Gobierno de Figueroa Alcorta

Presidencia de Quintana Manuel Partido Autonomista Nacional Gobierno

GOBIERNO DE MANUEL QUINTANA (1904-1906)

El Dr. Quintana asumió la presidencia a los ochenta años de edad, al término de una intensa y larga actuación pública; hombre de recta conducta no representaba realmente una agrupación política determinada. De inmediato debió enfrentar las perturbaciones de la clase obrera, debidas a los problemas sociales.

El partido Radical, organizado y dirigido por el señor Hipólito Yrigoyen, incubaba una revolución desde tiempo atrás a fin de terminar con el sistema político imperante. Finalmente, el 4 de febrero de 1905 estalló un movimiento armado en la Capital Federal y simultáneamente en Mendoza, Córdoba y Santa Fe. El alzamiento fue reprimido con rapidez en Buenos Aires y con mayor resistencia en las provincias.

Dirigido «contra un régimen y no contra personas» el intento de Yrigoyen fracasó, pero el caudillo aconsejó a sus correligionarios la necesidad de perseverar en la lucha. Bajo el mandato de Quintana y a pesar de la agitación política, el país mejoró su economía, aumentó el intercambio comercial con el extranjero y se extendió el área de los cultivos. Los ferrocarriles prolongaron sus rieles y la llegada de inmigrantes superó las cifras anteriores.

El Dr. Quintana enfermó gravemente y falleció el 12 de marzo de 1906; fue reemplazado en la primera magistratura por el vicepresidente José Figueroa Alcorta.

Este período se caracterizó por un gran auge económico, al convertirse la Argentina en el granero del mundo y en un fuerte exportador de carnes, por medio de los frigoríficos ingleses. También los ferrocarriles fueron monopolizados por empresas inglesas y el trazado de sus vías se convirtió en un inmenso abanico que confluía sobre el puerto de Buenos Aires.

Todos los productos de uso y consumo eran de origen inglés, comprados con las divisas de nuestras carnes y cereales. Pero la aparente prosperidad favorecía tan solo a un sector de la población. La pobreza se había extendido considerablemente, lo que motivó grandes movimientos de protesta, que fueron enérgicamente reprimidos.

Millones de inmigrantes europeos, sobre todo italianos y españoles, se afincaron en nuestra tierra y dieron una nueva fisonomía a la población, cuya tercera parte estaba constituida por inmigrantes. La mayoría de éstos se emplearon en las nacientes manufacturas y muy pocos en las colonias agrícolas, porque las tierras ya estaban repartidas.

PRESIDENCIA DE QUINTANA (1904-1905)
Cuando la segunda presidencia de Roca llegaba a su fin, la influencia política del último —ya envejecido en las luchas— había declinado y su partido Autonomista Nacional se encontraba dividido y disperso.

A falta de figuras e ideales, el electorado no demostraba interés por los problemas de la política interna. Por su parte, y debido a la falta de libertad en el sufragio, la Unión Cívica Radical permanecía en abstención revolucionaria.

La situación imperante motivó que un grupo de autonomistas reuniera una «convención de notables» a fin de elegir candidato a la presidencia.

El indiferentismo cívico alcanzó su máxima expresión al final de la segunda presidencia de Roca.
El partido Autonomista Nacional, apoyado por el gobierno, extendía su poder sobre todo el país.

Por su iniciativa, una “convención de notables”, compuesta por ciudadanos de actuación descollante, designó candidatos a la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, a los doctores Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta. Estos triunfaron sin esfuerzo en las elecciones, asumiendo sus cargos, el 12 de octubre de 1904.

El doctor Quintana poseía cualidades sobresalientes de estadista, abonadas por una larga vida pública. Pero llegaba a la primera magistratura a los ochenta años de edad; el día de su proclamación como candidato sufrió un desvanecimiento.

En su mensaje inaugural manifestó ser “conservador por temperamento y por principios”, aunque esto no le impedía admitir la necesidad de una amplia reforma social.

El 4 de febrero de 1905 estalló una revolución, preparada por el partido Radical, con la colaboración de algunos militares. El movimiento fue rápidamente sofocado en la capital, con mayor trabajo en Mendoza, Córdoba, Santa Fe y otros puntos.

El malestar político, reflejado por este acontecimiento, contrastaba con la prosperidad material del país. La cosecha de cereales de 1905 excedió en un millón de toneladas a la del año anterior; las cifras del comercio exterior registraron la cifra más alta hasta entonces obtenida: cerca 528 000 000 de pesos oro, con un saldo favorable de 117 000 000.

