Gobierno de María E. de Perón

Flores en Holanda Nokia en Finlandia Wipro en la India Explosion de Ideas

Flores en Holanda -Nokia en Finlandia -Wipro en la India

América Latina: claves para el siglo XXI

El siglo XXI representa para América Latina un siglo controversial, la mayoría de los países latinoamericanos continúan centrando su producción en la producción de materias primas.

El término “materias primas” contiene a un conjunto heterogéneo de bienes, englobando entre otros alimentos, materias primas de origen vegetal, metales, minerales y combustibles. El valor total de las exportaciones mundiales de estos bienes aumentó de $1.3 trillones en 2001 a $3.0 trillones en 2007. La razón del incremento del precio de las materias primas a nivel internacional se debe a la incorporación de China e India a la economía mundial. Si bien puede hablarse, en general, de un fuerte incremento en el precio de las materias primas, las evoluciones son distintas en función del tipo de producto.  Las que han registrado un mayor incremento son las materias primas minerales, como los metales (cobre, petróleo). En este sentido, se observa que ultimo quinquenio estos productos alcanzaron tasas anuales de crecimiento promedio del 30% y 20%. Al contrario, los productos tropicales (café, te, azúcar) han tenido un comportamiento oscilante, incluso han caído sus precios.

“La tendencia a largo plazo demuestra que los precios de las materias primas agrarias se están recuperando de una tendencia regresiva. En los países de América Latina, el sector de las materias primas tiene una gran importancia sobre la actividad económica, hasta el punto que América Latina es una de las áreas exportadoras de materias primas más importantes a nivel mundial, tras los países exportadores de petróleo del Golfo. En efecto, para países como Argentina y Chile las exportaciones representan un porcentaje superior al 34% del PIB, porcentaje que en Perú y Colombia se sitúa en 19% y 14% del PIB respectivamente. Esta tendencia se ha acentuado en determinados países (Venezuela, Chile y Perú), dado que algunas de sus principales materias de exportación han registrado una gran revalorización (petróleo y metales, y particularmente el cobre).”[1]

De esta forma, las cuatro mayores empresas de la región —PEMF PDVSA, Petrobras y PEMEX Refinación— son petroleras. De las doce compañías más grandes de la región, sólo cuatro venden productos que no sean petróleo o minerales (Wal-Mart de México, Teléfonos de México, América Móvil y General Motors de México).

Sumado a que la mayoría de los países de Sudamérica siguen dependiendo de las negociaciones con los países centrales como EEUU o Europa, presionando para modificar las políticas de proteccionismo sobre la producción de materias primas en los países desarrollados. Brasil y la Argentina hacen bien en exigir que los países ricos eliminen sus obscenos subsidios agrícolas, pero están concentrando sus energías en apenas una de las varias batallas comerciales que deberían estar librando.

Están poniendo una buena parte de sus energías en ampliar su tajada del 4 por ciento de la economía mundial lugar de —además de seguir exigiendo el desmantelamiento de barreras agrícolas- iniciar una cruzada interna para aumentar la competitividad de sus industrias y entrar en la economía del conocimiento del siglo XXI.

Sin embargo, este proceso contiene oportunidades como riesgos, todo depende de las decisiones y las políticas gubernamentales que se lleven a cabo.  En efecto, los elevados precios de las materias primas que han disfrutado las economías de América Latina las han situado ante una extraordinaria oportunidad de emplear los elevados ingresos financieros derivados de la extracción y producción de materias primas para desarrollar un patrón de crecimiento que explote sus ventajas comparativas.

Ahora bien, frente a este hecho existen posiciones controvertidas, algunos economistas son escépticos y manifiestan que esta coyuntura es solo un “cuento chino”, ya que los precios de las materias primas —incluso tras haber subido considerablemente en los últimos años— se desplomaron en más de un 80 por ciento en el siglo XX, y actualmente constituyen un sector minoritario de la economía mundial. En la década del 60 las materias primas constituían el 30% del Producto bruto mundial, en la actualidad sólo representan el 4%. Los nodos de la economía mundial están centrados en el sector de servicios (68%) y el sector industrial (29% porque desde la década del 70 a la actualidad, se produjo una transformación del modo de acumulación centrando las actividades rentables en las actividades financieras y de servicios.

Esto produce que las empresas multinacionales de tecnología como IBM, o Microsoft, tengan ingresos muchísimo más altos que las que producen alimentos u otras materias primas. Mientras que a principios del siglo XX diez de las doce compañías más grandes de los Estados Unidos vendían materias primas (American Cotton Oil, American Steel, American Sugar Refining, Continental Tobacco y U.S. Rubber, entre otras), en la actualidad hay sólo dos en esa categoría (Exxon y Philip Morris).

La posibilidad de crecimiento en América Latina  reside en la diversificación de sus economías, el desarrollo de actividades más rentables como el caso de Nokia en Finlandia o la multinacional Wipro en la India. Al igual que Nokia y Wipro, hay cientos de ejemplos de grandes compañías que nacieron produciendo materias primas y se fueron diversificando a sectores más redituables.

