Glosario Politico

Glosario de Terminos Politicos Conceptos Basicos y Ejemplos

Glosario de Términos Políticos
Conceptos Básicos de Política con Ejemplos

ACTIVISMO: Es la agitación desarrollada en los ámbitos políticos, gremial o estudiantil. Dicho de otra forma, la militancia permanente, la actividad constante en esos sectores de la sociedad. Tiene como finalidad primordial impulsar las movilizaciones, paros o huelgas a través de los cuales se desean obtener ciertos logros, a veces meramente económicos y otras veces políticos. Se desarrolla, sobre todo, en determinados ámbitos, como en la calle, los lugares de trabajo o de estudio, desde donde a veces fluyen y se proyectan sobre todo el conjunto social.

Es común relacionar al activismo exclusivamente con los sectores de la izquierda; sin embargo, existe también un activismo de derecha que no pocas veces deriva en un terrorismo de ese signo. Porque el activismo es una práctica impulsada por quienes han alcanzado un mayor grado de compromiso político y esa conciencia desarrollada no es privativa de un sector. El activismo es practicado sobre todo por los jóvenes y por quienes, entre ellos, se están formando como dirigentes.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: Se trata de la postestad ejercida por la Universidad, entendida como corporación de profesores y alumnos, en relación con los poderes del Estado. La autonomía tiene dimensiones administrativas, financieras y académicas y se apoya en organismos, normas y prácticas particulares. En un sentido más estricto, el concepto implica capacidad de autogobierno; limitada únicamente por la inserción de la Universidad en el sistema sociopolítico.

El ámbito y la legitimidad de la autonomía universitaria han variado a través del tiempo. En la Argentina, la capacidad de autogobierno fue siempre relativa y se afirmó paulatinamente a través de las movilizaciones estudiantiles. El Manifiesto de la Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica (21 de junio de 1918) marcó un hito en ese sentido.

Estas luchas universitarias llevaron a que el concepto de autonomía se confundiera con el de Reforma, de modo que vino a significar la democratización de la enseñanza, la representación estudiantil en la administración de la Universidad —cogobierno tripartito de alumnos, profesores y egresados— y la adhesión a aquellas orientaciones encaminadas al cambio social.

La capacidad para nombrar personal docente y administrativo, el poder de seleccionar del estudiantado, la libre formulación de planes de estudio, la potestad de manejar sus fondos, son algunos de los derechos que la autonomía otorga a la Universidad. (Ver: Reforma Universitaria en Argentina)

BIG STICK (Política del): A principios de este siglo, los Estados Unidos van perfilando un incipiente poderío mundial. Su comercio y sus inversiones se multiplican, ‘sobre todo en Latinoamérica. Esa expansión económica se refleja en la política exterior del gobierno, agresiva y destinada a ampliar mercados, y a preservar los ya adquiridos. Diplomacia y fuerza fueron los caminos elegidos para lograr esos fines.

En ese marco debe ubicarse la frase del presidente Theodore Roosevelt, que en 1901 definió meridianamente esa política exterior y sirvió para denominar, al misno tiempo, todo un estilo de conducta internacional: «Hablad suavemente, pero tened siempre listo un gran garrote (big stick, en inglés), y así iréis lejos». Este concepto se complementaba, en la práctica, con otro no menos agresivo: la llamada Teoría del Destino Manifiesto, según la cual el pueblo norteamericano había sido elegido por Dios para construir una sociedad modelo, cuyas pautas —junto con las instituciones republicanas y la fe protestante— debían ser expandidas a todo el continente americano.

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Política del «Gran Garrote» de Roosevelt

BOGOTAZO: El 9 de abril de 1948 fue asesinado en Bogotá, capital de Colombia, el Dr. Jorge Eliecer Gaitán, jefe del. partido liberal de oposición. El agresor, arrebatado de manos de la policía por los seguidores del político muerto, verdadero caudillo popular, fue linchado.

Esa violenta reacción siguió desarrollándose inmediatamente y Bogotá se conmovió: durante tres días, miles de personas —especialmetne obreros y estudiantes— recorrieron las calles, asaltaron el Palacio del Capkolio (donde estaba reunida la Conferencia Panamericana), declararon la huelga general, dañaron gran cantidad de edificios en su lucha contra las fuerzas gubernamentales, tomaron radioemisoras y desde ellas propiciaron un levantamiento general. Cuando los focos de resistencia fueron totalmente reducidos, los muertos llegaban a más de trescientos.