El 12 de marzo de 1906 falleció Quintana, tras una breve enfermedad después de quince meses de gobierno.

Un poco antes, el 19 de enero, murió Mitre. Durante muchos años ejerció una verdadera tutela moral sobre sus conciudadanos. Cuéntase que el general Roca señalando a un visitante extranjero la casa de Mitre, le dijo: “Ahí vive un hombre que sin congreso, ni ejército, ni escuadra, ir otra cosa que su nombre, es el poder mas fuerte existente en la República”.

GABINETE PRESIDENCIAL:
Manuel Quintana
Vicepresidente: José Figueroa Alcorta
MINISTROS
Agricultura: Damián Torino.
Guerra: Enrique Godoy.
Hacienda: José A. Terry.
Interior: Rafael Castillo.
Justicia e Instrucción Pública: Joaquín V. González.
Marina: Juan Alejandro Martín.
Obras Públicas: Adolfo V. Orma.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos Rodríguez Larreta.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días

Origen del Nombre Argentina Porque se llama Argentina? Historia

Origen del Nombre Argentina

a) El adjetivo “argentino”

En el mes de enero de 1516, Juan Díaz de Solís, Piloto Mayor del Reino, descubrió nuestro río de la Plata al cual llamó “Mar Dulce”.
La abundancia de plata en las sierras del Alto Perú (hoy Bolivia) hizo que el extremo sur del continente se denominara con referencia a dicho mineral. Al parecer, los portugueses fueron los primeros en llamar a nuestro río, río de la Plata, y en esa denominación incluían al Paraná y al Paraguay, como rutas de acceso a las fabulosas minas mencionadas.

En el lenguaje literario se emplea el adjetivo “argentino, —a” como sinónimo de plateado, —a (copa argentina, fulgor argentino, etc.), lo que contribuye a dar a la prosa o al verso un tono más culto. Argentino, —a, etimológicamente, proviene de argentum (en latín, plata).

Bandera Argentina

b) Antecedentes literarios

En el año 1606, Martín del Barco Centenera, clérigo de la catedral de Asunción y testigo de la segunda fundación de Buenos Aires, publicó un poema titulado “Argentina y Conquista del Río de la Plata; con otros acaecimientos de los reinos del Perú, Tucumán y Estado del Brasil”.

En él, en lugar del adjetivo rioplatense se emplea el adjetivo argentino, —a, en expresiones como “reino, argentino”, “argentina provincia”, “nuestro río argentino”, etc.

En 1612, Ruy Díaz de Guzmán, capitán de Asunción, dio a la luz una crónica titulada “Argentina manuscrita”, en la cual también se emplea el adjetivo argentino, —a, como gentilicio, es decir, con referencia á esta porción geográfica de América.

Semejante uso siguió durante los siglos XVII y XVIII, con los sustantivos provincia, gobernación, virreinato, etc.

El periódico “El Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiógrafo del Río de la Plata”, comenzó a publicarse en Buenos Aires, a principios de 1801, en forma semanal. En algunas ediciones apareció con el nombre “Telégrafo Argentino”.

Manuel José de Lavardén (1754-1809), primer poeta porteño de estos dominios, en su poema “Oda al Paraná” se refiere a las “ninfas argentinas”.

c) Período posterior a la Revolución de Mayo

El rechazo de las invasiones inglesas en 1806 fue celebrado por Vicente López y Planes (1785-1856), autor del Himno Nacional, en su poema “Triunfo Argentino”. Después de la Revolución de Mayo, en 1813, en el Himno, empleó las expresiones “valiente argentino”, “brazo argentino”, “guerrero argentino”, “pueblo argentino”, y lo que es más notable, usó la palabra como apelativo, como sustantivo:

“A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor…”


Luego de la Revolución de Mayo, el empleo del adjetivo argentino, —a, es más profuso en poemas, artículos periodísticos, loas, volantes, etc., y lo encontramos en poetas como Esteban de Luca, Juan Crisóstomo Lafinur y fray Cayetano Rodríguez, entre los más destacados.

Sin embargo, su uso no estaba generalizado en leyes y documentos oficiales. En 1816, el Congreso de Tucumán declaró la independencia de las “Provincias Unidas del Río de la Plata”. En 1826, Bernardino Rivadavia fue elegido presidente de la “República de las Provincias Unidas del Río de la Plata” y se sancioné la “Constitución de la República Argentina”, que no pudo tener vigencia. Luego de la renuncia de Rivadavia, se nombré a Vicente López “Presidente Provisorio de la República Argentina”.

