Gobierno de Brezhnev

La Descolonización de Africa y Asia: Que fue este proceso y porque?

La Descolonización de África y Asia:

El proceso de descolonización constituye uno de los más decisivos factores de la configuración de una nueva realidad histórica en el panorama global de la época actual, y ha dado origen no solo a un nuevo Tercer Mundo, con una dinámica interna propia, sino también a una serie de cuestiones y problemas que se proyectan directamente en el plano de la historia universal.

DESCOLONIZACION DE AFRICA Y ASIA

Es por ello una tarea no solo posible, sino necesaria, emprender descripciones históricas de la primera fase de este naciente Tercer Mundo, que constituye el campo problemático más reciente del siglo XX, y a la vez quizá el mas importante para el futuro de la historia actual.

FACTORES DE LA DESCOLONIZACIÓN.-

La descolonización tiene como consecuencia la independencia, pero esta, sin embargo, no se alcanza en muchos países de una forma completa, pues aunque la mayoría consigue su soberanía política, los lazos que les unen al pasado colonial quedan profundamente estrechados, manteniéndose una dependencia social, económica y cultural que condicionan su posterior desarrollo cayendo en una nueva modalidad de colonialismo.

FACTORES INTERNOS

El crecimiento demográfico:

La mayoría de los países en vísperas de su revolución contaban con unos efectivos demográficos muy elevados. Las altas tasas de natalidad, típicas en los países poco desarrollados, vieron descender sus tasas de mortalidad debido a sus mejoras higiénicas y médicas que habían aportado las potencias coloniales. Se producen grandes corrientes migratorias hacía las grandes urbes. Este incremento urbano sirvió de cohesión y acercamiento a los problemas y a la vez de difusión de ideologías y actitudes hostiles a la presencia colonial.

Transformaciones económicas y sociales:

La introducción de economías especulativas y de nuevos sistemas de intercambio en las colonias, trajo como consecuencia la destrucción de los anteriores sistemas de subsistencia, a la vez que situaba a gran parte del planeta en un circuito comercial internacional que se definiría como de «intercambio desigual» al desequilibrarse claramente a favor de los colonizadores.

Para obligar a trabajar a las poblaciones dependientes en los productos o en los sectores que interesaban a Europa, y para procurarse mano de obra en las condiciones más ventajosas, se utilizaron todo tipo de coacciones y trucos, desde impuestos a pagar en jornadas de trabajo, hasta trabajos forzados, e incluso, a pesar de estar prohibido, la compra de esclavos.

Cambios culturales e ideológicos:

Las nuevas formas de vida eran el testimonio del abandono tanto de sus agrupaciones tradicionales en clanes de familias o religiosos, como de sus instituciones y costumbres. Las sociedades coloniales soportaron el proceso de aculturación, es decir, la implantación de las formas de pensamiento y los valores surgidos en Occidente. Ante el choque producido por la presencia extranjera, gran parte de la población buscó una huida refugiándose en sus mitos.

Los círculos ilustrados indígenas, pertenecientes a la burguesía, iban aumentando con la extensión de la enseñanza occidental. Esta minoría ilustrada, sin embargo, aprendió de Occidente, bien la manera de prosperar dentro del sistema establecido, o bien la de utilizar sus enseñanzas en su contra en el momento oportuno, siendo, por tanto, los principales animadores de los movimientos nacionalistas e independentistas.

Los movimientos nacionalistas y sus líderes:

Para tener éxito en las metas propuestas, es decir, para que las distintas aspiraciones y movimientos nacionalistas pudieran alcanzar la independencia respecto de sus naciones dominadoras, fue necesaria la presencia de líderes que dotaran a estos movimientos de un programa político y una autoridad moral que, fácilmente comprendidas por las masas, calaran en sus pensamientos y les llevaran a perseguir su puesta en práctica.

FACTORES EXTERNOS

La crítica anticolonial:

La oposición al régimen colonial nace casi desde los comienzos de la colonización europea, incrementándose luego a medida que el mundo occidental tuvo un mayor acceso a las libertades. Desde dentro del socialismo se condena el principio de implantación de un pueblo sobre otro.

La actitud de los intelectuales y de los círculos religiosos:

La acción misionera denuncia los abusos y sometimientos de las poblaciones indígenas, sería a través de las encíclicas como «Pacem in Terris« promulgada el 11 de abril de 1963 por Juan XXIII o la de «Populorum progressio» el 26 de marzo de 1967 de Pablo VI, en las que se apoyaban mas decididamente la causa de la emancipación.

Durante el período de entre guerras surge el apoyo de los intelectuales y políticos, como los que en 1927 integraron la Liga contra el Imperialismo, esta celebró su Primer Congreso en Moscú, con la participación de delegados procedentes de los territorios sometidos.

Mucha mas incidencia tendría posteriormente la actitud de ciertos presidentes norteamericanos, como Wilson o Roosevelt, que se convirtieron en defensores de la causa de la libertad y de la emancipación de los pueblos.

La condena del socialismo: Desde los comienzos del movimiento socialista, se hicieron patentes las discrepancias; si bien los principios del socialismo eran incompatibles con la práctica colonial, no faltaron los que veían en el colonialismo el caldo de cultivo para ulteriores revoluciones socialistas. Otros veían que, a pasear de todo lo malo, el colonialismo podría resultar ventajoso para los sometidos.

Durante las dos guerras se transmitió a las colonias una imagen muy alejada de la próspera Europa que se quería haber transmitido: los enfrentamientos y las discrepancias entre los colonizadores. Los contactos entre colonia-metrópolis acentuaron el conocimiento de las tremendas diferencias, haciendo cada vez más patente lo que les separaba. Los esfuerzos a que las colonias se vieron sometidas para apoyar a las metrópolis vinieron seguidos de compensaciones (Asambleas legislativas) vía por la cual los nativos accedieron a los círculos de decisión política. El posicionamiento de USA y URSS, a partir del ’45, contrarios a la práctica colonial aparece en pleno proceso descolonizador, acelerándolo; pero no olvidemos los intereses que ambas potencias tienen (Guerra Fría).

La Sociedad de Naciones no desarrolló demasiados temas relativos al colonialismo debido a su parálisis, lo más relevante fue la creación de los mandatos como nueva figura jurídica; se trataba de desposeer a Alemania repartiendo sus antiguas colonias al tiempo que consolidaba y aumentaba la presencia de las viejas potencias (bajo una apariencia de vía hacia la independencia). La ONU recogió en su Carta un sistema ( la administración fiduciaria) que no deja de ser una forma de tutela colonial. El sistema se basaba en el derecho de los pueblos a acceder al régimen jurídico que deseasen y la necesidad de unas condiciones previas (económicas, culturales, políticas…) para poder ejercitar plenamente esos derechos.

Con el tiempo la ONU fue haciéndose más y más portavoz de la causa descolonizadora; en la Declaración sobre la Independencia de los países y pueblos colonizados (1960) la ONU cambia de rumbo, enfrentándose al colonialismo, al que tacha de «mal absoluto». No debemos olvidar un nuevo factor descolonizador: el aopyo que a los procesos en inicio prestan los países que ya han accedido a la independencia; se trata de un movimiento de solidaridad que alcanza su cenit en la CONFERENCIA AFRO-ASIÁTICA DE BANDUNG (1955. Isla de Java, Indonesia). Un año antes, los países ya independizados, encabezados por Ceilán, India, Pakistán, Indonesia y Birmania establecieron una serie de objetivos para esta conferencia:

Favorecer las relaciones amistosas entre las naciones africanas y asiáticas.

Examinar los problemas (económicos y sociales) de los países asistentes.

Analizar lo relativo a la soberanía nacional, racismo y colonialismo.

Valorar la posición de África y Asia en el contexto mundial.

La conferencia estuvo presidida por el Presidente de Indonesia (Ahmed Sukarno) que junto con Nehru (India) fueron los padres de la idea. La presencia de delegaciones fue más asiática que africana. Paralelamente Europa se posicionó temiendo agitaciones (los líderes independentistas y los «revoltosos» fueron encarcelados).

PROCESO DESCOLONIZADOR: RASGOS, ETAPAS Y AREAS

Según M. Madridejos la descolonización pacífica implicó la alianza o el entendimiento del poder colonial con la burguesía autóctona (cuando la hubo) o con los jefes tradicionales o con algún líder carismático. Concediendo la independencia las potencias pretendían encontrar otra vía mas sutil de dominación. Esta es la vía aplicada en casi toda el África negra.

El poder colonial provocó divergencias entre las fuerzas de la colonia a fin de imponer mejor sus condiciones o de asegurarse una permanencia en la zona. Este sería el caso de la partición de la India, basada en el fanatismo religioso excitado por la metrópoli para debilitar al partido del Congreso.

Cuando la independencia fue reclamada por un movimiento popular que podría hacer cambiar al nuevo país de bando, la guerrilla o la guerra abierta fueron fenómenos corrientes. Estos fueron los casos de Malasia, Indochina y Argelia.

En zonas donde los conflictos civiles estaban presentes, las metrópolis se aliaron con los bandos más nacionalistas conservadores y no dudaron en respaldar a regímenes dictatoriales. Casos de Filipinas, Vietnam y Corea del Sur.

ETAPAS DEL PROCESO DESCOLONIZADOR.

Durante la Primera Guerra Mundial y el posterior período de entreguerras los territorios del Oriente Medio y del Sur del Mediterráneo fueron los más afectados. El avance de la oposición a la presencia europea en los países musulmanes creció, pero la desunión en el seno islámico propició la creación de nuevas formas de dominación (protectorados…) en la zona. Incluso países ya independientes (Irán, Afganistán, Turquía…) fueron víctimas de la intromisión francesa o británica en sus asuntos internos

Tras la Segunda Guerra Mundial se abre el proceso descolonizador en toda su magnitud, siendo Asia la zona en la cual el proceso, ya abierto pero no concluido desde el XIX; aquí y ahora se escapa al control europeo y norteamericano. En Asia, según J. Chesneaux debe tenerse en cuenta la acción de los grupos y partidos nacionalistas, generalmente conservadores, y en la que suele darse dos tendencias: una de organización casi secreta (caso del Kuomintang chino), y otra que se constituye en «comité de notables» (Caso del Partido del Congreso, de la India). El movimiento nacionalista se debe entender como el «conjunto de manifestaciones políticas, sociales y culturales que expresan las aspiraciones de un pueblo en su liberación». Los partidos políticos que dirigen estas actuaciones buscan, no solo la independencia, sino también una transformación social. Esta mezcla de intereses se dio mucho en el caso de Asia

Japón había ejercido sobre su entorno el principal papel imperialista. Su desarrollo económico la había convertido en la principal potencia asiática. Japón ejerció en su entorno un efecto deslumbrante. China y su revolución supuso un acicate para la insurrección y para la difusión de ideas comunistas en Asia, aunque de un comunismo adaptado que hacía imposible la existencia de un socialismo no revolucionario.

India vio como el nacionalismo, existente desde antes, cobraba vida durante la Primera Guerra Mundial , acto que coincide con la labor de Gandhi. Durante el periodo de entreguerras la actividad fue creciendo, apoyada por dos corrientes: el Partido del Congreso y la Liga Musulmana; las diferencias entre ambas acabaron dando pié a la aparición de dos países diferenciados en lo religioso: India y Pakistán.

En África la presencia europea se prolonga hasta pasada la 2 G.M. En 1975 practicamente la totalidad del continente es independiente. El proceso abarca tres periodos:

1945-1955: época de los tanteos. Los partidos nacionalistas empiezan a contar con el apoyo de las masas.

1955-1962: época de la independencia de la gran cantidad de países. . Comenzó en el Norte.

1962-1980: Se consolida el proceso. 1975 es el año de conclusión de la descolonización.

La independencia de África, como se observa, comenzó también por los países musulmanes, aunque en Africa es más tardía que en África. Aquí el anticolonialismo, además de mostrarse antirracista y nacionalista, se ha orientado frecuentemente hacia el socialismo, que se define en esta variante africana como humanista, no dogmático y basado en el carácter religioso del africano.

En el África negra, Reino Unido dio luz verde a los procesos independizadores a partir de la 2ª G.M., basándose en la experiencia asiática, ya que podía ofrecer una institución de acogida (Commonwealth). El África francesa, basada en el concepto de asimilación, había creado la Unión Francesa (equivalente al órgano británico); en el seno de esta institución fueron creciendo los partidos nacionalistas.

En el ’58 se creó la Comunidad Francesa para regular las nuevas relaciones. En 1960 se independiza la práctica totalidad de las colonias francesas. El Africa Belga comienza a plantearse tímidamente el proceso en plena efervescencia de 1950; tras problemas Bélgica reconoció rápidamente la independencia en 1960.

Las colonias españolas y portuguesas : tras su entrada en la ONU España cambia su política y provincializa las colonias africanas para, poco después, otorgar autonomías que desembocan en independencia ( Guinea : 1968) o cesión a otros países (Ifni a Marruecos 1969) o ceder la zona a varios vecino (Sahara 1975). Portugal fue el país europeo más tardío en otorgar independencia a sus colonias: la revolución de los claveles (1974) , propiciada por el descontento sobre política colonial, aceleró pacíficamente el proceso.

EL TERCER MUNDO LOS PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO.

La plena soberanía alcanzada por las naciones tras la independencia no ha supuesto para la inmensa mayoría de ellas una mejora en las condiciones de vida de sus habitantes. La evolución de muchos países se ha visto frenada por conflictos que son consecuencia de una inestabilidad estructural. A menudo se han sucedido enfrentamientos y golpes y contreagolpes de estado, fruto de los partidos políticos que sirvieron en su momento de catalizadores de la independencia. La tendencia al «partido único» ha sido algo a lo que pocos países se han sustraído, justificando así las dictaduras militares y los gobiernos revolucionarios. Los ejércitos han desempeñado frecuentemente un papel protagonista, aunque frecuentemente se ha visto diviidido entre una mayoría de soldados analfabetos y una minoría de oficiales aculturados y ligados a la modernidad. Conflictos fronterizos y étnicos como los presentes de Centro-África vienen a completar este panorama.

El Neocolonialismo

Según el Prof. Arroyo se trata de «el dominio o influencia de las grandes potencias sobre países políticamente independientes, para asegurarse la explotación de sus recursos económicos y su fidelidad diplomática. Como el colonialismo, es otra forma de imperialismo, pero, a diferencia de aquel, no violenta, al menos teóricamente, las instituciones soberanas del país dominado; solo se asegura el control económico». No se trata de algo nuevo, ya lo practicó USA en Sudamérica durante el XIX. Se trata de mantener las ventajas económicas, los mercados y los proveedores de materias primas pero sin ninguno de los inconvenientes de sistemas anteriores.

El Subdesarrollo.

El término intenta definir algo que solo puede explicarse por la carencia de algo ajeno. No podemos decir que sea una situación igual en todos los países que así catalogamos, pero sí que presentan rasgos semejantes. Términos anexos a este son los de «País en vías de desarrollo» (el fenómeno visto desde el lado economicista) y «Tercer Mundo / No alineados» (visto desde la perspectiva política). El subdesarrollo se manifiesta a través de una serie de rasgos y características; según el prof. Y. Lacoste , catorce son las características:

Insuficiencia alimentaria (menos de 2,600 calorías/día)

Graves deficiencias en la población (altas tasas de mortalidad infantil, analfabetismo…)

Infrautilización o desaprovechamiento de recursos naturales.

Elevado índice de agricultores con baja productividad.

Industrialización incompleta o restringida.

Hipertrofia y parasitismo del sector terciario.

Dependencia económica.

Baja renta per capita.

Dislocamiento de las estructuras tradicionales económicas y sociales.

Escasa integridad nacional.

Debilidad de las clases medias en relación con el reducido porcentaje de población urbana.

Paro, subempleo y trabajo infantil.

Elevado crecimiento demográfico.

Toma de conciencia de su estado.

Desde los años ‘50s los países económicamente desarrollados han venido sosteniendo líneas de apoyo a los subdesarrollados; desde los últimos tiempos estas se muestran insuficientes y aparecen voces contrarias a una recuperación artificiosa de estos países que solo acrecentaría las desigualdades: la deuda externa; la solución, parece estar, en lo que algunos han dado en llamar el comercio justo. Aunque este es un problema que atañe directamente a los países desarrollados, que se convierten día a día en la meta de la emigración de los no-desarrollados; parece no encontrarse una solución al problema…. Por ahora.

La DescolonizaciónEn AfricaChinaIndiaAfganistán

ORIENORITE PRÓXIMO

Los países árabes: descomposición del Imperio Turco.-

Después de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Turco desaparece. Los ingleses y franceses pasan a tutelar la zona, mediante protectorados. Los países árabes van poco a poco adquiriendo la independencia en el Período de Entreguerras. El protectorado es una forma de dominio colonial. La colonia no pertenece a la metrópoli. Es un régimen en el que la metrópoli dirige la política exterior. La política interior es dirigida por un gobierno indígena.

La creación del estado de Israel (ver el conflicto árabe-israelí)

La creación de este estado en 1948, con apoyo de la ONU, ha originado una fuente de conflictos provocados por las rivalidades árabe-israelíes.

Desde principios del siglo XX, la población judía comienza a trasladarse a este territorio, por la tradición. Esta tendencia continúa hasta la SGM. Después de ella, el mundo, que conoce el holocausto judío, apoya la creación del Estado de Israel, para dar una patria a los judíos. Se crea en 1948 y va a ser una fuente de conflictos con los árabes.

Egipto, Irak, Líbano, Yemen, Siria, Arabia Saudita y Transjordania forman la Liga Árabe, que se enfrenta en una guerra a Israel. Pero Israel, al contar con el apoyo de EE.UU. está en superioridad y vence, ampliando sus territorios.

Hubo varios enfrentamientos más. El consejo de seguridad de la ONU se reunió varias veces y redactó resoluciones, ninguna de las cuales fue nunca cumplida por ningún bando, hasta los años 90. Los árabes se sentaron a negociar porque se les acabó el apoyo soviético.

El Tercer Mundo y el movimiento no alineado

Las colonias consiguieron la independencia. Ahora, siendo ya países, tienen muchos problemas. Son independientes políticamente, pero sufren una dependencia económica, que les hace pasar por serias dificultades. Tienen problemas sociales y políticos internos: se dan rivalidades y enfrentamientos entre distintas religiones o etnias, que llevaron muchas veces a regímenes militares dictatoriales.

El término Tercer Mundo se impuso como una forma de designar a todos aquellos países que, por encima de su adscripción al bloque occidental y soviético, se identifican con situaciones de dependencia, pobreza o subdesarrollo.

En los países tercermundistas va a nacer un movimiento que pretende dar una tercera opción, sin adherirse a ningún bloque. Es el movimiento no alineado o de no alineación. Fue impulsado por los líderes independentistas.

Estos líderes convocaron una reunión, la conferencia de Bandung, que reunía a los líderes de países del Tercer Mundo. Esta conferencia intenta recuperar la dignidad de estos países. En el acta final de esta conferencia, se defiende la independencia de los pueblos y la igualdad de las naciones; se rechaza el intervencionismo de las grandes potencias y todas las presiones que puedan ejercer; se defiende el pacifismo como forma de resolver los problemas y se reconoce la necesidad de ayuda para los países subdesarrollados.

En este sitio ver también: EL TERCER MUNDO 

Nacimiento y Caida del Comunismo-Desintegracion de la URSS

Nacimiento y Caída del Comunismo
Sus Líderes: Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

hombres lideres del comunismo ruso: Lenin y Gorvachov

1917: Nace El Comunismo                         1991:Cae El Comunismo

LA DESINTEGRACIÓN DE LA URSS

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990. En 1989, con la esperanza de que el pueblo soviético aceptase un nuevo «comunismo de rostro humano», Gorbachov permitió elecciones libres a algunos puestos en el Congreso de los Diputados del Pueblo (el parlamento soviético). Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a las demandas de ampliación de estas concesiones planteadas por un nuevo diputado electo, Boris Yeltsin.

El Fin del Mundo Bipolar:
Las tendencias hacia el fortalecimiento de las nacionalidades antes subsumidas en los estados comunistas no se limitaron a Europa oriental. La Unión Soviética también sufrió los efectos de las reivindicaciones nacionalistas largo tiempo reprimidas. La Unión Soviética era un estado multiétnico y plurilingüe: 92 nacionalidades y 112 lenguas reconocidas. (ver mapa de los países de la antigua URSS)

El régimen comunista había controlado férreamente los potenciales conflictos que pudieran afectar la unidad territorial. Pero las reformas de Gorbachov abrieron la oportunidad para que muchos grupos nacionales comenzaran a manifestar su voluntad de establecer estados nacionales separados de la Unión Soviética. Gorbachov se propuso modificar el estatuto federativo de la Unión Soviética, otorgando mayor autonomía a las repúblicas federadas pero manteniendo la unidad del estado soviético.

La política de Gorbachov enfrentó cada vez mayores resistencias. La situación económica empeoró y las elecciones realizadas en buena parte de los estados que componían la Unión Soviética dieron el triunfo a fuerzas de corte nacionalista y anticomunista, poco proclives a mantener los vínculos con Rusia. A fines de agosto de 1991, un intento de golpe militar contra el gobierno de Gorbachov fue frustrado con la decisiva actuación de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa.

Pocos meses después, fracasado el proyecto federalista de Gorbachov, la Unión Soviética fue disuelta y se creó la Confederación de Estados Independientes (CEI), una laxa unión entre once de las quince repúblicas soviéticas -las repúblicas bálticas y Georgia no forman parte de la confederación-. Boris Yeltsin desplazó a Gorbachov como líder del nuevo agrupamiento y Rusia se convirtió en la heredera institucional de la Unión Soviética.

Gorbachov y Yeltsin
Yeltsin se había hecho popular en la URSS por sus abiertas críticas a Gorbachov y la Perestroika. En 1990, fue elegido presidente de la Federación Rusa, la mayor de las repúblicas soviéticas, y se sirvió de esta posición para atacar a Gorbachov y al PCUS, insistiendo en que el Partido no podía monopolizar él gobierno por más tiempo. Su decisión de darse de baja del Partido en julio de 1990 fue un desafío público. Frente a Yeltsin, la figura de Gorbachov aparecía débil y anticuada.

Durante 1990, Gorbachov se esforzó en mantener unida a la URSS enviando tropas a Azerbaiyán para reprimir las luchas interétnicas y oponiéndose a la independencia de las repúblicas bálticas. El 19 de agosto de 1991, un grupo de la línea dura del PCUS intentó un golpe de estado: detuvieron a Gorbachov y a sus asesores, declararon el estado de emergencia y anunciaron su intención de restaurar el antiguo régimen soviético.

Yeltsin fue a la Casa Blanca (edificio del parlamento soviético) e hizo un llamamiento al pueblo para que acudiese a protegerlo. El apoyo popular puso fin al golpe. Gorbachov fue repuesto en su cargo cuatro días más tarde, pero su prestigio quedó dañado de forma irreversible.

En septiembre de 1991, el Congreso de los Diputados del Pueblo concedió a todas las repúblicas soviéticas la independencia, disolviendo la URSS. Desaparecida la URSS, Gorbachov carecía de función real. Renunció en diciembre de ese año.

Fuente Consultada:
Historia 3 El Mundo Contemporáneo
Luchilo-Saccagio-Schwarzberg-Prislei-Suriano-Ternavasio

Gobierno Socialista de Nikita Kruschev en Rusia La Destanilizacion

Gobierno Socialista de Nikita Kruschev en Rusia

La muerte de Stalin, en 1953, significó un cambio en la evolución política de la unión Soviética. En el XX Congreso del PCCJS el nuevo Secretario General del Partido Comunista, Nikita Kruschev, renunció a las tesis estalinistas y denunció el culto a la personalidad y los crímenes del período anterior. Tal y como se ha visto en el tema 12, entre 1956 y 1964 se produjeron en la URSS cambios importantes, aunque la esencia de la organización del poder soviético se mantuvo.

Después de la caída de Kruschev, en 1964, un nuevo dirigente, L. Bréznev, inició otra etapa que paralizaba la experiencia reformista de Jruschev. Este giro significó la victoria del aparato del Estado y del Partido sobre los defensores de las reformas del período anterior.

En la URSS, esta larga etapa estuvo dominada por el inmovilismo, y el período de Bréznev (1964-1982) supuso un nuevo reforzamiento del culto a la personalidad y la afirmación de la tendencia a la centralización política y a la uniformidad. Los organismos dirigentes del Partido se consolidaron como el único círculo de decisión que se imponía en la Administración y en el conjunto de la sociedad.

La era  Kruschev: La destatinizacion, emprendida por Nikita Kruschev en reprobación de la ola de terror impuesta por el gobierno del antiguo líder (Stalin) y en reconocimiento de los errores de ese gobierno en materia económica, dio paso al comienzo de una nueva era en la Unión Soviética.

Al iniciar Kruschev el camino hacia la distensión internacional y la coexistencia pacífica con el bloque occidental, abrió el país al exterior y lo introdujo en el mundo moderno.

En el marco de lo que se llamó «socialismo real”, el nuevo líder soviético se proponía alcanzar e incluso superar a Estados Unidos en un lapso de diez o doce años, tanto en el aspecto tecnológico como en el económico.

A pesar del éxito internacional que obtuvo la Unión Soviética con el lanzamiento del Sputnik en 1957 adelantándose a los Estados Unidos, y de las expectativas progresistas derivadas de la conquista espacial, pronto se hizo evidente el estancamiento de la URSS en materia económica.

Dentro de la economía planificada, el nuevo programa de Kruschev implicaba una reforma destinada a elevar el nivel de vida, resolver la crisis de vivienda y desarrollar la iniciativa de los trabajadores dentro de ciertos límites, en una especie de vuelta a la NEP de Lenin, en la confianza de que los trabajadores utilizarían con responsabilidad la autonomía, una especie de democratización social que el gobierno les ofrecía.

Pero el programa no tuvo éxito; para 1963 sólo se había conseguido triplicar la burocracia sin que pudiera observarse adelanto alguno en la producción.

Por el contrario, en ese año la situación de la agricultura era dramática debido no sólo a los efectos naturales de una sequía, sino a la manera irresponsable en que la burocracia utilizó equivocadas técnicas agrícolas que provocaron una catástrofe ecológica.El pueblo soviético padeció una terrible crisis de alimentos y el hambre solamente pudo evitarse gracias a las importaciones masivas de cereales del mundo capitalista.

En los primeros años de la década de 1960, el gobierno de la URSS enfrentaba varios problemas: las dificultades económicas manifiestas en el estancamiento de los salarios y la inflación, las crecientes demandas de la sociedad, los problemas dentro del bloque, y en el exterior, la ruptura con China y Albania, la creación del movimiento de los no alineados y las consecuencias de la crisis de los misiles en 1962.

La falta de una respuesta adecuada frente a ese conjunto de problemas desbordó la capacidad de liderazgo de Kruschev y precipitó su caída.

A comienzos de 1964, el líder soviético había perdido la confianza del pueblo y tampoco contaba ya con la adhesión de la burocracia, la que se opuso a un plan de reforma política propuesto por él. En octubre del mismo año, Kruschev era despojado de su cargo.

Hacia 1960 los países socialistas habían sufrido profundas transformaciones, entre las que destacan un gran proceso de urbanización y de terciarización y un progreso del nivel de vida, sobre todo teniendo en cuenta que los países socialistas partían de unos niveles de renta que eran los más bajos de Europa. Este proceso de mejora se notó especialmente en los aspectos sanitario y educativo, ya que la socialización de la medicina permitió alcanzar una notable disminución de la mortalidad y un alto nivel de salud.

En el campo educativo, además de la desaparición casi tal del analfabetismo, se consiguió la escolarización completa de la población infantil y juvenil, mientras que las posibilidades de acceso a la enseñanza superior se ampliaron notoriamente.