Para algunas opiniones, oficialistas sobre todo, esos violentos acontecimientos —que la historia recuerda con el nombre de Bogotazo— obedecieron a una conjura de signo comunista. Muchos otros, en cambio, buscan explicaciones sociales para el fenómeno: Gaitán había captado los anhelos populares, los habian cohesionado y su candidatura significaba la esperanza de una transformación concreta e inmediata. Su muerte, al echar por tierra esa espectativa, fue la desencadenante de la violencia de los sectores que se frustraban.

BURGUESÍA NACIONAL: Cuando en 1930 entra en crisis el sistema de «división internacional del trabajo», se genera las condiciones para el desarrollo, mayor o menor según los casos de actividades manufactureras dedicadas a los mercados internos de los diferentes países y destinadas a sustituir los bienes que en la etapa anterior de desarrollo se adquirían a través de las importaciones.

Los sectores industriales nacionales que encarnan esa producción comienzan a ser identificados como la burgesía nacional, para distinguirlos de los viejos terratenientes exportadores. Para ciertos teóricos e ideólogos del desarrollo, la burguesía nacional aparece si se alia con el proletariado industrial urbano. Como el sector que debe liderar el proceso de progreso y de independencia económica de la Nación, sobre todo otros, por el contrario, sostienen que las burguesías nacionales tienden a asociarse con los capitales extranjeros y que, de esa forma, renuncian al papel de líderes del desarrollo económico de sus respectivos países.

En la actualidad, con el afianzamiento en el ámbito de las economías latinoamericanas del capital monopólico —que habitualmente se auna con la gran burguesía industrial—, el término burguesía nacional aparece referido más bien a la mediana y pequeña empresa. (Ver: Economía en Argentina)

CAUDILLO: La acepción corriente de esta palabra, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, es la siguiente: «El que, como cabeza, guía y manda la gente de guerra». Políticamente, sin embargo, debe ampliarse esa definición: el liderazgo no se pone de manifiesto sólo en la batalla, sino que se continúa ejerciendo en las instancias de la vida civil y de la puja electoral.

El caudillo posee calidades personales que explican el poder carismático que posee ante sus seguidores, a los cuales interpreta y representa. Mezclando el paterna-lismo con las actitudes y decisiones de corte netamente autoritario, instituye todo un estilo político: el caudillismo. Un estilo que gira alrededor de la persona, que implica una admiración fanática de parte de «su gente», que crea un sistema de relaciones personales y sociales muy difíciles de transferir a pretendidos sucesores en caso de acaecer la desaparición del líder.

Caudillo y caudillismo suponen una forma de política muy tradicional. El mayor control ejercido, paso a paso, por parte de las autoridades constitucionales, terminó con el caudillaje clásico, político-militar generalmente. Sin embargo, por extensión, aún hoy se aplica ese calificativo a todo aquel que ejerce un especial ascendente, con mucho de sentimental y temperamental, sobre sus seguidores. (Ver: Los Caudillos en Argentina)

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CEPALISMO: Consiste en la interpretación del desarrollo económico y social latinoamericano en el marco de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo regional de las Naciones Unidas. Sus bases fueron asentadas por el economista Raúl Prebisch, hacia el final de los años cuarenta.

El pensamiento de la CEPAL subraya la injusticia de la dinámica de ias transacciones económicas y financieras que se verifican entre las naciones desarrolladas y las sub-desarrolladas. En primer lugar, porque los productos primarios, ofrecidos por estas últimas, encuentran, del otro lado, una demanda muy débil. En segundo lugar, por el continuo incremento de los precios de los productos manufacturados que ofrecen los países desarrollados.

Para solucionar ese desequilibrio, el cepalismo propone: el cambio de las estructuras económicas del sector agrícola-rural; la multiplicación de las oportunidades y niveles de empleo; el estímulo y diversificación de las exportaciones; la cooperación financiera internacional; por último, la fusión de los mercados nacionales en entidades regionales, como fue la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.