La denominación “Provincias Unidas del Río de la Plata” tuvo un uso bastante generalizado hasta 1852 y para no herir los sentimientos federalistas de algunas provincias, muchas veces se empleó la de “Confederación Argentina”.

En el año 1860 se efectué la primera reforma de la Constitución Nacional. El artículo 35 quedó redactado de esta forma:
“Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina; Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio ‘de las Provincias, empleándose las palabras “Nación Argentina” en la formación y sanción de las leyes.”

A los pocos días de promulgada la reforma, el presidente Derqui dictó un decreto que ordenaba:

“….. siendo conveniente… establecer uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido en acordar que para todos estos actos se use la denominación “República Argentina”.”

Fuente Consultada: Formación Cívica Editorial Stella

Derechos Civiles, Sociales y Familiares del Ciudadano en Argentina

Derechos Civiles, Sociales Familiares en Argentina

Otros Temas Tratados:

1-Estructura Constitución Nacional Argentina

2-Concepto Igualdad Ante La Ley

3-Concepto Indulto y Conmutación de Penas

4-Concepto Estado de Sitio

5-Concepto La Anmistía

6-Concepto Garantías Constitucionales

7-Concepto La Libertad de Prensa

8-Concepto de Ciudadanía y Ciudadano

9-El Abuso de Autoridad en Democracia

10-Derechos Civiles y Sociales

Desde el punto de visto político, el desarrollo puede ser visto como el de la vigencia efectiva de los civiles, políticos y en declaraciones en nuestra Constitución Nacional.

Una clasificación firmemente establecida divide a los derechos en tres grandes categorías. Los derechos civiles son los derechos fundamentales a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la igualdad ante la ley.

Están recogidos en varios artículos de la primera parte de nuestra Constitución, y comprenden los de circulación y de residencia, de libertad de expresión y de culto, de privacidad, de inviolabilidad de la correspondencia y de la residencia, de trabajar y ejercer toda industria lícita, de resistencia a la opresión, de garantías en la aplicación de la ley a través de procedimientos imparciales, etc.

La vigencia de estos derechos depende sobre todo del funcionamiento de una justicia independiente y eficaz.

Los derechos políticos se refieren a la posibilidad efectiva de los ciudadanos de participar en el gobierno del país. En una democracia representativa, el ejercicio libre del sufragio es la expresión básica de estos derechos.

La práctica efectiva de los mismos está ligada a la de los derechos civiles. El sufragio pierde valor si no forma parte de un contexto en el que exista la posibilidad de asociarse, libertad de expresión, partidos políticos democráticos y ejercicio de la crítica. Un Parlamento representativo de la variedad de opiniones e intereses sociales y políticos es la garantía básica de los derechos políticos.

Los derechos sociales están orientados a garantizar el bienestar a cada habitante del país. El bienestar no se limita a la existencia de algunas condiciones básicas de empleo y asistencia social elemental, sino que comprende un amplio abanico de garantías de acceso a la educación, a la salud, a la seguridad social, al trabajo, a la vivienda y a un ingreso digno.

Estos derechos se basan en un principio de justicia social y guardan vínculos cercanos con los anteriores. Para posibilitar su vigencia es necesaria la acción de las instituciones del Poder Ejecutivo, en sus diferentes ámbitos de actuación nacional, provincial y municipal.

Se denominan derechos civiles a aquellos derechos de los cuales gozan todos los habitantes, los que son comunes a todas las personas sin ninguna clase de diferencias. La Constitución, sin, hacer mención completa de los mismos, enumera los siguientes, en el artículo 14:

— trabajar y ejercer toda, industria lícita;
— navegar y comerciar; peticionar a las autoridades;
— entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino;
— publicar sus ideas por la prensa sin censura previa;
— usar y disponer de su propiedad; asociarse con fines útiles;
— profesar libremente su culto;
— enseñar y aprender.

derecho al trabajo

Derecho al trabajo

En el artículo 20, al referirse a los extranjeros, dice que “gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano”; luego, ejemplifica repitiendo algunos ya mencionados en el artículo 14. Los derechos que enumera el artículo 20, son:

— ejercer su industria, comercio y profesión;
— poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos (es el derecho de propiedad);
— navegar los ríos y costas;
— ejercer libremente su culto;
— testar (otra manifestación del derecho de propiedad);
— casarse conforme a las leyes: este es el único derecho no enumerado en el artículo 14; es un “derecho personalísimo” por cuanto todo habitante puede organizar su vida privada en la forma que él resuelva.