En el caso de Finlandia, uno de los países más desarrollados del mundo, empezó exportando madera, luego pasó a producir y exportar bienes, más tarde se especializó en el diseño de muebles, y finalmente, paso a concentrarse en el diseño de tecnología, que era mucha más rentable. El ejemplo más conocido de este proceso es la compañía Filandesa Nokia, una de las mayores empresas de telefonía ce& del mundo. Nokia comenzó en 1865 como una empresa maderera, fundada por un ingeniero en minas en el sudeste de Finlandia. A mediados del siglo XX ya diseñaba muebles, y empezó a usar su creatividad para todo tipo de diseños industriales. En 1967 se fusionó con una empresa finlandesa de neumáticos y otra de cables, para crear un conglomerado de telecomunicaciones que hoy se conoce como Nokia Corporation y que tiene 51 mil empleados y ventas anuales de 42 mil millones de dólares. Es el equivalente a cinco veces el producto bruto anual de Bolivia, y más del doble del producto bruto anual de Ecuador.

Por su parte, la multinacional Wipro Ltd., de la India, que empezó vendiendo aceite de cocina, y hoy día es una de las empresas de software más grandes del mundo. El empresario Azim Premji —conocido por muchos como el Bill Gates de la India— llegó a ser el hombre más rico de su país, y el número 38 en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes, transformando radicalmente su empresa familiar.

Estaba estudiando ingeniería en la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, cuando murió su padre en 1966 y tuvo que regresar a su país a los 21 años para hacerse cargo de la empresa familiar, Western India Vegetable Products Ltd. (Wipro). La compañía estaba valuada en ese entonces en 2 millones de dólares, y vendía sus aceites de cocina en supermercados.

Premji inmediatamente comenzó a diversificarse, empezando por producir jabones de tocador. En 1977, aprovechando el vacío creado por la expulsión de IBM del país, empezó a fabricar computadoras.

El negocio fue prosperando, y la compañía comenzó a producir software hasta crearse una reputación de empresa innovadora, con gente creativa. Hoy día, Wipro Ltd. tiene ingresos de 1.900 millones de dólares por año, de los cuales el 85 por ciento proviene de su división de software, y el resto de sus departamentos de computadoras, de lámparas eléctricas, de equipos de diagnóstico médico y —aunque parezca un dato sentimental— de jabones de tocador y de aceites de cocina.

La empresa ha triplicado su número de empleados desde 2002, a 42.000 personas, y su sede de la ciudad de Bangalore está contratando un promedio de 24 personas por día.

El gran desafío consiste en aprovechar las actividades productivas, incluso las del sector primario, y  utilizarlas como “trampolines” hacia actividades más rentables. Para hacer eso, la experiencia de China, Irlanda, Polonia, la República Checa y varios otros países demuestra que hay que invertir más en educación, ciencia y tecnología, para tener una población capaz de producir bienes industriales sofisticados, servicios, y fabricar productos de la economía del conocimiento.

El ranking de las patentes

El cambio en el régimen de acumulación también se evidenció en el crecimiento del patentamiento de los distintos avances y descubrimientos científicos.  Entre 1977 y 2003, la oficina de patente de los Estados Unidos registró alrededor de 1.631.000 patentes de ciudadanos o empresas estadounidenses, 537.900 de Japón, 210.000 de Alemania, 1.600 de Brasil, 1.500 de México, 830 de la Argentina, 570 de Venezuela, 180 de Chile, 160 de Colombia y 150 de Costa Rica. En 2OQ3 la oficina registró unas 37.800 patentes de empresas o inversores 4 Japón, 4.200 de Corea del Sur, 200 de Brasil, 130 de México, 76 de la Argentina, 30 de Venezuela, 16 de Chile, 14 de Colombia y 5 de Ecuador.

En estos datos se puede demostrar el protagonismo de las empresas japonesas y surcoreanas frente a la situación de América Latina. En las oficinas de patentes de los países latinoamericanos, la situación es parecida: en México apenas el 4 por ciento de las patentes registradas provienen de personas o empresas mexicanas; el 96 por ciento restante son de compañía multinacionales como Procter & Cambie, 3M, Kimberly-Clark, Pfizer, Hoechst y Motorola.

A su vez, los países que más patentes registran, claro, son los que más invierten en ciencia y tecnología. En esa categoría están los Estados Unidos, que invierten el 36 por ciento del total mundial destinado a investigación y desarrollo, la Unión Europea, el 23 por ciento, y Japón el 13. Comparativamente, los países latinoamericanos y caribeños convirtieron apenas un 2,9 por ciento del total mundial destinado a investigación y desarrollo en 2000, según la publicación Un mundo de Ciencias de la Unesco.

Incluso, Latinoamérica esta rezagada por la falta de capacitación de la mano de obra destinada a la producción de bienes de alto valor agregado. En China, por ejemplo, se gradúan 350.000 ingenieros por año, y en India unos 80 mil. Comparativamente, en México se gradúan 13 mil, y en la Argentina 3 mil, según datos oficiarles. Claro que China e India tienen poblaciones muchísimo más grandes, y por lo tanto producen más ingenieros. Pero su cantidad de graduados en ingeniería es un factor importante en la economía global: a la hora de escoger en qué países invertir, las empresas de informática y otros productos sofisticados van a buscar aquellos que tengan la mayor mano de obra calificada disponible, al mejor precio.

Los economistas ortodoxos y las instituciones financieras internacionales se acordaron tarde de la importancia de la educación en el desarrollo de las naciones. En la década de los 90 bajo el Consenso de Washington, los países latinoamericanos aplicaron recetas recesivas y de achicamiento del gasto público, donde la educación sufrió un severo recorte de presupuesto.  Esta situación se agravo aun más con el paso de las décadas llegando a la actualidad con severos problemas estructurales.  Quizás la tarea más importante de los gobiernos actuales de América Latina es generar políticas educativas y sociales tendientes a solucionar estos problemas que afectan a las sociedades latinoamericanas. Y sólo a partir de allí, repensar qué lugar ocupará Latinoamérica en el nuevo concierto mundial

[1] Extraído de: http://gcg.universia.net/pdfs_revistas/articulo_106_1227718903252.pdf

Fuente Consultada: Cuentos Chinos de Andrés Oppenheimer

Historia Económica
Deuda Externa Latinoamericana
Pobreza Latina

Fusionopolis

 

Causas del Subdesarrollo de América Latina Hegemonia Britanica

Causas del Subdesarrollo de América Latina

Dominación y subdesarrollo: Durante mucho tiempo se pretendió convencer a los pueblos de Iberoamérica de que sus males residían en su incapacidad de absorción de las influencias modernizantes de los países más desarrollados. La recomendación entonces era la total apertura de puertas para la difusión de capitales, tecnología, instituciones y formas culturales provenientes de las mayores potencias capitalistas.

villa miserias en america latina

Nuestro subdesarrollo era atribuible a la perduración de elementos tradicionales, arcaicos, feudales, que tienen origen en la conquista española. El desarrollo capitalista, la estrecha ligazón al sistema capitalista mundial, se planteaba como la solución para nuestros males.

Pero se nos recomendaba paciencia: el subdesarrollo era la antesala del desarrollo, una etapa similar a la que todos los países actualmente avanzados pasaron en su momento. Con paciencia y subordinación a los consejos de aquellos países, algún día veríamos florecer pujantes nuestras economías, instituciones y cultura.

Actualmente, los latinoamericanos hemos comprendido que la raíz del atraso radica justamente en nuestra estrecha vinculación al sistema mundial capitalista. El subdesarrollo no es la antesala del desarrollo, sino la consecuencia del desarrollo de otras potencias. El desarrollo y el subdesarrollo son claramente visualizados como las dos caras de una misma moneda: somos subdesarrollados porque otros son desarrollados.

La dependencia hacia las potencias desarrolladas, la dominación que éstas ejercen sobre nosotros, se torna la clave de nuestros problemas. André Gunder Frank ha estudiado esta relación entre el desarrollo de las potencias capitalistas y el subdesarrollo de los países latinoamericanos, enunciando dos hipótesis básicas. La primera expresa lo que nosotros terminamos de afirmar: que el subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación en el proceso de desarrollo capitalista mundial.

La segunda proposición afirma que los países satélites logran su mayor desarrollo industrial capitalista clásico cuando y allí donde sus lazos con la metrópoli son más débiles. Señala dos tipos de aislamiento, el primero de los cuales reconoce como causa la guerra o depresión en la metrópoli. Cinco crisis aportan pruebas a su hipótesis: la depresión europea del siglo XVII, las guerras napoleónicas, la primera guerra mundial, la depresión de la década del 30 y la segunda guerra mundial.

En el mismo sentido, el historiador argentino José María Rosa atribuye a las dificultades de la metrópoli española para garantizar una frecuente comunicación con sus colonias, el incipiente desarrollo industrial registrado en América española desde el siglo XVII; «América tuvo que bastarse a sí misma. Y ello le significó un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en su casi totalidad el mercado interno.» (Rosa, Defensa y Pérdida de Nuestra Independencia Económica.)

La Independencia y la apertura al libre comercio, permiten la invasión de las potencias europeas, fundamentalmente de Inglaterra, que busca nuevos mercados para su producción manufacturera, desalojando a las rudimentarias industrias locales. Ante la limitación de nuestros mercados, los empréstitos ingleses constituyen el único medio para abrir los circuitos comerciales; la nueva metrópoli nos facilitaba, en préstamos bastantes onerosos, los medios para pagar las mercancías que ella misma nos enviaba.Sin embargo, entre mediados de 1820 y hasta 1850 aproximadamente, se observarán una serie de intentos de desarrollo autónomo.

A pesarque se había producido la apertura de los puertos de América al libre comercio, todavía Gran Bretaña no estaba en condiciones de garantizar la regularidad de sus flotas hasta puntos tan distantes, lo que recién ocurrirá en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se generalice la utilización de los barcos a vapor. La endeblez de los vínculos con Gran Bretaña en este período se corresponde con la falta de consolidación de las clases dominantes iocales.

En esta situación se verifican una serie de intentos de desarrollo autónomo que, usualmente, protegen las industrias artesanales a través de aranceles aduaneros. Es el caso de Rosas en Argentina, que en 1835 dicta una Ley de Aduanas que defiende la producción de vastas zonas interiores afectadas por el librecambio.

En Colombia, entre 1826 y 1848 se lleva a cabo una política proteccionista en apoyo de la industria basada en pequeños talleres. El gobierno de Lucas Atamán, en México, llegará más lejos, otorgando préstamos para instalar industrias, especialmente textiles; se forma el Banco de Avíos, cuyo capital se integraba mediante un impuesto a las importaciones de algodón. Pero, en todos los casos, la mitad del siglo XIX marca el límite, pasado el cual los liberales se afianzan e imponen una política complementaria de los intereses de Gran Bretaña, que ya estaba en condiciones de subordinar férreamente a nuestros países.

El segundo tipo de aislamiento contenido en la hipótesis de Frank es el de aquellas regiones que por razones geográficas estuvieron débilmente vinculadas al sistema mercantilista y capitalista. El ejemplo típico es el Paraguay, que, sin posibilidades de utilizar las vías de navegación, promueve un desarrollo que, con el tendido de redes ferroviarias y la introducción de la industria siderúrgica hacia 1865, lo sitúa entre los países más avanzados de América del Sud. Luego de la derrota en la guerra de la Triple Alianza viene la imposición del libre cambio y la penetración inglesa.

Con la afirmación de la «modernidad occidental», terminó en Paraguay el desarrollo autónomo, constituyéndose en uno de los países más pobres del continente. Cuando las metrópolis restablecen los lazos comerciales e inversionistas y recuperan el control de áreas que intentaron afirmar su soberanía, el desarrollo previo es aplastado o canalizado en direcciones que consolidan la dependencia de los centros hegemónicos.

Las formas de dominación abarcan todas las instancias de nuestras sociedades, el control de los gobiernos, las Fuerzas Armadas, la economía, las organizaciones sindicales, instituciones culturales y medios de difusión. En esta ocasión analizaremos fundamentalmente la penetración económica, y la acción de los monopolios, como uno de los puntos de partida fundamentales para las demás acciones del neocolonialismo.

«A mucha gente le llama la atención ese estado permanente dé perturbación del orden y a menudo de la paz en los países iberoamericanos. Este hecho, aparentemente inexplicable para los que no conocen a nuestros países, aparece como hasta natural para los que sabemos cómo se desarrolla la vida real de esos pueblos explotados por el imperialismo, con la complicidad de las oligarquías nativas que medran con ello, amparadas en sus guardias pretorianas, que no titubean en convertir en fuerzas de ocupación cuando peligra «la colonia» o los intereses creados. . . No saldremos nunca de nuestra triste condición de «subdesarrollados» en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista.»
Juan D. Perón, La Hora de los Pueblos.

cuadro caracteristicas mundo en desarrollo

Consideraciones históricas sobre la penetración económica en América Latina
De acuerdo con la concepción que hemos esbozado, las fases del subdesarrollo estarán determinadas, en lo fundamental, por los requerimientos económicos de los centros dominantes y por sus proyectos geopolíticos de expansión y seguridad. Desde antes de la Independencia hasta nuestros días, podemos señalar cuatro etapas en la evolución de las economías de los centros hegemónicos.

Las del capitalismo comercial, capitalismo industrial (en su faz libreempresista), imperialismo yneoimperialismo. La primera de ellas caracterizada por la preminencia de Portugal y España —que actúan como intermediarias de otras naciones europeas—, las siguientes por la hegemonía inglesa con la que competirán más tarde Estados Unidos, Francia y Alemania, y la última, en la que existirá influencia de los países del Mercado Común Europeo, pero Estados Unidos será el centro imperialista fundamental.

A cada una de estas corresponderán distintas formas de organización de la economía iberoamericana, que transitará desde lo que denominaremos modo dependiente colonial exportador hasta el capitalismo dependiente agro-exportador y el capitalismo industrializado dependiente. Sólo nos han de interesar en este trabajo las etapas de capitalismo monopólico, especialmente lo que se ha dado en denominar «neo-imperialismo», teniendo en cuenta que las tendencias del desarrollo capitalista llevan inexorablemente al dominio monopolice mundial. Como dijera el economista norteamericano Magdoff, «el imperialismo no es asunto de elección para la sociedad capitalista; es el modo de vida de tal sociedad»,

La hegemonía británica
Baran y Sweeze  describen las notas características de la etapa que se inicia en las potencias capitalistas avanzadas en el último cuarto del siglo XIX:

«La segunda fase, iniciada a partir de 1880 más o menos, se caracteriza por el dominio del capital financiero. La concentración y centralización del capital conduce a la expansión de la forma corporativa, de los mercados de valores, etc. En este escenario los banqueros copan la iniciativa, promueven combinaciones y monopolios sobre los cuales sientan su dominio y devienen así un sector decisivo dentro de la clase capitalista. Como los banqueros negocian con capitales más que con mercaderías, su interés primordial en los países subdesarrollados consiste en exportar capitales hacia ellos a las tasas más altas de ganancia que sean posibles. Los capitalistas financieros de cada país imperialista quieren establecer un dominio exclusivo donde sus rivales no puedan entrar y dentro del cual sus inversiones permanezcan perfectamente protegidas. No quiere decir, desde luego, que la exportación de capital se contraponga a los objetivos del período precedente —materias primas ymercados— pues, por el contrario, una y otras se complementan a las mil maravillas. Se trata sólo de que en !a teoría Hilferding-Lenin es la exportación de capital la que domina la política imperialista.»

Dentro de este panorama general, a partir de la crisis capitalista de 1873, gran cantidad de pequeñas y medianas empresas comienzan a arruinarse y son reemplazadas o absorbidas por grandes corporaciones que centralizan en sus manos la mayor parte de la producción de una rama de la economía (concentración horizontal) o las fases complementarias de un proceso productivo, Asimismo, las grandes empresas, al disponer de mayores capitales, pueden incorporar los nuevos y costosos adelantos tecnológicos, que les proporcionan nuevas ventajas sobre la competencia.

Surgen así los grandes trusts, cartels y otras formas de monopolio. Todas estas son uniones que tienen como propósito unificar o coordinar diversas empresas bajo una sola dirección con el fin de aumentar la tasa de ganancia. Para lograr dicho aumento de beneficio se exportan capitales a países donde haya menor competencia, se pueda pagar salarios más bajos que los exigidos por los sindicatos de los países desarrollados y se pueda producir con los equipos ya superados por el progreso técnico.

¿Cuáles eran los países inversores en el período que se cierra en la Primera Guerra Mundial? En 1914 las exportaciones británicas de capital ascendían a 18.288 millones de dólares, que representaban el 52 % del total invertido; luego venían Francia (23 %), Alemania (15 %) y los Estados Unidos (10 %). En líneas generales, los capitales extranjeros (y los sectores nativos a ellos ligados) inducen a los estados latinoamericanos a promover obras de infraestructura (transportes, comunicaciones, etcétera) destinadas a facilitar la producción de alimentos y materias primas con destino al mercado europeo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Capitalismo Americano en America Latina Influencia Economica EE.UU.

El Capitalismo Americano en America Latina

Estados Unidos y el surgimiento de los conglomerados multinacionales.
Hasta 1900 Gran Bretaña ocupa la posición hegemónica sobre el continente, basada en los mecanismos ya referidos, reforzados por e! control de los circuitos bancarios y financieros. Pero en las primeras décadas del siglo se fortalece en el escenario latinoamericano un adversario que ya tenía amplio desarrollo en Centroamérica y en el Caribe: los Estados Unidos. Con la finalización de la primera guerra mundial, la posición de los países inversores sufre transformaciones.

El predominio inglés comienza a decaer y los Estados Unidos se convierten en acreedores de vencedores y vencidos. A partir del período comprendido entre las dos guerras mundiales, los Estados Unidos se convirtieron en la principal fuente de capitales para el resto de América. En los años de la depresión, y durante la segunda guerra mundial, la corriente de capitales se interrumpe hasta que, luego de 1943, los capitales norteamericanos han abarcado la mayoría de las actividades económicas de América Latina.

Los Estados Unidos  desembolsaron más del 70 % de los préstamos netos para desarrollo concedidos a los países latinoamericanos, y es el país de origen de casi el 80 % de las inversiones directas (incluidas las reinversiones de beneficios) durante el período/Í951 – 62. De acuerdo con los datos de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina de las Naciones Unidas), el total de la corriente neta de capital a largo plazo desde los Estados Unidos hacia América Latina, entre 1951 y 1963, asciende a 10.840 millones de dólares, correspondiendo 6.936 millones a capitales privados (64 %) y 3.904 a capital público (36 %).

Cabe que nos preguntemos si lo único que ha variado en la segunda postguerra es el desplazamiento de Inglaterra por los Estados Unidos como potencia inversionista hegemónica o si también estamos en presencia de una nueva etapa en el «desarrollo del subdesarrollo». Antes mencionamos una etapa «neoimperialista»; corresponde ahora que expliquemos cuáles son las transformaciones ocurridas en los centros hegemónicos, fundamentalmente en Estados Unidos.

La concentración económica en los Estados Unidos
Es un hecho usualmente destacado que el grado de concentración del poder económico ha experimentado un notorio incremento en la economía norteamericana de las últimas décadas: para la totalidad de las corporaciones observamos que la participación de las 200 primeras en el total de los bienes corporativos ha aumentado drásticamente: del 49 % en 1950 al 55 % en 1962. Una parte sustancial de este aumento es atribuible a la creciente proporción de fusiones y adquisiciones realizadas en los últimos años: las primeras 200 corporaciones compraron 1.900 compañías en el período 1950-1962. Al mismo tiempo, es de notar que las cinco corporaciones más grandes poseen el 13 % de los bienes corporativos en el renglón de las manufacturas. Estas cinco corporaciones participan en el 20 % de las ganancias netas.

El surgimiento de los conglomerados económicos es la característica predominante de la actual evolución de la economía estadounidense. Estas empresas, de gigantescas dimensiones, se caracterizan por el hecho de que a través de fusiones o adquisiciones han diversificado su producción de bienes y servicios en múltiples actividades no relacionadas. Por ejemplo, la Minnesotta Mining produce, además de la cinta Scotch, otros 2.000 productos diferentes, que abarcan desde rollos y cámaras fotográficas, pasando por ácido sulfúrico hasta aisladores eléctricos, además de controlar la Mutual Broadcasting System.

La Textron era al principio una empresa textil; actualmente su renglón más importante es el de helicópteros, elaborando también alimentos para pollos, embarcaciones de fibra de vidrio, calefactores portátiles, prensas para papel de aluminio, maquinaria óptica, aceite de lino, autos eléctricos para golf, etc.

Este nuevo fenómeno debe ser atribuido a dos razones: 1) la búsqueda de nuevas formas de inversión más retributivas, que se observa muy especialmente en las corporaciones mayores; 2) la necesidad de las corporaciones gigantes de protegerse de los efectos de los ciclos comerciales o de una excesiva dependencia de los gastos gubernamentales.

Celso Furtado, por su parte, señala que la inversión en múltiples sectores con un mínimo de relación posibilita la reducción de los riesgos que implica la inversión y, constatando que las empresas que se han expandido por la vía de la conglomeración poseían gran disponibilidad de dinero, afirma que ese potencial financiero es el elemento fundamental para la participación exitosa en un nuevo mercado.5 Es importante tener en cuenta que el conglomerado económico no es sólo una diversificación de la producción (como la empresa citada más arriba, que produce 2.000 clases de artículos), sino también una diversificación geográfica: actúa en muchos países al mismo tiempo.

Señalamos este segundo aspecto pues le posibilita la obtención de más bajos costos de producción por unidad merced al control del mercado mundial o de grandes regiones. La tendencia a la dispersión de las empresas manufactureras en diferentes espacios geográficos se acentúa a partir de la segunda postguerra, ya convertidos los Estados Unidos en centro organizador y administrador del sistema capitalista mundial.

Esa tendencia se ha acentuado tanto en la actualidad que es posible afirmar, siguiendo a Theotonko dos Santos: «El sector de las grandes empresas norteamericanas ligado a la inversión en el exterior… se constituye en el elemento integral de esas empresas, disponiendo de alta participación en el total de sus inversiones y ganancias». En resumen, el desarrollo del capitalismo afianza las empresas gigantescas (en especial las norteamericanas), que encuentran estrechos los límites de sus economías nacionales, y son dichas empresas las que internacionalizan la economía capitalista. En esta etapa, lógicamente, coincide con la norteamericanización del sistema.

mapa de america latina

La política de las corporaciones
Cada corporación aspira a lograr su independencia financiera mediante la creación interna de fondos de los que pueda disponer libremente la dirección. Además puede, como parte de su política, obtener préstamos, directa o indirectamente, de instituciones financieras, aunque están en condiciones usualmente de evitar la dependencia del control financiero, tan común en los grandes negocios de hace cincuenta años.

Lo que señalan los autores de «El Capital Monopolista» es la singular transformación ocurrida en la unidad de la economía capitalista: la empresa. Para ellos, en la etapa inicial del capitalismo monopólico las grandes corporaciones tienen a los banqueros como figuras rectoras, en el momento en que más acuciante era la necesidad de capitales dado el inmenso volumen de capital original necesario para acometer empresas de alto nivel tecnológico. Más tarde, cuando las corporaciones recogen una rica cosecha de utilidades derivadas del monopolio, se encontraron cada vez más capaces de autofinanciarse. De tal manera, las grandes corporaciones fueron tornándose cada vez más independientes, tanto de los banqueros como de los accionistas fuertes.

En esta situación, los cálculos internos y externos son efectuados con absoluta independencia de cualquier control ajeno a la corporación misma, y es precisamente esa capacidad de autofinanciamiento la que posibilita crecer aún más gracias a la absorción y fusión con otras empresas.

De todo lo expuesto surgen dos series de cuestiones vinculadas con la nueva forma asumida por el capitalismo monopólico y su relación con los países subdesarrollados. Por un lado, dado que la penetración económica se realiza a través de conglomerados multinacionales, la ubicación y el papel que se le asigne a una subsidiaria en cualquiera de nuestros países no va a depender de las necesidades locales sino de los planes de la metrópoli, puesto que la racionalidad del sistema creado por la casa matriz se establece en el nivel del conjunto de la corporación y no de una de sus partes. Esa planificación en aras de una mayor rentabilidad determinará que la planta instalada produzca unos productos y no otros, que permanezca o sea levantada e instalada en el país que otorgue mayores posibilidades.