CORDOBAZO: A partir del llamado «Bogotazo», fue común aplicar el sufijo «azo» al nombre de las ciudades en las cuales se produjeran levantamientos populares, similares al ocurrido en la capital de Colombia en 1948. Y justamente esas características revistieron los acontecimientos que se desencaderon en Córdoba a partir del 29 de mayo de 1969.

movilizacion en cordoba el cordobazo

En efecto, para ese día la CGT (Regional Córdoba) dispuso un «paro general activo», unánimemente apoyado por los sindicatos y por los estudiantes de la Universidad Nacional. Las reivindicaciones salariales, el repudio a la política económica vigente, la solidaridad con los presos políticos y la condena global al gobierno del general Juan C. Onganía —que años antes había derrocado al presidente constitucional Arturo Illia— constituían la plataforma del movimiento.

La muerte de un manifestante provocó reacciones en cadena, imprevisibles hasta ese momento: quemas, francotiradores y una violenta represión por parte del Ejército y la Fuerza Aérea —que demoraron dos días’ en retomar el sector del Hospital Universitario— fueron los hechos más graves de una violencia, por otra parte, ininterrumpida. Luego de tres días y tres noches de tiroteos, incendios, cortes de energía eléctrica y de agua corriente, renació la calma. El precio fue muy alto: los partes oficiales consignaron 16 muertos (todos civiles) y daños estimados en 20 millones de dólares. (Ver: El Cordobazo)

DETERIORO DE LOS TÉRMINOS DE INTERCAMBIO: La relación de los términos del intercambio es un indicador del comercio exterior que se calcula como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, referidos ambos a un mismo año de base. Ese cociente resulta en las últimas décadas sistemáticamente negativo para los países subdesarrolla-dos y, por ende, para sus expectativas de progreso.

Los centros mundiales desarrollados, poseedores de la tecnología, se imponen a las economías rezagadas, típicas del sub-desarrollo. Un desigual crecimiento de la productividad pasa a ser, entonces, la constante y a ello debe agregarse una creciente diferenciación de los niveles de ingreso entre unos y otros, favorable, desde ya, a los más poderosos.

En ese contexto se verifica el deterioro de los términos de intercambio de los países subdesarrollados, cuyo poder de compra de bienes manufacturados decae constantemente. De esa manera, se ensancha la brecha económica que separa a los llamados países pobres de los países ricos o altamente industrializados.

DRENAJE DE CEREBROS: Esta denominación, que se refiere a una importante migración internacional de personas con alta calificación educacional, proviene del inglés «brain-drain». Por cerebros o talentos se entiende; Según ella, a individuos que poseen una formación intelectual y profesional muy amplias, tales como científicos de las ciencias sociales y físico-matemáticos, universitarios graduados en humanidades, profesionales de nivel terciario y artistas destacados.

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La decisión de emigrar surge de la comparación que el migrante potencial realiza entre las condiciones que lo rodean en su país de origen y las que se le ofrecen en el país elegido. Diferencias de ingreso, mayor apoyo para el trabajo que pretende realizar, mayor reconocimiento social a la especialidad de que se trate, posibilidades de libertad académica, respeto a su posición política ideológica y a su posibilidad de disenso, suelen ser los factores que más pesan sobre el ánimo de muchos de quienes, aun a regañadientes, se deciden a abandonar su patria.

Recibidos ávidamente por los países líderes mundiales, especialmente los Estados Unidos, estos «cerebros», cuyos aportes son rápidamente incorporados a la estructura productiva o académica se convierten en apoyos importantes para la creación de las nuevas tecnologías que aumentan el dominio de los países centrales.

MESIANISMO: El término mesianismo tiene orígenes religiosos. Se emplea, en sentido estricto, para designar dos hechos sociales diferentes: la creencia en la venida de un enviado divino que traerá a los hombres la justicia, la paz, condiciones felices de existencia; y la acción de todo un grupo, obediente de las órdenes del guía sagrado, para instaurar en la tierra el estado de felicidad soñado.

Por extensión, suele aplicarse a las actitudes políticas que adoptan ciertos grupos que se consideran elegidos también, si no para salvar almas, al menos para salvar el orden y las instituciones de la sociedad, toda vez que —según lo que ellos entienden— éstos se ven amenazados. El militar es uno de esos grupos.

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Ejemplo en Venezuela: Maduro se cree el salvador único de la patria

Basta con leer la profusa literatura conformada por bandos, declaraciones y manifiestos dirigidos a la opinión pública, por los cuales se intenta cada vez justificar las interrupciones de la vida constitucional, para darse cuenta del grado en que ha enraizado en algunos sectores de las fuerzas armadas esa creencia de que ellas son las elegidas «para salvar la Patria».

