Gobierno de Alfonsín

Historia Partido Union Centro Democrático de Alvaro Alsogaray

Historia Partido Unión Centro Democrático
El Liberalismo de Álvaro Alsogaray

En los siglos XVIII y XIX se produce en Inglaterra y se extiende luego a  toda Europa la llamada Revolución Industrial, que podría sintetizarse como la aplicación de la máquina a la producción. El orden anterior, tanto en lo económico como en lo social, queda destrozado y nace el capitalismo.

Liberalismo y neoliberalismo
Las teorías liberalistas fueron las que proporcionaron el basamento ideológico a ese nuevo sistema de producción. El famoso liberalismo manchesteriano —fue Manchester, justamente, uno de los principales centros industriales— puede resumirse, en cuanto contenido y funcionamiento, en la consigna de «laissez faire laissez passer«. De acuerdo a este criterio, se propicia el establecimiento de un Estado absolutamente prescindente, que «deje hacer» en el mercado y que para nada intervenga en él, ni siquiera para regularlo en los peores momentos de crisis.

De esta forma, por el libre juego de las propias leyes de ese mercado, se irá configurando una economía abierta en la cual únicamente la competencia privada será la llamada a actuar, quedando desterrada toda forma de proteccionismo y de planificación dirigida de la economía por parte del Estado.

Visto de esta manera, parecería que el pensamiento liberal se orientara únicamente en un sentido economicista, pero no es así. El liberalismo es una verdadera filosofía, que basa toda su razón de ser en una acérrima defensa de la libertad individual.

La prolongación de esa libertad al plano económico y la exaltación del más absoluto personalismo y la más marcada competencia, dieron como resultado los primeros tiempos del sistema de producción capitalista, en los cuales los mayores excesos se justificaban a partir de la libertad individual, las leyes de la oferta y la demanda, la eficiencia, el esfuerzo o la habilidad de quienes manejaban los medios de producción.

Esas formas prevalecieron, prácticamente, hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. A partir de sus cenizas, nuevos criterios fueron afirmándose paulatinamente en todos los campos, entre ellos el de la economía. Los lincamientos colectivistas comenzaron con los primeros intentos de planificación centralizada y de economía cerrada. Cada vez fue tomando más cuerpo la idea de que se hacía indispensable una intervención estatal en el plano económico, que sirviera, por lo menos, para regular el mercado.

Los sistemas dirigistas la pusieron en práctica y si bien es cierto que, en esos casos, no se trató de un sistema tan planificado como el colectivismo, -se implementaron controles económicos directos y se creó también una economía cerrada. Hasta los sistemas paraliberales aceptaron esas regulaciones y controles estatales, aunque instituyeron economías abiertas.

Mientras surgen y se van elaborando estos nuevos criterios económicos, entre los dos conflictos bélicos mundiales se reelabo-ran también las ideas liberales y surge una suerte de neoliberalismo, que toma formas concretas sobre todo después de la Segunda Guerra, a través de los llamados «milagros económicos», es decir la reconstrucción de-los desvastados países europeos y del Japón.

Sus bases intelectuales fueron establecidas por una serie de economistas y pensadores agrupados en el Anuario Ordo y en la Sociedad Mont Pélerin. El punto de partida de este reagrupamiento puede establecerse en 1947, fecha en la que se constituyó esta última. Mises, Hayek, Rueff, Erhard, Einaudi, Roepke y Eucken, entre otros, fueron sus principales teóricos. Es en esa línea de pensamiento que se enrola el economista argentino Alvaro C. Alsogaray.

El ingeniero Alsogaray
El ingeniero Alsogaray ha cumplido una dilatada campaña en el quehacer político. Ingeniero militar e ingeniero mecánico aeronáutico, profundizó además estudios vinculados a la economía y a las finanzas. Retirado de la Aeronáutica Militar en 1946 con el grado de capitán, puede decirse que ya en esa época empieza su actuación pública.

Ingeniero Alvaro Alsogaray

El ingeniero Alvaro Alsogaray es el inspirador del flamante partido Unión de Centro Democrático, que postula los principios de la libre empresa.Fue el primero y más importante publicista del ideario.económico liberal, que buscó impulsar desde sucesivas creaciones de partidos políticos como el Partido Cívico Independiente, creado en 1956, Nueva Fuerza, en 1972 y finalmente, en 1983, Unión Republicana, que luego se llamó Unión del Centro Democrático. Con este último alcanzó cierta televancia electoral básicamente en Capital Federal, distrito por el cual fue elegido diputado.

En la década del 40 organizó la sociedad mixta de aeronavegación Zonda, estatizada en 1949 por el gobierno de Perón. Ocupó entonces el cargo de presidente de FAMA (Flota Aérea Mercante Argentina). Renunció luego a la dirección de los citados organismos, y al producirse la revolución mili-
tar de 1955 que derrocó a Perón, fue nombrado subsecretario de Comercio y luego ministro de Industria.

En 1959, durante la presidencia de Frondizi, las presiones de los sectores militares lograron imponer al ingeniero Alsogaray como ministro de Economía y ministro de Trabajo. Fue en esa época en la cual se acuñó su famosa frase «hay que pasar el invierno» refiriéndose a la situación crítica por la que atravesaba económica y socialmente el país.

Cuando el presidente del Senado, José María Guido reemplazó a Frondizi, el ingeniero Alsogaray fue nombrado nuevamente ministro de Economía, y además presidente del Consejo Interministerial de Trabajo, Economía y Servicios. Años después, con la revolución militar de 1966, fue designado embajador especial, ocupó la representación argentina en Londres.

El Partido Unión de Centro Democrático
Si de algo se puede calificar —objetivamente— al ingeniero Alsogaray a lo largo de toda su carrera política, es de coherente. Sustentador constante de las ideas y principios fundamentales del sistema económico de la libre empresa, se conformó siempre a los lincamientos de la llamada Economía Social de Mercado. Todas las agrupaciones políticas que fundó o en las que estuvo vinculado, enarbolaron esa bandera económica, mica.

En 1956 Alsogaray organizó el llamado Partido Cívico  Independiente, de marcada tendencia neoliberal, reivindicador de la política económica que en Alemania había propiciado Ludwig Erhard. En 1959, dicho partido decidió disolverse, en momentos en que su líder accedía al gabinete ministerial del presidente Frondizi.

En 1972 esos intentos neoliberales vuelven a aflorar y se concretan en el partido Nueva Fuerza, que buscaba reconstituir en una amalgama a los dispersos sectores conservadores de signo ideológico liberal. Una vez proclamada su fórmula presidencial (Chamizo-Ondarts), Nueva Fuerza lanzó su gran campaña electoral, cuyas dimensiones contrastaron con los magros resultados comiciales obtenidos: 234.188.

A partir de la apertura política de 1982, otro reacomodamiento de las diferentes fuerzas empieza a verificarse. También el conservadorismo y los sectores neoliberales participan de esa reestructuración, que apunta a las elecciones de 1983.

Es en ese marco que se realiza el Encuentro Nacional Republicano, una convocatoria a la que asisten —entre otros— el llamado Partido Nacional de Centro, el Partido Demócrata, el Partido Conservador de Buenos Aires. La mesa directiva del encuentro estaba integrada también por el ingeniero Alsogaray y por el doctor Alberto Benegas Lynch.

Este encuentro reunía, en realidad, a todos los movimientos republicanos que deseaban una vuelta a la vigencia de la Constitución del 53, pero no llevó a la formación de un partido político, expectativa que algunos de los sectores participantes alentaba. No obstante, algunas de esas fuerzas conservadoras —el Movimiento Liberal Argentino, el Movimiento Nacionalista Liberal, el Partido Nuevo Orden Social— logran una base de coincidencias. Lo natural habría sido denominar a esa nueva agrupación como Partido Liberal o Partido Social Liberal, pero el desgaste y desprestigio que ese vocablo adquirió durante la gestión del ministro Martínez de Hoz, aconsejaba a prescindir de su uso.

A la misma conclusión se arribó cuando se consideraron los nombres del Partido Cívico Independiente y de Nueva Fuerza. El apelativo elegido sería finalmente, el de Unión Republicana.

Rechazado por las autoridades electorales —existía ya un Partido Republicano registrado— se lo reemplazará por el de Unión del Centro Democrático. Sus fundadores y actuales autoridades de la Mesa Ejecutiva Nacional son Alvaro C. Alsogaray, Alfredo D. Borre, Francisco Siracusano, José J. Manny, Tomás E. Villafañe Tapia, Jorge C. Podestá, Adelina L D’Alesio de Viola, Luis A. Ambrosetti, Fernando Meijide, Ricardo Novillo Astrada, Alberto Sersócimo, Augusto J. Golleti Wilkinson y Héctor Siracusano.

Dispuesto a la lucha electoral y a la proclamación de sus propias candidaturas, la Unión del Centro Democrático no elimina, sin embargo, la posibilidad de alianzas políticas. Sus miras están siempre puestas en las filas de la FUFEPO y en las del manriquismo, hacia donde apuntan quienes intentan lograr una sólida coalición centrista.

La ideología
El liberalismo moderno practica una defensa a ultranza de la llamada libertad individual. Trasladado al campo económico, ello se traduce en la defensa acérrima de la llamada libertad de mercado y, por otra parte, de la empresa privada.

El orden económico debe ser el que establece, espontáneamente, el mercado. Cuanto más libre de interferencias sea el funcionamiento de éste —dicen los liberales—, tanto más perfecto será dicho orden. Sostienen además el principio de subsidiariedad en todo aquello que pueda ser hecho por los individuos o las organizaciones intermedias, dentro de las leyes, el derecho y la moral.

Afirman que el Estado debe abstenerse de intervenir y sólo lo hará, subsidiariamente, cuando haya problemas cuya solución sea imprescindible y que escapen de las posibilidades individuales o de las citadas organizaciones intermedias. Sería este el caso de las llamadas «intervenciones conformes» —las únicas aceptadas por el nuevo liberalismo—, las cuales procuran preservar y asegurar el funcionamiento del mercado y que producen leyes tales como las que se oponen a los monopolios.

Todo otro tipo de intervencionismo estatal es calificado como de «no conforme» y lleva —según los ideólogos del neoliberalismo— a obstruir o bloquear la marcha del mercado, con controles de precios, restricciones a la competencia o leyes de alquileres, entre las medidas más conocidas.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II

Operación Retorno El Regreso de Perón Causas del Fracaso

RESUMEN HISTÓRICO DEL REGRESO DE JUAN PERÓN A LA ARGENTINA

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Arturo Umberto Illia (1900-1983), político y médico argentino, presidente de la República Argentina (1963-1966), representando a la Unión Cívica Radical del Pueblo.

Presidente Illia Umberto

Su gobierno nació débil. Si bien tenía mayoría en el Senado y gobernaba en trece de las veintidós provincias, el radicalismo del pueblo contaba con sólo setenta y dos de las ciento ochenta y nueve bancas de la Cámara de Diputados.

De principios republicano , sumamente respetuoso de las leyes y nacionalista, intentó gobernar según estos lineamientos rescindiendo los contratos petroleros firmados por su predecesor con empresas extranjeras. También intentó llevar a cabo reformas económicas y sociales, pero la falta de apoyo en la Cámara de Diputados y la oposición militar hicieron fracasar sus planes.

Por otro lado también empresarios, nucleados en la Asociación Coordinadora de Entidades Empresarias Libres (ACIEL) -que agrupaba a los dirigentes de las grandes empresas industriales y agropecuarias y representaba a la Unión Industrial Argentina y a la Sociedad Rural Argentina, entre otras entidades-, rechazaron sistemáticamente las iniciativas gubernamentales durante todo el mandato.

Las organizaciones sindicales también ejercieron una implacable oposición. Bajo la férrea dirección de Vandor, la CGT llevó adelante en 1964 un plan de lucha, cuyos objetivos eran la obtención de mejoras salariales, el control de precios y el levantamiento de la proscripción del peronismo.

En agosto de 1963, las 62 Organizaciones resumieron las principales demandas del movimiento obrero: pleno empleo, control de los costos, nacionalización de los depósitos bancarios, interrupción de las relaciones con el FMI (Fondo Monetario Internacional), cancelación de todos los contratos petrolíferos con empresas extranjeras y denuncia de todos los acuerdos que otorgaran privilegios al capital extranjero.

Sin embargo, en el interior del sindicalismo peronista, no todos estaban de acuerdo en confrontar abierta y permanentemente. Desde la época del gobierno de Frondizi fue creciendo la figura del líder de los metalúrgicos: Augusto Timoteo Vandor.

Sindicalista Vandor Timoteo

Sindicalista Vandor Timoteo

El plan comprendía una serie de ocupaciones de fábricas, perfectamente organizadas. Según las estimaciones de la CGT –posiblemente exageradas-, en cinco semanas fueron ocupadas más de 11.000 plantas con la participación de cerca de 4.000.000 de trabajadores. La demostración de fuerza que implicó este plan no tenía como destinatario exclusivo al gobierno de Illia: también procuraba mostrarle a Perón el peso creciente del liderazgo sindical.

El «vandorismo» constituyó un estilo de conducción sindical caracterizado por la pretensión de transformar al peronismo en un partido político de base sindical independizado de la tutela de Peron (por ese entonces, radicado en Madrid) y por el control de la actividad gremial a partir de un autoritarismo que ignoraba la voluntad de gran parte de los trabajadores que decía representar. (Ver: Asesinato de Vandor)

Fracaso de la Operación Retorno: Los peronistas se dividieron, en su afán por controlar y orientar el movimiento de protesta, debido a la puja sorda entre Perón y Vandor. Y un duelo ya abierto se disparó a raíz del «Operativo Retorno«: Perón intentó volver al país en diciembre de 1964, para recuperar contacto con sus bases y acorralar a los militares y a Illia; pero el resultado fue ambiguo, porque Vandor y Las 62 incumplieron su promesa de movilizarse para forzar su ingreso al país y el líder quedó en off side cuando su avión fue detenido en Brasil.

El gobierno de Illia se vio obligado a mostrar el peor rostro de la proscripción faltando a su compromiso de levantarla; pero Perón no pudo evitar que quedara en evidencia que el sistema político necesitaba su ausencia para mantenerse en pie y que tenía los medios para asegurarla.

Desde entonces ya no dudaría en alentar la revuelta, tanto contra el gobierno como contra «los traidores». Sus arengas lograrían dividir a la CGT y, en enero de 1966, incluso a Las 62: Framini y otras figuras como Olmos y Alonso se alejaron del vandorismo y crearon las «62 organizaciones de pie junto a Perón».

La fractura se replicó en marzo en la bancada de Diputados y posteriormente en las listas que competirían por el voto peronista en las provincias. Con todo, como veremos, el gobierno estaba lejos de poder aprovechar estas divisiones.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de Santiago Senén Gonzalez Historiador y Periodista y Fabián Bosoer Politólogo y Periodista.

Al comenzar este año, el general Perón comunicó desde su exilio en Madrid a sus interlocutores que lo visitaban en su residencia de Puerta de Hierro o recibían sus misivas su intención de regresar a la Argentina y desafiar la proscripción impuesta por los militares. Distintos emisarios y visitantes volvieron con las palabras del líder: «Este año será muy importante para nosotros. Vamos a anunciar mi retorno a la Patria». El primer «Operativo Retorno» se puso en marcha.

Las cada vez más poderosas 62 Organizaciones, brazo político del sindicalismo peronista, serían la base de apoyo para llevar adelante la organización del plan y la movilización para rodear el regreso de Perón del clamor popular. Cuatro líderes sindicales encabezaron las diversas acciones. El objetivo parecía claro pero cada uno pretendió llevarlo a cabo a su manera.

Augusto Timoteo Vandor, el líder de la Unión Obrera Metalúrgica esta altura, el hombre fuerte que maneja los hilos del poder sindical. El dirigente metalúrgico, que ve en la política el arte de la negociación, fue el encargado de anunciar en agosto que en el curso del año Perón volvería a la Argentina. El Lobo Vandor fue el único dirigente que se atrevió a definir una estrategia propia y ya se empezó a hablar del «vandorismo», el proyecto político de un «peronismo sin Perón».

Otro dirigente que acompaña a Vandor es Andrés Framini. Este gremialista histórico de los textiles participó en las jornadas del 45 y fue uno de los encargados de la conducción cegetista al producirse el golpe del 55. Triunfó en las elecciones para gobernador en la provincia de Buenos Aires, en 1962, como candidato de la Unión Popular (una de las siglas que usó el peronismo), que finalmente fueron anuladas.

El tercero es uno de los secretarios generales de la CGT, José Alonso, que encabezó el Plan de Lucha que culminó con la toma de fábricas en mayo de este año, pensadas como verdadero «caldo de cultivo» para el regreso de Perón y la confrontación con el gobierno del presidente Arturo Illia.

Alonso , dirigente del vestido alienta los actos de la campaña del «Luche y Vuelve». Vandor y Alonso ya están perfilados como los conductores de dos sectores pugna dentro del sindicalismo peronista: las 62 «Leales a Perón» y las 62 «De Pie Junto a Perón».

El otro sindicalista que participó en la Operación Retorno es el titular del gremio de la Sanidad, Amado Olmos. Sin embargo, su posición no fue del todo coincidente con la de sus compañeros. Olmos pensaba que el líder exiliado debía abandonar la España franquista y trasladarse a la Cuba revolucionaria, para dirigir desde allí el movimiento hasta su regreso. Desconfía de Vandor, por eso se alió con Alonso cuando éste creó el núcleo «De Pie…».

La dirigencia sindical, unificada en torno al Plan de Lucha, se fracturó cuando los gremialistas no peronistas advirtieron que las acciones, en un principio reivindicativas, tenían por principal objetivo la vuelta de Perón e incluso favorecían las acciones destinadas a remover al gobierno radical.

Otro ingrediente importante para ahondar la movilización y también las divisiones dentro del movimiento sindical fue la visita al país del presidente de Francia, Charles De Gaulle, en octubre. El general De Gaulle, héroe de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, tiene 74 años y fue recibido por los militantes y dirigentes peronistas como una antesala del retorno del líder, con consignas como «Perón-De Gaulle, un solo corazón» o «De Gaulle-Perón, tercera posición».

El 17 de octubre, día peronista por naturaleza, se anunció públicamente la creación de la Comisión Nacional Pro
Retorno, integrada por Vandor y Framini, Alberto Iturbe y Carlos Lascano, la dirigente femenina Delia Parodi y el financista Jorge Antonio. El 2 de diciembre, Perón voló con pasaporte paraguayo con destino a su país, acompañado por los integrantes de la comisión liderados por Vandor. Pero el intento no salió según lo planeado.

El avión fue detenido por las autoridades militares de Brasil en el aeropuerto de Río de Janeiro y, ante una gestión de la Cancillería argentina, pero sobre todo por la presión castrense, fue obligado a regresar a Madrid.

Según una versión, se había pedido permiso al propio dictador Francisco Franco para que dejara salir el avión de Iberia rumbo a la Argentina. En Buenos Aires, la organización de la recepción fallida estuvo a cargo de Antonio Cañero, Miguel Unamuno, César Faerman, Máximo Castillo e Hilda Pineda. Finalmente, ya de regreso a España, tras el fracaso del operativo, Perón gozará de las mismas condiciones de residencia que tiene desde 1960.

El gobierno español anunció que el exiliado «debía renunciar a su actividad política», cosa que, claro, éste nunca obedecerá. El fracaso del Operativo Retorno podría ahondar las diferencias entre Perón y Vandor, a quien el líder responsabiliza por el mal paso e incluso acusa de traición. Una ardua lucha entre los distintos sectores internos agita al peronismo pero su conductor seguirá manteniendo, a distancia, la conducción del movimiento: todos invocan su nombre.

Fuentes Consultadas:
El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 nota a cargo de Santiago Senén Gonzalez Historiador y Periodista y Fabián Bosoer Politólogo y Periodista.
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novarro
Historia La Argentina Contemporánea Polimodal A-Z Pigna-Dino-Mora-Bulaccio-Cao

 

 

 

Rodolfo Walsh Causas de su Desaparición Carta Abierta

RESUMEN BIOGRAFÍA DE RODOLFO WALSH – HISTORIA DE SU DESAPARICIÓN

rodolfo walsh

Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh (1927-1977), de profesión periodista, también narrador, cronista, traductor y dramaturgo argentino, nacido en Choele-Choel, en la provincia de Río Negro.

Fue un destacado intelectual argentino, que figura entre los miles desaparecidos durante la nefasta dictadura argentina, iniciada en 1976, por una Junta Militar presidida por Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri.

Estudió en Buenos Aires el secundario y siguió con Filosofía, carrera que abandonó por asuntos laborales, donde trabajó como lavacopas, obrero, vendedor de antiguedades, para finalmente dedicarse a la actividad periodistica que ejerció hasta su desaparición.

Sus primeros pasos por el periodismo fue en las revistas Leoplán y Vea y Lea, por el año 1951, y ya en 1957, cuando tenía 30 años de edad, publicó Operación Masacre, con el subtítulo «Un Proceso Que No Ha Sido Clausurado» un analisis periodístico precursor del «nuevo Periodismo» que posteriormente fue llevada al cine.

Mientras tanto comenzó a militar en política en la Alianza Libertadora Nacionalista, para luego adherirse al peronismo.

En 1959 viajó a Cuba, donde junto con sus colegas y compatriotas Jorge Masetti, Rogelio García Lupo, y el escritor colombiano Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina.

De regreso durante el gobierno de Onganía trabajó para la revista Primera Plana y fundó el semanario de la CGT, que dirigió durante dos años, hasta 1970 cuando se comenzó a publicar clandestinamente por la censura militar.

Escribió Semanario Villero y en 1973 forma parte del grupo Montoneros, para convertirse en una importante pieza dentro de la organiazcion en poco tiempo.

Usó distintos sobrenombres claves para su actividad política, como «Esteban», «Profesor Neurus», o «Capitán».

En 1969 había formado parte del grupo que asesinó al sindicalista Augusto Timoteo Vandor, por traición cumpliendo con la Operación Judas, operación que según otros integrantes, como Dardo Cabo, confirmarían que el plan ideológico fue de Walsh.

En 1974 Firmenich decide sopresivamente el pase a la clandestinidad de Montoneros, actitud que distancia a Walsh de la agrupación, y en 1976 funda una agencia secreta de difusión mano a mano, conocida como ANCLA y que todas sus notas comenzaban con: «Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información».

A fines de septiembre de 1976, Rodolfo Walsh recibe un duro golpe, cuando su hija María Victoria, de 26 años de edad, que también formaba parte de Montoneros se suicida con un tiro en la cabeza, en un enfrentamiento con el Ejército, al verse acorralada, sin posibilidad de escapar.

Lo mismo haría luego en Mendoza su amigo Paco Urondo, con una pastilla de cianuro, para evitar un control militar en la zona.

Luego de la difusión de su «Carta Abierta», el 24 de marzo de 1977, su desaparición consta desde el día siguiente, cuando un grupo de tareas militar intenta detenerlo, pero ante su resistencia es baleado, mientras trataba de refugiarse detrás de un árbol.

Su cuerpo jamás fue encontrado.

Rodolfo Walsh se convirtió en paradigma de intelectual comprometido.

Algunas versiones señalan que no murió en el tiroteo, sino que fue llevado con vida a la Escuela Mecánica de la Armada, donde falleció a causa de los tormentos. Otras, que se suicidó.

Lo cierto es que en octubre de 2005 se detuvo a doce represores, entre ellos Jorge «el Tigre» Acosta, Alfredo Astiz y Ernesto Weber. Hacia 2010 la Justicia no había determinado aún qué ocurrió exactamente aquel día de 1977.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: El 24 de marzo de 1976, el debilitado gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue destituído por una Junta Militar integrada por Jorge R. Videla en representación del Ejército, Emilio Massera por la Armada y Ramón Agosti por la Fuerza Aérea, dedicó sus dos primeros años de gobierno a aplicar su «plan antisubversivo», que además de fines represivos contemplaba metas políticas, como el de reeducar y reorganizar la sociedad, con los valors cristianos, liberales y occidentales.

Videla tuvo un poder ilimitado, pero gobernó a través de una junta de comandantes que se dividieron el control del territorio según un sistema ideado por ellos, del 33%, en un mecanismo repartidor de culpas y, al mismo tiempo, de irresponsabilidad.

Argentina vivía un clima de «guerra interna» aunque las guerrillas, pese al aislamiento y la derrota que para ese entonces enfrentaban, dio el marco para que la Junta Militar pusiera en marcha su plan de «aniquilamiento de la subversión», en la que incluyó a una larga lista de actores, armados y desarmados. Dicho plan contó con un amplio consenso en las filas militares.

El régimen que Videla se disponía a comandar como presidente de facto desde marzo de 1976 hasta marzo de 1981.

En una primera etapa, se montó toda la ciudadela represiva cuyo núcleo fueron los 364 centros clandestinos de detención distribuidos en 11 de las 23 provincias argentinas; se estableció la pena de muerte por Consejos de Guerra que nunca se aplicaría a la luz del día; se prohibió la actividad política; se estableció la censura de prensa, y se redujo el Congreso a una comisión intermilitar que elaboraba seudoleyes.

Se dejó la represión en manos de Suárez Masón, Santiago Omar Riveros y el jefe militar de inteligencia el montaje del Operativo Cóndor, coronel Alberto Alfredo Valín (que unía a las fuerzas represivas del Cono Sur para secuestrar, asesinar opositores de Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú y la Argentina).

También en esa primera etapa los militares intentarían darle una impronta fundacional a su gobierno. Además de perseguir a los ex funcionarios del gobierno peronista, desarticularon la cúpula del ERP y acorralaron a los Montoneros cuyos jefes se vieron obligados a salir del país.

El 90% de las desapariciones ocurrió entre 1976 y 1978, los años en que Videla fue jefe del Ejército y Presidente de la Nación.

Los «paquetes», los «bultos» que los desaparecedores arrojaron al mar, al Río de la Plata, al Riachuelo —los desaparecidos—, eran mayoritariamente ciudadanos argentinos y en casi todos los casos, el 94%, civiles.

Eran hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, de entre 21 y 30 años.

Eran obreros, estudiantes, empleados, profesionales, trabajadores independientes, docentes, amas de casa, periodistas, artistas, religiosos, conscriptos y militares rebeldes.

Hubo embarazadas, unos ochocientos adolescentes de entre once y veinte años, y unos quinientos niños y bebés «chupados» por la maquinaria del régimen.

En este contexto histórico, Rodolfo Walsh desapareció un 25 de marzo de 1977, por lo que ese año que es recordado por su carga inédita de dolor, se cierra sin noticias sobre uno de nuestros grandes escritores.

Rodolfo Walsh está desaparecido desde marzo, sin que se haya conocido ninguna información oficial. La prensa internacional se hizo eco de la denuncia sobre el secuestro, difundida el 1 de abril por la Agencia de Noticias Clandestina, que ningún medio argentino reprodujo.

Las versiones recogidas por Ancla indican que Walsh fue visto por última vez el 25 de marzo en ia zona de plaza constitución.

El mismo día en que habría sido secuestrado, el escritor había difundido su Carta Abierta a la Junta Militar, texto que denuncia la represión y hace un profundo análisis del proyecto económico y social regresivo de la dictadura.

La hipótesis del secuestro de Walsh se confirmó, pues esa misma noche -según informa Ancla- fue allanada su casa y saqueadas sus pertenencias.

Walsh es autor de «Operación Masacre», libro que relata los fusilamientos de civiles acusados de participar en el alzamiento del 9 de junio de 1956. Era entonces un periodista independiente, pero dejaría constancia, en las sucesivas ediciones, de su acercamiento a las organizaciones del peronismo revolucionario.

En 1968 dirigió el periódico de la CGT de los Argentinos y más tarde, en 1973, participó en el elenco directivo del diario Noticias. Ya había publicado otros dos relatos testimoniales, «Caso Satanowsky», sobre el asesinato de un famoso abogado por parte del Servicio de Informaciones del Ejército, y ¿Quién mató a Rosendo?, texto que incluye un valioso análisis del sindicalismo vandorista.

Sus dos libros de cuentos «Los oficios terrestres» y «Un kilo de oro» reúnen algunos de los mejores textos de ficción de la Argentina contemporánea.