Por otra parte, las corporaciones multinacionales tienden a reproducir en los países dominados la estructuración interna que prevalece en los centros hegemónicos: el control monopólico de los distintos mercados por las corporaciones gigantes autofinanciadas.

Si se quiere entender el comportamiento de la empresa extranjera hay que tener en cuenta que, si bien actúa en el marco del país donde se localiza, es parte de un cuerpo cuya cabeza, la casa matriz, está situada en el exterior: La fuerte expansión de las subsidiarias y filiales de las matrices externas, sobre todo norteamericanas, se efectúa con la misma lógica que guía a la expansión en el centro hegemónico: se basa en la política de amplia retención de utilidades y captación del ahorro interno nativo, que, al reforzar el autofinanciamiento, permite nuevas y más eficaces conglomeraciones.

Estamos en este momento bordeando directamente el tema de las «desnacionalizaciones». Antes de entrar en él, deseamos completar el panorama de las tendencias internas de los centros hegemónicos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Los Gobiernos Democraticos en Argentina desde 1983

Los Gobiernos Democráticos en Argentina

ANTECEDENTES:
Las elecciones de 1983
La movilización y los disturbios del 16 de diciembre aceleraron los tiempos políticos.

En el mes de febrero de 1983, Bignone se vio obligado a establecer un cronograma electoral y fijó el 30 de octubre de 1983 como fecha para los comicios, a pesar de que no pudo lograr que los partidos aceptaran clausurar la revisión del pasado.

En el mes de abril, el gobierno dio a conocer el llamado «Documento Final». Con el objetivo de terminar con las «secuelas de la lucha antisubversiva», en ese documento, las Fuerzas Armadas declaraban que «los desaparecidos estaban muertos».

El documento fue rechazado por la mayoría de las organizaciones políticas y sociales, incluida la Iglesia.

También el Papa condenó el documento militar y este hecho contribuyó a que el episcopado argentino emitiera una condena, venciendo la oposición de los obispos más cercanos a la dictadura.

Alfonsín reclamó que fuera «la justicia» y no sólo «la Historia» quien se encargara de revisar el pasado, y también denunció la existencia de un pacto sindical-militar para tender un manto de olvido sobre la actuación militar entre 1976 y 1983.

Con estos hechos, Alfonsín inició su campaña electoral, diferenciándose de las actitudes más prudentes del justicialismo y asumiendo el discurso más duro de oposición a la dictadura. Los radicales se presentaron como los portavoces de los valores democráticos y de la libertad política.

Esta propuesta tan amplia e imprecisa permitió a la UCR aglutinar una gran mayoría electora!, pero también puso de manifiesto su debilidad programática.

El peronismo, por su parte, sumido en un complicado proceso de disputas internas entre diversos sectores, eligió como candidato a Luder, representante de la tendencia moderada.

Los resultados de las elecciones del 30 de octubre estuvieron marcados por una gran polarización del electorado: la UCR obtuvo aproximadamente 7.500.000 votos (el 52%) y 5.700.000 (el 40 %) el PJ.

El triunfo de un candidato radical sobre uno peronista en elecciones sin proscripciones sorprendió a gran parte de la sociedad. Los militares adelantaron la fecha de traspaso del gobierno y, en un clima de euforia, que se vivió en las calles y plazas de todo el país, Raúl Alfonsín asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983.

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La democracia (1983-2013): Después de la guerra de Malvinas, el gobierno militar quedó desarmado y en poco tiempo reapareció la oposición.

Entre 1982 y 1983, la situación económica se agrava y comenzaron las protestas sociales, los conflictos gremiales y las huelgas generales. La sociedad demostraba en actos y manifestaciones masivas en Plaza de Mayo su repudio contra la dictadura.

La democracia era vista como la bandera contra el autoritarismo que habían ejercido los gobiernos militares. La ciudadanía renovaba su interés por la participación y se afiliaba a los tradicionales partidos tradicionales.

En las elecciones internas del radicalismo fue elegido como candidato presidencial por la U.C.R. el líder del Movimiento de Renovación y Cambio, Raúl Alfonsín.

El discurso democrático y antiautoritario del candidato radical tuvo gran repercusión, sobre todo entre la juventud.

El peronismo, en cambio, carecía de una estructura partidaria y de toda práctica de debate interno. Así, lejos de toda renovación, fueron elegidos como candidatos Ítalo Luder y Bittel.

RETORNO DE LA DEMOCRACIA EN 1983- RAÚL ALFONSÍN

El 30 de octubre de 1983, el peronismo fue derrotado por primera vez en elecciones libres por la fórmula radical, que obtuvo el 52% de los votos.

El Presidente Raúl Alfonsín electo asumió el 10 de diciembre con gran apoyo social.

Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo.

La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín y Carlos Menem) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones.

Esta política generó una breve etapa de bienestar (1991-1995), pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

De la Rúa presidente
El candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, triunfó en las elecciones presidenciales de 1999 con el 48,5% de los votos, venciendo al justicialista Eduardo Duhalde.

La situación económica manifestaba una profunda crisis: mientras que el Estado no encontraba cómo financiar sus gastos, los capitales internacionales desaparecían.

La única salida era devaluar el peso y terminar con la convertibilidad, pero el Presidente se negó a tomar esa decisión. Ni una suba de impuestos (el «impuestazo»), tampoco la reducción de los salarios públicos en un 13%, alcanzaron para equilibrar la situación.

En diciembre de 2000, el gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares denominado en una amplia campaña publicitaria el «Blindaje», que no tuvo efectos positivos.

En marzo de 2001, el titular de la cartera de Economía en ese entonces, José Luis Machinea, fue reemplazado por Ricardo López Murphy. El nuevo ministro propuso un programa de ajuste sobre los salarios de los empleados estatales y el presupuesto de educación. Hubo sucesivas protestas populares. Su plan fue rechazado y debió renunciar.

El 20 de marzo de 2001, De la Rúa convocó a Domingo Cavallo, que se había desempeñado como ministro de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, y antes, como presidente del Banco Centra! en la última etapa del gobierno de facto.

Ver: Gobierno de Nestor Kirchner

Proceso de Reorganizacion Nacional en 1976 Gobierno de la Junta Militar

PERÍODO MILITAR DE REORGANIZACIÓN MILITA – RAFAEL VIDELA – 

La dictadura  Militar: La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo.

La muerte del líder privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

Junta Militar Videla, Masera Agostini

El régimen militar instalado en marzo de 1976 y presidido por el general Jorge Rafael Videla desplegó una represión inédita, cuyas consecuencias aún se hacen sentir en la Argentina.

Ya en 1974 estaban dadas las condiciones que explican algunas de las actitudes que tomaría la dictadura militar. Por un lado, la política era concebida como una guerra: le objetivo no era dirimir los conflictos sino exterminar físicamente al enemigo.

Por otro el propio Estado había abandonado toda racionalidad legal y desde algunas de sus dependencias, como el Ministerio de Bienestar Social, se organizaban acciones armadas

Cuando las Fuerzas Armadas se hicieron cargo del poder en 1976, tomaron la represión en sus manos y, para ello, involucraron a otras instituciones del Estado desde la propia presidencia hasta las policías provinciales.

Sin embargo, esta expansión del terrorismo de Estado” se debía menos a la violencia guerrillera (que, para 1976 estaba en franca decadencia) que al proyecto político y social de los militares que tomaron el poder.

En efecto: la violencia alcanzó a todos los sectores de la sociedad desde sindicalistas hasta intelectuales, desde estudiantes secundarios hasta amas de casa.

La arbitrariedad y la universalidad eran, en efecto, condiciones básicas para imponer el terror en la sociedad.

Como si de una operación militar se tratara, las jerarquías de las Fuerzas Armadas dividieron al país en varias zonas y distribuyeron el control entre ellas, en especial Armada y el Ejército.

IDEOLOGÍA DEL «PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL»
DOCUMENTO

La guerrilla ha dejado de ser una alternativa en la Argentina puesto que se encuentra quebrada en su capacidad operacional y se halla aislada de la población. No sólo se han descabezado sus cúpulas y se ha destruido su aparato logístico y de propaganda sino que se ha puesto de manifiesto, de una vez para siempre, su verdadera y patológica esencia […].

[La lucha] no se agota en el plano militar. Por el contrario, abarca a todos los sectores. En ese sentido adquieren relevancia los medios de comunicación que deberán realizar una permanente tarea de esclarecimiento ante la opinión a fin de desnudar las mentiras de la prédica extremista. […]

El comienzo de la recuperación nacional se advierte ya en todos los órdenes. En lo moral es otro el clima que se respira. Los responsables de la corrupción y el peculado han sido puestos a disposición de la justicia, sin perjuicio de la sanción recaída por el Acta Institucional contra algunos de los principales culpables del estado de cosas imperante al 24 de marzo.

En lo cultural y educacional se concretan las bases para una vida espiritual enriquecida y una enseñanza primaria, media y superior sin sectarismos ni deformaciones. En lo económico se ha superado el estrangula-miento del sector externo, se ha reducido el déficit fiscal, se ha revertido la tendencia inflacionaria a márgenes tolerables y se han creado condiciones de confianza y seriedad para las inversiones.

En lo social se ha impedido la desocupación en masa y se promueven todos los medios para mitigar el descenso del salario real que, debo subrayarlo nuevamente, es la Consecuencia directa de la irresponsable política económica del gobierno anterior, basada en el consumo a expensas de la producción. Declaraciones de Jorge R. Videla a la revista Gente, octubre de 1976.

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America