MIGRACIONES :Emigrar es trasladar el domicilio de un país a otro —o de una región a otra de un mismo país— a veces temporalmente y otras veces por un tiempo ilimitado. Las migraciones forman casi la vida misma de América latina. Desde mediados del siglo XIX y hasta bastante avanzado el XX ha recibido una importante afluencia de europeos que, por motivaciones políticas o económicas, decidían radicarse en estas tierras. Sin embargo, a partir de esa fecha la situación se transformó fundamentalmente.

El estancamiento de la gran mayoría de los países de la región, su inestabilidad social, la profusión de regímenes militares dictatoriales que se encaramaron en el poder, interrumpieron el interés de reubicarse en estos países: había llegado el momento en que era a los latinoamericanos a quienes les correspondía emigrar.

Los países más pauperizados —Uruguay, Bolivia, Paraguay— fueron quienes más experimentaron el fenómeno del éxodo de importantes capas medias y bajas de su sociedad. Los sectores intelectuales —tentados por condiciones económicas más satisfactorias o acorralados por la represión— se sumaron, por su parte, al «drenaje de cerebros» que practican los países más desarrollados.

Paralelamente a estas migraciones hacia fuera de fronteras, se propuso internamente otra, desde un campo desatendido a ciudades mal preparadas para recibir a los que arribaban, que terminaron ubicándose en los llamados «cinturones de miseria», que rodean a las grandes urbes.

MILITANCIA: El concepto de militancia puede ser definido como la culminación de un proceso progresivo en el que pueden distinguirse diversas etapas: a) el conocimiento de una realidad a modificar; b) una síntesis conceptual en la cual se elabora un plan estratégico, ya sea por un partido, una dirección de masas o una decisión individual; c) la actividad de transformación en sí misma, individual o colectiva. Esta última, en su forma ideal, es una práctica con alto grado de utopía, desvinculada de las gratificaciones —ingresos, prestigio, etc, — a las que está sujeta cualquier otra actividad social.

Las dos formas que principalmente suele revestir la militancia son la religiosa y la política: nos interesa referirnos, más que nada a la segunda. La militancia política implica una participación social que reconoce varios grados de compromiso.

Exige, siempre una cuota no exigua de sacrificio al que la practica y su mayor o menor intensidad dependen del desarrollo de la conciencia política del militante. Este último sufrirá a través de su experiencia, un verdadero proceso formativo, a través del cual irá pasando del ímpetu propio de las bases a las actitudes más analíticas, características de los dirigentes.

MILITARISMO: Este concepto, en su sentido más amplio, puede ser definido como una actitud hacia los asuntos públicos que concibe a la guerra y a la preparación para la guerra como los elementos principales de la política exterior y la forma superior del servicio público. Pero, además, como en toda Nación la casta militar está inexplicablemente unida con la clase social que controla los asuntos públicos, ese acostumbramien-to —y deseo— de «administrar» a otros hombres, como si fueran instrumentos o inferiores, se vuelve cada vez más fuerte.

De esa forma, es que cambian de punto de referencia los enfoques del militarismo: en efecto, aquella primitiva finalidad de atacar a «enemigos» o extranjeros se transforma en una tendencia a controlar a los propios conciudadanos. Y la estructura militar autoritaria sirve . exactamente para canalizar esos deseos de dominio.

En América latina, esas fueron las características del militarismo. Frente a la versión europea de un militarismo expansionista y agresivo en lo exterior, ella opuso un militarismo cuyo horizonte no se extienda más allá del territorio nacional. La agudización de los conflictos sociales, que los pueblos tienden a solucionar mediante procesos de transformación, justifica, a los ojos de los militaristas, su intervención que casi siempre es de signo represivo. (Ver: Militarismo en la Política)

MISERIA: En sociología suele definirse la miseria como la escasez extrema de algo, de alimentos en particular, presente en gran escala en una sociedad determinada. Se trataría, entonces, de una pobreza extrema, bajo la cual se desarrolla la existencia de una persona, de todo un grupo, y hasta de una clase social. Suele caracterizarse a la miseria y a quienes la padecen mediante una serie de connotaciones: trabajo no especializado, muy bajo poder adquisitivo, frecuentes cambios de empleo, desocupación crónica o empleo esporádico. (Ver: Hambre Mundial)

hambre en africa

PANAMERICANISMO: La Real Academia española define al panamericano como «la tendencia a fomentar las relaciones de todo orden entre los países del hemisferio occidental, principalmente entre los Estados Unidos de América y los países sudamericanos». Más allá de esta definición, sin embargo, un importante tinte político recubre el concepto.