Entre ellos se destaca «Esa mujer», cuento que refleja la omnipresencia del cuerpo de Evita, venerado por sus partidarios y temido por sus enemigos. Walsh, que había participado en la fundación de la agencia cubana Prensa Latina en 1959, publicó también dos obras de teatro, «La granada y La batalla», que, orillando el absurdo, caricaturizan a los dictadores latinoamericanos y la mentalidad militar. Autor de cuentos policiales, había obtenido en 1953, el Premio Municipal de Literatura por su libro «Variaciones en rojo.»

El voluntario retiro de estos últimos años, dedicados a la militancia, lejos de hacer olvidar al escritor, puso de relieve la profundidad de su compromiso político e intelectual. (Fuente: Diario El Bicentenario Período 1970-1989 Fasc. N° 9 – Un Escritor Desaparecido Nota de Eduardo Jozami)

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA DICTADURA ARGENTINA

Así relatan Noberto Chab y Javier Sinay, en su libro «100 Crímenes Resonantes Que Conmovieron a la Sociedad Argentina» las últimas horas de Walsh, luego de envíar la carta: …El 25 de marzo de 1977 Rodolfo Walsh echó los sobres al buzón de Plaza Constitución para que la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» viajara hacia remitentes nacionales e internacionales.

No sólo se trataba de una acabada pieza de denuncia; era, también, un análisis revelador sobre los métodos terroristas y económicos de la dictadura.

Más tarde, Walsh se dirigió a San Juan y Entre Ríos.

Lo esperaba un compañero. En la calle se respiraba terror y un grupo de tareas lo venía siguiendo. Los milicos sacaban a los detenidos y los obligaban a marcar a sus compañeros o a servir de carnada para una emboscada.

No iba a ser fácil dar con Rodolfo Walsh, que ya era un escritor reconocido y un militante montonero de primera línea que luchaba con la determinación del que ya conoce el horror: su amigo Paco Urondo se había tragado una pastilla de cianuro antes de ser detenido y su hija mayor había muerto a los 26 años, descerrajándose un tiro en la sien frente a 150 soldados.

Para atraparlo, sus verdugos recurrieron a una carnada. Sorprendido, Walsh se defendió con la pistola que llevaba frente a un arsenal que sabía que prevalecería.

Un sobreviviente de la ESMA relataría más tarde que ese día el policía Ernesto Weber, alias 220, le hizo una confesión: «Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta».

Primera Parte: La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde.

En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese «ser nacional» que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación.

Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

…….
….

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

Libro: Operación Masacre

En el prólogo a Operación Masacre, años después, Walsh relató que la sublevación militar lo había sorprendido jugando al ajedrez en un café de la ciudad de La Plata, a unos 60 kilómetros de Buenos Aires.

Walsh contó que volvió a su casa en medio de un tiroteo.

Describió y se describió así en esas circunstancias:

«Mi casa era peor que el café y peor que la estación de ómnibus porque había soldados en las azoteas, y en la cocina y en los dormitorios… Tampoco olvido que pegado a la persiana oí morir a un soldado en la calle y ese hombre no dijo ‘Viva la patria’ sino que dijo ‘No me dejen solo, hijos de puta’.

Después no quiero recordar más, ni la voz del locutor en la madrugada, anunciando que dieciocho civiles habían sido ejecutados, ni la ola de sangre que anega al país hasta la muerte de Valle. Tengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez? Puedo.

Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela ‘seria’ que planeo para dentro de algunos años y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo aunque no es periodismo.

La violencia me ha salpicado las paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir a cien kilómetros, pudo ocurrir cuando yo no estaba».

También será el azar el que lo haga escribir Operación Masacre. Fue en ese bar donde escuchó la irresistible frase: «Hay un fusilado que vive» y que lo hizo, a partir de ese momento, comenzar un largo camino de investigación sobre los fusilamientos y, luego, un largo e irreductible compromiso con la mi-litancia en las filas del peronismo revolucionario.

Ya enrolado en ellas, Walsh hizo su análisis de algunos rasgos del gobierno de Aramburu.

«La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país.

El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco (…)

El humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales. Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu.

Su gobierno modela la segunda década infame… La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones.

Un solo decreto despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios».

Fuente Consultada:
Argentina, El Siglo del Progreso y La Oscuridad (1900-2003) de María Seoane
El Bicentenario Fasc. N°9 Período 1970-1989
100 Crímenes Resonantes de N. Chab y J. Sinay

Historia del Atentado Contra la AMIA Resumen Cronología de los Hechos

EL ATENTADO A LA A.M.I.A Y CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

atentado contra la amia

UN POCO DE HISTORIA CRONOLÓGICA….
El 18 de Julio de 1994, se derrumba el edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), ubicada en el corazón del centro porteño. Mueren 85 personas y casi 300 personas son heridas.

En pocas horas se acusa oficialmente a Irán como principal sospechoso del hecho terrorista, cometido a través de Hezbollah. Tal acusación se hace en conjunto entre los gobiernos de EE.UU. , cuyo presidente en aquel momento era Bill Clinton y el Estado de Israel, presidido por el presidente Shimon Peres y el Primer Ministro Isaac Rabin.

Hay cómplices agentinos, el primero que aparece es Carlos Telleldín, que es sospechoso de entregar la camioneta en donde se colocó la bomba. También estarían complicados Hugo Perez y Juan José Martinez, como ayudantes en la compra del automóvil y otros policías que en el 2001 fueron a juicio, pero fueron todos absuletos por falta de prueba.

Por otro lado a los pocos días de la tragedia, el juez Juan J. Galeano encargado de investigar el atentado viaja a Venezuela en donde encontraría una primera pista sobre la posible relación del hecho con Irán. Algunos de los responsable y con pedido de captura son: Abás Zarrabi Krorasani, Mahvash Musef Gholan Reza, Ahmad Allameh Falsafi y Akbar Parvaresch.

En 1997 Julio: el fiscal Alberto Nisman se suma a la investigación del caso, quien en el 2008 pedirá la detención de expresidente Carlos Menem, la  de su hermano Munir, del Juez  Galeano, de Palacios y del ex titular de los servicios secretos Hugo Anzorreguy por presunto encubrimiento en la investigación. En el 2003 el juez Galeano había sido apartado de la causa y reemplazado por el juez Rodolfo Canicoba Corral.

En 2010 Menem es procesado por encubrimiento, y en 2012 se lo elevó a juicio oral junto a otros cinco imputados.

En 2013, durante la presidencia de Cristina de Kirchner, se firma el Memorándum de entendimiento Argentina-Irán, a los efectos de avanzar con la investigación de los iraníes comprometidos en el ataque. El memorándum constaba de nueve puntos entre los cuales se destacaba la creación de una Comisión de la Verdad, que estaría compuesta por juristas internacionales para cooperar con la investigación. Además establecía que el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman, argentinos, podrían interrogar a los sospechosos iraníes con notificación roja de Interpol.

Cristina Kirchner

Cristina Kirchner

Al poco tiempo ese acuerdo fue denunciado por las asociaciones de judíos residentes en la Argentina, pues se supone que es parte de un plan oficial para liberar a todos los funcionarios inaníes acusados y que la única intención es acercarse a  Irán con fines geopolíticos y restablecer relaciones comerciales a los fines de descomprimir la crisis energética de Argentina.

En 2014  la Justicia argentina declara inconstitucional el acuerdo con Irán por la causa AMIA, tres días antes de cumplirse el XX aniversario del atentado suicida.

El 14 de enero de 2014 el fiscal Alberto Nisman denuncia a la presidente Cristina Fernández y al canciller Héctor Timerman por una presunta negociación para encubrir a los iraníes prófugos acusados del atentado, y es convocado al Congreso  para explicar los avances en la investigación y motivos de sus denuncia el lunes 19 de mayo, pero el día anterior fiscal Nisman aparece muerto con una bala calibre 22 en su cabeza.

Fiscal Nisman

En 1999, en Pasteur 633, se inauguró el nuevo edificio de AMIA. En él, habitan hoy diversas instituciones, que trabajan intensamente por seguir construyendo juntos la historia de una comunidad.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Walter Goobar, periodista.

Quienes escribieron el guión para el ataque contra la Amia tuvieron una imaginación y un talento dignos de Hollywood. No se trataba de perpetrar un atentado más, ni de volar un edificio, sino de montar un cruento espectáculo que diera una señal inconfundible de poderío, de una gran escalada bélica, porque la guerra es cada vez más una cuestión visual.

Los perpetradores no querían reeditar su opera prima -el ataque contra la embajada de Israel-, sino superarla sin dejar cabos sueltos. Además, iban a transmitir un mensaje unívoco: la bomba en la calle Pasteur anunciaría que el campo de batalla del Medio Oriente había cambiado de contorno y el número de víctimas sería la nueva unidad de medida de esta lógica perversa.

A pesar de que los argentinos ni se enteraron, junio fue un mes cargado de malos augurios: mientras la Corte Suprema confesaba su incapacidad para investigar el atentado contra la embajada de Israel, Hezbollah anticipó la inminencia de un atentado cuando finalizara el Mundial de Fútbol y advirtió que no necesariamente lo iba a reivindicar. El último lunes 18 de julio, los últimos momentos de vida se escurrían inexorablemente para mucha gente que habitaba, transitaba o trabajaba en la calle Pasteur.

Faltaban 15 minutos para las diez de la mañana y a esa hora mucha gente iba a su trabajo. Luisa Miednik, ascensorista de la Amia desde hacía 27 años, entró al edificio cinco minutos antes de la explosión. Había bajado del colectivo 99 en Viamonte y Pasteur y le llamó la atención el silencio de la calle. En los departamentos de la zona los moradores desayunaban leyendo el diario.

Sebastián Barreño, de tres años, caminaba por Pasteur de la mano de su mamá. Iban hacia el Hospital de Clínicas y cerca de las diez pasaron por la puerta de la Amia. Rosa, la mamá, se salvó. Ingrid Finkelchtein tenía 18 años y su vida estaba dedicada al grupo Duran Duran. Esa mañana había ido con su madre, con su amiga íntima Carla Josch y Analía, la hermana de Carla, a buscar un empleo.

Las cuatro murieron en la Bolsa de Trabajo de la Amia. Jorge Antunez tenía 18 años y trabajaba como mozo en un bar de Tucumán y Pasteur. Había llegado de San Juan dos años antes y planeaba terminar séptimo grado en una escuela nocturna. David Barriga, un obrero boliviano de 28 años que trabajaba en las refacciones de la Amia, le había pedido a su hermano Julio que lo acompañara a una inmobiliaria porque quería comprarse un terrenito. No alcanzaron a salir: la bomba detonó a las 9.53 y ninguna de las 86 víctimas estaba preparada para morir.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Walter Goobar, periodista.

El Operativo Soberania Guerra Chile Argentina Por el Canal de Beagle

El Operativo Soberanía – Guerra Chile Argentina

Hacia 1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla tenía como objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que se registraban en la Argentina.

Por eso la realización del Mundial les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” (creada por la consultora internacional Burson Marsteller) para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el exterior. (imagen: J. R. Videla)

Pero una vez obtenido el campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti, la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de la problemática de las torturas, las detenciones y las desapariciones que se producían en todo el territorio de la República Argentina.

Había que inventar una guerra y y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva que no llegó a convertirse en una guerra por milagro.

Cerca de la Navidad —cuando la maquinaria bélica estaba en marcha y miles de soldados habían sido movilizados a las fronteras—, la aceptación de una mediación papal detuvo el peor desenlace.

La negociaciones directas entre Chile y Argentina ocurrieron entre la publicación oficial del Laudo Arbitral, el día 2 de mayo de 1977, y el comienzo de la Mediación papal en el conflicto del Beagle, el 22 de diciembre de 1978.

Este período fue tenso y llegaría a su punto culminante el 22 de diciembre cuando Argentina inició las operaciones para ocupar militarmente las islas.

Ese mismo día, la junta militar argentina abortó la Operativo Soberanía y aceptó la mediación papal. Ambos países eran regidos por gobiernos de las fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e interior.

Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de represión, como la Operación Cóndor, como quedó demostrado posteriormente a través de la justicia.

Las contradicciones de ambos gobiernos eran tan elocuentes que el gobierno de Pinochet tuvo que alabar la política exterior de Salvador Allende al que había derrocado y el gobierno de facto de Videla debió criticar la posición de la Revolución Argentina bajo el general Alejandro Lanusse, por el tratamiento del conflicto limítrofe.

Hacia 1978 la dictadura de Augusto Pinochet sufrió un sacudón cuando se descubrieron los restos de campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar.

El enfrentamiento entre Pinochet y el comandante de la Fuerza Aérea de Chile el General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, la destitución de Leigh y la siguiente renuncia a su cargo 18 de los 21 generales, los problemas por las violaciones a los Derechos Humanos y las exigencias de los EE.UU para la persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra Orlando Letelier, pusieron en problemas a la dictadura. (imagen: Pinochet)

La oposición comenzaba a agruparse en torno al ex-Presidente de la República Eduardo Frei Montalva que se alineó con el gobierno de facto de Pinochet por el conflicto con la Argentina.

Eduardo Frei declaró públicamente su apoyo a la posición del gobierno con las palabras “Se esta alimentando, no por Chile, un conflicto de dramáticas consecuencias”

A fines de los años 70 Chile goza ha de una incipiente bonanza económica que terminaría con la profunda crisis económica del año 1982. E

l objetivo prioritario del gobierno chileno era evitar la guerra sin ceder territorio insular o continental. Para ello estaba dispuesto a negociar el limite marítimo.

Dada la fuerte presión militar argentina, Chile consideraba apropiado para la consecución de ese objetivo la acción de un mediado y la presencia de observadores militares en la zona de conflicto.

En Argentina gobernaba el llamado Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de las Fuerzas Atinadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder liste balance dentro de la Junta Militar argentina permitía ademas la deliberación política dentro de las fuerzas atinadas y la formación de bloques entre ellas.

Se distinguieron dos corrientes políticas dentro de las fuerzas Armadas argentinas los blandos (J. Videla R. Viola, R. Bignone), los duros José. A. Vaquero, Luiciano. B. Menendez, Leopoldo Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M.) y A. Massera.

Conforme a esa distribución del poder, los objetivos del gobierno militar eran variados y  controvertidos dentro de las fuerzas armadas. Algunos eran partidarios de aceptar el Laudo Arbitral, otros de impedir una salida de Chile al Océano Atlántico ya sea a través de un limite marítimo adecuado ó, como exigían otros, a través de soberanía argentina sobre alguna o algunas de las islas de martas. Algunas consideraban, como el almirante (R) Isaac Rojas, que el limite debía ser el meridiano del

Cabo de Hornos ya desde el Canal Beagle dejando así la parte oriental de la Isla Navarino bajo soberanía argentina.

Las pretensiones mas extremas del nacionalismo argentino alcanzaban desde las islas Picton, Nueva y Lennox hasta ocupar la Isla de Chiloé.

Consciente de su mayor peso militar, del aislamiento internacional de Chile y con una confianza absoluta en que una guerra con Chile sería fácil de ganar, la Junta Militar argentina rechazó el Laudo Arbitral el 25 de enero de 1978.

Mientras no se encontraba solución al conflicto, se acumulaban en Argentina las medidas para presionar a Chile y obligarlo a abandonar el Laudo Arbitral.

En octubre de 1978 los presidentes de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo a Malvinas y el Beagle.

EL OPERATIVO SOBERANIA: Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión.

La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.

En el gobierno chileno, consciente del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de «el que no salta es un chileno«, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.”

La marina de guerra se preparó durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas.

Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca.

Al día siguiente de conocido el fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de un árbitro”.

El 19 de enero de 1978 los presidentes de Chile y Argentina se reunieron en Mendoza en medio de crecientes preparativos bélicos.

En esa ocasión, aseguran fuentes argentinas, Pinochet habría aceptado en  principio entregar por lo menos una parte de una isla a Argentina.

El 25 de enero Argentina declaró nulo el Laudo Arbitral de 1977.

El 26 de enero el gobierno chileno emitió un comunicado, afirmando que el laudo tenía carácter obligatorio e inapelable.

El 20 de febrero de 1978 ambos presidentes acordaron en la localidad chilena de Puerto Montt continuar las, negociaciones con dos comisiones mixtas sucesivas, llamadas Comix 1 y Comix 2. Comix 1 tuvo éxito y tras 45 días se alcanzaron los objetivos planteados de distensión y acuerdos en cuanto a la navegación en el área del conflicto.

Comix 2, se inició el 2 de mayo, encabezada por Francisco Orrego Vicuña del lado chileno y el general Ricardo Etcheverry Boneo del argentino tenía como objetivo resolver en el plazo de seis meses los problemas sustantivos: delimitación definitiva de las jurisdicciones en la zona austral, integración económica; intereses comunes en el continente rico; delimitación precisa del Estrecho de Magallanes y el cocimiento de líneas de base rectas.

El 2 de noviembre de 1978 se  cumplió el plazo dado a la segunda comisión mixta sin obtener esbozo de acuerdo en los temas de mayor importancia (límites marítimos, cuestiones relativas al Canal de Magallanes y bases rectas).

En los temas secundarios (integración física, cooperación económica, políticas comunes en la Antártida se alcanzaron acuerdos que no lograron detener los apresto bélico de ambos lados de frontera.

Poco antes del término de la Comix 2, Chile volvió a proponer a Argentina llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.

MEDIACIÓN PAPAL:  A comienzos de guerra era solo cuestión de tiempo.

Todos los esfuerzos para llegar habían fracasad momento cuando el Ministro de  Relaciones Exteriores de Chile, Hernán Cubillos Sallato propuso a su par trasandino solicitar la mediación de una potencia amiga. Se acordó solicitar la medición papal.

El 12 de diciembre, Hernán Cubillos viajó a Buenos Aires y tras dialogar con Carlos Washington Pastor aprobaron la solicitud de mediación, pero en la tarde de ese día la Junta Militar argentina desautorizó al ministro Pastor.

Tras el viaje sin resultados de Cubillos, en Buenos Aires tuvo lugar una sesión de la junta militar argentina en el edificio Cóndor, con la ausencia notoria de Videla y el canciller Pastor.

En esa reunión se le colocó fecha y hora al Operativo Soberanía: el 22 de diciembre de 1978 a las 22:00 horas.

A último momento de ese día el Vaticano logró la anuencia de los dos gobiernos para intentar una gestión pontificia y ofreció el envío de un representante.

En Buenos aires Videla convocó a los comandantes que debían dirigir el ataque para plantearles la nueva propuesta Papal.

Se despacharon mensajes para detener la ofensiva la mayoría cumplió salvo la que estaba apostada en la provincia de Neuquén que avanzo varios kilómetros en territorio chileno ya que no pudo recibir la contraorden debido a problemas de comunicación. (imagen: Samorè-Videla)

En las jornadas siguientes el Vaticano envió al cardenal Antonio Samoré quien llevó a la firma, en enero de 1979, el Acta de Montevideo que despejaba la posibilidad de una guerra que hubiera costado en las primeras semanas miles de víctimas.

La mediación se concreté en 1980 y aunque atenuaba los efectos del fallo anterior, era favorable a Chile.

En 1981 el régimen de Pinochet aceptó la propuesta pero no así el argentino que nunca respondió.

Llegó la Guerra de Malvinas, otro dislate militarista, cayó la dictadura y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredé una situación prácticamente irreversible. Pero esa es otra historia….

Batalla de Suipacha Las Guerras de la Independencia Argentina

Batalla de Suipacha-Guerras de la Independencia

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

La primera victoria: Suipacha

El 6 de noviembre de 1810, el ejército patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de 1810.

El general español Córdova dispuso el ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río Suipacha.

Los españoles quedaron inmovilizados por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria y el dominio de gran parte del Alto Perú.

Los españoles dejaron cuarenta hombres muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿ Entonces, le envió un oficio a Balcarce:

«Capitulo bajo garantía de la vida para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas de ustedes (…); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil (…)».

Pero, González Balcarce no pudo tomar ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la misericordia.

Mientras tanto, una columna patriota de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de Cinti.

El 9 de noviembre, la noticia del triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo. También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez de las avanzadas porteñas.

Los tres fueron llevados detenidos a la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta de Buenos Aires.

Batalla de Salta Exodo Jujeño Batalla de Tucuman Ejercito del Norte

Batalla de Salta – Exodo Jujeño

INTRODUCCIÓN:
Aún cuando las órdenes del gobierno le imponían replegarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió detenerse al llegar a Tucumán, en vista del patriótico apoyo que su población le ofrecía. Concentró sus tropas en la ciudad, y esperó el avance de los realistas, que iban acercándose comandados por el general Pío Tristán.

El 24 de setiembre de 1812 ambas fuerzas se trabaron en lucha, con resultado favorable para los patriotas. Tristán perdió más de 1.500 hombres entre muertos y heridos, y luego de rechazar una intimación de Belgrano para que se rindiese, se retiró silenciosamente de la ciudad con los restos de su ejército, durante la noche del 25 al 26.

Inmediatamente después de la victoria, el ejército patriota recomenzó su adiestramiento, y en enero de 1813, terminados los preparativos, reinició su marcha hacia el norte en persecución de los realistas. Tras de vadear el río Pasaje, Belgrano hizo prestar a sus soldados juramento de obediencia a la soberana asamblea que acababa de instalarse en Buenos Aires.

Desde esa fecha -13 de febrero de 1813- el citado río se llama Juramento, en recuerdo de la ceremonia allí realizada. Pocos días después llegaron a la ciudad de Salta, donde nuevamente se trabaron en lucha con los españoles el 20 de febrero. La victoria favoreció por segunda-vez a los patriotas, en cuyo poder quedaron, prácticamente, todas las armas y banderas del enemigo.

Tristán se vio obligado a capitular, y Belgrano, cuyo generoso corazón no alentaba rencores, celebró un armisticio con Goyeneche y devolvió a los realistas los oficiales y soldados que habían sido tomados prisioneros.

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA

Díaz Vélez los persiguió hasta Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.

La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y disciplina.

Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se fortificó.

batalla de TucumánLos patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido; en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de estallar la conjuración de Alzaga.

El éxito de Belgrano contribuyó a desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba asegurado.

Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el titulo de capitán general. 

El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la Banda Oriental.

Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que “dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución española de 1812.

En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación (lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina motivaba las protestas de la tropa.

Compensó en parte estas ausencias con la colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.

Ya reorganizadas las fuerzas y dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito.

El 13 de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez, que venia desde Buenos Aires.

A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos, avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los esperaba en esa época.

El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta, pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.

Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.

Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán, nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé, porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.

Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían el pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió inmediatamente de Salta.

También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos. La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de Belgrano.

Como consecuencia de la batalla de Salta, se afianzó la dominación patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.

La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos que llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha importancia a la formación religiosa del alumnado.

Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto ,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a la causa de la Revolución.

Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos en el Alto Perú.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

ÉXODO JUJEÑO
Durante la segunda expedición al Alto Perú llevada a cabo por el ejército del Norte, a cuyo frente estuvo el general Belgrano, se produjo lo que la historia ha dado en llamar «éxodo jujeño», que comenzó en los primeros días de agosto de 1812 y finalizó el día 23 de ese mes con la salida del ejército, los últimos en abandonar el lugar.

Esta penosa retirada se produjo ante el inminente peligro de una invasión del ejército realista que, bajo las órdenes de José Manuel de Goyeneche, amenazaba caer sobre el norte argentino.

El 29 de julio anterior, Manuel Belgrano, instalado con su ejército en la provincia de Jujuy, publicó un atemorizador bando por el cual se ordenaba la evacuación total del lugar, para que cuando los realistas llegasen «…la provincia sólo fuera campo de silencio y desolación». Por medio del mencionado bando se ordenaba: a los hacendados, retirar todo el ganado que hubiera en las propiedades rurales («fundos»), vacuno, caballar, mular y lanar; a los labradores, extraer todas las cosechas; a los comerciantes, «enfardelar» y remitir los efectos propios y ajenos sin perder un momento, pues lo que quedara afuera sería quemado, sin averiguar su pertenencia, junto a todos los enseres que no pudieran ser transportados.

Todo debía cumplirse con la más extrema urgencia y bajo pena de ser declarado (quien no cumpliera las órdenes) traidor a la patria.

El 23 de agosto se retiraron las tropas y voluntarios que, al mando de Díaz Vélez, cuidaron por la retaguardia a los últimos jujeños que abandonaban su terruño.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Huaqui Las Guerras de la Independecia Argentina Resumen

Batalla de Huaqui: Las Guerras de la Independecia Argentina

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

Problemas políticos en el ejército patriota
La situación existente en Buenos Aires a fines de 1810 —la derrota y desplazamiento del sector morenista—, repercutió desfavorablemente en el seno del ejército patriota que se encontraba en el Alto Perú.

El jefe supremo de tal ejército, Juan José Castelli, pertenecía al grupo derrotado políticamente en Buenos Aires; mientras que el comandante militar (Antonio González Balcarce) y el segundo (Juan José Viamonte), pertenecían al grupo saavedrista, triunfante en la antigua capital virreinal. Sin embargo, Saavedra no se decidió a ordenar la destitución de Castelli, pues «hubiera sido muy arriesgada, y acaso ocasionado mayores males en el Ejército, si no hubiera sido obedecida (…)».

Al iniciarse el mes de junio de 1811, la situación militar en el Alto Perú marchaba hacia un desenlace definitivo. Pese a la división que los enfrentamientos políticos introdujeron en las filas del ejército revolucionario, Castelli resolvió atacar a las fuerzas realistas del general José Manuel Goyeneche.

Pese a que desde el 16 de mayo existía un armisticio entre los dos ejércitos, pero esa tregua había sido objeto de repetidas violaciones por los dos lados. Ambos ejércitos estaban separados por el río Desaguadero, en las cercanías del lago Titicaca, límite entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata.


El desastre de Huaqui
El 17 de junio de 1811 se celebró una Junta de Guerra en el cuartel general patriota, situado en la localidad de Huaqui. El 19 de junio, dos divisiones patriotas, al mando de Viamonte y Eustaquio Díaz Vélez, iniciaron el avance y acamparon en la quebrada de Yuraicoragua, a la espera de las otras divisiones al mando de Castelli y González Balcarce.

Mientras tanto, una columna de jinetes cochabambinos, capitaneados por Francisco del Rivera, cruzaban por un puente improvisado el río Desaguadero para intentar atacar por la retaguardia al ejército realista de Goyeneche.

El ejército patriota contaba con seis mil hombres, pero gran parte de ellos eran reclutas altoperuanos desprovistos de suficiente instrucción militar y armamento. Es más, la división reserva del ejército estaba integrada totalmente por indios que, armados con palos y chuzas, habían sido incorporados al ejército como improvisados combatientes.

Por su parte, el ejército de Goyeneche dividió a sus ocho mil efectivos en tres columnas de asalto, que en la noche del 19 de junio cruzaron silenciosamente el Desaguadero por el denominado Puente del Inca. Entonces, las fuerzas patriotas fueron sorprendidas en su accionar.

El 20 de junio de 1811 las tropas realistas atacaron a las fuerzas patriotas en todos sus flancos. Los reclutas altoperuanos y los indios se dispersaron rápidamente. Tras cinco horas de lucha, los batallones de Viamonte y Díaz Vélez cedieron y emprendieron la retirada, pese a la llegada tardía de Del Rivero con su caballería (que había*»vuelto a traspasar el Desaguadero). Al caer la noche, las tropas patriotas se en cuentran dispersas por los montes y caminos.

Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina.

El desastre de Huaqui, conocido también como del Desaguadero, provocó la pérdida del Alto Perú para el movimiento revolucionario, y dejó abierta la puerta para la invasión a Jujuy, Salta, Tucumán y la propia Buenos Aires. La Junta porteña ordenó la destitución inmediata de Castelli.

El 26 de agosto de 1811, el propio presidente de la Junta, Cornelio Saavedra partió rumbo al Noroeste para organizar personalmente la organización de la resistencia contra el ejército de Goyeneche. Mientras tanto, los escasos restos del ejército retrocedían hacia Jujuy bajo la dirección de Juan Martín de Pueyrredón.

El general Goyeneche fue nombrado primer conde de Huaqui por esta victoria. Este jefe realista había nacido en la peruana Arequipa; su padre era un rico hacendado y propietario de minas nacido en la Península.

Un cambio de planes
Saavedra dejó la ciudad de Buenos Aires el 26 de agosto de 1811, acompañado por el comandante de Húsares Martín Rodríguez y otros veinte oficiales. Su alejamiento de la capital debilitó grandemente la posición del gobierno, dirigido por el grupo saavedrista.

esta ocasión fue aprovechada por los antiguos partidarios de Mariano Moreno para retomar la ofensiva; entre septiembre, octubre y noviembre de 1811 se produjeron una serie de sucesos que llevaron a la disolución de la Junta Provisional de Gobierno (transformada entonces en Junta Grande), la instalación del Triunvirato y el destierro (dentro de los límites del país) para Saavedra.

Cornelio Saavedra fue reemplazado en el mando del ejército del norte por Juan Martín de Pueyrredón, quien acababa de llegar a Jujuy con gran parte del tesoro de la Casa de la Moneda de Potosí. El pretendido ejército apenas si estaba compuesto por la división de Eustaquio Díaz Vélez y algunas milicias montadas.

El 19 de octubre de 1811, Pueyrredón pidió su relevo a la comandancia del ejército, deseoso por retornar a la capital. Mientras tanto el ejercito de Goyeneche no podía continuar con su avance pues estaba preocupado por reprimir una nueva sublevación en Cochabamba.

Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina – Las Campañas Militares – Fascículo 5 – Colección CosmiK

Batalla de Chacabuco Libertad de Chile San Martin O’Higgins Maipu

Batalla de Chacabuco: Libertad de Chile

Campaña a Chile y PerúEntrevista de GuayaquilExilio de San MartínSan Martín en Europa

Batalla de Chacabuco — El 10 de febrero todo el ejército estaba concentrado en Chacabuco. Se procedió en seguida al reconocimiento del terreno, aprovisionamiento de caballada y de camas para los que resultaran heridos en el encuentro.

Marcó del Pont entregó el mando del ejército realista al brigadier Rafael Maroto, por considerarlo más capaz, pero debido a tan reciente designación, no conocía sus fuerzas ni el escenario de la lucha.

Maroto llegó el día 11 a la hacienda de Chacabuco y se dedicó a reconocer el terreno, zona de serranías escarpadas. San Martín, para impedir que fuera auxiliado por las fuerzas que estaban diseminadas a lo largo de la Cordillera, decidió adelantar la batalla  y librarla el 12 de febrero de 1817, en vez del día 14.

Batalla de ChacabucoDividió sus fuerzas en dos cuerpos: la derecha al mando de Soler (con el grueso del ejército), y la izquierda dirigida por O’Higgins; ambos debían combinar su ataque.

El jefe chileno llegó primero a lo alto de la sierra que los separaba de los realistas, y al ver que Maroto se estaba concentrando, decidió atacarlo sin esperar la llegada de Soler, que debía atacar por el flanco para encerrar al enemigo (entre los dos jefes había resentimientos por cuestiones de competencia)

San Martín, al verlo comprometido en una lucha que le estaba siendo funesta, ordenó a Soler que apresurara la marcha y apoyó el ataque con los granaderos de Zapiola y de Necochea. Merced a esta acertada orden, los realistas fueron vencidos después de tres horas de lucha.

En el parte de batalla, San Martín decía: “En veinticuatro días hemos hecho la campaña pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile.»

Si no hubiera sido por la temeridad de O’Higgins, que desobedeció la orden de esperar a Soler, los realistas se hubieran rendido a discreción casi sin luchar, por la disposición de las fuerzas, pues San Martín, al decir de Mitre, ganaba por sus planes antes de entablar la lucha.

Al promediar el día, las tropas al mando de O’Higgins se encontraban en una lucha encarnizada. San Martín advirtió que O’Higgins se hallaba en peligro, y le gritó nerviosamente a su ayudante de campo: «Corra y diga a Soler que cargue el punto sobre el flanco enemigo». Soler acomete por la retaguardia, San Martín se desespera y cargando su cuerpo enfermo se confunde en un feroz combate, sable en mano, con las fuerzas enemigas. La carga furiosa de los granaderos terminó por despedazar a la resistencia española. El ejército realista, en medio del pánico, emprendió la retirada hacia el sur de Chile

Como consecuencia de este triunfo, cundió la alarma en Río de Janeiro  y Perú, se tomó Chile y se impidió un ataque realista por el Norte. Marcó del Pont, abandonado por todos, huyó de Santiago, pero fue apresado y remitido a San Luis y más tarde a Córdoba, donde murió en 182I.

San Martín adelantó a Santiago un escuadrón para poner orden, pues el populacho se entregó a excesos contra los realistas y el día 14 hizo su entrada en la capital. Al día siguiente convocó una asamblea de notables para designar director supremo; lo eligieron a él, pero no aceptó, manteniendo la línea de conducta que se trazara de “no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no tengan enemigos”.

Entonces fue elegido O’Higgins, que designó ministros a Miguel Zañartú, del Interior, y al coronel José Zenteno, de Guerra y Marina. El gobierno argentino premió al héroe de Chacabuco con una pensión vitalicia para su hija Mercedes; ambos gobiernos le ofrecieron el grado de brigadier, que rechazó, aceptando solamente el de generalísimo del Ejército Unido (argentino-chileno), para poder continuar su empresa.

El Cabildo de Chile le donó una chacra, que aceptó con la condición de que la tercera parte del producto se destinara al hospital de mujeres.
En Santiago, por esta época, quedó instalada una filial de la Logia Lautaro.

Después de la batalla de Chacabuco, Soler en franca discrepancia con O’Higgins, fue llamado por Pueyrredón, medida a la cual no era ajeno el general San Martín.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

 

 

La Primera Batalla o Guerra de los Argentinos Colonia de Sacramento

La Primera Batalla o Guerra de los Argentino

Los gobernadores del Río de la Plata, temerosos del riesgo que significaba para Buenos Aires la banda oriental del río, extensa y despoblada, pidieron que se enviaran soldados para la defensa y colonos españoles para poblar. Nada se hizo. El Imperio no daba para más.

Confirmando esos temores, en 1658, corsarios franceses venidos del puerto de La Rochela intentaron desembarcar en Buenos Aires. Pero el gobernador español logró detenerlos con la ayuda de ciertos marinos holandeses que en forma pacifica traficaban en las aguas porteñas.

Poco después (1664) el francés Bartolomé Massiac, dueño de un garito de juego en la ciudad, elevó una prolija descripción al poderoso Colbert, ministro del rey Luis XIV. Sugería que Francia fundara un establecimiento permanente en el Plata.

«Buenos Aires es una pequeña ciudad de unas trescientas o cuatrocientas familias, que sólo tienen para su defensa doscientos soldados de guarnición (…) La ciudad no está cubierta ni protegida por ninguna muralla, trinchera o foso”, informaba.

Calculaba que el gobernador podía reunir 600 combatientes, más 400 indios de servicio, 300 mestizos y otros tantos negros esclavos. Sólo hay cien casas de habitantes adinerados, dice, el resto de la población vegeta en la pobreza y unas 2.000 mujeres casadas y solteras viven, la mayoría, de su trabajo o de sus amores secretos”.

«Los habitantes —continúa Massiac— son cuidadosos de sus personas, viven honestamente entre ellos y respetan a los extranjeros. Viven libres y en familia como en Francia: las mujeres prefieren casarse con un europeo antes que con un criollo porque los criollos son muy aficionados a las indias”.

La población está descontenta con el gobierno de Madrid, porque distribuye los buenos empleos entre los españoles de la Península y nada entre ellos, a no ser que paguen por obtenerlos. Desearían ser gobernados por un príncipe o un rey in dependiente.  Estas eran sin duda afirmaciones tan apresuradas como interesadas.

Colonia del Sacramento

Desde mediados del siglo XVII, altos funcionarios y mercaderes del Brasil proponían la conquista de Buenos Aires a fin de tener una factoría para el comercio con Potosí. Estas amenazas no eran ignoradas por las autoridades del Río de la Plata, cuando a fines de 1679 recibieron avisos desde el Paraguay y del Superior de la Compañía de Jesús, sobre el reclutamiento de una gran expedición en el puerto brasileño de Santos con destino al Río de la Plata.

Manuel Lobo, un militar de prestigio, vino al frente de la expedición que en 1680 fundó la Colonia Do Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata, el centro histórico de la actual Colonia (Uruguay). Soldados, aventureros, indígenas y esclavos negros integraban el contingente fundador. Varios comerciantes flamencos, holandeses e ingleses llegaron de inmediato a la nueva factoría, dispuestos a explotarla.

Entre tanto, el gobernador de Buenos Aires, José de Garro, enterado por unos pescadores de la presencia de los portugueses, visitó a Lobo para hacer protesta formal de los derechos de España al territorio usurpado. Mientras daba aviso a los gobiernos de Santa Fe, Corrientes, el Tucumán y al superior de los jesuitas.

Garro juntó una fuerza considerable: 120 soldados y vecinos porteños, 300 cordobeses, 81 correntinos, 50 santafesinos, unos pocos indios quilmes de los vencidos en la reciente guerra calchaquí y 3.000 indios de las misiones del Paraguay que venían mandados por sus caciques y acompañados por los confesores jesuitas quienes ejercían la verdadera autoridad sobre esa tropa.

Con el apoyo del cabildo, Garro tomó la decisión de atacar. No había tiempo de preguntar a España o a Lima si estaban de acuerdo. Por eso puede decirse que ésta, como ha escrito Félix Luna, es la primera guerra de los argentinos, tanto por la iniciativa de pelear en defensa del territorio, como por la composición de la tropa mencionada más arriba.

El ataque se produjo en la noche del 6 de agosto. Previamente el gobernador, en el lenguaje caballeresco de la época, intimó a Lobo el desalojo de la Colonia. Bastante menos caballeresco resultó el final de la lucha, pues se permitió saqueo libre, aprovechado por los indios tapes para ensañarse con la guarnición portuguesa vencida. Más de un centenar de lusitanos había muerto.

La victoria llenó de júbilo a los rioplatenses. Pero el esfuerzo pronto se vio defraudado: España, que al enterarse de la usurpación había dado instrucciones de desalojar a sangre y fuego a los portugueses, cedió ante la reacción enfurecida del rey de Portugal.

En efecto, Pedro II de Braganza, apenas supo lo ocurrido en Colonia, amenazó a España con una guerra. Carlos II cedió, desautorizó al gobernador de Buenos Aires y devolvió la Colonia a Portugal. Ambos reinos se comprometieron a discutir los límites de Tordesillas, pero este compromiso se postergó y la Colonia Do Sacramento fue reconstruida y repoblada por los portugueses.

El siglo XVII concluía en el Río de la Plata con una importante experiencia de autogestión victoriosa, seguida por una decisión de la metrópoli que resultaba incomprensible a los ojos de los criollos, pues se había gestado en la Península según los intereses europeos y no de acuerdo a los intereses netamente americanos.

Buenos Aires se acomodó a las nuevas circunstancias y se estableció una buena comunicación entre ambas costas ribereñas. Sin embargo esta fundación portuguesa genero tres guerras regionales de repercusión internacional. (Tratado de Permuta)

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente de Maria Saénz Quesada

Principios de la Lucha Guerrillera Concepto y Aplicacion

Principios de la Lucha Guerrillera – Che Guevara

Che GuevaraErnesto «Che» Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

  1. Esencia de la lucha guerrillera.
    La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido, además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un modificador de viejos dogmas sobre la conducta de las masas populares de la América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.
  2. Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América, son ellas:

1º. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2º. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3º. En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo.

De estas tres aportaciones, las dos primeras luchan contra la actitud quietista de revolucionarios o seudorrevolucionarios que se refugian, y refugian su inactividad, en el pretexto de que contra el ejército profesional nada se puede hacer, y algunos otros que se sientan a esperar a que, en una forma mecánica, se den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse de acelerarlas. Claro como resulta hoy para todo el mundo, estas dos verdades indubitables fueron antes discutidas en Cuba y probablemente sean discutidas en América también.

Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y la consolidación del primer foco.

Es decir, es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica. Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el poder contra el derecho establecido.

En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones cada vez más afirmativas, y un estado de resistencia que crista-liza, en un momento dado, en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las autoridades.

Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica.

El tercer aporte es fundamentalmente de índole estratégica y debe ser una llamada de atención a quienes pretenden con criterios dogmáticos centrar la lucha de las masas en los movimientos de las ciudades, olvidando totalmente la inmensa participación de la gente del campo en la vida de todos los países subdesarrollados de América.

No es que se desprecien las luchas de masas organizadas, simplemente se analizan con criterio realista las posibilidades, en las condiciones difíciles de la lucha armada, donde las garantías que suelen adornar nuestras constituciones están suspendidas o ignoradas.

En estas condiciones, los movimientos obreros deben hacerse clandestinos, sin armas, en la ilegalidad y arrostrando peligros enormes; no es tan difícil la situación en campo abierto, apoyados los habitantes por la guerrilla armada y en lugares donde las fuerzas represivas no pueden llegar.

Guevara, Ernesto,
Obra revolucionaria,
México, Era, 1989, pp. 27-28.

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar:

 

Biografia del «Che» Guevara Ernesto Su Asesinato en Bolivia

Biografía del «Che» Ernesto  Guevara y Magnicidio

Ernesto «Che» Guevara, 1928-1967
Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

«En toda revolución verdadera se triunfa o se muere»
Ernesto «Che» Guevara

Resumen Biográfico: Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma y a partir entonces sufrió de ese mal durante toda su vida.

La familia se muda en 1932 a la ciudad de Alta Gracia (Córdoba) por recomendación médica, pero su salud no mejoró.

biografia ernesto che guevara

En México como médico, conoció a Fidel Castro y se unió al grupo de revolucionarios cubanos. Creó y dirigió el grupo guerrillero de Sierra Maestra. Marchó sobre Las Villas, tomó Santa Clara y, a la caída de Batista, entró en La Habana (1959). Fue director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y del Banco Nacional de Cuba.

Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre.

Es probable que haya leído algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes.

En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto.

Che GuevaraEsos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano.

Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra.

En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus indias.

En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami.

El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media.

El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista.

De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas.

El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista.

El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro.

En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarrevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada.

Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General.

Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando.

el che y fidel castroSe unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959.

Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y ‘Che’, como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase.

Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956).

Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario.

El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista.

Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba.

Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia.

De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU.

De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: «No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear».

Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas.

El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: «El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía».

Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos.

Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego.

Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunist.

che guevara

En 1960 cuando escribía sobre la guerra revolucionaria, pensaba:

Podrá en ciertos casos el guerrillero mantener su trabajo de épocas de paz, pero esto es muy difícil; prácticamente, la guerrilla suburbana es un grupo de hombres que ya está fuera de la ley, que tiene complexión de ejército, situado en las condiciones tan desfavorables que hemos descrito.

La importancia de una lucha suburbana ha sido muy desestimada, pero es extraordinaria. Un buen trabajo de este tipo, extendido sobre una amplia área, paraliza casi completamente la vida comercial e industrial de ese sector y coloca a la población entera en una situación de intranquilidad, de angustia, de ansias casi del desarrollo de sucesos violentos para salir de esa espera.

Si desde el primer momento del inicio de la guerra se piensa en la posibilidad futura y se van organizando especialistas en este tipo de lucha, se garantizará una acción mucho más rápida y por tanto un ahorro de vidas y del precioso tiempo de la nación.

El foquismo, castro-guevarista (al que adhería Santucho), fue expuesto por el «Che» Guevara en El guerrillero: esencia de la lucha estratégica y tácticas guerrilleras, éste consistía en tres premisas básicas:

1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente en el campo.

Con los años la imagen del «Che» Guevara se idealizó, pero mientras para algunos representa la esencia del idealismo romántico, para otros simplemente fue un asesino que no reparó en los medios empleados para obtener sus fines.

Ejecución del Che Guevara en Bolivia

Che Guevara: La muerte de un idealista

El 9 de octubre de 1967 el mundo era sorprendido con la noticia de la muerte de Ernesto Guevara, quien bajo el apodo de “El Che” se había convertido en vida en una de las figuras políticas y revolucionarias que a lo largo de los años ha despertado grandes pasiones.

Durante años, una serie de morbosas fotografías de los últimos momentos con vida del Che, incluso aquella que lo retrata fallecido sobre una gran pileta de lavado, han recorrido el mundo alimentando al mito que encierra la historia de este médico argentino que decidió dedicarse a la política y participar activamente en la Revolución Cubana de los años cincuenta.

muerte de Ernesto Guevara

Las circunstancias que giraron en torno a su muerte demuestran que fue un hombre que lucho por sus ideales hasta el último aliento. El Che Guevara había sido tomado prisionero por los militares del ejército boliviano durante el combate desarrollado en Quebrada del Yuro.

Como prisionero fue enviado a una escuela que se encontraba en un paraje en las cercanías de la aldea La Higuera, y recluido en una de las aulas en las que solían ser detenidos los guerrilleros, y donde al mismo tiempo se almacenaban los cadáveres de los guerrilleros muertos.

Al detenerlo, la misión de los militares ya había sido decidida, y el Che Guevara debía pagar con su sangre sus ideales, por lo que se realizó una suerte de sorteo entre los miembros del ejército para elegir al hombre que se encargaría de ejecutar al Che. El sargento Mario Terán fue el brazo ejecutor de la misión.

Luego del asesinato, precisamente sucedido el 9 de octubre de 1967, el gobierno de Bolivia decidió anunciar públicamente la muerte de Ernesto Guevara, asegurando en el comunicado que su fallecimiento se había producido en medio de un combate.

Para difundir la noticia, previamente el cadáver del Che Guevara fue transportado en helicóptero a Vallegrande, y allí fue colocado sobre las piletas del lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta.

Fue en aquel lugar donde el cuerpo sin vida de Guevara permaneció en exhibición pública durante dos jornadas consecutivas, momento en que el fotógrafo Freddy Alborta retrató para siempre aquella imagen que aún recorre el mundo.

Una vez finalizada aquella exhibición, el ejército procedió a hacer desaparecer el cuerpo sin vida del Che, como solía hacerse con el resto de los guerrilleros.

Con el correr de los años, y gracias a las investigaciones impulsadas por el gobierno cubano, finalmente el 28 de junio de 1997, un grupo de científicos cubanos junto al Equipo Argentino de Antropología Forense lograron hallar los restos de Guevara y de seis de sus hombres dentro de una fosa común ubicada en Valle Grande.

Hoy el cuerpo sin vida de este emblemático idealista, descansa en la un sepulcro ubicado en Santa Clara en el Memorial de Ernesto.

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AMPLIACIÓN: Su epopeya en Bolivia de casi un año, se le ubica en ese territorio abandonado de la mano de Dios, su Cuartel General se convierte en una trampa para él mismo.

Se mantiene en constante movimiento en los días finales, pero la guerrilla es buscada y cazada con celo, con profesionalismo, con infinitos recursos técnicos.

Su final es heroico si se tiene en cuenta que en ningún momento deja de combatir, y que cae muy mal herido en manos del «Enemigo» y que, finalmente, no se le fusila; más bien se le asesina.

En su libro Mi amigo el che, Ricardo Rojo, un abogado argentino amigo de Ernesto Guevara, narra en un par de páginas el trágico, dramático final. Es un final conocido. Se duda entre llevarlo a una ciudad próxima donde se le pueda curar y luego someter a juicio o matarlo en el lugar en que se encuentra a fin de que no pueda dar lugar a la espectacularidad de un acontecimiento de resonancia mundial, como sería el juicio contra Ernesto «che» Guevara.

Se opta por la última solución: matarlo donde se encuentra. Una ráfaga de ametralladora lo cruza de arriba a abajo, hiriéndolo mortalmente en el cuello con varios disparos. Esto lo hace el capitán Gary Prado Salgado, jefe de la compañía de «rangers» del 2o Regimiento, que capturó al che. El tiro de gracia se lo da el coronel Andrés Selnich, comandante del Tercer Grupo Táctico que participó en el cerco y captura del precioso prisionero. Selnich es el superior jerárquico del primero.

En seguida se toman algunas fotografías que han recorrido el mundo. El che se encuentra acostado en el suelo, con la cabeza apoyada en un muro, semi cubierto de la cintura para abajo. Tiene los ojos semicerrados y su boca dibuja una leve sonrisa. Los disparos de la ametralladora y el tiro de gracia dieron nacimiento al mito: el che vive.

Y dondequiera que haya campesinos, hombres, que esperen ser «liberadores», hay una velita votiva encendida junto a la imagen del che o en su memoria, a falta de una imagen. El mito dice que el che vive…
Gregorio Goldenberg.

La muerte del Che Guevara significó el derrumbe total de la facción cubana que intentaba exportar la revolución al estilo castrista.

El Partido Comunista Boliviano, que estuvo a punto de dividirse entre los partidarios del Che y los dirigentes locales que contaban con maniobras más lentas y seguras (estaban infiltrando las fuerzas armadas de Bolivia y se mantenían en estrecho contacto con los grupos terroristas de Chile, Argentina, Perú, Brasil y Uruguay), terminó por unificarse con poca pérdida: sólo un grupo se escindió y tomó la iniciativa guerrillera, comandado por los hermanos Peredo.

Tampoco ellos encontraron apoyo popular y sus guerrillas fueron liquidadas en muy corto tiempo.
El oficial del ejército boliviano Joaquín Zenteno Anaya, quien comandaba el distrito militar de Santa Cruz de la Sierra en 1967, y dirigió las eficaces acciones antiguerrilleras que determinaron la derrota del Che Guevara y, posteriormente, la de Inti Peredo, quedó en la mira de los terroristas internacionales.

En efecto, ya retirado del servicio activo, pasó a servir en el cuerpo diplomático de su país, llegando a ser embajador de Bolivia en París.

El 11 de mayo de 1976, dos asesinos provistos de armas automáticas lo acribillaron, junto con su chofer, cuando subía a su automóvil para dirigirse a su embajada. Los asesinos posteriormente publicita-ron su crimen identificándose como miembros de una supuesta «Brigada Internacional Che Guevara».

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar

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EL «CHE» COMO SÍMBOLO Entre Los elementos que resultaron de los procesos de cambio, la imagen del Che Guevara es posiblemente uno de las más impactantes.

Y nos referimos no tanto a la ideología del Che o a sus acciones políticas, ya que en la actualidad son muy pocos los jóvenes que adhieren a su ideario en América latina o en la Argentina, sino a la imagen emblemática del Che, que ha recorrido y sigue recorriendo el mundo despertando múltiples adhesiones.

Es posible encontrar esta imagen en remeras que se venden indistintamente en Alemania, África o la Argentina. También puede ser hallada como graffiti en casi cualquier país del mundo.

Y quienes usan las remeras o pintan las paredes están lejos de adherir al comunismo y mucho menos están dispuestos a tomar las armas para derrocar al gobierno autoritario o dictatorial de turno.

Entonces, ¿por qué los jóvenes exhiben esta figura o imagen?

La adhesión a la imagen del Che responde a una identificación con la rebeldía y la pureza de intenciones, y no con el comunismo o a la lucha armada.

Que Guevara haya abandonado la comodidad del palacio de gobierno cubano y haya arriesgado su vida en la sierra boliviana para concretar sus ideales de lograr una sociedad más justa, hizo y hace que muchos jóvenes se sientan atraídos por él.

Las remeras y los pósters con la imagen de Guevara son, como los discos y otros objetos, productos comerciales, y como tales recorren el mundo permitiendo que los jóvenes los adopten como una manera poco esforzada de manifestar su rebeldía.

Sería errado suponer que no existieron otras influencias significativas. Si nos situamos en la Argentina, algunas de éstas tuvieron lugar durante los oscuros años de la dictadura militar y otras en democracia.

Hugo Chavez El Perfil del Presidente de Venezuela Biografia Vida

Hugo Chavez: El Perfil del Presidente de Venezuela

Chavez, Presidente de Venezuela

PRIMER GOBIERNO DE CHÁVEZ HUGO

Hugo Chávez asumió la presidencia tras ganar cómodamente las elecciones. Prometió refundar una nación donde el 80 por ciento de la población vive debajo del límite de la pobreza.

Biografía: Hugo Chávez Frías nació en Sabaneta, Venezuela, el 28 de julio de 1954. Es hijo de dos maestros, Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías de Chávez. Creció en la humildad en un pequeño pueblo del llano venezolano, por lo que a corta edad, sus padres lo llevaron con su abuela paterna, Rosa Inés Chávez, para que se ocupara de su crianza.

Realizó su educación primaria y el bachillerato, y luego estudió en la Academia Militar de Venezuela, de donde egresó, con el grado de Subteniente en 1975. También es licenciado en Ciencias y Artes Militares, en el área de Ingeniería y alcanzó el grado de Teniente Coronel.

Entre otras cuestiones de su vida, Hugo Chávez desde joven fue aficionado al Béisbol. Además es autor de cuentos, poesías y obras de teatro, como: «Vuelvan Caras» (enviado a El Nacional), «Mauricio», «El Genio y el Centauro» (obra teatral que ganó el tercer premio de Teatro Histórico Nacional, en 1987)

Se casó dos veces. La primera con Nancy Colmenares, mujer de una familia humilde de Sabaneta de Barinas, con la que tuvo tres hijos: Rosa Virginia, María Gabriela y Hugo Rafael. Al mismo tiempo, mantuvo una relación sentimental e ideológica con la historiadora Herma Marksman, que duró alrededor de diez años. Luego contrajo matrimonio con la periodista Marisabel Rodríguez, madre de su última hija, Rosinés. Desde el año 2003, están separados, por lo que no hay Primera Dama en Venezuela.

EL PRESIDENTE: El teniente coronel (R) Hugo Chávez, de 44 años, asumió el 2 de febrero la presidencia de Venezuela tras ganar las elecciones del 6 de diciembre último, con el 56 por ciento de los votos.

Se trata de un momento histórico porque con Chávez termina una etapa de bipartidismo que comenzó en Venezuela en 1958, al caer la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Ese año, por sugerencia de los Estados Unidos, Acción Democrática (los adecos) y Copei (Comité de Organización Política Electoral Independiente, de tendencia socialcristiana) firmaron un acuerdo (el Pacto de Punto Fijo) por el que ambos partidos tendrían una cuota equitativa de poder y se alternarían en el gobierno. Pero mas tarde Chávez, con su Polo Patriótico, que también integraron aliados de una parte de la izquierda venezolana, derrotó en las urnas al empresario Henrique Salas Rómer, candidato de adecos y copeyanos.

Chávez cobró fama tras el golpe fallido del 4 de febrero de 1992 contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez (CAP). Opuesto a las políticas neoliberales que CAP (como casi todos sus pares en América del Sur) había impuesto en Venezuela, Chávez y otros compañeros de armas planificaron derrocarlo.

Atacaron el Palacio de Miraflores pero fueron derrotados. Antes de ser trasladado a la cárcel, Chávez se hizo públicamente responsable de la intentona, pidió disculpas y dijo: «Me rindo por ahora». Estas palabras despertaron un verdadero furor popular y, aunque estaba incomunicado, la gente hacía colas de cuadras y cuadras alrededor de la prisión para darle respaldo. Por su popularidad tuvieron que dejarlo libre en 1994 y desde entonces se preparó para competir en las elecciones.

Chávez recibe una administración pública arruinada, una economía paralizada por los bajos precios del petróleo (7 dólares el barril) y una deuda externa de 26.000 millones de dólares. Internamente, la situación es terrible: el 80 por ciento de los 23 millones de venezolanos vive bajo la línea de la pobreza.

El ex militar, de origen humilde y muy carismático, representa a una generación más joven y a otra clase social que llega al poder. Trae una nueva visión del mundo y, por lo tanto, expectativas y planes muy diferentes a los de las élites venezolanas que tradicíonalmente condujeron el país.

Prometió refundar el país teniendo como referente los ideales del patriota Simón Bolívar y, sobre todo, poner fin a la terrible desigualdad que vive un país que es una de las principales potencias petroleras del mundo. (Fuente: El Bicentenario N°10 1990-2010 por Por TELMA LUZZANI Periodista)

Chávez, el hombre más imprevisible:

Como gobernaría Chávez durante le resto de su mandato? Utilizaría su nuevo capital político ganado en el referéndum de 2004 para destruir lo poco que quedaba de las instituciones democráticas, para instaurar una dictadura absoluta y protegerse de futuros reveses electorales una vez que cayeran los precios del petróleo? ¿O, por el contrario concluiría que podía seguir gobernando indefinidamente permitido un espacio —aunque limitado— de libertades civiles?

Antes de irme de Venezuela, y luego de intentarlo a través de varios conocidos comunes, logré una entrevista con el hombre que mejor conocía a Chávez: su mentor político y artífice de su ascenso al poder, Miquilena. La cita se realizó en la casa de Ignacio Arcaya, quien hasta hacía poco había sido el embajador venezolano en Washington, y que había estado cerca de Miquilena durante varios años.

Con 86 años a estas, Miquilena rengueaba un poco al caminar, pero conservaba una rapidez mental sorprendente. Nos sentamos en el patio, y antes de que Arcaya se retirara para dejarnos conversar a solas, felicité a Miquilena r su estado físico, bromeando que quizá sería más interesante hacerle preguntas médicas que políticas.

¿Qué comían los políticos venezolanos para mantenerse tan bien?, le pregunté. Yo viajaba constantemente a América latina, y no había otro país con tantos políticos longevos, comentó. ¿Cómo hacían Miquilena, Caldera, Pérez, Pompeyo Márquez tantos otros dirigentes octogenarios para seguir militando políticamente con pasión de adolescentes? Uno de ellos señaló con el dedo pulgar al cuarto de al lado, donde conversaban en un sofá dos mujeres de no mucho más de cuarenta años, y me respondió con una sonrisa: “Nos casamos con mujeres mucho más jóvenes”.

MiquilenaMiquilena (foto izquierda) había sido el padre intelectual de Chávez, el hombre que había organizado su primer viaje a Cuba, el jefe de campana de su primera victoria electoral en 1998, y su todopoderoso ministro del Interior y presidente del Congreso hasta que había renunciado en 2002, por desacuerdos con su jefe.

Según me contó, se habían conocido poco después de la intentona golpista de 1992, cuando Chávez estaba en la cárcel, y lo había invitado a visitarlo en el penal. Miquilena estaba proponiendo en ese momento una asamblea constituyente para “refundar” el país, argumentando que el sistema de partidos se había agotado, y Chávez —además de estar interesado en conocerlo personalmente— había manifestado su interés en ese proyecto.

A través de Pablo Medina, un político de izquierda amigo de ambos, se había concertado una Visita a la prisión. “Fue una grata reunión, bastante cordial, amena. Allí hubo empatía. Lograrnos establecer una amistad”, recuerda. “Después, las reuniones se fueron reproduciendo sistemáticamente.” A partir de entonces Miquilena, que le llevaba más de cuarenta años a su nuevo amigo, se convirtió en el mentor ideológico de Chávez. Entre ambos hombres se desarrolló una relación de padre-hijo.

Cuando Chávez salió de la cárcel, se fue a Vivir a la casa de Miquilena, donde permaneció durante cinco años, hasta ganar la presidencia en 1998. “Allí nos sentábamos a soñar de noche, a conversar sobre el país decente, el país humilde, el país sin ladrones, para abatir la miseria totalmente injustificada que el país estaba sufriendo y sigue sufriendo”, recuerda.

En 1994, Miquilena presentó a su huésped a los cubanos, quienes lo invitaron por primera vez a la isla. La reunión se produjo en casa de Miquilena. “Tuvimos en mi casa Un almuerzo, Chávez, el embajador cubano Germán Sánchez y yo, y allí planificamos el viaje a Cuba”, me dice: Los cubanos estaban ansiosos por que Chávez viajara cuanto antes: el presidente Caldera acababa de recibir al líder del exilio cubano en Miami, Jorge Mas Canosa y el régimen cubano quería que Chávez diera un discurso crítico de Caldera en la Casa de las Américas de La Habana como represalia. Durante el almuerzo, Miquilena, que era un viajero frecuente a La Habana, le insistió al embajador para que se encontraran con Castro “porque me parecía que ir a Cuba sin verlo a Fidel no tenía sentido” El embajador dijo que no podía dar seguridades, porque la invitación era para que Chávez diera un discurso en la Casa de las Américas.

“Entonces, cuando me dijeron que no sabían, dije bueno, no voy. Y fue Chávez solo”, recuerda Miquilena. Para sorpresa de ambos, Castro no sólo recibiría a Chávez durante ese viaje, sino que lo estaría esperando a su llegada. “Fidel lo estaba esperando en la escalera del avión, y de allí en más no lo dejó sino hasta que lo puso en el avión de regreso.

Estuvo con Fidel toda la noche. Incluso, no hallaban dónde comer y se fueron a la embajada venezolana en la mitad de la noche. El embajador (venezolano) me contó después que como su esposa no estaba ahí y no tenía cómo darles de comer, Fidel salió con Chávez a una de esas casas de protocolo a comer a medianoche. De ahí en adelante, Chávez se convirtió en un simpatizante, en un amigo de Fidel, compartiendo sus ideas”.

Miquilena se había retirado del gobierno a mediados de 2002, frustrado por el hecho de que Chávez no siguiera su consejo de bajar el tono incendiario de sus discursos, que estaban volviendo en contra cada vez más a los sindicatos, a los empresarios, a la Iglesia y a los militares, y creando cada vez más enemigos del gobierno.

Desde entonces, y hasta que lo entrevisté dos años después, Miquílena había mantenido un perfil bajo, emitiendo alguna que otra declaración pidiéndole respetuosamente a su ex discípulo que respetara las reglas democráticas, pero hablando rara vez con la prensa. Durante varios meses tras alejamiento del gobierno, ambos habían mantenido comunicaciones porádicas1 en las que habían hablado como viejos amigos.

“Cómo definiría a Chávez”, le pregunté a Miquilena. ¿Es un nuevo Castro, un Pinochet disfrazado de izquierdista, o qué? El ex padre intelectual de Chávez, intercalando anécdotas de sus casi diez años de ‘trato diario con el presidente venezolano, me lo describió corno un hombre intelectualmente limitado, impulsivo, temperamental1 rodeado de obsecuentes, increíblemente desordenado en todos los aspectos de la vida, impuntual, absolutamente negado para las finanzas, amante del lujo y por sobre todas las cosas errático.

“Por el conocimiento que tengo de Chávez, es uno de los hombres de lo más impredecibles que he conocido. Hacer cálculos acerca de él es verdaderamente difícil, porque es temperamental1 emotivo, errático. Y porque como no es un hombre bien amueblado mentalmente, ni un hombre con una ideología definida.., está hecho estructuralmente para confrontación.

Él no entiende el ejercicio del poder como el árbitro de la nación, como el hombre que tiene que establecer las reglas de juego y que tiene que manejar la conflictividad desde el punto de vista democrático. No está preparado para ello”, respondió.

¿Pero no acababa de decirme que Chávez compartía las ideas de Castro? “Sí y no”, respondió. Después de su primer viaje a Cuba en .1994, y del inesperado recibimiento que le había dado Castro, “Chávez decía que era interesante la experiencia de Fidel, que había sido exitosa. (El veía) el éxito de Fidel como un éxito de orden personal, por el ‘hecho de haber perdurado en el poder. Pero en ese momento, él era ‘perfectamente consciente de que eso (Cuba) no tenía nada que ver con ‘Venezuela, que el mundo de hoy no estaba para ese tipo de cosas”, dijo Miquilena.

“Y qué cambió después? ¿Se fue radicalizando con el tiempo?”, pregunté. Miquilena dijo que la dinámica de los acontecimientos fue llevando a Chávez cada vez más cerca de Castro, pero más por motivos que tenían que ver con su temperamento que ideológicos.

Quizás, el narcisismo de Chávez lo había llevado a una retórica cada vez más confrontacional —y cercana a Castro— porque eso era lo que le generaba la mayor atención mundial y le permitía proyectarse ComO un líder político continental. Cuanto más “antiimperialistas” eran sus discursos, más grandes eran los titulares, y más gente en los movimientos de izquierda latinoamericanos lo tomaba en serio.

Y, simultáneamente, cuanto más evidente se hacía el deterioro político de Venezuela, más necesitaba de una excusa externa para explicarlo, y nada caía mejor en la región —especialmente con Bush en el Pode que culpar a los Estados Unidos por “agresiones” reales e imaginarias. Y, finalmente, “Fidel le había metido en la cabeza desde un principio la idea de que lo iban a matar”, dijo Miquilena. Por eso Chávez comenzó a asesorarse con la guardia personal de Castro y a aceptar gradualmente cada vez más cubanos en sus organismos de seguridad e e inteligencia.

Cuando se produjo el paro petrolero de 2002, los Cuba nos habían enviado técnicos e ingenieros para ayudar al gobierno a superar el trance. Y una vez consolidado en el poder, Chávez había aceptado gustosamente los 17 mil médicos y maestros cubanos que le permitían proveer atención médica y educación en las tonas más rezagadas del país.

Pero Chávez nunca había tenido una ideología muy definida, ni un plan a largo plazo, porque era un hombre fundamentalmente indisciplinado, decía Miquilena. Su estilo de gobernar era casi adolescente Llamaba a sus ministros pasadas las 12 de la noche para contarles una idea brillante que se le acababa de ocurrir, daba instrucciones para todos lados, todos le decían que sí, y nadie jamás le daba seguimiento a sus órdenes. Después, cuando las cosas no funcionaban, cambiaba los ministros. No era casual que, en cinco años de gobierno, hubiera hecho ochenta cambios de ministros.

“Él está rodeado de lo que en el ejército llaman ‘ordenanzas’. No tiene ninguna posibilidad de que haya alguien a su alrededor que lo contradiga”, recordó Miquilena. Arcaya, el ex embajador de Chávez en Washington, que había sido su ministro de Gobierno y Justicia, me había contado poco antes que Chávez solía llamarlo tarde en la noche, a veces hasta a las 4 de la mañana, con algún pedido del que casi invariablemente se olvidaba al día siguiente.

“Yo le dije una vez: ‘Hugo, el principal causante de la desorganización eres tú”’, recordaba Arcaya. “Él preguntó: ¿por qué dices eso? Bueno, porque le pides a un ministro que te prepare un informe sobre la educación, que te prepare un sancocho, que vaya un momentito a los Estados Unidos a hablar con el banco, que regrese y lleve a los niños a un juego de béisbol. Y eso no SC puede hacer. Porque los ministros nunca te van a decir que no lo pueden hacer. Te van a decir, por supuesto, señor presidente, y después lo van a hacer nada.”

Una noche, cuando Arcaya aún era ministro de Gobierno y Justicia, el presidente lo había llamado a las 10 de la noche para pedirle un informe urgente sobre un problema que se había suscitado en una cárcel. “Me lo traes mañana a las 6 A.M. a La Casona”, le había ordenado Chávez. Arcaya comenzó a llamar a sus subordinados y a todo aquel pudiera saber algo sobre el tema, pero por lo avanzado de la noche había encontrado a nadie.

Finalmente, con un amigo, se había quedado hasta las 5 de la mañana tratando de hacer el informe lo mejor e pudo. A las 6 se había presentado en La Casona, con el informe en piano. Cuando pidió ver al presidente el secretario privado le había dicho: imposible si a la medianoche se fue a Margarita…”. Y el presidente jamás le había pedido el informe. Al regresar de Margarita, ya tenía otro tema en la cabeza y se había olvidado por completo del de la cárcel.

Aunque Chávez trataba mucho mejor a Miquilena que al resto de los ministros el todopoderoso ministro del Interior también había sudo las consecuencias del caos en el gobierno. “Es el hombre más absolutamente impuntual que te puedas imaginar para todo.

No tiene horario para nada, no preside el gabinete va a su oficina cuando quiere”, recordaba Miquilena. Y trataba pésimo a sus colaboradores. «El trato mismo que les da a sus subalternos es un trato despótico un trato humillante. Los humilla. A un gobernador delante de nosotros, altos funcionarios, le dijo en una oportunidad que era una porquería que no servía para nada, que ‘usted se me va inmediatamente de aquí’, etcétera”, señaló Miquilefla. “Después, reconoce que comete errores, da cuenta que lo ha hecho mal… pero al rato vuelve a hacerlo.”

En el manejo económico del gobierno Chávez operaba con total arbitrariedad, como si manejara una hacienda personal. No tiene idea en materia de finanzas. Absolutamente ninguna regla de control. De golpe manda: “Dale al banco tal tantos millones”, decía Miquilena. ‘focos días atrás, Chávez había dado un discurso ante el Banco de la Mujer, y le habían presentado un plan que le había gustado. “Esto está muy bueno. Están haciendo una gran labor.

¿Hay algún ministro aquí? ¿Alguien de la Casa Militar? Ah, González, bueno, anótame ahí, para darle 4 mil millones a este banco”, había dicho el presidente venezolano, en una escena televisada por cadena nacional. Y eso sucedía todos los días, decía el ex ministro del Interior.

Según Miquilena la retórica incendiaria de Chávez no sólo le estaba ganando cada vez más enemigos al gobierno gratuitamente1 sino que le restaba credibilidad con sus propios partidarios1 porque el presidente estaba hablando de una revolución ficticia que no tenía nada que ver con lo que estaba haciendo, decía Miquilena.

“Chávez empezó a usar un discurso que dividía a la sociedad entre ricos y pobres1 entre oligarcas y pueblo, y con un lenguaje revolucionario que en ningún caso correspondía con lo que estaba ocurriendo en la vida real, ni ha ocurrido todavía ni ocurrirá a mi manera de ver”, señalaba Miquilena.

Porque Chávez estaba hablando de una “Revolución Bolivariana” continental que terminaría con la oligarquía, y de hecho estaba siguiendo Políticas económicas neoliberales, y otorgando las concesiones más ventajosas de la historia a las multinacionales petroleras norteamericanas, decía “Yo le planteaba constantemente que con ese discurso estaba engañando a los que se creen revolucionarios, y eso va a dar un saldo rojo, pOrque Van a descubrir que hay una mentira”, recordó.

“Entonces, con esa mentira les estábamos metiendo miedo a los sectores económicos, y estábamos engañando a la vieja izquierda que seguía pensando en la revolución “Miquilena se había cansado de plantearle a su jefe que, con ese discurso el gobierno no estaba sumando nada, y perdía apoyo de ambos lados.

“Y cómo reaccionaba Chávez cuando le decía eso?”, pregunté Reaccionaba positivamente, y muchas veces les pedía a Miquilena y a José Vicente Rangel, quien en los cinco primeros años de Chávez en el poder había servido sucesivamente como canciller, ministro de Defensa y vicepresidente, que arreglaran las cosas con los agraviados de turno.

“Por ejemplo, Chávez atacaba violentamente a un periodista en un discurso, y yo le planteaba que eso no podía ser, que ése no era el papel de un jefe de Estado. Él me daba la razón, y yo llamaba al periodista para decirle que todo estaba bien. Pero inmediatamente volvía a las andadas, porque es un hombre irrefrenable cuando está frente a un micrófono con cinco mil personas adelante”, dijo Miquilena.

“En una oportunidad, Chávez me pidió que fuera a conversar con (el magnate de la televisión) Gustavo Cisneros para que llegáramos a un acuerdo, porque Cisneros tenía una política muy agresiva en la oposición. Yo con mucho gusto lo invité”, recordó a continuación.

Miquilena invitó al posteriormente fiscal general Isaías Rodríguez, y los tres habían tenido un prolongado almuerzo, en el que habían llegado a un entendimiento de que de ambos lados bajarían el tono de su discurso, para contribuir a la pacificación del país.

Finalizado el almuerzo, cuando Miquilena iba de regreso a su despacho e hizo prender la radio de su automóvil, se encontró con que Chávez estaba dando en ese preciso instante un discurso con una serie de ataques e insultos contra Cisneros. “Eso sucedía mientras yo estaba en una conversación propuesta por él para establecer la paz con Cisneros! Ese es el personaje. Eso define las características de un hombre impredecible para cualquier cosa”, señaló.

Cuando Miquilena llegó a la conclusión de que no lograba cambiar la personalidad de Chávez, resolvió que sólo Fidel Castro podía dar a lograrlo. “Antes de romper definitivamente con Chávez, le í que hiciéramos una reunión entre Fidel, él y yo, para que hablara sobre la situación de Venezuela”, recordó.

“Yo pensé que Fidel es hombre inteligente, que tiene que estar consciente de que una torpe lítica en Venezuela, mal manejada no conduce sino al fracaso de cualquier proyecto que podría beneficiarlo, y que a él le convenía más gobierno amigo aquí, que uno no amigo.”

La reunión se había con‘etado en 2002, durante la cumbre de Nueva Esparta, en Margarita, los tres hablaron durante dos horas, y Miquilena había planteado abiertamente su temor de que el discurso agresivo del gobierno venezolano condujera sino a una situación de ingobernabilidad.

“Para mi satisfacción Fidel estuvo bastante de acuerdo conmigo en la necesidad de que había que moderar las cosas. Y (Castro) dijo categóricamente palabras textuales: ‘En Venezuela no está planteada una revolución’. Claro, Fidel sabía lo que era una revolución, y Chávez, no.

Para Fidel, una solución es un cambio social de los bienes de producción de una se social a otra clase social… Pero él sabía que Chávez no estaba haciendo una revolución, no la podía hacer, ni estaba planteado para Venezuela hacerla”, recordó.

Castro, efectivamente, era un realista y valoraba más que nada la permanencia de Chávez en el poder, y la ayuda que le podía dar a Cuba. Y cómo había reaccionado Chávez?, pregunté. “Dijo que sí, que esta-de acuerdo”, recordó Miquilena. Pero, como tantas veces antes, ha-vuelto a su discurso incendiario apenas llegado a Caracas. Y la posición de su ministro del Interior en presencia de Castro no le pudo haber caído muy bien. Al poco tiempo, Miquilena renunció.

Antes de dar por terminada la entrevista, no pude menos que volver a a plantear la pregunta de fondo, la que me venía haciendo desde mi llegada a Venezuela. ¿Quién tenía razón? ¿Petkoff, que decía que en Venezuela no se estaba gestando una dictadura sino “un proceso de debilitamiento de las instituciones para fortalecer a un caudillo”, o Garrido, que decía que Chávez estaba implementando un plan gradual e control absoluto del poder, perfectamente planeado que desde un inicio había previsto duraría veinte años a partir de su llegada a la residencia? “Creo que Garrido supone que Chávez es un hombre idológicamente estructurado, formado para tomar ese camino. Difiero con él en eso.

Creo que lo que tiene Chávez en la cabeza es un revoltijo de cosas, y que se deja llevar por lo que va ocurriendo cada día. Es un hombre puramente temperamental… Su norte es permanecer en el poder… No tiene la disciplina, ni una teoría clara de adónde va.”

Tras ganar el referéndum, Chávez ridiculizaría el proceso, permitiendo ciertas fachadas democráticas. Haría “un gobierno britano, tratando de perfumarse con algunas cosas democráticas como mantener una farsa judicial, una farsa parlamentaria, una farsa electoral”, concluyó Miquilena.

El hombre de los dos pedales

Como muchos temían, Chávez se radicalizó tras su victoria electoral de 2004. A mediados de 2005, con el petróleo a 60 dólares por barril —casi ocho veces más que cuando había asumido— y una oposición desmoralizada e intimidada, el presidente había acumulado poderes sin precedentes en la historia moderna de Venezuela.

Pocos meses después del referéndum, ganó 22 de las 24 gobernaciones del país, y unas 280 de las 335 alcaldías. Simultáneamente, amplió arbitrariamente la Corte Suprema de Justicia de 20 a 32 magistrados, nombrando a incondicionales suyos para todos los puestos recién creados; hizo aprobar una “ley de contenidos” de prensa que le dio la posibilidad de cerrar medios de oposición a su antojo, e hizo cambiar el modus operandi del Congreso para que varias leyes cruciales pudieran ser aprobadas por mayoría simple, lo que le aseguró el control del Poder Legislativo, donde sus partidarios tenían una escasa mayoría.

Simultáneamente, se dedicó a comprar armas en todo el mundo, reestructurar sus fuerzas armadas y cambiarles de uniforme para darles un carácter “antiimperialista”, y amplió su número de reservistas de 90 mil a más de 500 mil. Entre otras cosas, compró quince helicópteros de ataque Mi-17 rusos, Mi-35 y más de 100 mil fusiles AK-103 de Rusia, 10 aviones de transporte de tropas y 8 naves patrulleras de España, y 24 jets de ataque ligeros Súper Tucanos de Brasil, además de iniciar negociaciones para la compra de 50 cazabombarderos Mig-29 rusos, todo ello por una suma de más de 2 mil millones de dólares.

Para la oposición venezolana, lo más preocupante era el aumento de los reservistas, que ya no dependerían directamente del Ministerio de Defensa sino del presidente de la República, y que muchos temían que era más que la creación de “milicias populares” para vigilar a la población, al mejor estilo cubano. Para entonces, Chávez y Castro ya anunciaban públicamente que Cuba aumentaría de 17 mil a 30 mil sus médicos, maestros y otros “internacionalistas” en Venezuela.

Y mientras Chávez subía de decibeles su retórica contra los Estados Unidos -llamando a la secretaria de Estado Rice “Condolencia»y “una analfabeta”— y aumentaba los subsidios de petróleo a Cuba de 53 mil a 90 mil barriles diarios, invertía cada vez más petrodólares en expandir su influencia en la región mediante proyectos como Telesur, una cadena e televisión chavista-castnista financiada principalmente por Venezuela, y acuerdos petroleros con el Caribe que incluían una cláusula de apoyo a la Alternativa Bolivariana para América, o ALBA, la iniciativa e integración regional sureña propuesta por Chávez.

“Las revoluciones cubana y venezolana ya son una sola, el pueblo cubano y venezolano ya son. uno solo”, proclamaba Chávez el 9 de julio de 2005, en XI acto en Caracas en el que condecoró a 96 asesores cubanos que se habían destacado en el programa educativo Misión Robinson.

Intrigado por el curso que había tomado el gobierno de Chávez, amé a Petkolff por teléfono para preguntarle si —a la vista de los últimos acontecimientos todavía consideraba que Venezuela no estaba emarcada en una revolución a la cubana. Había pasado casi un año desde nuestra última conversación en Caracas, en la época del plebiscito.

Petkoff, una de las mentes más brillantes de Venezuela, me respondió 1ue sin duda,, desde entonces, Chávez había aumentado su control de las instituciones, pero agregó que “su retórica no está acompañada de lo que normalmente se asocia con una transformación revolucionaria, como ser cambios estructurales en la economía y en las instituciones”. Lo que haría, según Petkoff, era “un fortalecimiento de su poder personal, para ‘lo cual ha aumentado el control sobre las instituciones”.

Entonces, “Venezuela era ahora un sistema totalitario, o una democracia con ‘un hombre fuerte?”, pregunté. Petkoff no les prestaba mucha atención a los discursos “revolucionarios” de Chávez. “Se maneja con un pie pisando el pedal del autoritarismo, y con el otro pie en el pedal de las instituciones democráticas. Pisa uno u otro pedal de acuerdo con la coyuntura”, respondió. “Después del referéndum, obviamente, ha estado pisando más fuerte el pedal del autoritarismo.”

Poniendo en la balanza lo que decía Petkoff y lo que me había ‘dicho Miquilena en Caracas, me convencí más que nunca de que Chávez era lo que siempre sospeché: un militar intelectualmente rudimentario pero sumamente astuto, aferrado al poder, cuyo éxito político se debía en buena parte a que los precios del petróleo se habían disparado por las nubes durante su mandato.

Su mesianismo era casi paralelo a los índices del precio del petróleo. A mediados de 2005, cuando el crudo estaba en más de 60 dólares por barril, Chávez se presentaba como el redentor de Venezuela tras quinientos años de opresión: “La polarización entre ricos y pobres fue creada por el capitalismo y el neoliberalismo, no por Chávez”, dijo en una entrevista con el canal árabe Al—Jazeer “Fue creada por un sistema de esclavitud que ha durado más de Cinco siglos.

Cinco siglos de explotación, especialmente en el siglo XX, cuando nos impusieron el sistema capitalista, y al final del Siglo, cuando nos impusieron la era neoliberal, que es la etapa más desbarnizada del capitalismo salvaje.

Este sistema creó condiciones difíciles que llevaron a una explosión social. En 1989, yo era un oficial del ejército y veía que el país había explotado como un volcán. Entonces, hubo dos operaciones militares, en una de las cuales participé junto con miles de camaradas militares y civiles.”

Quizá quien me había hecho la mejor descripción ideológica de Chávez era Manuel Caballero, uno de los principales intelectuales de la izquierda venezolana. Al igual que Petkoff y Miquilena, Caballero me había sugerido tomar con pinzas el izquierdismo de Chávez, y verlo más como un militar populista que como un ideólogo de izquierda. Después de observarlo de cerca durante años, Caballero concluyó: “Chávez no es comunista, no es capitalista, no es musulmán, no es cristiano. Es todas esas cosas, siempre que le garanticen quedarse en el poder hasta el 2021.»

Fuente Consultada: Cuentos Chinos de Andrés Oppenheimer

Azules y Colorados Enfrentamiento entre militares Ongania contra los

Azules y Colorados: Enfrentamiento entre Militares – Onganía 

REVOLUCIÓN ARGENTINA: Golpe Militar de Juan Carlos Onganía: La Caída del Gobierno de Arturo Illia

Azules y colorados
Luego del derrocamiento de Arturo Frondizi, entre 1962 y 1963, ejerció la presidencia María Guido. En ese momento, las tensiones internas del Ejército se tensaron hasta el conflicto armado. Por un lado estaban los «azules», quienes consideraban al peronismo como un posible recurso en contra del avance del comunismo debido a su raigambre católica y nacional. Por otro lado, los «colorados», que eran acérrimos antiperonistas,  consideraban el peronismo una especie de antecedente del comunismo, Luego ce enfrentamientos que llegaron a tener como escenario algunas plazas de la Capital Federal  predominaron los azules, acaudillados por el general Juan Carlos Onganía.

Juan Carlos Ongania Presindente de facto argentino

El jefe de los “azules” : El año 1962 encuentra a Onganía como comandante de la División Blindada y del Cuerpo de Caballería en Campo de Mayo, la dad operativa más importante del país. Las Fuerzas Armadas ha: depuesto al presidente Frondizi y José María Guido había asumido la primera magistratura ante la Corte Suprema de Justicia. Onganía en desacuerdo con que los militares gobernasen de manera directa, alertó a otros generales que defendería al nuevo presidente. Comenzó así su protagonismo político dentro del Ejército.

En septiembre de ese año dirigió un levantamiento de Campo de Mayo, en oposición a quienes intentaban postergar sin plazo el llamado a elecciones. Usando la designación de las maniobras y juegos de táctica militar, los sublevados adoptaron para sí el apodo de “azules” que sus oponentes fueron llamados “colorados”.

El día 21 Guido ofreció su renuncia, pero Onganía la rechazó. La Aeronáutica, sumará azules, bombardeé un acantonamiento colorado en San Antonio de Padua y los tanques Sherman, al mando de Onganía libraron breves pero intensos combates en Buenos Aires y La Plata y derrotaron a los colorados. Por medio del famoso Comunicado 150, redactado por Mariano Grondona, los vencedores se comprometieron a velar “para que el pueblo votara libremente y que esa voluntad sea respetada por todos”.

El bando azul derrotó definitivamente a los colorados —con fuerte implantación en la Armada, aún bajo la influencia de Isaac Rojas— en abril de 1963. El triunfo de Onganía permitió restaurar la disciplina interna y puso fin a un período deliberativo en las Fuerzas Armadas. El jefe azul fortaleció su liderazgo y fue designado comandante en jefe interino del Ejército. La poca antigüedad de Onganía en la fuerza obligó a la mayoría de los generales a pedir su retiro. El nuevo comandante, además, dispuso el retiro obligatorio de una importante cantidad de oficiales “poco confiables”.

En septiembre de 1963 fue confirmado en el cargo, pocos días antes de que Arturo Illia asumiera la Presidencia. El 10 de enero de 1964 alcanzó el grado de teniente general. Fue de los pocos militares que, en el siglo XX, alcanzaron ese grado sin haber cursado en los institutos de Estudios Superiores, de Guerra o Técnico.

Durante el gobierno de Illia, Onganía realizó extensos viajes. Visitó Taiwán y el Japón, en junio de 1964. También conoció Alemania Occidental, Francia, España e Inglaterra. En agosto llegó a Washington y asistió a la conferencia de la Escuela Militar de West Point, donde pronuncié un discurso que describía las “Relaciones entre civiles y militares”. Ese mismo año visitó el Brasil, donde acababa de establecerse una dictadura, y en septiembre de 1965 participé de la reunión continental de ejércitos, realizada en el Perú.

En abril se había producido el desembarco norteamericano en Santo Domingo, capital de la República Dominicana. “Hay que evitar otra Cuba”, fue la consigna que el general Onganía tomó como propia, adherido a la doctrina contrainsurgente de las “fronteras ideológicas”, impulsada por el Pentágono. Presionó para que la Argentina enviase tropas a Santo Domingo, pero no tuvo éxito.

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