Etapas en la Historia de Roma 11 Siglos de Historia

Origen, Monarquia, Republica e Imperio de Roma Antigua Historia

Origen, Monarquía, República e Imperio de Roma Antigua

El Lacio es una llanura más o menos fértil —abundante pasto, poco trigo—, que sufrió durante siglos la amenaza del paludismo. El pueblo latino ocupaba un territorio limitado al norte por el Tíber, al este por laderas de los Apeninos (sabinos), al sur por la extremidad meridional de los montes Albanos, pequeños volcanes que culminan en el monte Cayo (1.000 m). Las cenizas, y los productos volcánicos acumulados, han constituido la base originaria de esta singular llanura.

Al norte, a 20 Km. de la costa, surgió Roma. Sobre la ribera encierran una pequeña llanura pantanosa, el Foro, desecada después para la construcción de la cloaca máxima, donde pastores y marineros intercambian sus productos.

El nacimiento de la ciudad romana nos es conocido de dos maneras: por la orgullosa leyenda que se transmitían los romanos, y por las excavaciones efectuadas en el Lacio. Escuchemos primero la leyenda sin olvidar que quienes la han recogido, escribían 600 años después de los acontecimientos.

La leyenda dice que el vuelo de las aves decidió el lugar y el momento exactos del nacimiento de Roma. Rómulo, quien junto con su hermano Remo había sido rescatado del Tíber y alimentado por la mítica loba, supo interpretar lo que era un guiño de los dioses. Con la estela de una bandada de pájaros, Júpiter trazó en el cielo el escenario reservado para una nueva ciudad, cuyo destino no podía ser otro que imperial. No fue para menos.

Con el paso del tiempo, Roma llegó a abarcar -en una geografía cuyo centro lo constituía el siempre trajinado y disputado mar Mediterráneo- desde Gran Bretaña al desierto del Sallara y desde la Península Ibérica al Eúfrates.

En un principio, tras su fundación -según la tradición, en 753 a.C.-, Roma fue una monarquía etrusca. Más tarde -en 509 a.C.- se convirtió en una república del Latió y, finalmente -en 27 a.C.-, en un imperio donde los poderes reales dictatoriales, senatoriales, del ejército y las regiones no siempre lograron estar en equilibrio.

La arqueología fue la encargada de rebajar la fantasía del mito de origen a datos más fiables. En realidad, fueron los etruscos quienes pusieron la piedra liminar de la ciudad fundada por Rómulo y, además, la urbanizaron y moldearon sus primeras instituciones políticas.

En toda esta tarea, el modelo seguido fue el mismo: el de las ciudades-estado griegas. Igualmente, el sistema monárquico adoptado, en cuyo trono fue Rómulo el primero en sentarse, imitó al de los tiranos de la Hélade, que en su ejercicio del poder conjugaban el autoritarismo con cierto halago populista.

Sin embargo, mientras las ciudades-estado griegas nunca lograron consolidar una unidad política que fuese más allá de alianzas puntuales, Roma supo dominar a sus vecinos tejiendo vínculos de dependencia, ya sea por la vía de la diplomacia o, más expeditivamente, de las legiones, cuyos arte militar y tecnología bélica tuvieron importantes innovaciones. Roma había adquirido numerosos territorios en forma de provincias ya sea bajo administración senatorial o gestión consular, y también debido a pactos de adhesión que convertían a estados aliados en protectorados. Su principal competidora en aquella época -y por ello, s primera gran derrotada- fue la ciudad púnica de Cartago, también como Roma en expansión a través del Mediterráneo.

El dominio de amplios territorios se tradujo en constantes rebeliones, que se alternaron con los conflictos internos. Todo ello llevó a su partición primero y a su desmembramiento después, lo cual inició la Edad Media. El romano fue un imperio fundamentalmente urbano, y sus ciudades, bien diseñadas, tenían amplias calzadas, templos, monumentos y edificios públicos, entre ellos, teatros, anfiteatros y circos. Un sistema hídrico de eficaz ingeniería proveía agua y garantizaba una mejor higiene y salubridad. Una realidad que aún nos maravilla.

Fuente Consultada:
Grandes Civilizaciones de la Historia Roma Historia y Sociedad Libro N°1
Historia Dinámica Manual Para 1° Año Escuelas de Comercio

El legado del imperio romano de occidente Roma Antigua Leyes Romanas

El legado del imperio romano de occidente

La Caída del Imperio Romano: El derrumbamiento del Imperio Clásico se prolongó durante varios siglos y se debió a diversas razones. Una de las fundamentales fue que el Imperio había alcanzado unas proporciones que a los romanos les resultaba difícil controlar.En las provincias exteriores, los militares y ciudadanos empezaron a adoptar las costumbres y prácticas locales, y muchos soldados decidieron abandonar el servicio militar en favor de la opción más pacífica de poseer una tierra.

La presión de las fuerzas invasoras también contribuyó al debilitamiento del Imperio. Pequeñas tribus bárbaras hicieron causa común y formaron poderosas confederaciones.

Los godos se unieron bajo un único líder y derrotaron al ejército del emperador Valente en la batalla de Adrianópolis el año 378, tras la cual los romanos no volvieron a derrotar a los godos. (amplia sobre la Caída del Imperio Romano)

Los romanos no fueron los primeros cristianos. Por el contrario, alimentaban a los leones con ellos por pura diversión. Sin embargo, una vez convertido oficialmente al cristianismo, el Imperio Romano promovió, reforzó y difundió esa religión en Europa, el oeste asiático, el norte de África, hasta donde se extendían sus dominios.

La Iglesia logró riqueza y poder bajo la protección de los emperadores romanos. La propia Roma se convirtió en capital de la cristiandad occidental, y hoy es sede de la Iglesia católica romana, pero, aunque parezca irónico, por la época Ruinas Romanas (Tarifa) en que el cristianismo se convertía en religión oficial el imperio desplazaba sus energías lejos de Roma.

Roma perduró cambiando, desarrollándose y reaccionando. Los reyes gobernaron la ciudad-estado hasta que el pueblo se rebeló y los derrocó. Llegó luego la República, que duró largo tiempo, y después el gobierno de los emperadores, que prevaleció durante varios siglos. Mientras era una república, Roma fue creciendo hasta convertirse en un imperio. En sus postreros años el imperio era cada vez menos romano, hasta que lo que quedó era ya algo muy distinto.

¿Contradicciones? Por supuesto. Cuando una civilización vigorosa dura más de 1.100 años — más de dos milenios si se considera el Imperio de Oriente como la parte bizantina del Imperio Romano — está por fuerza sometida a contradicciones. En la cúspide de su poderío, Roma era demasiado grande como para no constituir un cúmulo de contradicciones, tanto en el estilo administrativo, como en la política militar y en las ten­dencias culturales.

Roma se disgregó una y otra vez, pero siempre per­manecía unida. Antes de 387 a.C. no dejó historia escrita, ya que, según se presume, los registros se perdieron cuando los merodeadores celtas saquearon la ciudad ese año. Sin embargo reaccionó, controlando la región occidental del centro de Italia, el Lacio, hacia 338, para extender su dominio a la mayor parte de la península italiana, hacia 268 a.C., y progresar sin pausa durante los 200 años siguientes.

Si durante los primeros siglos de nuestra era lo único que el imperio hizo fue promover la nueva religión, mantuvo de todas maneras una enorme influencia en todo el mundo. La difusión del cristianismo fue sólo una manifestación tardía de esta asombrosa civilización.

Durante la República (de 509 a 39 a.C.) la antigua ciudad-estado se convirtió en la mayor potencia europea y en el imperio dominante de la región mediterránea. Tras la muerte de Alejandro, Roma reemplazó con el tiempo a sus herederos y absorbió mucho de lo que el macedonio  había acumulado, incluyendo Grecia y Macedonia. Venció a Cartago en una serie de guerras (las guerras púnicas), y se adueñó de las riquezas y vastos territorios de esta ciudad-estado del norte de África.

Roma absorbió libremente ciertos rasgos de otras culturas: el panteón de los dioses griegos, la democracia al estilo ateniense y la tecnología del trabajo de los metales de una cultura italiana anterior, la de los etruscos. Más aún, la civilización romana hizo tanto con todo lo que se apropió, que no se puede sobreestimar su impacto, en su tiempo y para siempre. ¿Cómo se detecta hoy la influencia de Roma? De muchas mane­ras. En primer lugar, la lengua romana, el latín, es la base no sólo del italiano sino también del francés, el castellano, el portugués y el rumano. También dejó fuertes huellas en idiomas no latinos como el inglés. Aun después de que el latín se convirtiera en lengua muerta, permaneció siendo el idioma de la erudición, la medicina y la ciencia.

También fue el lenguaje unificador de la Iglesia católica romana, que para Roma y otros países europeos, antes del siglo dieciséis d.C., era simplemente la Iglesia: la única que. Después de la Reforma protestante, y hasta mediados del siglo veinte, la misa católica en todo el mundo se celebraba en latín.

Del Imperio Romano de Occidente no quedaba más que el nombre mu­cho antes de su desaparición oficial, en 476 d.C. (su parte oriental, el Imperio Bizantino, sobrevivió hasta 1453). Aunque Roma no era más una capital imperial, su nombre permaneció en la mente de los pueblos en forma tan amplia y duradera que evocaba el poder y una cierta aura de legitimidad. Por supuesto, la razón residía en parte en que la Iglesia seguía teniendo allí su sede, pero estaba allí justamente por lo que Roma había sido en su apogeo político: el centro del mundo occidental.

El Sacro Imperio Romano, confederación de principados y ducados euro­peos aparecida mucho más tarde, que modificó formas y lealtades du­rante siglos, debe su nombre al respeto que los europeos medievales tenían todavía por la noción del poder romano. Se inició el imperio men­cionado en 800 d.C., cuando el papa León III otorgó el título de emperador a Carlomagno, rey de los francos y primer gobernante en lograr la unidad de la mayor parte de Europa occidental, bajo una autoridad úni­ca, tras la caída del Imperio Romano.

El imperio de Carlomagno, con sede en lo que hoy es Francia, no le sobrevivió mucho tiempo, ya que el rey alemán Otón I fundó, en 962 d.C., el nuevo Sacro Imperio Romano Germánico, que resistió hasta el siglo diecinueve. Aparte de la bendición papal DE este imperio que se unificó Austria y Álemania menos en el papel, poco tenía que ver con Roma, pero el término romano poseía un dejo de legitimidad imperial.

Otros términos romanos perduraron, en especial aquéllos que se referían a cargos de autoridad. El título ruso zar, lo mismo que el alemán kaiser, provienen ambos de la palabra latina caesar, césar .Aun el nombre de una poderosa familia dinástica, los Romanov, que gobernaron Rusia de 1613 a 1917, se refería a la Roma imperial.

El legado de Roma está presente en Europa, América y otras regiones culturalmente influidas por los europeos: amplia zona que comprende las Filipinas, Sudáfrica y la mayoría del continente africano, Australia y, podríamos decir, el resto del mundo. La influencia romana es tan penetrante que podríamos olvidar que existieron otros grandes centros de poder en tiempos de Roma, lo cual sería una seria omisión.

Curiosidades Sobre Roma Antigua Los Romanos y el Mundo Romano

CURIOSIDADES SOBRE ROMA ANTIGUA:

loba, romulo y remo

Los nombres de los meses tienen origen romano: agosto por ejemplo, honra al emperador Augusto, mientras que marzo toma su nombre de Marte, dios de la guerra.

Los romanos creían que la diosa de la suerte, Fortuna, controlaba sus vidas. Siempre llevaba los ojos vendados y, por lo tanto, no podía verlos por lo que tomaba sus decisiones al azar.

En su viaje por los Alpes para invadir Roma, en el año 218 a.C., el general cartaginés Aníbal perdió 14-000 hombres y 25 elefantes. Sin embargo, los soldados romanos tardaron 17 años en derrotarlo.

Los romanos inventaron una especie de hormigón, que hacían mezclando cal y tierra volcánica.

En el Coliseo de la  antigua Roma, hasta 5.000 parejas de gladiadores combatieron, y se podían llegar a matar a 5.000 animales en un solo espectáculo.

Los curanderos en ocasiones recomendaban la sangre de los gladiadores como tratamiento para combatir la infertilidad.

Para construir las paredes exteriores Mi del Coliseo, se utilizaron 292.000 carretas de piedra travertina, transportadas a través de un camino especial desde Tívoli, en las colinas de las afueras de Roma.

Tras la llegada del cristianismo, la : popularidad de los espectáculos en el Coliseo disminuyó, y grandes secciones de ese edificio fueron demolidas para proveer de material a otras construcciones. Esto siguió sucediendo en la Edad Media.

Si se capturaban esclavos rebeldes romanos, eran sacrificados: atados a una cruz y dejados ahí hasta que morían. En la revuelta encabezada por el gladiador Espartaco en 73 a.C., 6.000 esclavos fueron crucificados.

Un emperador, el loco Calígula (37-41 d.C), llevó su caballo al Senado e intentó nombrarlo senador.También proclamó que era un dios y tenía estatuas suyas en los templos.

Muchos talentosos pintores, artesanos, músicos, bailarines, actores y maestros de la antigua Roma eran esclavos.

En un hogar romano, el padre tenía el poder absoluto: podía incluso condenar a muerte a su esposa, a sus hijos y a cualquiera de sus sirvientes y esclavos si él creía que lo merecían.

Los romanos lavaban los platos frotándolos con arena y luego enjuagándolos con agua.

Cuando el Vesubio hizo erupción en 79 d.C., enterró la ciudad costera de Herculano bajo 20 m de cenizas y escombros.

Además de entrenamiento militar, a los legionarios del ejército romano se los instruía en supervivencia, ingeniería y construcción, para que pudieran erigir campamentos, fuertes y murallas.

La cultura y la civilización romana le deben mucho a la antigua Greda. Los romanos adoraban a varios de los mismos dioses que los griegos, desarrollaron su alfabeto a partir del griego, diseñaron sus monedas bajo prototipos griegos, y mucho de su arte y su teatro se basaban en los griegos.

La lengua de la  antigua Roma era el latín, pero muchos de los pueblos que eran : gobernados por los romanos tenían su propia lengua o dialecto. Los óseos, que vivían en Campania (área alrededor de Nápoles), mantuvieron durante siglos su propia escritura.

Los trabajos de los V escritores y filósofos romanos forman parte de los cimientos de la cultura occidental, y muchos de ellos , aún son leídos hoy día. Si no hubiera sido por los grupos de monjes medievales que los copiaron a mano y los ilustraron, muchos textos se habrían perdido.

¿Cómo sabemos tanto de la antigua Roma?
Los expertos han sido capaces de aprender mucho de la gran variedad de edificios y artefactos que aún existen. La información sobre política, historia, religión y cultura proviene principalmente de documentos romanos; su escritura era muy sofisticada, con un alfabeto como el nuestro. El arte romano -mosaicos, esculturas y pinturas-nos muestra claramente cómo se veían las personas y los objetos cotidianos y cómo era la vida en la antigua Roma.

¿Cuán diferentes eran las casas romanas de las actuales?
Las casas romanas tenían menos muebles y más decoración en paredes y pisos, con intrincados mosaicos, pinturas murales y detalles arquitectónicos como molduras y paneles. Los divanes (especie de sofás con brazos pero sin respaldo) eran usados no sólo para dormir, sino también para descansar y comer; las comidas frecuentemente se servían en pequeñas mesas individuales y se consumían en posición reclinada. Mucho menos primitivas de lo que te las imaginas, las casas de los ciudadanos más adinerados contaban con agua corriente, servicios y calefacción.

¿Los antiguos romanos comían lo mismo que nosotros?
Mucho de lo que comían y bebían nos es familiar: pan, huevos, fruta (como manzanas, peras, higos, dátiles, ciruelas y uvas), verduras (apio, zanahorias, col, legumbres y espárragos) y vino (frecuentemente diluido en agua). Había menos carne en la dieta romana que en la moderna, pero el cordero y el cerdo eran populares, y el pescado fresco, junto con aves exóticas como grullas, pericos, flamencos y pavos reales, eran delicias que disfrutaban los muy ricos en las ocasiones especiales.

¿Cómo era la vida para las mujeres en la antigua Roma?
f3* Las mujeres romanas recibían muy poca instrucción, no podían votar ni gobernar; pocas ocupaciones, además de la de sacerdotisa, eran consideradas adecuadas. El rango de una mujer en la sociedad reflejaba la posición de su marido, y podía, a través de él, ejercer considerable poder. Livia, la esposa del emperador Augusto, ejercía un papel no oficial, y era ampliamente aceptado el que ella reinara junto a él, gobernara en su ausencia y hasta tuviera un duplicado del sello oficial.

RÉCORDS ROMANOS

TRIUNFO ARQUITECTÓNICO: El templo del Panteón, aún en pie (terminado en el año 24 d.C.), tiene una enorme cúpula curva, la más grande que existió hasta el siglo XIX.
CABEZA EN UNA MONEDA: El primer romano vivo que apareció en una moneda fue Julio César, tras haber dejado el poder en el 49 a.C.
METRÓPOLIS PRÓSPERA: Roma no era sólo la capital del Imperio, sino la ciudad más grande, con más de 1.000.000 de habitantes en el año 1 de nuestra era.
PARAÍSO DE VENTAS El primer centro comercial fue construido por el emperador Trajano en Roma. Organizado en varios niveles, tenía más de 150 tiendas que vendían de todo, desde comida hasta sedas y especias.
CAMINOS A ROMA: La Vía Appia fue el primer camino de una sofisticada red que llegó a cubrir 96.500 Km. y conectó Roma con todas las ciudades importantes del sur de Italia.
INFLACIÓN GALOPANTE: Cuando comenzó a declinar el Imperio Romano, los precios se descontrolaron. Entre 200 y 280 d.C., en Egipto el costo de una carga de trigo subió de 16 a 120.000 dracmas.
HISTORIA DETALLADA: El erudito Tito Livio escribió la historia de Roma en 142 libros, 35 de los cuales se conservan. Esta extensa obra se usaba como libro de texto en las escuelas romanas

Resumen de Roma Antigua Historia de la Monarquia y Republica

Resumen Historia de de Roma Antigua
Monarquía, República e Imperio

ACLARACIÓN: Esto es un sucinto resumen de la historia del pueblo romano realizado con el solo objeto de dar al lector una somera idea  de lo acontecido en aquella etapa de la humanidad. (puedes ampliar los temas)

RESUMEN DE LA HISTORIA DE ROMA:   

A partir del II milenio a. de C, casi a la vez que los aqueos o micenios en Grecia, penetraron en Italia una serie de pueblos de estirpe indoeuropea que se han denominado itálicos. Según parece, no todos los pueblos itálicos llegaron al mismo tiempo, sino que fueron penetrando en oleadas sucesivas. Los primeros en llegar fueron los latinos, que se asentaron en la región central de Italia, en el Latium (el Lacio).

El Lacio, la región en la que se asentaron los latinos, está constituida por una llanura ligeramente ondulada que se extiende por el curso inferior del río Tíber y cuya superficie es de unos 1.500 km². Se encuentra enclavada entre el Tíber —navegable en la Antigüedad—, el mar Tirreno y una serie de cadenas montañosas.

La región se dedicaba básicamente a la agricultura y la ganadería y era la zona natural de paso entre las regiones de Etruria (al norte del Lacio) y Campania (al sur), más ricas y civilizadas.

Pues bien, en esta región, en la orilla izquierda del Tíber, a unos 25 km del mar, sobre unas colinas escarpadas —y, por tanto, favorables para la defensa—, se fundó la ciudad de Roma, en el siglo VIII a. de C, según la tradición el 21 de abril del 753.  Históricamente parece que Roma surgió al fusionarse en un único núcleo urbano unas aldeas situadas en las colinas próximas al Tíber, en concreto, la llamada Roma quadrata (Roma cuadrada, el más antiguo núcleo de población), situada en la colina del Palatino y habitada por latinos, y un conjunto de aldeas pobladas por los sabinos. Este núcleo primitivo abarcaba siete colinas, nombradas en la leyenda de la fundación de Roma.

Origen: -800 un pueblo llamado etruscos, del norte de Italia, luego en el -600 los latinos y sabinos vencieron a los etruscos.

La historia de Roma se divide en tres etapas:

a- Monarquía

b- República

c- Imperio 

Monarquía: (-750)

Existía un rey con poderes religiosos, y un Senado con poderes políticos. La leyenda dice que en -750 Rómulo y Remo fueron dos niños abandonados por su madre y que una loba los amamanto hasta que ya grandes decidieron fundar una ciudad. Para decidir quien seria el Rey, ambos hermanos pelearon hasta la muerte de Remo. Rómulo fundó la ciudad y la llamó Remo en honor a su hermano. Para habitarla realizó una gran fiesta invitando a los sabinos de la zona junto a sus mujeres, las cuales fueron raptadas por los romanos y obligadas a procrear niños.

En el -600, cuando los latinos vencieron a los etruscos el poder del rey disminuyó y el Senado concentró todo el poder para dirigir este pueblo.   (ampliar tema sobre la monarquía)

La  República: (-600) (cosa pública)

El poder residía en el Senado, generalmente compuesto por los hombres mas anciano , por ende, mas sabios de la ciudad, que ocupaban su cargo de por vida. Se realizan Asambleas públicas donde los ciudadanos podían intervenir y opinar en las decisiones políticas.

Había magistraturas, sin remuneración y reelectas cada año.

Estaban los: Cónsules, Pretores, Censores, Dictador, Tribunos. Para ellos era un gran honor ser elegidos para desempeñar tareas que pudieran decidir sobre el futuro de Roma.

Estos eran asesorados por el Senado.

Clases Sociales:

Patricios, que pertenecían a la aristocracia pues su ancestros eran los fundadores de Roma, y gozaban de todos los privilegios políticos, sociales y religiosos. Eran los padres de Roma.

Plebeyos (sign. Multitud) se refiere al pueblo, y no tenían derechos. No podían elegir a sus gobernantes, menos ocupar cargos. No recibían tierras en los repartos. No tenían protecciones legales.

Esclavos 

En esta etapa de Roma se desarrollas las luchas entre estas dos clases sociales para logran la igualdad de derechos. En esa época no había leyes escritas. Unas de las medidas tomadas por los plebeyos, fue el de su alejamiento total de la ciudad, hacia un monte, dejándola desierta.

Las primeras reformas fueron la publicación de la: Ley de las 12 Tablas en el -450, donde se mejoran las condiciones de los plebeyos, permitiéndoles ocupar algunos cargos políticos, los Tribunos de la Plebe.

El Foro Romano era el lugar público donde se discutían en Asamblea las decisiones de estado.  También había actividades religiosas, se hacían negocios y se paseaba. Estaba rodeado de templos en honor a sus dioses y arcos de triunfos para recordar las victorias.

También en esta etapa comienza la verdadera expansión, aquí Roma alcanza dominar el mayor territorio de su historia.

Guerras Púnica: fue contra la exitosa Cartago al norte de África.  Las luchas comenzaron en el -220 y duraron casi 20 años. Aníbal dirigía el ejército cartaginés y decidió combatir a los romanos en su propia ciudad. Para ello formó un poderoso ejército formando por 40000 soldados, con 40 elefantes africanos preparados para aplastar todo lo que se le cruzara en el camino. Cruzó los Alpes desde España y entro a Italia. Tuvo un enorme desgaste militar debido al inhumano esfuerzo y como no recibió apoyo militar desde Cartago fue vencido por el general romano Escipión, conocido como el africano por el color negro de su piel.

Mas tarde Roma continuó con la expansión hacia oriente y conquistó el mayor territorio de su historia. Muchos pueblos antes tan poderoso ejército, no luchaba y trataba de conseguir alguna ventaja. Roma no los sometía, pero le exigía el pago de tributos. Esa zona conquistada era agregada como provincia del estado, inclusive a veces esos pueblos no conseguían la ciudadanía romana, perdiendo los consecuentes derechos.

Las luchas por los derechos civiles contra los patricios continuaron. Ahora llegan dos grandes hombres que lucharon con toda su pasión para mejorar la vida y condición de los plebeyos. (-130) Ellos fueron los hermanos Graco, Tiberio y Cayo, Tribunos de la Plebe, que con su gran poder de oratoria lograron un reparto mas equitativo de las tierras conquistada y un precio mas bajo de las semillas de trigo. De todas maneras cuando las exigencias fueron en aumento, los hermanos fueron asesinados.

En este proceso de luchas civiles se forman dos grupos: uno los populares que defendían los cambios y otros los optimates que eran conservadores enemigos de cualquier mejora para los pobres. Por los primeros estaba Mario y Sila por los otros.

El ejército era una institución muy importante para el mantenimiento del orden, control y sostenimiento en las magistraturas en el gobierno de los generales victoriosos, para algunos era muy importante incorporar los plebeyos al ejército.

Luego de sangrientas luchas internas, Sila venció a Mario y durante su gobierno Sila tomó medidas que quitaron poder a los tribunos de la plebe y fortalecieron el poder del tradicional Senado. (-80)

Ahora la brecha entre ricos y pobres fue cada vez mas grande, mientras los patricios dueños del poder hacían ostentación de sus lujos y poder, el pueblo cada vez mas pobre, sufría diariamente las tristes consecuencias. Para ellos el Estado repartió mucho trigo y realizaba espectáculos para entretener a los desocupados. Pan y Circo era el lema.

Vespaciano en el -80 construyó el Coliseo Romano con capacidad para 50.000 personas y le llevó 10 años.

También hubo sublevaciones de esclavos debido a la crueldad con que eran tratados. Ellos no querían la libertad pero si una mejora en su trato. El mas famoso fue Espartaco, que formó un poderoso ejército y logró mantener en vilo a los romanos durante 2 años. (-70)

Cualquier familia tenía de 4  6 esclavos. No valían nada. Un podía llegar tener 20000. Muchos eran cultos y enseñaban a los niños. También tenían profesiones como zapateros, herreros, sastres, etc.

Los Gladiadores:

  • Retiario con una red y horquilla de 3 puntas
  • Tracio
  • Sanmita los mas protegidos.

Los comerciantes importaban muchas mercaderías:

Vinos de Francia

Aceite y Maderas de España

Hierro de Alemania

Cristales de Siria

Sedas de China

Cereales de Egipto

Eran largos y peligrosos viajes.

Durante el -100, donde las luchas civiles eran constantes, se observó que no conducían a nada y solo se peleaba para disputarse el poder sin pensar en la grandeza de Roma. También vieron que semejante territorio no podía se gobernada por estas instituciones republicanas, por lo tanto en el -60 se decidió concentrar el poder en un triunvirato formado por Craso, un rico comerciante, Pompeyo un general victorioso en África y Julio César un patricio con honores.

Las luchas por el poder comenzaron nuevamente. Estando alejado Julio César, Pompeyo se declaró Cónsul único con el apoyo del Senado. Enterado de esto César con su gran ejército ataca a Roma, y lo vence en la batalla de Farsalia. Craso había muerto y Julio César queda como único gobernante de la república.

Ejerció el cargo de Imperator perpetuo

Reforzó el Senado, colocó a algunos amigos.

Tuvo el apoyo de todas la legiones, y fue el jefe del ejército.

Decidió sobre la paz o la guerra

Ejerció el poder de los Censores

Favoreció a los plebeyos, entregando tierras y cereales baratos.

Modificó el calendario utilizado durante 1500 años. (Juliano)

En marzo de -44 mediante una conspiración organizada por su hijastro Bruto, fue asesinado con 3º apuñaladas en las puertas del Senado

En esta etapa, cuando César se dirige hacia Egipto para vencer a Pompeyo, conoce a Cleopatra. Allí se enamoran, y César asesina a Ptolomeo hermano de Cleopatra, quedando ésta en el poder.

Luego de César, se crea un segundo triunvirato formado por:

Octavio, hijo adoptivo de César

Marco Antonio

Lépido

Ambos jefes de la caballeriza de César.

Al poco tiempo nuevamente las luchas por el poder re comenzaron. Octavio vence a Marco Antonio en la batalla de Accio en el -31. Marco Antonio había rechazado casarse con la hermana de Octavio, Octavia y se había enamorado de Cleoptara. Vencido Marco Antonio, Cleopatra al ver que no podía negociar con Octavio, decidió matarse con la mordedura de una serpiente venenosa.

Octavio recibió el apoyo de los sectores mas ricos e importantes de la ciudad y se convirtió en el único dueño del poder. Se hizo llamar emperador, para no usar el nombre de rey, ya que el pueblo odiaba la monarquía. También se agregó el nombre de Augusto, que significa sagrado, que tenía una misión divina.

El ejército fue fortalecido y mejorado. Comenzaron a vivir en las fronteras, viviendo en campamentos. Los ciudadanos debían servir a Roma durante 20 años en el mismo. Octavio tenia su guardia personal, llamada guardia pretoriana. La Legiones estaban formadas por 50 centurias, fuertemente equipadas y adiestradas. Caminaban 30 km. Por día, con un gran peso.

Nace en Belén Jesucristo.

Consolidado el poder unipersonal, comienza la última etapa de Roma, conocida como el imperio. Muerto Octavio, comienza la familia Julia-Claudia hasta el 70 d.c. Tiberio fue el primero de ellos, luego Calígula, Claudio y Nerón.

Luego: Flavios, Antoninos, Severos.

Bajo Trajano el imperio alcanzó la maxima extensión. (120)

Adriano construyó el muro que lleva su nombre en el norte de Inglaterra, al ver que no podía vencer a los celtas. Tardó 80 años. Tiene 120 km. De la largo, por 5 m. De alto, y posee 80 torres para la vigilancia de la zona.

En el 230 Dioclesiano, reparte el territorio en 4 zonas con un gobernador en cada una de las mismas, con la finalidad de mejorar el control de las fronteras.

En 300 asume Constantino, que acaba con los gobernadores y unifica nuevamente el poder, porque para los romanos el imperio crecía cuando el poder se concentraba en una sola persona. Funda Constantinopla en Turquía.

Constantino se hizo católico y decretó al cristianismo como la religión oficial.

La Vida de los Romanos:

En el foro discutían los temas de estado, y era el centro de la ciudad.

Las casas eran altas, de varias plantas y se encontraban muy cercas unas de otras. La basura era arrojada en las calles, las cuales eran muy sucias. Algunas tenían un sistema de calefacción por losa radiante.

Eran muy sociales y se encontraban en los bares a beber vino y discutir. Ellos estudiaban en arte de la oratoria y retórica.

Eran politeístas y su principal dios era Júpiter el padre de todos los demás. Aparecieron otros como Baco el dios del vino, Vestra la diosa del hogar.

El emperador consultaba a los dioses mediante «augur«, que se dedicaban a interpretar los caprichosos mensajes de estos.

La familia tradicional romana estaba constituida por el padre, su mujer, dos o tres hijos o hijas, los esclavos domésticos y los antiguos esclavos, ahora liberados, denominados libertos. Se trata de una familia absolutamente patriarcal donde el pater familias controla todo el poder sobre los demás miembros así como la disponibilidad de los bienes que poseen. La familia será uno de los elementos esenciales de la sociedad romana.

Las mujeres enseñaban a sus hijas el arte de la casa, como tejer, coser, cocinar y cuidar la llama de Vesta. También manejaban a los esclavos en la casas. No participaban en la vida política, inclusive ni opinaban en esos temas frente a sus maridos.

Cuando se casaban el marido entraba en brazos a su amada, pues le aseguraba un vida feliz. El padre de la novia debía entregar una dote al marido, que este debía devolver en caso de que la mujer abandonase a su marido, lo cual estaba permitido. Se casaban muy jóvenes a los 12 años.

Vestían una toga y sandalías en los pies. Las mujeres usaban adornos en el pelo como peinetas, broches, aros y pulseras. El color morado en la toga indicaba que ocupaba un cargo público.

Comían acostados en lechos con lugar para tres, y las fiestas eran verdaeras orgías interminables. Cuando estaba llenos , vomitaban en lugares preparados para ello y seguían comiendo hasta «reventar». Algunos han muerto.

Los niños acomodados iban a la escuela y se le enseñaba a hablar bien , pues se aseguraban un cargo político en el futuro. Muchos esclavos cultos tenían esta función en el hogar. Los más pobres trabajaban ayudando a su padre. Usaban el ábaco para contar y escribían en tablillas de cera.

Al morir se les labraba en la piedra la profesión que realizaban en la vida.

Conocían el cemento, el arco de medio punto como elemento estructural y realzaron grandes acueductos para el transporte de agua.

La diversión con mayúsculas del mundo romano es el circo o los juegos circenses. Los altos dignatarios, con el sitio reservado, accedían al recinto cuando ya estaba lleno, momento en que la muchedumbre manifestaba su cercanía o lejanía de los representantes populares.

A continuación se sorteaban las parejas de luchadores, se examinaban las armas y se procedía al calentamiento. Cuando estaba todo preparado se iniciaba el combate que solía ser a muerte. Si uno de los luchadores caía, el vencedor se volvía al palco del editor -quien sufragaba los juegos- para que dictara sentencia: el caído podía vivir o morir allí mismo con un simple movimiento de dedo. En muchos casos la valentía con la que se luchaba era un acicate para salvar la vida en este delicado momento. Pero uno de los principales motivos del espectáculo era la sangre de los gladiadores, que llegó a ser considerada como un remedio para curar la epilepsia.

La presencia de esclavos y esclavas en los hogares sería uno de los motivos de la libertad sexual con los que se relaciona el mundo romano. Esta presunta libertad sexual estaría íntimamente relacionada con el amplio desarrollo de la prostitución. Como en buena parte de las épocas históricas, en Roma las prostitutas tenían que llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar peluca amarilla e inscribirse en un registro municipal. No en balde, Catón el Viejo dice que «es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres».

En el año 1 existe un registro con 32.000 prostitutas que estaban recogidas, habitualmente, en burdeles llamados lupanares, lugares con licencia municipal cercanos a los circos y anfiteatros o aquellos lugares donde el sexo era un complemento de la actividad principal: tabernas, baños o posadas.

El carácter recopilatorio de la ciencia continuó en los años centrales del Imperio siendo su mejor ejemplo la obra de Cayo Plinio el Viejo, (23-79), autor de la «Historia Natural» recogida en 37 libros. El trabajo de Plinio es la mejor recopilación de los conocimientos relacionados con las ciencias naturales -medicina, astronomía, geografía, antropología-. Otro de los investigadores más importantes de estos años será Séneca, escritor muy fecundo que se dedicó a numerosas disciplinas, incluso fue educador de Nerón.

Escribió siete libros sobre «Cuestiones naturales» que sirven como medio de conocimiento de la divinidad. Entre los principales matemáticos y astrónomos encontramos a Claudio Ptolomeo, compilador de las enseñanzas de la escuela de Alejandría. Volvió al sistema geocéntrico de Aristóteles y se dejó influir por las supersticiones de su tiempo al considerar que los cuerpos celestes influyen en el destino de los seres humanos. Su obra titulada «Almagesto» fue la más importante del campo astronómico hasta el siglo XV.

En la medicina destaca la personalidad de Claudio Galeno (129-principios del siglo III) del que conservamos más de cien trabajos que serían traducidos en la Edad Media por árabes y judíos. Su obra «Arte Médica» sería durante un largo tiempo considerada el mejor manual de medicina, continuando las enseñanzas de Hipócrates y la gran medicina griega.

Cicerón: Padre de Patria, al descubrir la conspiración de Catalinia, contra Pompeyo, miembro del primer triunvirato, en -63. Fue un republicano. Conoció la tumba de Arquimedes en Siracusa. Fue asesinado por miembros del segundo triunvirato, su cabeza cortada y colgada en una tribuna.

La Vida En Roma Antigua Costumbres Romanas Historia

La Vida y Costumbres En Roma Antigua

Sería muy interesante e instructivo hacer un viaje hacia la antigüedad, a los tiempos del mundo antiguo de Roma, un mundo que existió en realidad y pudiéramos ver con nuestros propios ojos la forma de vivir basada en la cual se ha levantado en época tan reciente nuestra civilización moderna.

Pompeya (la ciudad reconstruída luego de la erupción del Vesubio) da idea de lo que era la vida romana en una ciudad de la Italia del sur semi-helénica. Las casas son muy sencillas, sólo la de los ricos tienen decoraciones artísticas.

El mobiliario es el justo, mesas, sillas poco cómodas, cofres, lechos, candelabros y muchas lámparas de barro, y en las cocinas cacerolas de cobre, coladores de bronce, botellas y balanzas.

No hay relojes, sino cuadrantes solares. Nada de lo que hoy exigimos para una existencia confortable, excepto los baños. Es el carácter de la vida antigua y oriental, obras de arte y en casa de los ricos objetos de lujo, pero nada de comodidad.

Era un mundo cuyas casas no tenían chimeneas y cuyas habitaciones eran calentadas en tiempo de frío mediante un fuego encendido en medio de la habitación sobre un fogón o un brasero y que al encenderse lo llenaba todo de humo; en consecuencia las paredes, el techo y los muebles estaban ennegrecidos y más o menos cubiertos de hollín en todo momento.

La luz se obtenía con lámparas de aceite que no tenían tampoco, por supuesto, chimeneas y cuyo humo se añadía al del fuego del hogar y ocasionaba constantemente molestias oculares.

Era un mundo que tenía pocos conocimientos respecto de la forma de curar las enfermedades, pero que tenía gran fe en los remedios empíricos. «Mediáis nihil est, nisi conso-latio animi«, decía Petronio — el médico no es más que el consuelo de la mente—; el herbolario, que todavía encontramos en algunas esquinas de nuestras ciudades, en las ferias de las aldeas.

Las casas romanas, aun faltándoles aquellas comodidades que consideramos hoy más indispensables y simples, eran por lo menos de construcción sólida; pero las viviendas griegas eran pequeñas y hechas de adobes.

No tenían calefacción en invierno, ni cuarto de baño u otro dispositivo sanitario, ni lavatorios; las camas se tendían sin sábanas y estaban constituidas en algunos casos por tiras de cuero que hacían el papel de muelles o somier, aunque esta comodidad era tenida por afeminada por Plutarco, quien al describir el lujo de la vida de Alcibíades, dice que hizo cortar los tablones de su galera para poder descansar muellemente tendiendo la cama, no sobre las tablas, sino suspendida sobre correas.

En su «Vida de Pelópidas», Plutarco dice de Timágoras, el enviado ateniense a Persia, que no sólo aceptó del rey los regalos de plata y oro, sino también «una rica cama y esclavos para tenderla, como si ese hubiese sido un arte desconocido para los griegos».

La indignación de Plutarco sugiere, con todo, que el arte de hacer la cama era verdaderamente conocido en Grecia (la otra importante civilización antigua) en esta época; el conocimiento era sin embargo de adquisición reciente, porque sino, no sería necesaria esta defensa relativa a que tal regalo indica la ignorancia persa acerca de las costumbres domésticas romanas y griegas.

Las comidas consistían en un simple plato de cereales hervidos que los griegos llamaban «sitos», no muy diferente del plato que los romanos llamaban «puls» y de lo que nosotros denominaríamos potaje — o, posiblemente, algunas veces parecido al pan que usan actualmente los campesinos de Siria, masa sin levadura arrollada o conformada en forma de galleta delgada y cocida en el horno.

La carne no se obtenía comunmente, excepto en las festividades, cuando los animales sacrificados ante los dioses eran distribuidos hasta donde alcanzaba; había sin embargo otras cosas que podían comerse con los cereales: higos o aceitunas, dátiles secos, una cebolla o un nabo.

En un mundo como ése, ¿cuál es la posibilidad de obtener alimentos que se nos presenta?

En verano se podía obtener un poco de pescado, pero en invierno el mar estaba demasiado agitado para aquellos antiguos marineros, de manera que el pescado existente era principalmente aquel que había sido pescado y salado; verano e invierno la cantidad disponible era muy pequeña.

Más aún, los pescados mediterráneos no se consideraban un lujo y nunca eran ofrecidos como sacrificio.

Las hortalizas se cultivaban, pero había pocas substancias para abonarlas  y gran parte del de Italia no era muy fértil; las lluvias eran escasas en verano, y la mayor parte de las verduras debían comerse en estado fresco; los frijoles y los guisantes podían guardarse secos e incluso los nabos y cebollas podían hacerse durar bastante tiempo si se almacenaban en forma adecuada.

También podían conservarse los alimentos en salmuera, y Columella, en su libro 12°, da muchas recetas a este respecto.

Donde había muchos bosques que producían bellotas, los cerdos crecían a sus anchas y su carne si no se comía fresca podía salarse para comerla más tarde; pero estos alimentos eran como los dos fardos de alimentos que el coro de contrabandistas saca a escena en la ópera «Carmen», es decir, eran un decorado, no un medio de vivir.

El alimento más durable era el cereal y la labor más importante del agricultor era la producción de granos, 180 a 200 kilos era la producción media de una hectárea de trigo, en la cual se habían sembrado 40 kilos como semilla, afirmación que se obtiene de las cifras que da M. Francois de Neufcháteau en sus notas a «Le théátre d’agriculture«.

Además de esto, no obstante, como en el verdadero sentido de las palabras, el hombre no puede vivir sólo de pan o de potaje, los antiguos campesinos producían asimismo vino y aceite.

El potaje era el alimento principal que mantenía vivo el mundo antiguo, pero empleaban el aceite de oliva en la misma forma que los pueblos del norte usan hoy día la manteca, y, como lenitivo, bebían un vino poco fuerte que diluían con agua; además tenían algunos extras, como los llamaríamos hoy, constituidos por pescado o panceta de cerdo, generalmente salada, o verduras, generalmente secas o encurtidas, según proveía la buena suerte.

Cada comunidad se veía obligada a asegurarse la debida existencia de todos estos alimentos, y si esta cantidad no alcanzaba, entonces empezaban las penurias.

El mundo antiguo, por consiguiente, tanto en Grecia como en Roma, fue un mundo donde imperó el trabajo manual y la miseria.

Excepto las velas de los barcos y la fuerza del agua que se había usado poco, el hombre no disponía de ninguna fuente de poder mecánico que pudiese ayudarlo en su propio esfuerzo.

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LA SOCIEDAD ROMANA: EN ROMA era muy importante ser un cives (ciudadano). En un principio la ciudadanía romana estaba reservada a los que vivían en la ciudad de Roma, pero en el 89 a.C. se extendió a todos los que vivían en la península Itálica.

En el 212 d.C. se incluyó a todos los hombres libres que vivían dentro de los límites del imperio. Sin embargo, ni las mujeres ni los esclavos estaban incluidos.

EL ORDEN SOCIAL ROMANO

La sociedad romana estaba organizada siguiendo una estricta jerarquía. Esta división social empezó muy pronto en la historia de Roma, alrededor del s. VI a.C.

Los ciudadanos más poderosos y privilegiados eran los patricios. Muchos de ellos descendían de terratenientes romanos y familias de políticos. De estas familias provenían casi todos los senadores que gobernaban Roma.

En el segundo peldaño del escalafón estaban los equites (caballeros), que solían ser banqueros o ricos mercaderes que habían servido en el ejército o en la administración del estado.

PLEBEYOS El gran grupo, formado por los ciudadanos más pobres, era el de los plebeyos, que en cierto momento ganaron la igualdad política con los patricios y los equites, y pudieron ser elegidos para formar parte del ejército u ocupar puestos en la administración.

ESCLAVOS Los esclavos ocupaban el escalón más bajo de la sociedad romana y hacían los trabajos más duros. Muchos de ellos eran prisioneros capturados durante las conquistas romanas.

No tenían ningún derecho, pero incluso entre los esclavos había distintas clases.

La dura vida de un esclavo que trabajaba en las minas no se parecía en nada a la de un esclavo griego que trabajaba como tutor de los niños romanos.

A partir del s. I d.C. las condiciones de los esclavos empezaron a mejorar y algunos consiguieron la libertad.

via publica en roma

He aquí una de las vías públicas del centro de Roma. Como se ve, presenta un aspecto animadísimo. Estamos a media mañana, la «hora clave» de los romanos.

Esclavos y ciudadanos se apresuran a efectuar sus tareas, el vendedor ambulante de agua pregona su mercancía en busca de compradores, los comerciantes y artesanos trabajan en sus locales abiertos.

A la izquierda, vemos el establecimiento de un «tonsor», o peluquero. Un cliente, sentado en un escabel, espera ser… «desollado» por la tosca navaja del barbero.

Al lado hay un «termopolio», un bar, como decimos hoy.

El mostrador, una losa de mármol, da a la calle: un transeúnte se ha detenido para tomar una taza de vino caliente (la bebida preferida por los romanos), aromatizado con hierbas y resina de pino.

En todo el lado izquierdo de la calle aparecen altos edificios de amplios portales, siempre colmado degente que entra y que sale.

Estos grandes edificios son las «insulae», esto es, casas de varios pisos en que habitaban Ias familias  plebeyas. Pero no todas las casas romanas eran míseras como las «insulae». A la derecha tenemos la «domus» de un rico patricio.

Por fuera no parece muy hermosa: consta sólo de planta baja y se abre a la vía pública mediante un estrecho portal  además, no tiene ventanas. Pero veámosla por dentro.

Pasada la entrada , nos hallamos en el «atrio» , una gran pieza con una extraña particularidad: en su techo hay una abertura cerca de seis metros cuadrados, y bajo ella, excavado en el  pavimento, un receptáculo llamado «impluvio».

A los romanos no les gustaba que su casa se abriera al exterior por medio de ventanas; para dar aire y luz a la misma, dejan el atrio parcialmente descubierto; cuando llovía, el agua, corriendo por los tejados inclinados, caía en el «impluvio» .

El atrio era, al principio, la habitación más importante de la «dormís»: en él estaba el hogar, símbolo de la unidad de la familia; en la época que nos ocupa, guardaba el altar de los Lares, las divinidades que «protegían» la casa, y también los bustos de los antepasados.

Los lados del atrio se abren a distintas habitaciones: la del vigilante o portero, la biblioteca , el escritorio, el guardarropa.

El «tablino»  separa el atrio del jardín. Muchos romanos hacían de esta otra habitación el centro de la vivienda, el lugar de reunión de la familia, donde permanecía el amo de la casa y la señora se retiraba para hilar.

Hacia la derecha se encuentra el «triclinio» , el comedor de la «domus» romana. Aquí, dispuestos a lo largo de las paredes, en forma de herradura, se hallaban los característicos lechos llamados «triclinia», en los que se tendían los romanos para comer.

Más allá del comedor un pasillo conduce al «peristilo» , bello jardín rodeado de galerías cubiertas. A estas galerías  dan otras habitaciones: la alcoba de dormir los señores y las de sus hijos, y los alojamientos de los esclavos. Nuestra visita ha terminado.

LA VIDA EN POMPEYA:

Como dijimos al inicio un hecho natural y fortuito nos ha proporcionado el medio de representarnos con cierta seguridad la vida que se hacía en una ciudad romana del imperio. El año 79 de nuestra Era, una erupción del Vesubio destruyó dos ciudades llamadas: Herculano y Pompeya.

Aproximadamente en el siglo XIX se hicieron excavaciones en esas ciudades donde se encontraron bellas estatuas y rollos de manuscritos abrasados.

Mediante esas investigaciones Pompeya ha vuelto a ver la luz. Los tejados de los edificios están caídos y faltan los objetos más preciosos que los habitantes fueron a buscar después de la erupción.

Pero todas las paredes de las construcciones permanecen en pie, con los anuncios pintados en rojo y hasta los letreros hechos con carbón. El pavimento de las calles muestra todavía los carriles hechos para el tránsito de los carros.

Pompeya era una ciudad nueva y una ciudad de placer, con calles rectas y que se cortaban en ángulo recto, pavimentadas con anchas losas y provistas de aceras, excepto la calle principal que era estrecha y tortuosa y en la que dos carros no podían cruzarse.

Las casas, bajas (de dos pisos a lo sumo), apenas tenían ventanas a la calle, las habitaciones miraban al patio interior según la costumbre griega.

Pero en la calle principal las casas estaban bordeadas por una fila de tiendecitas en que moraban los mercaderes.

La plaza, bastante pequeña, estaba rodeada de monumentos: del lado oriental la curia donde se reunía el Senado de la ciudad, un edificio erigido por una sacerdotisa y otro que parece haber sido mercado; del lado sur tres pequeños tribunales; al oeste una basílica y un templo.

Las tiendas en que todavía se hallan los objetos de venta dan idea de un comercio poco importante. Eran pequeñas, cerradas solamente con postigos de madera.

Los establecimientos de bebidas tenían un distintivo pintado. Uno de ellos representa un elefante que custodia un enano y está rodeado de una serpiente con este letrero en encarnado: «Albergue. Aquí se alquila un comedor». (Hospitium. Hic locatur tríclinium cum tribus lectis).

Se ha encontrado pan, moldes de pastelería, vasijas de barro con frutas dentro. Se han descubierto también panaderías con molinos de brazo, una platería con alhajas de plata, la tienda de un tintorero, la casa de un cirujano, con instrumentos de bronce, el taller de un escultor con bloques de mármol y estatuas empezadas.

Las termas, baños clientes públicos, se componían de un vestuario donde se desnudaban los oncurrentes, una piscina de agua fría, otra de agua caliente y una sala de estufa.

El baño comprendía tres partes por lo menos: el bañista entraba en la sala tibia (tepidaium), luego en la sala caliente para transpirar, luego hacía que la rociaran el cuerpo con agua caliente o se sumergía en la piscina de agua fría.

En una quinta de Pompeya (que se ha llamado de Diómedes) el propietario tenía toda una organización de baños alrededor de un patio triangular, calentado por una caldera colocada en un subterráneo, desde la que el calor subía por tubos de barro cocido metidos dentro de las paredes.

Había un vestuario, tres salas (fría, tibia y caliente) y en el patio una piscina a la que se bajaba por escaleras.

Los letreros en las paredes hacían el oficio de nuestros carteles electorales. Se han encontrado más de 1.500 relativos a las elecciones de duunviro o de edil.

Por lo común uno de los ciudadanos o una corporación es la que recomienda al candidato.

Un letrero dice, por.ejemplo: «Nombrad edil a Cayo Polibio, trae buen pan». Muchas veces se hace el elogio del candidato: «Jamás ha hecho mal a nadie», o «no dilapidará el Tesoro». Se trataba de elecciones municipales, ya no se verificaban en el Imperio elecciones políticas.

LAS COSTUMBRES

Los escritores romanos de los primeros tiempos del Imperio, Séneca, Tácito, y sobre todo los satíricos, Petronio, Juvenal y Marcial, han descrito de tai manera las costumbres de su época, que nos hemos habituado a considerar como muy corrompida la «Roma de los Césares».

Pero al querer formarnos una idea justa de la sociedad de aquel tiempo, no hay que confundir Roma con el resto del Imperio, ni a los ricos hechos de pronto con el conjunto de la población.

Había, ciertamente, una desigualdad enorme entre las gentes desde que un corto número de nobles de una sola ciudad había reconcentrado en sus manos todas las riquezas y todos los poderes del mundo antiguo.

De un lado aparecían unos cuandos millares de nobles y gente advenediza viviendo con un lujo desenfrenado, de otro centenares de miles de hombres libres en la indigencia y millones de esclavos padeciendo en completa-opresión.

La transformación de la sociedad, empezada desde el momento de la conquista, en el siglo II antes de nuestra Era, se había acabado en tiempos del Imperio. Los ricos romanos habían copiado los hábitos de los príncipes del Oriente helenizado.

Pasaban horas enteras a la mesa, tendidos en lechos a la moda oriental. Muchos, después de haber comido, tomaban un vomitivo para poder comer de nuevo.

Los platos refinados que describen los autores no son más que ostentaciones de vanidad: sesos de pavos reales, lenguas de pájaros cantores, si es que no nos parecen ordinarios comparados con nuestra cocina moderna.

El servicio seguía siendo también poco refinado, se continuaba comiendo con los dedos.

Pero la mesa ocupaba considerable lugar en la vida. Se ponían a comer los romanos a la una, considerándose terminada para esta hora la jornada de tra bajo, y hasta la noche no se apartaban de la mesa. Se había adoptado la costumbre griega de beber por la noche (commissatio).

Cada convidado había de consumir una copa conteniendo determinada cantidad de una mezcla de vino y agua preparada de antemano, llegándose a consumir hasta medio litro. Se hacía aparecer en las comidas músicos, cantores, bailarinas, jugadores de manos o bufones para divertir a la concurrencia.

Los vestidos se usaban cada vez más lujosos. Se habían adoptado las telas ligeras y las formas flotantes del Oriente.

Se llevaba mucho la dalmática, que se ha conservado en el ropaje de los sacerdotes cristianos. Las mujeres habían complicado su arreglo, usaban pelo postizo y se untaban variados afeites.

La casa de los ricos no se parecía ya a la antigua casa romana, era imitación de las casas griegas de Oriente. La cochera miraba, no a la calle, como la de nuestras moradas, sino al interior.

Al entrar se pasaba por una galería cerrada que sustituía al antiguo vestíbulo y se llegaba a la sala de recibir. Aun cuando se llamara todavía atrium, se asemejaba más bien al aula griega. Estaba sostenida con columnas de mármol, pavimentada de mosaico, adornada con estatuas.

Las salas que daban al atrio no servían ya como alcobas, eran salas de tertulia, comedores con lechos de bronce y hasta de plata, y había también una galería de pinturas (pinacoteca), una biblioteca y un gran salón de recibir.

El antiguo patio, detrás de la casa, se había sus tituído por el peristillo: galerías abiertas sostenidas por filas de columnas, rodeaban un pequeño jardín con arbustos y macizos de flores, en el que había un estanque con un surtidor.

Por último, alrededor de aquel jardín estaban las cámaras destinadas al dueño de la casa, a su mujer y a sus hijos, las salas de baño y la de gimnasia.

Todas estas habitaciones estaban adornadas en su interior, el suelo con pavimento de mosaico, las paredes con pinturas, mármoles o cortinajes, el techo con artesonados de maderas finas. Había mesas de maderas preciosas y aparadores de bronce o de plata, en que se ostentaba la vajilla, también de plata.

En el campo, cerca de la casa, se disponían parques, estanques, depósitos de agua en que se criaban pescados, pajareras con ejemplares raros, galerías subterráneas para tomar el fresco durante los calores fuertes.

Las construcciones anejas, las cocinas, el coladero, el molino, el horno, la fragua, los talleres donde las mujeres hilaban y tejían los vestidos, las celdas en que se alojaban los esclavos, formaban muchas veces un verdadero pueblo. Es el origen de la aldea de los tiempos medios.

Pero este lujo se ostentaba sobre todo en Roma. En provincia, las mismas familias ricas llevaban una vida sencilla. Y aun en la aristocracia romana, había discípulos de los estoicos que consideraban obligatorio hacer una vida austera.

El estoico más céiobre había sido un griego, Epicteto, esclavo de un favorito de Nerón, quien murió reinando Trajano.

Predicaba que el objeto de la filosofía es enseñarnos a despreciar la vida del mundo y darnos la serenidad perfecta que no puede turbar nada. Su doctrina se resume en esta fórmula: Sufre y abstente.

El estoicismo estuvo aa moda en el siglo I entre los nobles de Roma, sobre todo entre los adversarios del emperador. Los senadores más respetados tenían con frecuencia a su lado un filósofo para dirigir su conciencia y animarlos en los malos momentos.

Cuando les era notificada su sentencia de muerte, tenían a honra matarse con valor. Séneca, el preceptor de Nerón, estoico bastante imperfecto puesto que había reunido una gran fortuna y había justificado al emperador asesino de su madre, se hizo abrir las venas con calma, y en tanto la sangre corría dictó a su secretario un largo discurso.

Hubo entonces filósofos de profesión que servían de directores de conciencia, dando consejos acerca del modo de conducirse en la vida. Iban a visitar a los presos, a los enfermos, a los condenados a muerte para mostrarles «la luz saludable de la verdad», según frase de Séneca.

Con frecuencia su vida era muy penosa, comiendo mal, no bebiendo más que agua, durmiendo en el suelo, vestidos solamente con un manto, la barba y el pelo muy crecidos. Algunos ni siquiera tenían cama.