En efecto, desde el punto de vista de muchos líderes latinoamericanos, el panamericanismo es, más bien, el esfuerzo de determinados sectores de los Estados Unidos por crear un conjunto de valores que justifiquen acciones que, a la larga, sean beneficiosas únicamente para los intereses económicos y militares norteamericanos. La reciente guerra de las Malvinas demostró fehacientemente la reticencia —y posterior negativa— manifestada por los Estados Unidos para cumplir los compromisos de un tratado militar típicamente panamericano.

Se ha querido fijar a la convocatoria del Congreso de Panamá (1826) por parte de Simón Bolívar como el origen de las ideas panamericanas. Sin embargo, el  ideal propuesto por el Libertador era el de un verdadero latinoamericanismo y difería básicamente del sistema panamericano dentro del cual, inevitablemente, la subordinación al poderoso vecino es un hecho.

PLURALISMO IDEOLÓGICO: Es te concepto define uno de los principios básicos sobre los cuales sustenta su existencia la llamada democracia representativa. Según él, en el seno de una sociedad deben coexistir diferentes ideologías, diferentes interpretaciones políticas de la realidad, de cuya puja democrática, con arreglo a las leyes de cada Estado, irá surgiendo el propio desarrollo de esa sociedad y la forma de administrarla. Los diferentes partidos políticos son, dentro de ese esquema, los llamados a expresar las distintas ideologías.

Trasladada al campo internacional, esta doctrina encuentra su fundamento inmediato en los principios de autodeterminación de los pueblos («Cada Nación puede adoptar soberanamente la forma de gobierno que más crea conveniente…») y de no intervención —que prohibe la intervención de otros Estados en las decisiones y en el territorio de un Estado soberano—, reconocidos mundialmen-te aunque no siempre respetados. Indudablemente, la admisión del pluralismo ideológico debe ser un presupuesto del sistema de relaciones entre los Estados.

POLÍTICA DE POBLACIÓN: Se denomina así al conjunto de medidas encauzadas a modificar el estado de una población de acuerdo con intereses sociales determinados. Las políticas de la población no pueden formularse ni ponerse en práctica aisladamente y, al contrario, siempre deben ser pensadas como parte de una estrategia de desarrollo global en la cual estén también contempladas y especificadas otras políticas, de tipo económico, social, político y cultural.

Una política de población, por último; comprende medidas de índole diversa las cuales, en su conjunto, conducen a la modificación deseada del estado de la población a la cual se refieren. Sólo los gobiernos están en condiciones de impulsar ese tipo de medidas y de la mayor o menor sensibilidad ofir cial dependerán los enfoques asignados a esas políticas y ei éxito o el fracaso de las mismas.

RADICALISMO LATINOAMERICANO: Los sociólogos europeos y norteamericanos suelen definir al radicalismo como «un conjunto de ideas y doctrinas de los que pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso«. Sin embargo, aplicado a los movimientos políticos de América latina, debe más bien entenderse por radicalismo a una corriente político-electoral de centro-izquierda, especialmente apoyada por las clases medias urbanas.

Este tipo de partidos que se desarrollaron particularmente en Chile, la Argentina y Uruguay a fines del siglo XIX, alcanzaron su plenitud antes de la crisis económica mundial de 1929 y entraron en decadencia en la última posguerra. En Chile, el Partido Radical fue fundado por ex integrantes del Partido Liberal. En Uruguay, la publicación en 1873 de la revista La bandera radical marca el inicio de esa tendencia para los orientales. En la Argentina, el radicalismo se inicia públicamente en 1891.

Debe notarse que los autores ingleses y norteamericanos usan la palabra radical en otro sentido, para referirse a posiciones de izquierda o aun de extrema izquierda.

REFORMA UNIVERSITARIA: Fue gestada en la Argentina, en la Universidad de Córdoba, hacia 1918. En esa época, dicha casa de estudios, como todas las restantes, estaba regida por un Consejo Académico Vitalicio, sin representatividad ni jerarquía pero profundamente ultramontano en su ideología y en sus métodos.

La resistencia a su política fue impulsada por un movimiento estudiantil impregnado por las nuevas ideas de libertad que se expandían desde Europa, aprovechando además, la actitud amistosa del presidente Yrigoyen, propiciador en todos los campos del debilitamiento de los sectores oligárquicos, quienes dominaban también el mundo de la cultura.

Después de clausuras y de violencias, los estudiantes comprendieron el inevitable entronque de lo universitario y lo político. El «Manifiesto Liminar» del Movimiento Reformista así lo refleja, y su influencia en el resto del movimiento universitario latinoamericano y mundial fue innegable.

La Reforma Universitaria consagró varios principios, que tuvieron que ver directamente con la democratización de la enseñanza: autonomía universitaria, cogobierno estudiantil, libertad de cátedra y extensión universitaria, entre otros. Intimamente vinculada a los procesos libertarios de nuestra sociedad, no hubo autoritarismo que no haya pretendido arrasarla. (Ver: Reforma de 1918)

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REPRESIÓN: Para los sociólogos, es «la acción de contener, refrenar o moderar». Está siempre presente en el Derecho, en cualquiera de sus manifestaciones, en tanto, el orden jurídico debe utilizarla para preservar y conservar el orden público y las bases de la sociedad, de la cual él constituye su columna vertebral.

Existen varias categorías de represión: represión legal, es decir las leyes penales, represión psicológica, represión religiosa. Para Latinoamérica, sin embargo, la que reviste mayor importancia es la represión política. En ese marco, es normal que los gobiernos autoritarios recurran a métodos represivos para desalentar intentos reivindicativos de índole popular.

En ese sentido, es importante recordar lo expresado por Guillermo Cabanellas en el Diccionario de Derecho Usual: «…es el modo especial y más o menos violento de contener el descontento o la rebeldía, de oponerse a las alteraciones del orden público, desde una protesta verbal o gritería hasta una rebelión. La autoridad, sin ceder en sus atribuciones, sin excederse de sus derechos, debe reprimirse al reprimir, porque donde acaba la justicia concluye la represión y empieza un delito gravísimo: la persecución por el poder público». (Ver: Terrorismo de Estado)

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SINDICALISMO: Los trabajadores, se organizan sindicalmente para defender sus intereses laborales. El sindicato es el instrumento a través del cual pueden acceder a las reivindicaciones que se plantean. En América latina, estas organizaciones surgen por primera vez a fines del siglo XIX, por influencia de los inmigrantes.

Paulatinamente, esos primeros nucleamientos —fuertemente influenciados por doctrinas anarquistas y socialistas—, fueron transformando su accionar. En efecto, las primitivas «sociedades de resistencia», propiciadoras de métodos violentos y fuertemente reprimidas por los poseedores del poder, se fueron convirtiendo en sindicatos más o menos fuertes y, en no pocas oportunidades, en poderosas confederaciones o centrales obreras, que devinieron en verdadero fundamento de muchos regímenes políticos.

Sabedores de la importancia del sindicalismo, los autoritarismos buscan casi siempre maniatarlo, por la fuerza algunas veces o fomentando la corrupción de los dirigentes otras. Los sectores más reaccionarios de las patronales, por su parte, suelen trabar la organización sindical. Esa actitud se vuelve más clara, por ejemplo, en el caso de los intentos de organización sindical de los estratos campesinos. (Ver: Sindicalismo)

SOCIALISMO NACIONAL: Este término sirve para denominar varias corrientes ideológicas que combinan, con distintas modificaciones, ideas socialistas y nacionalistas. Para el socialismo, esa combinación significa abandonar parte de su ideario internacionalista. El nacionalismo, por su parte, debe eliminar los componentes aristocratizantes y conservadores que muchas veces lo acompañan.

El socialismo nacional latinoamericano se vincula con otras corrientes similares: izquierda nacional, nacionalismo de izquierda, patriotismo revolucionario y ciertas formas de populismo. Sus sostenedores hacen hincapié en conceptos tales corno lucha nacional y antiimperialismo, al mismo tiempo que defienden la formación de amplios frentes políticos nacionales.

Así lo demuestran, por lo menos, el «socialismo indoamericano» de los años 20 impulsado por el peruano José Carlos Mariáteui, la Alianza Popular Revolucionaria (APRA, en el Perú), el gobierno de Lázaro Cárdenas en México, el de Jacobo Arbenz en Guatemala, entre otros. Y, en su versión más nacionalista, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, Bolivia), la Alianza Nacional Popular (ANAPO, Colombia) y el Partido Revolucionario Febrerista (Paraguay). Para algunos, en la Argentina esta tendencia estaría representada por el Frente de Izquierda Popular (FIP) y por algunos sectores de izquierda del peronismo.

SUBDESARROLLO: Esta noción sirve para denominar una sociedad atrasada con relación a los países avanzados. Dicho atraso presupone la existencia de estructuras económicas y sociales donde predominan o son muy importantes los elementos precapitalistas, las que provocan un desequilibrio social y económico.

Varias son las características sociales y económicas que se tienen en cuenta para caracterizar al subdesarrollo: situación global de atraso y ausencia de modernización; predominio de la producción agrícola, orientada generalmente al monocultivo; poco desarrollo industrial; permanencia de sectores de autosubsistencia; falta de integración global del mercado; ausencia de planificación y uso irracional de los recursos; bajo nivel de ingresos y gran concentración de los mismos; economía dirigida a la exportado n; estructura política donde se pone de manifiesto una amplia influencia de los sectores oligárquicos; desequilibrio entre incremento demográfico y económico, con amplia supremacía del primero; desequilibrio social, miseria y malas condiciones de vida.

Las sociedades desarrolladas no pueden salir por sí mismas de esas condiciones de atraso: para lograr esa meta, necesitan la difusión, en su seno, de los instrumentos y técnicas que manejan las sociedades desarrolladas. (Ver: Países Desarrollados y Sub desarrollados)

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SUBEMPLEO: El concepto de sub-empleo es complejo. Abarca simultáneamente los casos de duración insuficiente del empleo, los casos de la productividad insuficiente de las tareas y los casos en que ambas circunstancias se combinan. Se aplica generalmente para caracterizar los empleos precarios, que no disfrutan de estabilidad alguna, no se retribuyen con ingresos regulares y no permiten alentar perspectivas de progreso a quienes los desempeñan.

En América latina, los porcentajes de subempleo son altos. La duración del trabajo, en estos países que pertecen al mundo del subdesarrollo, es con frecuencia, y no por voluntad de los interesados, inferior a la normal. Al mismo tiempo, las tareas son remuneradas con ingresos muchas veces muy bajos. La combinación de ambos factores da como resultado la baja utilización de la capacidad o de las calificaciones de los trabajadores y la anulación, para los mismos, de todo tipo de incentivo para producir.

En las ciudades, la mayoría de la población de los suburbios miserables se integra con marginales que, desde el punto de vista del empleo, son desocupados o sub-empleados, que no es otra cosa que una forma encubierta de desocupación.

SUBIMPERIALISMO: Fenómeno político regional, cuya existencia requiere una serie de presupuestos económicos y políticos. En determinados países subdesarrollados, privilegiados en cierto sentido por sus grandes riquezas naturales o por la población, por ejemplo, se producen procesos económicos a través de los cuales el capital comienza a concentrarse en forma monopólica, la pequeña y mediana empresa va desapareciendo y los intereses extranjeros, a través de las empresas multinacionales hacen sentir su presencia.

El desarrollo de la producción exige la búsqueda de nuevos mercados, sobre todo regionales. El Estado —netamente autoritario— comienza a impulsar grandes obras infraestructurales. Se hipertrofia el aparato militar, policial y administrativo y se va desarrollando un ejército píetórico, equipado con cantidad de armamento moderno. La política exterior se vuelve expansiva, e incluye intervenciones «teóricas» o directamente militares en los países vecinos.

De esa manera va tomando forma un proyecto de hegemonía económica, política y militar regional, que se apoya en una asociación con los grandes centros económicos mundiales y en el enunciado de teorías geopoliticas que se basan en conceptos tales como los del espacio vital o la defensa de presuntos valores’ políticos, culturales y religiosos.

SUBVERSIÓN: El Diccionario de Sociología editado por Henry Pratt Fairchild (F.C.E., México, 1949) se refiere al término de la siguiente forma: «Movimientos políticos organizados o, con menos frecuencia, actos políticos individuales que los funcionarios y defensores del statu quo consideran hostiles a las instituciones existentes y tendientes a derrocarlas por medios ilegales. Se los considera actos delictuosos… Se aplica a las actividades comunistas y fascistas, aunque en menor grado a éstas». Las acciones subversivas devienen, muchas veces, en acciones terroristas, realizadas por pequeñísimos grupos minoritarios, que carecen de respaldo masivo.

Desde una dimensión moral, dos tesis se enfrentan cuando se habla de subversión. Por un lado, quienes la entienden como un hecho negativo, que pretende destruir las bases de la sociedad. Por otro, quienes la postulan como una acción positiva, tendiente a superar un orden social injusto y avalan, desde su óptica, a los movimientos de carácter urbano y rural.

Con respecto a los origen.es de la subversión, existen también dos posiciones que se oponen en cuanto a la determinación de sus causas: quienes hacen hincapié en la influencia de agentes y de ideologías externas, que la impulsan, y quienes prefieren encontrar su origen en la particular situación de injusticia social de ciertas sociedades, cuyos regímenes políticos dictatoriales no dejan a los sectores opositores otra salida que la subversión. (Ver: La Subversión en Argetina)

TERCERISMO: En sentido político, el tercerismo supone dos partes en litigio (la Unión Soviética y los Estados Unidos) y una tercera parte que afirma el derecho propio y la legítima pretensión de no ser perjudicados por un conflicto del que no son sino simples piezas del tablero.

En América latina, sus primeros usos parecen darse en el Río de la Plata y según el sociólogo uruguayo Arturo Ardao sus fuentes de inspiración pueden encontrase en las ideas del ex vicepresidente norteamericano Henry Wallace y en el político francés León Blum, que hablaba de un «tercer estado» o de un «tercer camino» distinto del que marcan las superpotencias.

Antes que nada, el tercerismo es una toma de posición independiente en materia de política internacional. Se adhiere a la idea de una sociedad verdaderamente democrática. La afirmación del neutralismo y del antiimperialismo son sus características descollantes. Recalca la afirmación de la prioridad de los intereses nacionales y en el orden interno propicia evitar los empréstitos extranjeros, acrecentar la producción y fomentar todo tipo de acuerdo regional.

TERCERMUNDISMO: En un primer sentido, este término engloba a aquellos  países de África, Asia y América latina qué han sido afectados sólo marginalmente por un verdadero desarrollo industrial. En un segundo sentido, connota una posición política como la Tercera Posición, sustentada por el peronismo en la Argentina. La Conferencia de Bandung, en 1955, fue el primer evento internacional donde ese enfoque hizo su aparición. En rigor, tercerismo y tercer-mundismo apenas se diferencian.

Varios son los grupos de nuestro país en los que se desarrollaron los planteos tercemundistas. Entre ellos, se desarrolla toda una corriente que tuvo nacimiento entre nucleamientos saceirdotales de América latina.

Son estos nucleamientos, justamente, quienes mejor han definido los postulados del tercermundismo: distribución equitativa de los bienes en un cuadro jurídico predominantemente socialista y humanista, postulación del hombre y su realización como objetivo superior a los esfuerzos por el mero lucro, cambio radical y urgente de un orden social antiguo por otro nuevo, que se reputa como más justo. (Ver: Tercer Mundo)

VILLERO: Este concepto es sólo utilizado en la Argentina y sirve para definir al habitante de «las villas», precarias concentraciones habitacionales suburbanas —y a veces también urbanas—, réplica argentina de las «favelas» brasileñas, los «cantegriles» uruguayos, las «callampas» de Chile, etcétera. El término «villa» se originó en la novela de Bernardo Verbistky «Villa Miseria también es América».

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Villa Miseria en la entrada a Capital Federal: «La Villa 31»

La «villa» es un poco hija y sucesora del conventillo y en ese medio geográfico, social y cultural desarrolla el «villero» su existencia. Su trabajo se reduce casi siempre a las llamadas «changas» —contra la crencia general, la absoluta mayoría de «villeros» no delinque—, sus condiciones de vida son muy precarias y existe una marcada tendencia, por otra parte, a constituir grupos familiares dentro de ese mismo medio, que casi ninguno de ellos puede abandonar jamás. La educación de los hijos será dual y el origen rural de sus padres —a veces extranjeros— se opondrá a las normas de carácter urbano impartidas por la escuela.

Las condiciones sociales y sanitarias en las que el «villero» se desenvuelve, son deplorables y en ellas predominan el hacinamiento, las carencias asistenciales y, en bastantes oportunidades, el alcoholismo. La moralidad se maneja a través de una escala de valores propia, resaltando un aspecto típico: la solidaridad, que en condiciones normales es difícil de conseguir pero que surge en forma espontánea ante cualquier crisis o trastorno grave.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Glosario Político-