Todos estos derechos se ponen en práctica “conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio”.

b) Los derechos sociales

Ver en el punto siguiente c), «Derechos de la seguridad social»

c) Los Derechos Sociales

Los principios de mayor justicia económica y en las relaciones del trabajo fueron recogidos por las leyes argentinas desde comienzos del siglo. En el año 1957, en la reforma constitucional, se introdujo el artículo 67 bis que consagra derechos sociales, en tres aspectos diferentes.

— Derechos del trabajador considerado individualmente

Condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital y móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en ‘las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

— Derechos de los gremios o sindicatos

Concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; derecho de huelga;
los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

— Derechos de la seguridad social.

La seguridad social tendrá el carácter de integral e irrenunciable; seguro social obligatorio, a cargo de entidades nacionales o provinciales con la autonomía financiera y económica, administrada por los interesados con participación del ‘Estado, sin que pueda existir superposición de aportes;
jubilaciones y pensiones móviles; protección integral de la familia; defensa del bien de familia;
acceso a una vivienda digna.
Vamos a explicar algunos de estos últimos derechos.

• Protección integral de la familia

Sabemos que la familia, institución anterior al estado, es la célula fundamental de la sociedad.
La legislación predominantemente referida a la familia está contenida en el Código Civil. Las leyes sociales se refieren a estos aspectos: asignaciones salariales por cónyuge, por nacimiento, por cada hijo, por familia numerosa, por escolaridad, etc.; licencias laborales por maternidad; etc.

Las leyes impositivas, en algunos casos, contemplan la situación del contribuyente casado y con hijos, y permiten efectuar ciertas deducciones que se traducen en exención del pago o en la reducción del impuesto..

Toda la legislación protectora de la familia tiene que evolucionar hacia su perfeccionamiento; el estado debe manifestar una preocupación activa por el bienestar del individuo y de la familia..

• Defensa del bien de familia

Estamos frente a una institución del derecho civil. En virtud de ella, el propietario de un inmueble urbano o rural puede anotarlo en el Registro de la Propiedad, como “bien de familia”.
Dicho bien no puede exceder de un determinado valor y debe servir para las necesidades de vivienda y sustento de la familia del propietario, como sería el caso de una chacra, o de una vivienda urbana en la que funciona un taller o el hogar familiar.
A raíz de dicha anotación el inmueble no podrá ser embargado por deudas, estará exento del pago del impuesto a la herencia, etc.

• Compensación económica familiar

Acabamos de explicar que las leyes que regulan la remuneración del trabajador, deben establecer asignaciones especiales por cónyuge e hijos.

• Acceso a una vivienda digna

Una de las necesidades que debe cubrir el salario debe ser el acceso, por compra o alquiler, a una vivienda higiénica.
El “déficit habitacional”, los departamentos “sin dimensión humana», las “villas de emergencia”, etc., son aspectos de la necesidad vital del hombre que, lamentablemente, no puede satisfacer con la sola iniciativa personal en la mayoría de los casos. La acción política, el esfuerzo de las empresas, el ahorro cooperativo, etc., deben unirse para la urgente solución del problema de la vivienda de millones de argentinos.
No se puede realizar el ideal humano, personal y familiar, sin una vivienda higiénica y cómoda.

d) Los derechos políticos y cívicos

Los derechos políticos se vinculan con la condición de ciudadano argentino.
El goce de los mismos —que antiguamente significaban privilegio para un sector reducido de la población— es una de las características del sistema representativo y democrático.

La Constitución. no menciona expresamente el derecho de votar (aspecto activo) ni el derecho de ser elegido (aspecto pasivo), pero habla de:

— “representantes elegidos directamente por el pueblo” (artículo 37), al referirse a la Cámara de Diputados;
— que “el Congreso expedirá una ley general” (artículo 41) para hacer efectivas las elecciones;
— que los diputados “son reelegidos” (artículo 42);
— que “para ser elegido Presidente o Vicepresidente de la Nación se requiere haber nacido en el territorio argentino” (artículo 75); etc.

En algunos regímenes republicanos hay, además, otras formas de decisión política por parte de los ciudadanos, tales como el referéndum y el plebiscito. Un aspecto de los derechos políticos es el referente al derecho de afiliación a los partidos políticos y el de participar en la vida de los mismos (organización de la campaña electoral, difusión de los ideales partidarios, publicaciones, mítines, etc.).