En cierta medida, la URSS, y también los países del bloque socialista, accedieron a un nivel más alto de consumo individual (electrodomésticos, televisores, etc.), pero la falta  de bienes de consumo y las dificultades de abastecimiento fueron problemas graves para la sociedad se soviética. También en el sector de la vivienda había graves carencias, sobre todo por su escasez, sus reducidas dimensiones y la deficiente calidad de la construcción. En 1960 había aún un 60% de familias que tenían que compartir el baño y la cocina con otros inquilinos.

La creación de grandes complejos industriales consolidó el predominio de los elementos directivos y planificadores de la economía en general y de las grandes empresas en particular. Este sector social, que disponía se disponía de un poder económico importante, estaba íntimamente ligado a los aparatos del Estado y del Partido y se convirtió en el grupo social más poderoso y con más privilegios de la URSS.

ALGO MAS… La «desestalinización» se llevó a cabo rápida y eficazmente en los cuadros del partido y el ejército. Se incrementó la liberalización económica y se inició una política exterior más flexible y con más iniciativas diplomáticas, llevada en muchas ocasiones de un modo directo por Kruschev. El lema de esta política fue la «coexistencia pacífica». En la visión de Kruschev, el mantenimiento de la paz y del status quo no estaba reñido con las rupturas, incluso «espectaculares» y la «emulación» entre el campo capitalista y el socialista, no sólo en los terrenos político o ideológico, sino también en el económico, técnico, militar, etcétera.

Las luchas internas en los partidos comunistas se trasladaron a los países del bloque socialista, y provocaron la desestabilización del sistema político en aquellos países donde la construcción del socialismo había generado mayor descontento. En Hungría y Polonia surgieron movimientos de protesta que, por la acción de los antiguos políticos desplazados por los comunistas, se transformaron en auténticas insurrecciones dominadas finalmente por la intervención de las tropas soviéticas.

Por su parte, Yugoslavia, bajo la dirección del mariscal Tito, había impuesto un modelo de desarrollo particular, mezclando elementos socialistas con otros nacionalistas, lo cual lo llevó a la ruptura con Moscú y a abandonar el bloque soviético en 1948.

Si bien China, bajo la dirección de Mao Tse Tung, había mostrado en ciertos momentos sus discrepancias hacia ciertas directrices emanadas de la Unión Soviética, fue a partir de la dinámica suscitada en 1956 dentro del bloque socialista cuando su distanciamiento sería mayor. De 1960 a 1962 las críticas de los dirigentes chinos a la Unión Soviética se centraron en dos puntos principales: 1. el tratamiento que Kruschev dio a la figura de Stalin, que los chinos consideraron injusto, aunque no dejarían de admitir ciertos errores en el antiguo dirigente soviético, y 2. la política de acercamiento a Estados Unidos, renunciando a apoyar las luchas de liberación del Tercer Mundo.

En 1960 el abandono de los técnicos soviéticos de China fue un claro síntoma de la ruptura. Los chinos acabarían por calificar a Kruschev y a los dirigentes de la Unión Soviética como «revisionistas». Los años siguientes demostraron que, en realidad, se trataba de dos formas muy diferentes de concebir el socialismo.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín –
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Atlas de la Historia Universal -Hacia el Siglo XXI – The Times

Gobierno Socialista de Brezhnev Leonidas Resumen de su Biografia

Biografía y Gobierno Socialista de Leonidas Brézhnev 

Datos Biográficos de Leonid Ilich Brézhnev nació el 19 de diciembre de 1906 en Kámenskoie, una pequeña ciudad industrial a orillas del Dniéper. Su padre, Iliá, era un inmigrante de la región de Kursk que se había establecido en Kámenskoie para trabajar en la «factoría del Dniéper», nombre que se daba a una fábrica metalúrgica propiedad de capitales polacos, franceses y belgas. Natalia, la madre, era a su vez hija de otro operario de la empresa.

Brézhnev sentía un particular orgullo por este origen obrero, y en su libro Recuerdos se autodefine como «un metalúrgico de pura cepa, un auténtico proletario.» Testigo inquieto y sufriente de los graves acontecimientos que sacudieron a Rusia durante la segunda década del siglo (primera guerra mundial, revolución de octubre), aunque extremadamente joven como para tener una participación directa e importante en ellos, el primogénito de la familia Brézhnev fue un brillante estudiante y un profundo conocedor de la grave situación que vivía su región y de los problemas de sus vecinos y amigos.

Especializado en temas agrarios, al tiempo que desarrollaba una intensa carrera política, este ucraniano de espesas cejas, de apariencia adusta pero enormemente divertido en sus momentos de esparcimiento, terminó por convertirse en uno de los hombres más poderosos de la Tierra y, después de Stalin, en el que más tiempo ha tenido entre sus manos el gobierno de una potencia como la U.R.S.S.

Leonid Ilich creció en el callejón Axionov del barrio obrero de Kámenskoie, llamado «Colonia baja», donde el humo de las fábricas se extendía sobre el arrabal. A los obreros les estaba prohibido el acceso a la «Colonia alta» que habitaban los ingenieros y contramaestres. Durante su infancia empezaron a aparecer los primeros panfletos bolcheviques convocando a los obreros a la insurrección contra las precarias condiciones de vida a las que estaban sometidos.

La era de Brezhnev. El nuevo gobierno, dirigido desde 1964 por Leonid Brezhnev en su calidad de secretario general del Partido Comunista, dio un cambio de giro en política interna volviendo a restringir la libertad en vista del fracaso experimentado por el gobierno anterior en sus intentos de democratización social.

En este contexto se encuentra la nueva política hacia los países satélites de Europa central y oriental, conocida como Doctrina Brezhnev o “Doctrina de soberanía limitada”, vigente hasta mediados de la década de 1980.

Sin embargo, en política exterior, Brezhnev anunció el propósito de continuar la coexistencia pacífica con Occidente y restaurar la unidad comunista que se había roto con China en tiempos de Kruschev.

Las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno dieron como resultado algunas mejoras económicas en conjunto, pero no se logró aliviar la situación de la agricultura, sector que en 1972 entró en una nueva crisis, más grave todavía que la de 1963, y obligó a las autoridades a realizar importaciones de alimentos cada vez más cuantiosas y más perjudiciales para la economía soviética.

Por otra parte, la aceleración desmedida de la industrialización provocó el efecto contrario del estancamiento de la industria ligera, al grado que resultaba imposible satisfacer el consumo de la creciente población.

Leonid Brezhnev

Se hacía evidente entonces que la economía soviética estaba muy lejos de alcanzar, y mucho menos superar, la de Estados Unidos como Kruschev había prometido años atrás, sino por el contrario, acentuaba aún más su retraso.

Esta tendencia persistía a pesar de la crisis económica que experimentaron los países del bloque occidental en la década de 1970; así pues, lejos de avanzar hacia el comunismo, es decir, hacia la igualdad de clases, en la sociedad soviética se acentuaban las desigualdades.

Otra característica de la URSS en este periodo fue el inmovilismo del sistema, manifiesto en la escasa renovación de los cargos, de modo que se fue produciendo un progresivo envejecimiento de la clase política. Brezhnev se propuso fortalecer el sistema y dotar a la burocracia —la llamada nomenklatura—, integrada por unos dos millones de personas, de una mayor estabilidad para mejorar su prestigio.

En la Constitución creada en 1977, se fortaleció el papel centralizador del Partido Comunista, y se dio una mayor concentración del poder en los altos dirigentes del Estado.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

AMPLIACIÓN SOBRE LA HISTORIA DE SU BIOGRAFÍA Y  GOBIERNO: En octubre de 1964 el pleno del comité central del P.C.U.S. relevó a Nikita Kruschev de sus funciones y eligió a Leonid Brézhnev nuevo primer secretario.

En el momento de su ascenso a la cumbre del poder soviético, Brézhnev se vio flanqueado por Alexéi Kosiguin que fue nombrado jefe del gobierno de la nación. Aunque las diferencias entre el antiguo primer secretario y sus sucesores fueron más de estilo que de esencia, los nuevos líderes soviéticos impulsaron cambios importantes sobre todo en cuestiones económicas.

Disminuyeron las restricciones a las granjas privadas, aumentaron las ganancias de los agricultores y acabaron con la división entre trabajadores industriales y trabajadores agrícolas dentro del partido. Como consecuencia de todo esto subieron los salarios, mejoraron las medidas de bienestar social y los bienes de consumo se hicieron más asequibles.

En las cuestiones culturales se verificó un giro hacia posturas más conservadoras y los intelectuales rusos fueron advertidos de que cualquier desviación de los principios que alentaron la Revolución de Octubre sería duramente reprimida. A principios de 1966 fueron condenados a largas penas de prisión los escritores contestatarios Andréi Siniavsky y Yuri Daniel, comenzando así una larga batalla por la libertad de expresión en la U.R.S.S. que tuvo su mayor eco internacional con la expulsión del premio Nobel A. Solzhenitsin en 1974.

Su política exterior estuvo orientada hacia la aplicación de la doctrina de la «soberanía limitada» con respecto a los demás países socialistas, extendiendo el concepto de «internacionalismo proletario» hasta la misma intervención militar cuando se creía advertir una violación de los principos mar-xistas-leninistas y cuando se corría el riesgo de que uno de estos países escapara a la influencia soviética.

Nikolái Podgorny ascendió en diciembre de 1965 al cargo de presidente del presidium del soviet supremo, formando con Brézhnev y Kosiguin la «troika» que dirigió los destinos del país durante más de una década.

Durante el desarrollo del XXIII congreso del P.C.U.S., Leonid Brézhnev fue por primera vez denominado «secretario general», título que hasta el momento sólo había recibido Stalin.

En diciembre, celebró su sesenta aniversario con gran solemnidad, rodeado por sus más fieles colaboradores entre los que cabe señalar a Andréi Gromiko, ministro de exteriores, a Yuri Andrópov, jefe de la K.G.B., al mariscal Gretchko, ministro de defensa y a Konstantín Chernenko, su antiguo camarada de armas, que ocupaba el ministerio de la presidencia.

Tras la «guerra de los seis días» que enfrentó a Israel con los países árabes aliados de la U.R.S.S., el año 1968 estuvo dominado por la crisis de antisemitismo en Polonia y por la «primavera de Praga» que concluyó el 20 de agosto con la invasión de la capital checa por las tropas de los países del pacto de Varsovia, excepto Rumania.

El mes anterior Brézhnev había advertido al dirigente húngaro, J. Kádar que «la U.R.S.S. no podía permanecer indiferente a la construcción del socialismo en los demás países.».

Junto a esta aplicación estricta del principio de la «soberanía limitada», el primer mandatario soviético extendió su política de distensión con las potencias occidentales al firmar los acuerdos de Helsinki, establecer las negociaciones preliminares para la limitación de armas estratégicas (S.A.L.T.) y estrechar las relaciones con el gobierno alemán federal de Willy Brandt.

Pero al mismo tiempo que se abrían vías de comunicación con Occidente, su política interior tenía un claro carácter continuista. En el centenario del nacimiento de Lenin, celebrado en la plaza Roja, Brézhnev recordó las dificultades económicas que padecía el país y convocó a la militancia a defender la ortodoxia comunista.

Por otra parte, el Leonid Brézhnev que a principios de los años sesenta buscaba afianzar su autoridad había dejado paso a un Brézhnev completamente al mando de la situación, que redujo o eliminó a todos sus opositores dentro del «aparato» y que delegaba en Kosiguin la recepción de autoridades extranjeras y en sus subordinados del comité central las relaciones con las instituciones de la U.R.S.S.

En octubre de 1970, Richard Nixon anunció desde la tribuna de la O.N.U. que el futuro del planeta dependía de las relaciones entre las dos superpotencias y en noviembre Washington confirmó que se había logrado un acuerdo tácito con Moscú para la utilización de la base militar de Cienfuegos, en el Antartico. Sin embargo, tanto estos acuerdos como los de cooperación espacial y para la pesca en el Pacífico no evitaron las tensiones a uno y otro lado del muro de Berlín, ni la ruptura de las negociaciones para el desarme en enero de 1971, en Nueva York, por la intervención de extremistas judíos.

Las conversaciones sobre la limitación de armas estratégicas se reemprendieron durante el mes de julio, y Washington y Moscú sustituyeron el «teléfono rojo» que les relacionaba hasta entonces por un sofisticado sistema de comunicación vía satélite para evitar los riesgos de una guerra nuclear.

Mientras, en el frente interno, se celebró el XXIV congreso del P.C.U.S., con un año de retraso a causa de las diferencias entre reformistas y centralizadores en lo referente a la manera de abordar los problemas económicos que atravesaba el país. La crisis estalló en noviembre cuando se produjo la entrada en el buró político de Y. Andrópov y A. Gromiko sustituyendo a los «dogmáticos» Vóronov y Chelest.

El momento álgido de la distensión Este-Oeste se produjo en mayo de 1972, cuando el presidente estadounidense Richard Nixon visitó oficialmente Moscú y, tras una semana de reuniones al más alto nivel, se emitió una declaración conjunta que incluía los «doce puntos básicos de las relaciones bilaterales». Fruto de estos acuerdos llegaron las primeras reuniones para tratar temas comerciales entre delegaciones de los dos países. En 1973, en pleno escándalo Watergate, Brézhnev devolvió la visita a Nixon.

Con el sucesor de Nixon, Gerald Ford, las dos superpotencias intentaron mantener el clima de entendimiento con la firma, en noviembre de 1974, en Vladivostok, de un acuerdo de limitación de armas estratégicas ultimado durante la visita del secretario de estado H. Kissinger a Moscú en el mes de marzo. Pero las relaciones se enfriaron tras la derrota estadounidense en la guerra del Vietnam y las transacciones comerciales se vieron interrumpidas por la intervención del congreso de E.U.A. en contra de las restricciones impuestas por la U.R.S.S. a la emigración de ciudadanos judíos.

Ni siquiera la firma, en julio de 1975, del acta final de la conferencia sobre la seguridad y la cooperación en Europa celebrada en Helsinki consiguió mejorar sustancialmente las relaciones entre ambos bloques y recuperar el clima de los años anteriores. Junto a los acuerdos de principios que nunca fueron llevados a la práctica, Brézhnev consiguió ver ratificada la anexión de vastos territorios ocupados por la U.R.S.S. durante la segunda guerra mundial.

El incumplimiento de las cláusulas del acta de Helsinki relativas a los derechos humanos contribuyó a empeorar las relaciones entre los dos países. Ante las acusaciones de Cárter sobre la represión de la disidencia, Brézhnev respondió que «las pretensiones de Washington de enseñar a vivir a otros países no pueden ser toleradas por ningún estado soberano.»

En mayo de 1976, Leonid Brézhnev fue promovido a mariscal de la Unión Soviética y le fue dedicado un busto en su ciudad natal. Poco después sufrió un infarto que estuvo a punto de costarle la vida.

En el pleno del comité central del P.C.U.S. de mayo de 1977 se inició la concentración de poderes en las manos de Brézhnev. Nikolái Podgorny fue excluido del buró político y, pocos días después, se presentó en el parlamento soviético un proyecto de reforma constitucional destinado a sustituir la constitución promulgada por Stalin en 1936. Desde ese momento, Leonid Brézhnev reunió en su persona las jefaturas del partido y del estado.

Si la práctica totalidad de su mandato se vio marcada de forma especial por los logros alcanzados en el terreno político internacional, la última parte de la era Brézhnev se caracterizó por los problemas de la U.R.S.S. con algunos países próximos. La crisis de Polonia que provocó una intervención casi directa de la U.R.S.S. en la reorientación política del país y la invasión de Afganistán, hipotecaron muchos de los logros que se habían alcanzado en el terreno de la distensión.

Aparte del extraordinario papel político jugado por Brézhnev, cabe destacar también su faceta literaria que le llevó a publicar varios libros, entre ellos Pequeña tierra, sobre la batalla de Novorossiisk, Recuerdos, un libro autobiográfico, y En las tierras vírgenes, sobre sus experiencias agrarias en el Kazajstán.

Entre las aficiones de Brézhnev, se sitúan en un lugar preferente los coches lujosos. También se dijo que prefería los westerns a las representaciones del ballet Bolchoi. Gran fumador, nunca dejó los cigarrillos americanos aun después de su infarto de 1976. Bebedor empedernido y mujeriego incorregible pero profundamente ligado a su familia, Henry Kissinger dijo de él que representaba mejor que nadie al pueblo ruso.

Después de 18 años de liderazgo al frente de la U.R.S.S., falleció de forma inesperada el 11 de noviembre de 1982, sucediéndole en el cargo Yuri Andrópov.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín – El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado