados con instituciones políticas y sociales: Reich, Geisel, Amt, Eisen…) y, finalmente, voces no indoeuropeas o de origen desconocido (elementos de sustrato no indoeuropeo, que se suelen atribuir a una civilización báltica: Weib, Segel, Steuer…).

El mayor porcentaje de palabras extranjeras que contiene el germánico procede del latín, a través de contactos con el Imperio romano y, más tarde, por la influencia de la Iglesia católica y por la posición privilegiada de que gozaba el latín —como lengua de cultura— en toda Europa. Los préstamos más antiguos del latín que se conservan no son muy numerosos, y se refieren a aspectos de la vida cotidiana.

FUENTE CONSULTADA: GRAN ENCICLOPEDIA UNIVERSAL-ESPASA CALPE.

Lenguas eslavas y romanicas El Latin Lengua y lenguaje Origen del

Lenguas Eslavas y Románicas – El Latín

Las lenguas eslavas tienen su origen en el indoeuropeo y constituyen un grupo lingüístico muy coherente que se extiende por el este y centro de Europa y el noreste de Asia; además, existen comunidades eslavas en Europa occidental y Norteamérica. 

Hoy día todavía no está muy claro el lugar de origen de los pueblos eslavos, aunque se puede afirmar que una parte de ellos está relacionada con la civilización lusaciana, afincada en las proximidades de Gniezno algunos siglos antes de la era cristiana.

Ya en el siglo d. C., Plinio el Viejo, y Tácito hacen referencia a los veneti («vénetos»), los vecinos orientales de los germanos. Y una centuria más tarde, Claudio Tolomeo utiliza por primera vez el término suoveno  raíz del gentilicio eslavo.

Según estos documentos, el área geográfica que ocupaban aquellas comunidades eslavas primitivas se situaría al norte de los Cárpatos, entre el curso medio del Vístula y del Dniéper, al norte y sur de Kiev. A partir de ahí, comenzó una rápida expansión que las llevó hasta las orillas del Danubio (siglo vi d. C.). En este punto, aunque los eslavos estaban repartidos en distintos grupos, la lengua que manejaban era la misma, con variaciones dialectales de escasa importancia.

Entre los siglos ix y xii, cuando empezaron a crearse los estados eslavos, las diferencias diatópicas se agudizaron: el resultado de la reestructuración del sistema vocálico no fue igual en todas las regiones y dio lugar al desarrollo de lenguas diversas que, grosso modo, se corresponden con la división actual. Pero aparte de ese fenómeno lingüístico, otras circunstancias —de orden histórico y cultural (influencia extranjera)— intervinieron en la progresiva fragmentación que separó, por un lado, a los eslavos del Sur y del Oeste y, por otro, a los del Sur y el Este.

La Iglesia eslavona, instaurada en el siglo IX por obra de los apóstoles griegos Cirilo y Metodio (a requerimiento de Rotislao), dotó a los eslavos de alfabeto (el glagolltico, base del cirílico) y de una lengua litúrgica (el eslavón). En la misma época, tanto los búlgaros como los serbios se convirtieron también a la ortodoxia griega, y en el siglo X, los croatas y los polacos abrazaron el cristianismo pero adoptaron el rito de Roma.

Unos cien años después, la Iglesia ortodoxa se apartó de la romana, cisma que tuvo como consecuencia la separación de eslavos ortodoxos (de alfabeto cirílico) y eslavos católicos (de alfabeto latino). Actualmente, el rasgo que establece más diferencias entre las lenguas eslavas es de la representación gráfica: los pueblos de tradición ortodoxa (ruso, bielorruso, ucraniano, macedonica y serbio) utilizan la escritura cirílica; los de tradición católica o protestante (polaco, checo, eslovaco, esloveno y croata), la latina (a la que algunas lenguas añaden diagramas y signos diacríticos); la glagolítica ha caído en desuso y solamente tiene un interés histórico.

Clasificación de las lenguas eslavas

Los idiomas eslavos no descienden directamente del indoeuropeo, sino del protoeslavo, más próximo a la lengua madre (de la que se segregó tardíamente, entre los siglos V y VIII d. C.). El protoeslavo ha sido reconstruido gracias a la lingüística comparada. Nos podemos hacer una idea aproximada de él a través del eslavo antiguo (o macedonio antiguo de Tesalónica), conocido por las traducciones de los Evangelios y de los textos litúrgicos griegos que llevaron a cabo los antes mencionados Cirilo y Metodío. Esta lengua sagrada ha continuado utilizándose en las iglesias ortodoxas, si bien ha experimentado algunos cambios para adaptarse a los tiempos.

En esencia, el protoeslavo no se distinguía de la rama báltica y, de hecho, algunos estudiosos han hablado de un antepasado común al que denominan baltoeslayo. A partir de ese antepasado, se formaron tres subgrupos fundamentales: 

  • Las lenguas eslavas del Sur, que incluyen: el serbocroata y esloveno en Eslovenia, Croacia, Serbia y regiones adyacentes; el búlgaro en Bulgaria y zonas colindantes; y el macedonio en Macedonia, Yugoslavia y lugares vecinos de Grecia.
  • El eslavo occidental, que comprende el checo y el eslovaco en Checoslovaquia, el lusaciano en Alemania y el polaco.
  • El eslavo oriental, que abarca el ruso, el ucraniano y el bielorruso. 

Esta clasificación tripartita no contempla las variedades en el seno de cada lengua. De ellas, los llamados dialectos de transición o dialectos híbridos muestran ciertas semejanzas entre los múltiples idiomas eslavos (que no se manifiestan, sin embargo, en los respectivos textos literarios), las cuales explican que la comunicación entre los eslavos de diversas nacionalidades sea difícil pero no imposible. Tomadas aisladamente, existe una diferencia de grado entre las lenguas según el panorama dialectal que presentan: desde el ruso —bastante homogéneo—, hasta el esloveno —muy diversificado—. En la actualidad, los medios de comunicación de masas contribuyen a minimizar la variedad en todas las lenguas eslavas. 

Lenguas eslavas y romanicas El Latin

Características generales de las lenguas eslavas 

Fonología

En lo que se refiere al plano fonológico, es característica de las lenguas eslavas la tendencia a ordenar los segmentos fónicos en la sílaba de menor a mayor sonoridad. En la evolución del protoeslavo desde el indoeuropeo esto se manifiesta en la pérdida de consonantes finales, la sustitución de las vocales nasales por secuencias tautosilábas de vocal + consonante nasal, la monoptongación de los diptongos, y la formación de secuencias tautosilábicas de e, o + consonante líquida.

Asimismo, fue muy significativo el proceso de palatalización que se originó en el protoeslavo y que sirve para discriminar categorías morfológicas de una misma palabra <por ejemplo, en ruso múka es ‘tormento’, en tanto que múdt —con la consonante palatal — significa ‘atormentar’). Este fenómeno se vio favorecido por los siguientes entornos fonéticos: 

  1. a)     k, g y x ante vocales palatales.
  2. b)     Delante de vocales palatales derivadas de una monoptongación, k cambia a c, g cambia a z, y x cambia a s.
  3. c)     Tras vocales palatales.
  4. d)     Las secuencias de dental + j se reducen para dar lugar a un único fonema palatal.

 Morfología

En el plano morfológico, las lenguas eslavas se muestran muy conservadoras.

En cuanto al género, la diferenciación entre masculino, femenino y neutro se mantiene en singular, aunque muchas lenguas han practicado cierta reestructuración en el plural.

Con respecto a la declinación, excepto el búlgaro y el macedonio, que la han perdido, -en general el resto de las lenguas eslavas conservan los siguientes casos: nominativo, acusativo, genitivo (resultado de la confusión del genitivo y el ablativo indoeuropeos), dativo, instrumental y locativo. Además, el número dual desapareció en la mayoría de las lenguas (salvo en esloveno), pero ha dejado no pocos vestigios en la forma de plurales irregulares.

Una innovación significativa de la flexión nominal fue la que introdujo el rasgo semántico de la animación: ciertos sustantivos animados presentan un acusativo igual que el genitivo <y no que el nominativo>.

Los adjetivos determinados de forma larga doblan muchos adjetivos normales llamados indeterminados, de forma corta.

La morfología verbal sufrió más cambios que la nominal. Todas las lenguas eslavas han perpetuado la concordancia persona/número en las formas finitas del verbo; no obstante, algunas formas no finitas han adoptado la correspondencia género/número.

La conjugación está dominada por la categoría del aspecto (el perfectivo, que expresa una acción terminada, y el imperfectivo, que indica una acción sin completar). Por otra parte, existen formas del imperativo derivadas del modo optativo indoeuropeo.

En estas lenguas se da un uso muy extendido de formas nominales (no finitas) del verbo: hay dos formas para el infinitivo (tradicionalmente conocidas como infinitivo y supino) y cinco participios (presente activo, presente pasivo, pasado activo, pasado pasivo y perfecto activo).

La mayoría son lenguas sintéticas (es decir, expresan contenidos gramaticales por medio de las terminaciones de las palabras). El búlgaro y el macedonio son más analíticos (transmiten esta información mediante el orden sintáctico). 

Léxico

Un importante fondo léxico en las lenguas eslavas procede directamente del indoeuropeo. Con todo, se pueden reconocer préstamos muy antiguos del iranio y el germánico. Hoy, el vocabulario de cada uno de los idiomas eslavos refleja influencias locales más recientes (sobre todo del alemán, en el Oeste, y del turco, en los Balcanes).

En cuanto a la nueva terminología, se ha formado sobre la base de voces griegas y latinas, así como también a través del mecanismo morfológico de la derivación (incremento de palabras con prefijos y sufijos).

FUENTE CONSULTADA: GRAN ENCICLOPEDIA UNIVERSAL-ESPASA CALPE.

Las Lenguas: El Latin – Germánicas – Romances o Románicas Proverbios

Las Lenguas: El Latín – Germánicas – Romances

El latín es una lengua indoeuropea que se extendió a lo largo de un vasto territorio. Ello derivó en una evolución diferente según la zona en que se hablase y tuvo como consecuencia su fragmentación en los idiomas romances. ¿Pero significa eso que el latín ha muerto? 

Lacio, una pequeña comarca de la Italia Central, situada a la orilla izquierda del río Tíbet, fue el lugar preciso en donde se gestó el latín. Extendiéndose por toda Europa y por algunos puntos de Asia, esta lengua junto con el osco y el umbro, integraban la rama itálica de la gran familia indoeuropea, de la cual formaban parte el griego, el eslavo, el celta, el germánico, entre otros.

Pero sin lugar a dudas, de ser una pequeña aldea de agricultores en el siglo VIII a.C., la ciudad de Roma vertiginosamente se convirtió en capital del Lacio, que aumento su poder a través del dominio en otros territorios. Su autoridad fue sobre el mediterráneo occidental, España, norte de África y costas meridionales de Francia, hecho que se consiguió tras las guerras de Cartago. Posteriormente, incorporó a su imperio como provincias romanas, a los países del Mediterráneo oriental tras su conquista. 

Este proceso se denominó romanización, teniendo la característica de fluir de igual manera en cualquiera de las regiones que se hallaran afectadas. Esto se manifestaba en la fundación de los núcleos urbanos que tenían como objetivo ser administrados incluyendo su área circundante, en cada uno de ellos además se respetaban las costumbres religiosas de la población, a los cuales se les imponía  el derecho y la lengua de Roma.

Para ello se crearon escuelas en donde se enseñaba el latín, mercados y centros de diversión; fomentando la comunicación; como actividad económica importante se encontraba la explotación de minas y otros recursos naturales de valor en la época impulsando a la generación de riquezas y cultura para los habitantes.

Por ese entonces, y basándose en líneas fundamentales de figuras como Julio César y su sucesor, Augusto, Roma gobernaba una gigantesca porción de la superficie terrestre. Lo que hoy conocemos como: Italia, España, Portugal, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, provincias alemanas del Rhin, Bohemia, Suiza, países danubianos del centro de Europa, península Balcánica, Asia Menor, Siria. Palestina, Egipto y costa mediterránea de África, eran países o regiones que comprendían ese gran imperio universal, del cual Roma era la cabeza y parte imprescindible logrado hasta el momento.

En todas las provincias, regiones de este nuevo imperio se adoptaría como lengua oficial el latín vulgar o coloquial, origen de todas las lenguas románticas. Las peculiaridades de este latín fueron, que en ocasiones convivió con las lenguas propias de las poblaciones indígenas lo que generó un bilingüismo, que con distinta incidencia en cada zona fue desplazándose hasta lograr su total desaparición. Son ejemplos de este hecho, en Italia, la Galia y la península Ibérica, esta última debido a su situación periférica dentro del imperio romano. Pero fue tras las invasiones bárbaras, cuando el latín hablado se perdió por completo en Gran Bretaña y en el centro de Europa.

Por el contrario, en ciertos lugares el latín si se mantuvo, evolucionando y adoptándose a las divergencias léxicas y en menor medida morfológicas propias de cada lugar. Pero puede sostenerse que ante la presión de los pueblos germánicos, es cuando el imperio comienza a agrietarse como el todo que formaba, lo que provocó el quiebre también del latín como lengua oficial, surgiendo así la aparición de un sinnúmero de dialécticos que hoy conocemos con el nombre de lenguas románticas. 

Una inscripción romana en latín

Una inscripción romana en latín

¿Ha muerto el latín?

La respuesta a tal pregunta sería NO, solamente a evolucionado a través del tiempo. Se conserva como uno de las leguas románticas, fruto de una lenta evolución cronológica ya que no desapareció en una fecha exacta u aproximada, como si lo hizo, el 27 de diciembre de 1777, el idioma celta de Cornulles, tras la muerte de la última persona que hablaba mencionada lengua.

La posterior aparición de las lenguas romances, en cualquier caso, no puso fin a la influencia del latín, que mantuvo su estatus de lengua culta en occidente durante toda la edad media e incluso, en campos como la filosofía, hasta los siglos XVII y XVIII.  Sin embargo, el latín, lenguaje de la ciencia europea, sigue siendo el vehículo de comunicación entre los doctos de toda Europa. Pero es la Iglesia, guardiana de la cultura clásica y de la fe católica,  quien se esforzó durante años en mantener se esforzó por mantener su fundamental unidad como elemento identificativo de su comunidad de fieles, por encima de las diferencias nacionales, ya que por ejemplo el Papa, la santidad suprema, la sigue utilizando a esta lengua para redactar sus encíclicas. Por esto, como dice Benturo Terracini (Conflictos de lengua y cultura): «El latín pasa poco a poco al papel de una lengua superliteraria común a todas las vulgares, expresión de un ideal común de cultura, de intereses espirituales, morales, y, sobre todo, religiosos, más bien que norma corriente de expresión».

En síntesis y respondiendo en pocas palabras a la pregunta anterior, el latín lengua milenaria, persiste hoy en día de una forma culta en los textos, tanto eclesiásticos como jurídicos, pero también en las lenguas romances en su etapa más avanzada de desarrollo. La actual autonomía de todos y cada idioma neolatino tiene un mismo origen, el latín. Ya que presentan en sus estructuras fonológicas, gramaticales y léxicas semejanzas provenientes de la parte sur de Europa, que va desde Portugal a Rumania, más precisamente de Romania.  

El alfabeto latino y el plano fónico de la lengua

El alfabeto latino deriva del griego y, en esencia, es igual que el del español. Hacía el siglo í d. C. constaba de 23 signos gráficos: a, 1, c, d, e, f, g, h, j k, l, m, n, o, p, q, s, t, v; x, y; z. 

Las vocales son las mismas que las del castellano, aunque la y la u tenían valor consonántico cuando precedían a otra vocal y formaban sílaba con ella.Un rasgo fonológico singular de las vocales latinas es el de la cantidad, que permitía distinguir las vocales largas de las breves, según el tiempo que se tardara en pronunciarlas (por eso los diptongos siempre eran largos). En consecuencia, también variaba la cantidad de las sílabas: eran largas cuando contenían una vocal larga, un diptongo, o cuando su vocal —a pesar de ser breve— iba seguida de dos consonantes; una sílaba era breve cuando su núcleo vocálico era breve y no iba seguido de dos consonantes.

Otro componente distintivo en el sistema fonológico de las vocales latinas era el del acento prosódico: por lo general, los monosílabos se acentuaban (excepto las preposiciones, las conjunciones y los enclíticos); los bisílabos llevaban el acento en la segunda sílaba; los polisílabos, en la penúltima sílaba si era larga yen la antepenúltima si era breve; cuando una sílaba se veía incrementada por un enclítico, el acento recaía en la sílaba que precedía a la enclítica.

Las consonantes se agrupaban sobre la base de tres puntos de articulación (labiales, dentales y guturales) y cuatro modos de articulación (oclusivas, nasales, fricativas y líquidas). La h, que primitivamente se pronunciaba como una fricativa gutural aspirada, perdió pronto su valor en el entramado de la estructura fónica del latín.

La manifestación de estas consonantes en el habla no era idéntica a la que hoy día se registra en español. Así, c y g ante e, se articulaban igual que ante a, o, u; el grupo consonántico II se pronunciaba como dos eles; la v como u consonántica; el dígrafo ch, como c sencilla; después de q y g, la u sonaba siempre; y la z equivalía al sonido ds. 

Gramática

Los tipos de palabras que podían entrar a formar parte de la oración en latín eran ocho: sustantivo, adjetivo, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción e interjección. Estas, a su vez, se dividen en variables (sustantivo, adjetivo, pronombre y verbo) e invariables (el resto). Como se observará, no se ha hecho mención del artículo, puesto que el latín no contemplaba esta categoría en su repertorio morfológico (el artículo del castellano procede de un pronombre/adjetivo demostrativo ille, illa, illum).

En cuanto al género, al igual que en griego había en latín masculino, femenino y neutro. En cambio, no existía el dual del griego; solamente los números singular y plural. La flexión nominal se expresaba además por medio de los casos, las formas que presentan los nombres al tomar distintas desinencias. Siendo los casos una categoría morfológica, indicaban no obstante, a través de esas terminaciones, la función que podía desempeñar el sustantivo en la oración (es decir, contenían también información sintáctica). Al conjunto de los seis casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo dativo y ablativo) en que un nombre era capaz de flexionarse se le denomina declinación, y en latín había cinco tipos de declinación.

La flexión verbal recibe el nombre de conjugación y se refiere a la serie ordenada de formas que presenta un verbo y que indican el número, la persona, el tiempo y la voz. Dentro del sistema verbal latino habría que destacar las siguientes peculiaridades: la existencia de cuatro conjugaciones (y aun de una quinta o mixta, así llamada porque resulta de la mezcla entre la tercera y la cuarta); las voces deponente (la de aquellos verbos que únicamente tienen formas pasivas, pero con sentido activo) y semideponente (los que son deponentes sólo en los tiempos de perfecto, pero no en los de presente); la conjugación perifrástica activa (que se obtiene al unir el participio de futuro activo con las distintas desinencias del verbo sum, «ser», y que expresa la intención del sujeto de realizar una acción) y la pasiva (producto de unir el gerundívo con las distintas formas de sum y que expresa la necesidad o el deber de que una acción sea realizada por el sujeto); la ausencia de tiempos compuestos

FUENTE CONSULTADA: TEXTO BASADO  EN GRAN ENCICLOPEDIA UNIVERSAL-ESPASA CALPE – WIKIPEDIA – ENCARTA

La Lengua y el lenguaje Latin Romances Germanicas Origen

Lengua: El Lenguaje Latín

La Lengua y el lenguaje Latin La lengua es un sistema arbitrario de signos que los miembros de una comunidad establecen por convención, con el fin de comunicarse. El habla es la realización concreta de la lengua, ya en el discurso oral, ya en el escrito

Es a principios del siglo XX, cuando Ferdinand de Saussure (lingüista suizo) plantea una distinción concreta a una problemática que se venia gestando desde hacía un tiempo. La misma hacia referencia a la utilización de los términos lenguaje, lengua y habla para aludir a un mismo concepto.  Para ello el suizo propone como base lo siguiente:

LENGUAJE= LENGUA <—-> HABLA

El hablante hereda el idioma de una comunidad y asimila su funcionamiento de forma progresiva.
El habla es la manifestación de la lengua en el discurso

Por lo tanto, el hablante hereda de su comunidad el idioma, asimilando su funcionamiento de forma progresiva.  Mientras que el habla, es la manifestación de la lengua en el discurso.

Lenguaje y lengua:

«Tomado en su conjunto, el lenguaje es multiforme y heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece además al dominio individual y al dominio social; no se deja clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos, porque no se sabe cómo desembrollar su unidad» (Curso de lingüística general). Según esta afirmación de Saussurre, podemos evidenciar que el lenguaje presenta caras muy heterogéneas, definiéndose también como la facultad natural que tiene el ser humano para comunicarse entre sus iguales.

Es por esto, que el lenguaje es el objeto de estudio de la lingüística, pero también de otras ciencias como lo son la psicología, antropología, filología entre otras. Sin embargo, lo que las diferencia es que cada uno de ellas lo hace desde una perspectiva determinada.

Pero si volvemos a la afirmación de Sassurre y las tantas caras que presentan el lenguaje, cabria preguntarnos ¿Cuál de todas ellas es la que presenta utilidad para la lingüística? Sin lugar a dudas la respuesta esta en la lengua. Es decir, que es la facultad de constituir un sistema de signos distintos que corresponden a ideas distintas.

En suma, aprendido y compartido por todos los hablantes, permitiéndoles comunicarse entre si y poseyendo un carácter pasivo, inmaterial y por lo tanto social. Es en sus palabras, «norma de todas las manifestaciones del lenguaje» (op. cit.), el componente esencial del lenguaje.  

Pero la otra cara de la misma moneda, la constituye el habla. Es decir aquel componente, que hace referencia a la realización concreta de la lengua por un hablante en un momento dado, al emitir un mensaje preciso mediante el uso de los signos y reglas del sistema que considere pertinentes, y se caracterice por ser activa, material e individual. Con otras palabras podríamos decir que una sin la otra no podrían vivir, ya que entre ellas existe una relación de mutua dependencia.  

Lengua y habla

Existe una clara dicotomía entre los conceptos de la lengua y el habla, esta dicotomía define y distingue claramente a cada uno de ellos. En primer lugar, como se ha mencionado, el habla es la parte social del lenguaje, es algo externo al individuo, que por si solo no puede alternarla en su estructura.

En este caso, sin la necesidad de que a través de un aprendizaje se adquiera, el habla es uniforme, un sistema organizado de signos de carácter arbitrario, que los seres humanos adquirimos a través de la comunidad a la que estamos insertos. En cambio, la lengua es susceptible de análisis ya que es un objeto concreto.  Sus unidades así como estas asociaciones que se establecen entre ellas son en esencia psíquicas, pero no abstractas.

Entonces, el habla es un hecho netamente individual del lenguaje, por lo tanto no es homogénea sino cambiante, circunstancial, siendo además, un objeto concreto de orden físico y fisiológico, por ser que en ella intervienen órganos auditivos y articulatorios. Este acto, esta sujeta a la voluntad de cada individuo, que se expresará de acuerdo a su propio indirecto y de un modo distinto de cada enunciación.

En otras palabras, el habla va a ser la forma de manifestación de la lengua en el discurso, comprendiendo, por un lado, las combinaciones que libremente elija cada persona y por otro lado, en concordancia con los actos de fonación.

Gracias a la palabra y a la lengua en cuanto a fenómeno de una comunidad humana pensamos el mundo y nos pensamos a nosotros mismos… a través de la lengua interpretamos la realidad y con ayuda de la palabra nos sabemos viviendo como intimidad insustituible, como personas singulares” (O.Fullat, Educación: desconcierto y esperanza.1976)

El signo lingüístico

Los signos lingüísticos, son los símbolos que constituyen el lenguaje.  En todo signo lingüístico se distinguen, semánticamente dos aspectos: el conjunto de características a que hace referencia el signo (designado) y el conjunto de entidades que poseen las características del designado (denotado).Se podría admitir, por lo tanto, que la verdadera entidad lingüística es la diferencia en sí: «en la lengua no hay más que diferencias» (op. cit.). Una unidad adquiere valor funcional si es distintiva.

Los pianos implicados en el signo lingüístico son ambos psíquicos, pues es un proceso mental el responsable de su asociación. Estas dos caras, íntimamente unidas, son el concepto (o significado) y la imagen acústica (significante o expresión). La imagen acústica no es el sonido material perceptible por los sentidos, sino su huella psíquica, la imagen verbal del concepto, la representación sensorial de la palabra. Se verá con más claridad en el esquema que se incluye a pie de página.

En él se puede observar que el papel que desempeña el signo lingüístico es el de practicar un corte en el continuum amorfo del pensamiento (ideas) y estructurar esa materia en el sistema de la lengua. De la materialización concreta del signo se encarga el habla.

Los caracteres primordiales por los que se reconoce un signo lingüístico son su arbitrariedad, su carácter lineal y su inmutabilidad.

El principio de arbitrariedad quiere decir que el signo es inmotivado, que el significante está vinculado al significado no por una necesidad ni una ley natural. Es un lazo de unión acordado por convención y que se transmite por tradición. Buena prueba de ello es que a un mismo significado (por ejemplo, «árbol») le corresponden distintos significantes, según la lengua de que se trate: arbor (latín), tree (inglés), árbore (gallego), etc. Conviene hacer una matización al respecto: que sea arbitrario no significa que la elección de un significante u otro dependa de la libertad del hablante; por el contrario, tal asociación es fruto de un hábito colectivo.

Por ser una imagen acústica, el significante se desenvuelve en el tiempo y adopta los caracteres que definen al tiempo: representa una extensión y esa extensión es mensurable en una sola dimensión (la lineal). Esto significa que el significante posee un carácter lineal. Por oposición a los significantes visuales, los acústicos se presentan de forma sucesiva, uno detrás de otro, en cadena (lo cual queda patente cuando los representamos mediante la escritura).

La inmutabilidad del signo se explica desde su condición de fenómeno heredado: «un estado de lengua dado siempre es el producto de factores históricos, y esos factores son los que explican por qué el signo es inmutable, es decir, por qué resiste toda sustitución arbitraria» (op. cit.). En efecto, un estado sincrónico de lengua excluye la posibilidad de un cambio general. La variación pertenece al plano del habla y solamente cuando es aceptado por la totalidad de un grupo entra a formar parte de la estructura lingüística, pero esa modificación será el producto de un proceso que se desarrolla a lo largo del tiempo, un proceso diacrónico (el paso de un estado de lengua a otro).

La inmutabilidad se debe a diversas causas: por el carácter arbitrario del signo, que protege a la lengua de cualquier tentativa por cambiarla; por la infinidad de signos que son necesarios para constituir una lengua (es fácil reemplazar un alfabeto por otro, ya que son pocas las letras que lo componen, pero sustituir los signos de una lengua por otra es imposible); por la complejidad del sistema.

Transformarlo sólo sería concebible con la intervención de especialistas (gramáticos, lingüistas, lógicos…), pero ningún experimento de este tipo ha resultado exitoso, y por la reticencia colectiva a toda innovación lingüística, porque la lengua forma parte del cuerpo social y, siendo la masa inerte por naturaleza, se muestra ante todo como un factor de conservación.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
Ferdinand Saussure Curso de Lingüística

Las filología (amor o interés por las palabras) puntualiza seis distintos tipos de estructuras lingüísticas , que se hallarían presentes en el modo de hablar de los humanos, tanto actuales como anteriores, a saber:

1) Incorporante o polisintético. Es el caso de las lenguas primitivas americanas, que incluyen-característicamente-en una palabra la expresión de toda la acción; es decir, verbo, sujeto, objeto y adverbios modificativos.

2) Monosilábico, o aislador de raíces. Propio de una etapa muy primitiva del lenguaje hablado, como el chino o algunos idiomas de Guinea, que, por su pobreza de sonidos, recurre a la entonación para expresar con el mismo vocablo diferentes ideas.

3) Aislador de palabras. Por ejemplo, las denominadas lenguas malayo-polinesias, típicas por su sonoridad, abundancia de vocales, y escasez de consonantes. Con un necesario uso recurrente de los pronombres en razón de la poca diferenciación entre el nombre y el verbo.

4) Analíticas. Con abundante utilización de prefijos para poder expresar categorías o géneros. Los idiomas de los bantúes son exponente de esta categoría.

5) Aglutinantes, o subordinantes. Las lenguas del grupo uraloaltaico o turanio representan a esta clase, que se distingue por la señalada tendencia a la anteposición del genitivo y del adjetivo.

6) De flexión. Corresponde a los idiomas con estructura de mayor complejidad, los de las razas semita e indoeuropea, y son los que logran el más alto grado de perfección expresiva.

A su vez, de acuerdo con los estudios de algunos filólogos, se pueden diferenciar tres sub-grupos al interior de esta categoría: de flexión de raíces -lenguas semíticas-, con genitivo y adjetivo pospuestos; de flexión de palabras -grupo indoeuropeo-; y, por último, de flexión de grupos, al que quizá sea posible adscribir al georgiano y al vascuence. Sin embargo, y a pesar de la tipología señalada, por fuera de ella quedan otros grupos de lenguas imposibles de ser incluidos en los tipos propuestos; así sucede con los idiomas australianos, bosquimano, hotentote, nubio, drávida o dravidiano y demás.

El lenguaje y sus cuatro niveles de Saussure

En parte, el relativo fracaso de la Filología en brindar una explicación acabada y cabal al problema de las lenguas se debería a la existencia simultánea, en todo idioma y en cualquier momento de su proceso, de cuatro niveles o planos que no guardan relación alguna con la gramática. Éstos serían: el expresivo, el usual, el literario y el técnico.

A partir de la observación del recurso frecuente de los gestos, como modo de comunicación, entre las comunidades primitivas que superviven en el mundo moderno, cabe inferir que los primeros pueblos acudían en alta proporción a los gestos que, probablemente, deberían acompañar con sonidos, en busca de una mayor expresividad junto con un adecuado efecto en el otro, u otros, hacia la persona a quien iba dirigido el mensaje. Con el lógico desgaste de los sonidos, proveniente de una evolución en la manera de comunicación, estas expresiones acústicas comenzaron a integrar el acervo lingüístico.

En forma oral al principio, la Literatura cobra cuerpo creando un léxico particular en el que la palabra es’, al mismo tiempo, idea-síntesis y generadora de belleza, ya que se transforma su acepción, o bien el sentido e incluso el orden dentro de las expresiones.

Tiempo después, y con la fijación de trabajos ejercidos por los hombres en sus respectivas actividades, surge el nivel técnico. En este caso no se tiende a la ampliación o recreación de los vocablos sino que, por el contrario, se hace necesario limitarlos y definirlos de acuerdo con los usos y funciones laborales.

El lenguaje técnico, conciso y económico, se opone al expresivo, aun cuando procede del usual, y sus semejanzas con el literario sólo radican en la creación y establecimiento de nuevas voces, siempre de carácter específico. Toda lengua posee un alto grado de vivacidad y riqueza; las palabras que la conforman cumplen un ciclo -nacimiento, crecimiento, desarrollo, reproducción y muerte- que se realimenta constantemente del grupo social que la instrumenta. Las modificaciones y variaciones de los vocablos son parte del modo cultural propio de cada comunidad humana, influida a la vez por gran cantidad de otros factores: estadio de civilización, historia anterior, enclave geográfico, desarrollo económico y hasta creencias religiosas.

En la actualidad, y a partir de los estudios que a principios del presente siglo desarrolló en diversas obras y trabajos el francés Ferdinand de Saussure -en especial en su «Curso de lingüística general» dictado de 1906 a 1911 y editado sólo en forma póstuma a su autor-, una disciplina científica particular ha cobrado gran auge y creciente importancia. La Lingüística es la ciencia del lenguaje, éste es su objeto de estudio, pero e! mismo contiene aspectos múltiples, ya que lo enfoca como un todo y domina de tal manera el conjunto de aquellos aspectos que los convierte en un objeto propio.

La meta fundamental de la Lingüística es el estudio de la estructura y de la evolución del lenguaje humano en toda la complejidad de su función amiento y de sus realizaciones diversas. El análisis del lenguaje enmarcado en el contexto de las condiciones sociales en que funciona y evoluciona, entra en el campo de la Sociología, estudio científico de las sociedades. Hoy día se intenta elaborar una Sociolingüística.

FUENTE CONSULTADA: GRAN ENCICLOPEDIA UNIVERSAL-ESPASA CALPE

Dichos Populares con Dios Expresiones Diarias con Dios

Dios: Nombre sagrado del Supremo Ser. Es probablemente la palabra más por el idioma español para expresiones populares y dichos tradicionales. Por ejemplo:
• Adiós.
• A Dios rogando y con el mazo dando.
• Alabado sea Dios.
• A la buena de Dios.
• Al que madruga, Dios lo ayuda.
• Anda con Dios.
• ¡Ay, Dios!
• ¡Bendito sea Dios!
• Cada uno es como Dios lo ha hecho.
• Como Dios manda: Como debe ser.
• Como que Dios está en los cielos. Como que hay Dios: Fórmula de un juramento.
• Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
• …de Dios: Con gran abundancia, copiosamente (Llueve de Dios).
• De Dios venga el remedio: Cuando la capacidad humana ya no alcanza.
• Deidad es el ser divino o esencia divina. También los falsos dioses. Deicidas, los que mataron a Jesús. Deífico, que pertenece a Dios.

• Deípara, deus;parere, dar a luz, es el título que se otorga únicamente a la Virgen María.

• Dios aprieta, pero no ahorca.
• Dios da ciento por uno: Recompensa por la caridad.
• Dios dirá: Remisión a la voluntad del Señor.
• Dios es mi testigo.
• Dios los cría y ellos se juntan.
• Dios mediante.
• Dios me perdone.
• Dios me perdone, pero…: Cuando se va a emitir un juicio temerario.
• ¡Dios mío!
• Dios proveerá.
• Dios se apiade.
• Dios se lo pague.
• Dios te ayude.
• Dios te bendiga.
• Dios te guarde.
• En el nombre de Dios.
• Hasta mañana… si Dios quiere.
• Líbreme Dios.
• ¡Madre de Dios!
• ¡Milagro de Dios!
Ojalá, también de raíz árabe, wasa Allah, quiera Dios.
• Olé!  la propia españolísima expresión ¡olé! viene del árabe wa-llah, por Dios, que fue deformada hasta convertirse en lo que es: una interjección llena, vida, ánimo y aplauso.
• Pan de Dios: Muy buena persona, de carácter tranquilo y tierno.
• Poner a Dios delante de los ojos: Proceder con rectitud de conciencia.
• Por Dios!
• Pordiosero: Palabra formada con la imploración del que pide una limosna.
• Por el amor de Dios.
• Por la gracia de Dios.
• Quiera Dios.
• ¡Sabe Dios!: Manifestación de inseguridad o ignorancia de lo que se trata.
• Si Dios lo quiere…
• ¡Válgame Dios!
• Vaya con Dios.
• Venga Dios y véalo: Se invoca a Dios frente a una injusticia.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito 2 de  Luis Melnik