Los derechos políticos en la Argentina
En la Argentina, la ley que reglamentó e! voto en 1863 estableció que estaban habilitados para votar los varones adultos que se hubieran Inscripto voluntariamente en un registro electoral. El sufragio, que no era secreto, debía realizarse en los atrios de las Iglesias o en las puertas de los juzgados. El carácter voluntario y público del voto facilitó el fraude electoral.

Aunque hubo reformas graduales para hacer más transparente e! voto, sólo con la Ley Sáenz Peña, en 1912, el sufragio fue definido como obligatorio. Memas, esta reforma estipuló que debía confeccionarse un padrón electoral. No obstante, el fraude electoral retornó entre 1930 y 1943.

En 1947 fue aprobado el voto femenino. Posteriormente, se profundizó más en la igualdad entre varones y mujeres. Por ejemplo, la llamada Ley de Cupos, sancionada en 1991, establece que un mínimo del 30% de los cargos en las listas de candidatos electorales debe ser ocupado por mujeres. De lo contrario, esas listas no podrán participar en las elecciones.

En la historia política de nuestro país, los derechos políticos fueron vulnerados en varios períodos. Además del fraude, en algunas etapas rigieron proscripciones. Tras el golpe de Estado de 1955, se prohibió al Partido Peronista presentar candidatos en las elecciones. De este modo, los presidentes radicales Arturo Frondizi y Arturo Illia fueron elegidos mediante el sufragio universal, pero bajo la proscripción del Partido Peronista.

El cercenamiento de la competencia política también se produjo por otras razones. Por ejemplo, durante las dos primeras presidencias de Perón, el gobierno obstaculizó por diversos medios -encarcelamiento de sus adversarios, límites a la libertad de prensa, reformas a la ley electoral- la participación de los partidos opositores.

En varias ocasiones, además, se interrumpió el norma! desempeño de la democracia en la Argentina. En efecto, a partir de 1930 seis golpes militares derrocaron a las autoridades legítimamente constituidas. La mayoría de ellos organizaron, a continuación, gobiernos de facto, que anularon la participación política popular y violaron los derechos humanos.

Por este motivo, la reforma constitucional de 1994 incorporó el artículo 36, que establece la defensa de la democracia y del orden constitucional, declara nulas las acciones de los gobiernos que asuman por la violencia y sanciona con duras penas a quienes Incurran en ese delito.

La reforma constitucional de 1994 sumó también nuevas formas de participación ciudadana: la iniciativa popular (artículo 39) y la consulta popular (artículo 40). La iniciativa popular autoriza a los ciudadanos a proponer proyectos de ley a la Cámara de Diputados. Para que el Congreso trate el proyecto, se requieren las firmas de al menos el 1,5% del padrón electoral. La consulta popular supone que toda la población se pronuncie a favor o en contra de determinada medida.

Fuente Consultada: Formación Ética y Ciudadana Ética, Ley y Derechos Humanos 3° EGB 

Ver: Violación de los Derechos Humanos

El estado y el Indice de Desarrollo Humano en Argentina

En qué lugar se encuentra la Argentina en lo relativo al papel del Estado en la promoción del Desarrollo Humano? ¿Hasta qué punto la vigencia de instituciones democráticas y el ejercicio del sufragio se traducen en la posibilidad del ejercicio pleno de los derechos civiles, políticos y sociales?

En la vida cotidiana de las argentinas y los argentinos se manifiestan claramente las insuficiencias de las instituciones públicas para asegurar los derechos. El agravamiento de los problemas de seguridad física de las personas y la falta de decisión y de capacidad de la justicia y de la policía para enfrentarlos, atenían de manera directa contra los derechos civiles básicos.

En materia de derechos políticos el funcionamiento de los partidos políticos y de los sistemas electorales y de representación revelan un creciente distanciamiento entre los ciudadanos y las instituciones fundamentales de la democracia. Los altos niveles de desocupación, la insuficiente cobertura de la seguridad social y las bajas jubilaciones son algunos ejemplos de la falta de satisfacción de los derechos sociales.

Si tratamos de poner estas insuficiencias en perspectiva y las comparamos con lo que sucede en otros países, podemos observar algunas tendencias importantes. A diferencia de los más pobres, nuestro país cuenta con un conjunto de instituciones cuya función es velar por la vigencia de los derechos civiles, representar a los ciudadanos y prestar servicios sociales. En contraste con los países desarrollados, esas instituciones presentan graves dificultades para cumplir las misiones que teóricamente les competen. Es decir que si bien el país cuenta con un conjunto de leyes, de instituciones y de servicios responsables de hacer efectivos los derechos consagrados en la Constitución, su funcionamiento es insatisfactorio.

