Estado y Nación

Historia de la Relacion Entre El Estado e Iglesia-Resumen

Historia de la Relacion Estado e Iglesia-Resumen

Esta historia se puede dividir en tres partes.

1-La primera empieza cuando Jesús manda pagar el tributo al emperador y termina cuando el emperador se convierte al cristianismo.

2-La segunda empieza cuando el Papa se convierte en soberano y termina cuando se convierte, mil años más tarde, en prisionero.

3-La tercera comprende apenas cien años, que para la duración de esta historia es, relativamente, poco tiempo

La Relacion Estado e Iglesia en la Historia Poder Espiritual y Secular
Obra de Rubens, El Triunfo de la Iglesia

Dios y el César: Los judíos, y de una manera más deliberada los dirigentes judíos, multiplican las encuestas y las entrevistas para saber quién es Jesús y qué piensa.

El pueblo judío, como pueblo de Dios, tomaba muy a mal la pretensión que tenía el emperador de cobrar el tributo en Palestina lo mismo que en cualquier provincia del Imperio.

Sobre la mala disposición general en todos los lugares y tiempos a pagar los tributos, había lo que pudiera tener de ofensa para el pueblo escogido ese tributo al emperador pagano.

Lo popular era pues contestar que no: los judíos no tenían por qué pagar el tributo al César.

Le piden a Jesus que diga claramente si hay que pagar o no el tributo al César. Lo que dice claro es, por de pronto, lo que piensa de la pregunta. «¿Por qué me tentáis?… Traedme una moneda, para que la vea.»

Las monedas más corrientes eran de cobre y las de oro o plata venían de Roma; no abundaban tanto, y por eso manda traer una. «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?», les pregunta. «Del César», responden. «Pues, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Y se quedaron asombrados.

La respuesta sigue siendo, dos mil años después, la mejor que existe sobre la cuestión. No es raro que se acuda siempre a ella, bien mirándola por una cara o por la otra, pues tiene dos, como las monedas.

Por una parte reconoce que el emperador tiene unos derechos, y entre ellos el de cobrar los tributos, aun del pueblo judío. Es, pues, en este sentido, una invitación a someterse a las autoridades constituidas.

Y los apóstoles recogerán esta enseñanza y la difundirán en sus cartas. San Pablo, en su carta a los romanos, además de decir que se paguen los impuestos, manda someterse a las autoridades, porque los gobernantes están puestos por Dios para hacer justicia.

La fe aplastando a los falsos dioses y coronando a los mártires. Miniatura de la «Psicomaquia», de Prudencio. (Biblioteca Real de Bélgica.)

San Pedro, en su primera carta, recomienda también la sujeción a las instituciones humanas de gobierno. «Portaos como libres — dice a continuación — pero sin hacer de la libertad un velo que cubra la malicia, sino como servidores de Dios.»

De modo que, para ios primeros cristianos, someterse a la autoridad civil viene a ser respetar a los que Dios ha puesto para el desempeño de determinadas funciones y defensa de la justicia.

Si, además, se piensa que el emperador que se beneficiaba de esa actitud era pagano y que los que la proponían eran judíos, la doctrina queda todavía más clara.

La otra cara de la respuesta no es menos importante. Si hay que dar al César las monedas que lleven su imagen impresa, y lo demás que le toque, y eso es justamente lo que Dios manda, también hay que «dar» a Dios lo que es de Dios, lo que Dios pide.

¿Y no proclama el primer mandamiento que Dios es único, y que no ha de tener el hombre otro Dios más que El?

Podrá ocurrir que el emperador pida del cristianismo la idolatría, y entonces es la hora del testimonio cristiano, cuando el cristiano ha de mostrar que sólo tiene un Dios.

Esta segunda parte se cumplió en las largas persecuciones y los martirios que escalonan los primeros trescientos años de la era cristiana.

¿Por qué fueron perseguidos unos hombres tan bien dispuestos a pagar los tributos y sujetarse a las autoridades constituidas?.

Porque entre los deberes cívicos había algunos que eran al mismo tiempo religiosos; el emperador tenía un culto, como encarnación que era del Estado, y en Roma el Estado mismo lo era todo, un todo revestido de carácter religioso.

El imperio que englobaba a tantos pueblos, englobaba también a muchos dioses. Pero, para el buen romano esto no era un problema.

La coexistencia de dioses era cosa admitida; cada uno podía tener sus particulares preferencias, pero ningún Dios era incompatible con el culto religioso al emperador. Ninguno, excepto el Dios de los cristianos.

El Dios de los cristianos no era un dios nacional, no era el dios de un pueblo — digno de ser tolerado con las demás peculiaridades y tradiciones nacionales —, sino un Dios universal distinto, único, cuyo culto no podía compaginarse con otro.

Y el cristiano no se avenía a dar culto a los únicos dioses que el Estado reconocía: no era lo malo, a los ojos del Estado, que el cristiano tuviera su Dios, sino que ese Dios fuera exclusivo, es decir, que el cristiano no tuviera además los dioses que el Estado reconocía.

Y esto es lo que parecía hacer de él — como algún historiador de la Iglesia ha escrito — un sin dios, un ateo.

La persecución pasó por varias etapas. Hasta alrededor del año 100 no había leyes especiales contra los cristianos.

Bastaban las leyes existentes para que un cristiano pudiera ser condenado a muerte como elemento peligroso para el orden establecido.

Hacia el año 100, después de una encuesta, la autoridad interviene y el emperador decide que el cristianismo es un crimen en sí y que el cristiano que, después de ser juzgado, no renuncie a su fe puede ser condenado a muerte.

Pero, la acusación debe ser presentada en regla (no se admiten denuncias anónimas) y el magistrado no tiene obligación de buscar y descubrir a los cristianos.

Esta etapa dura casi cien años más; después el Estado se decide a intervenir de una manera más directa y toma la iniciativa de la persecución para ver de desarraigar el cristianismo: hay edictos que prohiben las conversiones al cristianismo, edictos contra los sospechosos de cristianismo, contra los obispos y las asambleas de los cristianos, confiscaciones de los cementerios que se descubran y la persecución se hace cada vez más violenta.

Pero, entre persecución y persecución hay también períodos de paz y hasta emperadores que amparan al cristianismo.

Sin embargo, la religión cristiana seguía extendiéndose a través de las persecuciones y después de la última, que fue la peor — una verdadera guerra de exterminio se ha dictado — viene por fin, al empezar el siglo rv, el edicto de Milán y con él la libertad de cultos que concede a los cristianos el derecho a practicar libremente su religión.

No sólo esto, sino que la Iglesia recibió compensaciones por los daños causados en la última persecución.

Constantino, aunque favorable al Dios de los cristianos, no recibió el bautismo sino en su lecho de muerte, y todavía de manos de un hereje. Pero algo había cambiado para siempre.

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Emperador Constantino de Roma

La época de las catacumbas había terminado y los intentos, como el de Juliano el Apóstata, para restaurar el paganismo y perseguir al cristianismo nada pudieron conseguir.

En pocos años el clero cristiano obtuvo las mismas consideraciones que el clero pagano y la Iglesia se benefició con exenciones de impuestos y el derecho a aceptar legados.

Poco después la situación de paridad se convirtió en una situación de predominio cristiano.

La autoridad empezó a restringir el culto pagano, primero el culto público y al final hasta el ejercicio privado. Las medidas de represión del paganismo no siempre se aplicaron y no hubo, por otra parte, mártires paganos.

Pero, en todo caso, el Estado había dejado de ser pagano y no había de tardar en hacerse cristiano.

Con Teodosio, el primer emperador realmente cristiano, las fiestas de la Iglesia se convirtieron en días de fiesta oficial y los obispos no sólo vieron reconocida oficialmente su jurisdicción en las cuestiones de vida cristiana, sino que además obtuvieron un lugar en el Estado.

Pero con todo esto había surgido un nuevo y arduo problema: ¿Cuál era el lugar del emperador en la Iglesia? ¿Era un fiel como otro cualquiera? ¿O la protección que concedía a la Iglesia haría de la Iglesia el órgano religioso del Estado?.

Con la conversión del emperador al cristianismo y la adopción del cristianismo como religión oficial, el problema de la relación entre la Iglesia y el Estado se planteaba de otra manera.

Era una situación nueva que — con variaciones no muy profundas — duraría siglos.

Mientras la Iglesia había estado ignorada o perseguida, había gozado de la mayor libertad interna. E

l Estado podía coartar o amenazar su libertad exterior, pero no afectaba para nada a la libertad interna de la vida y la organización cristiana. Ahora, bajo la protección imperial, la Iglesia adquiría nuevas ventajas y consideraciones.

Exenciones, beneficios, dignidades, y hasta funciones en la vida pública civil.

La Iglesia se volvía respetable y aun poderosa, pero, para todas estas ventajas y consideraciones dependía de la voluntad y el beneplácito del emperador.

La nueva religión se volvía importante para la vida del Estado — el cristianismo substituía al paganismo — y las herejías se convertían en una amenaza, no sólo para la vida interna de la Iglesia, sino para la vida de la sociedad.

El emperador se preocupaba de la unidad de la fe y la disciplina. El emperador convocaba los Concilios y convertía en leyes civiles los decretos de las asambleas eclesiásticas.

Más aún, convertía en castigos civiles las condenas eclesiásticas.

Cuando había disputas y diferencias entre distintas sedes o tendencias dentro de la Iglesia el favor del emperador contaba muchísimo.


Los obispos se acostumbraron a acudir al emperador.

El emperador se acostumbró a nombrar los obispos. Es verdad que el emperador se detenía en el umbral de lo sagrado y dejaba que la vida sacramental de la Iglesia fuera preservada y vigilada por la autoridad eclesiástica.

Es verdad que en las mismas cuestiones doctrinales no intervenía el emperador más que de manera indirecta, favoreciendo a unos u otros y manteniendo la unidad en el Imperio.

Pero, cuando el emperador se pasaba a la herejía y se hacía arriano, todo el mundo — según la famosa expresión de San Jerónimo — gemía con sorpresa al despertar arriano.

La expresión era un tanto exagerada, pero el peligro de esa intervención del emperador en la vida de la Iglesia era cierto. La Iglesia tenía que contar con el emperador.

La Iglesia influía en el Estado, pero también el Estado influía en la Iglesia.

Los grados y matices de la mutua influencia variaban continuamente.

Aquí el obispo era elegido por el clero de la diócesis; allá el nombramiento dependía, en cambio, del favor imperial.

Como muchas situaciones inestables, ésta duró siglos.

Y poco más o menos puede decirse lo mismo de lo que ocurría en la parte oriental del Imperio hacia el año 400 que de lo que sucederá cuatrocientos años más tarde cuando el Imperio será restaurado en Occidente y el emperador será el rey de los francos, Carlomagno.

Pero, entre tanto, un nuevo elemento se habrá introducido en la cuestión: la soberanía temporal de los Papas.

II: Papas y Reyes

Cuando el imperio romano se desintegró en Occidente, hubo un colapso casi general de las instituciones sociales, pero la Iglesia sobrevivió y sus funciones en la vida del pueblo aumentaron.

Pues lo que contaba más que nada era la vida local, y los que influían en ella, fuera cual fuera su título, eran los que configuraban las nuevas formas de vida pública que iba surgiendo.

Así en Roma el Papa era prácticamente el que atendía a las necesidades del pueblo en la nueva era de incertidumbre.

Entre los bárbaros y los lombardos que invadían la península y el débil y casi teórico poder del emperador de Oriente — Roma y el sur de Italia era el extremo occidental de su influencia—, el Papa se encontró en una situación de equilibrio difícil y de responsabilidad social creciente.

El papa San Gregorio el Grande fue en este orden práctico el fundador de la monarquía papal, pues se puso al frente de su pueblo y redimió a los cautivos y protegió a los necesitados, a los huérfanos y viudas víctimas de las repetidas catástrofes.

Pero lo que era una realidad de hecho se había de convertir más tarde en una institución de derecho. Un emperador oriental intentó raptar al Papa con vistas a un proyecto de reforma religiosa.

El pueblo romano se agrupó en torno de su obispo para defenderlo y también los lombardos acudieron entonces en su ayuda.

El emperador no pudo lograr su objetivo pero, el ya débil lazo que unía al Papa como subdito, o más bien como príncipe local, al emperador de Bizancio se aflojó aún más.

oco después se produjo una nueva invasión de los lombardos, que hacían frecuentes incursiones por la península.

El emperador era incapaz de defender el territorio y el Papa, en vistas del aire amenazador que tomaba aquella vez la invasión, llamó en su auxilio a los francos, otro pueblo bárbaro ya convertido también al cristianismo y cuyos reyes estaban en relaciones excelentes con la Iglesia.

Los francos desalojaron de sus posiciones a los lombardos y el Papa se convirtió en soberano de su propio Estado.

Las relaciones del Papa con los francos eran buenas; hasta el punto que el rey de los francos. Pepino, el padre de Carlomagno, había sido coronado por el Pontífice.

De modo que se produjo, sobre todo cuando Carlomagno fue coronado emperador por el Papa — era el año 800 — y el Imperio de Occidente restablecido en su persona, una doble protección.

El Papa coronaba al emperador, pero el emperador, como «Patricio de Roma», recibía el vasallaje de los subditos del Papa.

Empezaba a tomar cuerpo la concepción medieval de la cristiandad como un cuerpo único con dos brazos, el religioso y el secular, que colaboraban estrechamente.

Los reyes intervenían activamente en la vida de la Iglesia, pero eran consagrados — y más adelante incluso empezaron a ser depuestos — por el Papa.

Para complicar más las cosas, los obispos tuvieron cada vez más influencia en el gobierno de su territorio y en un mundo en que contaba sobre todo la fidelidad personal de cada príncipe o señor local al rey; el rey tuvo cada vez más interés en intervenir en el nombramiento de los obispos, y pronto también de los Papas.

La institución de los príncipes-obispos que se difundió en diversas partes de la cristiandad correspondía en cierto modo a la soberanía temporal de los Papas de Roma.

Por otra parte, puesto que los Papas eran soberanos temporales, ya no era sólo el clero el que estaba interesado directamente en la elección, y las familias más poderosas de Roma — y también de otras ciudades italianas como Florencia — se acostumbraron a influir decisivamente para que el Papa fuera uno de los suyos.

Los nuevos poderes de los Papas traían nuevas ambiciones y luchas por contar con ese poder.

Es curioso que durante siglos, y pese a los cambios de la historia, ese tejido de influencia y presiones se mantenga con diversas formas que van repitiéndose más o menos con el paso del tiempo.

Cuando los emperadores o los reyes son más poderosos, sus atribuciones aumentan y nombran obispos y hasta Papas.

Cuando son más poderosos los Papas, llegan a deponer a los reyes y a relevar a los subditos de la obligación de fidelidad.

Es clásico el episodio de Canosa, el lugar donde el emperador salió al encuentro del Papa para obtener su perdón y con él recobrar el cetro.

En la época de los cismas — cuando llegó a haber al mismo tiempo dos o tres Papas o que pretendían serlo — los reyes aumentaron su influencia — y también los Concilios —.

Aun cuando andando el tiempo la elección del Papa quedó como atribución de los cardenales solos, no por eso dejaron de influir los reyes — el de Francia, el de España, el emperador de Alemania y después de Austria — poniendo vetos y haciendo presión sobre los cardenales, subditos suyos.

El último veto se produjo en época tan tardía como en la elección que por fin recayó en Pío X; pero apenas elegido, Pío X acabó con lo que era una reliquia.

El problema de la relación entre la Iglesia y el Estado — o los Estados — surge en cada uno de los momentos decisivos de la Historia de la Iglesia.

Se apoya en los príncipes alemanes cuando se separa de Roma —y el poder temporal de los obispos y de los Papas tuvo su parte también en los apuros financieros que dieron lugar a abusos y escándalos en la predicación de las indulgencias—.

Inglaterra se separa poco después por el despecho de un rey, Enrique VIII, que hasta aquel momento había sido un decidido defensor de la fe católica frente a los luteranos; los reyes absolutos, más adelante, intervendrán decisivamente en los asuntos religiosos de sus reinos hasta los extremos del josefinismo, que regulaba las misas que habían de decirse y suprimía el rosario, o el vasto movimiento que empezó con la expulsión de los jesuítas en diversas naciones y culminó con su supresión pontificia — que duró bastantes años —; y así cuando empezó con la Revolución Francesa el ocaso de las monarquías absolutas, la Iglesia se encontró en muchos sitios en la incómoda posición de lamentar la caída de un poder que la tenía medio ahogada.

Un historiador ha escrito que «Dios salvó la Iglesia al enviar la Revolución francesa para que destruyera el absolutismo de los príncipes».

Y otro, comentando esta frase ha afirmado que hacia 1790 no había fuera de los Estados Pontificios y de los nuevos Estados Unidos de América ni un país en que la religión católica se encontrara en libertad para vivir su propia vida y donde las cosas no caminaran hacia una esclavitud creciente.

Y, sin embargo, las fuerzas nuevas que se levantan contra los reyes absolutos se levantaban también contra la Iglesia.

Había dos razones principales para ello. Una era el contenido ideológico del mismo movimiento ilustrado enciclopedista y liberal que había influido ya en los «déspotas ilustrados» de las monarquías que ahora iban cayendo.

La otra era quelos Papas, también soberanos temporales, eran también monarcas en sus Estados y monarcas absolutos.

Los Estados Pontificios llegaron a perder de tal modo el apoyo de la población que cuando se produjeron los primeros levantamientos no pudieron sostenerse más que gracias al apoyo armado de los reyes de Austria y de Francia, cuyos ejércitos ocuparon el territorio en sucesivas ocasiones.

El movimiento de la unidad italiana se hacía no sólo contra Austria, sino también contra el Papa.

Las nuevas ideas corrían por todas partes y además había el descontento de las clases cultivadas en unos estados gobernados casi enteramente por clérigos y el de los que habían entrevisto los beneficios de la nueva y más progresiva legislación y administración francesa.

La soberanía temporal de los Papas terminó en 1870, el día en que las tropas de Napoleón III se retiraron de Roma para acudir a la guerra franco-prusiana.

Pío IX, que ya había tenido que huir de Roma unos años antes, se constituyó en «Prisionero del Vaticano», situación provisional que duró hasta el tratado de Letrán, en la tercera década de este siglo.

En esta larga época —que comprende lo que en los manuales de historia se llama Edad Media y Edad Moderna y aun parte de la Edad Antigua — las dificultades entre la Iglesia y el Estado — o los Estados — provienen de dos hechos:

1) la dependencia de los reyes, como fieles católicos, de la autoridad espiritual del Papa, y

2) los conflictos y disputas del Papa, como soberano de los Estados Pontificios, con los emperadores, reyes y príncipes de los demás Estados.

Esos dos tipos de dificultades y diferencias se interfieren y no siempre resulta fácil distinguirlos.

Pero, en conjunto, se puede decir que durante la Edad Media tiene más importancia el primer aspecto y durante la Edad Moderna el segundo.

No en vano se produce en el quicio de las dos edades la ruptura protestante, que separa de la Iglesia buena parte de los Estados europeos.

El principio de que la religión del príncipe decide la religión del reino repercute no sólo en la substracción de los países reformados a la autoridad espiritual del Papa, sino que también está latente en la actitud de los reyes absolutos en los países católicos, quienes acuden a sus teólogos y juristas para encontrar razones favorables a sus posiciones en las disputas con el Papa.

Los dos pasos que marcan la separación de los Estados de la autoridad espiritual del Papa son, pues:

1) cuando muchos reyes y príncipes se separan de la Iglesia católica y se ponen a la cabeza de las iglesias reformadas, protestantes; y

2) cuando los reyes que seguían siendo católicos, al menos públicamente o de nombre, caen bajo el empuje de las revoluciones que se extienden por Europa.

Y cuando el Papa, como soberano temporal, también pierde sus Estados se produce una situación enteramente nueva. Han desaparecido los dos hechos básicos que configuraban la situación.

Ni el Papa es ya un rey temporal, cuyos intereses puedan entrar en conflicto con los de otros reyes, ni a la cabeza de los Estados hay tampoco un rey absoluto cuya confesionalidad católica implique la confesionalidad de su nación.

La relación entre la Iglesia y los Estados ha entrado en una nueva época.

Lo Espiritual y lo Temporal

Los dos hechos que caracterizan esta nueva situación son el desarrollo de la distinción entre lo espiritual y lo temporal, por una parte, y la extensión del panorama político a una multitud de Estados independientes repartidos por los diversos continentes.

León XIII, a quien se ha considerado el primer Papa de los tiempos nuevos, precisaba así el campo de cada uno de los dos poderes: «Dios ha dividido el poder y el cuidado de dirigir el género humano entre dos poderes, eclesiástico uno, civil el otro; puesto al frente de las cosas divinas uno, al frente de las cosas humanas el otro.

Cada uno de estos dos poderes es supremo en su orden, cada uno de ellos se halla contenido en los límites precisos que le han sido trazados por su misma naturaleza y su fin inmediato; de esta manera queda circunscrito un campo en el que ejerce cada uno su acción con pleno derecho».

Exponer en sus principales matices el desarrollo contemporáneo de la distinción y las relaciones entre lo espiritual y lo temporal no es cosa que quepa hacer aquí, en esta corta exposición.

Pero, el resultado de esa elaboración doctrinal está bien a la vista cuando se piensa en la variedad de jefes de Estado o de Gobierno católicos que están al frente de países de confesiones religiosas diversas en Europa, América o África, principalmente, sin que esto traiga las complicaciones que no muchos años atrás suponía.

Y es que en los mismos tratados de teología de la Iglesia se enfoca la atención hacia una nueva cristiandad distinta de la vieja cristiandad medieval cuya concepción perduró a través de los cambios de la Edad Moderna: una nueva cristiandad que tenga en cuenta el doble hecho histórico de la división religiosa y la diversidad de creencias en el seno de las sociedades políticas contemporáneas y el de la diferenciación más completa que se ha ido produciendo entre el campo espiritual y el temporal, y que se traduzca en una cultura cristiana esparcida — como ha dicho el filósofo Maritain — por toda la superficie de la Tierra como red viva de focos de vida cristiana diseminada en las naciones en medio de la gran unidad supracultural de la Iglesia.

Si se compara la situación a mediados del siglo xx con la de un siglo atrás se puede observar un cambio muy grande; lo que se ha vuelto contra la Iglesia es el absolutismo, mientras que el voto de los ciudadados se ha convertido en una garantía del respeto a los derechos religiosos del hombre.

Esta nueva situación fue entrevista ya por algunos católicos alemanes y franceses hace más de un siglo, pero tardó en abrirse paso.

En las relaciones entre la Iglesia y el Estado ha empezado a pesar decisivamente el hombre corriente, el elector: ciudadano y cristiano al mismo tiempo.

La relación entre lo espiritual y lo temporal pasa por él: como cristiano y miembro de la Iglesia, su actividad se orienta hacia la vida eterna; pero al mismo tiempo como ciudadano miembro de la ciudad terrena, su actividad se mueve también en el plano — derechos y deberes — de la vida civil, temporal.

En la vida política de los pueblos el cristiano pesa como ciudadano: sus derechos a honrar a Dios y a dar una educación cristiana a sus hijos son defendidos por él mismo, bien a través de partidos de inspiración cristiana — el caso de muchos países del continente europeo—, bien como minoría cuyos puntos de vista se ganan el respeto de los diversos partidos — en el caso de los países de habla inglesa—.

Y al mismo tiempo en todas partes se abre paso entre los dirigentes eclesiásticos un más efectivo respeto a las iniciativas políticas del laicado cristiano, pero sobre todo en los pueblos que con la independencia se abren a una vida política nueva.

Es significativa la declaración de los obispos del Congo en que señalan que cuando los cristianos laicos trabajan en la organización del orden temporal no lo hacen a título de fieles, sino a título de ciudadanos; no como miembros de la ciudad de Dios, sino de la ciudad de los hombres; y que por eso importa dejarle al cristiano «su autonomía» en el orden temporal.

Queda más específica de la jerarquía eclesiástica la función de precisar y recordar los principios morales y más en las manos del laicado cristiano la de trabajar con los ciudadanos de otras creencias en la edificación y el gobierno de la ciudad temporal.

Si en lo típico de la primera etapa es la Iglesia perseguida y lo típico de la segunda etapa es la Iglesia impuesta, lo típico de esta tercera etapa parece ser la Iglesia respetada a través de los derechos humanos de los creyentes.

Fuente Consultada:
UNIVERSITAS Enciclopedia Cultural Tomo 17 Capítulo: Historia y Biografia Tema: La Iglesia y El Estado

Ley de Inmigraciones de Avellaneda Comision Central

LA «LEY AVELLANEDA» PARA FOMENTAR LA INMIGRACIÓN EUROPEA

En 1874 en medio de un panorama socioeconómico, en elecciones calificadas por Mitre como fraudulentas, fue electo presidente otro hombre del interior, el tucumano Nicolás Avellaneda. El mitrismo, derrotado en los comicios, fracasó en su intento de dar un golpe de Estado. En los combates que permitieron la derrota de los mitristas se destacó el joven oficial Julio Argentino Roca.

Concluída la revuelta, Avellaneda aplicó una política de conciliación sancionando una ley de amnistía e incorporó a su gabinete a miembros de la oposición mitrista.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración conocida como «Ley Avellaneda» que aparecía como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campes: nos europeos que se asentaran en nuestro país.

Avellaneda enfrentó los efectos perdurables de la grave crisis económica con medidas extremas como la disminución del presupuesto, suspensión de la convertibilida. del papel moneda a oro, la rebaja de sueldos y los despidos de empleados públicos. (Ver: Gobierno de Avellaneda)

Nicolás Avellaneda

El presidente Nicolás Avellaneda era muy pequeño de estatura y caminaba a menudos saltos, obligado por los tacones que usaba para disimular que era bajito. No se podía verle sin imaginar a un pajarillo. De ahí el mote que sus amigos y los que no lo eran, le aplicaron siempre: Chingólo. También le llamaban Taquito, mortificante alusión al suplemento con que trataba de compensar su poca altura física. Una enorme barba de guerrero asirlo o de beduino, más tarde felizmente cercenada, contrastaba con su estatura diminuta y su pésima salud.

Avellaneda, de ilustre familia tucumana, se había casado en 1862 con una dama de alcurnia, doña Carmen Nóbrega; por ser provinciano y aliado del caudillo popular Adolfo Alsina, debió soportar los rigores de cierto ostracismo social. Pero como no faltaban entre sus amigos y partidarios apellidos antiguos y aristocráticos, cuando resultó electo se proyectó un gran baile en su honor.

El 5 de setiembre de 1874, a las diez de la noche, se llevó a cabo esta fiesta en la mansión de Andrés Egaña en la calle de Belgrano. Ocho grandes salones y dos patios con toldos estaban destinados a recibir a los invitados esa noche. El gas que iluminaba ios salones deslumhraba a los concurrentes. Entre los invitados figuraban Carlos Tejedor, Bernardo de irigoyen, Victorino de la Plaza, Luis Sáenz Peña, Sarmiento, Calzadilla y el cuerpo diplomático.

«Si Mitre fue el presidente historiador, Sarmiento el presidente escritor, Avellaneda fue el presidente orador» Historiador Gustavo Gabriel Levene

LEY AVELLANEDA: La administración de Avellaneda se caracterizó por el progreso económico del país, a pesar de la grave crisis que soportó. Llegaron a la República alrededor de trescientos mil inmigrantes y la agricultura tomó rápido incremento.

En 1876 se promulgó la ley de Inmigración y Colonización, que contribuyó eficazmente al fomento de la agricultura. Sin embargo, el país afrontó la primera crisis económica grave a consecuencia de la crisis mundial que afectó a la Bolsa de Comercio de Viena y a los Estados Unidos de América. Se produjo en el mercado internacional la baja de precios de los productos agrícolas y el alza de los manufacturados, lo cual afectó nuestra balanza comercial.

La Ley de colonización” o Ley Avellaneda”, sancionada en 1876 sobre un proyecto del presidente Nicolás Avellaneda, reglamentó la ocupación y la apropiación del suelo por casi sesenta años.

La ley autorizaba varios sistemas de colonización (entre ellos, la colonización por empresarios privados amparados por el Estado) y fijaba el tamaño mínimo y máximo de las parcelas de tierras públicas por venderse (25 a 400 ha), así como la extensión de las colonias (40.000 ha), la cantidad de familias por instalar, etc.

Aunque uno de los objetivos de la ley era limitar la especulación y favorecer el poblamiento del país, fracasó como instrumento para establecer colonos —pequeños propietarios— y evitar la especulación, sobre todo por la libertad de acción que otorgó a las empresas privadas de colonización. Por otro lado, una serie de leyes dictadas en la provincia de Buenos Aires disponiendo la venta de tierras públicas permitieron la transferencia a manos privadas de 3,6 millones de hectáreas en 1867; entre 2 y 3 millones en 1870 y casi 4 millones en 1880.

La Ley Avellaneda era también una ley de inmigración En su parte primera, establecía las funciones del Departamento General de Inmigración. También definía el concepto de “inmigrante” (para ser beneficiario de las facilidades otorgadas por el Estado):

“Repútase de inmigrante para los efectos de esta ley, todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor, o profesor, que siendo menor de sesenta años, y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la República para establecerse en ella, en buques a vapor o a vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase, o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las provincias o de las empresas particulares, protectoras de la inmigración y la colonización” .

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
1868: Se Crea La Comisión Central de Inmigración

El presidente de la República ha creado mediante decreto la Comisión Central de Inmigración, que concentrará la dirección de los trabajos orientados a fomentar la llegada al país de labradores, artesanos y trabajadores extranjeros, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 25 de la Constitución nacional. En el nuevo organismo se integrarán las demás comisiones actualmente existentes, que habían sido creadas por varias provincias, y los agentes de inmigración radicados en el extranjero.

La Comisión Central será integrada por quince personas, elegidas por el gobierno federal entre los contribuyentes al sostén del Asilo de Inmigrantes y renovables anualmente por mitades. Serán sus atribuciones: promover la inmigración extranjera en el interior de la República, poniéndose para ello en contacto con los gobiernos provinciales; solicitar informes a los cónsules y agentes de inmigración; nombrar sucursales en las capitales de provincia y en las colonias establecidas, y promover el aumento de los contribuyentes al Asilo.

La Comisión tratará de obtener concesiones y donaciones de tierras públicas, a fin de colonizarlas con agricultores reclutados a través de sus agentes en el exterior. Una importante tarea que deberá afrontar será la de construir un nuevo establecimiento para el alojamiento gratuito y manutención de los inmigrantes durante la semana siguiente a la llegada del barco en el que viajaron.

Hasta el momento ese servicio fue cumplido, con remarcable eficacia, por el asilo de la calle Corrientes N° 8, pero sus condiciones resultan ya insuficientes para albergar a la creciente oleada de los nuevos arribados. A su vez, para atender las necesidades de quienes no se establezcan en las colonias agrícolas ni cuenten con un empleo, la Comisión fundará una Agencia de Conchabos, que colectará los pedidos de los industriales y comerciantes que necesiten brazos.

Por último, cabe destacar que el organismo recién creado llevará un registro exhaustivo de la inmigración, reuniendo las listas de pasajeros que los capitanes de los barcos entregarán a los oficiales a cargo de la revista de sanidad. En dichas listas deberá constar el nombre y apellido de los inmigrantes, su edad, sexo, nacionalidad, profesión y religión. Con tales datos se elaborará una estadística detallada del movimiento inmigratorio, que será incluida en las memorias anuales de los trabajos de la Comisión.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 03 período 1850-1869 a cargo de Alejandro Fernandez, Historiador.

Primer Censo en Argentina 1869 Sarmiento Presidente

SARMIENTO PRESIDENTE DE ARGENTINA, IMPULSA EL PRIMER CENSO

Impulsivo, sanguíneo, talentoso, Sarmiento asombró por su desmesura. Escritor brillante, pelemista temible, su vigoroso caracter lo hizo tan admirado como odiado por sus contemporáneos. Sobreviven al personaje alguna de las mas bellas páginas de la literatura argentina.

Domingo Faustino Sarmiento

En diciembre de 1863, el presidente Mitre lo nombró ministro plenipotenciario ante los EE.UU. y en 1864, embajador en Chile y Perú. En 1868, Sarmiento fue elegido presidente cuando aún se encontraba fuera del país.

En su paso por Perú, donde se hallaba reunido el Congreso Americano, condenó el ataque español contra esta nación, lo que constituyó un acto de desobediencia a las claras órdenes de Mitre. Finalmente arribó a Nueva York en mayo de 1865, justo tras la asunción del presidente Andrew Jackson, quien reemplazó a Abraham Lincoln, que fue asesinado por un fanático racista. Este hecho le causó impacto y llevó a Sarmiento a escribir Vida de Lincoln.

En los Estados Unidos participó de los círculos académicos norteamericanos y fue distinguido con los doctorados honoris causa de las universidades de Michigan y Brown.

El coronel Lucio V. Mansilla, junto a un grupo de políticos, decidió postular aSarmiento para la presidencia, mientras él continuaba con su viaje. Así fue, y en abril se celebraron los comicios que le darían la victoria y el Congreso lo consagró presidente de los argentinos el 16 de agosto.

Asumió el honorífico cargo el 12 de octubre de 1869.

La elección de sus colaboradores fue la firme orientación intelectual y progresista de Sarmiento. Formó su gabinete de gobierno con personalidades meritorias, algunas figuras consumadas de los últimos decenios, otros, jóvenes valiosos que tenían ante sí un gran porvenir.

El ministerio del Interior lo confió a Dalmacio Vélez Sársfield, como contrapeso a su carácter impulsivo. Vélez Sársfield había sido mitrista y colaborador de su gobierno, y era propietario del diario El Nacional. A Mariano Várela, ex ministro de Adolfo Alsina en el gobierno de Buenos Aires, lo nombró ministro de Relaciones Exteriores. A Nicolás Avellaneda, también miembro del gobierno provisional de Alsina, le dio la cartera de Instrucción Pública.

Para Hacienda nombró a José Benjamín Gorostiaga, que había sido ministro de Urquiza; para el ministerio de Guerra y Marina fue designado el coronel Martín de Gainza. Sarmiento no se plegó a ningún partido beligerante y eligió a los colaboradores independientemente de su origen político.

Cuando Sarmiento asumió la primera magistratura contaba 57 años, Adolfo Alsina tenía 39 años. El más joven era Nicolás Avellaneda, de 31 años, y el más anciano Vélez Sársfield, que tenía 68 años. El vicepresidente Adolfo Alsina había pasado su juventud en la emigración junto con su familia y había regresado al país en 1852.

En el terreno político actuó en las batallas de Cepeda y Pavón; formó parte de laconvenclón reformadora de la Constitución de 1860. Fue diputado por Buenos Aires y elegido gobernador de la provincia en 1866, cargo al cual renunció al ser elegido vicepresidente de la Nación, en 1868 Alsina era muy popular por su oratoria fogosa y era el jefe indiscutido del autonomismo porteño.

Durante su mandato finalizó la sangrienta guerra del Paraguay, con sus complicadas derivaciones diplomáticas. Fundó el Observatorio Astronómico de Córdoba. También realizó el primer censo demográfico nacional y favoreció la inmigración europea. En 1870 fundó el Colegio Militar y, en 1872, la Escuela Naval. Creó el Departamento de Agricultura, promovió la riqueza minera y extendió la red ferroviaria y telegráfica.

En 1869, el primer censo nacional mostraba en sus cifras objetivas muchos aspectos de la realidad argentina. Sobre una población total de 1.830.000 habitantes, 90.000 eran indios y los extranjeros superaban los 200.000. Dos «manchas» afeaban «el mapa», para vergüenza del país: casi el 80% de los habitantes eran analfabetos y cerca de un 80% de las viviendas consistían en «ranchos», es decir en chozas con pisos de tierra y techos de paja, sin chimenea, sin cocina y casi siempre sin tabiques divisorios que evitaran la promiscuidad. (Historiador Gustavo Gabriel Levene, Breve Historia de la Argentina)

Desde el 15 al 17 de setiembre de 1869 se llevó a cabo el censo nacional prescripto por la Constitución y dispuesto por la ley especial del gobierno de Mitre. Se le consideró el primer monumento estadístico de la población de estos vastos territorios y forma el punto de partida para todos los cálculos que en esas materias pueden hacerse en el país.

La población ascendía a 1.737.076 habitantes (incluyendo el ejército en Paraguay y a los argentinos en el exterior). De éstos 887,780 eran hombres y 845.572, mujeres. Se censaron 211.943 extranjeros (italianos, españoles, franceses, ingleses, suizos, alemanes, portugueses, austríacos, belgas y algunos sudamericanos).

La ciudad de Buenos Aires tenía 187.000 habitantes. Los hechos nostraron la relativa exactitud de esas cifras; lo que quedó debajo de la realidad fue el crecimiento de Buenos Aires. Desde el punto de vista educacional, descontados los 315.822 menores de 6 años, no sabían leer ni escribir 1.066.847 habitantes, es decir, más del 70% de la población. En ese mismo censo se registraron 5.400 propietarios de bienes muebles e inmuebles y alrededor de 8.600 estancieros y agricultores.

Tanto la provincia de Buenos Aires como la Confederación habían coincidido en fomentar la inmigración ofreciendo tierras y auxilios, política que mantuvo el gobierno de la República, una vez constituido definitivamente, con la Comisión central de inmigración de 1863 y con la Comisión central de inmigración de 1869.

PARA SABER MAS…
Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.

[…] También debe elogiarse la sencillez del formulario basado en muy pocas preguntas de respuesta confiable. Además de la edad, el sexo, la nacionalidad, el estado civil, la ocupación, la provincia de nacimiento y la instrucción, se inquirió por las enfermedades físicas y mentales, la invalidez, la orfandad, la asistencia a la escuela, la ilegitimidad, el amancebamiento y las viviendas.

No se preguntó la raza, como en Estados Unidos, ya que en opinión de De la Fuente los indígenas y los negros no tienen aquí importancia numérica y se han ido integrando a la población blanca, lo que augura su pronta desaparición. Las distinciones raciales, propias de la colonia, no tendrían además cabida en una república cuya constitución las desterró justamente a la ignominia.

La población de hecho (la que durmió en la vivienda la noche previa al censo) asciende a 1.830.214 habitantes, lo que revela que el crecimiento demográfico en las dos últimas décadas fue similar al de Estados Unidos en sus mejores épocas.

Ello fue favorecido por el aporte de extranjeros, sobre todo europeos, que representan hoy el 12 por ciento de la población del país y que están radicados principalmente en las provincias de Buenos Aires (ella sola tiene a 7 de cada 10 inmigrantes), Santa Fe, Entre Ríos y en menor medida Corrientes, que son también las que más migrantes de otras provincias reciben. Por ello no sorprende que el Litoral haya crecido más rápido que el resto del país y cuente con el 45 por ciento de la población. La ciudad de Buenos Aires, con 177.787 habitantes, es más numerosa que todas las capitales de provincia sumadas. Signo de los progresos realizados, la población urbana del país llega al 29 por ciento.

El censo confirmó que somos la nación más despoblada de América con un habitante por cada dos kilómetros cuadrados, situación que, según el superintendente, exige con urgencia un plan activo y estratégico de colonización.

Las cifras del crecimiento, que llenan de optimismo a un país que desde la Constitución nacional se ha encaminado en la senda del progreso, no deben hacer olvidar que son muchos los problemas que requieren solución. Las proporciones de analfabetos en la población de 14 años y más (65 por ciento en hombres y 78 en mujeres) y el 80 por ciento de niños de 6 al4 años que no asiste a la escuela alertan sobre lo mucho que resta por hacer.

Uno de cada diez menores de 14 años es huérfano y dos de cada diez son ilegítimos, proporciones muy alejadas de las europeas, a lo que se suman los niños abandonados o entregados al servicio doméstico que el censo no ha podido evaluar.

La situación de las mujeres, que sobrepasan en número a los varones en casi todas las provincias por efecto de las guerras y las migraciones, muchas de ellas viudas o amancebadas, es también preocupante ya que la mitad tiene ocupaciones que le proveen un jornal incierto y precario. La riqueza material, por último, dista del óptimo ya que el 79 por ciento de las viviendas son de madera, caña o paja. Las de azotea y teja se encuentran en su gran mayoría en la provincia de Buenos Aires, que cuenta también con la mayor parte de las profesiones científicas y liberales.

Como señaló De la Fuente, el creciente desequilibrio de población entre el Litoral y el resto del país afectará la representación política de las provincias en la Cámara de Diputados, tema que, con toda certeza, concitará debates intensos en los años venideros.

Fuente Consultada:
HICIERON HISTORIA Biografías Edit. Larousse Entrada Domingo F. Sarmiento
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1860 a cargo de Hernán Otero, historiador.
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado de Libre Navegación de los Ríos Con Francia e Inglaterra

URQUIZA FIRMA EL ACUERDO DE LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS

La expansión económica de Buenos Aires a partir de 1820 -basada en el intercambio de productos ganaderos por manufacturas ultramarinas-fue el modelo de desarrollo durante la primera mitad del siglo XIX . Su ubicación geográfica, sus recursos naturales, su control del comercio exterior, a través del puerto y de la Aduana, colocaron a Buenos Aires en una posición de predominio sobre las provincias, que, en su mayoría, tenían escasas posibilidades de adecuarse al sistema económico porteño o no estaban de acuerdo con él.

El control de Buenos Aires sobre la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, su política arancelaria y el destino de las rentas de su aduana constituyeron el centro de los conflictos del período, e influyeron en los alineamientos políticos de las provincias. Durante la primera mitad del siglo XIX, los diferentes intereses sociales y económicos también enfrentaron a las oligarquías provinciales entre sí.

En ese marco no era posible encontrar una fórmula que congeniara la autonomía de los estados provinciales con el proyecto de organizar un Estado unificado. Los diferentes proyectos políticos relacionados con el sistema de gobierno se expresaron, desde mediados de la década del veinte, en las concepciones opuestas de unitarios y federales. Las dos tendencias contaban con partidarios en Buenos Aires y en las provincias.

Los unitarios, menos numerosos pero más homogéneos como grupo, defendían la organización de un poder centralizado, depositario de la soberanía y de carácter liberal. Esa forma de organización estatal subordinaba los poderes provinciales a la autoridad central y a una legislación común que afectaba la autonomía política, económica y financiera de las provincias. Para los unitarios, la autonomía era sinónimo de anarquía, de desorden y de atraso, mientras que la unidad del régimen era la garantía de unión, por encima de las diferencias regionales, y la posibilidad de fomentar el desarrollo social y económico del país.

Por el contrario, el federalismo era favorable a una organización estatal, en la cual las partes representadas delegaban sólo algunas de sus atribuciones en la autoridad superior, pero conservaban su soberanía e independencia.

tratado de libre navegacion

Puerto de Buenos Aires

La libre navegación de los ríos: un reclamo reiterado: El tratado del Cuadrilátero -firmado en la ciudad de Santa Fe, el 25 de enero de 1822, por Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-establecía la paz, amistad, unión y respeto recíproco entre las provincias firmantes; la alianza frente a una posible agresión exterior o interior; la libre navegación de los ríos y la no asistencia al congreso organizado en Córdoba, según lo dispuesto en el Pacto de Benegas. Al mismo tiempo, acordaba la convocatoria a un congreso general cuando las condiciones se volvieran propicias.

Según el historiador Clifton Kroeber, en la navegación de los ríos en la historia argentina, lo que las provincias litorales entendían por libre navegación de los ríos, es decir, comercio directo con el exterior a través de sus muelles o el trasbordo de las cargas de naves extranjeras en el Río de la Plata sin tener que pagar impuestos a la provincia de Buenos Aires, difería de lo entendido o aceptado por los porteños, pues, en Buenos Aires, «ninguna facción [.,.] estaba dispuesta a renunciar a su posición de dominio en el comercio».

Gobierno de Juan Manuel de Rosas: En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por una flota anglo-francesa. El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros: también perjudicaba a los estancieros del litoral, que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires. Entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841.

Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. Pero recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con ambas potencias. Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas.

Por otra parte, durante este período se restringió el sacrificio de animales, de manera que, al finalizar los bloqueos, las estancias se encontraban con su ganado multiplicado y listo para ser exportado.

FIRMA DEL TRATADO DE LIBRE NAVEGACIÓN
Nota de Silvia Ratto, Historiadora

El 10 de julio de 1852, el presidente provisorio de la Confederación, Justo José de Urquiza, firmó un tratado comercial con los representantes de Francia y de Gran Bretaña. El artículo 1° establece que la Confederación Argentina, en el ejercicio de sus derechos soberanos, permite la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay a los buques de todas las naciones. Este tratado viene a poner en práctica los artículos 12 y 26 de la Constitución y la atribución otorgada al Congreso que lo faculta a «reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que considere convenientes, y crear y suprimir aduanas» (artículo 64.9).

De esta manera se cierra un conflicto que se remonta a 1831. En esa oportunidad, los representantes de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y Entre Ríos se habían reunido para organizar un pacto de unión contra los unitarios. En las discusiones sostenidas entre los representantes, la más polémica fue, precisamente, sobre la política comercial. Pedro Ferré, diputado por Corrientes, fue quien sostuvo con mayor vehemencia la posición favorable a la libre navegación de los ríos interiores. Pero el Pacto Federal firmado por dichas provincias acordó la delegación de las relaciones internacionales en el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y en tal función, el entonces gobernador Juan Manuel de Rosas sostuvo que el Río de la Plata, el río Uruguay y el río Paraná debían ser considerados ríos interiores de la Confederación Argentina y que el único puerto autorizado de importación y exportación era el de Buenos Aires.

Esta política perjudicaba los intereses de las provincias del Litoral, que debían llevar sus producciones al puerto de Buenos Aires para su exportación a la vez que debían adquirir los importados por la misma vía. Pero también se vieron perjudicados los países ubicados aguas arriba de los ríos Paraná y Uruguay y los comerciantes europeos que
pretendían comerciar directamente con el Paraguay y el oeste de Brasil.

El punto más álgido de esta discusión fue el bloqueo marítimo impuesto por la armada anglo-francesa que había cerrado el comercio de todos los puertos de la Confederación y de la República Oriental del Uruguay entre 1845 y 1850 con objetivo de presionar al gobierno de Rosas a reconocer la libre navegación de los ríos interiores. La acción aglo-francesa no logró su objetivo y luego de cinco años el bloqueo debió ser levantado.

Fuente Consultadas:
Historia Argentina Secundaria Luchilo-Romano-Paz Edit. Santillana
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Silvia Ratto, Historiadora

Estructura de la Constitucion Nacional Argentina Articulo 14 Bis

Estructura De La Constitución Nacional Argentina

INTRODUCCIÓN: El Congreso General Constituyente se reunió el 20 de noviembre de 1852. Eligió presidente a Facundo Zuviría, representante salteño. Urquiza delegó en su ministro Luis José de la Peña la lectura de su discurso inaugural.

Refiriéndose a la ausencia porteña decía uno de sus párrafos: «Porque amo al pueblo de Buenos Aires me duelo de la ausencia de sus representantes en este recinto. La geografía, la historia, los pactos, vinculan Buenos Aires al resto de la Nación». Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola.»

El 18 de abril de 1853 fue presentado el Proyecto de Constitución por la comisión encargada de hacerlo. Pero el 20, Zuviría pidió el aplazamiento de las tareas pues «el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesario».

Su moción fue rechazada de inmediato se abrió el debate; el 1º de mayo la Constitución fue sancionada. El día 25 se promulgó y el 9 de julio fue jurada. Se eligieron esas dos fechas para dar jerarquía histórica y confirmación de argentinidad al acto.

Además de la Constitución de los Estados Unidos y de las nuestras de 1819 y 1826, que no alcanzaron a aplicarse, influyeron en la redacción un libro titulado»El federalista» y sobre todo la obra de Juan Bautista Alberdi «Bases y puntjs de partida para la Organización Política de la Confederación Argentina».

Contenía .sensatos consejos entre los cuales figuraba la calurosa recomendación de atraer inmigrantes europeos, brindándoles amplias garantías. Coincidía en esto,con la idea expuesta por Sarmiento en un párrafo de su obra «Facundo»: «El mal que aqueja a la Argentina es la extensión».

La Constitución comprendía un preámbulo y 110 artículos. Constaba de dos partes: la primera con las declaraciones, derechos y garantías; la segunda con el enunciado de las autoridades de la nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

Temas del Menú: 1-Etapas Organización  2-Asamblea 1813   3-Pactos Preexistentes  4-Constitución Nacional  5-Forma de Gobierno  6-Division de Poderes   7-Estado y Nación   8-Democracia Argentina

La Constitución es la ley fundamental que determina y ordena la organización política de un estado. La constitución es la ley suprema que determina la forma de gobierno, las funciones y competencias de los distintos poderes, señala las normas fundamentales para la designación de los magistrados, determina las normas para la sanción de las leyes, etc.

La constitución tiene el carácter de ley suprema. Las demás leyes que regulan la actividad del país, para su validez, deben ajustarse a ella.

El sistema de constituciones escritas se desarrolló durante el siglo XIX. Su objeto fundamental fue la racionalización del poder y la limitación del poder absoluto o arbitrario de las monarquías.

Las constituciones pueden ser escritas y no escritas. Las escritas están, como su nombre lo indica, consignadas en un documento. Las no escritas están constituidas por costumbres, usos y tradiciones que determinan di funcionamiento de un régimen político. Inglaterra no tiene constitución escrita.

La Constitución Nacional:

El Congreso General Constituyente

El Congreso General Constituyente se reunió en Santa Fe en el mes de septiembre de 1852 e inició sus deliberaciones.
Tenía por objeto:

a – Dictar una Constitución nacional
b – Dictar las leyes orgánicas que fueran necesarias para ponerla en práctica.

Entre los meses de octubre de 1852 y mayo de 1853 la convención discutió un anteproyecto de constitución y le dio forma definitiva. El 25 de mayo de ese año fue promulgada por el Director Provisorio de la Confederación, y el 9 de julio fue jurada por todo el pueblo del país.

La Convención continuó sus deliberaciones hasta el mes de marzo de 1854, dictando algunas leyes que pusieran en vigencia la aplicación de la Constitución. El 6 de marzo se hizo cargo el Primer gobierno constitucional presidido por el general Justo José de Urquiza en calidad de Presidente y por Salvador María del Carril en calidad de Vicepresidente.

Desde la fecha de su sanción la Constitución ha sufrido algunas reformas parciales a través de Convenciones Reformadoras, las que se convocaron y reunieron en 1860, 1866, 1898, 1949 (luego anulada) , 1957 y 1994. Pero esas reformas sólo tocaron ciertos artículos sin alterar la estructura esencial y original de la forma de gobierno ni las declaraciones, derechos y garantías.

La Constitución consta de 110 artículos a los que hay que agregar el artículo 14 bis sancionado en la Convención Reformadora de 1957.

La Constitución puede ser objeto de nuevas reformas, pero para ello deben cumplirse las exigencias que ella establece, a saber:

1) La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso, con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros;
2)Con ese fin debe convocarse en forma especial a una convención que tenga ese solo objeto.

Contitución Argentina

Supremacía de la Constitución

Dentro de la nación la Constitución es la ley fundamental. No hay ley alguna superior a ella ni en el orden nacional ni en el provincial.

Ese principio de supremacía está consagrado por el artículo 31 de la Constitución que establece: “Esta Constitución, las Leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la Nación”.

La supremacía queda patente en el párrafo siguiente del mismo artículo: “Las autoridades de cada provincia están obligadas a conformar-se a ella, no obstante cualquier disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales”.

La estructura de la Constitución

La estructura de la Constitución se forma de las siguientes partes:

— Preámbulo.

—Primera Parte. Declaraciones, derechos y garantías.

—Segunda Parte. Autoridades de la Nación.

En el Preámbulo se enuncian los principios y objetivos que desde el comienzo de la emancipación se propusieron los hombres de la Revolución de Mayo, los cuales ratificaron los proyectos de construcción y los pactos preexistentes. Es como un pórtico que cierra el pasado y enuncia el futuro. Es, desde otro punto de vista, una síntesis de la filosofía política de la Constitución.

La Primera Parte, como lo dice el título en el enunciado, está dedicada a las Declaraciones básicas referidas al derecho constitucional argentino. En las Declaraciones se refiere a la Nación en conjunto, en si misma corno organización política, a las autoridades que ha instituido, a las provincias como parle de la Nación y a los hombres que pueblan el suelo argentino.
Los Derechos son los que corresponden a todo hombre y que la Constitución les reconoce, y los que corresponden al pueblo y a las provincias.

Las garantías son todas aquellas seguridades y promesas que ofrece la Constitución al pueblo argentino.

La Segunda Parte está referida a las autoridades de la Nación, a saber:

1 – Al Gobierno Federal: Poder Legislativo (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores); atribuciones del Congreso; de la formación y sanción de las leyes.
2 – Al Poder Ejecutivo. Su naturaleza, de la elección del Presidente, de las atribuciones que posee.
3 – Al Poder Judicial. Su naturaleza y atribuciones.
4 – Al Gobierno de las Provincias.

Los Derechos Sociales en el Artículo 14 Bis de la Constitución Nacional

constitucion nacional articulo 14 bis

Art. 14 bis:
El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción, y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical, libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable.

En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económicas administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de la familia, la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Camara de Senadores Atribuciones Tiempo Mandato Funciones Poder

Atribuciones de la Cámara de Senadores 

LA CÁMARA DE SENADORES
Su carácter e integración: La Cámara de Senadores constituye la representación política nacional de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.
En plena vigencia del régimen federal, la representación senatorial de provincias en el Congreso Nacional es igualitaria, sin que se tenga en cuenta, en este caso, la importancia demográfica de cada provincia. El Senado se integra con tres senadores por cada provincia y tres senadores por la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER SENADOR. Las condiciones mínimas exigidas para ser senador nacional son las siguientes:

• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 30 años de edad,
• En caso de tratarse de extranjeros naturalizados, tener un mínimo de 6 años como ciudadano.
• Haber nacido en la provincia que lo elija (o en la Capital Federal, si es el caso) o tener dos años de residencia inmediata en ella.

La Constitución Nacional estableció la necesidad de contar con un ingreso personal superior a 2.000 pesos fuertes (de 1853) anuales, o una entrada equivalente, para poder ser senador nacional. Esta condición -resultado de la manera de pensar de aquella época- ha caído en desuso: no tiene aplicación real en nuestros días. Ha sido derogada por la costumbre.

DURACIÓN DEL MANDATO. Los senadores nacionales duran 6 años en su cargo y se los puede reelegir sin límite de tiempo.

La Cámara de Senadores se renueva por tercios cada dos años. Esto significa que una parte de los senadores debe abandonar sus cargos y elegirse reemplazantes.
En caso de vacancia antes de cumplir el período (por renuncia, muerte, etc.) debe efectuarse de inmediato la elección del reemplazante en la forma indicada por la Constitución y la legislación local.

EL VICEPRESIDENTE EN EL SENADO. La Cámara de Senadores es presidida por el Vicepresidente de la Nación. En los debates sólo vota en caso de empate. Cuando el Vicepresidente debe ocupar la Presidencia de la Nación (por renuncia, muerte o ausencia transitoria del Presidente) su función al frente del Senado es cumplida por un presidente provisional elegido por la misma cámara.

Cámara de Senadores

Cámara de Senadores en Argentina

Atribuciones exclusivas del Senado
Están determinadas por varios artículos de la Constitución Nacional y son las siguientes:

• El Poder Ejecutivo necesita del acuerdo (conformidad) del Senado para designar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, a los jueces nacionales, a los altos funcionarios diplomáticos y a los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas.
• El Senado es el que realiza el juicio político a los acusados por la Cámara de Diputados.
• Es necesario el acuerdo o autorización de esta cámara para la declaración del estado de sitio en caso de «ataque exterior».

«CÁMARA BAJA» Y «CÁMARA ALTA»
A través de lo analizado en las páginas anteriores, se habrá advertido la existencia de importantes diferencias entre ambas cámaras del Poder Legislativo.

La principal es la que surge del distinto carácter de su respectiva representación: popular en un caso, institucional en el otro, pues los senadores representan a las provincias.

Existe, además, una diferencia de la edad mínima exigida para ser diputado (25 años) o para ser senador (30 años). Se ha calificado como «cámara joven» a la de Diputados y se atribuyó (sin mayores fundamentos políticos) una función supuestamente moderadora a la de Senadores. La idea de los constituyentes de 1853 al adoptar este sistema fue «atemperar la impetuosidad juvenil» de los diputados con la acción de otra cámara que, históricamente, desempeñó un papel más conservador.

La denominación de «cámara alta» con que se identificó al Senado deriva de la tradición parlamentaria occidental, heredera del parlamentarismo británico. Antiguamente en el Reino Unido la «cámara alta» -la de mayor jerarquía- era la Cámara de los Lores, asamblea aristocrática sin poder real en nuestros días.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

El Poder Legislativo Atribuciones Camara de Diputados Tiempo Mandato

Atribuciones del Poder Legislativo

El Poder Legislativo : En un sistema de gobierno basado en la división de poderes, la función principal del Poder Legislativo es la de sancionar y derogar las leyes. En este caso utilizamos la palabra ley en su sentido restringido y formal. El Poder Legislativo es ejercido por el Congreso. Nuestro Congreso está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y del Senado, se lo llama de carácter bicameral. El Congreso tiene a su cargo la función legislativa. Cada una de las cámaras actúa de manera independiente pero, para que un proyecto se convierta en ley, es necesaria la voluntad concurrente de ambas cámaras.

Los diputados representan a la Nación en su conjunto. Es decir que aunque hayan sido elegidos por el electorado de un distrito determinado, representan al electorado total del país. Los senadores, en cambio, representan al distrito que los ha elegido. Los senadores defienden, en el Congreso, los intereses de las provincias que ellos representan, o de la Capital Federal.

poder legislativo

Cámara de Senadores Donde se Debaten las Leyes

Las cámaras se reúnen en sesiones ordinarias que comienzan el 1° de marzo  y se extienden hasta el 30 de noviembre de cada año También pueden reunirse en sesiones extraordinarias. Ello ocurre cuando el Presidente decide convocarlas fuera del término de sesiones ordinarias, o prorrogar el período ordinario. Sin embargo, cabe señalar que tanto el H. Senado como la Cámara de Diputados han interpretado que el Congreso tiene facultades suficientes para disponer la prórroga de las sesiones ordinarias en Resoluciones adoptadas durante el mes de diciembre de 2001

La Constitución determina los requisitos para ser senador o diputado, como así también el término de sus mandatos y las formas de elección.

La Cámara de Diputados se compone de representantes o diputados elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER DIPUTADO. Para poder ser diputado nacional es necesario reunir ciertas condiciones -requisitos- mínimas:
• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 25 años de edad.
• En caso de tratarse de un extranjero naturalizado, tener un mínimo de 4 años como ciudadano argentino.
• Ser nativo de la provincia que lo elija (o de la Capital) o haber residido en ella los dos años anteriores a la elección.

DURACIÓN DEL MANDATO Los diputados nacionales son electos para cumplir un mandato de 4 años y pueden ser reelegidos sin limitación de tiempo. La Cámara de Diputados se renueva por mitades cada 2 años. Esto significa que al cumplirse ese plazo, la mitad de los representantes deben dejar sus cargos y son reemplazados por los nuevos electos. (La Constitución estableció que en la primera legislatura se procedería a sortear a los diputados que sólo cumplirían un período de 2 años: Reiteradas interrupciones del ciclo constitucional a lo largo de las últimas décadas han obligado a aplicar este mecanismo en varias oportunidades.)

El texto constitucional también establece que en caso de vacante (por muerte, renuncia o cualquier otra razón), debe realizarse la elección del reemplazante en el distrito electoral correspondiente. Sin embargo, este sistema ha sido reemplazado por un régimen de suplencias.

Atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados
El Congreso posee una serie de atribuciones (es decir, de facultades) y de deberes.
La mayoría de esas atribuciones y deberes son comunes a ambas cámaras y las explicaremos un poco más adelante. Otras sólo pertenecen a cada una de ellas, son exclusivas del Senado o de la Cámara de Diputados.

Las atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados son las siguientes:

• Sólo la Cámara de Diputados posee la iniciativa para promover el tratamiento de proyectos de ley sobre contribuciones económicas que se impongan a la población (impuestos) y sobre el reclutamiento de tropas.
Esto es así, porque se entiende que esas leyes t pueden afectar el derecho de propiedad de los habitantes (en el caso de aprobarse nuevos impuestos) o su libertad personal (al regularse el servicio militar, por ejemplo) y se reserva la iniciativa en tales materias a los representantes directos del pueblo.

• Sólo la Cámara de Diputados tiene la facultad de iniciar juicio político al Presidente, al Vicepresidente de la Nación, al jefe del gabinete de ministros, a los ministros del Poder Ejecutivo y a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. El juicio político -que ampliaremos al final de esta Unidad- se inicia cuando la Cámara de Diputados acusa ante el Senado a quien haya desempeñado mal su cargo o cometido delitos. (El juicio político puede dar como resultado la destitución del acusado y su posterior encausamiento judicial.)

Organización del Poder Judicial Federal Eleccion Jueces

Organización del Poder Judicial Federal – La Elección Jueces y el Consejo de la Magistratura

El Poder Judicial: Este Poder  cumple un papel fundamental dentro de un Estado democrático. El Poder Judicial tiene a su cargo la función jurisdiccional, a través de la cual se convierte en el gran tutor de los derechos de los habitantes. Además, el Poder Judicial es el órgano de control por excelencia, control que ejercita sobre los otros dos poderes. El Poder Judicial debe ser independiente para poder cumplir sus funciones sin interferencias ajenas a él. La independencia del Poder Judicial constituye uno de los principales elementos del Estado de Derecho.

Un juez, para decidir un caso, no puede ser objeto de presiones provenientes de otros poderes o incluso de sectores o grupos de la sociedad. Para resistir esas presiones, la Constitución prevé distintos recursos.

Los principales procedimientos son el modo de designación y la duración de las funciones de los jueces. Los jueces son designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. La participación de los otros dos poderes en el acto de nombramiento de los magistrados, ha sido prevista para evitar que un único poder de decisión pudiera completar la nómina de jueces a su antojo y conveniencia. De este modo, el Poder Ejecutivo presenta una lista, a medida que surgen las necesidades, y el Senado la acepta o la rechaza, actuando así como controlador de la iniciativa del Presidente.

Los jueces se mantienen en sus funciones mientras dure su buena conducta. A diferencia de lo que ocurre en los otros poderes, donde se ha establecido un plazo para la duración de los mandatos, los jueces no tienen un lapso de tiempo preestablecido, luego del cual deban dejar sus cargos.

Así, se ha querido evitar que exista una identificación entre la ideología de los jueces y la de los gobiernos de turno. También, para preservar la independencia del Poder Judicial, la Constitución le prohíbe expresamente al Presidente de la Nación el ejercicio de funciones judiciales.

Organización de nuestra justicia
Como nuestro país es federal, en él conviven un Poder Judicial Nacional y los poderes judiciales provinciales. El Poder Judicial Nacional es la justicia federal, mientras que por justicia provincial se hace referencia a los poderes judiciales de las veintidós provincias argentinas.

La Constitución Nacional determina las bases de la organización de la justicia federal, las constituciones provinciales se ocupan de la justicia en cada una de ellas, cuyas características varían de una a otra provincia. El Poder Judicial de la Nación está compuesto por la Corte Suprema de Justicia y los demás tribunales inferiores. La Corte Suprema es el órgano máximo del Poder Judicial y está compuesta por cinco miembros.

Los tribunales inferiores son:
• los tribunales de primera instancia, integrados cada uno por un juez,
• las Cámaras Federales de Apelación, son colegiadas y están formadas por varios jueces, cada una.

El papel de cada instancia judicial
Los jueces de primera instancia y las Cámaras de Apelación están agrupados por materia. Es así como existen jueces y cámaras en materia penal, civil, comercial, etc. Una persona que desee encontrar una solución a un conflicto derivado de la falta de pago de alquileres de su inquilino, concurrirá primero ante el juez de primera instancia en lo civil, pues se trata de una cuestión civil. Una vez que el juez haya dictado sentencia, tanto la persona que inició el juicio como su contrincante pueden apelarla. Si la sentencia es apelada, el asunto deberá ser nuevamente analizado por la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

La cámara dictará una nueva sentencia. En esta nueva sentencia se podrá confirmar lo decidido por el primer juez o establecer algo diferente. Luego de esta segunda instancia, el asunto quedará dilucidado y las partes deberán atenerse a lo decidido por los jueces. La Constitución ha establecido una doble instancia judicial para garantizar una adecuada administración de la justicia. Los conflictos son estudiados y decididos dos veces, evitándose al máximo la posibilidad de que se cometan errores o arbitrariedades. La Corte Suprema de Justicia se ocupa de los asuntos en que intervienen las provincias o diplomáticos extranjeros.

Los poderes se relacionan y controlan entre sí
La separación de poderes no implica una desvinculación total entre ellos. Esta técnica de división del poder fue pensada para evitar que el poder careciera de control. Cada poder es controlado por los otros a través de facultades contenidas en la Constitución. De este modo, los órganos se relacionan e interactúan.

El Poder Judicial invade la esfera de los otros dos poderes, a través del llamado control de constitucionalidad que ejerce sobre las leyes del Poder Legislativo y decretos del Poder Ejecutivo. Este control tiene por objeto impedir la aplicación de leyes o decretos contrarios a la Constitución. De ocurrir esta situación durante la tramitación de un juicio, la parte que se considere afectada podrá solicitar que no se le aplique la norma, por ser inconstitucional; si la Corte Suprema así lo entiende dicha norma no se aplicará.

A su vez, el Poder Legislativo controla al Poder Judicial, cuando decide sobre la creación de nuevos tribunales inferiores o cuando sanciona la ley de presupuesto, en cuyo interior se prevé la suma que le corresponde al Poder Judicial para sus gastos, o cuando a través del juicio político decide remover a algún magistrado.

El Poder Ejecutivo también controla al Poder Judicial, cuando propone al Senado los nombres de los futuros jueces, y a su vez, el Senado realiza una fiscalización sobre el Poder Ejecutivo, cuando presta o no su acuerdo a lo propuesto por el Poder Ejecutivo.

También el Poder Legislativo incursiona en el Poder Ejecutivo en otras cuestiones, como por ejemplo: la sanción de la ley de presupuesto nacional, la aprobación o no de los tratados con los países extranjeros que han sido firmados por el Presidente, la autorización al Poder Ejecutivo para declarar la guerra, etcétera.

El Poder Ejecutivo controla al Poder Legislativo con el veto o rechazo de las leyes que ya han sido sancionadas por el Congreso antes de su promulgación, o cuando decide convocar a sesiones extraordinarias a las cámaras o prorrogar las sesiones ordinarias.

ORGANIZACIÓN DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
Existe en nuestro país una Justicia nacional o federal y una Justicia provincial o local. Un caso particular de la Justicia Nacional es el de los llamados Tribunales Nacionales de la Capital, que cumple, dentro de la jurisdicción de la Capital Federal, un papel equivalente al de los poderes judiciales provinciales en cada una de las provincias.

Derecho federal: Son las normas que regulan la organización, funcionamiento y atribuciones de los Poderes del gobierno nacional, así como las que se refieren al contenido del artículo 75 inciso 18 de la C. N. Es aplicado por los tribunales federales en todo el territorio nacional.

Derecho común: Son, esencialmente, las normas contenidas en los Códigos Civil, Penal, Comercial y de Minería (o «códigos de fondo», por oposición a los «códigos de forma» o de procedimiento), aplicados por los jueces federales o provinciales según los casos.

Derecho local: Son las normas dictadas por los poderes locales y tienen vigencia en su ámbito (provincias y Capital Federal). En el caso de la Capital, la legislatura local es el Congreso de la Nación.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

La designación de los jueces y el Consejo de la Magistratura
Jueces y camaristas son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado y -a partir de la vigencia de lo dispuesto en la reforma constitucional de 1994 con la previa participación del Consejo de la Magistratura: el Poder Ejecutivo solamente puede designar para ocupar cada cargo a uno de los tres integrantes de una terna seleccionada por aquel organismo.

Además de la selección de los postulantes a los cargos de jueces integrantes de los tribunales nacionales, corresponde al Consejo de la Magistratura, la administración del Poder Judicial.

De acuerdo con lo establecido en la C.N.este Consejo se integrará equilibradamente con: representantes de los «órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal»; también se incluirán en él a «personas del ámbito académico y científico». El detalle preciso de su integración debe determinarse por ley del Congreso.

Esta institución no existía hasta la reforma constitucional de 1994.

ATRIBUCIONES DEL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN FEDERAL
Atribuciones judiciales
La competencia de la justicia federal se encuentra establecida básicamente en el artículo 116 de la Constitución. De acuerdo con su texto:

La Corte Suprema de Justicia tiene una competencia originaria y exclusiva en los asuntos que involucren -a diplomáticos extranjeros o en los que una provincia fuese parte litigante. En estos casos el juicio debe iniciarse directamente ante la Corte (por eso se habla de competencia originaria ) y no existe apelación de su decisión (por eso es exclusiva).

Además de los casos de competencia originaria, la Corte Suprema posee también competencia por impugnación de las sentencias de tribunales inferiores.

Atribuciones colegislativas
• La Corte Suprema y las Cámaras de Apelaciones dictan acordadas, que son resoluciones referidas al funcionamiento interno de los tribunales.
• Las Cámaras de Apelaciones dictan también fallos plenarios, que son sentencias cuya doctrina es de aplicación obligatoria para los tribunales inferiores.
• La Corte también posee atribuciones para dictar su propio reglamento interno.
En todos estos casos podemos señalar la existencia de facultades colegislativas del Poder Judicial.

El Poder Ejecutivo Atribuciones Jefe de Gabinete Funciones Ministros

Atribuciones  del Poder Ejecutivo

Lista de Atribuciones:

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas

2. Atribuciones económico-financieras:

3. Atribuciones Militares

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores:

5. Funciones colegislativas:

6. Funciones judiciales:

El Poder Ejecutivo

En nuestro país, el Poder Ejecutivo es unipersonal. Seguramente, después de leer esta afirmación, nos preguntaremos sobre el papel que cumplen el Vicepresidente de la Nación y los ministros.El Vicepresidente es elegido por la ciudadanía juntamente con el Presidente; ambos componen la fórmula presidencial.

Sin embargo, ya en funciones, el Vicepresidente se desempeñará como Presidente del Senado, donde sólo vota en caso de empate. Cuando el Presidente no puede ejercer la presidencia en forma definitiva o temporaria, es reemplazado por el Vicepresidente. En el primer caso, termina el mandato presidencial. En el segundo caso, ejerce la presidencia durante la ausencia del Presidente; esta hipótesis es la más común, ya que ella se produce toda vez que el Presidente debe viajar al exterior.

Casa Rosada en Buenos Aires

Casa Rosada en Buenos Aires

 Carácter del Poder Ejecutivo

La Constitución Nacional establece que el Poder Ejecutivo es desempeñado por «un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina»
El Poder Ejecutivo nacional es de carácter presidencialista: se trata de un Poder con fuerte concentración de autoridad -tomado en parte del modelo norteamericano- y gran cantidad de atribuciones.

La tradición histórica de nuestro país asigna un destacado peso político a la figura presidencial. Ese peso político ha dependido, además de las disposiciones constitucionales, de las características de quienes ejercieron la primera magistratura. Por otra parte, en el orden establecido por nuestra «ley fundamental», el Poder Ejecutivo está sujeto al control de los otros dos poderes del Estado, como ya hemos señalado.

EL VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN. Es a quien le corresponde reemplazar al Presidente en el ejercicio del Poder Ejecutivo, en caso de enfermedad, ausencia de la capital (producida, por ejemplo, por haber viajado al exterior), renuncia, destitución o muerte.

Además de esta función de reemplazo eventual, el Vicepresidente cumple la de presidir la Cámara de Senadores, en la que sólo tiene voto en caso de empate.

Los ministros son colaboradores del Presidente. Él los designa y los reemplaza cuando lo estima conveniente. El Presidente es el único responsable político de la gestión ejecutiva del gobierno. Los ministros son, en realidad, sus secretarios y tienen a su cargo las distintas ramas o campos de actividad administrativa.

El Presidente y el Vicepresidente son elegidos de manera indirecta. Los ciudadanos votan a los miembros de un Colegio Electoral, que tiene por función designar al Presidente y Vicepresidente de la Nación. La Constitución determina los requisitos y la duración de sus mandatos, que a partir de la reforma de 1994, la duración del mandato es de 4 años y pueden ser reelegidos solo para otro mandato.

El Presidente tiene la jefatura política del país. Él representa a la Nación en el exterior y en el interior del país. Por sus manos pasan las grandes iniciativas políticas. Esto sucede cuando anuncia las relaciones que tendremos con los demás países, o presenta el proyecto de presupuesto ante el Congreso, o establece los planes en materia de educación, o decide el tratamiento que debe dársele a una huelga, o determina las relaciones con los partidos opositores, etcétera.

La lista es larguísima, sólo quisimos ilustrar sobre la amplia gama de actos que puede realizar el Presidente de la Nación. Por supuesto que muchos de dichos actos, el Presidente los realiza con la aprobación y el control de los otros poderes, pero el solo hecho de tener la iniciativa ya le permite concretar su papel de conductor político.

El Presidente es el jefe de la administración pública; el Poder Ejecutivo asegura la función administrativa del Estado. Además, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Requisitos para ser elegido Presidente o Vicepresidente de la Nación: La Constitución exige una serie de requisitos o condiciones mínimas- para poder ser electo Presidente o Vicepresidente:

• Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero.
(Una razón de origen histórico explica la segunda parte de este requisito: en 1853 se contempló especialmente el caso de los muchos emigrados políticos que habían abandonado el país durante la época de Rosas.)
• Reunir las calidades exigidas para ser electo senador.

Cómo se eligen el Presidente y el Vicepresidente
El procedimiento constitucional para la elección de Presidente y Vicepresidente de la República consiste en una elección directa o de primer grado. Los ciudadanos votan directamente a los candidatos a Presidente y a Vicepresidente de la Nación.

La elección presidencial se realiza de la siguiente forma:

• Debe efectuarse dentro de los meses anteriores a la finalización del mandato del Presidente en ejercicio.
• Todo el territorio nacional se considera como un distrito electoral único, sumándose los votos para cada candidato sin discriminar de qué provincia provienen (sistema de distrito uninominal).
• Se aplica el sistema de doble vuelta o ballottage:

1) En una primera elección participan todas las fórmulas de candidatos que se presenten. (Las fórmulas se integran con su candidatos a Presidente y otro a Vice.) Si una de ellas obtienen una cantidad de votos superior al 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, los integrantes de esa fórmula serán proclamados como Presidente y Vice. (La expresión «votos afirmativos válidamente emitidos» significa que para calcular ese porcentaje sobre el total de sufragios no se cuentan los votos anulados ni los votos en blanco). Lo mismo ocurrirá si logra entre el 40% y el 45% pero, además, obtiene una ventaja mayor de 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que sigue en número de sufragios.

En otros países donde se aplica el sistema de ballottage es necesario obtener la mitad más uno del total de votos válidos para triunfar.

2) De no obtener ninguna de las fórmulas de candidatos las mayorías indicadas en 1), debe realizarse una segunda elección dentro de los treinta días de celebrarse la primera.

En ella participarán solamente las dos fórmulas presidenciales más votadas. Para esta segunda elección no es posible recomponer las fórmulas de candidatos (o sea, por ejemplo, reemplazar a uno de ellos para concretar una alianza interpartidaria).

Este sistema de elección directa del Poder Ejecutivo se introdujo en nuestro país con la reforma constitucional de 1994. Hasta entonces se había aplicado un régimen de elección indirecta: los ciudadanos votaban por electores y éstos, reunidos en colegio electoral, elegían al primer mandatario y a su vice. En caso de empate en el colegio electoral, la elección pasaba al Congreso Nacional.

Esta última posibilidad nunca se concretó. En cambio sí se produjeron casos en los que una fórmula presidencial necesitara el apoyo de los electores de otros partidos para triunfar, por no tener mayoría propia (así sucedió con la elección del presidente Illia en 1963). Además, era teóricamente posible que los electores de presidente y vice decidieran elegir a personas cuyas candidatura no tuviera mayoría en el respaldo popular o que ni siquiera hubieran sido candidatos hasta ese momento (cosa que no ocurrió nunca en la realidad).

Todas estas circunstancias aconsejaban reemplazar el sistema dando un papel más decisivo a la ciudadanía. Las últimas elecciones presidenciales por el sistema indirecto fueron las que llevaron a la Casa Rosada a los doctores Alfonsín (en 1983) y Menem (en 1989); ambos candidatos tuvieron mayoría propia en el colegio electoral.

ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO

Se llaman atribuciones del Poder Ejecutivo a las facultades que otorga al mismo la Constitución Nacional. Estas facultades están enumeradas, principalmente, en el artículo 99 de nuestra «ley fundamental».

El Presidente de la Nación, a cargo del Poder Ejecutivo del gobierno federal, ejerce lo que se ha llamado tres jefaturas:

Es el Jefe Supremo de la Nación, es el jefe del Gobierno y es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Es, además, el responsable político de la administración general del país.
Como Jefe del Gobierno, el Presidente es el máximo representante del Estado argentino ante la comunidad internacional.

La expresión «Jefe Supremo» utilizada en la Constitución Nacional ha sido cuestionada por diversos tratadistas como no adecuada: puede dar la idea de alguien dotado de un poder de mando ilimitado. Esa interpretación es contraria al espíritu y disposiciones de la Constitución, que responde a la concepción republicana, caracterizada por el control recíproco entre los poderes constituidos.

Clasificación de las atribuciones del Poder Ejecutivo
1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas.
2. Atribuciones económico-financieras.
3. Atribuciones militares.
4. Atribuciones relativas al manejo de las relaciones exteriores.
5. Funciones colegislativas.
6. Funciones judiciales.

Principales atribuciones y funciones del Presidente de la Nación

1. Atribuciones de organización institucional y político-administrativas: Es el responsable político de la administración general del país, administración que es ejercida por el Jefe del Gabinete de Ministros. Designa -con el acuerdo del Senado- a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a los jueces federales; designa o remueve a los altos funcionarios diplomáticos (con acuerdo del Senado); nombra y remueve al Jefe del Gabinete, a los demás ministros, oficiales de su secretaría, etc.; inaugura anualmente las sesiones del Congreso, en cuya oportunidad da cuenta al Poder Legislativo del estado de la Nación y recomienda la consideración de las medidas que juzga oportunas y convenientes; declara el estado de sitio en caso de ataque exterior o de conmoción interna (en el caso en que el Congreso no esté sesionando); decreta la intervención federal a una provincia o a la Ciudad de Buenos Aires en el caso en que el Congreso esté en receso (y debe convocarlo entonces para tratar la cuestión); etc.

2. Atribuciones económico-financieras: Supervisa la tarea del Jefe del Gabinete respecto de la recaudación de las rentas nacionales y de su inversión de acuerdo con la ley de presupuesto.

3. Atribuciones militares: Corno Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispone de dichas fuerzas y ordena su distribución, entrada en operaciones, etc.

4. Atribuciones relativas al manejo de la relaciones exteriores: Es el Jefe del Gobierno, es decir, el máximo representante de la República ante la comunidad internacional. Concluye y firma tratados internacionales; recibe a representantes de otras potencias extranjeras y admite a sus cónsules; declara la guerra y ordena represalias con autorización del Congreso.

(132)La firma de un tratado internacional no significa su inmediata entrada en vigencia; sólo fija su texto. .Es necesario que el Congreso lo apruebe para que sea válido como ley de la Nación. Cabe aclarar que un tratado internacional entra en vigencia con el intercambio de ratificaciones o su depósito ante el organismo internacional correspondiente.

5. Funciones colegislativas: Participa de la formación de las leyes, las promulga; dicta los decretos reglamentarios para la aplicación de las mismas; ejerce el derecho de veto, con el que puede oponerse total o parcialmente a la sanción de una ley; convoca a sesiones ordinarias y extraordinarias del Congreso y puede prorrogarlas, etc. La reforma de 1994 ha establecido enfáticamente que el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso, bajo pena de nulidad absoluta, emitir disposiciones de carácter legislativo. Sin embargo, admite que en ciertas circunstancias excepcionales el P.E. dicte decretos «de necesidad y urgencia», que constituyen disposiciones legislativas sancionadas sin la intervención del Congreso. Se limita esta atribución excepcional excluyendo de ella lo referido a materia penal, tributaria, electoral y al régimen de los partidos políticos. Además, estos decretos «de necesidad y urgencia» deberán ser sometidos en un plazo perentorio a la consideración del Poder Legislativo

6. Funciones judiciales: El Presidente está facultado para conceder indultos y para conmutar penas.  El indulto consiste en el perdón de un cielito cometido; por él se suprimen las consecuencias penales de una condena judicial. Conmutar una pena consiste en sustituirla por otra menor. Estas facultades del Presidente han sido incorporadas con un fin humanitario y sólo deben ser aplicadas en casos excepcionales.

El Jefe de Gabinete y demás ministros del Poder Ejecutivo
La Constitución Nacional establece que «El jefe de gabinete de ministros y los demás ministros secretarios […] tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación y refrendarán y legalizarán los actos del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia».

Los ministros dirigen sus respectivas áreas de gobierno y colaboran con el Presidente al que asesoran, actuando individual o conjuntamente en el gabinete nacional.

El número de ministros ha variado a lo largo de nuestra historia política. El texto de la Constitución vigente establece que la cantidad de ministros y las funciones de cada uno de ellos «será establecida por una ley especial».

La organización vigente al editarse este libro incluye los siguientes ministros:
• Del Interior.
• De Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
• De Defensa.
• De Economía y Obras y Servicios Públicos.
• De Justicia.
• De Cultura y Educación.
• De Trabajo y Seguridad Social.
• De Salud y Acción Social.

El jefe de gabinete
Como los demás ministros es nombrado -y puede ser removido de su cargo- por el Presiden-te. Pero también tiene responsabilidad política ante el Congreso nacional y puede también ser removido de su cargo por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.

Los ministros son responsables ante el Presidente, que los designa y que puede destituirlos, y ante el Congreso, que puede someterlos a juicio político.

Luego que el Poder Legislativo inaugura sus sesiones, el jefe de gabinete y los ministros deben presentar una memoria (un informe detallado) de la situación de la Nación en sus respectivas áreas de competencia. También están obligados a concurrir al Congreso cuando cualquiera de sus cámaras se lo solicite, para dar explicaciones e informar sobre los temas de su propio ministerio (en estos casos se dice que los ministros son interpelados).

Los tratadistas han discutido si debe considerarse a los ministros como integrantes del Poder Ejecutivo (en cuyo caso éste no podría definirse como unipersonal) o como funcionarios que colaboran con ese poder del Estado sin formar parte de él. La mayoría se inclina por la segunda interpretación.

La Organizacion Nacional de la Argentina Gobiernos de ideas liberales

La Organización Nacional de la Argentina

La batalla de Pavón señala el fin de la Confederación Argentina y pone en manos de los hombres del partido liberal porteño los resortes de la conducción nacional. Mitre será el primer presidente que gobierne sobre todo el territorio de la nación.

El grupo dirigente buscará concretar en la república un ideal civilizador, procurará terminar con la oposición de la montonera reducir al indio y desarrollar la economía. El ferrocarril, el telégrafo, la difusión de la enseñanza, la inmigración y un poder ejercido con criterio centralista fueron las herramientas fundamentales de  quehacer que transformó al país.

Ejercito Nacional de Buenos Aires

Ejercito Nacional de Buenos Aires

LA ORGANIZACIÓN NACIONAL : La derrota del interior en la batalla de Pavón posibilitó la organización nacional sobre la base del predominio de Buenos Aires. Este proceso se concretó en el periodo 1862-1880 con las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda.

Consecuentes con su formación política romántica. los hombres que realizaron esta empresa tuvieron como meta eliminar la barbarie y civilizar el país, poniéndolo al nivel de las naciones avanzadas del momento. Por eso, uno de sus principales objetivos fue la educación popular, que tuvo en Sarmiento su mayor propulsor.

Otro problema a resolver era el del poblamiento El primer censo, realizado en 1869. reveló la existencia de sólo 1.700.000 habitantes. Era necesario atraer al inmigrante y, para ello, ofrecerle seguridades. Esto implicaba eliminar el problema del indio. Los diversos intentos realizados durante las presidencias de Mitre y Sarmiento culminaron en la campaña llevada a cabo por Roca bajo el gobierno de Avellaneda.

Incorporadas nuevas tierras para la producción. se las acercó al puerto exportador a través del ferrocarril, financiado por medio de inversiones de capitales nacionales y extranjeros. Se fomentó el desarrollo de la agricultura, sobre todo en la zona del litoral, donde se establecieron colonias de inmigrantes (especialmente en Santa Fe).

Su influencia en el desarrollo económico se advirtió con la primera exportación de cereales, que se logró bajo el gobierno de Avellaneda. El gaucho, elemento surgido dentro de una economía casi exclusivamente ganadera. se sintió desplazado por el agricultor extranjero.

Este panorama económico se completó con la aparición de nuevas instituciones de crédito y nuevos bancos: Banco Hipotecario, Banco de la Provincia de Buenos Aires (1871), Banco Nacional (1872), etc.

Para adaptarse a este nuevo orden de cosas el país se modernizó institucionalmente con la organización de la justicia. la sanción de tos distintos códigos (de Comercio, Civil) y la organización de los regímenes inmigratorio, contable. rentístico y monetario.

CAMBIOS EN LA MENTALIDAD DE LA ÉLITE GOBERNANTE

Todos estos cambios modificaron la mentalidad de la burguesía dirigente. que fundamentaba su prestigio en su origen criollo, su caudal intelectual y los triunfos militares de sus antepasados; que desarrollaba su vida sobre la base de las tradiciones de austeridad y simplicidad criolla. Pero éstas comienzan a ser dejadas de lado al preferirse las formas de vida europea.

El dinero empieza a cobrar valor como tal; el lujo se incorpora a la vida diaria. Buenos Aires se moderniza: circulan las primeras líneas de tranvías; Sarmiento construye el parque Tres de Febrero en los terrenos de la antigua residencia de Rosas. La aristocracia porteña, para ponerse a tono con la nueva época, con frecuencia enviaba a sus hijos a estudiar a Europa. Todos estos factores incidieron para que. sobre todo en Buenos Aires, las formas de vida cambiaran fundamentalmente en la década del 80.

LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER PRESIDENCIAL

Políticamente fue necesario asegurar la unidad nacional sobre la base de la integración del interior con Buenos Aires. Los resabios de la montonera (Peñaloza, Varela, López Jordán) fueron vencidos; sus métodos ya eran ineficaces en el nuevo orden.

Se afirmó la autoridad del gobierno nacional por sobre las pretensiones provinciales de autonomía, acentuándose el predominio de Buenos Aires. Se recurrió para ello a la conciliación política, pero el interior se unió para resistirlo y triunfó en la revolución de 1880: la ciudad de Buenos Aires quedó como capital de la República a pesar de la resistencia porteña. Pero el interior, aún controlando momentáneamente la política del país, no pudo impedir volcarse hacia el liberalismo y que persistiera la supremacía de Buenos Aires.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE –
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz y Enciclopedia del Estudiante Historia Argentina

Funciones del Poder Judicial Argentina Division de Poderes

Funciones del Poder Judicial
División de Poderes

Así como el Poder Legislativo nacional reside en un Congreso y el Ejecutivo en un Presidente, el judicial, dice la Constitución, “será ejercido por una Corte Suprema de justicia y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la Nación.

Este alto tribunal ha sido creado como un árbitro supremo, independiente, para dirimir todos los conflictos.

La Constitución Nacional ha establecido dos órdenes de justicia:

a – La justicia Federal o Nacional, que tiene jurisdicción sobre el territorio de la República.

b – La justicia ordinaria de cada provincia a que alude el Art. 50.

El Poder judicial es un poder independiente y por lo mismo dicta sus

Propios reglamentos de funcionamiento y nombra a sus empleados. El Presidente no puede ejercer, por ninguna razón, ni arrogarse facultades
judiciales, aunque los miembros de la Corte son nombrados por el Presidente con acuerdo del Senado. Las atribuciones del Poder judicial están legisladas en el artículo 97 al 100 de la Constitución.

La suma de facultades y atribuciones que la Constitución concede al Poder judicial se resume en la palabra jurisdicción. Esta significa la potestad de que se halla investido por la Constitución y por las leyes del Congreso para administrar justicia.

Corte Suprema de la Nación Argentina

Corte Suprema de la Nación Argentina

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Funciones del Poder Ejecutivo y Judicial Separacion de los Poderes

Funciones del Poder Ejecutivo y Judicial Separación de los Poderes

La misión fundamental del Ejecutivo es ejecutar la ley que sanciona el Poder Legislativo. Pero la ejecución de las leyes implica un vasto ejercicio de atribuciones de gestión de los asuntos públicos. Ello le concede un poder de intervención continua en la administración nacional.

Casa Rosada en Buenos Aires – Poder Ejecutivo Nacional

El ejercicio de las facultades del Poder Ejecutivo está a cargo del Presidente de la República y es, por lo mismo, unipersonal.

Pero además de las amplias facultades implícitas en el poder administrador, el Poder Ejecutivo, según ya vimos, posee la facultad de elaborar proyectos para la consideración del Congreso.

De modo que el Presidente, que ejerce el Poder Ejecutivo posee, en síntesis, estas atribuciones:

a – Facultades ejecutivas que ejerce por sí solo.

b – Facultades ejecutivas que ejerce con acuerdo del Senado como designar embajadores, nombrar jueces, etc.

c – Facultades legislativas derivadas de su facultad como colegiador.

Pero el ejercicio de esas atribuciones no agota la gestión del Ejecutivo, pues se agrega el ejercicio de atribuciones especiales. Se denomina atribuciones al conjunto de facultades, poderes y derechos inherentes a su función. Las atribuciones pueden ser:

a – Atribuciones administrativas
— Es el jefe supremo de la Nación y tiene a su cargo la administración general del país (Art. 67).

La administración general comprende todos los servicios administrativos que tiene el Gobierno Federal.

— En su carácter de jefe de la administración nacional por sí nombra y remueve a los ministros, a los agentes consulares y a los demás empleados de la administración; hace recaudar las rentas y decreta su inversión de acuerdo con la ley.

— Por ser jefe administrativo del gobierno expide instrucciones y reglamentos que son necesarios para la ejecución de las leyes.

b – Atribuciones políticas o gubernativas
— Participa en la formación de las leyes con arreglo a lo que expresa la Constitución.
— Hace anualmente la apertura del Congreso dando cuenta del estado de la Nación y recomendando a su consideración las medidas que estima convenientes.
— Es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación. Por lo mismo provee los empleos militares con acuerdo del Senado.
— Es el jefe inmediato de la Capital Federal.
— Nombra a los magistrados de la Corte Suprema y a los demás tribunales federales.
— Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos a su jurisdicción federal.

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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Funciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial Forma de Gobierno

Funciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial  Forma de Gobierno

En la doctrina republicana la función legislativa, como función de gobierno, es atribuida al Poder Legislativo. De modo que la función específica de este poder es hacer la ley, dictar la ley. Es por lo mismo un acto de la mayor importancia para el gobierno de un pueblo, porque el mismo se rige de acuerdo con las leyes.

Hacer la ley es, en suma, un acto de prudencia política, pues se debe hacer la ley justa, adecuada, oportuna, general para todos y que posea perdurabilidad.  La facultad de dictar leyes implica la de modificar o anular las ya dictadas.

unciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial

El poder legislativo nacional posee el carácter de ser bicamarista, porque se compone de dos cámaras. Es sabido que una de ellas es la de Diputados, formada por los diputados elegidos por el pueblo de todas las provincias. La otra es la de Senadores, formada por senadores elegidos por las provincias. Los primeros surgen de elecciones directas, en tanto que los segundos son resultado de una elección de segundo grado, pues son elegidos por las legislaturas de cada provincia.

La existencia de dos cámaras es otra expresión de la división de poderes, ya que la existencia de una y otra es una garantía para todos, permite un examen más cuidadoso de los proyectos e impide el abuso de una mayoría ubicada en una cámara. El sistema bicameral es el que establece nuestra Constitución en su artículo 36.

La sanción de las leyes se halla establecida en la Constitución. Conforme a ella, según su artículo 68, las leyes pueden tener principio en cualquiera de las dos Cámaras del Congreso, por proyectos presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo. Esta facultad co-legislativa del Ejecutivo es otra manifestación de la separación de poderes y a la vez de la íntima relación entre ellos; pero es también comprensible desde el momento en que el Ejecutivo tiene a su cargo la administración general del país, y por ello tiene conocimiento de las necesidades de éste.

El Ejecutivo, a su vez, participa en la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las sanciona y las promulga. El Ejecutivo, además, concurre a las sesiones del Congreso a través de sus ministros y participa de los debates, pero no vota.
La tramitación normal de un proyecto de ley se halla establecida en el artículo 69 de la Constitución, que establece que, aprobado un proyecto de ley por la Cámara de su origen; pasa para su discusión a la otra Cámara. Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen. Si aquí obtiene aprobación, lo promulga como ley.

Promulgar una ley es el acto por el cual el Poder Ejecutivo ordena el cumplimiento de ley que le fue sometido para su aprobación, y dispone su publicación e inserción en el Registro Nacional. Al hacer ese acto se le otorga a la ley un número y aparece publicada en el Boletín Oficial.

La publicación de la ley tiene por objeto darla a conocer a los ciudadanos, a fin de que sea cumplida. En tanto la ley no es promulgada y publicada no tiene vigencia y carece de fuerza obligatoria Pero una vez publicada ningún habitante puede excusarse de conocerla, y está obligado a cumplirla. Finalmente, la publicación responde al principio de la publicidad de los actos de gobierno y es una manera que el pueblo tiene para ejercer el control de los actos del gobierno.

Si el Poder Ejecutivo deja pasar diez días sin pronunciarse ni devolver la ley al Congreso, se considera aprobada tácitamente. Por el contrario, cuando desecha en todo o en parte una ley dictada por el Congreso, la debe devolver con sus objeciones a la Cámara de origen. Se plantea aquí una serie de posibilidades que no enumeraremos y que legisla el articulo 72 de la Constitución.


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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno de Argentina Republicana Federal y Representativa

Forma de Gobierno de Argentina
Republicana , Federal y Representativa

Forma de gobierno:

El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;
b-
Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

El fundamento de la división de poderes

El fundamento debe hallarse en la idea de que no es buena la concentración del poder en una sola persona o entidad. En cambio, estando el poder dividido en tres entidades, separadas pero íntirnamente vinculadas y enlazadas, se produce un sistema de equilibrio o contrapeso entre ellos.

Así el poder legislativo ejerce una especie de poder de fiscalización sobre los otros dos: sobre el ejecutivo cuando aprueba o rechaza sus proyectos de ley, y sobre el judicial, cuando dicta los códigos y presta acuerdo para designar a los jueces. A su vez el poder judicial puede declarar inconstitucional una ley del congreso.

Y el Poder Ejecutivo es el posee sus atribuciones enumeradas y todos  sus actos  se hallan sometidos a la aprobación y examen legislativo y hasta puede ser sometido el Presidente a juicio político del congreso. Pero a su vez el Ejecutivo posee facultades de excepción, para casos muy especiales, cuando peligra la paz pública, como dictar el estado de sitio o enviar intervención a las provincias cuando no está reunido el congreso.

Fuente: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno de Argentina Republicana Federal y Representativa

Forma de Gobierno de Argentina
Republicana Federal y Representativa

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Forma de gobierno:

El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;

b- Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

La división de los poderes gubernativos significa que la delegación de soberanía que los ciudadanos ejercen se traslada a órganos o titulares distintos entre sí e independientes unos de otros. Este principio fue expuesto por Montesquieu en su célebre obra El espíritu de las leyes, dedicada a la constitución de Inglaterra. Luego pasó a las formas democráticas constitucionales de todos los países del mundo.

La división o separación de poderes aplicada a una constitución es la que crea tres poderes, a saber, el poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial. Hablar de una tal división significa que el poder delegado
por los ciudadanos no se halla concentrado en una sola persona o en una sola entidad que tiene a su cargo dictar la ley, hacerla cumplir e interpretarla.

La separación de los poderes responde a una experiencia universal y demuestra que es la forma más adecuada para defender el derecho de las  tentativas de la tiranía, la dictadura, el autoritarismo.

Nuestra Constitución adopta el principio de la separación de los poderes según lo hemos ya visto. El Poder Legislativo es el que tiene facultad de dictar la ley, suspenderla, modificarla, anularla, según lo que establece la Constitución misma. El Poder Ejecutivo es el que posee la facultad de ejecutarla y reglamentaria. El Poder Judicial es aquel que esta facultado para actuar como intérprete y además, entre nosotros, goza del derecho de declarar la inconstitucionalidad de las leyes.

Decir que se trata de poderes separados es una manera de expresar que cada uno goza de su propia esfera de acción o competencia; pero se combinan y se complementan mutuamente entre si, se coordinan y en lazan.

Las facultades de que goza cada uno están señaladas por la Constitución; pero, repetimos, la carta no fija entre ellos separación absoluta, de modo que hay y debe haber estrecha colaboración. Por ello nadie puede otorgar a un poder más facultades que las que ya posee.

La armonía de los poderes Legislativo, Ejecutivo y judicial se ejerce de tal manera que cada uno es supremo en su jurisdicción; pero, al mismo tiempo, cada uno es un auxiliar y ejecutor de los otros dos. Así el Presidente cumple y manda cumplir las leyes que dicta el Congreso y las sentencias de los tribunales; el Judicial aplica las leyes del Congreso y los reglamentos del poder Ejecutivo; el Legislativo, a su vez, respeta los actos del Ejecutivo realizados en cumplimiento de sus facultades.

El fundamento de la división de poderes

El fundamento debe hallarse en la idea de que no es buena la concentración del poder en una sola persona o entidad. En cambio, estando el poder dividido en tres entidades, separadas pero íntimamente vinculadas y enlazadas, se produce un sistema de equilibrio o contrapeso entre ellos.

Así el poder legislativo ejerce una especie de poder de fiscalización sobre los otros dos: sobre el ejecutivo cuando aprueba o rechaza sus proyectos de ley, y sobre el judicial, cuando dicta los códigos y presta acuerdo para designar a los jueces. A su vez el poder judicial puede declarar inconstitucional una ley del congreso.

Y el Poder Ejecutivo es el posee sus atribuciones enumeradas y todos  sus actos  se hallan sometidos a la aprobación y examen legislativo y hasta puede ser sometido el Presidente a juicio político del congreso. Pero a su vez el Ejecutivo posee facultades de excepción, para casos muy especiales, cuando peligra la paz pública, como dictar el estado de sitio o enviar intervención a las provincias cuando no está reunido el congreso.

Frase para la reflexión

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno Federal: Republicana y Federal

Forma de Gobierno Federal:Republicana, Democrática y Federal

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El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;
b-
Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

organizacion de la constitucion argentina

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Pactos Preexistentes Pacto Federal Organizacion Politica Nacional

Los Pactos Preexistentes en la Organización Política

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Los pactos preexistentes

Los fracasos en el intento de lograr la forma de gobierno que alcance el pleno consenso de todo el país, llevan a los caudillos a postergar el ansiado propósito. Sin embargo, hay algo que subsiste a pesar de esa postergación, y es la voluntad de formar una nación; y aunque no se han dado la forma de gobierno, manifiestan de modos diversos que constituyen la Nación Argentina.

Surgen así, como etapas decisivas en la organización nacional, los que se conocen como pactos preexistentes según la expresión que usa el Preámbulo de la Constitución.

Los pactos son los acuerdos que firmaron las provincias dejando claramente expresado que se sentían miembros de una misma familia, la Nación Argentina, que debían poseer un gobierno que la gobernara y representara, vigilara su bienestar y engrandecimiento y asegurase la forma representativa y republicana de gobierno con división de poderes.

El primer pacto preexistente es el Pacto Federal del 4 de enero de 1831 celebrado entre los gobiernos de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, al que se adhirieron después las demás provincias.

Se trata de un antecedente vital para la organización, ya que allí se ratifica que la mayor parte de los pueblos de la república han proclamado del modo más libre y espontáneo, la forma de gobierno federal”. Las provincias crean una liga defensiva y una Comisión Representativa de las provincias del litoral, para la cual fijan sus atribuciones, una de las cuales, quizá la principal, establecía que quedaba facultada para convocar a “un congreso general federativo”,que tuviera a su cargo la administración del país bajo la forma federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales, el pago de la deuda de la república, consultando del mejor modo posible la seguridad y engrandecimiento general de la república, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las provincias”.

El segundo pacto preexistente es el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos firmado el 31 de mayo de 1852. El mismo se reunió, de acuerdo con lo establecido en el artículo 16 del Pacto Federal de 1831, y tuvo por objeto dar las bases para convocar un Congreso General Constituyente. En cumplimiento de ese acuerdo que establecía una representación igual de dos diputados por provincia, se reunirá en Santa Fe la Convención Constituyente. Esta asamblea será la que, en forma definitiva, logrará redactar un texto constitucional que obtiene consenso.

Los cuarenta y dos años de luchas internas y desacuerdos, de dolores y sacrificios comunes habían moldeado el espíritu de aquellos constituyentes; y acordaron una constitución que armonizaba todos los intereses y recogía los principios fundamentales de la forma democrática de gobierno.

Intentos Constituciones Para La Organizacion Politica Argentina

Intentos Constituciones Para La Organización Política Argentina

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Los intentos constitucionales

A partir de 1810 se inician maplos trabajos para lograr esa ambicionada forma de gobierno, pero ella no podrá ser definida hasta muchos años después.

Mientras tanto tiene lugar una serie de decisiones que preparan y elaboran los aspectos fundamentales del futuro gobierno.

Así la Junta surgida el 22 de mayo resuelve convocar en febrero de 1811 a todos diputados de las provincias para establecer la forma de gobierno más adecuada. Esos diputados debían serán elegidos por los respectivos Cabildos entre las personas mas  importante del vecindario.

En el mismo año de 1811 se dictó El Reglamento Provisorio, que tiene la importancia de ser el primer intento de organizar la forma política gobierno. El mismo establecía una Junta Conservadora, o poder legislativo formada por los diputados de las provincias, y un poder ejecutivo formado o ejercido por el Triunvirato.

Ese Reglamento no tuvo vigencia pero señaló la reafirmación de los principios antes enunciados e introdujo otra decisión, que es la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial. Fue reemplazado por el Estatuto Provisional dictado ese mismo año.

Dos años después, en 1813, tiene lugar Asamblea General Constituyente, que si bien no alcanza a dictar una Constitución, tiene la virtud de haber recibido varios proyectos en los que todos aseguran la soberanía popular, el sistema representativo de gobierno, la forma federativa y la división de los poderes.

Asamblea de 1813

En 1819 tiene lugar el dictado de la primera Constitución. Ella es dictada por un congreso que, reunido en Buenos Aires como consecuencia de la disolución de la Asamblea Constituyente de 1813, tiene por objeto específico dictar ese estatuto. Antes, como una exigencia de la marcha de los acontecimientos; declaró la independencia Nacional. La Constitución de 1819 acentuó los principios del unitarismo, y ella fue causa de que no alcanzara a ser aceptada por la mayoría y, en consecuencia, no entrara en vigencia

Un nuevo congreso de representantes de las provincias se vuelve reunir con igual propósito y alcanza su objeto en 1826 al dictar otra constitución que, si bien garante todos los principios enunciados y aún introduce mejoras en sus principios políticos, comete el error de acentuar con exceso el poder central y es, como la anterior, rechazada por las provincias, que no querían perder su autonomía.

La Organizacion Politica de Argentina Origen de la Constitucion

Organización Política de Argentina – Objetivos y Fundamentos
Origen de la Constitución Nacional

«La Constitución de 1853escribe el historiador argentino Ricardo Levene— pacificó el país sobre la base de la unión de todos los argentinos y lo organizó como no lo habían logrado los Estatutos y Reglamentos de 1811, 1815, 1817 y las Constituciones de 1819 y 1826.»

A las fuentes citadas, particularmente la Constitución de 1826 y el Pacto Federal de 1831, debe agregarse la influencia doctrinaria de la obra Las Basess de Juan Bautista Alberdi; del Dogma Socialista, de Esteban Echeverría y del libro de los norteamericanos Hamilton, Madison y Jay titulado El Federalista, que analiza la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica.

Las Bases fueron publicadas por vez primera en Valparaíso —mayo de 1832— cuando Alberdi se encontraba todavía expatriado en Chile. El trabajo fue remitido a varios compatriotas, entre ellos Urquiza, quien elogió su indudable valor. La edición definitiva se imprimió en Francia.

El libro consta de 37 capítulos, una introducción y como apéndice un proyecto de Constitución. Alberdi concreta su pensamiento en la fórmula «gobernar os poblar» y luego de analizar varias constituciones de países americanos, sostiene que la República Argentina debe regirse por un sistema de gobierno —de ¡muerdo con antecedentes federales y unitarios— a cargo de un poder superior que i<i:spete las autonomías provinciales.

La Carta Fundamental del país del norte (EE.UU) sirvió de modelo, debido a su federalismo puro, pero esta expresión no debe interpretarse en el sentido de que el trabajo de la comisión redactora fuera una simple copia servil o un calco de aquélla.

Los autores de la Constitución de 1853 consultaron antecedentes institucionales de nuestro país y del extranjero, para luego redactar un trabajo orgánico, que interpretó el pasado histórico y el sentir nacional. Cuando transcribieron el texto de una declaración que figuraba en una obra extranjera, lo hicieron persuadidos de su necesidad en nuestro medio, al efecto de satisfacer una realidad argentina.

Los diputados constituyentes coincidieron con los pensadores de la Asociación de Mayo —que sosteníanla conciliación de los principios federales y unitarios— para llegar a una fórmula federal mixta o federounitaria, que permitió organizar la República después de tantos años de luchas partidarias.

La Constitución sancionada el 1º de mayo de 1853 significó la unidad jurídica de la Nación, pues si bien las provincias podían dictar sus propias constituciones y regirse por ellas, sus declaraciones y demás preceptos debían estar de acuerdo con la Ley Suprema, es decir, la Constitución Nacional.

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1. Etapas de la organización política argentina
La organización política argentina es producto de un largo proceso que sé extiende de 1810 a 1852. Durante esos cuarenta y dos años se llevaron a cabo numerosos ensayos de organización que, si bien ninguno de ellos logró definitiva vigencia, fueron dando los elementos esenciales de la forma de organización política que deseaba el pueblo, manifestando de paso, la voluntad nacional de constituir una nueva nación.
La caída de Rosas en 1852 permitió poner fin a ese largo proceso de lenta elaboración, dictar una Constitución que satisficiera las aspiraciones generales y lograr por lo mismo pleno consenso.

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El Fundamento de la Organización:

La base o el fundamento de la organización política argentina fue establecido por la Revolución de Mayo en 1810,cuando en sus primeras manifestaciones de resistencia al gobierno español proclamé el principio de la soberanía del pueblo.

Ese principio se halla implícito en las gestiones que Belgrano y Saavedra enuncian al solicitar que sin demora se “celebre un cabildo abierto, a fin de que, reunido el pueblo en asamblea general, acordase si debía cesar el Virrey en el mando y se erigiese una Junta Superior de Gobierno que mejorase la suerte de la patria”.

Es Saavedra quien expresa al virrey Cisneros que “el pueblo quiere reasumir sus derechos”. En el oficio en que se pide el día 21 celebrar un cabildo abierto se habla de que “un congreso público exprese la voluntad del pueblo”. De esta manera el cabildo abierto que se celebra & día 22 de mayo de 1810 puede considerarse como el primer congreso argentino. Es allí donde Castelli expresa que “al pueblo corresponde reasumir la soberanía”, a lo que agregó Saavedra que “no queda duda que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”.

Organizacion politica de argentina, Primera Junta de Gobierno 1810

Organizacion politica de argentina, Primera Junta de Gobierno 1810

Estas expresiones de nuestros primeros patriotas, que nosotros resumimos brevemente, manifiestan un hecho real, cual es la caducidad del gobierno español en estas tierras, y el traspaso de la soberanía al pueblo, quien a su vez, la delegaba en una Junta Gubernativa. Ella reasumía el poder y se le encomendaba convocar a un congreso con el objeto de definir la forma definitiva de gobierno.

Quedaba así consagrado el principio de la soberanía popular, o sea, que el poder reside en el pueblo y es éste quien lo delega en sus representantes. Además, al efectuar la consulta a los pueblos del interior, se iniciaba el principio de la forma federativa.

Tenemos entonces que en Mayo de 1810 surgen las tres bases fundamentales de la organización política argentina, a saber:

a – Ejercicio de la soberanía popular

b – El sistema representativo de gobierno

c – Forma federativa de gobierno

GRANDES DEMÓCRATAS DE LA ORGANIZACION NACIONAL

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Justo José de Urquiza: Nació en Concepción del Uruguay en 1801. Fue militar.
En 1841 fue elegido gobernador de la provincia. Fundó el célebre colegio de Concepción del Uruguay.
Fue Presidente de la Nación en el período 1854-1860.
Posteriormente fue otra vez gobernador de Entre Ríos.
Murió asesinado en 1870.

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Juan Bautista Alberdi: Nació en Tucumán en 1810.
Fue gran escritor y hombre de mucha ilustración. Participó en el Salón Literario y en la Asociación de Mayo.
Es el autor de «Bases», obra que ejerció preponderante influencia en los constituyentes de 1853.
Murió en Francia en 1884.

Fray Mamerto Esquiú:
Nació en Catamarca en 1826. Fue sacerdote franciscano y notable creador. Fue llamado el «Orador de la Constitución». Ejerció el periodismo. Fue diputado y convencional. Rechazó el ofrecimiento del arzobispado de Buenos Aires.
Fue Obispo de Córdoba.
Murió en Catamarca en 1883.
Dejó fama de hombre sencillo, austero y virtuoso.

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Bartolomé Mitre:
Nació en Buenos Aires en 1821. Fue periodista, político y orador. Literato e historiador. Fundó el diario La Nación. Escribió las clásicas «Historia de San Martín» e «Historia de Belgrano».Participó en la batalla de Caseros.
Fue vencido por Urquiza en Cepeda y fue vencedor en Pavón.
Fue Presidente de la República en el período 1862-1868.
Fue Generalísimo en la guerra contra el Paraguay.
Murió en Buenos Aires en 1906.

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Domingo Faustino Sarmiento
Nació en San Juan en 1811.
Fue político, periodista, educador, escritor.
Fue senador nacional, ministro, gobernador de San Juan.
Fue Presidente de la República en el período 1868-1874.
Es famoso por su obra educadora.
Murió en Asunción en 1888.

Vicente Fidel López
Nació en Buenos Aires en 1815. Fue novelista, historiador, periodista.
Fue Rector de la Universidad de Buenos Aires y ministro de
Instrucción Pública.
Murió en Buenos Aires en 1878.

Juan María Gutiérrez
Nació en Buenos Aires en 1809. Participó en el Salón Literario. Fue constituyente en Santa Fe.
Fue rector de la Universidad de Buenos Aires y ministro de
Relaciones Exteriores.
Sobresalió por su actividad literaria.
Murió en Buenos Aires en 1878.

LOS CONSTITUYENTES DE 1853:

Catamarca: Pedro Centeno y Pedro Ferré.
Córdoba: Juan del Campillo y Santiago Derqui.
Corrientes: Pedro Díaz Colodrero y Luciano Torrent.
Entre Ríos: Juan María Gutiérrez y Roque Pérez.
Jujuy: Manuel Padilla y José de la Quintana.
La Rioja: Regis Martínez.
Mendoza: Martín Zapata y Agustín Delgado.
Salta: Facundo Zuviría y José M. Zuviría.
San Juan: Salvador M. del Carril y Ruperto Godoy.
San Luis. Delfín Huergo y Juan Llerena.
Santa Fe: Manuel Leiva y Juan F. Seguí.
Santiago del Estero: José Gorostiaga y Benjamín Lavaisse.
Tucumán: José Manuel Pérez y Salustiano Zavalía.

PARA SABER MAS…

¿Qué es la organización política del Estado Democrático?

La organización política del Estado se refiere al modo en que es estructurado el poder en el Estado. La organización política nuestro país está determinada básicamente en el artículo 1° de la Constitución Nacional, que ya hemos analizado. Nuestro Estado es federal y su gobierno democrático y representativo.

La forma de gobierno es un problema muy antiguo, que surgió e el momento en que los hombres comenzaron a organizarse en comunidades, ya que toda comunidad está siempre conducida por uno o más hombres que forman su gobierno. La estructura y le principios que guían a los que gobiernan, y las relaciones que establecen con los gobernados, son los datos necesarios para conoce: la organización política de cada comunidad.

¿Cómo funcionan los poderes del Estado en nuestro país?

Nuestro gobierno está integrado por tres poderes: el Legislativo, él Ejecutivo y el Judicial.
Estos poderes actúan de acuerdo con las disposiciones de la Constitución Nacional. Las normas contenidas en nuestra Ley Fundamental están inspiradas en los siguientes principios:

Separación de poderes. La separación de poderes es uno de los pilares del Estado de Derecho. La concepción fue elaborada por Montesquieu, en la segunda mitad del siglo XVIII, y luego fue incorporada a todas las constituciones modernas. De acuerdo con esta teoría, el poder debe estar distribuido en varios órganos, a cada uno de los cuales se le atribuirán determinadas funciones. A través de esta división del poder se desea evitar su concentración en manos de una sola persona u órgano, para evitar un ejercicio abusivo e injusto del mismo.

Los poderes actúan de manera independiente pero, al mismo tiempo, se controlan recíprocamente. Los poderes, además de sus funciones propias, poseen alguna competencia sobre los otros. Veamos el siguiente ejemplo: el Poder Legislativo sanciona las leyes, el Poder Ejecutivo las promulga o las veta y el Poder Judicial controla que no contradigan el texto constitucional.

Por otra parte, la separación de poderes apunta a que se logre una especialización en el ejercicio de las funciones estatales. Es decir, que algunos órganos se ocupen de administrar, otros de juzgar, que ciertos hombres se dediquen a la economía, etcétera.

Origen democrático de los ocupantes de los poderes estatales. Los poderes del Estado son ejercidos por personas. Estas personas sólo pueden acceder a dichos cargos por el voto popular. Los integrantes del Poder Judicial no son elegidos directamente por el pueblo.

 • Periodicidad en el ejercicio de las funciones. Este principio determina que los titulares de los poderes políticos del Estado no pueden permanecer en sus funciones indefinidamente. De este modo, se busca asegurar el recambio en el ejercicio de los cargos, como así también, posibilitar que el electorado pueda sancionar a funcionarios cuyo desempeño no le ha resultado positivo. La sanción consistirá en la no reelección de esos funcionarios.

Publicidad de los actos de gobierno. La actividad de las instituciones debe ser conocida por todos. Si los gobernantes son nuestros representantes nos deben rendir cuenta de los actos. Además, debemos estar informados para saber cuál es el contenido de las normas que regulan nuestras actividades. Por este motivo, todas las leyes y decretos se publican en una publicación que se llama Boletín Oficial y sólo a partir de ese momento son obligatorios.

Los actos de gobierno están sujetos a control. Además de los controles que se realizan mutuamente los poderes, existen órganos y procedimientos especiales para ello, entre los cuales debemos destacar la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, que fiscaliza la actuación de los funcionarios de la administración y, en caso de encontrar irregularidades, debe denunciarlas ante el Poder Judicial.

¿Cuáles son las funciones del poder?

El poder está integrado por las funciones legislativa, administrativa y judicial o jurisdiccional.
• La
función legislativa: consiste en la elaboración de leyes. Las leyes son normas generales y abstractas porque no están destinadas a resolver un caso concreto, como por ejemplo: un conflicto entre A y B, en razón de que B no cumplió con la entrega de algo que se comprometió a darle a A.

Las leyes están destinadas a todos por igual y se aplicarán a las diferentes cuestiones a las que están dedicadas. Por ejemplo: una ley de inversiones extranjeras regulará el régimen de los capitales de personas que no habitan nuestro país y desean invertir en él.

• La función administrativa: consiste en aplicar la ley a las situaciones concretas. Veamos algunos ejemplos: si la ley ha establecido un impuesto, deberán realizarse todos los actos que permitan una adecuada percepción del mismo. Si la ley ha establecido la construcción de un monumento o. de un establecimiento público, la función administrativa asegurará los procedimientos encaminados a la realización efectiva de esas obras.

• La función jurisdiccional: a través de esta función se deciden los conflictos existentes entre las personas. Para ello se aplican las leyes y se interpretan sus contenidos. A quienes no hayan cumplido las disposiciones legales, se les aplicarán sanciones. Por ejemplo: si A le reclama a B el pago de los alquileres que B le adeuda, y B se rehusa a hacerlo, A deberá presentar el asunto al juez que sea competente para el caso, quien lo resolverá, aplicando la legislación referente al mismo y de acuerdo con las circunstancias que lo rodean.

El gobierno es ejercido por tres poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Estos poderes desempeñan las funciones que acabamos de describir.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui
Instrucción Cívica Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Educación Cívica 2 – Zuretti-AuzaF
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Antecedentes de la Constitucion Nacional Argentina de 1853 Resumen

ANTECEDENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL ARGENTINA DE 1853

SÍNTESIS INCIAL: Según el Acuerdo de San Nicolás en Santa Fe se reunió un Congreso Constituyente que inauguró sus sesiones el 15 de noviembre de 1852. Cada provincia estaba representada por dos diputados. Buenos Aires, en desacuerdo con Urquiza, no envió diputados e hizo lo posible por impedir la reunión del Congreso. Facundo Zuviría, congresal por Salta, fue elegido presidente.

Urquiza, ocupado en sus campañas militares, no asistió a la inauguración del Congreso, pero envió a él un mensaje. Apenas constituido el Congreso Constituyente se declaró soberano. Confió a Urquiza provisoriamente el gobierno de la Nación.

La Comisión de Negocios Constitucionales presentó su informe el día 18 de abril. El proyecto, después de pocos días de discusión, fue aprobado en sesión extraordinaria el día 1º de mayo.

El día 25 fue solemnemente promulgada por Urquiza, y el 9 de julio jurada por las autoridades.

En la redacción de la constitución, además de la legislación y los pactos preexistentes tuvieron decisiva influencia la Constitución de los Estados Unidos y el libro de Alberdi «Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina».

La constitución de 1853 es la que con leves reformas ha regido al país hasta nuestros días.

En ella se establece definitivamente el régimen republicano, representativo y federal.

La provincia de Buenos Aires, segregada de la Confederación, no admitió la Constitución hasta noviembre de 1859. En esta fecha firmó el Pacto de San José de Flores por el que se incorporaba a la Federación y se establecía que la Constitución debía ser reformada.

La redacción definitiva se promulgó el 1º de octubre de 1860. — Se ha discutido y se discute cuál es el valor intrínseco de la labor del Congreso de 1853. Los congresales de Santa Fe, lógicamente, eran hombres que participaban de la mentalidad de su época. El siglo XIX es el siglo de auge del individualismo liberal. Muchas influencias de esta mentalidad han quedado en nuestra constitución, pero el buen sentido de juristas, legisladores y gobernantes ha sabido suplir, en parte, esta deficiencia.

No es este el lugar de hacer el análisis y valoración de nuestra constitución. Pero es un hecho que mediante ella logramos consolidar nuestra organización política e institucional.

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HISTORIA ARGENTINA:
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA DECLARACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

El Congreso Constituyente de Santa Fe

La victoria de Caseros no hizo olvidar a Urquiza la promesa hecha al país en mayo de 1851, pues pocos días después comisionó al doctor Bernardo de Irigoyen para que visitase a los gobernadores más distantes y les explicase el propósito perseguido de organizar constitucionalmente al país, siguiendo lo expresado en el manifiesto del pronunciamiento y lo establecido en el Pacto Federal o Tratado del Litoral del 4 de enero de 1831.

El Congreso General Constituyente se instaló en la ciudad de Santa Fe, el 20 de noviembre de 1852 y eligió presidente a Facundo Zuviría, salteño. El ministro De la Peña leyó el discurso inaugural de Urquiza, ausente en campaña, que preparó José M. Gutiérrez. Enumeraba las disposiciones adoptadas para pacificar el país y fomentar la prosperidad general.

En uno de sus párrafos dice: «Porque amo al pueblo de Buenos Aires, me duele la ausencia de sus representantes en este recinto. Pero su ausencia no quiere significar un apartamiento para siempre; es un accidente transitorio. La geografía, la historia, los pactos, vinculan a Buenos Aires al resto de la Nación. Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola».

La mayoría de los diputados que concurrieron al congreso fueron nombrados por los nuevos gobernadores surgidos de movimientos locales contra los gobernadores de la época de Rosas, salvo algunas excepciones, como las de Tucumán y San Juan, cuyos caudillos eran sostenidos por Urquiza. El grueso de los diputados del Congreso Constituyente de Santa Fe eran personas acreditadas por sus condiciones personales, por su saber, por su autoridad moral. Buena parte de ellos pertenecían a los proscriptos, otros eran federales que habían sabido mantener su independencia y su integridad.

Figuraban entre ellos escritores, juristas y algunos sacerdotes.
Los diputados constituyentes fueron, por Santa Fe:-Manuel Leiva y Juan Francisco Seguí, federalistas vinculados desde hacía muchos años a los esfuerzos en favor de la organización nacional. Por Entre Ríos fueron nombrados Juan María Gutiérrez y José Ruperto Pérez, este último periodista, redactor principal de El Federal Entrerriano, y el primero fundador, junto con Echeverría, Alberdi y López, de la Asociación de Mayo. Córdoba eligió a Santiago Derqui, de larga y destacada actuación en la resistencia a Rosas, y a Juan del Campillo, acreditado jurista.

Por Santiago del Estero fueron José Benjamín Lavayssé, sacerdote, hijo de un militar de Napoleón, y José Benjamín Gorostiaga, uno de los jóvenes de mayores conocimientos en materia económica y financiera. Mendoza eligió a dos proscriptos jurisconsultos, Martín Zapata y Agustín Delgado. Corrientes estuvo representada por Luciano Torres y Pedro Díaz Colodrero. San Juan designó a Ruperto Godoy y a Antonio Aberastain; éste asintió de buen grado a la designación, pero, hallándose en Chile y al lado de Sarmiento, renunció y en su lugar fue enviado Salvador María del Carril, ex gobernador de la provincia y ex ministro de Rivadavia.

Tucumán designó a fray José Manuel Pérez y Salustiano Zavalía. San Luis fue representada por Delfín B. Huergo y Juan Llerena. Salta eligió a Facundo Zuviría y Eusebio Blanco. Catamarca nombró por insinuación de Urquiza a Pedro Ferré, promotor del pacto del Litoral en 1831, y al presbítero Pedro Zenteno. Jujuy envió a José Quintana y La Rioja a Regis Martínez.

Como no fue posible que todas las provincias designasen a sus representantes en el plazo fijado, el Congreso hubo de ser postergado para noviembre. Así fue como el 20 de noviembre el gobernador Crespo, con De la Peña, ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación, y una comisión de diputados, llegó al Cabildo y ocupó el sitial reservado. Luego pidió permiso para que el ministro De la Peña leyera el discurso de Urquiza.

LA CONSTITUCIÓN DE 1853

Los congresistas se alojaron en casas principales de la ciudad y en los conventos. Los correntinos y algunos de otras provincias ocuparon las celdas del patio de los naranjos en e! antiguo colegio de los jesuitas.

El 21 de noviembre fueron designadas dos comisiones: una encargada de estudiar el discurso inaugural del Director Provisional y el mensaje sobre las causas que impidieron acudir personalmente a la instalación del Congreso, como hubiera sido su deseo; la otra encargada de proyectar el reglamento interno.

CONSTITUCION DE 1853 EN SANTA FE

El 24 de diciembre, a propuesta de Manuel Leiva se nombró una comisión para redactar el proyecto de Constitución. En ella figuraron hombres de diversa ascendencia, pero ninguno de actuación rosista ni comprometido en toda su actuación en una orientación que no fuese republicana. Algunos de ellos habían conocido la emigración, el destierro, y todos tenían una personalidad definida en el campo jurídico, en la vida política, en las letras.

La comisión que preparó el proyecto de Constitución lo presentó en la sesión del 18 de abril de 1853. Dos días más tarde, por pensar que el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesarios, Zuviría pidió el aplazamiento a las tareas, pero los convencionales lo rechazaron. La sesión del 20 de abril señala el momento crítico del Congreso, a punto de malograrse por las vacilaciones de su presidente.

Tras sesiones agotadoras con horarios continuos, en diez días subsiguientes sólo se trataron los artículos considerados importantes; los otros se aprobaron a «libro cerrado», tal los presentó la Comisión redactora, constituida por siete miembros.

Finalmente el texto fue sancionado y firmado el 1.° de mayo y-Urquiza, dada la significación del caso, lo promulgó el 25 de mayo, y el 9 de julio se efectuó la jura solemnemente, en toda la Nación, menos en Buenos Aires.

La Constitución de 1853 constaba de 107 artículos. Posteriormente se le agregaron diversas enmiendas.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, dentro de la ciudad sitiada, no sólo rehusó la aprobación de la Constitución, sino que tampoco quiso recibir a los diputados Del Carril, Gorostiaga y Zapata, que habían sido encargados por el Congreso para presentarla al gobierno de Buenos Aires. Se hizo una moción para que el pliego recibido pasase a estudio de una comisión especial junto con la correspondencia entre el gobierno y el general Urquiza, que acababa de levantar el sitio a Buenos Aires.

El pliego que contenía la Constitución y las leyes anexas, de la capital, municipalidad y aduana, llevaba una nota amistosa de los comisionados al gobernador, fechada el 13 de julio. Fue necesaria la derrota de Cepeda para que se sometiese el pliego al examen de la convención provincial de 1860.

Las fuentes principales de la Constitución de 1853 fueron la Constitución de Filadelfia, Estados Unidos, redactada en 1788, la Constitución Chilena de 1833, el libro ¿as Bases de Alberdi, el Dogma socialista de Esteban Echeverría, y otras cartas constitucionales extranjeras, como la de Suiza de 1844, las constituciones unitarias de 181 9 y 1 826, los pactos preexistentes y el Acuerdo de San Nicolás.

La legislación civil, comercial, penal y de minería es nacional en la Constitución argentina, mientras en la de Estados Unidos es provincial o estatal; además en 1853 no existía, en aquel país, la igualdad ante la ley y la condena a la esclavitud.

La Constitución argentina comprendía un preámbulo y constaba de dos partes: la primera, las declaraciones, derechos y garantías. La segunda, con el enunciado de las autoridades de la Nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

El Gobierno Federal estaba integrado por tres poderes: El Legislativo, el Congreso, compuesto de dos cámaras, la de diputados elegida en proporción al número de habitantes, por el término de 4 años, y la de senadores a razón de 2 por provincia, que duraban 9 años.

El Poder Ejecutivo, formado por presidente y vicepresidente, eran elegidos en forma directa por electores, ocupaban el cargo durante 6 años y no podían ser reelectos de inmediato. El presidente, a su vez, nombraba a sus ministros.

El Poder Judicial estaba a cargo de una Corte Suprema de Justicia y de los tribunales y jueces federales. Los gobiernos de provincia eran autónomos en su elección local y con los poderes no delegados al gobierno nacional, pero la Constitución era la Ley Suprema de la Nación y ninguna constitución o ley provincial podía contener disposiciones que le fueran contrarias.

La Constitución de 1853 rigió el país, con pequeñas enmiendas, hasta la reforma de 1949, y fue restablecida el 1.° de mayo de 1956.

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