Un elemento adicional de la situación argentina es que en algunas áreas la cobertura y la calidad de los servicios ha sufrido un deterioro con respecto a épocas anteriores. Tal es el caso de las jubilaciones o de los servicios de salud. En buena medida esto obedece al hecho de que la seguridad social se financió con una contribución sobre el trabajo. Mientras la Argentina tuvo bajas tasas de desempleo y relativamente poco empleo en negro, las contribuciones sobre los salarios permitieron financiar un amplio sistema de jubilaciones y obras sociales.

El aumento del desempleo y del empleo en negro -junto con otros problemas de administración- condujo prácticamente a la quiebra a esos sistemas, dejando sin protección adecuada a buena parte de la población.

El Desarrollo Humano, como la expansión de las libertades de los individuos el despliegue de y habilidades, alcanzarse en el marco de un régimen democrático sólido, que tienda a el ejercicio de las libertades colectivas e individuales en su amplio sentido. Libertad, Democracia y Desarrollo Humano son, así, términos de una misma ecuación que requieren una responsabilidad compartida.

¿Qué significa que una democracia sea sólida? Que no puede equipararse con la mera celebración de elecciones regulares. Un auténtico Estado democrático es aquél cuyas instituciones funcionan correctamente y en el que la sociedad civil tiene la capacidad de ejercer el control del gobierno y de los grupos de intereses, y proporcionar formas alternativas de representación política.

Como sabemos, la democracia argentina es frágil, y la magnitud de la crisis desatada en los últimos tiempos no ha hecho más que profundizar la brecha que separa a los ciudadanos de la política. Aunque los argentinos todavía profesan una vocación democrática, luego de décadas de inestabilidad institucional y de una dictadura criminal que marcó un antes y un después en la conciencia cívica colectiva, al mismo tiempo, expresan su insatisfacción y su desconfianza respecto del funcionamiento de su democracia.

Es necesario, entonces, reconstruir el vínculo entre los ciudadanos y el mundo de la política, que hoy se halla quebrado, como parte sustancial de cualquier programa de Desarrollo Humano. Sin un lazo de representatividad y legitimación adecuado, cualquier propuesta para recuperar el rumbo del desarrollo está destinada al fracaso. Es lícito preguntarse, entonces: ¿sobre qué bases se puede reconstruir la relación entre el mundo de la política y el ciudadano?

DESARROLLO HUMANO Y FUTURO:

La idea de que la reducción del Estado a su mínima expresión constituía la garantía de la eficacia en la modernización y protección del erario público generó gran parte de las equivocaciones cometidas por los sucesivos gobiernos durante las décadas del 80 y del 90. La experiencia de las crisis 2001-2002 reveló que el agravamiento de la situación de los sectores más desfavorecidos sólo puede afrontarse reservando para el Estado un número de herramientas de control, compensación y promoción de políticas para mitigar los eventuales efectos negativos del proceso de modernización económica y evitar la profundizadón de la desigualdad social.

Estas expectativas de cambio en las políticas públicas son las que se manifiestan en la opinión de la mayoría de las personas consultadas, al demandar prioritariamente de las autoridades la defensa de sus condiciones de vida.

Esos cambios requieren un nuevo papel de la dirigencia política, empresaria y sindical, como también de la sociedad civil, celosa de sus derechos pero menos proclive a cumplir con sus deberes. Exigen también una nueva mirada de la comunidad internacional que facilite las condiciones para la reconstrucción del país.

En la agenda de un nuevo reformismo, la renovación institucional del federalismo es una pieza clave para poner en marcha una estrategia de desarrollo regional con equidad y para organizar las bases de funcionamiento del régimen político, hoy amenazado por las tendencias centrifugas. Argentina puede aprender de otras experiencias de federalismo cooperativo para asegurar el bienestar de todos sus habitantes.

El presupuesto básico para emprender las reformas necesarias pasa por un consenso político y moral asentado en la voluntad política de llevar a cabo las transformaciones que la sociedad demanda.

Sólo así podrá torcerse la inercia de la decadencia y conducir al país por la senda del Desarrollo Humano.

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Fuente Consultada:
Formación Cívica Editorial Stella
Instrucción Cívica Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnología